The Oil Crash

Contingut sindicat
La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas. En este blog se analizan las noticias relacionadas con este tema y qué medidas se pueden tomar para remediar la carestía que viene.
Actualitzat: fa 12 hores 44 minuts

La hora de la responsabilidad

5 Desembre, 2016 - 21:28
Queridos lectores,

El último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO) 2016, incluía una detalladísima discusión sobre las perspectivas del mercado del petróleo, como ya comentamos en el post dedicado a este informe. En el WEO 2016 se explica cómo la caída de inversión actualmente observada en las compañías dedicadas a la explotación de hidrocarburos llevará, si no se revierte pronto, a graves problemas de abastecimiento de hidrocarburos líquidos (también conocidos como "todos los líquidos del petróleo") en los próximos años. Ilustraba el WEO 2016 la magnitud de ese problema con una gráfica que merece la pena rescatar.



En este gráfico se muestra cómo la producción de las fuentes de petróleo más o menos aseguradas podría ser insuficiente para cubrir la demanda de petróleo en un momento tan temprano como 2018. Es significativo que el escenario de referencia que toma la AIE para hacer su predicción sobre la evolución de la producción y demanda de petróleo contempla una recuperación del precio internacional del oro negro ya en 2017, a pesar de que sabemos que la recuperación de precio no será jamás duradera y que, al contrario, el precio irá oscilando cada vez más rápido a medida que nos adentremos en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. A pesar de esa poco verosímil recuperación duradera del precio del petróleo que la AIE estima que debe comenzar en unos meses, la propia Agencia no debe contar con que se consolide la recuperación lo suficiente como para que los yacimientos que aún no se han puesto en explotación empiecen a producir, pues es justamente la producción que debería provenir de esos yacimientos el único tipo de petróleo que no está incluido en la figura 3.16 que reproduzco más arriba. Además, resulta llamativo que la AIE no haya puesto más que el horizonte productivo a diez años vista, cuando sus escenarios cubren 25 años. Tomemos, por tanto, un poco más de perspectiva.

Este año la AIE nos presenta una estadillo muy desglosado, con tipos de yacimiento que antes no distinguía, en su Tabla 3.11



Si uno representa los valores de esa tabla, sobre todo el horizonte de la previsión de la AIE (es decir, hasta 2040) y usando unos colores similares a los suyos, lo que se obtiene es lo siguiente.


Aquí he desglosado los tipos de yacimiento que no están incluidos en la Figura 3.16 en dos categorías: encontrados pero no aprobados para su explotación (franja roja) y por encontrar (franja lila). Incluyo también como categoría aparte las ganancias de proceso (franja amarilla), aunque en la Figura 3.16 está unida a "Otros". Por otro lado, no sólo represento los datos hasta 2040, sino que para mejorar la perspectiva del momento utilizo los datos de 2000, 2005 y 2010 que he recuperado de los anteriores WEOs. En los informes anteriores no había algunas de las categorías actuales de explotación; en particular, el petróleo convencional no venía desglosado en campos post-pico, de legado y en ascenso  (repasen el post sobre el WEO 2016 donde se explican estas categorías), así que he interpolado linealmente los datos para que el aspecto del gráfico sea más razonable (recordando que "legado" y "en ascenso" tienen como fecha convencionalmente fijada de arranque el año 2000, con lo que su valor ese año es cero), aceptando un pequeño grado de error con ello.

Del gráfico de arriba se ve claramente dónde está el problema: dada la actual pésima situación financiera de las compañías (que se remonta en realidad a 2011), no es previsible que se vayan a poner en explotación en ninguna fecha temprana los campos que ya cuentan con permiso de explotación pero que no se explotan, y tampoco parece probable que se pidan permisos para yacimientos ya identificados; peor aún, dados los recortes en exploración y desarrollo es probable que no se vayan a descubrir nuevos yacimientos a un ritmo ni medianamente comparable al de las dos pasadas décadas. Ése es el sentido de la Figura 3.16 con la que abro el post (y esa figura es todavía optimista, como ya explicaré cuando escriba la edición de este año de "El ocaso del petróleo").

Pongamos la cosa en mejor perspectiva: redibujemos la figura 3.16 pero usando los datos de la tabla 3.11 para completarla hasta 2040 y con datos de los anteriores WEOs para los años anteriores a 2015, para ver de dónde venimos y a dónde vamos.


Esta gráfica muestra claramente algunas de las cosas que llevamos tiempo comentando en este blog: que la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo aproximadamente en 2005, que desde 2010 la producción de petróleo convencional empezó un suave declive y, finalmente, que 2015 es probablemente la fecha del peak oil, el temido momento a partir del cual la producción de todos los tipos de hidrocarburos líquidos (convencionales y no convencionales) llega a su máximo y a partir de ahí su declive es inexorable. La gráfica, empero, nos dice algunas cosas más: nos dice que, si no se recupera la inversión y los campos ahora mismo aparcados o simplemente no buscados no se ponen en línea, la producción de hidrocarburos líquidos caerá un 40% respecto al nivel actual en sólo 25 años (y eso sólo en volumen; esperen a que publique "El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016" para ver la energía neta). 

Insisto: esa gráfica solamente representa los datos oficiales de la AIE; no he hecho ningún cálculo con ellos (aparte de la interpolación de los años anteriores a 2015, en todo caso valores históricos); por tanto, es tal cual lo que aparece en el informe. Y ya es bastante preocupante.

Delante de este hecho, me planteo varias preguntas, que quisiera trasladar públicamente a los responsables del Gobierno de mi nación:

- El Gobierno español es, como el resto de los gobiernos de la OCDE, receptor de este informe. Las personas al cargo de recibir el informe y valorarlo, ¿se han dado cuenta de la gravedad que translucen estos datos? 

- ¿Piensan emitir alguna recomendación oficial al Gobierno español para que se prepare para este escenario tan complicado que dibuja la AIE?

- Si la posición de las personas al cargo o incluso del propio Gobierno español es que confían en que las categorías de hidrocarburos líquidos no incluidas en la Figura 3.16 (recordemos: encontrado y no explotado, y por encontrar) compensarán el vacío observado, ¿han tenido en cuenta las previsiones de la AIE, que indican que para compensar la desinversión de estos años tendrían que aprobarse nuevos yacimientos a ritmos históricamente nunca vistos?



- Dada la gravedad de lo que se anticipa, ¿no cree el Gobierno español que debería pedir explicaciones más detalladas a la Agencia Internacional de la Energía?

- Si el Gobierno español decide inhibirse y no actuar delante de un asunto de tanto calado que, por lo que parece, va a manifestarse en los próximos pocos años, ¿no estaría incurriendo en una gravísima responsabilidad? ¿Puede el Gobierno español ignorar completamente los avisos, aún velados pero cada vez más claros, de un organismo de referencia como es la Agencia Internacional de la Energía?

Cuando vengan los problemas, no digan que no se les avisó, no digan que la información de la que disponían no era clara. Digan, más bien, que no supieron cómo reaccionar, que tuvieron miedo a las consecuencias, que prefirieron cerrar los ojos, como los niños, a ver si los problemas se desvanecían por sí solos. Pero, por desgracia, no estamos hablando de un problema de niños.

Salu2,
AMT
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Tras las elecciones en EE.UU.: La situación real de Estados Unidos

20 Novembre, 2016 - 19:54
Queridos lectores,

Un nuevo contribuyente se uno al ya nutrido elenco de The Oil Crash, Faxanadu. En su primera contribución, Faxanadu analiza la situación de los EE.UU. y lo que significa (si es que significa algo) la victoria de Donald Trump. No todo el mundo estará de acuerdo con todas sus apreciaciones, pero en todo caso espero que su ensayo sea de su interés.

Salu2,
AMT

Elecciones en Estados Unidos: la situación real de Estados UnidosLos economistas normalmente se fijan en solo dos aspectos de la economía:

-El primero es el que proporciona bienes y servicios a la comunidad (ropa, comida, entretenimiento, etc.)

-El segundo es el que provee al primero de servicios financieros (seguros, crédito, administración de fondos, etc.)

-Pero hay un tercero que ellos no tienen en cuenta. Y es la capacidad del medio para proporcionarnos recursos y energía. Y de hecho el tercero es la base de los otros dos.

El PIB mide la actividad económica (es decir: el gasto de energía). El valor que nos interesa es el gasto de energía per cápita (o sea: la riqueza per cápita)https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2012/03/per-capita-world-energy-by-source.png
La gráfica se divide en varios tramos:

-Desde el final de la segunda guerra mundial hasta 1970 la producción de energía per cápita del mundo aumentó muy rápidamente. Es decir: aumentó la riqueza y el bienestar de todo el planeta a buen ritmo.

-A partir de 1970 la energía per cápita del mundo empezó a moderar su crecimiento. Inicio de la estanflación en América.

-A partir de 1980 la energía per cápita del mundo se mantuvo casi plana. Inicio de la estanflación mundial.

-A partir del año 2000 la energía per cápita del mundo volvió a crecer a buen ritmo. Pero todo este crecimiento se lo chupó China y otros países no-occidentales. Para Occidente no supuso ninguna mejora.

-A partir de este año en el que estamos (el 2016) la energía per cápita del mundo seguramente se estancará (con suerte) o incluso empezará a declinar. A menos que ocurra alguna clase de milagro de última hora, la energía per cápita del mundo empezará a declinar.

La ley de rendimientos decrecientes

La energía no es solo un recurso, la energía es la base de la economía: es el motor que mantiene toda la economía funcionando. Y cuando la energía comienza a volverse escasa, la lógica productiva hace que se transfiera desde donde menos rinda hasta donde más rinda. La ley de los rendimientos decrecientes dice que los recursos rinden más donde son más escasos.

Estados Unidos era el país que más energía consumía y por tanto donde menos rendía la energía. Cuando la energía mundial frenó su enorme crecimiento en 1970, la lógica productiva hizo que la energía empezara a transferirse a otros países con menor consumo energético. La economía de Estados Unidos empezó  su camino de declive y de desintegración frente a sus rivales económicos. Desde entonces Estados Unidos no puede competir contra ellos. Y a cada año que pasa la situación empeora.

El resultado lo podéis ver en esta gráfica. La economía americana está en descomposición desde entonces. Y Estados Unidos ya ha perdido sobre 1/3 de su economía real:https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2016/09/commercial-and-industrial-energy-consumption-per-us-employee.png
¿Cómo afectó esto a Estados Unidos?

Pues lo podéis ver en esta gráfica.https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fe/Olduvai.PNG
La gráfica está desactualizada porque la elaboró Duncan en el 2007. De todos modos solo tiene un dato erróneo. El declive mundial no será a partir del 2008, será a partir del 2016. Y si ocurre un cisne negro de última hora puede ocurrir incluso más tarde que eso.

Los esfuerzos de Estados Unidos desde 1970

Desde 1970 la economía de Estados Unidos está en un proceso inevitable de descomposición. El gobierno de Estados Unidos obviamente conoce y comprende la situación desde hace mucho tiempo. Y no se han resignado a aceptar la situación (porque ningún gobierno lo haría). Han tomado dos medidas al respecto:

- Cambiar el sistema monetario y comercial internacional

- Keynesianismo

Estados Unidos cambia el sistema monetario y comercial internacional

En 1971 (o sea: justo el año en el que la economía de Estados Unidos empezaba su inevitable proceso de descomposición) Estados Unidos empezó a maniobrar para salvar su economía: abandonaron el patrón oro y cambiaron el sistema comercial internacional.

Antes de 1971 el dólar era la moneda de reserva del mundo. Estaba respaldada por oro físico. Era además la moneda del comercio. Las naciones guardaban los dólares en sus bancos, y usaban los dólares para comerciar entre ellas, porque sabían que en cualquier momento podían cambiar sus dólares por oro físico.

A partir de 1971 Estados Unidos abandona el patrón oro. Desde entonces el dólar ya no está respaldado por oro. Está respaldado por la capacidad de destrucción de Estados Unidos.

¿Cómo funciona el nuevo sistema comercial a partir de 1971? Pondré un ejemplo sencillo:

El dictadorzuelo de Oriente Medio sigue vendiendo su petróleo en dólares. Pero no lo hace porque los dólares sigan estando respaldados por oro. Lo hace porque lo han engañado. O porque lo han sobornado. O porque le han amenazado con matarlo de un bombazo.

Si en el antiguo sistema los dólares estaban respaldados por oro, en el nuevo sistema están respaldados por la capacidad genocida de Estados Unidos.

Desde 1971 Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera...

Con el nuevo sistema económico y comercial internacional, Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera, puede gastarlo en lo que le parezca más conveniente para salvar su economía, y además sin generar apenas inflación porque el dinero se va fuera.

Se va fuera de Estados Unidos por dos motivos. Primero porque la balanza comercial de Estados Unidos es negativa (ellos importan más de lo que exportan porque su economía está en descomposición). Y segundo porque multitud de países necesitan tener dólares. Los necesitan porque han sido convencidos por las buenas (o por las malas) de que deben usar el dólar como moneda de reserva y de intercambio.

...y puede apropiarse de las riquezas del mundo de forma prácticamente gratuita

Estados Unidos desde 1971 se está empobreciendo. Pero ha encontrado la forma de apropiarse de la riqueza ajena sin dar nada a cambio:

Imprime todos los dólares que quiere. Y los usa para comprar todos los bienes que generan las demás naciones. Esos dólares no le cuesta ningún trabajo imprimirlos. Y mientras tenga la capacidad de destruir gobiernos y naciones esos dólares tienen valor.

Keynesianismo

Desde el año 1971 la economía americana se está desintegrando. Así que Estados Unidos tiene un problema doble. Dar trabajo a su población porque sus ciudadanos se están quedando sin empleo. Y aumentar el PIB (o al menos evitar que baje). La solución es sencilla: políticas keynesianas.

Estados Unidos utiliza la impresora para pagar toda clase de gastos públicos, generar empleo y aumentar el PIB. El exceso de dinero sale fuera y no genera apenas inflación.

Pero no todo es de color de rosa

Por lo que he contado hasta ahora, quizá alguno tenga la impresión de que Estados Unidos ha afrontado exitosamente su problema, y ha encontrado la manera de crear empleo y aumentar su PIB.

Pues es justo al revés. En realidad el problema que tiene Estados Unidos es cada vez gordo y más difícil de resolver. Lo único que han logrado es posponer su declive. Pero nada más.

En la actualidad Estados Unidos es un país quebrado. Su clase media ha desaparecido (o está en vías de hacerlo). Y sus enemigos externos se multiplican.

Estados Unidos es un país quebrado y su economía ya no se levanta

Los países pueden tener deuda consigo mismos o con otras naciones. El FMI y el Banco Mundial dicen que cuando la deuda es consigo mismo, no puede ser superior al 250% del PIB. Y que cuando la deuda es con otras naciones no puede ser superior al 150% del valor de las exportaciones. Si un país supera esos valores, el país está quebrado de forma casi irreversible.

Estados Unidos ha más que doblado esos dos valores. En otras palabras: están más que quebrados.

Y la única manera que tienen de estimular su economía es con medidas keynesianas, pero no funcionan. Porque Keynes propuso sus medidas para momentos puntuales de crisis, no para usarlas de forma ininterrumpida durante 45 años.

El declive de la clase media americana

Debido a tres factores:

- Para ayudar a sus empresas a ser más competitivas y evitar que sean desplazadas por la competencia extranjera, Estados Unidos intenta rebajar los costes laborales. Lo hace permitiendo que entren millones de extranjeros en edad de trabajar. El resultado es que están dinamitando los salarios. Y destruyendo el nivel de vida de su población.

- El gobierno necesita financiarse, pero no puede cobrar demasiados impuestos a los ricos porque se llevarían su fortuna al extranjero y hundirían el país. Por eso el peso de los impuestos recae sobre la clase media. Es la única que no tiene forma de escaparse del rodillo fiscal. Y por tanto es a la que están asfixiando.

- Para ayudar a su economía, el gobierno puede optar por una guerra de divisas abierta o encubierta. El modo de hacerlo es bajando el precio del dinero y aumentando la masa monetaria. Ambas medidas significan menor poder adquisitivo para el americano común. Y ambas medidas han sido usados por el gobierno americano.

Se multiplican sus enemigos

Se multiplican tanto las naciones que rechazan comerciar con dólares, como las que rechazan usar el dólar como moneda de reserva.

Las guerras de Irak y Libia fueron debidas a eso: Estados Unidos intenta que sirvan de escarmiento a los que desafían al dólar. Hasta el año 2000 ningún país se había atrevido a dejar de vender su petróleo sin usar dólares. Irak fue el primero que lo hizo. Por eso Irak fue invadido, Saddam acabó en la horca, y sus hijos murieron acribillados.Gadafi fue el presidente de la Unión Africana. Él quería que África dejara de comerciar en dólares. Y quería que las reservas africanas estuvieran basadas en una moneda (el dinar) que a su vez estaría basado en oro (no en dólares). La agresión contra Libia fue mucho más rápida que contra Saddam.El caso de Siria es más complicado. Cómo Estados Unidos no puede atacar a Irán directamente, opta por aplicarle sanciones de todo tipo, y por machacar a Siria porque es un aliado de Irán y de esa manera presionan a Irán.

¿Soluciones?

Estados Unidos no tiene solución (salvo que ocurra un cisne negro de última hora). Por tanto da igual que ganase Clinton o que ganase Trump.


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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

18 Novembre, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo con un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más del 50% de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante... pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y por los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resumen ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con los que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 en la atmósfera no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están pidiendo minar las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas ya habían empezado cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, de los cuales aproximadamente el 37% serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio, que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, y que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversas (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión en el sector). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, es decir, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE; y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% respecto a los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión para aumentar la producción, y que es precisamente el petróleo de fracking el que podrá reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo (y encima cuando reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 - un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo. Y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas 
Políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados; y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento, la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta, se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.



A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y la alternativa no es mucho mejor. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, pero se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutibles, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tiene razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual les evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década)". Este hecho contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son los dos lugares donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004; pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB, por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo la proporcionalidad habitual.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Donald Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE; y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

18 Novembre, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo de un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante, pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resume ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con el que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están minando las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas empezaron cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, que serán aproximadamente el 37% de todos los vehículos en ese año serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversos (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE, y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% de los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión, y que es precisamente el petróleo de fracking el que puede reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo y además reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 (un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo (y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados, y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.





A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y las alternativas no son mucho mejores. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, peor se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutible, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tener razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década". Este hecho, que contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

 Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son las dos regiones donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004, pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo proporcionalidad.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Dondal Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE, y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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El colapso social

10 Novembre, 2016 - 02:29


Queridos lectores,

Había pensado inicialmente titular este post "Causas y consecuencias de la victoria de Donald Trump en las presidenciales estadounidenses: la perspectiva energética", para dar una cierta continuidad a los posts que en su día escribí sobre Grecia y el Reino Unido. Sin embargo, creo que será más interesante hacer que este artículo verse sobre un fenómeno de alcance mucho más global. Pero antes de pasar a esa escala, analicemos qué ha sucedido en EE.UU.

Como saben, el candidato republicano Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de 2016 en los EE.UU., pasando muy por delante de la candidata demócrata Hillary Clinton. La victoria es tan abultada (a la hora que esto escribo, Trump se asegura 290 de los votos electorales, frente a los 228 se su contrincante, aunque el porcentaje de voto sea muy similar y de hecho ligeramente mayor para Clinton) que parece mentira que no se reflejara en las encuestas. La campaña electoral ha sido terriblemente atípica: la nominación de Trump fue ya sorpresiva y levantó ampollas, pero la victoria en las primarias del tupé más famoso del mundo después del de Tintín fue clara. Sin embargo, en las últimas semanas la campaña se había vuelto auténticamente esperpéntica, con muchos episodios de guerra sucia. Por el lado de Trump, se aireó convenientemente comentarios del Sr. Trump de hace más de 10 años, comentarios tremendamente desagradables y denigrantes pero que eran bien conocidos (se grabaron en un programa de radio, aunque no fueran emitidos); por el lado de Clinton, los problemas asociados a la filtración de sus emails y algunos wikileaks comprometedores, que mostraban una personalidad prepotente y con ciertos rasgos psicopáticos. A pesar de la enorme asimetría entre unas y otras acusaciones (que Trump es un grosero y un zafio, aparte de un ególatra, es algo conocido desde el principio, en tanto que las acusaciones sobre Clinton eran mucho más graves y fundadas), muchas voces en el partido republicano presionaron para que Trump renunciara, e incluso aceptaban la inevitable derrota frente a Clinton. Dada la negativa de éste a renunciar, las encuestas de los principales medios anunciaban una holgada victoria de la Clinton, que al final se ha acabado convirtiendo en una holgada derrota. ¿Qué ha pasado aquí?

A posteriori el análisis es simple, pues el fenómeno lleva meses de recorrido y quién ha querido verlo lo había visto desde hacía mucho tiempo (vean, por ejemplo, este lúcido análisis de John Michael Greer de enero pasado).  La cosa parece clara: la mayoría de los trabajadores de los EE.UU. no se están beneficiando de la tan cacareada recuperación económica, sino más bien al contrario: cada vez viven peor, con menos dinero y más penuria, y la amenaza constante de quedarse en el paro. De manera machacona los medios de comunicación repiten las consignas que recogen los puntos de vista de la élite del país, que allí como aquí culpabilizan a los excluidos por su exclusión mientras venden una fantasía según la cual los bravos y decididos "emprenden" y que si no nadas en la abundancia es culpa tuya. Tal sermón de los rectores de la Santa Iglesia del Perpetuo Crecimiento acaba siendo insultante para las humildes y honradas gentes que viven en el mundo real y trabajan de sol a sol para vivir en la frontera de la indigencia, cuando no por debajo de ella. Sobre todo porque, a la vista de todos, las élites se corrompen y aceptan favores, a cambio de desviar fondos públicos (fruto directo e indirecto del sudor de los trabajadores) para apuntalar grandes empresas que generan poco empleo y para pagar retribuciones obscenas a sus cuadros directivos, los cuales a menudo nutren y se nutren de la élite política. Y toda esa corrupción y desvíos de fondos pasa allí como pasa aquí, y en realidad en todo el mundo occidental. Así que la gran masa de trabajadores siente cada vez más resentimiento con unas élites cada vez más insensibles con su sufrimiento, y al final deciden optar por salirse de las opciones preestablecidas: en vez de optar por el mal A o el mal B, deciden escoger el mal C, que al igual que el A o el B será malo para ellos (lo cual no es novedad) pero también lo será para las élites, y ahí reside su atractivo. Si los votantes de EE.UU. han preferido a Donald Trump no es porque sean mayoritariamente misóginos o xenófobos; muchos lo serán, sin duda, pero lo que les atrae del discurso demagógico del Sr. Trump es la promesa de un futuro mejor; como mínimo, si no porque les dé algo mejor a ellos, porque les promete algo peor para las élites.

No cabe esperar que el Sr. Trump vaya a hacer algo significativamente diferente a lo que han hecho sus predecesores, entre otras cosas porque todo el entramado de poder de las élites no permite implementar fácilmente cambios sustanciales. En añadidura, la gran crisis global que lleva ya muchos meses gestándose acabará de explotar durante su mandato y su capacidad de maniobra será reducida, y bastante tendrá con evitar que la implosión económica se le lleve por delante. Donald Trump es tan sólo el síntoma de la enfermedad, y no su cura. Una enfermedad simple y comprensible: las clases trabajadoras se sienten cada vez menos representadas y más traicionadas por las élites tanto políticas como económicas. Y en tanto que los sistemas políticos occidentales continúen siendo democráticos es previsible una cada vez mayor desafección de las clases populares respecto al discurso y los intereses de la élite, y que vayan optando por opciones de voto cada vez más radicales y previsiblemente populistas.

Como decimos, el fenómeno es global: en todo el opulento mundo occidental vemos manifestaciones del creciente espacio que ocupan las opciones que se reclaman rupturistas con el sistema, que atacan de manera abierta a las élites ("la casta", se suele decir en España), y que propugnan un cambio radical de las relaciones económicas y sociales de modo que se pueda recuperar la prosperidad perdida, ese contrato social que favoreció, durante las décadas de expansión económica, el establecimiento del llamado "Estado del Bienestar". Y mientras no se produzca una vuelta al anterior status quo, la animadversión de las masas contra las élites será cada vez mayor y las soluciones que irán surgiendo serán cada vez más radicales y eventualmente violentas.

Aunque la configuración de un sistema social más igualitario y con un mejor reparto de la riqueza sin duda favorece la cohesión social, no es la desigualdad del reparto de la renta la que ha favorecido este cambio tan abrupto de la percepción social. Simplemente, porque la desigualdad del reparto de la renta siempre ha existido, en cualquier escala histórica que se quiera mirar, por lo menos desde la Edad Antigua. Lo que realmente ha cambiado es un descenso relativamente rápido desde unos niveles de renta bastante elevados para amplios estratos de la sociedad occidental. Ciertamente, los niveles actuales son aún más elevados que los que se disfrutaban en Occidente hace tan solo 4 ó 5 décadas, pero no venimos del vacío sino que tenemos un pasado. Y si nuestros padres y abuelos pudieron aceptar unas condiciones más precarias con la esperanza de conseguir una vida mejor para sus hijos, en la actualidad lo que se ofrece de manera poco disimulada son unas condiciones cada vez peores y menos garantizadas: ya comentamos que es mucho más difícil adaptarse a un mundo en decrecimiento que a uno en crecimiento. Si de golpe desapareciera toda la población occidental y fuera reemplazada por población de los denominados países emergentes, aceptarían la situación actual y la considerarían un privilegio, incluso sabiendo que el descenso era inevitable. Es justo esta generación criada en la fase creciente la que tiene más dificultades para aceptar el decrecimiento, sobre todo con el modelo de gestión que se propone desde la élite. Y es por eso que la batalla es aquí y ahora: la generación de nuestros hijos ya habrá crecido en la costumbre de decrecer y para ellos aceptar lo que se da porque "es lo que hay" será algo natural. Por eso es tan importante decidir aquí y ahora cuál es el modelo de decrecimiento que vamos a adoptar, es por eso que es tan urgente abrir públicamente este debate antes de que por la vía de hecho se adopten falsas soluciones aún más devastadoras de la mano de caudillos surgidos por aclamación popular.

Porque ésta es la cuestión de fondo, la que no se quiere discutir pero está en la base de todo lo que está pasando: que estamos decreciendo porque es algo inevitable, algo que es consecuencia de la imposibilidad de continuar expandiendo la base energética y material de nuestra economía. Y si no podemos consumir más energía y más materiales, aún cuando podamos mantener un nivel muy alto, nuestro sistema económico-social tiende a colapsar, pues necesita que el consumo siga creciendo. De otro modo nuestro sistema entra en barrena, entra en una crisis, en la que ya estamos desde 2008, que no acabará nunca, no dentro de este paradigma económico.

Durante los largos años que ya llevamos de esta crisis, que en realidad tiene mucho de crisis energética no reconocida, no pocos han teorizado sobre cómo se tiene que manifestar una crisis energética centrándose en aspectos meramente económicos, tomando éstos en completo aislamiento en el cual transcurre el hecho económico. Pero eso no tiene nada que ver con cómo pasan las cosas en el mundo real. Si la cantidad total de energía anualmente disponible en el planeta Tierra deja de crecer (punto al que todavía no hemos llegado pero al que nos estamos acercando), entonces el PIB de todo el globo, tan estrechamente ligado al consumo de energía, deja de crecer. Y el día que la cantidad de energía disponible en la Tierra disminuya, entonces el PIB agregado de todas las naciones del mundo comenzará un imparable descenso que durará décadas. Los prestidigitadores económicos continuarán insistiendo en que se puede, gracias al ingenio humano, seguir creciendo consumiendo menos energía, pero es una falacia: como muestran los datos y ya hemos discutido aquí, la única desmaterialización que se puede producir es la de la clase media. Su destrucción, vaya. Así que no es de sorprender que en estos años de progresiva ralentización del consumo energético global a quien le haya tocado recibir el peso de la crisis sea justamente a las clases trabajadoras, y que sean éstas las que estén propiciando el maremoto político que estamos viviendo, desde Grecia hasta EE.UU. pasando por el Reino Unido, Hungría o Polonia, y quién sabe si mañana Francia, Alemania o España.

Y si esto ha pasado mientras la producción total de energía en el mundo aún subía, aunque fuera más lentamente, y mientras la producción del sector energético más crítico y más afectado, el de los hidrocarburos líquidos (llamados, en abuso de notación, "petróleo", como si todos lo fueran) estaba aún llegando a su cenit, ¿qué creen que pasará ahora que todo indica que ya hemos comenzado el descenso de la producción de todos los líquidos del petróleo? ¿Qué pasará cuando la lógica del beneficio inmediato, que causó una gran descapitalización del sector de los hidrocarburos en los últimos años, conlleve una caída rápida, irreversible y sin precedentes de la producción por razón de la excesivamente fuerte caída de la inversión? Nuestros despistadísimos expertos energéticos continúan hablando del milagro del fracking y la quimera de la independencia energética de los EE.UU. cuando estamos a punto de presenciar un colapso sin precedentes del sector. Un colapso que se va a dar en un contexto de precios bajos, no altos, contrariamente a lo que dice la ortodoxia económica, porque no han entendido qué significa entrar en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. Mientras la clase media se desintegra, como consecuencia inevitable del descenso energético y el mantenimiento de las políticas actuales, nuestros expertos siguen esperando la llegada de una señal de precios que no va a venir por donde ellos esperan: para cuando el precio del petróleo se vuelva a disparar (algo que inevitablemente va a suceder en los próximos años) será ya demasiado tarde: algo se habrá roto para siempre. ¿El qué?, se preguntarán. Pues el tejido social que sustenta este sistema económico. El fin del contrato implícito entre las élites y las masas, lo que implica el colapso social. Un colapso del cual la Humanidad sólo ha demostrado ser capaz de salir por tres vías: mediante el aislacionismo totalitario (hacia lo que parece tender el Reino Unido y quizá el EE.UU de Trump), hacia el militarismo predatorio (el camino que más tiempo ha seguido EE.UU. y el que parece ser el preferido de Europa, y sobre el que España tendrá que definirse) o hacia la movilización popular en busca de la resiliencia y la simplicidad voluntaria - el camino más difícil e imposible mientras se siga la ortodoxia económica dogmática actual.

¿Se preguntaban qué era el Oil Crash? El Oil Crash era esto: no precios altos, sino el colapso social. Aunque en realidad lo que estamos viviendo es sólo el comienzo.

Salu2,
AMT 

P. Data: Por cierto que precisamente en las próximas semanas se proyectará en diversas localidades de España el documental "Decrecimiento" de los hermanos Picazo; quizá es el momento de llevar a ver su proyección a ese familiar que aún cree que lo que le explica son cuentos de terror para niños.

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Algunos apuntes sobre los Vehículos Híbridos

3 Novembre, 2016 - 22:29
Queridos lectores,

Como habíamos prometido, Beamspot continúa con su exhaustiva y extraordinaria serie sobre el coche eléctrico; en esta entrega, analiza los coches híbridos. Recuerden que pueden encontrar el enlace a los anteriores posts, a éste y a los futuros en "Análisis en profundidad sobre la viabilidad del coche eléctrico"


Salu2,
AMT

Algunos apuntes sobre los Vehículos híbridos. Como se ha visto, casi todo lo aplicable a vehículos eléctricos es, al menos en parte, aplicable a los vehículos denominados híbridos. En el fondo, esto es debido a que un vehículo híbrido es en realidad un vehículo que mezcla dos tipos de propulsión. Más concretamente, en el ámbito que nos atañe y como ‘concepto popular’ (lejos del concepto real del diccionario), es la mezcla de propulsión eléctrica y motores térmicos.Dado que la metodología de control de ambos es muy dispar, y encima, se trata de conseguir objetivos muy diferentes, tenemos varias maneras de realizar la mezcla. Para empezar, están los sistemas Start&Stop, que en sí mismos, no tienen casi nada de híbridos, pero además de incluir esta tecnología en los híbridos, también es la base o punto de partida de los híbridos más sencillos, los llamados ‘mild hybrid’. Siguen a éstos, con un gran parecido, los híbridos paralelos, los mixtos (paralelo y serie), y los híbridos serie, también llamados ‘rango extendido’ o ‘range extended’. Este orden además va clasificado de menor a mayor potencia del motor eléctrico en la mezcla.Los primeros, llamados Stop&Start o Start&Stop [1], son coches con propulsión meramente térmica. La diferencia entre estos y los térmicos ‘normales’ es que el motor se para cuando llegan a un semáforo, volviendo a arrancar enseguida. Así pues, no se les puede considerar híbridos, pues no hay propulsión eléctrica.Sin embargo, no son iguales a los de siempre. La diferencia es que el alternador ahora está sustituido por un motoalternador, es decir, que tanto genera electricidad como que arranca al motor térmico cuando hace falta, si éste está ya caliente y en condiciones (en frío arranca con el motor de arranque clásico), hace ambas funciones.  Es por tanto, tan parecido como pueda parecer al motor de un eléctrico, hasta el punto que también suele ser trifásico, en bastantes casos de hasta 10KW (más que cualquier alternador), suele llevar un inverter, y es un buen banco de pruebas para otras cosas.El gran punto débil de este sistema suele ser que no sólo no ahorra combustible de manera acusada, si no que la batería de plomo suele tener la vida más corta, además de estar sobredimensionada. Más inconvenientes reales existen, aunque pasan desapercibidos. Uno de ellos es que la tensión de KL30, la de la batería, cae tanto cada vez que arranca que resetearía muchos de los elementos internos del vehículo. Eso obliga a encarecer y complicar toda la electrónica de a bordo para que puedan trabajar en condiciones de baja tensión, y/o da pie a nuevos elementos extra, buenos bancos de pruebas para experimentos varios, que además de pasar desapercibidos, sirven para coger experiencia y datos que de otra manera sería demasiado difícil, caro, complejo, peligroso en cuanto a percepción por parte del cliente, malo para las ventas, etc.Un ejemplo, es el i-Eloop de Mazda [2] (con el permiso de Apple de momento). Se trata de un sistema en el que se aprovecha la energía cinética en la frenada para recargar la batería principal a partir de un supercondensador que se encarga de absorber dicha energía de manera rápida, para luego entregarla de manera dosificada a todo el sistema eléctrico. De esta manera, se minimiza la cantidad de combustible usado para alimentar todo el sistema eléctrico.Otros sistemas similares se utilizan no tanto para recargar la batería del vehículo como para arrancar el motor térmico en las salidas de los semáforos sin abusar de la batería del vehículo y estabilizar la tensión de KL30 sin los típicos bajones que pueden llegar a resetear toda la (cada vez mayor) circuitería del coche y/o encarecerla para que pueda operar en condiciones más difíciles.Dado que todos estos extras no son o no forman parte de la transmisión ni de ningún elemento de seguridad, ni siquiera es necesario que funcionen siempre (hay muchos propietarios de coches con este sistema que lo deshabilitan por razones varias, especialmente, porque ‘da mala imagen, de mal conductor que lo cala’). Lo cual reduce su costo a la vez que desempeña un factor importante en la curva de aprendizaje de los fabricantes y ayuda a recoger datos sobre fiabilidad y funcionalidad de los supercondensadores en esta su primera aplicación comercial de gran volumen en el sector del automóvil.Los siguientes tipos de híbrido son aquellos que se llaman ‘mild hybrid’[3] o algo así como híbrido ‘flojainas’. En realidad son los primeros híbridos como tal que salieron al mercado, anteriores al mítico Prius. Son híbridos paralelos, donde el motor eléctrico no sólo arranca el motor térmico si no que empuja también al coche en los primeros metros, hasta velocidades muy bajas. Este tipo de motores suele ir asociado a coches pequeños, con esquemas de transmisión poco convencionales, como variadores o cambios automáticos. El ejemplo habitual es el Honda Insight [4], económico (alrededor de 20000€ todo, sin ayudas), con un motor eléctrico de sólo 10KW (13HP), y una batería de 100V. En este caso, el motor térmico está siempre funcionando cuando hay movimiento aunque se esté arrancando.El siguiente paso en la evolución, es poner un motor eléctrico un poco más poderoso, y permitir que el motor térmico esté parado para velocidades muy bajas, movimientos en sitios como párquines, atascos, semáforos y conducción en zonas urbanas residenciales/peatonales. De esta manera el vehículo usa más la energía eléctrica y gasta menos gasolina, pero impone un mayor motor eléctrico, mayor batería, cambio automático, y da más a cambio. Siendo esto una ‘simple’ evolución lógica del primer tipo de híbridos, el paso estaba cantado. El resultado es lo que se llama un híbrido paralelo [5] (los dos motores pueden funcionar a la vez, empujando al coche, o sólo uno), y el máximo exponente es el Toyota Prius [6], quizás el modelo de coche más usado como taxi en las grandes urbes de España. Aunque en realidad, el Prius no es exactamente un híbrido paralelo, técnicamente hablando, pero de facto, se puede considerar así.Los motores del Insight
El siguiente paso evolutivo, pasa por simplificar aún más la transmisión, compleja para el Prius, y de paso, simplificar la fabricación del vehículo. Ahí nace el concepto de hibrido paralelo ‘through the road’ (a través de la carretera), que se puede ejemplificar con el Peugeot 3008 Hybrid4 o el Volvo V60[7].El concepto es sencillo: cojamos un coche de serie con cambio automático, y, ya diseñado desde el principio con esto en mente, le cambiamos el puente trasero (con el motor térmico habitualmente en el puente delantero) al coche de serie no híbrido por uno que incluya el motor eléctrico. Cambiamos la rueda de repuesto en el maletero por un pack de baterías con la electrónica, y añadimos en el salpicadero algunos ‘gadgets’ para hacer bonito y de paso permitir algo más de control por parte del usuario: tracción a las cuatro ruedas, control automático, eléctrico puro, térmico puro, etc.La transmisión es la más sencilla: no existe a nivel mecánico, pues lo único en común que tienen ambos puentes es la carretera (de ahí de ‘a través de la carretera’). Y la construcción también: permite tener una línea de producción que puede fabricar coches híbridos y no híbridos a la vez, con poco gasto. Este concepto permite varios modelos diferentes con motorizaciones diferentes compartir la hibridación (o no). La flexibilidad en la fabricación y funcionamiento es evidente, con lo que cada vez hay más fabricantes que están optando por este tipo de sistema. Incluso los hay que en lugar de poner el motor eléctrico dentro del puente, lo ponen en las dos ruedas traseras, con el inverter doble en la antigua ubicación del motor eléctrico, y más espacio para baterías.El puente trasero del 3004 Hybrid4
El siguiente tipo de híbrido sin embargo, ya representa una ruptura con la evolución vista hacia ahora. De hecho, es el paso inverso: la evolución de los eléctricos hacia los térmicos. Mucha gente cree que los eléctricos tienen problemas de autonomía, así que los fabricantes lo que proponen, es poner un sistema de generación de electricidad a partir de gasolina, para aumentar el rango o autonomía. A este concepto, el de poner una alternadora dentro del coche que ya vislumbró en 1900 Ferdinand Porsche, ahora le dan el feo nombre de ‘range extender’[8].La transmisión del Ampera
El ejemplo por antonomasia es el Opel Ampera [9]. Una vez más, aunque en teoría se trataría de un híbrido serie (motor térmico que genera electricidad que a la vez es usada para la locomoción), los ingenieros de Opel lo han complicado de tal manera que en determinadas circunstancias (puntuales, muy ocasionales si es que se dan, en puertos de montaña muy abruptos y baterías muy vacías) pueda funcionar como térmico puro o híbrido paralelo.Ojo porque es en realidad el mismo esquema que se aplica a buques y grandes camiones de minería como el ya comentado en la primera entrada de esta serie.El Honda FCX a base de celda de combustible de hidrógeno en realidad es un auténtico híbrido serie. Otros fabricantes están trabajando en este tipo de soluciones, pero dado que no es un paso sencillo de dar al no ser una evolución directa y sencilla, este tipo de vehículos va para más largo, y probablemente serán adelantados por vehículos eléctricos puros en el mercado. El complejo porqué será objeto del análisis del próximo episodio. De momento, sin embargo, se va a analizar las ventajas y opciones de este tipo de vehículos respecto de los otros híbridos e incluso eléctricos puros, aunque básicamente desde un punto de vista más teórico que práctico, al haber pocos de éstos en el mercado, pero muchos en fase de concepto.La célula de combustible del FCX
La idea base es tener un vehículo eléctrico ‘puro’, con la tracción meramente eléctrica, una batería de una cierta capacidad, y un sistema capaz de generar electricidad de la forma más eficiente posible, a partir de algún elemento químico. Vale tanto el hidrógeno y las celdas de combustible como una alternadora, la clásica ‘burra’. Obviamente, el método de la alternadora, por ser más conocido, es el más habitual. Ahora sí, hay que maximizar la eficiencia, es decir, obtener el máximo de electricidad del combustible almacenado en el depósito.Los motores térmicos adolecen en realidad de problemas de elasticidad de funcionamiento. El rendimiento de los mismos varía mucho según el régimen o revoluciones en que trabaja. Éste rendimiento variable, especialmente malo a bajas revoluciones, es la razón por la cual hace falta un cambio de marchas, y merece ser estudiado con mayor detalle en una entrada propia donde el esfuerzo se haga en la dirección de rendimientos, en general, y donde se comparen todos para todos los casos. Para el punto en cuestión, es suficiente mencionar que el concepto de híbrido serie se basa en hacer funcionar el generador de electricidad en su punto óptimo, de mayor rendimiento y eficacia.Por tanto, el alternador se dimensiona o diseña para que esté trabajando siempre a las mismas revoluciones, sin cambio de marcha, en el punto de mayor rendimiento, para maximizar la cantidad de energía eléctrica obtenida,  o lo que es lo mismo, reducir el consumo de combustible al máximo, y con esto reducir emisiones y costos. Esto se consigue fácilmente si la tracción es puramente eléctrica, y la electricidad generada se dedica tanto a la tracción como a recargar las baterías con el excedente de energía eléctrica producida, que debe ser mayor que la consumida, obviamente.Quasiturbina
Pero los motores térmicos habituales son pesados, grandes, voluminosos, con ciertas complicaciones. No en vano el Opel Ampera, el más conocido de esta variante, pesa mucho.No es de extrañar pues, que algunas de las propuestas conceptuales se aparten del clásico motor de Otto o Diesel. El rango de motores con que se está trabajando es mucho más variado, desde la turbina a gasoil de Pinifarina[10] a generadores de Quasiturbinas[11] o Shockwave[12], pasando por las ineludibles celdas de combustible. Estas soluciones ocupan menos espacio, tienen menor peso, tienen menos requerimientos de refrigeración, con lo que los radiadores son más pequeños, y por ende hay mejoras aerodinámicas, y tienen rendimientos igualmente buenos, si no superiores, a un régimen de giro diferente, fijo, aunque tengan menos elasticidad, es decir, un rango de funcionamiento muy estrecho.Queda un ‘tipo de híbrido’ que en realidad no es tal, se trata más bien de una zona gris entre híbrido paralelo e híbrido serie, en el cual el sistema de transmisión es muy complicado, y se puede trabajar en ambos modos según sea la situación. Éste es en realidad el caso tanto del Prius como del Ampera. La realidad es que se trata más de modelos con algo se sobreingeinería para cubrir las espaldas de los fabricantes y los casos puntuales que se pueden dar aunque sean raros.Motores y transmisión del Prius
Hay aún otro ‘tipo’ de híbrido, que en este caso no es para nada un sistema nuevo o diferente. Pero se diferencia mucho a la hora de hablar de  él en el mercado, así como en ciertos ambientes. Se trata del híbrido enchufable [13]. El concepto es sencillo: la batería eléctrica se puede cargar en casa desde cualquier enchufe, y con ello, se pueden hacer varios Km a partir de electricidad del enchufe doméstico, lo cual supone que baja el precio por Km al consumidor. Lógico, de cajón.Entonces… ¿De dónde narices sacan la electricidad los híbridos no enchufables? La respuesta es relativamente sencilla, y está explicada hace ya algo de tiempo. Dado que las baterías de un Prius no aceptan más de 3KW de recarga, la energía eléctrica sale precisamente en parte de la frenada, aunque la mayoría de la energía cinética es disipada por los frenos. De hecho, la electricidad se genera nada más levantar el pie del acelerador, no de la frenada. También se aprovechan momentos en que el motor tiene que funcionar sí o sí, como es al arrancar, con el motor frío, que hay que calentarlo, y precisamente el hacerlo aprovechando para cargar la batería mejora el resultado así como el rendimiento.Es decir, los no enchufables obtienen la energía a base de reciclar la parte sobrante de la que se genera a partir de la gasolina o el diesel.  Los enchufables también pueden obtenerla de esta misma manera, como de hecho hacen, incluso con mayor eficiencia, puesto que al tener una batería más grande, permiten reciclar más (de hecho, sólo algo) energía de la frenada. Así pues, sólo hay dos diferencias entre los enchufables y los no enchufables: el tamaño de la batería, y el cargador a partir del enchufe. Lo cual implica un mayor precio. Unos 6000€ de diferencia entre los Prius enchufables y no enchufables.Sin embargo, hay que tener en cuenta algo muy significativo, precisamente translucido y medido a partir de un estudio de Toyota para estimar el ‘punto óptimo’ o la capacidad óptima de las baterías (en cuanto a Km de autonomía en sólo eléctrico). Se trata de la media de Km por viaje, según el número de viajes. El estudio determina que más de la mitad de viajes son de menos de 25Km. Y alrededor del 80% menor de 160Km (100 millas), aunque depende bastante del país, especialmente en las fracciones pequeñas, por ejemplo, los viajes por encima de 300Km no representan la misma pequeña fracción en Malta que en Estados Unidos.Este dato resulta crucial.Para entender la importancia de estos datos, pero, es necesario un cambio de mentalidad. Comúnmente, la gente tiende a ver el vaso medio lleno los optimistas, y medio vacío los pesimistas. Luego estamos los ingenieros, que vemos el vaso sobredimensionado.Aplicado a las baterías, vemos que unos las ven como escasas, cortas de autonomía (la mayoría: efectos de la publicidad), otros las ven como caras (pocos, básicamente los directivos de empresas de automoción, y los propietarios que tienen que reemplazarlas), y luego los ingenieros tenemos que optimizar, dimensionar las mismas.Por eso es importante saber hasta qué punto es más rentable una cosa o la otra. Es decir, si para hacer una vez en la vida 1000 Km del tirón, compramos un coche que cuesta 10 veces más, puede ser más rentable comprarse un coche con 300 Km de autonomía con sólo una décima parte del precio, y gastar otro poco en realizar ese viaje en avión, tren, barco, coche de alquiler… Este punto de vista es poco común, pero es el lugar de trabajo de los ingenieros. Y por ahí es por donde van los tiros.Si la mitad de los viajes en coche son de menos de 25Km en total, esto quiere decir varias cosas. La primera no pienso discutirla hoy, no sea cosa que se me acuse de (des)calificar a la audiencia. La segunda es que es un límite interesante para determinar el tamaño de la batería por lo bajo.Una batería que pueda mover el coche 25Km será más barata, sí o sí, que una que lo haga 50Km. Además, será más ligera, con lo que el coche pesará menos, y por tanto, más eficiente. También será más pequeña, con lo que habrá más espacio en el maletero. Lo cual puede implicar que con un coche que pueda funcionar como eléctrico puro con esta autonomía, y luego como híbrido a partir de esta distancia, igual tengo más ahorro total, contando el precio del coche, que si dimensiono el mismo coche para que tenga la autonomía de 50Km. Esta es precisamente la filosofía del Prius enchufable, la última versión que ha salido del mismo, más cara que el Prius no enchufable. 32000€ frente a 25000€, precios del 2011, donde unos 1000€ se ‘deben’ al cargador. La batería del no enchufable, de NiMH es bastante barata, unos 2000€, puesto que es mucho más sencilla, y pequeña (1.8KWh) frente a la batería de litio del enchufable, de 4.4KWh, mucho más sofisticada, se estima que estaría en unos caros 6000€. El resto es prácticamente igual (motores, inverter, transmisión).Hay que mencionar dos cosas importantes más: la mayoría de estos desplazamientos son urbanos, muchos en tráfico congestionado (ir y volver al trabajo, llevar los niños al cole, en hora punta, en ciudades relativamente grandes), donde precisamente luce el coche híbrido y eléctrico. La segunda cosa es que se hace necesario fomentar unos hábitos de conducción propicios para aprovechar al máximo las ventajas de los eléctricos e híbridos. Frenadas y acelerones suaves, velocidades bajas. Justo más o menos lo que pasa en los atascos o aglomeraciones de hora punta, o como dicen los anglosajones, ‘conducir como la abuela’[15].Otra manera de dimensionar las baterías, es comprobar hasta qué punto es más barato una alternadora que una batería más grande. Es decir, que tamaño de batería es óptimo para que el precio de meter un motor que genere la electricidad sea lo suficientemente interesante como para compensar a una batería más grande. Este punto es más controvertido, pues ya empieza a ser importante otro factor de peso. Literalmente, de peso. De ahí que se desarrollen alternativas para generar electricidad más ligeras, a ser posible, más pequeñas. Si encima son baratas, mejor que mejor, aunque no todo es el precio del producto acabado, hace falta valorar la inversión en líneas de producción, punto muy candente e importante, subvalorado, motivo de una de las siguientes entradas, pero que podemos citar así: hacer un generador con una turbina a gasoil seguramente será más barato, pequeño y eficiente que una alternadora con motor diesel clásico, pero la inversión y los posibles problemas desconocidos de una tecnología nueva es algo que generalmente asusta (y mucho) a los fabricantes de la automoción.Por supuesto, todo esto aplica a los híbridos serie, no a los paralelo. Estamos hablando de otra gama de vehículos, otro tipo, otra aproximación. El siguiente paso, el que queda, antes de los vehículos eléctricos puros. Evidentemente, todos estos vehículos son enchufables. Este terreno ya no es exclusivo del primero y más comentado de los Range Extenders, el Opel Ampera. BMW, por ejemplo, con el i3 también está en este segmento, y se esperan más (el i8, sin ir más lejos), a medida que la cosa vaya avanzando, pero es algo que va a tardar y será más lento en su implantación. Ya que se ha comentado el BMW i3, éste se ofrece como eléctrico puro o como híbrido serie con el ‘extra’ del alternador por unos 3000€ más (sobre unos 36000€ del eléctrico puro) [16].El porqué es precisamente un asunto de fabricación, como ya se ha comentado, con su propio intríngulis interno del sector de la automoción. Es el momento de pasar a la siguiente entrada.[1] – http://en.wikipedia.org/wiki/Start-stop_system [2] – http://www.mazda.com/technology/env/i-eloop/ [3] – http://en.wikipedia.org/wiki/Mild_hybrid [4] – http://en.wikipedia.org/wiki/Honda_Insight [5] – http://en.wikipedia.org/wiki/Parallel_hybrid#Parallel_hybrid [6] – http://en.wikipedia.org/wiki/Toyota_Prius [7] – http://www.volvocars.com/es/all-cars/volvo-v60/pages/hybrid.aspx [8] – http://en.wikipedia.org/wiki/Range_extender [9] –http://en.wikipedia.org/wiki/Chevrolet_Volt [10] – http://www.motorpasionfuturo.com/concept-car-y-prototipos/la-ultima-creacion-de-pininfarina-es-un-cupe-diesel-enchufable [11] – http://quasiturbine.promci.qc.ca/ [12] – http://en.wikipedia.org/wiki/Wave_disk_engine [13] – http://en.wikipedia.org/wiki/Plug-in_hybrid[14] – http://www.eleconomista.es/ecomotor/motor-ecologico/noticias/3472443/10/11/Estudiada-alternativa-a-los-coches-electricos.htmlhttp://www.hibridosyelectricos.com/articulo/mercado/toyota-presenta-los-resultados-del-proyecto-del-prius-hbrido-elctrico-enchufable/20111018094522002677.html [15] – http://blogs.elpais.com/coche-electrico/2013/04/prueba-del-toyota-prius-enchufable.html [16] – http://www.diariomotor.com/2013/07/22/bmw-i3-en-espana-desde-35-500-euros/
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Tomando aire antes de la inmersión

26 Octubre, 2016 - 15:18


Queridos lectores,

Los lectores habituales de este blog se habrán dado cuenta de que el ritmo de publicación de posts de mi puño y letra es ahora bastante menor de lo que solía. No es la primera vez que sucede; aparte de los problemas de salud que tuve a mediados de 2014, ha habido otros momentos en la ya dilatada trayectoria de esta bitácora en los que he escrito sensiblemente menos, generalmente por una sobrecarga en mi trabajo habitual. Es nuevamente ésta la razón de mi relativo receso actual; durante las últimas semanas he realizado 6 viajes, sólo uno de ellos relacionado con la divulgación del peak oil, y eso ha afectado mucho a mi disponibilidad para escribir posts (fundamentalmente, por la falta de tiempo para estudiar los temas de los que quiero tratar).

Este repentino incremento de la frecuencia de mis viajes me parece sintomático de un problema que vengo observando desde hace tiempo en mi entorno próximo y que creo que también es trasladable a un contexto más general. En mi caso particular, la mayor cantidad de viajes responde, en parte, a la necesidad de buscar recursos (y principalmente dinero). En España las posibilidades de financiación de la investigación son todavía bastante considerables, pero si uno quiere mantener una estructura estable como es el Barcelona Expert Center se necesita bastante dinero. Aún no hace un año que tuve que desprenderme de la mayoría del personal, delante de la imposibilidad de conseguir dinero para renovarles los contratos; y las tres personas que aún continúan trabajando para el BEC suponen un gasto bastante considerable, el cual afortunadamente estoy pudiendo cubrir justamente complementando el dinero que consigo del Plan Nacional de Investigación y Desarrollo español (que aún es nuestra fuente de financiación fundamental) con el dinero que consigo implicándome en nuevos proyectos financiados con fondos públicos o consiguiendo nuevos contratos con empresas privadas, razón por la cual acabo teniendo una o dos reuniones de trabajo al mes. Si a esto se le une la necesidad de hacer difusión de los productos que estamos ofreciendo en congresos de especialistas, y la participación en foros en los que se están analizando las oportunidades estratégicas y se diseñan los servicios futuros, en algunos meses puedo tener cuatro o más viajes.

Si Vd. ha llegado a este blog sin saber que yo soy científico que trabajo en un centro público de investigación (y que además cometo la felonía de ser funcionario desde hace unos años), leyendo la frase anterior podría quizá creer que trabajo en una empresa; y desde luego las cosas que digo no tienen que ver con lo que uno se espera que sea el mundo de la investigación. Ciertamente, a medida que he ido progresando en mi carrera una parte cada vez más sustancial de mi trabajo ha derivado hacia la gestión, pero hay algo más profundo: la investigación científica, y no sólo en España, está cada vez más orientada hacia la investigación aplicada y a las soluciones industriales desde la perspectiva de la empresa. Incluso si uno trabaja en áreas, como la mía - medio ambiente-, que históricamente ha sido más de conocimiento básico.

Por ejemplo, un proyecto en el que he conseguido hace poco implicarme está encuadrado dentro de una convocatoria pública europea que pretende establecer "servicios climáticos" y explícitamente señala que nuestro objetivo debe ser establecer puentes con las empresas para que puedan sacar beneficio de los servicios que estamos diseñando y montando nosotros. Es una vuelta de tuerca que contiene varias perversiones intelectuales. El ciudadano europeo de a pie se sorprendería de saber hasta qué punto las autoridades europeas y nacionales son mucho más conscientes de la gravedad de los problemas ambientales de lo que muchos creen, y la profundidad terrible con la que todas estas cuestiones han sido ya discutidas tiempo, contabilizadas en frías hojas Excel, todas las conclusiones y consecuencias estimadas. A nivel de la Comisión Europea, la discusión sobre la existencia y extensión del cambio climático (ésa que algunos negacionistas a sueldo se empeñan aún en negar trolleando por internet) fue superada hace mucho, y ya ni siquiera se habla de mitigación de sus efectos, como se hacía hace 10 años, o de adaptación a los cambios, como más realistamente se apuntaba hace 5 años. Ahora de lo que se está hablando es de mejorar nuestros sistemas de predicción para evaluar las grandes transformaciones que inevitablemente se producirán en nuestro entorno en las próximas décadas, establecer servicios que de manera fidedigna anticipen los problemas y estragos que se irán produciendo... y que alguien haga negocio con eso,

Vds. se preguntarán: ¿y qué hago yo en ese mejunje? Pues estoy allí porque es donde está el dinero, tengo tres contratos laborales que mantener y unas líneas de investigación que creo que serán útiles para la Humanidad y que me gustaría desarrollar. Así que vendo parte de mi tiempo por el dinero que me dan desarrollando esas cosas, siempre con una cierta congoja de no estar muy seguro del uso que se les dará. Y lo que me pasa a mi no es ninguna excepción: cada vez más, esto es la norma. Si uno quiere seguir haciendo un trabajo que merezca la pena, si uno quiere poder tener dinero para desarrollar su trabajo, cada vez más tiene que pasar por esta retorcida lógica que todo lo convierte en activos y pasivos, en costes y beneficios, en pérdidas y ganancias....  Hablando con miembros de mi familia, con amigos, con colegas, con conocidos, observo un cierto patrón repetido: en muchas ocasiones, aquéllos que aún tienen la suerte de trabajar están sufriendo un perceptible aumento de la carga que tienen que soportar, en muchos casos acompañada por la (presumiblemente optmizadora) implementación de nuevos estándares de calidad, de nuevos parámetros de medición de la efectividad y la productividad, de un incremento de la valoración meramente económica de cualquiera actividad de la que se trate. Ya no es sólo algo que le pase a aquellos que trabajan en empresas; pasa también en la educación pública, en la sanidad pública, en los ayuntamientos, la policía, los bomberos, los inspectores de Hacienda, los jueces.... en prácticamente cualquier ámbito. Esto está llevando a un incremento del estrés de los que aún trabajan, que notan que las viejas praxis son desdeñadas aunque toda la evidencia muestra que son mejores para los fines que presuntamente se buscaban, en tanto que se imponen otros modos de hacer que de hecho degradan la calidad y hace más difícil la consecución de esos fines, pero que responden mejor a una política de optimización de costes. Y el primer coste a optimizar es el laboral, con lo cual los que aún trabajan son menos y tienen que asumir todo o más del trabajo que había antes. Y eso por no hablar de los que ya no pueden trabajar, que sufren una especie de imagen reflejada y burlona de todos estos problemas.

Si Vd., querido lector, se reconoce en las frases precedentes, déjeme que le diga que éste es un buen momento para detenerse un momento, calmar la agitación que diariamente nos conmueve y respirar profundamente. Si vive Vd. en España, será sin duda consciente de que con la inminente toma de posesión de un Gobierno en plenas funciones (después de casi un año con el anterior interino) será inevitable la aplicación de una amplia serie de fuertes recortes y subida de impuestos. A una escala más europea, las crecientes dificultades de algunas grandes empresas, con varios bancos de bandera a la cabeza, no podrá ser capeada indefinidamente con las medidas de alivio cuantitativo y compra de títulos que lleva ejecutando el Banco Central Europeo a través de sus filiales. A escala global, los malos datos del comercio internacional, los descensos de las exportaciones de grandes productores industriales como China o Japón, la tensión sobre el mercado de materias primas y las dificultades de muchos países demasiado dependientes de las rentas de su exportación (con más de una bancarrota petrolífera en ciernes) plantean un futuro muy incierto para los próximos meses. Con todo, uno de los problemas más graves a medio plazo es el que se deriva de la brusquísima desinversión en el sector de los hidrocarburos, que nos puede llevar a confrontarnos con cuestiones muy difíciles.
 
Así que, querido lector, ahora es el momento de tomar aire, antes de la inmersion.

Salu2,
AMT



Post Data: Varios contribuyentes habituales me han ofrecido una serie de posts que iré distribuyendo durante las próximas semanas; además de la serie ya comenzada por Javier Pérez sobre Los escenarios peligrosos, Beamspot volverá a la carga ampliando su documentada y excepcional serie sobre el coche eléctrico. Además, como saben la época final del año se caracteriza por una serie de posts habituales de gran alcance, comenzando por el que dedicaré a la publicación del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, el World Energy Outlook 2016, a mediados de noviembre, el cual este año promete traer importantes novedades. Permanezcan en sintonía.
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Los escenarios peligrosos: Nigeria

23 Octubre, 2016 - 22:16
Queridos lectores,

Javier Pérez nos ofrece una nueva entrega de sus análisis sobre la situación de países en los cuales las actuales turbulencias en el mercado de petróleo y su propia idiosincrasia productiva les está llevando a problemas graves. Esta semana, el país analizado es Nigeria.

Les dejo con Javier.

Salu2,
AMT


Los escenarios peligrosos: Nigeria
 

    Siguiendo con mi recorrido por las casillas más peligrosas del tablero mundial, hoy quiero acercarme a la situación de Nigeria.Antes de nada, y con perdón, vamos a poner un par de mapas del país, porque aunque la mayoría (cof, cof…) sepan dónde está, nunca viene mal situar geográficamente el centro de atención de lo que se dice.Luego, si nos acercamos un poco, nos encontramos ante este otro mapa:Aunque, con diferencia, el más complicado es este tercero que voy a insertar, que señala las lenguas y grupos étnicos del país:Lo de la multiculturalidad de los países suena muy bien, muy cosmopolita y muy plural, pero en la práctica genera toda una gama de problemas que ya iremos abordando, y con buen cuidado de no salirnos de Nigeria ni entrar a ver cual es la Nigeria buena y cual la Nigeria mala. Por prudencia, más que nada… Visto, pues, un pequeño esbozo geográfico del país del que hablamos, vayamos a su historia para ponernos en antecedentes:A finales del siglo XV, llegó a las costas nigerianas la expedición del portugués  Joao Alfonso De Aveiro, que introdujo en el país las primeras armas de fuego y las primeras semillas de coco, aunque su intención era dedicarse al tráfico de esclavos, una actividad que alcanzó tal importancia que  toda la costa nigeriana, y de parte del resto del golfo de Guinea, se llegó a conocer como “Costa de los esclavos”. Ya entonces comenzó la rivalidad entre los Yoruba, los Fausa y los Igbo, intentando todos ellos controlar el tráfico de esclavos, pues eran las propias autoridades del país las que cazaban a los seres humanos para venderlos a los europeos, sin que estos se aventurasen casi nunca a hacerlo por su cuenta. Así surgieron varios centros económicos de importancia. La organización consistía fundamentalmente en ciudades Estado, entre las que destacó Oyo, en el siglo XVII, que detuvo los avances musulmanes y se impuso a sus vecinos al ser capaz de organizar un ejército con fuerzas de caballería, especialmente en las praderas libres de mosca tse-tsé.Entre 1500 y 1800, buena parte de su economía giró en torno a la captura y comercio de esclavos. De hecho, gran parte de las frecuentes guerras que sacudieron la zona se explican por la necesidad de capturar prisioneros que poder vender en los florecientes mercados, sin que importase gran cosa la razón por la que comenzaban las guerras para las que, en ocasiones, ni siquiera se buscaba pretexto alguno. Simplemente se iba a cazar personas para venderlas a los europeos y a los tratantes musulmanes del Norte de África.La situación prosiguió de este modo hasta la gran crisis que supuso la abolición de la esclavitud. El rey de Bonny, Opubu el Grande (1790-1830) reconvirtió la economía del país hacia la producción de aceite de palma. Los británicos se interesaron entonces por la zona, lanzaron a sus exploradores y en 1861, con la excusa de detener una de las innumerables guerras entre los pueblos africanos, atacaron la ciudad de Lagos y la convirtieron en colonia británica.La gran depresión económica de 1873 a 1895 marca el comienzo de la crisis del aceite de palma, al reducirse su precio a la mitad. Entonces, los británicos se lanzan hacia el interior del país, compitiendo con franceses y alemanes, que trataban de extenderse desde el interior de África, y enfrentándose a los señores de la guerra locales, que al ver reducidos los ingresos del aceite de palma, se habían lanzado de nuevo al tráfico clandestino de esclavos, el cobro indiscriminado de tributos y el vasallaje y saqueo de amplias zonas del interior agrícola.    Tras largas y complejas vicisitudes y guerras entre franceses, británicos,  líderes  locales y compañías privadas europeas, el 1 de enero de 1900, los británicos establecen oficialmente el protectorado sobre el Norte de Nigeria. Este protectorado combate enérgicamente el tráfico de esclavos, que aún en el siglo XX había sido retomado por los fulani y consigue imponer cierto orden en el país. En el sur se establece otro protectorado, que se fusiona a Benín. Posteriormente, ambos protectorados se unen, bajo la norma de que los europeos no puedan poseer tierras, los líderes locales musulmanes controlen el orden en el norte, y los cristianos en el sur.    En 1920, tras la derrota alemana en la I guerra Mundial, Camerún es anexionada a Nigeria. En esta época se hace sentir de nuevo la inmensa diversidad o división cultural, étnica y religiosa, de la que finalmente salen fortalecidos los igbos, que se convierten en élite intelectual, por ser más propensos a asistir a las escuelas y enviar a sus hijos a formarse en Europa, ya que tenían contactos desde hacía cuatro siglos con los misioneros cristianos, mientras los musulmanes rechazaban la influencia de Occidente. Nnamdi Azikiwe, un igbo educado en Pennsylvania, sería el primer gran líder político del país y el impulsor del movimiento de independencia, que finalmente se verificaría el 1 de octubre de 1960.    En 1962 se declararon las primeras hostilidades entre los musulmanes del norte y los cristianos del sur y en los años siguientes se sucedieron diversas tensiones políticas, tanto entre norteños y sureños como entre los partidarios de la federación y quienes preferían partir el país en multitud de estados que reflejasen mejor la diversidad lingüística y étnica de Nigeria, para crear así estados más homogéneos. En 1966 hubo revueltas y un intento de golpe de Estado por estos mismos motivos, lo cual desembocó en la guerra civil de 1967 a 1970, conocida también como guerra de Biafra, que causó algo más de un millón de muertos.    Posteriormente, entre 1975 y 1990, hubo al menos media docena de golpes de estado de todo signo, que no tenemos espacio para detallar aquí. De hecho, los golpes de Estado se sucedieron también en 1993, 1995 y el vacío de poder de 1998. Desde entonces, y para resumir, no ha cesado el caos político, la violencia étnica ni los enfrentamientos entre distintas facciones.    Los gobernadores de los estados del norte impusieron en 2003 la sharia o ley islámica, obligando a su cumplimiento también a los no musulmanes. Por todo el país  se extendió la creación de milicias y ejércitos privados, ya fuese con base étnica, religiosa, o como grupos armados para asegurar la explotación de recursos y las rutas comerciales. Algunos de estos grupos, como el integrista musulmán Boko Haram (que significa “la educación occidental es pecado”) se han hecho tristemente famosos por sus ataques y secuestros de niñas.    Sin embargo, desde 2011, a pesar de la corrupción rampante y de la violencia sectaria, se aprecia cierta mejoría, ya que por primera vez en la historia del país ninguno de los partidos políticos contendientes en las elecciones acusó de fraude a sus adversarios.
Situación actual:Tras este recorrido, no sé si demasiado corto o demasiado largo, por la historia de Nigeria, echamos un vistazo a su situación actual y la evolución de sus datos.Lo primero, para mí, es su evolución demográfica.  Nigeria es el país más poblado de África y el séptimo del mundo en esta magnitud. Aunque los datos varían de unas fuentes a otras, cuenta con alrededor de 180 millones de habitantes y una densidad de 190 habitantes por kilómetro cuadrado (923.000 Km2). Lo impresionante del asunto es que, en 1960, en el momento de obtener su independencia, contaba con apenas 40 millones de habitantes y la tendencia, como se ve en la gráfica, aún no ha comenzado a moderarse.En cuanto a creencias religiosas, la población se divide en un 50% de musulmanes, un 40% de cristianos y un 10% que siguen los cultos tradicionales.        El crecimiento económico, basado en el petróleo, la industria del cine, la telefonía móvil y una curiosa mezcla de economía de subsistencia y sectores punteros, es de más del 8% anual, lo que no impide que el PIB per cápita se siga situando  en menos de 2500$, con un 40% de la población viviendo en la pobreza extrema, con menos de 1 dólar al día.    Como dato favorable, su deuda es solamente el 11% del PIB, pero la extremada corrupción hace que el país ocupe uno de los últimos lugares en todos los índices de desarrollo, dificultando la inversión y cerrando las opciones de negocio a una inmensa mayoría, tanto de población local como de empresas extranjeras.    El gasto público apenas alcanza el 10% del PIB, con lo que los servicios son en general muy deficientes. Aún así, más del 10% del gasto público se destina a defensa, ante la necesidad de combatir a las distintas facciones armadas, especialmente a Boko Haram, que en los últimos años ha causado más de 15.000 muertos, decenas de miles de secuestrados y casi un millón de desplazados.    En cuanto a la energía, las exportaciones de crudo de Nigeria han sufrido una triple merma: por una parte, al reducirse la producción, por otra, al reducirse los precios y, por último, al incrementarse el consumo interno, razón por la cual el Gobierno trató de reducir las subvenciones a los carburantes, lo que desembocó en importantes disturbios a mediados de este mismo años:Su consumo energético, por otra parte, sigue siendo limitado y procedente de fuentes tradicionales: Lo que ha conseguido mantener el volumen de sus exportaciones:Nigeria es un país importador de alimentos, pero la importante extensión del país, de casi un millón de kilómetros cuadrados, y la fertilidad de sus tierras, fuera de la zona desértica, le permitiría autoabastecer sin problemas a la población, siempre que el crecimiento demográfico se moderase y se acometieran a fondo la lucha contra la corrupción y viejas costumbres que frenan este apartado. A día de hoy, casi la mitad de la extensión cultivable del país se dedica a plantaciones de caco, un producto más orientado al mercado internacional que a la alimentación de la población local.Uno de los mayores problemas del país es el abastecimiento de agua, especialmente en las grandes urbes. Lagos, la antigua capital, es una megaurbe que engloba otras poblaciones hasta sumar cerca de 22 millones de habitantes, y las autoridades no han conseguido siquiera el acceso universal al agua potable. La contaminación en algunas zonas del país, el cambio climático, y la ausencia de inversión en infraestructuras básicas agudizan cada día este problema. La foto de abajo no muestra un atasco, sino un día cualquier en Lagos.
Conclusión:-Nigeria cuenta con recursos, tanto naturales como humanos, para ser una superpotencia. Según los últimos datos ha superado ya ha Suráfrica y es la primera potencia del continente africano.-Desde el punto de vista energético, su producción sigue siendo alta, pero al mantenerse limitado el desarrollo humano, y con una población rural muy elevada, el consumo energético per cápita es bajo aún, con lo que no me parece probable un colapso energético de este país.-Casi el 90% de las exportaciones de Nigeria son petróleo. Si los precios se mantienen a la baja durante mucho tiempo (cosa bastante esperable), la economía del país se resentirá sin remedio. Los intentos de diversificación han conseguido sólo resultados limitados, lo que supone un riesgo muy elevado.-Nigeria es una verdadera bomba demográfica. El paso, en 50 años, de 40 a 180 millones de habitantes, supone una sobreexplotación de recursos y un conjunto de tensiones que fragilizan enormemente el país.-A mi juicio, los principales riesgos de este país son económicos, políticos y climáticos. Por una parte, en un país con más de cien millones de personas al borde de la economía de subsistencia, cualquier pequeño recorte presupuestario puede tener consecuencias devastadoras, y los precios de los recursos naturales, principal riqueza del país, no llevan al optimismo. Los disturbios relacionados con la reducción de subsidios a los combustibles son un buen ejemplo de esta inestabilidad.Los enfrentamientos sectarios y la persistencia de milicias integristas como Boko Haram son un riesgo permanente que se puede agudizar en cualquier momento con una crisis económica. El separatismo, que pretendía dividir el país en decenas de pequeños países más homogéneos, parece de momento superado, pero cualquier enfrentamiento por los recursos puede reavivarlo en cualquier momento, con consecuencias imprevisibles si se mezclan con cuestiones étnicas y religiosas.El cambio climático está acelerando la desertización de todo el norte del país, y por su escasez de infraestructuras y la sobreexplotación de las selvas del sur del país, cualquier episodio climático agudo podría suponer una catástrofe de proporciones descomunales, máxime en un país con un deficiente acceso al agua y una población tan elevada.A mi juicio, Nigeria es un país muy fuerte, pero terriblemente frágil, expuesto a cualquier contratiempo agudo, ya sea en lo económico, lo político, o lo climático. Su situación, en condiciones normales, no es tan grave como la de Egipto, pero en caso de que apareciese cualquier cambio inesperado, uno de los famosos cisnes negros, creo que su deterioro sería mucho más rápido y grave que el que pudiera padecer país de los faraones. La carga demográfica del momento actual hace que, a mi parecer, este posible evento no fuese comparable a los sufridos por el país en otros momentos de su convulsa historia.Como en el caso anterior, cuando hablamos de Egipto, confiemos en su demostrada resiliencia.
Javier Pérez
Categories: General

Los escenarios peligrosos: Egipto

16 Octubre, 2016 - 20:38
Queridos lectores,

Javier Pérez está preparando una nueva serie de artículos en los que analiza algunos puntos de mayor tensión en la escena geopolítica actual, sobre todo desde la perspectiva del declive productivo de los recursos. En esta ocasión, nos ofrece un detallado análisis de la situación en Egipto, que sin duda será de su interés.
 




Les dejo con Javier.

Salu2,

AMT

Los escenarios peligrosos: Egipto
 

    Aprovechando que una vez acerté, más o menos, y que eso pulveriza la plusmarca de la mayor parte de los expertos en cualquier cosa (especialmente aquellos que hablan de economía y convierten en revistas de humor las publicaciones salmón atrasadas), hoy me voy a arriesgar a señalar otro escenario futuro de convulsiones. Sí, quizás en busca del empate, y hasta de la remontada, porque este es el primer artículo de una serie sobre escenarios peligrosos del futuro. Y no soy el primero en escribir sobre esto aquí.    Hay muchos países en graves problemas. Algunos ya se han desestabilizado y viven su propio hundimiento. Otros van a desestabilizarse en breve, pero no le importan a nadie (perdonad la crudeza). Pero entre los que pueden ser relevantes a nivel global y aún no han dado un paso al frente ante el abismo, creo que Egipto es uno de los más preocupantes, aunque quizás no el que tenga menor capacidad de resistencia.    Si se tratara de otro Estado, comenzaría con una semblanza histórica. Pero con Egipto prefiero omitir ese preámbulo, porque la historia de Egipto es como para tirarse treinta folios de introducción y no haber avanzado más allá de un mísero prólogo. Así que nos quedamos, con vuestro permiso, en lo más reciente.    Digamos solamente que tras la Segunda Guerra Mundial permaneció bajo dominio o influencia británica hasta que en 1952 Nasser dio un golpe de Estado y nacionalizó el Canal de Suez. Y ahí fue donde se empezó a liar. En 1956, una fuerza combinada de ingleses, franceses e israelíes intentó derrocar a Nasser, pero los egipcios consiguieron vencer a la coalición. Esta victoria hizo a Nasser líder del mundo árabe, lo que le ayudó a promover la fusión con  Siria en lo que se llamó República Árabe Unida y afianzó el nacionalismo árabe hasta la derrota contra Israel en la guerra de los seis días, en 1967. Pocos años después, en 1973, Egipto protagonizó otra guerra contra Israel, la guerra del Yom Kippur, de resultado más igualado, y en 1978, tras los acuerdos de Camp David, Sadat, sucesor de Nasser, recuperó el Sinaí y otros territorios perdidos en la de los seis días. Este acuerdo de paz con los israelíes no gustó en el mundo árabe, lo que condujo a la expulsión de Egipto de la Liga Árabe y a la eclosión del fundamentalismo, alentado por Irán, tras la revolución de Jomeini.A partir de aquí, y tras la llegada al poder de Mubarak, Egipto intenta hacer de mediador en Oriente Medio, se involucra (aunque e manera ambigua) en el problema palestino y trata de recuperar su influencia en el entorno árabe, aunque con suerte diversa. En 2011, una especie de movimiento popular, quizás democrático, quizás islamista (hay versiones para todos los gustos) derriba a Mubarak, y a su vez es derrocado en 2013 por el general Al Sisi, más cercano a las tesis occidentales que el anterior presidente, Mohamed Morsi, a quien se acusaba de islamista (sin que él lo desmintiera mayormente).    ¿Y a partir de ahí?    Pues desde 2013, ha seguido la represión,  y aumenta el descontento, aunque los datos macroeconómicos no sean malos, al menos en teoría. Como vemos, la tasa de crecimiento del PIB egipcio no ha dejado de aumentar, aunque los últimos incrementos sean menores. La última columna corresponder a 2015.El PIB per cápita, que es lo que realmente importa a la gente, parece en cambio bastante más estancado.
Y ahora, para acercarnos más a los problemas del país desde un punto de vista energético, que es en lo que se centra este espacio, vamos a ver tres gráficas que seguramente os resultarán conocidas:La producción y el consumo de petróleo se han igualado prácticamente en Egipto, de modo que una de sus principales fuentes de ingresos se ha evaporado. De hecho, a día de hoy, Egipto es un importador neto de petróleo.
El gas natural sigue un camino similar, aunque a día de hoy son aún exportadores.Pero el verdadero problema es la población: en 1980, eran 42 millones. Hoy, son 92 millones y creciendo todavía, según las proyecciones internacionales. El problema demográfico estaba en el origen de la crisis Siria, lo estaba también en la crisis de Yemen y lo seguirá estando en muchos otros de los países que analicemos. Se trata, a mi juicio, del principal problema que padecemos y todos los demás, incluido el del agotamiento de recursos y la sostenibilidad, son sus corolarios.
Para terminar, acabamos con dos gráficas. Inflación:Y desempleo:    Así las cosas, veamos cuales son los riesgos que, en mi opinión, amenazan la estabilidad de esta gran nación:    -Egipto importa aproximadamente el 40% de los alimentos que consume. La población sigue creciendo y la realidad es tozuda a pesar de las mejoras en la productividad agrícola. El país sigue siendo un río con dos desiertos enromes alrededor (resumen tosco, lo sé), y no hay manera de conseguir más tierra cultivable por mucho que la población se haya duplicado en treinta años. Esto, en principio y de por sí, no es grave, porque algo parecido pasa en otros lugares, pero hace que el país sea tremendamente vulnerable a una secuencia de malas cosechas en los países exportadores, especialmente teniendo en cuenta su posición financiera para competir con otros por la importación de alimentos, sobre todo el trigo, si estos llegasen a escasear.-Hasta el año 2014, los subsidios a la energía devoraban casi la mitad del presupuesto nacional egipcio. Algunas fuentes indican que incluso llegaban a consumir dos tercios del presupuesto. En 2014 se produjo una subida de más del 100% en los precios de la gasolina y el diésel y se triplicó el precio de la electricidad, en un intento desesperado de  reducir el déficit público.-Lo anterior condujo a un fuerte incremento de la pobreza, que ya afectaba a un 40% de la población y a un tremendo aumento del descontento. La población, mayoritariamente joven, se desespera ante los bajos salarios, el alto desempleo, y la falta de expectativas. Así, sólo la represión militar y la falta de democracia hacen que los fundamentalistas islámicos no alcancen el poder, ya que son, como demostraron las últimas y únicas elecciones, el grupo político con mayor apoyo popular.-La situación de crisis y desencanto, junto a algunos atentados y hechos violentos aislados, han ahuyentado el turismo, uno de los principales recursos del país, concretamente el 11,3% del PIB. Entre enero y abril de 2016, las llegadas de turistas a Egipto, cayeron en casi un 50%.-La crisis del comercio internacional, que ha conducido a hechos tan graves como la quiebra de esta naviera coreana, ha reducido los ingresos del canal de Suez. Aunque la reducción del tráfico no haya sido muy grande si se cuentan los barcos, sí lo es la del tonelaje, lo que ha reducido los ingresos a pesar de la ampliación del canal.-Los vecinos de Egipto, especialmente Siria y Arabia Saudí, pasan por importantes problemas, lo que reduce su capacidad de ayuda. Tradicionalmente Egipto ha llamado a la puerta de sus vecinos en busca de ayuda política o financiera. A día de hoy, los emiratos del Golfo Pérsico y los saudíes, atraviesan sus propias dificultades por la reducción del precio del petróleo.-Riesgos políticos: la guerra de la vecina Siria, esa en la que participan ingleses, americanos, franceses y rusos,( esa misma de la que curiosamente los israelíes no dicen ni mú, aunque antes armaban la marimorena cuando un tanque sirio se acercaba a menos de 30 Km. de su frontera), intenta crear su propio frente de batalla en territorio egipcio, con unidades islamistas infiltradas en el Sinaí y otras regiones egipcias. En mi opinión, si el ISIS o cualquiera de sus variantes alfabéticas no es detenido a tiempo, se corre el riesgo de que se traslade a Egipto, donde podría tener el apoyo de amplias capas sociales; y si se acaba demasiado pronto con él, sería igualmente peligroso, pues Egipto es un refugio de primera categoría para sus combatientes en fuga. Por eso, siempre en mi opinión, se intenta a toda costa buscar un equilibrio entre el demasiado pronto y el demasiado tarde, y se mantiene la guerra abierta contra un enemigo que podría ser barrido del mapa por el ejército serbio, por ejemplo, en dos semanas. Si los fanáticos islamistas del mundo entero están dispuestos a juntarse allí para morir, no se les puede privar de semejante privilegio, deben de pensar los que manejan el asunto. Y probablemente con razón.Conclusión:Mientras el petróleo siga barato, la situación puede mantenerse estable, aunque dentro del actual régimen militar represivo. Un aumento del precio del petróleo (que yo no veo cercano por falta de demanda), una mayor mecanización de ciertas labores productivas con el consiguiente aumento del desempleo, o un encarecimiento repentino de los alimentos, ya sea por malas cosechas globales o por cualquier otro motivo, pueden poner a este país en las primeras páginas de los periódicos, y no para bien.    Por último, y a nivel personal, quiero decir que conozco de primera mano Egipto y que, junto a Turquía, es el país musulmán al que mayor cariño profeso personalmente. De ahí, probablemente, que aunque vea grave su situación, mantenga la esperanza de que su legendaria resistencia a la adversidad se haga palpable una vez más. Si Dios no pudo con ellos con siete plagas, no va a vencerlos una crisis de mierda…    Esa victoria deseo de todo corazón al pueblo egipcio.
Javier Pérez
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¿Cuándo se hundirá el sistema?

9 Octubre, 2016 - 17:49
Queridos lectores,

Esta semana, Javier Pérez ha escrito este sencillo pero esclarecedor ensayo de perturbador contenido. Para reflexionar.

Les dejo con Javier.


Salu2,

AMT

¿Cuándo se hundirá el sistema? Pues ayer.


    Hoy quiero empezar con una extraña confesión: mi experiencia leyendo y escribiendo sobre peak oil y temas energéticos no me llevó a escribir sobre el apocalipsis de los recursos ni una novela madmaxista. A fuerza de sumergirme en el tema, acabé escribiendo una novela de romanos. La maldición de las Águilas, se llama. No os voy a contar cual es la maldición, pero sí dónde está el paralelismo: en la encarnizada lucha entre la naturaleza y la técnica, en la carrera suicida en la que por un lado nos amenaza el desastre medioambiental y por otro el económico. En las consecuencias de la extracción de un recurso, con medios de la antigüedad, hasta el punto de crear un paisaje como el de las Médulas, digno de un bombardeo atómico.
    Porque en esas estamos. Primero lo medioambiental.
    De los problemas con el Fósforo ya se ha hablado aquí. Del cambio climático, se habla aquí y en todas partes, cada vez más a menudo, y se aportan gráficas como esta que dan más miedo que otra cosa. No vale la pena insistir.

La población de la Tierra ha alcanzado una cifra en la que una sucesión de dos o tres malas cosechas podría llevar a la hecatombe, y resulta que las cosechas son producto de sistemas vivos dependientes de una enorme cantidad de variables, desde la humedad a las horas de sol, pasando por los insectos polinizadores como las abejas hasta llegar a un número de variables, que dependen a su vez de otras, demasiado complejo para darle otro nombre que no sea azar. ¿Cuánto falta para que falle uno de esos eslabones, forzados ya por la inestabilidad climática, la destrucción de la biodiversidad o el abuso en la utilización de ciertos recursos? Depende del humor que se levanten los números aleatorios. La producción mundial de trigo, por ejemplo, sigue creciendo, pero un poco más lentamente que el crecimiento de la población, lo que hace que cada día estemos más expuestos al picotazo del cisne negro, o al garrotazo de alguna enorme estupidez que cometamos.

    Posiblemente, y es de temer, Malthus no estuviera equivocado, sino que le falló el calendario. Como a nosotros con el peak oil, lo que nos lleva a reflexiones como la de este artículo de Antonio en el que explica perfectamente que tampoco es cosa de preocuparse por un poco más o un poco menos de repercusión.
    En segundo lugar, vamos a lo económico. Y ahora, seguramente, es cuando esperáis que hable de China y la tremenda olla caníbal que se está cociendo allí. Pero no. Hoy no.
    Hoy me gustaría poner todo el énfasis sobre un dato del que se habla muy poco y que, para mí, certifica que el sistema no es que esté a punto de caer, sino que ha caído ya y nos ocultan su cadáver con toda clase de malabarismos, a ver lo que tardamos en darnos cuenta. Se trata, seguramente, de que el sistema gane alguna batalla después de muerto, como el Cid, o de postergar la muerte del dictador para dar tiempo a una facción a posicionarse más cómodamente para la sucesión.
Y me explico, pero sin extenderme mucho.    Lo que más desconfianza me causa en esta crisis que no va a terminar nunca es que trate de arreglarse ofreciendo dinero a espuertas, y además a tipos de interés negativo. Ya sabéis: el abuelo está mejorando, le vamos a dar el alta esta misma semana, va a quedar como nuevo, pero de momento, esta noche, le vamos meter tres litros de sangre, un pulmón, y un hígado nuevos. ¿Poco creíble, verdad? Pues lo que nos están contando de la recuperación económica es más o menos lo mismo.
Pero eso sólo es un síntoma de que algo no va bien: mi  desconfianza ha ido en aumento a medida que he ido comprobando la decorrelación entre las cotizaciones bursátiles, de bonos y de deuda pública con los datos reales, hasta que me he llegado a convencer de que todo se ha ido ya al carajo y no lo han hecho público.
Lo cierto es que, si os fijáis, veréis que para las grandes empresas empieza a ser más o menos indiferente tener buenos resultados o tener pérdidas. Empieza a dar igual si sus expectativas mejoran o empeoran: si su deuda es admitida entre las elegibles para que la compren los bancos centrales en sus programas de expansión cuantitativa, entonces sus acciones suben. Y quien deja de estar en esos programas, ve bajar sus valores. Sin remisión.
Lo mismo sucede con los Estados: da igual tener Gobierno que no, un paro por las nubes o una productividad de risa: si el banco central del que dependes te compra de manera ilimitada e indefinida tu deuda, no hay problema con el déficit, no hay problema con los servicios, no hay problema con nada. Lo malo llega el día en que no te cuadras con el suficiente brío, o no te agachas con la debida complacencia, y el Banco Central decide que tu deuda ya no es elegible: y entonces te desplomas.
Desde siempre, podía verse una clara correlación entre los beneficios de una empresa, o sus activos, y su valor en bolsa. Ahora, podéis fijaros cualquier día, hay empresas que han superado en capitalización 25 veces el valor de sus ganancias, dan avisos de pérdidas, ¡y no pasa nada!
Desde siempre, se esperaban con temor o expectación los resultados de las empresas: ahora los grandes vaivenes de la bolsa y de las inversiones vienen dados por una u otra nimiedad que declara un banquero central. De hecho, las malas noticias económicas se celebran por todo lo alto, con grandes subidas en los mercados, porque eso supone que los bancos centrales tendrán que imprimir más dinero o no podrán, en esa tesitura, subir los tipos de interés. ¿Importa lo que pase en el mundo real? En absoluto: lo que importa es el dinero que los banqueros centrales imprimen de la nada, que es el que llega a chorros, y sin esfuerzo, a las plazas bursátiles.
¿De verdad es este el sistema que conocíamos? Pues no. Le siguen llamando capitalismo, o libre mercado, pero en realidad el timón no lo llevan ni los trabajadores ni los patronos, sino unos tipos, ajenos a ambos colectivos, que están al margen.
La oferta y la demanda siguen funcionando, pero sólo para lo pequeño. En las grandes magnitudes, sólo quedan los bancos centrales, al mando de todo, decidiendo qué deuda compran los bonos de qué empresas pueden entrar en su balance y la deuda pública de qué países es elegible para sus programas de expansión monetaria. Echemos un vistazo a este gráfico de Bloomberg:
¿Creemos de veras que el Brexit es tan buena noticia como para que las principales bolsas suban con fuerza tras la caída inicial? Para nada: la cuestión es que, todos los bancos centrales dijeron que combatirían el enfriamiento con nuevos estímulos monetarios y que este evento retrasaría cualquier subida de los tipos de interés. Los mercados ya no siguen al mundo real, ni se correlacionan con él. La dependencia de los bancos centrales es absoluta y estos se han convertido en el único actor relevante en los corros financieros
Eso, amigos, no es capitalismo: eso es un remedo de la Unión Soviética, donde un solo actor económico centralizado determinaba con su planificación todos los movimientos económicos.
El sistema se ha venido abajo. En su lugar hay dos o tres manos poderosas que deciden donde se invierte y dónde no, quién gasta, quién produce, y el qué. Sin politburó, sin aplausos de momias rojas y sin planes quinquenales publicados a bombo y platillo en el boletín oficial del Partido.
Pero los efectos son los mismos: quien está cerca del poder, medra, y el díscolo perece. Quien tiene una idea, debe venderla al poderoso de turno para que sea explotada convenientemente, pero mejor que no se meta a intentar ponerla él en marcha. Quien tiene una fábrica obsoleta, puede seguir produciendo obsolescencia, mientras cuente con las simpatías del poder. La productividad no importa. La eficiencia, no importa. ¿Para qué, si el exceso de capacidad productiva y el desplome de la demanda hacen imposible vender más? Lo único que importa es que tu deuda corporativa siga en la lista de las elegibles, tu deuda pública sea canjeable pro euros recién impresos o tus pensionistas cobren con yenes recién salidos de una chistera.
El capitalismo liberal ha caído. La economía planificada y centralizada ya está aquí. Pero no es lo que esperábamos, ¿verdad?
Pues buena suerte.    
Javier Pérez
Categories: General

Tres preguntas

29 Setembre, 2016 - 23:58



Queridos lectores,

Hace unos días participé en unas jornadas que, con el significativo título de "Senderos de Transición" habían organizado desde el partido político Podemos en la ciudad de Mérida. Dado que en su corto tiempo de vida (sólo dos años) Podemos tiene el notable mérito de despertar pasiones y por algún motivo provocar posiciones muy enconadas entre no pocos españoles, déjenme que les diga que yo no milito ni simpatizo con partido político alguno y particularmente no lo hago con Podemos, y que si acepté participar en estas jornadas lo hice con el espíritu de aportar a la discusión de los problemas que se tratan en este blog. Justamente porque mi posición no es partidista y porque creo en la vocación de servicio público (a la que particularmente me obliga mi condición explícita de funcionario, esto es, de servidor público), creo que es mi deber dar asesoramiento a todo partido o asociación legalmente establecida en España. De hecho, en los seis años largos que llevo haciendo divulgación del problema del peak oil o pico del petróleo he tenido contactos con diversos partidos, y he llegado a hacer charlas divulgativas para partidos tan alejados en el espectro político como pueden ser Convergència i Unió e Iniciativa per Catalunya (en dos ocasiones, en ambos casos). Incluso comparecí una vez delante de la Comisión de Energía del Parlamento Vasco a instancias de un partido muy denostado en España, Bildu (cabe decir que la petición me la cursó el Parlamento Vasco, no Bildu); y para más inri el Parlament de Catalunya solicitó mi comparecencia para la discusión de la ley catalana contra el Cambio Climático a instancias de la tampoco demasiado popular en España Candidatura d'Unitat Popular, CUP (comparecencia a la que no podré asistir por hallarme de viaje, pero que cubrirá mi compañero Jordi Solé en representación del OCO). Personalmente no tengo nada contra ningún partido legalmente establecido, y me siento obligado por todo aquél que requiera mis servicios; y nada me gustaría más que que aquellos partidos a los que aún no he dado asesoramiento alguno (e.g., PP, PSOE y Ciudadanos) requiriesen mi presencia, algo que haría encantado. Y es que, como he comentado muchas veces, el peak oil es un tema transversal y no tiene posible interpretación partidista (otra cosa son las políticas para hacerle frente, en las cuales los partidos son lógicamente soberanos).

Aclarado este tema, y dado el contexto de la conferencia, quise darle al final de mi charla una orientación un poco diferente a la que suelo dar a todas mis conferencias. Dado que en la sala había personas con responsabilidades políticas a un nivel superior al de las que suelen asistir a mis charlas, quise confrontarlas a tres cuestiones concretas, tres preguntas que yo me hago y que veo que ineludiblemente exigirán una respuesta por parte de nuestros poderes políticos durante los próximos años. Estas tres preguntas son incómodas y con consecuencias bastante desagradables, pero no nos va quedar más remedio que hacerles frente en algún momento, y vale más que estemos preparados para ellas, y que hayamos pensado cuál es la mejor respuesta que darles, antes de que el tiempo se agote y por las prisas desemboquemos en malas soluciones.

Estas tres preguntas requieren un análisis más detallado del que se podía hacer en una charla de 45 minutos en la que se habían dicho muchas otras cosas. Mientras que la primera cuestión es relativamente sencilla de entender, las otras dos requieren de la introducción de algunos conceptos no del todo evidentes para el profano en la discusión sobre la energía, y por ello merecían una discusión prolija. Por ese motivo, y por lo trascendental de estas cuestiones, he creído oportuno rescatar esas tres preguntas y plantearlas con más detalle en el post de hoy, por si en algún momento le resultan de utilidad a alguien.

Éstas son las tres preguntas que planteé:


  1. ¿Vamos a invadir Argelia? 
  2. ¿Vamos a apostar por el crecimiento económico como única vía para resolver el problema del desempleo? 
  3. ¿Vamos a apostar por explotar fuentes de energía con bajo rendimiento energético?

En lo que sigue, tomaré cada pregunta y la pondré en su contexto.

1.- ¿Vamos a invadir Argelia?

El problema, por supuesto, no se circunscribe a Argelia; la tentación de resolver el problema de la falta de disponibilidad de recursos manu militari es elevada, y lo será más cuando la opinión pública de los países occidentales cuestione a sus gobiernos por su falta de eficacia a la hora de resolver los graves problemas económicos que nos acucian. Pero el caso de Argelia es emblemático para España, puesto que mi país importa más del 50% del gas que consume de ese país norteafricano. Hace ya algún tiempo que desde Francia (país también interesado en el gas Argelino) se observa con preocupación el progresivo descenso de las exportaciones de gas desde Argelia (que se transporta a través de un gaseoducto que recorre el lecho marino desde Argelia hasta España y después continúa su recorrido por el Levante español hasta la interconexión con Francia). Desde el país galo se ha interpretado que el descenso de las exportaciones obedece primordialmente a la falta de una inversión suficiente en la exploración de nuevos yacimientos, y por eso ha promovido varias iniciativas de financiación de upstream del gas argelino, últimamente incluyendo entre las opciones la quimérica explotación del gas de lutitas o shale gas mediante la económica y energéticamente ruinosa técnica del fracking.

La realidad es mucho más simple: la producción de gas argelino lleva ya mucho tiempo estancada y con cierta tendencia a la baja, y eso ya era así incluso cuando los precios internacionales del gas natural eran elevados. Básicamente, Argelia ha superado su peak natural gas.


Como muestra la gráfica anterior, la producción no sólo no aumenta desde el año 2000, sino, como suele pasar en los países exportadores,  el consumo interno ha ido subiendo como consecuencia de la progresiva industrialización (una vez superada la cruenta guerra civil de los años 90 del siglo pasado), lo que ha llevado a una caída sostenida de las exportaciones de gas.

Para acabar de agravar la situación en Argelia, la producción de petróleo ya hace mas de 10 años que superó su propio pico productivo, y de nuevo el aumento del consumo interno está favoreciendo un rápido decrecimiento de las exportaciones.


Desde las instancias públicas y privadas españolas y francesas (con la empresa Gas Natural a la cabeza, en el caso de España) existe una constatada dificultad en asimilar que lo que está pasando con la producción de hidrocarburos en Argelia es un fenómeno conocido que debe más a la geología y a la termodinámica que a razones económicas, políticas y sociales, y de ahí la creciente presión para que Argelia liberalice la explotación del petróleo y el gas natural. Si añadimos a la caída natural de la producción de hidrocarburos en Argelia los actuales bajos precios entenderemos que Argelia está ahora mismo situación económica muy delicada: la exportación de hidrocarburos representa más del 90% del total y también más del 90% de la renta nacional. En lo que va de año Argelia acumula un déficit comercial de 11.000 millones de dólares, a añadir a una cantidad similar el año pasado, mientras que el PIB de Argelia pasó de 213.000 millones de dólares en 2014 a 168.000 millones en 2015. Aunque el grado de endeudamiento de Argelia puede parecer envidiable visto con la perspectiva de los países occidentales, el país norteafricano no tiene las posibilidades de éstos para financiar sus déficits (pues en este mundo alguien tiene que producir para que los demás consuman) y eso está provocando un enrarecimiento de la escena política argelina que, a decir de algunos, recuerda a los años previos a la guerra civil que estalló en 1991.

Si, por desgracia, se cumplen las peores previsiones para Argelia, ¿qué va a hacer España? Cuando comiencen las luchas internas por los últimos despojos de la riqueza fósil, ¿qué partido tomará España? ¿Participará en una campaña militar, probablemente del brazo de Francia, para - dirán - "traer la democracia a Argelia" al tiempo que garantizan que no se interrumpa el flujo de gas natural? (y si la industria del país acaba un poco machacada y deja más gas disponible para la exportación tampoco iría mal, ¿verdad?). ¿O comprenderá que lo que está pasando en Argelia es inevitable y que una campaña militar con una cínica excusa no sólo no va a revertir lo inevitable, sino que lo va a agravar?

Desde un punto de vista humanitario, está claro que llevar nuestras armas y soldados a sembrar más terror y dolor más allá de nuestras fronteras es una atrocidad. Desde el punto de vista geopolítico, implicarse en tal tipo de agresión, aparte de desencadenar una nueva crisis de refugiados, inestabilizaría toda una región limítrofe con España y seguramente alimentaría un nuevo rencor contra nuestro país y lo convertiría en blanco de nuevos atentados. Pero incluso dejando todo eso al margen, desde el punto de vista económico es probablemente un error mayúsculo, pues al coste económico y humano de la aventura militar le seguiría, probablemente, el colapso de la delicada industria de hidrocarburos argelina. En ese sentido, creo que el caso de Libia es ejemplar. No recuerdo con qué excusas se decidió que Gadafi había dejado de ser el amigo leal en que se había convertido a principios del siglo XXI para volver a ser el tirano cruel que se le consideraba en los años 80 y 90 del siglo pasado, y tampoco por qué era tan urgente acabar con él. Lo que sí sé es que si el objetivo era hacerse con el control de la producción petrolífera de aquel país (bastante apreciable, sobre todo por que gracias a las décadas de embargo la calidad del crudo libio aún era muy buena) el resultado ha sido un fiasco absoluto.





La penosa evolución reciente de la producción de petróleo crudo en Libia debe mucho a la desintegración social que acompañó la caída de Gadafi, y también a lo exigente que es el mantenimiento de las infraestructuras petroleras, que además se convierten en blanco fácil de las facciones enfrentadas. Un conflicto abierto en Argelia fácilmente acabaría llevando la producción de hidrocarburos de aquel país al mismo pozo donde está ahora la de Libia. Incluso una campaña relativamente exitosa, como la que hizo EE.UU. en Irak a principios de este siglo, conllevó una caída de producción bastante importante de la cual Irak aún no se ha recuperado del todo (y ahora se ve afectado por la implantación del Estado Islámico en su territorio). Por tanto, el resultado más probable de la intervención militar franco-española sería precipitar el problema de la escasez de energía en España y Francia. Incluso siendo cínicos, la militar es una solución completamente errónea y una respuesta absurda que no está a la altura del problema.

¿Realmente queremos eso? ¿Vamos a permanecer pasivos mientras ciertas mentes pensantes encerradas en sus despachos lejos de la realidad deciden que ésta es la manera?  ¿Nuestros representantes políticos van a votar a favor de semejante barbaridad y semejante error? El debate aún no se ha planteado, y probablemente faltan algunos años para que se plantee. Incluso, con un poco de suerte, Argelia esquive ese fatal destino, pero quizá otro país se convierta en blanco. En todo caso, la pregunta seguirá siendo vigente: ¿creemos realmente que la militar es la solución a los problemas energéticos?



2.- ¿Vamos a apostar por el crecimiento económico como única vía para resolver el problema del desempleo?

Esta cuestión no es nueva, y lleva muchísimos años, décadas incluso, planteándose, pero desde un punto de vista diferente al que quisiera comentar. Históricamente se ha discutido muchísimo, y de manera a menudo enconada, sobre la conexión entre crecimiento y creación de empleo. Desde el punto de vista del capital hay la necesidad de contar siempre con un "ejército laboral de reserva" (es decir, cierta cantidad de parados) para garantizar que los salarios sean los adecuados, entiéndase aquí en términos de productividad del capital y para el sostenimiento del propio sistema. Desde el punto de vista del trabajador, se cuestiona cómo se ha repartir la ganancia generada por el trabajo, y en última instancia cuál debe ser la función de la economía y si el capitalismo debería ser sustituido por un sistema económico controlado por los propios trabajadores y no por el capital. Esta cuestión, planteada ya desde los primeros tiempos del socialismo, formó parte de la discusión de los partidos de izquierda hasta la generalización de los partidos socialdemócratas (cosa lógica pues, por definición, la socialdemocracia no cuestiona la economía de mercado ni algunos otros fundamentos del capitalismo). La socialdemocracia reconoce la gran capacidad del capitalismo para generar riqueza (entendida como producción) y bienestar (entendido como acceso a los bienes de consumo) y acepta no cuestionar la organización capitalista de la sociedad a cambio de garantizar unas condiciones laborales y vitales dignas para toda la población, lo que generalmente se conoce como "Estado del bienestar". Esto implica que los partidos socialdemócratas hacen suyos algunos de los objetivos del capital si con ello mejoran las condiciones de los trabajadores, y en particular que la única vía para crear y sostener el empleo es conseguir un crecimiento permanente. Por su lado, los partidos situados en la franja derecha del espectro, también por definición, se alinean aún más con los objetivos del capital.

Como he dicho en la introducción, no voy a entrar en las cuestiones ideológicas, perfectamente aceptables o rebatibles en función de las preferencias personales. Sin embargo, sí que voy a entrar en las cuestiones lógicas, y aquí hay una que es fundamental: si el crecimiento económico es físicamente posible a partir de ahora. Desde una de las primeras entradas de este blog hemos sostenido que la crisis económica no acabará nunca dentro del actual paradigma económico simplemente porque en una situación de descenso energético el crecimiento no sólo no es posible sino que tiene que ser forzosamente negativo. La razón del inevitable declive económico siguiendo el modelo actual es la innegable relación entre el volumen de la economía (medido generalmente por el Producto Interior Bruto o PIB) y su huella material (tanto energética como de otras materias primas y elaboradas). Por ejemplo, la siguiente gráfica (tomada del blog Our Finite World de Gail Tverberg) muestra cómo ha evolucionado el PIB mundial respecto al consumo de energía.

 Imagen del artículo "is it really possible to decouple GDP growth from energy growth?"


En algunas ocasiones ciertos economistas tratan de argumentar, utilizando estadísticas parciales, que se puede conseguir una desmaterialización fuerte o como mínimo débil de la economía, de manera que se puede llegar a crecer incluso disminuyendo el consumo de energía y/o materias primas, básicamente gracias al ingenio humano y la innovación tecnológica. Pero, como ya discutimos con cierta extensión en este blog, la pretendida desmaterialización de la economía es completamente falsa, y en muchos casos lo que oculta es un proceso de devaluación interna, es decir, de disminución de salarios y destrucción de la clase media. 

De hecho, si se fijan en la gráfica de arriba lo que se observa es que a partir del año 2000 el consumo de energía ha crecido al mismo ritmo relativo que el PIB (y también bajado, durante la recesión de 2008-2009), mientras que antes del 2000 la energía crecía a un ritmo algo más bajo. Es decir, desde el año 2000 la cantidad de energía necesaria para producir un dólar de PIB global es mayor que antes del 2000, contrariamente a lo que se pretende hacer creer con las estadísticas parciales. La razón de este empeoramiento real de la intensidad energética mundial hay que buscarla en la globalización y la deslocalización: al llevar las fábricas a otros países con menores salarios se ha incrementado el gasto energético de transportar las materias primas a la fábrica del mundo, China, y luego transportar los productos finales hasta los consumidores. Y es esa misma deslocalización la que ya estaba presionando los salarios a la baja y favoreciendo la devaluación interna, antes incluso del declive energético. 

¿Qué evolución creemos que tendrá la economía global cuando el descenso energético se empiece a manifestar con fuerza en los próximos años? A tenor de los datos (y de estudios como los de Gaël Giraud), el único rumbo que le espera al PIB es el descenso, a veces puntuado por pequeños repuntes (por introducción de mejoras en eficiencia, particularmente al relocalizar ciertas actividades) pero en general se observará un descenso de la producción. Pero si la producción baja, si se mantuviera la misma cantidad de trabajadores la productividad (por trabajador o por hora) bajaría también, forzosamente. Por tanto, el descenso energético y económico mundial (que acabará arrastrando a España más pronto que tarde) llevaría, si no se cambia el modelo económico y social, a un incremento del paro y a un aumento del número de excluidos socialmente.

Por el momento, nuestros cuadros dirigentes han decidido optar por esperar al crecimiento, cuando todos los indicios razonables muestran no sólo que no vendrá de manera duradera sino que la tendencia general será al decrecimiento. Hablo de tendencia porque por supuesto habrá naturales fluctuaciones estadísticas arriba y abajo a lo largo del camino del descenso, y soy perfectamente consciente de que cada vez que el PIB repunte durante cada vez menos trimestres seguidos se celebrará como "el inicio de la recuperación". Pero al margen del fluctuante camino del PIB hacia su disminución inexorable, lo que parece más claro es que el proceso de devaluación interno y de degradación social continuará su curso. Esto es especialmente peligroso para la estabilidad social, pues justamente los últimos estudios sobre las causas del colapso social de anteriores civilizaciones muestran que el colapso no sólo sobreviene por dificultades de acceso a recursos o ambientales, sino por una tendencia al distanciamiento entre la minoría dirigente y el proletariado interno (por recuperar la expresión de Arnold Tonybee): si se rompe el contrato social por el cual la primera garantiza un nivel mínimo al segundo, el andamiaje social acaba por romperse por pérdida de apoyo en la base.

¿Es esto lo que vamos a contemplar, pasivamente, mientras esperamos que vuelva un crecimiento que a estas alturas seguramente ya es física y lógicamente imposible? ¿No deberíamos empezar a trabajar ya en una organización social diferente, capaz de crear trabajo sin necesidad de crear crecimiento e incluso en decrecimiento? El mayor problema de empezar a investigar tal posibilidad es que implica abandonar las bases fundamentales del capitalismo, y a día de hoy ningún partido político osa cuestionarlas tan abiertamente (incidentalmente, recordemos que el comunismo tampoco es la solución



3.- ¿Vamos a apostar por explotar fuentes de energía con bajo rendimiento energético?

Esta cuestión es más sutil, la más sutil de las tres. Dado lo que se ha comentado en la pregunta anterior, parecería que incluso aceptando la necesidad de reorganizarnos socialmente lo mejor que podemos hacer ahora mismo es apostar por poner a punto tantos sistemas que nos proporcionen energía como sea posible, tanto a corto plazo para preparar la transición como a medio plazo para facilitar la misma. Sin embargo, el incremento de la producción de energía bruta no significa necesariamente un incremento de la producción de energía neta; más incluso, llegados a cierto punto la producción bruta aumentará mientras que la neta disminuirá. Las consecuencias de apostar por aumentar la producción energética a toda costa sin pararse a valorar si es de la suficiente calidad tiene consecuencias que no son tan visibles, pero que pueden ser tan catastróficas como el mero descenso energético.

El concepto clave de esta discusión es la Tasa de Retorno Energético (TRE). La TRE es la relación entre la energía bruta producida por una fuente a lo largo de su vida útil respecto a la energía consumida para la producción. De ese modo, una fuente de alto rendimiento energético tiene una TRE muy elevada, en tanto que fuentes de menor rendimiento tienen TREs cada vez más cercanas a 1. El valor 1 representa el momento en el que no se gana energía ni se pierde con la explotación de un determinado recurso energético. Un valor de TRE inferior a 1 quiere decir que el sistema no es una fuente de energía, pero aún así podría ser interesante como sistema de almacenamiento de energía (por ejemplo, con el hidrógeno o los biocombustibles) o para la producción de formas de energía de alta calidad (por ejemplo, electricidad); en todo caso un valor de TRE inferior a 1 implica pérdida energética en la transformación y por tanto (con algunos matices) no es un caso que deba considerarse al hablar de fuentes de energía.

El concepto de la TRE ha sido discutido en medios académicos desde hace algún tiempo. Hay cierta controversia sobre el método de cálculo empleado para la estimación del valor de la TRE de un sistema dado (por ejemplo, hace ya unos años que colea una polémica por la estimación que dieron Pedro Prieto y Charles Hall para el caso de la fotovoltaica española). Parte de esa discusión tiene que ver con la definición de los contornos de los sistemas, qué debe incluirse y qué no como gasto energético y, relacionado con ello, qué energía en particular debería de ser contabilizada tanto en el denominador como en el numerador. Por último, se discute también cuál es el valor límite de la TRE media que permiten mantener una sociedad (la TRE media de las fuentes de energía de una sociedad es una media ponderada, y se define como la suma de las energías proporcionadas por todas sus fuentes dividido por la suma de las energías consumidas en la producción de todas esas fuentes).

Al margen de estas cuestiones técnicas, y de si podemos o no conocer con suficiente exactitud el valor de la TRE, lo que es indiscutible es que cuando se comienzan a explotar fuentes con un rendimiento energético menor se tienen que desviar cada vez más recursos a la mera producción bruta de energía. Incluso aunque no sepamos evaluar correctamente la TRE para diagnosticar el problema, esa mayor necesidad de energía en la producción quiere decir que cada vez se destinan más recursos y trabajo de personas a la mera producción de más energía bruta, y que queda menos energía para otras cosas, eventualmente para poder mantener ciertas actividades que hoy consideramos esenciales.


Déjenme recuperar una figura que presentaba Louis Arnoux en la serie de tres posts que republicamos aquí traducidos.




La tabla resume una visión bastante extendida (si bien no unánimemente aceptada) de las consecuencias que tiene para una sociedad usar fuentes de energía con determinadas TREs demasiado bajas. Lo que es discutible en esta tabla no son tantos los efectos de la disminución de la TRE media, sino cuáles son los valores límite para que se puedan sostener las diversas cosas que forman parte de lo que consideramos el Estado de Bienestar; hay quien opina que se puede mantener un sistema educativo y sanidad teniendo una TRE media de 5, mientras que otros consideran que como mínimo debería ser de 10, o incluso más elevada. Pero al margen del valor numérico preciso, todo el mundo (al menos, el académico) está de acuerdo que a medida que la TRE media disminuye se pierde acceso a servicios sociales hoy en día considerados logros irrenunciables.

El problema de la TRE media en disminución es que cada vez se consagran más recursos a la mera producción de energía, y eso acaba suponiendo el retorno a formas de explotación del trabajo humano rayanas en el esclavismo. Hay un par de cuadros que a Ugo Bardi le gusta mencionar al hilo de esta discusión que creo que son bastante ilustrativos, y que se encuentran bajo estas líneas.

El primero se llama "L'Alzaia", de Telemaco Signorini. En él se ve un grupo de hombres unidos con un arnés a unas cuerdas de las que tiran con todo su cuerpo, como si fueran animales de tiro. Los hombres seguramente siguen un camino de sirga, y lo que están jalando es una barcaza que no aparece en el cuadro.

"L'Alzaia", de Telemaco Signorini

El segundo cuadro es "Transportista de barcaza del Volga, y se ve el mismo tipo de escena, sólo que en este caso sí que se ve el barco (y también es más patente la expresión de desolación de los que jalan de él)

"Transportistas de barcaza del Volga", de Ilya Repin

En la época de estos cuadros se usaban los ríos para transportar todo tipo de mercancías, y algunas veces lo que se transportaba era simplemente carbón. A pesar de que ya se conocía la máquina de vapor, el carbón que se extraía en ciertas zonas de Europa (como Italia) era de poca capacidad calorífica (y por tanto de baja TRE), y si se usara para alimentar un motor a vapor la mayoría del carbón se quemaría simplemente para el transporte de la gabarra que lo llevaba. Por tanto, para que saliera a cuenta transportarlo para su uso final, era preferible descoyuntar unos cuantos seres humanos arrastrando la gabarra. De ese modo, los destinatarios finales de ese carbón aún podían aprovechar el poder calorífico de ese carbón de menor calidad.

Ése es justamente el riesgo de explotar fuentes energéticas de baja TRE: que la producción total de energía puede aumentar, creando la falsa sensación de progreso, mientras que se va desmontando todo el Estado del Bienestar por falta de energía neta para mantener los lujos que éste proporciona. Al tiempo, con la caída de la TRE media se precisa que cada vez más gente trabaje en las actividades relacionadas con el aprovechamiento energético y en condiciones cada vez más penosas para que sea cada vez una proporción más minoritaria de la sociedad quien pueda aprovechar sus ventajas. Desde el punto de vista del rendimiento del capital, la estrategia de aumentar la producción de energía aunque sea a costa de usar fuentes de TRE cada vez más baja puede proporcionarle beneficios, con tal de que se eliminen los usos discrecionales de la energía (el Estado del Bienestar) y eventualmente se mejore la productividad por trabajador a base de empeorar sus condiciones laborales (trabajo semiesclavo).

¿Vamos a apostar por aumentar la producción energética bruta con fuentes de rendimiento cada vez más bajo? Es decir, ¿vamos a apostar por el desmantelamiento del Estado del Bienestar y de las condiciones laborales de la mayoría para crear un monstruo que necesita cada vez más energía para automantenerse, como si la generación de energía por la generación de energía fuera un fin en sí misma y no un medio? ¿O vamos a intentar generar menos energía bruta total pero con mejor rendimiento, de modo que no se esclavice a un mayor número de personas para alimentar el monstruo energético, y vamos a darle a la energía neta resultante el mejor aprovechamiento posible, aunque eso signifique suprimir las tasas de interés a las que el capital está acostumbrado?


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Como digo, no podemos evitar las cuestiones que he planteado, y no responderlas explícitamente es una forma de escoger una respuesta. Una que es básicamente continuar en la misma dirección que llevábamos, la cual, dadas las circunstancias y por las razones que he expuesto más arriba, es probablemente la del desastre. Dejar de mirar a otro lado e intentar encarar estas cuestiones mientras todavía estamos a tiempo me parece una cuestión prioritaria.

Salu2,
AMT
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El cansancio del peakoiler

21 Setembre, 2016 - 15:18


Queridos lectores,

En el último post, JotaEle terminaba su análisis sobre el futuro de los precios formulando un deseo, el de que los precios del petróleo vuelvan pronto a ser altos, y no sólo porque así el mercado se comportaría de manera más eficiente, sino porque si ya es difícil explicar el problema del peak oil con precios del petróleo altos, con precios del petróleo bajos es simplemente imposible. A pesar que desde el principio de este blog se explicó que el peak oil lo que genera es volatilidad de los precios, y la cantidad de veces que hemos repetido el mismo concepto y las peligrosas implicaciones del mismo, da exactamente igual, lo que impregna el discurso propagado por los medios de comunicación y repetido acríticamente por la mayoría es que si el precio es bajo quiere decir que hay abundancia de petróleo y que esta abundancia continuará en el futuro.

La realidad es, sin embargo, muy diferente y mucho más tétrica, pero el sesgo persistente en la información relacionada con la energía hace que el lector desinformado no puede entender qué está pasando y cómo le van a afectar en los próximos años las graves decisiones erróneas que se están tomando ahora. De entrada, muchas veces los medios hablan de "petróleo" queriendo decir "hidrocarburos líquidos". En el mundo se producen hoy en día más de 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de hidrocarburos líquidos, de los cuales petróleo crudo es la mayoría, representando algo menos de 80 Mb/d. Es el crudo el hidrocarburo líquido verdaderamente versátil, lo que normalmente llamamos petróleo (aunque la categoría también es bastante vasta e incluye petróleos de diferentes calidades y densidades), y está formado mayoritariamente (casi el 95%) por lo que llamamos crudo convencional (extraído con las técnicas de siempre en reservorios con las características geológicas habituales) y una parte no convencional (poco más del 5%), que es básicamente el petróleo extraído por la técnica del fracking en los EE.UU. Todo lo que no es crudo es discutible categorizarlo como petróleo, e incluye cosas como los biocombustibles (auténtico pozo energético y económico), las arenas bituminosas del Canadá (de bajísima rentabilidad) y los denominados "líquidos del gas natural", que son en su mayoría (más del 80%) propano y butano y que sólo sirven para ahorrar consumo de petróleo en las refinerías en las líneas de producción de propileno y etileno, y sólo en modesta cantidad. Pero al mirar la evolución de la producción de "petróleo" entendido como "todos los hidrocarburos líquidos" uno no entiende nada, pues cada cosa allí acumulada tiene una demanda y un comportamiento diferente. Así, mientras la producción del más versátil y barato, el crudo convencional, lleva cayendo desde hace más de 10 años por razones meramente geológicas, la de líquidos del gas natural ha seguido aumentando con la producción de gas natural (pero éstos son los menos útiles), la de biocombustibles se ha estrellado contra el muro de la falta de rentabilidad, y el fracking y las arenas asfálticas se hunden ahora mismo después de haber causado la descapitalización y hasta la quiebra de las empresas que se han dedicado a su producción.

Uno puede coger y mostrar los datos, intentando una vez más convencer a aquellos que se creen a pies juntillas las informaciones poco elaboradas que se sirven en la tele. Así, uno puede enseñar que, de acuerdo con el ultimo Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energía  la producción total de hidrocarburos líquidos no sólo no sube, sino que parece haber llegado a su máximo y haber iniciado un ligero descenso.




Por otro lado, si uno toma los datos de la Energy Information Administration del Departamento de Energía de los EE.UU. lo que se ve es que la producción de petróleo crudo (convencional y no convencional) está ya en disminución:



Obviamente esta disminución se debe al hundimiento final de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU.; por ejemplo, en los dos territorios más importantes, Bakken y Eagle Ford, las caídas de producción son de más del 25%.





Y si se piensan que la actual caída de la producción se debe a una razón coyuntural, esto es, por los bajos precios actuales, deberían enterarse de que en realidad el fracking ha estado desde el principio perdiendo a dinero a espuertas, como se explica en este muy recomendable artículo de SRSrocco Report, del cual viene la siguiente figura (y las de Bakken y Eagle Ford de antes) sobre las pérdidas acumuladas en Bakken : 



A pesar de lo cual todavía hoy podemos encontrar a gente (algunos de ellos, los típicos expertos despistados pero no por ello menos mediáticos) que nos dicen que EE.UU. ha alcanzado la autosuficiencia energética gracias al fracking, cuando una simple comprobación del anuario estadístico de BP nos muestra que hasta el año pasado EE.UU. seguía importando más del 40% del petróleo que consumía (y aún importaba algo de gas natural).



Imagen obtenida de Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html
Es obvio que el fracking ha supuesto una revolución en los EE.UU., cambiando la tendencia de décadas de caída continuada de la producción en muy pocos años; pero eso se ha hecho a costa de grandísimas pérdidas de las empresas del sector: como comentábamos en "La ilógica financiera", durante los tres años de los precios medios del petróleo más altos de la historia las 127 compañías productoras de petróleo y gas del mundo habían perdido más de 100.000 millones de dólares anuales.




Imagínense cómo deben estar ahora, con los precios a menos de la mitad desde finales de 2014. Las consecuencias no se han hecho esperar: déficits fiscales monstruosos en Arabia Saudita, dificultades financieras terribles e inestabilidad en Venezuela, Argelia, Nigeria; revueltas, guerras... Y desde el punto de vista de las compañías petrolíferas, la necesidad de recortar gastos a la desesperada para sobrevivir: dos años seguidos de recortes en la búsqueda y explotación de nuevos yacimientos, y el riesgo de que la tendencia se mantenga en 2017, como informaba la Agencia Internacional de la Energía en su último World Energy Investment Outlook:





Con dos años y posiblemente tres seguidos de fuerte desinversión cuando hacía más falta que nunca invertir, aunque no más fuera para mantener la producción, y teniendo en cuenta que el tiempo de poner una nueva explotación en línea es de 2 a 5 años, se está garantizando que a más tardar a finales del año que viene va a faltar petróleo y el precio se va a disparar (para luego caer en un nuevo ciclo de la espiral). A no ser, claro, que algún consumidor importante se hunda y nos deje más a los demás (suponiendo que nosotros nos contemos entre esos demás).

En fin, hasta aquí todo son datos. Son datos que no son nuevos para los lectores asiduos de este blog; actualizados quizá, puestos al día, pero no nuevos. Forman parte de un proceso histórico que lleva años desarrollándose y que nos va sumiendo cada vez más profundamente en una crisis que no acabará nunca. Sin embargo, al ciudadano medio todas estas cosas le resultan indiferentes cuando no estrambóticas. El ciudadano español medio no ve la crisis tan profunda en la que se está sumiendo China; las guerras del Oriente Medio y África o el malestar en Venezuela, Brasil o México le suenan lejanísimos; y el hundimiento de la naviera Hajin le parece algo anecdótico. Él sólo sabe que los datos macroeconómicos de España durante los dos últimos años han sido buenos, con una considerable subida del PIB, aunque más de uno (sobre todo el que la padece) se da cuenta de que tal hito se ha conseguido con una más que considerable devaluación interna de consecuencias nefastas sobre el consumo patrio. Probablemente no se haya enterado de la reciente interrupción durante tres días "por razones técnicas" del suministro de gas desde Argelia (país que ha superado sus picos de gas y de petróleo, y cuya estabilidad está en entre dicho). Y que inevitablemente se continuará en la senda del descenso energético que emprendimos hace años (España consume hoy un 20% menos de energía primaria que hace 8 años, con la consiguiente traslación de tal descenso a su economía) le parece algo demasiado hipotético para ser tenido en cuenta.

En la demasiado individualista y cínica sociedad actual, se considera que todo es opinable e incluso peor, que a todo se le puede dar legítimamente un punto de vista y el contrario. Más aún, que quien sustenta cualquier opinión lo hace siempre desde una agenda propia, y que por tanto no hay hechos indiscutibles sino posiciones interesadas. Pero no es cierto. Todo es discutible pero no todo es opinable. Hay cosas que son hechos, y se tienen que discutir sobre la base factual de las cosas. Por ejemplo, no es legítimo defender que "EE.UU. es independiente energéticamente" cuando eso es una absoluta falacia. Y tampoco se puede poner en pie de igualdad una noticia sobre un presunto milagro tecnológico en materia de energía "que está a la vuelta de la esquina" con los datos fríos e incontestables sobre la decadencia de la producción de las materias primas energéticas (petróleo, carbón y gas natural) que proporcionan más del 86% de la energía primaria que mueve nuestro mundo.

Pero todo eso, al final, es igual. Después de 8 años de crisis económica a la que no se la ve un final claro, después de la severa disminución de los salarios y creciente malestar social en Occidente, golpes de estado encubiertos en Italia y Grecia incluidos, referéndum fallido en Grecia, Brexit y cada vez más atentados, después de las crecientes guerras en países vinculados con la producción y extracción de hidrocarburos, después de que las diversas predicciones sobre la producción de los hidrocarburos se hayan cumplido con bastante precisión (y por supuesto han sido mucho más certeras que las que nos hablaban no hace tanto de abundancia, y aún lo hacen)... después de todo eso, se sigue pidiendo no, exigiendo, al bando picolero que DEMUESTRE que no va a surgir un milagro que en el futuro no se va a cambiar una tendencia que ya es pésima; se nos pide no, se nos exige, que PREDIGAMOS con toda precisión y sin ninguna incertidumbre cuál será el precio del petróleo en cada momento, y no vale que uno dé un intervalo no excesivamente grande (meses, unos pocos años): uno debe acertar lo que no aciertan ni los analistas del Deutsche Bank. Y si por lo que sea uno aventuró que se descadenaría la crisis ya este año y no lo hizo, aún cuando lo haga el año que viene, siempre se mofarán de ti, diciendo: "¿Ves? Es que no das una."

Ese énfasis en lo que se consideran "errores", mientras se ignora que el curso general corrobora de manera tremenda lo que uno lleva años anticipando, mientras se niegan los tristemente clamorosos aciertos (e.g., Yemen) es bastante duro y bastante pesado. Cualquier ministro del ramo o cualquier analista puede salir diciendo cualquier barbaridad y eso está bien; una persona común, sin grandes medios, analiza los datos públicos, siempre paciales e incompletos, y elucida una tendencia, y si se produce una mínima desviación es que uno es un negado. ¿A qué se debe esta doble vara de medir? A que unos hablan de un futuro que es conforme a las expectativas, en tanto que el otro las contradice. Y por eso se pone una enorme carga de prueba en el que osa contradecir el infundado optimismo dominante.

Al peakoiler se le presupone una agenda derrotista (apocalíptica o catastrofista, se suele decir), que proviene de una mezquindad interior (uno desea que pase las cosas malas que se apuntan) o bien porque tiene un proyecto político de reforma de la sociedad que quiere imponer por el miedo. El común de los ciudadanos suele pensar mal del que dice que no todo es de color de rosa y que hay problemas graves en el horizonte, y no se paran a pensar que si el tipo dice eso no es "por joder", sino porque, justamente, quiere evitar lo peor que puede venir si no reaccionamos. Pero el cortoplacismo de una sociedad basada en el crecimiento exponencial hace que sea impensable que alguien piense a un horizonte de años o décadas (la misma dificultad afecta, por cierto, a tanta discusión de problemas medioambientales). Que la consecuencia del peak oil (lo que yo suelo llamar el Oil Crash, y que da título a este blog) no sea un evento, sino un proceso que se dilata en el tiempo, hace también imposible que se de una respuesta adecuada tanto por los medios de comunicación (con su crónico trastorno de déficit de atención) como por los medios políticos (que sólo piensan, como mucho, a cuatro años vista, hasta las siguientes elecciones). Los tiempos propios de este proceso no ayudan a su divulgación, pues la gente tiende a adaptarse a la creciente depauperización ("esto es lo que hay") pensando que ya estamos en el estadio final del descenso energético y económico, y no en un escalón que está más alto que los siguientes.

Al final, viendo que sus esfuerzos son inútiles y que por más razones que uno dé corroborando lo que dice no se hace ni puñetero caso, y con la popularidad en su círculo social bajando en picado, el peakoiler se da por vencido y acaba dicendo: "En fin, que se vaya todo al carajo, pues nadie quiere oír y mucho menos trabajar para evitarlo". Es por eso que veo, en mi círculo más próximo, mucha gente que ya da por hecho que no va a haber ninguna reacción antes de la siguiente gran bofetada, del siguiente gran escalón de caída del descenso energético. Y que al final es mejor esperar a esta debacle, confiando en que no sea la última, para ver si después se produce por fin esa reacción.

Por mi parte debo decir que nada de lo que he visto o vivido todos estos años me ha sorprendido; todo ha ido más o menos como yo pensaba que iba a ir desde el mismo día que decidí que comenzaría a hacer públicamente divulgación del peak oil. De hecho, y por el contrario, veo cosas que han ido mejor de lo que esperaba, y aquí y allá identifico ciertas grietas en el pensamiento dominante que me hacen albergar una esperanza que antes no tenía, y es que al final la discusión de la adaptación al peak oil llegue a ser mainstream, en vez de ser una cuestión marginalizada y ninguneada como lo es ahora mismo. 

No va a ser fácil, pero eso ya lo sabíamos cuando comenzamos. Lo importante es seguir ahí, ofreciendo una explicación alternativa y coherente cuando todas las demás fallen, cuando los parches que se han puesto para explicar la realidad salten por los aires. Ahí estaremos.
Salu2,
AMT
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En transición hacia un período de precios altos del petróleo

15 Setembre, 2016 - 22:16
Queridos lectores,

JotaEle me ha hecho llegar el siguiente análisis sobre la actual coyuntura de precios del petróleo, relacionándola con los cambios en la estructura de la oferta y la demanda. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

En transición hacia un periodo de altos precios del petróleoEste post es complementario del post Porqué ha bajado el precio del petróleo, si no se ha leído dicho post, es conveniente leerlo primero. Este anterior post intentaba demostrar la razón por la que había bajado el precio del petróleo después de haber estado cuatro años con unos precios bastante altos. El post se hizo mayormente con datos de la publicación de BP, Statistical Review of World Energy del año 2015. En el actual post y con la nueva publicación de BP correspondiente al 2016, vamos a actualizar algunas gráficas del post anterior para ver como la tendencia de las gráficas anteriores ha continuado, confirmando así el planteamiento del post. En este post y con datos más actuales, vamos a ver como la situación que forzaba los precios bajos está terminando induciendo a pasar hacia un periodo de precios más altos.Gráfica 1  .       Producción, consumo y precio del petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril
La gráfica 1 es la actualización de la gráfica 2 del anterior post. Se ve perfectamente como el continuo acercamiento de la línea de la producción a la línea del consumo ha provocado el desplome de los precios.
Gráfica 2   .        Diferencia entre el consumo y la producción. Precio del petróleo superpuesto.Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril                                                                                                                                                                         
La gráfica 2 es la actualización de la gráfica 3 del anterior post. Muestra claramente como cuando aumenta la diferencia (resta) entre el consumo y la producción es cuando sube el precio del petróleo, y cuando baja la diferencia entre el consumo y la producción es cuando baja también el precio del petróleo. Como decíamos en el post anterior, el precio responde fielmente a los postulados de la ley de oferta y demanda, cuando la demanda excede a la oferta, aumenta el precio; y cuando la oferta aumenta baja el precio.En enero de este año se ha dado el precio más bajo de este periodo de bajos precios en el que nos encontramos, a partir también de enero, ha empezado a repuntar el precio, por lo tanto en este momento podríamos encontrarnos en un período de transición de los precios del petróleo hacia precios más altos. Si es así, ¿qué está pasando con la producción y con el consumo de petróleo?. El consumo es fácil deducirlo, siempre tiende a subir y más en un periodo de bajos precios. La pregunta clave es: ¿qué está pasando con la producción?. Para no tener que esperar un año hasta la próxima publicación de la base de datos de BP, esta vez vamos a hacer la gráfica con datos de la AIE tomados de su publicación Oil Market Report (OMR) que reporta los datos de forma mensual y trimestral.
Gráfica 3                  Producción, demanda y precio del petróleo                                    Datos de OMR, precio EIA
La gráfica 3 representa la producción y el consumo igual que la gráfica 1 del anterior post, solo que esta gráfica abarca un periodo más pequeño de tiempo (2004 a 2017), los datos son trimestrales en vez de anuales y está formada con datos de OMR en vez de BP. Los datos del año 2017 son solo de demanda, OMR publica una estimación de la demanda de lo que queda del año en curso y del próximo año.Los datos de la demanda de OMR no coinciden con la gráfica de BP porque BP en su demanda incluye más productos que AIE. Lo que sí coinciden son las tendencias.
- Se nota el aplanamiento de la gráfica de la producción a partir del 2004, igual que en BP.
- Se nota la caída de la oferta y demanda  en el 2008, igual que en BP.
- Se nota la superación de la oferta sobre la demanda a partir del 2014. En el caso de BP se acerca la oferta a  la demanda (gráfica 1).  Superpuesta en la gráfica y en otra escala está el precio del petróleo formado con datos de la EIA. Vemos que el precio ha empezado a subir un poco después de la última inflexión de la producción de petróleo. Descontando las previsibles variaciones estacionales del consumo, la producción está bajando con respecto al consumo, de ahí el incremento en el precio del petróleo. Esta bajada ha hecho que la línea de la producción vuelva a estar a la altura de la línea del consumo amenazando con un cruce perpendicular al consumo que provoque una fuerte subida del precio del petróleo.Esta bajada de la producción es debida a que algunos de los mayores productores de petróleo o bien han estancado su producción o bien la han disminuido. A continuación vamos a ver algunas gráficas de la producción que lo demuestran, gráficas por grupos de países y gráficas a nivel individual de los mayores productores de petróleo. Los datos de estas gráficas están sacados también de las publicaciones mensuales Oil Market Report. Se han colocado todas las gráficas juntas para facilitar la comparación.Gráfica 4                                    Producción mundial de petróleo                                            Datos de OMRGráfica 5        Producción OPEP              Datos de OMRGráfica 6      Producción No-OPEP              Datos de OMRGrafica 7    Producción de Arabia Saudí     Datos de OMRGráfica 8      Producción de EEUU         Datos de OMRGráfica 9       Producción de Rusia           Datos de OMRGráfica 10      Producción de Canadá         Datos de OMR
La gráfica 3 con datos trimestrales, todavía no refleja el fuerte incremento de la producción en el final de la gráfica que sí refleja la gráfica 4 con datos mensuales. Con los últimos datos actualizados podemos ver que no se va a producir un corte perpendicular entre las líneas de producción y consumo, seguramente volverán a acoplarse las líneas de producción y consumo. Los mayores artífices de la bajada de la producción han sido por este orden Canadá, China y EEUU. Si bien en Canadá la bajada coincide con el terrible incendio de Fort McMurray que se cree paralizó la producción equivalente a unos 800.000 barriles diarios; de ahí su rápida recuperación posterior (gráfica 10). Si nos fijamos bien en las gráficas gran parte de la recuperación de la producción en el mundo y sobre todo de la producción no-OPEP se debe a la recuperación de Canadá. La gráfica 6 de la producción no-OPEP bien nos la podríamos imaginar sin esa última “v” final. Independientemente del incendio, hay que recordar que Canadá desde el 2009, coincidiendo con los altos precios del petróleo, tiene una continua y muy fuerte subida de la producción, hoy se encuentra totalmente en una meseta (gráfica 10) coincidiendo con el periodo de precios descendentes. O sea, tanto la producción por fracking (obvio viendo la gráfica 8) como la producción de arenas asfálticas están afectadas por los bajos precios del petróleo.Si quitamos la producción de EEUU y de Canadá, también la producción no-OPEP estaría en descenso, por lo tanto podríamos decir que gran parte de más de la mitad de la producción mundial (producción no-OPEP) ya no puede soportar bajos precios del petróleo.A continuación vamos a contrastar lo que nos dice la prensa que está sucediendo con el petróleo con lo que estamos viendo con los datos. Una noticia que se ha repetido bastantes veces en la prensa es que el aumento de la producción en Arabia Saudita es la causa del hundimiento del precio del petróleo buscando el perjudicar la producción por fracking de EEUU, al ser esta técnica de extracción menos rentable. ¿Es esto cierto?.  A mi juicio no, como se ve en la gráfica 7 Arabia Saudita sube un 7% su producción en febrero de 2015, pero en esa época el precio ya había bajado un 45% desde junio del 2014. En todo caso la subida en la producción de Arabia Saudita sí que acabó de rematar el mal estado de rentabilidad de la producción de EEUU, ya que su producción empezó a bajar justo  en abril del 2015 (ver diferentes gráficas). Si el fracking está afectado, es de propio éxito, poner casi 6 millones de barriles al día en solo 7 años tenía que afectar al mercado más tarde o más temprano. En cuanto a las noticias que apuntaban a contactos de algunos grandes productores para o bien mantener o bien reducir la producción de petróleo con el objetivo de hacer subir el precio más rápidamente; vemos que no está teniendo mucho resultado, especialmente por la incapacidad de la OPEP de llegar a un acuerdo entre ellos para reducir la producción. Sin embargo sí se han visto contactos entre algunos países OPEP y otros no-OPEP (Rusia y Arabia Saudita) para intentar reducir la producción. Parece que ya no solamente es la OPEP a la que le interesa controlar el precio del petróleo; cuando en un futuro la producción ya no pueda crecer más, es previsible que se den contactos con más frecuencia de los principales productores para controlar el precio. Puede que incluso se decida formar un organismo internacional que marque los precios y cuotas de producción a nivel mundial para intentar mantener los precios altos pero estables, intentando evitar así la tan temida volatilidad.Otra de las noticias que se repite mucho es que tanto Arabia Saudita y parte de la OPEP están aumentando la producción para proteger su cuota de mercado. El mensaje oficial es que como la producción de petróleo en estos países es muy barata, siguen produciendo porque no quieren perder cuota de mercado frente a otros petróleos más caros de extraer. Sin embargo haciendo unos números muy simples vamos a ver como la OPEP podría haber ganado más dinero recortando la producción.Gráfica 11          Producción normal y estimada de la OPEP y de EEUU                Datos de BP
La siguiente tabla representa la producción de EEUU, la producción de la OPEP y una estimación de la producción de la OPEP habiendo recortado su producción el equivalente a los aumentos del fraking. Este recorte de la producción mundial se supone que habría permitido mantener los altos precios pasados del petróleo. Multiplicando el último valor de la estimación por el precio que imperaba en el 2008 da un valor de la producción 1,7 mayor que multiplicando el último valor de la producción real por el precio del 2015, la mitad del precio del 2008. Parece que el mantener cuotas no es tan rentable después de todo.Si no es tan rentable, ¿qué razón puede llevar a que la OPEP mantenga e incluso aumente las cuotas?. Se me ocurren algunas:1- No hay forma de que los países de la OPEP se pongan de acuerdo, últimamente lo estamos viendo desde la entrada en el mercado de Irán.2- Temen una mayor expansión del fracking que haga que los EEUU empiecen a exportar petróleo. En teoría y según la EIA el fracking con altos precios del petróleo tendría un techo de tres millones de barriles diarios más y una meseta que se daría sobre el 2022 hasta el 2025. Esto no sería suficiente ni siquiera para quitarse toda la importación, ya que el consumo de este país seguiría siendo superior a toda su producción.3- Temor a que los altos precios del petróleo produzcan una nueva recesión mundial. Arabia Saudita en especial siempre ha sido consciente de la repercusión que tiene el precio del petróleo sobre la economía mundial; temen que desestabilizando periódicamente la economía mundial, el mundo acabe desenganchándose del petróleo, quedándose así sin su gallina de los huevos de oro. Temor a mi juicio infundado. Como veíamos en el post Consecuencias del cénit del petróleo, el transporte en el mundo depende del petróleo del orden del 93%, habiendo disminuido su dependencia un 1% en 23 años. Veo imposible el dejar de depender del petróleo si no es con un cambio profundo en el estilo de vida de los países desarrollados y emergentes. Hoy por hoy impensable.

El encuentro de la línea de la producción con la línea del consumo parece indicar que la sobreoferta de petróleo se está terminando y que por lo tanto estamos entrando otra vez en una dinámica de precios altos. ¿Hasta cuánto puede que suban los precios?. La lógica dice que el precio mínimo ideal es el que se dio en el periodo del 2011 al 2014 (Ver gráfica 3), un precio que facilitó la expansión de los petróleos no convencionales y en el cual los productores de la OPEP y los otros grandes productores, también se sentían cómodos. Sin embargo en esta crisis de productores consecuencia de los bajos precios del petróleo, hemos visto como la OPEP se empeña en mantener la producción y aguantar precios más bajos a costa de empeorar la balanza fiscal de sus países, y también vemos como la capacidad de endeudamiento de algunas empresas energéticas es grande y por lo tanto aguantan (Ver post La ilógica financiera). Así que los altos precios conseguidos en el pasado es posible que tarden un tiempo en recuperarse. También hay que tener en cuenta que hasta que el light tight oil llegue a su meseta, según la EIA sobre el 2022, hay oferta suficiente de petróleo y por lo tanto no debería de haber escasez. El precio dependerá de la capacidad que tengan de negociar con la OPEP el establecimiento de un límite de cuotas para poder mantener un precio lo suficientemente alto que convenga a ambas partes.En cuanto a la OPEP, van a su bola, el límite que tienen solo lo conocen ellos. En el 2004 no quisieron compensar el estancamiento de la producción mundial que llevó a una subida del precio del petróleo, lo cual formó una situación que acabó en la recesión del 2008; y sin embargo ahora no paran de aumentar la producción, forzando a mantener precios bajos de los cuales salen ellos también perjudicados. Es de esperar que ellos también detengan tarde o temprano su producción ya que también están bastante afectados por los bajos precios.

Por lo que a mí respecta y visto desde un punto de vista picoilero, me gustaría que subiera el precio a base de bien, ya que el mundo se comporta mucho más eficientemente con altos precios de la energía, algo que ya vimos en el post Consecuencias del cenit del petróleo. Además si ya es difícil difundir el mensaje del cénit del petróleo, con precios bajos es que es imposible.Saludos
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Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte III)

11 Setembre, 2016 - 23:20

Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte III)
Post de Louis Arnoux, publicado originalmente en Cassandra's Legacy (ver enlace), traducido aquí con permiso.

Enlace a la primera parte.
Enlace a la segunda parte.


Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo


El Síndrome del Hada de los Dientes que he discutido en la Parte 2 es, en mi opinión, la razón fundamental por la cual los que sostienen el actual sistema socioeconómico se agarran a cada fragmento de información que posible y superficialmente pueda respaldar a su ideología y retorcerlo para que se adapte a su punto de vista, generando mucha confusión en el proceso. También es justo indicar que los defensores de varias versiones de "transición energética" no son inmunes a este tipo de síndrome cuando ellos permanecen ajenos a los temas explorados en las partes 1 y 2. ¿Es posible ir más allá de tal confusión?

La necesidad de alejarse de la ideología

El impacto del Síndrome del Hada de los Dientes se nota más en los principales medios de comunicación y entre los políticos - con el resultado final de que tanto los neófitos (y muchos de los expertos) terminan muy confundidos acerca de qué pensar y qué hacer con respecto a las cuestiones energéticas. Cabe destacar que, a menudo nos encontramos artículos, incluso sensacionalistas, que o bien alaban las grandes ventajas de diversas tecnologías energéticas para la transición o por el contrario buscando reducirlas a escombros resaltando lo que presentan como cuestiones problemáticas sin ninguna profundidad en el análisis. Por ejemplo, un artículo de 2013, del Daily Mail fue puesto como ejemplo en una discusión reciente entre expertos en energía [1]. El Reino Unido está, en efecto, instalando un gran número de generadores diésel costosos y subvencionados para ser utilizados como respaldo en los momentos en que disminuya el suministro de energía eléctrica de las turbinas de viento. En este artículo se presenta esta política como muy problemática, pero no logra poner las cosas en la perspectiva de que estas cuestiones también serían problemáticas en cualquier transición energética.

En Nueva Zelanda, donde yo viví cerca de la mitad de mi vida antes de regresar a mi Provenza querida (De reditu suo mode, guiño al mensaje dado por Ugo Bardi en este post: http://chimeramyth.blogspot.it/2015/05/of-his-return-roman-patrician-tells-of.html) aproximadamente el 73% de la electricidad se considera renovable (con un 60% de hidroeléctrica, un 10% de geotérmica, un 3% de eólica, y cerca de un 0,1% de fotovoltaica); el resto se genera a partir de gas y carbón. Hay una política para conseguir el 90% de energías renovables para el año 2025. El mix que hemos tenido durante muchos años es algo parecido a lo que el Reino Unido está construyendo, con un número de generadores distribuidos como respaldos ante emergencias, sin que esto sea un problema importante. Las principales diferencias que veo con el Reino Unido son que (1) en Nueva Zelanda tenemos solamente cerca de 5 millones de personas que viven en un área de aproximadamente la mitad de la de Francia (es decir, el principal problema es una cuestión de producción renovable por habitante) y (2) el sistema es principalmente hidroeléctrico, por lo tanto, este sistema tiene una gran capacidad de almacenamiento de energía, el cual los expertos del sistema eléctrico neozelandés han aprendido a manejar muy bien. De ello se desprende que unos generadores accionados con diésel o gas no son un gran problema allí. Por el contrario, el Reino Unido, en mi opinión se enfrenta a un reto muy grande para "volverse verde", como dicen allí (es decir, lograr que la mayoría de la energía eléctrica sea proveniente de fuentes renovables).

El ejemplo anterior ilustra la necesidad de liberarnos de la ideología y mirar con cuidado las especificaciones de los sistemas al considerar cuestiones tales como el potencial de diversas tecnologías, como las turbinas de viento, las placas fotovoltaicas, los vehículos eléctricos, y así sucesivamente, así como los factores de capacidad y los niveles de TRE (Tasas de Retorno Energético) en el contexto de ir al 100% renovable. Con demasiada frecuencia, las cuestiones vitales siguen siendo eludidas tanto por los partidarios pro-BAU y los adeptos no-BAU; hacer caso omiso de estas cuestiones vitales a menudo conduce a "soluciones" erróneas e inclusive peligrosas. Por lo tanto, como conclusión de esta serie de tres partes centradas en "investigar la idoneidad de la pregunta", aquí están algunas de las cuestiones fundamentales que veo delante de nosotros (la lista no es exhaustiva):

"Apocalipsis now"


Por lo menos desde la década de 1970 y desde el trabajo de Meadows, hemos conocido que el mundo industrial globalizado  está en un camino autodestructivo, también conocido como BAU (Negocios Como Siempre, Business As Usual). Ahora sabemos que estamos viviendo el final de este proceso, el fin de la era del petróleo, precipitando lo que he llamado el Rey Dragón del Petróleo Evanescente, al estilo Séneca, es decir, después de una subida lenta, relativamente suave (también conocida como "el crecimiento económico") nos encontramos en el inicio de una caída abrupta por un abismo termodinámico.

El principal problema es el cambio del sistema entero. Esto significa pensar en términos de sistemas completos, donde la termodinámica de sistemas complejos que operan lejos del equilibrio es la clave. En términos de epistemología y métodos, se requiere lo que en antropología se llama el "círculo hermenéutico":  moverse repetidamente de lo particular, de los detalles, a todo el sistema, mejorando así nuestra comprensión de la totalidad y a partir de ahí volver de nuevo a los detalles, mejorando nuestra comprensión de los mismo, para volver de nuevo a considerar el todo, y así sucesivamente. La sustitución de todo el sistema, es decir, ir al 100% renovable, requiere una gran energía embebida, una especie de "acumulación primitiva del capital" (guiño a Marx), la cual en la actualidad, en el marco del paradigma dominante y el conjunto de tecnologías disponibles, no es factible. Teniendo la "Mano de la Energía" en mente (Figura 5), ??¿de dónde podría provenir la energía requerida en un contexto de declive agudo de la energía neta proveniente del petróleo y el efecto de la Reina Roja, y en relación con las renovables con los efectos inversos / de canibalización de la Reina Roja? Como otro ejemplo de la importancia de analizar a todo el sistema, Axel Kleidon ha planteado la cuestión de la viabilidad de la  eólica a gran escala contra la solar directa [2].

Tener en cuenta únicamente la eficacia y el coste de una u otra tecnología alternativa no será suficiente. Sin abordar las complejidades de la sustitución de todo el sistema, la situación en que estamos es una especie de "El Apocalipsis es ahora". El principal desafío que veo es así cómo cambiar de forma segura, con la menor pérdida de vida (habrá una pérdida sustancial de vida; esto es ya inevitable), a partir de fósiles-BAU (y por lo tanto de forma accesoria la nuclear) al 100% sostenible, lo que significa esencialmente, de una forma u otra, una sociedad basada en la  solar directa.

Actualmente tenemos 17 TW de potencia equivalente instalada en todo el mundo (principalmente fósiles con algo de nuclear), es decir, alrededor de 2.3 kW/cabeza, pero con unos 4 mil millones de personas la cuales en su mayoría están en el mejor caso con un suministro de energía llevado al punto de estrés, muchos de los cuales no tienen acceso a la electricidad en absoluto y tan sólo limitados medios de transporte, en un contexto de eficiencia de los sistemas globales de energía del orden del 12% [3]. Para hacer frente al Rey Dragón del Petróleo Evanescente y la tormenta perfecta que está en el proceso de desencadenarse, considero que necesitamos pasar a 4 kW/cabeza para toda la población (suponiendo que ésta se estabiliza en unos 8 mil millones de individuos en lugar de la previsión actual de 11 mil millones), más unos 10 TW adicionales para hacer frente al cambio climático y otros problemas ecológicos relacionados con la energía. Es decir, necesitamos alrededor de 50TW, basados en un 100% de solar directa, para todo el espectro de usos de la energía, incluido el transporte; y preferiblemente en unos 20 años. Estando donde estamos ahora, un poco más allá del borde del abismo termodinámico, esto es lo que a mi entender se requiere.

En otras palabras, "volverse verde" y sobrevivir el proceso (es decir, evitar el efecto inverso de la Reina Roja) significa aumentar nuestra Mano de la Energía desde los 17 TW (actuales) a 50 TW (orden de magnitud aproximado), con eficiencias pasando del 12% a más del 80%.

Elaborando esto un poco más, subrayo de nuevo, los 17 TW actuales ni siquiera son suficientes para atender ni de lejos a toda la población mundial actual de 7.300 millones. "Volverse verde" con la actual combinación de tecnologías "renovables" y el paradigma relacionado significaría dedicar una cantidad sustancial de los 17 TW a la "acumulación primitiva" del sistema "verde". Debe quedar claro que en esta situación algo tendría que ceder, es decir, algunos de nosotros estaríamos aún más estresados energéticamente y moriríamos, o bien como los chinos y los indios han estado haciendo por un tiempo deberíamos utilizar mucho más de los restantes recursos fósiles, pero entonces esto aceleraría el calentamiento global y muchos otros desastres. Como alternativa podemos hacer frente a los cambios de paradigma a fin de salirnos rápidamente de las TRES globales por debajo de 10:1 y la eficiencia global de energía en torno al 12%. Este es la típica situación de "no poder soplar y sorber la sopa" [N. del T.: la expresión original anglosajona era "tener el pastel y comérselo"] con mayúsculas.

Puesto en otra manera, cuando se piensa en una sustitución global del sistema social hay que mirar a la totalidad de lo que se requiere para que el sistema funcione, incluyendo a las personas y sus propias necesidades de energía - esto es fundamentalmente el problema de definición de los límites del sistema, relacionado con la definición del problema (en el sentido de David Bhom). Podemos ilustrar esto considerando el Reino de Arabia Saudí. Como un experimento mental, quitar el petróleo (los medios de comunicación han informado de que el príncipe heredero del Reino de Arabia Saudita ha visto escrito en alguna pared el cercano fin de la bonanza del petróleo). Esto llevaría a la población del Reino de Arabia Saudí de unos 27 millones a unos 2 millones, es decir, se requiere unos 25 millones de personas para mantener el petróleo fluyendo en los actuales 10 millones de barriles/día (incluyendo numerosos empleados domésticos filipinos, médicos, abogados, y cosas por el estilo) más el alrededor de tres veces esa población en el extranjero para suministrar lo que los 25 millones demandan para mantener el flujo de petróleo...

A nivel mundial, estimo muy al tanteo que unos 1.500 millones de personas, que están relacionados directamente con la producción de petróleo, procesamiento, distribución y toda la cuestión de su transporte necesitan que el precio del petróleo esté más allá de los 100 dólares por barril para su subsistencia (incluyendo los trabajadores domésticos filipinos). Yo los llamo la Gente del Petróleo [4]. La mayoría de ellos actualmente están descontentos y sufriendo; su "demanda" de bienes y servicios ha disminuido considerablemente desde 2014.

Así que teniendo todo esto en cuenta, la sustitución de todo el sistema (en modo "a vida o muerte") requiere considerar las redes enteras de la cadena de producción, desde la explotación de los minerales, hasta la fabricación de los metales, el cemento, etc., para hacer las máquinas, para luego utilizarlas para producir las cosas que necesitamos para ir al 100% sostenible, así como las necesidades energéticas no sólo de la Gente del Petróleo sino del compendio completo de la Gente de la Energía, tanto los "fósiles" como los "verdes". Y todo eso mientras que por su parte es necesario mantener los sistemas de energía de origen fósil funcionando tanto como sea posible. A grandes rasgos la gente del sector de la energía probablemente ande por los 3 millones de personas (y no es fácil convertir una proporción sustancial de los "fósiles" a "verdes", incluyendo sus propias necesidades de energía  - esto también tiene un coste energético significativo). Aquí es donde la figura 2, con la interacción del efecto de la Reina Roja y el efecto de la Reina Roja inversa, entra en acción.

Figura 2



En mi perspectiva a este nivel del sistema completo tenemos un problema importante. Dado el muy corto espacio de tiempo con el que contamos, no podemos darnos el lujo de hacerlo mal en términos de cómo posiblemente salirnos de ahí - apenas tenemos tiempo suficiente para un único intento

Tiempo restante


En efecto, bajo el influjo del Hada de los Dientes (véase la Parte 2) y una Reina Roja cada vez mas asmática, ya no tenemos 35 años, (por ejemplo, hasta alrededor de 2050). Tenemos en el mejor de los casos 10 años, no para debatir y darle vueltas y más vueltas, sino para realmente hacer algo al respecto, y los próximos tres años son clave. La termodinámica de esto, que se resume en la Parte 1, es sólida como una roca. Este plazo, combinado con el reto del Pearl Harbor del Petróleo y las limitaciones que nos impone el efecto de la Reina Roja inversa, significa en mi opinión de que ninguna de las "maneras" actuales de avanzar a la producción renovable  puede conseguirlo. De hecho la mayor parte de éstas más bien nos llevan por el camino de empeorar las cosas - me refiero aquí a las interacciones entre los esfuerzos  para volver "verde" la energía mayormente dentro del paradigma prevalente y los esfuerzo BAU a ultranza para mantener las fósiles, como tal vez se ejemplifica en las políticas actuales del Reino Unido discutidos anteriormente.
Eslabones débiles


A pesar de su aparente poder, el mundo industrial globalizado es de hecho extremadamente frágil. Incorpora muchos eslabones enlaces muy débiles en sus redes. He puesto de relieve la cuestión del petróleo, un tema que define el marco de tiempo restante para hacer frente al "Apocalipsis now". Además de esto y del cambio climático, hay toda una serie de otros retos que han sido puestos de manifiesto de diversas maneras por una serie de investigadores en los últimos años, como la disponibilidad de agua dulce, la degradación masiva del suelo, la presencia de vestigios contaminantes (como los desechos químicos y radiactivos), la degradación de la vida en los océanos (alrededor del 99% de la vida es acuática), las amenazas para los alimentos básicos (por ejemplo, la roya del tallo negro, las ráfagas de viento que azotan el trigo, el ozono a nivel del suelo, etc.), la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y la sexta extinción en masa, todo lo cual encaja perfectamente con el trabajo de Joseph Tainter sobre la relación entre los flujos de energía, energía eléctrica (en TW), la complejidad y el desbordamiento de la capacidad de carga que lleva al colapso [5].

Estos eslabones débiles se encuentran actualmente en el proceso de ruptura o están a punto de romperse, las roturas forman una avalancha de autoalimentada (criticalidad autoorganizada) o Tormenta Perfecta. Lo peor es que todos estos problemas tienen el mismo período de tiempo clave, de unos 10 años, como orden de magnitud para actuar. Todos requieren un buen "porrón" de energía como requisito previo para abordarlos (el "porrón" es una unidad flexible y elástica de algo sustancial que por lo general no se tiene).
Ya está todo quemado

Figura 6 - Todo el carbón quemado


Investigaciones recientes han demostrado que la sensibilidad al forzamiento climático ha sido subestimada considerablemente, lo que significa que hay que esperar mucho más calentamiento en el largo plazo que el anunciado hasta ahora [6]. Esto exacerba aún más lo que ya sabíamos, es decir, que no hay tal cosa como un "presupuesto de carbono" de los fósiles que el mundo industrial globalizado todavía pueda quemar, y no hay manera de mantenerse por debajo del  altamente político y engañoso objetivo de 2ºC de la COP21 (Figura 6) [7].

La concentración de 350 ppm equivalentes a CO2 defendidas por Hansen et al. es una estimación para garantizar la seguridad - pero dicho límite se cruzó a finales de 1980, hace unos 28 años. Así que la realidad es que no podemos librarnos de lo peor del cambio climático si no extraemos, de alguna manera, el CO2 de la atmósfera, si queremos evitar tener que sobrevivir a duras penas en unas pocas áreas del sur y del norte infestadas de mosquitos, mientras que alrededor del 80% del planeta se convierte en no habitable en el largo plazo. La captura directa del CO2 del aire atmosférico es algo que también requiere un buen "porrón" de energía, de ahí los 10TW adicionales que considero necesarios para salir del paso.



Fallo cognitivo
  Figura 7 - La TRE y el fallo cognitivo



El culebrón del "Brexit" es quizás la más reciente demostración a gran escala de una muy larga serie de fallos cognitivos. Es decir, el fracaso por parte de las élites gestoras para tomar los conocimientos, la experiencia y la competencia técnica disponibles y usarlos para abordar eficazmente los retos que se han presentado en el plazo requerido para hacerlo.

El fallo cognitivo es probablemente más flagrante, pero también más desapercibido, en materia de energía, el Rey Dragón del Petróleo Evanescente o las cuestiones asociadas a la energía ganada por energía invertida (TRE). Lo que podemos observar es un fallo triple del BAU, pero también de la mayoría de las alternativas actuales "verdes" (Figura 7): (1) la trayectoria de desarrollo del BAU desde los años 1950 falló; (2) ha habido un fallo para prestar atención a más de 40 años de advertencias; y (3) se ha producido un fallo en el desarrollo de alternativas viables.

Sin embargo, aunque soy crítico con algunos aspectos de las evaluaciones recientes sobre la viabilidad de ir al 100% renovable [8], creo que sigue siendo factible con los conocimientos actuales, sin que sea necesario un "tocar el cielo", es decir,llegar al orden de 50 TW 100% solar que he descrito anteriormente; sin embargo, también pienso que un cierto estrellamiento el abismo de Séneca ya no es eludible. En otras palabras, considero que sigue siendo posible recuperar en parte la situación, mientras que el mundo industrial globalizado se estrella, siempre y cuando suficientes personas se den cuenta de que uno no puede cambiar de paradigma mientras baja por un acantilado de Séneca del mismo modo que se podía mientras se subía hasta él, cosa que en la actualidad nuestra élites, en modo de fallo cognitivo completo, no entienden.

Para ilustrar esta cuestión más a fondo y poner de relieve por qué considero que TREs de producción muy por encima de 30:1 son necesarias para sacarnos de problemas, fíjense en la Figura 8.

Figura 8 - La necesidad de Tasas de Retorno Energético muy altas



Esto es una versión ampliada de un esquema similare de Jessica Lambert et al., que pone de relieve lo que implica deslizarse por el abismo termodinámico. Charles Hall ha demostrado que una producción de la TRE de 10:1 corresponde aproximadamente a una TRE para el usuario final de 3,3: 1 y este es el mínimo indispensable para el funcionamiento de una sociedad industrial [9]. En términos sociológicos, para entender qué quiere decir 10:1 piensen en Corea del Norte. Como se muestra en la Figura 7, en la actualidad no conozco ninguna alternativa, ya sean hidrocarburos fósiles no convencionales, tecnologías nucleares o "verdes" con una TRE de producción (es decir, equivalente a la TRE del petróleo en la boca del pozo) por encima de 20:1; la mayoría se mantiene por debajo de 10:1. Yo creo que es factible volver a estar por encima de 30:1, en un modelo 100%  sostenible, pero no siguiendo con las formas predominantes de desarrollo de la tecnología, organización social o toma de decisiones.
Las preguntas difíciles


Así que el fallo cognitivo predominante nos lleva de nuevo a la "indagar sobre la pertinencia de la pregunta" de Bohm. En la conclusión de un artículo de 2011, Joseph Tainter planteó cuatro preguntas que, en mi opinión, encajan muy bien frente a dicha indagación (Figura 9) [10], Hasta la fecha esas cuatro preguntas siguen sin respuesta tanto por los fans del BAU como por los defensores del 100% renovable.

Estamos en una situación sin precedentes. Tal y como subrayó Tainter, jamás ninguna civilización anterior ha logrado sobrevivir al tipo de situación en la que estamos (es decir: a las puertas de un colapso civilizatorio global). Sin embargo, las personas que vivieron en esas civilizaciones eran en su mayoría labriegos y tenían la red de seguridad de que su fuente de energía era 100% solar, fotosíntesis para alimentos, fibras y madera - así que ellos siempre tenían una escapatoria a pesar de estar en condiciones muy duras. Nosotros ya no tenemos una red de seguridad; nuestros sistemas completos de producción de alimentos son casi completamente dependientes de la energía neta del petróleo, la cual está en proceso de caerse al suelo y nuestros sistemas de suministro de alimentos no pueden afrontar quedarse sin ella.

Figura 9 - Cuatro preguntas





La Figura 10 resume cómo, en mi opinión, las cuatro preguntas de Tainter, sus análisis y los míos se combinan para definir la situación particular en que estamos. Si hemos de evitar el deslizamiento hasta el fondo del abismo termodinámico, debemos pasar a un nuevo "reservorio de energía”. En este sentido, lidiar con una Tormenta Perfecta (del tipo avalancha autoorganizada) mientras que se lleva a cabo un cambio tal tanto excluye la "reducción" de nuestra base de energía (como muchos "verdes" lo ven) como hace necesario abandonar el paradigma actual altamente derrochador de energía - de aquí el cambio de 17 TW con base principal fósil a 50 TW 100% a base de energía solar y con un aprovechamiento útil de más del 80% de la energía que he defendido antes, por encima de 20 a 30 años de plazo.

Figura 10 - ¿Listo para saltar en una nueva piscina de energía?


La figura 10 resalta que la humanidad ha pasado por una serie de cambios semejantes en los últimos 6 millones de años más o menos. Cada cambio ha conllevado:

(1) un nexo de innovaciones revolucionarias que abarcan la termodinámica y técnicas relacionadas, (2) la innovación social (à la institución imaginaria de la sociedad de Cornelius Castoriadis) e(3) innovaciones relativas a la psique humana, es decir, nuestra forma de pensar, decidir y actuar.

Nuestra situación, debido a que acabamos de comenzar a deslizarnos por el abismo termodinámico de los combustibles fósiles, de manera similar requiere tal nexo si al final tenemos éxito en el cambio a un "nuevo reservorio de energía". Sólo centrándonos en la termodinámica y la tecnología no será suficiente. El tipo de cambio de paradigma al que hago referencia integra la tecnología, las innovaciones sociales y la innovación en relación con la psique humana sobre las maneras de evitar el fallo cognitivo. Es mucho pedir, pero es necesario para poder abordar las preguntas de Joseph Tainter.

Este reto es una medida de la enorme presión selectiva bajo la cual la humanidad ha conseguido colocarse ella solita. En la actualidad, veo muchas cosas muy creativas en todos estos tres dominios íntimamente relacionados. ¿Tendremos tal vez éxito al saltar el precipicio?

Bio: Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Dellingpole, James, 2013, “The dirty secret of Britain’s power madness: Polluting diesel generators built in secret by foreign companies to kick in when there's no wind for turbines - and other insane but true eco-scandals”, in The Daily Mail, 13 July.[2] Como otro ejemplo, Axel Kleidon ha demostrado que la extracción de energía a partir del viento (así como de las olas y de las corrientes oceánicas) en cualquier gran escala tendría el efecto de reducir la energía global libre utilizable por el hombre (libre en el sentido termodinámico, debido a los altos niveles de entropía que estas tecnologías generan, y en oposición a la recolección directa de la energía solar a través de la fotosíntesis, la energía fotovoltaica y solar térmica, que en su lugar aumentan la energía libre total disponible para la humanidad) - see Kleidon, Axel, 2012, How does the earth system generate and maintain thermodynamic disequilibrium and what does it imply for the future of the planet?, Max Planck Institute for Biogeochemistry, published in Philosophical Transaction of the Royal Society A,  370, doi: 10.1098/rsta.2011.0316.[3] E.g. Murray and King, Nature, 2012.[4] Esta etiqueta es un guiño a la Gente del Mar que se vio envuelta en el abrupto final de la Edad del Bronce hace unos 3.200 años en la misma parte del mundo donde actualmente (otros) se han visto envueltos en atroces guerras y el terrorismo, también conocido como Oriente Medio y el Norte de África.[5] Tainter, Joseph, 1988, The Collapse of Complex Societies, Cambridge University Press; Tainter, Joseph A., 1996, “Complexity, Problem Solving, and Sustainable Societies”, in Getting Down to Earth: Practical Applications of Ecological Economics, Island Press, and Tainter, Joseph A. and Crumley, Carole, “Climate, Complexity and Problem Solving in the Roman Empire” (p. 63), in Costanza, Robert, Graumlich, Lisa J., and Steffen, Will, editors, 2007, Sustainability or Collapse, an Integrated History and Future of People on Earth, The MIT Press, Cambridge, Massachusetts and London, U.K., en cooperación con Dahlem University Press.[6] Ver por ejemplo Armour, Kyle, 2016, “Climate sensitivity on the rise”, www.nature.com/natureclimatechange, 27 June.[7] Para una buena revisión, ver Spratt, David, 2016, Climate Reality Check, March.[8] Por ejemplo, Jacobson, Mark M. and Delucchi, Mark A., 2009, “A path to Sustainability by 2030”, en Scientific American, Noviembre.[9] Hall, Charles A. S. and Klitgaard, Kent A., 2012, Energy and the Wealth of Nations, Springer; Hall, Charles A. S., Balogh, Stephen, and Murphy, David J. R., 2009, “What is the Minimum EROI that a Sustainable Society Must Have?” en Energies, 2, 25-47; doi:10.3390/en20100025. Ver también Murphy, David J., 2014, “The implications of the declining energy return on investment of oil production” in Philosophical Transaction of the Royal Society A, 372: 20130126, http://dx.doi.org/10.1098/rsta.2013.0126.[10] Joseph Tainter, 2011, “Energy, complexity, and sustainability: A historical perspective”, Environmental Innovation and Societal Transitions, Elsevier
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Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte II

8 Setembre, 2016 - 11:29
Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte II)

Post de Louis Arnoux, publicado originalmente en Cassandra's Legacy (ver enlace), traducido aquí con permiso.

(Parte I aquí)
Parte 2 - Investigando la idoneidad de la pregunta


Reconozcámoslo, la situación en la que estamos, como se resumía en la parte 1, es compleja. Como a muchos comentaristas les gusta exponer, todavía hay un montón de petróleo, carbón y gas restante "bajo tierra". Desde 2014, ha habido un apogeo de debates, unos en relación con el supuesto "exceso de petróleo", otros en relación con lo bajos que pueden llegar a estar los precios del petróleo, otros en cómo los altos precios pueden dispararse tan pronto como la demanda aumente y el exceso de suministro se desvanezca, y, en medio de todo esto, lo que puede o no puede pasar con  las renovables. En mi opinión, y a pesar de la confusión reinante, no es imposible analizar la situación con rigor, dejando de lado lo que puede parecer de sentido común pero que no resiste el más mínimo escrutinio. Por ejemplo, en la parte 1 la data ha indicado que la mayor parte de lo que queda de combustibles fósiles es probable que se quede donde está, bajo tierra, sin que sea preciso implementar  políticas de gestión de recursos siempre difíciles de acordar, simplemente porque esto es lo que dicta la termodinámica (y hasta cierto punto la geología).

Podemos avanzar un poco más en la discusión si tenemos muy en cuenta que el mundo industrial globalizado, y por extensión todos nosotros, no "vivimos" de los recursos fósiles sino de la energía neta entregada por el sistema energético global; y si también tenemos en cuenta que, en esta materia, los combustibles para el transporte derivados del petróleo son la clave, ya que sin ellos, ninguno de los otros recursos fósiles y nucleares pueden ser movilizados y el propio mundo industrial globalizado no puede funcionar.

En mi experiencia, la mayoría de las veces, cuando uno se ve en frente de un espectro de puntos de vista conflictivos tan amplio, especialmente con asuntos relacionados con la física y las ciencias sociales, la falta de acuerdo es indicativo de que las preguntas fundamentales no están bien formuladas. Al físico David Bohm le gustaba recalcar: "En las investigaciones científicas, un paso crucial es la pregunta correcta. De hecho, cada pregunta contiene suposiciones previas, en gran medida implícitas. Si estas suposiciones son incorrectas o confusas, la pregunta misma está mal, en el sentido de que el tratar de responderla no tiene ningún significado. Por lo tanto, uno tiene que investigar la idoneidad de la pregunta".

Aquí es importante, en términos de análisis del sistema, diferenciar entre la industria energética global y el mundo industrial globalizado. La industria energética global es directamente la principal víctima de la termodinámica, y dentro de la industria energética global, la industria del petróleo es clave ya que, como se ve en la parte 1, ésta es la primera en llegar al límite termodinámico de la extracción de recursos y, ya que la industria petrolera condiciona la viabilidad de las demás componentes de la industria energética global, en su estado actual y dentro del marco de tiempo restante, estas componentes no pueden sobrevivir al eventual colapso de la industria del petróleo. Por otro lado, el mundo industrial globalizado se ve afectado por el declive termodinámico con un desfase, principalmente porque está amortiguado por la deuda - por lo que para cuando el impacto del colapso termodinámico de la industria del petróleo se vuelva innegable será demasiado tarde para hacer algo al respecto.

A nivel micro, la deuda puede ser "buena" - por ejemplo, una empresa pide prestado para expandirse y luego reembolsa su deuda, etc.... A nivel macro, puede ser, y de hecho ya se ha convertido, en letal, ya que la deuda global ya no puede ser reembolsada (yo estimo que la energía equivalente a la deuda global actual, de estados, empresas y hogares, es del orden de unos 10.700 EJ, mientras que el consumo de energía actual del mundo es del orden de 554 EJ; ya no es factible "cerrar la brecha").

Los precios del petróleo están cayendo al suelo

Figura 4 - La señal de radar de un Pearl Harbor del Petróleo


En resumen, el mundo industrial globalizado ha estado viviendo en un permanente incremento de la deuda total desde alrededor del tiempo en que la energía neta del petróleo per cápita alcanzó su punto máximo a principios de 1970. La crisis de 2007-08 fue un disparo de advertencia. Desde 2012, hemos entrado en la última etapa de esta triste saga - cuando la industria del petróleo comenzó a usar más energía (uno debería hablar de hecho de exergía) dentro de sus propias cadenas de producción que lo que entrega al mundo industrial globalizado. Desde ese punto en adelante recuperar el actual sistema financiero fiduciario ya no es factible.

Este punto 2012 marcó un cambio radical en los marcadores de precios [1]. La figura 4 combina los análisis de TGH (El Grupo Hills) y la mía. A finales del 2014 vi el comienzo de la caída de los precios del petróleo como una señal de una pantalla de radar. Siendo muy conscientes de que las Tasas de Retorno Energético combinadas (TRE, que en inglés se designa por las siglas EROEI) del petróleo y gas ya habían pasado por debajo del umbral mínimo de 10:1 (el umbral mínimo que se cree necesario para mantener una sociedad similar a la actual), entendí que este crash fue diferente de los anteriores: los precios estaban de camino hacia el suelo. Entonces me di cuenta quelo que TGH había anticipado esta tendencia meses antes, que su análisis era robusto y estaba siendo corroborado por el mercado tanto antes como después.

Hasta 2012, el factor determinante del precio del petróleo era el coste total de la energía consumida por la industria del petróleo. Hasta entonces el mundo industrial globalizado podía soportar más o menos felizmente la traslación de esos costes al precio del petróleo, en un valor alrededor o por encima de los 100 $/barril. Éste ya no es el caso. Desde 2012, el factor determinante del precio del petróleo es lo que el mundo industrial globalizado puede permitirse el lujo de pagar a fin de seguir siendo capaz de generar un crecimiento residual del PIB  (y en tiempo prestado) bajo la influencia de una Reina Roja que se está quedando sin "aliento" termodinámico. Yo llamo el proceso en que estamos un "Pearl Harbor del Petróleo", el cual tiene lugar en una especie de cámara lenta fantasmagórica. Esto ya no es recuperable. Dentro de unos diez años la industria del petróleo como la conocemos se habrá desintegrado. El mundo industrial globalizado está actualmente sin defensa para afrontar esta amenaza.

El  Rey Dragón del petróleo evanescente

Figura 5 - La "Mano de la Energía"



Para ilustrar cómo funciona la industria energética global a menudo comparo sus flujos de energía a los cinco dedos de una mano: todos ellos son necesarios y todos ellos estén vinculados (Figura 5). Bajo el efecto de la Reina Roja, la industria energética global está perdiendo progresivamente sus "nudillos" uno a uno como en una especie de lepra invisible - todavía imperceptible a causa del "velo" de la deuda que oculta las pérdidas progresivas y más fundamentalmente debido a lo que me refiero en la parte inferior de la figura 5, es decir se encuentra en lo que llamo El  Rey Dragón del petróleo evanescente.

Un Rey Dragón es un concepto estadístico desarrollado por Didier Sornette del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich, y por algunos otros investigadores, para diferenciar los eventos y procesos de alto impacto y alta probabilidad de eventos del tipo Cisne Negro, es decir, acontecimientos que son de baja probabilidad y de alto impacto. Yo lo llamo a este proceso el del Petróleo Evanescente porque lo que está provocando es el rapidísimo desvanecimiento de la energía neta por barril. Es un Rey Dragón, es decir, un proceso inesperado de alta probabilidad, y de alto impacto, simplemente porque casi ninguna de las élites que toman las decisiones está familiarizada con la termodinámica de sistemas complejos que operan lejos del equilibrio; ni están familiarizadas con el funcionamiento social real de las sociedades en las que viven. Los investigadores han estado advirtiendo sobre la alta probabilidad de que algo como esto acabe pasando  al menos desde las obras de los Meadows en la década de 1970 [2].

El Rey Dragón del Petróleo Evanescente es el resultado de la interacción entre el desvanecimiento de la energía neta, el cambio climático, la deuda y el espectro completo de los problemas ecológicos y sociales que han ido en aumento desde principios de la década de 1970 - como he señalado en la Figura 1, el Rey Dragón de Petróleo Desvanecente está en el proceso de descargar una "tormenta perfecta" lo suficientemente fuerte como para poner al mundo industrial globalizado de rodillas. El Pearl Harbor del Petróleo lo marca la entrada a plena ritmo del Rey Dragón del Petróleo Evanescente.

Para explicar esto mejor, con referencia a la figura 5, el petróleo representa alrededor del 33% del consumo mundial de energía primaria (datos del anuario estadístico de BP). Los combustibles fósiles representaron alrededor del 86% de la energía primaria total en 2014. Sin embargo, el carbón, el petróleo y el gas no son como tres cajas cuidadosamente colocadas una al lado de la otra desde las cuales la energía fluye como por arte de magia, como la mayoría de los economistas asumen.

En el mundo real (es decir, fuera del mundillo en que los economistas viven), las cadenas de suministro de energía forman redes, y bastante complejas. Por ejemplo, se necesita electricidad para elaborar muchos productos derivados del petróleo, el carbón y el gas, mientras que la electricidad se genera sustancialmente de carbón y gas, y así sucesivamente. Más concretamente, como se señaló anteriormente, debido a que el 94% de todo el transporte es a base de petróleo, el petróleo se sitúa en la raíz de todo el conjunto completo de redes energéticas complejas y globalizadas. La minería del carbón, su transporte, su procesamiento y su uso depende sustancialmente de los combustibles de transporte derivados del petróleo; y lo mismo ocurre con el gas [3]. Lo mismo se aplica a las plantas nucleares. Por tanto, el colapso termodinámico de la industria petrolera, que ya está en marcha, no sólo es probable que haya culminado dentro de unos 10 años sino que también se encuentra en proceso de desencadenar un efecto dominó (también conocido como una avalancha, o en términos sistémicos, un proceso de criticalidad autoorganizada).

En la actualidad, y en el futuro previsible, no tenemos sustitutos de los combustibles derivados del petróleo que se usan en el transporte que se puedan implementar en el tiempo disponible y que sean asequibles para el mundo industrial globalizado. En otras palabras, el mundo industrial globalizado está cayendo en una trampa termodinámica, en este momento. Como señaló recientemente B. W. Hill, "Para producir petróleo, el mundo está gastando 2.3 billones de dólares por año más que lo que se gana cuando se vende ese petróleo. Ahora mismo el mundo está perdiendo una gran cantidad de dinero para mantener su dependencia del petróleo".

El Síndrome del Hada de los DientesVolviendo a la "pregunta sobre la pregunta" de David Bohm, en mi opinión, nos encontramos en esta situación fundamentalmente debido a lo que yo llamo el "Síndrome del Hada de los Dientes", que viene de un comentario muy agudo de B. W. Hill en un debate de internet a principios del año pasado: "Es interesante que ningún analista ha llegado aún a la conclusión obvia de que se requiere de petróleo para producir petróleo. ¿Tal vez creen que lo trae el Hada de los Dientes?" [Nota de Antonio: Este tema también ha sido tratado a menudo en este blog, ver post "Guía apresurada para expertos despistados"]. Esta observación para mí caracteriza vívidamente cómo una gran cantidad de pensamiento mágico domina en el centro de toma de decisiones tanto en la industria energética global y en el mundo industrial globalizado, lo que en otros términos es tomar a la economía como una máquina fantástica de movimiento perpetuo. Creencias delirantes incuestionables llevan a conclusiones erróneas.

Esto no es nada nuevo. He aquí unas pocas palabras para explicarlo. En 1981, me encontré con la antropóloga estadounidense Laura Nader en el Congreso de la Asociación de Australia y Nueva Zelanda para el Avance de la Ciencia (ANZAAS) celebrado ese año en la Universidad de Queensland, en Brisbane. Íbamos los dos como ponentes invitados para impartir seminarios centrados en Energía y Equidad, y en particular sobre cómo las sociedades lidian realmente con los problemas que implica la energía, las crisis energéticas y cómo deciden qué acciones emprender. El título de su ponencia fue "Energía y Equidad, Magia, Ciencia y Religión Revisitadas".

En los últimos años, Laura Nader había tomado parte en los organismos estadounidenses que supervisaron las respuestas a la primera y segunda crisis del petróleo y la industria de la energía nuclear de Estados Unidos (ella fue miembro de la Comisión de Sistemas de Energías Alternativas y Nucleares CONAES, una institución de la Academia Nacional de Ciencias Americana). Como antropóloga, le sorprendió inicialmente por lo que observó y procedió a aplicar sus conocimientos antropológicos para tratar de entender las "tribus" extrañas en las que había aterrizado. El título de su artículo fue un guiño a la famosa obra de Malinowski sobre las Islas Trobriand en 1925.

Malinowski ha señalado que: "No hay personas, no importa cómo sean de primitivas, sin religión o magia. Tampoco… hay razas salvajes [sic] que carezcan ya sea de la actitud científica o de la ciencia, a pesar de que con frecuencia esta falta les ha sido atribuida".

Nader había observado que la toma de decisiones que prevalece en el mundo industrializado en la que ella vivía era también el resultado de una mezcla extraña de "Magia, Ciencia y Religión" con un pensamiento mágico, mítico y cuasi religioso predominante entre las personas que eran vistas y se veían a sí mismas como racionales y que realizaban la toma de decisiones con base en la ciencia. En ese momento yo estaba comprometido en una investigación muy similar, y ya había observado exactamente el mismo tipo de fenómeno en mi propio trabajo de campo de Australasia, y había llegado a conclusiones similares.

De acuerdo con mis observaciones, desde la década de 1970 la prevalencia de este síndrome ha empeorado considerablemente. Esto es lo que intento englobar con el nombre "Síndrome del Hada de los Dientes". Con el Peal Harbour del Petróleo, la influencia incuestionable del Hada de los Dientes está llegando a su fin. Sin embargo, la impronta del pensamiento del Hada de los Dientes sigue siendo tan fuerte que la mayoría de los debates y análisis siguen estando muy confusos, e incluso dentro de los círculos científicos se siguen dando nociones económicas por sentado (como la del mito del progreso humano, la del desarrollo sostenible planetario y la del crecimiento permanente en un planeta finito).

A largo plazo, el efecto final del Rey Dragón del Petróleo Evanecesnte es probable que sea un brusco descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el peligro que veo es que mientras tanto la industria energética global, y sobre todo la industria petrolera, no van simplemente a "enroscarse y morir". Creo que estamos en una situación de "Muerte Lenta". Desde 2012, ya estamos viendo lo que yo llamo la Grande y Loca Lucha por parte de una amplia gama de actores de la industria energética global, que tratan de seguir adelante, mientras todavía pueden, volando a ciegas contra el suelo. El resultado final es difícil de evitar con una industria energética global operando con una eficiencia energética tan sólo alrededor del 12%, es decir, con derrochando aproximadamente el 88% de la energía primaria. La agonía del mundo industrial globalizado es probable que resulte en una gran explosión de las emisiones de la industria energética global, mientras que la energía neta se esfuma. El gran peligro es que el viejo chiste se concretara a una escala planetaria: "la operación fue un éxito, pero el paciente murió"... De ahí mi llamamiento a "investigar la idoneidad de la pregunta" y para el pensamiento sistémico. Estamos en serios problemas. No podemos darnos el lujo de equivocarnos ahora.

Siguiente: Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo

Bio: el Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y de hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Como THG ha aclarado de forma concluyente, ver http://www.thehillsgroup.org/depletion2_022.htm.[2] El trabajo original de Meadows ha sido corroborado ampliamente en las décadas siguientes. Véase, por ejemplo, Donella Meadows, Jorgen Randers, and Dennis Meadows, 2004, A Synopsis: Limits to Growth: The 30-Year Update, The Donella Meadows Institute; Turner, Graham, 2008, A Comparison of the Limits to Growth with Thirty Years of Reality, Socio-Economics and the Environment in Discussion, CSIRO Working Paper Series 2008-09; Hall, Charles A. S. and Day, John W, Jr, 2009, “Revisiting the Limits to Growth After Peak Oil” in American Scientist, May-June; Vuuren, D.P. van and Faber, Albert, 2009, Growing within Limits, A Report to the Global Assembly 2009 of the Club of Rome, Netherlands Environmental Assessment Agency; and Turner, Graham, M., 2014, Is Global Collapse Imminent? An Updated Comparison of The Limits to Growth with Historical Data, MSSI Research Paper No. 4, Melbourne Sustainable Society Institute, The University of Melbourne.[3] A pesar de que hay un intento de utilizar cada vez más gas natural licuado en  buques metaneros  y otrs buques ordinarios.
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Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I

6 Setembre, 2016 - 10:10

Queridos lectores,

PeakOilerVzla me ha hecho llegar la traducción de una serie de tres posts de Louis Arnoux publicada durante el mes de julio por Ugo Bardi en su blog Cassandra's legacy. Con el permiso del Dr. Arnoux y del prof. Bardi publicamos aquí en tres entregas la traducción de los posts, que creo que será de general interés.

Salu2,
AMT

(Enlace al post original

Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I
Post elaborado por Louis Arnoux
Este ensayo, que consta de tres partes, fue inspirado por un post de Ugo Bardi, "Will Renewables Ever Replace Fossils?" (¿Las Energías Renovables Reemplazarán Alguna Vez a Los Combustibles Fósiles?), y por las discusiones recientes dentro del grupo de discusión de Ugo, ¿cómo es que “Los economistas todavía no lo entienden?") . También integra numerosos debates e intercambios que he tenido con colegas y socios de negocios en los últimos tres años.
Introducción

Por lo menos desde finales del año 2014 ha habido una creciente confusión acerca de los precios del petróleo, sí el tan cacareado "Peak Oil" ya ha ocurrido, o va a ocurrir en el futuro y cuándo, la cuestión de los valores de las TRE (Tasas de Retorno Energético) de las fuentes de energía actuales y de las alternativas, el cambio climático y el límite sombrío de calentamiento de 2 ºC, y acerca de la viabilidad de cambiar rápidamente a las energías renovables o fuentes de abastecimiento energético sostenible. En general, es bastante importante saber si un horizonte de tiempo razonable para actuar es digamos 50 años, es decir, si en su mayor parte los problemas que estamos contemplando se presentaran más allá de 2050, o si ya estamos en serios problemas y el plazo para tratar de arreglar la situación es de unos 10 años. Para responder a esta clase de preguntas es necesario prestar mucha atención a la definición de los límites del sistema y examinar todas las cuestiones que se dan por sentado.

Llevó 50 años que los climatólogos fueran oídos y que los políticos alcanzaran el Acuerdo de París sobre el cambio climático (CC) al cierre de la COP21, a finales del año pasado. Como sin duda usted puede deducir del título, soy de la opinión de que no tenemos 50 años para atormentarnos con el petróleo. En las tres secciones de este artículo, primero voy a mostrar brevemente un balance de dónde estamos respecto al petróleo; después, consideraré cómo esta situación nos llama a hacer nuestro máximo esfuerzo para liberarnos de la reinante confusión actual y pensar con claridad acerca de nuestra desagradable situación; y en la tercera parte voy a ofrecer algunas consideraciones sobre el corto plazo, los próximos diez años - cómo acercarse al problema, lo que no puede funcionar y lo que puede funcionar, y la urgencia de actuar, sin demora.

Parte 1 - Alicia se asoma al fondo del barril


En su reciente post, Ugo Bardi contrastaba las opiniones de los lectores de la web Doomstead Diner's con las de los expertos en energía en relación a la viabilidad de sustituir los combustibles fósiles en un plazo razonable. En mi opinión, los invitados de la Web Doomstead tenían una mejor idea de la situación que los "expertos" de la encuesta de Ugo. Para ser francos, siguiendo las ideas que prevalecen actualmente no vamos a conseguirlo. No sólo me refiero aquí a los partidarios del "business as usual" (BAU) que sostienen mantenerse en una cómoda vida basada en los combustibles fósiles y la energía nuclear. También incluyo todos los esfuerzos actuales en la implementación de alternativas y la lucha contra el cambio climático (CC). He aquí por qué.
El coste energético de la sustitución del sistema

Lo que un gran número de especialistas en tecnología de energía no consideran es el desafío que supone la sustitución de todo el sistema - pasar de un sistema basado en fósiles al 100% a uno sostenible durante un período determinado de tiempo. Por supuesto, la primera cuestión se refiere a la necesidad o no de la sustitución de todo el sistema actual. Para aquellos de nosotros que ya han llegado a la conclusión de que ésta es una necesidad urgente, aunque sólo sea debido al cambio climático, no hay necesidad de discutir este asunto aquí. Para aquellos que tal vez aún no tienen claro este punto, con un poco de suerte el asunto quedará mucho más claro dentro de un par de párrafos.

Volviendo a la sustitución de todo el sistema, el primer reto que muchos no quieren ver es el enorme coste de la energía de sustitución de todo el sistema en términos del Primer Principio de la Termodinámica (es decir, cuánto de energía neta se requiere para desarrollar e implementar un sistema alternativo completo, al tiempo que el viejo tiene que mantenerse en marcha y ser reemplazado progresivamente) y también en relación con el Segundo Principio (es decir, el calor residual que se disipará por razón del propio proceso de sustitución del sistema). Esto implica dos cuestiones: primero, averiguar cuánta energía primaria fósil se requiere para realizar un cambio de este tipo, además de la necesaria para las actividades BAU en curso y hasta el momento en que cualquier alternativa sostenible haya logrado convertirse en auto-sostenible; y segundo, determinar de dónde va a provenir esta energía fósil adicional.
El fin de la Era del Petróleo es ahora

Si tuviéramos todo un siglo por delante de nosotros para hacer la transición, ésta sería relativamente fácil. Por desgracia, ya no podemos darnos ese lujo puesto que el segundo desafío clave es el plazo restante para el reemplazo de todo el sistema. Lo que la mayoría de la gente no sabe es que el rápido fin de la era del petróleo comenzó en el año 2012 y se acabará dentro de unos 10 años. Hasta donde sé, el material más avanzado en esta materia es el análisis termodinámico de la industria petrolera tomada como un sistema completo producido por The Hill's Grup (THG) durante aproximadamente los dos últimos años (http://www.thehillsgroup.org).

THG está formado por ingenieros estadounidenses de la industria del petróleo dirigidos por B. W. Colina. Yo encuentro su análisis refinado y muy sólido. Por ejemplo, una de sus previsiones es la de los precios del petróleo. Durante un período de tiempo de 56 años, el factor de correlación de su previsión con los datos históricos es de 0,995. En consecuencia, ellos comenzaron a advertir en el año 2013 acerca del desplome de los precios del petróleo que comenzó a finales del 2014 (véase: http://www.thehillsgroup.org/depletion2_022.htm). En lo que sigue me baso en el informe de THG y en mi propio trabajo.

Tres figuras resumen bastante la situación en la que estamos, en mi opinión.

Figura 1 - Fin del juego


[…Traducción del texto informativo de la Figura 1:

Oil = Petróleo

Unavoidable Waste Heat (2nd Principle of thermodynamics) = Perdida de Calor Inevitable (Segundo Principio de la Termodinámica)

Energy Costs of Exploration, Extractión, Transport, Processing and Distributing End-Products = Costos Energéticos de Exploración, Extracción, Transporte, Procesamiento y Distribución de Productos Finales

Net Energy Available for GDP Growth = Energía Neta Disponible para el Crecimiento del Producto Interior Bruto, PIB

Scraping the bottom of the barrel = Raspando el fondo del barril

Within ten years the Oil Industry will have disintegrated with major implications for other energy resources & for the industrial world at large ~94% dependent on oil for all forms of transports = Dentro de diez años la Industria del Petróleo se habrá desintegrado con grandes implicaciones para los otros recursos energéticos y para el mundo industrial en su conjunto, dependiente del petróleo para todas las formas de transporte en aproximadamente un 94%

This threat is entirely driven by the thermodynamics of resource depletion & has nothing to do with finance = Esta amenaza está dirigida enteramente por la termodinámica de la disminución de recursos y no tiene nada que ver con las finanzas (ver Alertas rojas: señales de implosión en la economía global)

It is combining with climate change, air pollution, other ecological threats & global debt issues to create a "perfect storm" = Se está combinando con el cambio climático, la contaminación del aire, otras amenazas ecológicas y el  problema de la deuda global para crear una "tormenta perfecta"…]

Por razones puramente termodinámicas la energía neta por barril suministrada al mundo industrial globalizado  por parte de la industria petrolera  esta tendiendo rápidamente a cero. Por energía neta aquí queremos decir lo que la industria petrolera entrega al mundo industrial globalizado, esencialmente en forma de combustibles para el transporte, después de que se ha deducido la energía utilizada por la industria petrolera para la exploración, producción, transporte, refinación y la entrega de productos finales.Sin embargo, las cosas se descomponen bastante antes de llegar a la "zona cero"; es decir, dentro de 10 años la industria petrolera, tal y como la conocemos hoy en día, se habrá desintegrado. En realidad, una serie de analistas de entidades como Deloitte o de Chatham House, leyendo hojas de té financieras, están llegando progresivamente el mismo tipo de conclusiones. [1]

La era del petróleo está terminando ahora, no en un lento, suave y largo tobogán, bajando desde el "Peak Oil", sino en un precipicio rápido de energía neta. Esto esta ahora combinándose con cosas como el cambio climático y las emisiones de deuda globales para generar lo que yo  llamo una "tormenta perfecta", lo suficientemente grande como para poner al mundo industrial globalizado de rodillas.
En un mundo de Alicia

En la actualidad, bajo el paradigma dominante, no se conoce ninguna forma para salir de la tormenta perfecta dadas las creciente restricciones de  tiempo disponible (el tiempo disponible se ha reducido en un orden de magnitud, de 100 a 10 años). Aquí es donde creo que los lectores de la Web Doomstead Diner están adivinando correctamente qué nos espera. Muchos lectores sin duda están familiarizados con el tan cacareado efecto "Reina Roja" que se ilustra en la Figura 2 - el tener que correr rápido para quedarse en la misma situación, y tener que correr aún más rápido para poder seguir adelante. La industria petrolera está completamente atrapada en este efecto.

Figura 2 - Atrapada en una carrera a ninguna parte



La parte superior de la Figura 2 pone de manifiesto que, debido a la disminución de energía neta por barril, la industria petrolera tiene que seguir corriendo cada vez más rápido (es decir, bombeando petróleo) para mantener el suministro del mundo industrial globalizado con la energía neta que este requiere. Lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta es que debido a la misma rápida disminución de la energía neta / barril  hacia cero, la industria petrolera no se puede mantener "corriendo" por mucho más que unos pocos años - por ejemplo, B. W. Hill considera que dentro de 10 años el número de estaciones de servicio de gasolina en los EE.UU. se habrá reducido en un 75%...

Lo que la gente también descuida, representado en la parte inferior de la Figura 2, es lo que yo llamo el efecto Reina Roja inverso (1 / RQ). La construcción de un sistema completo alternativo requiere energía que en gran medida tiene que venir inicialmente del sistema actual basado en los combustibles fósiles. Si el cambio se lleva a cabo con demasiada rapidez, las pérdidas de energía neta literalmente matarán el sistema BAU existente. [2] Cuanto más corto sea el tiempo de transición más fuerte es el efecto inverso de la Reina Roja (1 / RQ). [Nota de A. Turiel: este problema fue también discutido en un post de este blog: "Es la potencia, estúpido"]

Yo estimo que la tasa de crecimiento máxima para un sistema alternativo completo en el 7% anual.En otras palabras, las tasas de crecimiento actuales para la energía solar y eólica, muy por encima del 20% y en algunos casos por más del 60%, no son viables a nivel mundial. Sin embargo, el tipo de tasas de crecimiento, del orden del 35%, que se requieren para un tiempo muy corto de transición previsto en el marco de tiempo de la tormenta perfecta son aún menos viables - eso es, si nos adherimos al paradigma dominante. Como la última parte de la Figura 2 indica, hay una manera de salir, centrándose en evitar el gran derroche de energía actual, pero en la actualidad no es este camino el que hemos tomado.

En el camino a Olduvai

En mi opinión, dado que casi todo dentro del mundo industrial globalizado requiere del transporte y que dicho transporte es aún dependiente de alrededor del 94% de los combustibles derivados del petróleo (gasolina, diesel-gasoil, jet fuel, bunker etc.), el rápido declive de energía neta del petróleo debe ser considerada como el evento definitorio del siglo XXI - el petróleo gobierna el funcionamiento de todas las otras fuentes de energía, así como el de todo el mundo industrial globalizado. A este respecto, el parámetro crítico a tener en cuenta no es la cantidad absoluta de petróleo extraído (lo que incluso algunos "peakoilers" hacen), como millones de barriles producidos por año, sino la energía neta de petróleo per cápita de la población mundial, ya que cuando ésta esté a punto de agotarse debemos esperar una descomposición social completa a nivel global.

El panorama general, tal como se representa en la figura 3, es el de la "madre de todos los efectos Séneca" (según la expresión de Ugo Bardi). La figura representa la energía neta del petróleo per cápita de la población mundial [3]. La garganta de Olduvai como telón de fondo es un guiño al escenario del Dr. Richard Duncan (él utilizó barriles de petróleo equivalentes, lo cual fue un error) y hacer hincapié en las consecuencias nefastas sí llegamos al "fondo de la garganta" - una especie de destino "posmoderno de cazadores-recolectores".

El petróleo ha sido utilizado desde hace miles de años, en forma limitada en los lugares donde éste se filtraba de forma natural o donde se podía excavar a mano pequeños pozos (como en la antigua Mesopotamia, actual Irak). Las arenas petrolíferas comenzaron a ser explotadas industrialmente en el año de 1745 en Merkwiller-Pechelbronn en el noreste de Francia (el lugar de nacimiento de la famosa empresa de servicios petroleros Schlumberger). Desde estos modestos comienzos hasta el pico alcanzado a principios del año 1970, la subida llevó más de 220 años. La caída de vuelta a cero habrá tomado otros 50 años.

El sorprendente crecimiento económico logrado en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial fue en realidad impulsado por un crecimiento del 321% en la energía neta / cabeza. El pico de 18 GJ / cabeza alcanzado en torno a 1973 fue en realidad del orden de unos 40 GJ / cabeza para los que realmente tenían acceso al petróleo en ese tiempo, es decir, la fracción de la población mundial industrializad.

Figura 3 - La "Madre de todos los efectos Séneca"



En 2012 la industria petrolera comenzó a usar más energía por barril en sus propios procesos (desde la exploración de petróleo hasta el transporte a las estaciones de servicio) que lo que entrega de manera neta al mundo industrial globalizado. Ahora mismo ya estamos por debajo de 4 Giga Joules / cabeza y cayendo rápidamente.

Esto es lo que en realidad está ahora moviendo los precios del petróleo: desde el año 2014, a través de millones de transacciones comerciales (que funcionan como la "mano invisible" de los mercados), poco a poco se está imponiendo la realidad de que el mundo industrial globalizado sólo puede permitirse precios del petróleo en proporción a la cantidad de crecimiento PIB que puede ser generado por una energía neta por barril en rápida disminución, lo que cada vez es menos. Pronto esta energía neta será nula. Así que los precios del petróleo están en realidad en una tendencia descendente hacia cero.

Para hacer frente a este problema, la industria petrolera se ha estado canibalizándose a sí misma desde el año 2012. Esta tendencia se está acelerando pero no puede continuar por mucho tiempo. Incluso los analistas de los medios masivos de comunicación han empezado a reconocer que la industria petrolera ya no está reponiendo sus reservas. Hemos entrado en tiempos de liquidación, como lo demuestra el reciente anuncio por parte de Arabia Saudí (cuyo campo principal, Ghawar, esta probablemente agotado en más del 90%) de que quiere vender parte de Aramco y hacer un cambio rápido de una dependencia del 100% en el petróleo e ir hacia la "solar".

Teniendo en cuenta lo que las figuras 1 a 3 representan, debería ser obvio que reanudar el crecimiento a lo largo de las líneas del BAU ya no es factible, que abordar el cambio climático tal como se prevé en la COP21 en París el año pasado no es factible tampoco, y que incurrir cada vez más en deuda que nunca puede ser recuperada ya no es una solución, ni siquiera a corto plazo.

Es hora de "frenar" y esto requiere un cambio de paradigma capaz de evitar las restricciones que imponente tanto el efecto de la Reina Roja (RQ) y el efecto Reina Roja inverso (1/RQ ). Después de unos 45 años de investigación, mis colegas y yo creemos que esto es todavía factible. Fuera de esto, no, no podemos conseguirlo, ni la sustitución de los recursos fósiles por los renovables dentro del marco de tiempo restante, ni la supervivencia del mundo industrial globalizado.

Siguiente partes:
Parte 2 - Investigando la idoneidad de la pregunta


Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo



Bio: el Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y de hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Véase, por ejemplo, Stevens, Paul, 2016, International Oil Companies: The Death of the Old Business Model, Energy, Research Paper, Energy, Environment and Resources, Chatham House; England, John W., 2016, Short of capital? Risk of underinvestment in oil and gas is amplified by competing cash priorities, Deloitte Center for Energy Solutions, Deloitte LLP. El Banco de Inglaterra comentó recientemente: "La asediada industria del petróleo crudo y del gas natural ha reducido el gasto de capital en todo el mundo a un punto por debajo de los niveles mínimos requeridos para reemplazar las reservas - el reemplazo de las reservas probadas en el pasado constituía aproximadamente el 80 por ciento del gasto de la industria; sin embargo, la industria ha reducido su gasto de capital alrededor del 50 por ciento en 2015 y 2016. De acuerdo con el nuevo estudio de Deloitte [mencionado anteriormente], esta falta de inversión agotara rápidamente la disponibilidad futura de las reservas y la producción."

[2] Este efecto también se conoce como "canibalizar". Véase, por ejemplo, J. M. Pearce, 2009, Optimising Greenhouse Gas Mitigation Strategies to Suppress Energy Cannibalism, 2nd Climate Change Technology Conference, Mayo 12-15 Hamilton, Ontario, Canadá. Sin embargo, en la industria del petróleo y de manera más general en la industria de la minería, el canibalismo por lo general se refiere a lo que las empresas hacen cuando están llegando al final de las reservas explotables y reducen el mantenimiento, venden activos con un descuento o adquieren alguna de las empresas en quiebra, con el fin de tratar de sobrevivir un poco más. Actualmente hay muchos activos disponibles en los campos de petróleo y gas de esquisto, y lo mismo le pasa a las majors (mayores empresas petroleras del mundo), Lukoil, BP, Shell, Chevron, etc.… Entre los recortes de gastos y la venta de activos las cantidades se encuentran en los 1 a 2 billones de dólares.
[3] Este gráfico se basa en los datos de THG de energía neta, los datos de producción de petróleo de BP y los datos demográficos de la ONU.
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Aspectos éticos y políticos de la divulgación científica: el caso del peak oil

24 Agost, 2016 - 13:59




Queridos lectores,

A raíz de la publicación del último post se ha suscitado una pequeña discusión con los lectores, en la que se abordaron diversas cuestiones. De entre todas ellas, hay una especialmente que quisiera comentar esta semana. En el transcurso de la conversación, un lector comentaba que a él no le gusta el sesgo ideológico que, según él, yo demuestro en ese artículo en cuestión, y que según parece hace bastante tiempo que demuestro claramente, hasta el punto que según su opinión al menos una parte de lo que hago no se puede distinguir de la mera propaganda. Este sesgo, al decir de este lector, compromete la utilidad del trabajo de divulgación que hago, y por ello él se quejaba de que mis artículos no proyecten un punto de vista más neutro y técnico; peor aún, que quizá yo estoy abusando de mi condición de científico para propagar ideas de mi propia agenda política, de acuerdo con cierta ideología que yo tengo (aunque este lector no pudo o no quiso identificar).

La cuestión de fondo, al final, es la conveniencia de que yo escriba y publique posts en los que doy una valoración bastante personal de cuestiones que no son directamente técnicas (en el caso del último post, los problemas éticos que suscita viajar a destinos prefabricados en países distantes). Digamos que para el gusto de este lector, y probablemente para el de muchos otros, lo preferible es que me centre en analizar datos y más datos, extrayendo de ellos las conclusiones directas, y probablemente sin deducir las previsibles consecuencias a más largo plazo de mantener las actuales tendencias negativas. Vamos, que lo ideal es que me centre en posts áridos y difíciles de digerir, sin tratar de sacar lecciones para el futuro, dejando a otras personas (nuestros líderes, me imagino) el utilizar esa información para diseñar las políticas adecuadas que las tengan en cuenta.

En una sociedad educada, la discrepancia en algún aspecto no impide que el lector, informado y con criterio, pueda escoger aquello que encuentra útil y desdeñar aquello que considera accesorio o incluso equivocado. Sin embargo, hoy en día se considera normal que cualquier persona que intenta aportar a la discusión organizando la información, incluso quien lo hace pro bono en su tiempo libre como es mi caso, tenga una especie de obligación implícita de cumplir con unos estándares de calidad. Aparte de la dificultad de conseguir llegar a ese nivel de calidad (no siempre lo que escribo está a la altura siquiera de mis propias expectativas, por falta de tiempo principalmente), lo curioso es que las quejas suelen venir no tanto por la fiabilidad de los datos o de los análisis como por la derivación de conclusiones que van más allá de los números fríos. En suma, que lo que parece más inapropiado y polémico es entretenerse en razonamientos de naturaleza ética y política, hasta el punto de que algunos consideran tal proceder impropio de un científico y que me desacredita por completo.

Yo discrepo absolutamente de esa visión, y en particular afirmo rotundamente que mi trabajo de divulgación tiene, por encima de todo, una naturaleza ética y una naturaleza política; las cuales son tan esenciales a lo que hago que, de hecho, si no fuera por ellas simplemente no existiría. Y me parece alarmante que algo que debería ser por un lado evidente y por el otro algo natural y comprensible sea considerado como algo "impuro" en un trabajo de divulgación científica, incluso como algo obsceno que hace que todo lo que digo se vaya al traste. Hay dos razones que explican ese "horror por la condición ética y política de la divulgación científica". El primero es la confusión de lo que significan los términos "ética" y "política", que hace que el lector desavisado confunda lo que digo con otros usos más sobados y desmadejados de esas palabras. El segundo, más perverso, es el trasfondo ideológico de la corriente de pensamiento que domina nuestra sociedad, que pervierte el papel de la ciencia como algo instrumental a su servicio y que convierte en algo desviado todo aquello que lo cuestione, incluso si es una simple conclusión lógica. Seguidamente analizaremos estas dos cuestiones.
 

Todo este blog es una cuestión de ética. Nadie me obliga a escribir aquí; no me pagan por ello ni está previsto en mi contrato que me dedique a estas tareas. Las hago cuando acabo con mi trabajo convencional, en mi tiempo libre, a veces quitándome horas de sueño. Precisamente por eso, porque no tengo ninguna obligación de hacer esto, hay algunas personas que buscan explicaciones extrañas, intentando encontrar una justificación un tanto torticera a mis intenciones, típicamente en forma de una agenda oculta. En realidad, mis intereses y motivaciones son bastante simples: dado que entiendo y creo las cosas que explico, me preocupa el futuro de mis seres queridos. De hecho, cuando uno trabaja en diversas ramas de la ciencia (no olvidemos que mi trabajo convencional se desarrolla en un instituto de investigaciones ambientales) es fácil que uno vea situaciones graves y tendencias preocupantes; y es por ello natural que surja el impulso de explicar estos problemas y de intentar ayudar a resolverlos: al menos fue por eso, por intentar resolver los problemas de la gente, que yo hace muchos años decidí meterme a científico. Por tanto, el compromiso de divulgar estos problemas es ético: uno se preocupa por el bienestar de los demás, cree que el curso actual de los acontecimientos es muy peligroso y pretende ayudar para evitar como mínimo lo peor de lo que se está preparando. 

Que adopte la posición que tomo por razones éticas no quiere decir que tenga intenciones moralizantes. A veces me encuentro, cuando doy charlas divulgativas, que algunas personas me comentan que tienen coche, que lo usan por tal o cual motivo, y prácticamente se me disculpan por ello. Lo cual es un tanto absurdo: yo no soy un gurú espiritual, yo no considero intrínsecamente perverso utilizar el automóvil o cualquiera otra de las comodidades del mundo moderno; es más, considero lógico, en el contexto en el que se encuentran la mayoría de las personas, que hagan aquello que está mejor adaptado a su realidad (personal, laboral, familiar). De hecho, no se trata de ser "bueno" o "malo" en un sentido maniqueo; se trata de escoger lo más conveniente y discutir entre todos un plan eficaz para hacer la transición de la manera menos traumática posible. No se trata, por tanto, de esa moralización tonta que hacen algunos grupos ecologistas, intentando convencernos de que debemos cuidar de la Naturaleza como si fuera un ser inferior. Que va. En el caso de los problemas ambientales, al igual que en el caso del peak oil, es por nuestro propio interés que nos interesa hacer cambios (y no sólo ni principalmente individuales, sino colectivos y societarios). Una vez más, creo oportuno rescatar esta viñeta que resume los términos de nuestra situación de manera magistral.



 Todo el blog es, además, político por definición. El uso común de la palabra "política" ha pervertido su significado. De acuerdo con la wikipedia: "La política (< latín polit?cus < griego antiguo ????????? politikós, femenino de ???????? politik? [‘de, para o relativo a los ciudadanos’]) es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.1 Constituye una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.". Por tanto, ya etimológicamente la política trata de las cuestiones que importan a los ciudadanos y, como destaca la wikipedia, es una rama de la moral, que justamente trata de cómo resolver los problemas colectivos. La llegada de la producción de recursos naturales no renovables a su máximo y la incapacidad de sostener un sistema económico y social basado en el crecimiento, amén de los impactos ambientales de este sistema productivo, son cuestiones políticas por definición, pues plantean problemas serios y objetivos para la convivencia colectiva. Una cuestión diferente es la toma de posiciones de tipo partidista, es decir, en favor de una u otra ideología ("conjunto de ideas acerca del sistema social"), que como tal son opinables y convencionales. Yo evito al máximo la toma de posiciones partidistas; yo no me caso con ninguna ideología, con ningún "ismo" (recuerdo hace años como, en un debate en la Universidad de Valladolid, algunas personas del público se escandalizaron un poco cuando dije que a mi no me interesaba el ecologismo y que yo no era ecologista). Como he dicho muchas veces, a mi no me interesan las razones ideológicas, sólo las lógicas; y en suma sólo me interesan los datos y las conclusiones que de ellos se derivan, y definiendo muy claramente su marco de aplicación. Alguien podrá alegar que, si bien la llegada al máximo productivo del petróleo, carbón y demás materias no renovables es un hecho probable, todavía es incierto en qué momento se llegará a ese máximo, si no se ha llegado ya; y tiene razón: justamente de eso va este blog, de la discusión de los datos de los que se dispone y la valoración de los problemas que de ellos se derivan, siempre en continua revisión y reevaluación, pues nada es cierto y seguro por siempre.  

A pesar de lo anteriormente dicho, hay quien considera, como mi lector, que yo muestro cierto sesgo ideológico en mis análisis y escritos, y posiblemente en la elección de temas  y por supuesto la manera de presentarlos. La presencia de tal sesgo es posible, pues yo soy humano y aunque intento dar un tratamiento el más ecuánime posible a las cosas de las que hablo y centrarme en las cuestiones factuales y descriptivas, inevitablemente algún sesgo debo tener. Debo decir, empero, que me cuesta identificarme ideológicamente, pues discrepo profundamente con todas las corrientes de pensamiento que conozco, aunque con algunas más que con otras; así que me resulta un tanto chocante la facilidad con la que algunos parecen adjudicarme una u otra etiqueta. A no ser, claro, que el sesgo ideológico esté en el lector, que interpreta como sesgado ideológicamente aquello que contradice su sistema de creencias.

Y aquí entra la otra cuestión que explica el "horror por la condición ética y política de la divulgación científica": la de la contradicción del discurso socialmente hegemónico. De acuerdo con la visión del mundo comúnmente aceptada en la sociedad moderna, la ciencia tiene un carácter meramente instrumental: la ciencia es el paso previo para el desarrollo tecnológico. Es por eso que hoy en día a los sistemas de ciencia se les conoce como sistemas de I+D (Investigación y Desarrollo, a los que en España originalmente se le añade un "+i", de "innovación", con minúscula por algún motivo). Esto deja claro lo que se espera de la ciencia: que ayude a construir los inventos del mañana. Lo último que se espera de la ciencia, por tanto, es que muestre límites e imposibilidades, y lo que ya es intolerable es que la ciencia demuestre la imposibilidad de continuar con el sistema económico vigente, precisamente porque en el modelo social actual se le ha dado a la visión imperante de la economía el papel de agente principal de toda la sociedad, con el mercado en su centro. Por tanto, aquellas actividades científicas que entran en contradicción con la visión imperante suelen ser relegadas en dotación de recursos (véase el caso de lo que pasó con los estudios de dinámica de sistemas después de la publicación del denostado "Los límites del crecimiento"). Aquellas disciplinas que durante tiempo fueron bien financiadas (por el interés del sistema) y por tanto crecieron fuertes, pero que al final han entrado en conflicto con el discurso hegemónico son ahora denostadas y usando para ello muchos recursos (es el caso de la ciencia del cambio climático). Y, en general, cualquier estudio que analice, precisamente, la inviabilidad y sostenibilidad de la sociedad actual suele ser caracterizado como "poco neutral", "sesgado ideológicamente" e incluso "poco científico". Porque en suma lo que requiere el  discurso hegemónico es que la ciencia se centre en crear nuevas máquinas y cosas útiles para mantener el crecimiento económico. Por otro lado, en aquellas disciplinas en las que inevitablemente se observa la degradación ambiental del planeta o se muestra la imposibilidad material de mantener el crecimiento, lo que se pide a los científicos es que se mantengan "neutrales", es decir, que practiquen una suerte de esquizofrenia que les permita permanecer indiferente por la suerte de la Humanidad, incluyendo la de sus seres queridos y de ellos mismos; así, se espera que expliquen la degradación de los bosques de la Amazonia, la desecación de mares y ríos o los cambios en el Ártico y su impacto en el clima del Hemisferio Norte de la misma manera que el empleado de un almacén recitaría el recuento del último inventario. Y por supuesto se considera inaceptable y poco riguroso que se extraigan conclusiones triviales de los hechos observados.

Y aquí entra el trasfondo último, ético y político, de esta cuestión. ¿Se debe aceptar como verdad indiscutible unas premisas sociales cuando nuestro trabajo nos muestra los problemas que se están causando? ¿No tiene uno que reaccionar delante de tanta barbaridad? Como se suele decir: ¿es saludable estar bien adaptado a un sistema enfermo? Y aún una implicación ética más urgente y grave: ¿no se vuelve uno cómplice de un sistema suicida si, viendo de manera evidente los problemas, ni siquiera los denuncia?

Los años que vendrán plantearán dilemas éticos continuos, cada vez mayores. Como tantas veces se ha discutido en este blog sabemos que, si no cambiamos nuestra manera de hacer, se producirán más guerras, hambrunas, revueltas y muerte. ¿Qué debemos hacer? 

¿Debe el científico dejar de extraer consecuencias sociales de sus análisis? Al margen de que éstas se puedan calificar de científicas o no. 

Pero el problema no es sólo para el científico.

¿Debe el periodista manipular groseramente la información, a veces más sutilmente sesgando la agenda, o contar la verdad y toda la verdad, aunque eso le pueda costar el trabajo?

¿Debe el policía reprimir a los manifestantes que reclaman una vivienda digna, si así se lo ordenan? ¿Y a los que protestan por los desahucios producidos al amparo de leyes abusivas aprobadas por parlamentos que parecen estar antes al servicio de los grandes capitales que de los ciudadanos que los han elegido? Se podría decir que todos esos colectivos tienen otros cauces para conseguir sus fines, pero, ¿qué pasará cuando haya revueltas por falta de suministros básicos? ¿Cuando haya hambre, enfermedades y muertes?

¿Debe el médico omitir la asistencia al necesitado sin recursos? ¿Y debe callar ante las cada vez más clamorosas deficiencias materiales y de personal de los servicios?

¿Debe el maestro aceptar que cada año se cambien los libros de texto, aunque a las familias les cueste comprarlos? ¿Y es aceptable que se cierren los comedores escolares durante el verano, a pesar de que algunos niños sólo reciben una comida decente en el colegio gracias a las cada vez más exiguas becas de comedor?

¿Debemos aceptar, cada uno en nuestro lugar de trabajo, que se contrate a gente por un sueldo cada vez menor para hacer un trabajo igual que el nuestro, sin protestar, sin reaccionar, contentos con nuestra suerte y rezando para que el día de mañana no nos encontremos en esa misma situación, o incluso en el paro? ¿Y qué será de nuestros hijos?

En resumen, ¿es aceptable cerrar los ojos delante de desmanes previsibles? ¿es lógico callarse mientras los problemas se van haciendo cada vez peores? Esa pasividad es la que nace de aquella visión tradicional en España, propia de la generación de mis padres: "Hijo mío, no te metas en líos". Demasiado tarde: ya estamos metidos en muchos líos (crisis, paro, guerras, hambrunas, atentados) y más que van a venir, precisamente por no haber hecho nada durante todos estos años, por haber permitido que un sistema claramente insostenible, suicida y temerario se enseñoree de nuestras vidas. Como se ha visto, ser pasivo no evita los problemas; al contrario, los favorece. No tiene sentido seguir siendo sumiso a unos intereses que no dudan en sacrificarte en cuanto lo necesitan, como ya se ha demostrado tantas veces. Por eso yo, personalmente yo y no otra persona, hace ya unos cuantos años decidí pasar de ser servil a intentar servir, y estar al servicio de la sociedad que me ha dado todas las oportunidades para formarme. Para ayudar a conseguir el cambio que todos necesitamos, un cambio que nos permita vivir en equilibrio con nuestro planeta. 

Ahora, querido lector, examine sus propias opciones y considere qué es lo que debe hacer Vd.


Salu2,
AMT


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Gente que no quiere viajar a Cancún

17 Agost, 2016 - 15:23


Queridos lectores,

Hace unos cuantos meses (casi un año) di una charla en Madrid y después de la misma varios de los asistentes, que hace tiempo que me siguen, propusieron que fuéramos a tomar algo y así podíamos seguir charlando un rato. Yo tenía que regresar pronto a casa (me esperaba una reunión al día siguiente y quería ver a mi familia en Madrid), pero no me pude negar a pasar un momento con ellos. Nos instalamos en una terraza de un pequeño bar no muy lejos del lugar de la charla y comenzamos a hablar. 

Lo cierto es que una reunión de peakoilers es una cosa bastante deprimente vista desde fuera, y también desde dentro: había un general asentimiento de que la situación económica y social sólo podía ir a peor y una cierta resignación por la extendida incomprensión pública de los problemas que se tratan de explicar (aún hoy me encuentro por la red comentarios que resumen mi posición diciendo que yo predigo que el petróleo llegará a los 250 dólares por barril, a pesar de que desde el principio del blog de lo que hablo es de volatilidad). El diagnóstico más común de los peakoilers era que el colapso sera inevitable, así que en ese contexto yo resultaba, prácticamente, ser el más optimista.

En eso estábamos cuando se nos acercaron unas chicas bastante jóvenes y nos pidieron dinero para una conocida ONG, no recuerdo ahora cuál. La razón con la que pretendían mover nuestras consciencias era el drama de los refugiados sirios, en aquel momento en auge mediático (las escenas de barcazas abarrotadas y niños ahogadas ocupaban los telediarios en aquel entonces; ahora que los refugiados están confinados en campos de concentración la cosa es menos visible). Lo interesante del caso es que, a cambio de nuestra aportación económica, las muchachas nos ofrecían unos boletos con los que participaríamos en el sorteo de un viaje a un lugar tropical, no recuerdo si Punta Cana, Cancún o las Bahamas, tanto da. Sin ponernos de acuerdo, todos nosotros les dimos el dinero que nos pedían, más incluso de lo que correspondía por boleto (y por tanto de la aportación esperable) pero pedimos, explícitamente, que no nos dieran el boleto de marras. La estupefacción de las chicas era bien visible en sus caras, e insistían en que debíamos quedarnos con los boletos pues habíamos pagado por ellos. Nosotros insistimos en que no los queríamos, que queríamos aportar el dinero pero sin recibir nada a cambio y menos que nada un sorteo para un viaje que no deseábamos; incluso yo les propuse que se quedasen los boletos para ellas mismas si así lo deseaban. Al final, viendo que realmente no queríamos los boletos y encogiéndose los hombros por la extrañeza, cogieron nuestro dinero y se marcharon.

No puedo hablar por los otros, aunque creo que sus razones para no querer un posible viaje a Cancún no eran muy diferentes de las mías. Está, por supuesto, lo inconsciente y poco solidario con las generaciones futuras que resulta desperdiciar recursos y degradar un poco más el medio ambiente para pasar unos días en un paraíso artificial recreado para satisfacer unas expectativas alienadas de unos alienados occidentales. Además, sabiendo los retos tan importantes que nos depara el futuro, sobre los cuales no se está haciendo nada (por más que los medios a veces difundan noticias para adormecer conciencias), es bastante frívolo (y un tanto culpable) dejarse tentar por una cosa tan fútil y poco interesante como una breve escapada de la realidad. Así mismo, tal escapada sólo es posible si uno anula su capacidad crítica, pues si no verá que detrás del escenario de cartón piedra hay una realidad mucho menos edulcorada.

En el caso concreto de Cancún, la realidad que se encuentra detrás es la de México, una gran nación con un gran potencial pero también con muchos problemas sociales no resueltos en muchas décadas, con grandes desigualdades sociales y con problemas económicos crecientes. Una parte de los problemas económicos de México es debido al inevitable descenso de la producción de petróleo desde hace una década, como se muestra en el siguiente gráfico. 



Como ven, medida que la producción de petróleo del país disminuye, también lo está haciendo tanto el consumo interno como las exportaciones, lo cual no es un patrón habitual de los países productores de petróleo (generalmente el consumo sigue subiendo hasta que producción y consumo se cruzan). Esta desviación del patrón más comúnmente observado en los países productores demuestra que en México, a pesar de las deficiencias que suelen señalar sus propios nacionales, los gobernantes son bastante conscientes de lo que significa la llegada del Peak Oil y, a la chita callando, sin nunca explicar qué es lo que en realidad está pasando, están adaptando al país a la nueva realidad. Piensen que patrones de este estilo (consumo de petróleo cayendo al tiempo que su producción) son los que presentan países industrializados y más diversificados como, por ejemplo, el Reino Unido, en tanto que países completamente dependientes de las exportaciones petrolíferas y no diversificados se suelen dirigir sin dudar contra el muro de quedarse de golpe sin exportaciones (como el trágico caso de Yemen).

Un viajero de verdad debería tener interés en conocer el México real, pero en tal caso, aparte de las maravillas que guarda ese país y las buenas gentes que allí habitan, se encontraría con la dura realidad de la guerra entre los grandes narcotraficantes y el Estado, o las desapariciones masivas de personas, o el genocidio de mujeres en tantos estados mexicanos, o la sistemática violación de los derechos de los campesinos en otros. Y ver esa dura realidad de primera mano, más el transfondo de la crisis económica a la que la caída de producción de petróleo unido a la caída de precios arrastra a México, llevaría a un verdadero viajero a hacerse preguntas. Preguntas incómodas sobre cuál es el papel de otros países, y en particular el nuestro, en todos estos problemas; y se cuestionaría cosas de nuestra sociedad, cosas que todo el mundo da por sentadas y como correctas pero que, cuando se piensa un poco, se ve que no lo son. Y así le pasaría en tantos otros destinos turísticos internacionales: si uno mira por encima de la valla no sólo verá muchas disfuncionalidades, sino que detectará qué parte de la culpa de esas disfuncionalidades se puede atribuir a sí mismo. Es por eso que los grandes destinos turísticos están estandarizados y convenientemente disociados del entorno de su implantación, para mantener un ambiente aséptico que evite, justamente, cuestionarse todo. Aquellos que dicen que el turismo es importante para la economía de todos esos países deberían de ver que quizá este tipo de turismo de masas, deshumanizado y que alienta ciertos desequilibrios (desde el esquilmado de recursos, pasando por la degradación ambiental y llegando incluso a la explotación sexual) no es el que más les interesa a los países receptores, y quizá sí uno que recuperara sus esencias, aquello que les diferencia en vez de esos escenarios de cartón piedra, y que también mostrara aquellas fealdades que el modo de explotación occidental provoca y que al quedar expuestas seguramente terminarían.

Esa tendencia a la trivialización y a la plastificación de los entornos de ocio no se da sólo en destinos distantes, sino a veces muy cerca de nuestra casa. Hace unos días pasé un fin de semana en la Cerdaña y puede comprobar como el éxodo masivo de personas del área metropolitana de Barcelona a esta comarca de montaña ha configurado una realidad muy diferente de la tradicional, de manera semejante a como sucede en la Sierra de Madrid y en tantos entornos más vivibles de grandes ciudades, modificando el urbanismo, los servicios y tantas otras cosas. En algunos casos los nuevos habitantes de esos entornos exigen que se detengan actividades tradicionales de la zona, típicamente agropecuarias, para evitar molestias olfativas, auditivas o incluso estéticas. No lo digo de broma; me constan, por ejemplo, casos en los que se ha conseguido evitar que un payés abone con estiércol en determinadas zonas, o que le quite el cencerro a las vacas para que no hagan ruido, o que no suene de noche el campanario que lleva siglos tocando, o que se obligue a un payés a tener su parcela "más limpia y ordenada" porque su aspecto ofende a sus vecinos (y, supongo, deteriora el valor de sus propiedades). Así, poco a poco, los que huyen del infierno de la gran ciudad en busca del paraíso de la naturaleza lo van deformando para que se parezca a su ideal pulcro e irreal.


Jorge Riechmann tiene un libro llamado "Gente que no quiere viajar a Marte", en la que critica esta visión centrífuga y tecnooptimista que se transmite recurrentemente desde los medios de comunicación, abogando por la huida de un planeta que no hemos sabido cuidar y en busca de otros paraísos que arruinar. Delante de ese "progresismo" que se sueña todopoderoso pero que solamente es tododestructor, Jorge opone una idea simple: es que algunos no queremos seguir esa absurda senda, no queremos viajar a Marte. Pero es que ni siquiera queremos viajar mucho más cerca. No queremos ir a Cancún, ni a Punta Cana, ni a cualquier otro paraíso artificial con el que, nos prometen, podremos escapar momentáneamente del infierno en que se ha convertido nuestro inmediato entorno, un entorno donde nos sentimos explotados, esclavos, ninguneados y oprimidos. Pues no, no queremos viajar a un paraíso prefabricado en plástico y sufrimiento a medio mundo de aquí; reivindicamos y queremos convertir este infierno de aquí en algo más vivible, quizá no un paraíso pero al menos una tierra.

Salu2,
AMT
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