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Jaque al troll

The Oil Crash - 14 hours 9 min ago


Queridos lectores,

Hay un hilo reciente en del foro asociado a este blog que ha recibido una cantidad inusual de comentarios. Varias semanas después de iniciado, aún generaba una actividad significativa. El hilo en cuestión versaba sobre mi post "Aporía", y el principal comentarista es una persona que usa el pseudónimo Nylo. Durante unos cuantos comentarios yo intenté responder a algunas de las cuestiones que planteaba, a pesar de que su entrada en el foro fue muy agresiva, cuestionando todo lo que en aquel post se decía e incluso cosas que no se decían y con un tono un tanto impertinente. Cuando comencé a discutir con él me di cuenta que utilizaba argumentos poco comunes, con fuentes de datos muy especializadas y afirmaciones muy rotundas para alguien que, como él afirmaba, conocía el tema superficialmente. Al cabo de unos comentarios pude comprobar sin lugar a ningún tipo de dudas que estaba actuando de mala fe. Nylo no era una persona que buscase aclarar cuestiones o mantener un debate intelectual; era un auténtico troll con oscuros e indeseables fines.

Este tipo de troll, o reventador de debates, son personas que actúan por fanatismo o, por increíble que parezca, a sueldo: temas como el cambio climático, por su importancia económica, son del desagrado de grandes lobbies y éstos tienen personas a sueldo para intentar neutralizar su divulgación (si leen Usted no se lo cree podrán documentarse a fondo sobre la cuestión).

El objetivo de los trolls nunca es intentar convencer a la persona con la que discuten o tratar de contrastar o despejar dudas propias, sino intentar influir en el lector incauto que pueda leer estos comentarios, al cual se  le intenta hacer creer que hay controversia (cuando no la hay; sólo hay una persona o un par de ellas repitiendo todo el santo rato las mismas cosas, con el fin de crear la apariencia de duda). Su objetivo es crear FUD (fear, uncertainty, doubt : miedo, incertidumbre, duda) al precio que sea. Aún hay pocos trolls profesionales especialistas en Peak Oil (aunque en España ya hay algunos haciendo sus pinitos): lo malo es que gentuza como yo da argumentos tan contundentes que a veces los convencen y abandonan su mala vida, de no mediar cifras con varios ceros en sus cuentas corrientes.


Este tipo de trolls tienen un modus operandi característico por lo que resulta fácil reconocerles:

  • Anonimato: A pesar de lo tajante y el tono de autoridad que emplean, como si su palabra fuera irrebatible, no se identifican jamás, siempre firman anónimamente, no dan nunca la cara. Son conscientes de que con el tipo de argumentación capciosa que emplean su alias podría quemarse cuando se revelasen demasiados trucos y juego sucio, y por ello deben tener siempre otras identidades intactas a las que mudar.
  • Profesionalidad: El troll experimentado no sólo conoce unos argumentos bien elaborados y los sabe exponer con claridad, concisión y contundencia; además, es un maestro en el arte de comentar en las diversas plataformas web: inserta enlaces, resaltados, texto enmarcado y gráficos sin ningún tipo de problemas. Entrecomilla citas textuales de la gente que les responde, resaltando cualquier contradicción real o aparente en sus palabras, tergiversando hábilmente frases completamente fuera de contexto, intentando hacer ver que su contrincante se contradice aunque no sea tal cosa. En ocasiones hasta le afean sus errores de expresión, de gramática o de ortografía.
  • Persistencia: Nunca dejan los debates, los continúan mucho más allá de lo que es propio de una persona normal o de lo que marca la educación. Les va mucho en ello y nunca dejan de intentar crear la duda. Hace tiempo se reflejaba que no tenían una actitud normal porque comentaban continuamente, fuera la hora que fuera, demostrando que en realidad era un verdadero trabajo para ellos. 
  • Son cerriles: Por más argumentos que se les den, si no se detallan en el texto del comentario seguirán diciendo: “Pero no demuestras que no tengo razón”, etc. No sirve de nada poner enlaces a textos detallados: no los van a leer; tienes que escribir tus argumentos explícitamente en el cuerpo de tu mensaje (paradójicamente, ellos sí que usan el recurso de enlazar fuentes prolijas de "información"). Si haces un sencillo cambio de unidades, se quejan de que no lo has detallado, cuando ellos usan argumentos más complicados; si al copiar un número te descuidas de una cifra estás frito, da igual que expliques una y mil veces que fue una errata.
  • Ponen deberes a los demás: Plantean dilemas aparentes, incógnitas que resultan fáciles de despejar (mucho más fáciles de buscar en internet que algunas de las referencias recónditas que dan) pero ellos no se molestan en intentar encontrar la solución, porque no está en su ánimo debatir sino sembrar la duda. De hecho, un rasgo delator con los más torpes es que cuando muestras con detalle la razón por la que su dilema es falso pasan demasiado rápidamente al siguiente punto de su argumentario, dejando claro que ya sabían la solución; ¿y entonces por qué planteaban el problema? Obviamente, porque su manera de discutir no es honesta, porque no buscan la verdad, sino empantanar al interlocutor en función de su nivel de conocimientos allí donde les interesa.
  • Alegar ignorancia cuando conviene: en ocasiones se les da un argumento contundente que muestra que lo que están diciendo son auténticas barbaridades, y si se les reprocha suelen alegar que ellos sólo son aficionados al tema, que no se puede pedir que conozcan todos los detalles (aunque acto seguido vuelvan a argumentar tajantemente tal o cual cosa, muchas veces otra memez). Tal comportamiento es bastante ridículo porque la vehemencia con la que se toman el asunto y la profusión de referencias especializadas escogidas se compadece mal con la pretensión de que en realidad no son expertos del tema. En realidad, obviamente, de lo que son expertos es en crear dudas. Muchas veces copian sus argumentos de páginas anglosajonas, con lo que en realidad no resulta difícil contrarrestar sus argumentos usando páginas antitroll especializadas (como Skeptical Science en lo que toca al Cambio Climático). La recurrencia de ciertas ideas en los argumentarios troll también da pistas de su carácter de troll de un comentarista.
  • Sesgo de selección: También conocido como cherry picking (escoger las cerezas), consiste en tomar referencias muy concretas y de hecho poco conocidas para refrendar sus argumentos a pesar de la presencia abrumadora y mayoritaria en la red de otras fuentes que apuntan a justo a lo contrario; como veremos en el ejemplo de Nylo de más abajo, a veces su fuente escogida no dice lo que pretenden, pero tergiversan su contenido. Resulta curioso que sean capaces de encontrar la pequeña aguja (aparentemente) discrepante y no vean el inmenso pajar de argumentos que la contradicen en la que está inmersa.
  • Hacer continuamente valoraciones personales completamente gratuitas, dar a entender sesgos intencionales, bordear discretamente el insulto, etc. Tal modo de obrar acaba provocando el lógico enfado del incauto que ose contrariar sus argumentos, y cuando al final éste les dice dos o tres palabras fuera de tono al troll de turno, el troll reacciona dolido con afirmaciones del tipo: “Vaya, ya veo cómo se valora aquí la libertad de expresión” o “Ya salieron las típicas reacciones agresivas de la secta calentológica” o cosa semejante. A esta actitud, completamente alejada del verdadero debate científico, se le llama “Guante de hierro con mandíbula de cristal”, y también se usa frecuentemente en el debate político. 
  • Decir siempre la última palabra. Da igual que el debate esté muerto desde hace semanas, siempre tiene que pasar que el último comentario sea del troll o de uno de tus compañeros. Tiene que dar la impresión de que nadie pudo rebatir sus últimos argumentos, aunque éstos sean una repetición de los iniciales (de nuevo, algo completamente alejado del verdadero debate científico). Esta táctica es especialmente útil con gente que ya tiene calados a los trolls y pasa de ellos, o con gente como yo, que estamos muy ocupados y no podemos estar todo el día respondiendo a todas las ocurrencias del troll (a mi no me pagan por esto, con lo que la situación es asimétrica). Es muy oportuno abusar de esta circunstancia aderezándola con algún comentario adicional del tipo: “vaya, parece que nunca sabremos cuál es la respuesta a las preguntas que hice, que me parecen completamente razonables, ya que Antonio nunca se dignó a contestarlas”. Esto es una forma de provocar que enlaza muy bien con el punto anterior.

Hasta aquí la teoría. Ahora veremos un ejemplo práctico con uno de los muchos argumentos que dio Nylo. Intentar desmontarlos todos uno por uno sería larguísimo y pesadísmo, porque además cada argumento claramente rebatido daría lugar a un par de tonterías más, como una hidra inmortal. He tomado uno de los argumentos más repetidos en la discusión con Nylo para ilustrar algunos de sus rasgos troll; explico por qué lo que dice no se sostiene y como un lector con dudas legítimas debería proceder para intentar buscar la verdad.

Copio un fragmento de unos de los últimos comentarios de Nylo


Jul 08, 2014; 6:42pm
Re: Post: Aporía (AMT)
Ocho días han pasado y empiezo a perder la esperanza. Sospecho que no se va a animar Antonio Turiel a dar una explicación más detallada sobre el Jet Stream, aunque veo que en el blog ha publicado una nueva entrada que vuelve a decir lo mismo, que el Jet Stream está loco por lo caliente que está el polo Norte... a pesar de que el polo Norte está desde hace 2 meses más frío de lo normal (ver imagen abajo), y que según los datos de los satélites publicados por Remote Sensing Systems (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt), la anomalía de temperatura para toda la región por encima del paralelo 60 (el polo y un poquito más), que es de 0.460, es la más baja desde Marzo del año pasado, hace ya 16 meses. 






Comienza su intervención quejándose amargamente de que no contesto, dando a entender que no tengo más argumentos e insisto en los mismos falsas ideas de antes con un nuevo post - poco después otro comentarista le afeó que justamente había respondido detalladamente mi último mensaje, en el que al principio yo decía que no tenía mucho tiempo y al final que me iba de viaje unos días y que no podría responder (a lo cual él alegó que ya no se acordaba).

Vuelve a insertar la misma gráfica de los modelos; lo primero que me llama la atención es que la curva no supera en mucho los 0ºC (273,15 Kelvin). En otro comentario Nylo va aún más lejos al afirmar que en los últimos 15 años no se está registrando un aumento significativo de la temperatura en el Ártico, lo cual me choca porque recuerdo un seminario al que fui el año pasado en el que se mostraba anomalías de hasta 20ºC en algunos lugares del Ártico. Todo lo que dice Nylo es muy chocante, y contradice la información que he oído en numerosos seminarios, conferencias, etc. ¿Será que no hay nada en la red que confirme si el Ártico está más caliente que nunca desde que hay registros? ¿Será que es más fácil encontrar esas extrañas evidencias a las que se refiere Nylo que las contrarias?

En realidad en cuando uno busca un poco se encuentra no una, sino mil evidencias avaladas por grandes instituciones de investigación que apuntan conclusiones contrarias a las que nos sugiere Nylo, lo cual hace la situación más confusa. Y no hace falta esforzarse mucho; simplemente yendo a la página de la NSIDC uno puede descargarse un mapa del programa de observación del cambio ártico de la NASA y ver las anomalías actuales y pasadas de la temperatura en el Ártico:


Son de la misma zona que nos indica Nylo, se ven anomalías de temperatura enormes en algunas zonas (por encima de los 10ºC) y la media de toda la zona por encima de 60ºN (ilustrada en la gráfica pequeña) muestra una clara tendencia al alza. Pero claro, estos mapas sólo llegan hasta 2012: quizá Nylo sólo cometió un exceso verbal y en realidad en 2014 la cosa está cambiando. El caso es que yo no encuentro tal cosa por internet, ni en la NOAA ni en ninguna institución académica americana ni europea.

Entonces eché un vistazo a la serie a la que se refiere Nylo, que está producida por Remote Sensing Systems (REMSS), un servicio de datos de teledetección oceánica que casualmente yo uso mucho.  Y, efectivamente y como señala Nylo, en la serie que él enlaza no se ve que el Ártico se esté calentando. Los valores de temperatura que dan allí, además, son extrañamente bajos. Qué raro. En ese momento me fijé en la palabra clave: SSM/I, y me di cuenta de la trampa. Los sensores SSM/I, embarcados en varios satélites, son sensores de microondas y la atmósfera es prácticamente transparente para las microondas. Por tanto, es complemente imposible que esas series se refieran a la temperatura del aire, sino que son series de la temperatura del suelo; de hecho, si se fijan la serie lo dice: temperatura del hielo y del mar. La temperatura del agua del mar varía más (aunque debido a la existencia de la capa de mezcla y a la mayor capacidad calorífica del agua sus variaciones son menores que en tierra), pero en la zona en cuestión la mayoría de la cobertura es hielo y el hielo, como es hielo, no puede seguir siéndolo a temperaturas mucho más altas de 0ºC (puede sobrepasar ligeramente esta temperatura en condiciones adecuadas). La temperatura del hielo superficial no nos dice cómo es de grueso ese hielo, ni nos da ninguna idea acerca de los procesos aún poco conocidos que llevan al continuo adelgazamiento (thinning) del mismo. Tampoco nos dice mucho sobre la temperatura del aire, ya que el hielo es un buen aislante térmico. Así que el comportamiento de la serie de temperaturas del suelo es bastante irrelevante, y desde luego no tiene la más mínima importancia para la cosa que se estaba discutiendo aquí, que era el debilitamiento del la Corriente de Chorro Polar, que como es lógico depende de la diferencia de temperaturas atmosféricas y encima a nivel de la troposfera (varios kilómetros por encima de la superficie).

Se puede alegar que quizá Nylo no conocía estos detalles, pero, párense a pensar. Imagínense que uno no sabe nada y busca información sobre la evolución de la temperatura en el Ártico. Naturalmente, le salen cientos de páginas enseñando que en los últimos años el Ártico está cada vez más caliente: posiblemente 2014 no sea el año más cálido de la serie, pero está dentro de los 5 más cálidos; y si se mira la cosa a escala de todo el planeta resulta que la propia NOAA nos dice que Mayo y Junio han sido los más calientes desde que hay registros (no tanto así en el Norte de España). Sin embargo, Nylo va a dar con una serie recóndita de un ámbito muy especializado, una serie que no es de la temperatura del aire (que es de la que hablamos cuando nos referimos a la temperatura; ¿o a qué se refieren los mapas de tiempo de su noticiario favorito?) sino de la temperatura del mar y el hielo, que es una variable que cambia mucho menos, que tiene muy poca influencia en el clima y que se usa fundamentalmente para investigar modelos de dinámica del hielo (que son muy complejos; justamente la gráfica que da es la de modelos de esa temperatura, y no la del aire). Saca la serie de contexto y pretende que una institución seria y respetable nos dice que no hay tal calentamiento. Tal manera de obrar es obviamente intencional y no casual, y es lo que motivó mi enfado con él, porque ahí vi claro que obraba con notoria mala fe.

Pensé en contestar en comentario todas estas cosas que he escrito arriba, pero me imaginé que simplemente diría: "Bueno, bueno, yo que sabía" y pasaría a la cuestión insidiosa que ya tenía preparada en su argumentario del siguiente nivel, a ver hasta dónde llegaban mis conocimientos y mi paciencia. Pero en ese momento ya estaba claro que era un troll según los parámetros que he descrito arriba, y continuar esa disputa no serviría para convencerle porque él no busca discutir y aprender, sino sembrar la confusión y la duda, y la apariencia de controversia le convenía y mucho. Vamos, que enzarzarme en una disputa con él sólo sirve para sus fines. Piensen además todo el espacio que me ha llevado refutar sólo una de sus cuestiones (no puedo emplear menos espacio porque, no lo olviden, no valen enlaces, hay que escribirlo todo explícitamente en el texto del comentario porque, como ya les he dicho, el objetivo que él pretende es el lector incauto y no aceptará argumentos no explicitados). Intentar responderlo todo me llevaría el espacio de una enciclopedia, y encima tendría que tener cuidado de no cometer el más mínimo error porque se agarraría a él como una garrapata. No había nada que hacer y por eso abandoné la discusión... y escogí una estrategia diferente.

La primera parte de la estrategia era escribir este post explicando los oscuros manejos de Nylo, pero eso obviamente no es mucho mejor que contestarle en el foro; allí mismo o en cualquier otro sitio en internet él expondría sus motivos y seguramente insistiría en la validez de su gráfica de modelos de temperatura del suelo (debe ser importante para él porque la repitió en tres ocasiones; no debe tener mucho más para ilustrar su falso punto) y en la serie de REMSS, que es de datos de satélite y por tanto son más fidedignos en cierto modo. Así que hice algo más, y que es lo que recomiendo hacer cada vez que el lector se encuentre en una situación semejante: acudir a la fuente y pedir explicaciones; lo que sigue es una traducción de mi e-mail:




Subject: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 08 Jul 2014 21:04:35 +0200
From: Antonio Turiel
To: support@remss.com

Estimados Sres,

He observado recientemente que algunos sitios negacionistas aquí en España usan uno de sus productos (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt) para argumentar que no ha habido calentamiento en el Ártico durante los últimos 15 años.

Les estaría muy agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el alcance y aplicación de su producto. Les estaría aún más agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el error de razonamiento que he mencionado más arriba.

Gracias por su amable atención. Saludos cordiales desde España,
Antonio Turiel


Y he aquí la traducción de la respuesta:


Subject: Re: Fwd: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 15 Jul 2014 14:04:47
From: Carl Mears
To: Antonio Turiel ,support@remss.com


Estimado Dr. Turiel,

Gracias por su email.

No conozco los sitios que menciona. ¿Me podría enviar un enlace? Puedo leer en español, aunque no muy bien (viví un año en Argentina).

No es cierto que nuestros datos polares no muestren calentamiento en los últimos 15 años. Para la troposfera inferior, la tendencia lineal de los últimos 15 años (60N a 82,5N) es 0,302 K/década, sólo un poco por debajo de la tendencia del período entero de 35 años del conjunto MSU/AMSU derivado por satélite (0,325 K/década). Esto a pesar de la relativa falta de calentamiento en los trópicos en ese período. Así pues, el Ártico ha continuado calentándose incluso si el calentamiento se ha ralentizado en los trópicos. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta la retroalimentación albedo positivo del hielo y del albedo de la nieve que está probablemente ocurriendo.



Adjunto dos gráficas. Puede usarlas como guste. Los datos son idénticos a los que están disponibles en nuestra web. Los ajustes son simples ajustes lineales por mínimos cuadrados.

(ftp://ftp.remss.com/msu/graphics/tlt/time_series/rss_ts_channel_tlt_northern%20polar_land_and_sea_v03_3.txt)

Sinceramente,
Carl




Después de esto, poco más queda por decir: está claro que los creadores de los datos desautorizan la falsa interpretación de Nylo y, lo que es más grave, en su propia web dan datos que demuestran la falsedad de su argumento, pero Nylo, por algún motivo, no los vio.

Y si quieren poner un poco de humor a tan desagradable asunto, siempre pueden revisitar un clásico: "De trolls y otros bestias"

Salu2,
AMT

Addenda (24 de Julio de 2014): Después de rebuscar (pues no daba la fuente) he comprobado que la gráfica de temperaturas de modelo que inserta Nylo en su comentario es ciertamente una gráfica de temperatura del aire, aunque lo que no dice es que es a 80ºN, y no en toda la región como en otro momento da a entender. ... En fin, separar todas las capas de esta cebolla de mentiras es bastante arduo.



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¿Miedo, a qué?

Ácratas - 23 July, 2014 - 23:48


Antes, Ácratas era la excepción que avisaba de lo que venía y nos llamaban amarillistas. Ahora todos los medios, que antes mentían diciendo que no pasaba nada, abundan en la crisis, avisan de los grandes males que se nos avecinan. ¿Qué ha cambiado? Lo único que ha cambiado es el Gobierno. El anterior navegaba con exagerado optimismo de marino de agua dulce y éste avisa de tempestades imposibles de capear, mientras aprieta las tuercas y desmonta el estado del bienestar, tratando de asustarnos y desorientarnos, tal como preconiza la doctrina del shock.

La única respuesta posible ante la política adoptada por el gobierno de Rajoy, al dictado de sus economistas friedmanianos, es no tenerle ningún miedo. Sólo se teme aquello que no se comprende, dice MESS y tiene razón. Y a estos perros peperos los comprendemos perfectamente. Sabemos lo que están haciendo y que los recios muros de su represión económica tienen la dureza de un suflé. Vemos cómo se comportan y averiguamos en ello lo que más temen, pues en sus métodos para asustarnos subyacen sus propios miedos.

Entendemos que asumen como legítima —son sus puntuales ejecutores— la estrategia de la Sinarquía Financiera Internacional, parecida a la técnica utilizada para la extracción forzada del crudo: se inyecta aire creando una burbuja de alta presión en la bolsa del yacimiento y el crudo mana a través de un tubo sumergido. El aire es gratis, y lo que la SFI insufla en las burbujas financieras que maquina también lo es para ellos: dinero recién creado de la nada. Y lo que obtienen es lo que nos hemos ganado teñido por la sangre de quienes nos precedieron en la lucha de clases: bienes del común muebles e inmuebles, empresas públicas rentables, como los aeropuertos de Barajas o el Prat, privatización de servicios públicos, como la sanidad o la enseñanza o el saqueo de nuestras pensiones, todo muchísimo más valioso que el mero crudo.

Entendemos por qué la garrapata estatal ha dividido su política económica en dos: un ministerio para sacarnos la sangre (Hacienda, con el vampiro Montoro al frente) y otro para calmar a los acreedores internacionales de la SFI (Economía, con el experto en quiebras, de Guindos, al timón) y seguirse endeudando con ellos a todo tren. Sabemos que no pueden mantener la presión de su terror estatal de pacotilla por mucho tiempo. Nos reímos de ellos y esperamos. Sin aceptar nunca sus órdenes. Tenemos claro que su dinero y sus dioses son falsos. Aquí, a esta actitud, le llamamos una vez la estrategia del camaleón: Camuflarse en la trinchera, pero no abandonar jamás la lucha, pues sólo quien abandona pierde. Y salir de ella solamente para asestar golpes precisos.

La mejor manera de dinamitar las estructuras del poder autocrático es no creérselas nunca y jamás colaborar con ellas. Los españoles constituimos un pueblo singular. Muy experimentado en el arte de encajar y filtrar mentiras. No es fácil engañarnos, aunque finjamos que sí. El franquismo tiene buena parte del mérito, pues constituyó el más duro y angustioso shock que los españoles hemos recibido jamás. ¡Las cosas que más tememos ya nos han pasado en la vida!

No hay nada institucional o sagrado que al español no le produzca hilaridad en su íntimo fuero. No cree en ni dios ni patria ni justicia ni democracia, sabe que son conceptos hueros. El español solamente se siente responsable de una cosa: de sus hijos hasta que son lo bastante fuertes para valerse por sí mismos. Y no los engaña, sino que les muestra la realidad: que todo está muy jodido, pero no perdido. Y que hay que hacer las cosas que le dan a uno miedo para perdérselo para siempre: lo mismo entrarle decidido a una mujer guapa que enfrentarse a la Policía en una algarada defendiendo una causa justa.

Los españoles hemos demostrado a lo largo de la Historia que somos duros de cojones. Pero también sabemos esperar a que la fruta esté madura para alargar la mano. Y mientras nos resistimos a abandonar la sombra del árbol, esperamos pacientemente para asegurar la respuesta. Es la pasividad la que produce miedo, no la espera para el contraataque, que puede ser demoledor. ¡Aún tiemblan de pavor los descendientes de los soldados franceses de la Guerra de la Independencia de 1808!

Nada es definitivo en esta prevaricadora administración de la injusticia que impera en España. Los españoles desahuciados vuelven a entrar a sus viviendas, derribando la puerta de una patada pocas horas después de ser puestos en la calle. Puentean contadores, trabajan en negro, colaboran con sus vecinos. Y una vez fuera de los circuitos económicos, que son los únicos que le interesan a la Ley, se sienten libres de verdad, a veces por primera vez en su vida: sin deudas económicas ni morales. La experiencia de perder el miedo es única y maravillosa.

No hay que dejarse vencer. El que entra en pánico lo pierde todo. ¿Crisis? ¡Que la jodan a la crisis! Los acojonados, los que tienen algo que perder de verdad son los ricos, los terratenientes, los especuladores y sus testaferros, los políticos parásitos. Arriesgan sus cuellos y sus fortunas. Arriesgan su preeminencia y su prevalencia. Sus montañas de dinero falso no sirven en nuestro mundo. Y no vamos a regalarles nuestro sudor jamás, ni a engordarlos más que para la matanza, como a los cerdos.

El español piensa en las mentiras que le cuentan y anota quién se las cuenta, mientras come pan y tocino y, con la grasa que éste rezuma, afila el cuchillo contra una piedra.

"Tu tiempo llegará, noble filo".

FERNANDO TARRIDA DEL MÁRMOL (2012)

 



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Sobre los recursos supuestamente sustituibles de la economía global

The Oil Crash - 21 July, 2014 - 17:01


Queridos lectores,

Al hilo de la crítica de Politikon al manifiesto "Última llamada", mi compañero, amigo y fuente de inspiración, Antonio García-Olivares, escribió una crítica que publicó en primera instancia como comentario en aquel artículo. Dada la profundidad del contenido del comentario, creo que merece la pena darle un espacio más prolijo y presentarlo como es debido. Les dejo con mi tocayo.

Salu2,
AMT 

Sobre los recursos supuestamente sustituibles de la economía globalAntonio García-Olivares
Para complementar el excelente post de Antonio Turiel, que comparto, me gustaría responder un poco más concretamente a algunas de las afirmaciones que plantea Juan de Ortega en su post “"Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global", en la web Politikon, y que me parecen insostenibles.Juan de Ortega afirma en ese manifiesto que “la industrialización se puede describir en buena parte como el proceso en el que la economía humana, tradicionalmente limitada por la escasez de un conjunto heterogéneo de recursos naturales (tierra cultivable, agua, recursos minerales), es capaz de afrontar cualquier otra clase de escasez mediante el uso de capital alimentado por fuentes de energía alta densidad. Por tanto, nuestra versátil economía industrial solo sufre una forma de escasez de recursos realmente esencial: la de la energía que alimenta el capital. Con recursos energéticos abundantes, los demás cuellos de botella físicos al desarrollo son en general abordables”.
Si Capital + energía es capaz de producir cualquier cosa que sea necesaria para sustituir a cualquier recurso que se vuelva escaso, entonces la física y la química, con sus principios de conservación, sus leyes termodinámicas y sus cuidadosos estudios sobre los procesos que son posibles en la naturaleza, todas estas ciencias sobran, en lo sucesivo debemos dejar de estudiar ciencias, y todo el mundo debería ponerse a estudiar economía y a utilizar “leyes” económicas y no leyes físicas para describir el mundo. Algo de esto ya hay, y es lo que pretende imponer el neoliberalismo pero, mientras quede sensatez sobre el planeta, la gente seguirá dando más crédito a la física y a la química que a la economía, afortunadamente para todos.Hay cosas fundamentales en este planeta que no pueden ser sustituidos por capital y energía. Un ejemplo lo constituyen los ecosistemas que nos proporcionan “servicios” fundamentales tales como el reciclado del agua potable y de las principales moléculas químicas de la biosfera; otro la diversidad biológica que nos ofrece un banco de genes (hoy en declive acelerado) del que la industria farmacéutica ha obtenido los principales antibióticos y una enorme cantidad de medicamentos especializados; otro la fotosíntesis, que convierte cada año sesenta mil millones de toneladas de materia inorgánica en tejidos vivos, y bombea una cantidad parecida de oxígeno a la atmósfera.  El incremento anual en la productividad de la producción de cereales ha caído desde 1970 del 3.5% al 1.5%. Los productores de grano más eficientes se están acercando a un techo invisible de unos 70-80 mil  Hg/Ha para el trigo y 70 mil Hg/Ha para el arroz. Incrementos ulteriores en la productividad por hectárea tenderán muy probablemente a cero debido a los límites biológicos (Food Outlook 2012, (Global Information and Early Warning System). Food and Agriculture Organization of the United Nations. http://www.fao.org/docrep/016/al993e/al993e00.pdf, visitado el 2013/06/13). ¿Cómo va el capital + la energía (renovable y no-renovable) aumentar la fotosíntesis por unidad de superficie en este planeta? ¿Nos lo va a explicar la teoría económica o acudimos mejor a los biólogos y ecólogos? Me parece más sensato ir a los segundos, que son especialistas en el tema. Y nos dirán, casi unánimemente, que lo de la fotosíntesis artificial no se contempla ni en la ciencia ficción, y que lo urgente es llegar a un sistema económico que esté en equilibrio con las tasas de crecimiento y reproducción de los ecosistemas y cultivos, y que sea sostenible, porque el actual sistema no lo es.
En cuanto a la disponibilidad de los minerales, Juan de Ortega afirma lo siguiente: “La observación de los dos gráficos revela la característica más interesante de la minería metálica: la cantidad de recursos disponibles con calidades peores crece muy rápidamente, de forma casi exponencial (…) El agotamiento físico del cobre (entendido en términos relativos, es decir, el del cobre de mejor calidad) es una realidad perfectamente documentada, pero las ganancias de productividad en ese sector han compensado el efecto del agotamiento físico, y actualmente explotamos recursos tan marginales que su abundancia es muy elevada. En este siglo de masiva extracción, el precio real del mineral ha mostrado un comportamiento estacionario”
Lo que nos dicen los geólogos e ingenieros de minas es algo mucho más preciso y preocupante que esa simplista receta genérica de economistas de hace cien años: la mayoría de los filones metálicos se formaron en condiciones muy especiales, de ascenso de magma, enfriamiento, pérdida de agua y retención en fisuras rocosas de los sulfuros que cristalizaban mientras ascendían con el magma. Por ello, la concentración de la mayoría de los metales no obedece a una ley de potencia uniforme, con cantidades crecientes disponibles para concentraciones (“leyes minerales”) ligeramente menores. El día que se extraiga el mineral que está concentrado en esas fisuras geológicas, lo que nos quedará estará casi en su totalidad a la concentración de la corteza terrestre. Véase Ayres et al. 2002, que analizan las reservas de cobre, plomo y zinc: “Copper, lead and zinc (…) are currently being mined from mineral ores at grades far higher than the average in the earth’s crust. These high grade ore bodies exist because of natural geochemical concentration processes (…) Copper (and lead and zinc) are characterized by double-peaked (or, conceivably, multiple peaked) quantity-grade distribution functions. A relatively small fraction of the total crustal copper is in relatively high grade mineral ores (mainly sulfides) while most of it is dispersed more or less uniformly at extremely low concentrations (a few parts per million) in so-called atomic substitution sites in ordinary rock. In effect the two peaks are separated by a `mineralogical barrier’ (…) During this phase (where we are now, still) ore grades being mined are gradually declining (…) However, at some point in time, the peak of the quantity-grade distribution will be reached, the decline in ore grade will accelerate, and the stockpile of known reserves will also begin to fall. The second phase of extraction history begins (…) It is thought that this point may occur in the case of copper when the lowest ore grade being mined falls to around 0.1% or so. In the second phase of copper mining the energy requirements, and materials handling costs of mining and concentration will begin to increase sharply”En resumen, que en cuanto agotemos la extracción de los sulfuros metálicos procedentes de magma ascendente que se concentraron en fracturas rocosas entre 100 y 400 grados, lo que quede tendrá concentraciones que caerán bruscamente a las concentraciones habituales en la corteza (100 ppm el Zn; 66 ppm el Cu; 47-51 ppm el Nickel, 7 ppm el plomo; 0.01 ppm la plata; 0.005 ppm el cobalto). Si un metal tiene una concentración de 1 ppm en la corteza terrestre, hay que remover y purificar un millón de toneladas de roca para obtener una tonelada de metal. El orden de magnitud de la extracción mundial de zinc o cobre es de 10-20 millones de toneladas al año. Habría que remover pues unas 300 000 millones de toneladas de roca al año para obtener el cobre que se obtiene actualmente (y luego gestionar el destino de esos desechos de forma socialmente aceptable).La energía necesaria para la extracción de los principales minerales metálicos ha sido estimada por Domínguez Vega (2014, tesis doctoral: “Exergy cost assessment in global mining”, dirigida por Antonio Valero y Alicia Valero) en función de su concentración geológica. En el caso del cobre y el nickel, las dependencias parecen ser, respectivamente:ECu(GJ/t) = 23.81 c^(-0.35)         donde c es la concentración de cobre en el subsuelo (g/g)ENi(GJ/t) = 17 c^(-0.67)        donde c es la concentración de nickel en el subsuelo (g/g)
Lo cual nos indica que harían falta 0.44 TW de potencia sólo para suministrar la demanda actual de cobre y 0.79 TW para suministrar la demanda de nickel. Hay unos 25 metales importantes para la industria. No voy a repetir el cálculo para cada uno, pero suministrarlos todos desde sus concentraciones en la corteza podría requerir del orden de los 10-20 TW. Si contabilizáramos el coste no sólo de extraer el mineral, sino también el de gestionar (de forma socialmente aceptable) la enorme masa de escorias generadas, el coste podría subir probablemente al doble de esta cantidad. Esto es, para mantener el nivel actual de extracción de metales haría falta entre toda la energía que se está produciendo actualmente y el doble de esta energía. Es una burda primera aproximación que se podría refinar más, pero que nos da una idea de la enormidad del problema al que estaríamos enfrentándonos. Porque si toda esa energía fuese utilizada exclusivamente en extraer metales, ¿qué energía quedaría para producir la propia energía, y para la agricultura, la industria y los servicios? ¿Cuánta energía total (E) tendríamos que producir entonces? Hagamos una estimación: Si el mínimo de energía limpia (Esocial) que debemos tener en una sociedad fuera 10 veces mayor que la usada en extracción de minerales (Eextr) y en obtener la propia energía Eener (ninguna sociedad humana ha contado con una fracción menor que 10:1 de energía neta para usos sociales, ni siquiera los cazadores-recolectores), y suponemos que el futuro mix energético conseguirá una tasa de retorno energético (TRE) de 20 (con renovables y quién sabe si algún día de finales del siglo, con fusión también), tenemos que:
E = Eextr + Eener + EsocialEextr = 20 a 40 TWEsocial = 10 (Eextr + Eener)E / Eener = 20 Cuya solución es: E = 489 a 978 TW (1 TW = 10^12 W o 1 billón de Watios).Ahora bien, en un trabajo que publicamos hace unos años (resumido en el post http://crashoil.blogspot.com.es/2012/01/un-mix-renovable-escala-global-con.html ) demostrábamos que un futuro mix totalmente renovable o mixto renovable-fusión (y no es nada fácil concebir otro diferente plausible de aquí a un siglo) el despliegue de 11.5 TW de potencia exclusivamente eléctrica y la consiguiente electrificación de la economía obligaría a usar un 35% de la actual reserva base de cobre. La reserva base incluye cobre que hoy no se sabe cómo extraer, pero que se podría llegar a extraer si se inventasen nuevas tecnologías que lo hicieran factible.Suponiendo que se pudiera llegar a producir 489 TW mediante un futuro mix de renovables + fusión, lo cual no deja de ser un alarde de optimismo bastante notable (hoy se producen unos 16 TW), ¿cuánto cobre metálico necesitaría tal despliegue eléctrico? No he repetido los cálculos con esta nueva cantidad de potencia, pero estoy casi seguro de que sería bastante superior a la reserva base (que ni siquiera se sabe si se podrá llegar a extraer).Hay quien dirá que el cobre puede ser sustituido por aluminio y acero, y así lo proclama el post de Juan de Ortega. Sin embargo, la viabilidad de la sustitución de cobre por aluminio está demostrada sólo para conductores de alta tensión y alta frecuencia. No lo está para lo que se usaría principalmente en una futura economía eléctrica: para los bobinados de alta potencia de los generadores y de los motores eléctricos (sí lo está para los bobinados de baja potencia), ni para los conductores de alta tensión y corriente continua, necesarios para muy largas distancias y cables submarinos, ni para dar maleabilidad a las grandes estructuras. Así que esto de que el aluminio sustituirá al cobre y todo lo demás se quedará igual es un acto de fe y nada más. Un acto de fe aún más infundado es pensar que el grafeno y los superconductores orgánicos de alta temperatura servirán algún día para conducir corrientes eléctricas de alta potencia (MW a GW, en lugar de milésimas de W como ahora) y para ser usados en los bobinados de generadores y motores de alta potencia.En cuanto a sacar metales del mar, el estudio de Bardi (2010, Sustainability 2, 980-992) demuestra que es inviable para todos los minerales salvo, parcialmente, para el Litio. Por poner un ejemplo, la demanda actual de cobre agotaría las existencias de cobre en agua de mar en 50 años, pues el mar no es un repositorio infinito, sino que por el contrario, es un repositorio de metales mucho más limitado que la corteza terrestre. Además, tal extracción marina requeriría una energía cuatro órdenes de magnitud mayor que la electricidad consumida actualmente.Todo esto es suficientemente preocupante y serio y está basado en cálculos concretos. Es asombroso que haya economistas que se atrevan a “refutar” tales estimaciones, basadas en estudios técnicos, con una sandez acientífica como la de que “el capital”, unido a “la energía”, ambos abstractos y universales, serán siempre capaces de resolver “cualquier clase de escasez”. O con la sandez análoga de que “la subida de los precios bastará para resolver la escasez de minerales, pues si el precio es suficientemente alto, éstos podrán extraerse del agua de mar”.Sin embargo las dicen, se quedan tan tranquilos, y nadie de su campo las suele rebatir, pues la mayoría de las afirmaciones económicas no necesitan tener ninguna seriedad científica al parecer, basta con que tranquilicen a los inversores, apoyen el consumo habitual, y no pongan en duda las instituciones económicas fundamentales. Quizás porque la economía es un campo del saber muy cercano al de las decisiones políticas, también es el único campo del conocimiento donde pasa que algunos que predican falsedades contrarias a la ciencia (como los negacionistas climáticos) reciben una calurosísima acogida y son incluso mejor financiados que los que investigan honradamente en ese grave problema social y también económico que es el cambio climático. Esto no pasa en otros campos de la ciencia, y lleva a pensar que una parte no despreciable de la producción de saber económico no es producción de saber, sino de simple propaganda política e ideología útil. ¿Útil para quién? Esto daría para otra discusión, y no es el tema que nos trae. Sobre el petróleo y su sustitución
Siento repetirme, pero es que los cornucopianos y tecnooptimistas también se repiten una y otra vez, de una forma cansina, y es agotador tener que responder una y otra vez a sus comentarios buscando nuevos argumentos, cuando los de ellos son siempre los mismos. Así que voy a parafrasear de nuevo un post mío de hace tiempo, por si algún tecnooptimista se acerca a este blog y no lo ha leído todavía (tomado de  http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/realmente-es-inmimente-el-peak-oil.html ):Hay buenas razones para pensar que el cénit de la producción de petróleo (“peak oil”) está cerca. Una de las razones es la inelasticidad que se observa desde 2006 en la relación entre producción y precio (Murray y King 2012). Otra razón es el crecimiento prácticamente nulo en la producción de petróleo desde ese año (IEA 2010). Una tercera razón es que las reservas finalmente recuperables (URR) de petróleo existentes han sido estimadas en, aproximadamente, el doble de las ya extraídas (Laherrère 2007a). Pese a tales evidencias, algunos objetan que las predicciones de un próximo cénit de petróleo y combustibles fósiles son erróneas porque los valores publicados de recursos disponibles dependen no sólo de las tecnologías de explotación disponibles sino también del capital invertido en exploración geológica, el cual se va invirtiendo a medida que las empresas lo necesitan, de modo que la cantidad de reservas conocidas (o el horizonte de explotación) permanece más o menos estable a lo largo de las décadas. Sin embargo, el horizonte de explotación debería permanecer estable a lo largo de las décadas sólo si la tasa de nuevos descubrimientos es mayor que la tasa de consumo. Pero actualmente ese no es el caso, tal como puede observarse en la figura siguiente, adaptada de Exxon Mobil Corp.:A la vista de esta figura, es difícil de creer que las reservas sigan creciendo, al menos en opinión de Exxon Mobil. Por otra parte, aunque es cierto que las reservas pueden crecer con el tiempo en ciertos periodos, el parámetro llamado “reservas finalmente extraíbles” (URR) presenta una estabilidad mucho mayor, pues representa la asíntota o tendencia a largo plazo de la función “reservas más petróleo ya consumido”. Aunque esta función tiende a crecer con los años, su tasa de crecimiento disminuye a medida que la tasa de nuevos descubrimientos decrece, de modo que presenta una tendencia a saturarse en un valor asintótico, que es la URR. Las mejores estimaciones disponibles de la URR del petróleo, gas y carbón se basan en los estudios de Jean Laherrère, un ingeniero que trabajó durante 37 años para Total, donde fue jefe de tecnologías de exploración, y que tras jubilarse se convirtió en uno de los miembros más activos de ASPO (la asociación para el estudio del pico del petróleo). En (Laherrère, 2007) este autor demuestra que las estimaciones “políticas” (OPEC) y financieramente orientadas (US Security Exchange Commisssion) de las reservas “probadas” (1P) son completamente inconsistentes con las estimaciones calculadas técnicamente de reservas “probadas + probables” (2P). La figura siguiente, actualizada por Laherrère a partir de ese estudio, muestra que las reservas técnicas tienen una tendencia declinante desde 1980 y que las estimaciones de la OPEC y de la SEC presentan una tendencia independiente y poco creíble.La línea roja de la figura, que representa las reservas “probadas” oficiales son un sinsentido según Laherrère, ya que han sido obtenidas agregando reservas probadas individuales de campos petrolíferos o de naciones, y es sabido que la suma de N variables de, digamos, una probabilidad del 90% no es una variable con el 90% de probabilidad. Esto no ocurre con las reservas técnicas 2P “probadas + (50%) probables” (línea verde), que están más cerca del valor esperado y que pueden ser agregadas con más seguridad. La curva roja asciende casi verticalmente en 1986-1988 debido a la lucha que se produjo entre los miembros de la OPEC por los derechos de cuota, que indujo a muchos de ellos a inflar arbitrariamente sus reservas declaradas. Más tarde (en 2007) Sadad al-Husseini, antiguo vice-presidente ejecutivo de exploración y producción de la petrolera Saudi Aramco, en una conferencia en Londres reconoció que las reservas habían sido infladas en 300 Gb (giga barriles) debido a razones políticas. Además, tras el 2000 la curva sube verticalmente de nuevo debido a la reclasificación de los petróleos “extra-heavy”, que no eran considerados petróleos anteriormente sino “bitumen”. Todo esto hace que los datos oficiales mostrados en la línea roja carezcan del rigor necesario para ser usados científicamente, dado que han sido preparados para crear confianza en las reservas declaradas por los países, y para convencer a los inversores de que la producción no se interrumpirá en los próximos años, y no para ser usados por ingenieros o científicos.Otra figura relevante del estudio citado es la siguiente, donde es aparente la falta de correlación entre tasa de descubrimientos y precio:La tasa de descubrimiento debe por tanto depender principalmente de otros factores diferentes al precio tales como, por ejemplo, la geología.Por otra parte, si el horizonte de explotación fuera el mismo hoy que hace 60 años, estas declaraciones de Christophe de Margerie, director ejecutivo de Total, no tendrían sentido: “Nosotros no lo sabemos todo, pero sobre reservas de petróleo y producción sabemos mucho. Y es nuestro deber decir claramente (…) que la industria es poco probable que pueda producir más de 100 millones de barriles por día, muy por debajo de los 120 millones o similar que la IEA estima que el mundo podría producir en 2030, y que hará falta para el crecimiento galopante de Asia”, y añade que 90 millones de barriles al día es “optimista” (actualmente la producción de todos los líquidos está en una meseta de 86 ±2 Mb/d desde 2005, y la producción de crudo más condensado en una meseta de 74 ±2 Mb/d). Como dice De Margerie: “lo que ocurrirá muy pronto es que el suministro de petróleo no cubrirá la demanda. Eso no significará que no haya petróleo. Hay reservas de petróleo, pero hará falta invertir muchos miles de millones para conseguirlas”.
Sin embargo, De Margerie es escéptico sobre la posibilidad de que tales inversiones se produzcan. ¿Por qué? Primero, porque el petróleo se está volviendo cada vez más difícil de extraer: “el output de los campos existentes está declinando en 5 – 6 Mb/d cada año. Esto significa que las empresas de petróleo tienen que encontrar montones de nuevos campos sólo para mantener la producción en los niveles actuales. Más aún, la clase de campos que las compañías occidentales están comenzando a desarrollar, en agua muy profunda, o de petróleo casi sólido parecido al alquitrán, son de un desafío técnico mayor”. No hay suficientes trabajadores cualificados en el mundo ni equipos especializados, piensa De Margerie, para aumentar la producción tan rápidamente como la gente espera. “Todos nosotros pensamos lo mismo” (dice refiriéndose a otros CEO’s del petróleo) “es sólo un tema de si lo decimos”.Una consecuencia de este creciente coste de extracción es que la producción de petróleo se ha vuelto inelástica después de 2005 a pesar de los altibajos en su precio, que ha fluctuado entre 40 $/b y 138 $/b sin producir una variación visible en la producción (Murray y King 2012), lo cual lleva a estos autores a identificar un techo de unos 75 Mb/d para la producción de crudo (véase la figura siguiente, que también comentó Antonio Turiel en su anterior post).  En estas condiciones, resulta poco atractivo invertir en extracción petrolífera. ¿Y cuál es la razón última de esta inelasticidad de la producción? Una hipótesis plausible es considerar que la estimación de Laherrère de una URR de unos 3000 Gb de petróleo (poco más del doble de lo ya consumido) es esencialmente correcta y que este valor estimado no se incrementará mucho más en el futuro, debido a la insuficiencia de inversiones, el coste creciente de extraer el petróleo que queda (profundidades y presiones más altas, mayor densidad y viscosidad, petróleos de inferior calidad) y la retroalimentación mutua entre estas dos variables. Y esta es una aproximación muy verosímil que concuerda con los datos observados en los últimos años. En mi opinión, los modelos basados en un horizonte móvil de explotación en función del precio son útiles en situaciones con infinitos recursos que explotar, cuando la respuesta al precio es elástica, pero los modelos de tipo Hubbert, basados en la URR, son mejores para modelar el comportamiento a largo plazo cuando la respuesta al precio se vuelve inelástica.
En conclusión, la situación de los recursos minerales y energéticos es muy preocupante. Conviene estudiarla bajando a la arena de la producción industrial, la técnica y las ciencias duras, y no enarbolando recetas económicas abstractas que valieron (parcialmente) para otras épocas. El optimismo del post de Juan de Ortega me parece infundado, pues se basa en gran parte en esta clase de formulaciones, procedentes de economistas y científicos sociales que no conocen los detalles técnicos de los procesos concretos que están operando ni qué parámetros de estos procesos han cambiado en las últimas décadas. Vivimos en un mundo en el que los recursos han dejado de ser inagotables, y algunos prefieren ignorarlo refugiándose en la fe (en el Progreso y la Tecnología abstractos) en lugar de estudiar las tendencias que tienen los procesos tecnológicos y ecológicos reales. Y la situación que vivimos y vivirán nuestros descendientes no está para frivolidades de este tipo.
En un artículo ya publicado (García-Olivares y Ballabrera 2014 5), resumido en el post  http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/como-sera-la-economia-tras-el-cenit-de.html y en http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/mas-alla-del-capitalismo.html , discutimos qué repercusiones puede tener el declive de los combustibles fósiles, unido a las limitaciones minerales y a la erosión del “capital natural” sobre las tasas de crecimiento económico. Y nuestra conclusión fue que las tasas de crecimiento pueden verse forzadas a declinar durante este siglo debido a las múltiples crisis superpuestas, y que lo mejor que podríamos hacer es empezar ya a pensar seriamente en construir un sistema económico estacionario, en equilibrio con los recursos, y capaz de generar prosperidad incluso sin crecimiento. Tal debate es urgente, y resultaría mucho más productivo que continuar afirmando que los recursos y el crecimiento serán eternos, cuando las condiciones que hicieron posible este crecimiento exponencial continuado no están ya presentes.
Citas Laherrère, J. 2007. Uncertainty of data and forecasts for fossil fuels, University of Castilla-La Mancha,  http://energycrisis.com/laherrere/Castilla200704.pdf2 Walt, V., 2010. Christophe de Margerie: Big Oil’s Straight Talker. Time Magazine, January 22. Available at: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,1954176_1954175_1954172,00.html3 http://www.economist.com/node/104965034 Murray, J., D. King, 2012. Oil’s tipping point has passed. Nature 481, 433-4355A. García-Olivares & J. Ballabrera, 2014. Energy and minerals peak and a future steady state economy. Technological Forecasting and Social Change . http://dx.doi.org/10.1016/j.techfore.2014.02.013

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Revista de Prensa: Artículo "Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global" de Juan de Ortega en Politikon

The Oil Crash - 17 July, 2014 - 01:38


Queridos lectores,

Hace unos días la web Politikon publicó la segunda parte de su crítica al manifiesto "Última llamada", titulada "Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global", firmada por Juan de Ortega. Como ven, es la segunda de tales críticas; pero la primera (firmada por Jorge San Miguel) es tan fácil de responder que no merece la pena dedicarle un post entero: baste decir que su argumento central es que "Última llamada" niega el progreso habido durante los dos últimos siglos, y que como ha habido un gran progreso material durante las últimas décadas sólo cabe esperar que siga por siempre. El razonamiento es tan infantil y poco substanciado que, como digo, no merece la pena extenderse mucho más con él. La segunda parte, de Juan de Ortega, tiene un poco más de contenido, ya que al menos se toma la molestia de examinar la sustancia de algunos de los problemas expuestos en "Última llamada", y tiene la honestidad de reconocer que el cambio climático puede ser un problema grave. Lo más llamativo del artículo de Juan de Ortega es que en muchos casos identifica correctamente el origen de muchos de los problemas que aquejan a nuestro mundo, pero le falta valentía o le sobran prejuicios para unir los puntos. Analicemos el texto con algo de detalle.

La primera cosa que llama la atención es la insistencia en que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Es innegable (y "Última llamada" no lo niega) que el mundo, sobre todo el Occidental, ha experimentado un enorme progreso durante los últimos dos siglos. Sin embargo, es también innegable que los últimos siete años, sobre todo en el mundo Occidental, se está experimentando un retroceso profundo: incluso en el país que se suele poner como ejemplo de progreso, los EE.UU., 1 de cada 7 adultos y 1 de cada 4 niños depende de la caridad para comer. El caso de España la situación no es mejor: según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, citando datos de Eurostat, la proporción de personas por debajo del umbral de la pobreza o en riesgo de exclusión social es superior a 1 de cada 4. Jactarse de que todo ha ido fantásticamente bien sin contextualizar mínimamente el momento actual, que tanta angustia produce a tantas familias que ya están en una situación complicada y a las que temen estarlo, resulta un tanto inadecuado. Se puede decir que a pesar de la crisis aún estamos mejor que hace décadas, se puede argumentar que la crisis es un paréntesis que ya pasará (aunque en realidad esta crisis no acabará nunca), pero lo que no se puede decir es que todo va maravillosamente en contraste con la memoria reciente de la población.

Es también llamativo que se destaque qué bien ha ido todo cuando justamente "Última llamada" afirma que estamos en el cenit de la civilización industrial. Por definición, el cenit es el punto más alto, a partir del cual se va hacia abajo, y por supuesto que antes de comenzar la bajada es cuando más alto estás; incluso ahora, que la bajada ya ha comenzado, estamos comparativamente más altos que en la mayoría de la Historia de la Humanidad (todo lo cual, insisto, es bastante cierto en Occidente y bastante más discutible en el resto del mundo, por más que uno lo adorne con índices abstractos que casi nunca reflejan la heterogeneidad de los lugares examinados). Por supuesto que los autores de Politikon tienen todo el derecho a criticar en base a datos si realmente estamos en el cenit o, como parece, comenzando el declive, basándose en conocimiento técnico sobre los recursos actuales y sus posibles sustitutos, y en proyecciones fundadas, pero el argumento no podrá ser nunca referirse a lo que sucedió en el pasado, pues asumir que las tendencias del pasado continuarán por siempre equivale a negar que pueda haber tal cenit (si niegas la mayor, en contra de toda la evidencia geológica y termodinámica, ¿qué sentido tiene seguir discutiendo?).

Yendo más al detalle, a mi personalmente me choca la mención que hace a un informe del Banco de España (Macias y Matilla, “Net Energy Analysis in a Ramsey-Hotelling growth model”, 2012) que justamente yo cito a menudo para referirme a la conclusión principal de ese estudio, a saber: que el mercado no es capaz de anticipar la escasez futura de materias primas señalándolo en los precios, y que por tanto lo que gobierna la disponibilidad de recursos es más Hubbert que no Hotelling. La otra gran referencia del artículo de Politikon es el profesor Vaclav Smil, un experto ambientalista conocido, entre otras cosas, por descartar cualquier noción de escasez de recursos usando los argumentos falaces habituales (confusión entre diferentes hidrocarburos que conforman lo que se ha dado en llamar "todos los líquidos" con petróleo, minimizar las limitaciones de los sucedáneos de petróleo en cuanto a producción máxima, TRE o requerimientos materiales, fe en el progreso y el libre mercado, desconocimiento de la interacción entre la crisis energética y la crisis económica, etc). En suma, se trata de un experto que sintoniza con la manera de pensar de los autores de Politikon. Lo cual es por supuesto legítimo: cada cual puede proponer las fuentes que le parezcan más oportunas con tal de que no se escuden en argumentos de autoridad y se discutan los datos y razonamientos. Posiblemente los autores de Politikon argumentarán que yo también escojo mis referencias con un cierto sesgo preferencial, y posiblemente es cierto, aunque intento introducir diversidad de fuentes y me gusta apoyarme en las que son menos favorables a mis tesis (por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía, AIE, como veremos en un momento). Quiero destacar aquí un detalle del artículo de Politikon; hablando de Vaclav Smil dice literalmente:

"...recomiendo sin duda al lector interesado curiosear por su increíble página web; en particular este artículo sobre el famoso estudio “Los límites del crecimiento” es bastante clarificador sobre mucha ]de[ retórica de la sostenibilidad."
 
El artículo citado es bastante clarificador, pero lo es más sobre la retórica del prof. Vaclav Smil que no sobre la "retórica de la sostenibilidad" (parece ser que Juan de Ortega piensa que hay un único discurso de naturaleza doctrinal sobre la sostenibilidad; afortunadamente, no hay tal cosa: no estamos hablando de la religión neoliberal). Más de la mitad del artículo de Smil versa sobre los recuerdos y anécdotas del propio Smil respecto a la publicación del primer estudio de "Los límites del crecimiento" y sus críticas son genéricas, enfáticas, poco específicas. La única crítica metodológica que he encontrado en esas 8 páginas se refiere a la poca fe que tiene Smil en el uso de variables agregadas y de parámetros efectivos para la descripción de sistemas complejos. Por formación, el Sr. Smil obviamente no tiene demasiadas nociones de mecánica estadística, no sabe lo que son los comportamientos emergentes ni las clases de universalidad de las interacciones efectivas cuando un sistema tiene un gran número de grados de libertad (un gran número de individuos, por ejemplo), y tampoco entiende que lo que pretende "Los límites del crecimiento" no es predecir de manera cuantitativa el curso exacto de nuestra civilización sino las posibilidades cualitativamente disponibles. De una manera más llana: no se trata de saber si el colapso de la población sobrevendrá el 2 de Octubre de 2018 a las 14:03 sino si la curva de evolución del PIB, población, etc será siempre creciente, estancará o comenzará a declinar a partir de algún momento. Es la misma distinción que hay entre la predicción meteorológica (mañana hará calor) y la climática (en verano hará calor); o si quieren ser más cuantitativos, la predicción meteorológica dice "mañana la temperatura será de 31ºC en Barcelona" mientras que la climática dice: "durante los próximos 50 años en verano hará cada vez más calor en la región Mediterránea, llegando a ser ese aumento de unos 2ºC más de media". Todas las disquisiciones que hace Smil sobre la geoquímica del dióxido de azufre y otras sustancias son por eso baladíes, puesto lo que interesa es ver el efecto conjunto de todas las fuentes de contaminación, el comportamiento efectivo emergente que resulta de la combinación de muchos efectos diferentes. Ésta es una metodología estándar que se usa, y con gran éxito, desde hace décadas para, por ejemplo, estimar la energía liberada en un reactor nuclear, para el diseño de nuevos materiales con unas propiedades escogidas, para modelizar el comportamiento de medicamentos y así un largo etcétera, el cual, por cierto, incluye la mayoría de los modelos econométricos y macroeconómicos que se usan hoy en día. Parámetros efectivos se usan para describir la resistencia del aire en un fluido turbulento (la carga aerodinámica de un coche, por ejemplo) o para elaborar encuestas. El Sr. Smil es un ambientalista de la vieja escuela y no es capaz de comprender el potencial de estas herramientas, lo cual es del gusto del Sr. de Ortega (el cual me malicio que sin embargo simpatiza con los modelos macroeconómicos). Por terminar esta digresiva discusión sobre Vaclav Smil -que daría para una larga serie de posts-, resultaría divertida si no fuera tan triste esta frase de Smil (página 5): "Pero no hace falta que uno sea un experto en química, toxicología o demografía para saber que a pesar del gran aumento (a veces órdenes de magnitud) de los diversos niveles de contaminación de sustancias nocivas durante el curso del siglo XX, hemos visto disminuciones de la mortalidad universales y asombrosos". El profesor Smil está confundiendo descenso de la mortalidad en general (por la mejora de la alimentación, de los medicamentos, de la higiene, etc) con descenso de la mortalidad específicamente asociada a los contaminantes, la cual en realidad ha ido ascendiendo durante el siglo XX. Por ejemplo, la propia Organización Mundial de la Salud reconoce que la contaminación atmosférica es ya la responsable de 1 de cada 8 muertes en el planeta, y eso hablando sólo del aire; faltaría ver la contaminación del agua, de los suelos, de los alimentos, etc.

Volviendo al post de Juan de Ortega, se explica bastante bien la cuestión del progresivo agotamiento de las vetas de mayor calidad de mineral de cobre, pero tal cosa no atormenta al autor porque a medida que la tecnología permite acceder a vetas de menor grado la cantidad de mineral contenida en ellas es cada vez mayor (porque aunque los filones tengan menos hay muchísimos más). Toda la discusión que hace en este caso, y en el del litio, es de naturaleza completamente económica, sin tener en cuenta que en realidad la pieza clave y determinante es la energía: esas vetas más rarificadas requieren cantidades exponencialmente crecientes de energía para su explotación, y eso a pesar de las mejoras tecnológicas introducidas. Y es curioso que no tenga esto en cuenta explícitamente, sobre todo porque justo antes de presentar el ejemplo del cobre había escrito: 

"Por tanto, nuestra versátil economía industrial solo sufre una forma de escasez de recursos realmente esencial: la de la energía que alimenta el capital. Con recursos energéticos abundantes, los demás cuellos de botella físicos al desarrollo son en general abordables."
 
Puedo estar aproximadamente de acuerdo con que con energía ilimitada los problemas físicos al desarrollo son bastante menores (con ciertas salvedades), pero en todo caso eso es una tautología. Tenemos un problema de inviabilidad de la sociedad industrial, de falta de capacidad de hacerla continuar. Podríamos hacerla continuar si tuviéramos la tecnología de materiales actual y una cantidad ilimitada de energía, sí, pero también si tuviéramos materiales infinitos y energía limitada, o incluso con materiales y energía limitados pero con una capacidad de regeneración ecosistémica infinita (que entre otras cosas nos permitiría reciclarlo todo). Estas tres, y unas cuantas más, son maneras equivalentes de expresar nuestro problema; pero la mera formulación de la insostenibilidad de nuestra sociedad del modo "nuestro sistema sería viable si una de estas variables fuera infinita" no es lo mismo que resolver el problema, porque ninguna variable será jamás infinita (sobre por qué eso sólo es una abstracción matemática les recomiendo la discusión final del post "Qué es la energía").

Hay también en ese párrafo que he destacado una frase sorprendente por lo inspirada y real: la única escasez real es la "de la energía que alimenta el capital". Eso demuestra que Juan de Ortega está muy cerca de comprender la verdadera dimensión (una de ellas, en realidad: seguramente la que cree que es la más interesante) del problema, y es una lástima que no haya dado un paso más. Me ha recordado esa frase a la que se encuentra en el informe "La tormenta perfecta" de Tullett Prebon (recuerden, una firma de intermediación financiera de la City, no un grupo de ambientalistas desbocados). En la página 11 del informe se puede leer: "En última instancia, la economía es - y siempre ha sido - una ecuación sobre los excedentes de energía, gobernada por las leyes de la Termodinámica, y no por las del mercado". Creo que también le resultaría útil al autor revisar el trabajo del profesor Gaël Giraud, del cual republicamos aquí una entrevista.

Quisiera destacar también otro párrafo, justo anterior al precedente, que no comentaré pero que contiene una fuerte carga ideológica y, de nuevo, una gran proximidad con la verdad (ese "fuentes de energía de alta densidad"):

"La industrialización se puede describir en buena parte como el proceso en el que la economía humana, tradicionalmente limitada por la escasez de un conjunto heterogéneo de recursos naturales (tierra cultivable, agua, recursos minerales), es capaz de afrontar cualquier otra clase de escasez mediante el uso de capital alimentado por fuentes de energía alta densidad."

Hasta aquí se podría decir que el artículo derrapa, pero cuando llega al apartado "Combustibles fósiles y la transición petróleo-gas" la metáfora más adecuada sería decir que patina. La primera gráfica que presenta para argumentar que no hay ningún problema a la vista es la de evolución de las reservas de petróleo y gas, que es perfectamente creciente. Así pues, si cada vez "hay más petróleo", ¿por qué debería haber algún problema? Pues porque "reservas" no es lo mismo que "producción". Una cosa es cuánto petróleo tenemos más o menos localizado debajo de la tierra (los recursos), otra cosa es cuánto de este petróleo sería extraíble en condiciones económicas (las reservas) y la última cosa, y la más importante, es a qué velocidad va a salir este petróleo (el ritmo de producción). Nuestro problema no ha sido nunca cuánto petróleo hay (o cuanto creemos que hay debajo del subsuelo - ver el artículo de Marga Mediavilla); el problema es y ha sido siempre a qué velocidad lo podemos extraer, y lo que es crítico es en qué momento la producción alcanza su máximo (el denominado cenit de producción o peak oil) y empieza, inexorablemente por más que se pretenda lo contrario, a caer. Así lo dijo Marion King Hubbert en 1953 cuando hizo la estimación de que el momento del peak oil de los EE.UU. sería hacia 1970 (como así fue), así lo repitió en 1972 cuando estimó que el peak oil del mundo sería en 2000 (fue en 2005; hasta la Agencia Internacional de la Energía reconoce que fue aproximadamente entonces) y así lo repitieron Colin Campbell y Jean Laherrère en su seminal trabajo de 1998 cuando predijeron que sería antes de 2008 (y como dijimos fue en 2005). Es inútil. Aún esta semana los medios españoles se hacían eco del último BP Annual Review diciendo que según BP queda "petróleo" para 53 años. Esa frase es, sencillamente, falsa. Petróleo queda en realidad para siglos, porque extraer petróleo no es simplemente abrir un grifo y que vayan saliendo los 90 millones de barriles diarios (Mb/d) que consume el mundo hoy en día el mundo. Cuando dicen que queda petróleo para 53 años en realidad lo que se dice es que las reservas actuales, si se mantuviera el consumo actual, durarían 53 años. Se podría decir que este argumento es falaz porque el consumo no es constante, sino que tiene que ser creciente, porque para que la economía crezca el consumo de petróleo tiene que crecer (estoy seguro de que los amigos de Politikon querrían rebatir esto, pero esto alargaría demasiado la presente discusión y lo dejaremos para otro día; también pueden, no sé, leerse algunos artículos de este blog). Sin embargo, el problema ni siquiera es ése. El problema es que el petróleo que queda es el residual. El que está disperso. El que está más profundo. El que no se encuentra en formaciones comunicadas y canalizadas, sino que forma reservorios desconectados y que para acceder a él se ha de perforar más, calcular más, gastar más energía - que es lo que es importante al final, y no el dinero, mero comodín. Y por eso ese petróleo sale más lentamente, y cada vez más lentamente. No es que sea técnicamente imposible sacarlo más rápidamente; es que es imposible sacarlo más rápidamente y ganar energía en el proceso, y si no se gana energía nunca se va a ganar dinero. Es un fenómeno harto conocido, estudiado y comprendido.  No se puede resolver con más inversión, la receta típica del economista. En cuanto al recurso retórico habitual, la imparable mejora tecnológica que es el credo de esta sociedad, cabe decir que la industria del petróleo es una industria hipertecnificada, avanzadísima tecnológicamente, que se encuentra en la fase de rendimientos decrecientes desde hace años (a veces para intentar reforzar su imagen de industria avanzada se publicita que las técnicas del fracking son muy modernas cuando datan de hace muchas décadas). Y aunque no se puede descartar futuras mejoras, que mejoras sin duda vendrán, tampoco parece sensato ni adulto fiarlo todo a una esperanza antes que a una certeza.

Está, por supuesto, la cuestión de los otros líquidos del petróleo, esos 20 Mb/d que no son el crudo o condensado convencional. El triunfalismo de la industria pretende hacer creer dos cosas que son falsas. Una, que se puede aumentar su producción tanto como se quiera; y dos, que sustituyen perfectamente al petróleo. La discusión pormenorizada de los límites de cada fuente no convencional sería larguísima, pero afortunadamente casi todos los temas han sido tratados en este blog: las arenas asfálticas del Canadá, los biocombustibles, los líquidos del gas natural, el petróleo de aguas profundas y árticas, ... Cualquiera con un poco de perspectiva histórica sabrá que hace 15, 10, 5 años cada uno de esos malos sustitutos del petróleo fueron publicitados como "la gran alternativa al petróleo", "el futuro de los hidrocarburos" y otras zarandajas, sin que jamás hayan llegado ni de lejos a cubrir tales expectativas. Ahora le toca el turno a los hidrocarburos explotados con la técnica del fracking, en lo que parece que es el final de la huida delante de la realidad, puesto que aunque en Politikon parecen ignorarlo a pesar de la clamorosa evidencia disponible el fracking no es más que una burbuja financiera (al estilo de la inmobiliaria, la cual por cierto está rebrotando en todo el mundo) que ya está comenzando a explotar.

Traigo aquí la gráfica original del artículo de Juan de Ortega sobre reservas, producción y precio porque creo que merece la pena destacar algunas cosas más:


Un aspecto que se destaca poco pero que a mi entender es fundamental para comprender lo que pasa es que, igual que en el artículo de Politikon, se ocupa muchísimo espacio para hablar de la inevitable transición del petróleo al gas (fruto de la mentira mediática que rodea al shale gas explotado con fracking) cuando en realidad el mundo está haciendo la transición del petróleo al carbón, como muestra claramente la gráfica producción que ha enlazado el propio Juan de Ortega. El hecho de que el carbón haya empezado a crecer tan rápido poco antes de ese punto de transición que fue 2005 debería hacer pensar a más de uno si la retórica política no esconde realidades bastante más incómodas. Con todo, la más interesante de las gráficas es la del precio: dado que se termina en 2010 uno podría pensar que el precio del petróleo hizo la subida de la crisis de Julio de 2008 y después volvió a la normalidad. Nada más lejos de la realidad: los precios se están manteniendo altos, en términos históricos:


Imagen de Our Finite World: http://ourfiniteworld.com/2013/04/21/low-oil-prices-lead-to-economic-peak-oil/
¿Y por qué pasa eso? Pues porque desde el año 2005 la producción de petróleo crudo se ha vuelto muy inelástica:


Extraído de  Murray & King, Nature 481, 433–435; 2012
En suma: es muy difícil incrementar la producción de todos los líquidos del petróleo (ya saben, el crudo y condensado convencionales más los sucedáneos), y si no fuera por el light tight oil (LTO) que se explota por fracking en los EE.UU. ya estaría cayendo. El problema es que la mayoría de las empresas que se dedican al LTO, tal y como informa Bloomberg, están en una situación financiera delicada, por decir lo menos (en realidad la mayoría va a desaparecer). De hecho, si los autores de Politikon siguieran más de cerca la actualidad del mundo del petróleo sabrían que las majors están abandonando drásticamente los yacimientos de peor calidad (fracking, aguas profundas, etc) y se van a concentrar en menos explotación pero más rentable, mientras van encogiendo y encogiendo. Las consecuencias de tal decisión es que en pocos años, quizá en meses, el suministro de petróleo del mundo experimentará una súbita bajada de más del 5%. Y eso sin contar con los repetidos avisos de la AIE de que la cosa está yendo rápidamente a peor, y los continuos cantos de sirena de la prensa (ahora con la falacia de que los EE.UU. serán el primer productor mundial del petróleo), quimeras muy lejanas de lo que realmente ponen los informes de la AIE (pero, claro, es muy pesado leer 700 páginas y no digamos entenderlas).

La parte final del artículo consiste, aparte del reconocimiento de la gravedad del problema del cambio climático, en una serie de odas a la tecnología de la sustitución del petróleo por gas, carbón y uranio (que está sucediendo a escala muy pequeña; otro día hablaremos de los límites del gas natural, del uranio y los del carbón); llama por cierto la atención el uso de la palabra "ilimitado" referido a la disponibilidad de uranio cuando parece que está pasando ya todo lo contrario. Sobre todos estos temas, el repetido canto a la disponibilidad inmensa de las renovables y la electrificación de la sociedad (recordemos que energía no es electricidad: la energía eléctrica representa sólo el 21% de toda la energía final consumida en España, a pesar de lo mucho que se insiste en el debate energético en centrarlo todo en la electricidad) estoy cansado de repetirme: afronten "La verdad a la cara" y sigan todos los enlaces que se dan allí si quieren información más detallada.

De una web de la calidad de Politikon cabía esperar una presentación un tanto más equilibrada, sin ocultar los graves datos que menciono más arriba. Es una lástima que los autores de Politikon, que pretende ser una web que informe seriamente y sin alharacas de ciertas cuestiones técnicas, hayan optado por hacer críticas tan superficiales del manifiesto, justamente cuando se quejan de que en él no se aportan datos (es un manifiesto, no una enciclopedia; en este blog podrán encontrar centenares de páginas documentando esos datos que reclaman). Es probable que lo que más les haya molestado del manifiesto son algunas de sus formas, con las que yo tampoco estoy de acuerdo como ya he comentado; no obstante, hacen un flaco favor a sus lectores documentándose tan poco y conformándose con explicaciones ramplonas e infundadas.

Salu2,
AMT
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Liberalismo económico como religión

The Oil Crash - 15 July, 2014 - 00:43


Queridos lectores,

El último post de la semana pasada era un pequeño relato distópico, un cuento ejemplar de los que utilizo para ilustrar en forma más sencilla, como una parábola bíblica, algunos conceptos más teóricos y pesados. El año pasado estos cuentos ejemplares (la serie "Distopía") funcionaron bastante bien y de hecho uno de ellos creció hasta convertirse en una novela corta por entregas ("Un futuro sin más"). Sin embargo, el cuento de la semana pasada (y que abre la serie de este año) ha tenido una recepción bastante mediocre. Tras centenares de páginas escritas por mí en este blog he conseguido ir mejorando bastante mi estilo, pero las razones por las que un determinado post consigue mejor o peor aceptación siguen siendo bastante lejanas a mi entendimiento. Era quizá el post de la semana pasada excesivamente largo (me estuve planteando hacer varias entregas, pero tuve miedo de verme envuelto en la vorágine de redacción y depuración de estilo que fue "Un futuro sin más", que redacté entero en menos de dos semanas); posiblemente, el problema fuera que el tema tratado era de poco interés para el lector habitual del blog (otra visión de un futuro totalitario y mezquino), o quizá que en estas fechas muchos lectores habituales ya están de vacaciones y no es un momento particularmente proclive a meterse tal tipo de deprimente ficción entre pecho y espalda. 

Sin embargo, en ese post yo pretendía introducir la discusión de algunos aspectos que creo que son clave para entender qué está pasando y qué es lo que va a pasar. Quizá conviene en este momento recordar cuál es la función de este blog: no se trata de hacer un mero inventario de nuestra desgracia y lamentarse de lo que se considera inevitable; a mi juicio, nada es inevitable, y si yo dedico tiempo a discutir un determinado tema es porque creo que justamente la acción positiva sobre él puede llevarnos a evitar los escenarios más desagradables. Por eso los relatos que escribo aquí tiene ese corte de "novelas ejemplares": se trata de aprender (y enmendar) por la vía del ejemplo.

El caso es que considero bastante importante poner de manifiesto un problema que vengo observando (por supuesto que no soy ni el único ni el primero en verlo): la progresiva transformación del pensamiento económico dominante - al cual por simplificar llamaremos "liberalismo económico" o "neoliberalismo"- en una religión hegemónica y totalitaria. A veces se dice este tipo de cosas ("El único Dios verdadero es el dinero") de una manera genérica, sin entrar demasiado en el detalle. Justamente en este post (que sería la teoría sobre la que se basa el ejercicio práctico literario de la semana pasada) pretendo mostrar que en realidad el liberalismo económico como doctrina actualmente dominante tiene cada vez más características de religión opresiva e inquisitorial, irracional y antiempírica, represiva y destructora. Justamente es lo que se mostraba en el post de la semana pasada: los Rectores, que antaño eran los asesores económicos del Gobierno, se habían convertido en una casta con todas las características eclesiales (al final del relato, incluso, se autoimponen el celibato obligatorio).

A lo largo del post utilizaré ideas de diversos pensadores económicos cuyas obras conozco muy someramente; no voy a dar referencias porque me costaría mucho encontrarlas. Sin duda alguna, una persona con conocimiento de la historia de la economía y del pensamiento económico podría dar mejor forma a este post, el cual pretende sólo ser una introducción divulgativa al problema.

Para analizar el fenómeno de la progresiva conversión de la Economía Liberal imperante hoy en día en religión debemos prestar especial atención al lenguaje, porque dado que las religiones se mueven en el terreno del pensamiento abstracto el único vehículo que tienen para influir en el mundo es a través de las palabras.

- Lenguaje hegemónico: Hoy en día se presenta el discurso económico como algo indiscutible; es la única verdad posible. Al comienzo de la crisis se discutía aún algunas alternativas (Sarkozy tuvo la osadía de plantear la necesidad de "refundar el capitalismo"), pero ya no es posible. Aunque obviamente existen corrientes de pensamiento económico alternativas (como la economía ecológica o la economía del bien común) están confinadas a reductos académicos o marginalizados. Los representantes de estas alternativas (con alguna notable excepción) raramente aparecen en los medios de comunicación de masas, y cuando lo hacen es en programas de contenido social, como una muestra de diversidad cultural; sin embargo, cada vez que se analiza algún aspecto de la actualidad económica el experto es casi siempre hombre (interesante vinculación con la clásica visión macho-supremacista), impecablemente vestido de traje (el hábito de la moderna religión), de mediana edad (ni demasiado joven para parecer un aventurero ni demasiado mayor para parecer decrépito), aspecto solvente (retórica segura y contundente, gesto adusto, frases cliché mil veces repetidas) y estricto adherente al pensamiento económico imperante. Y aunque afortunadamente en los medios de comunicación alternativos de la red se pueden oír otras voces, tampoco allí hay debate porque los contertulios son de similares pareceres ya que rara vez un economista del mainstream se rebajaría a discutir con ellos (los programas de Radioactividad que yo mismo he grabado suelen ser un sucesivo darnos la razón unos a otros mientras vamos hablando). Es interesante destacar que justamente una de las pocas personas que ha tenido ocasión de confrontar visiones alternativas a las hegemónicas en medios de comunicación de cierto alcance ha sido Pablo Iglesias, del movimiento político español Podemos, y que gracias a que él ha visualizado una alternativa ha tenido un gran éxito en las urnas (y obviamente nunca más se va a cometer ese error de abrir la discusión en un medio).


- Lenguaje totalitario: En el lenguaje común se suele identificar "totalitarismo" con "fascismo" y "represión, y aunque van de la mano no son una y la misma cosa; el totalitarismo es más bien una visión filosófica. Una idea totalitaria es aquélla que abarca todas las esferas de las relaciones humanas, y que al final acaba regulando todos los aspectos del día a día, desde el comercio hasta el empleo del ocio, desde el castigo hasta las relaciones sexuales. De acuerdo con la doctrina del liberalismo económico, en la actualidad el regulador único de las relaciones humanas es el mercado: todos los productos de la actividad humana se han reducido a mercancías (commodification, dicen en inglés) y tienen por tanto un valor económico y pueden ser vendidos y comprados en el mercado. Si por ejemplo una compañía ha intoxicado a miles de personas el acento se pone en buscar una indemnización económica, en menor medida en reparar el daño y en ningún caso se prevé una imposición de cargas penales a la persona no física. Ya se ha teorizado sobre esas cargas penales; podría ser la pérdida de libertad (se destituye al consejo de administración y la compañía pasa a ser tutelada durante un tiempo por una gestora judicial) o incluso la muerte (la compañía es liquidada). La idea de la carga penal sobre todos los sujetos jurídicos, no sólo las personas físicas, no es tan disparatada: si las corporaciones han conseguido tener derechos, ¿por qué no habrían de tener obligaciones? ¿por qué no se les puede imponer un castigo si su comportamiento es claramente psicopático y antisocial? De acuerdo con la visión dominante, los errores de la corporación son culpa de su consejo de administración y es por ello que las responsabilidades se han de depurar a nivel personal. Pero en realidad el consejo está al servicio de la corporación y sus accionistas, e intenta cumplir con el mandato que se le ha dado, que es la maximización del beneficio. Así, se observa que los consejos de administración van cambiando (táctica de dilución de responsabilidades) mientras que las compañías actúan de manera cada vez más psicopática. Dentro de la corriente de pensamiento económico imperante, para evitar abrir estos necesarios pero desagradables debates, se pone énfasis en que todo es mercado y todo se regula a través de intercambios monetarios. La mercantilización de todas las esferas humanas se ha hecho progresivamente: primero fue la tierra; después, el trabajo; después, los bienes comunes y en el futuro es previsible que serán las propias personas (esclavitud). Esta lógica perversa de que todo es mercado, de que no hay nada fuera del mercado, lleva a que los pacientes de un hospital o los viajeros de un tren sean ahora "clientes" o, en el mejor de los casos, "usuarios", favoreciendo que la alienación, la privación de la categoría de "persona" o "personal", sea "lo normal", lo habitual, lo comúnmente aceptado, lo que cabe esperar y sin discusión posible. El hombre de la calle ha sido adiestrado para encontrar que, aunque desagradable, sea concebible (e incluso para algunos aceptable) que un hospital escatime a sus pacientes para "aumentar sus beneficios" o "mejorar su gestión". En general, las quejas por mala gestión de la administración pública se dirigen en primera instancia a denunciar la corrupción, el cobro de comisiones o la apropiación indebida o malversación de caudales públicos, pero casi nunca a solicitar un mejor servicio y una actitud más generosa y humana con los administrados, que son los que en realidad pagan estos servicios con sus impuestos. La gran victoria del totalitarismo liberal económico es que todo el mundo acepte que todo viene regulado por el mercado, que todo es monetizable y susceptible de ser convertido en mercancía; más aún, que en realidad todos formamos parte indistintamente de ese mercado, que nosotros somos el mercado (como reza un famoso libro de un economista español que lleva ya impresas muchas ediciones). La realidad es que no todo es mercado y ni tan siquiera el mercado puede regular todas las transacciones económicas (para saber más, lean la serie "Citizen K" del "Acorazado Aurora")

- Lenguaje doctrinal: todas las religiones hegemónicas se vehiculan a traves de un corpus escrito central y un montón de publicaciones complementarias "dentro del canon" que sirven para fijar la doctrina. No se pretende validar el conocimiento revelado con observaciones de la realidad, buscando sus puntos débiles y contradicciones, sino que se seleccionan aquellas verdades que mejor se ajustan a los dictados de la doctrina. Toda publicación que se aparte del canon fijado por los gurús reconocidos queda condenada a la ignorancia y su autor al ostracismo; llama la atención el lenguaje muy agresivo, con frecuentes descalificaciones y en ocasiones insultos, que se utiliza contra lo que se desvía de la recta vía, de la doctrina. Algunos de estos problemas aquejan también hoy en día a algunas ramas de la ciencia, aunque en ningún caso con la virulencia que se observa en la discusión pública de la economía.

- Lenguaje dogmático: La visión liberal de la economía se está convirtiendo en un dogma que no se puede discutir; hay una verdad revelada y no puede ser cuestionada, no hay otra verdad fuera de ella. Si España tiene un problema de deuda pública, la recomendación del FMI es que se tomen medidas que flexibilicen el mercado del trabajo (un eufemismo para pedir que se abaraten los despidos y que se reduzcan los salarios, es decir, para reducir la carga salarial en las cuentas de resultados de los empresarios). Pero no se acaba de entender por qué se pide tal cosa si, en vez de resolver, agrava el problema: la disminución de la renta disponible de los trabajadores deteriora el consumo y por tanto agrava la crisis económica, con lo que disminuye la recaudación de impuestos y agrava el problema de la deuda. En realidad, el FMI "recomienda" ("intimida" sería un verbo más apropiado) tales medidas parar reducir la carga salarial sobre el capital, sin ver que en un mundo sin expansión, en una crisis económica que no acabará nunca, eso sólo lleva al desastre. 

El dogma liberal económico, al ser incuestionable, no puede tampoco evolucionar; las recetas económicas derivadas en una sociedad fuertemente manufacturera son las mismas a aplicar a una economía basada en los servicios, y también las mismas en una situación en que los recursos se están volviendo cada vez más escasos. Pero al igual que las sociedades humanas evolucionan, las teorías económicas necesarias para describirlas con efectividad deben evolucionar. La teoría económica liberal está ya fijada y no evoluciona a pesar de lo cambiante de los escenarios; pero aún,  a pesar de que las fórmulas que propone -y que se están aplicando estrictamente en muchos países occidentales- no están mostrando ningún éxito, se atribuye el fracaso a la falta de empeño de los Gobiernos en implementarlas y se insiste en reiterar su validez, en contra de la experiencia. Justamente como se espera de un pensamiento de tipo dogmático. En el largo plazo, las nuevas corrientes económicas (economía ecológica, economía del bien común) quedarán relegadas a la irrelevancia y pueden acabar perseguidas como lo fue en su momento la herejía cátara.

- Lenguaje esotérico: Dada la profunda banalidad de algunas de las ideas de la teoría económica liberal, resulta imprescindible crear palabras y conceptos que disimulen las ideas y que las revistan de una grandiosidad y un misterio que no tendrían si se expresasen en términos más mundanos. Se habla de la "infinita sustitución de los factores de producción" para decir que, de acuerdo con esta doctrina dogmática, siempre que falte de algo se le encontrará de seguida un sustituto y a precio razonable; se habla de "coste agregado" para decir el coste total (sumando todos los costes implicados) de una operación; etc. Algunos indicadores sintéticos (es decir, puras abstracciones matemáticas o del lenguaje) son tomados como referencia incuestionable, como por ejemplo el PIB (y no se suele explicar por qué el crecimiento del PIB es el único factor que se tiene en cuenta al implementar las políticas económicas ni si la gente, el pueblo, está de acuerdo con que se le dé tanto peso). Dado este lenguaje especial y los conceptos implicados, se hace necesario pertenecer a la casta de iniciados, los economistas, para poder entrar en el debate económico, lo cual consituye una barrera de entrada para los no iniciados y un argumento estándar para descalificar, a veces con insultos, la validez de lo que uno dice sin entrar a contestar el fondo del argumento (yo me he encontrado esta situación algunas veces y generalmente los contraargumentos, cuando son requeridos, son extremadamente endebles, esencialmente del tipo "en el pasado la cosa fue bien" o algún recurso al dogma). Dado que el ciudadano de a pie no entiende lo que se le dice, se ve obligado a delegar completamente la toma de decisiones a los sumos sacerdotes, a "los que entienden". Hay un cierto paralelismo con el esoterismo que rodea a veces a la ciencia, aunque justamente hoy en día se valora mucho el trabajo de divulgación científica, el acercar la ciencia al hombre de la calle, y no tanto hacer divulgación económica (en particular en cuestiones tan polémicas como la creación del dinero).

- Lenguaje abstracto: Una de las características definitorias del lenguaje económico imperante es la independencia del empirismo. Se argumenta que los datos dan la razón a ciertos razonamientos y para ello se definen cantidades abstractas, índices de bienestar o algún valor de referencia, que en general se usa para argumentar que son consecuencia de la implementación de las políticas liberales. Dado que no se aíslan otros factores (como por ejemplo el progreso tecnológico o la introducción de ciertas prácticas, como por ejemplo de cultivo o industria) resulta complicado saber cuál es el efecto específico directamente atribuible a la doctrina y cuál se habría producido igualmente sin ella. Este problema, que no es exclusivo de la economía (la dificultad para aislar las causas que dan pie a un fenómeno para poder evaluar el impacto de determinadas variables en él), se resuelve aquí típicamente con afirmaciones del tipo "es evidente que...", que en esencia lo que demuestran es que se quiere obtener lo que se había supuesto de partida (lo lógico en una situación así es intentar falsar la dependencia supuesta). La introducción de índices y conceptos abstractos tiene la ventaja de que uno puede defender que las cosas están mejorando aunque no lo estén haciendo, en una actitud que tiene reminiscencias de la escolástica medieval.

- Negación de la realidad: Una derivada del pensamiento meramente abstracto y alejado de la realidad, incluso despectivo hacia ella, es la negación de la realidad cuando ésta no se ajusta a los dictados de la doctrina. Hace poco salió publicado un artículo de George Monbiot (aparecido en blog de The Guardian), de provocador título: "Por qué los liberales deben negar que hay cambio climático, brevemente". La cuestión es simple: si los liberales defienden que el derecho fundamental es el de la propiedad privada y que el mercado es el único mecanismo regulador, la existencia de externalidades que afectan negativamente a la propiedad de otros implica que los perjudicados tienen derecho a reclamar una compensación e incluso el cese de la actividad lesiva con su propiedad. Dado que esto implicaría la imposibilidad de muchas actividades industriales, que en el fondo son el sustento material al que sirve esta doctrina, los liberales deben negar que pueda haber ningún efecto ambiental dañino. Así, por tanto, no es de extrañar que el negacionismo sea norma entre los neoliberales, y que se inventen términos despectivos para los científicos que con mayor conocimiento que ellos investigan el cambio climático y otros problemas ambientales. No deja de ser cómica la porfía con la que esta gente, con nula formación científica, discuten conceptos complicados de climatología o meteorología, que "creen entender" o que creen que los malvados científicos están manipulando - ¿por qué? ¿para qué?; eso no importa, hacen daño a la doctrina y por tanto debe ser duramente atacados.

Los ejemplos de negación de la realidad son numerosos en las filas de los neoliberales. A modo de ejemplo: a medida que los problemas con el suministro de petróleo se están haciendo más evidentes se recurre a las viejas falacias (por ejemplo, insistir en cómo de grandes son las reservas sin querer mirar qué está pasando con la producción), y es que ya sabemos que los economistas no entienden el Oil Crash. Los esfuerzos por huir de la realidad energética están llevando a un creciente uso de un lenguaje falseado y particular que describe muy bien Kurt Cobb, donde la escasez se disfraza de abundancia y el estancamiento de crecimiento.

El problema es, al final, que se toma el medio por el fin; las políticas neoliberales se plantean para intentar una forma particular de recuperar el crecimiento, pero, ¿para qué queríamos el crecimiento, en primer lugar? Nadie se cuestiona que el crecimiento no puede ser el fin, sino una abstracción para lo que verdaderamente se desea: más empleo, más bienestar, más prosperidad general y particular... Se aplican medidas de austeridad sin querer ver los efectos no deseados que comportan, basándose en ideas abstractas, etéreas, sin sentido. Pero es que al final la tal recuperación nunca llega, no está llegando ni llegará nunca; se intenta vender los repuntes puntuales como demostración de una recuperación duradera que simplemente no está ahí. Y en el enésimo esfuerzo por negar la realidad se falsea si es necesario el PIB, con lo que al final no resulta posible comprobar si alguna política concreta es exitosa o no. Otro día comentaremos el caso de cómo se está manipulando las cifras de PIB en España; ahora quería destacar una gráfica muy curiosa sobre el consumo eléctrico de los EE.UU., publicada en la página web algo sensacionalista Zero Hedge:


Dado que el consumo de electricidad es muy inelástico, suele ser un buen indicador de la actividad económica. Que en los EE.UU. el consumo de electricidad esté estancado, salvo las variaciones con las estaciones del año, desde 2005 nos indica que el PIB de ese país no ha podido crecer tanto como se dice. Y es que, por tal de huir de la realidad del estancamiento económico, cualquier estrategia es buena.

- Fanatismo: Y es que los neoliberales también tiene sus fanáticos: desde el Tea Party americano y las derechas ultraliberales a ambos lados del Atlántico hasta los ahora llamados anarco capitalistas o an-caps, provenientes de esa desquiciada ideología que se disfraza de estrambótica escuela económica autodenominada la escuela austríaca (Chemazdamundi hizo un análisis certero y cruel de la misma que les recomiendo). Son los fanáticos del neoliberalismo los que por ejemplo amenazan a los que ellos denominan "calentógos" por pretender, con el pretexto de la ciencia del cambio climático, imponer lo que ellos consideran un estado socialista o algo peor. Estos fanáticos, cada vez más acosados por una realidad que les ha vuelto la espalda, radicalizan su postura y se reafirman en el dogma.


Como hemos visto, de acuerdo con los indicios que muestro más arriba la teoría económica neoliberal imperante hoy en día tiene cada vez más los rasgos de una religión totalitaria. No se trata solamente de denunciar este intento de imponer un totalitarismo dogmático que puede acabar imposibilitando cualquier tipo de mejora; se trata de comprender cómo actúa para ponerle freno con argumentos. Lo último que necesitamos, en una situación en la que la disminución de los recursos favorece la implantación de regímenes autoritarios, tener una ideología totalitaria disfrazada de ciencia que acabaría ayudando a nuestro sometimiento, como de hecho ya está haciendo.

Salu2,
AMT
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Distopia IV: Un día en el tribunal

The Oil Crash - 10 July, 2014 - 00:20

Despunta el día 
Como cada mañana, ya fuera lunes o domingo, el despertador comenzó a sonar a las siete menos cuarto. Juan Ramón abrió los ojos inmediatamente: un nuevo día comenzaba.

Con movimiento pausado se incorporó y se sentó en el borde de la cama, y se tomó un tiempo antes de apagar el despertador. Sabía que la estridente campana de su despertador de cuerda, a la vieja usanza, podía molestar a los vecinos, y en parte pretendía justamente eso: que supieran que él se estaba despertando. En sus declaraciones públicas se jactaba a menudo de levantarse "antes de las siete de la mañana", dejando así claro que él era un ejemplo de tesón y constancia, trabajador infatigable, enemigo incansable de la molicie y la corrupción. Y debía cuidar los detalles: cada vez tenía más relevancia pública; la sociedad, confundida y desorientada, recurría cada vez más a los Rectores en búsqueda de una solución para los problemas acuciantes del día a día, y ahora que por fin él era el Rector Maestro recaían sobre sus hombros las dos cargas más pesadas de todo el Estado: la del Consejo Rector y la del Tribunal de la Doctrina.

Hubiera querido poder decir que la carga recaía "sobre sus anchos hombros", pero no era cierto. Hombros capaces, sí, sin duda. Hombros firmes, sí, aún, a pesar de estar ya cercano a la setentena. Pero no anchos. Juan Ramón no era un hombre alto; tampoco era bajito, aunque era sensiblemente más corto de estatura que la media de su generación. Durante su juventud este hecho le había atormentado y probablemente había contribuido a forjar su carácter un poco agresivo y algo más que un poco soberbio, aunque su soberbia se veía bien respaldada por su labia profusa y su pluma rápida y acerada. Después de la carrera, Juan Ramón había destacado por sus impecables argumentos, y su trabajo posterior en el Instituto había contribuido considerablemente a construir la Doctrina que ahora era el marco rector de las relaciones de los hombres y de su misma vida. Pensar en aquellos años anteriores a la promulgación de la Doctrina le hacía sonreír. Ciertamente la mayoría de los Gobiernos de aquel entonces sentía que había una gran verdad en aquel corpus teórico y práctico que entonces se estaba forjando, pero en los momentos de debilidad, cuando comenzó la Gran Crisis, se sentían tentados de seguir otros caminos alejados, muy alejados, de la Doctrina, por populismo y, por qué no decirlo, por estupidez e incompetencia. Afortunadamente, cuando la Doctrina estuvo completa y los primeros Gobiernos empezaron a aplicarla con éxito quedó claro que era la única alternativa al caos y la anarquía. Él ya estaba en su cuarentena y era el Director del Instituto cuando una gran convención internacional declaró que la Doctrina era la única vía posible, y se armó una gran coalición para asegurar incluso con la fuerza de las armas su prevalencia en aquellos países occidentales que se habían desviado de los mandatos básicos. Fueron años duros y de mucha escasez, puesto que no siempre había suministros para mantener las tropas en el frente, y se pasó hambre; incluso el propio Juan Ramón había tenido hambre en alguna ocasión. Pero afortunadamente la Doctrina se acabó imponiendo y Occidente volvió a conocer en pocos años una prosperidad ya olvidada. Prosperidad, además, accesible a todo el mundo; a todo el mundo que por supuesto hiciera el necesario esfuerzo de abrazar la Doctrina y convertirla en su regla de vida, como así había hecho Juan Ramón tantos años atrás.

Siguiendo con su costumbre, corrió los minutos matinales de rigor en la cinta rodante. Aparte de mantenerle en forma, el ejercicio le permitía recargar un poco las baterías de níquel-cadmio. Le habían costado una pequeña fortuna, esas baterías, pero un Rector Maestro no podía permitirse nada menos. La verdad es que su calidad era insuperable. Las antiguas baterías de plomo-ácido no tenían ni de lejos su capacidad, y su secretario personal se tenía que pasar medio día corriendo para asegurar la luz nocturna en la mansión; ahora un par de horas de carrera bastaban para asegurarse llegar al día siguiente sin problemas, y aún sobraba carga. Un gran invento, las baterías de níquel-cadmio: para que luego los disidentes dijeran que no había progreso en la República Doctrinaria.

Los disidentes. Mientras ajustaba el racionador para ducharse con el agua semicaliente - otra gran invención de estos días, pensó - comenzó a pensar en la jornada de trabajo que le esperaba. En los últimos tiempos, los disidentes habían aumentado, y eso hacía que el trabajo del Tribunal de la Doctrina le quitase tiempo para el trabajo del Consejo Rector. Juan Ramón detestaba esa situación. El trabajo del Consejo Rector era muchísimo más estimulante: perfilar escenarios, diseñar políticas, emitir directivas de cumplimiento obligado en todas las Repúblicas Doctrinarias. Y sin embargo, los malditos disidentes le obligaban a convocar una y otra vez al Tribunal de la Doctrina para examinar cada caso en el que el puñetero idiota resulta ser un funcionario del Estado. Sin duda, el Consejo Rector debería emitir una directiva para eliminar esa prerrogativa y que los funcionarios fueran juzgados como el resto de los ciudadanos por los Tribunales Sumarios ordinarios; total, el resultado final era siempre el mismo, y este inútil y un tanto anticuado garantismo sólo le restaba eficiencia al Estado.

Los disidentes. Muchos, ahora, funcionarios del Estado. Gentuza con el estómago lleno, con sueldos que les permitían pagar dos raciones y media y a veces hasta tres de comida al día. Desagradecidos que nunca habían trabajado de verdad en su vida, y que se permitían criticar a la República Doctrinaria, como si ellos supieran hacerlo mejor. Cómo podía ser que no viesen que la alternativa a la Doctrina era el caos, pensó mientras se secaba. Pandilla de idiotas advenedizos: sólo pensaban en derrocar la República para ocupar ellos los cargos de privilegio, aunque así la sociedad se hundiera en el fango y la destrucción. Afortunadamente, Juan Ramón estaba allí y no se lo iba a permitir.

Encontró su ropa en el galán. Como cada lunes su secretario la había lavado; a Juan Ramón le encantaba ese olor a ropa limpia que desgraciadamente se perdía tan rápidamente a lo largo de la semana, a pesar de que Juan Ramón se esforzaba en no hacer esfuerzos ni exaltarse para no sudar. En parte este pequeño inconveniente con la ropa era positivo, pues le había enseñado a tener baja reactividad, incluso en momentos en los que la actitud ofensiva y desafiante de la persona juzgada, ya sabiéndose perdida, era evidente. De todos modos, no era nada cómodo llevar la camisa, la americana y la impecablemente anudada corbata durante todo el día, y menos en los cálidos días de otoño, invierno y primavera (en verano el Tribunal de la Doctrina suspendía sus sesiones, cosa que Juan Ramón sinceramente agradecía, y los disidentes presos se pudrían en sus jaulas; por suerte, muchos no sobrevivían a la época estival).

Su secretario le había preparado una sorpresa para el desayuno de aquella mañana: un vaso de leche - y nada menos que de vaca - y una manzana. Juan Ramón le felicitó personalmente, puesto que no era fácil encontrar esos manjares y menos con el presupuesto que estrictamente Juan Ramón le asignaba a tal menester; el secretario sonrió halagado. A pesar de su relativa juventud, el secretario era un digno acólito de la Doctrina, y sabía administrar con sabiduría y prudencia la hacienda, aprovechando de manera óptima sus talentos y negociando con tiento con los mercaderes. La verdad es que Juan Ramon no pudo haberlo escogido mejor; mientras saboreaba con deleite el corazón de la fruta pensó que había llegado al súmmum de su carrera: estaba en la cima del mundo.


El Tribunal
Acabado el desayuno y tras un vistazo rápido a la prensa - la recuperación del país iba viento en popa, a pesar de algunos desafortunados incidentes en Levante y en el Sur; la nueva moda proveniente de París arrasaba entre la juventud bien del país... - Juan Ramón se despidió de su secretario hasta la noche y se encaminó al tribunal. Cuando atravesó la inmensa puerta de vidrio y metal dorado media docena de Rectores estaban esperándole. Juan Ramón los consideraba zafios y mediocres, pero su servilidad inquebrantable convenía mucho a sus fines, como cuando hacía unos meses había conseguido por fin ser el Rector Maestro. Bien es cierto que al ser el cargo de Rector Maestro vitalicio ya no tenía necesidad de cultivar tan incómodas relaciones, pero el Tribunal era un campo minado y nunca sobraba tener algunos amigos en un lugar donde enemigos no te faltaban.

- Los casos de hoy son complicados - le dijo rápidamente uno de los Rectores, con aire preocupado - puesto que son gente de calidad las que hoy juzgaremos. Tenemos la hija de un Tribuno, el cuñado de un Procurador y... - Juan Ramón arqueó la ceja, al ver que la frase quedaba en suspenso un segundo más de lo esperado - ... y el hijo de un Rector.

El Rector Maestro (en el tribunal nadie osaría llamarle Juan Ramón) miró despectivamente al Rector y le espetó secamente:

- La Doctrina no entiende de condición; quien disiente es un disidente, venga de donde venga. Si no sabemos juzgar la disidencia como se merece, la Doctrina perderá su fuerza y el mundo se sumirá de nuevo en el caos - y añadió con un tono gélido y venenoso - ¿Es eso lo que quiere, señor Rector?

El Rector palideció y musitó "No, no, por supuesto que no". Si la disidencia estaba muy mal vista y penada severamente por la ley, la disidencia de los altas magistraturas del Estado se consideraba un pecado imperdonable, una veleidad inadmisible; y cualquier Rector se estremecería ante el temor de que le tomaran por un disidente, incluso de que se pusiera en duda por lo más mínimo su compromiso con la causa de la Doctrina.

El Rector Maestro avanzó rápidamente pero sin apresurarse por los amplios pasillos mientras un adjunto le proporcionaba las carpetas con la documentación de los tres casos que tenían que visar, juzgar y dictar sentencia ese mismo día. Hacía algunos años todavía se separaba el procesamiento de la vista y la vista de la sentencia, pero dado el volumen de casos que se hizo necesario juzgar, incluso en el Alto Tribunal de la Doctrina, fue preciso simplificar trámites y agilizar todo el proceso. También hacía años el Rector Maestro, en tanto que que Presidente del Tribunal, estudiaba y conocía los casos mucho antes de que llegaran a la vista, pero en la actualidad tampoco eso era practicable, y simplemente contaba con los pocos minutos en el pasillo de camino a la sala de vistas para familiarizarse con los casos. En todo caso, los adjuntos hacían muy buen trabajo preparando el material necesario, documentando debidamente los fundamentos de derecho y la necesaria jurisprudencia. Los adjuntos también preparaban la documentación de la defensa, ya que en aras de la rapidez y eficacia los juicios no tenían fiscal ni abogado defensor: el Tribunal conjuntamente asumía todos los papeles. Ni siquiera se reunían con los reos para preparar la defensa; se había dictaminado hace años que eso podía ayudar a los acusados a falsear la verdad de su caso buscando resquicios legales, y una resolución ejecutiva del Consejo Rector había prohibido todo contacto entre adjuntos y acusados.


Todo el mundo se puso en pie, incluyendo los Rectores ya presentes, al ver llegar a su Presidente, el Rector Maestro. Éste dedicó una mirada asertiva, condescendiente, a los otros Rectores, y una breve mirada de contenido desprecio al banquillo de los acusados donde se sentaban los tres funcionarios, los tres infelices, los próximos tres condenados.

Tras tomar todos asientos al mismo gesto del Rector Maestro, los miembros del Tribunal comenzaron a examinar la documentación de las personas a las que aquel mismo día tenían que procesar, tomar testimonio y condenar. El procedimiento no estaba exento de complejidades que había que seguir escrupulosamente, pero para no hacer demasiado farragoso este relato omitiré el larguísimo prólogo cargado de referencias jurisprudentes con el que el Rector encargado de hacer de Relator de cada caso hacía su presentación al Alto Tribunal, así como todas las preguntas y acotaciones técnicas que se sucedían a varios estadios de la toma de declaración, y me limitaré al interrogatorio central de cada acusado, que siguiendo la norma era dirigido por el propio Rector Maestro.

Tres personas para juzgar, una mujer y dos hombres. El Rector Maestro decidió ir de menos a más; tomó la carpeta más ligera y pronunció el nombre de la primera acusada, iniciando todo el procedimiento.
 
La Meteoróloga

- Diga en voz alta y clara su nombre - ordenó con voz inexpresiva el Rector Maestro.

- Me llamo Teresa - dijo con la voz ligeramente quebrada una mujer menuda y con los ojos nerviosos - Teresa Arroyo Lozano.

El Rector Maestro alzó brevemente la mirada; "será una broma", pensó. Pero no, aquél era realmente el nombre de aquella mujercilla, y a nadie pareció extrañar, así que prosiguió.

- Diga cuál es su profesión - dijo, con un tono neutro.

- Soy funcionaria, meteoróloga del Instituto Nacional de Meteorología y Productividad Medioambiental - respondió la Sra. Arroyo, de esa manera casi automática y rutinaria con la que se responde a una pregunta mil veces formulada.

- Enuncie Vd. la discrepancia con la Doctrina que le ha llevado a este Tribunal, tal y como le fue formulada en el pliego de cargos que le fue entregado en el momento de su detención.

La Sra. Arroyo adoptó una mirada defensiva y suplicante, y frotándose con fuerza las manos dijo:

- Yo, señor... Su Ilustrísima... si me lo permite, yo no tengo una discrepancia doctrinal realmente, es un malentendido, yo sólo presenté un informe y...

- Sra. Arroyo, es mi único y último aviso y tiene suerte de que esté de buen humor; la próxima vez le impondré un agravamiento de condena por desacato - la interrumpió el Rector Maestro con brusquedad - Aténgase a la pregunta y enuncie la discrepancia con la Doctrina.

Los ojos de la Sra. Arroyo brillaban de las lágrimas que se esforzaba en contener, y con un hilo de voz que parecía enredarse en sus cuerdas vocales enunció la discrepancia doctrinal que se le reprochaba:

- He afirmado que el Medio Ambiente del planeta, y en particular su clima, está cambiando y no para mejorar - dijo por fin.

Un murmullo de desaprobación recorrió la sala donde algunas de las personas más importantes de la sociedad republicana y sus consortes se habían congregado para asistir a esta suerte de linchamiento civilizado del disidente. Mientras, el Rector Maestro asentía ligeramente con la cabeza e iba tomando anotaciones en su cuaderno de sesiones.

- ¿Qué tiene que decir en su descargo? - dijo el Rector Maestro, dejando escapar con la última palabra un poco más de aire de la cuenta, como un suspiro hastiado que anticipaba la retahíla de excusas que serían pronunciadas tras esta pregunta, y que igualmente serían inútiles para cambiar el curso de los acontecimientos salvo en raras ocasiones.

- Señor... Su Ilustrísima - realmente la Sra. Arroyo era desmañada, olvidando siempre el tratamiento debido a un Rector - en realidad yo sólo hice lo que me mandaron, lo que me ordenó mi superior...

- Sí, el Sr. Mazo - le dijo el Rector Maestro - justamente mañana tenemos su vista.

- ... sí, lo sé - añadió nerviosa la Sra. Arrojo, mientras retorcía entre sus manos la tela de su falda - pero a él se lo pidió el Jefe de Departamento, y a éste el Director del Instituto...

- Pare ya, Sra. Arroyo - ordenó imperativo el Rector Acólito, el cual se sentaba a la derecha del Rector Maestro - a este paso va Vd. a culpar al Presidente de la República, al Rector Maestro y a la Congregación para la Preservación de la Doctrina - dijo sonriendo, y se oyeron fuertes risotadas en el público - Como sabe, cada uno somos plenamente responsables de nuestros actos, y nunca debemos interpretar que las intenciones de nuestros superiores son contrarias a la Doctrina.

- Lo sé, Sr. Rector, y pido perdón si mis palabras se han podido malinterpretar; el error es mío y sólo mío, por supuesto - dijo la meteórologa, bajando los ojos con humildad.

- ¿Quiere añadir algo más? - dijo el Rector Maestro, apretando los labios.

- Sí.... - dijo, dubitativa la meteoróloga, y pensando muy bien sus palabras comenzó su alegato - El encargo que recibí fue el de coordinar un estudio para analizar las mejoras en productividad agrícola gracias a la mejora del clima con el incremento del CO2 atmosférico, la mayor pluviometría y las temperaturas más templadas que hemos ido experimentando en las últimas décadas. Así que me puse al frente de un equipo de peritos agrónomos, historiadores y meteorólogos y compilamos información histórica, aunque no sólo desde el tiempo de la instauración de la República Doctrinaria, sino de unas seis décadas aproximadamente, es decir, desde finales del siglo XX.

Hubo un ligero rumor de incomodidad entre los miembros del Tribunal; la Sra. Arroyo comprendió que no debía dar tantos detalles e ir más al punto central de su alegato. 

- En resumen: nuestros resultados, contrastados con los datos históricos, muestran claramente un aumento de productividad durante los casi 20 años que han pasado desde la instauración de la República Doctrinaria, con un gran aumento en el segundo año de la República de casi el 10%, y un aumento medio durante todo ese período de un considerable 0,5% anual. Sin embargo - carraspeó, al sentir la mirada severa e implacable del Rector Maestro - al comparar con registros anteriores se constata que la productividad pre-Doctrinaria era muy superior. ¡No digo que tal cosa sea cierta! - se apresuró a añadir - simplemente que los datos históricos parecen mostrar esto, aunque - prosiguió, sin mucha convicción en sus palabras - los datos históricos son de una calidad dudosa, porque a pesar de ser reproducidos fielmente en muchas publicaciones, hablan de una cantidad de estaciones de medida (por ejemplo, varios miles de estaciones meteorológicas sólo en España) que es completamente inverosímil y que hace pensar que una parte de estos datos son inventados; también, los inventarios de grano cereal parecen inflados, con datos detalladísimos de la producción no ya por provincia, sino incluso por comarca, cosa inverosímil puesto que implicaría un despliegue de medios sólo para censarlo que es completamente imposible con los medios de hoy en día, que son muy superiores a los de la época pre-Doctrinaria.

La meteoróloga se tuvo que esforzar para parecer convincente, para contener la rabia que bullía en su interior. Sabía que estaba diciendo una sarta de mentiras, que los datos de antes de la proclamación de la República Doctrinaria eran mucho mejores. Su padre, antes de ser Tribuno, había sido meteorólogo, uno de los mejores en el antiguo Reino de España, y le había transmitido a su hija su amor por la profesión. Ella sabía que antes había no sólo miles de estaciones meteorológicas repartidas por un territorio encima de mayor extensión, sino que había grandes ordenadores para ejecutar modelos numéricos de previsión meteorológica e incluso satélites que sacaban instantáneas a escala sinóptica y las transmitían con minutos de diferencia. Y suponía que los censos agrarios también debían ser mejores entonces. Intentó apartar todos esos pensamientos que la airaban y acabó su alegato.

- Mi conclusión es que los datos del estudio anteriores a la República Doctrinaria son erróneos y que por tanto no se pueden sacar conclusiones para ese período; así está reflejado en el informe y así lo he afirmado en todo momento.

- Pero sin embargo su informe recoge no sólo esos datos que Vd. misma declara erróneos, sino que extrae tendencias a partir de ellos y da a entender que nuestra productividad es inferior a la de aquellos tiempos bárbaros - el que ahora hablaba era el Rector Acólito - Así que a pesar de que en su conclusión insiste en que los datos son erróneos la conclusión está ahí para quien quiera verla, para alentar a la disidencia en la Doctrina.

- Pero, su Ilustrísima - repuso ella - los datos están recogidos por un exceso de celo de los compiladores, que querían demostrar que el trabajo se había hecho. Piense que el encargo explícito fue el de examinar los últimos 60 años...

- Vd. tenía la responsabilidad de moderar el informe y separar convenientemente lo espurio de lo importante - de nuevo la voz del Rector Maestro se oyó, tajante - y no lo hizo. Está bien; ya hemos oído bastante. Este Tribunal ha tenido tiempo de deliberar sobre su caso - lo cual era falso; nunca ya lo tenían, pero era igual, porque el Tribunal secundaba sin fisuras la sentencia que el Rector Maestro redactaba a vuelapluma mientras hablaba  - y ya ha llegado a una sentencia, que ahora escuchará.

Teresa tragó sonoramente, temblando de arriba a abajo. Si su padre aún estuviera vivo quizá hubiera podido interceder delante del Rector Maestro, pero ahora... Cerró los ojos y pensó en su marido y en sus dos hijas.

- Doña Teresa Arroyo Lozano - la voz del Rector Maestro era grave e inexpresiva, un poco engolada, como le gustaba representar un tanto teatralmente  - este tribunal la ha encontrado culpable de la falta de diligencia en el trabajo que le ha encomendado la Administración estatal, pero no de los delitos de disidencia a la Doctrina y de apología de la sedición - Teresa suspiró aliviada; los amigos de su padre, seguramente, habían conseguido rebajar la pena - Por lo tanto, este Tribunal debe condenarla y la condena a la pérdida de por vida de su condición de funcionaria de la República, sin que pueda jamás recuperarla, y a la prohibición de trabajar en cualquier tarea que tenga que ver con la Meteorología.

- Pero, Señor, su Ilustrísima... - casi gritó Teresa - ¿y qué va a ser de mis hijas? Mi marido está en el... - evito decir "paro", que era palabra de mal tono y casi considerada disidente en la República Doctrinaria - ... no ha sido suficientemente diligente en encontrar trabajo - ésa era la expresión aceptable y doctrinariamente adecuada - y con mi sueldo actual de Jefa de Sección apenas podemos alimentar a nuestras dos hijas...

- Es el fruto inevitable de su negligencia, señora - el Rector Maestro casi reía internamente, en su crueldad - ¿quiere que se revise su sentencia?

Ella hizo que no con la cabeza. Una revisión de sentencia era un proceso carísimo, que sólo podría costearse si los amigos de su padre se la financiaban, y que casi siempre acababa en un agravamiento de la sentencia anterior - a no ser que el recurrente invirtiera todavía más dinero en los convenientes "favores a precio de mercado". Era imposible y Teresa arrojó la toalla.

- Eso pensaba - continuó el Rector Maestro - La sentencia tiene plena vigencia a partir de este mismo minuto. Su caso está sentenciado; ya puede marchar, señora.

Teresa se fue lentamente, arrastrando los pies, en un largo camino de vuelta a casa y de llegada a la miseria y la desesperación, mientras el Rector Maestro abría la siguiente carpeta y llamaba al siguiente reo.

El Geólogo

Arropándose de toda la solemnidad de la que era capaz, alzó la vista de sus papeles y por fin miró al acusado. Era un hombre joven, de poco más de veinte años. Sus ropas parecían harapos, llevaba el cabello revuelto y sucio, y no era muy alto. Juan Ramón se sonrió: los hombres de las nuevas generaciones ya no eran tan altos como los de la suya. Sin duda, la talla gigante de su tiempo había sido otra muestra más de la degeneración de aquellos años: ¿qué sentido tiene para un hombre medir más de un metro con setenta centímetros? La Biología, también, se sometía a los dictados de la Doctrina, demostrando el poder absoluto de la misma.

- Diga en voz alta y clara su nombre - ordenó con voz inexpresiva el Rector Maestro.

- Me llamo Joseph - dijo el hombre, con cierto acento francés - Joseph Martin.

- Joseph Martin Expósito - le corrigió el Rector Acólito, y Joseph asintió brevemente. Al ser extranjero sólo tenía un apellido, cosa inaceptable en la República, así que se obligaba a los extranjeros que por razón de los convenios de colaboración entre las diferentes Repúblicas Occidentales tenían derecho de trabajar aquí a adoptar un segundo apellido, que según la práctica habitual de los hijos de los que sólo se conocía la madre era "Expósito"; al menos los extranjeros usaban este comodín como segundo apellido. En todo caso, dado el gran desempleo - oficialmente no reconocido - los extranjeros eran vistos con malos ojos por la población y así era costumbre decir que todos los expósitos eran hijos de mala madre (por no decir algo peor).

- Diga cuál es su profesión - repitió mecánicamente el Rector Maestro, con un tono neutro.

- Soy funcionario, geólogo del Instituto Nacional de Geología y Recursos Naturales Ilimitados - respondió el Sr. Martin, con poco convencimiento y un poco intimidado

- Enuncie Vd. la discrepancia con la Doctrina que le ha llevado a este Tribunal, tal y como le fue formulada en el pliego de cargos que le fue entregado en el momento de su detención.

El Sr. Martin parecía no estar en ese momento y ese lugar, su mirada estaba un tanto perdida. Tras unos segundos en los que parecía que no había entendido la pregunta dijo de un tirón.

- Mi informe sobre la evaluación de algunos recursos minerales estratégicos propios y pignorados de la República muestra que las reservas son cada vez menores y que las tasas de declive son irreversibles.

Esta vez el murmullo de la sala fue mucho más ruidoso; chocaba no tanto lo grosero de la discrepancia con la Doctrina como la firmeza y seguridad con la que el cuñado del Procurador la había enunciado.

El Rector Maestro repasaba la carpeta y con un gesto discreto apartó su sobre; los otros miembros del Tribunal ya habían retirado los suyos. Los años de experiencia le permitían sopesar al tacto en cuánto valoraba el Procurador el favor que le pedía, y no era en poco. Sonrió satisfecho: seguramente al día siguiente también podría permitirse beber leche. Una nota en la carpeta le avisaba que era conveniente no dejar hablar al Sr. Martin porque su formación cartesiana le podía llevar a enunciar de manera demasiado directa algunas verdades simples que, desgraciadamente, supondrían su condena a muerte, y dado el precio que el Procurador - un hombre de Estado, fuera éste el que fuera- estaba dispuesto a pagar no era cuestión de complicar las cosas. La hermana del Sr. Martin debía quererle mucho.

- Señor Martin - dijo el Rector Maestro - he leído su informe y he comprobado que ha sido cuidadoso en no contradecir la Doctrina - El geólogo le miraba confundido; estaba claro que, al contrario, el informe mostraba el declive inevitable de la producción de las materias primas y que éstas no eran infinitas, a pesar de lo que la Doctrina de los hombres quisiera decir sobre ello. 

El Rector Maestro sonrió y prosiguió: - Sin embargo, lo que muestra su informe es que Vd. no ha sido lo suficientemente diligente en la búsqueda de los recursos que, como todos sabemos y la Doctrina nos enseña, son ilimitados; acceder a ellos es simplemente una cuestión de precio y de esfuerzo. Por tanto, lo único limitado hasta ahora es el esfuerzo que Vd. ha puesto en su empeño, cosa que sin duda Vd. corregirá en el futuro. - el geólogo asentía despacio, como moviéndose en medio de un sueño - Así pues, este Tribunal le absuelve de todos los cargos. Así mismo, emite una Recomendación Ejecutiva al Instituto Nacional de Geología y Recursos Naturales Ilimitados para su inmediato traslado a las Nuevas Áreas Geológicas, donde su conocimiento encontrará un mejor desempeño.

Al oír estas palabras Joseph reaccionó por fin, como si hasta ese momento se hubiera mantenido en un estado de equilibrio narcótico, sin saber si mantener la esperanza o hundirse en la desesperación, hasta conocer lo que aquel venal y corrupto Tribunal tuviera a bien decidir sobre su futuro. Pero ahora ya sabía qué le esperaba. No le echaban de la función pública al paro y la miseria, y en ese sentido se sentía afortunado. Sin embargo, podía despedirse de su casa y sus amigos (una Recomendación Ejecutiva era un eufemismo para "Orden de obligado complimiento). Las Nuevas Áreas Geológicas estaban situadas en lo que antaño había sido el Ártico, cuyas inmensas riquezas - en realidad no tantas, él lo sabía bien de muchos estudios que había leído- habían sido repartidas entre las Repúblicas Occidentales al acabar la Guerra. La vida en la región ártica era muy dura, con vientos huracanados semipermanentes y seis meses de oscuridad, que se tenían que capear con precarios medios en alta mar, sin tocar tierra firme durante meses, y eso por no hablar de los accidentes en las explotaciones. Como consuelo, la paga era el doble que una paga en tierra firme, la vida era menos cara en el buque porque los suministros estaban subvencionados y tampoco tenías mucho en qué gastarlo, y se tenía derecho a un mes de libranza al año. Quizá dentro de diez años podría pedir una reubicación en la República y con la pequeña fortuna que tendría atesorada podría aspirar a ser Procurador como su cuñado. Había salido bien librado y por fin dejó salir, en un sonoro suspiro, todo el aire que parecía que hacía días que tenía dentro, mientras un alguacil le conducía a la salida.

Quedaba el último de los reos, el más difícil, el más polémico. Juan Ramón, el Rector Maestro, comenzó a examinar la carpeta, más abultada por papeles y billetes que las anteriores.


El Historiador

El último funcionario del día. El último ganapanes, teorizador de la nada, ensuciador de mentes, pensó el Rector Maestro, sin reparar que, al trabajar para el Estado, en cierto modo él también era un funcionario. Pero no lo era: los Rectores tenían un estatus especial, con contratos de tipo laboral aunque en la práctica eran vitalicios. También eran diferentes de los funcionarios a los que despreciaban en cuanto al sueldo, que era como mínimo diez veces superior. Y sobre todo por su poder.

Abrió la carpeta y empezó a leer, mientras maquinalmente separaba el abultadísimo sobre, en esta ocasión sin gran disimulo - por otra parte imposible dado el tamaño del mismo. Su ceño se frunció severo al leer algunas frases y, de repente, notó en el antebrazo la presión de la mano del Rector Acólito. Le miró sorprendido: los Rectores no eran propensos a las familiaridades. Sus ojos se volvieron al apellido del funcionario que debían juzgar. Por supuesto, era el hijo de un Rector. Del Rector Acólito, de hecho. Los billetes que seguía manoseando inconscientemente con la mano izquierda venían directamente del bolsillo del pobre desgraciado que tenía a su derecha y que aspiraba a sustituirle algún día.

El hijo de su compañero estaba de pie, serio y desafiante, delante del estrado de los Rectores. Era un hombre alto y en buena forma física, lo cual suscitó de inmediato la antipatía en el Rector Maestro. Vestía con corrección, sobrio pero de alguna manera elegante aunque no llevaba traje; quizá por eso sudaba menos, con su camisa fina de algodón claro. Mientras le miraba allí, erguido, tan fresco y airoso, el Rector notó que el sudor comenzaba a resbalar por su sienes y sintió que su animadversión por el funcionario crecía hasta convertirse en una ira a penas reprimida. Decidió comenzar ya el procedimiento, sin leer más los documentos.


- Diga en voz alta y clara su nombre - dijo rompiendo súbitamente el tenso silencio, y hasta él mismo se sobresaltó por la brusquedad de su tono.

- Me llamo Daniel - dijo el hombre, con voz clara y fuerte, y perfecta dicción - Daniel Ruipérez Diosdado.

- Diga cuál es su profesión

- Soy funcionario, historiador en el Instituto Nacional de Historia de la Humanidad y del Progreso de la Doctrina - respondió el Sr. Ruipérez.

- Enuncie Vd. la discrepancia con la Doctrina que le ha llevado a este Tribunal, tal y como le fue formulada en el pliego de cargos que le fue entregado en el momento de su detención.

- Mi detención ha sido absolutamente ilegal y contraria a los principios fundacionales de esta República, basándose en unas resoluciones del Consejo Rector que no tienen fuerza jurídica, como consta en el dossier que tiene su Ilustrísima sobre la mesa.

El rumor del público fue en este caso un grito ahogado de sorpresa. El Rector Maestro sentía que la sangre le hervía y la sentía borbotear por la punta de sus orejas. Le había ofendido el tono afectado e intencional con la que el interfecto había pronunciado "su Ilustrísima"; le había enfurecido la insolencia con la que en su alegato inicial había atacado la legitimidad jurídica del Alto Tribunal para la preservación de la Doctrina; y finalmente le había sorprendido que la documentación de la carpeta y que casi ni había ojeado había sido preparada en su mayoría por el propio acusado, una anomalía procesal que sólo había podido ocurrir por obra de su padre y que él no pensaba perdonar. ¿Dónde se había visto que el acusado tuviera no ya acceso sino conocimiento de los argumentos que se esgrimirían en su defensa?

A pesar del considerable batiburrillo de ideas y emociones que sentía en su interior, el Rector Maestro era muy profesional y se repuso en seguida. Hacía años que no veía a nadie tan insolente y pensó que disfrutaría destrozándole dialécticamente, mientras le empujaba lentamente hacia el cadalso. En su cabeza Daniel Ruipérez, el hijo de su compañero, ya estaba condenado, y sólo quería disfrutar machacándolo. El Rector Acólito, que debía intuir qué pensamientos barruntaba, palidecía, sabiendo que su hijo estaba perdido.

- Sr. Ruipérez, ¿puede Vd., por favor, detallar los motivos que le llevan a hacer tan extemporánea afirmación? - dijo el Rector Maestro con un tono casi jovial

- Con mucho gusto, su Ilustrísima - el tono insolente con el que Daniel Ruipérez pronunciaba esas dos palabras seguía ahí - Hubo un tiempo nada lejano en que los Rectores no eran jueces, sino meramente asesores del Estado. Así había sido antes de la proclamación de la República y así siguió siendo inmediatamente después.

- Se refiere Vd., naturalmente, a los tiempos pre-doctrinarios - dijo uno de los rectores.

- Me refiero a los tiempos anteriores  a la proclamación de la República - contestó secamente Daniel; y prosiguió - El Consejo Rector se creó para ayudar en la organización social y económica del país, como un órgano consultivo y nunca ejecutivo, y mucho menos legislativo ni judicial.

Algunos Rectores más jóvenes fruncieron el ceño, posiblemente porque nunca habían oído hablar de Montesquieu, mientras que los de más edad cruzaron las manos o se acomodaron en sus mullidos asientos, puesto que por lo que se veía el discurso iba a continuar. Y así fue:

- Solamente por la desesperación de los Gobiernos sucesivos ante una crisis delante de la cual las recetas tradicionales no funcionaban se le dio más poder al Consejo Rector, lo cual fue paradójico puesto que el mismo Consejo nunca había sido capaz de proponer nada diferente de esas recetas tradicionales, aunque siempre fue muy hábil echándole la culpa de sus fallos a factores externos y a los demás agentes sociales. Al final, la transmisión de poder fue tan grande que los Gobiernos quedaron vacíos de funciones y el Consejo Rector capitalizaba todo el poder efectivo, excluyendo la tediosa gestión del día a día.

- Todo eso es lo que explica Vd. en su libro de reciente aparición, ¿verdad, profesor? - le cortó el Rector Maestro

- Libro cuya edición Vds. han ordenado ilegítimamente secuestrar, efectivamente - respondió Daniel Ruipérez, y siguió - Amparándose en una Doctrina pergeñada durante los años de la abundancia que precedieron en varias décadas a la crisis final de Occidente y la instauración de las Repúblicas Occidentales, han convertido sus hipótesis no contrastadas y muchas veces desmentidas por la realidad física en dogmas de fe; han convertido esa ridícula Doctrina en una nueva religión en el peor sentido de todos los posibles, ignorando los repetidos informes, como los que hemos oído hoy, que nos dicen que no vivimos en el mejor de los mundos posibles sino en uno que se está yendo al garete, y a los que denuncian la aberrante inhumanidad de la Doctrina los tachan de ...

- ¡Hereje! - le interrumpió una persona del público, y el Rector Maestro tuvo que llamar al orden. Aunque la encontraba correcta, no le gustaba la expresión "hereje" porque remetía a varios siglos atrás; él prefería "disidente". Tras varios minutos llamando al orden, el Rector Maestro tomó la palabra:

- Ya tenemos bastante, Sr. Ruipérez; ha agotado la enorme paciencia de este tribunal, y ya tenemos suficientes pruebas como para dictar sentencia - y se detuvo un momento - a no ser que el Rector Acólito quiera decir algo en este momento.

Todas las miradas se clavaron en el pobre y hundido despojo de hombre que estaba sentado a su derecha. Las lágrimas luchaban para no salir de sus ojos, mientras miraba desesperado a su único hijo, que seguía allá de pie, desafiante delante de un mundo que se había vuelto loco. El Rector Acólito no podía hacer nada; su hijo estaba condenado y de nada serviría que se condenase con él. Así que bajando la cabeza pronunció un "No" sólo audible para el Rector Maestro, el cual, satisfecho, se giró al historiador Daniel Ruipérez para notificarle su sentencia.

- Se le considera a Vd. culpable de todos los cargos de disidencia, sedición e incitación a la violencia y el caos. Se le considera a Vd. enemigo mortal de la República Doctrinaria y se le condena a muerte. La muerte será por colgamiento y desprendimiento, como corresponde a los traidores a la República: se le suspenderá en el aire, agarrado por una argolla rígida alrededor del cuello suficientemente amplia para no causar el estrangulamiento pero suficientemente estrecha para evitar que la pueda atravesar; y de las extremidades inferiores se le irán colgando pesos cada vez mayores hasta que se le arranque la cabeza de los hombros - en realidad no siempre pasaba exactamente eso sino una gran variedad de desagradables desmembramientos que en todo caso acababan siempre con la muerte atroz del condenado.

Cuatro alguaciles vinieron a buscar al reo, como procedía en los casos de condena a muerte. A pesar de su triste provenir, Daniel Ruipérez mantuvo en todo momento la entereza y caminó con gran dignidad hacia su celda y su muerte.


El Consejo Rector

Cuando se hubo vaciado la sala tras el juicio el Rector Maestro pidió a los Rectores que se quedaran aún un momento, pues creía necesario la celebración de un Consejo Rector extraordinario. Como de costumbre, se observaron todos los protocolos y procedimientos acostumbrados; el Secretario llamó a quórum y se anotaron las solicitudes de presentación de cuestiones, que en realidad fueron copadas por el Rector Maestro. Hacía mucho tiempo que el Consejo Rector estaba formado por comparsas que se limitaban a no contrariar a quien ocupaba en cada momento el puesto de Rector Maestro.

El Rector Maestro comenzó entonces a exponer las tres cuestiones que había solicitado.

- Queridos colegas, creo que los casos que hemos juzgado en el día de hoy nos tienen que hacer reflexionar sobre las circunstancias que nos han llevado hasta aquí y como podemos hacer para evitarlas en el futuro. Así pues, tengo tres mociones de Resolución Ejecutivo que querría discutir con Vds. para convencerles de la necesidad de su aprobación.

Hasta aquí lo esperado, aunque los Rectores más antiguos se esperaban cambios importantes en su vida como resultado de las palabras del Rector Maestro. Y así fue:

- Las irregularidades procesales del último caso demuestran que para preservar impoluta la imparcialidad y objetividad de este consejo es imprescindible pedir que los Rectores sean no sólo hombres rectos y honestos, sino que se les pueda influir desde su entorno cercano. Entiendo, por tanto, que a partir de ahora se tiene que exigir que los Rectores sean hombres solteros y sin descendencia. Que sean todos hombres evitará colusiones emocionales, no racionales, entre sus miembros, en tanto que al no tener descendentes no tendrán ningún interés particular en influir en los casos que se juzguen. Propongo que el celibato obligatorio sea aprobado como Resolución Ejecutiva y que sea requisito para los nuevos Rectores, mientras que a los vigentes se les dé un plazo de cinco años para alcanzar tal situación o en su caso abandonar el Rectorado por una Procuradoría o otra actividad semejante, importante pero de menor rango.

Los Rectores se quedaron en silencio. No se esperaban un mazazo tan fuerte a su estilo de vida y a sus expectativas, pero tenían que admitir que la escena del hijo del Rector Acólito no era muy edificante ni proyectaba una buena imagen del Tribunal. Cuando vieron que el propio Rector Acólito levantaba su mano apoyando la moción muchos rectores se vieron sin argumentos para votar en contra. En realidad, la disposición no afectaba al Rector Acólito, viudo como era y a punto de perder a su único hijo.

Si la primera moción causó una fuerte impresión en el Consejo Rector, no fue menor la que causó la segunda:

- Creo que la objetividad del Tribunal y del Consejo Rector mejoraría con un menor número de miembros. A fin de cuentas, más miembros significa más puntos por los que se puede ejercer presión para sesgar las decisiones del Tribunal, alejándolas del ideal de virtud y obediencia a la Doctrina. Escoger menos Rectores pero más justos y honrados, más incorruptibles y severos, mejorará la fortaleza y también la eficiencia de este Tribunal y del Consejo. Propongo por tanto que el número de miembros del Tribunal y Consejo se reduzca de los 11 actuales a 5, y que se endurezcan las pruebas de acceso, en las que se examinarán con mayor dureza la rectitud y pureza de los candidatos. La reducción de miembros será progresiva, simplemente no reemplazando las vacantes a medida que los actuales Rectores abandonen su cargo voluntariamente o por deceso - obviamente el Rector Maestro no consideraba la posibilidad de una rescisión de contrato.

Aquí los Rectores dudaron más, puesto que muchas eran las expectativas de quienes aspiraban a entrar en el Rectorado y más de un Rector debía su puesto a ciertas alianzas y favores que debían ser compensados con posterioridad; pero como en el fondo no cambiaba la vida de aquéllos que tenían que decidir sobre ello y en cualquier caso era la voluntad del Rector Maestro a la que era difícil oponerse, nadie se opuso y nuevamente se aprobó por unanimidad.

La última de las mociones fue recibida con mayor alegría por parte de los Rectores.

- En vista de que la clase funcionarial se está convirtiendo no sólo en el refugio de tanto vago y bueno para nada, sino también en un nido de peligrosos disidentes, propongo enviar una Resolución Ejecutiva instando al Gobierno a acometer una urgente reducción del número de efectivos de esta clase inútil, dejándolo reducido a aquellos pocos casos en los que, por lo esencial de la función, debe preservarse un estatus tan privilegiado.

Todas las manos de los Rectores se alzaron en un abrir y cerrar de ojos.



El final del día

Ya descargado de su túnica y de sus símbolos de poder, el Rector Maestro pudo dejar de ser tal y volver a ser Juan Ramón, el mismo Juan Ramón de cada día en su casa. El día había sido largo y duro, y tenían ganas de regresar a casa antes de que el calor de mediodía hiciera la vida en la calle imposible, así que se encaminó con largas zancadas hacia la salida. Pero aún así, antes de salir y siguiendo una costumbre de años, se detuvo unos segundos delante del pedestal y la vitrina que había a la entrada del Tribunal. El tomo de cuero repujado y con ribetes de oro yacía sobre un cojín de terciopelo, acentuando su majestuosidad. Era una bella copia del Sacro Volumen, del Documento Rector, del Principio y Fin de sus vidas. Era el símbolo del sentido de la vida de Juan Ramón, y también del inmenso poder que como Rector Maestro ostentaba. Una copia de la Doctrina; ni más ni menos que una de las primeras copias. Mecánicamente releyó el título que tan bien conocía:

"Teoría Económica Liberal:

Las bases fundamentales de la Doctrina que liberará al mundo"


Antonio Turiel
Figueres, Julio de 2014
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Última llamada - manifiesto

The Oil Crash - 7 July, 2014 - 12:43
(texto original con la lista de firmantes y recogida de adhesiones en http://www.ultimallamada.org/ )











Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización
Última llamada(manifiesto)
Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.
Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.
Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.
Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.
La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.
Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.
Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.
Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.
El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.
Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.
Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada --o hacer demasiado poco-- nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.
En diversos lugares de la Península Ibérica, Baleares y Canarias, y en el verano de 2014
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Derrota y deriva

The Oil Crash - 6 July, 2014 - 14:44


Queridos lectores,

Esta semana Televisión Española ha emitido un programa sobre el estado del Mediterráneo y el intento de algunas multinacionales de buscar petróleo en algunas zonas y eventualmente explotarlo. Al final del programa se emite una entrevista que me hicieron hace algunos meses (donde por cierto me presentan con el desmesurado e inapropiado título de "experto reconocido internacionalmente").

Los puntos actualmente candentes en la explotación de petróleo en alta mar en España están en la bahía de Roses (Girona) y en Fuerteventura y Lanzarote (Canarias). En ambos casos estamos hablando de yacimientos que contienen, siendo muy optimistas, unas reservas de entre 500 y 1.000 millones de barriles de petróleo, lo cual es una insignificancia comparado con el consumo mundial de 90 millones de barriles diarios (Mb/d); efectivamente, todo el petróleo contenido en esos yacimientos daría para abastecer entre 5 y 11 días de consumo mundial. Pero además este petróleo no puede se extraído de golpe, sino que los yacimientos seguirán, como cualquier otro, una curva de extracción, con una fase inicial de menos producción, un máximo y un eventual y progresivo descenso de la producción. Al final, dado el tamaño de los yacimientos y a juzgar por la producción de otros yacimientos en el mar cabe esperar que como mucho puedan proporcionar, en conjunto y no por mucho tiempo, no más de 20.000 barriles diarios. Esto puede parecer mucho (teniendo en cuenta que cada barril contiene 159 litros), pero si se lo compara tan siquiera con el consumo de España es bastante poco:

Consumo (línea negra) e importaciones (curva sombreada en rojo) de España. Gráfica generada por Flujos de Energía.




Como se ve, incluso a pesar del escalofriante descenso del consumo del petróleo en España de casi un 25% desde los máximos de 2008, aún se consumen 1,2 Mb/d, es decir, 60 veces más de lo que se puede esperar producir en los yacimientos actualmente en exploración. Eso sin contar con que estos yacimientos tienen muy baja TRE, con las graves implicaciones que eso tiene. En realidad, estos yacimientos, si al final son económicamente viables, serán una buena fuente de ingresos para quienes los exploten pero sin que ayuden para nada a aliviar la grave crisis energética en la que está envuelta España, razón fundamental por la que la actual crisis económica no acabará nunca. En realidad, como los lugares de explotación viven activamente del turismo, la mayoría de los detractores temen que su imagen se pudiera ver perjudicada por la aparición de una industria tan sucia - sin ver que de todos modos el turismo tampoco tiene mucho futuro en un mundo en crisis permanente e irreversible. Más sentido tiene preocuparse por el estado de salud del mar en este mundo profundamente enfermo, aunque quienes piensan en estas cuestiones son una minoría.

¿Por qué consideramos ahora estos yacimientos que hace tan sólo una década desdeñábamos? ¿Por qué nos fijamos en recursos tan poco -o nada- rentables como las arenas bituminosas del Canadá o el fracking? Porque según reconoce la propia Agencia Internacional de la energía la producción de petróleo crudo convencional no superará jamás el nivel de 2006, porque en realidad la producción de petróleo crudo convencional ya decae y porque sin una gran inversión adicional la caída será muy rápida... pero esa inversión no está llegando. Ese imprescindible aumento de la inversión no se produce porque se multiplica la inestabilidad en países que tradicionalmente han vivido muy bien de los ingresos del petróleo pero que con la caída de su producción están ahora inmersos en graves problemas: Egipto, Siria, Yemen, Irak, Nigeria, Venezuela... Soplan intensos vientos de cambio. Para Europa la situación en Ucrania tiene peligrosas implicaciones, principalmente por el suministro de gas ruso a través de aquel país (aunque no debe perderse de vista que el 46% del petróleo consumido en Europa es de origen ruso: no conviene contrariar al oso ruso). En España se sigue soñando con aliviar la situación europea exportando el gas que importamos de Argelia, país que ya pasó sus propios peak oil y peak gas (la producción de gas argelina ya ha caído un 18%), y dónde la desesperación de ver reducirse esta fuente de ingresos les ha llevado a comenzar a tantear el fracking. Y a pesar de eso, cada día sale una nueva ridícula fantasía periodística anunciándonos que EE.UU. exportará petróleo y gas, o que el fracking salvará al mundo, fantasías que no resisten el más mínimo análisis crítico.

Y mientras los hombres se afanan en el imposible objetivo de mantener un sistema social que necesita consumir cada vez más para mantenerse vivo, rebañando las últimas migajas de los combustibles fósiles, las consecuencias de tanto despilfarro se dejan sentir cada vez más.  Algo pasa con el verano; no sabemos qué es, no queremos ver qué es, pero la cosa obviamente no mejora. Continuos frentes de lluvia y aire fresco pasan por el tercio norte de la Península Ibérica y azotan Europa; cae granizo masivamente en multitud de localidades diferentes... Nada es insólito tomado por separado, pero sí tomado en conjunto y por su repetición. La corriente de chorro polar, que organiza la circulación del tercio norte del planeta y que depende de la diferencia de temperatura entre el polo y el ecuador, está completamente desestructurada como consecuencia del incremento de temperaturas en el Ártico:


Desgraciadamente, que la corriente de chorro polar se desestructure favorece a su vez que la temperatura del Ártico suba más, con lo que el problema no hace más que agravarse. Ello es debido a que una corriente de chorro polar desorganizada favorece una series de fenómenos que contribuyen a una mayor destrucción del hielo ártico, y como el hielo refleja la luz mientras que el agua la absorbe, menos hielo significa más calentamiento.

La superficie ocupada por el hielo ártico está ahora mismo en mínimos, ya muy cerca de los mínimos históricos del año 2012:


Pero es que encima el hielo tiene ahora un grosor muy pequeño, con lo que es muy frágil. En 2012 el responsable del rápido declive del hielo ártico fue una tormenta que duró más de un mes y que hizo migas una buena fracción del mismo; en 2014 la superficie cubierta por el hielo ya está casi en los niveles de 2012, por lo que la llegada de una fuerte tormenta podría desmenuzar el anterior récord y acercar aún más la situación de un Ártico sin hielo en verano.


Grosor de la capa de hielo ártico durante este mes de Julio. Imagen sacada de Arctic News.

Y en este estado de cosas, de repente el huracán Arthur, convertido ya en tormenta tropical, girará hacia el Noroeste y entrará de lleno en el Ártico en los próximos días:


Previsión de evolución de Arthur según el National Hurricane Center.

¿Es habitual que un huracán, en su curso normal de declive, entre el Ártico? No es inaudito, pero no es lo usual: por lo general, por razones geofísicas (conservación de la vorticidad potencial, orografía, presencia de la corriente de chorro polar) lo normal es que giren hacia el este y se acaben extinguiendo en el Atlántico Noroccidental (vean, por ejemplo, la evolución de los huracanes de la temporada 2005, una de las más intensas de los últimos años):


¿Qué va a pasar? Nadie lo sabe, pero las perspectivas no pueden ser más inquietantes.

En náutica derrota es la trayectoria que sigue una nave para ir de un punto a otro, mientras que la deriva es el desvío de la derrota, atribuíble al efecto de los vientos y las corrientes. Si me lo permiten yo dría que en la actualidad la deriva que seguimos de nuestra derrota nos lleva a una deriva que garantiza nuestra derrota.


Salu2,
AMT
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Consideraciones sobre el apocalipsis (y IV)

The Oil Crash - 4 July, 2014 - 06:12


CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS IV

Por Edgardo F. (Parroquiano)
Leemos mal el mundo y después decimos que nos engaña   (Rabindranath Tagore)
Al final del día, un último argumento subyace en nosotros y juega un papel sutil pero firme, a la hora de descartar la posible generación de un evento apocalíptico, incluso contra lo que la propia experiencia nos señala,…es lo que llamo el argumento moral. Reducido a la frase que no repetimos en voz alta, pero que nos acompaña como un mantra, como punto final en todas nuestras reflexiones: El hombre no sería capaz de destruir el mundo…ya un poco más específicamente: Nuestros gobernantes nunca permitirían la destrucción del planeta… sí, tal cual, y nos quedamos tranquilos en esa convicción que es también deseo y plegaria: aceptamos que nuestras elites pueden ser un poco pérfidas y mezquinas, pero nunca tanto como para llevarnos a todos a la debacle. El argumento, la frase, deja ver algunas verdades tranquilizadoras y otras no tanto, algunas perspectivas objetivas y otras simple proyección de nuestros miedos. Una verdad objetiva es que, en efecto, nosotros hombres de a pie, no tenemos ninguna posibilidad de destruir el mundo; tranquilizador, si este se destruye será por la responsabilidad de otros no nuestra (no, no es ironía). Lo malo es que, como contrapartida, nos obligamos aceptar otra verdad y es que tampoco tenemos ninguna posibilidad de mejorarlo ni cambiarlo. Al mundo lo define y lo cambia el poder y quien lo detenta; luego, no seremos responsables de la destrucción futura de esta sociedad, e igualmente, no tenemos ni las energías y ni la potencia para cambiar su curso ya trazado. Lo cierto es que nuestro destino, mediato e inmediato, está en manos de nuestros gobernantes,  esos mismos que nos están llevando, hoy, a una debacle de proporciones…apocalípticas. Pero aun sabiéndolo, confirmándolo en el día a día y en cada noticia, salimos de nuestros hogares y decimos y repetimos: Noooo, nuestros gobernantes no podrían destruir el mundo.  A la luz de todo lo consignado en los capítulos anteriores la realidad pone en evidencia la  trampa en la afirmación: No, no podrían destruir nuestro mundo… pueden si destruir Mali, Libia, Afganistán y Siria… ahora más cerca del barrio Ucrania. ¿Pero no España?, ¿pero no Chile o Argentina? Pero no a ellos mismos o su propia nación? Pueden matar un millón en Irak, trescientos mil en Libia, ciento cincuenta mil en Siria, mil en Ucrania, ¿pero no en Francia, no en España,  no en Alemania? …alguien me puede explicar de dónde nace tamaña certeza? Hasta ayer - si ayer- cualquier ucraniano hubiese dicho en este Blog  “si, destruirán Túnez, pero no Kiev”. Nuevamente, por sanidad mental, una parte nuestra, ajena a la lógica y posiblemente a una realidad objetiva, negará el Apocalipsis mientras este no termine haciéndose presente en las puertas de mi ciudad. Pero si la consigna es “nuestros gobernantes jamás permitirían la destrucción del mundo” lo primero que debemos preguntarnos certeramente es ¿Quiénes son nuestros gobernantes?. La mejor respuesta, a mí parecer, la da Aldous Huxley en la novela “Viejo muere el Cisne”, en el contexto de una conversación de un científico viejo y algo cínico con su pupilo joven e idealista (que propone como máximo ejemplo de altruismo su participación en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española): —Pero aquellos muchachos de allá de España —exclamó—. Usted no los conoció, señor Propter. Eran maravillosos; verdaderamente lo eran. Siempre generosos con uno, y bravos y leales y... todo cuanto pueda decirse. —Luchó con la insuficiencia de su vocabulario, temiendo darse demasiada importancia con palabras bombásticas y petulantes—. No vivían para sí mismos; eso se lo puedo asegurar, señor Propter. —Miró de hito en hito al anciano de un modo casi suplicante, como implorando que lo creyera—. Vivían para algo mucho más grande que ellos mismos; algo como eso de que habla usted ahora, ¿comprende?; algo que no era sólo personal.—Y ¿qué me dice usted de los muchachos de Hitler? —preguntó el señor Propter—. ¿Qué de los muchachos de Mussolini? ¿Qué de los de Stalin? ¿Supone usted acaso que no son exactamente tan generosos entre sí, tan leales para con su causa y tan firmemente convencidos de que es la suya la causa de la justicia, de la verdad, de la libertad, del derecho y del honor? —Miró a Pedro inquisitivamente; pero Pedro no dijo nada—. El que las personas posean un montón de virtudes —continuó el señor Propter—, nada prueba respecto a la bondad de sus acciones. Se pueden tener todas las virtudes: es decir, todas menos las dos que realmente importan, cuales son el discernimiento y la compasión; se pueden tener todas las demás, y, con todo y con ello, seguir siendo completamente un hombre malo. Mire lo que sucede con el Satán de Milton, por ejemplo. Denodado, fuerte, generoso, leal, prudente, temperado, dispuesto al sacrificio. Y concedamos asimismo a los dictadores el crédito que merecen; algunos de entre ellos son casi tan virtuosos como Satán. Admitamos que no tanto, pero le van muy cerca. Por eso son capaces de hacer tanto mal. (…)Los escribas y fariseos, en último análisis, no son en nada mejores que los publicanos y pecadores. A menudo son en realidad mucho peores. Y esto por diversas razones. Gozando de la buena opinión de los demás, adquieren una buena opinión de sí mismos, y nada hay que confirme tan eficazmente el egotismo como la propia buena opinión. Además, los publicanos y los pecadores no son otra cosa que animales humanos, que carecen de la suficiente energía o dominio propio para ser muy dañosos. Mientras que los escribas y fariseos poseen todas las virtudes, menos las únicas dos que importan, e inteligencia bastante para comprender todo lo que no sea la verdadera naturaleza del mundo. Los publicanos y pecadores no hacen sino fornicar, hartarse y emborracharse. Los que hacen la guerra, aquellos que reducen a sus semejantes a la esclavitud, los que matan y torturan y dicen embustes en nombre de sus sagradas causas, en una palabra, los verdaderamente malvados no son jamás publicanos y pecadores. No; éstos son los hombres virtuosos y respetables que poseen los más refinados sentimientos, los mejores cerebros y los más nobles ideales.John Ralston Saul (Los bastardos de Voltaire) planteó, en un ejemplo más contemporáneo, la misma situación: señaló algo así: Lawrence , Einstein, Szilard, entre otros, después de la explosión nuclear de Álamo Gordo enviaron una carta a Harry S. Truman reprochando el posible uso que se la daría a la bomba … no, ellos no estaban de acuerdo. Señala Saul : no obstante ellos, los firmantes, sabían desde el inicio de la investigación de que iba todo aquello, conocían muy bien los fines y objetivos, y ayudaron conscientemente a conseguirlos; luego, moraleja: creerse bueno no implica serlo.En este punto  la distinción anterior elite v/s hombre de la calle es importante. El que nosotros nos creamos más buenos de lo que realmente somos no importa mucho, el daño que esa falsa creencia pueda traer consigo está, como mucho, circunscrito a nuestras familias, compañeros de trabajo, vecinos y amigos; muy probablemente, ese daño se manifieste sino de maneras, para el mundo, inocuas; chismes, pelambres, malos comentarios, miradas hoscas o una que otra palabra soez  a sus espaldas…nada. Pero el que aquel, que tiene poder para movilizar cien mil hombres armados, mil tanques y mil aviones, tenga un alto concepto de sí mismo es peligroso, porque como Huxley lo dice: Los que hacen la guerra, aquellos que reducen a sus semejantes a la esclavitud, los que matan y torturan y dicen embustes en nombre de sus sagradas causas, en una palabra, los verdaderamente malvados no son jamás publicanos y pecadores. No; éstos son los hombres virtuosos y respetables que poseen los más refinados sentimientos, los mejores cerebros y los más nobles ideales.Nuevamente “¿Quiénes constituyen nuestras elites?” Para intentar contestar esa pregunta recurriré a la lucida y lúdica clasificación que de las personas, hizo  Carlo María Cipolla, historiador y economista italiano en su breve “Teoría sobre la estupidez”, quien dividió  a las personas en cuatro categoría:
  1. Los inteligentes: se hacen bien a sí mismo y a los demás.
  2. Incautos o sacrificados: hacen bien a los demás, provocándose un daño asimismo.
  3. Los malvados: se hacen bien así mismos, provocando un daño en los demás.
  4. Los estúpidos: se hacen daño a él mismo y a los demás.
Aquí vuelvo a enlazar a nuestras elites con un eventual evento apocalíptico; a saber: A excepción de ciertas personas a las que podemos considerar “accidentes”, el 99% de las personas que conforman  nuestras elites pertenecen a uno de estos dos últimos grupos: o son estúpidos o son malvados, muy probablemente muchos, o todos ellos, se muevan en un arco de grado mayores y menores de ambas características. Y aquí tampoco realizo un juicio moral. El juicio es objetivo y refrendado en las personas y sus acciones…en todo el mundo...si antaño, y desde siempre el poder ha estado reñido con la bondad, hoy parece estarlo con la bondad y la inteligencia. Lo curioso es que, por mucho que despotricamos en contra de nuestras elites, íntimamente nos negamos a hacer el juicio objetivo de lo que verdaderamente son y lo que buscan; máxime cuando, en el día a día, no guardan mucho las formas para indicárnoslo. Lo anterior, lo estimo un mecanismo de sobrevivencia; por mucho que blasfememos en contra de nuestras elites, inconscientemente no nos queda sino considerarlas como las depositarias de todas las virtudes que a nosotros, hombre de a pie, nos faltan… y ese es un error que nos será fatal. Decía Tiberio de su sobrino Calígula “Tendrá todos mis defectos y ninguna de mis virtudes”…así la elite tiene todos nuestros defectos y claramente ninguna de nuestras virtudes.  Si aceptamos la hipótesis que nuestra elites está conformada mayoritariamente por hombres malvados, podemos estar tranquilos, nuestro futuro es la esclavitud. Efectivamente las elites gestionaran el colapso, no por bondad, no por altruismo, ni siquiera por sed de poder (o más poder); lo gestionaran de manera que sean otros los sacrificados y no ellos.  Administraran la escasez, la pronunciaran, la minimizaran según sea conveniente a sus intereses, cual es el interés de cualquier elite… la supervivencia propia y de sus privilegios. Ya creo posible esta hipótesis, la creo lógica, deshumanizadamente racional, las elites en sus distintas vertientes están constituidas por tipos inteligentes que en el ámbito en que les toque actuar, a nivel nacional o internacional, económico , militar o diplomático, religioso o político, no harán nada lo suficientemente estúpido como para que las coloque en peligro.  No habrá guerra nuclear, ni un colapso financiero mundial, la elite chilena no hará nada que desestabilice a la elite argentina, como la española no pondrá en aprietos a la francesa o alemana (por acá decimos que “entre bueyes no hay cornadas”). No veremos un hongo nuclear, pero moriremos en ciudades y países convertidos en guetos de miseria y desolación.  En este punto la lógica individual con la que actuemos pueden ser dos, a) somos parte de esa elite y por tanto, estamos a salvo de los males futuros pues no nos alcanzaran ; b) más probablemente nos toque actuar desde una lógica un poco más resignada y perversa...siempre habrá alguien más desechable que nosotros , los sirios , los libios , los ucranianos , los pobres , los gitanos , los griegos , los venezolanos, los marroquíes, siempre se podrá matar a alguien mas robar su recursos y ese alguien no seré, de momento, yo. Lo paradójico, con lo terrible que resulta esta perspectiva, es que es la única que, efectivamente, nos aleja de un evento apocalíptico. Irónicamente también implica aceptar, como relativamente cierta, esa previsión de futuro que pregonan los conspiranoicos en cuanto hay en marcha un plan mundial, más o menos tácito, o expreso, para instaurar un Nuevo Orden Mundial (o asegurar el Viejo Orden Mundial diría alguien), que contempla deshacerse de todos aquellos elementos inútiles o peligrosos (personas , grupos  e incluso países) quedando todos los demás reducidos a una condición de semi esclavitud…de otra manera no se gestiona la gran exclusión.Vamos con la otra hipótesis. Supongamos que nuestras elites no son malvadas, son simplemente tontas o estúpidas ( Un viejo axioma filosófico establece: No se le debe atribuir a la maldad, lo que puede ser explicado por la estupidez) ¿es esta razón para quedarnos más tranquilos?, ¿es más tranquilizador que el botón nuclear esté en manos de un tipo inteligente pero cruel, que no desencadenará una guerra nuclear porque no está dispuesto a privar al mundo de su propia existencia, a que esté en manos de un hombre de inteligencia mediocre, expuesto a los vicios del ego y pasiones simplonas, sin defensa a ellos, como un barco en medio de una tormenta? Ufffff, la elección es difícil, los primeros solo nos ofrecerán cadenas, los segundos que volemos todos por los aires, he ahí a nuestras elites. Si son malvados, Ucrania (para tomar un ejemplo contemporáneo) será políticamente diseccionada, y repartida. Aceptamos que Putin y Obama (por simplificar  el ejemplo) obedecen a un plan, tácito o expreso, preconcebido, cuya única premisa es no ponerse a ellos mismos (y a quienes representan) en peligro…pero el frio del pueblo en el próximo invierno ucraniano, las barricadas de Maidan y sus muertos, quienes fueron no importan, nunca importaron ni lo harán. Pero si no es así, si no son malvados, y en realidad se trata que nuestros líderes son simplemente una conjunción accidental y circunstancial de personalidades, de ambición desmedida, egos desproporcionados e inteligencias promedio; bueno entonces la tragedia cualquiera sea su carácter  está, sin duda, asegurada y servida…y si no es ahí será en otro lugar.          Pero vamos más allá. Aun podríamos tener suerte y suponer que nuestras elites no son, ni malvadas ni necias, sino simplemente prácticas, pragmáticas. En tal caso llegaremos al mismo lugar al que nos llevarían los malvados pero esta vez justificado moralmente: era nuestro deber actuar como lo hicimos, la historia nos absolverá…y si, la historia siempre absuelve al que vence y sobrevive…sin importar los medios… se vence para escribir la historia.Resumiendo, mi lógica (mi lógica, y lo hago presente porque no es una verdad objetiva, es una perspectiva personal que puede ser más o menos compartida)  dice que las posibilidades de una catástrofe apocalíptica, solo tiene dos o tres causas relativamente efectivas, ciertas, que las pudieran causar; todas ellas con su centro, su probable génesis y eventual mitigación de riesgo, en un solo y único elemento…el hombre…más particularmente en las elites, que son las que controlan, efectivamente, sus potenciales causas y que pueden apurar o ralentizar su desencadenamiento. Ese factor de corrección, nosotros hombre de a pie, aun en contra de las pruebas, en contra de la historia, y en contra de lo que esas mismas elites nos demuestran día a día, terminamos otorgándole un valor en positivo… y solo son nuestros buenos deseos. Vemos cotidianamente como nuestras elites nos están llevando por ignorancia o planificadamente, por acción y por omisión, al desastre; eligiendo la mayoría de las veces, ya me atrevería decir deliberadamente la peor opción. Si al abismo a se va marchando o bailando hemos elegido ambas. Y aquí quiero tomar como siguiente nexo lo planteado por Antonio en su post Apocalipsis No, “El atractivo principal de la narrativa apocalíptica es que ofrece una salida a una civilización que ha llegado a un punto muerto, a una imposibilidad de continuar por el mismo camino que venía. Todos somos capaces de ver cosas que no funcionan en nuestro entorno, en lo que percibimos como "sociedad", en nuestro país, en nuestro estado. Sólo cuando demasiadas cosas negativas se acumulan empieza a parecer deseable destruirlo todo y empezar de cero, intentando no volver a cometer los mismos errores del pasado, borrando todo aquello que se hizo mal.”. Creo que efectivamente ahí está el peligro mayor en la probabilidad de generar un evento apocalíptico, esa definición concentra los elementos que se están desencadenando, ya no como meros argumentos, sino como una realidad. El apocalipsis tiene que ver en último término con el fin de la esperanza en el sistema que declina. Esperanza, es lo que separa la Segunda Guerra Mundial, sus 60 millones de muertos y su media Europa en ruinas, del Apocalipsis. Hoy esa misma guerra seria, efectivamente, el apocalipsis… ¿porqué? Porque ya no quedan fuerzas para reconstruir, ni interés, ni –en último termino- energía. Hemos llegado a un punto muerto, porque cuando, en nuestras mentes, se plantea como atractivo la disolución del sistema es que nuestros actos, conscientes o inconscientes, apuntan a tal situación. Y lo llamamos desgano, depresión, apatía, rabia, desesperación locura, enfermedad, en todos los caso se trata de posturas contrarias a la construcción. Y no puede ser de otro modo, también ese es nuestro último reducto contra las elites, estúpidas o malvadas que nos llevan a una esclavitud o a una “destrucción contralada” (sic), es nuestro último acto de rebelión y dignidad.Al final del día todos hemos caído en la trampa, nosotros el pueblo, por fuerza; nunca tuvimos elección frente a un futuro siempre amañado en su favor por el poder y los poderosos, las elites porque así lo quisieron. Porque ( oh, buenas o malas noticias) las elites, para hacernos caer en esa trampa, han primero debido caer en la suya, en la sutil, pero no menos fatal trampa de hacernos creer -y creer ellos mismos- que el Caos, como un negocio, como una empresa, como un banco, como un país, como el poder, es gestionable. No, el caos atiende su propia esencia, atiende nada mas a sí mismo y el mismo es solo destrucción. El camino de destrucción gestionada que nos ofrece la elite como última puerta de salida, como último tren al futuro, es falso, y como ningún otro argumento histórico, letalmente peligroso.  El caos y la destrucción no es ni predecible ni manejable, no es gestionable y lo que estamos haciendo todos, los unos porque no tenemos opción, los otros porque creen servirse de ella, es tomar por cierta esa última ilusión: creer que podemos manejar la destrucción…mucha debe ser nuestra desesperación  o nuestro miedo…mucha debe ser la estupidez y la soberbia de nuestras elites. He aquí los elementos que  nos llevan directo, y con mucha más rapidez de lo que creemos, o esperamos, a la tormenta perfecta; al centro mismo de ese Maelstrom que esconde su secreto en el abismo y la oscuridad. Y nosotros, en la cubierta de este bajel cósmico, asustados como si fuese la primera vez que enfrentamos este trance… pero el remolino que todo lo engulle ha estado ahí desde el principio de los tiempos, y este barco ya ha surcado más de una vez sus corrientes para hundirse en la nada… solo para nosotros la historia aparenta ser nueva y no es así…ya hemos estado aquí antes y seguiremos aquí después, en otros ojos y otros cuerpos, en los ojos de nuestros padres y nuestros hijos, mismos a quienes debemos el enfrentar esta última tempestad con dignidad y decisión, con alegría y fortaleza. 
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Consideraciones sobre el apocalipsis (III)

The Oil Crash - 2 July, 2014 - 09:03

CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS III


Por Edgardo F. (Parroquiano)
“Hay dos maneras de llegar al desastre; una pedir lo imposible, la otra retrasar lo inevitable”Francisco Cambó
    Entonces, después de descartar todo lo risible, todo lo imposible y casi todo lo improbable, quedamos aun en descartar las dos causas que más nos han acercado, históricamente, a un posible Apocalipsis… la guerra y el hambre, entendidas actualmente, ambas, como una probable (o improbable) crisis financiera mundial y crisis o guerra nuclear. Pero, ¿las podemos descartar tan livianamente como hemos descartados todas las otras causas probables? Por de pronto, para la generación de cualquiera de ellas, no requieren de ninguna conjunción  especial de elementos, son parte de la historia misma del hombre. Sí, lo que habría que definir es que otro elemento necesitan para convertirse en un Evento Apocaliptico y si ese o esos elementos están actualmente presentes. Para lo anterior observemos, primeramente, ¿porque las descartamos?, ¿en que nos basamos o en que nos apoyamos? Y nuevamente haciendo un análisis racional de los argumentos de descarte, he llegado a la conclusión (nuevamente pido el ejercicio de flexibilidad  a los lectores) que los argumento son básicamente de dos o tres órdenes; a saber: un argumento  histórico (“nunca antes ha sucedido”); un argumento material (“nuestra sociedad es demasiado compleja como para colapsar repentinamente”) y en ultimo termino moral (“nadie quiere la destrucción del mundo” o “nuestros gobernantes no están tan  desquiciados como para llevarnos a un Apocalipsis”) veamos la fuerza y veracidad, al menos teórica, de cada uno de ellos, y comencemos por el lugar común para descartar un apocalipsis; esto es el Argumento Histórico 1) Argumento Histórico. El primer argumento que se nos viene a la cabeza y que nos da tranquilidad al plantearnos lo probable de un potencial evento apocalíptico es que aquel “nunca ha sucedido antes”; argumento tranquilizador, con la lógica irreductible de la concisión. En efecto, nunca antes se ha desencadenado un evento bélico, económico o sanitario, con características tales de expansión, velocidad y nivel destructivo que nos permitan tenerlo por temible y cierto. Guerras, hambrunas y plagas han existido desde siempre, acompañando por el borde del camino el desarrollo y evolución de la humanidad, acorralando pero dejando una salida, hiriendo pero nunca matando. La Peste Negra, la Primera y Segunda Guerra Mundial están ahí, como vivos recordatorios de que la naturaleza, y la mas de las veces el hombre, siempre pueden arrear a este corral cósmico a alguna de las cuatro jacas apocalípticas. Pero la pregunta es: ¿hay razones para temer que algunos de estos fenómenos, históricamente cotidianos, se convierta, hoy, en un evento apocalíptico? Porque, si bien es cierto que nunca ha sucedido antes no es menos cierto que nunca antes nos hemos encontrado en este punto de la historia. Luego, para responder la pregunta anterior, lo probable hoy de un evento apocalíptico  es necesario preguntarnos primero: en relación a los dos fenómenos mencionados, hambruna mundial (colapso financiero mundial) y guerra mundial. (Crisis nuclear), ¿Dónde nos encontramos hoy? a) Crisis financiera mundial: Cuando hablo de los efectos de un colapso financiero mundial, me refiero derechamente a la posibilidad que sectores importantes de la población que actualmente accede de manera relativamente fácil y simple a abrigo, techo y comida, pueda, de un momento a otro,  no cubrir esas necesidades básicas. ¿Podemos tranquilamente suponer que la estructura de nuestra sociedad actual no es el caldo de cultivo de una crisis que implique un retroceso brutal, ya no en derechos de tercera o cuarta generación- el derecho a diversión, a un seguro médico, a unas vacaciones en el Caribe, o ver futbol por cable los domingos junto a un buen asado y unas cervezas- sino de derechos básicos de alimentos, vivienda y abrigo?… y sin embargo, no son estos últimos los que nos preocupan. Damos por descontado que esas necesidades simples, como son techo, comida y abrigo, son y serán cubiertos naturalmente por nuestra sociedad. Es tan simple la necesidad que obviamos lo complejo del mecanismo que las satisface y eso es un peligro de raciocinio que puede ser fatal; al respecto, ¿dónde nos encontramos hoy? Bien, para responder voy a tomar como punto de partida la realidad occidental, que entre país y país puede tener por cierto matices de variación, pero que, en esencia, es casi idéntica, en casi todos ellos  Veamos. Primer punto: Somos miles de millones  (vaya que novedad)  inmersos en estructuras sociales complejas… pero la verdad es que somos miles de  millones y eso, extrañamente, no nos dice nada. Lo anterior, aunque una contrastación histórica nos dice que las situaciones de carencias, alimentarias en este caso, históricamente se han dado, primero: con cantidad menores de población, segundo: con menos nivel de necesidades por satisfacer y tercero: con un sistema de satisfacción de necesidades mucho más simple. Entonces, ¿de dónde se sostiene la lógica contraria?, esto es que sociedades más complejas, con mayor cantidad de individuos y variables, con más necesidades que satisfacer estén menos afectas o sean menos propensas a la posibilidad de una crisis estructural… La respuesta es falaz: en su propia complejidad. Lo anterior es como suponer que un equilibrista que hace malabarismo con una torre de 100 copas no colapsará porque es mucho más diestro y talentoso que uno que solo fue capaz de hacer malabarismo con 10 copas y que ya colapsó ¿Se sostiene la lógica del raciocinio?  No sé, quizá el primer malabarista sea bueno de verdad, muy posiblemente mejor que segundo, pero lo único que eso nos indica es que se obligó a tomar en cada movimiento un riesgo mayor, y que las consecuencias de un traspié del primero serán infinitamente más brutales que si tropieza el segundo. Existe un error de proyección brutal en relación con las necesidades básicas; hacemos participe, por extensión, de la simpleza de la necesidad y su forma de satisfacción inmediata (tengo hambre, entonces como) con el mecanismo o proceso que conecta la necesidad (hambre) con el producto concreto que la satisface (comida).  Observemos con detenimiento el equilibrio de nuestra sociedad, de nuestra estructura económica, o si se quiere de nuestra estructura de satisfacción de necesidades. La misma es inversamente proporcional al orden de importancia de esas necesidades. Durante gran parte del desarrollo  de la  humanidad (y hasta recién un siglo) las necesidades, su importancia, y las personas y recursos destinadas a satisfacerlas eran coherentes. Esa coherencia se dio tanto desde la perspectiva de las fases de la actividad económica, en donde importantes grupos de población participaban de las fases, de producción y distribución, con muy pocos consumidores netos (me refiero al holgazán, no, no moral sino económico, aquel que recibe el producto sin participar de ningún modo en su producción). Coherencia también en las actividades desarrolladas; nuevamente, importantes núcleos de la población, o de la estructura social, giraban en torno a actividades primarias (extractivas) secundarias (productivas y fabriles) e incluso terciarias (distributivas, comercio). La cantidad de parásitos (económicos) era menor, nobleza, burgueses, corredores de bolsa, millonarios de la especulación fue siempre menor. Necesidades y población fueron dos pirámides que superpuestas históricamente coincidieron; muchas personas para satisfacer las necesidades importantes y pocas para aquellas menos importantes (visto claro desde la función de supervivencia) Ahora, no obstante, tenemos dos pirámides invertidas y enfrentadas, ambas, por uno de sus vórtices Pocos, muy pocos, de los habitantes son capaces de generar comida, muy pocos participan del proceso que debe alimentar a muchos, esto tiene dos perspectivas; una de ellas, claramente reconocible, de eficiencia, sin duda un orgullo de lo positivamente complejo de las metas del ser humano, pero la otra es diametralmente brutal y preocupante.  Teóricamente, si se detuviera el actual sistema de distribución de alimentos, cantidades importantes de la población mundial moriría de hambres en días o semanas; lo anterior, no solo porque no tendrán los medios (tierra y semillas) sino porque no tendrán los conocimientos ni la forma de adquirirlos…aquí me pongo de ejemplo; yo llevo 7 años en el campo y no podría hacer crecer ni una hilera de choclos sin la ayuda de mis vecinos, campesinos de toda la vida. Luego, y aquí está el problema, esta estructura económica ha sido verdaderamente y aterradoramente prolífica a la hora de parir bufones, cortesanas y mercachifles; o sea todos aquellos que no producimos nada, sino que, desde una perspectiva de satisfacción de necesidades básicas, propias y del resto, solo vendemos humo. Visto desde lo esencial la realidad es evidentemente frágil, algunas estructuras y procesos literalmente penden de un hilo, y nuevamente, a modo de ejemplo, pondré a mi propio país, Chile:1)  Chile está constituido por 3 zonas geográficas claramente diferenciadas; una de ellas, la zona Norte, es solo desierto. Sí, desierto en el cual, salvo productos específicos como limones y aceitunas, no se producen alimentos. Sin embargo, actualmente, en esa zona viven 1.500.000 personas, TODAS las cuales dependen de la cadena de distribución de alimentos que nacen del petróleo barato para derechamente vivir. Una escasez del mismo o una subida repentina, no incidiría solamente en la obtención de servicios esenciales, sino derechamente en la posibilidad de aprovisionarse de alimentos; empero, se construye, edifica y planifica como si las puertas de los supermercados  fueran a estar siempre abiertas. Un millón y medio de personas viviendo en una zona geográfica donde no se producen alimentos ni para el 10% de ellos. Otro ejemplo: después del cobre, la gran actividad productiva es la agricultura a escala industrial, y la exportación particularmente de frutas y verduras y vinos, actividades concentradas mayoritariamente en la zona central  de Chile, de clima mediterráneo. Es una actividad de ciclo anual, la cosecha de febrero, marzo y abril implica que la fruta debe despacharse en cuestión de días, se corta, se embala y a los puertos, de ahí al mundo; dos millones de personas dependen directa e indirectamente de esa actividad para su sustento anual. Conocedores de esa situación, los algo más de 3000 estibadores y cargadores de los puertos (privados) votaron el paro en marzo… 3000 colocando en jaque la economía doméstica de dos millones. Vuelvo al argumento material de la negación del Apocalipsis, cual es que vemos tal complejidad en las estructuras sociales y económicas, que simplemente estimamos que estructuras tan complejas (o una superestructura tan compleja) no pueden colapsar. Edificios se levantan día tras día, millones de vehículos salen de sus hogares al trabajo, se cierran miles de negocios, cientos de millones de actos y actividades, todas interrelacionadas se realizan con una precisión tal, que permite que otras tantas también se desarrollen… un organismo firme no puede sino morir de viejo, por  desgaste, por la decadencia continua y natural de sus piezas y componente. Pero se nos olvidan un par de cosas, la primera es que a veces cuerpos jóvenes y lozanos mueren producto de un trombo, de la simple oclusión de una vena en el cerebro o el corazón. Nuestro sistema social y económico, cada día más, está cruzado de esas “venitas”, interconectadas, algunas a nivel comunal,  otras a  nivel provincial, nacional, continental y mundial. La segunda, nuestro cuerpo no es ni firme, ni joven, ni lozano… ni siquiera sano. Está actualmente sometido a presiones y enfermedades, anestesiado en sus dolores por la morfina del crédito y, a la vez, sobrestimulado en su rendimiento por la cocaína de los hidrocarburos; la descompensación será brusca y brutal, quizá no termine en la muerte es verdad,  pero bien puede terminar en una apoplejía. b) Guerra Nuclear: Observando con cuidado y con una perspectiva objetiva de la historia, para el caso de la negación de una guerra nuclear la falacia de los argumentos es también evidente: el hombre no sería capaz de destruir el mundo Nunca antes ha sucedido y no sucederá es el corolario del argumento histórico. Nuevamente nos encontramos con un axioma falaz cual es “como no ha sucedido antes es imposible que suceda ahora”; así conectamos, artificialmente, un hecho fijado en el pasado, para asegurar un hecho presente y más ingenuamente futuro. Amén de la poca lógica que de por si contiene la conexión anterior; el verdadero problema es que incluso ese pasado lo leemos mal. Un breve recorrido objetivo por la historia bélica del mundo, en forma y fondo, y descubriremos que si no hemos destruido el mundo antes, no ha sido por falta de empeño sino, simplemente -y digámoslo con todas sus letras- porque nunca antes tuvimos la capacidad técnica para hacerlo.  Veamos. Históricamente, desde que los hiscos derrotaron a los egipcios, con la introducción del hierro y de los carros como material de combate -pasando por los míticos espejos ustorios con que Arquímedes rechazo el desembarco romano en Siracusa (213 a.c.), los germanos derrotando a los mismos romanos gracias a la introducción del estribo (batalla de Adrianapolis 378 d.c), la pólvora, el Sr. Colt, el gas mostaza, los aviones caza, el napalm, Álamo Gordo, y un largo etc. etc.-  la técnica ha estado, igualmente, al servicio del desarrollo del hombre como a su destrucción y quizá muchas más veces al servicio de lo segundo que de lo primero. No nos equivoquemos en este punto, si a pesar de las guerras, el hombre y el mundo siguen aquí es porque, técnicamente, no ha existido la posibilidad de juntar la energía suficiente como destruir el mundo, así de sencillo. Dicho de otro modo hasta la Segunda Guerra Mundial al hombre le resultaba más oneroso, energéticamente hablando, reunir la energía suficiente para autodestruirse, que irse a casa y plantar un huerto. Incluso la destrucción requiere de ciertos grados de acumulación de energía, probablemente y generalmente menores que la construcción pero más que otras actividades  (EJ: se requiere más personas para hacer una casa que para echarla abajo, cierto, pero se requiere menos energía en plantar un pequeño jardín que botar paredes de piedra)… eso nos ha salvado. Pero con las bombas nucleares ese paradigma desaparece; por primera vez en la historia el esfuerzo realizado y el daño posible contiene a favor de este ultimo una disparidad atroz ( Ej: en el caso de los misiles Minuteman, dos personas, dos vueltas de llave, un clic = desaparece una ciudad)…así, si antes, para destruir una ciudad a cañonazos, debías primero extraer , refinar y procesar el acero, fundir los cañones y balas, movilizar animales, hombres, comida, y luego darte el tiempo de necesario para disparar una y otra vez hasta que no quedara piedra sobre piedra (el puro esfuerzo proyectado seguro salvó a más de una ciudad) ahora, eso mismo, lo puede hacer un solo hombre en 15 minutos. De hecho en la antigüedad, reyes y emperadores se jugaban su reino y su vida en peak bélicos de confrontación energética, alineaban cincuenta mil hombres por un lado cincuenta mil por otro y al final del día la mitad vencida terminaba muerta, dos o tres batallas como esas y teníamos un campeón;  la mas de las veces la población civil y las ciudades solo eran un botín que cambiaba de mano, y la suerte corrida no era la de los vencidos sino la de cualquier esclavo. Hoy sin embargo la disparidad entre esfuerzo realizado y daño provocado es monstruosa, literalmente con un “clic” se puede pulverizar una ciudad (el sueño mojado del poder). No obstante, insistimos en ver  esa facilidad como una ventaja de no sé de qué tipo (Pregunta: si tuvieran que elegir entre vivir en una ciudad a la que le puede caer un pepino nuclear apretando una tecla y otra, en que para lo mismo, alguien debería cargar la bomba por cuatro mil kilómetros ¿cuál elegirían?…exacto, lo fácil hace las cosas más fáciles no más difíciles). Por último, que el hombre no se puede resistir a la tentación de utilizar lo que ha creado, incluyendo bombas nucleares, lo confirma la historia…las bombas nucleares ya han sido usadas en la guerra, no una sino dos veces (Hiroshima, Nagasaki)… Las  historia dice que se iniciaran nuevas  guerras y que en estas se utilizaran, llegado el momento, todo los medios disponibles, porque siempre ha sido así… luego, el argumento de los que creen que el hombre podría, hoy, ir  a la guerra, y no usar las armas nucleares, no es en modo alguno histórico -de hecho de hacerle caso a la lógica belicista refrendada por la historia la utilización de armas nucleares debería estar asegurada- el  argumento para negar esto último es moral y es el último reducto de los que aún creen en el hombre y su destino. 
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Consideraciones sobre el apocalipsis (II)

The Oil Crash - 30 June, 2014 - 11:12


CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS II  

Por Edgardo F. (Parroquiano)


                                                   Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegueHeráclito

Al final del día me he quedado con 3 alternativas para un posible evento apocalíptico y que corresponden a las de probable génesis humana. Crisis o guerra nuclear, colapso financiero mundial y crisis sanitaria. Por alguna razón, llámese simple ignorancia o sentido común, estas tres, aunque cada una en distinta medida, me hacen ruido. Por de pronto una prevención, yo no soy ni economista, ni científico, ni, en último término, estratega militar; por lo tanto, el desarrollo analítico de estas tres situaciones son las de una persona común y corriente. Invito, por lo mismo, a quienes tienen los pergaminos para un estudio y análisis más exhaustivo y cabal de alguna de ellas, a complementar y eventualmente confirmar o subvertir las afirmaciones que “desde la calle” realiza este servidor. Bueno, comenzare por la que, estimo, tiene menos asidero de realidad de las 3; a saber:   1) Crisis sanitaria: Entiendo este posible (que no probable) Evento Apocalíptico, como el desarrollo de una peste, epidemia o pandemia mortal que en un plazo acotado de tiempo (días, semanas meses) puede extenderse por extensas áreas geográficas y siempre con un alto índice de mortalidad. Es la que,  desde mi sentido común, considero como la más improbable. Aunque los virus, las enfermedades y las  pandemias existen, algunas de ellas con el carácter de cotidianas e inclusive altamente ominosas, la posibilidad de que un agente patógeno pueda, en poco tiempo, infectar y matar partes importantes de la población de uno o más continente y de esa manera tener el carácter de Evento A. es más bien improbable, más cerca de la fantasía hollywoodense (Guerra Mundial Z, Amenaza de Andrómeda, Epidemia) que de una realidad mínimamente objetiva. Desconozco lo que guardan los laboratorios militares y/o civiles repartidos en el mundo, pero, en efecto, la imagen cinematográfica de un centro de comando bajo tierra, en el que mandos militares y civiles observan en una pantalla como una gran mancha roja les muestra cómo se expande un virus mortal por el mundo  mientras “el jovencito y la reportera” buscan una cura, está más cerca de la distorsionada imagen que también Hollywood nos ha impuesto sobre los científicos, tipos locos y maquiavélicos que esperan una oportunidad para satisfacer su sed de poder esparciendo el caos y la muerte por el globo . Es cierto que la ciencia no es neutra;  el 99% de armas nucleares, biológicas químicas o simplemente convencionales no surgieron por generación espontánea. Tras ellas hay miles de horas de trabajo en laboratorios; pero que un científico loco pueda destruir la mitad de la población esparciendo un virus mortal, que los hay, es estirar demasiado el argumento. Y si bien el descarte no es absoluto, lo veo como un escenario muy poco probable. Sin mucho más que agregar, reitero la invitación a alguien con más conocimiento en estos temas, de suyos técnicos, para que ahonden en la temática planteada. Por ahora prosigo.Entonces, al final del día, me  voy quedando con las últimas dos: Crisis o guerra nuclear y colapso financiero mundial, a las cuales les quiero prestar un poco más de atención. Permítanme, primero, realizar algunas apreciaciones generales sobre las mismas ¿Porque me parecen merecedoras de atención? Bueno, porque precisamente ambas engloban fenómenos que a) son reales. Evidentemente lo son las guerras en general y particularmente, en estas últimas dos  décadas, las guerras por recursos energéticos. Por su parte la realidad de las crisis económicas es incuestionable, aunque solo reparemos en ella cuando nos toca directamente el bolsillo (Por ahí hay un viejo chiste de economistas que refleja muy bien esta situación, dice “Crisis económica es cuando tu vecino se queda sin trabajo, depresión económica es cuando tú te quedas sin trabajo”) y  b)  porque ambas tienen conexión directa con el fenómeno del peak oíl y el declive energético. Vistas desde una cierta perspectiva ambos fenómenos –guerra y crisis económica-  son las caras de una misma moneda. Por un lado las sociedades organizadas en macro sistemas (países, continentes, alianzas regionales de países, ej: Mercosur, Unión Europea, ALCA.) cada día estarán más dispuestos a tomar medidas drásticas (o si se quiere dramáticas), por acceder a niveles de energía que les permitan mantenerse cohesionadas. Actualmente dichas acciones han pasado sin pundonor, del ámbito económico y diplomático, (Mercosur, UE, Alca, Nafta, Aladi; Ocde, UNASUR, Pacto Andino)  al ámbito militar, (Irak, Afganistán, Libia, Siria, Sudan, Mali, Rep. Centroafricana y, ya más cerquita de vuestro barrio, Ucrania). Recordemos que la energía  es la sangre que mantiene viva a una sociedad y, en un tiempo y espacio determinado, la que posibilita su crecimiento, su desarrollo y mantenimiento; en último término su supervivencia. En ese contexto no debemos hacernos ninguna ilusión, la utilización del conflicto diplomático y comercial por sobre el militar, estará, como ha estado, supeditado a su simple eficiencia, no a un altruismo pacifista…por esa misma razón en la misma medida en que la energía decline, la guerra, como medio de ultima ratio será cada vez más frecuente, seductor y lamentablemente necesario (No hay  nada nuevo bajo el sol, dice el refrán…excepto lo que ha olvidado…si la historia no miente, Luis XIV hizo gravar esta leyenda en sus cañones “ultima ratio regum”, “este es el último argumento de los reyes”). Hacerse de recursos energéticos que le permitan atomizar o mitigar el efecto que esa misma falta de energía necesariamente provoca a nivel interno: la desintegración. El fenómeno interno de desintegración (des-cohesión), entendida como caos y desorden social se combate energéticamente excluyendo del reparto de energía a todos los sectores sociales que se consideren prescindibles. Así, clases medias y bajas tendrán, por tanto, menos salud y educación cuantitativa y de peor calidad, menos ayudas sociales, menos seguridad y justicia, en definitiva menos Estado y más mercado…la afirmación no es ideológica, el mercado es la forma (más menos) “civilizada” en que se aplica la  ley del más fuerte. Lo anterior, en términos energéticos, es un axioma simple: la mayor cantidad de energía posible para el menor número de personas posible. Así se está dibujando  naturalmente el futuro cercano. En este punto, una crisis mundial con carácter de Evento Apocalíptico, producto de una guerra o crisis nuclear, o un colapso financiero mundial, seria naturalmente el acelerante de un proceso necesario para la sobrevivencia de sistema o alguno de sus componentes –sociales, económicos o políticos- en tiempos del peak oil. Ahora bien, las verdades muchas veces son solo un asunto de perspectivas. La verdad del Apocalipsis no escapa a ello… Alguno de nosotros lo esperamos en diez años, otros en cien, otros tantos lo creen improbable… ¿Y si alguien nos dijera que este ya llegó?, ¿qué tan cierta sería esa información? No hemos visto desatarse la tercera guerra mundial; los mercados no se han desplomado, ni lo ha hecho el dólar: La gente no corre a saquear los supermercados, ni se montan barricadas en las esquinas; ¿será que aquí, todavía, los rascacielos ocultan las llamas, los trajes a los uniformes, los maletines a las armas, las bocinas y motores a los disparos? ¿Existe, objetivamente, una realidad menos tranquilizadora a la ahora de ponderar lo probable de un evento apocalíptico?Actualmente en el mundo existen, algo así ,como 12 conflictos de alta intensidad (aquellos con más de 1000 muertos al año) y 40 conflictos  de baja intensidad  (menos de 1000 muertos al año) cuyas poblaciones involucradas suman sobradamente 300 millones para el primer segmento (Afganistán, Somalia, Siria, México, Irak, Libia, Sudan del Sur, entre otros); mientras que los conflictos de baja intensidad suman 1.200 millones de personas como población involucrada, y desarrollados en extensa zonas del Asia Central y Meridional, gran parte de África, casi todo Medio Oriente. En esas mismas zonas la economía de subsistencia, de sobrevivencia, y la disolución del aparato estatal campea en mayor o menor grado. Lo anterior, ya sea producto del estado de conflicto surgido en el tiempo presente en algunos casos, y, en otros, porque siempre han vivido así. Digamos, para ser objetivos, que el estado actual en que se encuentran sumidas las poblaciones de esas regiones, no tiene  que ver con un solo elemento, sino que con la convergencia de muchos factores, económicos, sociales, históricos, políticos, etc. No quiero ahondar demasiado en el tema, que es solo parte del argumento del tema central, al que luego vuelvo;  aunque estimo que todos sabemos a quienes nos estamos refiriendo, países y/o naciones con economías pobres y primarias, religiones volitiva y materialmente influyentes, estructuras estatales que existen de manera muy tenue, o son simplemente los últimos retazos de civilidad en medio del caos.  Pero, ¿por qué coloco sobre la mesa estos datos en particular? Porque, a la luz de estos someros datos, quiero dejar en evidencia que cuando decimos que no creemos posible la existencia de un evento apocalíptico, en el corto o mediano plazo, estamos realmente  diciendo que “no creemos que un fenómeno de los que efectivamente puedan provocarlo harán que las condiciones económicas y sociales propias de lo que conocemos como  apocalipsis y en la cual se encuentran actualmente sumidas una cuarta parte de la humanidad nos alcancen dentro de un plazo racionalmente prudente”. No, no me pierdo, el argumento no es ningún caso moral, ni debe serlo; si 500 millones de habitantes europeos vivieran sin sanidad, sin educación, sin un gobierno central, sin alcantarillado, criando animales en su casa y cultivando sus patios para sobrevivir, nadie dudaría que se trata de un apocalipsis en regla. Sin embargo, el que 1000 millones de personas, en África y Asia, padezcan, actualmente, la misma situación,  ni siquiera está en nuestro horizonte intelectual al momento de plantearnos la posibilidad de un apocalipsis como algo eventualmente real…y ahí está la trampa… NATURALMENTE actuamos eliminando de nuestro campo de visión todo aquello que nos es desagradable o contradictorio. Claramente esta forma de pensar no está condicionada ni por nuestra maldad ni por nuestra indolencia, sino por un simple y necesario mecanismo de defensa y supervivencia. Natural y cotidianamente, tendemos a considerar como inexistente lo que no es evidente, o aun más, lo que siendo evidente y desagradable no podemos eliminar o cambiar, ej: la pobreza. Si esas condiciones se dan  en comunidades o países que están en las antípodas del globo mayor razón para pensar que son inexistentes. PERO, hay una diferencia del porte de una montaña entre afirmar que las armas de destrucción masiva no existen pero pueden  existir, a  afirmar que existen pero que no serán disparadas. Y nosotros aunque aceptamos, racionalmente, como verdadera la segunda frase del axioma, vivimos cotidianamente como si la cierta fuera la primera…y eso es peligroso. Lo mismo sucede con lo que consideramos condiciones de vida apocalípticas, las pensamos como si no existieran y pudieren en algún momento existir, pero la verdad es que existen, son reales y no  un escenario hipotético o de pura fantasía alarmista.  Están a 1000, a 5000 a 10.000 kilómetros, en sociedades, regiones o países que las han padecido desde siempre (Afganistán, África subsahariana) hasta países que han caído ellas en apenas los últimos 10 o 5 años o meses (Libia, Siria…Ucrania). Debemos, entonces, hacernos cargo de esa realidad, aunque no sea la nuestra, porque ello nos permitirá hacer la pregunta correcta  cual es ¿cuánto podría demorar aquella parte de la población mundial que no vive actualmente las condiciones que definen un apocalipsis en caer en ellas? y ¿qué evento podría desencadenar o acelerar dicha situación? Y aquí llegamos a  uno de los puntos centrales de este pequeño ensayo, esto es preguntarnos si las actuales condiciones sociales, culturales, políticas y económicas en que desarrollamos nuestras vidas se mantendrán el tiempo suficiente, y en el espacio suficiente, como para permitirnos no tener que preocuparnos por la velocidad del cambio Permítanme una reflexión seria, he creído descubrir que para cada uno de nosotros ese tiempo suficiente, ese plazo racional y prudente en el que pudiera sobrevenir un Evento Apocalíptico, siempre considera, como tiempo medio para que NO se manifieste, lo que nos queda por vivir. Así, aunque parezca gracioso, aceptamos de buen grado, en teoría, que destruyan -o se destruya-  el mundo en los próximos treinta años, pero no aceptamos que lo puedan hacer en dos o tres. Y también el elemento espacial cae en ese relativismo cómodo. Al final, lo que verdaderamente decimos y esperamos del futuro, es que se desencadene el apocalipsis en todo el globo… lo negaremos si no se desencadena en nuestro  país y el tiempo que a mí me queda de vida Así, la mayoría de las personas estima que no, que no hay razones de peso como para preocuparnos por un cambio brusco e inmediato de nuestras condiciones de vida. En lo que refiere a los dos hipótesis finales de trabajo (Guerra nuclear o Crisis financiera mundial) ambas son descartadas rápidamente, tal y como se hizo con todas las anteriores. El ciudadano medio cree, firmemente, que no habrá guerra nuclear, ni un catastrófico colapso económico mundial, y nos ganamos el adjetivo de racionales y prudentes. Como contrapartida aquellos que estiman que esas, u otras causas, que pueden provocar un Apocalipsis son inminentes y se concretaran en algún momento del futuro inmediato, los llamamos apocalípticos.  Si  además, le agregan la llegada de los Annunakis  les damos el mote de frikis y si auguran que el Apocalipsis llega producto de la implantación del NWO los motejamos de conspiranoicos… y nos reímos un poco y muy orondos nos quedamos con la certeza que nuestro futuro seguirá igual, levemente direccionado al vacío, a ese largo declinar que nos resigna y nos da tranquilidad…pero, ¿es así?, ¿tenemos razones para tener, incluso por esperanza, la amarga certeza del  lánguido  menguar?     
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Consideraciones sobre el apocalipsis (I)

The Oil Crash - 26 June, 2014 - 22:09


Queridos lectores,

Edgardo F., también conocido como Parroquiano por estos lares, me ha hecho llegar un largo ensayo, en cuatro partes, sobre el Apocalipsis y su significado. Una mirada analítica a un tema que es dado a su tratamiento emocional.

Salu2,
AMT

CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS  I
Por Edgardo F. (Parroquiano)
La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible.(Peter Alexander Justinov)
Las primeras palabras son para felicitar y agradecer a Antonio Turiel por su trabajo y por estimar que este post merece ser difundido en su blog, sobre todo considerando lo polémico del tema a tratar, tal y como lo señala su título. Las siguientes para enviar un saludo a todos los que siguen al pie del cañón y de este blog.  Señalar, ya entrando un poco en materia, que quienes esperan encontrar en este texto una alabanza profética a los “4 Jinetes del Apocalipsis”, o la confirmación pseudocientífica de lo posible de la inversión de los polos, están leyendo el texto equivocado. Pretendo, en lo posible, una mirada racional de un tema cruzado y salpicado de ficción y fantasía, embadurnado de descredito y sorna lamentablemente para el análisis, las más de las veces, bien ganada. Pero, ¿cuánto de esa sorna tiene que ver con un viso de realidad distorsionada por el miedo?, ¿cuánta de esa ficción intenta ocultar algo, un mínimo de realidad? Consensuemos que la gravedad del tema implica que, si existiera siquiera una mínima posibilidad que nuestros peores temores del futuro pudieran hacerse efectivos, esa posibilidad debiera ser estudiada con toda la rigurosidad posible. Vemos, entonces, si es factible esa meta.   Anecdótico, sino irónico, es señalar que no existe quizás palabra que haya mutado en un sentido más contrario a su definición originaria que la palabra Apocalipsis… de la revelación al desastre, de la luz a la oscuridad, de un Alfa a un Omega. Particularmente, para nosotros, los pikoleros, el concepto tiene un sabor especial; sí, porque nos guste o no, lo que predecimos en el futuro más o menos mediato es, precisamente, una suerte de Apocalipsis… está bien , o.k , atenuado en su desarrollo temporal y espacial sí , pero un Apocalipsis al fin y al cabo. Pensándolo, básicamente nuestro discurso es, dadas iguales condiciones de comportamiento social y energético, la civilización (entendida esencialmente como el paradigma occidental) colapsará en un futuro relativamente cercano. Así lo entiende la gente de a pie y muy probablemente sea por eso que no nos quieren escuchar. Podemos adornar el discurso, colocar nuestros acentos en la transformación como salida y alternativa, hacer hincapié en la solución, pero en esencia estamos diciendo que, de continuar por el camino en que vamos, el mundo va de picada al abismo. En este punto son estériles nuestros esfuerzos por argumentar que, esta futura catástrofe, es evitable si se toman las medidas adecuadas; si se asumen y se actúa sobre las causas que lo provocaran. Tristemente debiéramos quizá reparar que la imposibilidad que tiene la mayoría de las personas de visualizar ese cambio salvador que nosotros sí observamos  sea porque el mismo es, al menos en este punto de la humanidad, irrealizable…triste, pero no menos cierto. Así, al espejismo del futuro maravilloso que ellos nos oponen; nosotros, los pikoleros, oponemos el espejismo de una cuenta tras que nunca llega a cero.  Es de la manera anterior que los pikoleros tratamos de alejarnos de esos otros locos apocalípticos, que denuncian, acusan y profetizan el fin del mundo al estilo Hollywood; atrapados casi por culpa en la obligación de darle un carácter racional y mesurado a un tema naturalmente plagado de oscuras imágenes oníricas y dantescas pesadillas…Aquí permítanme una primera vuelta de tuerca…¿ si un Apocalipsis, la destrucción de la humanidad ( así tal como suena), no estuviera tan envuelta en la fantasía y la ficción, y la comenzáramos a considerar como posible y probable, eso no nos daría más oportunidades de plantear relevantemente el discurso pikolero? ¿Acaso el argumento pikolero, más que cualquier otro, no tiene una base racional aceptable a la hora de plantear la probable causa de un “Apocalipsis”?, ¿No es esa nuestra preocupación, más allá de la velocidad espacio-tiempo en que este se produzca?, ¿No nos encontramos acaso con cientos de personas que niegan el fenómeno del peak oil, simplemente porque no están dispuestos a aceptar sus consecuencias?, ¿En qué trampa estaremos cayendo los pikoleros, cuando aceptamos el fenómeno pero, al igual que el resto, negamos o relativizamos sus probables consecuencias?. Bien, como el tema es árido, trataré de ir  por partes:Lo primero, a mi entender será definir ¿Que entendemos por Apocalipsis? Por de pronto la definición del la RAE es sintética, Apocalipsis: fin del mundo. Necesario es, entonces, desmenuzar la definición a fin de darle la sustancia que requiere su estudio. Cuando decimos fin del mundo ¿qué estamos diciendo, o a que nos estamos refiriendo? Por cierto que, en principio, no nos estamos refiriendo a la destrucción física del planeta; más probablemente nos estamos refiriendo a una situación de colapso civilizatorio; esto es: destrucción e inutilización de estructuras materiales de origen natural o humano que, en paralelo, o como directa consecuencia, provoca la destrucción o el desmoronamiento de las estructuras sociales. Hablamos, desde luego, de un evento o situación catalizadora de carácter casi exclusivamente material, ej: tsunami, guerra, de tal magnitud que provoca o trae aparejada, como consecuencia inmediata, o en paralelo, la destrucción de las superestructuras humanas de civilización y relaciones intersociales. Llevada la definición al nivel de país o nación, hablamos de la destrucción de las manifestaciones físicas y sociales propias del Estado, desintegración de las estructuras de gobierno y autoridad, ineficiencia funcional de autoridades políticas, administrativas, policiales, judiciales y gubernamentales; imposibilidad de provisión de servicios básicos tangibles como luz, agua, alimentos, y de aquellos intangibles, tales como defensa policial y monopolio de uso de la fuerza (legal y legítima), generación de justicia, otorgamiento de salud y educación estructurada, entre otras. En este punto hago una importante prevención; ex profeso he limpiado la definición de sus elementos temporales y espaciales (que tan rápido, que tan extenso para ser considerado “Apocalipsis”), que son precisamente, los que nos provocan los mayores problemas y sobre los cuales volveré en los párrafos siguientes como tema central.Ya, consensuada (espero) la definición del concepto nos acercamos entonces a la pregunta central y la que, creo, es la trampa implícita en ella. Pregunta: ¿Es posible la ocurrencia de un apocalipsis, entendido este último como un fenómeno o situación de destrucción, o colapso, de las estructuras físicas y sociales, mismas que determinan una comunidad, en un momento dado y en un espacio determinado?...¿ Y dónde está la trampa?; a mi entender está en plantear una pregunta que, en principio, no tiene respuesta…¿porqué?... Porque el Apocalipsis no existe sino como consecuencia de un hecho anterior a él mismo; sí,  el apocalipsis será consecuencia o producto de un hecho o situación anterior que lo provoca…el evento apocalíptico… y sobre  este es que debemos poner el acento y, eventualmente, aterrizar la pregunta central. No nos preguntemos si un apocalipsis es posible; preguntémonos ¿existe o puede existir evento, situación o circunstancia capaz de generar, como consecuencia, un Apocalipsis?, preguntémonos: ¿es probable que se desencadene un Evento Apocalíptico?.  La disquisición semántica es sutil, pero no inoficiosa…la respuesta de lo posible de las consecuencias solo la encontraremos si contestamos, primeramente, lo probable de las causas. A modo de ejemplo planteo la siguiente historia: 3 hermanos viven en una casa; un día llega un extranjero y les pregunta de sopetón: ¿es posible que su casa se destruya? El primero de ellos, un optimista a ultranza, contesta No. El segundo, un pesimista sin remedio, contesta Sí. Y el tercero, un pragmático, contesta: Depende. Entonces, ¿quién creen ustedes que dio, en principio, la respuesta correcta?Pongámonos entonces pragmáticos  y veamos.  Si recolectamos todos los posibles fenómenos capaces (en teoría o en potencia) de convertirse un EA (evento apocalíptico), podemos, con una perspectiva racional del tema, dividir los mismos en dos o tres categorías. En este punto no puedo menos que solicitar, al lector, el máximo de flexibilidad y comprensión en la apreciación de esta sistematización, puesto que se trata de un terreno que prácticamente no tiene una base racional a la que echar mano, en beneficio del tema, seremos todo lo objetivo que nos permite la materia. A saber: 1era Categoría: Ficticios. Los nombramos simplemente para descartarlos; el ejercicio, aunque no lo crean, es necesario después de que  miles de páginas de Internet,  miles de videos de Youtube  y cientos de películas de Hollywood, nos han intoxicado lo suficiente como para confundirnos sobre lo que tiene una base mínimamente racional con otros que son simple y pura ficción; tanto así que, aunque parece sencillo el descarte, nunca sabemos cuáles son unos y otros. Aquí tenemos:
  1. Plaga Zombi,
  2. Segunda Venida de Cristo,
  3. Llegada del Anticristo,
  4. Invasión Reptiliana y/o Anunnaki
  5. Aparición del planeta Nibiru,
  6. Implantación  del NWO ( New World Order, Nuevo Orden Mundial),
  7. Conspiración Judeo masónica iluminati
  8. Invasión Alienígena…
  9. Inversión de los polos y
  10. detención del movimiento rotatorio del Planeta
  11. y Godzilla.  
O. k Les damos el carácter de ficticios porque, como no sea en un escenario deux et machina, que per se no es descartable, nos encontramos con la imposibilidad absoluta de que se concreticen; de que efectivamente tengan el carácter siquiera de posibles. Nombramos entonces estas potenciales causas para, inmediatamente, descartarlas; simplemente para realizar el ejercicio básico de separar la paja del trigo. Permítanme, en cualquier caso, una pequeña anécdota: Consultado un científico sobre la existencia de vida inteligente en otros planetas su respuesta fue: Si, existe, y la mayor prueba de ello es que no han realizado ningún esfuerzo por comunicarse con nosotros.2da Categoría: Causas Reales. Llamo causa reales a aquellas que al menos, en potencia, tienen la capacidad de convertirse efectivamente en un EA (evento apocalíptico). Esta segunda categoría la subdividiré, a su vez en 2 subcategorías: 1) de génesis geocéntrica  y 2) de génesis antropocéntrica. A saber:
  1. De génesis geocéntrica: entendidas estas como aquellas que nacen de la estructura física misma del planeta y el medio este está inserto (Sistema solar).En este grupo tenemos:

1) Tormenta Solar 2) Colisión con un Asteroide y/o meteorito,3) Calentamiento global4) Erupción de Volcanes, 5) Terremotos, 6) Maremotos,7) Ciclones y/o tornados8) Glaciación y/o Desertificación repentina
De esta segunda categoría, las comprendidas en las de orden geocéntrico, aunque anteriores a la humanidad y coetáneas con su desarrollo, estimo,  debieran igualmente ser descartadas. Esta vez no por imposibles, como en el caso de las ficticias, sino por improbables la mayoría de ellas. Aquí es pertinente hacer una reflexión; cuando nos referimos a improbables, lo que estamos diciendo es que, de acuerdo a la lógica histórica, a los conocimientos científicos adquiridos, al estudio histórico y prehistórico de los fenómenos comprendidos en esta clasificación, estimo consensuable  el que si bien algunos de estos fenómenos se han presentado con el carácter de apocalípticos en algún momento de la humanidad, o de la historia registrada o recreada del planeta -el probable asteroide que acabo con los dinosaurios en el Cretácico; la destrucción de la Civilización Minoica producto de una erupción volcánica, maremotos y terremotos asociados; los rastros geológicos que hacen estimar como probable una gran inundación en Mesopotamia, de la que dan cuenta muchas leyendas de la antigüedad-  lo cierto es que, en la línea de tiempo, han estado tan alejados uno de otros que la posibilidad temporal que alguno de los vuelva a ocurrir en una escala apocalíptica, dentro de la vida media de alguno de los lectores, es altamente improbable. Algunos otros fenomenos no se condicen con los ciclos de tiempo propios del planeta ej: glaciación repentina, evaporación de las fuentes de agua. Por otro lado, en el caso de los terremotos, volcanes, maremotos y ciclones, la dinámica es distinta. En este caso ha sido el constante azote que ha recibido la humanidad, desde siempre, lo que les impide convertirse en un evento apocalíptico. No obstante la probada capacidad de destrucción, los cientos de miles y millones de vida de los que esos fenómenos, juntos y por separado, han dado cuenta, el hecho que nuestra civilización se haya impuesto a la continuidad y recurrencia histórica de los mismos, ha llegado a una escala que haya provocado, al menos hasta el día de hoy el colapso de la humanidad aun nivel apocalíptico. El que estemos aquí, leyendo este post, es prueba de ello.
  1. De génesis antropocéntrica: entendidas estas como aquellas que pudieran ser causadas por el actuar humano. En esta categoría solo logro cuadrar 3:  
  1. Guerra o crisis nuclear.
  2. Colapso Financiero Mundial,
  1. Crisis Sanitaria Mundial
…aquí quedamos.

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Aporía

The Oil Crash - 24 June, 2014 - 23:48
Imagen de http://robertscribbler.wordpress.com/2014/06/20/jet-stream-tattered-by-climate-change-brings-new-bout-of-worst-storms-on-record-for-north-central-us/

Las lágrimas del Ártico caen, incesantes y copiosas, sobre mi cabeza. El Ártico se muere, o al menos lo hace la secular capa de hielo que lo cubría, cuya eventual desaparición implicará no sólo el final del hábitat de unas pocas especies, sino un desequilibrio climático a gran escala que afectará a todo el tercio septentrional del planeta.

Es normal, dicen algunos; ya sabemos que a veces llueve y a veces hace Sol; es lo normal en primavera, me repiten, pero ya no es primavera sino verano.

Caen la lluvia densa que moja nuestro grano e impide su recolección, cae el duro granizo que destroza nuestros huertos y nuestras mieses, y lo hace durante días, alternando semanas secas con días en los que parece que el cielo se abre encima de nuestras cabezas. El viento que nos trae la lluvia sopla, extrañamente, del Oeste o del Sur, y el anticiclón que nos garantizaba los típicos veranos secos y cálidos no hace acto de presencia. La lluvia constante y cerrada nos la trae una borrasca que entra y barre desde el oeste, y ya no hay las clásicas nubes de evolución que los días calurosos garantizaban las típicas tormentas de verano al caer la tarde. Llueve, sí, pero no es la misma lluvia, no son los mismos fenómenos, no son los mismos mecanismos, no son las mismas consecuencias. Llueve mucho más de lo que llovería, en cantidad, extensión y duración y nuestra tierra no se adapta tan rápidamente a este nueva forma de llover, tan diferente.

Tal año en Junio llovió más en Madrid, tal otro en La Coruña, otro más en Barcelona. Pero por más que busquen y rebusquen en los anales no encontrarán años tan lluviosos en todos esos sitios al mismo tiempo. El sistema climático es turbulento con un número de Reynolds muy elevado a las escalas humanas y regionales, y por tanto es muy ergódico, palabreja esotérica de los físicos estadísticos que significa, entre otras cosas, que para entender la estadística del sistema se pueden considerar series temporales muy largas de un solo punto o series de muchos puntos diferentes en un sólo instante. En suma, que si uno quiere caracterizar que está habiendo un cambio tanto puede observar series muy largas y observar cambios que por probabilidad no pueden ser debidos al azar (por ejemplo, la tendencia al calentamiento del planeta que nos muestran las series de temperatura) o bien observar patrones de eventos a gran escala cuya coincidencia simultánea es también poco probable y por tanto no es debida al azar. Los patrones actuales no son debidos al azar, y no son comparables a lo observado décadas atrás. El tercio norte de la Península Ibérica está en la vía de salida de un tren continuo de borrascas, que en invierno fue terrible y en verano, aunque debilitado y discontinuo, tiende a reproducirse. El tercio sur vive ajeno a estas alteraciones y conoce el año más cálido y seco que se recuerda. La tierra de nadie entre estas dos partes vive en medio de continuos sobresaltos. Y eso es sólo mirando a esta pequeña península; en Europa los cambios están siendo radicales, desde temperaturas 20 grados más elevadas que la media en el Círculo Polar Ártico hasta inundaciones recurrentes en las Islas Británicas. ¿Por qué pasan tales cosas? Sabemos en parte por qué, pero cuando nos lo contaron la primera vez nos tomamos a burla el titular: ¿un año sin verano? ¡Qué tontería, qué fabulación! No leímos la explicación, no entendimos el verdadero riesgo que corríamos. Ahora simplemente la padecemos, esperando que la cosa no vaya a más.

Oigo truenos. O quizá es el lamento grave del Ártico moribundo, no lo sabría decir. Se queja repetidamente. Se muere, se muere pronto. Quizá sólo le quedan unos años, en el peor caso posible quizá sea éste el año de su defunción. Seguiremos discutiendo si pasará antes o después, repetiremos interminables discusiones y apuestas sobre el índice de extensión de hielo ártico que publica el Centro Americano de Datos sobre Nieve y Hielo. Este 2014 la cobertura de hielo marino en el Ártico en este momento es mejor que en las mismas fechas de 2012 (el peor año hasta la fecha), dirán algunos; y otros dirán que igualmente 2014 es el tercer peor año hasta la fecha y que el hielo es más delgado que nunca, con lo que es más frágil. Y así seguiremos hasta que un verano cualquiera de repente no haya hielo en el Ártico, seguramente después de varias semanas de una tormenta intensa. Entonces, en ese justo momento, comenzaremos a discutir cuánto hielo se puede reponer durante el invierno septentrional...



¿Qué está pasando? ¿Por qué está pasando esto? ¿Cuál es la causa última de todo este desvarío? Es simplemente que queríamos crecer infinitamente en un planeta que es finito. Y cuando decíamos crecer queríamos decir aumentar nuestro consumo de materia y energía, como si nuestro planeta, nuestro entorno, nuestro hábitat en suma nos fuera a proporcionar todo lo que quisiéramos y al ritmo que le exigíamos. Olvidamos que somos animales también, que tenemos necesidades básicas materiales, que dependemos de este hábitat porque no tenemos ningún otro.

Pero hacer notar esos límites es de mal tono, es ser un inmaduro idealista, es ser un peligroso inconsciente. Lo correcto es pensar sólo en el crecimiento económico, como si la producción de valor pudiera desligarse de las realidades físicas que las limitan; pensar en productividad, cuando el planeta ya está a su máximo ritmo de explotación de recursos y de absorción de residuos; pensar en finanzas, cuando al valor nominal de la deuda harían falta varias decenas de planetas para cancelarla; pensar en progreso, cuando la masa de excluidos y esquilmados crece sin cesar. Contradicciones evidentes que los expertos económicos (aparentemente, los únicos que cuentan) no son capaces de ver por más que se las repitas, paradojas imposibles de un sistema que se hunde, porque la gente cada vez más rechaza lo que es imposible y es inhumano.

Llueve sin parar, como un llanto sin consuelo. Llanto inane, porque no puede lavar el mayor pecado, el de la avaricia, de nuestros corazones hueros.

Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2014



Nota: La imagen que abre este post representa el estado de la Corriente de Chorro Polar el día 20 de Junio de 2014, estimado con un diagnóstico basado en un modelo meteorológico con asimilación de datos. Una corriente con meandros tan profundos que ya está deshecha y ha perdido su coherencia interna.
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Revista de prensa."El viejo orden petrolero se impone". El País, domingo 22 de Junio de 2014

The Oil Crash - 23 June, 2014 - 02:38


Queridos lectores,

Varios lectores me han pedido que haga una crítica razonada de un artículo que acaba de aparecer en el diario El País, firmado por los señores Gualtieri y Bolaños, en el que se hace un rápido repaso de la situación energética actual partiendo del hecho de la rápida subida del precio del petróleo de los últimos días y llegando a diversas conclusiones, muchas de las cuales pueden inducir a error al lector cuando no son ellas mismas directamente erróneas. Tratar de desmontar todos los artículos llenos de tópicos y de graves confusiones que publican los medios de comunicación sería una tarea ímproba, aparte de inútil puesto que los blogs y páginas web que se dedican a la divulgación del peak oil y la escasez de energía no tienen ni de lejos el alcance de los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, de vez en cuando resulta conveniente desmontar detalladamente alguna de estas piezas de desinformación o de mala información para mostrar algunas falacias recurrentes, ya que eso ayudará al lector avezado a hacerlo por sí mismo con futuras piezas periodísticas de semejante jaez que a partir de ahora menudearán a medida que nos adentramos en la siguiente fase del descenso energético inevitable de nuestra sociedad.

No copiaré literalmente todo el artículo, el cual pueden encontrar siguiendo este enlace: "El viejo orden petrolero se impone".

El subencabezado deja claro lo que nos va a transmitir el artículo: "La escalada del crudo por la guerra iraquí renueva el temor por la gran dependencia de Europa de las zonas inestables y la necesidad de avanzar en alternativas". Transmite las que a mi parecer son las dos ideas erróneas clave del artículo: en primer lugar, que el problema de depender de zonas inestables es sólo de Europa, y el segundo que existen ya disponibles alternativas viables a gran escala al petróleo. Como iremos explicando, ambas ideas son radicalmente falsas pero están en consonancia con la propaganda que difunde una parte de la industria.

Todo el primer párrafo está trabado con precisión para transmitir toda una colección de tópicos sobre el petróleo. Se nos dice que seguimos los dictados de la OPEP, sin nunca mencionar que ésta extrae menos de la mitad del crudo que se consume en el mundo y que en realidad ya no tiene capacidad de modular los precios. Alude a continuación a que la OPEP manda a pesar, dice, de "la apuesta por las energías renovables, la moda de los coches híbridos o las técnicas de explotación alternativa como el mentado fracking", que según los autores no están teniendo el impacto adecuado en disminuir nuestra dependencia de la OPEP porque son demasiado caras, están verdes o falta la voluntad política que las respalde. Esas tres características, enunciadas en ese orden, muestran claramente la intención del artículo: dado que nadie atribuye al fracking ser caro (a pesar de que en realidad no es rentable) ni el estar verde, queda claro que el problema del fracking es la falta de voluntad política. Esto enlaza con la entradilla: si Europa está acogotada por las veleidades de la OPEP (y de Rusia, que se dice de pasada a pesar de que en realidad el 46% del petróleo consumido en Europa es de origen ruso) es porque falta voluntad política para apostar por el fracking. En suma, tenemos aquí otro artículo que tomando un tema de actualidad va dirigido a defender esta burbuja financiera antes de que acabe de reventar y sea ya invendible.

A continuación nos explican que de momento el precio del petróleo no sube demasiado porque la economía de los países desarrollados aún no sube, pero que "en cuanto la recuperación se afiance, las preocupaciones por los posibles cortes de suministro y la escalada de precios pesarán como una losa sobre las naciones desarrolladas y emergentes". El primer argumento es cierto a medias, como muestra este gráfico:


Gráfico del post http://ourfiniteworld.com/2014/05/21/the-connection-between-oil-prices-debt-levels-and-interest-rates/ de Gail TverbergEn realidad, después del infarto económico masivo de 2008 y la recuperación paulatina del precio durante 2009 el precio del barril de  petróleo se ha mantenido casi siempre por encima de los 90$ y durante los dos últimos años por encima de los 100$ frecuentemente. Los 7 dólares de repunte de la semana pasada no son despreciables, pero obviamente la cosa no estaba demasiado barata antes. De hecho, ese tipo de redactados sirve para que al lector medio, que no sigue para nada la evolución del precio del petróleo, le parezca que el precio era "normal" hasta hace unos días y ahora esté muy elevado. Por otro lado, respecto a la segunda frase sirve para meter miedo, útil para defender ciertas opciones como el fracking, e introduce un concepto que en unos años será moneda común: interrupciones del suministro, recuperación económica tan ansiada que descarrila por el alto precio del petróleo. ¿A qué esperamos para sacarnos de encima esta losa? A continuación nos habla sin entrar en detalles, de los planes para "lograr una mayor independencia energética" de los EE.UU. (de nuevo, el fracking) y el resto de América (¿de qué hablamos aquí? Fracking en Argentina, aguas profundas en Brasil, extrapesados en Venezuela... YPF, Petrobras, Pemex y Petróleos de Venezuela están intentando encontrar inversores estratégicos que no encuentran pues las compañías multinacionales ya no quieren perder más dinero), y que China hace sus apuestas energéticas. Los únicos sin un plan son los europeos, según se desprende.

A continuación, se reconoce sin incidir demasiado en los inquietantes detalles, en los problemas de Libia, Nigeria o Irán; por cierto risible lo de que Irán "aún está tocado por las sanciones internacionales"; está claro que estos periodistas no reconocerían qué es el peak oil de un país aunque les mordiera una mano:

Gráfico de Flujos de Energía (http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html), elaborado con dados del BP Annual Review 2014Después, un par de mentiras o errores en una sola frase: "Los saudíes, primeros productores mundiales de crudo, han conseguido ajustar bastante la extracción a la demanda del mercado y controlar los precios". Primera mentira o error: el primer productor mundial de crudo es Rusia; Arabia Saudita es el primer exportador. Segunda mentira o error: Arabia Saudita ya no controla nada. El año pasado puso en producción los últimos grandes campos que le quedaban por explotar y que no explotaba por sus enormes costes e inconvenientes: Shaybah, Khurais y Manifa. Y ya está: ya no le queda más, y con eso se ha podido mantener cerca de la raya de 10 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo. Pero el campo supergigante de Ghawar (que él solito producía el 6% de todo el petróleo del mundo y más de la mitad de la producción de Arabia Saudita) ya ha iniciado su declive, así que el futuro no es precisamente brillante para el reino wahabita. Por tanto, se está intentando proyectar una imagen de tranquilidad y de control que para nada casan con la realidad.

Pero a continuación nos comienzan a comentar sobre los problemas en Irak y nos dejan ver que era un país productor importante y que de algún modo, pese al control que tiene la OPEP sobre precios y producción, no podemos prescindir de él, y de hecho se reconoce que según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la mayoría de la nueva producción de la OPEP tendría que venir de allí (el falso eldorado iraquí, como ya comentamos). Este trozo del artículo se remata con la clásica confusión entre reservas y producción.

Empieza entonces una fase diferente de este largo artículo, consistente en describir (y alabar) el milagro de la producción de petróleo norteamericana. De paso y de rondón, se deja caer que la reforma energética en México será beneficiosa para ese país (cosa que no todo el mundo ve tan clara). Por cierto que hay un detalle que demuestra que los autores entienden bastante bien de lo que hablan, pues en los parráfos que versan sobre la OPEP usan la palabra "crudo", pero hablando de los EE.UU. dicen "petróleo", que en realidad quiere decir "todos los líquidos del petróleo", una espuria categoría contable que inventó la AIE para maquillar la realidad, y que tanto incluye petróleo crudo como biocombustibles, líquidos del gas natural y otros sucedáneos por malos que sean. Los párrafos sobre los EE.UU. concluyen con una comparación, por supuesto negativa, con Europa (ignorando por qué la experiencia americana no es exportable a ninguna otra parte del mundo, confundiendo gas y petróleo como ya es habitual, y haciendo oídos sordos al reciente análisis de Bloomberg que muestra que las empresas que se dedican al tight oil de fracking - mucho más rentable que el shale gas que se explota del mismo modo- están en quiebra técnica).

Encuentro especialmente grave la siguiente frase: "El repunte del precio del petróleo por las razones de casi siempre (un conflicto geoestratégico en Oriente Próximo)". Según esta línea de razonamiento, la escasez de recursos no tiene nada que ver con esos "conflictos geostratégicos" y que suba el precio del petróleo, cuando en realidad todo está acoplado. Cuando sea indisimulable que la producción de petróleo baja en todo el mundo se atribuirá a "esos conflictos geostratégicos", como si al resolverlos las cosas fueran a ser como antes, confundiendo así causa y efecto.

Los autores muestran más claramente sus preferencias en el siguiente párrafo: "Embarcada en la política de recorte de emisiones contaminantes [...] la apuesta energética de buena parte de la UE en los últimos años ha descansado en el despliegue de las renovables, incentivado con dinero público, y en el gas natural, como alternativa más eficiente y menos contaminante que el carbón." (cursivas mías). Después explican los autores los, a su entender, impactos negativos en el precio de la electricidad de la inversión en renovables y lo rematan tergiversando el contenido del último World Energy Investment Outlook de la AIE que comentamos hace poco en este blog, al dar a entender (por yuxtaposición de argumentos, sin poner nunca un adverbio causal para que nadie les acuse de mentir: curiosa esta forma de redactar) que el mayor precio de la electricidad en Europa está relacionado con la inversión en renovables,  cuando en realidad lo que denunciaba la AIE es la inviabilidad del sistema tarifario europeo.

La parte final del artículo es un cúmulo de despropósitos y se pasa de las medias verdades a las mentiras como puños. El siguiente párrafo es un buen ejemplo que seguidamente analizaré en detalle:

"Más llamativo es el impacto indirecto del fracking estadounidense en la UE. No solo el precio del gas es ahora más caro en Europa que en EE UU (casi tres veces más), sino que el mercado europeo se ha visto inundado con el carbón de importación que EE UU ya no necesita. La consecuencia es que muchas plantas de carbón europeas vuelven a generar electricidad a buen ritmo, mientras hibernan las relucientes centrales de ciclo combinado a partir de gas. Es decir, que el futuro inmediato es más contaminante de lo que se preveía."

Como explicaba el geólogo Dave Hughes en su artículo en Nature, el shale gas en los EE.UU. perdió 13.000 millones de dólares sólo durante 2012, debido a que el modelo de negocio de estas compañías dependía de seguir aumentando su producción y reservas para conseguir más financiación; eso hace que el precio del gas en los EE.UU. sea, casualmente, tres veces inferior al mínimo para que sea rentable. 

Por otro lado, el mercado europeo no se ha visto "inundado" con el carbón que los EE.UU. no quieren: el mercado americano del carbón es, desde siempre, prácticamente doméstico y la cantidad exportada siempre ha sido bastante marginal, fluctuando considerablemente de año en año:


Lo que está pasando es que Alemania sobre todo está recurriendo más al carbón porque el carbón de mayor calidad es más barato por caloría producida que el gas natural (cosa que no es de ahora, sino de siempre), sobre todo si uno es mediambientalmente menos riguroso. Y Alemania hace esto para ser más competitiva económicamente, dejando al lado discursos sobre la preservación del medio ambiente. Y si se importa más carbón es sencillamente porque la producción de carbón alemán está cayendo, porque también existe el peak coal, aunque esto los articulistas prefieren ignorarlo, como a los demás picos:



Los párrafos siguientes son una apología del fracking en territorio europeo, primero directamente y luego indirectamente al aludir a que los costes son inferiores si produces tu hidrocarburo en casa. Después, se evoca el peligro chino y su compra de activos por todo el mundo. Acaba el artíclo por fin concluyendo que Occidente (y eso incluye a los EE.UU.) seguirá siendo dependiente del petróleo en el futuro próximo, lo cual es otra vuelta de tuerca, más indirecta, para que el lector acepte que necesitamos el fracking. Como guinda del pastel, y poniendo en clara perspectiva qué es este artículo que hoy comentamos,  nos encontramos una cita de Simon Wardell, del IHS Energy, antes IHS CERA, una agencia de consultoría energética conocida por su visión cornucopiana y por ser la mayor fuente de desinformación en energía a nivel mundial, como ya comentamos en su día. IHS cuenta con mucho peso en la prensa americana, a pesar de que sus previsiones son horriblemente malas y su registro patético, pero son muy buenos haciendo lobby (en realidad, representan a los intereses de las industrias petroleras, que son quienes lo financian) y así todo el mundo se hace eco de sus mentiras (se ve que ahora El País también).

Acabo mi crítica por donde comienza el artículo: el título, "El viejo orden petrolero se impone". El título evoca muchas cosas, no las mismas dependiendo del lector: que hay un "viejo orden" que se sobreentiende que se tiene que subvertir, porque es corrupto como todos los que nos atan pero que por desgracia "se impone", y ese viejo orden atañe al petróleo, petróleo que casi todo el mundo sabe que es muy importante para la economía aunque no se sabe por qué (y en realidad nadie se lo va a explicar). Como se empieza hablando de la OPEP, el título favorece que el lector medio tenga la reacción de decir: "vaya, los de siempre fastidiando". En fin, como se ve y en resumen, todo un ejercicio de mala prensa, mala información y errores mezclados con manipulación desde el título mismo. Teniendo en cuenta el cuidado con el que los periodistas manejan muchas de las sutilezas del tema y evitan escribir falsedades directas, lo triste es que no dediquen su conocimiento a una mejor causa (quizá no tan bien pagada).

Salu2,
AMT
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Crónica de un planeta gravemente enfermo

The Oil Crash - 19 June, 2014 - 00:25

Queridos lectores,

¿Qué pasaría si por un momento dejáramos nuestro diario quehacer y echásemos un vistazo a la salud ecosistémica de nuestro planeta, de nuestro hábitat? Todo el mundo es consciente de que hay muchos problemas, pero posiblemente no todo el mundo se hace una idea clara de cuántos llegan a ser y cómo de graves son, y no digo ya para las otras especies sino para la nuestra propia. Quizá son tantos estos problemas, y tan graves, que deberían de ocupar las primeras páginas de los diarios, en vez de estar relegados, y aún eso de tanto en tanto, a las de Ciencia y Sociedad. Quizá Vd. piense que no hay para tanto, que se exagera con estos temas. Con un cierto conocimiento de algunos de los problemas clave de la Humanidad hoy por hoy, algunos minutos de paciencia en un buscador y seleccionando sólo las fuentes más razonables se dibuja ante nosotros un panorama ciertamente desolador...

El daño a la Gran Barrera de Coral es irreversible si no se toman acciones radicales.



Las estrellas de mar se deshacen en una materia gelatinosa y nadie sabe por qué.


Mortandad masiva de ostras y festones en la costa Noroccidental de los EE.UU. - Millones de mariscos se mueren - Nunca se había visto una cosa así - En Julio la mortandad llegará al 95%.

Mortandad masiva de la vida marina en la Costa Oeste de los EE.UU., ¿radiación de Fukushima... o algo más? 



Las zonas muertas del océano (zonas pobres en oxígeno donde no hay vida) han incrementado su área 10 veces durante el último siglo.
 
El Mediterráneo se calienta y se acidifica a un ritmo sin precedentes.
El cambio climático y la cantidad decreciente de peces permiten prever un nivel de capturas estancado.
 
La contaminación hace hermafroditas a unos peces en el Mediterráneo.

 El hielo marino ártico está contaminado con microplásticos.
 Los microplásticos amenazan la salud de los ecosistemas y de los humanos en el Nordeste de Ohio.



Cómo los microplásticos domésticos comunes amenazan la fertilidad.


Las medusas se están haciendo con los mares, y puede ser demasiado tarde para pararlas.


El máximo anual de extensión de hielo ártico es la quinta menor desde que hay registros.


La Armada americana predice un Ártico sin hielo en 2016.

Signos evidentes en el Pacífico de que se avecina un contundente El Niño.


 

Alerta sobre un verano más cálido a consecuencia del fenómeno de 'El Niño'.



Los EEUU, entre el frío extremo y la sequía

¿Está la Corriente de Chorro Polar cambiando de dirección? Un flujo de aire con más meandros podría llevarnos a inviernos más largos y duros.



OMS: La contaminación atmosférica está detrás de una de cada ocho muertes a escala global.


Los niveles "seguros" de contaminación atmosférica pueden todavía ser perjudiciales.
 
Los biocombustibles pueden incrementar la contaminación por ozono más que la gasolina, según un estudio.
 

Las muertes por la contaminación suben un 100% en Delhi desde 1991.

El tubo de escape de los coches confunde a las abejas hasta matarlas.

La contaminación proveniente de Asia vuelve más fuertes las tormentas del Pacífico.



Colegio Médico de Chile advierte alta presencia de metales pesados en Antofagasta

El mercurio en el pescado lideró la contaminación de alimentos en 2013


 
Arroz al cadmio: Contaminación por metales pesados de los cultivos de arroz de China.





 

Preocupa la contaminación por mercurio en Perú.

La contaminación por arsénico de las aguas subterráneas podría ser uno de los peores casos de envenenamiento masivo de la historia de la Humanidad.


El primer informe mundial de la OMS sobre la resistencia a los antibióticos pone de manifiesto una grave amenaza para la salud pública en todo el mundo.


La mitad de las pechugas de pollo dieron positivo a una superbacteria en una prueba en los EE.UU.

 

El Banco Mundial hace sonar las alarmas por los precios crecientes de los alimentos.



Trigo se valoriza por conflicto en Ucrania y sequía en EE.UU.

EE.UU con grave crisis hídrica por extracción de gas y petróleo.

Cómo las super-malas hierbas Frankestein han empantanado 60 millones de acres en los EE.UU. ... y no pueden eliminarse.


Plagas devoradoras de cultivos asedian a los granjeros sudafricanos.

Una plaga misteriosa amenaza cultivos de Texas por valor de miles de millones de dólares. 



Las plagas de los cultivos se están desplazando debido al Cambio Climático.
 

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Ni siquiera he intentado ser exhaustivo, pero ya los temas simplemente enunciados en este post darían para horas de discusión. Todas estas noticias son exclusivamente de los últimos 12 meses, y aún así la lista es abrumadoramente larga. Sin embargo, nadie habla de estos temas; todo se mueve en una falsa apariencia de normalidad, de efímera tranquilidad, de frágil seguridad... Mientras se habla de banalidades, se desvía el foco de la gravedad de la situación global, con el objetivo de continuar con el único objetivo socialmente aceptable: el crecimiento económico, la recuperación a ultranza. Crecimiento económico que ya sabemos que no es posible, pero en pos del cual vamos minando cada vez más los únicos activos reales e indispensables para nuestra supervivencia como especie.

Salu2,
AMT
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Distópica futura: 12 de Diciembre de 2014

The Oil Crash - 17 June, 2014 - 01:24


A veces los eventos que marcan nuestro destino colectivo se proyectan tan nítidamente en nuestro futuro que uno tiene la tentación de unir los puntos de los sucesos cercanos y tratar de imaginar cuál será su influencia en el porvenir siguiendo una banal línea recta. Sin embargo, nuestro futuro será el resultado de muchas decisiones individuales, siempre complejas y a veces caprichosas, y de factores externos de los cuales tenemos un conocimiento en el mejor de los casos aproximado. Es por ello que cualquier previsión que hagamos sobre lo que va a pasar está condenada a un error más o menos grande, y a menudo aún cuando el error es pequeño se debe más a la casualidad que al acierto. 

Aún así es tentador intentar esbozar cómo podría ser uno de esos millones de infinitos futuros a nuestro alcance, uno que quizá es más probable o está más cerca del camino que posiblemente acabaremos siguiendo... o quizá no.


Viernes 12 de Diciembre de 2014. Rueda de prensa del presidente del Gobierno de España, D. Mariano Rajoy Brey.

Habla el Presidente del Gobierno.

Comparezco ante Vds. por iniciativa propia para anunciarles la decisión del Gobierno de España de enviar tropas para proporcionar ayuda humanitaria en la zona del Golfo Pérsico como consecuencia de los conflictos armados desatados en Siria, Irak y Yemen. Como saben, la OTAN ha solicitado de manera urgente a todos los países aliados que envíen tropas para intentar dar auxilio a los millones de refugiados de estos conflictos, en lo que constituye la mayor catástrofe humanitaria en la zona hasta la fecha. Éste, y no otro (como han dicho maliciosamente algunos), es el objetivo de esta misión; por supuesto, en algunos momentos los soldados podrían necesitar hacer uso de una fuerza proporcionada para proteger a la población civil pero, como digo, no se trata de fuerzas de ocupación, sino de pacificación y de protección de civiles. No se va a conquistar ningún país, sino a defender a los ciudadanos y los poderes locales para evitar que el caos, la anarquía y la muerte campen a sus anchas.

Como Vds. saben, los conflictos en el Golfo Pérsico han provocado una grave escalada del precio del barril de crudo (no hace falta que les recuerde que el 40% del petróleo que se consume en el mundo pasa por esta zona) que está poniendo en peligro la recuperación económica que habíamos comenzado ese año. Esta coyuntura ha coincidido con el conflicto del gas natural en Ucrania; la negativa de Rusia a permitir el paso del gas por ese país ha creado problemas de suministro en toda Europa. Aunque España afortunadamente no tiene problemas de suministro de gas ya que nuestros proveedores están el Norte de África, la lógica solidaridad entre los países miembros de la Unión Europea nos obliga a compartir nuestras provisiones de gas hasta que el problema con Rusia se resuelva; desde el Gobierno de España y también desde los de nuestros aliados europeos estamos convencidos de que las sanciones propuestas por la Organización Mundial del Comercio y por el G-7 surtirán efecto y Rusia por fin adoptará una posición más razonable y llegará a un acuerdo comercial con Ucrania, justo y razonable para las dos partes, que ponga fin a este conflicto.

Sé que tanto los ciudadanos de a pie como las empresas están sufriendo como consecuencia, por una parte, de los altos precios del petróleo que minan tanto nuestra competitividad como nuestra balanza comercial y, por la otra parte, de las medidas de racionamiento de consumo de gas natural que se han tenido que implantar para asegurar que nuestros socios de la UE no se vieran obligados no ya a detener su industria sino a consentir que sus ciudadanos mueran de frío. Sé también que la población española es justa y solidaria y está dispuesta a aceptar estos sacrificios temporales en favor de Europa, esa Europa en el pasado ha ayudado tanto a España y a la cual es de justicia devolverle ahora el favor.

Las turbulencias geopolíticas  a las que me acabo de referir, de una parte la proliferación de conflictos en el Golfo Pérsico  y de la otra la interrupción del suministro de gas a Europa, son problemas puntuales y que serán resueltos en fechas próximas, restaurándose así la deseada normalidad. Algunos de los que están generando estos problemas son enemigos declarados de la democracia, grupos que ilegítimamente pretende hacerse con el poder e imponer sus ideas totalitarias. Muchos de estos movimientos de corte totalitario tienen conexiones en otros países, incluso en nuestro país, donde también pretenden conseguir el poder aprovechándose del descontento que ellos mismos han contribuido a crear. En particular, creo que está en la mente de todos los movimientos ilegítimos de ciertos grupos con aspiraciones políticas, apoyados por Gobiernos extranjeros, que explotan de manera populista la crisis económica y las dificultades de muchos ciudadanos para intentar recabar más votos y así conseguir sus oscuros fines, que no son otros que destruir nuestra democracia y nuestro modelo de convivencia. Es por eso que en estos momentos de dificultades transitorias, causadas por una interrupción del libre mercado de materias primas, más que nunca hago un llamamiento a las fuerzas políticas del país para ofrecer una imagen de unidad y firmeza delante de los que sin duda son los enemigos del pueblo y de la libertad.

Y la amenaza de nuestros enemigos no debe ser tomada a a la ligera. Sus manipulaciones del mercado internacional de hidrocarburos, conseguidas arteramente y por la fuerza de las armas, serán sin duda derrotadas; pero no se puede negar que han causado una mella significativa en las expectativas macroeconómicas de España, que de ser muy brillantes a principios de año han pasado a quedarse congeladas en este momento; e incluso será no ya necesario sino imprescindible tomar medidas impopulares pero inevitables para capear este mal momento. Es una cuestión de responsabilidad, y el Gobierno que yo presido nunca se ha arrugado delante de las decisiones que son difíciles pero necesarias; y ha estado, está y estará a la altura de las circunstancias, siempre al servicio de España. Por ello, aunque nuestra aportación de tropas requeridas para la pacificación de la zona en conflicto suponga un coste adicional al erario público en un momento difícil, el Gobierno que yo presido no faltará a sus compromisos internacionales, porque un país serio y fiable como es la España que queremos y que quieren la mayoría de los españoles no puede echarse atrás en los momentos clave; pero además porque estamos convencidos de que trayendo la paz al tablero internacional es la mejor manera de restaurar el libre comercio mundial y asegurar la mejoría económica en nuestro país.

Por ese motivo esta misma mañana he firmado del Real Decreto que permite la movilización inmediata de las tropas. Dado que hace semanas que la eventualidad estaba prevista, nuestros soldados están ya preparados y partirán durante los siguientes días. No hace falta que les insista en la importancia de la misión y en la necesidad de que en estos momentos difíciles los españoles apoyemos más que nunca la labor de estos profesionales que se juegan y se jugarán la vida por defender los valores en los que creemos en otros países y la libertad en el nuestro.

  
El Presidente del Gobierno aparta por primera vez la vista del papel.


Éste es el comunicado del Gobierno que quería leerles; ahora contestaré a un breve turno de preguntas de los periodistas acreditados.

Una treintena de periodistas levantan la mano. Como había acordado con su jefe de gabinete, Mariano Rajoy sólo contestará a una decena de preguntas, pero para evitar las críticas recurrentes de los últimos meses es importante dar una representación balanceada a los medios considerados como más conservadores y pro-gubernamentales y a los más progresistas y contestatarios, aunque la cambiante realidad lleva a un nivel de contestación insólito en algunos medios en principio afines y a un cierto conformismo, no menos insólito, en algunos medios del otro bando. El terreno mediático se ha vuelto tan pantanoso como la calle: en los últimos meses, en los que la recuperación económica definitivamente embarrancó, las manifestaciones y protestas se han convertido en un elemento más del paisaje urbano.

Para abrir fuego el jefe de Gabinete da la palabra a un par de medios cuya afinidad con el Gobierno está garantizada; como además se trata de dos cadenas de televisión, estas intervenciones son las que después se verán en las casas de todos los españoles. Los reporteros, después de largas loas a la responsabilidad, hacen preguntas sobre el número y tipo de efectivos a enviar, y le piden al Sr. Rajoy que concrete a qué grupos españoles con intención política se refiere cuando habla de los enemigos de la libertad. Con una sonrisa relajada,  las preguntas de logística militar las solventa leyendo la larga relación de efectivos y materiales implicados, mientras que se limita a sonreír significativamente cuando se habla de los enemigos de España; nada se dice pero en la mente de todos está que se trata de una referencia nada sutil a los movimientos contestatarios del último año, algunos de los cuales se han constituido en partidos políticos con buenas perpectivas electorales y amenazan la alternancia bipartidista de las últimas décadas.

Tras abrir el fuego con la cobertura amiga, es el momento de empezar la refriega de verdad. El jefe de gabinete hace un breve comentario al oído del Presidente y concede la palabra al reportero de un diario progresista bastante crítico. El periodista se pone de pie y pregunta: 

- Gracias. Se han producido muchos otros conflictos con anterioridad en los que la catástrofe humanitaria ha sido mucho mayor que ésta de la que hablamos. De hecho, y sin necesidad de guerras, hay muchos países donde se viven actualmente situaciones más graves, en los que el hambre, las inundaciones y las enfermedades causarán este mismo año varios millones de muertes. Resulta por tanto difícil de hacer creer que es la motivación humanitaria la que ha puesto en marcha, y en tiempo récord, a la OTAN. Y más cuando el conflicto en Siria, uno de los que se dice querer resolver, hace más de dos años que colea. Parece claro que se trata de Irak, y de su producción de tres millones de barriles diarios de petróleo ahora reducidos a casi nada, el que ha puesto en marcha la maquinaria bélica, sobre todo cuando en Julio el precio del petróleo superó los 150 dólares por barril que aún hoy se resiste a perder. - Gesto de impaciencia del jefe de gabinete al periodista, que le conmina a que formule ya su pregunta; el periodista asiente y dice: - He aquí mi pregunta: ¿no es el objetivo de esta intervención el de asegurar que el petróleo iraquí vuelve a fluir? ¿No es cierto que los EE.UU., Francia e Inglaterra han enviado sendos equipos de ingenieros civiles del petróleo para reparar los desperfectos en yacimientos, oleductos, refinerías, etc a la más breve dilación? Gracias.

El Presidente del Gobierno respondió sin apenas pausa apenas hubo acabado la pregunta; sin duda ésta la esperaba y llevaba la respuesta aprendida.

- Vamos a ver... Ciertamente el hambre en el mundo es un grave problema, pero Vd. se da cuenta de que no se puede combatir con la fuerza de las armas, sino de la cooperación internacional; de hecho, mi Gobierno ha hecho todos los esfuerzos por mantener la dotación presupuestaria y ampliar las competencias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo... - el reportero protesta, diciendo que también hay otras guerras que han causado y causan más muertos - Sí, sí, hay otras guerras, qué duda cabe; pero no podemos estar en todas partes: no somos los gendarmes del mundo. Y en este caso se trata de peligrosos insurgentes que, fíjese Vd., no solo ponen en peligro la vida de millones de sus conciudadanos, sino que buscan atentar contra nuestra vida y nuestras libertades. Comprenderá Vd. que luchar contra estos enemigos es lo más prioritario, por lo menos lo es para mi y para mi Gobierno, de nuevo, como he dicho, por un ejercicio de responsabilidad, que creo que la mayoría de los españoles comparte ampliamente.

Con cierta aspereza, el Presidente da por zanjada la pregunta y el jefe de gabinete se apunta en su cuaderno una nota sobre ese periodista tan maleducado que se ha atrevido a interrumpir al Presidente cuando estaba respondiendo.

Para dar al Presidente una pequeña tregua, el jefe de gabinete le da entrada a la pregunta que formula el periodista de un pequeño diario conservador:

- Gracias, Presidente, por sus aclaraciones. Vd. ha relacionado el presente conflicto con la necesidad de hacer ajustes presupuestarios, como se refleja en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 que se ha discutidos estos días pasados en las Cortes. Destacaría varias de esas medidas en particular: una, si me lo permite, draconiana subida del IVA, que con carácter general y con muy pocas excepciones pasa a ser del 25%; el incremento de los porcentajes tributarios sobre la base imponible del IRPF sobre todo para las rentas medias y bajas; el incremento del IAE; la reducción de deducciones para particulares y empresas y, la que a mi parecer es la medida más radical, la disminución por primera vez, en un 0,95 % en términos nominales, de las pensiones en España, un hecho inédito que hará que este Gobierno pase a los libros de Historia; medida aún más dura si cabe si se tiene en cuenta cuántas familias sobreviven sin otros ingresos que la pensión del abuelo. Por todo ello, mi pregunta, en realidad dos si me lo permite, son: ¿Cree Vd. que realmente vamos a conseguir mejorar la situación financiera de España con esta guerra? Y la segunda pregunta: ¿cuánto tiempo  cree que durarán estas medidas y cuándo llegará la recuperación económica? Puesto esto es lo que le interesa al pequeño y al gran empresario, y al ciudadano de a pie. Gracias.

Podría haber sido peor: el arranque hacía presagiar un final más difícil, pero las preguntas era bastante genéricas y proclives a ser respondidas de manera vaga, estandarizada, cosa que el Presidente aprovecha.

- Gracias. En primer lugar permítame decirle que España no está ni estará en guerra; los soldados españoles van a una zona de guerra en la cual nuestro ejército no será una de las partes contendientes sino uno de los garantes de la vida y la libertad de los civiles. Hacer tal cosa es una obligación moral para todas las personas de bien, y deberíamos por tanto hacerlo, independientemente de si nos resulta o no interesante económicamente. Pero es que además del incremento de seguridad de la región todos salimos beneficiados, como lo atestigua el desmesurado e injustificado aumento de precio del barril del petróleo durante los últimos meses. Así que déjeme decirle que los beneficios de esta intervención son inmediatos, a medio plazo y a largo plazo. Inmediatos, porque es una cuestión de justicia moral; a medio plazo, puesto que evitará que siga subiendo el precio del petróleo; y a largo plazo, porque conseguirá que este precio baje y se mantenga estable. Con respecto a lo segundo que me ha preguntado, las actuales medidas, que sabemos que son duras y que por supuesto son temporales, durarán hasta que el contexto de estabilidad de precios en el mercado internacional no mejore. No le puedo decir hasta cuándo; el Gobierno por supuesto desea que este plazo sea tan breve como sea posible, de unos meses a lo sumo, pero como digo dependerá de factores que no están en nuestra mano, y sobre los cuales la única forma de influir es justamente con la ayuda de nuestras tropas y promoviendo la paz en la región.

El periodista del pequeño diario conservador asiente a cada palabra del Presidente y al acabar éste musita un suave pero audible "Gracias". El jefe de gabinete se lo anota en la columna del haber de su libreta. Sin embargo, llega el momento de tragarse una amarga píldora: por la regla no escrita del equilibrio mediático deben dar la palabra a un periodista de una conocida y vista cadena de televisión de orientación progresista. Encima, esta televisión sólo ha enviado un único reportero, muy conocido, que es además el número uno de la lista negra del jefe de gabinete. Pero no queda más remedio que darle la palabra y así lo hace Mariano Rajoy, preparándose para tomar nota de sus palabras para usar después sus argumentos en su contra; el jefe de gabinete y dos de sus secretarios se disponen a tomar también sus notas para pasarle después a Rajoy y ayudarle en el rifirafe dialéctico.

El periodista comienza su andanada sin ni tan siquiera agradecer que le hayan concedido el raro privilegio de tener el uso de la palabra.



- La continua oleada de recortes tanto en materia de prestaciones sociales como en derechos civiles está generando una situación de gran malestar, visible en las calles de toda España. El pasado fin de semana varias manifestaciones, según algunos medios las más masivas de la historia reciente, pidieron que España no participara en esta guerra; al parecer, igual que en 2003, más del 90% de la población española está en contra de la guerra en Irak; sin embargo, el Gobierno hace oídos sordos a esta petición. La aprobación hace un mes de la Ley Orgánica de Emergencia Armada le permite enviar tropas bajo circunstancias de excepcional gravedad para los intereses españoles sin tener que contar con la autorización previa del Parlamento. Sr. Rajoy, esto se desmorona y Vd. lo sabe. Las banderas republicanas proliferan en las manifestaciones y, aunque ahora es contrario a la ley publicar tales encuestas, muchos medios apuntan a que el apoyo a la instauración de una república es casi mayoritario, y eso por no hablar de las cuestiones catalana y vasca. Sr. Rajoy, ¿no cree Vd. sus políticas podrían estar llevando a España al desastre, a la desintegración social? ¿Realmente no contempla dejar de ejecutar políticas que son mayoritariamente rechazadas, desde la ejecución de hipotecas draconianas que dejan en la calle madres con hijos pequeños y a ancianos sin recursos hasta la participación en guerras injustas, e intentar que la soberanía de España vuelva a ser realmente popular en el sentido propio de esa palabra? Porque hasta de la palabra "popular" se han apropiado Vds., señor Presidente... Gracias.

El periodista hubiera seguido despotricando durante un buen rato, pero el jefe de gabinete le hace un gesto significativo y el periodista calla de golpe, introduciendo ese "Gracias" repentino y desubicado. Todo el mundo sabe que cada uno tiene un papel y el periodista no debe excederse en el suyo, por muy progresista y martillo de conservadores que se crea. Afortunadamente la estrella de la tele es coherente con su papel de bufón aliviaconciencias y no continua haciendo gracias; por ese motivo se le permitirá volver otro día a una rueda de prensa, donde hará una nueva boutade...

Rajoy repasa rápidamente las notas que bien preparadas le pasa su jefe de gabinete y las intercala convenientemente con las suyas propias. El plano ligeramente contrapicado del realizador televisivo impide ver este ejercicio de lectura rápida, disimulado aún más gracias a la obligada pausa que le permite un discreto sorbo de agua. Al fin, comienza a esbozar la respuesta, con tono contundente pero pausado, que hace pensar en una rabia contenida por la inteligencia aunque en realidad es el resultado del tiempo necesario para la lectura de las notas. Dado la brevedad del tiempo que han tenido que prepararlas, las respuestas del Presidente suenan a demasiado escuetas, a telegráficas:

- España no va a la guerra en Irak, ni en los otros países en conflicto, como ya hemos dicho. La misión de España es estrictamente humanitaria. Además, a pesar de que aún no se ha podido votar, esta propuesta cuenta con el apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. No es el Gobierno el que lleva a España hacia el desastre y la desintegración, sino los enemigos a los que implacablemente perseguiremos aplicando el imperio de la ley, incluso creando leyes nuevas para perseguirles donde ahora se nos escapan. Las políticas que ejecutamos tienen el apoyo mayoritario del Congreso y este Congreso es refrendado cada cuatro años en las correspondientes Elecciones Generales; quien quiera defender legítimamente otras ideas, otro plan, tiene el derecho de presentarse y de intentar gobernar: ahí reside la verdadera soberanía popular, y no en coacciones ilegítimas.

Y lo deja ahí, pero el periodista mediático se siente satisfecho con la respuesta: le da para hacer un par de cortes provocativos para los anuncios de su programa, para elevar la audiencia y los ingresos por publicidad.

El jefe de gabinete le dice al Presidente que ya está bien por hoy; pueden estar contentos porque la cosa ha ido muy bien. Pero aún hay tiempo para otra pregunta breve, y así lo repite el propio Rajoy. El jefe de gabinete se fija en una periodista joven y atractiva, que solicita su turno el brazo en alto sonriente, con una sonrisa cálida y cándida. Revisa sus notas y comprueba que trabaja para un medio de internet, técnico, sin afiliación política. Hace poco tiempo que asiste a las ruedas de prensa en Moncloa aunque ya lleva unas cuantas a sus espaldas. Intervino una vez hace meses con una pregunta sobre la fiscalidad de las gasolinas, planteada de manera meramente informativa, sin entrar a valorar la intencionalidad del Gobierno. Muy profesional, había anotado el jefe de gabinete, y le sugiere a Mariano Rajoy que la escoja a ella. El Presidente le da la palabra, recordándole que la pregunta ha de ser breve. Sin dejar de sonreír un instante, ella se pone en pie y con una voz dulce pronuncia una pregunta sencilla.

- Gracias por el turno de palabra, Sr. Presidente. Mi pregunta es sencilla: ¿Sabe Vd. lo que es el Peak Oil, Sr. Presidente?  Y si lo sabe, ¿es Vd. consciente de que los problemas del Oriente Próximo no son la causa de los altos precios de los hidrocarburos, sino el síntoma? ¿Y que los precios no van a bajar nunca?

Rajoy duda unos segundos; ¿será él el primer Presidente que hablará públicamente y de manera directa de Peak Oil? Vacila: no puede negar que conoce el concepto puesto que le podrían reprochar que miente, pero al tiempo reconocer su existencia públicamente tiene demasiadas implicaciones. Afortunadamente su jefe de gabinete, hombre ágil y preparado para estas situaciones, dice en voz alta que lamentablemente no hay tiempo para responder más cuestiones y agradece a todo el mundo su asistencia, y se acerca a Rajoy para alejarlo del atril y de la rueda de prensa. Rajoy aún está un poco perplejo, pero los breves comentarios de sus ayudantes le devuelven a la selva de la gestión del día a día, a las preocupaciones inmediatas de la economía española y del nuevo despliegue militar.


Mariano Rajoy se despide de los periodistas, pero al pasar delante del atril el micro abierto aún es capaz de captar sus últimas palabras:

- A ver quién hubiera podido prever este sarao hace meses.


Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2014

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Vientos de cambio

The Oil Crash - 12 June, 2014 - 00:52


Queridos lectores,

Durante las dos últimas semanas se han producido varias noticias de gran impacto en el mundo de la energía, todas las cuales merecerían tener un puesto destacado en la primera página de los diarios y algunos minutos en los noticieros televisivos, cosa que por supuesto o bien no ha pasado o bien se ha disfrazado de otra cosa. Todas estas noticias implican una creciente angustia y preocupación por el futuro no ya de la energía sino de la economía mundial, y anticipan que el declive energético puede entrar en una nueva fase más rápida, en una caída más precipitada. Hagamos una revisión rápida de estos sucesos:


  • El World Energy Investment Outlook de la Agencia Internacional de la Energía: Como hace 11 años, la Agencia ha sacado un informe sobre las necesidades de financiación y oportunidades para inversores en el sector de la energía global. El informe ha causado un gran revuelo entre la comunidad concienciada con la crisis energética por dos motivos: porque indica que se necesitarán 48 billones (¡españoles!) de dólares en inversión en energía de aquí a 2035, y porque dice que el sistema europeo de precios para la electricidad garantizan que la red eléctrica europea no es sostenible. Respecto a la primera de las amenazas, hay que ponerla en contexto: 48 billones a gastarse en 22 años implica un gasto medio de 2,18 billones al año (comenzando por 1,5 billones este año y acabando por 2,5 billones el año 2035). Entiendo que todas estas cifras se dan en dólares constantes. Comparado con el PIB actual (2012) del planeta Tierra (unos 71,8 billones de dólares) ese gasto medio anual representa un 3% del PIB; significativo, pero no impresionante; incluso los 2,5 billones del 2035 representarían sólo el 3,5% del PIB de hoy en día. El problema, como apunta Gail Tverberg, es que la AIE está asumiendo un crecimiento de la economía mundial del 3,6% anual, cosa que viendo el actual frenazo económico parece cada vez más difícil y, lo que es peor, teniendo en cuenta el indisimulable ocaso del petróleo que conlleva que esta crisis no acabará nunca, en ese período tan dilatado de tiempo el PIB del planeta comenzará a contraerse. Lo cual es grave porque, aparte de que las previsiones de necesidades de inversión de la AIE son seguramente optimistas, en una situación de PIB menguante el peso del coste energético será cada vez mayor. Recordemos que, como indica James Hamilton, cuando el coste final de la energía excede del 10% del PIB una economía entra en recesión. Y los 48 billones que indica la AIE no son el coste total de la energía, sino sólo la inversión total necesaria (según ellos) para que siga fluyendo (y eso asumiendo que la OPEP cogerá el relevo de la fallida aventura americana del fracking, que el propio informe muestra que tiene las alas muy pequeñas). Es por ello fácil suponer que el precio de la energía es un porcentaje mayor del PIB global que ese 3% de costes de producción, y en una economía que no crece será muy fácil superar ese umbral de dolor del 10% del PIB, a partir del cual la economía entrará en una barrena irrecuperable  puesto que la recesión implicará menos inversión en energía y un aumento de precio de la misma que aún hundirá más la economía en una espiral mortal y por primera vez global. Con respecto al segundo riesgo que apunta la AIE, poca cosa hay que decir: el sector eléctrico europeo (recordemos, no obstante, que la electricidad representa un porcentaje minoritario, de alrededor del 20%, de todo el consumo de energía final en economías desarrolladas y sólo un 10% a escala global) está en crisis y las eléctricas no tienen demasiado interés en invertir en su mantenimiento y expansión; parece por tanto que los apagones serán inevitables en las próximas décadas. Para un análisis más en profundidad recomiendo el excelente artículo de Gail Tverberg en Our Finite World y también este otro de Richard Heinberg traducido al castellano.
  • El documento sobre la Estrategia Europea de Seguridad Energética: Hace dos semanas la Comisión Europea sacó una luz un documento de estrategia energética cuyo objetivo es el de preparar a la Unión a una posible interrupción repentina en el suministro de gas natural a Europa. Aunque no se dice abiertamente, el choque entre Occidente y Rusia por el caso de Ucrania está detrás de este planteamiento estratégico. La Comisión considera verosímil que pueda haber problemas este mismo invierno y ha encargado que se hagan a la menor dilación pruebas de estrés (stress tests) para ver la capacidad del sistema europeo de resistir a estas interrupciones. Aunque se habla mucho de gas natural, no se habla poco de petróleo, y en principio las pruebas de estrés son para todo el sistema energético, o sea que también se contempla una interrupción del suministro de petróleo;  aunque se enfatiza lo mucho que depende Europa del petróleo ruso, se le quita hierro a esta posibilidad dejando claro que Rusia hasta ahora ha dependido mucho de los refinados que le enviamos desde aquí  - pero, claro, hoy en día los movimientos de los países son cada vez más imprevisibles. Para combatir estos riesgos y en el breve plazo que resta - meses de aquí a invierno - los medios son favorecer interconexiones, apelar a la solidaridad entre los Estados miembros y apoyar la producción energética autóctona mediante renovables (ignorando todas las limitaciones de éstas últimas y que de hecho no están funcionando demasiado bien a nivel europeo, ya no en el caso particularísimo de España, sino en Alemania).
  • La producción de petróleo crudo y condensados de planta, descontando el tight oil de fracking, está cayendo ya: Matthieu Auzanneau se hace eco de este hecho en el último artículo de su blog, de donde tomo esta gráfica:Como Matthieu hace notar en la gráfica de arriba, la caída no se justifica ni descontando los países donde se está observando problemas serios (ahora hablaremos de ellos), con lo que la conclusión es que realmente la OPEP ya no puede más (cosa que se disfraza diciendo que "el mundo está bien abastecido" a pesar de la abundancia de evidencia en contrario). En particular, Arabia Saudita ha puesto a plena producción el campo de Manifa, cuyo petróleo fuertemente contaminado de vanadio y muy sulfuroso es muy difícil de refinar, y coloca este mal producto en mezclas de precio más barato. Era ya su última bala, no le queda nada más. Mal asunto, cuando el informe de la AIE que comentábamos al principio hacía reposar sobre los hasta ahora amplios hombros de la OPEP la responsabilidad de aguantar (petroleramente) al mundo.
  • La interrupción de las exportaciones de petróleo libio: Hace días transcendía la noticia de que Libia dejaría de exportar los exiguos 200.000 barriles de petróleo diarios que aún era capaz de producir para abastecer sus necesidades nacionales. Lo cierto es que después de la guerra relámpago de hace 3 años el país no se ha estabilizado sino que ha ido progresivamente colapsando, convirtiéndose en un reino de taifas, como evidencia la siguiente gráfica de producción petrolífera (casi la única exportación del país), sacada también del artículo de Matthieu Auzanneau: Antes de la guerra el país era capaz de producir más de 1,6 millones de barriles de petróleo diarios (Mb/d); ahora prácticamente nada. Las potencias occidentales no tienen capacidad para implantar su voluntad sobre un tablero de juego cada vez más grande y complejo, y los países, en vez de quedar controlados, colapsan. Y en una situación en que la producción de petróleo está en su máxima capacidad y bajando, los 1,6 Mb/d de Libia no son nada despreciables. O no lo eran.
  • La guerra civil en Irak: El paradigma de colapso incontrolado está viniendo del país que más tiempo llevaba bajo el nuevo orden petrolero del mundo: Irak, el eterno Eldorado del petróleo cuya producción debía pasar de los 3 Mb/d actuales a los 6 Mb/d en unos años e incluso llegar a 12 Mb/d algún día, resulta que también está colapsando. La guerra civil nunca cesó por completo y con la retirada de las tropas de los EE.UU. se fue agravando. El conflicto civil en la cercana siria ha favorecido que un movimiento yihadista que se mueve entre los dos países haya tomado fuerza y ahora haya conquistado la ciudad de Mosul, ciudad clave para el control del petróleo del Kurdistán por su refinería y por el paso del oleoducto Mosul-Haifa (situado bastante más al sur). Si el grupo armado sigue avanzando podrán tomar el control de una de las zonas más productivas del Irak y el sueño de la abundancia petrolera en el país se acabará para siempre; como demuestra el caso libio y la historia del propio Irak, cuesta décadas borrar las improntas de la guerra en una industria tan delicada como es la petrolera.
  • La inestabilidad general en algunos productores: La producción sigue cayendo en Angola y en Venezuela (en esta última, empujadas por las protestas y huelgas); el desastre ecológico del Delta del Níger tiene mucho que ver con el alzamiento de grupos como Boko Haram y hace huir algunos inversionistas del país, poniendo aún más en compromiso la producción; Yemen está a punto de colapsar, Egipto y Siria ya lo hicieron... la lista podría hacerse bastante más larga, pero creo que ya se hacen una idea.
  • El reconocimiento cada vez más sonoro de que las explotaciones de shale gas y shale oil con la técnica de fracking son completamente ruinosas económicamente: Hace poco más de un año abordamos aquí la escasa (o negativa) rentabilidad del fracking, y hace unos siete meses cómo se empezaban a manifestar los síntomas del hundimiento de esta burbuja financiera. Pues bien: parece que comienza a ser una verdad a voces.  Ahora es la mismísima Bloomberg quien ha hecho un análisis en profundidad de las pérdidas de las empresas del sector, llegando a la conclusión de que muchas de ellas desparecerán. No habrá, por tanto, salida al problema petrolero por aquí, aunque fuera provisional (hasta 2020, según reconocía la propia AIE). El modelo de importar energía exportando miseria, propiciado por la condición de moneda de reserva del dólar, ya no se sostiene más, y es que las compañías petroleras no pueden seguir invirtiendo en negocios de rentabilidad dudosa y se han lanzado a una agresiva desinversión con consecuencias nefastas para nuestro futuro inmediato. Esto ocasionará no que no aumente la producción de petróleo en un futuro inmediato, sino que el colchón que nos daba actualmente el fracking prácticamente se desvanezca en cuestión de meses. Añadido a todo lo comentado arriba pone en una nueva y más inquietante perspectiva el informe de la AIE, y hace comprender que su lenguaje moderado oculta una realidad cada vez más inquietante.


Después de tal colección de nefastas noticias, con malos augurios para nuestro futuro, ¿qué vemos? En vez de sonar las lógicas señales de alarma, lo único que se oye por estas latitudes y por muchas otras son las bocinas de los aficionados al fútbol, disfrutando como nunca de uno de los últimos campeonatos mundiales de este deporte. Habiendo fútbol, ¿quién tiene interés en ver que el mundo se desmorona? Y sin embargo, una parte de la muy futbolera población de la anfitriona del campeonato, Brasil, sale a la calle a decir que eso no, que así no...



Quizá son ellos la última esperanza de que no todo está perdido.

Salu2,
AMT
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Día a día, ahorro y deuda

The Oil Crash - 9 June, 2014 - 19:24
Queridos lectores,

Gabriel Anz nos ofrece esta semana una sencilla explicación sobre los modos que tiene el hombre de relacionarse y explotar su entorno. Espero que la disfruten.

Salu2,
AMT

Día a Día, Ahorro y Deuda

Fuente: http://plataconplatica.wordpress.com/2013/08/30/ahorro-o-pago-mis-deudas/

En casa cierto día, hablábamos con nuestros niños acerca de los beneficios que conlleva el hábito de ahorrar dinero y recursos en general, y me sentí a destiempo de la realidad actual. Vi que sólo estaba repitiendo lo que me habían inculcado mis padres y de cuanto ha cambiado la historia en tan poco tiempo. Revisando el comportamiento del Homo Sapiens, llegué a la conclusión de que los antropólogos podrían sumar una nueva subclasificación a su evolución:

"Homo día a día""Homo ahorro""Homo deuda"

Si bien podemos ver que todas las características que describiré a continuación de cada uno de los Homo han convivido –y conviven- en los tres (en mayor o menor grado), creo que todas formas y fácilmente podremos identificar qué los caracterizó a unos y otros en cada época.

El "Homo día a día" vivía según lo que fuera recolectando o cazando, según le proveyera la madre naturaleza y a merced de ésta, lo cual significaba que era una especie viva más dentro del equilibrio natural. Es de destacar la actitud agradecida hacia los dioses que manifestaba mediante sus ofrendas, por todo lo recibido. El concepto de Ser individual, al parecer, no estaría tan definido porque cada uno sabía que se debía al conjunto y vivía o moría en función de ello.

El "Homo ahorro" descubrió que domesticando parte de su Hábitat -practicando la agroganadería y el sedentarismo- podía otorgarle previsibilidad a su vida. Mediante su acumulación y conservación lograba diferir el momento de consumo y utilización de los alimentos y otros recursos, para su mayor seguridad. Es decir, que inmovilizaba un capital excedente en el presente como resguardo para el futuro. Con estos cambios se gesta el concepto de propiedad, de capital y se abre la puerta para la toma de conciencia del Ser Individual.

Y el "Homo deuda" encontró formas de hacer uso de los hidrocarburos como fuente de energía prodigiosa en cuanto a su concentración, potencia, versatilidad y bajo costo, y como consecuencia descubrió que le permitía transformar su entorno hasta límites insospechados, incluso atreviéndose a pedirle prestado al futuro (deuda), pasarla fantásticamente bien hoy sin importarle a costa de qué ni de quién. Dispone del poder (energía) para desarrollar herramientas y tecnologías que le permiten disponer a cuenta del futuro -por encima de la capacidad de reposición de los recursos naturales- bienes o recursos que usufructa en el presente. El materialismo, consumismo y exacerbación del capitalismo son propios de ésta época. La propiedad pasa a ser usada como bien de cambio y especulación. De la domesticación se pasó al dominio de la naturaleza, con actitud extractiva y nada de simbiosis. La individualidad llega a su máxima expresión, llegándose a actitudes de un egoísmo antropocéntrico que lo desconectó de la naturaleza y en muchos casos hasta de sus propios congéneres.

Pero de fiesta y de prestado no se puede vivir por siempre, y en algún momento la factura llega y hay que hacerse cargo.

Lo que me pregunto es si llegado a este extremo rebotaremos y volveremos a alguno de los estadios previos o encontraremos una alternativa diferente.

La alternativa diferente yo no la veo. Creo que seguiremos intentando aplicar maquillaje dentro de las estructuras de pensamiento actuales, pero en lo esencial (dependerá mucho de nuestra capacidad de tomar conciencia y de la actitud) volveremos en esencia a alguno de los dos estadios previos. "Nos pasamos de largo y tenemos que desandar algún tramo del camino recorrido, hasta encontrar el punto donde nos desviamos y equivocamos el rumbo". Las leyes físicas y naturales son bien tiranas y nos pasarán factura… en realidad creo que ya lo está haciendo.

Lo he manifestado de otras maneras en ocasiones anteriores y creo que en el viaje de vuelta tenemos que apuntar a "bajarnos en la estación" del "Homo ahorro", porque creo que es un sistema de vida que ha sobrevivido sustentablemente durante miles de años, al mismo tiempo que le da cabida al Hombre con sus peculiaridades y diferencias respecto de los demás seres vivos. Si bien pienso que ha vivido en mejor equilibrio con la naturaleza el "Homo día a día", creo que estamos de acuerdo en que no parece lógico volver a formas de vida tan primitivas (dentro de los parámetros actuales suena terrible). Vemos que ya no es viable el sistema de vida del "Homo deuda", mientras que reconectarnos con la Madre Naturaleza parece ser la única salida. En vez de imprimir dinero como locos, deberíamos centrarnos en "imprimir" vida, alimentos, recursos naturales… según los ritmos y las reglas físicas del Universo.

Me parece que modificar parte del Hábitat en nuestro beneficio, pero de forma sustentable y sin pretender más que lo suficiente... porque en definitiva es lo que cada ser vivo hace para su subsistencia e inserción en el tejido y equilibrio de la vida, sería lo más sensato. Contrariamente a lo que algunos autores postulan, creo que no hay nada de malo en el proceso de "domesticación" que el Hombre inició con la agricultura y la ganadería... ¿O acaso las hormigas no acumulan y ahorran para el invierno, cultivando los hongos que consumirán durante el tiempo que no puedan salir del hormiguero? ¿Las abejas no hacen parecido? ¿Y aquellos animales que se “apropian” de recursos y los “capitalizan” en forma de grasa corporal para pasar el invierno?

Con esto quiero decir, que a mi modo de ver los problemas y soluciones no pasan solamente por aplicar conceptos como Propiedad, Capital, Acumulación…  o en el otro extremo, Comunidad, Cooperación, Distribución, etc. y tantas otras palabras que describen en términos modernos, situaciones que en realidad y a otras escalas, ocurrieron y ocurren combinadamente y aleatoriamente en todos los ordenes de la vida natural. O sea, que como en tantas otras ocasiones, se buscan culpables y “chivos expiatorios” que eximan a los grupos dominantes de los excesos cometidos, no importa cuales sean las tendencias ideológicas, cuando lo razonable sería cambiar en esencia de actitud y dejar de pretender vivir “creciendo eternamente” y por encima de la capacidad de reposición natural del Planeta, entendiéndose, que la clave está en la diversidad, el equilibrio, la conjunción y comunión de diferentes sistemas, la constante adaptación a los cambios, la trascendencia y el constante reciclaje y renovación mediante el perfecto mecanismo de la Vida y la Muerte.

Saludos a todos

Gabriel Anz
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República e izquierda nacional

Ácratas - 6 June, 2014 - 16:05


El actual Estado Español es una máquina de quemar dinero sin otro objeto que su propia subsistencia y la de las personas y entidades a las que cobija: funcionarios, partidos políticos, sindicatos, patronales, bancos y grandes empresas que medran parasitando la pocilga nacional. El Estado no se preocupa ni un instante por la suerte de los españoles, sino de obtener dinero. Y lo extrae de abajo, expoliando al pueblo, y de arriba, financiándose de la élite internacional bancaria, de los Goldman Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank... Siempre ha sido así, y mucho más desde que perdió la capacidad de hacerse su propia moneda cuando le falta liquidez.

La entrada en el Euro es la mayor traición que los políticos del postfranquismo monárquico-parlamentario han perpetrado a los españoles. España jamás cumplió las condiciones para su integración en la moneda única. Goldman Sachs pergeñó el fraude contable mediante ingeniosos credit swaps para que la España de Aznar bajase a los infiernos del Euro. Lo mismo que hizo con Grecia, Italia, Portugal o Irlanda. Con la moneda única, los partidos han desarmado a los españoles y han asolado al propio Estado, entregándolo a la corrupción de las finanzas internacionales. Por eso esta es la verdad que más se oculta de todas: por eso, hasta el supercalifragilísticoespialidoso líder Pablo Iglesias (y me alegro de que exista, os lo aseguro) se siente europeo. Porque le paga Europa para que se sienta así. Todos los partidos en España son europeístas. Y los que no lo son no salen de los pequeños blogs. Porque no tienen financiación ni presencia mediática, como sí la ha tenido Podemos. ¡Que no me parece el peor partido de España, al contrario! Habrá que seguir su evolución hasta las Generales de 2015. El resto de partidos son la peste. Todos, de izquierdas y de derechas, se han vendido al internacionalismo capitalista aun al precio de poner en peligro la propia subsistencia de millones de familias españolas.

Que la derecha venda España a pedazos, como si fuera carne de vaca, era de esperar. Pero lo que es vergonzoso, humillante, es que la izquierda española desprecie la idea de España como nación de esta manera tan escandalosa. A ver, yo pregunto: ¿Quién ha dicho que no se puede ser patriota y de izquierdas? Me refiero a un patriota lúcido, un patriota que no piense que su patria es la mejor, por supuesto, sino que es la suya, la quiere y punto. Como sabe que su esposa no es la más sexi, pero es la suya, la quiere y es lo que hay. Como sabe que sus hijos no son los más listos, pero son los suyos, los quiere y no hay nada que discutir...Un sencillo patriota que sea además hombre de izquierdas, pues prefiera luchar por la justicia social (la llamada democracia social) que por ciertas "libertades individuales" (¿por qué los think tanks de la derechona contraponen la libertad individual y la justicia social? ¿Qué clase de "libertades" son esas que se toman con nosotros que resultan tan socialmente injustas?)

Y añado más... ¿Por qué si digo que soy un patriota español de izquierdas corren los creadores de opinión a identificarme con un fascista, pero si digo que soy un patriota de izquierdas catalán (de ERC), o que soy un patriota de izquierdas vasco (de Bildu) se me tolera o hasta se me considera un paladín de la libertad? ¿Acaso ya no se acuerda nadie de que el discurso fascista era: "No somos de derechas ni de izquierdas..."? ¡Pues yo soy bien de izquierdas!, estoy incluso contra la propiedad privada de bancos y empresas estratégicas, y creo en el justo reparto de beneficios y cargas sociales y en unos impuestos geométricamente más gravosos para los que más tienen. Y amo a España porque quien no ama a su propia madre, por fea que sea, es un hijo de puta.

Oídme, españolitos de a pie: O resucitamos España o nos entierran con ella. Por debajo, nos come la escoria del postizo cantonalismo nacionalista, más falsificado que la factura de la luz; y por encima, las toneladas de mierda del internacionalismo financiero: El neoliberalismo (como lo fue el comunismo de la URSS), es internacionalista, y sus élites (judías, cristianas, sintoístas y hasta musulmanas, que no es cosa de religión ni de etnia) son sionistas. Pues todo internacionalismo es un apoyo descarado al establecimiento de un Gobierno Mundial Único sobre las ruinas de los estados, sea en forma de una ONU venida a más o por el advenimiento del Rey del Mundo, me la sopla. Porque viene a ser lo mismo: que las élites financieras posean el planeta Tierra con todo lo que contiene: tierras, animales y personas.

Españolito: ¿Quieres ser propiedad de alguien? ¿O quieres formar parte de una nación de hombres libres? Si es lo primero, sal a celebrar el advenimiento de la era filiposextista. Vete al bar y tómate unas cervezas con los socialistas y peperos de tu barrio. Si es lo segundo, si quieres ser libre, la primera providencia es descerrajar este Estado opresor, esta máquina de aplastar voluntades y libertades, este extractor de riqueza que solo respeta la voluntd superior de quienes lo financian cuando el Pueblo Español, exhausto, no puede ya pagar más impuestos.

Anímate, españolito, que no es una tarea imposible: El actual Estado Español monárquico parlamentario tiene muchos puntos débiles. El más importante de ellos es que su Constitución no es ni se comporta como debe hacerlo: toda constitución es una carta de condiciones que el pueblo pone al Estado para el ejercicio del poder, es un contrato social. Y la Constitución del 78 es un contrato leonino que, por si fuera poco, el Poder Único vulnera cada vez que le viene bien. Y sus modificaciones son escandalosas, como la del 2 de septiembre del 2011, que avaló con los propios españoles, con todo lo que tienen, sus cuerpos y sus almas, los créditos contraídos con los acreedores de Deuda Pública; y cuyas interpretaciones corresponden a un oráculo llamado Tribunal Constitucional, engendro que no existe en ninguna democracia, que es el garante de que la corrupción siga amparada por los dioses. El segundo punto débil es que ya no hay excusa para no consultar al pueblo sobre la forma de estado a la que prefiere someterse, monárquica o republicana. Franco murió hace casi 40 años y no queda ni un militar franquista que "amenace la democracia". Decir que la República es incompatible con los españoles es despreciarnos hasta el escupitajo. ¿Cómo que no? ¿Acaso no merecemos lo que sí meritan los franceses, los italianos o nuestros hermanos los portugueses? Lo que es incompatible con la III República es la corrupción de las actuales élites de los partidos. Y nada más. Y una estructura político-social que se basa en falsedades puede caer en cuanto una chispa salte y electrice al pueblo. Hay que perseverar dándole al pedernal sin parar, haste que la chispa acierte con la hojarasca y arda el chiringuito entero.

¿Cómo justifico, como patriota español, mi lucha por la III República? Como bien dice ácratas, "La verdadera democracia es la asamblearia, no la representativa. Pero el Estado es el último baluarte frente al poder global, el nuevo orden mundial. ¿Cómo resolver esa contradicción en pleno siglo XXI? Yendo siempre en la dirección de la máxima libertad". A lo que añado yo: debemos ocupar el Estado y transformarlo en una República de corte libertario. Y si alguien cree que ambas posturas son incompatibles, es que ha leído poco y ha escuchado demasiado a los políticos, que son unos profesionales de la propalación de la incultura.

¡Viva España, entonces! Pero no cualquier España. No esta España. No la humillada ante la Sinarquía Financiera Internacional. No la España opresora de los españoles.

¡Viva España libre de hipócritas, de traidores, de sediciosos!¡Viva España libre de las personas que no quieran pertenecer a ella! Si catalanes o vascos quieren irse, adiós y buen viaje. Pero con un referéndum claro: "¿Quieres una Cataluña con un estado independiente o quieres que Cataluña sea una región más de España, sin autonomía, sino colíder con el resto de regiones de la III República Española? Blanco o negro. Sin grises. No eso de "si no me sale, quiero seguir con mi derecho a medrar a costa de los españoles dinamitando su moral cada día". Y para las minorías que no quieran ser españolas, estatuto de apátrida. Nadie debe ser obligado a ser español. Porque ser español debe convertirse en un honor, aunque sea un honor tan modesto que ruborice, no en una obligación. Libertad. Siempre la máxima libertad.

¿Y los partidos? Los partidos a existir fuera del Estado, sometidos a reglas democráticas internas obligatorias y a una censura de cuentas que impida la financiación ilegal por parte de las élites. El Parlamento fuera del Estado, pues es propiedad exclusiva del Pueblo. Es el Pueblo Español el que debe hacer las leyes que él mismo ha de respetar. Y las que debe respetar también el Estado, suma del poder Ejecutivo y el Poder Judicial (todos funcionarios). El Estado debe ser un Gran Funcionario al que pagamos entre todos, un funcionario que no tiene derecho a promulgar leyes. Porque un estado que se cocina sus propias leyes, que incluye en él a los partidos y al Parlamento, se convierte pronto en un estado opresor, en un representante de la oligarquía financiera y religiosa. Víctima de la corrupción, abierto a toda influencia extra-política. Y convierte al país, a la larga, en un gran campo de concentración. Que es lo que soportamos los españoles ahora mismo.

Por lo tanto, lo dejo claro: soy español, de izquierdas, revolucionario y patriota. De un humilde país llamado España, que no es el mejor del mundo, ni el que tiene la raza más bella, ni la mayor cultura. Pero que ES Y SERÁ SIEMPRE LIBRE, porque los españoles asumimos de una vez por todas que la diferencia entre ser un hombre o ser un animal es solo eso: LA LIBERTAD.

Y para decir esto no necesito a los fascistas ni a los liberales ni a los anarquistas. Me basta con saber que todos los ciudadanos por debajo de los Pirineos tienen el mismo problema que yo. Que son mis hermanos de desgracia.

Y si, una vez lograda la III República, los españoles deciden que la quieren comunista libertaria, pues mucho mejor. Y si prefieren votar a partidos como la democracia cristiana o los liberales, pues me conformaré. Pero asumir una monarquía partitocrática impuesta en pleno siglo XXI es renunciar a todo atisbo de libertad para los próximos mil años. A eso no me conformaré nunca. No sin un referéndum monarquía/república que lo avale.

DIEGO REVUELTA, un patriota cartesiano



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Apuntes sobre Baterías para vehículos eléctricos 4: Hidrógeno.

The Oil Crash - 6 June, 2014 - 06:18
Apuntes sobre Baterías para vehículo eléctrico 4: Hidrógeno.
Por Beamspot 

Muchas veces, al hablar de coche eléctrico, acaba por salir el ‘coche de hidrógeno’ o incluso la ‘tecnología del hidrógeno’, ‘cultura del hidrógeno’ o la ‘cultura del hidrógeno’. Pero ¿Qué significa esta expresión? [1].Como ya se ha dicho antes, el hidrógeno es un elemento bastante particular. Lo suficiente como para que no se tenga nada claro dónde ubicarlo en la tabla periódica. Al fin y al cabo, es el elemento más sencillo (y abundante!) de todos, al constar básicamente de un electrón y de un protón. Además es un átomo que es tan feliz de acoger otro electrón bajo su ala como de compartir el suyo, o de convertirse en un protón solitario.Por eso es el elemento clave de un tipo de reacciones químicas conocidas como ‘de intercambio de protones’, más comúnmente llamadas ácidos y bases [2]. Pero eso no quita que además también sea un elemento usado en las reacciones redox que antes se han comentado como base de las baterías.Dado que es un elemento muy ligero, pequeño, y abundante, es extremadamente interesante su uso para reacciones energéticas. Si tenemos en cuenta que la reacción química más violenta que existe, y por tanto, la que más energía da, es la que combina el hidrógeno con el oxígeno, dando lugar a agua. (Hidrogeno significa ‘generador de agua’).Todo esto combinado significa que la mayor densidad de energía que podemos encontrar en una reacción química se corresponde con el hidrógeno. De hecho, los hidrocarburos (derivados del petróleo y del gas) son combinaciones de hidrógeno y carbono (la base de la química orgánica), y cuanto mayor contenido en hidrógeno, más ligeros, y también más energéticos.Un Kg de H2, al reaccionar completamente con el oxígeno, desprende una energía de 39.9 KWh, lo cual es mucho, y encima, violentamente.Así pues, se puede usar de dos maneras: quemándolo, o, dado que el credo actual de nuestra sociedad prefiere la aséptica electricidad, bien mediante celdas de combustible o pilas de combustible, que es un tipo de batería o pila eléctrica un poco particular.Las celdas de combustible en el fondo son como baterías [3]. Utilizan la oxidación de un elemento (el hidrógeno en casi todos los casos, aunque hay de metanol o de metano) de forma controlada, mediante la circulación de los electrones de un polo al otro. La diferencia entre éstas y las baterías es que las primeras tienen al oxidante (el oxígeno) y al elemento a oxidar (el hidrógeno) externas al sistema, mientras que las segundas lo tienen dentro de sí mismas.Esto hace que las celdas de combustible sean interesantes: el hidrógeno se puede almacenar separadamente, en un tanque a presión, y por tanto, rellenar rápidamente, mientras que el oxígeno es aún mejor: lo cogemos de la atmósfera con lo que no tenemos que cargar con él. Encima, con lo liviano que es el hidrógeno, poco peso más vamos a cargar, haciendo, en un principio, todo el sistema más liviano y sencillo.Ideal idealísimo, idealizado hasta el paroxismo.Éstas son las ventajas. Las que nos cuentan. Lo único que promulgan a bombo y platillo los adalides de esta tecnología. Y como siempre, lo que interesa está en lo que se calla.Veamos. Hay varias cosas que comentar, y dado que en el tema que nos ocupa hay interés en las celdas de combustible, vamos a hablar de la aplicación en coches eléctricos.Porque en realidad, un ‘coche de hidrógeno’ es un coche eléctrico híbrido serie. Es decir, tiene un motor eléctrico que es alimentado a partir de una batería, y ésta es recargada a partir de una celda de combustible que genera la electricidad a partir de hidrógeno almacenado en alguna parte, y oxígeno, a veces, también almacenado dentro del mismo vehículo.Empezando por lo más nimio, la celda de combustible es un elemento un poco particular que no admite grandes rangos de variación del punto de trabajo. Es decir, si la celda tiene una potencia nominal de 100KW, el rango habitual de trabajo será entre 20 – 30 KW de mínimo, hasta los 100KW de máximo, siendo ideal mantenerla entorno a los 70 KW, dependiendo mucho del modelo. Y encima, la variación no puede ser rápida. Al menos, no cómo es necesario en un coche, con acelerones y frenazos.Encima, no es fácilmente reversible por motivos que veremos más adelante, aunque en un principio aceptaría tal función.Por todo esto, es necesario el poner una batería, para soportar las variaciones de demanda y las recargas por frenado regenerativo, o mejor, supercodensadores, tal y cómo se comento en la entrada anterior. Así pues, no se trata de ahorrarse la batería, se trata de reducir sus dimensiones o sustituirla por algo que tenga la capacidad de potencia necesaria para trabajar a corto plazo, mientras la celda de combustible proporciona básicamente la autonomía.Uno de los motivos por los que las celdas de combustible no pueden trabajar fuera de ciertos rangos es básicamente debido a que la membrana semipermeable, que hace las veces del electrolito de una batería, necesita un cierto grado de humedad para trabajar. Poca potencia significa poca conversión de H2 + O2 a agua, y por tanto, poca humedad. Un exceso de potencia, y la cantidad de H2 que puede pasar limita la misma, con la consecuente caída de rendimiento, además de tener más agua en la salida, lo cual reduce la cantidad de oxígeno para la reacción.Además, el factor limitante es la cantidad de O2 que tiene para reaccionar. Si hacemos circular aire, el O2 sólo representa alrededor de una quinta parte del volumen de gas circulando por el otro lado de la membrana. Si queremos que el sistema sea de escasas dimensiones y peso, hay que hacer que el O2 tenga mayor presencia, así que o bien se comprime el aire (con la consecuente pérdida de energía en el proceso), o bien se usa O2 puro almacenado en alguna parte. De esta manera, se obtienen mejores rendimientos y respuestas más rápidas.Otras dos particularidades de las celdas de combustible de baja temperatura son su catalizador (platino) [4] y la vida útil de la membrana semipermeable [5]. Ambos son críticos y muy sensibles a impurezas, además de caros. Lo cual hace que un hidrógeno contaminado, pongamos, con metano, estropee tanto uno como la otra, con la consecuente pérdida de rendimiento. Esto provoca que la vida de las membranas semipermeables sea limitada, unos 2 años.Por supuesto, el platino es mucho más caro que dichas membranas, pero al menos dura lo mismo que la celda de combustible. Y no se utiliza poco: cada celda genera alrededor de 1V o algo menos de tensión, lo cual obliga a poner varios cientos en serie, junto con las canalizaciones de gases y líquidos (agua de escape), lo cual genera un volumen y peso considerables, aunque mucho menores que para una batería.El problema gordo de verdad con el hidrógeno para cualquier uso similar, aunque sea combustión, es el almacenamiento del mismo. Se trata de un elemento muy volátil, con el punto de fusión (es decir, al temperatura a la cual pasa de sólido a líquido) de 2ºK, o sea, -259.14ºC. Un poco frío. La temperatura de evaporación, es decir, el paso de líquido a gas, es mayor. 252.87º bajo cero. Así que en usos de automoción, se suele usar como gas.Dado que el hidrógeno es bastante ligero. Muy ligero, de hecho, como gas ocupa mucho sitio. Tanto es así que se usaba como elemento ‘flotador’ para los dirigibles como el Hindemburg [6]. En las llamadas Condiciones Normales (0ºC, 1 atmósfera de presión), el un mol de hidrógeno, es decir, 2g de dicho gas, ocupan la friolera de 22,4 litros de aire. Un kilo, ocupa 11,2 metros cúbicos, lo mismo que un coche. Y son ‘sólo’ unos 40KWh.Dado que el volumen sube con la temperatura, y la temperatura ambiente confortable está algo por encima de 0ºC, la única salida es comprimir el gas para que ocupe menos sitio. Las presiones entonces se convierten en algo importante: más presión, más pequeño el depósito, quizás más ligero, aunque también tiene que ser más robusto.Si encima tenemos en cuenta que el hidrógeno, al ser tan pequeño, atraviesa fácilmente las paredes de los depósitos, resulta que hace falta hacer éstos compactos, a la vez que no conviene subir mucho la presión. Por tanto, almacenarlo no es tan sencillo como se puede preveer.El depósito del Honda FCX [7] tiene una capacidad para 4,1 Kg de hidrógeno, ocupa 180 litros de maletero (lo cual no es tanto), y pesa 91Kg. Mejor que cualquier batería en este aspecto, pero es que tampoco se libra de la batería, y dicho depósito ocupa y pesa mucho más que un depósito de combustibles líquidos. Y aún así, tiene pérdidas elevadas.Lo normal en una instalación de almacenamiento de H2 es una pérdida del orden del 2% diario en un depósito lleno a tope de presión. Menor presión significa menores pérdidas, pero también menos gas almacenado.A todo esto, hay que añadir algunos puntos de consideración. El primero es que el hidrógeno es un gas incoloro, inodoro e insípido, como el agua, pero en gas. Es volátil, ligero, se mezcla muy bien con cualquier otro gas. Y sobre todo, es inflamable.Muy inflamable.Explosivo, de hecho. Y la llama además es prácticamente invisible, poco luminosa.De hecho, es tan energético que es el mejor combustible para cohetes que existe. La gente que trabaja en la NASA [8], es decir, una banda de aficionados, lo utiliza en los cohetes con mejores prestaciones, en los realmente ‘especiales’. Para los normales, como el Apolo [9], utiliza combustibles líquidos a base de hidrocarburos.Es curioso que estos señores de la NASA eviten lo que pueden el uso del hidrógeno. No será por falta de tecnología ni financiación ni capacidad. Se trata más bien de una cuestión de seguridad y almacenamiento (y la seguridad del mismo). Un depósito de H2 para cohete ocupa mucho sitio, y por tanto es pesado, y además, necesita un buen aislamiento térmico y sistemas de contención internos para que el hidrógeno líquido no vaya salpicando y meneándose por todas partes, desestabilizando el cohete.Además, trabajan con hidrógeno líquido (para reducir presión y pérdidas), lo cual es fuertemente frío, criogénico, y como tal, se usan para enfriar los motores de los cohetes. Los metales y elementos utilizados a tales temperaturas deben ser de ciertos materiales, pues muchos se vuelven muy quebradizos y frágiles en semejantes condiciones. Lo cual es propicio a los accidentes.Respecto de su uso en otros campos, como los dirigibles, creo que basta recordar cómo acabo el dirigible Hindemburg. Aunque los cazadores de mitos afirman que lo que ardió fue la cubierta por el ‘fuego termita’, lo cierto es que el fuego del hidrógeno es prácticamente invisible, y el brillo del fuego termita lo hubiese enmascarado totalmente, además de acelerarse enormementePor si el almacenamiento de hidrógeno no asusta directamente, hay otro elemento desconocido sobre el mismo que hace que la gente considere mal sus ventajas. Ni asusta (directamente) ni preocupa en exceso, pero al menos queda claro que las cosas no son lo que parece.Se trata de que el mismo NO se encuentra libre en la naturaleza. Es abundante, pero siempre está enlazado químicamente con otros elementos, con diferencia, el oxígeno, en forma de agua, pero seguido por otros elementos de sobras conocidos: los hidrocarburos y la química orgánica en general.Mientras el discurso popular dice que el hidrógeno es abundante y sólo se convierte en agua al usarlo para obtener energía, casi nadie dice nada de cómo se obtiene el mismo del medio ambiente. Algunos se atreven a decir que por electrólisis, que uno se pone la celda de combustible en casa, le mete electricidad, y saca hidrógeno. Lo cual es bastante correcto, pero inexacto.La triste realidad es que más del 95% del hidrógeno que se usa industrialmente, se obtiene de hidrocarburos, y sólo una ínfima parte, de agua [10]. Directamente, en la reacción química más favorable, del metano se obtiene 1Kg de H2 para echar a la atmósfera 12Kg de CO2. Sin contar lo que se echa para obtener la energía necesaria para el proceso, ni las externalidades de tener que comprimir el H2 para su almacenamiento y transporte.‘Afortunadamente’, la gran mayoría de H2 se usa tal y como se produce, para obtener otros elementos importantes: nitratos para uso industrial, o, mayormente, agrícola [11]. Y para eso, se utiliza entre el 2 y el 3% del gas natural que se extrae del subsuelo, más una parte importante de petróleo, en la producción y la energía necesaria para dicho proceso.Así pues, utilizar hidrógeno es lo mismo que utilizar gas natural, pero de una manera menos eficiente. No se emite CO2 en el vehículo, pero se desplaza su emisión hacia las plantas de generación del hidrógeno, sin contar toda la cadena de distribución y almacenamiento.La presunción de utilizar una celda de combustible en funcionamiento inverso, o, directamente, hidrólisis con electricidad en casa no es descabellada, ni precisamente, incorrecta. Además, sería una manera de almacenar energía excedente de producción en el momento en que ésta se genera, si no se puede usar, lo cual es precisamente el punto fuerte de este tipo de solución, el valor añadido, la razón básica para desplazarse hacia este tipo de energía.Sin embargo, hay que contar con la compresión añadida para almacenar dicho hidrógeno. Además de los depósitos, cuyo peso y volumen no son tan importantes en una vivienda como en un vehículo, el equipo de presión consume energía, y ésta difícilmente puede ser reciclada. Y este equipo también pesa, ocupa espacio, lo cual es precisamente el motivo por el cual en las frenadas regenerativas no se puede utilizar la celda de combustible del vehículo para obtener hidrógeno.Pero el principal inconveniente del sistema, además de la corta vida, complejidad, pesos, volúmenes, pérdidas, peligros, es su escasísimo rendimiento. Además de ser sólo un vector energético, no energía directamente concentrada como el caso del petróleo, gas o carbón.Veamos el concepto de vector energético [12]:Energía eléctrica ? Proceso ? Almacenamiento ? Proceso ? Energía eléctrica.Si los procesos se llaman carga/descarga o electrólisis/oxidación controlada, y el almacenamiento se llama Batería o Depósito de Hidrógeno, es secundario. El concepto es el mismo: a partir de energía eléctrica en ciertas condiciones, almacenada mediante algunos sistemas y procesos, obtenemos energía eléctrica en otro momento y lugar, en otras condiciones.Éste es el principio de vector energético: un sistema de transformación y almacenamiento de energía. Lo mismo da que sea por batería que sea por hidrógeno o algún otro elemento, como biocombustibles.Lo que importa, es la energía que entra, y la energía que sale. Para el caso se trata, directamente, de energía eléctrica en la entrada, que puede ser, por ejemplo, obtenida a partir de fotovoltaica y/o eólica u otro tipo de renovable, mejor si es intermitente, pues así se puede aprovechar mejor (más sobre este importante punto en la última entrega), para luego utilizar dicha energía, también de tipo eléctrico, bajo la demanda de algún usuario (por ejemplo, el pedal del acelerador).Por la termodinámica, nunca obtendremos tanta energía a la salida como la que le hemos metido en la entrada. Es decir, que por cada KWh que le metamos al sistema, sólo recuperaremos una parte, menos del KWh que le hemos metido. Esto, que en realidad es una TRE inferior a uno, sólo tiene sentido, y mucho, para casos en los que la energía se obtiene de manera intermitente y necesita ser usada a discreción. En tal caso, como cualquier TRE, interesa que sea lo más alta posible.Y aquí es donde ‘muere’ el hidrógeno. El principal motivo es el engorro y consumo de la compresión y almacenamiento (sin contar las pérdidas de los depósitos), pero los rendimientos tanto de la electrólisis, como de la celda de combustible, dejan mucho que desear.Aunque en el aspecto de rendimiento se va a entrar en detalle en otra entrada posterior, al menos en este caso se va a hacer un escueto recuento del rendimiento de uno coche de celda de combustible como el Honda FCX, con un eléctrico puro, como por ejemplo, el Renault Fluence.El Honda FCX consume alrededor de 1Kg de H2 por cada 100 Km. Lo cual equivale a unos 40KWh. El Renault Fluence, alrededor de 16KWh. Valores nominales del fabricante en ambos casos. Y lo peor, es que las pérdidas para obtener el hidrógeno y comprimirlo es donde está la mayoría de la pérdida de rendimiento.De hecho, haciendo los números redondos, estaríamos hablando de un rendimiento entre la electricidad que sale por la que entra de alrededor del 30 – 35% para el FCX (como un diesel!!), con alrededor del 60 – 70% del Fluence, contando de KWh en el enchufe a Km realizados. Directamente el doble. Y eso que el hidrógeno, en teoría, permite un coche más ligero y con menos espacio para el sistema de energía. La única ventaja real es la recarga del depósito de H2, que es rápida.La hidrólisis, en condiciones reales de la industria, difícilmente supera el 60%, aunque hay algunos casos que llega al 70%, si bien en muchos otros está en el 50%. Eso implica un gran gasto de electricidad para conseguir el hidrógeno, y por tanto, encarece el mismo. Si con una pequeña fracción del coste, se obtiene hidrógeno a partir del gas natural, que es exactamente la situación en 2014, y no parece que vaya a mejorar, especialmente en unos EEUU con el gas a precios irrisorios debido al frácking [13], es lógico que el hidrógeno no tenga un origen ‘renovable’.Además, es una tecnología, que aunque lleve bastante tiempo en desarrollo, todavía no está, ni de lejos, madura. Lo bueno es que podría ser que hubiese mejoras sustanciales, aunque lo malo es que apenas se espera que lleguen al nivel al que están actualmente las baterías a nivel de rendimientos, coste, vida útil, sencillez, infraestructura, inversión, estado de la tecnología, situación del automóvil y obtención, en general, del hidrógeno mismo. El cambio a una ‘economía del hidrógeno’ no sería realmente rápido, corto ni sencillo.Curiosamente, precisamente Opel considera que las baterías son sólo un paso intermedio hacia el ‘Wasserstoff’.[1] http://en.wikipedia.org/wiki/Hydrogen_economy [2] http://es.wikipedia.org/wiki/Reacci%C3%B3n_%C3%A1cido-base [3] http://en.wikipedia.org/wiki/Fuel_cell [4] http://en.wikipedia.org/wiki/Plantinum [5] http://en.wikipedia.org/wiki/Polymer_electrolyte_membrane [6] http://en.wikipedia.org/wiki/LZ_129_Hindenburg [7] http://es.wikipedia.org/wiki/Honda_FCX_Clarity [8] http://en.wikipedia.org/wiki/Space_Shuttle_Main_Engines [9] http://en.wikipedia.org/wiki/Saturn_V [10] http://www.aecientificos.es/empresas/aecientificos/documentos/LAECONOMIADELHIDROGENO.pdf [11] http://en.wikipedia.org/wiki/Haber_process [12] http://en.wikipedia.org/wiki/Energy_carrier [13] http://crashoil.blogspot.com.es/2013/11/el-fracking-se-fractura.html
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