The Oil Crash

Contingut sindicat
La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas. En este blog se analizan las noticias relacionadas con este tema y qué medidas se pueden tomar para remediar la carestía que viene.
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Un futuro sin más (I): La huida

17 Juny, 2013 - 19:50


[Las personas y situaciones que aparecen en este relato son completamente ficticias. Cualquier parecido con personas o hechos reales será siempre mera coincidencia]

- Gracias; estábamos sedientos - dijo Jan al tabernero

Éste se le quedó mirando un rato, suspicaz, y al cabo dijo:

- Muy pulidas me parecen esas formas. ¿No serás uno de ellos?

Jan enfureció; dió un golpe con la jarra de cerveza a la mesa y rugió:

- ¡Me cago en la puta! ¿No se puede ser un poco educado en este mundo, para variar?

El tabernero retrocedió un poco. Obviamente, no se esperaba esta reacción. Jan lo había hecho muy bien: era un tipo inteligente y en los dos meses que habían pasado desde que se inició la persecución había aprendido rápido. El tabernero ya se iba, mascullando para sus adentros, cuando se fijó en el joven que acompañaba a Jan.

- ¿Y este pimpollo, de dónde ha salido? ¿Qué tienes, chaval, 20 añitos? ¿18?

En realidad David tenía 25 años, pero su aspecto aniñado, barbilampiño e inseguro le hacían parecer bastante más joven. David se aclaró la garganta para responder, pero Jan se le anticipó:

- Tiene 20 años; es mi sobrino, el hijo de mi hermana, que me le ha confiado para que haga de él un hombre. ¿Algún problema?

El tabernero se rascó el cogote, frotó su manazas en el sucio delantal y se marchó despacio, mascullando un "nada, nada...". Cuando estuvo a una distancia prudencial David por fin acertó a decir un "Gracias" dirigido a Jan con el aire de la respiración hasta entonces contenida.

Jan no miraba a David, sino al tabernero y al tiempo lanzaba fugaces miradas alrededor. La taberna estaba prácticamente vacía a aquellas horas de la tarde. Lejos quedaban los días de esplendor que sin duda el local había conocido. Lejos, sí. Lejos quizá como dos o tres meses, pero en la situación actual los días eran como meses y los meses como décadas. Al final, siempre sin mirar a David, Jan habló con voz baja y pausada:

- Si no aprendes a controlar tu miedo nos atraparán, a ti y a mi, y aún podremos dar gracias si simplemente nos matan de una manera rápida. Tenlo muy presente.

- Lo tengo presente, señor - dijo David, cabizbajo.

- ¡No me llames señor! - el tono de Jan era imperioso, a pesar de hablar tan bajo. Prosiguió - llámame Tío Jan o simplemente Jan. Soy Jan López Merchán, y tú David Gutiérrez López. Que no se te olvide.

- No lo olvidaré, señ... ¡Jan! - se autocorrigió David.

Jan no podía culparle. Después de varios años trabajando juntos - tres o cuatro, pensó - se adquirían ciertos automatismos que no era tan fácil de borrar en sólos dos meses. Dos meses de horror y barbarie, siempre huyendo, yendo a trompicones en zig zag hacia la frontera, la frontera que sería su salvación, a sólo ya unos pocos kilómetros. "La frontera que separa la barbarie de este país que se hunde en su miseria de otro país, uno de los pocos reductos de civilización que aún queda".

Jan miró entonces a su protegido. David era un chico inteligente, algo retraído pero con muchas posibilidades. Podría haberle dejado atrás el día del asalto; de hecho, debería haberle dejado atrás. A fin de cuentas David no era nadie, no era una persona conocida; sus perseguidores iban por Jan, solamente por su notoriedad. Era la foto de Jan la que fue distribuida masivamente por la capital de la que tuvieron que escapar de noche, corriendo por las alcantarillas. Seguramente a David no le hubieran hecho nada, pero David no las tenía todas consigo y Jan se apiadó de él. La verdad es que el chaval no hubiera durado ni dos minutos en manos de aquellos energúmenos. Jan, sin embargo, era de otra pasta. Había conocido muchas penalidades cuando fue joven, y sólo ya en su madurez pudo disfrutar de los frutos de tanto esfuerzo.

"Concéntrate, Jan", pensó. Tenía que concentrarse en el paso de la frontera. Hacía años que no había estado en esta zona, aunque la conocía bastante bien. Le había tocado hacer la mili en un cuartel cercano y los días de permiso se los pasaban haciendo el idiota en los pueblos de la costa, e incluso alguna vez cruzando la frontera para chapurrear el idioma del país vecino. Años después, ya con un trabajo digno de tal nombre, Jan había veraneado alguna vez en esas comarcas llenas de preciosos parajes naturales y de demasiados turistas. La masificación le agobiaba, pero al mismo tiempo le gustaba porque en la masa su soledad de hombre con cierto éxito en la vida pero sin compañía pasaba desapercibida.

En fin, fuera como fuera la frontera estaba cerca. La carretera, ahora desierta de coches, había albergado en sus buenos días un tráfico insoportable. Aún hoy en día era un punto de intercambio frecuente de mercancías. Sin embargo, pasar por ahí era arriesgado: los guardas de frontera podrían reconocerle, a pesar de la tupida barba, a pesar de no llevar las gafas, a pesar del aspecto desaliñado de temporero por horas. No podía arriesgarse a que le cogieran. Era mejor pasar por el caminito que había un par de kilómetros más al este de la carretera principal. Una carretera serpenteante, zigzagueante, que antes, cuando el petróleo sobraba, se hubiera considerado una "ruta pintoresca" y ahora se veía como una pérdida de tiempo. Pero lo que poca gente sabía es que un par de kilómetros después de coger esa carretera se abría a su izquierda un pequeño sendero, impracticable para coches y carretas pero transitable a pie, que descendía rápidamente hacia la frontera. En unos pocos centenares de metros se encontrarían en territorio que si bien quizá no sería amigo al menos no sería enemigo. Desde ahí, en un kilómetro o así llegarían al primer pueblo del otro lado de la frontera y escaparían de esta barbarie.

Jan pagó al suspicaz tabernero y salieron fuera. Quedaba poco más de una hora para el atardecer, cuando los valles se vuelven umbríos pero aún puedes ver por donde caminas. Desde donde estaban podrían ganar la frontera caminando en menos de una hora. No era difícil pero sí arriesgado. Dedicaron unos minutos a vagar sin demasiado sentido, deteniéndose a mirar los tablones de anuncios, como si buscaran trabajo. Trabajo, ¿de qué?, si esto era un erial. Quizá la falta de futuro y de perspectivas era lo que había llevado a la barbarie. La barbarie... ¿Cómo había comenzado todo?

Jan recordaba. Llevaban ya 7 años de crisis económica implacable, y nadie era capaz de proponer ninguna solución. El Parlamento se había fragmentado en mil pequeños partidos y si ya antes era incapaz de tomar decisiones, entonces se volvió completamente inoperante. Los escándalos de corrupción eran continuos y salpicaban a las altas magistraturas del Estado; llegó un momento en que todos los partidos políticos estaban implicados en algún escándalo: los partidos grandes en escándalos grandes y los partidos pequeños en escándalos pequeños. En la calle el sentimiento de indignación crecía y crecía, y cada vez eran más frecuentes los choques violentos con la policía en plena calle.

Entonces empezaron a aparecer los primeros grupos de acción directa contra los políticos. Al principio eran sólo pintadas y vidrios rotos, pero poco después se rompían huesos y hasta vidas. El grupo reivindicativo "Corrupción cero" o CC, con una ideología ecléctica construida de muchos retales ideológicos, fue ganando popularidad, que crecía a medida que iban encarcelando a algunos de sus miembros más violentos. La declaración de CC como asociación de malhechores no hizo más que hacer crecer su aura de protectores del pueblo, y su popularidad se hizo aún mayor cuando, en un golpe de efecto, comenzaron a desvalijar casas de políticos más o menos corruptos para repartir después el botín entre los pobres. Muchos miembros de CC fueron detenidos, pero eran reemplazados por un mucho mayor número de nuevos integrantes. En los meses previos a las últimas elecciones se constituyó un nuevo partido político, "Ciudadanos contra la corrupción" (CCC), al cual CC dio su apoyo explícito. Este hecho, junto con la similitud de las siglas y del ideario político llevo al Ministerio de Justicia a declarar ilegal CCC, al considerarlo "parte del entramado de CC". A pesar de que la Junta Electoral Central no imprimió ninguna papeleta del CCC éstas, impresas y distribuidas de manera clandestina, inundaron las urnas: según la JEC el 40% de los votos emitidos fueron nulos. A la vista de los resultados, anunciados la misma noche de los comicios, la multitud enardecida saltó a las calles gritando: "Queremos democracia". A las 11 de noche el líder de CCC apareció en el balcón de su improvisada sede electoral, y lo hizo de la mano del líder CC. Fue este último el que se dirigió a la muchedumbre: "Aquí estoy. He abandonado la clandestinidad para deciros que la voz del pueblo no se puede callar. Hoy el pueblo ha dado la mayoría a CCC; esos 40% de votos nulos son en realidad 60% si contamos los votos que dicen que han sido en blanco y los que se callan. No podemos permitir que los corruptos de siempre nos sigan robando; nos roban el dinero, nos roban el futuro y ahora nos quieren robar estas elecciones. ¡No lo permitamos! ¡Marchemos hacia el Palacio Presidencial!"

Algún día los libros de Historia analizarán lo que pasó en aquellas horas, pensaba Jan, pero lo que quedó claro es que CC ejecutó con maestría un plan trazado con mucha anticipación. En realidad el apoyo a CCC, aunque considerable, no superaría el 20 o el 25%, puesto que ciertamente una gran parte del voto nulo era voto de protesta pero los partidarios de CCC no eran tan numerosos. La multitud que se congregó aquella noche en la capital había venido en autobuses desde puntos distantes de la geografía para que la escenificación de la toma del poder fuera más completa. Además, CC tenía mucho apoyo entre los policías y los militares, con lo que no les costó demasiado conseguir que quienes estaban de servicio aquella incómoda noche fueran de los suyos. El caso es que la marcha hacia el Palacio Presidencial fue un paseo triunfal y con el líder del CC a la cabeza la multitud tomó sin resistencia el Palacio justo a medianoche. Aquella misma noche el Presidente, los líderes de los otros partidos democráticos y una buena parte de los diputados fueron ejecutados por las fuerzas revolucionarias del CC. A pesar de algunos conatos de resistencia en ciudades lejanas a la capital al amanecer del día siguiente quedó claro que todo el país se sometía al dictado de CC. Se convocó de urgencia un Parlamento de Electos que sólo contó con miembros de CC; éste modificó en una semana un centenar de leyes fundamentales y proclamó, sin tener atribuciones para ello, una nueva Constitución que entre otras cosas eliminaba el Parlamento "por ser un foco de corrupción, intercambio de prebendas, costoso e inútil". El domingo por la tarde los diputados electos y constituyentes entonaron el himno nacional, reescrito para la ocasión, y abandonaron ordenadamente el Parlamento, que fue clausurado. El nuevo Presidente plenipotenciario comenzó a promulgar sus nuevos decretos. La democracia en este país había llegado a su fin.

Jan pensaba en todo eso mientras caminaban haciéndose los despistados hacia la vieja carretera que les llevaría hacia el otro lado, hacia un país donde aún sabían qué quería decir la palabra democracia. Mientras recordaba aquellos días oscuros Jan no podía evitar esbozar una sonrisa irónica. Mucha gente saludó el nacimiento del nuevo régimen como una esperanza de regeneración, o así lo pusieron en los diarios, y así lo siguieron diciendo muchos de ellos -"una esperanza de regeneración"- hasta el día antes de ser clausurados por decreto presidencial. 

Lo cierto es que el país se había sumido en una dictadura que en poco tiempo demostró ser feroz e implacable. Todas las personas que habían detentado cargos políticos en los años anteriores fueron forzadas a trabajar en "campos de reeducación" donde "devolverían con su sudor todo lo que habían robado o despilfarrado". Los tiempos de estancia en los campos dependían de la importancia y la duración de las responsabilidades que hubieran ejercido, según unas tablas que el Presidente hizo distribuir entre la población. Típicamente quien tenía para más de un año de trabajos forzados no volvía con vida de los campos de reeducación, y los que volvían explicaban verdaderos horrores. Con todos esos trabajadores forzados el Estado intentaba recuperar el esplendor perdido durante los años de crisis económica, ahora que la energía del petróleo y del uranio comenzaba a escasear en los mercados internacionales.

La sombra de la ladera de la montaña se alargaba y ya cubría las últimas casas del pueblo, y prácticamente no había nadie en la calle; tres o cuatro kilómetros más y estarían a salvo. A salvo de la barbarie, de la atrocidad. En su día Jan vio venir lo que les esperaba. "Cualquier recurso renovable explotado de manera no sostenible se convierte en no renovable", una frase que había leído hacía tiempo y que le gustaba repetir. Cualquier recurso renovable. Incluso los seres humanos, se lamentó. Pues el nuevo Estado se había vuelto adicto a la energía muscular humana, y cuando los nuevos esclavos "reeducados" escasearon comenzó una auténtica caza de brujas. Primero fueron a por los políticos, sí; pero después siguieron los banqueros, los notarios, los altos funcionarios...

- ¡Eh! ¿David? ¿David Ros? ¿Eres tú? ¡Soy yo, Felipe Colina!

Jan se quedó helado. Un jovenzuelo del grupo de cuatro o cinco que había junto a la última casa se había acercado y se había parado delante de su pupilo.

- Ehhh.... Hola, Felipe, ¿qué tal? - acertó a decir torpemente David.

Jan rodeó lentamente a los dos muchachos pasando por detrás de David, avanzando discretamente en dirección a la carretera que les tenía que llevar a la salvación. "Tan cerca, tan cerca... por Dios, David, no te distraigas y despacha rápidamente a éste", pensó.

- Te hacía por la capital. ¿Qué haces por aquí? Yo he venido a la frontera a buscar trabajo: está la cosa muy mal, y en casa hay que comer - le dijo Felipe.

- Sí, bueno, yo un poco igual. Cuánto tiempo, Felipe - le dijo David.

- Bah, tampoco tanto; ¿que será, tres años? Cuando acabaste la carrera; me dijeron que con muy buenas notas, no como yo, pero tú siempre fuiste un coquito. Te fuiste a la capital a empezar una tesis, ¿no? ¿Qué pasó? ¿No estabas con aquel científico tan famoso? ¡Vaya cabrón!, ¿no? - dijo Felipe con un gesto de fastidio

Quizá fue la casualidad la que quiso que la mirada de animal acosado en los ojos huraños de Jan se cruzase con la de los ojos de aquel muchacho, o quizá simplemente el chico recordó el nombre del director de tesis de David y evocó en su memoria uno de los muchos carteles con su rostro. El caso es que de golpe se dio cuenta:

- ¡Es Jan Palermo! ¡Chicos, es Jan Palermo, aquel científico cabrón de la capital!

Jan cogió con fuerza a un perplejo David por el brazo y le gritó: ¡corre! Afortunadamente los amigos de Felipe, algo retirados de la escena, estaban hablando de sus cosas cuando éste reconoció al científico y al principio no entendieron qué les decía su amigo; pero pocos segundos más tarde los cinco muchachos se lanzaron a la caza del profesor y de la suculenta recompensa que sin duda les daría.

Jan Palermo. Profesor universitarioy director de uno de los centros de investigación ambiental y energética más importantes del país. Convertido en enemigo público número uno cuando el país se quedó sin otros enemigos con los que justificarse su mediocridad, su incapacidad para "recuperar la senda del crecimiento".

Jan recordaba, en aquellos segundos de carrera precipitada, cómo había huido de la capital. Hacía meses que la prensa alentaba una campaña de desprestigio contra los científicos corruptos que se inventaban resultados para favorecer sus prebendas económicas. Un mes antes de su huída había visto un "reportaje de investigación" en un diario antes serio en el que comparaban el presupuesto acumulado gastado en investigación sobre cambio climático durante los últimos diez años con los daños causados por el cambio climático en ese mismo período (daños calculados de una forma muy peculiar: sólo de "eventos extremos claramente anómalos"). La conclusión: los científicos se estaban llenando los bolsillos inoculando un miedo a un peligro inexistente. El reportaje causó un gran escándalo y los catedráticos e investigadores en ciencias ambientales se vieron obligados a dimitir de sus puestos, con gran escarnio público, y a pasar una temporada en los campos de reeducación. Aquel día Jan comprendió que no pasaría mucho tiempo antes de que vinieran por él, si alguien no paraba esa locura antes.

Los muchachos estaban cada vez más cerca, a pesar de que tanto Jan como David estaban en buena forma y corrían por sus vidas. De vez en cuando alguna piedra pasaba rodando cerca de sus pies. "Mientras usen sólo esos proyectiles...", pensó Jan. Notó que había cierto revuelo en el pueblo, varios cientos de metros más allá, e incluso le pareció divisar de reojo la silueta de una escopeta entre la segunda jauría humana que se había formado. Entonces vio la curva. De aquella curva salía a la izquierda  el caminito de tierra que les llevaría a la salvación, más allá de esta barbarie. El caminito debería estar ahí mismo, ya casi habían llegado. Dios mío, sólo hacía diez años, un camino así no desaparece en diez años, vamos, vamos, vamos. Llegó al pretil y ahí estaba el anhelado camino; entró en él de un salto, seguido por David. Aún podían conseguirlo...

¿Qué hubiera podido hacer para evitar esta situación? Y eso que dos meses antes se había preparado en serio para la eventualidad. Había sacado discretamente una cantidad significativa de dinero del banco, aunque no más del 10% de sus ahorros, para no poner sobre aviso a los que seguramente ya entonces le estaban vigilando. Una parte en dinero, otra en objetos de valor de poco volumen y fáciles de vender. Llevaba a todas partes una mochila con algo de ropa y ese dinero por si tenía que salir corriendo en cualquier momento. Dormía debajo de su cama por si asaltaban de noche su casa. Vivía en un estado de máxima tensión.

El día de su huida un influyente diario publicó un dossier explicando que su instituto no sólo había derrochado dinero sino que además habían obstaculizado desarrollos fundamentales como los dispositivos de energía libre de Tesla. Ilustraban la noticia con varios testimonios. El que más le dolió fue el de su compañero Enrique Pouzas,investigador de su centro pero antes que eso su amigo de muchos años. El doctor Pouzas aseguraba que algunos investigadores habían hecho informes negativos e incluso destruido prototipos factibles de generadores de Tesla "siguiendo el dictado de las grandes compañías petroleras", y daba nombres. Acusaba a cinco o seis investigadores en todo el país, pero afortunadamente no involucraba a Jan, al cual incluso exculpaba.  ¿Por qué Enrique habría dicho tamañas tonterías e invenciones? Los pulmones de Jan le explotaban del esfuerzo; llegaban ya a las primeras casas, pero sus perseguidores no cejaban. ¿Por qué lo hizo Enrique Pouzas? Seguramente por miedo. Pocas cosas hay tan poderosas como el miedo. En todo caso no le sirvió de nada su testimonio, a Pouzas: hacía un par de días había leído en un periódico local que el corrupto científico Enrique Pouzas había muerto intentando escapar de un campo de reeducación.

Recordaba. Recordaba como caminaba leyendo las falsas noticias sobre la corrupción en el centro que dirigía, rojo de ira, mientras subía cada vez más lentamente por el promontorio que llevaba a su centro. Se paró a unos 200 metros. Desde lo alto de la colina donde se encontraba podía divisar decenas de personas entrando a saquear su centro; una jauría humana similar a la que ahora le pisaba los talones, que arrojaba papeles por las ventanas, prendía fuego al edificio y sacaba a empellones a sus pobres colegas. Jan tenía la mochila al hombro, así que no le restaba más que hacer allá,  y se dio media vuelta, topándose de bruces con David, con el mismo David que, acalorado, corría  a su lado por las calles de aquel pueblo donde cada vez más curiosos salían a contemplar aquella cacería humana. La cara de David aquel día también era de súplica; señor profesor, lo han destrozado todo, yo he podido huir por poco, tenemos que escapar... Y Jan se apiadó de él y lo llevó consigo. Si le hubiera abandonado allá mismo aquel día no habría habido un Felipe Colina que  hubiera reconocido a David Ros y después a Jan Palermo, y no se verían como se veían en aquel momento, tan cerca y a la vez tan lejos de su meta.

La cacería llegaba a su fin; sus perseguidores estaban a punto de darles caza. Quizá David podía correr más rápido que Jan, pero por lealtad o por no saber qué hacer sin el profesor seguía corriendo a su lado. Se dio cuenta de que unos de los muchachos había sacado un cuchillo; en unos segundos le daría un golpe no fatal pero suficiente para acabar con esa alocada carrera.

Un tiro sonó en el aire, y tanto perseguidores como perseguidos se pararon en seco. En aquellos días no era tan habitual oír disparos; las balas, como todo lo demás, hacía tiempo que escaseaban. Bueno, escaseaban al otro lado de la frontera, en el reino de la barbarie, en el país donde se caza a los científicos por negarle al pueblo sueños absurdos de recursos infinitos.

El gendarme bajó el cañón de su arma y apuntó hacia los perseguidores.

- No estáis ya en vuestro país.  Volved por dónde habéis venido si no queréis hacerlo en una caja de pino - les gritó en su idioma.

- ¡Son científicos! ¡Son criminales! - gritó Felipe Colina, y los otros le jalearon.

- Y ahora son un asunto de nuestra República. Como he dicho, volveos por donde habéis venido, si no queréis cobrar la recompensa en plomo en vez de en plata.

Los muchachos dudaron un par de segundos, tras los cuales se dieron la vuelta, lamentando su mala suerte. Un poco más tarde bromeaban entre ellos, elaborando la anécdota que explicarían aquella noche a sus amigos, de cómo casi habían capturado al pérfido Jan Palermo, el destructor de la energía libre. Ya casi no se distinguían las voces de los muchachos ni los jadeos de Jan, cuando éste se dirigió al gendarme, estrechándole la mano:

- Soy Jan Palermo, profesor de sistemas energéticos, y éste es mi ayudante David Ros - le dijo en su idioma al gendarme, quien le estrechó la mano con fuerza - gracias por salvarnos de esos bárbaros.

- Profesor Palermo, es Vd. famoso - el gendarme sonreía y le estrechaba fuerte la mano, muy fuerte - Sí, son unos bárbaros. No como nosotros, gente civilizada - le dijo mientras cerraba las esposas en torno a su muñeca y dos gendarmes más rodeaban a David. El gendarme sonrió debajo de su amplio mostacho negro y guiñándole un ojo le dijo: - Aquí tendrá Vd. un juicio justo.

Jan Palermo exhaló, aún jadeante, un profundo suspiro de derrota.

Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2013
Categories: General

Punto ciego

14 Juny, 2013 - 05:31


Queridos lectores,

En el fondo de nuestras retinas todos tenemos un punto ciego. Se llama así porque no hay ningún fotorreceptor en esa zona y, por tanto, no transmite ninguna imagen. Es un verdadero agujero en medio de la retina, lo que técnicamente se denomina un escotoma. La razón de este agujero es por que por esa zona salen todo el "cableado neuronal" (el nervio óptico, en realidad, un haz de neuronas, un mazo de cables) que recoge la imagen codificada por todos los fotorreceptores de la retina y la transmite por medio de impulsos nerviosos hacia el Núcleo Lateral Geniculado y de ahí a la corteza visual. Dado que en este punto está el colector de toda la información visual que capta la retina, forzosamente ocupa una posición bastante central en la misma. Así que en vez de tener una zona sin visión discretamente perdida en la periferia de la retina, donde la densidad de fotorreceptores es menor y la imagen está más difuminada, la tenemos en medio de la retina y muy cerca de la fóvea, el punto de mejor visión. Un problema, por cierto, común a todos los mamíferos.

Tal agujero de datos en una zona tan central no es inocua: al mover nuestros ojos algunos objetos varían muy deprisa, pues pasan de ser visibles a caer dentro del agujero y no verse. Esta intermitencia de los datos visuales podría causar muchos problemas a los animales, que podrían distraerse por el efecto de parpadeo que genera. Sin embargo, las estructuras físicas y neuronales de los mamíferos permiten disminuir enormemente el impacto de esta limitación.

Por una parte, nuestros ojos experimentan micro-sacudidas (movimientos muy rápidos del globo ocular) que permiten a nuestro cerebro integrar en el tiempo la información de una cierta área obtenida desde diversos ángulos (estrategia que nos permite también percibir el color azul en todo el campo visual, a pesar de que los fotorreceptores asociados a este color están ausentes de la fóvea). Yo tengo un amigo que usaba esta misma estrategia en su coche: el limpiaparabrisas del vehículo, que era muy viejo, ya no funcionaba, y cuando llovía las gotas de lluvia que se acumulaban sobre el parabrisas hacían la visión difícil; mi amigo comenzaba entonces a mover la cabeza arriba y abajo, a izquierda y a derecha, para "integrar" los resquicios de imagen que obtenía desde todas esas posiciones y así "construir" mentalmente la imagen de la carretera y de los vehículos que por ella circulaban. La verdad que no sé si todavía tiene el mismo coche viejo porque no volví a montar con él; creo que afortunadamente para él se lo robaron (tampoco funcionaba el cierre de las puertas).

Pero, a pesar de las microsacudidas y la integración temporal de la información visual en ángulos ligeramente diferentes que hace nuestro cerebro, una parte de ese espacio visual vacío no puede ser recuperado. Sin embargo, en la realidad no vemos ese -por otra parte molesto- agujero, y eso se debe a una de las grandes maravillas del sistema neuronal: la plasticidad neuronal. Por la acción de mecanismos cuya discusión alargaría innecesariamente este post las redes neuronales biológicas tienden a maximizar la información que transmiten. La zona del agujero no transmite ninguna información (la señal que viene de allí es constantemente nula). Cada área de la retina es mapeada por unas neuronas de procesamiento que codifican y comprimen la señal, enviando sólo aquello que es relevante puesto que el nervio óptico tienen un ancho de banda limitado y la retina obtiene por segundo más información que la que se puede transmitir. Por tanto, cada una de estas neuronas compila la información de un área de la retina asociadas, llamada campo receptivo de esa neurona. Las neuronas que cubren la zona del punto ciego tienen campos receptivos mayores que las que cubren otras zonas, puesto que todo el área que cae sobre el punto ciego no aporta información, hasta el punto que se acaban creando la ilusión de continuidad entre dos neuronas que se encuentran en realidad a lados opuestos del punto ciego. Desde el punto de vista de nuestro cerebro, no hay tal punto ciego puesto que el espacio vacío es rellenado con una señal artificial, que no es más que una extrapolación de lo que hay alrededor del punto ciego. Esta es la base de algunas ilusiones ópticas, como la que ilustra la siguiente imagen.


Cierre el ojo derecho y mire la cruz con el ojo izquierdo, desde una distancia similar a la longitud de su brazo. Sin dejar de mirar a la cruz, acérquese lentamente a la pantalla hasta que el punto desaparezca.


Esta ilusión de rellenado es tan fuerte y sugerente que incluso puede hacernos ver texto escrito donde en realidad sólo hay un espacio vacío. La ilusión se mantiene hasta que intentamos leer ese texto, momento en el cual se desvanece bruscamente (gracias a Sailor he encontrado un ejemplo sacado de este artículo de 1996).


Con el ojo izquierdo cerrado mire el punto negro de la derecha y acérquese progresivamente a la pantalla hasta que desaparezca el punto rojo. En su lugar verá algo parecido a texto rellenándolo - ¡pero no intente mirarlo!



Lo más interesante del caso es que estamos completamente persuadidos de que hay texto con sentido en esa zona, simplemente porque nuestro cerebro ágilmente interpola el texto de los alrededores y nos hace concebir una falsa impresión de seguridad, de predictibilidad. Por supuesto este efecto pasa también cuando leemos cualquier texto; el espejismo de caracteres que vemos de reojo en las líneas por venir es reemplazado por el texto real cuando el foco de nuestra visión se posa sobre ese lugar.


Este fenómeno de interpolación de lo percibido a los agujeros de nuestra percepción es el resultado de los mecanismos generales del procesamiento de la información que tiene implementados nuestro cerebro. Mecanismo, por tanto, que actúa en todas las facetas de nuestro procesamiento sensorial y a veces incluso en el intelectivo.

Hacía esta (larga) reflexión sobre la fisiología de nuestro procesamiento de la información, desempolvando conceptos que aprendí al principio de mi tesis doctoral (es increíble las vueltas que la da la vida y la carrera de un científico), al final de una reunión científica a la que he asistido estos días en la localidad alemana de Hanover. Se trataba de la reunión anual de todas las redes europeas de investigación del área de medio ambiente financiadas por un determinado programa de la Unión Europea; yo presido una de esas redes y por tanto tengo la obligación de acudir. Son dos días intensos en los que uno se reencuentra con colegas de todas partes de Europa y de algunos Estados asociados. Este año, como el anterior, italianos, griegos, portugueses y españoles evocamos nuestras miserias (curiosamente los irlandeses no parecen interesados en este tipo de redes, pues no me encontré ninguno); miserias que resultaban curiosamente similares en los diferentes países. Como novedad de este año pude comprobar que los franceses comienzan a mirar al futuro con pesimismo, e incluso con colega suizo veía importantes nubarrones en el horizonte (según me explicó, Suiza es una economía exportadora, y con el hundimiento de la Unión Europea se podía anticipar que su propio futuro económico no se veía demasiado boyante; problema, por cierto, que comparte Alemania). En fin, dado el clima de crisis profunda, de necesidad de cambio, pensé ir más lejos de lo que suelo en este tipo de encuentros, e intentar introducir el tema del peak oil en las conversaciones, pero suavemente, no llamándolo por su nombre hasta que se hiciera inevitable en la conversación. Como sé que en general es de mal tono en ambientes científicos evocar el problema del agotamiento de un modelo que nos ha procurado tanto progreso y tanto bienestar me limité a seguir la conversación de manera convencional, forzando las cosas lo justo, intentando que mi interlocutor saliera de sus cómodas hipótesis y se confrontase con la dura realidad.

Y a fe mía que no faltaron ocasiones durante los dos días que duró la reunión. Los diversos proyectos que se expusieron hablaban de la difícil gestión de los recursos y los residuos de manera continuada. Varias veces se mencionó los problemas que causará el crecimiento de la población mientras la productividad agrícola ya no crece; en al menos un tres presentaciones el tema central era el agua, su gestión y su escasez - una ponente llegó a decir que la propia OCDE considera la escasez de agua un problema más urgente que el cambio climático. El cambio climático, por supuesto, ocupaba un lugar central en más de un tercio de las presentaciones. Las evidencias científicas que se presentaban eran abrumadoras. Todas las presentaciones, incluso las más técnicas, hablaban de límites, de problemas que no se estaban pudiendo dominar con la tecnología. Pero todas ellas, invariablemente - y la mía no fue una excepción - hablaban de nuevas técnicas, de nuevos métodos, para resolver problemas que cada vez son más viejos y más acuciantes. Lo teníamos delante pero no éramos capaces de verlo.

Intenté el acercamiento a la cuestión desayunando con un colega que se dedica al estudio de sistemas de gestión de la energía renovable. Él estaba preocupado porque durante la última década la temperatura global no ha aumentado al mismo ritmo que las décadas anteriores, en contradicción con los modelos climáticos. Pensé que la cuestión le preocupaba por el posible destino de esa energía faltante (de hecho, comentamos sobre trabajos recientes que indican que ese calor faltante se está acumulando en el océano profundo y puede provocar una alteración de las corrientes profundas mucho más rápida y abrupta de lo esperado), pero en realidad su temor se centraba en la posible pérdida de apoyo político por parte de la UE a la lucha contra el cambio climático, que llevaría una pérdida de interés por las energías renovables. Realmente, cada uno ve aquellos aspectos del problema que le tocan más de cerca. El caso es que yo le comenté que, en mi opinión,  el compromiso de la Comisión Europea con las energías renovables iba más allá de la lucha contra el cambio climático, y que la cuestión de la seguridad energética no era despreciable. Le comenté, entonces, que la producción de petróleo está experimentando problemas; pero él me respondió que gracias al petróleo de esquisto explotado con la técnica del fracking los EE.UU. iban a ser autosuficientes tan pronto como 2020. Yo le aclaré que en realidad la fecha que se suele mencionar es 2035, que en todo caso esa afirmación es una falacia, y que en realidad tal balance positivo sólo será posible, de acuerdo con en el informe de la Agencia Internacional de la Energía donde se hace esta propaganda, con una caída del consumo de petróleo del 32%, cosa que sólo pasará si EE.UU. se hunde en una recesión profundísima. Tales afirmaciones por mi parte le dejaron un tanto perplejo, pero a pesar de comprobar que yo estaba bastante documentado sobre el tema volvió a la cuestión del cambio climático y su conexión con la producción renovable. Mirar a la cruz le ofrecía más seguridad que arriesgarse a ver qué caía sobre su punto ciego.

En la cena de otro día me senté al lado de otro colega, una gran persona de muy agradable trato y un vasto conocimiento sobre el estado del mundo y una amplia cultura. La verdad es que conversar con él era una delicia porque siempre se podían aprender muchas cosas; además, es un hombre que ha viajado mucho y ha mirado los diversos lugares donde ha estado con cierta visión crítica, con lo que sus observaciones son perspicaces y penetrantes. Para mayor abundamiento, se trata de una persona con experiencia en ámbitos más allá de los académicos, con lo que en vez de atrincherarse en su torre de marfil se dedica a ir a cosas prácticas, a cosas que funcionan, y dejarse de ensimismamientos técnicos. En ese sentido me parecía un interlocutor ideal para hablar de estos temas, sobre todo cuando el sistema que él había presentado requería - y él era consciente de ello- grandes cantidades de energía. Justamente por ahí, provocándole ("Creo que lo que has explicado hoy es un poco utópico", le dije) discutimos sobre el concepto de TRE, el cual le pareció completamente natural; de hecho, en el análisis de los sistemas que ellos hacen lo incorporan explícitamente aunque no con ese nombre. Hablando sobre la imparable ascensión de China, yo le dejé caer mi primer torpedo real: "¿Y de dónde saldrá el petróleo necesario para alimentar el crecimiento de China?". Cómo no, la respuesta fue otra vez de los esquistos americanos, no sólo en forma de petróleo sino también del gas. Ahí, dada la proximidad con mi interlocutor, fui tajante: "No hay tal boom del gas natural; todo eso que se dice es mentira". Su sorpresa delante de mi afirmación fue grande, y yo remataba la faena con datos cuando otro colega, al oír lo rotundo de mis palabras, se metió en la conversación, que rápidamente derivó hacia temas más ligeros. Luego, durante el curso de la cena, el tema de los límites planeó varias veces sin que nunca entráramos a fondo, y al no ver en mi interlocutor intención de volver al tema de de dónde saldrá el petróleo para China lo dejé correr. Confío, dada la especial sensibilidad e inteligencia de este individuo, que volverá a este tema. Pero de momento los modismos convencionales no nos permitieron hablar seriamente de la cuestión.


El último día volvía al hotel desde el restaurante donde cenamos, caminando, bajo una intensa lluvia, acompañado de una colega de cierto rango dentro de la jerarquía europea. Hablamos de todo un poco, aunque yo sabía que era una conversación con muchos límites. Cuando detentas una posición dentro de la burocracia europea tienes que ser muy cuidadoso con lo que dices porque una indiscreción o una frase que se preste a malas interpretaciones puede ocasionar muchos problemas. A pesar de ello, la conversación permitió llegar hasta comentar los recientes disturbios en Estambul (mi interlocutora era turca). Hablando sobre los indignados en España, el futuro de Europa y demás yo lo dije bastante abiertamente: "Creo que ignoramos el problema fundamental de la escasez de recursos. Estoy convencido de que Europa no podrá levantar cabeza, no podrá salir de esta crisis porque le faltará, entre otras cosas, fuentes de energía". Mi colega caminaba en silencio, mirando hacia adelante, sin decir nada, bajo la lluvia que nos calaba. El hotel ya estaba cerca. Yo no estaba diciendo nada esencialmente diferente a los problemas que habíamos oído enunciar durante los últimos dos días, pero mientras que las presentaciones científicas que habíamos oído se centraban en propuestas de soluciones técnicas o abogaban por "profundizar en el estudio de los problemas", yo planteaba simple y llanamente la imposibilidad de salir de la trampa donde hemos caído. Esperé aún algunos segundos alguna reacción, antes de proseguir: "Creemos que Europa tiene que forzosamente salir de la crisis, cuando en realidad no queremos entender que no existe una salida convencional para la misma. En Europa no se aceptará esta realidad hasta que Alemania no entre, ella misma, en una recesión profunda". Aquí mi interlocutora no pudo evitar asentir, con una media sonrisa. Llegamos al hotel y ella se despidió cortésmente, agradeciéndome la compañía y la conversación.

No estamos tan ciegos. Solamente es que no queremos dejar de mirar a la cruz, porque sabemos que cuando giremos la vista aparecerá una verdad inaplazable e incómoda.

Salu2,
AMT 

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Distopía III: La Tempestad

10 Juny, 2013 - 08:00


[Nota de descargo: El siguiente relato no es más que una ficción literaria. Los eventos climáticos descritos en él son sólo una dramatización que representa un escenario extremo del futuro del clima de nuestro planeta, sin que esté apoyado en ningún modelo numérico ni en nuestro conocimiento actual de los mecanismos que rigen el tiempo atmosférico y el clima. La velocidad a la que se dan algunos cambios en el relato es posiblemente exageradamente rápida persiguiendo ese efecto de dramatización. En realidad, no tenemos ningún modelo numérico ni de procesos que pueda describir con precisión lo que le va a pasar al clima de nuestro planeta una vez que se derrita toda la banquisa polar ártica: estamos en Terra Incógnita. Lo único seguro es que vamos hacia un planeta diferente al que conocíamos]



El verano del año 2013 fue atípico en toda Europa. De Junio a Septiembre se alternaron semanas de lluvia y temperaturas muy frescas con semanas en las que el Sol picaba con furia (dijeron los expertos que con las intensas lluvias el aire estaba limpio de aerosoles y se sentía más el efecto invernadero). Pero el aire no llegó nunca a calentarse demasiado porque no hacía más de 5 ó 6 días que se disfrutaba de la canícula que ya volvía el mal tiempo. Las cosechas de cereal de aquel año fueron un 50% inferior a la media de los diez años anteriores, y no sólo en Europa. En el resto del mundo, y sobre todo y por desgracia en las zonas cerealísticas, la norma eran las altas temperaturas, la sequía y los fuegos forestales. Hubo una convención de Naciones Unidas para discutir sobre el grave problema de la falta de alimentos, que concluyó con renovadas recomendaciones de comer insectos, medusas, algas y líquenes. El año pasó como si tal cosa para el mundo occidental, mientras que los países pobres se apretaban uno o dos agujeros más el cinturón, y el hambre hacía estragos en los cuerpos y en las mentes (y a veces en los palacios).

Durante el verano de 2014 sucedió algo insólito: la banquisa polar ártica, es decir, el hielo que flota sobre el Polo Norte, desapareció por completo. Seis años antes de lo previsto, dijeron algunos expertos, mientras que otros comentaron que lo sucedido confirmaba sus modelos. Las potencias occidentales dijeron que la desaparición del hielo ártico era una buena noticia porque abría nuevas rutas marítimas más eficaces (conveniente ahora que el alto precio del petróleo volvía a ser noticia) y también porque dejaba acceso libre a los ricos yacimientos de minerales y de hidrocarburos del fondo marino. En invierno se formó de nuevo la banquisa, aunque era mucho más delgada y frágil. Los autodenominados "escépticos del cambio climático" tuvieron que retirarse un poco de la escena pública, buscando argumentos para demostrar que lo sucedido no tenía nada que ver con el calentamiento global, mientras que la preocupación por el medio ambiente creció en las encuestas y se situaba ya como segunda preocupación de los europeos y norteamericanos, 20 puntos por debajo del paro y sólo 2 puntos por encima de la crisis económica. Por lo demás, el verano de 2014 fue una repetición del de 2013. En Europa la gente no podía ir a la playa, mientras que en el resto del mundo mucha gente moría en las sucesivas olas de calor, con temperaturas récord repartidas por todo el Globo

Los años siguientes fueron denominados por algunos como "la Pequeña Edad del Hielo". Quien decía tal cosa vivía en Europa y la Costa Este de los Estados Unidos, obviamente, porque para el 80% de la Humanidad el aumento de temperaturas era cada vez más palpable. No obstante lo cual, algunos "escépticos" comenzaron a preconizar la llegada de una nueva glaciación, fenómeno natural e inevitable asociada a los ciclos astronómicos, y la bendición de haber aumentado la concentración de CO2 en la atmósfera, que evitaría que ésta fuera tan cruda. Estudios científicos mostraron que la Corriente de Lazo Meridional (la gran banda de circulación termohalina que recorre el océano) se había interrumpido en el Atlántico Norte, y con ella parte del aporte de humedad extra que llegaba a Europa, con lo que los sucesivos veranos no fueron tan lluviosos. La Corriente de Chorro Ártica había prácticamente desaparecido y en el polo Norte se había establecido un dipolo formado por una alta y una baja presión en vez del ciclón habitual; gracias a él, del polo Norte fluía aire frío hacia Norteamérica y Europa, mientras que extraía aire caliente de Asia Central. 




Al final de aquel período las temperaturas se moderaron en el Hemisferio Norte y las cosechas mejoraron notablemente, incluso en Europa. Parecía que lo peor ya había pasado. Eso sí: el petróleo escaseaba, ya de manera evidente, y se reproducían guerras de conquista por todo el planeta, mientras que en Occidente se tomaban medidas de racionamiento eficaces. Por aquel entonces se establecieron gobiernos de corte más o menos autoritario, y se dejó de medir el PIB; en algunos países incluso se prohibió publicar estimaciones de esta magnitud, ahora denostada. La media de paro en Europa y los EE.UU. llegaba ya al 20%, con países muy inestables como Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España (los infames PIIGS) rondando el 40%.

Fue en 2020 cuando se observaron dos fenómenos curiosos, pero no en verano sino en invierno. El primero fue que aquel invierno no se volvió a formar la banquisa ártica; de hecho, ya nunca más se volvería a formar. El segundo fue ver que algunas zonas del Sáhara Occidental comenzaban a florecer, fruto de intensas lluvias. Los investigadores encontraron que la Corriente de Lazo Meridional realmente no se había interrumpido y simplemente ahora fluía más al Sur. Emprendedores de todo el mundo encontraron en este hecho una oportunidad fantástica de inversión, dada la proximidad de las nuevas zonas fértiles a los mayores depósitos de fosfatos usados como fertilizantes. Las noticias y anuncios en los medios declaraban que el nuevo Jardín de las Hespérides daría de comer a todo el mundo (Occidental, se entiende). Lo cierto es que la temperatura y la pluviosidad en Europa y los EE.UU. comenzaron a volver a valores "normales" y las cosechas alcanzaban récords en un campo cada vez más demandante de mano de obra (o más bien la gente huía de la ciudad para poder ganarse el pan). Volvía la normalidad, sólo perturbada por la falta de petróleo y de uranio, y ahora de gas natural - los yacimientos de gas esquisto, la última gran esperanza, habían sido abandonados por no rentables cuatro años atrás. Los "escépticos" salían en masa de sus escondites y comenzaron a decir que lo que había pasado durante la última década era fruto de la variabilidad natural, pero que el clima en Occidente era el más estable del Mundo y que por eso ocupaba su lugar hegemónico. Lo cierto es que algunas zonas de Asia, África y Sudamérica comenzaban a despoblarse por la dureza de las condiciones de vida, generando problemas migratorios inmensos pero aún alejados de la engreída Europa y el ensimismado EE.UU.

Hacía sólo 10 años de aquel extraño verano de 2013 cuando se formó la Tempestad.

Los científicos la denominaron "Tempestad Semi-permanente del Atlántico Norte Subtropical". La gente de la calle, la Tempestad, a secas, pero con mayúscula. Fue en el verano de 2023. El Huracán Hugo, el octavo de la temporada, volvía de dejar su peaje de muerte en Cuba y Florida, y se retiraba hacia el Atlántico Norte. Normalmente se hubiera ido a latitudes más altas, cerca de Galicia o de Irlanda, y en el camino, al caminar sobre aguas más frías y perder por tanto su fuente de energía, se hubiera convertido en borrasca. Pero el flujo constante de aire polar generado por el nuevo dipolo ártico permanente, cada vez más caliente, le impedía ir más hacia el Norte, así que quedó estacionado alrededor de 25º Norte, 45º Oeste, en medio del Atlántico Norte. Y empezó a crecer.

Dos semanas después de estacionar los científicos estaban perplejos delante del extraño comportamiento de Hugo; en vez de debilitarse se hacía cada vez más grande, y ya tenía un radio de 1500 kilómetros: nunca antes se había visto en un huracán así. Hubo una convención en París de la Organización Meteorológica Internacional, a la que significativamente los delegados de Brasil no pudieron asistir: un brazo de Hugo abatió su avión, que se estrelló sobre el Atlántico, sin supervivientes. La Convención juntó las piezas del puzzle de Hugo y por fin entendieron lo que pasaba. Pero en vez de oírse un "Eureka" satisfecho se oyó el ruido de cientos de gargantas tragando saliva a la vez cuando el Presidente de la Convención anunció a la prensa las conclusiones.

Resulta que Hugo estaba siendo realimentado por varias fuentes que, al mismo tiempo, le dejaban anclado en el Oceáno. Por un lado, el flujo proviniente del dipolo ártico, cada vez más cálido. Por otro, las ondas de inestabilidad subtropical que se propagaban desde un Sáhara interior cada vez más cálido (ya no vivían allá ni los tuareg). Hugo, además, se había colocado en el nuevo corredor de la Corriente de Lazo Meridional, con lo que tenía aceso al calor y humedad liberado por esta corriente oceánica, que ya no volvería a fluir hacia el nuevo Jardín de las Hespérides (el cual fue abandonado pocos años más tarde). Por último, su posición tropical le daba suficiente aceleración de Coriolis como para mantenerse como una estructura coherente a gran escala. La conclusión final es que Hugo ya no era un huracán, sino una Tempestad Semi-Permanente. La Tempestad.

Los vientos de la Tempestad en sus zonas más externas eran los propios de un huracán de categoría 1; no era, por tanto, el fenómeno más violento sobre la faz de la Tierra, que por otra parte no hubiera podido sustentarse de forma permanente. Sin embargo, lo aterrador de la Tempestad era su tamaño: los expertos calcularon que crecería hasta ocupar la práctica totalidad del Atlántico Norte. Su carácter Semi-permanente era debido a que algunos inviernos más fríos el dipolo polar ártico se debilitaría y la Tempestad se desplazaría hacia al Norte, disipándose tras un par de semanas, típicamente entre Enero y Febrero, para volver a formarse entre Abril y Mayo con el primer huracán que se formase y que pasase por el centro del Atlántico Norte. La única cosa positiva de la Tempestad es que mientras durase no se podían formar más huracanes en el Atlántico Norte. La lista de efectos negativos era, como se pudo comprobar, casi inacabable.

A comienzos de 2024 la Tempestad era tan grande que la navegación marítima y aérea por el Atlántico Norte era simplemente imposible. La única vía practicable era a través de la zona polar, ahora siempre expedita, aunque los fuertes vientos empujaban hacia la Tempestad y seis meses al año, mientras duraba la noche polar, la navegación se hacía a oscuras y con un frío intenso. El comercio mundial se hundió, mientras las potencias occidentales comenzaban a reconocer que las grandes riquezas del suelo ártico eran simplemente irrecuperables. Hubo revueltas en Occidente y surgieron movimientos ecologistas que reclamaban acción directa para recuperar un planeta que, en realidad, ya no era en el que habían crecido y que nunca más volvería a serlo. La represión fue intensa, y tras un par de años la situación social se estabilizó, aunque el hambre era ya la norma en todo el mundo, inclusive en el cada vez más depauperado Occidente.

2027 fue el que se denominó primero "el Año del Terror" y después "el Primer Año del Terror". Ese año la Tempestad Semi-permanente hizo honor a su nombre y se disipó, pero lo hizo estrellándose contra las costas de Portugal. La vida en las zonas costeras del Atlántico Norte ya era muy difícil por la continua llegada de frentes (brazos) de la Tempestad, pero las lluvias torrenciales y los vientos huracanados de los brazos resultaron ser caricias por comparación al aterrizaje de toda la mole de la Tempestad sobre tierra. La Tempestad entró sin prácticamente inmutarse arrasando de Lisboa a Madrid, y sólo empezó a dar signos de debilidad al atravesar los Pirineos. Cuando llegó a afectar a Berlín dejó en la capital alemana un peaje oficial de 2.000 muertos. En Francia las víctimas se contaban por decenas de miles; en España, por centenares de miles. En Portugal nunca se supo: los sobrevivientes huyeron aterrados tierra adentro, lo más lejos posible del mar. Lisboa había desparecido bajo el mar que se la tragó.

Los expertos europeos analizaron la situación y concluyeron que un tal "aterrizaje" era esperable cada diez años en media. Los expertos americanos analizaron la situación y concluyeron que la probabilidad de que ese aterrizaje fuera en EE.UU. era enormemente baja porque la circulación global siempre empujaría la Tempestad hacia el Este, hacia Europa. Se decretó que el 23 de Enero, fecha del hundimiento de Lisboa, fuera día de luto internacional en memoria del millón de víctimas (cifra oficial más o menos redondeada) de la Tempestad en Europa. Nadie se acordó de los millones de muertos en todo el mundo a causa del hambre, las guerras y las epidemias durante ese mismo año.

A partir de 2029 se produjo un fenómeno nuevo, otra nueva sorpresa. En el borde nordoccidental de la Tempestad se empezaron a crear tormentas explosivas, muy rápidas, con vientos de categoría 4 o 5 pero radios de 50-100 kilómetros, mucho menores a los de un huracán convencional (también diferían en el mecanismo y lugar de formación). Esas tormentas se propagaban a gran velocidad por la costa Este de los EE.UU., llegando en un par de días hasta el Golfo de México, donde finalmente eran reabsorbidos por la Tempestad. Su potencial destructivo no era tan grande como el de un aterrizaje de la Tempestad, por su pequeño tamaño y la rapidez con la que se debilitaban sobre tierra, pero en las áreas directamente afectadas la devastación era monstruosa. Hacia 2030 se comprobó que se generaban tres o cuatro ciclogénesis de este estilo por estación, aunque por aquel entonces la red de observación meteorológica mundial era muy deficiente y la capacidad de anticipación prácticamente nula.

2036 fue el Segundo Año del Terror, aunque la vida en aquel entonces era tan miserable en Europa que para muchas personas la muerte fue un consuelo. En 2037 se produjo la primera invasión africana de Europa; el continente, en un estado de suma debilidad, no fue capaz de oponerse a la invasión.

2045 fue el Tercer Año del Terror, justo 100 años después de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Sólo que esta vez la Tempestad se fue, contra todo pronóstico, directa hacia las llanuras centrales de los EE.UU. La devastación fue tan colosal que nadie fue capaz de cuantificarla.

Hacia 2050 las condiciones climáticas del mundo comenzaron a cambiar otra vez, y la Tempestad empezó a debilitarse, aunque nadie tenía ya capacidad de observar y monitorizar el fenómeno. Sólo los viejos del lugar, los supervivientes más coriáceos, pudieron comprobar que el Cuarto y Quinto Años del Terror no fueron, ni de lejos, como los primeros.

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- Papá, por favor, no sigas leyéndome ese cuento.

- Es verdad, cariño. Es mejor que nos centremos en las cosas reales: dudo que una cosa así pueda pasar en ningún planeta.











Antonio Turiel
En algún lugar entre Figueres y Barcelona, Junio de 2013.
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Efecto invernadero y cambio climático

7 Juny, 2013 - 06:18
Queridos lectores,

Luis Cosin ha preparado el siguiente ensayo, una síntesis excelente sobre los gases de efecto invernadero y el cambio climático. Este post es muy oportuno, porque abre el camino al tercer (y de momento último) relato distópico que publicaré el próximo lunes.

Lean con atención el post de Luis, pues lo merece.

Salu2,
AMT


EFECTO INVERNADERO: CAUSAS, SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS
  1. Un poco de física
Los cuerpos calientes emiten parte de su energía en forma de radiación electromagnética (la luz, por ejemplo, es una radiación electromagnética). La longitud de onda depende de la temperatura. A mayor temperatura, menor longitud de onda (y más energía).A bajas temperaturas, los cuerpos emiten ondas  de radio (gran longitud de onda), y a medida que se van calentando, la longitud de onda va disminuyendo, pasando por las microondas, los infrarrojos y llegando a cantidades apreciables de luz visible por encima de 1.300 oC (unos 1.600 oK o grados Kelvin). Por eso, decimos que un cuerpo se pone “al rojo vivo” cuando alcanza esta temperatura (empieza a emitir cantidades importantes de luz roja).El Sol tiene una temperatura superficial de unos 5.000 oK y por eso lo vemos de color amarillo claro en un día despejado.
En el rango de temperaturas de la superficie terrestre, (-50 a +50 oC) la longitud de onda asociada es de 2 a 30 micras (en el infrarrojo cercano).Da la casualidad que muchas moléculas pequeñas gaseosas, presentes en la atmósfera en cantidades apreciables, como el vapor de agua (H2O) y el dióxido de carbono (CO2) captan energía justamente a esas frecuencias y la transforman en calor (es decir, en agitación molecular).De esta manera, captan el calor que la superficie emite e impiden que escape al espacio. Como la radiación solar se mantiene aproximadamente constante, el balance energético resultante hace que la temperatura de la superficie aumente. Esto es lo que se conoce como efecto invernadero.No todas las moléculas absorben con la misma eficacia ni a las mismas frecuencias. Por eso, se habla de Potencial de Calentamiento Global (PCG), que es una medida utilizada para la capacidad que tienen diferentes gases de efecto invernadero en la retención del calor en la atmósfera. El dióxido de carbono (CO2) se usa como base para todos los cálculos y su potencial de calentamiento global se toma como 1.Los principales gases de efecto invernadero, de acuerdo a este cálculo son:
  • El vapor de agua (H2O)
  • El dióxido de carbono (CO2)
  • Metano (CH4) con un PCG entre 23 y 60.
  • Óxidos de Nitrógeno con un PCG alrededor de 270.
  • Los clorofluorocarbonos, con un PCG entre 9.000 y 11.000.
De ellos, los tres primeros se encuentran de forma natural en la atmósfera (aunque su concentración sube por la actividad humana) y los dos últimos son esencialmente producto de la actividad humana. Los óxidos de nitrógeno procedentes de los combustibles tienen un papel significativo en el microclima cálido que existe en las ciudades.El efecto invernadero es esencial para la vida: sin la presencia de gases de efecto invernadero, la temperatura superficial de nuestro planeta sería unos 33oC inferior, en torno a -18oC, incompatible con la vida.En el otro extremo, el planeta Venus con una atmósfera densa de gran contenido en metano y otros gases de EI tiene una temperatura superficial de unos 400oC.

  1. Los cambios antropogénicos
El CO2 y el metano son los caballos de batalla porque suponen la mayor parte de las emisiones:El CO2 está presente actualmente en unas 400 ppm (partes por millón) en la atmósfera. Recientemente hemos alcanzado un pico. En la era pre-industrial, hace unos 250 años, se estima que su concentración era de 250 ppm. Desde que el ser humano empezó a usar combustibles fósiles, la concentración de CO2 y otros gases de EI casi se ha duplicado.En este sentido, es preocupante el incremento en el uso del carbón, sobre todo en los países en desarrollo. El carbón (Carbono puro), es el mayor emisor de CO2 por unidad de energía generada, con gran diferencia sobre el resto de combustibles fósiles (que contienen mayor proporción de Hidrógeno y, por tanto, generan más agua y menos CO2).El problema para estimar las consecuencias de este fenómeno a gran escala es que carecemos de datos suficientes que permitan correlacionar la concentración de GEI y la temperatura. Sólo hay registros meteorológicos fiables desde hace unos 100 o 150 años, lo que geológicamente es un periodo de tiempo insignificante.Sin embargo, sí podemos asegurar que la actividad humana está detrás del incremento de GEI y podemos aventurar, con modelos más o menos precisos, las consecuencias que tendrá este incremento a medio plazo.
  1. Qué nos espera
Una de las particularidades del efecto invernadero es que se retroalimenta, las vías principales son cuatro:
  • Disminuyendo la superficie cubierta por hielo reflectante (que provoca el efecto contrario: “efecto albedo”), la superficie de la tierra absorberá más radiación y, por tanto, más calor del Sol.

  • Al aumentar la temperatura media del agua de los océanos, aumenta proporcionalmente la evaporación. Sabemos que el vapor de agua es un gas de efecto invernadero, y por tanto a mayor presencia de humedad en el aire, más se acelera el calentamiento.

  • Además, ciertos suelos cubiertos de permafrost almacenan bajo la gruesa capa de hielo importantes cantidades de metano procedentes de la descomposición de materia orgánica. Si este permafrost se funde, este metano saldrá a la atmósfera e incrementará la retención de calor.

  • En tercer lugar, existen unas formaciones geológicas llamadas “clatratos” o “hidratos de metano” que son “jaulas” de hielo que contiene metano en su interior. Se piensa existen en grandes cantidades en el lecho oceánico (se cree que hay 3.000 veces más metano en estas formaciones que el que hay en la atmósfera). Estas formaciones son estables sólo a grandes presiones y bajas temperaturas. Si la temperatura del agua aumenta lo suficiente, pueden desestabilizarse y liberar gran cantidad de metano en un breve espacio de tiempo (lo que se conoce como “hipótesis del fusil de clatratos”). La última vez que eso ocurrió, se cree que fue hace 251 millones de años, en un periodo denominado Pérmico y que coincidió con la extinción en masa de muchas especies, que quizá fueron incapaces de adaptarse a un cambio en el clima demasiado intenso y demasiado rápido.


A medida que disminuye la disponibilidad de combustibles fósiles de baja huella de CO2 (gas natural y petróleo ligero, principalmente) muchos países en desarrollo, muy poblados, como China y la India, están volviendo al carbón y éste aumenta su peso en la producción de energía primaria. China abre una nueva central térmica cada semana.Ambos países cuentan con importantes reservas de carbón sin explotar (las mayores después de las de EEUU y Canadá).Reservas mundiales de carbón (en 2002):Producción de carbón, año 2006:Podemos asumir que, con gran probabilidad, muchos países desarrollados seguirán este camino en el futuro.Al margen de la contaminación directa, que se traduce en una vuelta del “smog” a grandes áreas urbanas, como Beijing o Delhi, con nubes densas visibles por satélite, y que recuerdan al gran smog de Londres en 1952 (uno de los desencadenantes de la construcción de centrales nucleares en UK):
Lo que hace esta vuelta al carbón es acelerar el proceso de calentamiento. ¿Qué consecuencias tendrá esto para nosotros?
  • En primer lugar, y a corto plazo, una mayor temperatura media supondrá cambios en el régimen y la cantidad de lluvias: habrá más vapor de agua atmosférico, lo que provocará más lluvias y más intensas de forma global. Sin embargo, los cambios en las corrientes marinas y atmosféricas harán que el patrón y el régimen de dichas lluvias sean diferentes a los actuales. Quizá demasiado diferentes para que los cultivos tradicionales sigan pudiéndose dar en las zonas que actualmente son aptas para ellos. La primera consecuencia, por tanto, es una disrupción importante de la agricultura y la ganadería. Cuanto más rápido y brusco sea el cambio, menor tiempo de adaptación y más graves serán las consecuencias.

  • A corto y medio plazo, asistiremos a una migración de ecosistemas hacia zonas climáticamente favorables. Como consecuencia, muchas enfermedades endémicas podrían cambiar de área de influencia por cambios migratorios y de hábitos en sus vectores de transmisión (mosquitos, ratas, ganado…etc.).

  • En tercer lugar, y a medio plazo, a medida que el agua de los océanos se caliente, aumentará su volumen (por dilatación y por la adición de agua procedente de los deshielos). El convenio actual más aceptado da cifras entre 40 y 80 cm de aumento hacia 2.100. Se estima que la Antártida, totalmente fusionada, contribuiría con 60 m al ascenso del nivel del mar, y Groenlandia lo haría contribuyendo con más de 7 m.  En la hipótesis que se funda todo el hielo de los casquetes polares (incluyendo Groenlandia, que tiene una capa de hielo de casi 3 km de espesor) el nivel medio de los mares podría subir entre 50 y 70 m (en unos lugares, será más y en otros menos, por efecto de la gravedad y los movimientos de nivelación que causará en la corteza terrestre la redistribución del peso de la capa de agua oceánica). Esto podría hacer desaparecer casi 1/6 del territorio habitable en la actualidad. Las mediciones por satélite confirman el incremento en promedio del nivel del mar:

  1. Qué se puede hacer
A riesgo de caer en el pesimismo, es poco probable que los procesos que contribuyen al cambio climático se detengan y podemos dar como casi por cierto que todas las reservas económicamente viables de carbón y otros combustibles fósiles se quemarán en los próximos años.Por tanto, sólo cabe actuar sobre la velocidad a la que se produce el cambio.En palabras de Pollard (segunda ley de la complejidad):“Things are the way they are for a reason. If you want to change something, it helps to know that reason. If that reason is complex, success at changing it is unlikely, and adapting to it is probably a better strategy." “Las cosas son como son por alguna razón. Si quieres cambiarlas, es útil conocer esa razón. Si esa razón es compleja, es improbable tener éxito intentado cambiarlas, y adaptarse a ellas es probablemente una estrategia mejor”.Deberíamos ser capaces de disminuir la velocidad hasta llegar a un ritmo que nos permita ir adaptándonos a los cambios a medida que éstos se vayan produciendo. Cambios en la agricultura y la ganadería (que no se improvisan, y llevan años para ser implementados), en la distribución de recursos necesarios como el agua potable, la aparición de nuevas regiones de clima habitable…etc.Aquí, una vez más, chocamos con la inercia de nuestro comportamiento. De acuerdo con la ley de Pollard del comportamiento humano:" We do what we must (our personal, unavoidable imperatives of the moment), then we do what’s easy, and then we do what’s fun. There is never time left for things that are merely important.”“Hacemos lo que debemos hacer (nuestros imperativos personales inevitables del momento), luego lo que es fácil, y luego lo que es divertido. Nunca hay tiempo para hacer cosas que sólo sean importantes.”¿Seremos capaces de hacerlo?
Referencias:http://es.wikipedia.org/wiki/Cuerpo_negrohttp://es.wikipedia.org/wiki/Temperatura_de_colorhttp://es.wikipedia.org/wiki/Gas_de_efecto_invernaderohttp://www.tuimpacto.org/alto-potencial-de-calentamiento-global.phphttp://cinabrio.over-blog.es/article-corrientes-marinas-y-edad-de-hielo-104466532.htmlhttps://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152864992685646&set=gm.524160310975068&type=1&theaterhttp://astrojem.com/radiacionelectromagnetica.htmlhttp://www.fao.org/docrep/003/t0355s/t0355s02.htmhttp://cambioclimatico.minam.gob.pe/cambio-climatico/sobre-cambio-climatico/que-lo-origina/http://www.madrimasd.org/blogs/energiasalternativas/2010/12/20/131062http://www.monografias.com/trabajos73/fuentes-energia-renovable/fuentes-energia-renovable2.shtmlhttp://docentes.educacion.navarra.es/~metayosa/CTMA/Recursos5.htmlhttp://www.fayerwayer.com/2013/01/como-se-ve-la-contaminacion-en-beijing-desde-el-espacio/http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Niebla_de_1952_en_Londreshttp://es.wikipedia.org/wiki/Albedohttp://es.wikipedia.org/wiki/Subida_del_nivel_del_mar
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La última presa

5 Juny, 2013 - 02:18

"Los especiales de hoy son ensalada de líquenes, tapa de cucarachas y un entrante de rata asada". "Ambientalistas alarmistas, y mira que decían que sólo quedarían las cucarachas"
Queridos lectores,

Hace pocos días pude comprobar en mi entorno algunas reacciones extrañadas e incluso airadas después de ver ciertas noticias con recomendaciones un tanto sorprendentes hechas por las Naciones Unidas respecto al tema de la alimentación humana, a través de la organización que se dedica a abordar estas cuestiones, la FAO. Efectivamente: si hace apenas un par de semanas la FAO alababa las excelencias de una dieta basada en insectos para proporcionar proteína a los hombres, unos días más tarde una nueva delicatessen marinas nos era propuesta: las medusas.

No han sido pocos los comentarios jocosos que ridiculizan estas propuestas de la FAO. Poca gente ha profundizado en el problema para comprender el por qué de estos anuncios tan estentóreos y, aparentemente, fuera de tiempo y de medida desde la perspectiva de Occidente. Tales mensajes, sin embargo, son muy sintomáticos de dónde estamos, hacia dónde vamos y, sobre todo, a dónde podemos llegar si no rectificamos a tiempo.

Merece la pena recordar que estamos sufriendo la tercera crisis alimentaria global en cuatro años, propiciada en muy buena medida por la dependencia de las explotaciones agrícolas de Occidentes sobre los combustibles fósiles. El profesor David Pimentel, de la Universidad de Cornell  recuerda a menudo que por cada caloría que llega al plato de un occidental se han consumido 10 calorías de combustibles fósiles en forma de fertilizantes, pesticidas y la energía usada para mover la maquinaria agrícola, el transporte de alimentos y el mantenimiento de la cadena de frío o de conservación. La productividad de las tierras en los países occidentales es muy grande, bien es cierto, pero es gracias al uso intensivo de maquinaria y productos químicos, y sin ellos bajaría de forma rápida y radical. El caso es que la FAO ha hecho repetidos llamamientos de alerta sobre los bajos niveles de reservas de grano y de alimentos en general, sin que se haya producido una concertación internacional apreciable, ensimismados como están los occidentales con la crisis económica.


Hace dos años analizábamos en profundidad cómo el grado de dependencia de los alimentos importados de los países del Norte de África y Oriente Medio era uno de los factores clave que explicaban el estallido de revueltas que se dio en conocer como Primavera Árabe. Hoy, dos años más tarde las condiciones que dieron lugar a esos estallidos de Enero y Febrero de 2011 se reproducen, con algunos países como Egipto internándose más profunda y rápidamente en el caos más allá de las esperanzas depositadas en los nuevos Gobernantes. Lo cierto es que Egipto ha pasado de ser un exportador neto de petróleo a ser importador justamente en 2011, y sin las regalías del petróleo Egipto no puede pagar por los alimentos que necesita importar. Se ve por tanto en un cruel dilema: o restringe el acceso de su industria o población al petróleo o come. Y ahora se mueve en el filo de la navaja, entre exportar o no exportar.
 


Otros países como Túnez consiguen financiación suficiente gracias a los ingresos del turismo, pero se pueden anticipar nuevos estallidos en países cuya principal industria es la producción de petróleo y que difícilmente podrían adaptarse a perder tal fuente de ingresos. Uno de los más amenazados por una inestabilidad nada lejana es Argelia, país que hace tan sólo 20 años sufrió una sangrienta guerra civil auspiciada desde Occidente. La producción de petróleo de Argelia está cayendo alarmantemente, con muchos anuncios de problemas muy serios en las explotaciones y como pasa en muchos países, una incapacidad política de aceptar que la producción de petróleo ya sólo puede caer. 




Una revuelta de gran calado en Argelia puede traer mucha inestabilidad a la región, sobre todo a los países limítrofes, aparte de cortar una de las dos vías principales de aprovisionamiento de gas natural de Europa y fundamental para España (río revuelto de que los adalides del fracking patrio intentarán sacar buen provecho, abusando de la necesidad para consumar esta estafa). Y el círculo de países potencialmente explosivos en este área (Norte de África y Oriente Medio) es bastante amplio: Yemen, Bahrein, inclusive Irán... Países con muchos desequilibrios interiores y una enorme dependencia del exterior en una cuestión crítica como es la alimentación.

Pero las cosechas de invierno en el hemisferio norte están, ahora mismo, en peligro. Todo depende ahora de que los bandazos asociados a la inestabilidad climática creciente no las den al traste. Este año el verano podría ser relativamente frío, tormentoso e inestable en Europa como consecuencia de un fenómeno bastante singular, como es la inestabilización de la Corriente de Chorro atmosférica que nos da calor y humedad. Singular no porque tal inestabilización no se haya observado nunca, sino porque parece un fenómeno persistente y creciente asociado al rápido deshielo del Polo Norte. Porque mientras el sur de Europa se extraña de ver pasar uno y otro frente borrascoso empujado por el viento polar, en las zonas más norteñas, dentro ya del Círculo Polar Ártico, los termómetros muestran asombrosas temperaturas de 30ºC. Eventos que, aisladamente, pueden reportar los anuarios estadísticos meteorológicos, pero nunca en tantos sitios a la vez y durante tantos días.

Aunque preocupante, si el verano al final es atropellado e inestable este año no es lo peor; lo verdaderamente grave es si a partir de ahora cada año la situación se reproduce, porque es cuestión de tiempo (y no mucho) que vengan varios años seguidos de malas cosechas. Malas cosechas en una de las zonas más productivas por mecanizadas del Mundo, y el granero del Norte de África y de Oriente Medio. El tiempo parece haber dado una pequeña tregua en la zona de España en la que yo vivo, aunque ya veremos lo que dura. Tendremos que vivir pendientes del cielo a partir de ahora (y mientras no llegue La Tempestad).

Ya faltan alimentos y su falta se agravará en los próximos años, por el exceso de explotación de algunas tierras, por la falta de combustibles fósiles y por el cambio climático. En este contexto, no es de extrañar que la FAO hable de comer insectos (puesto que el ganado consume mucho grano). Pero, ¿y las medusas?


La propia FAO avisaba hace más de una década que las capturas de peces habían comenzado su declinación por la sobrepesca. Si se mantuviera la presión actual, el ser humano exterminaría todas las especies de peces (las que no se usan para alimentación humana se usa como harina de pescado para engordar los peces en granjas marinas o piscifactorías) entre 2030 y 2050. A medida que el
agotamiento de las pesquerías se va haciendo más y más palpable (con bancos españoles faenando en las costas de Somalia o en las islas Malvinas) el mar se va poblando de medusas, por la drástica caída de población de sus depredadores naturales (como el atún rojo en el caso del Mediterráneo).


Así las cosas no es de extrañar que haya algunos negocios que proponen aprovechar proteínas animales de origen, digamos, inusual; uno de los más veteranos es  Edible-shop.com; vayan y sorpréndanse.

Una vez más el libre mercado triunfante encuentra sustitutos en cuanto se presentan los problemas... Pues no. Hay un problema fundamental: la capacidad de producción de biomasa de una red trófica. La frase suena enrevesada, pero la cosa es simple. Queremos comer insectos, pero, ¿qué comerán ellos? Sin los excedentes actuales, con los campos de cultivo en decaimiento, con un clima más inestable, la cantidad de insectos total será menor. Será aún más costoso cazar la cantidad suficiente de ellos para mantener a los hombres (baja TRE). Y una vez cazados dan pcoo rendimiento, con su exoesqueleto de quitina no aprovechable y más difícil de digerir. Con las medusas pasa algo semejante: ¿qué comen las medusas? plancton, crustáceos, larvas de pez... salvo que nos pongamos a comer el plancton, de todo lo demás ya estamos compitiendo con ellas. Al final, el problema es claro: los animales forman una red compleja de dependencias mutuas, llamada cadena trófica, y si destruimos demasiados eslabones de esa cadena puede colapsar completamente. Al final no podremos comer ni insectos ni medusas porque no habrá bastante, y los exterminaremos como a todo lo demás.
 
Los planteamientos discutidos en este post muestra que en el fondo no hay la más mínima intención de cambiar, de variar el rumbo. Vivimos en una continua huída hacia adelante, incapaces de ver la realidad como si los subsistemas fueran independientes del todo. Lo único importante es mantener a ultranza un programa: el del depredador a ultranza, del máximo depredador. Por eso la respuesta de los países más opulentos a la caída de la productividad de sus tierras es el acaparamiento de tierras o land grabbing en otros países. La misma lógica rapaz que estamos aplicando a los alimentos es la que aplicamos a cualquier otro recurso, y así contaminamos ríos y acuíferos para explotar las arenas asfálticas del Canadá desde hace una década:





Los biocombustibles o el fracking son simplemente expresiones últimas de esa locura crematística, que no piensa pararse ante nada, aunque acabe dejando el mundo como en la viñeta que abre el post.

Cuando todo lo demás escasee, cuando no haya nada más que depredar, aún quedará una presa. La última presa: el Hombre. En la conferencia de Barbastro hace dos años mencionamos el procedimiento corpse-to-liquids (convertir cadáveres en sucedáneos de petróleo) como salida a la crisis energética, aunque los humanos también se podrían aprovechar como alimento. Visiones de hombres cazados por hombres que cada vez más se nos transmite desde el cine, prefigurando nuestra realidad, incluso en las películas más "serias". 




Ésta es la lógica final de nuestro sistema económico, el punto de llegada de una carrera que empezamos hace dos siglos.

Salu2,
AMT
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Distopía II: El hombre que quebró los Estados Unidos de América

3 Juny, 2013 - 00:15


[Las personas y situaciones que aparecen en este relato son completamente ficticias. Cualquier parecido con personas o hechos reales será siempre mera coincidencia]
 
Mi padre me contó que hace muchos años, mucho antes de que yo naciera, estas tierras, en las que vivimos y que son nuestro sustento, formaban parte de un gran país. Un país que se extendía entre dos océanos como una franja de tierra inmensa. Un país tan grande que el cuando el Sol se ponía en una costa aún faltaban tres horas para que se pusiera en la costa contraria. Ese país, esa gigantesca nación, reunía en sí todos los paisajes de este gran planeta en el que vivimos. Había en él desiertos y llanuras heladas; tenía también ríos tan caudalosos que sólo se podían atravesar con puentes altos como cuatro o cinco veces nuestro granero y más largos que el mayor de nuestros campos. En algunas partes de ese país crecían árboles más altos que cualquier construcción que pudiera imaginar el Hombre, y había praderas inmensas, frondosos bosques y montañas escarpadas donde vivían en armonía toda clase de bestias. Ese país llevaba por nombre el de Estados Unidos de Norte América, aunque sus habitantes solían llamarle, orgullosos, América. El por qué de ese nombre se ha perdido desde hace mucho, y sólo algunos ancianos de nuestra comunidad dicen saber de dónde viene, aunque no siempre se ponen de acuerdo.

América era una nación bendecida por Dios. Había en ella todos los dones que se puedan imaginar: feraces tierras, preciadas maderas, agua, mares llenos de peces, carbón e incluso ese aceite negro del que hablan algunos libros antiguos, petróleo. Con el petróleo que sacaba América de sus entrañas y con el que le enviaban naciones amigas de lejanas tierras América levantó un imperio que llegaba hasta los últimos rincones del mundo. El poderío tecnológico de América era la envidia de las demás naciones de la Tierra, y dicen que incluso fue capaz de enviar un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a casa.

Ya sé, ya sé, suena a cuento de viejas, a esas historias que nos cuentan a los niños mayores cuando los pequeños ya duermen pero a nosotros nos dejan quedarnos un rato con el adultos, mientras ellos acaban sus quehaceres de la jornada y nos dejan estar despiertos para atizar el fuego del hogar. Yo tampoco me creo del todo esos prodigios que cuentan (que los hombres eran capaces de ir de nuestro condado al de al lado en unas pocas horas; que incluso había máquinas que volaban). Sin embargo, sí que creo que América fue una gran nación que hizo cosas extraordinarias. Fijáos sino en esta cúpula esférica en ruinas donde nos sentamos ahora; ¿cuántos hombres haría falta para construir esta maravilla? Y está hecha de una especie de piedra pero moldeada. ¿Quién sabe qué maravillosos secretos contendría dentro? Una vez conocí a un niño de un condado vecino, y allí los niños van a la escuela, ya sabéis, un sitio donde los niños se pasan el día sentados y escuchan historias maravillosas que les cuentan sus maestros, y aprenden a leer y a escribir y a sumar. Tooodo el día sentados allí, sin tener que ir al campo a arrancar malas hierbas, a roturar la tierra o a cazar conejos, ¿os lo podéis creer? Y ese niño me contó otras cosas maravillosas que había leído en los libros de su escuela, libros, me dijo, que tenían 50 o 100 años. Yo creo que exageraba, pero muchas de las cosas que me contó eran iguales a las que me contó mi padre, que a él se las contó el suyo, mi abuelo.

Mi abuelo, ya le conocéis. Siempre está sentado en el porche, mirando al horizonte, pensando en no sé qué. Yo le digo a veces a mi padre: "¿por qué el abuelo no viene nunca al campo a ayudarnos? Es viejo, pero por poco que hiciera nos quitaría trabajo a los demás", y mi padre siempre me dice: "Déjale, él ya hizo mucho cuando era joven. Él levantó esta granja con sus manos, él cercó las tierras, y cuando vinieron los merodeadores él organizó a la gente y los echaron fuera". A veces mi padre, al decirme estas cosas, callaba de golpe y se quedaba pensativo, sin que yo supiera el por qué, y como no me gusta contrariar a mi padre yo me iba al campo y seguía con lo que estaba haciendo. Pero hace unos días yo estaba enfadado: el día anterior me había clavado una astilla en un dedo y el dedo me molestaba un montón - aún me duele, y le dije a mi padre: "Padre, bien sabe Dios que yo agradezco al abuelo todo lo que hizo en el pasado por nosotros; pero el abuelo tiene un plato en nuestra mesa y sigue comiendo de él, y aquí el trabajo es mucho. No pido que coja una guadaña, padre, pero podría separar los granos de maíz de las panochas, o conducir el caballo; o lo que fuera, padre. No somos ricos y la tierra da poco; y un día viene una helada en pleno verano y todo lo arruina, o hace un sol inclemente durante semanas sin una gota de lluvia para luego no parar de llover durante días". Mi padre dejó se segar y me miró fijamente durante un rato, mientras jadeaba quedo. Se diría que de repente me veía con otros ojos. A fin de cuentas, ¡ya tengo doce años! Ya soy casi un hombre, y en muchas tareas del campo pocos me igualan.

Me dijo: "¿Sabes, Adam? Quizá ya eres lo suficientemente mayor para saber más". Segó otro haz. "En realidad, tu abuelo hizo mucho más que darnos estas tierras". Volvió a segar el trigo, a la misma velocidad, y su cara estaba inexpresiva, como si estuviera ido, como cuando a Mark tuvo las fiebres. "Antes nos lo quitó todo". Volvió a segar, igual que antes. "Antes nos lo hizo perder todo". Y volvió a pasar la guadaña. Pero ahí paró, y me miró como nunca antes en mi vida le había visto mirar a nadie. Bueno, no, recuerdo que una vez miró así a mi cuñado Jeremiah cuando aún no se había casado con Sarah, y no sé qué dijo Jeremiah a mi padre; recuerdo que mi hermana lloraba pero Jeremiah miraba a mi padre desafiante y le dijo, todavía me acuerdo, soy un hombre y haré lo que tengo que hacer, así le dijo: soy un hombre y haré lo que tengo que hacer, y una semana más tarde se casaron y se vinieron a vivir con nosotros - a mi me gusta porque así puedo jugar con mis sobrinos antes de ir a dormir. Aquel día yo creía que mi padre pegaría a Jeremiah porque tenía los puños y los dientes apretados, y esa mirada que os digo, pero el otro día no apretaba ni puños ni dientes, sólo la mirada. Yo estaba cagado de miedo, pensaba: "me he pasado de la raya, me dará una paliza como cuando quemando rastrojos casi quemo el bosque del linde sur, que me dijo: insensato, ese bosque es nuestro sustento en invierno, qué has hecho, desgraciado, y me dió un puñetazo en la boca que me sacó un diente de sitio" - éste, ya lo sabéis-. Así que estaba yo esperando como mínimo una bronca cuando mi padre abrió la boca y me dijo: "Tu abuelo destruyó América", y siguió segando a la misma velocidad, como si tal cosa.

Ya no me atreví a preguntarle a mi padre nada más, pero hice mi trabajo lo más rápido posible y al acabar pedí permiso a mi padre para volver antes a casa. Mi padre me volvió a mirar raro y me dijo: "Va, sí, corre, corre a hablar con tu abuelo". No sé como lo hace, mi padre, para saber siempre lo que pienso sin que yo se lo diga; no digo yo que sea brujo, eh, que decir eso es muy serio, pero me conoce muy bien, muy bien. El caso es que corrí a mi casa porque, era verdad, quería hablar con mi abuelo y que me explicase cómo hizo para destruir América. Así que llegué hasta el porche, y él estaba ahí, como siempre, mirando al horizonte sin ver nada en concreto. Me fui derecho a él y le dije: "Abuelo, ¿por qué destruiste América, si todos decís que era tan maravillosa?". Y mi abuelo me miró con esos mismos ojos de mi padre - mi abuela decía que mi padre tenía los ojos de mi abuelo; cómo echo de menos a la abuela, y creo que el abuelo también. Y mi abuelo me contó una historia; se la hice repetir varias veces, porque usó muchas palabras que nunca había oído, y ahora os la repito a vosotros lo mejor que sé. Dejadme que os la cuente tal cual la recuerdo, y otro día os explico con más calma lo que significan todas esas palabras, como luego me contó mi abuelo.

Ésta es la historia de mi abuelo. Ésta es la historia del hombre que quebró América.

El Gobierno de América debía mucho dinero a mi abuelo - Mark, ya te explicaré después lo que es el dinero; eran unos papeles verdes, "billetes", que imprimía "el Gobierno" o alguien por él, con los que compraban cosas; o no era "el Gobierno", sino otra cosa llamada "la Reserva Federal". Es igual, no interrumpáis más que si no no acabaré nunca.

Como decía, el Gobierno de América debía mucho dinero a mi abuelo; mi abuelo era carpintero, y no uno pequeño: tenía 5 trabajadores con él; uno de ellos tu abuelo, Mark. El caso es que mi abuelo les había hecho muchos muebles, arreglos y a veces les montaba escenarios para que el Presidente de América, que era quien mandaba en América, explicase a todos los ciudadanos del país por qué se estaban haciendo las cosas que se estaban haciendo; la gente podía ver lo que decía el Presidente porque tenían esas "televisiones" que servían para ver cosas que pasaban muy lejos.

El caso es que el Gobierno, o el Presidente, o quien fuera, le debía a mi abuelo 100.000 dólares, que por la cara de mi abuelo debía ser mucho, mucho dinero. Mi abuelo le había pedido al Presidente que le pagase muchas veces, pero resulta que en América las cosas no iban bien. Al estar en todas partes del mundo, América tenía muchos enemigos y siempre estaba en guerra con alguien en algún rincón lejano, y eso costaba mucho dinero. Además, la gente no encontraba trabajo y las fábricas (donde se fabricaban muchas cosas que la gente compraba) cerraban y cada vez había menos trabajo y menos dinero. Alguna gente no tenía ni para comer; peor incluso que ahora, por lo que dice mi abuelo, porque había mucha gente en América entonces y muy pocos tenían tierras, aunque fueran tan malas como las nuestras - bueno, el abuelo dice que nuestras tierras no son tan malas, pero que ahora el clima ha cambiado. No sé qué es eso del clima; creo que quiere decir la lluvia o algo así.

El abuelo le había pedido una y mil veces su dinero al Presidente, pero éste sólo le daba buenas palabras escritas en un papel muy bonito que le enviaba por carta y que, según el abuelo, sólo le servían para limpiarse al culo - ja, ja, ja, ja. Ojo: que mi abuelo sabe leer, eh, que es un hombre muy inteligente. En fin: se ve que el abuelo al final fue a ver a un juez de paz o algo así, no lo entendí muy bien, porque dijo muchas palabras raras como "abogado" (éste era un señor que hablaba por ti ante el juez de paz), "corte" (era algo como una junta de jueces de paz), "pleito" (la demanda) y no sé qué más: otro día le diré que venga él y que os lo explique con más calma; será más fácil. La Corte le dio la razón y envió otras cartas al Presidente, con copia a mi abuelo, que el Presidente respondió con más buenas palabras pero sin dinero. Se ve que el Congreso, que era como un consejo de sabios ancianos (aunque, según mi abuelo, no eran precisamente lo que se dice sabios, aunque sí ancianos en su mayoría), no le dejaba imprimir más dinero al Presidente porque ha había imprimido mucho, y si seguía imprimiendo entonces los que tenían muchos billetes (los papeles del dinero) verían que valían menos. Total, que el Presidente, como no tenía gallinas para dar huevos ni vacas para dar leche, ni siquiera tierras, no podía pagar a mi abuelo. Mi abuelo se enfadó mucho y pidió a la Corte que, si no podían pagar, que al menos le devolvieran las cosas que les había dado, y después de varios meses le dijeron que sí, que tenía derecho a que le devolvieran o lo que les había dado o algo que fuera equivalente. Mi abuelo les pidió que le acompañaran los policías de la Corte (que eran como un somatén) para que le dejaran entrar en casa del Presidente, y la orden para poder ejecutar el embargo (para poder llevarse lo que es suyo, vamos), y así lo hicieron.

Quedaron un día y una hora concretas delante de la casa del Presidente para hacer eso. A la entrada, el somatén del Presidente (que tenía uno propio) no le querían dejar entrar, pero como tenía la orden escrita de la Corte y venía acompañado por el otro somatén, al final le dejaron pasar a regañadientes.

Mi abuelo entró en la Casa del Presidente y buscó los muebles que le había dado, pero no los encontró. Al final, vio en el jardín el atril de madera que había preparado para el Presidente y se fue para allí con dos de sus trabajadores.

Por casualidad, el Presidente estaba allí. Quiero decir: estaba delante de ese mismo atril. Estaba hablando a las televisiones, explicando por qué habían de recortar más gastos y tomar medidas que no contentaban ni a los pobres ni a los ricos de América; creo que ese Presidente no era muy querido. Y en eso estaba que llegó mi abuelo con el tuyo, Mark, cogieron el atril y se lo llevaron. El Presidente se quedó sorprendido y no sabía qué decir; luego, se enfadó mucho y le gritó al jefe de su somatén que por qué le habían dejado a mi abuelo llevarse el atril, y el jefe de su somatén le dijo que no podían hacer nada, que había la orden de la Corte y que las leyes se tienen que cumplir. El Presidente le gritó que eso no se podía hacer, que si todo el mundo intentase recuperar sus cosas el Presidente no tendría qué darles porque muchas cosas ya las habían vendido y que sería el caos. En su furia, el Presidente no se dió cuenta de que todas las televisiones le estaban viendo.

Entretanto, mi abuelo cargó el atril y cuatro muebles más que pudo coger en su furgoneta y se largó. De los muebles no sacó mucho dinero, pero el atril se lo compraron por mucho más que lo que le debía el Presidente, pues había gente muy rica que disfrutó con el enfado del Presidente y querían el atril. Mi abuelo se quedó con los 100.000 dólares que le tocaban, envió el resto al Presidente (pues le faltaba dinero y mi abuelo no quería abusar de él) y avisó a la Corte que su deuda ya estaba saldada.

Pero ya era tarde. Mucha gente a la que el Presidente debía dinero vio por las televisiones que el Presidente no tenía dinero para pagarles. Muchos de ellos eran de otras naciones, y en seguida fueron a la Corte, a muchas Cortes, a pedir hacer lo mismo que había hecho mi abuelo, y aunque el Presidente intentó evitarlo las Cortes les dieron la razón, y al final había tantas comitivas, cada una con su somatén, yendo a casa del Presidente a recuperar lo que había, que el Presidente se tuvo que mudar a otro sitio. Pero le quitaban cosas por todo el país; allí donde había alguna cosa que perteneciera al Presidente o al Gobierno aparecían somatenes con órdenes de embargo, y en seguida no quedaba nada; incluso, algunos somatenes lucharon entre ellos, según me contó mi abuelo, por llevarse los últimos despojos. Al final "al Presidente sólo le quedó una pistola y una única bala, e hizo lo último que un hombre puede hacer", ja, ja, mi abuelo me dijo eso así, con voz grave; supongo que el viejo Presidente se pegó un tiro.

Después de eso dice mi abuelo que estalló el caos, que las ciudades, en las que entonces vivía mucha gente, estallaron muchas luchas e incendios, y al final quedaron las ruinas que vemos ahora.

Mi abuelo vio venir eso muchos meses antes; cogió sus 100.000 dólares y sus ahorros de toda la vida y se volvió a una vieja granja que había sido de su abuelo y donde él había pasado su infancia, aquí; arregló la granja y compró más tierras, todas las que pudo, y trajo a sus trabajadores y amigos. Aprendieron a hacer de granjeros y a sobrevivir, mientras que América se derrumbaba y al cabo de unos pocos años dejó de existir. Al principio les asaltaban gente que huía de las ciudades, pero después dejaron de venir: quizá se cansaron o se murieron. Y así nació nuestra comunidad, cuando murió América.

Al final de su historia mi abuelo me dijo: "América fue un país maravilloso; temible, sí, pero grandioso. Y por mi culpa no existe más". No lloró, pero su voz temblaba.

Y yo le dije: "No es verdad, abuelo, no fue por tu culpa. La culpa fue de ese Presidente que se gastaba un dinero que no tenía. América sería grande, de acuerdo, pero no podía basarse en robar a sus gentes y a pueblos lejanos. Eso sólo podía aguantar mientras alguien no se rebelase contra tal injusticia. Tarde o temprano alguien tenía que decir - ¡Basta! - y ése fuiste tú. No hiciste nada malo, sólo lo que era justo. ¿Te imaginas lo que hubiera pasado si te hubiera dejado robar sin más? Hoy no tendríamos esta granja, hoy no podríamos vivir, ni nosotros ni nuestra comunidad. Hiciste lo que tenías que hacer, y estoy orgulloso de ti" y le abracé.

Mi abuelo me miró con los ojos llenos de lágrimas, me abrazó con mucha fuerza -no sabía que el viejo tuviera tanta fuerza- y me dió un beso en la frente.

Al día siguiente mi abuelo fue al campo; mi padre dice que hacía más de 10 años que no lo había vuelto a pisar. Vino conmigo y me enseñó muchos trucos que yo no conocía: dónde están las raíces profundas de las malas hierbas y cómo arrancarlas para que no rebroten, dónde está el gorgojo y cómo matarlo sin arruinar las bellotas, y así mil cosas más. Para ser tan viejo se movía muy rápido y me contó muchas cosas de su juventud; cosas portentosas que otro día que quedemos os explicaré con calma - os vais a quedar alucinados. No había oído hablar tanto a seguido a mi abuelo en mi vida. Por la noche volvimos juntos a casa, y yo le serví la comida a mi abuelo. Nunca me había sentido tan, no sé, orgulloso de él. Sí, orgulloso, esa es mi palabra. No sé si mi abuelo destruyó América, pero sí que sé que es un gran hombre. Que es un buen hombre. Ya os contaré lo que me contó ese día, y todos los siguientes, mientras trabajamos. A veces río con las historias que me cuenta: nunca había reído yo en el campo.

Va, volvamos a casa, que ya anochece. Además, no creo que al abuelo le hiciera gracia saber que estábamos aquí; siempre me dice: "No te acerques a la vieja planta, es peligroso". ¿Planta, de qué? ¡Aquí no hay plantas! Aquí sólo hay piedras y esas señales tan graciosas con tres triángulos amarillos tocándose por la punta. Me gustaría saber leer para saber qué ponen esos carteles de la pared. Sin duda, América debió ser una gran nación, y éste lugar debió contener secretos maravillosos.


Antonio Turiel
Figueres, 3 de Junio de 2013
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La paradoja de Jevons explicada a profanos

31 Maig, 2013 - 06:12


Queridos lectores,

William Stanley Jevons formuló hace siglo y medio su conocida paradoja, referida al consumo de carbón en el Reino Unido, y que puede extenderse al consumo de energía y de prácticamente cualquier bien de naturaleza económica. Hoy Javier Pérez nos trae una divertida pieza en la que explica el concepto con una naturalidad y sencillez que debería hacerlo asequible hasta al más cerril. Y por qué las mejores intenciones de "salvar el planeta" y ahorrar tienen un impacto neto nulo sobre el curso global de la Humanidad.

Les dejo en las capaces manos de Javier.

Salu2,
AMT


El ahorro, el consumo responsable y otras músicas celestiales 




    Normalmente viene bien comenzar con un título impactante para captar la atención del lector y luego poder ir desarrollando un argumento. Lo malo de este caso es que no se trata de un truco retórico, sino que voy a hablar exactamente de lo que enuncia el título: del ahorro y el consumo responsable como monsergas inútiles, discursos sin sentido y músicas celestiales.Así que para pasar el mal trago, comencemos con una buena cerveza. ¿Qué tal una cerveza alemana? La cerveza alemana tradicional se elabora siguiendo la ley alemana de pureza, promulgada el 23 de abril de 1516 por el duque Guillermo IV de Baviera, según la cual sólo se podían utilizar tres ingredientes para la elaboración de la cerveza: agua, cebada y lúpulo. La levadura se descubrió más de trescientos años después (cosa de Pasteur), y en aquella época se consideraba que la fermentación se iniciaba por sí misma.¿Y cual era la intención del duque al promulgar semejante ley? Pues varias, en realidad. En primer lugar garantizar la calidad de un producto que generaba grandes ganancias a las arcas del país, y que ya entonces comenzaba a ser apreciado en toda Europa. En segundo lugar, garantizar a la corona ducal unos magníficos ingresos en forma de impuestos, ya que el duque controlaba el monopolio del comercio de la cebada, y de este modo había una mayor demanda del cereal, con lo que pasaba por las manos de la hacienda ducal una mayor cantidad de dinero. Y en tercer lugar, evitar que se fabricase cerveza de trigo, porque la fabricación de esta variedad de cerveza hacía que el trigo fuese más rentable en las cubas que en los hornos, lo que empujaba al alza los precios del pan, cabreaba a la población y aumentaba la probabilidad de revueltas.Sí, este duque Guillermo IV de Baviera era un tipo bastante listo o tenía un ministro de Hacienda bastante hábil,  de eso no cabe duda, pero fijémonos, por favor, en la tercera de sus razones: obligar a usar cebada para ahorrar el trigo. ¿Y qué conseguía el duque de Baviera ahorrando el trigo? Que bajara su precio y se consumiera más en otra cosa, o sea, en fabricar pan. ¿Impedir que el trigo se usara en la fabricación de cerveza hizo que se consumiera menos trigo? En absoluto: hizo que se abaratase y se consumiera más aún en otros fines. La ley de la cerveza abarató el pan, y el abaratamiento del pan fomentó el aumento de la población. ¿Qué os parece?Se trata de un caso más de la paradoja de Jevons, de la que ya hemos hablado en más ocasiones, y que viene a decir que la eficiencia en el empleo de un recurso no disminuye su consumo, sino que lo incrementa.En realidad el problema es aún más grave y se llama efecto sustitución.A todos nos gusta pensar que podemos hacer algo por el medio ambiente ahorrando agua, ahorrando energía o consumiendo menos recursos, pero el caso es que no es así. Una cosa es el efecto simbólico, para sentirnos comprometidos, mirarnos al espejo y sentirnos bien, y otra cosa, muy distinta, que el pan que nosotros no tiramos a la basura vaya a la mesa de los que tienen hambre o el agua que ahorramos vaya a las sedientas tierras de los que no la tienen.       Como vivimos en un mundo donde es pecado mortal maldecir a los unicornios, pues vale,  lo aceptamos y tiramos para adelante, pero la realidad es otra cosa muy diferente.      La realidad es que el ahorro de cualquier bien o recurso, supone su abaratamiento para aquel que decida consumirlo.        La realidad es que la gasolina que nosotros ahorramos es la que pueden quemar los norteamericanos en sus coches de dos toneladas, y lo cierto es que si nosotros no la ahorrásemos ellos tendrían que pagarla a mucho más de los 50 céntimos de euro a los que la pagan ahora.       La realidad es que la gasolina que nosotros no quemamos no va a una hucha, ni se entierra en el subsuelo para que nadie la queme y no produzca CO2. Va al mercado, aumentando la disponibilidad para el que la quiere quemar y disminuyendo su precio.    El carbón que nosotros no quemamos no desaparece en el espacio sideral para no contaminar: es el que queman los chinos, más barato precisamente porque nosotros no lo demandamos, y el que les ayuda a barrer del mapa nuestras tiendas y nuestras industrias, incapaces de competir con sus precios.       La leña que no quemamos los que vivimos en los pueblos es la que abarata los pellets para las calderas urbanas y las calefacciones de biomasa.      Y es que se puede seguir a todos los niveles, porque el efecto disponibilidad y sustitución del consumidor es eterno y universal. Por poder, os puedo contar lo que decía alguien en un pueblo leonés durante la sequía de hace seis o siete años: “A ver si convencemos a la gente de que ahorre agua, porque si no ahorran, por la noche no puedo llenar la bañera y tengo que duchar a los niños”. Y no imagináis lo ecologista y solidaria que era en público esta señora.  Ella lo había entendido: convencer a los demás de que ahorren abarata lo que tú quieres consumir y te lo pone en bandeja.    Todo esto se puede teorizar de manera académica y acompañarlo de hermosas gráficas en las que se demuestra que al reducirse la demanda de un bien su precio disminuye, de modo que se vuelve atractivo para otros usos o para otros consumidores. Per tranquilos, que no voy a caer en ese vicio.       Lo que sí deseo es que el concepto quede claro, porque es ley: mientras haya demanda para un recurso, el recurso se consumirá, y el ahorro o restricción por parte de un segmento de la población no reduce el consumo total, sino que lo traslada a otras capas y a otros grupos, y además a un precio menor.    Ser un cerdo siempre es malo. Ser un derrochador  que desperdicia los recursos es una idiotez y un acto majadero. Pero hablamos de ética, no de efectos prácticos.       El agua que no uses para regar tu huerta, la usarán para regar otra. O un campo de golf.La gasolina que tú ahorres la quemarán en Indonesia.Las truchas que no pescamos río arriba, son las que pescan río abajo.      “La chica a la que no besaste no se metió a monja: se casó con otro”, me apuntan aquí al lado. Si con este último ejemplo no queda claro, ¿qué carajo queréis que haga?    Javier Pérez  (www.javier-perez.es )
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Un año sin verano

29 Maig, 2013 - 10:33
Chichester canal circa 1828 de J. M. W. Turner. Fuente: wikipedia
Queridos lectores,

Hace pocos días tuve la ocasión de encontrarme con varios investigadores españoles con ocasión de la lectura de una tesis en la que, ellos y yo, formábamos parte del tribunal de evaluación. Durante la cena del día anterior a la lectura tuve una curiosa conversación.

- La probabilidad de que este año sea un año sin verano es ahora mismo del 75%

Quien así hablaba no era un bocazas desinformado, sino uno de los responsables de un servicio meteorológico autonómico de España.

- MétéoFrance y MetOffice dan esta previsión; los americanos aún no lo ven claro, sus modelos están indecisos. El caso es que el Jet Stream está cambiando.


Efectivamente, parece que la Corriente de Chorro polar está cambiando. Esta corriente es responsable de mantener un clima templado y relativamente húmedo en Europa, y también tiene otros efectos en los EE.UU. Algunas de las figuras que usaré más abajo, así como una excelente explicación de qué está pasando, puede encontrarse en la web de Skeptical Science, concretamente en el artículo "A Rough Guide to the Jet Stream: what it is, how it works and how it is responding to enhanced Arctic warming".


Normalmente esta corriente atmosférica desarrolla unos meandros ondulantes moderados. Sin embargo, los meandros que se están desarrollando son más grandes: se internan mucho más hacia el sur, y su velocidad de fase (a qué velocidad se desplazan estas ondas a lo largo de la corriente de chorro) es mucho menor. La siguiente figura muestra las dos posibles situaciones: la normal (línea roja, marcada como "zonal flow") y la que se está desarrollando ahora (línea naranja, etiquetada como "meridional flow").





Parece que la razón por la que pasa esto es por la disminución del gradiente meridional de temperaturas, es decir, que la diferencia de temperaturas entre el Ecuador y el Polo Norte ha disminuido, fruto del rápido calentamiento de éste último. Hasta ahora el Ecuador era mucho más caliente que el Polo Norte y la corriente de chorro era vigorosa y con meandros pequeños. En la actualidad el Ecuador se ha calentado un poco pero el Polo Norte se ha calentado mucho. Por supuesto el Polo Norte sigue siendo mucho más frío que el Ecuador, pero por menos grados centígrados que antes; como consecuencia, la corriente de chorro se hace más perezosa, con divagaciones amplias y propagándose más lentamente. En ocasiones, incluso, el progreso de las ondas se detiene, y según si estamos en un valle o en una cresta de la ondulación tenemos un influjo continuado y durante días de aire tropical o de aire polar. Eso es lo que estaría causando la situación actual.

Cuando los meteorólogos dicen que hay un 75% de probabilidades de que este año no haya verano lo que dicen es que, de acuerdo con sus modelos, el 75% de las configuraciones que prueban llevan a una situación donde el verano es fresco, con frecuentes bloqueos de aire frío alternados con otros bloqueos de aire caliente. Los modelos tienen muchas aproximaciones y tampoco conocemos todos los datos de entrada para alimentarlos, con lo cual la incertidumbre está servida y por eso se prueban diferentes configuraciones. En todo caso, lo que sí que se está observando es que la corriente de chorro va mucho más al sur ahora mismo.

¿Y cuánto más va a durar esto? Como saben, en el Ártico el deshielo avanza rápido e imparable:


Y en Groenlandia en Julio pasado la práctica totalidad de la capa superficial de hielo (unos pocos centímetros) se fundió durante 4 días:




Por tanto la cuestión ya no es si este año tendrá verano o no; la cuestión es que el riesgo de no tener verano en Europa será permanente desde ahora hasta que el hielo del Ártico se funda por completo, y quizá durante unos años más, hasta que se estabilice una nueva situación que no tiene por qué ser igual que la anterior. En definitiva, que no es el que el clima vaya a cambiar: es que ya ha cambiado, y no sabemos lo que nos espera. Y si se preguntan cuándo se acabará de fundir el hielo ártico, las estimaciones actuales apuntan a que será en algún verano de aquí a 2020... El futuro fue ayer: hemos llegado a la era de las consecuencias.
A cambio de su información sobre este nuevo problema climático yo le expliqué a mi interlocutor lo que es el Peak Oil y sus consecuencias, de las que nada sabía el pobre. En suma: que le di la cena.

- Eso es mucho peor que el cambio climático - me dijo al final- ¿para qué preocuparnos por el cambio climático si podemos acabar antes en Mad Max?

- ¿Antes? - contesté yo- Qué va: al tiempo. El gran problema que tenemos es que tendremos que hacer frente a una grave disrupción climática justo en el momento en que tendremos menos recursos. La gente cree que vamos hacia una guerra, y quizá tienen razón, pero no han identificado correctamente el objetivo. No vamos a la guerra contra otros humanos, sino contra el clima.



Por si acaso se lo preguntan, el cuadro con el que abro el post tiene bastante conexión con el tema que se discute hoy. La última vez que hubo un año sin verano fue en 1816. En aquel entonces, la causa de esa falta de verano fue la reducción de las temperaturas globales debido a la proyección de cenizas volcánicas a gran altura que apantallaron la radiación solar en todo el globo (un efecto similar a un invierno nuclear pero a menor escala). Se ve que varias erupciones volcánicas de importancia tuvieron lugar durante los años anteriores a 1816, y fueron culminadas por la erupción del monte Tambora en 1815, en una explosión devastadora. La presencia de cenizas volcánicas por toda la atmósfera terrestre causó unos atardeceres mortecinos de característico color ámbar, como los que ilustra el cuadro de Turner. Sólo que ahora el mecanismo es diferente: la luz de Sol no está siendo apantallada, sino que la circulación general de la atmósfera está cambiando. Y el cambio está entrando en una fase de aceleración.

¿Qué impacto tendrá los nuevos años sin verano? Con frío y sin Sol el trigo y demás cereales no pueden crecer; incluso, algunas cosechas se pueden arruinar por la alternancia entre semanas secas y cálidas y semanas frías y lluviosas. En 1816 el fracaso de las cosechas en Europa causó hambrunas y revueltas. En cuanto a los EE.UU., se cree que el desvío de la corriente de chorro hacia el Sur en torno a 1930 fue una de las causas de la Dust Bowl ("tazón de polvo"), la sequía extrema que arrasó las llanuras centrales. Recuerden que el verano pasado fue justamente muy árido en los EE.UU., lo que invita a pensar que está volviendo a pasar:





Estamos acostumbrados a pensar que en el opulento Occidente no nos va a faltar comida; quizá tendremos que esperar a dos o tres años sin verano en Europa y con sequía en los EE.UU. para ver qué equivocados estamos, a ver si podemos pagar con iPhones los camiones de grano que necesitaremos. Si al final las peores previsiones se cumplen las Guerras del Hambre estarán a la vuelta de la esquina. Incluso algunos de los pocos que comprenden la magnitud del problema creen que estamos destruyendo el planeta. Ilusos y soberbios: en realidad, estamos destruyendo nuestro hábitat, solamente.






Salu2,
AMT


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Distopía I: primera mecanonosis

27 Maig, 2013 - 06:17


[Las personas y situaciones que aparecen en este relato son completamente ficticias. Cualquier parecido con personas o hechos reales será siempre mera coincidencia]

Comenzó como comienzan siempre las grandes tragedias: de una manera banal, anodina, rutinaria...

Acababa el turno de guardia en el Hospital Provincial de Lleida. Los médicos que entraban comentaban con los que salían los casos clínicos de los pacientes que habían llegado a Urgencias durante la noche. Jordi acababa su relato de la noche:

- ... y el paciente del box 3 tiene una neumonía, con derrame pleural bilateral. Le hemos puesto oxígeno y amoxi por vía venosa, a ver si reacciona rápido porque está un poco apurado. Antecedentes de interés: fumador desde hace más de 30 años.

- ¿Ves, Jordi? - le dijo Jose - ya te digo yo que fumar no sale a cuenta. Por las pelas, claro - y le palmeó el hombro.

- ¿Y cómo coño quieres que aguantemos las guardias de 24 horas? Tú porque eres un tío deportista, que corres todas las medias maratones, maratones completas y dobles maratones que te ponen por delante y más que te pusieran; pero los demás, chaval, tenemos que tirar de cafés y cigarros para aguantar este ritmo, y más ahora con los recortes.

- Va, no te piques. Lárgate ya, yo me hago cargo, y ve directamente a la cama, que haces mala cara...

- No, si me parece que tengo fiebre... todavía alguno de éstos me habrá pegado algo.

A las 8 de la noche Jordi ingresaba en su mismo hospital. Neumonía con doble derrame pleural, le dijeron. Le costaba respirar, le dolían los pulmones en cada inspiración. Le extrañó ver que no le ponían en ningún box, sino en una especie de pabellón de campaña al lado del hospital, lleno de militares y todo el mundo con mascarilla.  Le pusieron oxígeno y amoxicilina en vena, y antitérmicos, pero con el pasar de las horas no presentaba ninguna mejoría; al contrario, se sentía cada vez peor. El momento en que se asustó fue cuando vio entrar a Jose. Tumbado en una camilla como él.

- Jose... - murmuró - qué coño haces aquí... - el esfuerzo de medio incorporarse casi le ahoga, y se volvió a estirar.

- Neumonía - tosió Jose - el paciente del box 3... murió hace tres horas.

En ese momento a Jordi se le paró el corazón. Entonces fue el pánico. 

                           ***********

Durante aquella larga jornada que acabó con la vida del paciente del box 3, de Jordi, de Jose y de 50 personas más la reacción de las autoridades sanitarias fue, técnicamente hablando, impecable, de manual. Tan pronto como hubo una veintena de neumonías explosivas como la del paciente del box 3 uno de los médicos más veteranos se dio cuenta de que aquello no era normal y dio la voz de alarma. La aplicación del protocolo de epidemia peligrosa estuvo a punto en menos de dos horas, pero para entonces ya había 50 personas con neumonía en un Hospital completamente sobrepasado por la magnitud de los acontecimientos. Al caer la tarde el Hospital estaba militarizado y la ciudad de Lleida en estado de emergencia. Algunos de los soldados que se ocuparon de la contención en aquellas primera difíciles horas enfermaron a su vez, como se pudo comprobar, por la falta de precaución en el uso de las mascarillas. Aparentemente el aislamiento y un uso correcto de las mascarillas era suficiente para evitar la propagación de la enfermedad, pero los médicos civiles y militares especializados en enfermedades altamente contagiosas y peligrosas llevaban protección integral, con mono aislante y sistema autónomo de respiración. No había para menos: el 95% de los pacientes morían en un plazo máximo de 48 horas desde los primeros síntomas. Fuera lo que fuera eso, era la enfermedad más peligrosa y letal a la que hacía frente la Humanidad desde la Peste Negra.

                          ***********

El Comandante Javier Pérez, médico militar de la máxima graduación en el dispositivo, estaba reunido en el centro de control que habían improvisado en una pequeña carpa lateral. Le rodeaban algunos de los mejores especialistas del país, civiles y militares, en enfermedades contagiosas y del sistema respiratorio, la mayoría de ellos con un amplio bagage en medicina interna, cardiología y otras muchas especialidades. Los primeros análisis de los pacientes vivos y las necropsias no dejaban lugar a muchas dudas sobre la naturaleza de la amenaza a la que hacían frente: se trataba de una nueva especie de neumococo, una especialmente contagiosa y letal. Pero había algo peor: el condenado bicho no respondía a los antibióticos usuales.

- Es un MARSA - terminaba su presentación un reputado neumólogo madrileño - con un amplio espectro de resistencias que cubre la práctica totalidad de los antibióticos comunes y la mayoría de los antibióticos hospitalarios. Sin embargo, está respondiendo bien al... - aquí el especialista usó el nombre comercial en vez del del principio activo. El Comandante Pérez pensó que seguramente el laboratorio que comercializaba ese antibiótico de nueva generación le estaría pagando un par de congresos y quién sabe si las vacaciones a la eminencia que ahora lo presentaba. Interrumpió secamente al orador en ese punto.

- ¿Porcentaje de recuperación? - espetó

- Bueno, el 10% de los pacientes tratados se recuperan plenamente en dos-tres días - su voz temblaba ligeramente.

- ¿Tamaño muestral? - la voz del Comandante era gélida

- Ehh... bueno, sólo hay 200 personas hospitalizadas ahora mismo, y el tratamiento se ha aplicado a 50 personas... - el gran especialista ya no parecía tan seguro de sí mismo.

- ... y se han salvado 5, es decir, sólo 2 ó 3 más de las que lo hubieran hecho sin su maravilloso mejunje. La muestra es excesivamente pequeña, sus resultados no son significativos - el Comandante había ido elevando la voz a medida que hablaba - En definitiva, que no tiene Vd. una mierda. Señor, aquí no estamos para perder el tiempo - hizo una pausa, para retomar hiriente - ni para ganarnos unas vacaciones en Cancún.

- ¡Comandante, me ofende Vd.! - dijo airado el especialista.

- Sr. González Mejía - la voz del Comandante era más gélida que nunca - tengo poder y potestad para ponerle a Vd. bajo arresto militar si así lo considero conveniente, y no dudaré en hacerlo si no hace el  favor de cerrar su puñetero PowerPoint y volver a su sitio - su dedo índice, señalando la silla que antes ocupara el doctor González Mejía, parecía una fusta para espolear caballos.

El Dr. González Mejía abrió la boca como para decir algo, probablemente para protestar por el uso del "Señor" en vez del "Doctor"  -una muestra de desconsideración imperdonable por parte del Comandante - pero se dio cuenta de que el Comandante lo había hecho intencionalmente y que en realidad ya había agotado su paciencia. Aún titubeó delante de su silla vacía, pensando si aguantar la humillación y sentarse o manifestar su rechazo a los modos del Comandante y largarse. Había dos policías militares en la puerta de la carpa. Se sentó.

El Comandante Pérez estaba furioso. Furioso con el despliegue de colores de los pavos reales de la medicina nacional, sí, pero furioso porque la situación se le estaba yendo de las manos. Habían pasado 5 días: 1000 ingresos, 947 fallecimientos. Y la epidemia había comenzado a propagarse fuera de la ciudad de Lleida. Pronto se tendría que decretar el estado de emergencia a toda la provincia, y a él le relevarían por un oficial de mayor graduación aunque probablemente menos experiencia médica. Al menos, le dejarían seguir al frente del equipo médico - o eso esperaba.

- ¿Nadie tiene algo mejor? - la voz del Comandante tronó - ¿Nadie sabe qué hacer para parar esto?

El Comandante se dio la vuelta y miró a la pantalla de proyección, ahora en blanco. No tenían armas con las que luchar, y eran la última línea de defensa antes de la derrota final. Del Apocalipsis...



- Comandante - una voz joven carraspeó - nosotros tenemos algunos resultados alentadores in vitro.

El Comandante se volvió hacia la voz. Era un hombre de unos treintaitantos, con barba bien arreglada y con gafas. Hipsters, les dicen ahora a éstos, si no fuera por la bata blanca que lleva. Le sonaba su cara: era una joven promesa de un hospital universitario de Galicia, le parecía.

- Te escucho, hijo, pero te lo advierto: no me hagas perder el tiempo.

- Hemos usado una combinación de antibióticos convencionales junto con un inhibidor de la actividad encimática. Con la solución conseguimos casi una eliminación del 100% in vitro. Hemos empezado ya las pruebas con organismos modelo, ratas, y la eficacia por administración endovenosa es del 85%. Queríamos pedir permiso para hacer ya ensayos clínicos con pacientes humanos, dada la urgencia de la situación...

- Nada de ensayos. Ponedles ese preparado a los que estén más críticos.

- Pero, señor, no estamos seguros de las posibles reacciones adversas, el inhibidor encimático...

- Es igual. Tratamiento compasivo. No tenemos tiempo. Es un tiro a la desesperada, pero tenemos que hacerlo.


Nadie se atrevió a replicar. El Comandante sabía que muchos de ellos (González Mejía, el primero) explicarían con pelos y señales a la prensa que la culpa era del Comandante Javier Pérez si al final todo salía mal. Y qué más daba: igualmente lo harían, independientemente de sus medidas. Lo importante es que ahí fuera la gente moría como chinches. Era una guerra por ganar, y él era militar.


                           ***********

El Comandante Pérez se levantó de buen humor aquella mañana. Afeitado impecable, una buena ducha (los obreros se duchan por la noche, los cuadros lo hacen por la mañana, pensó, recordando sus días de campamento) y un buen café para comenzar el día. El medicamento preparado por el doctor Solana (la joven promesa gallega) había resultado ser bastante eficaz: la mortandad había bajado del 95% al 30%, y prácticamente al 0% si se cogía la neumonía en sus primeros estadios. Ciertamente había habido reacciones adversas, en un par de casos con resultado de muerte, pero se trataba de pacientes con muy mal estado de salud de base, y en el resto los problemas no pasaban de ser molestias pasajeras que se pasaban al cabo de un par de días.

Pero lo mejor es que hacía 3 días que no se registraba ningún caso nuevo. Los comerciantes y los políticos presionaban para que se levantara el estado de emergencia, pero el Comandante no lo solicitaría al Gobierno hasta que hubiera pasado una semana sin casos nuevos, "¿o es que quiere Vd. asumir la responsabilidad de nuevas muertes?", le espetó al alcalde; éste calló, como también lo hizo toda la comitiva que había venido el día anterior al campamento militar. Insensatos: cantan victoria tras sólo dos días. Ciertamente la incubación de la super-neumonía (como la llamaban en los diarios) era muy rápida; en menos de 12 horas desde el contacto se desarrollaban los primeros síntomas, y sin tratamiento la muerte sobrevenía antes de 48 horas desde el contacto inicial. Realmente esta bacteria es de lo más cabrón que se había encontrado en su vida de médico militar, y eso que había estado en el África central... "En fin", pensó, "esperemos una semanita y después recogemos los bártulos y le dejamos el campo libre a los epidemiólogos".

Porque ahí radicaba el quiz de la cuestión. De dónde había surgido la super-bacteria. No había ningún foco evidente. El primer caso registrado (el que mató a Jordi y a Jose) precedió de muy pocas horas a medio centenar de casos más desperdigados por toda la ciudad. No era como si la gente hubiera acudido a un centro de dispensación de la super-neumonía, no. No había un patrón espacial claro: la gente que se había infectado durante las primeras horas del brote vivían en sitios distantes de la ciudad, no tenían relación entre ellas y no habían acudido a los mismos sitios en las 24 horas precedentes. Eso hizo pensar al principio que, dado lo contagioso de la enfermedad, la propagación había sido entre los pacientes de la primera oleada, pero después se comprobó que los pacientes no eran infecciosos durante el período ventana de 12 horas en el que se desarrollaba la enfermedad. No tenía ningún sentido. Era como si el caso 0 se hubiera movido a toda velocidad por toda la ciudad, salvo por las zonas peatonales. Y después de tal carrera, ¿qué? ¿Por qué no había ido al hospital, si seguramente se debía encontrar horriblemente mal? ¿Estaría muerto en alguna cuneta?

Había una posibilidad inquietante, y es que quizá el caso 0 era portador pero no desarrollaba la enfermedad, y seguiría infectando a aquella gente con la que tratase. El estado de emergencia le habría confinado en su casa, pero cuando éste cesase volvería a salir, a sembrar la muerte por la ciudad y quién sabe si esta vez el brote llegaría a Barcelona, a Madrid, a París, a Nueva York... Peor aún. ¿Y si se trataba de un bioterrorista? ¿Y si lo de Lleida era un ensayo para algo peor?

Calma, Javier, calma. Las cosas estaban tranquilas después de 3 días y la situación está bajo control; incluso, ya hemos desarrollado un fármaco eficaz, con lo que estamos preparados para la siguiente batalla, si es que se trata de un ataque. En ese sentido, el Comandante podía estar orgulloso: se había ganado los galones luchando contra un enemigo implacable e invisible. Pero aún falta cumplir con un último deber: encontrar su refugio, la última trinchera, y exterminarlo si aún su portador, el caso 0, no estaba muerto.

En Madrid y en el extranjero se tomaban el asunto bastante en serio, aunque con discreción. Por eso, al acabar la primera semana el Centro Nacional de Epidemiología envió un equipo con sus mejores expertos, al que progresivamente se fueron incorporando los mejores especialistas que la OMS fue reuniendo. Ahora el siguiente frente era encontrar el origen de la infección.
  
Dos días más tarde el Comandante no estaba de tan buen humor. El Gobierno acababa de levantar el estado de emergencia. Aún no se habían cumplido dos semanas después del estallido del brote epidémico, pero hacía 5 días que no llegaba ningún paciente nuevo. El equipo médico estaba horrorizado, los epidemiólogos estaban escandalizados, pero no había nada que hacer. Los negocios tenían que continuar y cada día cerrados eran millones de euros menos de ingresos. Con la rampante crisis económica era imposible asumir más pérdidas económicas. Así que el Gobierno levantó el estado de emergencia un domingo por la tarde, y los negocios abrieron el lunes por la mañana. La nueva oleada de casos de neumonía llegó el lunes por la noche.

Pero esta vez algo era diferente. Ningún caso provenía de la ciudad de Lleida.

                           ***********

Artur y Luis eran dos de los epidemiólogos con más experiencia en el Centro Nacional de Epidemiología. Hacía más de 20 años que se conocían y les gustaba trabajar juntos. Artur era minucioso y apasionado de su trabajo, en tanto que Luis era práctico y expeditivo. Formaban un buen equipo, aunque Artur deploraba a veces el excesivo arribismo de su amigo. Pero lo cierto es que había buena sintonía entre ambos y entre los dos había llevado a cabo muy buenos estudios, sin más ayuda exterior. Claro que en este caso se trataba de un asunto urgente y una cuestión de Estado; así se lo dejó claro el director del CNE antes de salir de Madrid. Urgente y cuestión de Estado: mala combinación.

Luis era de Albacete y por tanto no conocía demasiado el terreno por donde se movían, pero Artur era de Barcelona y su familia materna era de un pueblo de Lleida, así que se conocía bastante bien la ciudad y las comarcas que la rodeaban. Quizá por eso él vio inmediatamente un patrón, una regularidad al leer la lista de  los infectados de la segunda oleada. Mientras los demás miraban profesiones, lugares de trabajo y demás el se fijó en la lista de pueblos de procedencia: Térmens, Balaguer, Camarassa, Tremp, La Pobla de Segur,... y dijo sin dudar.

- Es la C-13.

- ¿Qué quieres decir? - le preguntó Luis.

- Toda esta gente vive alrededor de la carretera C-13. Es la vía más rápida para ir desde Lleida hasta Tremp y la Puebla - dijo Artur de forma desapasionada

- Y por tanto la vía más rápida para bajar hasta Lleida e infectarse - el tono de Luis era un poco burlón, aunque sabía que su amigo habría pensado en eso - Tu observación no es desdeñable, sin embargo; quizá toda esta gente o sus familiares directos convergieron en un único punto de Lleida donde se localiza el foco.

- Si miras la lista de infectados - prosiguió Artur con voz calmada- verás que hay muchos jubilados que hace años que no se mueven de su pueblo. Y de éstos la mayoría desarrollaron la enfermedad durante las 12 horas ventana en las que nadie de su familia les pudo infectar. No, no vinieron a buscar la infección a Lleida. La infección les vino a buscar a ellos a sus casas. A las de todos. La muerte circuló por la C-13.

                          ***********


La extraña vía de propagación de la enfermedad fue, justamente, la clave para resolver el misterio. Casi todas las personas infectadas habían recibido la visita de un comercial de una conocida marca de calderas de gasoil (el último invierno había sido muy frío y la gente se planteaba pasarse de la leña al gasoil). Comparando con los datos de la primera oleada, resultó que más de la mitad de las víctimas de la primera semana habían recibido la visita del mismo comercial. Habían encontrado al paciente 0.

Un equipo de contención de enfermedades se desplazó al domicilio del comercial Pere Alierta. Era una casa unifamliar en el extrarradio; el sujeto tenía poco contacto con su vecindario y eso explicaría por qué el estado de emergencia había conseguido la contención del brote. Si Pere Alierta era resistente a la bacteria, con su sangre se podría hacer una vacuna y se podría investigar mejor y más rápidamente los mecanismos de la fulgurante propagación del microbio dentro del organismo humano.

Llamaron a la puerta pero nadie abrió. No había tiempo de buscar una orden judicial y el Comandante Pérez, bajo su exclusiva responsabilidad (no se había decretado aún el nuevo estado de emergencia; el Gobierno titubeaba dada la nueva distribución espacial de afectados) autorizó que derribaran la puerta. El equipo de contención irrumpió en el apartamento y se encontró con el comercial, que les miraba con ojos suplicantes, agonizante. El hombre vivía solo, y no había tenido fuerzas ni para marcar el 112.

Murió tres horas más tarde. La autopsia confirmó que se había infectado a principios del lunes, y no antes. Nada en su organismo hacía pensar que fuera más resistente a la bacteria. Habían seguido una pista falsa.


                           ***********

- Un pista falsa. Ya lo ves, Artur. Tu idea era buena, pero era una pista falsa - remachó, casi burlonamente, Luis.

- No puede ser. Los patrones coinciden, el perfil de probabilidad es casi perfecto. Si no es él tiene que ser alguien que viaje con él.

- Él viajaba sólo; los comerciales nunca van acompañados. Además, la empresa está atravesando dificultades económicas importantes: mira qué birria de coche que tiene - señaló a un destartalado utilitario, de unos 20 años, que tenía aparcado en la entrada - este hombre tenía que multiplicarse y cubrir un área muy grande. Todo es mera coincidencia.

Artur no respondía. Pensaba.

- Seguro que se retrasaba con el pago de la hipoteca - prosiguió Luis, mirando a la casa: no era gran cosa, tampoco merecía la pena; el banco no se haría rico con esta operación.

Artur hacía rato que no le oía. Se movía frenético por la casa, rebuscando cajones, abriendo la nevera - vacía. Estaba ahí, pero dónde, dónde, dónde...

- Admítelo - Luis le detuvo - este hombre se infectó en otro sitio, en Lleida. Aún no hemos encontrado el caso 0. No hay compañero infectado. Su única compañía es esa birria de coche diésel.

La mirada de Artur se fijó, por primera vez, en el coche. Y lo vio.

- ¡Eso es, Luis! ¡Eso es! - gritó, eufórico.

- El qué, el qué, el qué - dijo en voz cada vez más alta Luis, pero Artur no le oía. Usando un bastoncillo y con sumo cuidado extrajo una especie de gelatina blanca que colgaba del tubo de escape y la introdujo en un frasco.

- Vámonos cagando leches al laboratorio - dijo Artur - si tengo razón hemos encontrado a nuestro caso 0.

- ¿Qué dices? ¿Quién es esa persona? 

- Quién no - Artur aceleraba por las calles de Lleida- Qué.

                           ***********

El análisis de laboratorio confirmó la sospecha de Artur. La gelatina había sido creada por una colonia del super-neumococo. Cuando desguazaron con sumo cuidado el coche, encontraron que todo él estaba infestado de la bacteria. El coche necesitaba un buen repaso, pero, como era un diésel antiguo - seguramente de segunda mano - a pesar de los grumos de gelatina orgánica que flotaban en el combustible el motor era capaz de quemar e ir tirando. Una parte nada despreciable del diésel salía sin quemar por el tubo de escape, y la bacteria, milagrosamente, era capaz de resistir a la cámara de combustión. Un neumococo vaporizado en el aire junto con el humo de la combustión: mala combinación.

El momento en que más bacterias eran vaporizadas en el aire era al arrancar; el coche lanzaba un humo negro y letal que apestaba a las pobres personas que, por educación, habían acompañado al comercial hasta la puerta. Por eso las personas que vivían en pisos no se habían infectado. Por desgracia, algunos transeúntes se había visto expuestos a los gases del coche, ampliando así el círculo de muerte. El propio Pere Alierta había tenido la suerte de no infectarse hasta aquel fatídico lunes; quizá dejó el coche en marcha, quizá lo metió en un garaje, quizá se agachó a mirar algo en el tubo de escape...

Luis acababa su explicación delante del Comandante y del Ministro de Sanidad, desplazado a Lleida para la ocasión - y para las cámaras de los fotógrafos. Habían quedado que sería Luis, como siempre, el que haría la presentación pública - Artur era un poco torpe en contextos como aquél, "tan oficial", y sacaba de sopetón cuestiones inconvenientes. La presentación iba como la seda. El Ministro sacaba pecho: un médico español había encontrado el remedio en tiempo récord - suerte que aún no había terminado su contrato Ramón y Cajal-, dos especialistas españoles habían identificado el foco inicial, que encima era completamente inusual... Los sistemas de ciencia y salud españoles eran de los mejores del mundo.

- Cómo se ha formado el super-neumococo - proseguía Luis - es todavía un misterio, aunque relativo. Las estaciones de servicio se ven obligadas a utilizar muchos biocidas - antibiótiocos, en realidad-  para evitar la proliferación bacteriana en sus depósitos. Como bien saben, de vez en cuando tienen que alternar los diferentes biocidas porque, de tanto usarlos, las bacterias de los depósitos se vuelven resistentes. Si no se incorporase biodiésel al carburante esto no pasaría, pero actualmente por ley el 7% de la mezcla en Europa y el 15% en los EE.UU. tiene que ser biodiésel. Así que en su gasolinera se está librando continuamente una lucha por mantener la infección del combustible a raya. Infección debida a microorganismos que afectan a los humanos y que ahora afectan a las máquinas porque les damos alimento de humanos (el biodiésel se deriva de grasas vegetales) - la última frase se la había escrito Artur, como todas las anteriores, y la leyó casi sin darse cuenta, bajando la voz al final. El Ministro torció el gesto. "Maldita sea, Artur, me la has jugado, ya tuviste que colar una impertinencia".  Artur esbozó una media sonrisa irónica, adivinando el pensamiento de su amigo.
 
- Pero - prosiguió, prestando más atención a lo siguiente que iba a leer en las notas de la presentación-  como las máquinas no tienen sistema inmunitario, se las tiene que ir medicando a ciegas y no son capaces de eliminar los residuos orgánicos en su interior. Sólo es cuestión de tiempo que, a fuerza de combinar antibióticos, una cepa sea lo suficientemente resistente a todos. Teóricamente tras varias decenas de generaciones (lo que representa entre días y semanas, en el caso de una bacteria) la bacteria ha evolucionado tanto que pierde la capacidad de infectar seres humanos. Sin embargo, algún proceso de recombinación entre bacterias, ya en el depósito de la estación de servicio, ya en un coche, podría dar lugar a una superbacteria. Poco probable, ínfimamente probable en realidad; pero estamos repitiendo este experimento miles, quizá millones de veces, a escala mundial. Si tal eslabón evolutivo es posible, es cuestión de tiempo que se acabe produciendo. Es lo que ha pasado aquí. Lo sucedido, trágico y terrible como ha sido, ha demostrado que los sistemas de respuesta y alerta sanitaria españoles funcionan y son eficaces. Por otro lado, esta tragedia revoluciona nuestra concepción de las enfermedades infecciosas y abre una nueva vía para la investigación en enfermedades infecciosas y la biotecnología, disciplinas en las que España es un país puntero..." La presentación de Luis seguía ya con sus propias notas, y el Ministro sonreía, ufano. Era el momento para que Artur saliera afuera, a tomar aire.



                           ***********


- Esto es como una zoonosis - decretó Luis - pero en vez de animales como vectores de la transmisión tenemos máquinas.

- Una mecanonosis - musitó Artur, de mala gana pero inconscientemente siguiendo la broma a su compañero.

- ¡Exacto! ¡Una mecanonosis! - euforia de Luis - por fin hemos encontrado el término para acabar el informe.

El informe, pensó Artur. El dichoso informe. Más de 10.000 personas muertas en tres frenéticas semanas y lo único que le importaba a Luis era el puto informe. Como mínimo a Artur le quedaba el consuelo de que habían parado la epidemia antes de que se propagase de manera explosiva por todo el país, quién sabe si por todo el continente o por todo el mundo. Sintió un escalofrío. La casualidad había querido que la bacteria fuera muy rápida en causar la muerte. ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido igualmente letal pero su período de incubación y desarrollo de síntomas hasta la muerte hubiera sido más lento, pongamos una o dos semanas? En ese período de tiempo prácticamente todo el mundo podría haberse infectado. Sacudió la cabeza. Mejor no pensarlo.

- Hay que clausurar inmediatamente todas las gasolineras para hacer análisis e inspecciones - dijo al fin - y seguramente los de arriba tendrán que plantearse prohibir el uso de biocombustibles... - lo último lo dijo con media mueca, casi un rictus- ...hay demasiado dinero en juego, seguro que buscarán alguna excusa para no hacerlo...

- ¡Mejor para nosotros! - dijo Luis, cada vez más eufórico, delante de la mirada atónita de Artur - ¡ahora tendremos trabajo a espuertas! ¿Te das cuenta, Artur? Miles de gasolineras por revisar, centenares de miles de análisis por realizar. Tendrán que darnos proyectos, becarios, aparatos... ¡dinero, Artur, dinero! Esta epidemia nos va a permitir volver a la primera división de la investigación microbiológica.

Artur tenía la opción de darle un puñetazo en la cara a su amigo o la de irse a vomitar al baño. Escogió la segunda.


Antonio Turiel
Figueres, 27 de Mayo de 2013
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Cinismo en la era del declive

23 Maig, 2013 - 22:37


Queridos lectores,

Es moneda común, desde hace muchos años, que las declaraciones públicas de diversos organismos internacionales e instituciones públicas con respecto a un posible escenario de escasez de energía sean desdeñosas. En muchos casos tal actitud refleja una ignorancia de algunos aspectos técnicos asociados a la llegada del peak oil, lo cual no es de extrañar ya que quienes rigen estos organismos suelen ser economistas, y ya sabemos por qué los economistas no entienden el Oil Crash (ni tampoco el problema específico que plantea la disminución de la TRE). En otros casos tenemos auténticos matones, expertos en fabricar la duda con fines completamente espurios (generalmente favorecer la liberalización administrativa y continuar con la fiesta como si nada pasase). En algunos casos, sin embargo, se encuentra tal oposición en medios gubernamentales, que se basan en una confusión de conceptos favorecida por aquellos organismos que tienen como función asesorarlos en materia de seguridad energética. El por qué estos organismos asesores actúan de esta manera es difícil de saber. Puede que tengan miedo de las consecuencias de hablar claramente, puede que a sus responsables se les impongan directrices políticas de no reconocer la verdad... Sea como fuere, el hecho es que ahora que el ocaso del petróleo ya está aquí estoy observando un incremento de declaraciones cada vez más estentóreas por parte de diversos responsables, sin que en realidad haya argumentos nuevos para negar que los recursos del mundo sean finitos y, lo que es más grave, que la oferta posible de los mismo tiene sus limitaciones. Al margen de sus motivaciones, está claro que su actitud es bastante cínica.

El caso es que algunos lectores me han preguntado repetidamente en los últimos tiempos por algunas de esas declaraciones de abundancia energética que sólo se soportan sobre el papel, y dada la recurrencia e impacto de las mismas he pensado que sería buena idea compilarlas en un post; aunque, como verán, no hay realmente nada nuevo bajo el Sol. He aquí mi somera relación:

No hay problema con el petróleo; queda tanto como el que se ha extraído hasta ahora: Esta afirmación la hizo un responsable de CORES en una reciente conferencia en ESADE, en Barcelona. Lo divertido del caso es que la segunda afirmación es factualmente correcta. Efectivamente, si pensamos en petróleo crudo se ha consumido poco más de un billón (español) de barriles de petróleo y las reservas restantes estimadas se estiman en otro billón, aproximadamente. Sin embargo a alguien que trabaja en CORES es imposible que se le escape que el problema es la producción, y no las reservas. ¿De qué me sirve tener 100 millones de euros en el banco si sólo me dejan sacar 100 euros al mes? Justamente el problema es que la primera mitad de las reservas -la que era más fácil de acceder- la hemos sacado en una fase de producción creciente (cada año se sacaba más petróleo que el anterior) mientras que la segunda mitad -la de extracción más difícil- saldrá a un ritmo cada vez más lento (cada año se sacará menos que el año anterior). 



Por tanto, lo que pretende ser una afirmación optimista es en realidad una manera torticera de disfrazar la realidad; un argumento convincente para el no informado: mera propaganda.

El problema de la producción es meramente de inversión: Quien hace esta afirmación desconoce o finge desconocer qué es la Tasa de Retorno Energético (TRE) y las implicaciones que tiene. Porque la cuestión no es si es técnicamente posible extraer todo ese petróleo que hay en el subsuelo, sino si podemos extraerlo de forma rentable. Para el economista, que sólo ve el dinero, es meramente cuestión de mejorar las técnicas extractivas y con la suficiente inversión se podrá hacer. Sin embargo, la clave es la rentabilidad energética, la cual evoluciona lentamente y en realidad tiene tendencia a disminuir a pesar de las mejoras tecnológicas. Y si el negocio no es rentable energéticamente es imposible que lo sea económicamente.

Las reservas estratégicas de petróleo de los EE.UU. están en máximos de los últimos 5 años. ¿Peak oil? Perdonen que me ría: Este comentario, prácticamente literalmente, se lo leí hace semanas a un conocido gestor de fondos. Esta persona en concreto suele insistir sobre el tamaño de las reservas estratégicas de los EE.UU., cuando difícilmente se puede encontrar un peor termómetro de la situación del petróleo. Para empezar, expliquemos qué son las reservas estratégicas de un país. Se trata petróleo almacenado en grandes tanques en ubicaciones clave, y cuyo objeto es garantizar la continuidad del suministro a servicios y sectores clave en caso de una interrupción del suministro de petróleo. Se crearon en los años 70 justamente para amortiguar los efectos asociados a las interrupciones de aquella época (embargo árabe, guerra de Irak-Irán). Todos los países de la OCDE y algunos que no pertenecen a esta organización tienen las suyas. Por ley, tienen que cubrir al menos 60 días de consumo o 60 días de las importaciones típicas en esa época del año, la que sea mayor de estas dos cifras. Dado este mandato legal, lo habitual es que estas reservas se mueven alrededor de ese guarismo, 60 días (el petróleo entra y sale continuamente de estas instalaciones porque una vez extraído se degrada en contacto con el aire y por tanto no se puede dejar almacenado sin más). Así pues, estas reservas estratégicas varían poco, y si acaso tienden a disminuir al ir cayendo el consumo del país. En cada momento del año la variación del volumen de reservas estratégicas con respecto a la media de los 5 años precedentes en la misma fecha son insignificantes en porcentaje, siendo mucho más importantes las variaciones a lo largo del año (puesto que no se consume lo mismo en invierno o verano que en primavera o otoño). Y en todo caso, cómo varía esta cantidad no nos dice nada sobre la evolución futura de la producción, sino sobre los patrones actuales de consumo de los EE.UU.

En la misma línea, aparte de las reservas estratégicas la propia industria guarda petróleo para que le sirva de colchón en caso de contingencias comunes (un petrolero que se retrasa, una avería en un oleoducto...). Este colchón es, en el caso de los EE.UU., de unos 30 días, sin que exista un mandato concreto acerca de su tamaño. Sus variaciones porcentuales son más rápidas que las de las reservas estratégicas debido a que responden más a las previsiones que la industria hace sobre el mercado. En los EE.UU. durante los últimos meses estas reservas han tocado máximos de 5 años aunque ahora están cayendo cerca de los valores medios. Como antes, este indicador tampoco es significativo acerca de la producción (por más que el homo economicus pretenda que la producción responde a los cambios en demanda que se reflejan en estas gráficas - absoluta falacia que se desmonta viendo la actual inelasticidad en la producción de petróleo, sobre la que ya hablamos).


En EE.UU. se está viviendo durante los últimos 5 años un boom de gas natural gracias a la producción de gas de esquisto, que es el combustible del futuro: Parece mentira que, con la abundancia de datos disponibles, se sigan diciendo estas tonterías. Al margen de que la producción de gas de esquisto es, simplemente, ruinosa desde un punto de vista económico, yo no veo ningún boom de gas natural en los EE.UU. Claro que eso depende de a qué llama uno "boom".

Veamos cómo ha evolucionado el consumo de gas natural en los EE.UU.  (datos de la Energy Information Administration):




La gráfica nos enseña los consumos agregados de gas durante los 12 meses precedentes. Fíjense que, si bien el consumo de gas remonta algo desde 2005, en 2009 aún estaba por debajo de los niveles del año 2000. Sólo de 2010 a 2012 el consumo llega a subir a un ritmo significativo, de aproximadamente un billón de pies cúbicos de consumo adicional al año. Es tan pequeño que cuesta hablar de boom: sería de aproximadamente 1 billón de pies cúbicos en tres años, es decir, de menos de un 1,5% anual si lo miramos desde 2010, y del 0,3% si lo miramos desde 2000. En fin, que nuestros comentaristas están exagerando la importancia del crecimiento del consumo.

Exageraciones varias sobre el futuro de la producción de petróleo en los EE.UU.: Ésta fue otra de las afirmaciones del responsable de CORES en ESADE. Seguramente Vd. ha leído que los EE.UU. serán el primer productor de petróleo del mundo hacia 2020 y exportará petróleo a partir de 2035; en algunos sitios, haciendo la ola a tan rocambolescas afirmaciones, llegan a afirmar que exportará petróleo el año que viene - en realidad EE.UU. comercia con petróleo de diversos tipos y procedencias, y con la disminución de calidades de los petróleos disponibles y los problemas con las refinerías (que también discutimos aquí) se pretende exportar excedentes de petróleo pesado hacia otros sitios donde se pueda refinar, aunque se mantengan o incluso aumenten las importaciones de otros tipos de petróleo. 

Todas las exageraciones que circulan actualmente sobre el futuro energético de los EE.UU. se basan en afirmaciones o informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que hizo el pasado Noviembre en su informe anual y hace poco ha renovado con motivo de su informe semestral. Sin embargo, del dicho al hecho media un gran trecho (pueden leer la traducción de un excelente post de Matthieu Auzanneau sobre este tema en este mismo blog). Cuando analizamos el último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía destacábamos esta gráfica



La gráfica muestra cómo evolucionarán las importaciones de petróleo en los EE.UU. (curva azul inferior) de acuerdo con el escenario central que maneja la AIE. Como ven, incluso en 2035 EE.UU. seguiría importando más de 3 Mb/d (sobre los más 18 Mb/d que consumen los EE.UU. ahora mismo), pero aquí la AIE hace un divertido maquillaje contable. Según la AIE, EE.UU. será autosuficiente de manera neta porque los excedentes del gas natural que producirá equivaldrán a los faltantes de petróleo. Poco importa que a igualdad de contenido energético el petróleo valga más del doble que el gas natural y que posiblemente no tengan suficiente mercado para su gas: este salto al vacío sirve para crear una narrativa estimulante. Con todo, lo verdaderamente grave de esa gráfica (como comentamos en su día) es que se asume como una hipótesis natural que los EE.UU. reducirán su demanda exterior (lo que en la gráfica llaman "Demand-side efficiency") en 4 Mb/d, es decir, en más de un 20% del su consumo actual. Tomando el conjunto del consumo de petróleo, la AIE prevé un descenso del consumo de petróleo en los EE.UU. del 31%, lo cual es bastante grave si se tiene en cuenta que grandes caídas del consumo,  y no tan importantes, sólo se han visto acompañadas de una recesión económica profunda. Ciertamente, si la industria de EE.UU. se hunde el país puede acabar por exportar petróleo, pero no estoy muy seguro de que eso sea una buena noticia... Como tampoco lo es, en realidad, que EE.UU. pudiera llegar a ser el primer productor de petróleo del mundo antes de 2020, ya que lo sería con una marca similar a la actual de Arabia Saudita y Rusia, y si EE.UU. ocupase el primer lugar sería por el declive de esos dos países. En suma, que se maquillan como buenas noticias lo que en realidad son noticias horribles, en la máxima expresión del cinismo.

Sin duda los lectores identificarán ahora o en los próximos meses informaciones del mismo jaez. Si quieren saber qué hay de cierto y qué de exageración en una promesa de abundancia energética, mi recomendación es que busquen los datos originales en los que se basan las declaraciones originales (en la prensa, particularmente española, las noticias llegan a veces muy desvirtuadas por una cierta dejadez o falta de rigor de algunos periodistas, que no comprueban los datos originales). Y una vez con los datos en la mano, tiren de calculadora, y comparen los datos: si hablamos de nuevas reservas de petróleo, compárenlas con el consumo del planeta (90 Mb/d), a ver si son tan grandes; si hablamos de mejoras presuntamente fundamentales verifiquen si al final no tienen más que un impacto marginal en el consumo o producción de tal país; si se habla de tal tecnología revolucionaria, verifiquen si ésta ya está en fase comercial o si sólo hablamos de prototipos o, peor, experimentos aún en el laboratorio; etc. En muchos casos sin gran esfuerzo verán cómo se abusa del anumerismo del lector. Lo cual es preocupante en el caso de un periodista, y es prácticamente una traición a los intereses generales en el caso de los gestores públicos. Y es que en algunas circunstancias tanto cinismo no es disculpable.


Salu2,
AMT
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El gran error de los biocombustibles

21 Maig, 2013 - 08:23


Queridos lectores,

Desde hace ya un par de décadas en la mayoría de los países occidentales es obligado por ley que una parte de lo que suministran los surtidores de las estaciones de servicio sea lo que la ley denomina biocombustible. Por biocombustible se entiende un líquido de origen vegetal que puede suplir al menos parcialmente los convencionales carburantes de origen fósil. El porcentaje de la mezcla que legalmente debe ser biocombustible de acuerdo oscila desde el 7% que obliga la Unión Europea hasta el 15% que rige en muchos estados de los EE.UU.

¿Por qué se introdujo esta obligación de mezclar los carburantes de origen fósil con un pobre sucedáneo, con menor poder energético y que, como veremos, acarrea muchos problemas? Hubo, en su momento, una motivación principal: disminuir la dependencia del exterior. La idea que tuvieron los legisladores era que nuestros agricultores occidentales acabarían cultivando nuestro propio combustible. Sin embargo, como muestran numerosos estudios la Tasa de Retorno Energético (TRE) de la mayoría de los biocombustibles es tan baja que en realidad eso de "cultivar nuestra energía" es un negocio ruinoso. Tan ruinoso que hasta ahora la adición de biocombustibles estaba subvencionada por los Estados, en la espera de que la tecnología se desarrollase lo suficiente como para que la rentabilidad energética subiera y con ella la rentabilidad económica, y al final el esfuerzo realizado hubiera merecido la pena.

Sin embargo, lo que ha pasado en la práctica es que, al calor de la normativa que por un lado obliga a la adición de biocombustibles y que por otro lado la subvenciona, ha surgido una gran industria a escala global, destinada al cultivo a gran escala de diversas plantas para la producción de biocombustible. Por cierto que conviene aclarar ya que el nombre más correcto para estas sustancias es agrocombustible, puesto que el prefijo "bio" podría dar a entender que son productos naturales y hasta cierto punto respetuosos con el medio ambiente y/o con la biodiversidad, mientras que en la realidad se trata de productos derivados de la actividad a gran escala del sector  agroalimentario y cultivados industrialmente. Y justamente por razón del uso de las técnicas de gran escala que se requieren para poder cubrir tal nivel de demanda es por lo que la TRE es tan baja: para producir los 2 millones de barriles diarios de "biocombustibles" (agrocombustibles en realidad, insisto) que se generan hoy en día en el mundo se utilizan una enorme cantidad de fertilizantes, pesticidas, tractores, cosechadoras y diversas máquinas de procesado, con un gran insumo de energía; un auténtico dislate energético pero que hasta ahora podía ser marginalmente rentable -con las subvenciones- puesto que hasta ahora la energía era barata.

Como se ha denunciado frecuentemente, la producción de agrocombustibles compite con los usos alimentarios, llegando a situaciones aberrantes. Por ejemplo, en 2011 EE.UU. desvió el 43% de la producción de maíz para bioetanol - con una TRE de 1 (!!), mientras que a nivel de todo el mundo el 6,5% del grano cereal y el 8% de los aceites vegetales se destinaron a agrocombustibles (como explica el investigador Tim Searchinger). Argentina cultiva ahora grandes cantidades de soja destinadas a la exportación y la producción de biodiésel (y con una TRE que no llega  a 2), la producción de bioetanol de caña de azúcar de Brasil sólo es marginalmente rentable y el único gran cultivo realmente rentable a escala global es el del aceite de palma proveniente de Indonesia y Malasia (aunque es difícil que pueda mantenerse en el largo plazo pues las prácticas de cultivo que se usan no son nada sostenibles). Y mientras, gracias a que se desvían estos alimentos para dar de comer a los coches de los ricos los pobres se mueren de hambre.

Por si eso fuera poco, la introducción de agrocombustibles genera problemas nuevos, a veces de especial gravedad. Por ejemplo, el etanol de origen vegetal es corrosivo (como en realidad lo son la mayoría de los compuestos derivados de petróleo), lo cual obliga a introducir más inhibidores de la corrosión. Por otro lado, el biodiésel no es perfectamente equivalente al petrodiésel: su molécula es polar y más higroscópica, con lo que con más facilidad puede acumular agua. Este agua disminuye el poder combustible de la mezcla, pero además genera un problema aún peor: en esa interficie demasiado a menudo proliferan colonias de bacterias y otros microorganismos, generando una gelatina que puede producir obstrucciones en el motor, y que si llega a los inyectores pueden causar una avería muy grave. Para evitar reclamaciones, los propietarios de las estaciones de servicio hacen tratamientos periódicos de sus depósitos de diésel con biocidas, los cuales esencialmente son antibióticos - no negarán que es una gran gran ironía: por quitarle la comida a los hombres y dársela a las máquinas hemos conseguido que las máquinas padezcan enfermedades de hombres. Añadan a esto que algunos biodiéseles, como el de aceite de palma, tienen puntos de fusión bastante altos, con lo que a temperaturas moderadamente frías solidifican y causan problemas semejantes - lo cual obliga al gran distribuidor de carburante a tener un ojo sobre la previsión meteorológica a varios días vista a la hora de decidir su mezcla (y si Vd. tiene un coche de diésel, no se extrañe que en días repentinamente fríos el coche tenga una considerable merma de potencia). Todos estos problemas, en suma, suponen un incremento notable costes añadidos. A veces, para evitar la escalada de costes, algunos controles indispensables con la actual complejidad de los carburantes (controles de contaminación microbiana en las cubas de combustible o de separación de los elementos de la mezcla) simplemente no se hacen con consecuencias ocasionalmente fatales. Para acabarlo de agravar, el Gobierno de España ha retirado recientemente la subvención a los biocombustibles pero mantiene la obligatoriedad de tener un 7% en la mezcla final. En suma, todos estos problemas redundan en mayores costes que generalmente son soportados por el último eslabón de la cadena de distribución, las estaciones de  servicio, que en un contexto de demanda decreciente y costes crecientes pueden verse abocadas al cierre (como le está pasando a muchas en España y probablemente en otros países de la OCDE).

¿Hay alguna buena perspectiva técnica sobre los biocombustibles, que justifiquen estas penalidades actuales? En realidad no. Un reciente y muy extenso estudio sobre biocombustibles realizado por el Ejército de los EE.UU. muestra que no sólo los actuales biocombustibles son un contrasentido energético, sino que hasta los proyectados biocombustibles de segunda generación (que provendrían de la fracción celulósica de los vegetales o de las algas marinas) siempre tendrán TREs muy bajas.


Pero los agrocombustibles tienen tres ventajas de tipo más político: 

- Sirven para convertir gas natural en algo parecido al petróleo.  Efectivamente, la mayor parte del consumo de energía en los cultivos industriales se debe al uso fertilizantes, los cuales consumen grandes cantidades de gas natural. Con esta estrategia podemos paliar parcialmente la falta de petróleo (que, recordemos, ha comenzado ya su ocaso). Pero esta estrategia no está exenta del problemas, al contrario: Por un lado, la producción máxima de agrocombustibles es muy limitada, teniendo en cuenta las necesidades de tierra cultivable, agua y fertilizantes; es difícil que jamás llegue a superar los 4 millones de barriles diarios (Mb/d; frente a los 90 Mb/d de todos los líquidos del petróleo que se consumen en todo el mundo ahora mismo). Por otro lado, el pico del gas está a la vuelta de la esquina (incluso contando con la estafa del gas de esquisto explotado mediante la técnica de fracking - estafa de la que hace ya dos años y medio advertíamos en este blog)


- Ayudan a mantener la ficción de que aquí no pasa nada. Efectivamente, gracias a esos 2 Mb/d que aportan a día de hoy podemos, por una parte, transferir energía del gas a energía asimilada a petróleo, y por otro lado en las estadísticas de producción de petróleo contamos dos veces una cierta cantidad (porque contamos el petróleo que va a los tractores, cosechadores, etc y después los barriles de agrocombustibles producidos, aunque ya sabemos que la TRE es prácticamente de 1 en muchos casos, es decir, que la energía consumida para la producción de los agrocombustibles es más o menos igual a la energía que éstos poseen). Y a medida que aumentemos nuestra producción de agrocombustibles podremos mostrar una cantidad mayor de barriles diarios producidos, aunque en realidad la energía que poseen sea igual o inferior a la que se ha consumido, y así la energía neta que llega a la sociedad sea en realidad la misma o menor. Eso sí: puede que maquillemos las estadísticas de producción de petróleo, pero al aumentar la producción de agrocombustibles agravamos el problema del hambre en el mundo.

- Son una pieza importante en la mayoría de los mitos y exageraciones sobre el futuro de la producción de petróleo en los EE.UU.: Lo analizaremos con más detalle en el próximo post; baste decir aquí que los agroocombustibles son una proporción apreciable de lo que se supone que va a subir la producción de todos los líquidos del petróleo de los EE.UU. (asumiendo también que los problemas de producción agrícola no se agravarán, lo cual es dudoso). Lo más divertido es que se pretende hacer creer que la base del futuro energético presuntamente brillante de los EE.UU. son los petróleos de esquisto, cuando esos escenarios asumen que los agrocombustibles tendrán una producción mayor. ¿Qué pasa aquí? Que se tiene que mantener las expectativas sobre el petróleo de fracking mientras no estalle la burbuja.


Si se fijan, las tres motivaciones destacadas más arriba son completamente espurias y cortoplacistas, y en modo alguno responden a las razones que en su momento llevaron a la implantación obligada de los agrocombustibles. ¿Por qué se mantiene, entonces, una estrategia tan errada? ¿Por qué no se hace una reevaluación de objetivos contrastada con datos reales? Mientras no se haga eso iremos tensando otro sector más, éste ya muy comprometido, aumentando el riesgo de colapso repentino y sistémico.



Salu2,
AMT
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Rumbo de colisión

16 Maig, 2013 - 12:13
Querido lectores,

En un post reciente concluía que uno de los problemas mayores que tenemos es la incapacidad de hacer un diseño inteligente de partida y en vez de eso adaptamos soluciones evolutivas. Lo que hacemos, por tanto, es adoptar soluciones que aquí y ahora están bien aunque no lo estarán en un futuro; y cuando las circunstancias cambian y los problemas aparecen hacemos variaciones a partir de las soluciones vigentes para encontrar nuevas soluciones que aborden nuestro problema satisfactoriamente. Tal aproximación, por lógica que parezca, puede llevarnos hacia una colisión inevitable contra un escollo que se encuentra al final de la cadena evolutiva que hemos seguido; y que si hubiéramos podido ver el problema en su conjunto hubiéramos podido escoger otra solución siguiendo un rumbo perfectamente diferente.

Este tipo de lógica evolutiva (o más bien, de huida hacia adelante) está presente en muchos problemas que hoy abordamos desde la tecnología. Introducimos tecnologías que resuelven problemas sin darnos cuenta de que esas mismas tecnologías introducen otros problemas para los cuales proponemos más tecnología y así sucesivamente, hasta que chocamos contra los límites de nuestro ingenio o de los recursos disponibles. Este problema se engloba dentro del llamado Principio de las Consecuencias Imprevistas, que fue introducido por el sociólogo Robert Merton el siglo pasado. Veamos ahora un ejemplo práctico.

Sabemos que a día de hoy hay un problema grave con el diésel: la producción mundial de diésel podría haber llegado a su máximo en 2008 porque, a pesar de que esos sucedáneos de petróleo a los que llamamos "otros líquidos" han conseguido disimular la caída de la producción de petróleo crudo, el hecho es que para hacer diésel hace falta petróleo crudo y además la mezcla que se usa para refinar diésel tiene que tener cierta proporción de petróleo ligero, del cual cada vez hay menos (Irán ya no produce, Venezuela produce muy poco y en Arabia Saudita comienza a escasear). Todo esto ha hecho que la producción de diésel se esté resintiendo ya: algunas refinerías en el mundo occidental están haciendo grandes inversiones para adaptarse a la falta de petróleo ligero y a los altos costes de la materia prima y de la energía (vean aquí un ejemplo en el Reino Unido) mientras que muchas otras refinerías directamente cierran (pueden encontrar una lista en esta página web). En suma, la por fin reconocida llegada del peak oil ha generado muchos efectos no lineales en nuestro complicado mundo, y entre ellos el cierre de refinerías y la disminución aún mayor del acceso a los combustibles.

Uno de los aspectos reconocidos que han hecho más grave esta crisis del diésel es el cambio histórico de coches de gasolina por coches de diésel en Europa durante las últimas dos décadas. Tal movimiento ha respondido a una lógica evolutiva, del mercado: dado que de manera natural se producía en las refinerías una cierta cantidad de diésel y el diésel de automoción tiene mejor economía de combustible que la gasolina, de manera natural el mercado ha tendido a buscar un hueco al relativamente más abundante y más económico diésel. Como ven, todo lógica evolutiva y todo libre mercado.

Sin embargo, por las razones explicadas más arriba la llegada del pico del diésel se ha anticipado a la del pico de la gasolina y en este momento se ve el error de haber fomentado tal dieselización masiva del parque automovilístico. Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer? Volver a la gasolina no es fácil: los motores de diésel no son compatibles con la gasolina, y forzar un cambio masivo de vehículos particulares en medio de una crisis que justamente está acarreando una caída de ventas de coche no parece ni fácil ni muy popular. Por otro lado, dejar que el libre mercado regule esta situación tampoco es la mejor opción, puesto que el transporte por carretera y la maquinaria en general usan el mismo tipo de gasoil; ya está habiendo problemas con el transporte por carretera, que se está desplomando por los altos costes del transporte y la caída de la demanda de productos, como para permitir que se agrave aún más y acabe disparando la inflación, lo que traería una mayor caída del consumo y  el agravamiento de la crisis. En suma, hemos llegado a un callejón sin salida: cualquier opción que se escoja provocará muchas consecuencias desagradables. Vamos en rumbo de colisión inevitable.

Es significativa la evolución del Gobierno francés respecto a este problema. A mediados del año pasado hubo cierto revuelo y debate público incubado por los medios de comunicación sobre la conveniencia de arrinconar el diésel, al menos en las grandes ciudades. De acuerdo con el relato que repitieron machaconamente los medios de comunicación galos, un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud ratificaba lo nocivo que es para la salud los gases de los motores de diésel, y eso abría el debate "urgente" sobre la necesidad del cambio. En realidad, desde hace varias décadas se sabe que los motores de diésel son más contaminantes que los de gasolina, a pesar de las muchas mejoras significativas que se ha hecho en su ingeniería; por otra parte, en Francia como en el conjunto de la OCDE (y no hablemos ya de España) el tráfico rodado ha disminuido como consecuencia de la crisis, lo cual retrae relativamente la urgencia de este debate (al menos desde una perspectiva política; el tema de la contaminación del diésel es ciertamente serio y debería haber sido abordado seriamente hace muchos años). Por tanto, da más la impresión de que este debate espoleado por los medios obedece a la necesidad de trasladar a la ciudadanía la necesidad de deshacerse del diésel aunque los motivos reales de esta necesidad se presentan maquillados.

Casi un año después, el Gobierno francés aún sigue deshojando la margarita, sin saber muy bien por dónde tirar. Saben que quieren deshacerse del diésel, pero dentro del Gobierno galo hay sensibilidades contrapuestas sin que nadie sea capaz de proponer un plan realista y viable para hacer ese abandono. Tal impasse ha llevado a algunos hasta hacer bromas sobre la supresión radical del diésel en Francia (inocentada de la que erróneamente yo mismo me hice eco). Mientras tanto, la disponibilidad de diésel sigue bajando, se prevén nuevos cierres de refinerías este año y la situación es cada vez más apurada... pero no hay ni un solo avance.

Un Gobierno debidamente informado hubiera tenido 40 años para anticipar este problema, y la sociedad hubiera podido adaptarse paulatinamente y con cierto éxito. Tal estrategia es la que se conoce como "diseño inteligente": se ve el problema en su globalidad y se diseña la mejor respuesta, con una monitorización constante del resultado. Sin embargo, la estrategia que hemos seguido es la de la respuesta evolutiva: ir dando respuestas a los problemas que se iban presentando, uno por uno, hasta llegar a un callejón sin salida (como el que se puede estar presentando ahora en Venezuela o en Egipto). Es la estrategia del corto plazo, del beneficio inmediato. Éste es el producto de la lógica de lo que llamamos libre mercado (aunque en realidad sea mercado natural, como ya discutimos).

La estrategia evolutiva se puede comparar a una escalera que construimos añadiendo un peldaño cada vez; escalera que vamos remontando sin tener garantías de llegar a ninguna parte en concreto. Y a veces estas escaleras acaban abruptamente, precipitándonos la vacío. Esto también pasa con la evolución de las especies: que a veces se llega a puntos muertos, y las especies asociadas se extinguen. Aquí se ve, una vez más, la lógica perversa de imponer una cierta concepción del darwinismo a la esfera social, y es que la selección del más apto en cada momento no es una garantía de éxito, sino que a veces lo es de un fracaso final y definitivo. Lo más cruel de este fracaso total -la extinción- es que es la coronación de una larga sucesión de éxitos.

Si queremos pervivir como especie, si queremos darle una continuidad al experimento humano, tenemos que intentar superar la lógica del cortoplacismo y encarar los problemas globalmente. Toda la gente que propone pequeños parches (esta nueva fuente de energía aquí, esta nueva fiscalidad allá...) para "resolver el problema" no se dan cuenta que la clave está en "replantear el problema". Y el primer paso es decir la verdad, cruda, a la cara. Y el segundo, pasar a la acción.


Salu2,
AMT
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La huella ecológica del Hombre

13 Maig, 2013 - 06:25
Queridos lectores,

He aquí el prometido ensayo de Luis Cosin sobre la capacidad ecológica de este planeta para sostener a los seres humanos. Un texto menos técnico y más comprometido de lo que él acostumbra.
Salu2,
AMT 


¿Cuánto espacio físico necesita una persona para sobrevivir?Esta pregunta es incómoda y a los más mayores pueden encontrar reminiscencias de ideologías basadas en el Lebensraum (o “espacio vital” (3)).La respuesta no es única, y depende del estilo de vida y del rendimiento que se obtenga de ese espacio.En este post, voy a seguir un artículo publicado hace más de 10 años por Dale Allen Pfeiffer, titulado “Comiendo combustibles fósiles” (1). En él se hacen una serie de afirmaciones escalofriantes que deberían hacernos reflexionar seriamente.Los seres vivos (y los humanos no dejamos de ser seres vivos insertos en un ecosistema más o menos alterado por nosotros mismos) necesitamos un suministro de materiales y energía para mantenernos vivos y desarrollar nuestra actividad.Hasta la aparición de los combustibles fósiles, esta energía y estos materiales venían esencialmente de la agricultura y la ganadería. Esencialmente, los seres humanos aumentaban su población y su nivel de vida a base de reducir el espacio y la energía fotosintética disponible para el resto de seres vivos. Dale Allen Pfeiffer lo resume perfectamente en unas pocas frases:“La necesidad de aumentar la producción agrícola fue una de las causas comunes para la mayoría de las guerras en la historia que conocemos, junto con la expansión de la energía básica (y la producción agrícola es verdaderamente una parte esencial de la energía básica). Y cuando los europeos no pudieron ampliar más los cultivos, comenzaron con la tarea de conquistar el mundo. A los exploradores les siguieron los conquistadores y los comerciantes y los colonizadores. Las razones proclamadas para la expansión pueden haber sido el comercio, la avaricia, el imperio, o simplemente la curiosidad, pero en la base de todo ello, estaba la expansión de la productividad agraria.”África, América y Oceanía eran continentes mucho menos poblados que Asia y Europa, con sistemas de producción agraria menos eficientes (en general) y durante siglos fueron la válvula de escape para los excedentes de población de los dos primeros, que llevaron consigo los sistemas de explotación intensivos propios de sus regiones de origen.El sistema basado en la propiedad de la tierra y los frutos producidos por ella llega a su máxima expresión en el siglo XVIII. El poder de la época, la aristocracia europea (y la de otras latitudes) esencialmente era terrateniente y comerciante de productos agrícolas y manufacturas. Es el sistema económico que teorizan Víctor Riquetti, Von Hornick  y Adam Smith y que se lleva a la práctica de mano de ministros como el francés Colbert: el Mercantilismo (6), germen del capitalismo moderno.“El pensamiento mercantilista se puede sintetizar a través de las nueve reglas de Von Hornick:
  1. Que cada pulgada del suelo de un país se utilice para la agricultura, la minería o las manufacturas.
  2. Que todas las materias primas que se encuentren en un país se utilicen en las manufacturas nacionales, porque los bienes acabados tienen un valor mayor que las materias primas
  3. Que se fomente una población grande y trabajadora.
  4. Que se prohíban todas las exportaciones de oro y plata y que todo el dinero nacional se mantenga en circulación.
  5. Que se obstaculicen tanto cuanto sea posible todas las importaciones de bienes extranjeros
  6. Que donde sean indispensables determinadas importaciones deban obtenerse de primera mano, a cambio de otros bienes nacionales, y no de oro y plata.
  7. Que en la medida que sea posible las importaciones se limiten a las primeras materias que puedan acabarse en el país.
  8. Que se busquen constantemente las oportunidades para vender el excedente de manufacturas de un país a los extranjeros, en la medida necesaria, a cambio de oro y plata.
  9. Que no se permita ninguna importación si los bienes que se importan existen de modo suficiente y adecuado en el país.”
Estando así las cosas, surge la tecnología del vapor, basada en el carbón, y el resto de los combustibles fósiles. La revolución industrial viene, hacia 1.750, en un momento de estancamiento en el cual amplias capas de la población habían caído en la pobreza a causa de la incapacidad del sistema (rígido, basado en la productividad de la tierra) para absorber el incremento demográfico. Las guerras y las hambrunas eran frecuentes, como la provocada por la pequeña edad del hielo (uno de cuyos picos fue alrededor de 1.770, y que se llevó por delante a un 5%-10% de la población europea, notar la curiosa coincidencia con la Revolución Francesa, ocurrida 3 años más tarde (4) ). Y es que el sistema estaba al límite (5).El carbón (y posteriormente el petróleo, el gas natural, la energía nuclear y el resto de fuentes de energía básica no renovables) desligan, por primera vez en la historia, el crecimiento de la población y su nivel de vida de las posibilidades de conseguir energía primaria y materiales de la tierra.En estos 200 años, la población humana se ha multiplicado por 7 y ha alcanzado un desarrollo tecnológico y social sin precedentes. El capitalismo moderno (y el socialismo) deben su desarrollo a esta reserva formidable de energía. Citando a Dale Allen Pfeiffer:“Justo cuando la producción agrícola no ya no pudo extenderse más mediante el aumento de la superficie cultivada, nuevas innovaciones vinieron a hacer posible una explotación más concienzuda de la superficie ya disponible. El proceso de desplazamiento de “plaga” y de apropiación para la agricultura acelerada con la revolución industrial como la mecanización de la agricultura aceleraron la limpieza y el cultivo de la tierra y aumentaron la cantidad de tierras de cultivo que podían ser atendidas por una persona. Con cada incremento en la producción alimenticia, la población humana crecía rápidamente. En la actualidad, los seres humanos se han apropiado de cerca del 40% de todas las tierras con capacidad fotosintética. En los EEUU se toma más de la mitad de la energía captada por fotosíntesis Hemos acaparado todo el patrimonio real primario sobre este planeta. El resto de la naturaleza se ve forzada a contraer deudas con lo que queda. Este es, sencillamente, uno de los factores principales para la extinción de especies y de la presión sobre los ecosistemas.” Entre los años 40 y 60 del siglo XX, se produce un gran crecimiento demográfico en los países desarrollados. Es el “Baby Boom”. Las familias de 5, 6 y 7 miembros son relativamente frecuentes en el mundo desarrollado, y la esperanza de vida aumenta casi 20 años (un espectacular 30%). Pensemos que, sólo 10 años antes, la necesidad de “espacio vital” para una población alemana depauperada  y numerosa, había desencadenado la guerra más mortífera jamás librada.Este despegue pacífico es posible gracias a que se generalizan una serie de técnicas agrarias conocidas genéricamente como “revolución verde” de la mano de científicos y divulgadores como Norman Borlaug y William Gaud. La revolución verde reposa en 3 patas:
  • Mecanización del trabajo
  • Irrigación artificial
  • Uso intensivo de fertilizantes artificiales (nitrogenados y fosfatados)
Estas tres tecnologías requieren el uso intensivo de energía, que naturalmente no proviene de las propias cosechas, sino de otras fuentes de energía, que no son renovables: petróleo y combustibles fósiles. La productividad por hectárea ha aumentado espectacularmente desde los años 40 (10):

Según estimaciones que publica Dale Allen Pfeiffer:“En los EEUU, se gastan anualmente 400 galones de petróleo equivalente (1.514 litros según la equivalencia del galón estadounidense; 1 galón = 3’785 litros; n. del t.) para alimentar a cada estadounidense (datos proporcionados en 1994). El consumo de energía agrícola se descompone como sigue:
  • 31% para la fabricación de fertilizantes inorgánicos.
  • 19% para el funcionamiento de la maquinaria agrícola.
  • 16% para el transporte.
  • 13% para regadíos.
  • 8% para aumentar la ganadería (no se incluye la alimentación del ganado).
  • 5% para el secado de cultivos.
  • 5% para la producción de pesticidas.
  • 8% gastos diversos
No se incluyen en este gráfico los costes del embalaje, la refrigeración, el transporte hacia los puntos de venta al por menor y el uso de la cocina doméstica. Para dar al lector una idea de la intensidad energética de la agricultura moderna, la producción de un kilo de fertilizante de nitrógeno requiere la energía equivalente de 1,4 a 1,8 litros de combustible diesel. No se considera el gas natural como materia prima. De acuerdo a The Fertilizer Institute (http://www.tfi.org), en el período anual del 30 de junio de 2001 al 30 de junio de 2002, los Estados unidos utilizaron 12.009.300 de toneladas cortas de nitrógeno fertilizante Usando la cifra inferior de 1,4 litros de diesel equivalente por kilo de nitrógeno, esto equivale a la energía contenida en 15.300 millones de litros de combustible diesel o 96,2 millones de barriles.Por supuesto, eso es sólo una comparación aproximada para dar una idea de la energía que la agricultura moderna requiere.”Se estima que alimentar a un ciudadano estadounidense (y, por extensión a un habitante de un país desarrollado) requiere 0,5 hectáreas de terreno cultivable de calidad por habitante con los métodos de la agricultura industrial.Según estimaciones de la ONU, la máxima capacidad de carga (“carrying capacity” (7), (9) ) sostenible de todas las áreas de cultivo actuales en el mundo es:
  • 10.000 millones de personas con un estilo de vida de la India.
  • 8.000 millones de personas con un estilo de vida de China.
  • 6.000 millones de personas con un estilo de vida de Latinoamérica.
  • 4.500 millones de personas con un estilo de vida de Europa.
  • 1.500 millones de personas con un estilo de vida de Norteamérica.
Sin los métodos de la agricultura industrial, quizá tengamos que dividir estas cifras por un divisor entre 2 y 3… En la naturaleza, el recurso fundamental (luz solar) regula la capacidad de caga de la mayor parte de las especies, cuya población sigue ciclos anuales:Los seres humanos tenemos algo más de control sobre esto. Deberíamos ser capaces de usar nuestra inteligencia para ello.En palabras de Dale Allen Pfeiffer:“Actualmente, hay 1,8 acres de tierra cultivable disponible para cultivar alimentos por cada ciudadano estadounidense. Hacia 2050, esto disminuirá a 0,6 acres. Se requieren 1,2 acres para mantener los actuales niveles dietéticos.Actualmente, sólo dos naciones en este planeta son grandes exportadores de grano: los Estados Unidos y Canadá. Hacia 2025 se espera que los EEUU cesen de ser un exportador de alimentos debido a la demanda interna. El impacto sobre la economía de los EEUU podría ser devastador, ya que las exportaciones de alimentos reportan anualmente 40 mil millones de dólares a los EEUU. O todavía más importante, millones de personas en todo el mundo podrían morirse de hambre sin las exportaciones de alimentos de los EEUU.”Recomiendo el documental “How many people can live n planet Earth”, de la BBC, conducido por David Attemborough (8).

Aún tenemos algo de margen para reconducir la situación. Las fuentes de energía fósil estarán con nosotros algunos años más. Del buen juicio en su uso depende nuestra supervivencia como sociedad desarrollada o una vuelta al siglo XVIII (o algo peor).

Referencias:
  1. http://www.crisisenergetica.org/staticpages/index.php?page=20040706185428361
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_verde
  3. http://es.wikipedia.org/wiki/Lebensraum
  4. http://es.wikipedia.org/wiki/Peque%C3%B1a_Edad_de_Hielo
  5. http://crashoil.blogspot.com.es/2013/04/eleccion-y-libertad.html
  6. http://es.wikipedia.org/wiki/Mercantilismo
  7. http://www.realclearscience.com/blog/2012/04/human-carrying-capacity.html
  8. http://www.youtube.com/watch?v=tMztUCNzlWY
  9. http://www.bowhunter-ed.com/colorado/studyGuide/Carrying-Capacity/301006_700040111
  10. http://www.fao.org/docrep/003/w2612s/w2612s06.htm




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Rápido, lento

11 Maig, 2013 - 12:12


El despertador suena a las 4:50. Salto de la cama de un brinco y me doy la ducha más rápida de mi vida. No hay mucho tiempo.

Rápido, rápido.

Suena el teléfono de la habitación. Son las 4:55 y ya me he vestido. Me avisan de recepción que el taxi ya me está esperando. Cinco minutos antes de lo previsto; se ve que el taxista también tiene prisa.

Rápido, rápido.

Atravesamos las calles de Palma de Mallorca, desiertas a esas horas, a toda pastilla; el taxista va oyendo música pop, de ritmos muy vivos. Me deja en el aeropuerto poco después de las 5:10 - impresionante.

Rápido, rápido.

Voy directo al control; nunca se sabe lo que te puedes retrasar ahí y de hecho hay mucha gente, para ser la hora que es. Todo el mundo pasa apresurado. Bien, esta vez no me tengo que quitar los zapatos. Recojo todo sin dilación; el embarque empieza a las 5:45 y los pasillos del aeropuerto de Palma son largos.

Rápido, rápido.

Aún me sobran 10 minutos antes de que empiece el embarque. Un momento de calma y en seguida al avión. Despegamos a las 6:15, la hora prevista. Duración estimada del vuelo: 27 minutos. Antes de embarcar veo un anuncio: "A todos nos gusta volar". No es verdad: yo odio volar.

Rápido, rápido.

El avión aterriza 10 minutos antes de lo previsto, dice el comandante, pero mi reloj dice que son las 7:00. Algo pasa con el tiempo en los aviones: nunca tienes claro a qué se refieren cuando te dicen el tiempo de vuelo. Después, la salida: el avión va abarrotado, y toca esperar un rato antes de salir. Tengo margen: mi tren de vuelta a casa no sale hasta las 9:05.

Rápido, rápido.

Tomo el tren de cercanías a las 7:38, y poco antes de las 8:00 estoy en la estación de Barcelona Sants. Suerte de esos 10 minutos de avance que tuvo el avión; si no, llegaría a Sants media hora más tarde y no podría desayunar. Café, croissant, zumo y un precio que no tiene nada que ver con lo que me costaría en casa. Me voy hacia la zona del AVE. Veo un panel luminoso que nos informa de que hay un servicio especial de trenes para que la gente se pueda desplazar al circuito de Montmeló, donde este fin de semana se disputa un Gran Premio de Fómula 1. Todo va rápido, todo tiene que ir rápido.

Rápido, rápido.

Entro en el tren Avant. Todavía no había cogido el tren rápido de Barcelona a Figueres (o viceversa) desde los meses que hace que lo han inaugurado. Es un tren caro y la única parada en Barcelona queda lejos de mi trabajo, y la de Figueres ni siquiera está en Figueres, sino en el pueblo de al lado (Vilafant). Pero tengo que llegar a casa cuanto antes; sólo he estado un día fuera, pero hay momentos en que las horas son como días y los días como meses. Tengo que volver a casa.

Rápido, rápido.

Por fin llego a mi casa. Saludo a mi mujer y a mis hijos; son las 10 y pico de la mañana. El reloj aún manda; hay varias actividades de cada sábado que deben cumplirse, y aún el ritmo es frenético. Sin embargo, la lógica de las cosas comienza a ser más elástica: el tiempo se dilata, los compromisos se relativizan, las cosas importantes reclaman su lugar en la vida.

Lento, lento.

Subo al hospital. ¿Cómo fue la operación? Bien, bien. Algunas molestias, pero ya nos darán el alta, me dice mi suegra, mañana o si no el lunes. Mañana difícil, porque es domingo: habrá que esperar al lunes. Cinco días en el hospital, parecen una eternidad. En los tres días ya transcurridos yo he tenido tres reuniones, he impartido un curso para el Ayuntamiento de Barcelona y he ido y vuelto de Palma de Mallorca para dar una conferencia. Pero aquí el tiempo no pasa acelerado, sino que se desliza perezoso.

Lento, lento.

Ya se puede ir, le digo a mi suegra, ya me quedo yo. Los niños viven ajenos a las preocupaciones y el ajetreo de los mayores; sólo piensan en sus juegos y en sus preocupaciones infantiles: dientes que caen, lecciones en el colegio, un paso largo, dos cortos... Está bien así.

Lento, lento.

El tiempo pasa despacio, despacio. Parece que se detiene. A ratos me quedo adormilado: me doy cuenta de que he dormido menos de cuatro horas (los amigos de Palma, haciendo preguntas y más preguntas hasta la madrugada...). El tiempo pasa lento, como pasan las cosas importantes...

Lento, lento.

En una sociedad acelerada como la nuestra, todo tiene que ir deprisa porque el consumo tiene que crecer de manera exponencial para que nuestra economía prospere, para que se creen puestos de trabajo, para que la cosa tire... Ese consumo incesantemente rápido de la energía lleva a mayor disipación, mayor desgaste, menor rendimiento... es la termodinámica, no podemos escapar a ella: más potencia, menos rendimiento. Se podría decir incluso que hacemos las cosas peor por culpa de la precipitación.

A veces me pregunto si todos mis esfuerzos y desvelos merecen la pena, este ritmo vertiginoso, esa sensación de estar, como Charlot, atrapado en el engranaje de una máquina que todo tritura. Y sin embargo después vuelvo a lo importante, a lo lento, a lo que merece la pena... Sí, esto es lo que merece la pena; esto es por lo que se tiene que luchar.


Figueres, 11 de Mayo de 2013
(tiempo para la escritura de este post: 16 minutos).
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Entropía versus neodarwinismo y capitalismo

10 Maig, 2013 - 00:08


Queridos lectores,

Mi último post, réplica al de Gabriel, ha dado lugar a otro ensayo, de signo diferente a los dos anteriores, escrito por Carlos de Castro. En realidad, a mi me gustaría seguir matizando algunas cosas más, pero la discusión se volvería técnica y se alejaría de los objetivos de este blog, y además tenemos un post muy interesante de Luis Cosin en la lista de pendientes. Así que con esta réplica de Carlos cierro de momento este debate, dándole a él la última palabra.

Salu2,
AMT

Termodinámica versus neodarwinismo y capitalismo

La visión “clásica” de Antonio de la entropía, es físicamente correcta, pero biológicamente es matizable y filosóficamente destila un poso pesimista que se puede dar la vuelta.Es la visión de ver la entropía como desorden, algo que, en palabras de Maxwell, no deja de ser una interpretación subjetiva de la mente que contempla el sistema (más filosófica que física-matemática). Las ecuaciones de la entropía que maneja Antonio son las mismas que manejamos el resto de físicos, claro, el problema aparece cuando interpretamos los fenómenos y los resultados de nuestros experimentos u observaciones (algo inevitable por cierto).Déjenme pues interpretar la ley de la entropía de otra forma perfectamente válida desde el punto de vista físico (y un poco menos subjetiva que la palabra desorden).Existe una tendencia en el universo a dispersar la energía. O mejor, existe una tendencia en el universo a repartir o compartir la energía -vista así parece casi una ley de amor ;-) -Otra más: Existe una tendencia a reducir los gradientes energéticos. El coyote de los dibujos animados cuando queda suspendido en el aire conserva la energía, pero tiene un gran gradiente energético que es libre de compartir e inevitablemente lo hace rápidamente con el fondo del barranco. Sin la ley de la gravedad, podríamos explicar porqué cae rápidamente…

Y aunque no se ha establecido aún como ley termodinámica universalmente reconocida, se tiende a observar que se reducen los gradientes energéticos de la forma más rápida posible (porque seguramente son los más probables estadísticamente), vamos, que el coyote nos hace reír precisamente porque se entretiene un rato antes de decidirse a quedar como un acordeón. Una bola no suele zigzaguear cuando desciende por un plano, lo hace y lo hace lo más rápidamente que puede dadas las restricciones físicas locales que se encuentra.

Por otro lado la creación de entropía en el universo es perfectamente compatible con la creación de estructuras ordenadas y complejas. Si yo preguntara a alguien (a los creacionistas y a algunos biólogos por ejemplo), ¿qué probabilidad hay de que en un mix aleatorio de átomos de sodio, y cloro, éste forme una disposición ordenada sodio-cloro-sodio-cloro etc. perfecta? Me contestarían con 1 entre 10 elevado a 23 o mucho menos. Pero en ciertas condiciones, la probabilidad es realmente del 100%. Es el problema del agua de mar cuando en una charca se evapora el agua… No hay ningún milagro, los átomos de sal han reducido su entropía pero el sistema global (agua salada) la ha aumentado con creces. Aquí viene al rescate la entropía bien aplicada, se favorece de hecho lo que sin conocimientos suficientes de física, parecería a priori un milagro. Exactamente, repito, exactamente, lo mismo pasa con los seres vivos. Hay biólogos que calculan la probabilidad de que se forme una molécula de ADN, y les da 1 entre 10 elevado a 10 elevado a 10 o qué se yo, pero eso es un cálculo erróneo. Es verdad que lo que dicen es que la selección natural se encarga de “seleccionar” esa baja probabilidad, pero lo que confunden es que no existe esa baja probabilidad cuando tienes en cuenta entre otras cosas la ley de la entropía.

En realidad, los sistemas complejos (seres vivos incluidos claro) aumentan estadísticamente mucho el número de caminos posibles para aumentar la entropía (dispersar la energía) y al hacerlo es más fácil encontrar caminos que lo hacen rápido, más rápido. Por tanto, ¡son favorecidos frente a sistemas menos complejos!Una vez establecidos, tienden a persistir, si se quiere usar la terminología darvinista, son seleccionados automáticamente. Es el criterio de selección natural que le falta, según Arto Anila, Axel Kleidon, Dorion Sagan y otros (la mayoría físicos), a la teoría neodarwinista, para ser además una teoría científica más completa (Makarieva, otra física, dice que no es ni siquiera una teoría científica puesto que no tiene un criterio de selección y se limita a decir que son seleccionados los más aptos y los más aptos son los que son seleccionados –autorreferencia que la invalida como teoría-).Y si los sistemas complejos tienden a persistir, los organismos no tienden por la entropía a morir, a desaparecer como dice Antonio, justo lo contrario. Las leyes de la termodinámica les favorecen, precisamente porque el Sol comparte con el universo más rápidamente su energía.

Sin embargo, lo que no explican los físicos es cómo se establece la complejidad de los organismos, sólo (que es mucho) porqué ésta es estable y permanece.Tampoco lo hace de hecho el neodarwinismo de una forma coherente a la vez con la termodinámica. La evolución de la complejidad en los seres vivos es un caballo de batalla no resuelto en el neodarwinismo (para mí una de las observaciones que la falsean) que además ha ayudado durante ya más de un siglo a esa confusión permanente entre leyes de la termodinámica y “leyes” de la evolución (dando alas además a los esotéricos, como los creacionistas), todo por la soberbia interesada de pretender que una teoría (muy simple de hecho) es el fin de la historia, como si toda la física que inicia Galileo (Darwin) se hubiera acabado en Newton (neodarwinismo).La única explicación popularizada del aumento de complejidad desde el neodarwinismo la dio Gould con su analogía del borracho: este camina aleatoriamente (mito de las mutaciones del neodarwinismo) y si medimos su distancia a una farola (medida de complejidad) es lógico que con el tiempo nos encontremos con que está alejado de la misma. En física estadística esto se describe matemáticamente por un proceso difusivo, que resumiendo, implica que la distancia aumentaría continuamente en promedio (complejidad) como la raíz cuadrada del tiempo. Pero eso no es lo que se observa en la evolución de los organismos a gran escala (difícil de cuantificar). Las bacterias reinaron durante más de 2000 millones de años solitas), las primeas eucariotas tardaron en aparecer ese tiempo. Luego, bastaron sólo 500 millones de años para encontrarnos con pluricelulares y de estos a los termiteros o al guepardo unos pocos cientos. La complejidad de los organismos se acelera de forma exponencial en la Tierra, lo que es contradictorio con el neodarwinismo del borracho de Gould pero no con la termodinámica.

Hablando de termodinámica y de sistemas complejos alejados del equilibrio termodinámico: tuve el privilegio de cartearme hace muchos años con Ilya Prigogine; él establecía en sus escritos, que estos sistemas, todos, tendían a tener flujos de información, materia y energía (de modificación) entre las funciones de un sistema (microestructura), la estructura de un sistema y las fluctuaciones que lo hacían cambiar, y ponía ejemplos desde las células de Bénard hasta la evolución de la cultura humana. Es decir, que la función modificaba la estructura y a la inversa, además, las fluctuaciones influían y eran influidas por las funciones y la estructura, es decir, abundaban las realimentaciones en todos los sentidos. Yo le escribí que ese esquema no me parecía aplicable a los organismos vistos desde el neodarwinismo, ya que a escala del genotipo y del fenotipo equivalía a admitir la necesidad de algún mecanismo tipo neolamarckista (el fenotipo –la estructura- determina el genotipo –la microestructura o función-). Y puesto que los organismos eran de hecho un paradigma de sistemas complejos alejados del equilibrio termodinámico, me parecía que el neodarwinismo requería más complejidad explicativa (nuevas o mejores leyes) o que era contradictorio con el desarrollo de su/la termodinámica. Su contestación fue paradigmática también: le pareció razonable todo lo que yo le contaba, pero dado que no era experto en biología, no se atrevía a mojarse, aunque me invitaba a que siguiera explorando ese camino (lo he hecho durante más de 15 años para chocar una y otra vez con la fe no de los creacionistas sino de los neodarwinistas).

Por otro lado, la obsesión neodarwinista por la competencia (que permea el lenguaje político, social, y económico en una realimentación buscada por los poderes correspondientes), a pesar de ser contestada ya hace más de un siglo por Kroptokin (que tuvo la “desgracia” de ser ruso y anarquista y por tanto, la realimentación aquí fue negativa), es también absurda desde el punto de vista, de nuevo, de la complejidad de estos sistemas y de sus típicas interacciones. Si se piensa, la competencia es la relación más simple que pueden tener dos sistemas que buscan reducir un gradiente energético (un recurso). Uno lo hace, el otro muere o es excluido. En cambio la cooperación, o coordinación, debe ser favorecida por la evolución, porque es más compleja (leyes de la termodinámica) ya que obliga a mantener la relación a los dos sistemas y a que esta sea más sutil. Es más simple correr cien metros lisos en una pista que jugar un partido de fútbol, donde te coordinas con otros diez. Y es más fácil el fútbol (donde un equipo compite con otro) que coordinar a los trabajadores de una fábrica… La competencia es una regla secundaría no favorecida por las leyes de la termodinámica porque no genera sistemas más complejos y estables, sino lo contrario.

En definitiva, desde la idea de que la energía tiende a compartirse lo más rápidamente con el universo y las leyes de los sistemas complejos alejados del equilibrio, se extrae:
  1. No solo somos bichos raros en el universo, sino que la complejidad y la vida son favorecidas por las leyes físicas. El ser humano podría permanecer y evolucionar, ser sostenible.
  2. Estas leyes requieren, como mínimo, una ampliación de la visión darvinista o mejor aún rechazarla, en especial porque ninguna teoría es La Verdad, y esta teoría está ayudando de hecho, a cosificar la naturaleza y los seres humanos y a mantener a un capitalismo salvaje (neoliberal) e insostenible (menudo gol nos están colando desde hace siglo y medio del que somos inconscientes pero que es uno de los mitos más poderosos que mantiene precisamente el sistema que muchos queremos cambiar –incluidos ecólogos y biólogos- e impide además una transición civilizatoria menos traumática; pero esto para otro post).


El capitalismo es de hecho insostenible intrínsecamente porque, entre otras cosas, favorece reglas competitivas, simples, no favorecidas por las leyes de la entropía y la termodinámica. Es un mito que el ser humano aumente la entropía que se genera en la Tierra, al revés, ahora la Tierra aumenta la entropía menos rápido que antes de la era Kropotkin por culpa del ser humano, tendencia que no es estable, que es insostenible.

Y si mezclamos a Dios en todo esto. ¿Cómo es posible que un creyente en un dios no se dé cuenta de que las leyes, pretendidamente creadas por él, las del neodarwinismo, son incompatibles con su supuesta bondad, y que su imitación humana –el capitalismo- debería ser repudiado por su dios benevolente? Dijo un tal John D. Rockefeller: “El crecimiento de un gran negocio no es más que la supervivencia del más capacitado… solo es la manifestación de una ley de la naturaleza y una ley de Dios”. Y así nos va.

Más información: aerlin.bubok.com (teoría Gaia orgánica), también “El Origen de Gaia” de la editorial Abecedario.

PD: Considero que hay muchos biólogos y ecólogos inteligentes y honrados que a la vez creen en el neodarwinismo, mis palabras no pretenden ser ofensivas, sólo un acicate a su pensamiento. Si alguien usara a Newton para establecer leyes humanas injustas, lo denunciaría por ello, pero además, negaría a Newton, ¡porque Newton estaba también equivocado!

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Nuevo blog sobre cambio climático

8 Maig, 2013 - 21:44


Queridos lectores,

Ugo Bardi ha abierto, junto con algunos colaboradores, un nuevo blog sobre cambio climático. Lo interesante de este blog es que no se centra tanto en explicar las evidencias científicas sobre el cambio climático (en castellano existe la excelente referencia de Usted no se lo cree) sino que se centra más en la comunicación del cambio climático. O más bien en dar referencias prácticas de como comunicar una información que va contracorriente del optimismo oficial y obligatorio de esta sociedad, y cómo combatir los desinformadores a sueldo que se denominan a sí mismo escépticos cuando en realidad lo que practican es la negación interesada.

Aunque esté en inglés, la referencia es de lo más interesante. Así que aprovecho para publicitarla aquí. El título del blog creo que lo dice todo: The frog that jumped out (la rana que saltó fuera).

Salu2,
AMT 
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Entropía versus Dios

7 Maig, 2013 - 08:23



Queridos lectores,


En el último post se trató un tema muy interesante especialmente para mi, teniendo en cuenta mi formación como físico estadístico: la relación entre evolución y entropía. Dado que el tema se presta demasiado a introducir mucha jerga técnica que tiende a ahuyentar al lector medio, pero que me resisto a no dar un par de pinceladas extra, intentaré hacer un post breve exponiendo de manera sencilla algunas reflexiones que complementan a las ya expresadas.

Como ya se discutió, existe una aparente contradicción entre los conceptos de entropía y de evolución. Pero seamos más precisos, ya que esa frase así formulada no tiene demasiado sentido.

Por un lado tenemos que el Segundo Principio de la Termodinámica implica el crecimiento continuo de la entropía en todo sistema aislado. El crecimiento de la entropía significa que la energía que va dispersando, desde formas más organizadas (a escala humana o más grande) hasta formas más desorganizadas (movimientos microscópicos, que a nuestra escala percibimos como calor). En suma, la energía no se pierde (la energía cinética de las moléculas más su energía potencial viene a ser la misma) pero es menos útil porque está dispersa (por ejemplo, si todas las moléculas de una bola se mueven en la misma dirección esa bola podrá usarse para percutir un mecanismo y hacer un trabajo útil, mientras que si esas moléculas se mueven a la misma velocidad pero haciendo círculos microscópicos sin que la bola en su conjunto vaya a ninguna parte este movimiento no podrá ser aprovechado a escala humana). El aumento de la entropía nos dice que cada vez que queramos aprovechar movimiento ordenado generamos una cierta cantidad de movimiento desordenado (calor en las zonas de rozamiento, piezas que se van rompiendo, etc) que ya no se va a poder recuperar. Simplemente eso. El crecimiento inexorable de la entropía implica que al final todo el movimiento será caótico y no habrá ya más trabajo útil que se pueda realizar (exergía).

Por otro lado, los seres vivos viven en una lucha continua contra la entropía. El catabolismo de los organismos complejos les permite combatir los errores e imperfecciones que van surgiendo: las células de un organismo viven un tiempo para hacer más improbable que su programa de reproducción degenere (y se conviertan en cáncer) y después son destruidas mientras que otras nuevas las reemplazan, con un especializado sistema inmunitario que continuamente está destruyendo tumores incipientes. Esta lucha de los individuos contra el desorden que comprometería su viabilidad fisiológica sólo puede prosperar durante un tiempo limitado, que es a lo que llamamos tiempo de vida. Al final, los propios individuos están programados para ir degenerando y eventualmente morir, lo cual evita que se transmitan variaciones especialmente dañinas (imagínense que una mutación de un macho le hiciese capaz de fecundar a muchas hembras pero que su progenie fuera estéril). Por otra parte, las especies también tienen sus mecanismos para luchar contra la entropía: esencialmente, ese mecanismo es la evolución. 


Sin embargo, la evolución no es en realidad un mecanismo, sino un resultado: las especies evolucionan como resultado a una lucha continua por los recursos en un ambiente hostil, en el que sólo, o principalmente, los individuos más aptos sobreviven y transmiten sus rasgos a la siguiente generación. En muchos sentidos la evolución funciona de manera semejante a un dispositivo mecánico llamado en inglés ratchet (trinquete):







Un trinquete es una rueda dentada que no puede retroceder, sólo puede girar en una dirección (ya que el pestillo que tiene evita que pueda retroceder). Un trinquete es un modelo para explicar lo que sucede con los llamados motores moleculares, los cuales son capaces de aprovechar la energía difusa del medio ambiente para hacer un trabajo útil (aunque a una escala microscópica, muy lejos de la escala humana). De hecho, muchos de los mecanismos usuales de los seres vivos a nivel celular son básicamente motores moleculares (desde el funcionamiento de los ribosomas hasta la transcripción del ADN). A una escala espacial y temporal completamente diferente la evolución es el resultado de tener un mecanismo que tiene el retroceso inhibido como en un trinquete; en este caso, la supervivencia de los más aptos. Mi punto de vista es por tanto coincidente con el de Gabriel en dos aspectos: la similitud a todas las escalas de los comportamientos efectivos que gobiernan el comportamiento de los sistemas vivos, y que los seres vivos viven en una lucha contra la entropía.


En realidad, como indicaba Rubik se puede considerar a los seres vivos como fuentes de neg-entropía, como organismos que viven gracias a que son capaces de reducir la propia entropía a base de incrementar la de su entorno. Y es que el Segundo Principio de la Termodinámica continua siendo inescapable, pero se puede vivir endosando a otro el exceso de entropía que genera tu actividad; de hecho, eso es justamente vivir. Si se miran las cosas con perspectiva, en realidad lo que es importante no son los flujos de energía (puesto que la energía en realidad es constante) sino los flujos de entropía. Más aún: las fuentes de energía en realidad lo que son es reservorios de baja entropía listos para que nosotros los usemos. Desde este punto de vista, la síntesis del petróleo es un proceso que da lugar a una sustancia de baja entropía de la que resulta fácil establecer un flujo de entropía.

Acaba Gabriel su reflexión con una visión espiritual de lo que significa la evolución y la entropía. Yo no suelo opinar sobre las visiones o creencias de los otros, pero en este caso mi opinión es bastante opuesta a la de Gabriel. Los seres humanos, al observar la maravilla de la Naturaleza, tienden a pensar que existe una gran voluntad sobrenatural que ha diseñado y ejecutado tal prodigio de organización. Esencialmente, esa voluntad divina equivale a presuponer que existe una capacidad de interacción a escala global: ese Dios omnipotente todo lo conoce y es capaz de mover desde el átomo más pequeño perdido en el polvo cósmico hasta una gigante roja, y gracias a esa capacidad ingente el Universo se presenta tal y como lo vemos. Sin embargo, nuestro conocimiento del mundo físico nos indica que en realidad las interacciones están muy localizadas; las interacciones de largo alcance, como la gravitación o el electromagnetismo, pierden fuerza muy rápidamente con la distancia al foco que las genera, y el resto de interacciones sólo tienen presencia en distancias cortas. Pero justamente lo que nos dice la Física Estadística es que con interacciones de corto alcance y reglas locales uno puede tener comportamientos emergentes, auto-organización, y la evolución y los motores moleculares serían ejemplos de eso mismo, de islas de poca entropía en un mar de entropía creciente. La gran ventaja de los principios locales (supervivencia del mas fuerte en un entorno dado, movimiento del motor en una dirección concreta definida por el entorno) es que son muy poco costosos energéticamente (o mejor dicho, entrópicamente), ya que no es preciso interactuar con partes muy lejanas, sólo con lo que tienes al alcance de la mano. Y con esos principios una realidad muy rica y diversa puede acabar emergiendo. Sin embargo, dada lo corto del alcance de estas interacciones los diseños resultantes pecan de estrechez de miras, puesto que no responden a factores alejados en el espacio o en el tiempo, y así estos organismos o estructuras no son capaces de adaptarse a variaciones que son previsibles desde una visión global y viven siempre al filo de la extinción, la cual por desgracia sobreviene con mucha frecuencia como se ve si uno mira los registros de fósiles.

El poder tener una visión global permitiría hacer diseños capaces, resistentes, resilientes. Si el Hombre pudiera tener esa visión de largo alcance podría prever lo que está a punto de pasarle y tomar decisiones más inteligentes, pero su propio cerebro está programado para el corto alcance, para el corto plazo. Dios podría hacer diseños perfectos y eficaces, pero para nuestra desgracia en toda la maravilla de la Naturaleza no se ve aparecer la mano de Dios por ninguna parte. Entropía 1, Dios 0.


Salu2,
AMT
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The Oil Crash: Tercera época

6 Maig, 2013 - 07:37
Queridos lectores,

Soy consciente de que la decisión de cerrar la sección de comentarios del blog habrá resultado sorprendente para una buena parte de los lectores. Al tomar esta decisión no sólo ha influido el nivel de acoso al que me veo sometido (con amenazas de muerte por parte de un demente para mi y mi familia incluídas). También me ha influido el darme cuenta de que ya no soy capaz de gestionar la sección de comentarios. Incluso con el filtro de censura previa, cada día había decenas de comentarios, cada uno de los cuales yo tenía que supervisar. Antaño yo leía todos los comentarios e intentaba dar respuesta a las solicitudes de los lectores, pero en la actualidad, con cada vez más problemas, obligaciones y compromisos tal cosa se me estaba haciendo muy ardua, y así me veía impedido no sólo de terciar en conversaciones interesantes, sino también de poder atender las solicitudes. Por otra parte, numerosas veces me he planteado si no debería censurar los torrentes verbales de Rubik o los alegatos supervivencialistas de Juliano, en ambos casos por su impertinencia (al ser sus reflexiones off-topic y en ocasiones no tan educadas como deberían ser), ítem más con algunas puntillas un tanto faltonas hacia ellos de Anónimo1646 o Fino. Hasta ahora mi política ha sido no censurar más que las amenazas de muerte y similares, y ocasionalmente algunos comentarios que claramente eran poco justificables insultos. Sin embargo, veo que tal manera de gestionar los comentarios no es la más correcta, y eso despierta algunos recelos en varios comentaristas. Si no hay censura previa la gente puede tolerar mejor que yo no tome partido, pero habiéndola unos y otros esperan una cierta actitud de mi parte, y esto a la larga resulta perjudicial para el mensaje que se pretende transmitir, porque los agravios reales o imaginados que causa mi pobre gestión acaban permeando al contenido mismo de lo que publico, y así algún lector se lleva la impresión de que lo que digo es basura porque mi gestión de los comentarios ciertamente lo es.

No pasa nada: es una nueva crisis de crecimiento. El blog tuvo una primera etapa cuando estaba alojado en el dominio blogspot.es; en aquella época, cuando el nivel de público subió lo suficiente, fui consciente de la necesidad de migrar a un plataforma más capaz de gestión del contenido  Ahora tenemos otra crisis de crecimiento: el volumen de lectores y de comentarios es tal que excede lo que se puede gestionar como un blog personal. Hace falta profesionalizar la gestión del contenido.

La manera natural de crecer en este momento es revitalizando la languideciente página de nuestra asociación, el Oil Crash Observatory. La mayoría de las actualizaciones en esa página son de posts directamente importados de aquí, pero el diseño, maquetación, gestión del contenido y de los comentarios allí es bastante deficiente, como es natural porque los administradores del sitio (la cuenta de los cuales se puede realizar con una mano) son gente estresada y muy ocupada, como yo mismo. Sin embargo, el sitio tiene mucho potencial: es un dominio propio radicado en un hosting de pago, con páginas para enlaces a contenido multimedia, informes, contactos, etc.

¿Qué necesitamos? Necesitamos gente comprometida y profesional que nos ayuden a lavarle la cara a la web del OCO y conventirla en la plataforma que necesitamos, con una administración de contenidos eficaz. Una plataforma que vaya más allá de este blog personal y se convierta en un punto centralizado de contenido y de organización de iniciativas, un contrapunto a la web de Crisis Energética (que ahora pasa horas bajas pero que esperamos que vuelva en línea pronto), un espacio más plural que éste donde diversidad de autores puedan publicar sus ensayos, con un ritmo más dinámico de lo que permite este pobre blog.







Querido lector, si alguna vez se preguntó qué podía hacer Vd. para ayudar, he aquí el qué. Pero no corran en masa: lo que necesitamos para empezar es gente con buenos conocimientos de informática y gestión de dominios web para reorganizar la web del OCO; cuando eso esté listo yo haré el anuncio aquí, buscando colaboradores.

En cuanto a este blog, no sólo continuará ocupando este espacio de la blogsfera sino que espero que el ritmo de actualización de contenidos se incremente, aunque será con notas generalmente más breves, más propias de lo que es en realidad, un blog personal.

Salu2,
AMT
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Cierre de los comentarios del blog

5 Maig, 2013 - 17:54

Queridos lectores,

Debido a la incesante presión que estoy sufriendo desde múltiples frentes me veo en la obligación de cerrar la sección de comentarios del blog. Sin duda es una gran pérdida, pero me hará el día a día mucho más fácil.

Les agradecería que no me acribillen a correos electrónicos preguntándome sobre esto; hace tiempo que barajo esta posibilidad y ahora veo que no queda ya más remedio. Si tienen ganas de comentar sobre los artículos siempre pueden recurrir a algún foro especializado más allá de lo que tenga que gestionar yo.

Los comentarios de los post previos permanecerán en su lugar, pero ya no habrá nuevos comentarios ni en los posts pasados ni en los futuros. Yo mismo sí que insertaré comentarios de vez en cuando como complemento de los artículos publicados.

Como es natural, esta decisión es el paso previo a cerrar el propio blog.

Salu2,
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Evolución versus entropía

2 Maig, 2013 - 18:49
Queridos lectores,

Hace unos días Gabriel Anz me hizo llegar esta reflexión sobre los papeles antagónicos de la evolución de los seres vivos por una parte y la tendencia al crecimiento de la entropía por el otro. Su reflexión no tiene un carácter lo que se dice científico sino más bien místico, y en algunos casos mi visión discrepa bastante de la de él - a decir verdad, Gabriel no estaba convencido de la conveniencia de publicar este ensayo. Sin embargo, considero que Gabriel abre un espacio interesante para el debate en el que seguro que se puede profundizar bastante y que espero que sea de provecho para los lectores.

Salu2,

AMT



Evolución y entropía… ¿una contradicción?






A raíz de varios de los últimos comentarios vertidos en el presente Blog, pensaba en los procesos de la evolución humana que deberían darse para decantar en un nuevo y adecuado sistema de organización social, político y económico; y medio vencido pensé…

-“Pero, ¡si más que evolución pareciera que estamos en un proceso de involución o de entropía; en lugar de avanzar parece que vamos de Guatemala a Guatepeor”!… ¡¿A ver?!... ¿Pero no tenemos aquí una contradicción?... ¡La Biología defiende la teoría de la evolución y la Física la de la 2º ley de la termodinámica, la entropía, el caos…! ¡Algo no está bien aquí!…

…Y me metí en el Google a ver si alguien ya había pensado en el tema… y en 0,39 segundos tenía 1.130 resultados.

He aquí 3 textos y sus fuentes, extraídos más o menos al azar, que creo ilustran por donde “van los tiros”…

Primero…

“…Hay una larga historia de amistad y desavenencias entre la segunda ley de la termodinámica y la teoría biológica de la evolución. Como es sabido, algunos creacionistas todavía rechazan que la evolución (biológica) sea compatible con la entropía, dramatizada como una fuerza natural que impediría supuestamente el progreso de la vida. Los críticos marxistas, por su parte, desconfiaban de los rasgos "burgueses" ocultos en esta segunda ley, en aparente contradicción con el ilimitado proceso de organización requerido para asegurar el progreso social hacia el comunismo.

Aunque el posible vínculo entre la segunda ley y la teoría biológica de la evolución no es nuevo, pues ya fue conjeturado por el físico Ludwig Boltzmann y por Alfred J. Lotka, estos días Physorg se hace eco de un trabajo de dos físicos de la Universidad de Helsinki: Natural selection for least action, que vuelve a explorar la relación entre física y biología. De acuerdo con Ville Kaila y Arto Annila:
El concepto de movimiento constituiría un núcleo compartido por ambas ciencias (física y biología)...A medida que evoluciona un ecosistema biológico mediante el proceso de selección natural, dispersa energía, incrementa la entropía y se mueve hacia un estado estacionario con respecto a sus alrededores. Del mismo modo, a medida que la energía fluye en varios fenómenos físicos, también ocasiona que los sistemas biológicos se muevan hacia estados estacionarios con respecto a sus alrededores, en consonancia con la segunda ley de la termodinámica. La ciencia no parece establecer una distinción entre objetos animados e inanimados. En ambos casos, la energía fluye hacia un estado estacionario, o un estado de equilibrio, en la ausencia de una fuente externa de gran energía.

(...) La segunda ley de la termodinámica podría ser la ecuación que describe el movimiento de la evolución. La selección natural tendería a favorecer aquellas mutaciones azarosas que tienden a acelerar el incremento de entropía de un ecosistema.

Una observación interesante procede de este foro: ¿Se está tratando de decir que la evolución biológica no viola la segunda ley o bien algo mucho más audaz, como que las leyes físicas de la energía, bajo ciertas condiciones locales, causan la evolución biológica?...”

Fuente:http://www.revolucionnaturalista.com/2008/08/evolucin-y-entropa.html#.UXNc1KJg_Sk


Segundo…

“…Podemos relacionar la evolución con la segunda ley de la termodinámica. Según la 2ª ley, todo sistema tiende al máximo desorden y la mínima energía.
Por tanto, para conseguir ordenar un sistema necesitamos aportar energía.

-Consideremos un genoma como un sistema ordenado de genes.

-Consideremos una especie como un sistema ordenado de genomas.

-Consideremos los cruzamientos entre los individuos de una especie según una medida de desorden, del siguiente modo:
  1. Definimos el máximo desorden posible M, como la máxima aleatoriedad en los cruzamientos.
  2. Definimos el desorden real R, como la aleatoriedad encontrada en los cruzamientos.
  3. Definimos la diferencia M - R = E como el incremento de orden en un genoma. La variable E define la diferenciación de nuevos genomas a partir de un genoma original.
  • Si R = M todos los cruzamientos son al azar y no hay incremento de orden en el genoma de la especie.
  • Si R < M hay ordenamiento en el sistema, lo que significa que aparecen nuevos genomas ordenados y la especie se diferencia, dando lugar a nuevas especies. E aumenta cuando R tiende a 0.
El genoma de una especie tiende a estabilizarse en un ordenamiento de genes concreto, el correspondiente a la adaptación al medio. La estabilidad de un genoma representa su máxima entropía, y se da cuando los cruzamientos son aleatorios (excepto por la no aleatoriedad debida a la selección sexual). Para crear un nuevo ordenamiento de genes necesitamos aportar energía, en contra de la tendencia del genoma (la especie) a permanecer estable.

Ejemplo:
El perro, Canis lupus familiaris, es una subespecie que se ha originado por selección humana a partir del lobo, Canis lupus, mediante la ordenación de genes en un espacio de tiempo comprendido entre hace 40.000 y 15.000 años:Fossil dogs and wolves from Palaeolithic sites in Belgium, the Ukraine and Russia: osteometry, ancient DNA and stable isotopes
Dentro de la subespecie, se han diferenciado diversas razas por ordenamiento de genes mediante selección humana en los últimos 6.000 años. Y en los últimos 200 años han aparecido una multitud de razas nuevas.
La formación de razas supone que R << M.

Para ordenar genes se necesita aportar energía:
En efecto, para conseguir nuevos fenotipos necesitamos evitar que los cruzamientos sean aleatorios. Se deben apartar los individuos deseados, desechar los no deseados, desplazar si es necesario unos individuos de un lugar a otro para buscar los cruzamientos deseados. Todo eso supone un aporte de energía al genoma o sistema ordenado de genes.
La mera observación de diferencias entre individuos para luego seleccionarlas, supone un gasto neuronal, y por tanto un aporte de energía al sistema.
El aporte de energía es también, por ejemplo, la energía empleada en los medios de transporte, los cuales han incrementado las posibilidades de cruzar ejemplares de perro separados por la distancia entre países.
Aporte de energía es la construcción de cercas que impiden el intercambio de genes entre los perros a uno y otro lado del cercado en contra de su tendencia natural a aparearse. El concepto de "cerca" es una forma simplificada de referirse a todo aquello que impida a los perros cruzarse libremente, por ejemplo, un criadero especializado.
Todo aquello que impida a los perros cruzarse libremente supone un gasto de energía. Llamaremos a esa energía energía ordenadora.
Los perros del criadero están separados de los demás perros del entorno, y dentro del criadero están separados entre sí según la elección del criador. Son emparejados no aleatoriamente en el criadero. Esa no aleatoriedad es generadora de nuevo ordenamiento genómico, al crear nuevas razas, pero también mantenedora de ordenamiento genómico, al preservar el estándar de una raza. Este es un punto muy interesante de discusión: el aporte de energía puede aumentar la diferenciación pero también frenarla.

El ejemplo de los perros sirve para otras especies: caballos, gatos, ganado, aves ... 
En la naturaleza el aporte de energía ordenadora es menos eficiente que en la selección humana. Puede ser un río o estrecho marítimo que divide dos zonas terrestres (por ejemplo el estrecho de Macasar que forma la Línea de Wallace), o al contrario, una tierra emergida que divide dos mares (por ejemplo el Istmo de Panamá que divide los océanos Atlántico y Pacífico). Puede ser la emergencia de un volcán marino que crea un biotopo nuevo en medio del mar, o la emergencia de una cordillera que divide territorios y crea nuevos hábitats en altura. Todos son casos de aporte de energía.

En una población de N individuos, asignamos un número a cada individuo. La aleatoriedad máxima será la que una cada individuo con otro asignando los emparejamientos entre números al azar. Toda desviación en los emparejamientos respecto a la aleatoridad máxima supone una ordenación del sistema.

 Bibliografía:-La segunda ley. P.W. Atkins. Biblioteca Scientific American. 1992. 
-Robots, hombres y mentes. L. von Betalanffy. Ed. Guadarrama. 1972.
-El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo. Murray Gell-Mann. Ed. Tusquets. 1995 
-El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. R. Dawkins. Ed. Salvat. 1994.
-Origen de las especies por medio de la selección natural ó la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia. Charles Darwin. Ed. Akal. 1994
-Así es la Biología. Ernst Mayr. Ed. Debate. 1998
-La peligrosa idea de Darwin. Daniel C. Dennett. Ed. Galaxia Gutenberg. 1999
-Darwinismo. El fin de un mito. Rémy Chauvin. Ed. Espasa. 2000
-Las manchas del leopardo. La evolución de la complejidad. Brian Goodwin. Ed. Tusquets. 1998
-El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Jacques Monod. Ed. Tusquets. 2000
-¿Qué es la vida?. Erwin Schrödinger.  Ed. Tusquets. 2001.
-Con razón y sin ella. Intercrítica de la Ciencia y del Mito. Henri Atlan. Ed. Tusquets. 1991
-El juego de lo posible. François Jacob. Ed. Grijalbo Mondadori. 1982
-Las leyes del caos. Ilya Prigogine. Ed. Crítica. 1999
-Evolución prebiótica: el camino hacia la vida. Francisco Montero, Juan Carlos Sanz, Miguel Ángel Andrade. Ed. Eudema. 1993 
-La vida. De la célula al hombre. M. de Ceccatty. Ed. Martínez Roca. 1969 
-La teoría de la evolución. De Darwin a los últimos avances de la genética. Francisco J. Ayala. Ed. Temas de Hoy. 1994
-La Evolución. M. Crusafont, B. Meléndez, E. Aguirre S.I. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos. 1966 
-Historia de las teorías evolucionistas. J. Templado. Ed. Alhambra. 1982.
-La evolución conjunta de los animales y su medio. Faustino Cordón. Ed. Anthropos. 1982”
Fuente: http://anonimo-blogspot.blogspot.com.ar/2012/02/podemos-relacionar-la-evolucion-con-la.html


Tercero…

LA TERMODINÁMICA NO EVOLUCIONA

UN ESCOLLO MÁS DIFÍCIL QUE EL ESLABÓN PERDIDO

Una de las ramas de la Física que más dolores de cabeza da a la Teoría de la Evolución, es la Termodinámica. Su 1ª Ley es la más difundida: “La energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”; por eso, también se le conoce como “principio de conservación de la energía“.

Este axioma, niega la posibilidad de que se produzcan fenómenos en los que no se conserve la energía, (solo se transforma), sin ofrecer sentido de “dirección” del proceso; sin embargo, la observación de sucesos naturales nos dice que éstos se generan en un sentido determinado y no en el opuesto; jamás son reversibles. Y precisamente, esta falta de simetría en la dirección de evolución de los sistemas naturales es el objetivo del segundo principio: la 2ª Ley de la Termodinámica, o ley de la Entropía.

En sistemas físicos compuestos por diversidad de entidades, la naturaleza beneficia al desorden y niega el orden. Si tenemos, por ejemplo, unas cuantas sustancias ordenadas de determinada forma, y se bloquea al sistema de influencias externas, la composición de dicho conjunto tenderá a desordenarse a medida que el tiempo pase.

Esto es la Entropía, justamente.

La Segunda Ley de la Termodinámica o ley de la Entropía, se ha confirmado experimental y teóricamente. Científicos contemporáneos como Einstein, auguraron que esta ley regirá la normativa física del próximo período de la historia; de ella comentó: “es la ley principal de toda Ciencia“. 

Sin embargo, la teoría evolutiva, proclamada como “científica” por sus seguidores, obliga al mundo a ignorar radicalmente esa ley cardinal y mundial. Plantea que diseminados átomos inorgánicos se unieron por azar, para crear aminoácidos y moléculas complejas como las proteínas, el ADN y el ARN, obviando la imperiosa necesidad de que coincidieran en el tiempo, pues por ejemplo, se sabe que muchas proteínas de potencial interés, apenas mantienen su configuración nativa y funcional por unas horas.

Es como el caso mencionado de tirar pedacitos al suelo y obtener un vaso. Imposible.

El físico americano J. H. Rush dice:
“En el curso complejo de su evolución, la vida exhibe un notable contraste con la tendencia expresada en la Segunda Ley de la Termodinámica. Donde esta ley expresa un avance irreversible hacia una entropía creciente y desordenada, la vida se desenvuelve continuamente hacia más altos niveles de orden“.

Por su parte, el científico evolucionista Roger Lewin expresa el atolladero termodinámico de la evolución en un artículo de la revista “Science”:
“Un problema que han enfrentado los biólogos es la aparente contradicción de la evolución con la Segunda Ley de la Termodinámica. Los sistemas deberían deteriorarse con el paso del tiempo, disminuyendo en vez de aumentar el orden“.

Los creacionistas opinan que la 2ª Ley Termodinámica, nacida de talento humano, dice “No” a la evolución; la existencia de la vida solo puede explicarse por la intervención de un poder sobrenatural. 

¿Será? ¿Entonces debe haber algo o alguien inteligente que pone en orden las cosas y vence la entropía?

Fuente: http://www.elforo.com/archive/index.php/t-53414.html


Tal vez alguno de Uds. recuerde que en varios de mis comentarios (cuando comentaba) he mencionado que mi definición físico-científica de “Dios” es “Energía Inteligente”. Y de hecho, mi Religiosidad tiene origen en la ciencia y no en las religiones (instituciones eclesiásticas).

Todo empezó hace unos cuantos años, cuando leyendo un artículo de una revista de divulgación científica, se expresaba que el callejón sin salida aparente ante el que se encontraban los físicos, se debía a que mientras más indagaban el universo con un telescopio y el mundo atómico con un microscopio, más difícil encontraban explicar el milagro de la vida. Dios seguía sin aparecer.

Encontraron sí, que tanto “arriba como abajo”, se mantiene la proporción de “espacio vacío” entre los astros y las partículas atómicas respectivamente, en un 99,9 % (+/-). Encontraron también, durante la búsqueda de las partículas más pequeñas, la dificultad de definir patrones de comportamiento de las mismas, porque en apariencia, según “el ojo del observador” se obtenían resultados diferentes y que a tales niveles de “profundidad” ya costaba diferenciar la materia de la energía que mantiene a las partículas orbitando cohesionadas y en orden. Recuerdo que la frase utilizada era casi literalmente así:  

“Tanto la materia como la energía, pareciera que responden a la intención”.

Y esta frase me cambió para siempre la forma de ver y entender el Mundo que nos rodea.

Deduje entonces, que si a esos niveles no hay diferencias sustanciales entre un sólido, un líquido y un gas, y que estos estados de la materia se transforman… e imaginaba entonces que con la energía del Sol, agua, minerales, etc. obtenía una planta de lechuga que luego me comía, y su energía transformada me permitía razonar e imaginar una idea que con mis manos podía transformar en alguna bella obra de arte, por ejemplo, entonces concluí que la línea divisoria entre lo físico y lo no físico es una estructura mental nuestra… nada más. Es decir, que estamos hechos (y todo está hecho) de Energía. Energía que vibra en ondas de las más variadas frecuencias. Frecuencias de ondas que “van y vienen” por el cosmos y que se interpenetran. Frecuencias de ondas que dependiendo del nivel de vibración, se transforman en una piedra o en un ser vivo o en música o en bellos colores, o en Amor u Odio, etc.

Si básicamente nosotros los Humanos somos “eso” y además contamos con la Inteligencia y todas sus manifestaciones (raciocinio, sentimientos, voluntad, autoconciencia, discernimiento, capacidad creadora, etc.), quiere decir que la Energía de la que está formado el Universo es también Inteligente. Y Dios (o como quieran llamarle) es eso: Energía Inteligente… es omnipresente y omnipotente. Somos una parte de ese “Dios” y a esta altura, ya da lo mismo que “nosotros estemos creados a su imagen y semejanza” o que “nosotros lo hayamos creado a él a nuestra imagen y semejanza”.

Y si tal Energía responde a la intención, quiere decir que el Universo también responde a la intención. Ello explicaría porqué la oración (de orar), los mantras, las claras intenciones, los claros objetivos, la “buena onda” de alguien o de un grupo, etc., ayudan a transformar o configurar el entorno. Si a las “ondas emitidas” por alguien durante el acto de orar se le suman otras… y otras… y otras con las mismas intenciones, se potencia la capacidad transformadora; de la misma manera que la onda expansiva de una piedra pequeña arrojada a un estanque de agua, no llegará tan lejos ni con tanta fuerza como la de una piedra grande.

Volviendo al tema de la Evolución y la Entropía, en base a lo dicho y en base a la pregunta que alguien se hizo en el último párrafo del tercer texto que copié y pegué más arriba, podríamos decir que el condicionante que contrarresta a la 2º ley de la termodinámica y promueve la evolución es la INTELIGENCIA.

Por lo tanto, concluyo que Evolución y Entropía no son una contradicción, sino “fuerzas” opuestas que se complementan para sostener en equilibrio la Eternidad. Ni mas ni menos que los ciclos de Vida y Muerte… una sin la otra no harían posible el milagro de la VIDA (con mayúsculas).

Y para empezar a terminar, considero clave comprender estos conceptos, porque me parece que ayudan a ver desde otra óptica los momentos que estamos viviendo y que vamos a vivir. La Muerte del actual paradigma, dará sin lugar a dudas, origen a uno nuevo. Por lo tanto, resistirnos a su muerte, a nuestras muertes individuales (que llegarán más tarde o más temprano no les quepa duda) es un error, pues no nos Libera para pensar y actuar más Creativamente y con sentido de Trascendencia.

Como consecuencia de esta Era de despilfarro energético, que ha permitido la exaltación de lo material y el alejamiento de lo espiritual, perdimos el rumbo. Algunos recordarán también, que he mencionado a las tecnologías como “muletas o prótesis”. ¿Por qué? Porque en realidad lo que intentamos con ellas es reemplazar o imitar toscamente órganos que la Naturaleza -la Energía Inteligente con sus Fuerzas Creadoras- ha creado y perfeccionado  durante millones de años, de forma mucho más eficiente y sustentable con el Ecosistema. Me resulta un insulto a “Dios” y a “Nosotros Mismos” el pensar que un robot cualquiera o una Roxxxi (como se mencionó en uno de los últimos comentarios), pueda reemplazar a una persona de carne, huesos y alma.

Despertemos de una vez de esta borrachera y busquemos las soluciones por el lado de lo que realmente enriquece el Espíritu. El mundo material al que nos hemos hecho adictos, es apenas una parte pequeñísima. Lo verdaderamente importante está en el 99,9 % restante. ¿O no se han percatado todavía de lo cada vez más vacíos e infelices que estamos con tanta basura material? ¿Se justifica destruir millones de años de evolución por pretender sostener el 0,01%  de “materia”?

Usemos la INTELIGENCIA, para contrarrestar la entropía a la que estamos abocados y hagámosle lugar a la evolución de un Hombre nuevo, que entienda que nos necesitamos los unos a los otros y a todo este mágico entramado de vida que es el Planeta Azul.

No comprendo esta enferma pretensión de perpetuarnos y de perpetuar lo que nos está destruyendo.

Solo valdremos por lo que seamos capaces de dejarles a las generaciones venideras.

Saludos a todos,


Gabriel Anz







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