The Oil Crash

Contingut sindicat
La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas. En este blog se analizan las noticias relacionadas con este tema y qué medidas se pueden tomar para remediar la carestía que viene.
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El ocaso del petróleo: Edición de 2014

17 Desembre, 2014 - 17:30


Queridos lectores,

Hace dos años publiqué un post titulado "El ocaso del petróleo" que causó una duradera sensación en el mundillo peakoiler. En él analizaba los datos que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ofrecía en su informe anual (WEO 2012) sobre la evolución previsible de la producción de petróleo durante los próximos años, fijándome en lo que esas previsiones implicaban desde el punto de vista no ya del volumen de hidrocarburos líquidos (lo que ventajistamente la AIE denomina "todos los líquidos del petróleo") producidos, sino desde el de la energía bruta y, más importante, la energía neta que aportan. El panorama no podía ser más descorazonador. En 2013 intenté repetir el ejercicio, pero ninguna gráfica o tabla ofrecía el desglose de los diversos tipos de petróleo, y por ese motivo era imposible reproducir mi análisis, pues éste justamente se basaba en el diferente contenido energético de los diferentes hidrocarburos líquidos (y es que los escenarios de la AIE no ofrecen un cuadro realista de lo que está pasando con el petróleo, ya que siempre presentan esas gráficas donde se suma el volumen de todo, en las que están asimilando cosas que en realidad son tan diferentes como el petróleo crudo y el biodiésel de soja).

Que en el WEO 2013 no me dieran los datos necesarios para repetir el análisis me pareció comprensible, ya que sin escarbar en los datos los mensajes que transmitía el WEO 2013 ya eran bastante inquietantes, y sólo les faltaba que viniera gente como yo a empeorar lo que ya de por sí parecía bastante malo. Por eso mismo, pensé que la AIE no volvería a darme nunca la oportunidad de repetir los análisis del año 2012. Sin embargo, y a pesar de lo contundente del informe de este año (el WEO 2014 apunta a que carbón y uranio también estarían llegando a su máximo productivo) este año la AIE sí que me permite hacer mi trabajo, al ofrecer la Tabla 3.6 (imagen con la que abro este post), enterrada, eso sí, en medio de las casi 750 páginas del informe anual. La tabla en cuestión nos ofrece lo que necesitamos, un desglose de producción por tipos de hidrocarburo líquido y año. El post de hoy está dedicado a repetir el análisis de 2012 pero con los datos de 2014, y mostrar la comparación con los resultados que obtenía en 2012.

Antes de comenzar, conviene destacar un par de interesante diferencias entre los datos de 2012 y 2014 (aparte del hecho de que en 2014 la AIE nos ofrece los datos numéricos tabulados, lo que me facilita la elaboración de las gráficas, aunque eso haga también que esa información pase más desapercibida para el lector medio del WEO que una buena gráfica). 

La primera diferencia es que este año la AIE prescinde de la bastante espuria y risible categoría de "Ganancias de proceso". Como comentamos en el análisis de 2012, ese rúbrica corresponde a los incrementos EN VOLUMEN que tienen lugar en la refinería cuando se procesa el petróleo crudo, sin que tales ganancias en volumen representen un incremento de la energía que poseía el petróleo antes de entrar en ella (ciertamente, los productos refinados pueden tener más energía que el petróleo que entra en la refinería porque en la refinería también entra gas natural, que se necesita para el proceso; la suma de energías del petróleo y el gas natural empleados es obviamente superior a la de los productos refinados de salida, ya que necesariamente hay cierta pérdidas en el procesado). Dado que el truco contable era bastante chusco, se ve que han decidido dejar de usarlo.

La segunda diferencia es que la AIE incorpora una categoría nueva de petróleo crudo, que denominan "Petróleo obtenido con recuperación mejorada". La recuperación mejorada (enhanced oil recovery, EOR, que engloba todas las técnicas que se usan para extender la vida de campos ya en explotación) hace décadas que se usa y parece por tanto un poco tonto crear una nueva categoría para eso, como dando a entender que se puede anticipar un despliegue de nuevas técnicas que tendrán un peso determinante en el futuro. En realidad esta categoría, que corresponde a la producción adicional que se pueda extraer de campos actualmente en explotación más lo que se pueda aplicar en campos que entrarán en producción durante los años venideros, es una manera de introducir disimuladamente un factor que sirva para compensar el declive de los campos actualmente explotados (que, según reconoce la AIE, decaen ya al ritmo del 6% anual). Dado que la EOR se usa mayoritariamente en campos ya viejos, y para poder comparar con mi análisis de 2012, acumulo todos esos valores en la columna de los "Campos actualmente en explotación". En realidad, parte del EOR se debería aplicar también a los campos por desarrollar e incluso en los campos todavía por descubrir; en todo caso, como doy todos los datos y factores, cualquiera puede repetir mi análisis con la combinación que le parezca más adecuada.

Un inconveniente para comparar mis resultados de 2012 y 2014 es que las gráficas no están definidas sobre los mismos años. En particular, en el informe de 2014 se hace un sorprendente salto de 1990 a 2013, cuando en el de 2012 se ofrecían datos para 2000, 2005 y 2011 (mucho más lógico, ya que los siguientes puntos de la gráfica se ofrecen para cada lustro). Esto no es un problema demasiado grave, ya que los datos para fechas ya pasadas pueden ser más o menos precisos pero ya no son proyecciones y por tanto no son especulativos. Así pues, lo que he hecho es tomar los valores para 2000, 2005 y 2011 que había obtenido en mi post de 2012 y los he añadido a los que deduzco de la tabla 3.6 del WEO 2014. Con estas dos modificaciones (incorporación del EOR a la producción de campos ya existentes e inserción de los años 2000, 2005 y 2011 de los datos del WEO 2012) obtengo la siguiente tabla:
  

                     Existing   TBD   TBF   NGL   Other   LTO
1990         59.6         0         0       5.6        0.4       0   
2000         65.9         0         0       7.9        1.1       0  
2005         70.0         0         0       9.7        2.3       0   
2011         68.2         0         0     12.0        3.0     1.2 
2013         68.7         0         0     12.5        3.0     2.9   
2015         66.2       3.8       0.1   13.1        3.8     3.6   
2020         54.4     13.2       0.5   14.6        5.3     5.5  
2025         45.4     17.4       5.5   15.4        6.4     6.2    
2030         38.7     18.7     10.3   16.4        7.7     6.6   
2035         33.9     19.3     13.8   17.2        9.2     6.4   
2040         28.7     21.3     16.4   18.2       10.8    5.4  


Al fusionar los datos de las dos tablas resulta bastante evidente el por qué del sorprendente salto de fechas, de 1990 a 2013, que hace la tabla del WEO 2014, y es que si se incluye el año 2005 resulta demasiado evidente que la producción de petróleo crudo no está estancada (como se decía en 2010) sino en ligero declive; también, que la producción hace una extraña remontada en 2015, como se verá más evidente en cuanto dibujemos las gráficas. Cabe destacar, también, que las gráficas que vienen del WEO 2014 están definidas hasta el año 2040, en tanto que las del WEO 2012 sólo llegan hasta el año 2035.

Como en 2012, recordemos las diferentes categorías y los colores para referirlos. En cada gráfica, la franja de color negro de la parte más inferior representa la producción de los campos de petróleo crudo actualmente (2013) en producción (Existing). La franja de color azul celeste representa la producción de los campos de petróleo crudo que ya se conocen (TBD) pero que no se están explotando por falta de demanda o exceso de coste productivo. La franja de color azul oscuro representa la producción de petróleo crudo que tendrá que venir de los campos aún por descubrir (TBF). Todas las otras franjas representan petróleos no convencionales, sucedáneos imperfectos del petróleo. La franja de color morado representa la producción de los líquidos del gas natural (NGL); la de color amarillo viene de la producción de todos los demás petróleos no convencionales excepto el ligero de roca compacta (other); la franja roja es la del ligero de roca compacta (LTO).

Veamos primero cómo queda la gráfica del volumen total de hidrocarburos líquidos.

Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en volumen, de acuerdo con el WEO 2014
la cual debe ser comparada con la que teníamos en el WEO 2012; la estrecha franja verde superior corresponde a las ganancias de proceso en refinería; recuerden que el WEO 2014 llega hasta 2040, en tanto que el WEO 2012 sólo lo hace hasta 2035 (y por tanto la comparativa de ambos escenarios sólo se debe hacer hasta 2035).


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en volumen, de acuerdo con el WEO 2012
Varias cosas llaman la atención al comparar ambas gráficas. Por ejemplo, es muy curioso que la suma de todas las contribuciones toma prácticamente los mismos valores que en 2012, llegando al extremo de que para 2035 se llega prácticamente a ese valor mítico de 100 millones de barriles diarios (Mb/d) que ya se proponía en 2012. Y es bastante llamativa, esta correspondencia, si tiene en cuenta que en 2012 se contaba con esa fuente espuria de hidrocarburos líquidos correspondiente a las ganancias de proceso, y que el resto de franjas no se comportan de la misma manera en 2014 que como lo hacían en 2012. Parecería que en la AIE primero deciden cuál debe ser la producción total de hidrocarburos líquidos por año y después miren cómo se pueden producir; lo cual es bastante absurdo dado que no son perfectamente sustituibles entre sí, pero sobre todo porque la producción será la que pueda ser, y no la que deseemos que sea. 

Se observan cambios sensibles en la evolución de todas las categorías de hidrocarburos líquidos excepto los líquidos del gas natural y los otros no convencionales. La curva que se refiere a los petróleos de campos actualmente en explotación (franja negra) deja de tener la forma convexa de 2012 (que era físicamente absurda) y pasa a tener una forma cóncava, mucho más razonable, aunque el decaimiento anual sigue siendo demasiado suave para ser razonable (un promedio del 3,2% anual, semejante al 3,3% que usó la AIE en el 2012 pero aún muy lejos del ritmo de decaimiento real observado, que la propia AIE reconocía en el WEO 2013 que ya estaba en el 6% anual). Debido a esta diferencia de concavidad-convexidad, el resto de hidrocarburos líquidos tienen que cubrir un agujero mucho mayor, y la AIE consigue cuadrar este círculo sobre todo gracias al fuerte crecimiento de los campos aún por desarrollar, y en menor medida de los campos aún por descubrir y el LTO. El comportamiento de la producción de LTO también es bastante curioso: la producción llega a ser considerablemente superior a lo que se preveía en 2012 pero con una más acusada tendencia a decrecer hacia el final del período: la AIE reconoce que el peak LTO tendrá lugar hacia 2030. Para facilitar la comparativa numérica, he calcula las diferencias por tipo entre los datos del WEO 2012 (el año 2013 interpolado linealmente) y del WEO 2014, que muestro en la siguiente tabla (WEO 2014 -  WEO 2012):

        Existing  TBD    TBF    NGL     LTO    Other    Total
2000      0          0          0         0           0           0           0
2005      0          0          0         0           0           0           0
2011      0          0          0         0           0           0           0
2013    2.65   -2.05      0.1      -0.7       1.05    -0.4        0.65
2015    2.10   -0.30      0.1      -1.3       1.1      -0.4       1.30
2020   -1.90    4.20     -0.7      -1.0       2.4      -0.6       2.40
2025   -2.60    4.30      0.7      -0.8       2.1      -0.7       3.00
2030     2.00   -1.0       1.4      -0.4       2.9      -1.1       3.80
2035     8.00   -7.0       0.7      -0.7       2.7      -0.9       2.80

Como se observa en la tabla con más claridad, para los líquidos del gas natural (NGL) y para el resto de petróleos no convencionales las diferencias entre la evolución que se preveía en 2012 y la que se prevé este año no son demasiado importantes, aunque son consistentemente ligeramente menores en 2014 que en 2012 (seguramente porque con el resto de hidrocarburos líquidos ya están consiguiendo la ansiada marca de aproximadamente 100 Mb/d). Con respecto al LTO del fracking, la AIE considera que la burbuja se va a continuar inflando, a pesar de que la actual bajada de precios del petróleo ya hace anticipar un descenso de la producción de LTO, amén de quiebras en muchas de las empresas pequeñas del sector y fusiones entre las medias; será interesante comparar la evolución real del petróleo de fracking con el real dentro de un año. Por último, resulta curioso el anómalo comportamiento de la fracción de petróleo convencional proveniente de campos aún por desarrollar, que según la AIE experimentará una fuerte subida durante los próximos años para caer, inexplicablemente, con mucha fuerza hacia el final del período y donde también extrañamente es el petróleo de los campos actualmente en producción coge el relevo, compensando toda la caída de los campos aún por desarrollar. Es posible que una parte de este anómalo comportamiento se deba a que en este análisis hemos atribuido todo el EOR a los campos actualmente en producción, pero fíjense que la diferencia para el año 2035 entre el WEO 2014 y el WEO 2012 son aproximadamente el doble que todo el EOR en ese año. Parece más bien que ese extraño comportamiento es fruto de una fuerte cocina numérica en la que las cifras se han hecho cuadrar a un objetivo fijado a priori.

Veamos ahora cómo se comporta la energía bruta proveniente de todos los líquidos del petróleo según el WEO 2014. Al igual que hice con el WEO 2012, he asumido que el contenido energético medio por volumen de los petróleos no convencionales es sólo el 70% del del crudo convencional. El resultado es la siguiente gráfica:

Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía total, de acuerdo con el WEO 2014
Nuevamente, si la AIE hiciera honor a su nombre y diera las gráficas en términos de energía producida y no de volumen de cosas diversas, no todas equivalente ni mucho menos, se vería que según su propio escenario de referencia la energía total o bruta del petróleo crecería muy ligeramente durante las próximas décadas. El escenario del WEO de este año es ligeramente mejor de lo que se preveía en 2012, el cual se muestra en la siguiente gráfica.


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía total, de acuerdo con el WEO 2012Pero, como ya discutimos en 2012, lo que le importa a la sociedad no es la cantidad total de energía del petróleo que se produce, sino cuánta de esta energía realmente llega a los consumidores finales, es decir, la energía neta, la energía que queda tras descontar los costes energéticos de producir estos hidrocarburos, pues los costes energéticos de producción no son los mismos en un pozo de Arabia Saudita que en una explotación de arenas bituminosas del Canadá o en una factoría de biocombustibles. Trazar toda la ruta de la energía desde el pozo o la explotación concreta hasta el surtidor es complicadísimo, pero podemos hacernos una idea de cómo está evolucionando la energía usando unas Tasas de Retorno Energético (TRE) aproximadas, estimadas a partir de los valores ofrecidos por diversos autores. Aunque a mi me parecen bastante conservadores, los valores de TRE para los diversos tipos de hidrocarburo líquidos que yo usaré son discutibles y habrá quien prefiera usar otros factores que crea más acertados; por eso al principio del post he dado las tablas numéricas, para quien así lo desea pueda producir los resultados a su gusto. Las TREs que yo considero son las siguientes:
  • Petróleo crudo convencional actualmente en producción: 20
  • Petróleo crudo convencional en campos aún por desarrollar: 5
  • Petróleo crudo convencional en campos aún por descubrir: 3
  • Líquidos del gas natural: 5
  • LTO y otros no convencionales: 2

Estos valores son los mismos que usé en 2012. De acuerdo con estos valores, y sabiendo que la energía neta N se relaciona con la energía bruta B como N=(1-1/TRE) B, obtengo la siguiente gráfica para la evolución de la energía neta de acuerdo con los datos del WEO 2014:
Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta, de acuerdo con el WEO 2014Se observa que, de acuerdo con el escenario de referencia del WEO 2014, la energía neta del todos los líquidos del petróleo entraría en un lento declive a partir del año 2015, exactamente igual que pasaba con los datos del WEO 2012, aunque entonces el declive era un poco más pronunciado que lo que se anticipa este año.


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta, de acuerdo con el WEO 2012El resultado más impactante de mi análisis de 2012 fue el que obtuve cuando revisé algunas de las hipótesis más optimistas y/o injustificadas del WEO y volví a calcular cómo quedaría la energía neta tras esa revisión. En realidad la revisión que hago es bastante conservadora, pues se basa en principios bien conocidos y comúnmente aceptados solamente, con lo que en realidad lo que resulta viene tan sólo quitar la primera capa de maquillaje a los datos. Las revisiones que hago son las siguientes:

  • No existe ninguna justificación teórica para suponer que la producción proveniente de los campos actualmente en producción decaerá a un ritmo del 3,2% anual. En el WEO 2013 la AIE reconocía que la tasa media de caída es del 6% anual y con tendencia a empeorar con el tiempo, puesto que cada vez hay más explotaciones en alta mar, que tienen ritmos de decaimiento productivo más acusados. Así pues, corrijo los datos de los campos actualmente en producción e impongo una caída del 6% anual (en el WEO 2012 se usaba una del 5% anual).
  • La mitad de los campos todavía por desarrollar son, por diversas razones técnicas y económicas, imposibles de desarrollar. Es cierto que las mejoras técnicas podrían hacer viables más campos de esta categoría, pero también es cierto que la actual caída de precios hace más bien anticipar lo contrario (en el WEO 2012 se tomaba el mismo factor).
  • La categoría de campos aún por descubrir está tremendamente inflada desde 2010; se está asumiendo un ritmo de descubrimientos de nuevos yacimientos que es aproximadamente cuatro veces el observado durante las últimas décadas. Así pues, divido esta categoría por 4 (igual en el WEO 2012).
  • Sólo un tercio de los líquidos del gas natural pueden sustituir parcialmente al petróleo en las refinerías y por tanto sólo tiene sentido incluir en estas gráficas un tercio de esta categoría.
  • En cuanto al LTO, las previsiones de reservas y producción están groserísimamente infladas, seguramente con la intención de mantener la burbuja financiera asociada por tanto tiempo como sea posible. En 2012 consideré que era mucho más realista considerar que la producción de petróleo de fracking sería la mitad de la que entonces estimaba la AIE y ahora, que de manera infundada la AIE ha inflado aún más la previsión, cabe suponer que la producción real acabará siendo incluso una fracción menor. Sin embargo, mantengo el recorte porcentual de 2012, y considero que el LTO será sólo la mitad de lo que la AIE está diciendo en 2014.
  • Sin un criterio claro para los otros petróleos no convencionales, los dejo tal cual. 

Tras aplicar las correcciones antedichas, el gráfico de la evolución de la energía neta de los hidrocarburos líquidos quedaría como sigue:


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta en un escenario más realista, de acuerdo con el WEO 2014Lo más curioso de la estimación de la evolución de la energía neta de todos los líquidos del petróleo en este escenario más realista es que es peor con los datos del WEO 2014 que con los datos del WEO 2012 (la siguiente gráfica):


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en energía neta en un escenario más realista, de acuerdo con el WEO 2012
La siguiente tabla resume las diferencias entre ambos escenarios para la energía neta realista (datos sin revisar):

        Existing  TBD    TBF     NGL      LTO      Other      Total
2000      0          0         0          0            0           0           0
2005      0          0         0          0            0           0           0
2011      0          0         0          0            0           0           0
2013    7.15   -0.82    0.016   -0.131    0.181   -0.180      6.216
2015    5.2    -0.12     0.016   -0.243    0.192   -0.140      5.130
2020    1.7     1.68    -0.116   -0.186    0.420   -0.210      3.288
2025   -0.5     1.72     0.116   -0.149    0.367   -0.245      1.309
2030   -1.7    -0.40     0.258   -0.074    0.507   -0.385    -1.793
2035   -2.3    -2.80     0.116   -0.131    0.472   -0.315     -4.957



Dos son las razones por la que el escenario de 2014 es sensiblemente peor al escenario de 2012, a pesar de que en las gráficas anteriores el de 2014 parecía ligeramente mejor al de 2012. La primera es que en 2012 asumíamos una tasa de declive anual para los campos actualmente en producción del 5%; sin embargo, ahora sabemos que esta tasa es del 6% y con tendencia a seguir empeorando con el tiempo (las grandes compañías multinacionales reportan una tasa de declive medio del 8% anual para sus campos maduros). La otra razón es que en el WEO 2014 se le asigna una evolución muy extraña al petróleo de los campos aún por desarrollar, que explota con toda su intensidad hacia el final del período. Seguramente una repartición más uniforme del EOR entre campos existentes y desarrollar limaría un poco estos resultados, pero del desajuste es más importante y evidencia cómo rechina el maquillaje de la AIE.

Conclusión
El informe anual de 2014 de la Agencia Internacional de la Energía no sólo contenía pésimas noticias sobre el futuro del carbón y el uranio, sino que sus previsiones en lo que respecta a la producción de todos los líquidos del petróleo son bastante malas tan pronto como uno analiza el contenido energético que realmente está llegando a nuestros surtidores, a nuestros camiones, a nuestros tractores, a nuestras máquinas. La AIE juega con las diversas categorías de hidrocarburos líquidos para intentar que los volúmenes previstos hacia 2035-2040 lleguen a esos deseados 100 Mb/d desde el año 2010; lo chocante es que cada año cambia el peso relativo de cada componente (en 2012 incluyendo algo tan espurio como la expansión del volumen que ocupan los hidrocarburos tras pasar por la refinería) y con cada vez más dificultades para que las cifras cuadren, lo que le lleva a manipulaciones que no resisten el más mínimo escrutinio, particularmente por lo que se refiere al petróleo crudo convencional, que sigue siendo la base de la producción futura. Las desviaciones más llamativas observadas en lo que respecta a la producción de petróleo crudo convencional incluyen dar tasas de declive anual para los campos actuales mucho más bajas que las que la propia AIE reconoce, asumir un ritmo de desarrollo de nuevos campos incompatible con sus posibilidades técnicas y económicas, y dar por hecho que se descubrirán cuatro veces más yacimientos por año que lo que viene pasando durante las últimas tres décadas. Cuando se corrigen las desviaciones más obvias, el escenario que nos ofrece la AIE muestra un rápido declive de la energía neta que nos aporta el petróleo que ya empezó en 2010 y que sólo puede agravarse durante los próximos años.

Dada la espiral de destrucción de demanda- destrucción de oferta en la que aparentemente hemos entrado, las enormes dificultades financieras de las compañías del sector y sus pocos disimulados planes de desinversión para recuperar rentabilidad, el curso más probable que seguiremos durante los próximos meses será bastante peor que el que prevé la AIE. Y dado que éste en realidad no es bueno, lo más seguro es que estemos entrando en una fase de rápido descenso con derivadas económicas de los más preocupantes. Pero esto será materia de un próximo post.

Salu2,
AMT
Categories: General

Podemos y el techo de cristal

3 Desembre, 2014 - 10:20


Queridos lectores,

Hoy se incorpora al elenco de autores contribuyentes a este blog Enrique Noguero Rodríguez. Y su artículo no está relacionado directamente con la energía, sino con la emergencia de un nuevo partido político en España, Podemos, que pretende cambiar radicalmente la manera de hacer política en este país de los últimos 40 años. Podemos es un movimiento que es similar en su génesis al Syriza griego o al Cinque Stelle italiano, y que será similar a otros movimientos a venir en otros países, todos ellos fruto del cansancio de la población de esas naciones con las medidas tomadas para aplacar una crisis que, ya sabemos, no acabará nunca. Por ese motivo he creído interesante traer aquí las reflexiones sobre Podemos que ha efectuado alguien que ha vivido el movimiento desde dentro, con sus aciertos y sus errores, con sus momentos brillantes y sus contradicciones, sobre todo en el contexto de unas jornadas en las que la cuestión de los límites del crecimiento ha sido explícitamente traída a colación. La crítica de Enrique es a veces dura (como siempre lo es quien habla desde dentro) pero no desprovista de razón. Las reflexiones de Enrique quizá nos estén marcando la hoja de ruta de los años por venir.

Les dejo con Enrique.

Salu2,
AMT

PODEMOS Y EL TECHO DE CRISTALNo se han equivocado de blog. Pero al hilo de las últimas jornadas organizadas por el Círculo estatal 3E (Economía, Ecología y Energía) de Podemos la imagen del “techo de cristal” tan explicitada por lxs feministas me vino a la cabeza y creo que ilustra perfectamente la situación de ya no éste sino de también los Círculos territoriales y su falta de autonomía para elaborar propuestas para su programa electoral.Antes de comenzar con la narración de los acontecimientos me permitirán que provea de algún dato sobre mí: quien no me conozca baste decir que fui afiliado a Podemos y miembro del ya mencionado Círculo 3E. En algún momento me animé a participar ante la necesidad personal de aportar al mismo los modestos conocimientos que hubiera podido reunir durante estos últimos años de activismo de base y estudio particular del diagnóstico y posibles soluciones (a mitigar el problema, pues no creo que haya solución). Debido al modelo organizativo y político que se aprobó en la Asamblea Ciudadana Estatal me di de baja del partido.Recientemente a través del perfil de Facebook de Colectivo Burbuja un seguidor del mismo informó de la convocatoria de las jornadas: “Los Retos del Empleo en Tiempos de Crisis” en las que se avanzaban que contribuirían a desarrollar el programa económico de Podemos. Fue por ello que me decidí a dar una última oportunidad de poder colaborar y partí hacia Madrid esperanzado de ello.El primer día las jornadas (miércoles) comenzaron con unas breves palabras de Fernando Luengo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, que rápidamente dieron paso a la presentación de Juan Carlos Monedero (que había llegado envuelto en un pequeño enjambre de cámaras y micrófonos). Ese primer día se trataba en principio de establecer los diagnósticos para posteriormente el viernes abordar las “soluciones” o propuestas. Monedero basó su discurso en las preguntas de si se podía hacer una campaña hablando de Decrecimiento. De si se podía defender ese discurso en la campaña cuando en las tertulias televisivas no se habla más que de crecimiento económico y de consumo. Realizó varias veces esta pregunta concretando algún ejemplo más. Mientras las formulaba se me escapó varias veces un Sí desde mi butaca de media fila…A continuación intervino Eduardo Gutiérrez de CCOO y del Círculo 3E. Se dedicó a presentar una serie de cifras, datos y gráficas que no hacían más que dar un diagnóstico de números y tendencias que ya eran muy sabidas por todos. Asimismo se aventuró a dar unas cuantas propuestas en el poco tiempo que le quedó para las mismas pero que no tenían nada de revolucionario. Lo único que salvaría de su intervención, con todo el respeto, sería el avance hacia la cogestión (de empresarixs y trabajadorxs) que osó sugerir. Justa Montero, economista feminista, también comenzó su presentación de 15’ ofreciendo bastantes cifras, esta vez relacionadas con la desigualdad del empleo femenino con respecto al masculino. Fue la primera ponente que mencionó al final de su intervención los límites del planeta y la necesidad de elaborar entre todxs un nuevo paradigma económico fundamentado en nuestras necesidades básicas. Lástima que fueran apenas 2 frases al final de toda su intervención.Sin embargo hilaron estas palabras con las siguientes de Mario Sánchez, fundador de Ecoo y de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, que sin tapujos se lanzó a criticar tanto los mantras neoliberales como neokeynesianos alertando de la finitud de los recursos en un planeta limitado y sobre la enorme dependencia de los combustibles fósiles que sufrimos. Por cierto, ya me pareció una falta de respeto la poca atención que J.C. Monedero deparó al último ponente de la jornada.Finalizados los aplausos hubo un turno de preguntas de alrededor de 1 hora que tuve la fortuna de poder inaugurar yo. Me permití abundar en el diagnóstico ofrecido por Mario sobre la finitud de recursos y mencionar el “Peak Oil” además de explicar el “Peak Everything” avisando de que cada vez también hace falta invertir más unidades de energía para obtener los minerales necesarios para fabricar las placas fotovoltaicas, aerogeneradores, etc. Me nació asimismo reivindicar el rol de los Círculos (tanto sectoriales como territoriales) como depositarios de un enorme talento, además de que les habían hecho la campaña de las Europeas gratis. De igual modo recordé que Podemos no es sólo Iglesias, Monedero, Errejón, Alegre y Bescansa. Ni tampoco lxs 64 integrantes del Consejo Ciudadano Estatal. Y en cuanto a Decrecimiento de nuevo apunté que había que aprovechar los altavoces mediáticos de la Cuatro, la Sexta, etc. en sus espacios de Prime Time para decir las verdades, porque no podemos ser las bases una especie de Intifada Palestina contra el Ejército Sionista Capitalista. Cuando acabé mis escasos 2-3’ de intervención (había ese límite de tiempo para las preguntas) me sorprendió un gran aplauso de lxs asistentes (el más grande que dieron a cualquiera del público, y no lo digo por ego sino porque creo que fue necesario en ese momento).También relevante fue la pregunta de Manolo Gari, que interpeló directamente a Monedero sobre la necesidad de incorporar al relato de la hegemonía reivindicado por Podemos la necesidad de un diagnóstico también realista (y no sólo desde el punto de vista económico, sino también ecológico y energético).Mis comentarios fueron ignorados por la Mesa (sic) hasta que Monedero respondió no sé si colateralmente a los mismos admitiendo que el problema era complicado y llamó a no “pelear” entre nosotrxs. Lo que en principio parecía un acto de contrición luego no lo fue tanto pues comentó que se les habían ofrecido algunxs de lxs mejores expertxs para ayudar en la confección de sus programas (sin nombrar directamente a Vicenç Navarro ni a Juan Torres). La jornada ese día acabó con Fernando Luengo expresando la voluntad del Círculo de aportar al programa económico de la formación (aunque Monedero a mitad de la intervención de cierre ya había marchado).El viernes intervenían Daniel Albarracín (Economista y Doctor en Sociología), Daniel Carralero (Investigador del Instituto Max Planck y miembro del Observatorio Crítico de la Energía) y Bibiana Medialdea (Doctora en Economía por la Universidad Complutense).Daniel Albarracín sí que llegó a mencionar el “Caos Climático” en el que ya estamos sumidos pero (y esto es una sensación- por no decir convencimiento que creo compartían todxs lxs ponentes de estas jornadas) no se mostraron conscientes del factor determinante de los cisnes negros. Y es que cualquier suceso imprevisto puede acontecer (véanse los cráteres de metano en Siberia, por ejemplo). Asimismo el Cambio Climático puede desencadenar casi cualquier tipo de Catástrofe Meteorológica de muy difícil predicción con un mínimo de tiempo…Daniel Carralero propugnó la mayor inversión en Energías Renovables con el Decrecimiento en otras partidas presupuestarias de mayor consumo material. Pareció olvidársele que el mayor problema energético con el que contamos en la actualidad (o quizá más en un futuro próximo o inminente) es cómo reducir el consumo del Transporte, que supone el 80% de la energía total que gastamos anualmente en España (con el problema de que no se puede reemplazar por fuentes de energía renovables en su totalidad ni siquiera en una pequeña parte).La última ponente de las jornadas, Bibiana Medialdea, incidió en algunos datos que Justa Montero ya había mencionado el primer día, pero agregó algunas propuestas ya conocidas dentro del feminismo y la conciliación familiar y profesional como la equiparación de los permisos de paternidad a lxs de maternidad como en Escandinavia, etc.Ese día pregunté directamente si las propuestas que podían recogerse durante las jornadas tendrían algún recorrido hacia el programa electoral o si no. Además propuse eliminar los gastos de creación de Cooperativas, tal como las leyes autonómicas andaluza y catalana permiten. Y finalicé sugiriendo la Reforma del Sistema Monetario por otro sin reserva fraccionaria ni interés compuesto, por todas las ventajas ecológicas y energéticas que también implican (acabar con la función exponencial de devastación de recursos del planeta, también –obviamente- energéticos). Y acabé instando a que prime el instinto de supervivencia ante el Colapso en que ya estamos metidxs.En el transcurso del tiempo de preguntas del viernes también hubo llamadas muy oportunas a la Reruralización y a la protección de los Concejos Abiertos y los Bienes Comunales (ante la disposición legal estatal que va a concentrar a los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes), así como a otras críticas abiertas y fundadas al Capitalismo, entre otras.De las preguntas que formulé me contestaron que creían que sí, que era labor del Círculo también ser eficiente para hacerse oír, extremo que me dejó bastante insatisfecho, ciertamente.
Culminó Fernando Luengo las Jornadas resumiéndolas y apelando a la confianza para seguir construyendo.
Sin embargo la sensación que me queda de las mismas es que existe una especie de “techo de Cristal” como dirían lxs feministxs. Desde el principio, pero ahora más claramente percibo (y esto es lo más inquietante a mi juicio) que los Círculos han quedado relegados al papel de meros clubes de Debate, pues se les ha despojado de cualquier carácter vinculante de sus Asambleas Presenciales. Y ciertamente me parece muy peligroso. Podemos ver el papel que ejerce un reducido número de personas sobre toda la Organización (que ya ha perdido todo el carácter de movimiento).Para poder tener papel vinculante en las decisiones de la Organización has de pertenecer a la “Cúpula” que consiste en ser del entorno de confianza de “lxs 5 magníficxs” que he nombrado antes (Iglesias, Monedero, etc). Parece muy transparente en cuanto a la multiplicación de herramientas de debate y da la falsa sensación de como persona particular poder decidir al mismo nivel que cualquier otra en la organización, pero no es así. El poder mediático condiciona, ha guiado el proceso durante todo este tiempo. El temor que tengo es que caiga todo en una suerte de “Despotismo Desilustrado”. Porque no nos engañemos, sres. Profesorxs de Universidad, Doctores, académicxs todxs. Todos uds. son o se creerán muy buenos en diagnosticar la enfermedad. Pero el activismo de todxs estos años a pie de calle cuenta al menos con tantxs expertxs teóricxs como uds. y con propuestas de soluciones reales para paliar el Colapso mucho mejores que las suyas. Me permitirán que parafrasee  lo que dijo Eduardo Galeano, hay que desaprenderlo todo (para volver a aprender). Miren y aprendan. Pero si no, al menos, dejen de fastidiar. Y gracias al Círculo 3E. La crítica no va en absoluto hacia ellxs porque hacen voluntaria y altruistamente todo lo que pueden.
Enrique Noguero Rodríguez
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La ilusión del control

28 Novembre, 2014 - 20:33

Queridos lectores,

Tenía la intención de dedicar al siguiente post a la puesta al día de "El ocaso del petróleo", pero debido a un largo viaje y muchos compromisos no me ha sido posible terminar en tiempo razonable ese análisis (que espero que sea el siguiente post). Adicionalmente, dados los eventos actuales he creído oportuno hacer este breve post, resumiendo algunas ideas muchas veces repetidas en este blog pero que, por lo que parece, no son capaces de penetrar el muro de silencio (paradójicamente, construido con ruido) que imponen los medios de comunicación de masas sobre dos hechos claves en nuestro futuro inmediato: la escasez de petróleo y la desestabilización climática.

Hablo de muro de silencio, y sin embargo los dos temas ocupan bastantes páginas de los diarios e incluso de los noticieros televisivos estos días. Sin embargo, tal despliegue mediático, tal repetición de discusiones y reportajes focalizados sobre estos temas, que presuntamente muestran una pluralidad de puntos de vista, ocultan en realidad los planteamientos más sólidos y que dan la explicación más directa y evidente sobre lo que está pasando.

Veamos primero la cuestión del petróleo. Unos medios y otros explican que la bajada de los precios del petróleo de las últimas semanas son debidas a un exceso de producción, que el mercado está inundado de petróleo y que en realidad lo que está pasando aquí es una guerra comercial entre unos y otros productores, que pretenden hacerse con un trozo mayor de la tarta. En lo que nadie se pone de acuerdo es quién está provocando esa producción excesiva. De acuerdo con algunos reputados analistas, la culpa es de Arabia Saudita, que respondiendo a las solicitudes hechas por los EE.UU. está aumentando su producción (ya que se asume que Arabia Saudita puede aumentar su producción de petróleo tanto como le dé la gana) para castigar a la díscola Rusia y hacerle pagar sus veleidades imperiales, en un movimiento similar al que - según reza el manual de estos expertos - llevó en 1991 a la caída de la Unión Soviética. Según otros analistas tanto o más reputados que los anteriores, lo que sucede aquí es que en realidad Arabia Saudita, molesta con la presunta independencia energética de los EE.UU., ha decidido hundir las explotaciones vía fracking del shale americano, que necesitan un precio por barril superior a 60-80$ para ser rentables. Por último, rizando el rizo, hay un tercer grupo de analistas tambien reputadísimos que nos dicen que en realidad es la propia bonanza del petróleo de fracking americano, cuya producción no cesa de aumentar, la que está causando la actual caída del precio del petróleo; no con la intención de castigar a los otros países sino con la de favorecer a su propia industria, pero obviamente hay víctimas colaterales. Pero independientemente de a qué grupo de analistas pertenezcan, la opinión casi unánime es que la bajada de precios del petróleo ha llegado para quedarse y que va a ser positiva para las economías de los países importadores y particularmente para las de los Occidentales, en tanto que puede poner en aprietos a países como Irán, Venezuela o Nigeria, que tendrán que aprender a vivir en un mundo con un mercado "más competitivo".

No es que las teorías propuestas no tengan ninguna base. El rublo y la bolsa rusa se están desplomando  como consecuencia de la bajada de los precios del petróleo. En los EE.UU. la explotación del fracking se está frenando. Por otro lado, también es cierto que muchos productores de la OPEP sufren con los actuales precios del petróleo. Lo que es radicalmente erróneo de todas las teorías propuestas es que se basan en la ilusión del control: todas ellas se basan en que hay alguien manipulando el precio por su interés, aunque resulta que no hay ningún ganador claro en ese juego. Las mayores empresas del sector están hiperendeudadas, y la bajada de precios las puede hacer quebrar; y muchos países productores necesitan precios altos para poder equilibrar sus balanzas fiscales.






En realidad lo que pasa es algo muy simple, y que hemos explicado en este blog desde sus comienzos: el petróleo no es una materia prima más. El petróleo es la principal fuente de energía del mundo y la más versátil, difícil de substituir en muchos usos; y la energía no es una mercancía más, puesto que la energía es la precursora de la actividad económica y no al revés. La escasez manifiesta del petróleo (como reconoce de forma cada vez más elocuente aunque a regañadientes la propia Agencia Internacional de la Energía) genera una espiral de inflación-destrucción de la demanda-deflación-destrucción de la producción y vuelta a empezar, que va a causar que cada vez haya menos producción de petróleo disponible aunque potencialmente se pudiera producir más; como repite incansable Gail Tverberg no es una cuestión de que haya o no petróleo, sino de que nos podamos permitir pagarlo. Y es que la escasez de petróleo asequible no genera precios altos, sino volatilidad: subidas y bajadas repentinas de su precio. También desde los principios de este blog explicábamos que lo que cabe esperar para la evolución del precio del petróleo es algo así:

El modelo banal que usaba entonces para discutir la evolución ulterior  del precio del petróleo ha resultado compartir muchas características de lo que ha ido pasando en los años posteriores; y sin embargo hoy en día se escuchan muchas voces diciendo que eso del peak oil es una tontería justamente porque está cayendo el precio del petróleo, cuando justamente la volatilidad salvaje era lo esperable al llegar el peak oil. Como explicábamos con mucho detalle en el post "La espiral", la actual caída del precio del petróleo es, sobre todo, fruto de la caída de la demanda y no de un gran aumento de la oferta. Aquellos analistas que están señalando a Arabia Saudita como la culpable de la actual caída de precios que empezó el pasado mes de Septiembre deberían de saber que en realidad ese país disminuyó su producción en Septiembre y volvió a disminuirla (como hizo el conjunto de la OPEP) en Octubre. Que en la reunión de hace unos días la OPEP haya anunciado que no recorta las cuotas de producción no significa, como malinterpreta la mayoría de los analistas, que quieren que el precio baje aún más, puesto que las cuotas fijan un máximo, no un mínimo: cualquier país de la OPEP puede producir por debajo de cuota si así lo desea y en realidad es lo que están haciendo. El mensaje que envía la OPEP con ese mantenimiento de cuotas es que no quieren ser ellos los que asuman en solitario el esfuerzo de estabilizar los precios. Y aún así, lo están intentando en parte, produciendo por debajo de cuota, lo que les lleva a sufrir puesto que sus ingresos caen por debajo de sus gastos y algún país podría reventar en el proceso, lo que dispararía de nuevo el precio del petróleo y agravaría la recesión global en curso, que es la causa real de la caída de la demanda y por ende de la bajada del precio. 

En realidad, la producción de petróleo se ha vuelto enormemente inelástica y variaciones en la demanda relativamente pequeñas provocan variaciones enormes del precio, como explica Euan Mearns en este post:


El efecto del peak oil sobre los precios es exactamente ese: oscilaciones salvajes como reacción a movimientos relativamente pequeños. La contracción económica global que según parece está comenzando explica esa pequeña caída de la demanda que está provocando esa gran caída del precio. En realidad todo se entiende mucho mejor si en vez de mirar al precio va uno y mira a la producción, como ya explicamos. La realidad es que incluso contando todos los hidrocarburos líquidos que más o menos asimilamos a petróleo la producción total no aumenta desde hace meses.
 
 
Y sin embargo cuando más evidente es que algo grave está pasando, más porfían los analistas en decir que es un determinado país el que está manipulando el mercado, e incluso llegan a decir que se tiene que intervenir contra él.

El otro grave hecho que se está manifestando con más fuerza estos días es el de la desestabilización climática. Nevadas inusualmente copiosas en el Norte de los EE.UU., inundaciones inauditas en Israel y Gaza, y en este preciso momento un gran temporal de viento y lluvia está comenzando a azotar España. Algunos boletines meteorológicos locales hablan de un gran temporal de levante, cosa que era bastante habitual en la costa mediterránea española a finales del verano pero no en el último tercio del otoño en el que nos encontramos. El contexto general de las informaciones meteorológicas, a pesar de la proliferación de alteraciones climáticas profundas en este país (como las ciclogénesis explosivas que afectaron la cornisa cantábrica el último invierno o el anómalo verano que hemos vivido en el tercio norte de la península ibérica), es de intentar hacer encajar estas anormalidades en el contexto de la predicción meteorológica estándar, lo cual es cada vez más aberrante y más incomprensible. En realidad, como explica Robbert Scribbler se están produciendo cambios muy profundos en la corriente de chorro polar (sí, esa misma que mencionábamos en el post más destacado de este blog, "Un año sin verano"), tan profundos que ahora ya no gira en torno al Polor Norte sino, empequeñecida, alrededor de Groenlandia. Y la actual tempestad en España es consecuencia de uno de los bucles que nos envía el mínimo groenlandés, como se ve en el siguiente mapa de vientos sacado del post de Scribbler:


Cada vez es más flagrante que los cambios de nuestro clima se están acelerando, cada vez pasan más cosas inusuales y de mayor intensidad y gravedad, y sin embargo la actitud mayoritaria de las agencies estatales de predicción meteorológica es la de informar como si lo que pasase es un tiempo un poco extraño pero dentro de la variabilidad natural y esperable, y para nada vinculable al cambio climático. Se trata, sobre todo, de transmitir una imagen de tranquilidad y de que no hay de qué preocuparse, de que todo está bajo control...
 
Pero es que en realidad nada está bajo control, y ése es el problema real. Es muy duro saber que se vive en un mundo que nadie controla, sobre todo cuando uno es consciente de que nuestra indolencia de las pasadas décadas han hecho que nuestra economía y nuestro mismo hábitat se comporten ahora de una manera caótica y desordenada, anticipando muchos problemas en el futuro. En el caso de los recursos, es enorme la tentación de construir una fantasía tranquilizadora, en la cual hay un villano sacado de una película que está complicando las cosas y al que hay que derrotar para que todo vuelva a su estado normal. El problema de este discurso causal, de esa ilusión de que en realidad todo está bajo control (aunque sea el control de las manos equivocadas), es que en el corto plazo proporciona la esperanza de que las cosas se van a arreglar (el villano va a entrar en razón y cederá a las presiones razonables de "los nuestros"), pero si los problemas asociados con el estado de las cosas no disminuyen al final se acaba produciendo un "efecto boomerang" y la población e incluso las élites acaban reclamando una actuación decidida contra el villano como forma de arreglar el problema de una vez por todas (vean, por ejemplo, lo que refería Ugo Bardi con motivo de una reciente comparecencia suya delante del Parlamento Europeo). Básicamente, acaba habiendo una turba que exige linchar al malvado al que le echan la culpa de todos sus males, cuando realmente el pobre diablo tiene sus propios problemas y lo que está pasando no es culpa suya. Y la situación es bastante más grave si ese espurio villano al que queremos linchar es en realidad un país con armamento nuclear como Rusia.

La situación no es mucho mejor respecto a la desestabilización climática. Aquí no se trata de aplastar a un enemigo, sino de pretender que no hay ningún problema, mientras la situación es cada vez más preocupante e incluso algunas personas pierden la vida por no saber reaccionar delante de eventos que superan por su magnitud a lo que se esperaban. Aquí el enemigo es real (el cambio climático) pero imposible de combatir por medios convencionales y por ello se opta por ignorarlo mientras va llevándose su peaje de muertes y destrucción, el cual pasa con sordina por los medios. La ilusión del control pasa, en este caso, por dar por normal y asumible la desgracia creciente.


En ambos casos, la fe ciega en el poder omnímodo del hombre nos lleva a creer que controlamos procesos que escapan por completo a nuestro control, e incluso a nuestra comprensión simplemente porque no queremos mirarlos con objetividad. Como sociedad, somos obsesos del control, y no nos damos cuenta de la pequeñez de la Humanidad delante de los enormes procesos que hemos desatado. Solamente si por una vez fuéramos capaces de mirar a la Naturaleza de manera más sencilla y humilde, aceptando nuestras limitaciones, podríamos adoptar estrategias simples que reducirían tanto mal. Pero, obsesionados por el control del cual en realidad carecemos, seguimos ciegos caminando hacia un desenlace que podría llegar a ser fatal.

Mañana volaré de vuelta a casa; espero que las tormentas de estos días no me impidan llegar a mi hogar. Tengo ganas de regresar y poder estar de nuevo con los míos, ahora y durante los tiempos oscuros que nos aguardan.

Salu2,
AMT
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World Energy Outlook 2014: ¿Peak everything?

21 Novembre, 2014 - 08:34


Queridos lectores,

Durante los últimos días, aparte de dedicar mi tiempo a múltiples obligaciones profesionales y de divulgación, he estado ocupado preparando el tema del post de hoy: mi análisis sobre el informe por excelencia del panorama energético mundial, el World Energy Outlook, que en su edición de 2014 fue presentado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) el pasado 12 de Noviembre. Un informe como de costumbre muy extenso (748 páginas), con muchísima información sobre lo que las mentes pensantes de esta agencia de la OCDE creen que va a ser el futuro del suministro energético del planeta. Dada lo largo de este post, en el que desmenuzo muchos aspectos de este informe, lo estructuraré en diversas partes para facilitar su lectura, a saber: Perspectiva histórica, estructura del WEO 2014, petróleo, carbón, nuclear, gas, lo que queda en el tintero y conclusiones.


Perspectiva histórica

Como hemos discutido en numerosas ocasiones, la AIE es siempre reacia a aceptar la cruda realidad de un mundo finito con recursos finitos; pero lentamente los problemas asociados al suministro del petróleo han ido trascendiendo a sus informes, delante de los cuales la AIE siempre ha intentado presentar la cara más favorable de los eventos que sus modelos de previsión de oferta y demanda les ofrecían. Así, en el año 2010 la AIE reconocía por ver primera que el petróleo crudo había llegado a su máximo productivo, que se tendría que mantener constante hasta 2035, pero se consolaba pensando en que otros hidrocarburos líquidos tomarían en buena medida el relevo. En 2012 aquellos que tuvieron la paciencia de bucear en el informe se encontraron con la sorpresa del reconocimiento del declive de la producción de petróleo crudo, aunque la prensa se quedó sólo con la falacia (mil veces repetida desde entonces) de que los EE.UU. iban a ser energéticamente autosuficientes en un futuro próximo, aunque simplemente examinando la gráfica original de aquel informe en la que se apoyaba tan osada afirmación ya se veía que tal autosuficiencia sólo podía conseguirse, aparte de haciendo muchas hipótesis muy optimistas, si además los EE.UU. renunciaban a más del 30% de su consumo actual.

Evolución prevista para las importaciones de petróleo de los EE.UU. según el WEO 2012; como se ve, en ningún momento los EE.UU. llegan a ser autosuficientes, habiendo de importar aún más de 3 Mb/d en 2035; encima, se asume que otros 3 Mb/d vendrán de una mayor "eficiencia del lado de la demanda", lo que acaba siendo un eufemismo para decir que se destruirá demanda como consecuencia de un importante retroceso económico. Más detalles en el post "World Energy Outlook 2012: Haciendo de la necesidad virtud"

Aquel año 2012 yo elaboré un análisis bastante detallado, cruzando datos de diversas fuentes con las previsiones de la AIE, para intentar ofrecer una perspectiva sobre la evolución de la energía neta del petróleo, el cual nos enseñó un panorama bastante preocupante.
 Evolución de la energía neta del petróleo en un escenario realista, derivado del escenario de Nuevas Políticas del WEO 2012. Más detalles en el post "El ocaso del petróleo"

El año pasado, el WEO 2013 nos mostraba una gráfica aún más inquietante. En esta ocasión ni siquiera tuve que trabajar sobre los datos; la gráfica 14.6 nos mostraba una rápida reducción de la producción de petróleo en los próximos años si no se mantenía una inversión suficiente.

Y como hemos explicado repetidas veces en este blog, a pesar de ese "aviso a navegantes" de la AIE la política de las grandes compañías ha sido más bien la de anunciar recortes en la inversión. La razón de tal estrategia de desinversión es que el negocio petrolero ya no es muy rentable, ya que las inversiones en producción no convencional son ruinosas. No sólo eso, sino que todas las tensiones acumuladas en el sistema incrementan el riesgo de un desenlace brusco en el que algunos países y productores podrían colapsar, especialmente si se prolonga la actual situación de precios de petróleo a la baja.

En este contexto, he analizado con cuidado los parámetros del WEO 2014, intentando averiguar cuáles de las tendencias arriba enunciadas recoge y cuáles se permite obviar o dulcificar, y en su caso con qué motivos. Y mis resultados son bastante sorprendentes, como verán.


Estructura del WEO 2014

El WEO 2014 está estructurado en tres partes:

- La parte A habla de las tendencias energéticas globales, de acuerdo con sus tres escenarios de referencia: Políticas Actuales, en el que se supone que no hay cambios sobre las tendencias actuales; Nuevas Políticas, en el que se asume que las políticas que se están anunciando entran en vigor; y Escenario 450, en el que el mundo se embarca en un ambicioso programa de lucha contra el cambio climático con el objetivo de mantener la concentración de gases de efecto invernadero por debajo de las 450 partes por millón equivalente a CO2. El escenario de base para la AIE, como siempre, es el de Nuevas Políticas, y así salvo cuando se diga explícitamente lo contrario todas las gráficas están referidas a él.

- La parte B está dedicada a hablar en detalle de la energía nuclear.

- La parte C versa sobre las perspectivas energéticas para África; yo no me ocuparé de esta parte en este post.

El inicio de la parte A está dedicado a explicar algunos detalles de los modelos económicos usados para hacer los escenarios. Llama la atención, por ejemplo, los cambios introducidos en el escenario 450, ya que se reconoce que es poco probable que haya una acción concertada antes de 2020. En la parte de hipótesis económicas, la AIE nos ofrece una gráfica puesta al día sobre la relación entre energía y PIB para diversas regiones de la Tierra:




De esta gráfica es interesante destacar que aunque la relación entre crecimiento del consumo de energía y crecimiento del PIB no es constante (no son líneas rectas) en general las pendientes son positivas, es decir, que siempre que el PIB crece el consume de energía crece y siempre que el PIB decrece el consumo de energía decrece; por tanto, la relación entre energía y PIB es casi siempre del mismo tipo, tanto en las épocas de crecimiento económico como en las épocas de recesión. Las escasa zonas con pendiente negativa (en las que típicamente el PIB crece a pesar de la disminución del consumo de energía) son raras y corresponden a períodos transitorios después de una gran recesión, en los que la economía no ha encontrado su punto de equilibro. De hecho, el período más prolongado con pendiente negativa parece corresponder a los últimos años después del 2008 y solamente en el caso de los EE.UU. Dado que en los EE.UU. durante este período se han producido dos efectos de distorsión de la relación económica (la importación de energía exportando inflación, por un lado; y el sobreendeudamiento de las empresas energéticas explotando hidrocarburos de baja calidad, por el otro), ambos transitorios y difícilmente repetibles, es difícil creer que se puede convertir este corto período en un paradigma, se dirán quizá Vds. Pues no es lo que se dice la AIE, que ha convertido tal anomalía en la pieza central de su escenario de Nuevas Políticas: por un lado, la AIE asume que el crecimiento medio anual del PIB en términos reales en la OCDE será del 1,9%, pero al mismo tiempo asume una situación de estancamiento energético para el mundo actualmente más industrializado: EE.UU. pasaría de un consumo total de energía primaria de 2135 millones de toneladas equivalentes a petróleo (Mtoe, por sus siglas en inglés) en 2012 a 2190 Mtoe en 2040, Europa pasaría de 1769 a 1697, Japón de 452 a 422, y Rusia de 749 a 819 (pero teniendo en cuenta que en 1990 consumía 880 Mtoe). Es decir: un crecimiento exiguo, del 0,3% anual para los EE.UU. y ligeramente negativo para Europa y Japón. El resto del mundo, eso sí, seguiría viendo crecer su consumo de energía, a ritmos de entre el 1 y el 2% anual, bastante considerables pero inferiores a las medias históricas de crecimiento del consumo energético; con ese crecimiento, el resto del mundo garantizaría un crecimiento del PIB real a un ritmo del 4,6% anual, ahí es nada.



¿Cómo se va a obrar semejante prodigio, que contradice la intuición y también los datos experimentales que nos ofrece la propia AIE sobre evolución del PIB respecto al consumo energético? La respuesta la tenemos en la página 53:"En el escenario de Nuevas Políticas la demanda de energía primaria mundial se incrementa un 37% entre 2012 y 2040. La demanda crecía más rápidamente en las décadas pasadas; esta ralentización en el crecimiento de la demanda se deberá a ganancias en eficiencia energética y cambios estructurales en la economía global en favor de actividades menos intensivas en energía" (énfasis mío).

Es decir: la AIE identifica que la energía no va a fluir con la misma intensidad que antes (aún no admite abiertamente que va a haber problemas con diversos combustibles, aunque sus gráficos muestran ciertos nubarrones en el horizonte, como luego explicaremos) pero nos indica que no debemos alarmarnos, porque el PIB seguirá creciendo a pesar de que el consumo energético no le vaya a la par (e incluso que se estanque en la OCDE), gracias a que nuestros procesos energéticos sean más eficientes (siguen sin oír hablar de la paradoja de Jevons) y porque además nos vamos a centrar en actividades con menor consumo de energía por dólar de PIB producido, es decir, en actividades de mayor valor añadido. Esta reflexión debería de alarmar a países como España, donde nunca se ha apostado por tales sectores y donde no se están dando las condiciones para hacer esta fortísima y rapidísima transición, sino que más bien se da lo contrario, con una expulsión masiva de jóvenes vía la emigración.

Un punto clave para el milagro que la AIE está pidiendo es la evolución del desarrollo tecnológico; en la página 46 detalla cuáles son los principales logros que espera: más renovables (aunque reconoce una caída en la inversión en éstas), más nuclear (donde parece apostar más fuerte en este informe), sistemas de captura y secuestro de carbono (CCS; es interesante destacar que, de acuerdo con las regulaciones de la EPA americana, las nuevas centrales térmicas de carbón tendrán que estar equipadas con CCS en 10 años - ya veremos en qué queda eso), más biocombustibles (se reconoce que hubo una fuerte caída en 2012 - coincidiendo con el fin de los subsidios en EE.UU. - pero que ha habido una gran recuperación en 2013), más vehículos híbridos y eléctricos, y la consabida eficiencia energética (Lord Jevons, ese gran ignorado). Todo ideas viejas, todas ellas ya probadas en algunos casos durante décadas, y todas ellas han demostrado tener límites prácticos que niegan cualquier posibilidad de que tengan ya un impacto significativo a gran escala. Por ejemplo, a pesar de estas expresiones de buena voluntad, podemos leer más adelante dentro del informe (caja 2.2, página 61) que la fotovoltaica proporcionará en 2040 el 4% de la electricidad mundial, mientras que la eólica dará el 8% de esa electricidad; resulta que el incremento de electrificación durante ese período será, de acuerdo con este escenario, moderado, con lo que la contribución de las renovables a la energía primaria del mundo pasaría del 12% en 2012 al 19% en 2040 (y no olviden que la mayoría de la renovable es la biomasa - principalmente, la leña que usan los campesinos del mundo - y la hidráulica). En ningún momento de discute con qué cobre se va a producir este incremento de electrificación, sobre todo teniendo en cuenta que el pico de producción del cobre parece estar en un horizonte cercano; tampoco hay alusiones a los posibles problemas de abastecimiento de tierras raras, que son necesarias para las tecnologías más eficientes. Como ven, nada realmente excitante se identifica en el horizonte energético, no es en absoluto evidente que se pueda conseguir incrementar nuestro suministro de energía por nuevas fuentes y mejor eficiencia; y sin embargo, hé ahí la apuesta de la AIE para el futuro.
 
Petróleo

Para la AIE está claro que el consumo de energía seguirá creciendo durante los próximos años, con tal de atender la demanda creciente de una población que ellos ven siempre en aumento; recordemos que, a igualdad de otros factores, el crecimiento de la población es el factor que más contribuye a la subida del PIB, y con el pensamiento económico clásico - la doctrina religiosa imperante - el PIB tiene siempre que subir ergo la vía más fácil es mediante el aumento de la población. En el caso particular del petróleo, se prevé una subida durante los próximos 26 años de unos 14 Mb/d, hasta llegar al nivel de los 104 Mb/d; qué lejos queda aquel WEO del 2007 en el que se esperaba alcanzar una producción de 120 Mb/d en 2025 (según el WEO 2014, hacia 2025 la producción de todos los hidrocarburos líquidos - lo cual no es exactamente petróleo - será aproximadamente de unos 96 Mb/d).

El panorama puede parecernos un tanto menos prometedor de lo que era antaño, y la AIE se esfuerza en proyectar un mensaje positivo, aunque no puede evitar lanzar advertencias de que el camino hacia el futuro puede tener graves complicaciones. Así, en la página 74 podemos leer: "Los recursos restantes económicamente explotables de los combustibles fósiles y uranio a escala global son más que suficientes para cubrir el crecimiento proyectado en la demanda hasta 2040 en el escenario de Nuevas Políticas (...). Pero si estos recursos serán finalmente desarrollados es bastante menos claro, dadas las incertidumbres resultantes de la confluencia de factores geopolíticos, económicos y políticos, y el impacto del cambio tecnológico."

Para alimentar más la confusión, la AIE muestra en la página 75 la típica gráfica de años restantes de cada combustible: es la típica falacia Q/P, de la que ya hemos hablado algunas veces, que suele servir para ilustrar algunos artículos de opinión que aparecen en la prensa; para que no tengan que molestarse en buscar la gráfica en cuestión, ya se lo copio yo aquí. Por supuesto, no hay ni una sola mención a la TRE en todo el informe.


En la página 76 se reconoce, de palabra, que la producción de petróleo crudo convencional va a caer ligeramente: de los 70 Mb/d en 2005 (este dato no se menciona en este WEO, pero sí que se ha dado en ediciones anteriores) se mantendría en los 68 Mb/d hasta 2030, y después caería hasta los 66 Mb/d en 2040. Y es que este WEO es muy textual y menos gráfico y menos basado en datos que los anteriores, en lo que se refiere al petróleo. No hay ninguna gráfica como la del 2012 con la que hice el análisis del post "El Ocaso del Petróleo", pero hay algo mejor: una tabla en la página 117 con los valores numéricos de producción por tipo y año (según la cual, por cierto, la producción de petróleo crudo en 2013 fue de 68,6 Mb/d: saquen sus conclusiones); el análisis de esta tabla será la materia del próximo post. En general la AIE saca en este WEO su información sobre el petróleo con cuentagotas, y las pocas cosas que muestra las presenta de una manera inusual, intentando disimular los hechos: fíjense si no en esta gráfica que ocupa la página 79:

En realidad son gráficas de las producciones estimadas de los países reseñados, pero a todos ellos se les ha restado su nivel de producción en 2013. Si nos fijamos bien, estás gráficas nos están diciendo que la producción de petróleo (no se dice "convencional", así que tenemos que entender que se refieren a todos los hidrocarburos líquidos) va a disminuir en Rusia y en el Mar del Norte (muy ligeramente, si se compara con otras estimaciones), va a aumentar muy poquito y sólo a partir de 2025 en Arabia Saudita, tocará su techo productivo en los EE.UU. hacia el 2017 ó 2018 (¿dónde quedaron esos sueños de independencia energética?) y realmente dependerá principalmente de Canadá y en mayor medida de Brasil e Irak para no empezar un declive irreversible. Teniendo en cuenta que en Brasil las perspectivas en la práctica no están siendo tan buenas, y que en vista de lo visto es posible que en 2040 no exista un estado llamado Irak, todo parece un ejercicio de voluntarismo más que otra cosa.

Una de las secciones más interesantes del WEO 2014 es la que habla de las inversiones en la producción de energía. Extraigo algunas frases que creo que son bastante significativas:

Página 85: "La decisión de comprometer capital en el sector energético está siendo cada vez más modelada por medidas políticas e incentivos de los gobiernos, más que por las señales de un mercado competitivo [referencia al informe sobre inversión que sacó la AIE hace unos meses]. En el sector del petróleo, se espera que la dependencia en países con un acceso más restrictivo a sus recursos crezca, a medida que la producción de petróleo de Norteamérica [NOTA: es decir, Canadá, EE.UU. y México] se vuelva plana de 2030 en adelante. Las turbulencias geopolíticas como las que hay en Irak, Libia y otras partes de Oriente Medio y el Norte de África, son la base de los riesgos negativos sobre la producción de petróleo a largo plazo, lo que indica que hay un riesgo significativo de que la inversión no llegue a tiempo, durante la década actual, para evitar un déficit de suministro a partir de 2020." Como ven, los posibles problemas "sobre el terreno", como le gusta decir a la AIE, serían la causa de que no se produzca la inversión a tiempo, si al final es eso lo que pasa. Y como ven, nadie va a entrar a analizar si estos problemas son el resultado de una inestabilidad intrínseca fruto de los crecientes costes de explotación y la caída del beneficio que corresponde a la explotación de fuentes con TREs muy bajas.

Como sabemos, el incremento de producción de petróleo de los EE.UU. no está conduciendo a un aumento de consumo de la preciada materia prima en ese país. En realidad, el escenario que maneja la AIE, que ya es bastante inquietante para la OCDE, es mucho más preocupante en términos de petróleo: dado que la producción de todo lo que la AIE llama petróleo sólo aumentaría en 14 millones de barriles diarios (Mb/d) de aquí a 2040 sobre los 90 Mb/d de producción actuales, su escenario prevé una drástica redistribución del consumo.



Como se ve en el gráfico, el consumo de la OCDE caería en 10 millones de barriles, es decir, alrededor del 23% de su consumo actual, para que sobre todo China y India puedan aumentar el suyo. Por tanto, el escenario de referencia para la AIE, que contempla un estancamiento del consumo energético para la OCDE, es en realidad uno de fuerte descenso de consumo de petróleo en esa zona, que tendrá que ser compensado con gas, nuclear y renovables. Si uno analiza críticamente las tendencias de los últimos años una transición tan ordenada de esta magnitud parece, cuanto menos, muy improbable. No es por eso de extrañar que en la página 104 se dedique todo un cuadro a discutir las ventajas de compartir coche en los desplazamientos e incluso se menciona que posiblemente hemos pasado en la OCDE el peak car (no se puede decir peak oil, por lo que se ve, pero su sombra es alargada).

Al analizar las reservas técnicamente recuperables del petróleo, el WEO 2014 deja claro que considera que son más que suficientes para cubrir la demanda prevista en cualquiera de los tres escenarios. Dicho así no está claro si están teniendo en cuenta los ritmos reales de producción, puesto que la cuestión no es sólo si las reservas serán suficiente (que sin duda lo son), sino si la cantidad que se podrá extraer a ritmos realistas podrá cubrir la demanda (lo cual es bastante más dudoso, como sabemos). Como se comenta en la página 111, los recursos mundiales de hidrocarburos líquidos no renovables (que incluyen petróleo crudo convencional, líquidos del gas natural, extrapesados, kerógeno y tight oil) serían de unos 6 billones (españoles) de barriles de crudo, de los cuales 1,7 billones se consideran reservas probadas (expresado en términos del cociente Q/P que da lugar después a tantas confusiones, unos 50 años a niveles de consumo actuales si se pudiera extraer este petróleo al ritmo que nos diera la gana, que ya sabemos que no es el caso). Hay varias cuestiones curiosas aquí. Un billón de esos recursos corresponde al kerógeno, el cual no está claro que se pueda explotar económicamente (ver la discusión en el post sobre la rentabilidad del fracking); hay otros casi dos billones que corresponden a los petróleos extrapesados, algunos de los cuales son de muy baja o nula rentabilidad, y 344.000 millones son de tight oil. No sabemos a cuántos de estos tres recursos se les ha asignado la categoría de "reservas probabas"; dado que para el conjunto de recursos de petróleo se verifica una relación 3,5 a 1 entre recursos y reservas, parece razonable que exista una relación semejante para estos tres recursos concretos y sus reservas probadas, y por tanto hay una cantidad seguramente no muy lejana a los 900.000 millones de barriles de reservas que se están considerando probabas pero que será bastante difícil desarrollar completamente.


Otra cuestión curiosa es que la AIE dice que, a pesar de que las reservas probadas son suficientes para cubrir la demanda esperada, es muy importante que se encuentren nuevas, debido a que la mayoría de las actuales reservas son controladas por la OPEP y, por lo que se ve, no son demasiado de fiar (controlan demasiado el precio, dice la AIE). Aquí se introduce toda una discusión sobre si la clasificación actual de reservas probadas y probables es adecuada teniendo en cuenta el modelo de explotación de los recursos no convencionales, aunque a mi me parece un tanto espuria y solamente una justificación para decir que se van a seguir encontrando recursos a buen ritmo durante los próximos años, gracias a estas nuevas prácticas contables.

 
Metidos en al discusión de las nuevas reservas, el WEO 2014 aprovecha para decir que lo que se espera que se encuentre en los próximos años dos tercios tendrán que ser en explotaciones en el mar (off shore). Nada es casual: la AIE tiene a México en su punto de mira, y a pesar de no presentarnos ninguna gráfica sobre la evolución de la producción global de petróleo por tipos, sí que nos la ofrece en el caso de México.



Como ven, asumen una fortísima caída de la producción de petróleo a partir de los campos actualmente en explotación en el país norteamericano (en la notación de la AIE), que se verá compensada por un increíblemente grande aumento de la producción a partir de yacimientos por descubrir, principalmente off-shore. Todo ello esperan que pase, como dicen explícitamente, en alas de la famosa reforma energética de México, que ha de permitir que el capital privado revierta la pésima tendencia productiva actual (cosa que no pocos ponen en cuestión). Aquí la AIE se alinea con esos intereses económicos, y con esa gráfica que enlazo arriba da argumentos a favor de la apertura energética (que mucho me temo desatará mares de tinta en México, al estilo del falaz meme de la independencia energética de los EE.UU.). Cabe decir que un incremento tan rápido y brutal de la producción de petrólo a partir de campos aún no conocidos en una zona en la que aunque poca ya hay explotación y exploración resulta difícil de creer.

Los comentarios que hace sobre Irak e Irán van en la misma línea: un optimismo difícil de suscribir. Les dejo sin más comentarios la curva de producción que estiman para Irán; hasta 2013 son datos, a partir de entonces su previsión.



No me resisto a acabar el análisis de este apartado sin traducir literalmente un párrafo sobre "Perspectivas de producción" (página 114), en el que la AIE hace su pronóstico a corto y medio plazo, pues creo que los próximos años someterán a una severa prueba estas aseveraciones.

"La producción de petróleo hasta 2040 en el escenario de Nuevas Políticas se puede dividir de manera útil en dos períodos, con la transición entre ambos ocurriendo en la década de los 20 de este siglo (Figura 3.10). El primer período se caracteriza por una producción boyante en los países no-OPEP: el tight oil (y en menor medida el petróleo de aguas profundas) de los EE.UU., las arenas bituminosas del Canadá, los campos de aguas profundas de Brasil y la creciente producción de líquidos del gas natural de fuentes diversas hacen que la producción no OPEP alcance los 56 Mb/d a comienzos de la década de los 20. Pero luego la producción no OPEP se estabilizará y comenzará a retroceder, debido a la caída de la producción convencional en Rusia, China y, más tarde, Kazajstán, y eventualmente una saturación en los EE.UU."


Carbón

Aquí nos encontramos una de las sorpresas (relativas) de este WEO: la AIE proyeccta un prácticamente estancamiento del consumo del carbón a partir del 2020 (crecimientos entre el 0,2% y el 0,3% anual), dando lugar a una meseta productiva que recuerda a la que en 2010 asumían que se había producido para el petróleo crudo convencional. La gráfica puede encontrarse en la presentación a la prensa.




Dado que en 2012 se comprobó que no se había producido tal meseta, sino que el petróleo crudo convencional en realidad ya estaba decayendo, es legítimo preguntarse si algo así va a pasar con el carbón. En principio esto no es demasiado probable, pues este límite extractivo tiene pinta de ser más originado por una dificultad intrínseca de consumir más carbón por su principal usuario, China, debido a los problemas logísticos y ambientales que causa, pero no tanto a la imposibilidad de aumentar la producción. Es decir, que es posible que en este caso lo que prevé el WEO 2014 es un pico de la demanda y no de producción, que en el fondo viene a poner en cuestión una vez más la perfecta sustitubilidad de las diversas fuentes de energía. De ese modo, sería posible mantener una producción de carbón aproximadamente constante durante varias décadas, como los datos de las reservas de carbón parecen avalar.

En añadidura, no se debe descartar que el mensaje que está enviando la AIE tenga cierto contenido político: en la próxima cumbre de París se tiene que decidir cómo se van a recortar las emisiones de CO2, y el carbón es el combustible más contaminante y que produce más CO2 por caloría producida (aunque según parece las explotaciones de fracking no le van demasiado a la zaga). Es bastante significativa la gráfica de emisiones esperadas según el tipo de combustible:


Como se ve, se espera que las emisiones asociadas al petróleo y al carbón permanezcan prácticamente constantes a partir de 2020 (de hecho el petróleo aún subiría ligeramente, mientras que el carbón mantendría el nivel desde aproximadamente 2017), mientras que las emisiones de CO2 asociadas al gas subirían a buen ritmo. Obviamente ésta es una visión de cómo debería ser el mix energético en los próximos años, y una que favorece los intereses de los EE.UU. gracias al shale gas (lamentablemente en la AIE, a pesar de las numerosas noticias aparecidas en prensa aún no se han enterado de que el shale gas es ruinoso).

Y aún así estas proyecciones respecto a carbón contradicen tendencias actuales, como la de Alemania (que está consumiendo más carbón, principalmente su lignito nacional); no obstante lo cual, el WEO 2014 afirma que el consumo de carbón en Europa caerá, principalmente de la mano de la subida de la producción energética renovable (que en Europa dicen que se doblará), aunque el total de energía primaria consumida será inferior (pero el PIB crecerá, fruto imagino de la asumida mayor eficiencia en el aprovechamiento de la energía eléctrica en los usos finales, lo cual es cierto si hablamos de motores y bastante menos cierto si hablamos de otros usos). Para mayor contradicción, en otra sección del WEO se afirma que la producción de petróleo (más bien, hidrocarburos líquidos) se volverá más compleja y diversificada gracias a la incorporación masiva de plantas de conversión de gas a líquidos y de carbón a líquidos por el proceso de Fisher-Tropsch, a pesar de la evidencia de su pequeñez relativa actual (el WEO habla de unas decenas de miles de barriles diarios de producción).

La hipótesis de un pico de demanda de carbón parece, por tanto, bastante razonable. Sin embargo, en la página 190 nos encontramos con esta reveladora gráfica, en la que la producción de carbón se desglosa por tipo de mina:




La franja azul corresponde a las minas existentes, que según parece van a sufrir una bajada productiva que se va a acelerar a partir de 2025. La franja marrón corresponde a proyectos de expansión, basados en minas ya existentes; algo aportan, pero no revierten la tendencia ni modifican sensiblemente los plazos. La clave está, por tanto, en la franja verde, que corresponde a minas en las que aún ni se ha abierto el primer agujero (y en las que por tanto el volumen de reservas y la producción alcanzable tienen una componente especulativa). ¿Está la AIE preparando el terreno para discutir sobre el pico del carbón en los próximos años?


El resto de esta sección es bastante insustancial. Destaco que, siguiendo la moda del momento, una subsección dedicada a discutir los sistemas de captura y almacenamiento de carbono (Carbon Capture and Storage, CCS). Los sistemas CCS se basan en la inyección de los gases de combustión de las centrales térmicas de carbón en algún reservorio subterráneo o, ya rizando el rizo, su uso en la recuperación secundaria o terciaria del petróleo (en la que se favorece el flujo de petróleo inyectando gas a presión).  Dado que el objetivo es capturar el CO2 para seguir quemando carbón, se plantean una serie de dificultades prácticas. Cualquier estudiante de primero de Física sabe que la resistencia un gas a ser inyectado en un reservorio crece exponencialmente con la cantidad de gas ya acumulado en su interior, así que estos sistemas consumen una gran cantidad de energía y eventualmente se saturan en cierto valor, en el que ya no es posible inyectar más gas; los reservorios geológicos a disposición de una de estas plantas tienen seguramente límites de capacidad inferiores a la producción potencial de CO2 de la térmica, y entonces, ¿qué se hace con el CO2 sobrante? Está también la cuestión de la estanqueidad del reservorio: si se crean grietas, el CO2 se escapará a la atmósfera y el esfuerzo habrá sido en vano (y eso sin contar con que las altas presiones podrían, en determinas situaciones, inducir sismicidad: los lectores españoles recordarán sin duda el fiasco del almacén Castor, en frente de las costas de Castellón). Por último, está la cuestión de que la inyección de gas en el subsuelo consume una gran cantidad de energía (en los prototipos más avanzados de CCS, un 25% de la producción de la planta), justo en un momento en el que seguramente no nos interesa perder más energía. Todas estas cosas son conocidas ya desde hace años, y aún así se sigue insistiendo e insistiendo en esta idea, que está derrotada de antemano por la realidad.


Gas

De acuerdo con este WEO, el gas superará al petróleo como principal fuente de energía de los EE.UU. antes de 2030, en parte debido a la caída de la demanda de este último (supongo que porque asumen que los coches eléctricos propulsados con renovables toman el relevo en el transporte o porque asumen que los líquidos asociados a gas se usarán más en automoción). Esta afirmación de la AIE servirá para alimentar unos pocos años más la idea de que la revolución del shale gas es la panacea, hasta que esta burbuja financiera termine de explotar. Significativamente, el epígrafe de esta sección es: "¿Líquidos del gas natural al rescate?". Para los desinformados decirles que la mayoría del contenido de los líquidos del gas natural, y de manera similar en los gases licuados del petróleo o GLP, es una mezcla variable de butano y propano. O sea que todos los progresos en automoción basados en estos combustibles consisten básicamente en recuperar, en versión moderna, aquellos taxis propulsados con bombonas de butano que menudearon en España en los años 70 y 80, cosa interesante ahora que la gente usa menos butano en los hogares, pero que tiene un recorrido limitado porque el precio de esta alternativa se disparará en cuanto el mercado crezca.

En cuanto al gas natural en sí mismo, de acuerdo con las proyecciones de la AIE su uso principal sería para la generación de electricidad. A pesar de las dificultades de crear nuevos mercados para el gas natural, sobre todo si el petróleo y el carbón no van a propulsar más crecimiento económico, la AIE apuesta a que el gas crecerá a buen ritmo, de algún modo cogiendo el relevo de los otros dos combustibles.


El lugar del mundo donde más crecería la demanda de gas natura sería China, a un impresionante ritmo del 5,2% anual; se ve que ésa es la manera en la que China podrá hacer la nivelación de su consumo de carbón. Dadas las tendencias actuales esta suposición parece bastante osada, teniendo en cuenta además que el comercio y distribución de gas precisa de costosas infraestructuras que requieren décadas para su amortización; los próximos años pondrán a prueba las hipótesis de la AIE. La segunda región con mayor incremento del consumo de gas natural es Oriente Medio (2% de crecimiento anual).

Como ya hizo con el petróleo, la AIE no ve ningún problema futuro en la producción de gas, a pesar de que a estas alturas estamos ya a pocos años de su pico productivo, el cual puede verse precipitado por las turbulencias con el petróleo. Así que, con el ánimo de poder ir comparando las diversas revisiones que irán haciendo en la próxima década sobre la producción del gas natural, incluyo aquí la gráfica correspondiente a este WEO. Por cierto que como aún no ven llegar el pico de producción del gas convencional, aquí sí que nos desglosan la producción por tipos: todo un detalle que será útil en futuras referencias.



Merece mención también el hecho de que dedican una subsección a discutir los problemas de seguridad de suministro de gas, particularmente a luz del reciente y creciente conflicto entre Rusia y la Unión Europea a raíz de Ucrania. Dan una gráfica muy interesante sobre cuáles han sido las importaciones gas natural por Europa (no la Unión Europea), que puede ser útil también de cara a trazar la ruta de nuestro futuro.




Nuclear

El WEO 2014 dedica una parte enorme a la discusión específica de esta fuente de energía, a pesar de su carácter minoritario (un 4% de la energía primaria generada del mundo) y de sus escasas proyecciones de futuro. ¿Por qué? Porque básicamente la AIE suscribe el discurso de que las reservas de uranio son enormes y de que la evolución tecnológica permitirá ampliar enormemente los recursos que pasarán a ser económicamente disponibles - y estamos muy necesitados de una tecnología que en breve plazo empiece a aportar en medio de tantas carencias. Pero la evolución de la energía nuclear en las últimas décadas no ha sido muy brillante, habiendo pasado de aportar el 18% de la electricidad mundial en 1998 al 11% actualmente (ver gráfica más abajo). Pero para la AIE la cuestión clave es las bajas emisiones de CO2 de esta fuente: de hecho, en el escenario 450 la energía nuclear crece a un ritmo tremendo.



El WEO 2014 asume que se van a instalar 332 Gw de potencia extra de aquí a 2040 (lo cual es una barbaridad: actualmente hay 392 Gw), principalmente en potencias emergentes y los EE.UU., al tiempo que apuesta porque se extienda la vida de las licencias de explotación en Occidente. Llama la atención la poco delicada hipótesis de que Japón irá progresivamente recuperando su potencia nuclear, eso sí a partir de 2020 para no herir susceptibilidades cercanas, y sólo hasta tres cuartas partes de lo que tenían antes del accidente de Fukushima.

Hay luego una extensísima discusión sobre costes, desglosando los diversos factores que contribuyen a los mismos y sensibilidad que tienen a diversos factores (incluyendo el precio de los combustibles fósiles). Me ha parecido interesante ver que el precio del combustible es ya alrededor del 10% de los costes de la central (cuando yo empecé en esto los promotores de esta tecnología se jactaban de que el combustible representaban  tan sólo el 1% de los costes), y después otra discusión no menos extensa sobre la percepción pública de esta energía. Y aquí se presentan tres sub-escenarios desglosados del de referencia, uno de ellos (Low nuclear) en el que en 2040 habría un poco menos de potencia nuclear instalada que actualmente (366 Gw). En cuanto a los recursos, se dice que hay suficiente uranio para proveer cualquiera de los tres sub-escenarios. También hay un cierto cinismo implícito, por ejemplo en la gráfica que nos informa cuál debería ser el ritmo de cierre de las actuales centrales nucleares y cuál es el que ellos prevén en el escenario de referencia, dando por sentado que habrá muchas extensiones de las licencias de operación más allá de la vida útil nominal de las centrales, y que de hecho se extenderán por muchas décadas.


Pero lo que resulta ya chocante hasta el extremo es el abierto reconocimiento de que con las minas de uranio existentes y con el uranio almacenado de décadas anteriores (reservas secundarias, en la jerga del sector), asumiendo además que todas las minas actualmente proyectadas se van a ejecutar a tiempo, va a faltar uranio a partir de 2020 y hacia 2040 no se podrá cubrir todo la demanda sino algo menos del 60% (faltarían unas 45.000 toneladas de uranio natural equivalente sobre unas 105.000 que se demandarían).



Esto es, ni más ni menos, que el pico del uranio; estoy seguro de que a Pedro Prieto le deleitará ver emerger las fauces del uraniator en ese "supply gap" ("falta de suministro") que tanto nos recuerda al que ya vimos una década atrás en las previsiones para el petróleo. Lo único que se le ocurre a la AIE para intentar conjurar tan pésimas perspectivas, es el siguiente párrafo que acompaña a la gráfica que les acabo de enseñar:

"La explotación de recursos de uranio aún por descubrir podría aportar suministros de uranio más allá en el futuro, siempre que se haga exploración y desarrollo a escalas significativas. Más aún, los recursos de uranio no convencionales (agua del mar y fosfatos), así como ciclos de combustible alternativos como los que se basan en torio, prometen proporcionar combustible nuclear a largo plazo si se da el necesario desarrollo tecnológico. Un amplio rango de tecnologías nucleares está actualmente en desarrollo (por ejemplo, los reactores de 4ª Generación), lo que juntamente con el reprocesamiento podrían también contribuir a alejar un plazo aún mayor cualquier escasez de combustible".

Lo que me parece preocupante de este párrafo es que todos esos argumentos se llevan usando desde hace décadas sin que ninguno de los avances deseados se haya producido por razones técnicas que son bien conocidas (para mi el summum de la ridiculez es la referencia al uranio del agua del mar). Es triste llegar a la página 430 de este informe para ver que después de tanto hablar se han quedado sin palabras.


Lo que queda en el tintero

Es muchísimo: hay varias secciones interesantes, como las dedicadas a las renovables, a la eficiencia y a la electrificación; y toda la parte dedicada a África. Según el WEO las renovables ocuparán una gran porción de la producción energética futura, y se fía bastante sobre todo de la fotovoltaica dada la bajada de coste de los paneles, aunque reconoce que los recientes cambios legislativos en diversos países las están entorpeciendo, y recuerda que las subvenciones totales a los combustibles fósiles son 6 veces mayores que a las renovables (aunque se olvida de comentar que los combustibles fósiles están produciendo más de 10 veces más energía que las renovables). En el apartado de la eficiencia no hay ni la más mínima mención a Lord Jevons. En cuanto a la electricidad, hay una interesante discusión sobre la seguridad en el suministro eléctrico, que puede verse comprometida, dice la AIE, por la mayor inclusión de energía renovable y la pérdida de interés de los inversores en plantas convencionales que sin embargo deberían estar ahí para dar respaldo. El cuadro de esta discusión lleva por significativo título: "Manteniendo las luces encendidas" (página 209).


Conclusiones
 
El lenguaje tranquilizador que siempre emplea la AIE sobre las perspectivas de futuro en cuanto al suministro de energía resulta rotundamente desmentido cuando uno entra en los detalles de los datos por ella misma suministrados. En el informe de este año podemos encontrar referencias nada veladas a los problemas de producción de petróleo si no hay suficiente inversión, a un pico de carbón que podría interpretarse como un pico de demanda (fundamentalmente debido a China) pero que en realidad podría llegar a ser un pico productivo real, y al reconocimiento ya sin ambages de que sin un cambio radical la producción de uranio comenzará a decaer en la próxima década. La única materia prima no renovable para la que las gráficas no muestran problemas es el gas natural, y hasta ésta es bastante discutible. Dadas las crecientes dudas sobre la buena marcha de la economía mundial (que se irán confirmando o desmintiendo en los próximos meses) no se puede descartar que se produzca una peligrosa retroalimentación negativa entre la producción de estas materias y los ciclos de inversión y desinversión en su producción. La producción de petróleo, carbón y uranio (y en realidad también la de gas natural) acumula tales tensiones que, dejada a su libre devenir, llevaría aparejada la llegada de los picos de producción de todas ellas, y por simpatía la de muchas otras materias no energéticas. Es el temido Peak Everything, cuyo efecto social es la Gran Escasez.
 
Echando la vista atrás, mirando al qué hacemos como sociedad con este creciente cuerpo de evidencia sobre los límites del crecimiento, lo único que yo veo es que continuamos mirando cómo de bien seguimos las líneas de evolución y degradación más o menos previstas por los modelos; en suma, cómo nos acercamos al desastre final. Si había un momento para reaccionar, seguramente es ahora.

Salu2,
AMT
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Cuando hay que tomar partido: una visión personal y factual

11 Novembre, 2014 - 00:43
Imagen cortesía de Sílvia Joly

Queridos lectores,

Diversas personas me han preguntado si fui o no a votar durante la jornada de ayer, en la que tras una complicadísima pirueta legal el pueblo catalán fue más o menos (todo es bastante confuso, en realidad) a votar sobre su futuro político. Normalmente no me pronuncio sobre asuntos políticos partidistas, puesto que mis opiniones políticas, si es que las tengo, no creo que sean de mayor interés que las de otro ciudadano cualquiera, y The Oil Crash no me parece un foro idóneo para airearlas, ya que no se trata de cuestiones factuales sino completamente opinables y subjectivas. En este caso, sin embargo, si querría desgranar aquí las razones por las que ayer, efectivamente, fui a votar en esa consulta que de mayor querría ser referéndum; y no porque mis personales opiniones sean de mayor interés, sino por intentar diseccionar los dilemas morales e intelectuales que desgrarran interiormente a un peakoiler (en este caso, al que tengo más a mano: yo mismo) delante del proceso de colapso institucional que se vive y vivirá en Occidente. ¿Qué debe hacer una persona que comprende que nuestro único curso posible es el del descenso energético delante de procesos como el que se vivió aquí ayer? ¿Debe ignorarlos, al ser meras distracciones y fuegos de artificio que desvían la atención de los asuntos críticos? ¿Debe participar activamente en ellos, por ser una oportunidad de generar los cambios necesarios para una sociedad en transición? ¿Debe mantener una cierta distancia y aportar solamente en aquellos aspectos clave para esta transición? ¿O bien debe de actuar según sus apetencias personales, puesto que la esfera de estas decisiones nada tiene que ver con la del declive energético? Justamente son éstas las cuestiones que querría abordar hoy, desde una perspectiva subjetiva y por tanto bastante discutible y propensa al error, pero no por ello menos interesante de discutir. Y es que, querido lector, en el curso de los años que vendrán Vd. seguramente se verá sometido a procesos de alguna manera análogos a éste, en los que podrá participar de una u otra forma en la decisión de cambios institucionales que afectarán de manera determinante a su futuro. Espero que mis tribulaciones y cavilaciones, a pesar de mis limitaciones, le sean a Vd. útiles de alguna manera.

Para los lectores de fuera de España, resumiré de una manera muy, muy simple, burda incluso, el vodevil que se ha vivido aquí durante los últimos meses y que nos ha llevado a la consulta del 9N.

Desde hace algún tiempo hay una creciente agitación en amplios sectores de la sociedad catalana en favor de la constitución de Cataluña como una nación independendiente, y que ha experimentado un increíble auge - a la par de las penalidades económicas - durante los últimos pocos años (en 2012 hubo una gran manifestación, en 2013 se hizo una larga cadena humana y en 2014 se repitió otra gran manifestación). El Govern de la Generalitat de Cataluña (órgano de gobierno de las competencias transferidas por el Estado español a esta, actualmente, región de España), presidido por el president Artur Mas, encontró en el independentismo político una vía de escape para el descontento popular contra la eternización de la austeridad y los recortes, fruto de esta crisis que no acabará nunca. Arropándose en la bandera catalana como un escudo contra las críticas a su gestión, según muchos analistas (y mi propia experiencia de campo me lo confirma) en la actualidad el Govern está desbordado por un movimiento que tiene una amplia base popular y que va más allá y más deprisa de lo que en realidad podría parecer que el Govern desearía ir.

El caso es que, tras las últimas elecciones anticipadas (en las que el voto al partido del Govern no fue tan favorable), Artur Mas se vio necesitado de pactar con formaciones abiertamente independentistas y entonces se llegó al acuerdo de que en 2014 (más tarde se fijó la fecha al 9 de Noviembre) se celebraría una consulta sobre la independencia de Cataluña. Las muy repetidas palabras "referéndum" y "consulta", en el contexto de este guirigay, son muy relevantes: En España sólo el Gobierno de España puede convocar referéndums y su resultado es vinculante para la acción del Gobierno, por ser un mandato popular; por tanto, lo que formalmente proponía el Govern de Cataluña era realizar una consulta: una especie de encuesta masiva por votación de los interesados, cuyos resultados no serían en todo caso vinculantes. A tal efecto, el Parlament de Catalunya aprobó el pasado Septiembre una "ley de consultas no referendatarias y otras formas de participación popular", que debía dar marco legal para la convocatoria de la consulta del 9N. El problema es que desde hace muchos meses se sabe la fecha y las preguntas de esta consulta, así que resultaba complicado justificar que no se trataba de una ley ad hoc para un caso singular; y dado el fuerte contenido político en temas sensibles de la soberanía nacional de las preguntas de esta consulta (a las que ahora me referiré) y su carácter prácticamente refrendatario, el Gobierno de España ha reaccionado con mucha contundencia y rigidez: desde el momento en que se aprobó finalmente tanto la ley como el decreto para convocar la consulta del 9N el Gobierno envió un recurso de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional, el cual cautelarmente suspendió ambas.

A partir de aquí comienza una historia muy complicada y a veces esperpéntica. Primero, el Govern anuncia que se hará el 9N "de otra manera" y convoca el "nuevo 9N" (en catalán la expresión es bastante cacofónica porque "nuevo" y "nueve" se dicen igual), que no se acaba de saber muy bien qué es porque ninguna ley le daba amparo. Como reacción, el Gobierno de España anuncia que obligará al cumplimiento de la resolución del Tribunal Constitucional, y envía un nuevo recurso a este tribunal para que anule las actuaciones del Govern, aparte de amenazar con graves consecuencias si funcionarios de la Generalitat participan en esta "farsa". La tensión dialéctica fue aumentando con los días y al final el Govern dejó en manos de los voluntarios y las asociaciones civiles que han promovido esta consulta su organización. Se temía incidentes graves ayer, pero al final la cosa quedó en nada a pesar de dos o tres altercados aislados; la organización fue ejemplar, la participación modélica, y realmente no pasó nada. El Govern anunció oficialmente datos de participación y de recuento, en un movimiento que puede tener consecuencias legales - ya veremos qué pasa durante los próximos días.

Desde el punto de vista meramente descriptivo, lo que pasó ayer fue bastante impresionante. Una consulta organizada por voluntarios, que no tenían censos, que había sido condenada públicamente e incluso con poco veladas amenazas de consecuencias legales para quien se involucrase, ha traído finalmente a las urnas a 2.250.000 personas, aunque el Gobierno, que tilda todo el evento de farsa, asegura no dar credibilidad a esas cifras. Incluso dando por buenos esos números (que a mi me parecen completamente verosímiles, a tenor de lo que vi ayer), ayer votó poco más del 36% de todo el censo de electores (había algo más de 6 millones de personas llamadas ayer a las urnas), de los cuales un poco más del 80% (lo cual representaría aproximadamente el 29% de todo el censo de electores) se pronunció claramente a favor de la independencia de Cataluña. Las cifras ponen en evidencia un avance gigantesco del independentismo en Cataluña, porque si bien los votantes independentistas eran los más motivados para acudir a la consulta, es probable que por diversas razones no todos los independentistas votaran (en particular, se echó en falta a la gente más joven), y más aún que no todos los que no votaron serán contrarios a la independencia. También es cierto que parte de los votos a favor de la independencia son votos de castigo y censura al Gobierno de España por su autoritarismo, y esos votos se retraerían en caso de un referéndum real con consecuencias reales. Por una infinidad de motivos todas las cautelas con las que deben ser tomadas estas cifras son pocas, pero dada su magnitud llega a ser verosímil la hipótesis de que en estos momentos el independentismo catalán se encuentra en algún punto alrededor del 50% (quizá más arriba, quizá más abajo) de los votos que se emitirían en caso de haber un referéndum real. Por tanto, si realmente se le consultase a los catalanes sobre su futuro en un proceso con consecuencias reales la opción independentista podría llegar a ser la mayoritaria. En realidad nadie sabe dónde estamos exactamente y eso explica los movimientos un poco erráticos que a veces, por ciertos cálculos partidistas, están ejecutando los partidos políticos.

Respecto a las preguntas que se planteaban en esta consulta, eran dos. La primera pregunta era si el consultado querría que Cataluña fuera un Estado o no. La segunda pregunta decía que, en caso de haber contestado afirmativamente a la primera, si se deseaba que Cataluña fuera independiente o no. Las opciones posibles eran, por tanto, votar en blanco, Sí-Sí, Sí-No, Sí y dejar la segunda en blanco y No, cada una de ellas con su posible interpretación política. Votar en blanco significaba estar de acuerdo con que se se consultase al pueblo pero no tener opinión sobre las preguntas, no querer expresarla o no estar de acuerdo con las opciones presentadas. Votar Sí-Sí (que ha sido la opción que se ha llevado el 80% de los votos) quería decir querer que Cataluña sea un Estado independientes. La opción Sí-No equivalía a desear una reforma del Estado español para que pase a tener una estructura federal, de la cual Cataluña participaría como Estado federado. Sí-blanco quiere decir que se está a favor de una estructura estatal para Cataluña, sin expresar preferencia si debería ser un Estado independiente o federado. Por último, No significaba que que no se quería que Cataluña fuese un Estado, independiente o no. Obviamente, había una opción adicional, en realidad la mayoritariamente escogida por los ciudadanos de Cataluña, que era la de no ir a votar, negando toda legitimidad a hacer esta consulta o bien no acudiendo por miedo a las consecuencias o por encontrar que esta consulta era una farsa o inútil.

Después de dudar durante un tiempo, hace ya unas semanas tomé la decisión sobre qué opción iba a escoger. No era una opción fácil y posiblemente, errónea o no, mis argumentos para escogerla no son del todo ciertos o adecuados. A algunos de mis lectores (de hecho, posiblemente para la mayoría de los españoles) les puede sorprender e incluso molestar mis elecciones, por encontrarlas inapropiadas e indignas de ser aireadas aquí. Sin embargos, son decisiones reales tomadas en una situación real, en un contexto complejo que, estoy convencido, se irá reproduciendo de otras maneras en otros territorios. Mi esperanza es que la discusión de mi opción, vista desde la perspectiva de los problemas que se discuten en este blog, pueda serle útil a otros (quizá, por qué no, como ejemplo de qué no hacer).

La primera decisión que tomé fue la de ir a votar.

Fui a votar porque entiendo que no se puede criminalizar un proceso participativo. No estoy de acuerdo con que se puedan poner límites a priori a la discusión de cuestiones que no atentan contra los derechos fundamentales e inalienables de las personas (como son la vida, la integridad física, la propia imagen) y la soberanía nacional no es a mi entender uno de esos derechos. A partir de las discusiones a las que hemos asistido estos días, de acuerdo con el Gobierno español la pregunta no se podía plantear porque contradice la Constitución española, mientras que el Govern de la Generalitat dice que el pueblo de Cataluña tiene derecho a ser consultado. A mi modo de ver, esta discusión es una de primeros principios: según el Gobierno español el único sujeto reconocido de derecho es el pueblo español, depositario de la soberanía popular, en tanto que el Govern dice que el pueblo catalán es también un sujeto de derecho que tiene que ser reconocido. Como estamos hablando de entes abstractos no definibles (¿qué es el pueblo español? ¿qué es el pueblo catalán?) es imposible establecer una discusión racional sobre esos términos porque son primeros principios: son hechos que se toman tal cual, sin posible definición por términos anteriores. La discusión sobre la legalidad de la consulta es en tal sentido y a mi modo de ver completamente inane: obviamente cualquier intento de considerar que el pueblo catalán es sujeto de derecho puede ser ilegal con respecto a las leyes españolas, pero éstas no son principios inmutables y necesarios, sino derivados de la premisa de que es el pueblo español el único sujeto de derecho en el territorio que hoy llamamos España. Por tanto, la cuestión no es tanto de legalidad (obviamente la consulta, según como se formulaba, puede ser ilegal en España) sino de legitimidad: ¿es legítimo que el pueblo catalán intente existir como tal, como una cosa diferente y voluntad de ser al margen del pueblo español? De aquí toda la lucha de cifras: lo que el Govern ha intentado defender, amparándose en las multitudinarias manifestaciones de los años previos, es que en el territorio que hoy conocemos como Cataluña una amplia mayoría de la población se reconoce a sí misma como pueblo con derechos equiparables a los del pueblo español. Invocar la legalidad española en este contexto tiene el mismo sentido que invocar el código de circulación delante de un camión que avanza sin frenos hacia nosotros a toda velocidad: simplemente, no se aplica apropiadamente en este contexto. Dado que en la historia los sujetos de derecho internacional generalmente se configuran por la fuerza (física u otra), las opciones razonables del Gobierno español para responder a este problema era o bien utilizar la fuerza (coacción o ejercicio de la violencia en su caso) o bien abrir un proceso político y negociar; lo que ha sucedido es lo esperable cuando no se ha decidido tomar ninguna de las dos posturas lógicas.

Pero yendo al por qué de mi decisión, dado que para mi el mayor riesgo que tiene el mundo en descenso energético es caer en totalitarismos, me parece importante intentar mantener las estructuras lo más democráticas posibles, y frente a la imposición y el inmovilismo, la incapacidad de negociar (en la que Gobierno y Govern comparten culpa, aunque la cuota de la misma en el primero se ve sensiblemente superior), lo mejor que entiendo que puede hacer el ciudadano es votar, porque la votación es el alimento de la democracia (aunque no es lo único que se necesita para tener una democracia sana: en demasía se descuidan otros nutrientes esenciales como la transparencia, el control de las instituciones y la rendición de cuentas públicas). Al decidir ir a votar me posiciono en contra de una opinión mayoritaria en mi país de origen (yo soy español) y eso me estigmatiza delante de los ojos de algunos.

Con respecto a la primera pregunta, decidí votar que No.

Yo no deseo que Cataluña sea un Estado. Hemos analizado en este blog la gran colusión que hay entre Estado y capitalismo; los Estados tienden a gestionar de manera poco apropiada la soberanía popular que se les confía, influidos por los grandes poderes económicos que acaban convirtiendo dinero en poder a través de la injerencia en los asuntos políticos. Este proceso de usurpación del poder político en los Estados por parte de los poderes económicos, como se está viendo, se intensifica en las épocas de crisis, y más en esta crisis terminal del capitalismo global. La razón es simple: el capital reclama tener la tasa de regeneración histórica en un contexto de recursos menguantes, y si la economía no puede seguir expandiéndose porque falla la base material (porque la producción de petróleo y otras fuentes de energía empieza a disminuir, porque los metales que usa la industria son más escasos y caros -energética y económicamente- de producir) el capital sólo puede seguir expandiéndose a costa del endeudamiento del Estado y la reducción de los salarios. Yo no deseo que cuando mis hijos sean mayores vivan bajo los dictados de un Estado que entonces será, forzosamente, más corrupto y decadente de lo que es ahora y que les impondrá muchas y graves servidumbres, y por eso a esta pregunta mi respuesta sólo puede ser no. Como ven, mis razones difieren mucho de las comunes.

Con respecto a la segunda pregunta, decidí votar que Sí. 

Esta decisión era mucho más difícil que la primera. Yo no deseo la independencia de Cataluña y me causa tristeza que pueda terminar de esta manera abrupta una convivencia de siglos, que fracase de esta manera un proyecto común de convivencia, que todo se acabe con un portazo de despecho en medio de una ensalada de gritos y con los vecinos (Europa) mirando con caras extrañadas mientras que la del Cuarto (Reich) murmure entre dientes: "ya lo decía yo...". Sin embargo, si Cataluña decidiese no ser un Estado, entonces estaría muy bien que fuera independiente, porque al menos eso le daría una opción a mis hijos de no vivir subyugados (ya sé que no es una garantía, pero al menos es un buen comienzo). Votar "No" a secas significaría que prefiero lo que hay, y en el actual estado de decadencia de la política española, con la corrupción que hay y la que vendrá, es aceptar que no me gustaría cambiar las cosas. Y no es así. España necesita regenerarse y Cataluña necesita regenerarse. España está optando por Podemos como vía hacia la regeneración y Cataluña por la independencia. Aún no sabemos a dónde nos llevarán estas dos vías.

Hay una razón adicional para votar "Sí" a la independencia de Cataluña. El diseño de esta consulta, por razones políticas decididas en los partidos que suscribieron el pacto sobre el derecho de decidir, es completamente favorable al BAU: Hay una clara asimetría en las dos cosas que se están votando (Estado e independencia), de modo que sólo puedes entrar a discutir la segunda si has aceptado la primera. El mensaje de fondo es que no se puede renunciar al Estado; del mismo modo que para mucha gente el fin del capitalismo es el fin del mundo, para los promotores de esta consulta el autogobierno sólo se puede ejercer a partir de un Estado, es decir, una estructura centralista en la que los centros de decisión están tan alejados del pueblo que es muy fácil que un poder ajeno y no democrático los controle. Tanto es así que la opción que yo he escogido se considera no válida y mi voto por tanto ha sido nulo. Así pues votar "No-Sí", la única opción no contemplada y la que realmente para mi tenía más sentido, no es votar por la independencia de Cataluña sino que es un voto de protesta, una protesta por un diseño de la consulta hecho a la medida de sus promotores, que pretender mantener un régimen de privilegios propios de una época ya pasada y que no volverá. Estoy diciendo que no estoy conforme con lo que tenemos pero que lo que me ofrecen tiene también bastante mala pinta; estoy diciendo que tenemos que salirnos de los esquemas clásicos e comenzar a pensar de otro modo. Si la opción "No-Sí" hubiera sido la mayoritaria, la perplejidad de toda la clase política a ambos lados del río Ebro habría sido mayúscula y quizá, sólo quizá, se hubiera podido a comenzar a construir el futuro que todos necesitamos, ya fuera con España o sin ella, pero en todo caso el necesario.


¿Hice bien? Seguramente no, pues vivimos en un tiempo en el que resulta imposible hacerlo bien. Se trata solamente de intentar hacer lo correcto.

Salu2,
AMT
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Diario de trinchera: Brussels, Problems as usual

7 Novembre, 2014 - 23:47



Erráticos mis bautomáticos pasos por la T2, pendientes de hollar la nombrada capital de Europa...

Otra vez en el aeropuerto de Barcelona, a punto de tomar un vuelo de bajo coste para ir a Bruselas, de nuevo para asistir a una reunión organizada por la Oficina COST, en este caso la reunión de arranque de una nueva acción (las acciones COST son redes paneuropeas de colaboración científica, que duran típicamente cuatro años). Al menos esta vez yo sólo soy uno más, sólo un miembre del comité de gestión entre los otros 14 ó 15: los últimos 4 años he aprendido mucho sobre qué es gestionar una acción COST, pero la verdad es que en esta vez me apetece quedarme en la sombra, disfrutar de la discusión científica el poco o mucho tiempo que aún me quede para hacerlo, aprender y hacer cosas nuevas... hacer de científico y no de gestor, para variar.

Como he llegado con tiempo, me aparto un poco de las zonas más bulliciosas y me siento con un cortado descafeinado en una de las terrazas interiores de esta terminal aeroportuaria que, como todas, parece un centro comercial. Refuerza esa impresión que ahora, de hecho, hasta te obligan a pasar por una tienda para llegar a las puertas de embarque. Estos pensamientos me recuerdan un artículo que leí hace poco, en el que explicaban que una buena parte de los ingresos de los aeropuertos viene, precisamente, de estas tiendas... y de sus altos precios, pienso al pagar el cortado (suerte que llevaba la comida de casa y que tuve tiempo de comerla tranquilamente en el tren  - es buena cosa para el BAU aeroportuario que la comida no pueda pasar el punto de control).

Mientras mato el tiempo miro mis correos e intento publicar mi último post, pero ya he agotado la cuota del mes y la estrechez de mi banda ancha me hace imposible esta tarea (consistente básicamente en apretar un botón). Tendré que publicarlo desde el hotel por la noche, qué le vamos a hacer. Pero más que matar el tiempo lo masacro, y para cuando me voy a mi puerta la fila de espera tiene ya varias decenas de metros. Suspiro: no quiero que me obliguen a facturar (gratuitamente, eso sí) el equipaje, como hacen siempre con los últimos de la fila. Dos puestos detrás de mi un chico protesta a grandes voces: no quiere que le facturen su maleta pues no quiere tener que esperarla en la cinta de equipajes de Bruselas, y hace un rápido relato de sus desventuras con esta compañía en concreto (oyéndole hablar así, con una gran carga de epítetos poco cariñosos, me pregunto cómo es que aún usa sus servicios). Pero no hay gran cosa que hacer y al final el personal de la compañía aérea se la facturan; acto seguido, se acercan a mi. Yo disimulo: con una única muda y mi portátil en su interior mi mochila de viaje no abulta gran cosa, y colgada de mi hombro, como si tal cosa, pasa bastante desapercibida. Estoy de suerte: pasan de largo, no porque no hayan reparado en mi mochila sino porque sólo obligan a facturar maletas con ruedas (luego entiendo por qué: mi mochila cabe sin problemas debajo del asiento). Suerte, porque quiero llegar pronto al hotel, cenar y trabajar en la presentación para el instituto de física de la semana que viene.

El viaje en avión transcurre sin incidencias e incluso lo aprovecho muy bien para seguir trabajando, siempre trabajando, sin parar... Llego al aeropuerto de Zavantem sin saber muy bien qué transportes públicos tengo que coger para ir a mi hotel. Es curioso, pienso: hace unos años me preparaba muy bien los viajes, miraba con cuidado cómo debía ir de un sitio a otro y me imprimía planos y croquis necesarios, reservas de hotel, etc. Ahora, aún cuando me agendo una hora en los días previos al viaje para hacer los últimos preparativos, me limito a imprimir las tarjetas de embarque, mirar más o menos si es fácil llegar al hotel, y andando; más de una vez, ni siquiera me he molestado en mirar cómo se tiene que llegar al lugar da la reunión desde el hotel. Supongo que hace unos años viajar ejercía sobre mi la fascinación de la aventura y me lo preparaba un poco como quien idea una expedición a un lugar desconocido; elegir vuelo y hotel podía llevarme un par de días, y preparar la documentación de viaje era un rito casi sagrado que realizaba con una semana de antelación. Ahora estoy mucho más descreído de todo: busco un hotel de precio razonable y no lejos del lugar de la reunión de entre los recomendados por la organización y dedico algo más de tiempo a ver cómo haré el encaje de bolillos entre mi vida familiar y los horarios de los vuelos mientras intento que el precio se mantenga razonable, y ya está bien, que la semana que viene tengo otro viaje, y dentro de tres aún otro, y suerte que los de Toulouse y de San Francisco los he podido cancelar; y en cuanto la documentación de viaje, pues lo arriba dicho: tarjetas de embarque, vistazo rápido a la dirección del hotel, y a otra cosa, que el trabajo se amontona.

Cuando es mi turno en la taquilla del tren de cercanías, y como siempre me pasa cuando estoy en Bélgica, no sé si hablar en inglés o en francés. Opto por lo primero, por miedo a producir resquemores (la cuestión lingüística en este país es muy delicada). Como siempre (hasta que algún día esto me falle) la persona que me atiende es muy amable, acostumbrada como estará a orientar a extranjeros despistados, y me da indicaciones precisas sobre como llegar a la Avenida Louise, donde están mi hotel y la oficina COST; incluso me da una fotocopia del mapa del metro, que tendré que tomar después. Subo al tren: en media hora estaré en la Estación del Sur, y de allí en metro en un cuarto de hora podría llegar a la Avenida Louise y caminar hasta el hotel. Una hora en total: razonable; me anoto los tiempos pensando en que mañana iré justo para llegar al avión. Y pensando en éstas y otras cosas de repente me doy cuenta de que el tren se ha quedado parado en la Estación Central, sin abrir las puertas. Al cabo de un rato una voz por el altavoz dice, primero en flamenco y luego en francés, que ha habido un incendio en la Estación Central y que está siendo desalojada, por lo que continuamos trayecto a la Estación del Sur sin abrir las puertas. ¿Incidente o sabotaje? (ma? tarde, viendo la televisión  en el hotel, vería que la cosa no estaba clara).

La Estación del Sur es más grande de lo previsto y no tengo ni idea de hacia dónde cae el metro, y encima la señalética es muy poco apropiada para los forasteros. Afortunadamente esta estación tiene una estructura que me recuerda a la de las de París, donde viví unos años, y por intuición encuentro la entrada del metro al primer intento. En el andén, mientras espero mi convoy, veo que anuncian por los paneles que mañana será un día movidito: huelga en el metro y en el tranvía, aunque el tren debería funcionar normalmente. Debería.


En unas llamativas pantallas verticales que hay en el metro pasan anuncios de todo tipo, incluido el de una nueva película futurista de exploración espacial, con un lema supuestamente excitante: "El fin de la Tierra no significa el fin de la Humanidad". La frase me deja pensando: queda claro que cada vez más gente asume que este planeta se va al garete, cuando la cosa ya permea al mundo del cine. Esta resignación a la destrucción me recuerda otra frase que digo a menudo: "A mucha gente le cuesta menos imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo, e incluso creen que el primero implica el segundo". Y lo que me dice esa película es "Venga, hala, vayamos a destrozar otros planetas sólo para preservar este sistema económico sin sentido".


Me devuelve al mundo real unos gritos repentinos. Desde el otro andén, un hombre de raza negra, ropa algo raída y expresión de furia desesperada, grita en algo que parece francés, renegando de todo y de todos; un hombre blanco a mi lado le grita: "¡Cierra esa bocaza!", aunque el otro parece no oírle. Después de unos segundos bastante tensos el hombre desesperado se va, escaleras arriba, sin dejar de gritar un segundo.

Hace frío hoy en Bruselas, incluso con mi abrigo.

Salgo a la calle a la altura del número 2 de la Avenida Louise, a 200 números de mi hotel. Aprovecho el paseo para ir mirando los comercios: todo parece normal, quizá hay algunos establecimientos más de compra y venta de relojes (en realidad, casas de empeño de toda la vida, que en España ahora se conocen por sus carteles de "Compro oro"). En el hotel me atiende un joven empleado al cual me dirijo en inglés, pero al oírle decir una palabra en francés cambio a ese idioma y la conversación es mucho más distendida. Aprovechando la circunstancia, le pregunto de qué va la manifestación de mañana. Me explica que el nuevo gobierno belga está aplicando muchas medidas de austeridad, y que en particular el tema principal de la manifestación de mañana son los cambios que quieren hacer en el sistema de pensiones. Coincide la manifestación (manifestación nacional, dicen aquí para recalcar que vendrá gente de todo el país) con la huelga de metro y tranvía, con lo que el caos está garantizado. Me aclara que sólo en el mes de Noviembre está previsto tres demostraciones de fuerza como ésta. Bienvenido a Bruselas, me digo.

Dejo las cosas y me voy a cenar algo rápidamente. Los restaurantes de Bruselas siguen siendo bastante caros, como los recordaba. Una mujer ya mayor, de la mesa a mi lado, aprovecha que su acompañante ha salido fuera a fumar para entablar conversación conmigo (en francés). Me cuenta que su marido está ingresado desde hace semanas, y por su expresión veo que está angustiada; creo que saldrá de esta, me dice. Tiene suerte de su primo (el que fuma afuera) que le ha sacado de casa para distraerla. Conoce de España Barcelona y Lanzarote, y la mención de esta última le trae recuerdos agradables, de otros otoños pasados ya. Le pregunto si sabe de qué va esta manifestación de mañana, y me dice que el problema son las pensiones, pero en seguida vuelve con sus recuerdos. Al marcharse me dice: "Adiós, amigo", así, en español.

Sigue haciendo frío en Bruselas.

Vuelvo al hotel, publico ya el dichoso post, respondo e-mails, trabajo un poco y por fin me voy a dormir.

Al día siguiente todo transcurre según lo previsto. Típica reunión de COST, algunas viejas caras conocidas, otras nuevas. Las horas pasan lentas según vamos desgranando las normas, la estructura del presupuesto, las tareas... Vivimos en nuestra burbuja mientras afuera suenan distantes sirenas y un sordo rumor de multitud. Yo, que no quería compromisos, acabo aceptando dos cargos dentro de la Acción: soy un pringado. No se oye gran cosa en la planta 15 de esta torre, aunque la Avenida Louise parece tranquila. 


Yo ya cuento con ir caminando desde la reunión hasta la Estación del Sur, una media hora, y allá coger el tren hasta el aeropuerto, una media hora más. No debería haber problemas.

A las 14:30 entra el oficial administrativo y nos comunica que ha habido incidentes graves y que no ya no circulan más trenes (más tarde supe que habían quemado unos coches). Decido no arriesgarme (mi avión sale a las 17:40) y dejo la reunión un poco antes de lo previsto y pillo un taxi. Intento entablar conversación con el taxista pero el inglés le cuesta; le pregunto si sabe hablar francés y resulta que es francófono. Toda la conversación hasta el aeropuerto es bastante amena. El taxista me explica que las protestas del día se deben a que el nuevo Gobierno ha elevado la edad de jubilación, y me dice indignado: "¡Están locos! ¡Quieren que trabajemos hasta los 65! ¡E incluso han llegado a decir que podrían subirlo hasta los 67 años!". Yo sonrío y le explico que en España ya estamos ahí, aunque también le cuento que no creo que yo llegue jamás a cobrar una jubilación. De ahí la conversación deriva hacia la crisis económica que no se acaba, los recortes que ahora están llegando al norte de Europa (el taxista tenía clarísimo que lo que está pasando es una lucha entre ricos y pobres) y, cómo no, yo introduzco el peak oil. El taxista se queda pensando unos segundos cuando acabo de contarle brevemente qué está pasando y me dice: "Cuando no haya petróleo esto será una guerra, o peor que una guerra". Llego al aeropuerto con tiempo suficiente.

Voy recorriendo los largos pasillos interiores, tapizados de anuncios de lencería, coches, colonias... Otro centro comercial más. Pero varios anuncios capturan mi (segada) atención: "Dando de comer al mundo" (un proyecto de cooperación con el Tercer Mundo), "Los trenes de alta velocidad de Siemens dan una respuesta para un crecimiento duradero", "Statoil: gasolina noruega que impulsa nuestra economía", "Aseguramos el crecimiento en un mundo en cambio" (BNP)... Se diría que hay una preocupación fundada por la crisis y por la energía. Pero estoy seguro que nadie más que yo ve esta conexión, y probablemente simplemente estoy exagerando.

Después, nada que destacar: avión, tren a Sants y luego otro tren (restaurante de mi frugal cena) de Sants a mi casa, donde aunque tarde aún llegaré a tiempo de leerle un cuento a mi hija. Una cara conocida al bajar del tren: "Qué, el domingo a votar, ¿eh?", en referencia a la consulta catalana sobre la independencia del 9 de Noviembre. Vuelvo a estar en casa, con las obsesiones de casa, los problemas de casa, el proceso de desintegración y colapso de casa... Durante unas horas he estado (someramente) inmerso en otra realidad, en otra "nueva normalidad" que poco a poco se está convirtiendo en la norma por toda Europa, una "normalidad" llena de recortes, de protestas y de problemas... Hemos pasado del "Business as usual" (negocios como siempre) al "Problems as usual" (problemas como siempre).

No pasa nada, sigan con sus asuntos; son los problemas como siempre.
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El paso del tiempo

5 Novembre, 2014 - 23:32



Queridos lectores,

Hace pocos días tuvo lugar una efemérides importante para mi: hace ahora 5 años que di mi primera charla divulgativa sobre el Oil Crash. Fue delante del Departamento de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar, mi departamento en mi instituto.

Aquel seminario fue la culminación de un proceso de varios meses en los que, por fin, me había puesto a estudiar a fondo del problema de los recursos naturales. Recuerdo esos meses de verano en que iba estudiando para preparar el seminario y no me podía creer lo que iba descubriendo. Dato a dato, cada vez quedaba más claro que había una gravísima crisis energética que se estaba comenzando a desarrollar, y que no había soluciones sencillas para hacerle frente; que no se iba a producir una sustitución rápida y eficaz de las viejas energías fósiles por ninguna solución de las que entonces se presumía que iba a coger el relevo, ya fuera renovable o nuclear. Cuando más leía más inverosímil me parecía todo, pero ahí estaban los datos. Hacía años que conocía (y me preocupaba) el problema del peak oil, años en los que de tanto en tanto curioseaba en las páginas de Crisis Energética y en otras webs en inglés (Energy Bulletin, The Oil Drum), pero siempre había mantenido cierta distancia, asumiendo que el problema del petróleo sería resuelto por "los que están al mando". Fue en esos meses que descubrí que nadie está al mando o, quizá peor, que si no se intentaba aplicar una solución es porque ésta no existía.

Concluida mi primera investigación, habiendo llegado a conclusiones que me parecían inexorables, pasé muchos días con una sensación de irrealidad (sensación que sólo empezó a desvanecerse, y muy paulatinamente, cuando empecé a poner en orden mis ideas y plasmarlas por escrito en este blog), de futilidad de todo lo que hasta entonces había ocupado mi tiempo, de miedo por mis seres queridos, de final de la civilización... Buscaba desesperadamente alguna noticia que refutase todos los datos que había leído, y unos días antes de mi charla en el departamento - que impartí con la ayuda de mi compañero Jordi Solé - fui a una conferencia que casual y oportunamente dió Pedro Prieto en el Consorci del Far de Barcelona. Tenía todavía la fatua esperanza de que Pedro, al que conocía de haber leído algunos artículos suyos en Crisis Energética y del que sabía que era un gran estudioso del tema energético, desmontaría mis temores dando buena cuenta de grandes planes de sustitución que se me habían pasado por alto. Obviamente, lo que pasó fue justo lo contrario: Pedro confirmó uno por uno todos mis temores, subrayó mis mismas conclusiones... Unos días más tarde tomé la decisión de dedicarme al menos en el tiempo libre a hacer divulgación de este tema tan crítico.

¿Qué es lo que ha cambiado en cinco años?

Si pudiéramos mirar las cosas con la suficiente perspectiva, veríamos que ha habido muchísimos cambios y muy radicales, pero nos cuesta aceptarlo, porque nuestra mente tiende a aferrarse a lo que tiene y no a lo que puede perder. A nivel local, en 2009 el paro en España comenzaba a ascender con fuerza, pero a principios de aquel año estaba aún en el 14%, casi 10 puntos por debajo de donde está ahora (y podríamos estar peor si la emigración no estuviese "aliviando" este problema, aunque sea a costa de dejar a España más debilitada de cara al futuro). Ha habido un empobrecimiento generalizado, una clara disminución de la renta media: sueldos congelados de trabajadores públicos y reducciones de sueldo masivas vía recontratación más precaria en el sector privado, y dos tercios de los españoles sufren carencias en aspectos esenciales (según el informe FOESSA de Cáritas). En estos años se ha hablado varias veces de un posible rescate y de los problemas de la deuda pública. Las mal llamadas "políticas de austeridad" se han convertido en norma, generando mucho desencanto, movimientos de protesta generalizados (del cual el 15M fue su mayor exponente) y una ira creciente contra la clase política y las instituciones, cada vez más percibidas como intrínsecamente corruptas, cada vez más denostadas porque la mayoría cree que son las causantes de nuestra desgracia. En España el sentimiento de rabia crece, sin que la prometida recuperación (que probablemente se hundirá en los próximos meses) consiga calmar los ánimos, y eso está desencadenando procesos inimaginables hace 5 años. Por ejemplo, hace 5 años era impensable que Cataluña se separase de España, y ahora en esta comunidad prácticamente no hay otro tema de discusión en la calle, en los días previos a la consulta que no es una consulta pero es una consulta del 9 de Noviembre. Cataluña ha optado por regenerarse por la vía de cortar por lo sano, cortar con la pobre y denostada España, y dejar que el resto se pudra. Y ese resto ha optado por su propia vida regenerativa, con un desplazamiento masivo de electores hacia una nueva fuerza política, Podemos, de orientación progresista y martillo dialéctico (en ocasiones con tono populista) de "la casta política". La irrupción de Podemos provoca cada vez más inquietud y congoja en los partidos tradicionales, y es que según algunas encuestas recientes Podemos se ha convertido ya en la primera fuerza política de España por intención de voto.

Pero si abrimos el zoom y nos fijamos en Europa, nos daremos cuenta de que España no está experimentando un fenómeno aislado. En la vecina Francia se aventura que un movimiento populista, en este caso escorado a la derecha, podría conseguir la próxima presidencia de la República; Italia y Grecia, intervenidas en lo económico y habiendo sufrido, ambas, cambios no muy diferentes a un golpe de Estado; Alemania, que ha aguantado mejor el tipo pero ve negros nubarrones en su futuro... Si uno mira el factor petróleo, cómo la demanda está cayendo en medio de una crisis que no puede jamás acabar, se entiende que la escasez de energía y en particular de petróleo probablemente tiene mucho que ver con lo que está pasando. Alemania ha podido recurrir al carbón para disminuir su propia caída energética, utilizando en demasía a su propio lignito, en un camino sin mucho recorrido e incierto final; y los demás han tenido que afrontar la caída, que en algunos casos (Italia, España, Portugal) ha sido simplemente brutal.
Imagen extraída de "Energy briefing: Global Crude oil demand & supply ", de Yardeni Research: http://www.yardeni.com/pub/globdemsup.pdf
Ampliando más el zoom y yendo ahora a las puertas de Europa, podemos ver en este momento varias guerras civiles: Ucrania, Libia, Siria, Egipto, ahora Irak... Y si miramos por fin el panorama global, hay numerosas fuentes de preocupación, en Latinoamérica, en Asia, en África... Sólo un puñado de países, que incluyen a los EE.UU. y China, han conseguido capear, con no pocas dificultades, a lo peor de estos años, aunque ahora mismo tampoco se divisan en lontananza días de vino y rosas para este selecto grupo (viendo por ejemplo el deterioro de las perspectivas económicas para los dos países).


Dramático como ha sido el curso de los acontecimientos durante el último lustro, no ha sido tan malo como temíamos muchos de los que nos dedicábamos a la divulgación de la crisis energética. Hay que reconocer que ha surgido un freno imprevisto a la caída de la producción de petróleo, un recurso con el que no contábamos y que explica la relativa estabilidad del suministro de petróleo y de su precio (aunque haya sido elevado) durante los últimos 5 años: la irrupción del fracking en los EE.UU. Gracias a la introducción de esta técnica a escala masiva, primero en la búsqueda del gas de esquisto y luego para extraer el mucho más interesante y rentable petróleo ligero de roca compacta (Light Tight Oil), los EE.UU. han conseguido invertir la tendencia al declive de su producción de petróleo, que ya estaba en torno a los 5 millones de barriles diarios (Mb/d) y añadir en un tiempo récord 3 Mb/d de LTO y condensados, y aún el Departamento de Energía de los EE.UU. sueña que el año que viene los EE.UU. podrían alcanzar su máximo histórico de producción de petróleo crudo de 1970, que fue de 10 Mb/d.





Nota para los que se sientan confusos porque han leído que EE.UU. ya supera a Arabia Saudita en producción de petróleo: esas noticias se refieren a "todos los hidrocarburos líquidos" o, dicho a veces en abuso de notación, "todos los líquidos del petróleo", lo que incluye los biocombustibles (que no aportan energía neta) y los líquidos del gas natural (que sólo parcialmente pueden sustituir al petróleo).

Pero si una cosa no ha cambiado en los últimos 5 años son las estrategias de negación de que pueda existir un problema con la energía. Continuamos con los mismos disparates y tecnofantasías: seguimos hablando de la energía nuclear (convencional, de cuarta generación, de fusión...) o del inmenso futuro de las renovables, con repetidas noticias fuera de contexto y exageradas que hacen pensar al lector desinformado que una revolución energética está próxima y que todos los problemas se van a resolver pronto... y aquí estamos un lustro después, empantanados en problemas sociales y económicos crecientes y en vísperas de una nueva oleada recesiva que nadie quiere aceptar que ya está aquí. La opción nuclear ha perdido fuerza después del desastre de Fukushima y el progresivo abandono de la nuclear convencional en Europa; por otro lado, sin embargo, aún hoy oímos cantos de sirena que nos prometen llevarnos a un paraíso renovable. Es verdad que el Gobierno de España, éste y el anterior, han boicoteado esta alternativa, pero no es menos cierto que los nuevos sistemas de energía renovable tienen muchas limitaciones pocas veces reconocidas (empezando por el hecho de que no es electricidad lo que nos falta, sino ese 79% de energía final no eléctrica que es difícil de electrificar; y a pesar de eso cada vez que se habla de energía en los medios de comunicación se insiste en el sector eléctrico). La única revolución energética que realmente se ha hecho es la del fracking, y ha sido a un coste inhumano: con los EE.UU. exportando inflación a los países proveedores, explotando yacimientos de rentabilidad económica a pesar de ello más que dudosa, incurriendo en cada vez más problemas económicos... ¿Y todo para qué? Para llevar a las 127 compañías productoras de gas y petróleo más grandes del mundo al borde de una bancarrota que no se hará esperar mucho, sobre todo ahora que la débil demanda fruto de la recesión en ciernes arrastra los precios del crudo hacia abajo. Hemos ganado unos años simplemente para ponernos en una situación peor cuando todo reviente, porque los Estados se verán obligados a intervenir y rescatar un montón de empresas estratégicas por su vinculación con la energía. Pero ahí siguen las estrategias de negación (la última consiste en decir que es Arabia Saudita la que está aumentando su producción para hundir los precios del petróleo y así acabar con el fracking americano, cuando en realidad Arabia Saudita redujo su producción en Septiembre para contener la actual sangría de precios).

No sólo las estrategias de negación de la crisis energética no han cambiado en los últimos 5 años, a pesar de los problemas cada vez más graves que nos aquejan. También se sigue acusando a los que alertamos del problemas y de que no hay soluciones sencillas de ser unos catastrofistas; quizá con mayor virulencia y violencia verbal últimamente, eso sí. Y sin embargo, si en el año 2009 hubiéramos contado que hoy íbamos a estar como estamos en este momento nos habrían tomado por locos agoreros y nos habrían denigrado por catastrofistas irredimibles. Y, en realidad, aquí estamos, a pesar de tanto brindis al Sol, a pesar de tantos anuncios hechos en este lustro (como en todos los precedentes) de que Eldorado energético ya estaba a nuestro alcance. ¿Qué han aportado, qué están aportando los que apodan la mera descripción de nuestra realidad como "catastrofismo"? Se podría decir que nada, pero no es verdad. Toda esta gente que reacciona con agresividad cuando se les habla de la crisis energética, esa gente que me escribe airada y con aire jactancioso, con un "¡Ja!" en la boca, cada vez que leen una noticia en el diario de un nuevo avance que creen definitivo pero que nunca saldrá del laboratorio o de pruebas piloto; toda esa gente que cree con la fe del carbonero en las mismas tonterías y en las nuevas tecnofantasías que hemos visto en los últimos 40 años, y que dentro de 5 años serán sustituidas por otras al tiempo iguales y nuevas; todas esas personas que siguen engañadas y ciegas a una triste y desagradable realidad, soñando en un futuro "Lleno de energía" mientras que en el mundo real el consumo de energía de España sólo cae... todas esas personas en suma, sin pretenderlo obviamente, están haciendo un daño terrible y están poniendo en peligro nuestro futuro. Puesto que el tiempo de tomar decisiones, de manera adulta, valorando correctamente la situación, tanto si nos gusta como si no, es ahora. Los verdaderos catastrofistas no somos los que denunciamos un sistema destructivo que se está desintegrando y está haciendo sufrir a tanta gente, no. Los verdaderos catastrofistas son aquellos que niegan a mirar la realidad a la cara; los verdaderos catastrofistas son los que rechazan que pueda haber un cambio y prefieren seguir en esta desgracia y profundizar en ella; los verdaderos catastrofistas son aquellos a los que les cuesta menos imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo, y que de hecho creen que ambas cosas son equivalentes cuando en realidad no es así, cuando en realidad puede haber un futuro brillante para la Humanidad si decide dejar de ser adolescente (intentando el imposible de crecer sin límites en un planeta finito) y asume una serena madurez. Acusan a los que hablamos como adultos de ser catastrofistas cuando son ellos los que nos arrastran a una catástrofe perfectamente evitable, simplemente porque no quieren imaginar otra posibilidad, y encima se ensueñan con ella.
 
También hace ahora 5 años desde que la misión europea SMOS despegaba desde una base rusa; era el primer satélite capaz de medir la salinidad superficial del océano desde el espacio. Este lanzamiento supuso un gran cambio en mi vida, pues mi actividad profesional se ha ido alineando progresivamente con la gestión de nuestra actividad en la misión, y en la actualidad consume una buena parte de mi jornada laboral. Una nueva realidad, la de la gestión de un grupo de investigación, que me lleva a tener que viajar continuamente, cumpliendo compromisos y buscando dinero para mantener en marcha mi equipo, un grupo de gente muy capaz y competente (y, por encima de todo, buenas personas) que tiene la desgracia de padecer a un jefe esquizofrénico que durante el día mantiene una intensa actividad bautomática mientras por la noche y en las horas muertas de los aeropuertos escribe sobre el fin de la sociedad industrial en este blog.

En estos 5 años mi vida personal también ha cambiado mucho. Entonces tenía una hija, ahora también un hijo. Durante este lustro perdido pelo y vista pero no mucho peso, sólo un poco cuando estuve a punto de perder la vida hace tan sólo seis meses. También ese terrible evento ha cambiado mi vida. Ya no me quedo escribiendo de madrugada, ya no pico entre horas para mantenerme despierto e intento hacer una vida más sana, sólo una pizca, sólo una miaja. Con mayor frecuencia me da por pensar en qué será de mi familia cuando yo no esté; a veces atisbo que a la larga solo puedo meterme en problemas (como las amenazas de muerte de un loco que tuve que soportar hace algo más de un año, y como las cosas que sin duda están por venir en estos tiempos turbulentos que ya se adivinan) y que no merece la pena continuar para lo poco o nada que vamos a conseguir. Pero todavía, me digo, sigo estando vivo.

¿Qué pasará en los próximos 5 años? No lo sé. Difícil es de saber. Muchas de las estrategias de huida hacia adelante que se han emprendido en los últimos años parecen estar llegando a su fin, sin haber mejorado la situación global y en muchos casos habiéndola empeorado, habiendo creado más estrés en el sistema y haciendo más probable una caída precipitada y desordenada. Hace 5 años creía que estaremos peor de lo que en realidad  estamos. Hoy creo que dentro de 5 años estaremos en una situación francamente nefasta; ojalá me equivoque. En realidad, allá a donde lleguemos depende completamente de nosoros. Siempre ha dependido de nosotros.

Salu2,
AMT

P. Data: De momento me tengo que ir a Bruselas un par de días (aunque no podré escuchar a Ugo Bardi allí). Y dentro de una semana tenemos una cita anual importante: la salida del World Energy Outlook 2014, la que para mi marca el cambio del año "Oil Crash". Yo estaré esos días entre Valencia y Castellón y por eso mi análisis del informe de referencia en el mundo de la energía se demorará probablemente más de lo habitual; espero que sepan disculpármelo
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Docuficción: el recurso narrativo para el declive de los recursos

30 Octubre, 2014 - 21:00
Queridos lectores,

Demián Morassi nos ofrece un nuevo ensayo, en este caso sobre la narración dramatizada del Peak Oil en la gran y pequeña pantalla.

Salu2,
AMT 

Docuficción: el recurso narrativo para el declive de los recursos


El Peak Oil (cenit de producción de petróleo) parece estar cambiando nuestra forma de narrar el futuro. El futurismo clásico deja paso a un futurismo de transición, un modelo narrativo bisagra. Por futurismo clásico tomaré aquellas previsiones que se hacen siguiendo las tendencias lineales de la sociedad en algún sector (tecnología, política, genética, etc.) y prolonga esa tendencia hacia el futuro de manera exponencial. Por ejemplo, George Orwell en 1984, teniendo en cuenta el creciente control de los medios de comunicación por parte del poder en 1948, estiró ese cabo y describió un mundo futuro en el que ese control es casi total, gracias a tecnologías aún más desarrolladas y conocimientos de la psicología de masas aún mayores.
Después de ver algunas películas futuristas que toman en cuenta el Peok Oil me he encontrado con una forma de narrar que se despega del futurismo tradicional.
Las tres películas que considero más representativas son The Age of Stupid (F. Armstrong, 2009), Earth 2100 (R. Bednar, 2009) y Collapse (N. Dockstader, 2010) y utilizan el método denominado docuficción.
En estas docuficciones hay escenarios inventados y actores, hay entrevistados e imágenes documentales actuales. Escenarios futuristas creados por ordenador o decorados y personajes representados por actores en The Age of Stupid y en Collapse, mientras que en Earth 2100 la parte de ficción se narra mediante dibujos de estilo comic con la voz de su protagonista ficticia.En las tres hay entrevistas reales (a especialistas) que narran los problemas actuales (o los colapsos en sociedades del pasado) y dan la base para que podamos comprender las escenas de ficción. En las tres hay personajes del futuro que reflexionan sobre las cosas que fallaron en nuestra época e investigando los restos de la sociedad industrial cubiertas por la tierra o hundidas bajo el agua. En las tres hay imágenes documentales actuales de distintas partes del mundo: coches llenando autovías, aviones low cost o fumigadores y surtidores de gasolina, ruinas mayas, romanas o anasazis, montañas que pierden sus glaciares o ríos reales que se están quedando sin agua.
Pero ¿cuál es la diferencia narrativa fundamental?
Una película futurista de ficción (que busca ser masiva) debe partir de un común acuerdo con una gran cantidad de espectadores. En una película de naves espaciales de los 70 dan por supuesto que el espectador concibe un avance tecnológico aeroespacial que nos llevará a escenarios como los de Star Wars o Solaris, el espectador no necesita de ningún experto que le argumente que las tecnologías están permitiendo superar obstáculos a gran velocidad, lo saben y lo  experimentan en sus propias vidas. En los 80 sucedía lo mismo con la robótica, el espectador percibía avances espectaculares y por lo tanto podía aceptar un futuro de Terminators o Robocops. A finales de los 90 el desarrollo de la informática y la realidad virtual  nos proyectaba hacía una vida virtual dentro de Matrix y a principio de Siglo XXI ya advertíamos en Wall-E la posibilidad de un futuro en el que nuestro hábitat quedaría convertido en basura.
Hoy en día el espectador común no concibe el Peak Oil, no existe propaganda que pueda aprovechar la idea de un futuro sin combustibles, de hecho el Peak Oil destruye todos los cuentos futuristas que hemos mamado desde niños, aún estamos esperando ver un coche volador o la mochilita con propulsión para vuelos individuales. Y, para confundir, la propaganda de los coches híbridos o eléctricos parece tener más que ver con evitar las emisiones de gases de efecto invernadero que con la falta de petróleo a futuro.
Desde esa base es muy complicado armar una película de ficción post petróleo. El futuro aún parece percibirse en una línea ascendente de grandes inventos o micro descubrimientos (la genética o mutaciones por radiación ha generado innumerables obras), y se espera seguir trepando indefinidamente: "nuestro abuelos ni se imaginaban la clonación o internet y nosotros no podemos imaginar las maravillas tecnológicas del futuro que nos inventarán”. Incluso el cambio climático despierta  la fantasía de un avance tecnológico para salvar el planeta.
Como en el caso de la novela 1984, las distopías de control social también seguían esa línea ascendente: Un mundo felíz o Farenheit 451 se pueden comprender desde la base de los "avances" científicos en manos de unos pocos aprovechando el combo tecnología + psicología de masas. No hay nada que preexplicar, el lector viene palpando el avance de los medios audiovisuales y de las técnicas asociadas de márketing (o propaganda política), de la adicción al consumo o la aceptación del horror ajeno a cambio de seguridad laboral y bienestar familiar. Línea ascendente que deriva en mundos de pesadilla, pero línea ascendente al fin y al cabo.
El cenit del petróleo romperá esa carretera hacia el cielo, llenándola de curvas descendentes y peligrosos acantilados.
En cuanto a los documentales puros tenemos varios dedicados al tema del cenit del petróleo (quizás A Crude Awakening: The Oil Crash, del 2006, sea el más específico y Home, del 2009, el más distinguido) pero principalmente hacen el diagnóstico y luego, en mucha menor medida, prevén los posibles escenarios. El punto es que esos escenarios son tan diferentes a nuestra realidad o a nuestro pasado que es muy difícil intuirlos sólo a partir de algunas palabras de especialistas. Hay que movilizar la imaginación y hacer buenas descripciones de esos escenarios. No es fácil, y además, si queremos lograr cierta objetividad (lo que busca el documental expositivo clásico) es muy probable que nos equivoquemos. 
En el muy didáctico documental animado No hay mañana (del Post Carbon Institute) enlazado en este blog sólo se limita a este pronóstico:"Es posible que la sociedad retroceda a un estadío más sencillo en el cual se utilice una cantidad de energía muy inferior. Esto significaría una vida más dura para la mayoría. Más trabajo físico, más trabajo agrícola y producción local de bienes, alimentos y servicios."
Luego propone algunas cosillas para irnos preparando y termina con esta frase"Ninguno de estos pasos evitará el Colapso pero podrían mejorar las posibilidades en un futuro de baja energía, uno en el que tendremos que ser más autosuficientes tal y como nuestros ancestros lo fueron una vez."
El límite de un documental que trata de ser objetivo es que no podemos saber mucho más que eso, los demás son escenarios (¿neo feudalismos o redes de ecoaldeas?) entran ya en el terreno de la ficción, si hay colapso catabólico o decrecimiento sostenible, depende de nuestras reacciones como sociedad y las posibilidades son innumerables.
Ahí es donde entran estas películas citadas arriba. También ahí entra este blog con los textos distópicos de Antonio Turiel (I, II, III, IV y V) o el blog de John Michael Greer (el autor más traducido en el foro de este blog) entremezclando esa ficción con artículos documentados (con datos fríos) sobre la situación actual o histórica. Algo semejante nos ofrece Ugo Bardi en su blog Resource Crisis con una serie de artículos sobre Cli-Fi (ciencia ficción climática) a la que le ha dedicado una serie de entradas (1) (2) (3) mientras documenta la "crisis de los recursos". Y mientras corregíamos este texto aparecía el ejemplo más claro, la revista 15/15\15 ambientando sus textos en 2030.
Esta forma de narrar no sólo se da entre los especialistas, sino que el sólo hecho de navegar por el Foro Crashoil o por las respuestas a los blogs citados anteriormente se percibe que esta narrativa está presente en cada individuo que se empapa o chapotea por la idea del planeta finito: "¡Uh! después de leer esto me veo criando cabras en una pista de esquí abandonada en la montaña, defendiéndome de bandas de hambrientos o creando redes de producción comunitaria" ¿Cómo no nos va a afectar individualmente? Es un tema que nos atraviesa y que nos coloca en otra dimensión, no sólo es el declive energético, es un virtual cambio de hábitat, el fin de nuestro oficio para el que hemos estado especializándonos durante años, es un ajedrez en simultáneas con veinte rivales que atacan todos juntos y nos angustia saber si tendremos el tiempo de ir moviendo todas las fichas antes de que se termine la arena del reloj.
Pero el límite de las narraciones que buscan ser masivas es la perversidad con la que fuimos criados con respecto a la centralidad humana en el planeta y nuestro privilegio como especie superior. Y ahí es donde resulta muy difícil ser masivo y no terminar en un "final feliz humano". En todas estas películas hay debacle poblacional pero en las películas no nos identificamos con ninguno de los que ha muerto. Observamos desde afuera como arqueólogos del 2210 o del 2055 (en Collapse y The Age of Stupid) o desde el relato de la niña que nace en 2009 y llega al 2100 sorteando todos los obstáculos y viviendo en una granja autosustentable con su hija y su nieto en el 2100. Creo que si nos sacamos ese antropocentrismo podemos superar mejor todas las crisis-crash-colapsos y hasta crear escenarios más vibrantes.
Con el cenit de los recursos de uso humano va a disminuir la velocidad de depredación de las otras especies. Las previsiones del IPCC son negativas porque aunque frenemos en este siglo las emisiones de gases de efecto invernadero seguirá (varias décadas) aumentando la acidificación de los mares, la desertificación de algunas zonas, la devastación de otras por tifones cada vez más fuertes, etc. Sin embargo el hecho de haber sido nuestra generación la que ha sostenido la depredación ambiental puede hacernos pensar que los individuos (o personajes de ficción) del futuro puedan ser seres que vivan con otro sentido, sin la culpa que se nos achaca (y nos achacamos) a cada uno de nosotros hoy ("Sí, tú eres el culpable de la extinción de la foca monje del Caribe y de la desaparición de 500 hectáreas del Amazonas y de una parte del agujero de ozono ¿niégamelo?"). Esos individuos de nuestro futuro(ismo) van a estar con otra cabeza, otra psicología los va a rodear, otra espiritualidad. Ahí es donde más nos cuesta hacer ficción. ¿Y si a la naturaleza se la vuelve a colocarse por encima del ser humano? ¿Y si otorgan pena de muerte a quien ose talar un árbol milenario? ¿Si se conformaran con vivir plenamente cuarenta años sintiendo el resto de su vida como un regalo divino?En las tres docuficciones que he puesto como ejemplo los protagonistas de la ficción pertenecen al ámbito de la investigación, no son "gente de la tierra". Las tres películas son anglosajonas, no son de pequeñas islas ni de países con poblaciones que siguen tradiciones milenarias. Y sin embargo ese relato que irrumpe empieza a parecerse a los textos religiosos que mezclan elementos de la realidad con catástrofes futuras, lecciones a corto, mediano y largo plazo, la fuerza de la naturaleza contra la arrogancia humana... cuando comience el momento de actuar,  quizás las narraciones dejen de ser tan importantes como en el presente, la trama de la vida nos hará más protagonistas y ahí es cuando en el 2042… me tomarán como esclavo para la cosecha de algas, para salvar la corte del Dictador Supremo de la pandemia de anemia, luego seré enviado cientos de kilometros al norte para junto con otros esclavos, cuyas lenguas me serán confusas, buscar teléfonos móviles para recuperar sus minerales divinos en ciudades abandonadas, pero nos revelaremos y huiremos a la montaña donde las comunidades nos abrazarán e integrarán en sus permacavernas y viviremos una buena época de silencio en compañía y magia de la divertida entre humanos y no humanos.
Perdón, se me escapó… Un ejemplo interesante para pensar el futuro desde otra cabeza es el logrado en la película de ficción El planeta libre (La Belle Verté, Colene Serreau, 1996) ambientada en otro planeta que ya superó la era industrial, el uso del dinero, hubo boicot a los productos que dañaban su planeta, luego guerra civil y ahora viven en armonía con su ambiente, se los ve muy felices. Algunos de estos extraterrestres (con rostro humano) viajan a la Tierra para ver en qué estadío andamos y tratar de ayudarnos. Caen en París y notan lo atrasados y enfermos que estamos… como de pasada conocen una tribu en África que desde hace 2000 años viven en armonía con su territorio, no usan dinero y logran entenderse perfectamente con ellos. Digamos que el método es hacer futurismo optimista en el otro planeta y ficción realista en el nuestro (pero dando una pista que en nuestro presente hay divergencias de modos de concebir la vida).
Quizás, entre desesperación post industrial y el camino al buen vivir de los pueblos originarios andinos haya baches en nuestra capacidad de futurología. Pero recalco, más que construir escenarios visuales impactantes, lo difícil es construir la psicología y espiritualidad de esos personajes que vivirán en ese futuro después del crash de lo superfluo. Cómo seremos por dentro puede hacer que todo eso que evidentemente nos va a faltar quizás ni siquiera lo queramos o quizás sí, quién sabe.
 
Por Demián Morassi, con la colaboración y traducción (argentino-español ibérico) de Alberto Campos
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Solución a la Paradoja de Jevons: Energía para la transición

28 Octubre, 2014 - 00:25


Queridos lectores,

Una cosa que suelo explicar en las charlas de divulgación es que ahorro y eficiencia, por sí mismos, no sirven para solucionar la crisis energética "si no hay un cambio del sistema económico". Esta coletilla suele ser perfectamente ignorada por algunas personas concienciadas con el problema de la crisis energética y que ya han tomado una posición excesivamente derrotista, pues han acabado pensando que no hay futuro ni esperanza.
 
Camino a Gaia (como aquí le conoceremos, autor del blog del mismo nombre) ha escrito este artículo, explicando por qué la paradoja de Jevons no es necesariamente un problema en un mundo en transición (muy en la línea de otro ensayo muy reciente de mi compañero Jordi Solé). El artículo de Camino a Gaia que hoy les traigo es, sin duda, un texto muy interesante y pertinente, que estoy seguro que a más de uno le será de utilidad.

Salu2,
AMT




LA NATURALEZA DEL PROBLEMA: LÍMITES Y OBJETIVOS.
No hay viento favorable para el barco que no sabe dónde va.                                                                                           Séneca
Las paradojas son con frecuencia fruto de la relación entre objetivos y los medios para lograrlos. La realidad está plagada de irregularidades, de condicionantes y de límites, y si viajamos en un barco puede que el mejor camino para llegar a un puerto sea bordear un continente. Podríamos preguntarnos por la ciencia que estudia el establecimiento de los objetivos, pero no existe tal ciencia, la ciencia ya tiene su propio objetivo: buscar la verdad. Cierto que la cibernética y la Teoría General de Sistemas han aportado mucho al estudio de sistemas teleológicos, que en un principio era y aún sigue siendo parte de la metafísica, la ética y la religión. Pero somos las personas y las sociedades quienes, en definitiva, y de forma mas o menos condicionada hemos de responder a una pregunta tan sencilla como esta: ¿para qué?En la práctica, las disciplinas del conocimiento mas cercanas al establecimiento de objetivos en una sociedad son la economía, la política y la religión o la ética. La ciencia no tiene todas las respuestas, la religión tampoco, pero siempre podemos sucumbir a la tentación de cerrar el turno de preguntas. Al fin y al cabo, el objetivo del poder no es que todo el mundo tenga acceso a la verdad, sino el dominio.La energía tiene mucho que ver con el poder: nada podemos sin energía. Por eso la Física, la ecología y la biología tienen mucho que decir cuando la "ciencia" económica no informa correctamente a la sociedad de las consecuencias de mantener el crecimiento infinito como objetivo en sí mismo. Y quizá también en la política, cuando las élites dominantes, presas de la estulticia, de la histeria y de la miseria moral, invocan el sacrificio humano para inmolar en su hoguera el objetivo del bien común que debería caracterizarla, para dilapidar el poco tiempo y recursos de que aún disponemos en intentar mantener un poco mas el modelo económico que otorga sus privilegios. Porque no solo los objetivos bien intencionados están sometidos a paradojas, también lo están los objetivos malvados o egoístas. No somos seres sociales con emociones altruistas o solidarias porque creamos en unicornios de color rosa, sino por pura ventaja en la supervivencia. Con frecuencia partimos del prejuicio de que la maldad o el egoísmo son inteligentes y que la bondad o la solidaridad son estúpidas o ridículas. Preguntémonos por ejemplo por los costes de un poco de solidaridad en la gestión del actual brote de ébola en sus inicios, y en los que está teniendo y tendrá en un futuro para toda la humanidad.
SOLUCIÓN A LA PARADOJA DE JEVONSCalificar de solución lo que seguidamente se expondrá podría parecer exagerado, pero no lo es tanto en cuanto intenta resolver un problema en los términos en que se han expresado en este blog. La paradoja de Jevons es irrefutable en la medida en que lo son los hechos a los que hace referencia, sin embargo, los hechos son historia, lo que los convierte en leyes o tendencias mas o menos deterministas es que se repitan dadas circunstancias similares sin que podamos hacer nada por evitarlo. Pero como veremos, la paradoja de Jevons, también llamada efecto rebote, no es una ley física, sino que depende de los objetivos que demos al sistema, de que el sistema pueda crecer físicamente y de que tomemos o no, las medidas políticas y económicas para contrarrestarlo. Tampoco tiene por qué significar algo negativo, dicho de otro modo, podemos intentar evitarla o aprovecharla, puesto que afecta a todas las fuentes de energía. Así, si el pico del petróleo marca el fin del crecimiento físico de esta fuente de energía y hay otras fuentes renovables que aún pueden mejorar en eficiencia y que aún no han llegado a sus límites, las ganancias en eficiencia tanto en su uso, como en su obtención (TRE) serían un efecto clave en el proceso de sustitución de unas fuentes por otras. Y todo esto aún dentro del actual paradigma económico. También hemos de tener en cuenta que los límites afectan de forma diferente a las fuentes renovables y no renovables. Mientras que para los recursos finitos la llegada a los límites marca el comienzo de su declive y su tendencia a cero, los recursos renovables explotados de forma sostenible pueden mantenerse en su máximo de forma indefinida. Por tanto, las implicaciones de llegar al límite de un recurso no renovable son muy diferentes de llegar al límite de un recurso renovable usado de forma sostenible. La paradoja de Jevons tiene importancia para discernir las dificultades en la sustitución de unas fuentes de energía no renovables y finitas, por otras renovables y sostenibles, pero llegados a los límites del crecimiento de una fuente de energía el efecto rebote simplemente ya no puede darse, salvo mediante el apalancamiento en el crecimiento de otras fuentes. En realidad, una vez llegamos al límite de una fuente de energía carece de sentido preocuparse porque la eficiencia pueda provocar un crecimiento en su uso. Cuando los sistemas dinámicos llegan a sus límites, su comportamiento puede ser muy diferente al habitual. Llegados a este punto, se da la paradoja de que el efecto rebote puede dejar de ser un problema y formar parte de la solución. Lo que en este momento debe preocuparnos es la caída en la disponibilidad de energía neta para la sociedad y en el caso de los combustibles fósiles, el grado de sustitución que pueden aportar las energías renovables y la dependencia actual que tienen de dichos combustibles, el uso insostenible de las mismas y curiosamente la eficiencia en su obtención(TRE) y uso. Debe preocuparnos que funciones vitales para el ser humano como la producción y distribución de alimentos en nuestra agricultura industrial dependan totalmente de los combustibles fósiles como ya alerta un informe de la ONU. Debe preocuparnos que el sistema financiero en una economía en recesión solo puede mantenerse fagocitando al sistema productivo y generando exclusión social y un abismo de desigualdad económica.Nos acercamos a un cambio de fase, al punto donde un disparo en una calle , una niña tocando el tambor en un mercado, o quizá la mas elemental de las criaturas como puede ser un virus o la inmaterialidad de un meme, pueden marcar la dirección en que se mueven los acontecimientos, el efecto mariposa donde lo que hasta ese momento resultaba sumamente improbable puede cambiar su suerte. Sería bueno tener algo que decir a nuestros hijos cuando nos pregunten qué hacíamos cuando su presente estaba en nuestras manos.
EFICIENCIA, AHORRO Y CRECIMIENTO
Para un sistema funcional podemos dividir la energía consumida total en dos conceptos: la energía necesaria para su mantenimiento y la invertida en su posible crecimiento. Sin embargo la segunda ley de la Termodinámica impide obtener un 100% de aprovechamiento, por lo que siempre tendremos una cantidad mas o menos grande de energía perdida. Este modelo sería escalable y con las debidas precauciones podría servirnos para caracterizar a un ser vivo, a un país o a nuestro sistema capitalista globalizado.
La paradoja de Jevons dice formalmente que aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo lo que provoca un incremento del consumo global. Dicho en otras palabras, en un sistema en crecimiento, los esfuerzos en la eficiencia terminan invertidos en crecimiento, con lo que a la larga obtenemos un mayor consumo y no un mayor ahorro. Por tanto, las propuestas de eficiencia que no cuestionan el crecimiento económico, terminan provocando un mayor consumo de recursos. Jevons descubrió este principio a partir de la observación empírica.El pico del petróleo marca el momento a partir del cual ya no podemos obtener el petróleo ni la energía que procede del mismo de forma creciente. El impacto que tiene sobre la economía es fácil de deducir teniendo en cuenta su importancia estratégica: si nuestro modelo necesita obtener energía de forma creciente, el pico de esa energía, marca inevitablemente el fin del crecimiento económico. Pero veamos el papel que representa la eficiencia en este proceso.

El destino de la energía ahorrada en eficiencia depende de los objetivos que se den al sistema. Si el objetivo es el crecimiento obtenemos la paradoja de Jevons. Si el objetivo es mantener un modelo estacionario entonces la eficiencia consigue reducir los costes de mantenimiento del sistema. Si necesitamos un cambio de modelo podemos invertir la ganancia de eficiencia en los costes de transición.
El sistema dispone de energía para crecer y elige crecer: El excedente de la energía liberada por la eficiencia se emplea en crecer. Pero un sistema mas grande necesita mayor energía de mantenimiento, con lo que la energía total consumida aumenta en el siguiente ciclo. Paradoja de Jevons.El sistema no dispone de energía para crecer pero puede mantenerse (pico de la energía neta):  El pico de la energía define el momento en que el sistema no puede obtener energía de forma creciente. Así, el sistema podría crecer limitadamente solo a costa de la eficiencia.El sistema ya no dispone de energía suficiente para crecer ni mantenerse: La ganancia en eficiencia solo puede convertirse en crecimiento si antes ha cubierto los costes de mantenimiento. Cuando esta condición no se cumple el sistema entra en fase de colapso y degradación. Momento en el que se encuentra actualmente España, Europa y el mundo, si prescindimos de manipulaciones estadísticas. La realidad es mucho mas compleja porque no tenemos una sola fuente de energía, sino varias y se encuentran interrelacionadas. Porque no estamos ante un sistema simple sino ante una gran cantidad de sistemas y susbsistemas abiertos. Pero las leyes de la termodinámica son inmunes a la complejidad de los sistemas. Entonces ocurre, que si en un sistema seguimos manteniendo el crecimiento económico como objetivo en sí mismo, este solo puede producirse a costa de acelerar el decrecimiento de otros, entrando en una espiral de canibalismo sistémico donde hoy somos comensales y mañana menú, hasta que no queden comensales o al menú le salgan los dientes, se revele y todo sea sangre y excrementos.Es hora pues de cambiar el chip a modo catástrofe que parece el mas relacionado con la solidaridad y dejarnos de eufemismos que ya no engañan a nadie. Tenemos un enemigo común, pero no es el ahorro y tampoco la eficiencia, y debemos hacerle frente antes de que se active el modo guerra o el modo derrota y como en un trastorno bipolar pasemos de un optimismo fundamentalista a un derrotismo entregado.Sobrevivir a un descenso brusco y brutal de la energía disponible para la sociedad ya no puede hacerse depurando procesos sino prescindiendo de ellos. La eficiencia por tanto, es un pilar básico tanto en la transición como en el establecimiento de un nuevo modelo. En cuanto al ahorro conviene recordar que no ahorramos para no consumir, sino para regular el consumo en el tiempo, ya sea para obtener potencia o para afrontar tiempos de escasez. La expresión "lo que no consumas tú, lo consumirá otro" no es necesariamente cierta ni negativa. Lo que sí podemos afirmar es que lo que nosotros consumimos ya no pueden consumirlo otros. Así, los recursos usados para restaurar un pueblo abandonado ya no podrán ser usados en construir o mantener autopistas. El combustible que usemos en la maquinaria para reforestar un erial y convertirlo en un bosque ya no podrá ser usado para talarlo. El dinero que gastemos en construir una escuela ya no podemos gastarlo en fabricar un tanque. La energía que usemos para la transición no podrá ser usada para mantener el BAU. El tiempo que dedicamos a trabajar por un mundo mejor ya no podrá ser pasto de la indolencia. Puede que esto resulte insuficiente para llegar a una meta pero siempre contará como paso hacia adelante. Los marcos de lo posible son entornos dinámicos que se van estrechando aceleradamente dejándonos cada vez menos opciones. Como a un vehículo al que se le agota el combustible cada vez podemos elegir menos lugares adónde ir. Al menos eso tiene la ventaja de que cada vez tenemos menos cosas sobre las que estar en desacuerdo... siempre que tengamos la información correcta.
CONCLUSIÓNLas cosas están mal, pero la paradoja de Jevons no es una ley Física. Es un problema de asignación de objetivos a corto plazo sin tomar en cuenta lo que pueda ocurrir en el largo plazo. Sin embargo, la asignación de objetivos no puede ni debe ser decidida por la ciencia. El objetivo de la ciencia es buscar la verdad e informar a la sociedad lo mas certeramente posible de las consecuencias de optar por un objetivo u otro. La cura no es tanto jarabe de experto como de sensatez y responsabilidad colectiva. Sin embargo, lo que nos dicen las paradojas es que las intenciones, buenas o malas, no garantizan que las cosas resulten según lo esperado. Eso no significa en absoluto, que las intenciones, el establecimiento de los objetivos, sean algo irrelevante. Es mucho mas fácil destruir que construir, porque para construir, para avanzar en sentido contrario al principio de entropía, hace falta energía, inteligencia y contención.Seguiremos afrontando paradojas. Habremos de cuidarnos de que las distopías se  conviertan en profecías autocumplidas. Salvar a las personas puede que exija olvidarse de permanecer en el Titanic y fletar los botes salvavidas, no consumir la semilla que necesitamos hoy para poder obtener la cosecha mañana. Y pueda que hoy esto nos parezca impensable, pero el tiempo es un recurso que no podemos acumular y tampoco detener. Lo que hace inevitable el desastre es que no hagamos nada por evitarlo. Lo que hacemos definirá mejor lo que somos que aquello que tenemos.Además de la energía abundante, el medio que nos ha permitido llegar hasta aquí ha sido nuestra facultad para entender, sin embargo, el objetivo ha sido crecer y dominar. Sería una pena que sacrificáramos nuestra inteligencia arrastrados por el mismo deseo de dominio.
Referencias:El efecto rebote de la eficiencia energética. Pedro Linares.El efecto rebote, o porqué ser más eficiente no necesariamente es siempre mejor. David Ruyet.Efecto rebote. Wikipedia. Inglés.Proyecto para el manejo del efecto rebote de la Comisión Europea.Informe de la UNCTAD: Despertemos antes de que sea demasiado tarde.
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La espiral

22 Octubre, 2014 - 11:08


Queridos lectores,

Durante las últimas semanas se ha producido un fuerte descenso en el precio del petróleo, el cual llevaba más de dos años moviéndose en una franja relativamente estrecha de precios bastante altos.



En el post de esta semana analizaré en detalle qué está pasando con el precio del petróleo. Se trata de un post bastante largo, así que lo he organizado por secciones: Introducción; Volatilidad y Recesión; Los eventos de 2008 y 2011; Fundamentales; Consecuencias; y Conclusión.

Introducción

Si nos fijamos en el precio del barril de petróleo de tipo Brent (el de referencia en Europa) vemos que desde principios de 2011 se cotizaba por encima de los 100 dólares, con un par de picos por encima de los 120 a principios de 2011 y 2012 , y un par de coqueteos con la línea de los 100 dólares, que actuó como precio de referencia o línea a no traspasar hacia abajo. Hasta ahora: el viernes pasado el barril de Brent cotizaba a 86$, y aún había estado unos dólares más abajo los días anteriores.

La fuerte volatilidad de los precios del petróleo es uno de los síntomas de problemas de suministro de esta fundamental materia prima. Lo hemos explicado multitud de veces en este blog: cuando la actividad económica es vigorosa, la demanda sube pero la producción no puede seguir el ritmo, con lo que el precio sube hasta que los altos precios dañan la actividad económica. Entonces, se cierran empresas y se deja a gente en el paro, la demanda baja, el precio cae bruscamente y eso permite que poco más tarde comience la recuperación económica, vuelve a subir la demanda y volvemos al punto de partida. Mientras la producción de petróleo suba lentamente o incluso se estanque es de esperar que se reproduzcan periódicamente estos ciclos de recuperación y caída; sin embargo, a medida que la producción de petróleo baje (cosa que aún no ha pasado si consideramos todos los hidrocarburos líquidos, lo cual ya es discutible per se) lo esperable es que la secuencia de subidas y bajadas se acelere, a veces con cambios de enorme brusquedad que empujan el precio hacia arriba o hacia abajo a medida que países enteros colapsan (hacia arriba si el que colapsa es un país productor o hacia abajo si el país colapsante es consumidor).

Como explicaré en este post, la actual bajada de precios es un síntoma ominoso de graves e inminentes problemas económicos y en la producción de petróleo, consecuencia de muchas tensiones acumuladas durante años de huida hacia adelante. Y por ello resultaría bastante cómico, si no fuera tan triste y tan sintomático de nuestra ceguera como sociedad, ver que delante de un momento tan preocupante y crítico como el actual han surgido voces diciendo que "eso del oil crash" no es cierto debido a esta bajada de precios; incluso hay quien dice que esto no lo habíamos visto venir y que todos los análisis que hacemos en este y otros foros son pura basura, porque para estas personas el único síntoma de los problemas de suministro son los altos precios del petróleo, y cada bajada de precios representa un aumento de suministro, por lo que en realidad el peak oil está cada vez más lejos (incluso he llegado a leer un tweet de un conocido gestor de activos relacionados con el petróleo en el que se afirmaba que la caída del precio del petróleo era signo de abundancia de suministro).


Volatilidad y recesión

Nada más lejos de la realidad, por supuesto. Fijarse exclusivamente en el precio del petróleo para describir el peak oil es un error, y aún más pensarse que los problemas de suministro de petróleo simplemente generan precios persistentemente más altos: en realidad, el peak oil lo que genera es una enorme volatilidad (subidas y bajadas del precio salvajes). Y hemos insistido en esa idea desde el principio, en realidad; justamente una de las cosas que me empujó a hacer divulgación del problema del pico del petróleo fue el hecho de ver que después de la clara señal de 2008 (el mismo año el barril valió 147$ en Julio y 36$ en Diciembre) no se produjo una reacción racional a los problemas que ya eran evidentes. Miente quien diga que no lo llevamos diciendo desde hace años, y en mi caso desde el principio: el quinto post que publiqué en este blog, el 3 de Febrero de 2010, se llamaba "Pronóstico de los precios del petróleo para los próximos diez años" e ilustraba el problema de la hipervolatilidad del precio con un croquis que hace años dibujó Dave Cohen:


Un año más tarde, me preguntaba si la repentina subida de precios, ya no lejos de los 130 dólares por barril, indicaba que estábamos en otro de esos picos de volatilidad y si ésta estaba ocasionando la oleada recesiva de 2011. Y ahora en 2014 estamos a punto de otra recesión mundial, según parece. Permítanme que les entresaque dos párrafos de mi post "Pronóstico de los precios del petróleo para los próximos diez años", publicado hace cuatro años y medio:

"Predecir el valor del pico es más o menos imposible, pero sí que podemos adelantar que la economía debilitada no podrá aguantar precios crecientes hasta valores tan altos como 150$, con lo que probablemente el próximo pico será bien menor. Mientras dure la situación de plateau oil, lo único que podemos aventurar es la cadencia de los picos, asumiendo que tras el pico el precio se estabiliza en un valor de unos 40$."

y también

"De aquí también se concluye que los tiempos de recurrencia de los shocks petrolíferos serán cada 3 años, siempre en Julio: 2008, 2011, 2014, 2017, 2020,... Es decir, en esta década nos esperan 4 shocks petrolíferos, siempre y cuando asumamos que estamos en el plateau oil."

El modelo que usé en aquel post era de una banalidad insultante, y la realidad ha sido por supuesto mucho más compleja (yo mismo ya afirmaba en el propio post que las cosas serían bastante más complicadas). Es, sin embargo, curioso ver que, efectivamente, los siguientes picos de precios no han sido tan altos como los casi 150$ de Julio de 2008 y que las fechas esperadas para la mayor volatilidad del precio del petróleo (2008, 2011, 2014...) no han ido tan desencaminadas y parecen marcar las fechas de las sucesivas "Grandes Recesiones", ahora que empieza a reconocerse que podríamos estar en puertas de la Tercera de ellas.

Pero ciertamente la dinámica del precio y la del suministro de petróleo está siendo bastante más complicada. Por la parte de los precios, justamente hace unos meses alguien me echaba en cara que no se cumpliera con la volatilidad que siempre he defendido como síntoma de los problemas de suministro de petróleo, delante de lo cual yo escribí un post en que se tocaba diversos temas y en cuanto a éste, enseñé la siguiente gráfica, superponiendo el croquis de Cohen sobre la evolución real del precio del barril de petróleo:



El bosquejo de Dave Cohen es eso, un bosquejo, pero a pesar de su simplicidad sí que se diría que está captando algo de lo que pasa, y máxime si ahora a finales de 2014 el precio se está desplomando. Antes de entrar a analizar en mayor profundidad qué explica estas desviaciones observadas respecto al modelo simple para el comportamiento del precio, déjenme decirles que esta visión de que los problemas del petróleo implican no simplemente precios altos sino volatilidad no es mía particular, sino compartida por prácticamente toda la comunidad peakoiler. En particular, les recomiendo un excelente artículo de Gail Tverberg para que puedan hacerse una idea más certera de qué está pasando. Así que aquellos que critican a los peakoilers por la bajada repentina del precio del barril de crudo, que se abrochen los cinturones porque ahora vienen curvas y muy peligrosas; y lean por ejemplo lo que se dice en ASPO sobre el fenómeno.


Los eventos de 2008 y 2011

Telecomunista, toda una eminencia en el tratamiento de los datos de las diversas agencias públicas, publicaba en burbuja.info la siguiente gráfica hace unas semanas.
 

Si se miran la gráfica con atención verán que ha habido dos acelerones en la producción de "todos los líquidos del petróleo" (petróleo crudo convencional + crudos no convencionales + diversos sucedáneos más o menos asimilables) justo después de dos mesetas en la producción. El primer acelerón se produce tras la crisis del 2008 y se sustenta con biocombustibles. Lamentablemente, los biocombustibles no aportan en realidad energía neta, con lo que de manera real la cosa no coge momento. Los Gobiernos americano y europeos, que obligaron a que parte de la mezcla de sus gasolinas y diéseles tuvieran parte de biocombustibles han perdido el interés en estos combustibles, al comprobar que no reducen la dependencia exterior, y han empezado a retirar los subsidios a su consumo, lo que ha llevado al estancamiento de su producción:

Imagen de http://www.energytrendsinsider.com/2014/08/28/global-biofuels-status-update/ethanol-production-1980-to-2013/

De manera práctica, lo que ha pasado es que el precio del petróleo no ha subido porque la falta de suficiente petróleo en el mercado se rellenó con biocombustibles, que además de causar revueltas del hambre no eran ni energética ni comercialmente rentables y que por tanto se subsidiaron con más deuda de los Estados. Es decir, para mantener la maquinaria mundial en marcha se ha explotado un recurso que no se debía haber producido y que básicamente convierte austeridad y penalidades de la población propia y de otros países en hidrocarburos líquidos.

Pero ya en 2011, siendo ya obvio el fiasco de los biocombustibles, y con una nueva recesión en marcha, hizo falta buscar algo más con lo que impulsar la producción de petróleo, y aquí es donde emerge con fuerza el fracking, como evidencia la franja de color lila del gráfico de Telecomunista más arriba. Sin el aporte de los condensados y el petróleo ligero de roca compacta (light tight oil) americano la producción total de hidrocarburos líquidos habría decaído unos 3 millones de barriles diarios. Lamentablemente, pasa aquí una cosa parecida a la de los biocombustibles: las compañías que explotan estos recursos se están arruinando (como evidencian los cada vez más numerosos artículos que alertan de ello en la prensa económica) y esa montaña de deuda inevitablemente explotará más pronto que tarde. Y tardará menos en reventar si el precio del barril cae demasiado durante un tiempo suficiente. Al final, dado lo crítico y estratégico del petróleo los Estados rescatarán estas compañías, endosando una vez más el coste a los ciudadanos, y de nuevo habiendo convertido sufrimiento social en hidrocarburos líquidos. No es ninguna bagatela precisamente.

Fundamentales

Los movimientos con los biocombustibles y con los hidrocarburos líquidos derivados del fracking explican por qué el precio se ha mantenido alto sin grandes altibajos (excepto el momento en que se renuncia a seguir impulsando los biocombustibles como gran solución en 2011, que se acopla perfectamente con el pequeño pico de precios de ese año y la consiguiente oleada recesiva). Pero, ¿qué está pasando ahora? El precio se ha mantenido estable por encima los 100$ los últimos 3 años, y de golpe ha comenzado a caer, incluso por debajo de esa barrera de los 100 dólares el barril. Si uno estudia los fundamentales del mercado, se encuentra tres posibles factores en la oferta y uno en la demanda.

Los tres factores en la oferta son:

En cuando a la demanda, hay un único factor que aparece en todos los análisis: la demanda mundial está débil. Desde hace meses se acumulan los indicios negativos en muchos países (caída de las exportaciones alemanas, escasa creación de empleo en los EE.UU., malestar en Francia y decepción con el presidente Hollande, Italia que no levanta cabeza a pesar de la elección como presidente del pretendidamente reformista Renzi...), pero son particularmente importantes los que llegan de China pues es hoy en día la factoría del mundo y su evolución está muy marcada por la evolución de la demanda, sobre todo en Occidente. Y de China no vienen buenos datos: el índice PMI está bastante bajo y muchos indicadores van a la baja (por ejemplo, la fuerte caída de la demanda de acero en ese país). En suma: se anticipa una recesión global, lo cual cuadra bien con la caída concomitante de las bolsas mundiales.

Una manera de tratar de entender qué es lo que está pasando es mirar los informes sobre coyuntura del mercado del petróleo que mensualmente publica la Agencia Internacional de  la Energía (AIE), los Oil Market Report. Siguiendo la misma metodología que usé hace dos años en el post "Cuando la demanda supera a la oferta", he calculado las gráficas trimestrales de oferta (en verde) y demanda (en rojo) de todos los hidrocarburos líquidos en el mundo. He separado dos períodos: hasta 2005 y a partir de 2005. Veamos el primero de esas gráficas. El eje vertical representa la producción media de todos los líquidos del petróleo durante ese trimestre, y está expresada en millones de barriles diarios (Mb/d).



Hasta 2002 se observa un claro patrón estacional, con más demanda de petróleo en invierno y otoño y menos en primera y verano; la oferta se intenta ajustar a la demanda de forma ligeramente anticíclica: se produce por debajo de la demanda en los meses de mayor demanda pero se compensa con una oferta superior a demanda en los meses de menor demanda. Por eso vemos múltiples cruces de las dos curvas, y los inventarios que guarda la industria en sus depósitos sirven para compensar los vaivenes (se compra demás en los momentos de menor consumo y se compra de menos en los de mayor). A partir de 2003 (si se fijan en el gráfico de Telecomunista, es más o menos cuando la producción de petróleo crudo deja de crecer significativamente) empieza una carrera entre oferta y demanda, que van más ajustadas, y queda menos espacio entre las dos curvas.

¿Qué pasa a partir de 2005? De todo. 



En 2005 y 2006 la curva de oferta está superando la mayoría del tiempo, y ampliamente, la de demanda. Eso debería querer decir que el mercado está más que bien abastecido, pero no olviden que una parte cada vez mayor de lo producido son líquidos del gas natural, que substituyen al petróleo sólo para ciertas funciones (por ejemplo, para la síntesis del propileno). Así que probablemente, en términos de lo que el mercado realmente demandaba (gasolina, diésel, keroseno) la oferta estaba siendo bastante ajustada y eso explicaría por qué durante esos años el precio subió meteóricamente; lamentablemente, la introducción de la notación "todos los líquidos del petróleo" por parte de la AIE hace que esos detalles no puedan ser percibidos en las gráficas.

Llega 2008 y el consumo, que generalmente oscilaba unos 2 Mb/d cada año, baja de casi 4 Mb/d. El precio se desploma durante ese año, y la oferta intenta seguir a la demanda, estando siempre por encima todo ese año. De nuevo, la inclusión en el mismo cesto de "todos los líquidos del petróleo" hace incomprensible la evolución del precio del petróleo, ya que según esta gráfica la oferta fue siempre superior a la demanda durante todo 2008, incluso en Julio cuando el precio llegó a casi 150$ por barril.

Hacia 2009 la demanda se empieza a recuperar, aunque no recupera sus oscilaciones anuales características hasta 2010. Y a finales de 2011 volvemos a ver la paradoja de tener una oferta que excede en mucho a la demanda y aún así el precio sube. Presumiblemente, porque es el momento en que empieza a verse que los biocombustibles no disminuyen la dependencia energética del mundo; por supuesto los economistas no entienden el por qué, que no es otro que su baja TRE, o sea, que no están produciendo energía neta aprovechable. Y en este momento emerge con fuerza el petróleo ligero de roca compacta y los condensado de algunas plataformas de shale gas de los EE.UU., todos ellos explotados por el fracking. El petróleo ligero de roca compacta sí que es petróleo, aunque al ser ligero no vale para destilar diésel, pero sí que proporciona un alivio a la demanda de combustibles fósiles líquidos del planeta y por tanto la situación comienza a normalizarse en 2012 y 2013... hasta ahora.

Los gráficos acaban en el segundo trimestre de 2014; las líneas delgadas que vienen después son las proyecciones que se deducen del último Oil Market Report (por cierto, corregido un error tonto en las tablas). Como ven, la AIE está haciendo un pronóstico basado en algo muy simple: simplemente apuesta a que volvemos a empezar un ciclo normal, en el que la oferta se va cruzando con la demanda a lo largo del año: ahora toca que la demanda empiece a subir y que la oferta lo haga más moderadamente durante el invierno, y lógicamente se espera que ya pasará lo contrario durante la primavera y el verano.

Pero, ¿qué está pasando en realidad? Como ven, no hay nada espectacular en la oferta prevista, y el último aumento de la producción no es nada completamente disparatado, sobre todo si se tiene en cuenta que Libia aún produce sólo la mitad del petróleo que llegó a producir diariamente, y que los problemas con el Estado Islámico hacen que cualquier proyección sobre las exportaciones iraquíes sea muy especulativa. Parece más bien que el problema principal se está originando con la demanda, que no está siguiendo el patrón previsto de repunte en esta época del año; al contrario, está bajando con fuerza. Estamos repitiendo el patrón de 2008 y 2011, donde la oferta superó a la demanda en momentos que debería suceder lo contrario. El problema es que incluir todo lo que asimilamos a petróleo en el mismo gráfico impide distinguir con claridad qué de todo ello es realmente lo que demanda el mercado. La AIE tendría que considerar seriamente separar el mercado del crudo del resto de mercados de hidrocarburos líquidos en sus análisis, puesto que no son absolutamente fungibles y equivalentes (como discutimos al hablar del pico del diésel).
 

Consecuencias

Es aún pronto para saber si la caída de la demanda continuará durante los próximos meses, consecuencia de un posible parón de la actividad global. Incluso aunque realmente estemos entrando en un proceso recesivo, los Gobiernos pueden tomar muchas medidas para atenuar el problema, y de hecho parece que el Gobierno norteamericano ha emprendido una nueva campaña de imprimir más dinero para intentar conjurar este peligro. La eficacia de tal medida se comprobará durante las próximas semanas.

Sin embargo, lo que sí que ha evidenciado la fuerte bajada del precio del petróleo es un gran nerviosismo en muchos de los países productores. Algunos analistas se han apresurado en declarar que, en realidad, esta caída de precios es el resultado de una sucia artimaña de Arabia Saudita, a quien el consenso de los autoproclamados expertos le atribuye la capacidad eterna de controlar el mercado; según ellos, Arabia Saudita  estaría inundando el mercado con petróleo para hacer bajar los precios. En lo que estos expertos no se ponen de acuerdo es con qué fin hace esto el reino saudí: algunos opinan que lo hacen para favorecer el hundimiento de la díscola Rusia, otros que pretende destruir el negocio del shale en los EE.UU., algunos más creen que Arabia Saudita está intentando estrangular económicamente al Estado Islámico en Irak...

Pero, como hemos visto, no es Arabia Saudita la que ha incrementado su producción, sino principalmente Libia, y los incrementos observados no se salen de las cantidades más o menos habituales para esta época del año. Más aún: como comentábamos hace algunos meses, todo apunta a que la producción de crudo ha empezado ya su declive. Y en cuanto a Arabia Saudita no parece posible que pueda aumentar sensiblemente su producción de petróleo; más bien ésta comenzará pronto a disminuir.

Así pues, se puede negar la mayor: no se están poniendo grandes cantidades de petróleo extra en el mercado con el fin de hundir los precios, y menos que nadie es Arabia Saudita la que está provocando esa imaginaria abundancia. Lo que sí que está pasando con toda probabilidad es que la Tercera Recesión ya está avanzando y la demanda cae, y con ella el precio.


Deutsche Bank publicaba recientemente un análisis sobre el precio mínimo al que necesitan vender cada país el barril de petróleo, so pena de entrar en graves déficits fiscales que podrían comprometer su estabilidad:


Como ven, los grandes productores (Rusia y Arabia Saudita) estarían en déficit ahora mismo, en tanto que otros países que arrastran problemas desde hace tiempo resulta que ya estaban en situación de déficit fiscal. No es nada nuevo: hace un año y medio lo explicábamos en este mismo blog. El problema es mucho más serio de lo que algunos "expertos" proclaman; no se trata, no, de garantizar un pisito y un trabajo a cada parejita o de atar perros con longanizas: se trata de mantener la paz social en países que sufren graves desequilibrios. Arabia Saudita tiene ciertamente suficiente dinero como para aguantar esta situación durante bastantes meses, pero la mayoría de los otros productores se verían en graves problemas en sólo cuestión de semanas. El sistema global está apuntalado precariamente y podría desmoronarse con una rapidez inusitada si no se reacciona en breve.

No sólo los países están en riesgo. Ya vimos que las 127 mayores compañías de gas y petróleo del mundo se han endeudado irracionalmente para mantener la ficción de un mundo en expansión (llegando al absurdo de solicitar crédito para arrojar dividendo, cosa que por cierto también ha hecho en España la eléctrica Endesa). Estas compañías se han empantanado en proyectos de petróleo y gas no convencionales que han demostrado tener nula o negativa rentabilidad; esto incluye los biocombustibles, las arenas bituminosas de Canadá y resto de petróleos extrapesados, las aguas ultraprofundas y, por supuesto, los hidrocarburos extraídos mediante fracking. Como ya explicamos, desde principios de este año las compañías más grandes han empezado a desinvertir fuertemente en los yacimientos menos rentables, centrándose en un volumen de negocio inferior pero de mayor rendimiento, y la presión para aumentar esa desinversión va en aumento. Si la actual bajada de precios se profundiza y es lo suficientemente duradera, se abandonarán más proyectos y eso hará que a la vuelta de un par de años ese petróleo que se tenía que haber empezado a poner en producción ahora simplemente no estará allí.

Los nervios de los productores están a flor de piel, mientras que sus consumidores habituales están exangües. Prácticamente no hay tiempo para reaccionar. Sin duda la OPEP restringirá ligeramente la producción para intentar contener la bajada del precio del crudo, pero esta estrategia tiene un corto recorrido: si se recorta mucho la exportación, el precio por barril que necesita cada país sube, con lo que deberían recortar aún más la exportación y el precio necesario para equilibrar las cuentas subiría aún más. Realmente no hay mucho margen por ahí. Tarde o temprano los países productores se darán cuenta de que lo que les interesa es que alguno de ellos se hunda para que los otros puedan sobrevivir. En ese juego de locos, en esa huida absurda hacia adelante, Irak es de los que tienen las peores cartas, juntamente con otros países como Siria o Yemen.

Conclusión

Aparentemente, estamos ya a las puertas de la Tercera Gran Recesión. Hace meses que se tiene indicios de la llegada de la misma, y la caída en poco tiempo de los índices bursátiles y de los precios de muchas materias primas son el resultado esperable de la caída de la demanda asociada al parón económico.

La bajada del precio del petróleo en particular es muy peligrosa, pues compromete la viabilidad financiera de muchas empresas, empeñadas de manera completamente irracional en la explotación de hidrocarburos no convencionales más allá de su rentabilidad real. También pone en peligro la estabilidad de muchos países que dependen de los ingresos de sus exportaciones petroleras para garantizar la paz social.

En el nivel de los 85$ por barril en el que los precios se han estabilizado ahora mismo, los riesgos son menores y sería soportable si este nivel de precios no dura demasiado tiempo. Sin embargo, si la caída de precios se profundiza se puede desencadenar todo un alud de consecuencias muy desagradables: la quiebra de petroleras o el abandono masivo de yacimientos y explotaciones menos rentables obligará a los Estados (particularmente, los EE.UU.) a intervenir, detrayendo recursos para otras cosas y probablemente agravando sus propios problemas económicos y sociales; por otro lado, en los países productores más débiles son esperables revueltas y guerras civiles. Todo ello redundaría en una abrupta caída de la producción de petróleo, la cual desencadenaría problemas de suministro y llevaría inmediatamente a precios del petróleo y otras materias primas extremadamente altos que hundirían las economías occidentales en una recesión aún más profunda, y ésta a un hundimiento aún mayor de la demanda, reiniciando todo el ciclo en una espiral tenebrosa: recesión - destrucción de la demanda y consecuente bajada del precio - caída de la producción por quiebras, revueltas y guerras, y consecuentemente precios altos - de nuevo recesión, etc. La inestabilidad acumulada en el sistema económico y productivo global es tal que una vez se inicie la espiral será difícil detenerla, y cuando por fin pare podríamos encontrarnos mucho más abajo que cuando la comenzamos.

Estamos de pie delante de un abismo que en nuestra irresponsabilidad colectiva, en nuestra irrefrenable huida hacia adelante, hemos contribuido a ahondar. Y ahora estamos extendiendo nuestra pierna, alegremente, hacia el vacío que tenemos delante.

Salu2,
AMT
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Reflexiones sobre Barbastro

17 Octubre, 2014 - 06:30
Queridos lectores

Rafa Íñiguez ha querido compartir sus reflexiones sobre el congreso de Barbastro con nosotros, reflexiones que veo muy atinadas. Les dejo con Rafa.

Salu2,
AMT

Reflexiones sobre Barbastro


Dice la leyenda que durante la caída de Constantinopla, mientras los turcos entraban en la ciudad, el emperador Constantino estaba discutiendo con varios teólogos sobre el sexo de los ángeles. También Samaniego nos relata en una de sus fábulas, que ante los continuos ataques de un feroz e implacable gato que los cazaba hábilmente, se reunieron los ratones para debatir cómo solucionar la continua amenaza que los diezmaba. Pero tras mucho hablar, protestar, inventar y debatir, la fácil solución que decidieron, nadie era capaz de realizarla: “Ponerle un cascabel al gato”.No quiero ser cruel, ni pretendo ninguna ofensa, pero la autocrítica me lleva a que estos pensamientos vengan a mi mente. Si hago una evaluación de lo andado por la humanidad sólo desde 2011 hasta hoy, de momento ninguna acción directa del hombre ha logrado resolver el problema de agotamiento en la dirección correcta, es decir decrecer voluntariamente. Me dice Antonio Turiel que es el capitalismo el que nos ha llevado a la situación actual, y que es clara una ‘anomalía’.  Está claro que sí, pero, ¿Que la ha producido?Durante el turno de preguntas a Margarita Mediavilla, ya con la mayoría de las ponencias técnicas realizadas, se produjo un cambio de contenido en las intervenciones y las respuestas de Margarita tomaron un aspecto más humano que técnico o científico, y para colofón final Antonio Valero finalmente asestó certeramente que en la raíz del problema hay una gran componente ‘ética’ o más bien de falta de ella. Evidentemente cada día tomamos decisiones que agravan la situación en que nos encontramos y con una información suficiente no actuamos acorde a lo esperado. En definitiva no utilizamos bien las cosas, bien sea porque hemos perdido el foco de atención o porque hemos perdido la motivación al no encontrar recompensas ni salidas. Esto ocurre a mi parecer porque hemos perdido unas referencias que constituían los valores humanos tradicionales. Esta palabra: “tradicional”,  que nos lleva a pensar en el pasado, no es lo que esperamos para una formula salvadora. Más bien suena a obsoleto y retrogrado, es más, la rechazamos. Pues bien aquí puede residir gran parte del problema, porque hacia donde nos dirigimos, las cosas funcionarán como antes funcionaban. No eran perfectas, pero son las que nos han traído aquí, hasta que esto se nos fue de las manos. El descenso en la energía disponible nos impondrá las reglas del juego del pasado, cuando no podíamos “hacer trampas” a la naturaleza y su leyes, que aunque vigentes, están aparcadas por el tsunami energético que nos otorgan las “maravillas tecnológicas”, que más bien la historia las catalogará de monstruosidades termodinámicas,  de agresiones medioambientales y del mayor despilfarro energético que se pudiera imaginar; porque hemos hecho todo lo que la imaginación del hombre tenía en “cartera”: desde volar a pisar la luna, o a ir a los abismos oceánicos y muchas otras proezas más…Durante la exposición de David de las conclusiones, esbocé un sencillo diagrama: 


En él se pueden observar los dos principales agentes de la crisis: el ser humano y su conciencia para actuar sobre una sencilla tabla de decisión: Elegir entre el Bien y el Mal, un concepto que es universal, y que lo poseen todas las culturas y todas las civilizaciones desde que el mundo es mundo y que…, hasta un animal entiende.Seguro que si ponemos en práctica no hacer a nada ni a nadie lo que no queremos para nosotros mismos, y lo divulgamos con el ejemplo, nuestro entorno y el mundo no hará más que mejorar.Y esto lo puede hacer cada uno de nosotros sin ningún tipo de ‘gadget’ tecnológico, no necesita una  pila de litio…, aunque si requiere de un pequeño aprendizaje y de otro tipo de “fuerza” que no se produce con las maquinas movidas por los combustibles fósiles: La Fuerza de la voluntad.Rafael Iñiguez.Octubre de 2014.
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Llega el 15/15\15

15 Octubre, 2014 - 10:08
Revista para una nueva civilización:
http://www.15-15-15.orgPueden encontrarla también en Facebook: https://www.facebook.com/Revista151515Queridos lectores, 

Hoy a las 15:15 ha arrancado una nueva revista electrónica que se denomina 15/15\15. Se trata de un proyecto puesto en marcha por Manuel Casal Lodeiro, un destacado miembro de la asociación gallega Véspera de Nada , que muchos conocerán por haber publicado la "Guía para o descenso enerxético", el primer libro que ha tratado en España, desde un punto de vista práctico y comunitario, la cuestión de cómo responder al Peak Oil y que ya está en proceso de traducción a diversas lenguas (portugués, catalán y castellano).




15/15\15 es un proyecto planeado desde hace tiempo, que surge de conversaciones y reflexiones compartidas con otros de los divulgadores y activistas de la cuestión del colapso y en el que también nos hemos implicado varias de las personas del Oil Crash Observatory, de AEREN y de Véspera de Nada. Como punto de arranque, Manuel ha coordinado la edición un número 0 ambientado en un posible 2030 bastante especial. Se trataba no de presentar el futuro más probable, ni tampoco el más deseable, sino un futuro preñado de esperanza realista. Los autores que han contribuido a este número cero han intentado imaginarse como será el futuro 15 años después de la creación de la revista, siempre que les fuera posible intentando ser lo más optimista posible pues éste es el objetivo de este número. Como verán, sus visiones son bastante diversas, tanto como incierto es nuestro futuro.

Al mismo tiempo que la revista, se ha lanzado una iniciativa de financiación colectiva (crowdfunding) que arranca hoy mismo en Verkami. Con algo más de 5.700 euros se podrá financiar tanto la publicación impresa de este futurible nº0 como la publicación permanente de una versión online de la revista, con contenidos actualizados cada mes, y una recopilación semestra impresa y remitida postalmente a los suscriptores. 

Un aspecto peculiar de esta revista, en coherencia con sus objetivos, es que se apoyará para sus sostenibilidad en una moneda complementaria propia con la que los colaboradores podrán pagar suscripciones y gastarla en entidades que colaboren con la revista y después la reciclen contratando anuncios en la misma.

La razón de la puesta en marcha, según su promotor, es básicamente que "existe mucho material tanto de reflexión teórica como de experiencias prácticas de vida pospetróleo, tanto aquí como en otros países, que necesita ser reunida, contada, traducida para que funcione como un elemento eficiente pro-Transición: en términos de dinámica de sistemas, un feedback optimizado y regulador que ayude al sistema a autotrasformarse o a que nazca otro sistema dentro de este, replicando conocimiento útil para dicha trasformación en el menor tiempo y con la mayor extensión posible."

Desde The Oil Crash, les deseamos el mayor éxito en esta iniciativa.
 Salu2, 
AMT
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Barbastro llamando a la Tierra

13 Octubre, 2014 - 22:28

Queridos lectores,

Los pasados 9 y 10 de Octubre tuvo lugar en Barbastro (una pequeña localidad situada cerca de los Pirineos, en el nordeste de España) el Segundo Congreso Internacional sobre el Pico del Petróleo. Acudieron como ponentes algunas destacadas personalidades internacionales en el mundo del pico del petróleo, comenzando por el Presidente de la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y Gas (ASPO), Kjell Aleklett, y media docena de especialistas del más alto nivel. También hubo algunos ponentes de perfil menos técnico pero que se dedican a hacer divulgación sobre este tema, como un servidor. A petición de muchos lectores he elaborado este relato breve, completamente subjetivo, sobre el contenido de las ponencias que hemos podido escuchar estos dos días. Pueden acceder al vídeo de cada ponencia (o, en su defecto, a los PDF de las charlas) siguiendo el enlace que hay en el nombre de cada ponente, en las descripciones que siguen.

La primera de las ponencias, la conferencia inaugural, corrió a cargo de un servidor. Gran honor e imposible estar a la altura de quien lo hizo hace tres años, Mariano Marzo. Yo me limité a hacer un repaso de los eventos que yo consideraba más significativos en el mundo de la energía durante los años que han transcurrido desde la primera edición, y en discutir brevemente las tendencias del futuro más inmediato, bastante ominosas a mi entender, acabando con un llamamiento a actuar y recordando el manifiesto "Última Llamada". A pesar de su tono, al final resultó que la mía no iba a ser la más pesimista de las presentaciones...


Después habló Mikael Höök. Hizo una didáctica y rigurosa presentación sobre los diversos recursos, sus características y sus limitaciones. Destacó varios puntos interesantes, como por ejemplo la dificultad de designar el peak oil teniendo en cuenta las múltiples definiciones de hidrocarburos líquidos, o cómo el futuro del carbón vendrá determinado por lo que suceda en China, cuya producción parece estar llegando ya a su cenit. Especialmente ilustrativa fue su gráfica de cómo se apila la producción de los yacimientos empezando por los más grandes y siguiendo por los más pequeños y de producción más difícil.


A continuación intervino por video-conferencia Dave Hughes. Su presentación versó sobre los hidrocarburos no convencionales, principalmente los extraídos con la técnica del fracking, y discurrió por los derroteros previsibles para cualquiera que haya leído su libro "Perfora, chico, perfora"; dio, eso sí, datos actualizados sobre los ritmos de declive y escenarios de producción en los EE.UU., destacando el alarmante ritmo de declinación de la producción de shale gas en Haynesville. También resultó bastante impactante un mapa de una pequeña zona muy explotada que mostraba todas las perforaciones horizontales hasta hacer un tapiz extraordinariamente tupido.

Ya por la tarde intervino Kjell Aleklett. Esta ponencia me la perdí porque tuve que atender dos entrevistas realizadas por la UNED (el equipo de Barbastro y uno especialmente enviado desde Madrid). Según me contaron, Kjell hizo una presentación clásica y muy didáctica de los aspectos claves del peak oil y el fracking; a destacar cómo la creciente contribución de petróleo ligero de roca compacta (Light Tight Oil) explotado en los EE.UU., al ser inútil para producir diésel, está agravando el pico del diésel.

A continuación hubo una tabla redonda sobre fracking con dos geólogos españoles, Marcos Aurell y José Luis Simón, y un ingeniero, José Luis Rubio. Yo me la perdí también, prácticamente entera, por estar atendiendo a los chavales del documental. Sí que llegué a escuchar que, a pesar de que algunos de los allí sentados no se calificaban a sí mismos como "anti-fracking", todos tenían claro que en España este tipo de recurso no tenía grandes perspectivas y que difícilmente saldría rentable su explotación.

La última presentación del jueves corrió a cargo de Pedro Prieto. Con un verbo irrefrenable y cervantino cual suele, pesadilla de los pobres traductores, Pedro nos hizo reír de lo lindo con un tema tan serio y tan grave como nuestra imposibilidad de encontrar fuentes de energía alternativas a los combustibles fósiles. Le dedicó especial atención (e intención) a una discusión de los muchos problemas y limitaciones de la energía nuclear, pero no se quedó corto a la hora de desmontar cualquier mito renovable, incluida, ay, la solar de concentración. Impagable e imprescindible.

El viernes comenzó con una minuciosa y preciosa presentación de Alicia Valero sobre el uso cada vez más intenso de todos los elementos de la tabla periódica, el cenit productivo de las minas de donde estamos extrayendo estos materiales y nuestra invencible tendencia a dispersarlos o usarlos de tal modo que los hacemos imposibles o muy difíciles de reciclar. El tema es de una seriedad y gravedad difícil de despreciar, y Alicia presentó brillantemente su exhaustivo análisis. Además del problema con los metales de uso industrial, mención particular merece el problema del pico del fósforo y su impacto en la agricultura, de lo cual hemos hablado en este blog en varias ocasiones. Coronó su presentación con un vídeo preparado especialmente por su centro, el CIRCE, para concienciar sobre el problema; no pude evitar recordar cómo hace tres años desde el CIRCE (no Alicia, por cierto) se envió en Barbastro un mensaje mucho más positivo sobre las posibilidades de futuro. Quizá fue Alicia la primera ponente en pronunciar la palabra que, por repetida, marcaría la segunda jornada: "colapso".

A continuación Gorka Bueno presentó su análisis sobre el futuro del transporte en el País Vasco, detallado y minucioso, valorando cinco escenarios diferentes y siempre en vista de intentar conseguir cumplir los objetivos de reducción de emisiones de CO2 y de pasada de adaptarse a los problemas de agotamiento de combustibles fósiles, que no eran el foco de su trabajo pero del cual Gorka era obviamente bien consciente. La mala noticia es que ningún escenario conseguía llegar a los objetivos fijados para 2050, y la conclusión de Gorka, que ya habían esbozado Pedro y Alicia y aún se repetiría varias veces, es que hace falta más que tecnología para resolver este problema, y fundamentalmente de lo que estamos hablando es de un cambio social. Triste, y pesimista, la reflexión de Gorka de que hasta que no nos demos de bruces no reaccionaremos.


Y entonces llegó Gonzalo Escribano. Este profesor de economía de la UNED, también director del programa de energía y cambio climático del políticamente influyente Real Instituto Elcano, cogió su dietario y estuvo hablando bastante más de la hora que tenía asignada, hilando temas al vuelo sin un orden particular y sin mostrar gráficas o datos con los que fundamentar sus muy osadas afirmaciones delante de un grupo de especialistas que, a mi entender, conocían mucho mejor que él de lo que estaba hablando. Su intervención fue un breve paréntesis de BAU e irrealidad, más propio de una profesión de fe religiosa que de una presentación científica. Dejando de lado afirmaciones que él veía completamente naturales aunque en realidad destilaban cierta ideología, fue chocante oírle afirmando muchas cosas absolutamente infundadas. Por ejemplo, que Arabia Saudita tiene una capacidad ociosa de más de 3 millones de barriles diarios gracias a Ghawar (cuando cualquiera que se moleste en mirar los datos verá que con la entrada en línea de Manifa y la resucitación de Khurais y Shaybah a Arabia Saudita no le queda nada más para añadir, mientras en Ghawar sale más agua que petróleo y posiblemente está ya agotado en un 90%). Otro ejemplo: según Escribano en EE.UU. ya casi no consumen carbón gracias a la revolución del shale, a pesar de que las estadísticas del anuario estadístico de BP no parecen darle la razón (lo malo de hacer afirmaciones exageradas y no cuantificadas: obviamente el consumo ha bajado, pero no hasta desaparecer).


También me llamó la atención su apuesta porque España se convierta en un nodo exportador a Europa del gas argelino; sin duda no debe saber que aparte de haber superado su particular peak oil, Argelia está empezando ya la fase de declive tras su pico de producción de gas:



Al menos Escribano reconoció que la fiebre del fracking no durará mucho en los EE.UU., y que no cabe esperar gran cosa de este tipo de recursos en España. Para nada se le ocurrió que el negocio fuera una ruina, especialmente con precios del gas tan bajos (lo que el consideraba la resultante de la perfecta y maravillosa competencia en un mercado que cree libre). Al acabar su presentación le agradecí su exposición, pues nos había mostrado claramente cómo piensan los gestores políticos, y le pregunté por el peak oil, dado que el congreso iba de eso. Respondió que él no sabe de eso porque es economista y no geólogo (!!), siguió con el ridículo meme de "hace 30 años que queda petróleo para 30 años" (la vieja falacia P/Q) y remató con el aún más viejo y estúpido chascarrillo de que la Edad de Piedra no acabó por falta de piedras; básicamente, tomándonos por tan imbéciles como para no haber oído y refutado mil veces argumentos tan banales y conocidos. Me quedó claro que a este señor la próxima oleada recesiva y de fuerte volatilidad en el precio del petróleo le pillará por sorpresa, aunque dadas sus habilidades oratorias seguro que encontrará una excusa del día para salir al paso. Tras escurrir el bulto en varias preguntas más se largó sin esperar a la siguiente ponencia, de la cual hubiera podido aprender algo sobre aquello en lo que se cree experto. Se fue sin ser consciente del ridículo que había hecho.


Y es que la última ponencia de la mañana corrió a cargo de Gail Tverberg. Precisa, incisiva, demoledora, Gail detalló sus ya famosos 12 principios de la conexión entre energía y economía, no aptos para economistas bautomáticos. La gráfica más aterradora de esa presentación seguramente ya la conocen: la previsión de Gail sobre el rápido descenso de la disponibilidad de todas las formas de energía en los próximos años.


Lo malo es que el argumento de Gail sobre la forma de esa curva es bastante sólido: sin otra fuente de energía que tome el reemplazo será imposible mantener los niveles productivos máximos teóricos una vez que empiece el declive y éste será bastante abrupto. Algo que podremos comprobar durante los próximos años.


La siguiente ponencia, a primera hora de la tarde, fue impartida por Ugo Bardi. Grandísimo comunicador, Ugo sabe ganarse la audiencia en los primeros minutos con trucos de prestidigitador experimentado, para después embarcarle en un viaje a través de modelos simplificados pero cada vez más complejos. Después de mostrar convincentemente que la dinámica de sistemas permite entender la simple complejidad que subyace a nuestros dos mayores retos de sostenibilidad ahora mismo, es decir, el agotamiento de los recursos y el cambio climático, llegó a sus conclusiones... que fueron ninguna. No hay conclusión, no hay bala de plata, no hay una salida simple. Su charla concluyó de una manera abrupta, un tanto triste, sin apuntar a direcciones concretas, sino abriendo esta discusión para convertirla en una reflexión colectiva.



Tras tan anticlimática finalización, llegó Marga Mediavilla y en cierto modo remató la faena. Marga explicó detalles del modelo que han desarrollado en la Universidad de Valladolid para hacer el diagnóstico del futuro de la energía y sus usos en los próximos años. Para alimentar su modelo han tomado una aproximación muy conservadora, asumiendo que los parámetros toman los mejores valores posibles, no consideran la TRE de las fuentes de energía, etc. Aún así, se ve que hay una desviación considerable entre los escenarios de crecimiento y lo que pueden dar nuestras fuentes de energía, incluso con sustitución ideal por renovables, en un plazo de como mucho 20 años. Pero lo terrible viene cuando se examina el transporte: las desviaciones son ya insalvables, en cualquiera de los escenarios considerados, antes de 2020 (por eso mismo en esta edición los vallisoletanos han dedicado su excelente curso de cada año al tema del transporte). Margarita exponía sus resultados como disculpándose, como queriendo decir: "No es esto lo que querría traeros, pero es lo que hay". De ahí al final de su presentación fue desgranando una serie de características de nuestro sistema económico y cómo hemos caído en esta trampa. Ahí fue cuando yo llamé a la bicha por su nombre y, al darme turno para hacer una pregunta, dije que en realidad nuestro mayor problema para superar la situación actual es que lo que decimos contradice las tesis fundamentales del capitalismo. Y no pregunté nada.

Hubo finalmente una mesa redonda, con tres exposiciones cortas y un debate con los tres ponentes. El primero fue mi compañero y asiduo contribuyente de este blog, Antonio García-Olivares, que con su voz firme y su habitual solidez intelectual desgranó las razones objetivas por las que el capitalismo está en su fase terminal y cuáles pueden ser las alternativas a su finalización. Ponencia breve pero muy técnica, y muy recomendable para los que aún creen en el futuro del capitalismo.
A continuación habló Xoan Ramón Doldán, presidente de la asociación gallega Véspera de Nada y economista ecológico, que con tono de gallego apacible fue asestando puñetazo dialéctico tras puñetazo dialéctico a las bases conceptuales y prácticas de nuestro actual sistema económico, prácticamente no dejando títere sin cabeza; quizá el tono constante de voz y la rapidez expositiva no facilitaban la digestión adecuada de tanta información.
Por último, Juan del Río, como representante de Cardedeu en Transició, hizo una presentación muy ligera, más activista y menos técnica que todas las anteriores, para explicar que hay futuro y esperanza si creemos en ella. Las preguntas del público durante la mesa redonda merecieron mucho la pena, aunque (o quizá precisamente por) se trataran temas tan poco agraciados como el de la violencia durante la transición. 

El resumen de esta edición es que el pesimismo se ha vuelto absoluto. En la primera edición la mayoría de las ponencias respiraban un cierto tecnooptimismo, con varias ponencias que discutían fuentes alternativas para conseguir energía y/o escenarios más o menos adaptativos; en aquella ocasión yo formaba parte del reducido grupo de cenizos que veíamos una y otra dificultad prácticamente insalvable en el horizonte. Yo no he modificado mucho mi postura, quizá soy un poco más pesimista ahora que entonces, pero curiosamente ahora muchos de los que entonces me tomaban por alarmista me han dejado atrás en ese descenso a los infiernos. La palabra más repetida estos días ha sido "colapso", el cual la mayoría de los ponentes dan por seguro. Por repetir la broma que hicimos durante esos días, los que allí estábamos nos podíamos agrupar en tres grupos: pacos, mocos y cocos (según fuéramos parcialmente, moderadamente o completamente colapsistas - él único que se salía de esta clasificación fue Gonzalo Escribano, al que podríamos definir de coqueco: "¿Colapso? ¿Qué colapso?")


No querría acabar esta crónica sin hacer una mención, breve, a la componente humana del congreso, a esas gentes que estaban allí, oyendo como los ponentes iban progresivamente laminando sus esperanzas de futuro. Como en la pasada edición, muchas personas anónimas acudieron a Barbastro, haciendo un gran esfuerzo personal puesto que el congreso tenía lugar en días laborales. Algunos representaban a diversos colectivos concienciados con la problemática del agotamiento del petróleo y las consecuencias que está trayendo esta loca huida hacia adelante; los más activos, los de los colectivos antifracking. Particularmente me resultó destacable la especial madurez en estas lides de los chicos de Fracking Ez, que aunque no intervinieron en los turnos de preguntas hicieron contactos y tomaron buena nota de todo lo que allí se decía. Tres años y medio han pasado desde el último congreso de Barbastro y la sociedad española es más pobre, y muchos de los asistentes vinieron de manera precaria, algunos durmiendo en la furgoneta con la que habían acudido. La solidaridad y la coordinación entre los asistentes posibilitó que muchos de ellos, con más voluntad que medios, pudieran aprovechar estas jornadas, e incluso un pequeño grupo de entusiastas aprovechó para rodar un pequeño documental. Como en la pasada vez, la organización del congreso fue una ayuda continua y eficaz en los mil detalles que iban surgiendo cada día; gracias de nuevo a Carlos, Marta y Pili, y sobre todo a David, quien en su múltiple rol de coordinador, moderador y conductor del congreso puso una cara humana al enlace institucional.

Todo apunta a que el colapso será rápido, y más dada la ceguera de aquellos que asesoran a nuestros gobiernos creyéndose expertos sin serlo. Lo preocupante es que el colapso puede ser inminente, como ciertos expertos apuntaron. Barbastro ha enviado un mensaje, alto y claro, a la Tierra; una suerte de "Última Llamada" somontana. Ojalá esta vez haya alguien escuchando al otro lado.

Salu2,
AMT
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Crisis del Estado: una perspectiva desde la crisis energética

8 Octubre, 2014 - 07:27


Queridos lectores,

El tema que hoy abordaré pertenece a un tipo difuso de cuestiones de los que prefiero no hablar. No me gusta hablar de estos temas no por que sean tabú, sino porque no me considero suficientemente capacitado y con el conocimiento adecuado como para abordarlos apropiadamente, con lo que más que en otros casos lo que pudiera decir es fuertemente discutible y hasta erróneo, al menos en parte. En suma, que mi opinión sobre estos temas no es más cualificada que la de cualquier otro ciudadano y, por tanto, no me parece que sea correcto airearla desde este blog, dándole una relevancia que no tiene. Sin embargo, noto que progresivamente las discusiones en internet y otros medios se van enconando a medida que nos acercamos a la siguiente gran oleada recesiva global (de la cual la actual tendencia a la baja de los precios del petróleo es un claro síntoma, puesto que no ha aumentado la producción pero los precios bajan ergo es la demanda la que retrocede porque se está destruyendo fruto de la recesión que avanza - y no de la eficiencia, como a veces se dice para confundir aún más). Y últimamente detecto que hay cierta confusión sobre el posicionamiento político, en claves muy clásicas y partidistas, de algunas figuras de la discusión de la crisis energética en español, y particularmente las mías. Posicionamiento partidista que no es relevante en absoluto, como tantas veces he repetido, y que perjudicaría a la transmisión de un mensaje de carácter transversal y no partidista. 

Sin embargo, y a pesar de todas las prevenciones que acabo de expresar, creo que es interesante aclarar una cuestión clave para entender por qué el binomio capitalismo-comunismo está a mi modo de ver trasnochado, y por qué deberíamos explorar otras dimensiones de la discusión. Esencialmente, discutiré sobre el papel del Estado tal y como yo lo veo con mis limitados conocimientos, y por qué creo que lo que tenga que venir no podrá parecerse en nada a los dos sistemas nominalmente más opuestos aunque se basan, ambos, en un fuerte estatalismo.


El papel del Estado
Existen muchas discusiones historiográficas y antropológicas sobre el origen y función del Estado, de las cuales soy bastante poco conocedor. Sin embargo, hay una serie de características que se atribuyen con bastante consenso al Estado. Una de ellas es que el Estado es el depositario del derecho a la violencia legítima, es decir, es el único agente que tiene derecho a actuar violentamente en la defensa de un bien percibido como común si no existe ningún otro medio para garantizarlo. El Estado, que en sí no es más que una serie de instituciones creadas en algún momento para la gestión de un país, se convierte por virtud de este y otros derechos en un sujeto de derecho, es decir, en un ente con derechos y deberes y que es reconocido por otros sujetos de derecho como él. Por decirlo más simplemente, el Estado español es reconocido como el interlocutor válido para discutir cualquier cosa que tenga que ver con el territorio que administra, es decir, España.

Dado que el Estado tiene el monopolio de la violencia legítima, cualquier violencia ejercida en su territorio por alguien que no es el Estado pasa a ser ilegítima. Para que las cosas queden más claras, el Estado, usando su capacidad legislativa, promulga leyes que explicitan la no legitimidad de esas acciones por medio de disposiciones legales, que establecen condiciones penales para los contraventores. Es decir, el Estado establece con leyes qué castigo corresponde a quien ejerza determinado tipo de violencia que no esté amparada por el propio Estado.

Puesto que el Estado tiene derecho de violentar cualquier aspecto de nuestra convivencia (por ejemplo, disparando contra el atracador de un supermercado si éste pone en peligro la vida de otros, o bien desautorizando ciertas reuniones masivas y enviando antidisturbios a apalear a los manifestantes si no se van, o bien enviando a la cárcel a quien no paga sus impuestos), el Estado tiene un gran poder sobre todos nosotros y por eso es preciso que se definan muy claramente cuáles son los fines del Estado y que haya un gran consenso social de que esos fines son legítimos. Aquí viene uno de los aspectos más delicados del encaje estatal: dado que en los sistemas democráticos se reconoce que la soberanía reside en el pueblo, todo el poder en realidad emana del pueblo y el Estado, que es un sujeto aparte pero con el gran poder de la violencia como hemos comentado, debe su poder a ese pueblo que en realidad se lo ha entregado. Por lo tanto, el Estado debe interpretar correctamente el dictado del pueblo, y de ahí la gran importancia de que las instituciones del Estado sean transparentes y democráticas, como una vía para asegurar que se está cumpliendo la voluntad del pueblo.

Como todos sabemos, los Estados modernos son estructuras de una gran complejidad, y para su gestión se requiere de funcionarios especializados y con experiencia. Permítanme un inciso aquí: la palabra "funcionario", en España como en otros países, tiene muchas connotaciones negativas porque la mayoría de la gente suele asociarla con algún "funcionario de ventanilla" indolente que le ha tocado sufrir en el curso de algún trámite con la Administración; y los think tanks liberales, en su cruzada por adelgazar el Estado de todo lo que no es el monopolio de la violencia (curiosamente, o no tanto, como veremos) suelen aprovechar esta mala percepción para usar la palabra "funcionario" como un insulto. Sin embargo, cualquiera que haya tenido tratos con empresas de gran tamaño y complejidad se habrá encontrado con administrativos que realizan funciones en todo análogas a las de los funcionarios de ventanilla y de similar indolencia; se ve, pues, que lo que favorece tal actitud (que en realidad ni siquiera es mayoritaria pero que es más visible por ser una actividad de cara al público) es el tipo de trabajo administrativo tedioso y con nulos incentivos. Por demás, se suele ignorar que la mayoría de los funcionarios son maestros, profesores universitarios, médicos, enfermeras, policías, militares, bomberos, inspectores de hacienda, científicos, guardias forestales, letrados, fiscales, jueces y un largo etcétera de técnicos de lo más diverso cuyo trabajo no siempre es visible pero es fundamental. Fruto de esta complejidad del Estado que comentamos se requiere mantener estos cuerpos de funcionarios especializados, qué lógicamente no pueden ser sustituidos al ritmo de la alternancia democrática del país. Por eso es exigible que los funcionarios trabajen de manera fiel al servicio del Gobierno de turno en pro del bien del país, al margen de sus propias convicciones partidistas. A cambio, se les da un estatuto laboral especial, que de viejo y más en estos tiempos inciertos se percibe como un privilegio inadecuado.

¿Qué sucede cuando un poder lo suficientemente fuerte, típicamente económico, corrompe algunas estructuras clave del Estado? Que el Estado se desconecta de la fuente de su legitimidad, que es el consenso social, y actúa en beneficio de esos otros intereses, por supuesto de manera sibilina para evitar una revolución popular.  No creo que merezca la pena poner ejemplos porque estoy seguro que se les ocurrirán a Vds. solitos bastantes sin tener que esforzarse mucho. De hecho, el poder económico o de otro tipo no necesita para sus fines corromper demasiado todas las estructuras del Estado porque por construcción los Estados tienden a estar fuertemente jerarquizados y centralizados; si se gana el control de la cúspide (por ejemplo, el Gobierno) o de las estructuras inmediatamente inferiores (los altos funcionarios) todo el resto de la maquinaria del Estado trabajará de manera ciega e implacable en pro de ese poder corruptor, en aplicación de la máxima de que los funcionarios de rango inferior tienen la obligación de acatar y servir fielmente a lo que se les requiere por su condición de servidores públicos, al margen de sus preferencias ideológicas.

Por tanto, la estructura piramidal y no deliberativa del Estado le hace más vulnerable a la injerencia ilegítima de agentes no populares, lo cual da acceso a estos agentes a formas incuestionadas de violencia, no siempre física. Se tiende a pensar que cuando esto pasa es por un defecto concreto del Estado o incluso de la sociedad que lo padece. Por el contrario, desde mi insuficientemente documentado punto de vista pero basándome en la observación empírica de que no hay Estado no corrupto, sólo grados diversos de corrupción, yo creo que la corrupción es una característica inherente de los Estados. Más aún: que el papel del Estado se ha ido reforzando a lo largo de la historia en simbiosis con la injerencia cada vez mayor de los poderes económicos, de modo que al final el defecto de la corrupción estatal no es accidental sino estructural.

Capitalismo y comunismo

Los dos grandes sistemas socieconómicos que han dominado la discusión del siglo veinte son el capitalismo y el comunismo (usar estos nombres es una simplificación semántica, pero para no hacer esta discusión más farragosa ruego a los más quisquillosos que me lo acepten). Al margen de discusiones teóricas, la práctica de la implementación de ambos sistemas ha sido completamente dependiente de la existencia de un Estado, y en los casos en que éste no existía como tal se le acabó creando para beneficio del sistema económico. A mi modo de ver, el carácter estatalista del comunismo y el capitalismo no es una coincidencia, sino una necesidad de ambos sistemas para conseguir sus fines. En el caso del comunismo de corte soviético y similares, la necesidad de un Estado fuerte resulta evidente para todo el mundo: estamos hablando de una economía planificada, que impone restricciones a todo tipo de actividades y que supervisa hasta la extenuación detalles de la vida pública y privada de sus ciudadanos. En el caso del capitalismo, la percepción popular, alentada desde ciertos sectores de la sociedad, es que es un sistema de libertad y que cualquier injerencia del Estado es en realidad perjudicial; parecería, por tanto, que el capitalismo es de algún modo contrario a un Estado fuerte. Nada más lejos de la realidad. La economía capitalista moderna está más planificada que nunca y la percepción de libertad, de capacidad de elección, no es más que una hábilmente construida ficción. Muchas grandes empresas necesitan que el Estado las subvencione o las favorezca indirectamente coaccionando a sus ciudadanos a consumir sus productos o mediante exenciones de impuestos. Tiene toda la lógica del mundo: la inversión que estas empresas hacen en influir sobre los Estados aumenta sus beneficios, en tanto que el Estado se beneficia del control social que aseguran estas empresas, a través de sus trabajadores y su control sobre los medios de comunicación: he ahí la simbiosis Estado-capital en los Estados capitalistas. Los casos en los que el Estado favorece de manera descara a las grandes empresas no son aislados sino repetidos: la gran industria aeronáutica se sostiene gracias a los pedidos de aviones militares (si alguien me puede pasar el enlace que colgué hace semanas en facebook...), los grandes bancos son rescatados cuando hacen inversiones masivamente ruinosas, el sector del automóvil es apoyado con sucesivos planes estatales de subsidio a la compra de un automóvil nuevo, las petroleras reducen impuestos, las grandes eléctricas consiguen regulaciones favorables a sus intereses y en contra del bien común... Y eso por no hablar de los escándalos ambientales, a veces con graves consecuencias para la población, acallados incluso por la fuerza gracias el control de un Estado plegado a intereses de un capital que no conoce fronteras ("Recordad Bhopal"). No hay gran sector de la economía capitalista de hoy en día que no esté apuntalado por el Estado, y esto no es de ahora, por culpa de la crisis, sino que lleva mucho tiempo siendo así. De hecho, si uno se molesta en bucear en los libros de Historia verá que en la configuración de los modernos Estados capitalistas la cosa siempre ha sido así. Solamente es ahora que la desconexión de la voluntad del pueblo soberano es más evidente; por ejemplo en España con la Iniciativa Legislativa Popular que promovía la dación en pago de viviendas hipotecadas (con el respaldo de casi millón y medio de firmas) ha sido básicamente ninguneada en su tramitación parlamentaria. El menosprecio del Estado a la voluntad del pueblo tampoco es cosa nueva sino, también, de siempre; simplemente antes la gente se ganaba mejor la vida y prefería seguir con ella a empeñarla en la empresa de plantarle cara a los abusos del Estado, cosa casi siempre inútil.

Si se mira con atención las diferencias entre comunismo y capitalismo no son tan grandes. El comunismo soviético fue bastante menos eficaz desde el punto de vista productivo y generó muchas ineficiencias, en muchos casos fruto de la desafección de las clases populares con los objetivos del Estado (algo muy natural si tenemos en cuenta que el estado soviético rechazaba de plano la soberanía popular aunque formalmente dijera defenderla). Sin embargo, con la implementación de ciertas medidas clave el comunismo chino ha evolucionado en las últimas décadas hacia cotas de productividad superiores a las de Occidente, demostrando que un país comunista puede ser tan capitalista-estatalista como cualquier democracia occidental, y sin el sobrecoste (económico) de la democracia.



La crisis del Estado, ¿consecuencia de la crisis energética?

Se puede argüir que la crisis del Estado, y particularmente la de los estados capitalistas como éstos en los que vivimos, comenzó hace ya mucho tiempo. El síntoma más claro de esta crisis de legitimidad fue el rechazo a la injerencia en guerras en tierras extranjeras en defensa de espurios y a veces absurdos intereses, cuyo máximo exponente fue los movimientos de rechazo a la guerra de Vietnam en EE.UU. a finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado, o el rechazo a la 2ª Guerra del Golfo a principios de este siglo. 

También es legítimo argumentar que la proliferación de publicaciones independientes favorecida por la difusión de internet aumentan el foco y la inspección de las disfuncionalidades del Estado, y en cierto modo agravan la percepción de las mismas, lo cual tiene también una parte importante de razón.

Sin embargo, lo que está haciendo intolerable la situación de ninguneo de la voluntad popular que ya dura desde décadas son las crecientes dificultades económicas de las familias. Es debido al malestar popular, que ya no puede ni beneficiarse de un cierto bienestar material, el que lleva al cuestionamiento sistemático de diversos roles que ejerce el Estado.  Las menciones al Estado disfuncional saltan continuamente en las conversaciones cotidianas, con especial énfasis en los casos concretos y personalizados de corrupción, pero con un trasfondo de desconfianza generalizada al buen hacer e incluso a los fines de la Administración (un ejemplo de rabiosa actualidad en España es el primer caso de infección por ébola en Europa, producido en Madrid por lo que muchos consideran una gestión negligente e imprudente de la asistencia a dos repatriados). Estos días resulta frecuente que una falsa noticia aparecida en una publicación satírica sea tomada erróneamente por algunos como verdadera, simplemente porque la atrocidad descrita resulta ya creíble en medio de la degradación actual (en la que, por ejemplo, se ve normal y aceptable dejar a niños cuyas familias ya no tienen otro sustento sin el apoyo del comedor escolar durante los meses de verano).

Por tanto, creo fundado decir que el cuestionamiento del Estado y el clamor ascendente por su reforma, por su regeneración, viene en mucho del descontento causado por la crisis económica interminable que vivimos. Crisis que, en última instancia, no podrá acabar nunca por culpa del descenso energético, por culpa de la crisis energética. 

¿Podrá un Estado centralizado y complejo mantenerse en una situación de retornos decrecientes, de descenso de la actividad económica, de disminución de ingresos? Está claro que no si este descenso es severo. Y dado el curso previsible de los acontecimientos (sin necesidad de ir a escenarios más dramáticos) parece evidente que los Estados capitalistas llegarán en algún momento a su fin. Y el momento clave que marca su desaparición es el momento de perder su poder principal: el monopolio de la violencia. Cuando el Estado deje de pagar sus nóminas a la policía dejará de poder imponer su voluntad, y en ese momento dejará de existir en la práctica.



El futuro post-estatalista 

¿Qué futuro le espera a nuestros países tras el fin de sus respectivos Estados? Nadie lo sabe con certeza y este tema, sobre el que expertos han teorizado desde hace décadas, es todavía menos propicio para mis nada autorizadas divagaciones personales. Quizá algunos países conserven Estados más simplificados, quizá en otros se recuperen formas de organización anteriores, muchas de ellas democráticas; otros países, por desgracia, sucumbirán bajo un nuevo yugo feudal, y en cualquier caso la disgregación será la norma. Lo que sí que tengo claro es que el futuro dependerá de las decisiones que tomemos ahora. Nada está perdido si no queremos que lo esté. Quizá el primer paso para saber dónde se encuentra ese futuro que a todos nos interesa construir, tanto al obrero de la fábrica como a su patrón, es salirnos de los viejos esquemas de discusión y empezar a mirar a dimensiones del debate largamente ignoradas, como por ejemplo las que tratan de los límites ecológicos de este planeta que tenemos que compartir.


Salu2,
AMT
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La ficción de la elección

3 Octubre, 2014 - 09:27


Queridos lectores,

En el curso de una discusión reciente con una persona honestamente convencida por las tesis de ciertas corrientes económicas que simplificando excesivamente llamaríamos "liberalismo económico" una idea que surgió repetidamente fue el concepto de libertad, obviamente en su acepción económica. Y es que una de las ideas centrales del liberalismo económico es que se le ha de dar plena libertad de elección a los agentes económicos para que las relaciones entre ellos vengan mediadas por un mercado, libre por supuesto, como medio más eficiente para la regulación de tales relaciones. Planteada de esta manera, yo no tengo grandes objeciones a esta formulación. Que los agentes gocen de libertad para elegir, no ya en cuestiones económicas sino que en cualquier otro aspecto de su vida - a veces los neoliberales parecen olvidar que hay vida más allá del mercado -, parece completamente deseable, con la única salvedad de que sus acciones deben ser respetuosas con la ley y en particular no deben ser lesivas con los derechos de algún otro. Por otro lado, parece completamente lógico y razonable que en general las relaciones económicas las medie un mercado libre. 

En realidad aquí está parte de la trampa de la frase anterior: el mercado libre es una entelequia. Los neoliberales aceptan que no existe tal mercado libre en la práctica, pero según ellos lo ven eso es debido al exceso regulatorio y las extralimitaciones del Estado, y que lo que hay que hacer es desregular el mercado y minimizar el Estado. En realidad lo que sucede es que, independientemente del Estado, el mercado tiene ineficiencias intrínsecas (como se explicaba en detalle en la serie Ciudadano K del discontinuado Acorazado Aurora), cosa que se conoce y se puede explicar teóricamente desde hace siglos, aunque actualmente los neoliberales escriben ríos de tinta para justificar lo injustificable olvidando deliberadamente todo el trabajo anterior. Por otro lado, como ya explicamos en este blog, cuando los liberales reclaman un mercado libre en realidad por lo que abogan es por un mercado natural, puesto que sin ningún tipo de regulación el mercado tiende a ser la ley de jungla, en los que los más poderosos acaban por la vía de los hechos imponiendo sus reglas, como veremos después en algunos ejemplos. 

El pensamiento liberal se distingue por cuatro características peculiares:
  •  Muchas de sus afirmaciones son de carácter no empírico y no verificable; por ejemplo, cuando se postula las bondades de entes inexistentes y muy probablemente inalcanzables como el libre mercado, la perfecta competencia o la infinita sustitubilidad de los factores de producción.
  •  Se basa en conjunto de ideas abstractas, al margen del mundo físico y en abierta contradicción con él; por ejemplo, la idea de postular y aceptar como beneficiosa la idea del crecimiento infinito en un planeta limitado, o que el mercado se hará cargo de las externalidades, no importa como sean de dañinas, a pesar de la abundante evidencia en contrario.
  •  Siempre encuentra múltiples y complejas explicaciones a posteriori para justificar por qué las cosas no se producen según sus postulados. Ejemplos hay a punta pala: si el empleo sube es según unos gracias a las políticas del Gobierno y según otros debido a la favorable coyuntura internacional; si la balanza comercial es positiva es debido a la mejora del sector exterior, aunque en realidad lo que más cae es el consumo interior, etc. Casi nadie se molesta en examinar los datos que avalen las afirmaciones hechas, y en casi ningún caso nadie se cuestiona que es imposible que todos los países del mundo sean exportadores netos, o que se pueda crecer infinitamente en un planeta finito. Un caso particular del interés de este blog es la evolución del precio del petróleo; casi cada día aparece un sesudo artículo dando la excusa del momento para justificar lo que se denominan "enormes subidas" o "bajadas en picado" del precio, cuando lo cierto es que el precio se ha mantenido en torno a los 100$ desde hace casi tres años. Y aunque ahora ciertamente hay una cierta tendencia a la baja, síntoma de la próxima oleada recesiva, no se puede analizar su evolución día a día sino que se tiene que mirar en el largo plazo, y es que los movimientos significativos se ven en el plazo de meses (excepto cuando se produce un infarto del sistema, como en Julio de 2008 que el precio aumentó de 100$ a 150$ en un mes).
  • Utilizan un lenguaje oscurantista, con términos abstrusos para explicar cosas simples. Además, se abusa de las cantidades relativas (porcentajes) sin ponerlos en contexto y sin dar una idea de cómo ha ido cambiando la cosa con el tiempo. El objetivo es dejar fuera a los no iniciados, hurtar de la vista las discusiones para los profanos, es decir, para los que no comparten esta manera de hacer las cosas y pueden presentar objeciones muy fundadas. Ejemplos hay a porrillo; tomo uno de ellos al azar: "El resultado previsto para PGE en 2009 supone incumplir el objetivo de un superávit del 0,02 por ciento del PIB aprobado para la Administración Central por las Cortes Generales en junio de 2008", según reconoce el propio Gobierno en el proyecto legislativo de los PGE. Un objetivo que fue "fijado en base al contexto macroeconómico recogido en el informe sobre la posición cíclica de la economía española elaborado por el Ministerio de Economía y Hacienda en abril, de acuerdo con los datos disponibles en ese momento""


Todo lo anterior muestra que en realidad la teoría económica dominante es en realidad un pensamiento de tipo doctrinario o, como explicamos, una religión.

La otra trampa que se esconde en ese falso concepto de libertad es que la elección no es libre en realidad. Aunque la idea es sobradamente conocida, se suele abusar de ejemplos concretos para dar la impresión de que la gente realmente escoge libremente lo que escoge, cuando en realidad está fuertemente condicionada, con habilidosos trucos de ingeniería social y comercial, a "necesitar" determinados productos que son de su "utilidad". Precisamente éstos tres son los conceptos clave en la discusión sobre la presunta eficacia e idoneidad de los actuales mecanismos de distribución económica: necesidad, utilidad y elección.

En un sistema capitalista como el nuestro, el diseño del sistema se dirige a maximizar el retorno del capital, lo cual implica maximizar el beneficio de cualquier actividad económica. Esto se puede conseguir aumentando precios hasta un cierto punto, pero esta estrategia tiene un recorrido limitado puesto que precios excesivamente altos destruyen la demanda y a partir de un cierto punto también la ganancia. Alternativamente, se puede maximizar el beneficio disminuyendo costes. Aquí hay varias estrategias posibles, una de las cuales es la explotación de economías de escala y el encontrar usos diversos para un producto principal que sea económico de producir. Uno de esos productos cuyo proceso productivo se ha maximizado es el maíz. El sirope de maíz se utiliza en multitud de productos alimentarios para darles gusto, color, valor nutritivo, etc; se sorprendería Vd. de la cantidad de alimentos y otros productos que utilizan el maíz en su producción. Como comentaban en el documental Food Inc, "Todos los productos de un supermercado remiten a un campo de maíz en Iowa". ¿Realmente ha escogido Vd. que todos los productos que hay en el súper estén hechos, entre otras cosas, de maíz? ¿Está Vd. seguro de que es sano añadirle sirope de maíz a prácticamente cualquier alimento preparado que consuma Vd.? ¿O más bien esta proliferación en el uso del maíz tiene que ver con que ha sido muy barato de producir durante todos estos años?

Si Vd. ha seguido la evolución del sector de la alimentación en los últimos años sabrá que en estos momentos aproximadamente el 80% del comercio mundial está en manos de cinco empresas. Este fenómeno no es exclusivo del sector de la alimentación; cada vez menos empresas cada vez mayores controlan una fracción creciente del mercado mundial. Esa concentración de la actividad en manos de muy pocos agentes podría llevar a pensar que de manera natural, en aras de la optimización productiva y el aumento de beneficio, la cantidad de productos diferentes que se ofrecen debería disminuir; sin embargo, basta con ir a un supermercado o a cualquier otro comercio para ver una increíble diversidad de productos, pequeñas variantes de la misma idea. ¿Qué significa esta proliferación de productos? La respuesta es bien conocida: es una estrategia de márketing para incitar al consumo, es sólo un estímulo a las partes más primitivas de nuestro cerebro: en realidad muchos productos son el mismo con diferentes envases. Y esa es sólo una de las estrategias de manipulación de masas para llevarles a consumir más y más. ¿Es Vd. plenamente libre cuando decide consumir en un ambiente creado especialmente para incitarle al consumo?

No sólo el márketing actúa como fuerte condicionante de las decisiones de consumo, sino también los hábitos y las convenciones sociales que se van estableciendo, oportunamente moldeadas cuando se detecta en ellas un mercado potencial ¿Elige la gente tener coche? No siempre; según dónde uno viva y dónde y en qué trabaje tener un coche es imprescindible. Las redes de transporte público no siempre cubren las necesidades de movilidad creadas a la población. ¿Ha elegido Vd. vivir donde vive o se ha visto obligado a ir a determinado sitio en función de su renta disponible y de dónde tiene Vd. su lugar de trabajo? Es un caso típico: persona joven encuentra un trabajo en una gran ciudad y busca algún lugar cercano donde residir, pero lo más cercano que es asequible a su renta está a 20 kilómetros de su lugar de trabajo y si se traslada en transporte público necesita más de una hora para llegar, pero puede reducir el trayecto a 15 minutos si se compra un coche de segunda mano, que le resulta muy asequible (casi nadie tiene en cuenta los costes reales por kilómetro de un coche, incluyendo combustible, amortización del vehículo, seguros, párking, averías, revisiones, multas...). La estructura social favorece determinadas elecciones, que no son sólo socialmente aceptables sino completamente naturales dados los condicionantes.

Yendo a cosas más superfluas: ¿Elige la gente tener móvil? Si uno se pasa fuera de casa muchas horas, tener un móvil es una buena manera de estas siempre localizable por sus seres queridos; además, con los sistemas de chateo electrónico actuales uno puede mantener un contacto con los amigos que le sirve para sobrellevar una jornada cargada de muchos sinsabores y cada vez menos motivaciones. No es estrictamente necesario, pero, ¿qué persona joven elegiría no tener móvil y además del tipo smartphone? Parecería un extraterrestre en su comunidad social. ¿Es una elección verdaderamente libre la de comprar un móvil? Y así la lista de elecciones bastante discutibles se va alargando, en todos los casos condicionados por un ambiente social que le empuja en una dirección determinada: ¿Se elige libremente comprar un piso en vez de alquilar? ¿Elige uno en total libertad la ropa que se pone, o tiende a escoger aquello que es socialmente más aceptado para el estrato en el que uno está? ¿Son completamente libres todas las decisiones que se hacen al comprar alimentos, productos de limpieza, muebles, vacaciones, etc?  Los valedores del libre mercado dirán que a nadie se le pone una pistola en el pecho, y eso es verdad, y también es cierto que cualquier persona puede decidir "salirse de la convencionalidad" y tomar una decisión que choca con las habituales, pero justamente de lo que hablamos es de condicionamiento, no de determinación: desde el punto de visto económico no importa si unos pocos individuos eligen otro camino si la mayoría va por la senda trazada. Hay una cuestión clara desde el punto de vista estadístico: si millones de personas toman decisiones dentro de un arco pequeño de opciones teniendo literalmente millones de posibilidades a su disposición eso significa que realmente no hay tantos grados de libertad como los aparentes, sino muchísimos menos. Realmente, son muy pocos los individuos realmente libres, puesto que desde hace mucho tiempo se mercantiliza la diferencia, y el mercado se apropia de la estética hippie, altermundista, eco, hipster... Se crean diversidad de nichos en el mercado para que aquellos individuos más críticos crean que son diferentes porque están clasificados dentro de una categoría igualmente mercantilizada pero menos numerosa.

Los adalides de las bondades de lo que ellos llaman libre mercado aceptan a veces que efectivamente la influencia social condiciona fuertemente muchas decisiones, pero que en eso el libre mercado no tiene la culpa, sino que es la sociedad, como si fuera un sujeto, quien toma sus decisiones, y como si los agentes económicos no influyeran en moldearlas. Sin embargo, resulta difícil creer tal cosa cuando los medios de comunicación se dedican a difundir continuamente publicidad en cuñas publicitarias y propaganda de un determinado modo de vida en todo el resto de contenidos. ¿Se ha sentido Vd. alguna vez identificado con los modos de vida y consumo de tanta y tanta serie televisiva o película cinematográfica? ¿Ha aspirado a ser como los personajes que tanto le gustan? ¿Se ha fijado que a veces el personaje lleva un tren de vida impropio para lo que deberían ser sus ingresos? La presión social existe, pero ésta se configura también a través de los mass media. En añadido, los medios de comunicación de masas sirven para crear, a veces, cuando es necesario, la ilusión de libertad: en algunos momentos se pone el foco en una pequeña anomalía y se hace creer que tiene una importancia que, a la luz de las estadísticas, no la tiene, todo con el fin de mantener la ilusión de libertad. 

La falta de libertad de elección no es fruto únicamente de la presión social y de las estrategias de márketing, sino también de la falta de información. Un mercado no puede ser, nunca, realmente libre si todos los agentes que en él participan no tienen la misma información y la misma capacidad de negociación, y ése no es el caso en muchos servicios básicos prestados por grandes compañías. ¿Entiende Vd. el recibo de la luz? ¿Tiene Vd. capacidad para negociarlo? Cuando va al súper, ¿tiene Vd. conocimiento de lo dañinas que son algunas prácticas de producción de los productos que consume? ¿Tiene realmente capacidad de elegir algo mejor, por ejemplo, ecológico? Todo ello es el resultados de un mercado mucho más natural que libre. 

Todo lo arriba expuesto nos ilustra cuál ha sido nuestro margen real de libertad durante las últimas décadas, pero ahora que estamos llegando a los límites del planeta, ahora que estamos inmersos en una crisis que no acabará nunca, un murmullo que se oía desde hace mucho pero permanecía oculto en las capas profundas de la sociedad se hace cada vez más insistente: quizá hay demasiado consumismo, quizá hay que acabar con hábitos de derroche, quizá tendríamos que abandonar lo superfluo. En los últimos tiempos, a medida que la crisis impide al capital alcanzar por medio de la producción sus tasas históricas de regeneración, éste va depauperando las rentas del trabajo y las administraciones públicas para continuar expandiéndose al ritmo habitual (huida hacia adelante con corto recorrido y potencialmente muy explosiva, pero que de momento nos hace avanzar rápidamente hacia La Gran Exclusión). Y en el fondo para favorecer esta expansión interna del capital se insiste en que los ciudadanos tienen que aprender a diferenciar entre necesidades estrictas y consumos superfluos. En algunos casos, se llega a culpabilizar al ciudadano por sus hábitos de consumo, lo que a veces llega al extremo de confundirle sobre el peso económico real de sus elecciones. ¿Cree Vd. que porque disminuya su factura eléctrica un considerable 10% va a mejorar la situación general? Aunque todos los domicilios redujeran un 10% su consumo eléctrico, el residencial es sólo el 10% del consumo total, o sea que ese gran esfuerzo repercutiría un 1% del consumo eléctrico total. ¿Y eso qué más da, además, en un país como España donde hay un exceso de capacidad instalada, donde sobra electricidad y a pesar de ello el consumo baja, porque no es electricidad lo que la sociedad necesita para funcionar, sino ese 80% de energía final no eléctrica y difícilmente electrificable que depende, mayoritarimente, del petróleo? Y, ¿es superfluo el coche? ¿Puede Vd. atender sus obligaciones diarias sin él? ¿Y qué haría sin la nevera, si no puede comprar los alimentos día a día por falta de tiempo? ¿Puede lavar menos ropa, por ejemplo usando el mismo atuendo más de un día seguido; se lo aceptarían en su entorno social y laboral? El hombre, como todos los seres vivos, está adaptado a su hábitat, pero una parte del mismo ha sido creado y recreado por la mano del Hombre y necesita también estar adaptado a él, a su tecno-hábitat, que le resulta tan vital como el hábitat de base propiamente biológica.
En realidad se tiene que intentar mantener la ilusión de libertad para evitar que la gente se revuelva contra lo que hay. La economía está más planificada que nunca: no sólo se planifica la producción, sino que se decide qué nuevos productos tendrán que consumir los ciudadanos. Ésta es la realidad de nuestra economía. Por eso un país comunista como China ha podido hacer una transición tan eficiente hacia el sistema actual: porque, en los aspectos claves, no hay una diferencia profunda; y China tiene además la "ventaja competitiva" de no ser una democracia. Y por eso es tan preocupante que se tome continuamente a China como baremo, como referente con el que compararnos: porque la diferencia más importante entre ellos y nosotros es el grado de autoritarismo.


La única elección real que se puede hacer (y que por tanto se ha de ocultar) es si queremos seguir con el sistema actual o intentamos construir uno nuevo, más igualitario y sostenible, algo diferente a todo lo que ha existido hasta ahora. Ésa es la elección real.





Salu2,
AMT
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El adiós al automovilismo

1 Octubre, 2014 - 10:20


Queridos lectores,

En medio de una vorágine de compromisos (sabrán que el lunes pasado comparecí ante la Comisión de Energía del Parlamento Vasco y que la semana que viene iré a Barbastro vía Roma), Demián Morassi me ha ofrecido este texto breve con sus reflexiones sobre el fin de la era del automóvil, tema que ya se ha discutido varias veces en este blog, aunque él se centra en un aspecto muy concreto: el automovilismo. Sus reflexiones me parecen bastante acertadas, aunque no serán del gusto de todos. Les dejo con Demián.

Salu2,
AMT

El adiós al automovilismoPor Demián MorassiLas carreras de auto nacieron para promover la ingeniería automovilística, apoyado por los Estados que podrían demostrar en las competencias internacionales sus avances o los de las empresas nacionales. El público se sumó fervoroso a esta disciplina "deportiva", aunque las comillas están demás para los pilotos, que debían soportar en su cuerpo el estrés y la coordinación visomotora de ir durante una hora a velocidades superiores a lo que el común de la gente podía aspirar. En algunos países el fanatismo por la escudería, en otro por los pilotos, hizo de esta actividad un entretenimiento de masas que no tardaron en ser parte del interés de todas las empresas para participar como anunciantes y los autos se volvieron un collage de logotipos empresariales. Y se multiplicaron las variantes, de la Fórmula 1, a las carreras de turismos, al rally, a las aventuras postcoloniales del tipo Paris-Dakar, Camel Trophy o las carreras ilegales urbanas.Las carreras de autos también dieron enormidad de frutos en el entretenimiento infantil: hemos jugado a "Las mil millas", a los cochecitos de colección, a los videojuegos más adrenalínicos, hemos visto películas (a esta altura "Rápido y furioso" debe ir por la saga número 18), dibujitos animados como "La carrera de los autos locos". En cada país los grandes corredores están en el top ten de deportistas de la historia, desde Fangio en Argentina hasta Alonso en España, de Ayrton Senna en Brasil a Schumacher en Alemania.Pero debemos decirle adiós.Hoy en día debemos tratar que nuestros hijos no sueñen con la velocidad, se olviden del auto como fuente de entretenimiento y busquen otros símbolos, otros objetos de culto.Va quedando menos petróleo y hay que cuidarlo para lo que consideremos necesario para la transición, hay que promover actividades deportivas limpias, que no generen gases de efecto invernadero, hay que evitar que seamos meros observadores que pagan a una serie de grupos empresariales que no buscan promover la ingeniería de las naciones sino vender espacios publicitarios y ganar dinero con las televisaciones.La lucha por dejar el automovilismo va a ser dura como lo puede ser el fin de las corridas de toros. Algunas ciudades lo lograrán más rápido y otras no podrán contra el lobby o las mafias del sector.Los partidos políticos o las organizaciones ecologistas pueden tomarlo como elemento de campaña. El automovilismo sigue siendo ante todo un entretenimiento masculino, y ya no de una multitud fanática como en otras épocas, por lo tanto la mayoría aceptaría si se le dan las dos razones básicas: cuidar el recurso y bajar las emisiones. ¿Qué hacer con los que viven de este mundillo? No tengo la más p... idea. Perdón, vislumbro que las empresas anunciantes se dedicarán al ciclismo, las carreras de veleros, etc., los mecánicos van a tener mucho trabajo cuando cierren las automotrices y haya que ir volviendo a poner en condición una flota de usados cada vez mayor, los ingenieros se las ingeniarán y las pistas de carrera serán parques para pasear en bicicleta y hacer grandes huertas urbanas colectivas (deben tener buena tierra ya que el césped se ve impecable).Adiós a todas las revistas de automovilismo, a los programas de televisión, a las apuestas, a las mujeres objeto que le dan el trofeo a nuestro campeón, adiós al derroche de champagne, a las banderas de Ferrari (y a Ferrari también),  a los que se meten en la ruta del rally arriesgando su vida para que lo despeine su ídolo y a las muertes espectaculares en el Dakar. Adiós.
 
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La ilógica financiera

26 Setembre, 2014 - 06:25


Queridos lectores,

A medida que se multiplican los signos de que el mundo avanza hacia una nueva recesión global, se van produciendo día sí y día también noticias que pasan con cierta sordina en los medios de comunicación, pero que cuando se observan con un poco de atención demuestran que nos estamos precipitando lentamente en un abismo del cual ya no podremos salir. Fijémonos en una de ellas, sacada de Reuters: "La petrolera Total prevé vender más activos y reducir la meta de producción de petróleo". Total es una de las cinco grandes compañías petroleras multinacionales que quedan en el mundo (el resto o son compañías nacionales o son pequeñas compañías privadas), y como le está pasando a las otras cuatro su producción de petróleo lleva ya unos años en caída:



La anterior gráfica está extraída de un artículo publicado el pasado mes de Marzo en el blog de Mattieu Auzanneau, y que tiene un título bastante significativo: "Nueva caída en 2013 de la producción de crudo de las majors, a partir de ahora obligadas a desinvertir". Poco antes Gail Tverberg publicaba un impactante post (cuya traducción puede encontrarse en este mismo blog) sobre una presentación de Steve Kopits que mostraba los planes de desinversión de las grandes compañías.



Por las mismas fechas, yo sacaba una conclusión semejante a la de Matthieu Auzanneau: que estábamos delante de un momento histórico, en el que se anticipa que las grandes compañías petrolíferas comenzarán a abandonar las explotaciones menos rentables (como la explotación de gas y de petróleo extraídos mediante fracking, los petróleos de aguas profundas, las arenas bituminosas del Canadá, los biocombustibles), dada la presión que tienen estas compañías para volver a las antiguas rentabilidades. Debido a lo precipitado de su salida, se podría producir, en un plazo bastante breve de tiempo (posiblemente, no más de un par de años) una caída muy fuerte (quizá un 10%, quizá más) de la producción de petróleo, contando aquí todos los líquidos que así llamamos, lo cual generaría graves problemas y tensiones a escala global, acelerando de manera no lineal nuestro declive. La única cosa que podría frenar esta tendencia es que los Estados interviniesen e invirtiesen dineros públicos para mantener la producción, desviándolos de otros fines más transversales y agravando la inestabilidad social. Pero dado que el principal perjudicado serían los EE.UU. (puesto que es el país donde se está explotando el fracking de manera masiva y ese tipo de explotaciones es el más ruinoso) no está claro cómo se acabaría articulando ese rescate.

En este preocupante contexto, el Departamento de Energía de los EE.UU., a través de su Agencia de Información de la Energía (EIA por sus siglas en inglés) sacó el julio pasado una breve nota sobra la evolución financiera de las 127 compañías productores de petróleo y gas más grandes del mundo (gracias a The Tyee por sacar la noticia). Y las gráficas añaden aún más preocupación a las noticias reseñadas arriba:


Gráfico de "Today in Energy" de la EIA, http://www.eia.gov/todayinenergy/detail.cfm?id=17311
La línea azul representa los gastos de estas 127 compañías durante los 12 meses previos al momento que se considera, en tanto que la línea verde representa los ingresos por sus operaciones ordinarias (vender petróleo y gas, básicamente); la diferencia de las dos curvas es, simplificando, los resultados de explotación (no exactamente, como ahora veremos). Como se ve, en el primer trimestre del año 2014 los resultados de explotación durante el año que va de Abril de 2013 a Marzo de 2014 dejaron un saldo negativo de 110.000 millones de dólares. Lo grave es que entre 2012 y 2013 pasó algo muy similar. ¿Cómo han podido sobrevivir estas compañías con semejantes números rojos? Eso nos lo aclara la EIA con otro gráfico:



Esta gráfica nos desglosa, en porcentaje, el origen de los ingresos de las compañías. Podemos ver así cuánto se ha ingresado por operaciones (barra verde), cuánto se ha incrementado la deuda de manera neta (barra gris oscuro) y cuánto se ha ganado en la venta de activos (venta de yacimientos, refinerías, etc). 

Tomando la primera de las gráficas se puede calcular aproximadamente cuáles han sido las necesidades de financiación adicional (más allá de las operaciones) de cada año (para extraer los datos a partir de las gráficas uso la misma metodología que en el post "El ocaso del petróleo"); los resultados se muestran en la siguiente gráfica (el eje vertical representa miles de millones de dólares).

Diferencia entre ingresos de operaciones y gastos en términos anualizados, en millardos de dólares
Como se ve, la necesidad de financiación adicional sube rápidamente desde inicios de 2011 y llega a máximos a principios de 2012; y se ha mantenido bastante elevada desde entonces, a pesar de que en términos constantes el precio medio del petróleo ha estado en máximos históricos.

Lo grave no es sólo que haya este desfase en operaciones tan grande, sino lo grande que se está haciendo la deuda acumulada: la gráfica siguiente muestra cuál ha sido la evolución de la necesidad de financiación acumulada durante los últimos años.

Necesidad de financiación adicional acumulada desde 2010, en millardos de dólares.
Como pueden ver, el desfase acumulado llega hasta los 413.000 millones de dólares, en términos anualizados, a principios de 2014, y con una tendencia fuertemente creciente de más de 100.000 millones de dólares al año. No todo esa curva roja es deuda, puesto que como hemos mostrado una parte de este desfase contable se ha compensado vendiendo activos, pero haciendo tal cosa las compañías disminuyen su capacidad productiva y por tanto complican poder continuar el servicio de las deudas con sus intereses. De esta gráfica se deduce que, en todo caso, la deuda de las grandes compañías del sector del petróleo y el gas puede ser fácilmente de más de 300.000 millones de dólares, y creciendo cerca de 100.000 millones cada año.

Queda claro, por tanto, que las compañías no sólo están fuertemente endeudadas, sino que además están incrementando de manera brutal su endeudamiento al tiempo que deterioran su capacidad productiva de cara al futuro. Es en este contexto que la noticia sobre Total con la que abro el post de hoy cobra todo su sentido: la compañía está vendiendo activos mientras rebaja sus objetivos de producción, lo cual es síntoma de que está fuertemente endeudada como el resto de las compañías del sector. Tal actitud es completamente absurda desde un punto de vista empresarial, de no ser que la compañía esté entrando en un serio problema de viabilidad futuro. Y no es la única: recientemente Ben van Buerden, el consejero delegado de Shell, reconoció a The Wall Street Journal que los ingresos eran demasiado bajos, y también son conocidos los planes de desinversión de Shell. Y un síntoma todavía más preocupante del hundimiento del sector es que la familia Rockefeller ha decidido deshacerse de todas sus participaciones en empresas petroleras.

¿Cómo han podido las compañías del sector del petróleo y el gas meterse en un agujero financiero de semejantes dimensiones? ¿No podían simplemente haberse limitado a producir aquel petróleo o gas que era rentable a los precios que el mercado quería pagar, y no perder dinero produciendo hidrocarburos por debajo de coste? La respuesta es no, no podían. Y no podían porque estas compañías tenían que demostrar que eran rentables, porque hay muchos fondos de inversión y fondos de pensiones en este mundo, y que mueven miles de millones de dólares, que han construido su cartera basándose en las empresas del sector de los hidrocarburos. Por el tamaño de sus inversiones y su capacidad de hundir o alzar el precio de las acciones de cualquier compañía, esos fondos son capaces de influir en la toma de decisiones de las empresas de las que tienen participaciones. No sólo eso: estos fondos exigen que las compañías den unos dividendos anuales de al menos cierto valor, porque la rentabilidad de sus carteras depende de sus dividendos. Por eso apuestan por valores tradicionalmente considerados seguros, como son las petroleras. Si se fijan Vds. en las explicaciones de los gráficos de más arriba, verán que parte de los costes que las compañías tienen que financiar con la venta de activos y con endeudamiento es el pago de esos dividendos. Lo han leído bien: estas empresas están recurriendo a créditos para poder pagar dividendos. Una lógica financiera que contradice a cualquier lógica empresarial. Es esta lógica suicida de demostrar que las compañías eran muy rentables y que siempre serían capaces de producir más y más petróleo lo que ha llevado a explotar recursos sin rendimiento económico, como las arenas bituminosas, como el fracking, como los biocombustibles... Una huida hacia adelante que tiene ya  los días contados.

En el fondo, las empresas del sector de los hidrocarburos se han estado descapitalizando para garantizar un magnífico retorno a sus inversores. La burbuja ya tienen varios cientos de miles de millones de dólares y seguramente puede inflarse algunos cientos de miles de millones más antes de reventar. Pueden si quieren apostar cuándo llegará este estallido: yo creo que será aproximadamente al mismo tiempo que la próxima oleada recesiva, porque en su actual debilidad financiera estas empresas no podrían resistir una nueva fase de precios bajos para el petróleo como suele suceder en las recesiones. Y como no faltan demasiados meses para la próxima oleada recesiva, no sería de descartar que en los próximos meses leamos alguna noticia impactante del sector, como la quiebra de alguna empresa medianamente grande o algunas grandes fusiones o absorciones. Incluso, un plan de algún Estado para participar significativamente en una de estas empresas. En todo caso, el síntoma más claro de que esta burbuja ha llegado a su fin será el hundimiento del fracking en los EE.UU. y la brusca bajada de la producción mundial de petróleo en al menos un 5%. La escasez de petróleo se dejará sentir por todo el planeta, con consecuencias imprevisibles y altamente no lineales.

¿Qué nos ha llevado hasta aquí? La lógica financiera, diseñada para un mundo en continua expansión. Un mundo que ya no existe y que por tanto la convierte, más bien, en la ilógica financiera. Una actitud irracional que nos lleva a destruir aquello que necesitamos para hacer una transición que no puede esperar más.


Salu2,
AMT
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Última llamada - el blog

25 Setembre, 2014 - 10:37


Reseña por María Eugenia Rodríguez Palop
En julio de 2014, se hizo público el Manifiesto “Última Llamada” al que, en sólo dos meses, se adhirieron siete mil académicos, intelectuales, científicos, políticos y activistas de base. En el Manifiesto se denuncia la grave crisis ecológico-social que estamos viviendo y se plantean propuestas de cambio con las que compatibilizar el bienestar y los límites ecológicos del crecimiento. "Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible", se afirma, y lo cierto es que, de hecho, nuestras posibilidades de articular trayectorias de sustentabilidad son cada vez menores. 
Con el blog (@Ultima_Llamada_) que ahora ve la luz en eldiario.es, se abre un espacio al pensamiento ecológico crítico y se pretende articular un programa ecosocial para la Gran Transformación que nos hace falta. Queremos convencer a la gente y, en particular, a los partidos de izquierda y a los nuevos proyectos alternativos que han surgido en nuestro país, de que las inercias del productivismo y el consumismo que nos arrastran, están conduciendo al 99% del planeta a un colapso social, económico y ambiental, y de que "la crisis de régimen y la crisis económica que padecemos, sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica". 
El blog se expresa en un tono ágil y divulgativo, y está abierto a las contribuciones de tod@as aquell@s que tienen sensibilidad ecológica y, sobre todo, ganas de pilotar el cambio de dirección que esta crisis de civilización nos exige.
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¡Es la política, estúpido!

23 Setembre, 2014 - 19:54


Queridos lectores,

Hace unos días un lector, Alexis Sancho Reinoso, me hizo llegar su réplica al reciente post de Javier Pérez, "Lo que los peakoileros no quieren entender". El texto me parece valioso y merecedor de ser compartido, y por eso hoy se lo traigo.

Salu2,
AMT


«¡Es la política, estúpido!» Úna réplica al texto “Lo que los peakoileros no quieren entender”, de J. Pérez.Tanto me desconcertó el contenido, pero especialmente el tono del texto “Lo que los peakoileros no consiguen entender”, de J. Pérez, que decidí ensayar una réplica. La empecé el mismo día en que el texto fue publicado, pero no la he terminado hasta 9 días después. Mientrastanto, ya ha sido publicada otra réplica al texto, “Programa para una «Gran Transformación»”, con la que creo que este texto puede resultar compatible y complementario. Compatible porque comparte objetivos y enfoques y soluciones propuestas; complementario porque, al contrario que aquella, esta no pretende profundizar en los puntos que expone, sino que es un breve alegato de que el problema que expone Javier Pérez debe ser muy tenido en cuenta, pero no las “soluciones” –por llamarlo de alguna manera- que propone.Volviendo a la idea inicial, la entrada de J. Pérez me desconcierta porque, pese a no conocer al autor ni haber leído nada escrito por él hasta este texto, por las alusiones, referencias y el tono utilizados deduzco que se trata de alguien que sabe muy bien de lo que habla y que, por lo tanto, no escribe por escribir. Precisamente por eso me pregunto hasta qué punto es sincero el autor cuando se pregunta a sí mismo cosas como las siguientes:“¿Observo mala fe en los peakoileros? Pues en unos sí y en otros no, pero en casi todos observo la misma carencia: que su pasión por la lógica y los datos, su precisión en las mediciones y en la construcción de modelos, su meticulosidad en la argumentación y concatenación de sucesos, desaparecen repentinamente en ocasiones hasta silenciar completamente datos, hechos y argumentos que resultan incómodos para sus convicciones (o necesidades) políticas.”“intentaré explicar por qué creo que la mayor parte de la gente consciente del problema no abarca mentalmente su verdadero alcance, o prefiere dejar este asunto para más adelante, cuando ya se le haya sacado el debido rendimiento en otros ámbitos menos amables o menos confesables.”Si yo me diera por aludido en estos pasajes estaría pidiendo explicaciones al autor sobre estas acusaciones encubiertas. ¿Qué está insinuando? ¿Que los expertos en la materia están vendidos a una determinada ideología a la que, en el fondo, no le importa el futuro del planeta ni de la humanidad, sino que solamente busca contentar a un determinado segmento de la población con argumentos autocomplacientes?Yo, como mero interesado en la materia y para nada entendido, no he detectado en ninguna opinión que he leído o escuchado a los “peakoileros” atisbo alguno de las actitudes que denuncia el autor. Es evidente que la magnitud del problema socioambiental actual es inabarcable, que nos tiene superados, que tristemente hay que reconocer que algunas de las afirmaciones del autor no parecen distar demasiado de la realidad (¿cómo, después de escuchar sus contundentes argumentos, puede uno obviar la contundencia de la Ley de Jevons? ¿Cómo puede uno llevarle la contraria al impepinable argumento de que nadie puede parar de la noche a la mañana, ni siquiera a largo plazo, la dinámica global, basada en el consumo, en la que estamos inmersos?).Sin embargo, y como dicen en mi pueblo, “no confundamos la velocidad con el tocino”: ¿De verdad piensa el autor que lo mejor que se puede hacer es no hacer nada? Si es así, creo que es una excepción dentro de los que él denomina “peakoileros”. Yo pienso que la mayoría de ellos piensa diferente y aborda el tema (que, efectivamente, es peliagudo y no se deja reducir a unos términos de “buenos y malos”, de “los que tienen razón y los que no” etc.) de otra manera. Por ejemplo:

  • Tratan de poner en evidencia que el modo de vida occidental no es un producto de la evolución natural humana, sino el resultado de la lucha de diferentes intereses contrapuestos que han ido estableciendo determinadas pautas culturales, las cuales, a su vez, con el paso de las generaciones, se encuentran tan arraigadas que nadie pregunta por su origen, significado y utilidad. El otro día un amigo me contó el experimento de los monos y los plátanos y me pareció una metáfora muy acertada para explicar muchos de los mecanismos de funcionamiento de nuestra vida en sociedad. Compruébelo el lector mismo leyendo este interesante artículo desmitificador de la llamada “transición española”.
  • En otras palabras: tratan de llamar la atención sobre la necesidad de recurrir al nivel ontológico (del griego ?????, hace relación a “lo que hay”); es decir, de no dar por sentado nada de lo que constituye nuestra existencia, aunque parezca la cosa más lógica y “natural” del mundo. Todo el mundo sabe que la sociedad occidental está profundamente marcada por un conjunto limitado de teorías que han pasado a ser ideologías establecidas; es decir, que han pasado de ser principios aceptados por la comunidad científica a ser dogmas asumidos por todos aquellos agentes que intervienen directamente en las decisiones que nos afectan a todos. En este artículo de F. Geels aborda este asunto, sin duda central aunque normalmente ignorado. En él se desmitifican teorías como la elección racional (el famoso “homo oeconomicus”), la teoría evolutiva, el imperativismo o el estructuralismo.
  • Tratan de trasladar la discusión a términos éticos, algo que Javier Pérez parece menospreciar: “seguimos escribiendo manifiestos y soflamas a favor del ahorro, en contra del capitalismo y en contra del consumo, porque es lo que nos ordena nuestra ética”. Para mucha gente (entre los que me incluyo), valores como la bondad, la sensatez, la solidaridad y el cooperativismo simplemente no pueden ser equiparados a otros (anti)valores como la codicia, el egoísmo o la maldad. Una determinada convicción individual es, pues, fundamental y ello no debería ser infravalorado.
  • Tratan de superar la tan denunciada por el autor autocomplacencia sacando “el tema” en las conversaciones con familia y amigos (¡se acabaron los tabúes en los asuntos que realmente importan!) y sensibilizando al personal en círculos más amplios. Es decir, a partir de sus propias convicciones personales, intentan cotejar qué principios de actuación diferentes existen para contrastarlos y poner de manifiesto las carencias de unos y de otros.
  • Esto último es, para mí, lo más trascendente del asunto (y de aquí el título de mi texto): algunos de ellos se encargan de poner sobre la mesa la problemática y fomentar la discusión en el ámbito de lo público. Algo muy diferente a difundir un discurso formateado y cerrado y tratar de ganar adeptos en base a él. Estamos hablando, pues, de implicación política (entendida esta como el arte de servir a lo público: es decir, abordar problemas colectivos desde una perspectiva que supere el mero individualismo).  
Estoy convencido de que el autor sabe perfectamente que existen discursos sensatos que no quieren ser catastrofistas ni demonizar con argumentos simplistas determinadas cosas, sino que desean llamar la atención de los problemas que encaramos (queramos o no) y que tienen una naturaleza temporal más dilatada que los que suelen ocupar la agenda político-mediática (desempleo, evolución de determinadas variables macroeconómicas, acontecimientos bélicos, por poner ejemplos). Es esa preocupación por el largo plazo los que les diferencia. A menudo pienso que la obsesión por el corto plazo (algo comprensible en la vida privada, pero inadmisible en la política) junto con la ignorancia premeditada del medio y el largo plazo es la base de los populismos. Por supuesto que existen intereses políticos partidistas en todas partes, y los seguirá habiendo porque las relaciones humanas tienden a ello. Según mi parecer, no se trata de evitarlo, se trata de ponerle coto y de empoderar a quien debemos de empoderar. Mientras las organizaciones encargadas de representar al soberano (en este caso, los partidos políticos) sigan teniendo todo el poder de decisión (aunque sea como brazo ejecutor de quienes diseñan las políticas que se deben aplicar, y que normalmente no vemos en los escenarios), poco habrá que hacer. De ahí que sea crucial debatir serenamente sobre la democracia que queremos (como se está haciendo desde muchísimos foros; he aquí un ejemplo) como medio en el que hay que insertar el debate socioecológico. Solo de este modo se podrá dejar atrás la dimensión estrictamente autocomplaciente del asunto, que tan concienzudamente denuncia Javier Pérez. O dicho en otras palabras y adoptando (y adaptando) la popular expresión “It’s the economy, stupid!” (utilizada, por cierto, como eslógan político): “¡es la política, estúpido!”.

Alexis Sancho Reinoso
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El efecto boomerang

19 Setembre, 2014 - 09:13


Queridos lectores,

Durante las últimas semanas he participado en varias discusiones con defensores de la transición renovable, que en algunos casos me reprochaban mi postura al analizar los límites de explotación de los sistemas de generación renovable o al exponer simplemente hechos que contrastan con un cierto discurso triunfalista. Lo que me ha parecido más curioso de estas conversaciones es la reacción de mis contertulios cuando uno los confronta con datos y hechos que contradicen su visión de las cosas. Pondré varios ejemplos: 

  • Hace un par de días discutía en la Agencia Espacial Europea con un ingeniero (una persona brillante) sobre el potencial de la fotovoltaica; él me ponía el ejemplo de Alemania y yo le decía que justamente en Alemania lo que se está observando es un cada vez mayor recurso al carbón (y encima más lignito nacional, que produce más emisiones de CO2), como explicábamos hace unas semanas. Delante de esto, me preguntó directamente: "¿Es que dudas de que exista un Cambio Global Antropogénico?". Me quedé perplejo y decidí zanjar la conversación ahí, dejándole claro antes que justamente por trabajar donde trabajo no es ese tipo de cosas las que uno cuestiona.
  • Hace unos días Florent Marcellesi hizo mención a mi nombre para que me involucrase en una conversación en Facebook en la que estaba participando una persona que confío en que domine mejor el alemán que el castellano (lo cual no es obstáculo para que tenga un blog en cierto diario de tirada nacional en España). El individuo se había previamente despachado a gusto sobre los ponentes del próximo congreso en Barbastro. Según él, el hecho que el congreso se titulara "Más allá del pico del petróleo: el futuro de la energía" significaba que los ponentes eran partidarios del fracking y otros hidrocarburos basura, y lo fundamentaba en que estos ponentes - yo incluido - se caracterizaban por sus "repetidos ataques" a la energía renovable. Yo tuve con él una corta conversación para besugos, que acabé abandonando cuando comprendí que tenía serias dificultades para comprender la estructura semántica del castellano.
  • Durante las últimas semanas he participado en dos discusiones, también en Facebook, con dos personas vinculadas a Podemos (la formación política emergente en España y la única esperanza para mucha gente de acabar con el inmovilismo bipartidista actual). Según me han referido algunos de mis contactos, estas dos personas son brillantes y están haciendo valiosísimas aportaciones en el intenso debate actual dentro de Podemos. Ambas presentaban un programa de regeneración del sistema energético español, haciendo una fuerte apuesta por la producción fotovoltaica, el autoconsumo doméstico, la supresión del lobby eléctrico, la implantación de fábricas de placas fotovoltaicas en nuestro país y la I+D en el sector, todo lo cual, según ellas, debería reducir nuestra dependencia energética exterior (y por tanto nuestro déficit comercial) y crear, literalmente, millones de puestos de trabajo. Al empezar a discutir sobre las limitaciones de las renovables y la imposibilidad financiera de sufragar tal transformación, en un país donde la oferta eléctrica es excesiva y la demanda eléctrica va a la baja arrastrada por el declive energético del petróleo, su reacción fue enrocarse en sus ideas y denunciar que con "ideas decrecentistas como las vuestras" no se conquista el electorado. Una de ellas llegó al extremo de exigirnos alternativas a los demás. A esta persona yo le dibujé un breve relato de terror sobre lo que podría llegar a suceder si Podemos alcanzase el poder y tirase con esas ideas adelante. Supongo que a estas alturas debe pensar que soy un desequilibrado o que estoy al servicio de oscuros intereses.
En el curso de todas esas discusiones hubo un cierto toma y daca de datos aportados por unos y otros, aunque no todos fueron correctos o pertinentes. Por ejemplo, uno de los contertulios apuntaba a las grandes exportaciones de electricidad de Alemania a Austria como una demostración del éxito de la Energiewende en la implantación de la energía renovable en el país teutón, cuando en realidad ya vimos que el 46% de la electricidad alemana se genera quemando carbón y cada vez se usa más carbón:



En otra ocasión había uno que alegaba que la electricidad suponía en España en torno al 50% de toda la energía final consumida, cuando en realidad se mueve en torno al 20%. Más adelante, se producía la típica ceremonia de confusión entre electricidad renovable y energía renovable (la biomasa no siempre se contabiliza en los cálculos de energía final, porque no es fácil estimar su impacto real) y entre electricidad renovable y eólica/fotovoltaica (la hidroeléctrica es aproximadamente, dependiendo del año, la mitad de la energía renovable que se produce en España). La conclusión era clara: el futuro pasa inexorablemente por continuar el actual despliegue de aerogeneradores y placas fotovoltaicas, también algo de concentración solar, como garantía de prosperidad; y si nos negábamos a verlo era porque somos unos necios o porque nuestra "ideología decrecentista" es muy "happy flowers" (sic) pero la realidad es otra.

En el fondo todas estas discusiones son una reedición de lo que ya comenté en el post "La buena dirección"; de hecho, abrumado por la cantidad de datos negativos que los presentes en una de esas conversaciones llegaron a aportar, uno llegó a decir que más valía una mala solución que no tener una solución en absoluto (ahí fue cuando yo inserté mi relato breve de terror).

Pero hay un grave transfondo a todo este discutir y devenir frenético. La rápida caída de la energía neta que llega a nuestra sociedad (y que se acelerará en los próximos meses) está provocando grandes cambios sociales, aupando grupos ideológicos alternativos que en una época de mayor bonanza hubieran quedado arrinconados. Lo grave no es que nuestro sistema económico y social no sólo no esté diseñado para soportar el declive energético en sí; es que no está preparado para la irrupción en el poder de grupos a los que se ha ninguneado durante décadas. Los medios de comunicación han funcionado y funcionan como vehículos de propaganda que airean una falsa perspectiva del debate y de las alternativas. Durante décadas se ha hecho creer a la población que la discusión energética era entre energías fósiles y renovables, con el uranio de árbitro, del mismo modo que hay una oposición entre bienestar económico y respeto medioambiental. Todos estos son falsos debates: la realidad es más compleja. Así, ni las energías fósiles ni el uranio ni las energías renovables podrán ir más allá, a la vuelta de pocas décadas, de proporcionar una fracción de toda la energía que consumimos ahora. Tampoco es cierto que bienestar y medioambiente estén en oposición: los efectos ambientales comienzan a ser cada vez más notorios y más gravosos para el bienestar humano (vean por ejemplo qué ha pasado en Francia este año con la cosecha de trigo, consecuencias que anticipábamos en el post "Un año sin verano", y si tienen ganas de ir más allá simplemente lean los titulares de esta breve crónica). Se han creado falsas dicotomías para distraer a la gente de que la verdadera discusión no era entre un tipo de energía u otro, un tipo de preocupación u otra, sino que el debate era multidimensional y que en realidad lo que se tiene que discutir es si seguimos con este sistema económico o nos dotamos de otro (en la línea de lo que se discutió en el último post). La propaganda ha sido tan fuerte, tan intenso el empeño en disimular el debate, que domina la percepción de los grupos hasta ahora extraparlamentarios y que pronto tendrán responsabilidades de poder. El poder económico empieza a sentir verdadero terror por lo que está por venir, no sólo porque se aúpen grupos que escapan a su control, sino porque éstos, de buena fe, intentarán implementar medidas que están condenadas al fracaso porque parten de premisas falsas.

Es un efecto boomerang: décadas de desinformación llevan, en un momento de crisis, donde las medidas deberían ser más certeras que nunca, donde se ha agotado ya el margen para error, a tomar las medidas más mortalmente equivocadas. Y ya sabemos qué hará el boomerang cuando vuelva.

Salu2,
AMT
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