The Oil Crash

Contingut sindicat
La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas. En este blog se analizan las noticias relacionadas con este tema y qué medidas se pueden tomar para remediar la carestía que viene.
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El cansancio del peakoiler

21 Setembre, 2016 - 15:18


Queridos lectores,

En el último post, JotaEle terminaba su análisis sobre el futuro de los precios formulando un deseo, el de que los precios del petróleo vuelvan pronto a ser altos, y no sólo porque así el mercado se comportaría de manera más eficiente, sino porque si ya es difícil explicar el problema del peak oil con precios del petróleo altos, con precios del petróleo bajos es simplemente imposible. A pesar que desde el principio de este blog se explicó que el peak oil lo que genera es volatilidad de los precios, y la cantidad de veces que hemos repetido el mismo concepto y las peligrosas implicaciones del mismo, da exactamente igual, lo que impregna el discurso propagado por los medios de comunicación y repetido acríticamente por la mayoría es que si el precio es bajo quiere decir que hay abundancia de petróleo y que esta abundancia continuará en el futuro.

La realidad es, sin embargo, muy diferente y mucho más tétrica, pero el sesgo persistente en la información relacionada con la energía hace que el lector desinformado no puede entender qué está pasando y cómo le van a afectar en los próximos años las graves decisiones erróneas que se están tomando ahora. De entrada, muchas veces los medios hablan de "petróleo" queriendo decir "hidrocarburos líquidos". En el mundo se producen hoy en día más de 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de hidrocarburos líquidos, de los cuales petróleo crudo es la mayoría, representando algo menos de 80 Mb/d. Es el crudo el hidrocarburo líquido verdaderamente versátil, lo que normalmente llamamos petróleo (aunque la categoría también es bastante vasta e incluye petróleos de diferentes calidades y densidades), y está formado mayoritariamente (casi el 95%) por lo que llamamos crudo convencional (extraído con las técnicas de siempre en reservorios con las características geológicas habituales) y una parte no convencional (poco más del 5%), que es básicamente el petróleo extraído por la técnica del fracking en los EE.UU. Todo lo que no es crudo es discutible categorizarlo como petróleo, e incluye cosas como los biocombustibles (auténtico pozo energético y económico), las arenas bituminosas del Canadá (de bajísima rentabilidad) y los denominados "líquidos del gas natural", que son en su mayoría (más del 80%) propano y butano y que sólo sirven para ahorrar consumo de petróleo en las refinerías en las líneas de producción de propileno y etileno, y sólo en modesta cantidad. Pero al mirar la evolución de la producción de "petróleo" entendido como "todos los hidrocarburos líquidos" uno no entiende nada, pues cada cosa allí acumulada tiene una demanda y un comportamiento diferente. Así, mientras la producción del más versátil y barato, el crudo convencional, lleva cayendo desde hace más de 10 años por razones meramente geológicas, la de líquidos del gas natural ha seguido aumentando con la producción de gas natural (pero éstos son los menos útiles), la de biocombustibles se ha estrellado contra el muro de la falta de rentabilidad, y el fracking y las arenas asfálticas se hunden ahora mismo después de haber causado la descapitalización y hasta la quiebra de las empresas que se han dedicado a su producción.

Uno puede coger y mostrar los datos, intentando una vez más convencer a aquellos que se creen a pies juntillas las informaciones poco elaboradas que se sirven en la tele. Así, uno puede enseñar que, de acuerdo con el ultimo Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energía  la producción total de hidrocarburos líquidos no sólo no sube, sino que parece haber llegado a su máximo y haber iniciado un ligero descenso.




Por otro lado, si uno toma los datos de la Energy Information Administration del Departamento de Energía de los EE.UU. lo que se ve es que la producción de petróleo crudo (convencional y no convencional) está ya en disminución:



Obviamente esta disminución se debe al hundimiento final de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU.; por ejemplo, en los dos territorios más importantes, Bakken y Eagle Ford, las caídas de producción son de más del 25%.





Y si se piensan que la actual caída de la producción se debe a una razón coyuntural, esto es, por los bajos precios actuales, deberían enterarse de que en realidad el fracking ha estado desde el principio perdiendo a dinero a espuertas, como se explica en este muy recomendable artículo de SRSrocco Report, del cual viene la siguiente figura (y las de Bakken y Eagle Ford de antes) sobre las pérdidas acumuladas en Bakken : 



A pesar de lo cual todavía hoy podemos encontrar a gente (algunos de ellos, los típicos expertos despistados pero no por ello menos mediáticos) que nos dicen que EE.UU. ha alcanzado la autosuficiencia energética gracias al fracking, cuando una simple comprobación del anuario estadístico de BP nos muestra que hasta el año pasado EE.UU. seguía importando más del 40% del petróleo que consumía (y aún importaba algo de gas natural).



Imagen obtenida de Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html
Es obvio que el fracking ha supuesto una revolución en los EE.UU., cambiando la tendencia de décadas de caída continuada de la producción en muy pocos años; pero eso se ha hecho a costa de grandísimas pérdidas de las empresas del sector: como comentábamos en "La ilógica financiera", durante los tres años de los precios medios del petróleo más altos de la historia las 127 compañías productoras de petróleo y gas del mundo habían perdido más de 100.000 millones de dólares anuales.




Imagínense cómo deben estar ahora, con los precios a menos de la mitad desde finales de 2014. Las consecuencias no se han hecho esperar: déficits fiscales monstruosos en Arabia Saudita, dificultades financieras terribles e inestabilidad en Venezuela, Argelia, Nigeria; revueltas, guerras... Y desde el punto de vista de las compañías petrolíferas, la necesidad de recortar gastos a la desesperada para sobrevivir: dos años seguidos de recortes en la búsqueda y explotación de nuevos yacimientos, y el riesgo de que la tendencia se mantenga en 2017, como informaba la Agencia Internacional de la Energía en su último World Energy Investment Outlook:





Con dos años y posiblemente tres seguidos de fuerte desinversión cuando hacía más falta que nunca invertir, aunque no más fuera para mantener la producción, y teniendo en cuenta que el tiempo de poner una nueva explotación en línea es de 2 a 5 años, se está garantizando que a más tardar a finales del año que viene va a faltar petróleo y el precio se va a disparar (para luego caer en un nuevo ciclo de la espiral). A no ser, claro, que algún consumidor importante se hunda y nos deje más a los demás (suponiendo que nosotros nos contemos entre esos demás).

En fin, hasta aquí todo son datos. Son datos que no son nuevos para los lectores asiduos de este blog; actualizados quizá, puestos al día, pero no nuevos. Forman parte de un proceso histórico que lleva años desarrollándose y que nos va sumiendo cada vez más profundamente en una crisis que no acabará nunca. Sin embargo, al ciudadano medio todas estas cosas le resultan indiferentes cuando no estrambóticas. El ciudadano español medio no ve la crisis tan profunda en la que se está sumiendo China; las guerras del Oriente Medio y África o el malestar en Venezuela, Brasil o México le suenan lejanísimos; y el hundimiento de la naviera Hajin le parece algo anecdótico. Él sólo sabe que los datos macroeconómicos de España durante los dos últimos años han sido buenos, con una considerable subida del PIB, aunque más de uno (sobre todo el que la padece) se da cuenta de que tal hito se ha conseguido con una más que considerable devaluación interna de consecuencias nefastas sobre el consumo patrio. Probablemente no se haya enterado de la reciente interrupción durante tres días "por razones técnicas" del suministro de gas desde Argelia (país que ha superado sus picos de gas y de petróleo, y cuya estabilidad está en entre dicho). Y que inevitablemente se continuará en la senda del descenso energético que emprendimos hace años (España consume hoy un 20% menos de energía primaria que hace 8 años, con la consiguiente traslación de tal descenso a su economía) le parece algo demasiado hipotético para ser tenido en cuenta.

En la demasiado individualista y cínica sociedad actual, se considera que todo es opinable e incluso peor, que a todo se le puede dar legítimamente un punto de vista y el contrario. Más aún, que quien sustenta cualquier opinión lo hace siempre desde una agenda propia, y que por tanto no hay hechos indiscutibles sino posiciones interesadas. Pero no es cierto. Todo es discutible pero no todo es opinable. Hay cosas que son hechos, y se tienen que discutir sobre la base factual de las cosas. Por ejemplo, no es legítimo defender que "EE.UU. es independiente energéticamente" cuando eso es una absoluta falacia. Y tampoco se puede poner en pie de igualdad una noticia sobre un presunto milagro tecnológico en materia de energía "que está a la vuelta de la esquina" con los datos fríos e incontestables sobre la decadencia de la producción de las materias primas energéticas (petróleo, carbón y gas natural) que proporcionan más del 86% de la energía primaria que mueve nuestro mundo.

Pero todo eso, al final, es igual. Después de 8 años de crisis económica a la que no se la ve un final claro, después de la severa disminución de los salarios y creciente malestar social en Occidente, golpes de estado encubiertos en Italia y Grecia incluidos, referéndum fallido en Grecia, Brexit y cada vez más atentados, después de las crecientes guerras en países vinculados con la producción y extracción de hidrocarburos, después de que las diversas predicciones sobre la producción de los hidrocarburos se hayan cumplido con bastante precisión (y por supuesto han sido mucho más certeras que las que nos hablaban no hace tanto de abundancia, y aún lo hacen)... después de todo eso, se sigue pidiendo no, exigiendo, al bando picolero que DEMUESTRE que no va a surgir un milagro que en el futuro no se va a cambiar una tendencia que ya es pésima; se nos pide no, se nos exige, que PREDIGAMOS con toda precisión y sin ninguna incertidumbre cuál será el precio del petróleo en cada momento, y no vale que uno dé un intervalo no excesivamente grande (meses, unos pocos años): uno debe acertar lo que no aciertan ni los analistas del Deutsche Bank. Y si por lo que sea uno aventuró que se descadenaría la crisis ya este año y no lo hizo, aún cuando lo haga el año que viene, siempre se mofarán de ti, diciendo: "¿Ves? Es que no das una."

Ese énfasis en lo que se consideran "errores", mientras se ignora que el curso general corrobora de manera tremenda lo que uno lleva años anticipando, mientras se niegan los tristemente clamorosos aciertos (e.g., Yemen) es bastante duro y bastante pesado. Cualquier ministro del ramo o cualquier analista puede salir diciendo cualquier barbaridad y eso está bien; una persona común, sin grandes medios, analiza los datos públicos, siempre paciales e incompletos, y elucida una tendencia, y si se produce una mínima desviación es que uno es un negado. ¿A qué se debe esta doble vara de medir? A que unos hablan de un futuro que es conforme a las expectativas, en tanto que el otro las contradice. Y por eso se pone una enorme carga de prueba en el que osa contradecir el infundado optimismo dominante.

Al peakoiler se le presupone una agenda derrotista (apocalíptica o catastrofista, se suele decir), que proviene de una mezquindad interior (uno desea que pase las cosas malas que se apuntan) o bien porque tiene un proyecto político de reforma de la sociedad que quiere imponer por el miedo. El común de los ciudadanos suele pensar mal del que dice que no todo es de color de rosa y que hay problemas graves en el horizonte, y no se paran a pensar que si el tipo dice eso no es "por joder", sino porque, justamente, quiere evitar lo peor que puede venir si no reaccionamos. Pero el cortoplacismo de una sociedad basada en el crecimiento exponencial hace que sea impensable que alguien piense a un horizonte de años o décadas (la misma dificultad afecta, por cierto, a tanta discusión de problemas medioambientales). Que la consecuencia del peak oil (lo que yo suelo llamar el Oil Crash, y que da título a este blog) no sea un evento, sino un proceso que se dilata en el tiempo, hace también imposible que se de una respuesta adecuada tanto por los medios de comunicación (con su crónico trastorno de déficit de atención) como por los medios políticos (que sólo piensan, como mucho, a cuatro años vista, hasta las siguientes elecciones). Los tiempos propios de este proceso no ayudan a su divulgación, pues la gente tiende a adaptarse a la creciente depauperización ("esto es lo que hay") pensando que ya estamos en el estadio final del descenso energético y económico, y no en un escalón que está más alto que los siguientes.

Al final, viendo que sus esfuerzos son inútiles y que por más razones que uno dé corroborando lo que dice no se hace ni puñetero caso, y con la popularidad en su círculo social bajando en picado, el peakoiler se da por vencido y acaba dicendo: "En fin, que se vaya todo al carajo, pues nadie quiere oír y mucho menos trabajar para evitarlo". Es por eso que veo, en mi círculo más próximo, mucha gente que ya da por hecho que no va a haber ninguna reacción antes de la siguiente gran bofetada, del siguiente gran escalón de caída del descenso energético. Y que al final es mejor esperar a esta debacle, confiando en que no sea la última, para ver si después se produce por fin esa reacción.

Por mi parte debo decir que nada de lo que he visto o vivido todos estos años me ha sorprendido; todo ha ido más o menos como yo pensaba que iba a ir desde el mismo día que decidí que comenzaría a hacer públicamente divulgación del peak oil. De hecho, y por el contrario, veo cosas que han ido mejor de lo que esperaba, y aquí y allá identifico ciertas grietas en el pensamiento dominante que me hacen albergar una esperanza que antes no tenía, y es que al final la discusión de la adaptación al peak oil llegue a ser mainstream, en vez de ser una cuestión marginalizada y ninguneada como lo es ahora mismo. 

No va a ser fácil, pero eso ya lo sabíamos cuando comenzamos. Lo importante es seguir ahí, ofreciendo una explicación alternativa y coherente cuando todas las demás fallen, cuando los parches que se han puesto para explicar la realidad salten por los aires. Ahí estaremos.
Salu2,
AMT
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En transición hacia un período de precios altos del petróleo

15 Setembre, 2016 - 22:16
Queridos lectores,

JotaEle me ha hecho llegar el siguiente análisis sobre la actual coyuntura de precios del petróleo, relacionándola con los cambios en la estructura de la oferta y la demanda. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

En transición hacia un periodo de altos precios del petróleoEste post es complementario del post Porqué ha bajado el precio del petróleo, si no se ha leído dicho post, es conveniente leerlo primero. Este anterior post intentaba demostrar la razón por la que había bajado el precio del petróleo después de haber estado cuatro años con unos precios bastante altos. El post se hizo mayormente con datos de la publicación de BP, Statistical Review of World Energy del año 2015. En el actual post y con la nueva publicación de BP correspondiente al 2016, vamos a actualizar algunas gráficas del post anterior para ver como la tendencia de las gráficas anteriores ha continuado, confirmando así el planteamiento del post. En este post y con datos más actuales, vamos a ver como la situación que forzaba los precios bajos está terminando induciendo a pasar hacia un periodo de precios más altos.Gráfica 1  .       Producción, consumo y precio del petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril
La gráfica 1 es la actualización de la gráfica 2 del anterior post. Se ve perfectamente como el continuo acercamiento de la línea de la producción a la línea del consumo ha provocado el desplome de los precios.
Gráfica 2   .        Diferencia entre el consumo y la producción. Precio del petróleo superpuesto.Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril                                                                                                                                                                         
La gráfica 2 es la actualización de la gráfica 3 del anterior post. Muestra claramente como cuando aumenta la diferencia (resta) entre el consumo y la producción es cuando sube el precio del petróleo, y cuando baja la diferencia entre el consumo y la producción es cuando baja también el precio del petróleo. Como decíamos en el post anterior, el precio responde fielmente a los postulados de la ley de oferta y demanda, cuando la demanda excede a la oferta, aumenta el precio; y cuando la oferta aumenta baja el precio.En enero de este año se ha dado el precio más bajo de este periodo de bajos precios en el que nos encontramos, a partir también de enero, ha empezado a repuntar el precio, por lo tanto en este momento podríamos encontrarnos en un período de transición de los precios del petróleo hacia precios más altos. Si es así, ¿qué está pasando con la producción y con el consumo de petróleo?. El consumo es fácil deducirlo, siempre tiende a subir y más en un periodo de bajos precios. La pregunta clave es: ¿qué está pasando con la producción?. Para no tener que esperar un año hasta la próxima publicación de la base de datos de BP, esta vez vamos a hacer la gráfica con datos de la AIE tomados de su publicación Oil Market Report (OMR) que reporta los datos de forma mensual y trimestral.
Gráfica 3                  Producción, demanda y precio del petróleo                                    Datos de OMR, precio EIA
La gráfica 3 representa la producción y el consumo igual que la gráfica 1 del anterior post, solo que esta gráfica abarca un periodo más pequeño de tiempo (2004 a 2017), los datos son trimestrales en vez de anuales y está formada con datos de OMR en vez de BP. Los datos del año 2017 son solo de demanda, OMR publica una estimación de la demanda de lo que queda del año en curso y del próximo año.Los datos de la demanda de OMR no coinciden con la gráfica de BP porque BP en su demanda incluye más productos que AIE. Lo que sí coinciden son las tendencias.
- Se nota el aplanamiento de la gráfica de la producción a partir del 2004, igual que en BP.
- Se nota la caída de la oferta y demanda  en el 2008, igual que en BP.
- Se nota la superación de la oferta sobre la demanda a partir del 2014. En el caso de BP se acerca la oferta a  la demanda (gráfica 1).  Superpuesta en la gráfica y en otra escala está el precio del petróleo formado con datos de la EIA. Vemos que el precio ha empezado a subir un poco después de la última inflexión de la producción de petróleo. Descontando las previsibles variaciones estacionales del consumo, la producción está bajando con respecto al consumo, de ahí el incremento en el precio del petróleo. Esta bajada ha hecho que la línea de la producción vuelva a estar a la altura de la línea del consumo amenazando con un cruce perpendicular al consumo que provoque una fuerte subida del precio del petróleo.Esta bajada de la producción es debida a que algunos de los mayores productores de petróleo o bien han estancado su producción o bien la han disminuido. A continuación vamos a ver algunas gráficas de la producción que lo demuestran, gráficas por grupos de países y gráficas a nivel individual de los mayores productores de petróleo. Los datos de estas gráficas están sacados también de las publicaciones mensuales Oil Market Report. Se han colocado todas las gráficas juntas para facilitar la comparación.Gráfica 4                                    Producción mundial de petróleo                                            Datos de OMRGráfica 5        Producción OPEP              Datos de OMRGráfica 6      Producción No-OPEP              Datos de OMRGrafica 7    Producción de Arabia Saudí     Datos de OMRGráfica 8      Producción de EEUU         Datos de OMRGráfica 9       Producción de Rusia           Datos de OMRGráfica 10      Producción de Canadá         Datos de OMR
La gráfica 3 con datos trimestrales, todavía no refleja el fuerte incremento de la producción en el final de la gráfica que sí refleja la gráfica 4 con datos mensuales. Con los últimos datos actualizados podemos ver que no se va a producir un corte perpendicular entre las líneas de producción y consumo, seguramente volverán a acoplarse las líneas de producción y consumo. Los mayores artífices de la bajada de la producción han sido por este orden Canadá, China y EEUU. Si bien en Canadá la bajada coincide con el terrible incendio de Fort McMurray que se cree paralizó la producción equivalente a unos 800.000 barriles diarios; de ahí su rápida recuperación posterior (gráfica 10). Si nos fijamos bien en las gráficas gran parte de la recuperación de la producción en el mundo y sobre todo de la producción no-OPEP se debe a la recuperación de Canadá. La gráfica 6 de la producción no-OPEP bien nos la podríamos imaginar sin esa última “v” final. Independientemente del incendio, hay que recordar que Canadá desde el 2009, coincidiendo con los altos precios del petróleo, tiene una continua y muy fuerte subida de la producción, hoy se encuentra totalmente en una meseta (gráfica 10) coincidiendo con el periodo de precios descendentes. O sea, tanto la producción por fracking (obvio viendo la gráfica 8) como la producción de arenas asfálticas están afectadas por los bajos precios del petróleo.Si quitamos la producción de EEUU y de Canadá, también la producción no-OPEP estaría en descenso, por lo tanto podríamos decir que gran parte de más de la mitad de la producción mundial (producción no-OPEP) ya no puede soportar bajos precios del petróleo.A continuación vamos a contrastar lo que nos dice la prensa que está sucediendo con el petróleo con lo que estamos viendo con los datos. Una noticia que se ha repetido bastantes veces en la prensa es que el aumento de la producción en Arabia Saudita es la causa del hundimiento del precio del petróleo buscando el perjudicar la producción por fracking de EEUU, al ser esta técnica de extracción menos rentable. ¿Es esto cierto?.  A mi juicio no, como se ve en la gráfica 7 Arabia Saudita sube un 7% su producción en febrero de 2015, pero en esa época el precio ya había bajado un 45% desde junio del 2014. En todo caso la subida en la producción de Arabia Saudita sí que acabó de rematar el mal estado de rentabilidad de la producción de EEUU, ya que su producción empezó a bajar justo  en abril del 2015 (ver diferentes gráficas). Si el fracking está afectado, es de propio éxito, poner casi 6 millones de barriles al día en solo 7 años tenía que afectar al mercado más tarde o más temprano. En cuanto a las noticias que apuntaban a contactos de algunos grandes productores para o bien mantener o bien reducir la producción de petróleo con el objetivo de hacer subir el precio más rápidamente; vemos que no está teniendo mucho resultado, especialmente por la incapacidad de la OPEP de llegar a un acuerdo entre ellos para reducir la producción. Sin embargo sí se han visto contactos entre algunos países OPEP y otros no-OPEP (Rusia y Arabia Saudita) para intentar reducir la producción. Parece que ya no solamente es la OPEP a la que le interesa controlar el precio del petróleo; cuando en un futuro la producción ya no pueda crecer más, es previsible que se den contactos con más frecuencia de los principales productores para controlar el precio. Puede que incluso se decida formar un organismo internacional que marque los precios y cuotas de producción a nivel mundial para intentar mantener los precios altos pero estables, intentando evitar así la tan temida volatilidad.Otra de las noticias que se repite mucho es que tanto Arabia Saudita y parte de la OPEP están aumentando la producción para proteger su cuota de mercado. El mensaje oficial es que como la producción de petróleo en estos países es muy barata, siguen produciendo porque no quieren perder cuota de mercado frente a otros petróleos más caros de extraer. Sin embargo haciendo unos números muy simples vamos a ver como la OPEP podría haber ganado más dinero recortando la producción.Gráfica 11          Producción normal y estimada de la OPEP y de EEUU                Datos de BP
La siguiente tabla representa la producción de EEUU, la producción de la OPEP y una estimación de la producción de la OPEP habiendo recortado su producción el equivalente a los aumentos del fraking. Este recorte de la producción mundial se supone que habría permitido mantener los altos precios pasados del petróleo. Multiplicando el último valor de la estimación por el precio que imperaba en el 2008 da un valor de la producción 1,7 mayor que multiplicando el último valor de la producción real por el precio del 2015, la mitad del precio del 2008. Parece que el mantener cuotas no es tan rentable después de todo.Si no es tan rentable, ¿qué razón puede llevar a que la OPEP mantenga e incluso aumente las cuotas?. Se me ocurren algunas:1- No hay forma de que los países de la OPEP se pongan de acuerdo, últimamente lo estamos viendo desde la entrada en el mercado de Irán.2- Temen una mayor expansión del fracking que haga que los EEUU empiecen a exportar petróleo. En teoría y según la EIA el fracking con altos precios del petróleo tendría un techo de tres millones de barriles diarios más y una meseta que se daría sobre el 2022 hasta el 2025. Esto no sería suficiente ni siquiera para quitarse toda la importación, ya que el consumo de este país seguiría siendo superior a toda su producción.3- Temor a que los altos precios del petróleo produzcan una nueva recesión mundial. Arabia Saudita en especial siempre ha sido consciente de la repercusión que tiene el precio del petróleo sobre la economía mundial; temen que desestabilizando periódicamente la economía mundial, el mundo acabe desenganchándose del petróleo, quedándose así sin su gallina de los huevos de oro. Temor a mi juicio infundado. Como veíamos en el post Consecuencias del cénit del petróleo, el transporte en el mundo depende del petróleo del orden del 93%, habiendo disminuido su dependencia un 1% en 23 años. Veo imposible el dejar de depender del petróleo si no es con un cambio profundo en el estilo de vida de los países desarrollados y emergentes. Hoy por hoy impensable.

El encuentro de la línea de la producción con la línea del consumo parece indicar que la sobreoferta de petróleo se está terminando y que por lo tanto estamos entrando otra vez en una dinámica de precios altos. ¿Hasta cuánto puede que suban los precios?. La lógica dice que el precio mínimo ideal es el que se dio en el periodo del 2011 al 2014 (Ver gráfica 3), un precio que facilitó la expansión de los petróleos no convencionales y en el cual los productores de la OPEP y los otros grandes productores, también se sentían cómodos. Sin embargo en esta crisis de productores consecuencia de los bajos precios del petróleo, hemos visto como la OPEP se empeña en mantener la producción y aguantar precios más bajos a costa de empeorar la balanza fiscal de sus países, y también vemos como la capacidad de endeudamiento de algunas empresas energéticas es grande y por lo tanto aguantan (Ver post La ilógica financiera). Así que los altos precios conseguidos en el pasado es posible que tarden un tiempo en recuperarse. También hay que tener en cuenta que hasta que el light tight oil llegue a su meseta, según la EIA sobre el 2022, hay oferta suficiente de petróleo y por lo tanto no debería de haber escasez. El precio dependerá de la capacidad que tengan de negociar con la OPEP el establecimiento de un límite de cuotas para poder mantener un precio lo suficientemente alto que convenga a ambas partes.En cuanto a la OPEP, van a su bola, el límite que tienen solo lo conocen ellos. En el 2004 no quisieron compensar el estancamiento de la producción mundial que llevó a una subida del precio del petróleo, lo cual formó una situación que acabó en la recesión del 2008; y sin embargo ahora no paran de aumentar la producción, forzando a mantener precios bajos de los cuales salen ellos también perjudicados. Es de esperar que ellos también detengan tarde o temprano su producción ya que también están bastante afectados por los bajos precios.

Por lo que a mí respecta y visto desde un punto de vista picoilero, me gustaría que subiera el precio a base de bien, ya que el mundo se comporta mucho más eficientemente con altos precios de la energía, algo que ya vimos en el post Consecuencias del cenit del petróleo. Además si ya es difícil difundir el mensaje del cénit del petróleo, con precios bajos es que es imposible.Saludos
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Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte III)

11 Setembre, 2016 - 23:20

Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte III)
Post de Louis Arnoux, publicado originalmente en Cassandra's Legacy (ver enlace), traducido aquí con permiso.

Enlace a la primera parte.
Enlace a la segunda parte.


Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo


El Síndrome del Hada de los Dientes que he discutido en la Parte 2 es, en mi opinión, la razón fundamental por la cual los que sostienen el actual sistema socioeconómico se agarran a cada fragmento de información que posible y superficialmente pueda respaldar a su ideología y retorcerlo para que se adapte a su punto de vista, generando mucha confusión en el proceso. También es justo indicar que los defensores de varias versiones de "transición energética" no son inmunes a este tipo de síndrome cuando ellos permanecen ajenos a los temas explorados en las partes 1 y 2. ¿Es posible ir más allá de tal confusión?

La necesidad de alejarse de la ideología

El impacto del Síndrome del Hada de los Dientes se nota más en los principales medios de comunicación y entre los políticos - con el resultado final de que tanto los neófitos (y muchos de los expertos) terminan muy confundidos acerca de qué pensar y qué hacer con respecto a las cuestiones energéticas. Cabe destacar que, a menudo nos encontramos artículos, incluso sensacionalistas, que o bien alaban las grandes ventajas de diversas tecnologías energéticas para la transición o por el contrario buscando reducirlas a escombros resaltando lo que presentan como cuestiones problemáticas sin ninguna profundidad en el análisis. Por ejemplo, un artículo de 2013, del Daily Mail fue puesto como ejemplo en una discusión reciente entre expertos en energía [1]. El Reino Unido está, en efecto, instalando un gran número de generadores diésel costosos y subvencionados para ser utilizados como respaldo en los momentos en que disminuya el suministro de energía eléctrica de las turbinas de viento. En este artículo se presenta esta política como muy problemática, pero no logra poner las cosas en la perspectiva de que estas cuestiones también serían problemáticas en cualquier transición energética.

En Nueva Zelanda, donde yo viví cerca de la mitad de mi vida antes de regresar a mi Provenza querida (De reditu suo mode, guiño al mensaje dado por Ugo Bardi en este post: http://chimeramyth.blogspot.it/2015/05/of-his-return-roman-patrician-tells-of.html) aproximadamente el 73% de la electricidad se considera renovable (con un 60% de hidroeléctrica, un 10% de geotérmica, un 3% de eólica, y cerca de un 0,1% de fotovoltaica); el resto se genera a partir de gas y carbón. Hay una política para conseguir el 90% de energías renovables para el año 2025. El mix que hemos tenido durante muchos años es algo parecido a lo que el Reino Unido está construyendo, con un número de generadores distribuidos como respaldos ante emergencias, sin que esto sea un problema importante. Las principales diferencias que veo con el Reino Unido son que (1) en Nueva Zelanda tenemos solamente cerca de 5 millones de personas que viven en un área de aproximadamente la mitad de la de Francia (es decir, el principal problema es una cuestión de producción renovable por habitante) y (2) el sistema es principalmente hidroeléctrico, por lo tanto, este sistema tiene una gran capacidad de almacenamiento de energía, el cual los expertos del sistema eléctrico neozelandés han aprendido a manejar muy bien. De ello se desprende que unos generadores accionados con diésel o gas no son un gran problema allí. Por el contrario, el Reino Unido, en mi opinión se enfrenta a un reto muy grande para "volverse verde", como dicen allí (es decir, lograr que la mayoría de la energía eléctrica sea proveniente de fuentes renovables).

El ejemplo anterior ilustra la necesidad de liberarnos de la ideología y mirar con cuidado las especificaciones de los sistemas al considerar cuestiones tales como el potencial de diversas tecnologías, como las turbinas de viento, las placas fotovoltaicas, los vehículos eléctricos, y así sucesivamente, así como los factores de capacidad y los niveles de TRE (Tasas de Retorno Energético) en el contexto de ir al 100% renovable. Con demasiada frecuencia, las cuestiones vitales siguen siendo eludidas tanto por los partidarios pro-BAU y los adeptos no-BAU; hacer caso omiso de estas cuestiones vitales a menudo conduce a "soluciones" erróneas e inclusive peligrosas. Por lo tanto, como conclusión de esta serie de tres partes centradas en "investigar la idoneidad de la pregunta", aquí están algunas de las cuestiones fundamentales que veo delante de nosotros (la lista no es exhaustiva):

"Apocalipsis now"


Por lo menos desde la década de 1970 y desde el trabajo de Meadows, hemos conocido que el mundo industrial globalizado  está en un camino autodestructivo, también conocido como BAU (Negocios Como Siempre, Business As Usual). Ahora sabemos que estamos viviendo el final de este proceso, el fin de la era del petróleo, precipitando lo que he llamado el Rey Dragón del Petróleo Evanescente, al estilo Séneca, es decir, después de una subida lenta, relativamente suave (también conocida como "el crecimiento económico") nos encontramos en el inicio de una caída abrupta por un abismo termodinámico.

El principal problema es el cambio del sistema entero. Esto significa pensar en términos de sistemas completos, donde la termodinámica de sistemas complejos que operan lejos del equilibrio es la clave. En términos de epistemología y métodos, se requiere lo que en antropología se llama el "círculo hermenéutico":  moverse repetidamente de lo particular, de los detalles, a todo el sistema, mejorando así nuestra comprensión de la totalidad y a partir de ahí volver de nuevo a los detalles, mejorando nuestra comprensión de los mismo, para volver de nuevo a considerar el todo, y así sucesivamente. La sustitución de todo el sistema, es decir, ir al 100% renovable, requiere una gran energía embebida, una especie de "acumulación primitiva del capital" (guiño a Marx), la cual en la actualidad, en el marco del paradigma dominante y el conjunto de tecnologías disponibles, no es factible. Teniendo la "Mano de la Energía" en mente (Figura 5), ??¿de dónde podría provenir la energía requerida en un contexto de declive agudo de la energía neta proveniente del petróleo y el efecto de la Reina Roja, y en relación con las renovables con los efectos inversos / de canibalización de la Reina Roja? Como otro ejemplo de la importancia de analizar a todo el sistema, Axel Kleidon ha planteado la cuestión de la viabilidad de la  eólica a gran escala contra la solar directa [2].

Tener en cuenta únicamente la eficacia y el coste de una u otra tecnología alternativa no será suficiente. Sin abordar las complejidades de la sustitución de todo el sistema, la situación en que estamos es una especie de "El Apocalipsis es ahora". El principal desafío que veo es así cómo cambiar de forma segura, con la menor pérdida de vida (habrá una pérdida sustancial de vida; esto es ya inevitable), a partir de fósiles-BAU (y por lo tanto de forma accesoria la nuclear) al 100% sostenible, lo que significa esencialmente, de una forma u otra, una sociedad basada en la  solar directa.

Actualmente tenemos 17 TW de potencia equivalente instalada en todo el mundo (principalmente fósiles con algo de nuclear), es decir, alrededor de 2.3 kW/cabeza, pero con unos 4 mil millones de personas la cuales en su mayoría están en el mejor caso con un suministro de energía llevado al punto de estrés, muchos de los cuales no tienen acceso a la electricidad en absoluto y tan sólo limitados medios de transporte, en un contexto de eficiencia de los sistemas globales de energía del orden del 12% [3]. Para hacer frente al Rey Dragón del Petróleo Evanescente y la tormenta perfecta que está en el proceso de desencadenarse, considero que necesitamos pasar a 4 kW/cabeza para toda la población (suponiendo que ésta se estabiliza en unos 8 mil millones de individuos en lugar de la previsión actual de 11 mil millones), más unos 10 TW adicionales para hacer frente al cambio climático y otros problemas ecológicos relacionados con la energía. Es decir, necesitamos alrededor de 50TW, basados en un 100% de solar directa, para todo el espectro de usos de la energía, incluido el transporte; y preferiblemente en unos 20 años. Estando donde estamos ahora, un poco más allá del borde del abismo termodinámico, esto es lo que a mi entender se requiere.

En otras palabras, "volverse verde" y sobrevivir el proceso (es decir, evitar el efecto inverso de la Reina Roja) significa aumentar nuestra Mano de la Energía desde los 17 TW (actuales) a 50 TW (orden de magnitud aproximado), con eficiencias pasando del 12% a más del 80%.

Elaborando esto un poco más, subrayo de nuevo, los 17 TW actuales ni siquiera son suficientes para atender ni de lejos a toda la población mundial actual de 7.300 millones. "Volverse verde" con la actual combinación de tecnologías "renovables" y el paradigma relacionado significaría dedicar una cantidad sustancial de los 17 TW a la "acumulación primitiva" del sistema "verde". Debe quedar claro que en esta situación algo tendría que ceder, es decir, algunos de nosotros estaríamos aún más estresados energéticamente y moriríamos, o bien como los chinos y los indios han estado haciendo por un tiempo deberíamos utilizar mucho más de los restantes recursos fósiles, pero entonces esto aceleraría el calentamiento global y muchos otros desastres. Como alternativa podemos hacer frente a los cambios de paradigma a fin de salirnos rápidamente de las TRES globales por debajo de 10:1 y la eficiencia global de energía en torno al 12%. Este es la típica situación de "no poder soplar y sorber la sopa" [N. del T.: la expresión original anglosajona era "tener el pastel y comérselo"] con mayúsculas.

Puesto en otra manera, cuando se piensa en una sustitución global del sistema social hay que mirar a la totalidad de lo que se requiere para que el sistema funcione, incluyendo a las personas y sus propias necesidades de energía - esto es fundamentalmente el problema de definición de los límites del sistema, relacionado con la definición del problema (en el sentido de David Bhom). Podemos ilustrar esto considerando el Reino de Arabia Saudí. Como un experimento mental, quitar el petróleo (los medios de comunicación han informado de que el príncipe heredero del Reino de Arabia Saudita ha visto escrito en alguna pared el cercano fin de la bonanza del petróleo). Esto llevaría a la población del Reino de Arabia Saudí de unos 27 millones a unos 2 millones, es decir, se requiere unos 25 millones de personas para mantener el petróleo fluyendo en los actuales 10 millones de barriles/día (incluyendo numerosos empleados domésticos filipinos, médicos, abogados, y cosas por el estilo) más el alrededor de tres veces esa población en el extranjero para suministrar lo que los 25 millones demandan para mantener el flujo de petróleo...

A nivel mundial, estimo muy al tanteo que unos 1.500 millones de personas, que están relacionados directamente con la producción de petróleo, procesamiento, distribución y toda la cuestión de su transporte necesitan que el precio del petróleo esté más allá de los 100 dólares por barril para su subsistencia (incluyendo los trabajadores domésticos filipinos). Yo los llamo la Gente del Petróleo [4]. La mayoría de ellos actualmente están descontentos y sufriendo; su "demanda" de bienes y servicios ha disminuido considerablemente desde 2014.

Así que teniendo todo esto en cuenta, la sustitución de todo el sistema (en modo "a vida o muerte") requiere considerar las redes enteras de la cadena de producción, desde la explotación de los minerales, hasta la fabricación de los metales, el cemento, etc., para hacer las máquinas, para luego utilizarlas para producir las cosas que necesitamos para ir al 100% sostenible, así como las necesidades energéticas no sólo de la Gente del Petróleo sino del compendio completo de la Gente de la Energía, tanto los "fósiles" como los "verdes". Y todo eso mientras que por su parte es necesario mantener los sistemas de energía de origen fósil funcionando tanto como sea posible. A grandes rasgos la gente del sector de la energía probablemente ande por los 3 millones de personas (y no es fácil convertir una proporción sustancial de los "fósiles" a "verdes", incluyendo sus propias necesidades de energía  - esto también tiene un coste energético significativo). Aquí es donde la figura 2, con la interacción del efecto de la Reina Roja y el efecto de la Reina Roja inversa, entra en acción.

Figura 2



En mi perspectiva a este nivel del sistema completo tenemos un problema importante. Dado el muy corto espacio de tiempo con el que contamos, no podemos darnos el lujo de hacerlo mal en términos de cómo posiblemente salirnos de ahí - apenas tenemos tiempo suficiente para un único intento

Tiempo restante


En efecto, bajo el influjo del Hada de los Dientes (véase la Parte 2) y una Reina Roja cada vez mas asmática, ya no tenemos 35 años, (por ejemplo, hasta alrededor de 2050). Tenemos en el mejor de los casos 10 años, no para debatir y darle vueltas y más vueltas, sino para realmente hacer algo al respecto, y los próximos tres años son clave. La termodinámica de esto, que se resume en la Parte 1, es sólida como una roca. Este plazo, combinado con el reto del Pearl Harbor del Petróleo y las limitaciones que nos impone el efecto de la Reina Roja inversa, significa en mi opinión de que ninguna de las "maneras" actuales de avanzar a la producción renovable  puede conseguirlo. De hecho la mayor parte de éstas más bien nos llevan por el camino de empeorar las cosas - me refiero aquí a las interacciones entre los esfuerzos  para volver "verde" la energía mayormente dentro del paradigma prevalente y los esfuerzo BAU a ultranza para mantener las fósiles, como tal vez se ejemplifica en las políticas actuales del Reino Unido discutidos anteriormente.
Eslabones débiles


A pesar de su aparente poder, el mundo industrial globalizado es de hecho extremadamente frágil. Incorpora muchos eslabones enlaces muy débiles en sus redes. He puesto de relieve la cuestión del petróleo, un tema que define el marco de tiempo restante para hacer frente al "Apocalipsis now". Además de esto y del cambio climático, hay toda una serie de otros retos que han sido puestos de manifiesto de diversas maneras por una serie de investigadores en los últimos años, como la disponibilidad de agua dulce, la degradación masiva del suelo, la presencia de vestigios contaminantes (como los desechos químicos y radiactivos), la degradación de la vida en los océanos (alrededor del 99% de la vida es acuática), las amenazas para los alimentos básicos (por ejemplo, la roya del tallo negro, las ráfagas de viento que azotan el trigo, el ozono a nivel del suelo, etc.), la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y la sexta extinción en masa, todo lo cual encaja perfectamente con el trabajo de Joseph Tainter sobre la relación entre los flujos de energía, energía eléctrica (en TW), la complejidad y el desbordamiento de la capacidad de carga que lleva al colapso [5].

Estos eslabones débiles se encuentran actualmente en el proceso de ruptura o están a punto de romperse, las roturas forman una avalancha de autoalimentada (criticalidad autoorganizada) o Tormenta Perfecta. Lo peor es que todos estos problemas tienen el mismo período de tiempo clave, de unos 10 años, como orden de magnitud para actuar. Todos requieren un buen "porrón" de energía como requisito previo para abordarlos (el "porrón" es una unidad flexible y elástica de algo sustancial que por lo general no se tiene).
Ya está todo quemado

Figura 6 - Todo el carbón quemado


Investigaciones recientes han demostrado que la sensibilidad al forzamiento climático ha sido subestimada considerablemente, lo que significa que hay que esperar mucho más calentamiento en el largo plazo que el anunciado hasta ahora [6]. Esto exacerba aún más lo que ya sabíamos, es decir, que no hay tal cosa como un "presupuesto de carbono" de los fósiles que el mundo industrial globalizado todavía pueda quemar, y no hay manera de mantenerse por debajo del  altamente político y engañoso objetivo de 2ºC de la COP21 (Figura 6) [7].

La concentración de 350 ppm equivalentes a CO2 defendidas por Hansen et al. es una estimación para garantizar la seguridad - pero dicho límite se cruzó a finales de 1980, hace unos 28 años. Así que la realidad es que no podemos librarnos de lo peor del cambio climático si no extraemos, de alguna manera, el CO2 de la atmósfera, si queremos evitar tener que sobrevivir a duras penas en unas pocas áreas del sur y del norte infestadas de mosquitos, mientras que alrededor del 80% del planeta se convierte en no habitable en el largo plazo. La captura directa del CO2 del aire atmosférico es algo que también requiere un buen "porrón" de energía, de ahí los 10TW adicionales que considero necesarios para salir del paso.



Fallo cognitivo
  Figura 7 - La TRE y el fallo cognitivo



El culebrón del "Brexit" es quizás la más reciente demostración a gran escala de una muy larga serie de fallos cognitivos. Es decir, el fracaso por parte de las élites gestoras para tomar los conocimientos, la experiencia y la competencia técnica disponibles y usarlos para abordar eficazmente los retos que se han presentado en el plazo requerido para hacerlo.

El fallo cognitivo es probablemente más flagrante, pero también más desapercibido, en materia de energía, el Rey Dragón del Petróleo Evanescente o las cuestiones asociadas a la energía ganada por energía invertida (TRE). Lo que podemos observar es un fallo triple del BAU, pero también de la mayoría de las alternativas actuales "verdes" (Figura 7): (1) la trayectoria de desarrollo del BAU desde los años 1950 falló; (2) ha habido un fallo para prestar atención a más de 40 años de advertencias; y (3) se ha producido un fallo en el desarrollo de alternativas viables.

Sin embargo, aunque soy crítico con algunos aspectos de las evaluaciones recientes sobre la viabilidad de ir al 100% renovable [8], creo que sigue siendo factible con los conocimientos actuales, sin que sea necesario un "tocar el cielo", es decir,llegar al orden de 50 TW 100% solar que he descrito anteriormente; sin embargo, también pienso que un cierto estrellamiento el abismo de Séneca ya no es eludible. En otras palabras, considero que sigue siendo posible recuperar en parte la situación, mientras que el mundo industrial globalizado se estrella, siempre y cuando suficientes personas se den cuenta de que uno no puede cambiar de paradigma mientras baja por un acantilado de Séneca del mismo modo que se podía mientras se subía hasta él, cosa que en la actualidad nuestra élites, en modo de fallo cognitivo completo, no entienden.

Para ilustrar esta cuestión más a fondo y poner de relieve por qué considero que TREs de producción muy por encima de 30:1 son necesarias para sacarnos de problemas, fíjense en la Figura 8.

Figura 8 - La necesidad de Tasas de Retorno Energético muy altas



Esto es una versión ampliada de un esquema similare de Jessica Lambert et al., que pone de relieve lo que implica deslizarse por el abismo termodinámico. Charles Hall ha demostrado que una producción de la TRE de 10:1 corresponde aproximadamente a una TRE para el usuario final de 3,3: 1 y este es el mínimo indispensable para el funcionamiento de una sociedad industrial [9]. En términos sociológicos, para entender qué quiere decir 10:1 piensen en Corea del Norte. Como se muestra en la Figura 7, en la actualidad no conozco ninguna alternativa, ya sean hidrocarburos fósiles no convencionales, tecnologías nucleares o "verdes" con una TRE de producción (es decir, equivalente a la TRE del petróleo en la boca del pozo) por encima de 20:1; la mayoría se mantiene por debajo de 10:1. Yo creo que es factible volver a estar por encima de 30:1, en un modelo 100%  sostenible, pero no siguiendo con las formas predominantes de desarrollo de la tecnología, organización social o toma de decisiones.
Las preguntas difíciles


Así que el fallo cognitivo predominante nos lleva de nuevo a la "indagar sobre la pertinencia de la pregunta" de Bohm. En la conclusión de un artículo de 2011, Joseph Tainter planteó cuatro preguntas que, en mi opinión, encajan muy bien frente a dicha indagación (Figura 9) [10], Hasta la fecha esas cuatro preguntas siguen sin respuesta tanto por los fans del BAU como por los defensores del 100% renovable.

Estamos en una situación sin precedentes. Tal y como subrayó Tainter, jamás ninguna civilización anterior ha logrado sobrevivir al tipo de situación en la que estamos (es decir: a las puertas de un colapso civilizatorio global). Sin embargo, las personas que vivieron en esas civilizaciones eran en su mayoría labriegos y tenían la red de seguridad de que su fuente de energía era 100% solar, fotosíntesis para alimentos, fibras y madera - así que ellos siempre tenían una escapatoria a pesar de estar en condiciones muy duras. Nosotros ya no tenemos una red de seguridad; nuestros sistemas completos de producción de alimentos son casi completamente dependientes de la energía neta del petróleo, la cual está en proceso de caerse al suelo y nuestros sistemas de suministro de alimentos no pueden afrontar quedarse sin ella.

Figura 9 - Cuatro preguntas





La Figura 10 resume cómo, en mi opinión, las cuatro preguntas de Tainter, sus análisis y los míos se combinan para definir la situación particular en que estamos. Si hemos de evitar el deslizamiento hasta el fondo del abismo termodinámico, debemos pasar a un nuevo "reservorio de energía”. En este sentido, lidiar con una Tormenta Perfecta (del tipo avalancha autoorganizada) mientras que se lleva a cabo un cambio tal tanto excluye la "reducción" de nuestra base de energía (como muchos "verdes" lo ven) como hace necesario abandonar el paradigma actual altamente derrochador de energía - de aquí el cambio de 17 TW con base principal fósil a 50 TW 100% a base de energía solar y con un aprovechamiento útil de más del 80% de la energía que he defendido antes, por encima de 20 a 30 años de plazo.

Figura 10 - ¿Listo para saltar en una nueva piscina de energía?


La figura 10 resalta que la humanidad ha pasado por una serie de cambios semejantes en los últimos 6 millones de años más o menos. Cada cambio ha conllevado:

(1) un nexo de innovaciones revolucionarias que abarcan la termodinámica y técnicas relacionadas, (2) la innovación social (à la institución imaginaria de la sociedad de Cornelius Castoriadis) e(3) innovaciones relativas a la psique humana, es decir, nuestra forma de pensar, decidir y actuar.

Nuestra situación, debido a que acabamos de comenzar a deslizarnos por el abismo termodinámico de los combustibles fósiles, de manera similar requiere tal nexo si al final tenemos éxito en el cambio a un "nuevo reservorio de energía". Sólo centrándonos en la termodinámica y la tecnología no será suficiente. El tipo de cambio de paradigma al que hago referencia integra la tecnología, las innovaciones sociales y la innovación en relación con la psique humana sobre las maneras de evitar el fallo cognitivo. Es mucho pedir, pero es necesario para poder abordar las preguntas de Joseph Tainter.

Este reto es una medida de la enorme presión selectiva bajo la cual la humanidad ha conseguido colocarse ella solita. En la actualidad, veo muchas cosas muy creativas en todos estos tres dominios íntimamente relacionados. ¿Tendremos tal vez éxito al saltar el precipicio?

Bio: Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Dellingpole, James, 2013, “The dirty secret of Britain’s power madness: Polluting diesel generators built in secret by foreign companies to kick in when there's no wind for turbines - and other insane but true eco-scandals”, in The Daily Mail, 13 July.[2] Como otro ejemplo, Axel Kleidon ha demostrado que la extracción de energía a partir del viento (así como de las olas y de las corrientes oceánicas) en cualquier gran escala tendría el efecto de reducir la energía global libre utilizable por el hombre (libre en el sentido termodinámico, debido a los altos niveles de entropía que estas tecnologías generan, y en oposición a la recolección directa de la energía solar a través de la fotosíntesis, la energía fotovoltaica y solar térmica, que en su lugar aumentan la energía libre total disponible para la humanidad) - see Kleidon, Axel, 2012, How does the earth system generate and maintain thermodynamic disequilibrium and what does it imply for the future of the planet?, Max Planck Institute for Biogeochemistry, published in Philosophical Transaction of the Royal Society A,  370, doi: 10.1098/rsta.2011.0316.[3] E.g. Murray and King, Nature, 2012.[4] Esta etiqueta es un guiño a la Gente del Mar que se vio envuelta en el abrupto final de la Edad del Bronce hace unos 3.200 años en la misma parte del mundo donde actualmente (otros) se han visto envueltos en atroces guerras y el terrorismo, también conocido como Oriente Medio y el Norte de África.[5] Tainter, Joseph, 1988, The Collapse of Complex Societies, Cambridge University Press; Tainter, Joseph A., 1996, “Complexity, Problem Solving, and Sustainable Societies”, in Getting Down to Earth: Practical Applications of Ecological Economics, Island Press, and Tainter, Joseph A. and Crumley, Carole, “Climate, Complexity and Problem Solving in the Roman Empire” (p. 63), in Costanza, Robert, Graumlich, Lisa J., and Steffen, Will, editors, 2007, Sustainability or Collapse, an Integrated History and Future of People on Earth, The MIT Press, Cambridge, Massachusetts and London, U.K., en cooperación con Dahlem University Press.[6] Ver por ejemplo Armour, Kyle, 2016, “Climate sensitivity on the rise”, www.nature.com/natureclimatechange, 27 June.[7] Para una buena revisión, ver Spratt, David, 2016, Climate Reality Check, March.[8] Por ejemplo, Jacobson, Mark M. and Delucchi, Mark A., 2009, “A path to Sustainability by 2030”, en Scientific American, Noviembre.[9] Hall, Charles A. S. and Klitgaard, Kent A., 2012, Energy and the Wealth of Nations, Springer; Hall, Charles A. S., Balogh, Stephen, and Murphy, David J. R., 2009, “What is the Minimum EROI that a Sustainable Society Must Have?” en Energies, 2, 25-47; doi:10.3390/en20100025. Ver también Murphy, David J., 2014, “The implications of the declining energy return on investment of oil production” in Philosophical Transaction of the Royal Society A, 372: 20130126, http://dx.doi.org/10.1098/rsta.2013.0126.[10] Joseph Tainter, 2011, “Energy, complexity, and sustainability: A historical perspective”, Environmental Innovation and Societal Transitions, Elsevier
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Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte II

8 Setembre, 2016 - 11:29
Algunas reflexiones sobre el ocaso de la Edad del Petróleo (Parte II)

Post de Louis Arnoux, publicado originalmente en Cassandra's Legacy (ver enlace), traducido aquí con permiso.

(Parte I aquí)
Parte 2 - Investigando la idoneidad de la pregunta


Reconozcámoslo, la situación en la que estamos, como se resumía en la parte 1, es compleja. Como a muchos comentaristas les gusta exponer, todavía hay un montón de petróleo, carbón y gas restante "bajo tierra". Desde 2014, ha habido un apogeo de debates, unos en relación con el supuesto "exceso de petróleo", otros en relación con lo bajos que pueden llegar a estar los precios del petróleo, otros en cómo los altos precios pueden dispararse tan pronto como la demanda aumente y el exceso de suministro se desvanezca, y, en medio de todo esto, lo que puede o no puede pasar con  las renovables. En mi opinión, y a pesar de la confusión reinante, no es imposible analizar la situación con rigor, dejando de lado lo que puede parecer de sentido común pero que no resiste el más mínimo escrutinio. Por ejemplo, en la parte 1 la data ha indicado que la mayor parte de lo que queda de combustibles fósiles es probable que se quede donde está, bajo tierra, sin que sea preciso implementar  políticas de gestión de recursos siempre difíciles de acordar, simplemente porque esto es lo que dicta la termodinámica (y hasta cierto punto la geología).

Podemos avanzar un poco más en la discusión si tenemos muy en cuenta que el mundo industrial globalizado, y por extensión todos nosotros, no "vivimos" de los recursos fósiles sino de la energía neta entregada por el sistema energético global; y si también tenemos en cuenta que, en esta materia, los combustibles para el transporte derivados del petróleo son la clave, ya que sin ellos, ninguno de los otros recursos fósiles y nucleares pueden ser movilizados y el propio mundo industrial globalizado no puede funcionar.

En mi experiencia, la mayoría de las veces, cuando uno se ve en frente de un espectro de puntos de vista conflictivos tan amplio, especialmente con asuntos relacionados con la física y las ciencias sociales, la falta de acuerdo es indicativo de que las preguntas fundamentales no están bien formuladas. Al físico David Bohm le gustaba recalcar: "En las investigaciones científicas, un paso crucial es la pregunta correcta. De hecho, cada pregunta contiene suposiciones previas, en gran medida implícitas. Si estas suposiciones son incorrectas o confusas, la pregunta misma está mal, en el sentido de que el tratar de responderla no tiene ningún significado. Por lo tanto, uno tiene que investigar la idoneidad de la pregunta".

Aquí es importante, en términos de análisis del sistema, diferenciar entre la industria energética global y el mundo industrial globalizado. La industria energética global es directamente la principal víctima de la termodinámica, y dentro de la industria energética global, la industria del petróleo es clave ya que, como se ve en la parte 1, ésta es la primera en llegar al límite termodinámico de la extracción de recursos y, ya que la industria petrolera condiciona la viabilidad de las demás componentes de la industria energética global, en su estado actual y dentro del marco de tiempo restante, estas componentes no pueden sobrevivir al eventual colapso de la industria del petróleo. Por otro lado, el mundo industrial globalizado se ve afectado por el declive termodinámico con un desfase, principalmente porque está amortiguado por la deuda - por lo que para cuando el impacto del colapso termodinámico de la industria del petróleo se vuelva innegable será demasiado tarde para hacer algo al respecto.

A nivel micro, la deuda puede ser "buena" - por ejemplo, una empresa pide prestado para expandirse y luego reembolsa su deuda, etc.... A nivel macro, puede ser, y de hecho ya se ha convertido, en letal, ya que la deuda global ya no puede ser reembolsada (yo estimo que la energía equivalente a la deuda global actual, de estados, empresas y hogares, es del orden de unos 10.700 EJ, mientras que el consumo de energía actual del mundo es del orden de 554 EJ; ya no es factible "cerrar la brecha").

Los precios del petróleo están cayendo al suelo

Figura 4 - La señal de radar de un Pearl Harbor del Petróleo


En resumen, el mundo industrial globalizado ha estado viviendo en un permanente incremento de la deuda total desde alrededor del tiempo en que la energía neta del petróleo per cápita alcanzó su punto máximo a principios de 1970. La crisis de 2007-08 fue un disparo de advertencia. Desde 2012, hemos entrado en la última etapa de esta triste saga - cuando la industria del petróleo comenzó a usar más energía (uno debería hablar de hecho de exergía) dentro de sus propias cadenas de producción que lo que entrega al mundo industrial globalizado. Desde ese punto en adelante recuperar el actual sistema financiero fiduciario ya no es factible.

Este punto 2012 marcó un cambio radical en los marcadores de precios [1]. La figura 4 combina los análisis de TGH (El Grupo Hills) y la mía. A finales del 2014 vi el comienzo de la caída de los precios del petróleo como una señal de una pantalla de radar. Siendo muy conscientes de que las Tasas de Retorno Energético combinadas (TRE, que en inglés se designa por las siglas EROEI) del petróleo y gas ya habían pasado por debajo del umbral mínimo de 10:1 (el umbral mínimo que se cree necesario para mantener una sociedad similar a la actual), entendí que este crash fue diferente de los anteriores: los precios estaban de camino hacia el suelo. Entonces me di cuenta quelo que TGH había anticipado esta tendencia meses antes, que su análisis era robusto y estaba siendo corroborado por el mercado tanto antes como después.

Hasta 2012, el factor determinante del precio del petróleo era el coste total de la energía consumida por la industria del petróleo. Hasta entonces el mundo industrial globalizado podía soportar más o menos felizmente la traslación de esos costes al precio del petróleo, en un valor alrededor o por encima de los 100 $/barril. Éste ya no es el caso. Desde 2012, el factor determinante del precio del petróleo es lo que el mundo industrial globalizado puede permitirse el lujo de pagar a fin de seguir siendo capaz de generar un crecimiento residual del PIB  (y en tiempo prestado) bajo la influencia de una Reina Roja que se está quedando sin "aliento" termodinámico. Yo llamo el proceso en que estamos un "Pearl Harbor del Petróleo", el cual tiene lugar en una especie de cámara lenta fantasmagórica. Esto ya no es recuperable. Dentro de unos diez años la industria del petróleo como la conocemos se habrá desintegrado. El mundo industrial globalizado está actualmente sin defensa para afrontar esta amenaza.

El  Rey Dragón del petróleo evanescente

Figura 5 - La "Mano de la Energía"



Para ilustrar cómo funciona la industria energética global a menudo comparo sus flujos de energía a los cinco dedos de una mano: todos ellos son necesarios y todos ellos estén vinculados (Figura 5). Bajo el efecto de la Reina Roja, la industria energética global está perdiendo progresivamente sus "nudillos" uno a uno como en una especie de lepra invisible - todavía imperceptible a causa del "velo" de la deuda que oculta las pérdidas progresivas y más fundamentalmente debido a lo que me refiero en la parte inferior de la figura 5, es decir se encuentra en lo que llamo El  Rey Dragón del petróleo evanescente.

Un Rey Dragón es un concepto estadístico desarrollado por Didier Sornette del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich, y por algunos otros investigadores, para diferenciar los eventos y procesos de alto impacto y alta probabilidad de eventos del tipo Cisne Negro, es decir, acontecimientos que son de baja probabilidad y de alto impacto. Yo lo llamo a este proceso el del Petróleo Evanescente porque lo que está provocando es el rapidísimo desvanecimiento de la energía neta por barril. Es un Rey Dragón, es decir, un proceso inesperado de alta probabilidad, y de alto impacto, simplemente porque casi ninguna de las élites que toman las decisiones está familiarizada con la termodinámica de sistemas complejos que operan lejos del equilibrio; ni están familiarizadas con el funcionamiento social real de las sociedades en las que viven. Los investigadores han estado advirtiendo sobre la alta probabilidad de que algo como esto acabe pasando  al menos desde las obras de los Meadows en la década de 1970 [2].

El Rey Dragón del Petróleo Evanescente es el resultado de la interacción entre el desvanecimiento de la energía neta, el cambio climático, la deuda y el espectro completo de los problemas ecológicos y sociales que han ido en aumento desde principios de la década de 1970 - como he señalado en la Figura 1, el Rey Dragón de Petróleo Desvanecente está en el proceso de descargar una "tormenta perfecta" lo suficientemente fuerte como para poner al mundo industrial globalizado de rodillas. El Pearl Harbor del Petróleo lo marca la entrada a plena ritmo del Rey Dragón del Petróleo Evanescente.

Para explicar esto mejor, con referencia a la figura 5, el petróleo representa alrededor del 33% del consumo mundial de energía primaria (datos del anuario estadístico de BP). Los combustibles fósiles representaron alrededor del 86% de la energía primaria total en 2014. Sin embargo, el carbón, el petróleo y el gas no son como tres cajas cuidadosamente colocadas una al lado de la otra desde las cuales la energía fluye como por arte de magia, como la mayoría de los economistas asumen.

En el mundo real (es decir, fuera del mundillo en que los economistas viven), las cadenas de suministro de energía forman redes, y bastante complejas. Por ejemplo, se necesita electricidad para elaborar muchos productos derivados del petróleo, el carbón y el gas, mientras que la electricidad se genera sustancialmente de carbón y gas, y así sucesivamente. Más concretamente, como se señaló anteriormente, debido a que el 94% de todo el transporte es a base de petróleo, el petróleo se sitúa en la raíz de todo el conjunto completo de redes energéticas complejas y globalizadas. La minería del carbón, su transporte, su procesamiento y su uso depende sustancialmente de los combustibles de transporte derivados del petróleo; y lo mismo ocurre con el gas [3]. Lo mismo se aplica a las plantas nucleares. Por tanto, el colapso termodinámico de la industria petrolera, que ya está en marcha, no sólo es probable que haya culminado dentro de unos 10 años sino que también se encuentra en proceso de desencadenar un efecto dominó (también conocido como una avalancha, o en términos sistémicos, un proceso de criticalidad autoorganizada).

En la actualidad, y en el futuro previsible, no tenemos sustitutos de los combustibles derivados del petróleo que se usan en el transporte que se puedan implementar en el tiempo disponible y que sean asequibles para el mundo industrial globalizado. En otras palabras, el mundo industrial globalizado está cayendo en una trampa termodinámica, en este momento. Como señaló recientemente B. W. Hill, "Para producir petróleo, el mundo está gastando 2.3 billones de dólares por año más que lo que se gana cuando se vende ese petróleo. Ahora mismo el mundo está perdiendo una gran cantidad de dinero para mantener su dependencia del petróleo".

El Síndrome del Hada de los DientesVolviendo a la "pregunta sobre la pregunta" de David Bohm, en mi opinión, nos encontramos en esta situación fundamentalmente debido a lo que yo llamo el "Síndrome del Hada de los Dientes", que viene de un comentario muy agudo de B. W. Hill en un debate de internet a principios del año pasado: "Es interesante que ningún analista ha llegado aún a la conclusión obvia de que se requiere de petróleo para producir petróleo. ¿Tal vez creen que lo trae el Hada de los Dientes?" [Nota de Antonio: Este tema también ha sido tratado a menudo en este blog, ver post "Guía apresurada para expertos despistados"]. Esta observación para mí caracteriza vívidamente cómo una gran cantidad de pensamiento mágico domina en el centro de toma de decisiones tanto en la industria energética global y en el mundo industrial globalizado, lo que en otros términos es tomar a la economía como una máquina fantástica de movimiento perpetuo. Creencias delirantes incuestionables llevan a conclusiones erróneas.

Esto no es nada nuevo. He aquí unas pocas palabras para explicarlo. En 1981, me encontré con la antropóloga estadounidense Laura Nader en el Congreso de la Asociación de Australia y Nueva Zelanda para el Avance de la Ciencia (ANZAAS) celebrado ese año en la Universidad de Queensland, en Brisbane. Íbamos los dos como ponentes invitados para impartir seminarios centrados en Energía y Equidad, y en particular sobre cómo las sociedades lidian realmente con los problemas que implica la energía, las crisis energéticas y cómo deciden qué acciones emprender. El título de su ponencia fue "Energía y Equidad, Magia, Ciencia y Religión Revisitadas".

En los últimos años, Laura Nader había tomado parte en los organismos estadounidenses que supervisaron las respuestas a la primera y segunda crisis del petróleo y la industria de la energía nuclear de Estados Unidos (ella fue miembro de la Comisión de Sistemas de Energías Alternativas y Nucleares CONAES, una institución de la Academia Nacional de Ciencias Americana). Como antropóloga, le sorprendió inicialmente por lo que observó y procedió a aplicar sus conocimientos antropológicos para tratar de entender las "tribus" extrañas en las que había aterrizado. El título de su artículo fue un guiño a la famosa obra de Malinowski sobre las Islas Trobriand en 1925.

Malinowski ha señalado que: "No hay personas, no importa cómo sean de primitivas, sin religión o magia. Tampoco… hay razas salvajes [sic] que carezcan ya sea de la actitud científica o de la ciencia, a pesar de que con frecuencia esta falta les ha sido atribuida".

Nader había observado que la toma de decisiones que prevalece en el mundo industrializado en la que ella vivía era también el resultado de una mezcla extraña de "Magia, Ciencia y Religión" con un pensamiento mágico, mítico y cuasi religioso predominante entre las personas que eran vistas y se veían a sí mismas como racionales y que realizaban la toma de decisiones con base en la ciencia. En ese momento yo estaba comprometido en una investigación muy similar, y ya había observado exactamente el mismo tipo de fenómeno en mi propio trabajo de campo de Australasia, y había llegado a conclusiones similares.

De acuerdo con mis observaciones, desde la década de 1970 la prevalencia de este síndrome ha empeorado considerablemente. Esto es lo que intento englobar con el nombre "Síndrome del Hada de los Dientes". Con el Peal Harbour del Petróleo, la influencia incuestionable del Hada de los Dientes está llegando a su fin. Sin embargo, la impronta del pensamiento del Hada de los Dientes sigue siendo tan fuerte que la mayoría de los debates y análisis siguen estando muy confusos, e incluso dentro de los círculos científicos se siguen dando nociones económicas por sentado (como la del mito del progreso humano, la del desarrollo sostenible planetario y la del crecimiento permanente en un planeta finito).

A largo plazo, el efecto final del Rey Dragón del Petróleo Evanecesnte es probable que sea un brusco descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el peligro que veo es que mientras tanto la industria energética global, y sobre todo la industria petrolera, no van simplemente a "enroscarse y morir". Creo que estamos en una situación de "Muerte Lenta". Desde 2012, ya estamos viendo lo que yo llamo la Grande y Loca Lucha por parte de una amplia gama de actores de la industria energética global, que tratan de seguir adelante, mientras todavía pueden, volando a ciegas contra el suelo. El resultado final es difícil de evitar con una industria energética global operando con una eficiencia energética tan sólo alrededor del 12%, es decir, con derrochando aproximadamente el 88% de la energía primaria. La agonía del mundo industrial globalizado es probable que resulte en una gran explosión de las emisiones de la industria energética global, mientras que la energía neta se esfuma. El gran peligro es que el viejo chiste se concretara a una escala planetaria: "la operación fue un éxito, pero el paciente murió"... De ahí mi llamamiento a "investigar la idoneidad de la pregunta" y para el pensamiento sistémico. Estamos en serios problemas. No podemos darnos el lujo de equivocarnos ahora.

Siguiente: Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo

Bio: el Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y de hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Como THG ha aclarado de forma concluyente, ver http://www.thehillsgroup.org/depletion2_022.htm.[2] El trabajo original de Meadows ha sido corroborado ampliamente en las décadas siguientes. Véase, por ejemplo, Donella Meadows, Jorgen Randers, and Dennis Meadows, 2004, A Synopsis: Limits to Growth: The 30-Year Update, The Donella Meadows Institute; Turner, Graham, 2008, A Comparison of the Limits to Growth with Thirty Years of Reality, Socio-Economics and the Environment in Discussion, CSIRO Working Paper Series 2008-09; Hall, Charles A. S. and Day, John W, Jr, 2009, “Revisiting the Limits to Growth After Peak Oil” in American Scientist, May-June; Vuuren, D.P. van and Faber, Albert, 2009, Growing within Limits, A Report to the Global Assembly 2009 of the Club of Rome, Netherlands Environmental Assessment Agency; and Turner, Graham, M., 2014, Is Global Collapse Imminent? An Updated Comparison of The Limits to Growth with Historical Data, MSSI Research Paper No. 4, Melbourne Sustainable Society Institute, The University of Melbourne.[3] A pesar de que hay un intento de utilizar cada vez más gas natural licuado en  buques metaneros  y otrs buques ordinarios.
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Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I

6 Setembre, 2016 - 10:10

Queridos lectores,

PeakOilerVzla me ha hecho llegar la traducción de una serie de tres posts de Louis Arnoux publicada durante el mes de julio por Ugo Bardi en su blog Cassandra's legacy. Con el permiso del Dr. Arnoux y del prof. Bardi publicamos aquí en tres entregas la traducción de los posts, que creo que será de general interés.

Salu2,
AMT

(Enlace al post original

Algunas reflexiones sobre el Ocaso de la Era del Petróleo - Parte I
Post elaborado por Louis Arnoux
Este ensayo, que consta de tres partes, fue inspirado por un post de Ugo Bardi, "Will Renewables Ever Replace Fossils?" (¿Las Energías Renovables Reemplazarán Alguna Vez a Los Combustibles Fósiles?), y por las discusiones recientes dentro del grupo de discusión de Ugo, ¿cómo es que “Los economistas todavía no lo entienden?") . También integra numerosos debates e intercambios que he tenido con colegas y socios de negocios en los últimos tres años.
Introducción

Por lo menos desde finales del año 2014 ha habido una creciente confusión acerca de los precios del petróleo, sí el tan cacareado "Peak Oil" ya ha ocurrido, o va a ocurrir en el futuro y cuándo, la cuestión de los valores de las TRE (Tasas de Retorno Energético) de las fuentes de energía actuales y de las alternativas, el cambio climático y el límite sombrío de calentamiento de 2 ºC, y acerca de la viabilidad de cambiar rápidamente a las energías renovables o fuentes de abastecimiento energético sostenible. En general, es bastante importante saber si un horizonte de tiempo razonable para actuar es digamos 50 años, es decir, si en su mayor parte los problemas que estamos contemplando se presentaran más allá de 2050, o si ya estamos en serios problemas y el plazo para tratar de arreglar la situación es de unos 10 años. Para responder a esta clase de preguntas es necesario prestar mucha atención a la definición de los límites del sistema y examinar todas las cuestiones que se dan por sentado.

Llevó 50 años que los climatólogos fueran oídos y que los políticos alcanzaran el Acuerdo de París sobre el cambio climático (CC) al cierre de la COP21, a finales del año pasado. Como sin duda usted puede deducir del título, soy de la opinión de que no tenemos 50 años para atormentarnos con el petróleo. En las tres secciones de este artículo, primero voy a mostrar brevemente un balance de dónde estamos respecto al petróleo; después, consideraré cómo esta situación nos llama a hacer nuestro máximo esfuerzo para liberarnos de la reinante confusión actual y pensar con claridad acerca de nuestra desagradable situación; y en la tercera parte voy a ofrecer algunas consideraciones sobre el corto plazo, los próximos diez años - cómo acercarse al problema, lo que no puede funcionar y lo que puede funcionar, y la urgencia de actuar, sin demora.

Parte 1 - Alicia se asoma al fondo del barril


En su reciente post, Ugo Bardi contrastaba las opiniones de los lectores de la web Doomstead Diner's con las de los expertos en energía en relación a la viabilidad de sustituir los combustibles fósiles en un plazo razonable. En mi opinión, los invitados de la Web Doomstead tenían una mejor idea de la situación que los "expertos" de la encuesta de Ugo. Para ser francos, siguiendo las ideas que prevalecen actualmente no vamos a conseguirlo. No sólo me refiero aquí a los partidarios del "business as usual" (BAU) que sostienen mantenerse en una cómoda vida basada en los combustibles fósiles y la energía nuclear. También incluyo todos los esfuerzos actuales en la implementación de alternativas y la lucha contra el cambio climático (CC). He aquí por qué.
El coste energético de la sustitución del sistema

Lo que un gran número de especialistas en tecnología de energía no consideran es el desafío que supone la sustitución de todo el sistema - pasar de un sistema basado en fósiles al 100% a uno sostenible durante un período determinado de tiempo. Por supuesto, la primera cuestión se refiere a la necesidad o no de la sustitución de todo el sistema actual. Para aquellos de nosotros que ya han llegado a la conclusión de que ésta es una necesidad urgente, aunque sólo sea debido al cambio climático, no hay necesidad de discutir este asunto aquí. Para aquellos que tal vez aún no tienen claro este punto, con un poco de suerte el asunto quedará mucho más claro dentro de un par de párrafos.

Volviendo a la sustitución de todo el sistema, el primer reto que muchos no quieren ver es el enorme coste de la energía de sustitución de todo el sistema en términos del Primer Principio de la Termodinámica (es decir, cuánto de energía neta se requiere para desarrollar e implementar un sistema alternativo completo, al tiempo que el viejo tiene que mantenerse en marcha y ser reemplazado progresivamente) y también en relación con el Segundo Principio (es decir, el calor residual que se disipará por razón del propio proceso de sustitución del sistema). Esto implica dos cuestiones: primero, averiguar cuánta energía primaria fósil se requiere para realizar un cambio de este tipo, además de la necesaria para las actividades BAU en curso y hasta el momento en que cualquier alternativa sostenible haya logrado convertirse en auto-sostenible; y segundo, determinar de dónde va a provenir esta energía fósil adicional.
El fin de la Era del Petróleo es ahora

Si tuviéramos todo un siglo por delante de nosotros para hacer la transición, ésta sería relativamente fácil. Por desgracia, ya no podemos darnos ese lujo puesto que el segundo desafío clave es el plazo restante para el reemplazo de todo el sistema. Lo que la mayoría de la gente no sabe es que el rápido fin de la era del petróleo comenzó en el año 2012 y se acabará dentro de unos 10 años. Hasta donde sé, el material más avanzado en esta materia es el análisis termodinámico de la industria petrolera tomada como un sistema completo producido por The Hill's Grup (THG) durante aproximadamente los dos últimos años (http://www.thehillsgroup.org).

THG está formado por ingenieros estadounidenses de la industria del petróleo dirigidos por B. W. Colina. Yo encuentro su análisis refinado y muy sólido. Por ejemplo, una de sus previsiones es la de los precios del petróleo. Durante un período de tiempo de 56 años, el factor de correlación de su previsión con los datos históricos es de 0,995. En consecuencia, ellos comenzaron a advertir en el año 2013 acerca del desplome de los precios del petróleo que comenzó a finales del 2014 (véase: http://www.thehillsgroup.org/depletion2_022.htm). En lo que sigue me baso en el informe de THG y en mi propio trabajo.

Tres figuras resumen bastante la situación en la que estamos, en mi opinión.

Figura 1 - Fin del juego


[…Traducción del texto informativo de la Figura 1:

Oil = Petróleo

Unavoidable Waste Heat (2nd Principle of thermodynamics) = Perdida de Calor Inevitable (Segundo Principio de la Termodinámica)

Energy Costs of Exploration, Extractión, Transport, Processing and Distributing End-Products = Costos Energéticos de Exploración, Extracción, Transporte, Procesamiento y Distribución de Productos Finales

Net Energy Available for GDP Growth = Energía Neta Disponible para el Crecimiento del Producto Interior Bruto, PIB

Scraping the bottom of the barrel = Raspando el fondo del barril

Within ten years the Oil Industry will have disintegrated with major implications for other energy resources & for the industrial world at large ~94% dependent on oil for all forms of transports = Dentro de diez años la Industria del Petróleo se habrá desintegrado con grandes implicaciones para los otros recursos energéticos y para el mundo industrial en su conjunto, dependiente del petróleo para todas las formas de transporte en aproximadamente un 94%

This threat is entirely driven by the thermodynamics of resource depletion & has nothing to do with finance = Esta amenaza está dirigida enteramente por la termodinámica de la disminución de recursos y no tiene nada que ver con las finanzas (ver Alertas rojas: señales de implosión en la economía global)

It is combining with climate change, air pollution, other ecological threats & global debt issues to create a "perfect storm" = Se está combinando con el cambio climático, la contaminación del aire, otras amenazas ecológicas y el  problema de la deuda global para crear una "tormenta perfecta"…]

Por razones puramente termodinámicas la energía neta por barril suministrada al mundo industrial globalizado  por parte de la industria petrolera  esta tendiendo rápidamente a cero. Por energía neta aquí queremos decir lo que la industria petrolera entrega al mundo industrial globalizado, esencialmente en forma de combustibles para el transporte, después de que se ha deducido la energía utilizada por la industria petrolera para la exploración, producción, transporte, refinación y la entrega de productos finales.Sin embargo, las cosas se descomponen bastante antes de llegar a la "zona cero"; es decir, dentro de 10 años la industria petrolera, tal y como la conocemos hoy en día, se habrá desintegrado. En realidad, una serie de analistas de entidades como Deloitte o de Chatham House, leyendo hojas de té financieras, están llegando progresivamente el mismo tipo de conclusiones. [1]

La era del petróleo está terminando ahora, no en un lento, suave y largo tobogán, bajando desde el "Peak Oil", sino en un precipicio rápido de energía neta. Esto esta ahora combinándose con cosas como el cambio climático y las emisiones de deuda globales para generar lo que yo  llamo una "tormenta perfecta", lo suficientemente grande como para poner al mundo industrial globalizado de rodillas.
En un mundo de Alicia

En la actualidad, bajo el paradigma dominante, no se conoce ninguna forma para salir de la tormenta perfecta dadas las creciente restricciones de  tiempo disponible (el tiempo disponible se ha reducido en un orden de magnitud, de 100 a 10 años). Aquí es donde creo que los lectores de la Web Doomstead Diner están adivinando correctamente qué nos espera. Muchos lectores sin duda están familiarizados con el tan cacareado efecto "Reina Roja" que se ilustra en la Figura 2 - el tener que correr rápido para quedarse en la misma situación, y tener que correr aún más rápido para poder seguir adelante. La industria petrolera está completamente atrapada en este efecto.

Figura 2 - Atrapada en una carrera a ninguna parte



La parte superior de la Figura 2 pone de manifiesto que, debido a la disminución de energía neta por barril, la industria petrolera tiene que seguir corriendo cada vez más rápido (es decir, bombeando petróleo) para mantener el suministro del mundo industrial globalizado con la energía neta que este requiere. Lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta es que debido a la misma rápida disminución de la energía neta / barril  hacia cero, la industria petrolera no se puede mantener "corriendo" por mucho más que unos pocos años - por ejemplo, B. W. Hill considera que dentro de 10 años el número de estaciones de servicio de gasolina en los EE.UU. se habrá reducido en un 75%...

Lo que la gente también descuida, representado en la parte inferior de la Figura 2, es lo que yo llamo el efecto Reina Roja inverso (1 / RQ). La construcción de un sistema completo alternativo requiere energía que en gran medida tiene que venir inicialmente del sistema actual basado en los combustibles fósiles. Si el cambio se lleva a cabo con demasiada rapidez, las pérdidas de energía neta literalmente matarán el sistema BAU existente. [2] Cuanto más corto sea el tiempo de transición más fuerte es el efecto inverso de la Reina Roja (1 / RQ). [Nota de A. Turiel: este problema fue también discutido en un post de este blog: "Es la potencia, estúpido"]

Yo estimo que la tasa de crecimiento máxima para un sistema alternativo completo en el 7% anual.En otras palabras, las tasas de crecimiento actuales para la energía solar y eólica, muy por encima del 20% y en algunos casos por más del 60%, no son viables a nivel mundial. Sin embargo, el tipo de tasas de crecimiento, del orden del 35%, que se requieren para un tiempo muy corto de transición previsto en el marco de tiempo de la tormenta perfecta son aún menos viables - eso es, si nos adherimos al paradigma dominante. Como la última parte de la Figura 2 indica, hay una manera de salir, centrándose en evitar el gran derroche de energía actual, pero en la actualidad no es este camino el que hemos tomado.

En el camino a Olduvai

En mi opinión, dado que casi todo dentro del mundo industrial globalizado requiere del transporte y que dicho transporte es aún dependiente de alrededor del 94% de los combustibles derivados del petróleo (gasolina, diesel-gasoil, jet fuel, bunker etc.), el rápido declive de energía neta del petróleo debe ser considerada como el evento definitorio del siglo XXI - el petróleo gobierna el funcionamiento de todas las otras fuentes de energía, así como el de todo el mundo industrial globalizado. A este respecto, el parámetro crítico a tener en cuenta no es la cantidad absoluta de petróleo extraído (lo que incluso algunos "peakoilers" hacen), como millones de barriles producidos por año, sino la energía neta de petróleo per cápita de la población mundial, ya que cuando ésta esté a punto de agotarse debemos esperar una descomposición social completa a nivel global.

El panorama general, tal como se representa en la figura 3, es el de la "madre de todos los efectos Séneca" (según la expresión de Ugo Bardi). La figura representa la energía neta del petróleo per cápita de la población mundial [3]. La garganta de Olduvai como telón de fondo es un guiño al escenario del Dr. Richard Duncan (él utilizó barriles de petróleo equivalentes, lo cual fue un error) y hacer hincapié en las consecuencias nefastas sí llegamos al "fondo de la garganta" - una especie de destino "posmoderno de cazadores-recolectores".

El petróleo ha sido utilizado desde hace miles de años, en forma limitada en los lugares donde éste se filtraba de forma natural o donde se podía excavar a mano pequeños pozos (como en la antigua Mesopotamia, actual Irak). Las arenas petrolíferas comenzaron a ser explotadas industrialmente en el año de 1745 en Merkwiller-Pechelbronn en el noreste de Francia (el lugar de nacimiento de la famosa empresa de servicios petroleros Schlumberger). Desde estos modestos comienzos hasta el pico alcanzado a principios del año 1970, la subida llevó más de 220 años. La caída de vuelta a cero habrá tomado otros 50 años.

El sorprendente crecimiento económico logrado en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial fue en realidad impulsado por un crecimiento del 321% en la energía neta / cabeza. El pico de 18 GJ / cabeza alcanzado en torno a 1973 fue en realidad del orden de unos 40 GJ / cabeza para los que realmente tenían acceso al petróleo en ese tiempo, es decir, la fracción de la población mundial industrializad.

Figura 3 - La "Madre de todos los efectos Séneca"



En 2012 la industria petrolera comenzó a usar más energía por barril en sus propios procesos (desde la exploración de petróleo hasta el transporte a las estaciones de servicio) que lo que entrega de manera neta al mundo industrial globalizado. Ahora mismo ya estamos por debajo de 4 Giga Joules / cabeza y cayendo rápidamente.

Esto es lo que en realidad está ahora moviendo los precios del petróleo: desde el año 2014, a través de millones de transacciones comerciales (que funcionan como la "mano invisible" de los mercados), poco a poco se está imponiendo la realidad de que el mundo industrial globalizado sólo puede permitirse precios del petróleo en proporción a la cantidad de crecimiento PIB que puede ser generado por una energía neta por barril en rápida disminución, lo que cada vez es menos. Pronto esta energía neta será nula. Así que los precios del petróleo están en realidad en una tendencia descendente hacia cero.

Para hacer frente a este problema, la industria petrolera se ha estado canibalizándose a sí misma desde el año 2012. Esta tendencia se está acelerando pero no puede continuar por mucho tiempo. Incluso los analistas de los medios masivos de comunicación han empezado a reconocer que la industria petrolera ya no está reponiendo sus reservas. Hemos entrado en tiempos de liquidación, como lo demuestra el reciente anuncio por parte de Arabia Saudí (cuyo campo principal, Ghawar, esta probablemente agotado en más del 90%) de que quiere vender parte de Aramco y hacer un cambio rápido de una dependencia del 100% en el petróleo e ir hacia la "solar".

Teniendo en cuenta lo que las figuras 1 a 3 representan, debería ser obvio que reanudar el crecimiento a lo largo de las líneas del BAU ya no es factible, que abordar el cambio climático tal como se prevé en la COP21 en París el año pasado no es factible tampoco, y que incurrir cada vez más en deuda que nunca puede ser recuperada ya no es una solución, ni siquiera a corto plazo.

Es hora de "frenar" y esto requiere un cambio de paradigma capaz de evitar las restricciones que imponente tanto el efecto de la Reina Roja (RQ) y el efecto Reina Roja inverso (1/RQ ). Después de unos 45 años de investigación, mis colegas y yo creemos que esto es todavía factible. Fuera de esto, no, no podemos conseguirlo, ni la sustitución de los recursos fósiles por los renovables dentro del marco de tiempo restante, ni la supervivencia del mundo industrial globalizado.

Siguiente partes:
Parte 2 - Investigando la idoneidad de la pregunta


Parte 3 - Situándose un poco más allá del borde del abismo



Bio: el Dr. Louis Arnoux es un científico, ingeniero y empresario comprometido con el desarrollo de formas sostenibles de vida y de hacer negocios. Su perfil está disponible en Google+ en: https://plus.google.com/u/0/115895160299982053493/about/p/pub

[1] Véase, por ejemplo, Stevens, Paul, 2016, International Oil Companies: The Death of the Old Business Model, Energy, Research Paper, Energy, Environment and Resources, Chatham House; England, John W., 2016, Short of capital? Risk of underinvestment in oil and gas is amplified by competing cash priorities, Deloitte Center for Energy Solutions, Deloitte LLP. El Banco de Inglaterra comentó recientemente: "La asediada industria del petróleo crudo y del gas natural ha reducido el gasto de capital en todo el mundo a un punto por debajo de los niveles mínimos requeridos para reemplazar las reservas - el reemplazo de las reservas probadas en el pasado constituía aproximadamente el 80 por ciento del gasto de la industria; sin embargo, la industria ha reducido su gasto de capital alrededor del 50 por ciento en 2015 y 2016. De acuerdo con el nuevo estudio de Deloitte [mencionado anteriormente], esta falta de inversión agotara rápidamente la disponibilidad futura de las reservas y la producción."

[2] Este efecto también se conoce como "canibalizar". Véase, por ejemplo, J. M. Pearce, 2009, Optimising Greenhouse Gas Mitigation Strategies to Suppress Energy Cannibalism, 2nd Climate Change Technology Conference, Mayo 12-15 Hamilton, Ontario, Canadá. Sin embargo, en la industria del petróleo y de manera más general en la industria de la minería, el canibalismo por lo general se refiere a lo que las empresas hacen cuando están llegando al final de las reservas explotables y reducen el mantenimiento, venden activos con un descuento o adquieren alguna de las empresas en quiebra, con el fin de tratar de sobrevivir un poco más. Actualmente hay muchos activos disponibles en los campos de petróleo y gas de esquisto, y lo mismo le pasa a las majors (mayores empresas petroleras del mundo), Lukoil, BP, Shell, Chevron, etc.… Entre los recortes de gastos y la venta de activos las cantidades se encuentran en los 1 a 2 billones de dólares.
[3] Este gráfico se basa en los datos de THG de energía neta, los datos de producción de petróleo de BP y los datos demográficos de la ONU.
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Aspectos éticos y políticos de la divulgación científica: el caso del peak oil

24 Agost, 2016 - 13:59




Queridos lectores,

A raíz de la publicación del último post se ha suscitado una pequeña discusión con los lectores, en la que se abordaron diversas cuestiones. De entre todas ellas, hay una especialmente que quisiera comentar esta semana. En el transcurso de la conversación, un lector comentaba que a él no le gusta el sesgo ideológico que, según él, yo demuestro en ese artículo en cuestión, y que según parece hace bastante tiempo que demuestro claramente, hasta el punto que según su opinión al menos una parte de lo que hago no se puede distinguir de la mera propaganda. Este sesgo, al decir de este lector, compromete la utilidad del trabajo de divulgación que hago, y por ello él se quejaba de que mis artículos no proyecten un punto de vista más neutro y técnico; peor aún, que quizá yo estoy abusando de mi condición de científico para propagar ideas de mi propia agenda política, de acuerdo con cierta ideología que yo tengo (aunque este lector no pudo o no quiso identificar).

La cuestión de fondo, al final, es la conveniencia de que yo escriba y publique posts en los que doy una valoración bastante personal de cuestiones que no son directamente técnicas (en el caso del último post, los problemas éticos que suscita viajar a destinos prefabricados en países distantes). Digamos que para el gusto de este lector, y probablemente para el de muchos otros, lo preferible es que me centre en analizar datos y más datos, extrayendo de ellos las conclusiones directas, y probablemente sin deducir las previsibles consecuencias a más largo plazo de mantener las actuales tendencias negativas. Vamos, que lo ideal es que me centre en posts áridos y difíciles de digerir, sin tratar de sacar lecciones para el futuro, dejando a otras personas (nuestros líderes, me imagino) el utilizar esa información para diseñar las políticas adecuadas que las tengan en cuenta.

En una sociedad educada, la discrepancia en algún aspecto no impide que el lector, informado y con criterio, pueda escoger aquello que encuentra útil y desdeñar aquello que considera accesorio o incluso equivocado. Sin embargo, hoy en día se considera normal que cualquier persona que intenta aportar a la discusión organizando la información, incluso quien lo hace pro bono en su tiempo libre como es mi caso, tenga una especie de obligación implícita de cumplir con unos estándares de calidad. Aparte de la dificultad de conseguir llegar a ese nivel de calidad (no siempre lo que escribo está a la altura siquiera de mis propias expectativas, por falta de tiempo principalmente), lo curioso es que las quejas suelen venir no tanto por la fiabilidad de los datos o de los análisis como por la derivación de conclusiones que van más allá de los números fríos. En suma, que lo que parece más inapropiado y polémico es entretenerse en razonamientos de naturaleza ética y política, hasta el punto de que algunos consideran tal proceder impropio de un científico y que me desacredita por completo.

Yo discrepo absolutamente de esa visión, y en particular afirmo rotundamente que mi trabajo de divulgación tiene, por encima de todo, una naturaleza ética y una naturaleza política; las cuales son tan esenciales a lo que hago que, de hecho, si no fuera por ellas simplemente no existiría. Y me parece alarmante que algo que debería ser por un lado evidente y por el otro algo natural y comprensible sea considerado como algo "impuro" en un trabajo de divulgación científica, incluso como algo obsceno que hace que todo lo que digo se vaya al traste. Hay dos razones que explican ese "horror por la condición ética y política de la divulgación científica". El primero es la confusión de lo que significan los términos "ética" y "política", que hace que el lector desavisado confunda lo que digo con otros usos más sobados y desmadejados de esas palabras. El segundo, más perverso, es el trasfondo ideológico de la corriente de pensamiento que domina nuestra sociedad, que pervierte el papel de la ciencia como algo instrumental a su servicio y que convierte en algo desviado todo aquello que lo cuestione, incluso si es una simple conclusión lógica. Seguidamente analizaremos estas dos cuestiones.
 

Todo este blog es una cuestión de ética. Nadie me obliga a escribir aquí; no me pagan por ello ni está previsto en mi contrato que me dedique a estas tareas. Las hago cuando acabo con mi trabajo convencional, en mi tiempo libre, a veces quitándome horas de sueño. Precisamente por eso, porque no tengo ninguna obligación de hacer esto, hay algunas personas que buscan explicaciones extrañas, intentando encontrar una justificación un tanto torticera a mis intenciones, típicamente en forma de una agenda oculta. En realidad, mis intereses y motivaciones son bastante simples: dado que entiendo y creo las cosas que explico, me preocupa el futuro de mis seres queridos. De hecho, cuando uno trabaja en diversas ramas de la ciencia (no olvidemos que mi trabajo convencional se desarrolla en un instituto de investigaciones ambientales) es fácil que uno vea situaciones graves y tendencias preocupantes; y es por ello natural que surja el impulso de explicar estos problemas y de intentar ayudar a resolverlos: al menos fue por eso, por intentar resolver los problemas de la gente, que yo hace muchos años decidí meterme a científico. Por tanto, el compromiso de divulgar estos problemas es ético: uno se preocupa por el bienestar de los demás, cree que el curso actual de los acontecimientos es muy peligroso y pretende ayudar para evitar como mínimo lo peor de lo que se está preparando. 

Que adopte la posición que tomo por razones éticas no quiere decir que tenga intenciones moralizantes. A veces me encuentro, cuando doy charlas divulgativas, que algunas personas me comentan que tienen coche, que lo usan por tal o cual motivo, y prácticamente se me disculpan por ello. Lo cual es un tanto absurdo: yo no soy un gurú espiritual, yo no considero intrínsecamente perverso utilizar el automóvil o cualquiera otra de las comodidades del mundo moderno; es más, considero lógico, en el contexto en el que se encuentran la mayoría de las personas, que hagan aquello que está mejor adaptado a su realidad (personal, laboral, familiar). De hecho, no se trata de ser "bueno" o "malo" en un sentido maniqueo; se trata de escoger lo más conveniente y discutir entre todos un plan eficaz para hacer la transición de la manera menos traumática posible. No se trata, por tanto, de esa moralización tonta que hacen algunos grupos ecologistas, intentando convencernos de que debemos cuidar de la Naturaleza como si fuera un ser inferior. Que va. En el caso de los problemas ambientales, al igual que en el caso del peak oil, es por nuestro propio interés que nos interesa hacer cambios (y no sólo ni principalmente individuales, sino colectivos y societarios). Una vez más, creo oportuno rescatar esta viñeta que resume los términos de nuestra situación de manera magistral.



 Todo el blog es, además, político por definición. El uso común de la palabra "política" ha pervertido su significado. De acuerdo con la wikipedia: "La política (< latín polit?cus < griego antiguo ????????? politikós, femenino de ???????? politik? [‘de, para o relativo a los ciudadanos’]) es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.1 Constituye una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común.". Por tanto, ya etimológicamente la política trata de las cuestiones que importan a los ciudadanos y, como destaca la wikipedia, es una rama de la moral, que justamente trata de cómo resolver los problemas colectivos. La llegada de la producción de recursos naturales no renovables a su máximo y la incapacidad de sostener un sistema económico y social basado en el crecimiento, amén de los impactos ambientales de este sistema productivo, son cuestiones políticas por definición, pues plantean problemas serios y objetivos para la convivencia colectiva. Una cuestión diferente es la toma de posiciones de tipo partidista, es decir, en favor de una u otra ideología ("conjunto de ideas acerca del sistema social"), que como tal son opinables y convencionales. Yo evito al máximo la toma de posiciones partidistas; yo no me caso con ninguna ideología, con ningún "ismo" (recuerdo hace años como, en un debate en la Universidad de Valladolid, algunas personas del público se escandalizaron un poco cuando dije que a mi no me interesaba el ecologismo y que yo no era ecologista). Como he dicho muchas veces, a mi no me interesan las razones ideológicas, sólo las lógicas; y en suma sólo me interesan los datos y las conclusiones que de ellos se derivan, y definiendo muy claramente su marco de aplicación. Alguien podrá alegar que, si bien la llegada al máximo productivo del petróleo, carbón y demás materias no renovables es un hecho probable, todavía es incierto en qué momento se llegará a ese máximo, si no se ha llegado ya; y tiene razón: justamente de eso va este blog, de la discusión de los datos de los que se dispone y la valoración de los problemas que de ellos se derivan, siempre en continua revisión y reevaluación, pues nada es cierto y seguro por siempre.  

A pesar de lo anteriormente dicho, hay quien considera, como mi lector, que yo muestro cierto sesgo ideológico en mis análisis y escritos, y posiblemente en la elección de temas  y por supuesto la manera de presentarlos. La presencia de tal sesgo es posible, pues yo soy humano y aunque intento dar un tratamiento el más ecuánime posible a las cosas de las que hablo y centrarme en las cuestiones factuales y descriptivas, inevitablemente algún sesgo debo tener. Debo decir, empero, que me cuesta identificarme ideológicamente, pues discrepo profundamente con todas las corrientes de pensamiento que conozco, aunque con algunas más que con otras; así que me resulta un tanto chocante la facilidad con la que algunos parecen adjudicarme una u otra etiqueta. A no ser, claro, que el sesgo ideológico esté en el lector, que interpreta como sesgado ideológicamente aquello que contradice su sistema de creencias.

Y aquí entra la otra cuestión que explica el "horror por la condición ética y política de la divulgación científica": la de la contradicción del discurso socialmente hegemónico. De acuerdo con la visión del mundo comúnmente aceptada en la sociedad moderna, la ciencia tiene un carácter meramente instrumental: la ciencia es el paso previo para el desarrollo tecnológico. Es por eso que hoy en día a los sistemas de ciencia se les conoce como sistemas de I+D (Investigación y Desarrollo, a los que en España originalmente se le añade un "+i", de "innovación", con minúscula por algún motivo). Esto deja claro lo que se espera de la ciencia: que ayude a construir los inventos del mañana. Lo último que se espera de la ciencia, por tanto, es que muestre límites e imposibilidades, y lo que ya es intolerable es que la ciencia demuestre la imposibilidad de continuar con el sistema económico vigente, precisamente porque en el modelo social actual se le ha dado a la visión imperante de la economía el papel de agente principal de toda la sociedad, con el mercado en su centro. Por tanto, aquellas actividades científicas que entran en contradicción con la visión imperante suelen ser relegadas en dotación de recursos (véase el caso de lo que pasó con los estudios de dinámica de sistemas después de la publicación del denostado "Los límites del crecimiento"). Aquellas disciplinas que durante tiempo fueron bien financiadas (por el interés del sistema) y por tanto crecieron fuertes, pero que al final han entrado en conflicto con el discurso hegemónico son ahora denostadas y usando para ello muchos recursos (es el caso de la ciencia del cambio climático). Y, en general, cualquier estudio que analice, precisamente, la inviabilidad y sostenibilidad de la sociedad actual suele ser caracterizado como "poco neutral", "sesgado ideológicamente" e incluso "poco científico". Porque en suma lo que requiere el  discurso hegemónico es que la ciencia se centre en crear nuevas máquinas y cosas útiles para mantener el crecimiento económico. Por otro lado, en aquellas disciplinas en las que inevitablemente se observa la degradación ambiental del planeta o se muestra la imposibilidad material de mantener el crecimiento, lo que se pide a los científicos es que se mantengan "neutrales", es decir, que practiquen una suerte de esquizofrenia que les permita permanecer indiferente por la suerte de la Humanidad, incluyendo la de sus seres queridos y de ellos mismos; así, se espera que expliquen la degradación de los bosques de la Amazonia, la desecación de mares y ríos o los cambios en el Ártico y su impacto en el clima del Hemisferio Norte de la misma manera que el empleado de un almacén recitaría el recuento del último inventario. Y por supuesto se considera inaceptable y poco riguroso que se extraigan conclusiones triviales de los hechos observados.

Y aquí entra el trasfondo último, ético y político, de esta cuestión. ¿Se debe aceptar como verdad indiscutible unas premisas sociales cuando nuestro trabajo nos muestra los problemas que se están causando? ¿No tiene uno que reaccionar delante de tanta barbaridad? Como se suele decir: ¿es saludable estar bien adaptado a un sistema enfermo? Y aún una implicación ética más urgente y grave: ¿no se vuelve uno cómplice de un sistema suicida si, viendo de manera evidente los problemas, ni siquiera los denuncia?

Los años que vendrán plantearán dilemas éticos continuos, cada vez mayores. Como tantas veces se ha discutido en este blog sabemos que, si no cambiamos nuestra manera de hacer, se producirán más guerras, hambrunas, revueltas y muerte. ¿Qué debemos hacer? 

¿Debe el científico dejar de extraer consecuencias sociales de sus análisis? Al margen de que éstas se puedan calificar de científicas o no. 

Pero el problema no es sólo para el científico.

¿Debe el periodista manipular groseramente la información, a veces más sutilmente sesgando la agenda, o contar la verdad y toda la verdad, aunque eso le pueda costar el trabajo?

¿Debe el policía reprimir a los manifestantes que reclaman una vivienda digna, si así se lo ordenan? ¿Y a los que protestan por los desahucios producidos al amparo de leyes abusivas aprobadas por parlamentos que parecen estar antes al servicio de los grandes capitales que de los ciudadanos que los han elegido? Se podría decir que todos esos colectivos tienen otros cauces para conseguir sus fines, pero, ¿qué pasará cuando haya revueltas por falta de suministros básicos? ¿Cuando haya hambre, enfermedades y muertes?

¿Debe el médico omitir la asistencia al necesitado sin recursos? ¿Y debe callar ante las cada vez más clamorosas deficiencias materiales y de personal de los servicios?

¿Debe el maestro aceptar que cada año se cambien los libros de texto, aunque a las familias les cueste comprarlos? ¿Y es aceptable que se cierren los comedores escolares durante el verano, a pesar de que algunos niños sólo reciben una comida decente en el colegio gracias a las cada vez más exiguas becas de comedor?

¿Debemos aceptar, cada uno en nuestro lugar de trabajo, que se contrate a gente por un sueldo cada vez menor para hacer un trabajo igual que el nuestro, sin protestar, sin reaccionar, contentos con nuestra suerte y rezando para que el día de mañana no nos encontremos en esa misma situación, o incluso en el paro? ¿Y qué será de nuestros hijos?

En resumen, ¿es aceptable cerrar los ojos delante de desmanes previsibles? ¿es lógico callarse mientras los problemas se van haciendo cada vez peores? Esa pasividad es la que nace de aquella visión tradicional en España, propia de la generación de mis padres: "Hijo mío, no te metas en líos". Demasiado tarde: ya estamos metidos en muchos líos (crisis, paro, guerras, hambrunas, atentados) y más que van a venir, precisamente por no haber hecho nada durante todos estos años, por haber permitido que un sistema claramente insostenible, suicida y temerario se enseñoree de nuestras vidas. Como se ha visto, ser pasivo no evita los problemas; al contrario, los favorece. No tiene sentido seguir siendo sumiso a unos intereses que no dudan en sacrificarte en cuanto lo necesitan, como ya se ha demostrado tantas veces. Por eso yo, personalmente yo y no otra persona, hace ya unos cuantos años decidí pasar de ser servil a intentar servir, y estar al servicio de la sociedad que me ha dado todas las oportunidades para formarme. Para ayudar a conseguir el cambio que todos necesitamos, un cambio que nos permita vivir en equilibrio con nuestro planeta. 

Ahora, querido lector, examine sus propias opciones y considere qué es lo que debe hacer Vd.


Salu2,
AMT


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Gente que no quiere viajar a Cancún

17 Agost, 2016 - 15:23


Queridos lectores,

Hace unos cuantos meses (casi un año) di una charla en Madrid y después de la misma varios de los asistentes, que hace tiempo que me siguen, propusieron que fuéramos a tomar algo y así podíamos seguir charlando un rato. Yo tenía que regresar pronto a casa (me esperaba una reunión al día siguiente y quería ver a mi familia en Madrid), pero no me pude negar a pasar un momento con ellos. Nos instalamos en una terraza de un pequeño bar no muy lejos del lugar de la charla y comenzamos a hablar. 

Lo cierto es que una reunión de peakoilers es una cosa bastante deprimente vista desde fuera, y también desde dentro: había un general asentimiento de que la situación económica y social sólo podía ir a peor y una cierta resignación por la extendida incomprensión pública de los problemas que se tratan de explicar (aún hoy me encuentro por la red comentarios que resumen mi posición diciendo que yo predigo que el petróleo llegará a los 250 dólares por barril, a pesar de que desde el principio del blog de lo que hablo es de volatilidad). El diagnóstico más común de los peakoilers era que el colapso sera inevitable, así que en ese contexto yo resultaba, prácticamente, ser el más optimista.

En eso estábamos cuando se nos acercaron unas chicas bastante jóvenes y nos pidieron dinero para una conocida ONG, no recuerdo ahora cuál. La razón con la que pretendían mover nuestras consciencias era el drama de los refugiados sirios, en aquel momento en auge mediático (las escenas de barcazas abarrotadas y niños ahogadas ocupaban los telediarios en aquel entonces; ahora que los refugiados están confinados en campos de concentración la cosa es menos visible). Lo interesante del caso es que, a cambio de nuestra aportación económica, las muchachas nos ofrecían unos boletos con los que participaríamos en el sorteo de un viaje a un lugar tropical, no recuerdo si Punta Cana, Cancún o las Bahamas, tanto da. Sin ponernos de acuerdo, todos nosotros les dimos el dinero que nos pedían, más incluso de lo que correspondía por boleto (y por tanto de la aportación esperable) pero pedimos, explícitamente, que no nos dieran el boleto de marras. La estupefacción de las chicas era bien visible en sus caras, e insistían en que debíamos quedarnos con los boletos pues habíamos pagado por ellos. Nosotros insistimos en que no los queríamos, que queríamos aportar el dinero pero sin recibir nada a cambio y menos que nada un sorteo para un viaje que no deseábamos; incluso yo les propuse que se quedasen los boletos para ellas mismas si así lo deseaban. Al final, viendo que realmente no queríamos los boletos y encogiéndose los hombros por la extrañeza, cogieron nuestro dinero y se marcharon.

No puedo hablar por los otros, aunque creo que sus razones para no querer un posible viaje a Cancún no eran muy diferentes de las mías. Está, por supuesto, lo inconsciente y poco solidario con las generaciones futuras que resulta desperdiciar recursos y degradar un poco más el medio ambiente para pasar unos días en un paraíso artificial recreado para satisfacer unas expectativas alienadas de unos alienados occidentales. Además, sabiendo los retos tan importantes que nos depara el futuro, sobre los cuales no se está haciendo nada (por más que los medios a veces difundan noticias para adormecer conciencias), es bastante frívolo (y un tanto culpable) dejarse tentar por una cosa tan fútil y poco interesante como una breve escapada de la realidad. Así mismo, tal escapada sólo es posible si uno anula su capacidad crítica, pues si no verá que detrás del escenario de cartón piedra hay una realidad mucho menos edulcorada.

En el caso concreto de Cancún, la realidad que se encuentra detrás es la de México, una gran nación con un gran potencial pero también con muchos problemas sociales no resueltos en muchas décadas, con grandes desigualdades sociales y con problemas económicos crecientes. Una parte de los problemas económicos de México es debido al inevitable descenso de la producción de petróleo desde hace una década, como se muestra en el siguiente gráfico. 



Como ven, medida que la producción de petróleo del país disminuye, también lo está haciendo tanto el consumo interno como las exportaciones, lo cual no es un patrón habitual de los países productores de petróleo (generalmente el consumo sigue subiendo hasta que producción y consumo se cruzan). Esta desviación del patrón más comúnmente observado en los países productores demuestra que en México, a pesar de las deficiencias que suelen señalar sus propios nacionales, los gobernantes son bastante conscientes de lo que significa la llegada del Peak Oil y, a la chita callando, sin nunca explicar qué es lo que en realidad está pasando, están adaptando al país a la nueva realidad. Piensen que patrones de este estilo (consumo de petróleo cayendo al tiempo que su producción) son los que presentan países industrializados y más diversificados como, por ejemplo, el Reino Unido, en tanto que países completamente dependientes de las exportaciones petrolíferas y no diversificados se suelen dirigir sin dudar contra el muro de quedarse de golpe sin exportaciones (como el trágico caso de Yemen).

Un viajero de verdad debería tener interés en conocer el México real, pero en tal caso, aparte de las maravillas que guarda ese país y las buenas gentes que allí habitan, se encontraría con la dura realidad de la guerra entre los grandes narcotraficantes y el Estado, o las desapariciones masivas de personas, o el genocidio de mujeres en tantos estados mexicanos, o la sistemática violación de los derechos de los campesinos en otros. Y ver esa dura realidad de primera mano, más el transfondo de la crisis económica a la que la caída de producción de petróleo unido a la caída de precios arrastra a México, llevaría a un verdadero viajero a hacerse preguntas. Preguntas incómodas sobre cuál es el papel de otros países, y en particular el nuestro, en todos estos problemas; y se cuestionaría cosas de nuestra sociedad, cosas que todo el mundo da por sentadas y como correctas pero que, cuando se piensa un poco, se ve que no lo son. Y así le pasaría en tantos otros destinos turísticos internacionales: si uno mira por encima de la valla no sólo verá muchas disfuncionalidades, sino que detectará qué parte de la culpa de esas disfuncionalidades se puede atribuir a sí mismo. Es por eso que los grandes destinos turísticos están estandarizados y convenientemente disociados del entorno de su implantación, para mantener un ambiente aséptico que evite, justamente, cuestionarse todo. Aquellos que dicen que el turismo es importante para la economía de todos esos países deberían de ver que quizá este tipo de turismo de masas, deshumanizado y que alienta ciertos desequilibrios (desde el esquilmado de recursos, pasando por la degradación ambiental y llegando incluso a la explotación sexual) no es el que más les interesa a los países receptores, y quizá sí uno que recuperara sus esencias, aquello que les diferencia en vez de esos escenarios de cartón piedra, y que también mostrara aquellas fealdades que el modo de explotación occidental provoca y que al quedar expuestas seguramente terminarían.

Esa tendencia a la trivialización y a la plastificación de los entornos de ocio no se da sólo en destinos distantes, sino a veces muy cerca de nuestra casa. Hace unos días pasé un fin de semana en la Cerdaña y puede comprobar como el éxodo masivo de personas del área metropolitana de Barcelona a esta comarca de montaña ha configurado una realidad muy diferente de la tradicional, de manera semejante a como sucede en la Sierra de Madrid y en tantos entornos más vivibles de grandes ciudades, modificando el urbanismo, los servicios y tantas otras cosas. En algunos casos los nuevos habitantes de esos entornos exigen que se detengan actividades tradicionales de la zona, típicamente agropecuarias, para evitar molestias olfativas, auditivas o incluso estéticas. No lo digo de broma; me constan, por ejemplo, casos en los que se ha conseguido evitar que un payés abone con estiércol en determinadas zonas, o que le quite el cencerro a las vacas para que no hagan ruido, o que no suene de noche el campanario que lleva siglos tocando, o que se obligue a un payés a tener su parcela "más limpia y ordenada" porque su aspecto ofende a sus vecinos (y, supongo, deteriora el valor de sus propiedades). Así, poco a poco, los que huyen del infierno de la gran ciudad en busca del paraíso de la naturaleza lo van deformando para que se parezca a su ideal pulcro e irreal.


Jorge Riechmann tiene un libro llamado "Gente que no quiere viajar a Marte", en la que critica esta visión centrífuga y tecnooptimista que se transmite recurrentemente desde los medios de comunicación, abogando por la huida de un planeta que no hemos sabido cuidar y en busca de otros paraísos que arruinar. Delante de ese "progresismo" que se sueña todopoderoso pero que solamente es tododestructor, Jorge opone una idea simple: es que algunos no queremos seguir esa absurda senda, no queremos viajar a Marte. Pero es que ni siquiera queremos viajar mucho más cerca. No queremos ir a Cancún, ni a Punta Cana, ni a cualquier otro paraíso artificial con el que, nos prometen, podremos escapar momentáneamente del infierno en que se ha convertido nuestro inmediato entorno, un entorno donde nos sentimos explotados, esclavos, ninguneados y oprimidos. Pues no, no queremos viajar a un paraíso prefabricado en plástico y sufrimiento a medio mundo de aquí; reivindicamos y queremos convertir este infierno de aquí en algo más vivible, quizá no un paraíso pero al menos una tierra.

Salu2,
AMT
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Mi colapso y yo: A la deriva

5 Agost, 2016 - 01:43



Queridos lectores,

Hay una práctica instaurada desde tiempos inmemoriales en la administración española conocida como "agostidad". Se dice que tal o cual medida, generalmente de cierto calado, se ha aplicado "con agostidad" cuando su publicación (y típicamente los plazos asociados de presentación de la documentación relevante por parte de los interesados) recae en los últimos días de julio o primeros de agosto. Puesto que agosto es inhábil en todas las administraciones del Estado español y es el mes en el cual casi todo el mundo está de vacaciones, estas disposiciones pasan con menor publicidad (pues también los medios de comunicación tienen la guardia más baja esas fechas, al ver mermada su plantilla) y muchas veces sin que quienes están afectados por ella puedan reaccionar, si no es que estuvieran sobreaviso.

El pasado sábado día 16 de julio el Ministerio de Hacienda y Admnistraciones Públicas publicó en el Boletín Oficial del Estado español una orden por la que se obligaba, a fecha de 20 de julio, al cierre contable de la Administración General del Estado y otros organismos del Estado. Este cierre tiene normalmente lugar en noviembre y en la práctica imposibilita la ejecución de nuevos gastos que no estuvieran ya presupuestados. No afecta a los gastos corrientes, pero pone patas arriba la programación de las diversas actuaciones que tenían que tener lugar durante la segunda mitad del año. De hecho, el inopinado cierre (oficializado en sábado y dejando sólo cuatro días para reaccionar, uno de ellos domingo) ha forzado a las plantillas de los ministerios a trabajar a marchas forzadas del lunes 18 al miércoles 20 para asegurar que como mínimo sus programas más importantes estaban aprobados antes de que cayera el cierre. Obviamente muchas de las cosas que se tenía planeado hacer ya no se ejecutarán, y ésa era la intencionalidad del cierre contable precipitado: con ese cierre, se imposibilita el gasto, con lo que se contiene el déficit público español y de ese modo el Gobierno (en funciones) le demuestra a la Unión Europea que está haciendo un esfuerzo para reducir el déficit y cumplir con los draconianos ajustes que exige la ortodoxia fiscal europea. 

Las consecuencias prácticas de este cierre contable no serán evidentes para la mayoría de los españoles hasta septiembre, y entonces ya sólo cabrá lamentarse. Cuántos servicios y programas quedarán detenidos por esta manera drástica y no consultada de parar todo gasto nuevo es algo aún difícil de determinar, pero obviamente causará bastante malestar a partir de este otoño.

Yo no fui consciente de las implicaciones del cierre contable hasta el 25 de julio. Ese día, mi administrador de sistemas (que se ocupa del centro de cálculo de mi laboratorio) me pidió la firma para la orden de compra de un nuevo servidor de cálculo que habíamos estado planeando, un servidor que ha de reemplazar los antiguos antes de que éstos dejen de ser funcionales. A los cinco minutos de haber firmado la orden de compra volvió para comunicarme algo que no me pilló por sorpresa: todas las compras a través del sistema de compra centralizada estaban paralizadas hasta el 1 de enero, por razón del cierre contable del Estado. Dejé lo que estaba haciendo y fui a hablar con el gerente para intentar aclarar el efecto y alcance de la nueva situación.

La conversación con el gerente de mi centro no fue demasiado aclaratoria. Él y el resto de los gerentes de los otros centros del CSIC están esperando aclaraciones al respecto, pero de momento la situación es ésa: todas las compras de inventariable están bloqueadas hasta el 1 de enero de 2017. No importa que en nuestro caso el dinero que se tiene que utilizar puede proceder de subvenciones europeas o de contratos con empresas: todo está bloqueado. Pero es que incluso en el caso del dinero que procede de subvenciones españolas (proyectos del Plan Nacional de I+D+i español, típicamente), hay unos plazos obligatorios para la ejecución de los proyectos, y si el dinero no se ejecuta para lo que está previsto en el plazo indicado se tiene que devolver la parte no ejecutada y encima con unos intereses del 7% anual. Peor aún, en cualquier proyecto o contrato el organismo carga unos costes indirectos del 20% típicamente, que contribuyen a pagar los gastos corrientes del CSIC y del centro;  pero esa cantidad se tiene que calcular sobre el presupuesto realmente ejecutado, y por tanto cada 5 euros dejados de ejecutar representan que el CSIC deja de percibir un 1 euro adicional por los costes indirectos; y como esos costes indirectos son abonados en el momento en que se abonan los directos, en el sobreentendido de que los segundos se ejecutarán plenamente, no solamente tendríamos que devolver los costes indirectos asociados a la no ejecución de los directos sino que también tendríamos que pagar un recargo del 7% anual por ellos. Por tanto, las dificultades de ejecución de la arbitraria medida del Ministerio de Hacienda puede causar un grave menoscabo a nuestras cuentas (amén de no dejarnos hacer nuestro trabajo).

Otra consecuencia del cierre contable es que probablemente tampoco se puede contratar nuevo personal con cargo a proyectos o contratos hasta el 1 de enero de 2017. Ese personal es fundamental para la ejecución de los proyectos de investigación, y si por cualquier motivo la disponibilidad de fondos tuvo lugar en el segundo semestre del año los investigadores responsables tendrán problemas para ejecutar las tareas previstas en los plazos indicados, ya que durante seis meses no podrán contratar a nadie.

Tras hablar con mi gerente, respiré hondo y tragué saliva, mientras iba evaluando rápidamente mi situación particular. No tenía previsto contratar a nadie más hasta enero del año que viene, así que el problema de la contratación laboral no me va a afectar hasta esa fecha. Respecto al servidor, la presente situación no nos deja muchas opciones: el gasto se tiene que ejecutar y además los servidores viejos pueden fallar en cualquier momento y acabar paralizando nuestro servicio de datos oceanográficos de satélite. Con el plan actual tendríamos que intentar aguantar como sea hasta enero, parcheando lo que tenemos, quizá comprando alguna pequeña pieza de nuestro bolsillo para que la cosa aguante un poco más. Otra opción es intentar modificar la orden de compra y adquirir las piezas del servidor (ese tipo de compras van por otro conducto, no bloqueado administrativamente) y montar luego el servidor o una parte de él, substituyendo partes de lo que hay, montando una especie de clónico/Frankenstein, sin las mismas garantías ni servicios. Cualquiera de las opciones es mala y sinceramente no sé qué haremos al final. Pero no me quejo: algunos compañeros van a tener problemas mucho más serios, de los cuales los que estaban de campaña o de viaje estos días no van a ser conscientes hasta septiembre, cuando ya será muy tarde para reaccionar en muchos casos. Toda la planificación científica y de ejecución que hubieran podido hacer saltará por los aires. Es la situación habitual en España en los últimos años: nunca sabes a qué tendrás que hacer frente, siempre tienes que estar alerta y pendiente, y rápidamente reaccionar para tapar huecos, buscar soluciones, encontrar resquicios, luchar en suma para poder hacer lo que se te exige pero no se te deja hacer.

Caminaba por el pasillo cuando me crucé con una joven investigadora. Ella lleva varios años trabajando con nosotros, con diferentes contratos y sobre diferentes temas, todos ellos enmarcados en el contexto de la tesis que quiere presentar a finales de este año. Ella es una de las ocho personas a las que no renové el contrato el pasado 1 de enero, no por falta de capacidad en su trabajo (todos los que no renové son gente muy competente) sino porque con los proyectos y contratos que manejo actualmente yo no tenía dinero más que para mantener un puñado de contratos (tres, en total, uno de ellos compartido con otro investigador). En su familia conocen bien lo que es la precariedad de la ciencia española: su marido tuvo un contrato de Juan de la Cierva, ideado para jóvenes doctores, el cual agotó sin que en su centro en Barcelona ni en su Francia natal pudieran conseguirle un acomodo más permanente. Tras trabajar en su centro como "investigador visitante" mientras "disfrutaba" de la prestación de desempleo, al final el chico puso una tienda de ropa (una franquicia) en Barcelona. En cuanto a ella, a pesar de que no pude renovarle conseguimos juntar algo de dinero entre los diversos científicos del grupo y le hicimos un mini contrato de siete meses para intentar acabar el trabajo que ya estaba comenzado. En todo caso, cuando esto escribo ella ya estará en el paro, pues se nos acabó el dinero y no pudimos renovarle más. En cuanto a su tesis, tendrá que acabarla mientras cobra el paro.

Esta compañera y su marido son ejemplos reales de la generación actual, damnificada por la actual precariedad de la ciencia. Es la nueva generación, el futuro que estamos forjando. Pero ella no se ha resignado y, como me comunicó, ha presentado una reclamación laboral contra el CSIC, y previsiblemente llevará al CSIC a juicio. Al conocer la noticia yo asentí levemente, sin decir nada. Lo que ella está haciendo es lógico dado el contexto, es legítimo y, más aún, la ley le ampara, pero es un nuevo problema para mi.

Desde hace unos años el Ministerio de Hacienda mantiene una soterrada guerra contra el CSIC, en diversos frentes. Uno de ellos, el que más encona los ánimos en el Ministerio, es la situación del personal que ha conseguido convertirse en personal indefinido por sentencia judicial. Resulta que algunas personas, habiendo enlazado diversos contratos a lo largo de los años para desempeñar funciones similares, reclaman al CSIC que les convierta en personal indefinido, en aplicación del Estatuto de los Trabajadores y las leyes laborales españolas. El CSIC siempre se niega a atender tal reclamación y los afectados demandan al CSIC, y en casi todas las ocasiones el juez da la razón al trabajador, por lo que el CSIC se ve obligado a hacerles contratos indefinidos y, en ocasiones, a crear plazas con su perfil que después salen a oposición y que generalmente las ganan los mismos que demandaron. De esta manera, más de 600 personas han conseguido estabilizarse en el CSIC durante los últimos años, lo cual, a juicio del Ministerio de Hacienda, es una auténtica vergüenza pues tal cosa implica que en el CSIC hay un auténtico coladero y que se está incorporando nuevo personal "por la puerta falsa". La obsesión de Hacienda con este problema se explica por la regla que se aplica a toda la Administración del Estado y de las administraciones locales, de reducir al máximo la nueva contratación para conseguir cumplir con los objetivos de déficit público fijados, ya hace años, por Bruselas. Que en el CSIC hayan entrado más de 600 personas que han pasado por debajo del radar les parece intolerable. No se paran a pensar que en el período de tiempo que va de 2008 hasta nuestros días habrán entrado por la puerta falsa esos 600 y pico trabajadores, pero al mismo tiempo han salido unos 5.000 por la de delante y así de manera neta el organismo ha perdido más de 4.500 trabajadores o alrededor del 30% de la plantilla. No se paran a entender que lo que necesitaría el CSIC, adaptándose a la idiosincrasia de una institución de investigación moderna, es que a la gente que actualmente se contrata por obra y servicio con cada proyecto, y que tienen perfiles tan especializados que sólo hay una o dos personas que lo tengan en España - con lo que la recontratación recurrente está asegurada - se la debería de contratar con contratos indefinidos y el día que dejase de llegar financiación, si es que así fuera, se les hiciera un despido procedente por causas económicas y se les pagase la indemnización correspondiente. Pero dado que nadie quiere cambiar las obsoletas figuras administrativas que tanto han de valer para un oscuro negociado del Ministerio de Administraciones Públicas como para un centro de investigación, se intenta adaptar la realidad a unas fórmulas administrativas imposibles. De ahí las denuncias y las condenas recurrentes al CSIC.

Delante de esa cascada de denuncias (que, como digo, no es ni mucho menos el problema en una institución que en realidad está perdiendo personal), la reacción de la jerarquía administrativa española no es intentar ajustar los modos de contratación a la realidad; ¡qué va! En vez de eso, la reacción actual a este problema ha sido una resolución de la presidencia del CSIC, del 6 de abril de este año, según la cual se hace una clasificación de centros según su "litigiosidad" o proporción de personal que ha demandado al CSIC en los últimos 5 años, para después usar esa clasificación para ejecutar una serie de represalias: prohibición de nueva contratación a los centros o grupos más "litigosos", anulación de complementos de productividad de las plantillas afectas y exclusión de los centros en las ofertas anuales de empleo público. La motivación de tales medidas es que, al entender de la dirección del CSIC, la culpa de que la gente litigue recae sobre el investigador que utilizó el dinero de su proyecto o contrato con una empresa para contratar a un trabajador cualificado para aquel trabajo y que al final resultó que demandó al CSIC. Resulta infantilmente obvio que no es legítimo ni lógico echarle la culpa a un tercero de los actos que libremente puede ejecutar un trabajador en el ejercicio de la defensa de sus derechos, pero el mensaje que se pretende pasar es sencillo: en vuestra mano está evitar que esa gente pueda litigar. Y de alguna manera tienen razón: si yo no contrato a nadie más, a pesar de necesitar a alguien con tal perfil y tener el dinero para contratarlo, o bien si manipulo los procesos selectivos en los que participo para evitar que alguien encadene contratos, entonces los trabajadores no podrían reclamar. De otro modo, yo no veo cómo puedo evitar que los trabajadores se encuentren en ocasión de reclamar, y al final que demanden o no al CSIC es algo que responde a su libre albedrío y escapa a mi capacidad de influencia (en modo alguno se me ha planteado ir a casa de mi compañera y romperle las piernas, por ejemplo). Tal y como yo lo veo, la única forma en la que los investigadores del CSIC podríamos acceder a los deseos expresados por la Presidencia (y que creo emanados de Hacienda) es cometiendo ciertos actos ilegales, cosa que de acuerdo con el juramento que presté al asumir mi condición de funcionario no puedo hacer. De otro modo, me tengo que exponer a las represalias que la disposición del 6 de abril me promete, sin poder hacer nada para remediarlo, lo cual me parece manifiestamente injusto y por tanto nulo de pleno derecho. 

Me alejo de mi compañera mientras sigo pensando: ¿me afectará su reclamación cuando el próximo enero lance los contratos del personal que tienen que mantener nuestro centro de producción de datos? ¿Me prohibirá el CSIC contratar más gente? ¿O de manera más sibilina alargarán los procesos de contratación que inicie como represalia contra mi por mi incapacidad de impedir que un trabajador reclame sus derechos, y también para crear un período de no contratación en la gente que ahora trabaja para mi y que previsiblemente lo seguirá haciendo, justamente para intentar minar, en fraude de ley, los derechos de estos otros trabajadores? 

La situación del personal contratado en el CSIC es especialmente complicada, fundamentalmente por la política que está siguiendo la institución. Hace unas semanas una joven ingeniera que trabaja con nosotros consiguió un contrato Ramón y Cajal, un tipo de contrato para jóvenes investigadores muy ventajoso. El contrato garantiza 5 años para los investigadores que lo consiguen, financiados al 80% por el Ministerio de Economía (que es quien saca la convocatoria) y el 20% restante proviene de la institución de acogida. Aparte de las dificultades para conseguir ese 20% y los problemas que plantea en el CSIC, está la cuestión de qué pasa después de que se agote el Ramón y Cajal. Pasar positivamente la evaluación que lleva a la concesión de un Ramón y Cajal implica que el investigador tiene un nivel bastante elevado, y tras 5 años lo lógico es que la gente aspire a tener algo más estable (en el caso de mi compañera, ahora tiene 35 años; cuando acabe el contrato tendrá 40 y, lógicamente, no querrá verse como al principio). Muchas universidades tienen compromisos de estabilización con los Ramón y Cajal, de modo que cuando se acaba el período de 5 años hay una evaluación de la actividad desarrollada y si ésta es positiva el investigador accede a alguna fórmula de contratación estable. En el CSIC tal posibilidad está completamente ausente, y así, cuando los contratados Ramón y Cajal acaban, si no tienen la suerte de sacarse una plaza en el CSIC o en cualquier otra institución, se van a la calle o denuncian al CSIC (y siguen el penoso camino que describí más arriba, para acceder a un contrato de ayudante de laboratorio). En el caso de mi compañera la ingeniera, ella ha optado por ir a una universidad que le ha hecho una oferta muy buena; nosotros, por nuestra parte, perderemos una gran profesional y amiga, mientras se va deteriorando nuestra capacidad técnica y humana.

En algunas raras ocasiones los contratados precariamente consiguen sacarse las castañas del fuego ellos mismos y obtienen la financiación para su propia contratación; pero si no es a través de alguno de los conductos previstos por el CSIC se generan nuevos problemas. Hace unos meses, otro compañero y buen amigo mío consiguió un proyecto de los buenos, un proyecto del actual programa marco europeo para la investigación, Horizonte 2020. El proyecto de mi amigo es uno de los pocos proyectos coordinados que se han obtenido en nuestra área del CSIC, y además la financiación que corresponde a nuestro equipo es más que significativa: da para contratarle a él durante los cuatro años del proyecto y a dos personas más. Sin embargo, había un problema: mi amigo no tenía un contrato laboral indefinido con el CSIC en el momento que consiguió el proyecto, y eso es algo que no sólo no está previsto, sino que al parecer es impensable desde el punto de vista del CSIC. Resulta que, por la cuestión de las demandas laborales, para el CSIC es completamente fundamental que no se demuestre lo que es un hecho, y es que se contrata a gente recurrentemente para hacer las mismas tareas, y que en particular éstas muchas veces van más allá de lo que se espera de un ayudante de laboratorio. Así, tanto el investigador responsable de un contratado laboral como el propio trabajador han de firmar cada cuatro meses un documento en el que se explicitan las tareas, todas ellas contempladas en el proyecto que financia la contratación laboral, que la persona contratada ha desarrollado durante ese período; y el investigador responsable afirma que ni ha solicitado ni ha consentido que ésta haya realizado otras tareas (un documento, a fe mía, de poco valor jurídico, ya que tenemos que firmarlo obligatoriamente tanto el investigador responsable como el contratado). En el caso de mi amigo, conseguir el proyecto, en vez de ser una alegría (sobre todo teniendo en cuenta la cuantía económica del mismo, amén de la contribución al prestigio de la institución) se convirtió en un problema de difícil solución. En diversas ocasiones se le dijo, de forma no siempre todo lo considerada que hubiera sido aconsejable, que debía renunciar a ser el investigador responsable y que cualquier otro investigador de plantilla debía pasar a serlo, y que ya se vería si después se le contrataba o no. Como quiera que él no estuvo conforme con esas propuestas, se desencadenaron toda una serie de acciones que no detallaré aquí, pero que viví muy de cerca por la estrechez de mi relación con mi amigo, por participar en el equipo de investigación de su proyecto y por ser precisamente yo mismo el investigador responsable que lo había tenido contratado mientras cometía la ilegalidad de solicitar el proyecto (por cierto que para tranquilidad de mis superiores, puedo acreditar que mi amigo preparó el proyecto sacándose el tiempo fuera de la jornada laboral, y que llegó a preocuparme lo poco que durmió en las semanas previas a la entrega del proyecto). Al final, tras un largo tira y afloja al final se encontró una fórmula para que mi amigo pudiera ser el investigador principal del proyecto que había escrito y concebido él coordinando una decena de universidades y centros de investigación europeos, aunque el episodio ha servido para que el CSIC haya sacado una normativa anti casos como éste y que mi amigo esté en alguna lista negra en Madrid.


La preocupación por el futuro del personal laboral en el CSIC, y más en concreto lo que sucederá con mis próximas contrataciones, se añade a la pila de otras preocupaciones que arrastro como las cadenas de un fantasma desde hace meses. El grupo de investigación que heredé de mi jefe cuando éste se jubiló fue bien financiado durante años, pero en los últimos tiempos nuestra principal fuente de financiación española, el Plan Nacional de I+D+i, comenzó a menguar drásticamente. Es algo lógico, pues los recursos escasean en el Plan Nacional, se presentan muchos y muy buenos proyectos, y la financiación no alcanza para cubrir las necesidades de todos ellos, así que se tiene que repartir como buenamente se puede. Yo no me quejo por la financiación que hemos recibido, que es muy generosa dadas las circunstancias pero muy inferior a la solicitada, y con el PN no me llega para cubrir el mínimo de actividades que yo he decidido asumir. Así que no me ha quedado más remedio que liarme la manta a la cabeza y lanzarme a buscar financiación de fuentes diversas, públicas y privadas, y a recorrer media Europa en busca de oportunidades. Ahora viajo mucho más que antes y dedico una mayor parte de mi tiempo a la gestión y búsqueda de proyectos. Y con cierto éxito: este último año he conseguido ya participar en tres proyectos y contratos, además del del Plan Nacional, y la continuidad de mi grupo para los próximos dos años parece garantizada. No puedo parar, pues tengo que seguir buscando más y más para seguir indefinidamente, en una carrera sin fin. Al tiempo, el trabajo de los últimos años está dando sus frutos y por fin estamos mostrando el gran potencial de este grupo, llegando a donde nadie más que nosotros ha podido llegar (como por ejemplo recuperar salinidad superficial del océano desde satélite en áreas como el Mediterráneo, donde el diseño de las misiones no permitía esperar recuperar una señal coherente). El esfuerzo es grande y está mereciendo la pena, al menos desde una perspectiva bautomática, y mientras dure.

Pero una cosa es la situación de mi grupo de investigación, que de momento es saneada y tiene unas razonables perspectivas de futuro, y otra es la del centro donde trabajo, el Instituto de Ciencias del Mar. Las reposiciones por los errores de ejecución en los proyectos, reclamadas con tardanza y cierta mala fe, más los intereses de demora que nos ha aplicado el Ministerio de Hacienda, más cierto número de avatares que nos han costado bastante dinero, han hecho disminuir enormemente los activos de un centro que durante muchos años ha tenido un balance muy saneado. No sé ni puedo saber cuál es nuestra situación actual, pero resulta un mal indicio de por dónde van los tiros la medida extrema que tomó mi director hace unas semanas de poner todos los servicios del centro al ralentí, al menos hasta saber exactamente donde estamos. Mi impresión es que estamos tocando fondo en lo que se refiere a la capacidad de financiar nuestra infraestructura básica, y en los pasillos hay quien dice que no podremos pasar de septiembre. Yo no soy tan pesimista, pues siempre hay cierto margen para el ahorro y para estirar lo que quede, pero en todo caso lo que está claro es que nuestra situación no es tan boyante como lo fue y que probablemente nunca más lo vuelva a ser. Sé que nuestro nuevo escenario nos acerca al habitual de muchos otros centros del CSIC, donde se vive al día y hoy se capean los problemas de hoy y los de mañana mañana los veremos. Pero esta pérdida de recursos, combinada con los problemas de gasto y los de personal, conforman una tormenta perfecta que nos podría arrastrar al fondo cuando llegue la siguiente marejada.

Ahora mismo vamos a la deriva, intentando capear lo que podemos e intentando enderezar el rumbo con los recursos que vayamos consiguiendo, rezando para que la tempestad que ya se divisa en el horizonte internacional (crisis financiera, crisis bancaria, nuevos recortes en España) no nos acabe de hundir. Por mi parte, sé que tarde o temprano nos vamos a ir a pique, que forzosamente nos tenemos que ir a pique. Pero no por eso saltaré del barco un segundo antes de lo inevitable, y mientras me queden fuerzas intentaré ayudar tanto como pueda a enderezarlo. Porque quizá, si creemos que podemos conseguirlo, acaso sí lo consigamos. Y porque, en todo caso, rendirse no merece la pena, pero intentarlo sí.

Salu2,
AMT
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The Oil Crash llega a los siete millones de páginas vistas

1 Agost, 2016 - 08:34


Queridos lectores,

En la madrugada de hoy, 1 de agosto de 2016, este blog, The Oil Crash, ha llegado a los siete millones de páginas vistas, como muestra la captura de pantalla que abre este post (en este caso debo dar las gracias a Gimp por haber captado el momento mientras todos dormíamos). Cuando el blog llegó a los seis millones de páginas vistas comentábamos que se había observado una ligera desaceleración, pues la frecuencia de cada nuevo millón de visitas había pasado de los ocho a los nueve meses. Llegar a este nuevo millón ha vuelto a llevar nueve meses (más concretamente, nueve meses y seis días), y de nuevo con un ritmo de publicación más moderado que los primeros años (he publicado 51 posts desde el último millón). La tendencia, por tanto, apunta a un cierto estancamiento en la afluencia al blog, aunque en los últimos meses parecería estarse produciendo una cierta mejoría (que se manifiesta en un incremento de las páginas vistas, incluso en estas semanas estivales).

De acuerdo con Google Analytics, hasta el 31 de julio de 2016 han entrado en The Oil Crash 1.139.838 usuarios, mientras que cuando verificamos este número en el momento en que llegamos a seis millones de páginas vistas, el 25 de octubre de 2015, la cifra de usuarios únicos era de 1.011.709 (por cierto que si se fijan verán que, como siempre, la cantidad total de páginas vistas que registra Google Analytics es más abultada que la que registra el propio Blogger). 


Por tanto, en estos nueve meses 128.129 nuevos usuarios han entrado en esta página, y por tanto el lectorado sigue una tendencia creciente (aunque es conveniente no olvidar que algunos de estos usuarios vienen una vez y ya nunca más vuelven, y que algunos usuarios más antiguos han abandonado esta página). En el período del anterior millón se habían registrado 180.000 nuevos usuarios, con lo que queda claro que el crecimiento del lectorado ya no es tan intenso. Conforme con este dato, el porcentaje de usuarios recurrentes ha disminuido levemente.

Que un blog maduro (lo abrí hace ya seis años y medio), un blog que versa sobre un tema tan antipático como es la escasez de los recursos naturales y los problema de sostenibilidad de nuestra sociedad, un blog que encima aborda estos temas desde una perspectiva bastante técnica y a veces árida, pueda a pesar de todo eso continuar creciendo demuestra que el tema sigue teniendo interés. Ahora hace ya más de un año desde que el mundo probablemente llegó a su peak oil; ahora que sus efectos comenzarán a manifestarse es probable que el interés por todos estos temas experimente un rebrote. Es triste constatar que durante todos estos largos años, en los que desde esta bitácora y otras páginas que la precedieron se avisó del problema, no se haya hecho nada útil para paliar el grave problema que se viene. En todo caso, queridos lectores, permanezcan en sintonía, porque probablemente el impacto y presencia de este blog se van a ver incrementados durante los próximos meses.


Salu2,
AMT
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Reseña de "Economia per a un futur sostenible", de Vicent Cucarella

28 Juliol, 2016 - 11:27


Hace quizá un par de meses Vicent Cucarella me hizo llegar este librito a través de su editora, la Editorial Bromera.

Vicent Cucarella es profesor de economía, asociado a la Universidad de Valencia, y desde hace pocas semanas es el Síndico de Cuentas de la Comunidad Valenciana. El ascenso de Vicent a un cargo de tal responsabilidad es un signo de los progresivos cambios en la sensibilidad colectiva sobre los grandes retos que tiene la Humanidad, particularmente porque el libro que comentaré hoy es un ensayo sobre los fundamentos de la economía, sobre los problemas de sostenibilidad que generan los errores de concepto de las corrientes clásicas de pensamiento clásico, y sobre el decrecimiento como fenómeno inevitable pero al tiempo una oportunidad.

De pequeño formato y letra muy legible, y con un estilo muy ligero y didáctico, las poco más de 200 páginas del libro pueden ser devoradas, y con gran provecho, en una tarde de verano. El objetivo más o menos declarado del libro es impartir un pequeño curso sobre fundamentos de economía, teniendo en cuento aspectos que sabemos que son cada vez más importante pero que son desdeñados por las corrientes actualmente dominantes en las escuelas de economía: el agotamiento de los recursos, el límite de biocapacidad de la biosfera, los riesgos ambientales, la amenaza de la pérdida de biodiversidad... Todo ello entra de manera muy natural en un discurso que comienza con los conceptos básicos y tradicionales de la economía y que evoluciona de manera muy lógica, muy consecuente, a considerar estos aspectos.

Para hacer el libro más digerible para el lector más joven y menos proclive al estudio, el ensayo se estructura como una serie de conversaciones de un joven estudiante de bachillerato con una profesora de economía, amiga de su familia, y ocasionalmente con su marido (el cual es oportunamente físico de  profesión, lo cual permite convenientemente introducir el punto de vista de las ciencias naturales en el punto central de la discusión). El lector puede identificarse con el joven estudiante, lego en todas esas materias pero lleno de sana curiosidad y entusiasmo juvenil;  y la estructura del libro como una sucesión de conversaciones (un poco inverosímil, pero recurso aceptable para la presentación gradual de los conceptos requeridos), con el hilo conductor de situaciones cotidianas y el subrelato del día a día de nuestro estudiante en vacaciones de verano, ayuda a esponjar el texto y a hacerlo muy ameno y cómodo de leer.

La manera de introducir los conceptos es muy sencilla, sin entrar en formulismos y evitando la proliferación de jerga, con tan sólo un puñado de términos clave introducidos a lo largo de todo el texto. Contribuye mucho a la legibilidad del texto que cada concepto estándar que es introducido se marca en negrita; y para acabar de ayudar al lector profano que quiere consolidar sus ideas, en cada instancia ulterior o posterior en la cual se menciona un determinado concepto se recuerda en qué página fue definido. En todo caso, la mayoría de los conceptos son muy básicos y toda la gente de cierta edad ya los ha oído más de una vez en su vida, con lo que el libro también contribuye a clarificar algunas confusiones comunes, al explicar qué es cada cosa de manera sintética, con la ayuda de ejemplos simples y cotidianos, y en lenguaje muy llano.

El libro, escrito en valenciano, es realmente una pequeña joya que merece ser regalado a ese pariente que demuestra un poco de interés sobre estos temas pero que nunca se tragaría un solo post de este blog. Sería muy interesante verlo traducido a otros idiomas.

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El temor al colapso

20 Juliol, 2016 - 12:46


Queridos lectores,

Parafraseando a Karl Marx, se podría decir que un fantasma recorre Europa estos días, aunque en puridad no es sólo Europa lo que está siendo recorrida por un espectro desasosegante que hace que se le erice el vello a más de uno, a veces sin saber muy bien el por qué. Desde los atentados en París en noviembre pasado Europa ha vivido en un estado de excepción más o menos permanente (yo estuve en Bruselas dos semanas después de la tragedia del Bataclan y era bastante impresionante ver cómo el ejército había tomado las calles). A pesar de la creciente represión policial en casa y el (presumido) incremento de la actividad bélica fuera (en Siria, pero no sólo en Siria), el goteo de atentados en suelo europeo no cesa; en los últimos meses los dos más importantes han sido el ataque del aeropuerto de Bruselas en marzo y el masivo y brutal atropellamiento de hace unos días en Niza. Estos atentados masivos son acompañados por otros menos masivos (como el acuchillamiento de varias personas en Grafing el pasado mes de mayo o en Wüzburg hace unos días, ambos en Alemania, o en Garde-Colombe en Francia) pero no por ello menos inquietantes porque dan a entender que hay mucha gente capaz y deseosa de matar. Con todo, lo más terrible de estos atentados es la insólita pero unánime certeza del ciudadano de a pie de que por fuerza han de venir más; de que lo que ha pasado es sólo el preámbulo de otros eventos similares o incluso más terribles por venir. De ahí ese desasosiego compartido, ese escalofrío que recorre la espalda y pasa de ciudadano en ciudadano, como el espectro que mencionábamos: hay una cierta conciencia y un insensible consenso en que de alguna manera estos eventos terribles no sólo han venido para quedarse, sino que todos comenzamos a temer que pueden hacerse más frecuentes en un futuro próximo.

Sería muy fácil atribuir ese malestar, esa incertidumbre espantosa de no saber si la próxima vez que algo reviente afectará a los más allegados, a la guerra que de manera más o menos declarada Occidente parece estar librando contra el Estado Islámico, ejemplificada (aunque no sea su único frente) en la denominada guerra de Siria. Ya hemos comentado que la aventura del Califato Islámico en la tierra de nadie entre Siria e Irak podría terminar rápidamente si realmente hubiera voluntad de hacerlo. Al fin y al cabo, ISIS financia los enormes costes de su guerra convencional en la parte noroccidental del Creciente Fértil con la venta del petróleo y la compra de armas, el comercio de los cuales se hace mayoritariamente gracias a una quilométrica columna de camiones que pasa a través de un paso fronterizo con Turquía. Esa línea de aprovisionamiento sería presa fácil de los países que dicen combatir a ISIS si realmente quisieran acabar con el Estado Islámico (recuerden cómo acabó un caza ruso que osó atacar esa columna). La triste realidad es que la guerra de Siria sirve para darle cuerpo a algo más complicado que se está fraguando en Occidente, una suerte de guerra civil difusa en el que los contendientes aún no se han identificado plenamente a sí mismos. Resulta, una vez más, un espectáculo grotesco ver que como respuesta a la masacre que un ciudadano francés ha perpetrado con algo tan prosaico como es un camión, matando a más de ochenta compatriotas, una de las respuestas que ha dado el gobierno galo sea anunciar un recrudecimiento de su actividad bélica en Siria. Y también significativo el multitudinario abucheo al primer ministro francés Manuel Valls, odiado por la reforma laboral impuesta a golpe de decreto en el parlamento y de porra en la calle, durante el minuto de silencio en honor de las víctimas.

No nos gusta aceptarlo, pero lo cierto es que, en el momento en que las potencias decidan poner punto final a la farsa de la guerra en Siria, el peligro de un atentado de proximidad, perpetrado por el vecino con el que cruzas por la calle o incluso en el descansillo, no se habrá terminado; al contrario, todos somos conscientes de que el hundimiento final del Califato catapultará a tantos desesperados, incapaces de aceptar la desaparición de su última esperanza de una vindicación, de una mejora de su vida, de una salida a su malestar y a su exclusión social. Queremos creer que el problema proviene, total o mayoritariamente, de una "radicalización islámica", y pasamos de puntillas sobre el trasfondo de exclusión social de los asesinos, como si ésa fuese una condición aprovechada por los integristas y no la razón principal de los problemas.

Ese discurso banalizante del integrismo islámico ha querido también utilizarse para explicar el incremento de tiroteos y altercados en los EE.UU. durante el último año, pero los últimos eventos en ese país cuadran mal con ese patrón. En realidad lo que vemos es esa clase media norteamericana que naufraga en sus microeconomías del día a día, en medio de tanta fanfarria de estadísticas infladas que aseguran que la macroeconomía del gigante americano avanza viento en popa. Esa clase media que está harta de la marginación y de la indisimulada coerción policial constante, sobre todo sobre la población excluida y a excluir. Es esa misma clase media con un roto sueño americano la que apuesta por una ruptura con todo, percibiendo que ya poco tienen que perder, y que auparon a Donald Trump a la candidatura del Partido Republicano y que podrían acabar dándole la presidencia de su país. Es ese mismo temor creciente de la clase media británica el que ha propiciado el resultado del referéndum en el Reino Unido, desfavorable a la permanencia de ese país en la Unión Europea. Es ese malestar que va avanzando por toda Europa, a veces apoyándose en el chivo expiatorio de la inmigración y la xenofobia, pero que no es más que las plasmación del miedo de la clase media a su hundimiento. En los extremos norte y sur de la parte oriental del Viejo Continente encontramos ese mismo fenómeno, en sus dos extremos, también, sociales. 

En el norte encontramos un país hacia donde nadie mira ahora mismo, pero que está atravesando una situación económica y hasta política cada vez más delicada: Noruega. El declive progresivo de la producción de petróleo noruego (que comenzó con el cambio de siglo), unido a los bajos precios actuales de esta materia prima han causado un gran quebranto no sólo en las cuentas de la principal empresa petrolera noruega, Statoil, sino en las arcas de ese Estado. La gran incertidumbre sobre los precios futuros del petróleo (a corto plazo, por la concurrencia de factores que lo empujan en direcciones contradictorias; a más largo plazo, por la inevitable volatilidad que caracterizará el precio del petróleo en los próximos años) están sentando las bases para que un populismo de nuevo cuño se asiente en Noruega con la promesa de devolver a sus clases medias el relumbrón de décadas pasadas que ya no ha de volver por razones prosaicas, pura geología y termodinámica. Noruega, país tan alabado y admirado por sus políticas sociales, no parece que pueda escapar de la bancarrota petrolífera que atenaza a cualquier otro país productor.

En el extremo opuesto del mapa nos encontramos con Turquía, país que hace pocos días sufrió un frustrado intento de golpe de Estado. Deberíamos decir "afortunadamente frustrado", pero prácticamente sin solución de continuidad la prensa de esta parte del mundo se ha lanzado a denunciar las represalias que el presidente Erdogan (otrora denominado "islamista moderado") ha tomado para depurar responsabilidades y, ciertamente en realidad, avanzar hacia un Estado de corte cada vez más autoritario que parece desear. No es ese creciente autoritarismo turco algo nocionalmente muy diferente de lo que está pasando en el resto de Europa; es simplemente que el presidente turco es menos sofisticado que sus homólogos de este lado del Bósforo y juega sus cartas más abiertamente. En particular, el presidente Erdogan ha dejado claro que su prioridad ya no es el ingreso en la UE desde el momento que está considerando reinstaurar la pena de muerte (este gesto no es inocente: él es perfectamente consciente de que la UE nunca aceptaría el ingreso de un país que ejecuta a sus presos, y Europa debería tomar buena nota de la previsible reconfiguración de uno de los frentes de la guerra que se libra en el Próximo Oriente). Pero volviendo al fracaso del golpe de estado, ha sido el pueblo turco el que mayoritariamente lo ha abortado, saliendo a la calle y pagando con ello su tributo de vidas inocentes. Esos jóvenes turcos, que mayoritariamente sueñan con vivir una vida como les venden las televisiones que es el paraíso occidental, han salido a defender a su presidente islamista y con derivas autoritarias y posiblemente megalomaníacas frente a unos militares que históricamente se han considerado a sí mismos garantes del carácter laico del Estado turco y del espíritu modernizador del padre de la patria, Mustafá Kemal Ataturk. Si masivamente los turcos no han permitido al ejército deponer a Erdogan, pagando para ello incluso con sus vidas, es porque perciben que volver a lo de siempre, al BAU, no es garantía más que de continuar con el declive social,


Por tanto, el trasfondo verdadero y el hilo conductor de lo que está pasando, en Europa y en Occidente, es el creciente miedo de la clase media ante el colapso que viene; es la reacción a la congoja que siente al oír los chasquidos y crujidos de un andamio social cada vez más frágil. Los atentados, las revueltas, las manifestaciones, la defensa a muerte de un protodictador, son los golpes a tontas y a ciegas de los desesperados que no se resignan a caer en la Gran Exclusión y que las más de las veces sólo aciertan a golpear a los cercanos, a los que si aún no están excluidos podrían estarlo en no tantos años. Una parte nada despreciable de la población nota hace tiempo que está cayendo, sin que nadie sepa o pueda parar su caída, y en su angustia actúan con histeria ciega, como la persona que ahogándose en el mar puede acabar ahogando a su rescatador.

No está de más repetirlo aquí, una vez más: la producción de petróleo crudo llegó a su máximo en 2005, y contando con los hidrocarburos líquidos con los que hemos mediocremente intentado compensar esta caída parece haber llegado a su máximo definitivo en 2015. El carbón y el uranio parecen estar en una situación similar, y no falta mucho para que lo mismo le ocurra al gas natural. Aún cuando el suministro de energía es y seguirá siendo por muchos años grandioso, ya no va a crecer más, sino que va ir menguando progresivamente. Y eso no permite seguir creciendo y eso, en nuestro sistema económico que nuestros zelotes y nuestros expertos se niegan a cuestionar, nos lleva a una crisis económica que no acabará nunca. De estas nociones, básicas y un tanto abstractas, se derivan ésas otras, mucho más concretas y dolorosas. ¿No lo ven? ¿No entienden qué está pasando? Son seres humanos que sufren y que arrebatados por su rabia golpean contra otros que son sus semejantes. Esto es el colapso, esto es el hundimiento; un proceso de velocidad insensible pero con efectos dolorosos, que deja por rastro humanos hechos jirones.


En realidad, quienes más miedo tienen al colapso son aquellos que niegan que éste sea posible y miran para otro lado cuando los diversos problemas y disfunciones se acumulan, y acusan a los que todo esto denunciamos de pesimistas y apocalípticos, de morbosamente adictos a la catástrofe mil veces anunciada y nunca cumplida. Está claro que regodearse morbosamente en los problemas es malsano, pero no lo es menos (y es más infantil) apartar la mirada cuando lo que tenemos por delante exige una respuesta meditada y adulta. Lo que se necesita es encarar la verdad, sin aspavientos pero sin remilgos. Nada está escrito y nada es necesario (particularmente, el desastre no lo es), pero no podemos esperar que si cerramos los ojos y nos tapamos los oídos gritando "no lo oigo, no lo veo" las cosas negativas vayan a desaparecer como por ensalmo. Más que nada porque lo que es más probable que desaparezca son nuestras seguridades.


Salu2,
AMT
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Cuatro clavos

13 Juliol, 2016 - 11:08


Queridos lectores,


Estos días hay un tema que resulta recurrente en las conversaciones que tengo con diversos amigos y conocidos: cuál será, previsiblemente, la evolución económica de España durante los próximos meses. A pesar del tono optimista que se intenta dar desde la mayoría de los medios de comunicación, es evidente que hay ciertas tensiones económicas de importancia ahora mismo, y así un día en una cadena nacional de televisión nos pueden decir que el FMI no descarta que volvamos a entrar en recesión, y al día siguiente, el mismo medio y el mismo presentador nos puede decir, sin despeinarse, que se espera que en España el PIB crezca un 3% este año y cantidades similares en los próximos años. 

La realidad es que en este momento hay no pocos riesgos económicos para España, la mayoría de los cuales comparte con otras economías occidentales pues son de alcance global. Lo más preocupante de los riesgos es su alcance y profundidad, puesto que todos ellos son el resultado de una degradación progresiva de las bases de la economía mundial, a medida que el capitalismo va inexorablemente perdiendo su viabilidad. No es sólo es que estemos explorando nuevos territorios de esta crisis que no acabará nunca, sino que los procesos que ahora comienzan sólo se detendrán para ser sustituidos por otros peores.

Pero analicemos cuáles son estos problemas que se divisan en el horizonte económico español.


  1. Impacto del Brexit. Aparentemente las clases dirigentes del Reino Unido (y también las europeas) han interiorizado que la salida del Reino Unido de la Unión Europea es un proceso irreversible. Para pesar de todos los que abogan por la repetición de un referéndum cuyo resultado creen poder revertir, lo cierto es que volver a celebrar el referéndum seguramente exacerbaría los ánimos e incrementaría el rechazo a la UE. El proceso de salida, por tanto, parece irreversible. Aunque a muchos efectos prácticos el Reino Unido no abandonará la UE (puesto que el Reino Unido firmará multitud de acuerdos comerciales para preservar un cierta status comercial con la UE), lo cierto es que el Reino Unido recuperará la plena soberanía en cuestiones económicas, fiscales y de circulación de personas. Con el Reino Unido fuera de Europa, existe el riesgo de que el país se decante claramente por ser un paraíso fiscal, como ya apuntábamos antes del referéndum, lo cual parece confirmarse con el reciente anuncio de la reducción de la fiscalidad a las empresas radicadas en las islas. No es sólo esta competencia desleal con Europa casi desde su corazón (que, no nos engañemos, ya se producía en parte con el régimen especial que se le aplicaba a la City londinense) la que va a complicarle la vida a España. En el corto plazo, la salida del Reino Unido de la UE implica que España pasa de ser un receptor neto del presupuesto europeo a ser un contribuyente neto, lo cual ampliará la lista del "debe" español en un momento en que se le está aplicando un expediente por déficit excesivo. Pero es que además los mercados financieros están castigando más en estos días a las economías periféricas del euro que al propio Reino Unido, en una demostración de que el gran capital ve más viable un Reino Unido fuera de la UE que una España o una Italia sufriendo por mantenerse dentro de ella. Justamente, con las otras dificultades crecientes, el peligro de un contagio de los abandonos de la UE, sobre todo por parte de economías más competitivas que la española, aumentaría la presión negativa sobre España. 
  2. Deutsche Bank: La evolución del principal banco de Alemania durante los últimos meses ha sido ciertamente traumática; en más de una ocasión se ha comparado la evolución del precio de sus acciones al de Lehman Brothers en los meses previos a su quiebra. Aparte de la mayor o menor arbitrariedad de esta comparación, lo cierto es que DB encadena unos meses muy aciagos con multitud de noticias muy negativas. El secreto a voces de DB es su exposición a derivados financieros dudosísimos, por valor, dicen algunos, de unos 60 billones de euros (para que se hagan una idea, eso es más de 20 veces el PIB anual de Alemania). Si los alemanes se aplicaran a sí mismos el criterio que hasta ahora ha primado en la Unión Europea con los problemas de los sistemas bancarios de Grecia, Italia, Irlanda o España, según el cual cada estado ha de rescatar sus bancos, las compensaciones del Tratado de Versalles iban a parecer una broma de colegiala. Resulta obvio que si el DB llega en algún momento a quebrar, una parte importante de su deuda quedará impagada (con repercusiones a escala global), mientras que el resto de la deuda sería repartida por toda la zona euro y posiblemente por la UE (de nuevo, la salida del Reino Unido parece muy oportuna, y la tentación de nuevas salidas sería aún mayor). Curiosamente, la prensa especializada se centra estos días en los  problemas (comparativamente bastante menores) de los bancos italianos, supongo que porque es un problema más tratable que el del primer banco alemán. ¿Y qué pasa con los bancos españoles? La banca española también es señalada en algunos momentos, ciertamente no con la misma insistencia que la italiana aunque han circulado algunas noticias bastante negativas (por ejemplo, las referentes a la ampliación de capital del Banco Popular). De cómo se afronten, sobre todo desde el punto de la equidad, la crisis del DB por un lado y las crisis bancarias periféricas por el otro depende algo tan crucial como la afección o desafección de los ciudadanos de  Grecia, Italia, España o Portugal al proyecto europeo.
  3.  La desinversión petrolífera: De este problema  ya hemos hablado en repetidas ocasiones en este blog (por ejemplo, en el post "Pasándose de frenada"). Hay un problema muy serio con la desinversión de las empresas dedicadas a la explotación de petróleo. Estas compañías que, no lo olvidemos, perdían dinero a espuertas antes incluso de que el precio del petróleo cayera, no podían continuar invirtiendo como solían y de hecho están contrayendo sus inversiones de manera brutal (un 20% de 2014 a 2015, y se espera que más de un 25% este año con respecto al 2015). Conviene no olvidar que durante los últimos 30 años la inversión global en exploración y desarrollo de nuevos pozos de petróleo y gas se había multiplicado, en términos reales, casi por 10, como muestra la siguiente gráfica:En la misma gráfica se ve que desde 2005 las ganancias en la producción de petróleo han sido bastante marginales y sólo rebrotaron un poco a partir de 2011 gracias al petróleo ligero de roca compacta (LTO) que se ha explotado en EE.UU. con la técnica del fracking. Justamente, el mayor peso en la nueva producción de esos hidrocarburos de baja calidad y alto coste es lo que estaba arruinando a las compañías, aún cuando el precio del barril de petróleo se situaba en los 100$. Con el precio actual en casi la mitad, muchas compañías están quebrando y las que sobreviven están paralizando drásticamente sus actividades de búsqueda y desarrollo de nuevos yacimientos. La desinversión ha sido tan fuerte que ya se da por descontado un retroceso de la producción de petróleo en varios millones de barriles de petróleo diarios durante 2016 y 2017, simplemente teniendo en cuenta el tiempo que se tarda en poner en marcha un yacimiento. En este contexto, en tanto que la demanda, aunque estancada, se mantenga, es seguro que el precio del petróleo va a subir como un cohete en algún momento de los próximos meses. Cuando eso suceda, el precio será demasiado alto como para que la economía general lo pueda tolerar demasiado tiempo, y eso generará nueva recesión y precios de nuevo bajos, para mayor desgracia de las compañías petrolíferas: es la maldición de la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tantas veces ya hemos comentado. El futuro corresponde a un precio del petróleo volátil, que nunca estará a un nivel satisfactorio al mismo tiempo para productores y consumidores. Lo único que puede evitar ese repunte y posterior caída de los precios del petróleo es que se desencadene una nueva oleada recesiva global por los dos motivos enumerados más arriba, lo cual lo único para lo que serviría es para agudizar la agonía de las compañías productoras de petróleo y que el retroceso de la producción fuese aún más agudo. En suma, que podría postergar el latigazo de precios durante unos meses, so pena de hacerlo más grave. De todos, éste es el riesgo que me parece mayor, pues atenta contra las bases físicas de nuestro sistema económico y acelera la velocidad de nuestro declive energético, el cual puede arrastrar consigo el derrumbe de muchos estados y llevarnos a un punto desde el cual hacer las transformaciones necesarias sea mucho más difícil.
  4. Los problemas de España: Los lectores españoles han oído hablar mucho estos días de las penalizaciones que la UE está estudiando imponer a España por causa de su déficit excesivo en 2015. A parte de la multa que finalmente se pueda imponer a España (de hasta 2.000 millones de euros), se tiene que recordar que España tiene que acometer unos recortes para ajustar su déficit a lo exigido de por lo menos 10.000 millones de euros. Lo cual quiere decir que el próximo Gobierno de España tendrá que acometer toda una nueva serie de recortes en las partidas de su presupuesto y previsiblemente la mayor parte del peso de estos recortes recaerá sobre las partidas sociales. Esto acrecentará el malestar social en España, ahora más latente pero siempre presente. Con el resto de problemas enumerados más arriba, parece claro que España se va a montar en una montaña rusa económica de la cual convendría prevenir a la población para evitar falsas esperanzas que no se van a cumplir. Esto es particularmente importante para el gobernante Partido Popular, que previsiblemente seguirá en el poder después del resultado de las últimas elecciones en las que mejoró su apoyo electoral. Si ahora viene una nueva marejada económica, el PP puede ver deteriorarse a ojos vista su soporte social y encontrarse dentro de cuatro años (o antes) en una situación que hoy en día parece impensable. Desgraciadamente, la estrategia más probable que se va a seguir es la de la huida hacia adelante, confiando en que los problemas se habrán solucionado y olvidado para cuando toque convocar nuevas elecciones. En el contexto actual, tal estrategia no sólo parece desacertada, sino que puede precipitar a España en brazos de un caudillo populista que pudiera emerger en este tiempo y que supiera canalizar el descontento popular, al estilo de lo que ha hecho el Frente Nacional en Francia o el UKIP en el Reino Unido.

De todos estos problemas, como digo, el más grave en el medio y largo plazo es el de la producción de petróleo en descenso por la falta de inversión. Es muy importante que los analistas y los autoproclamados expertos dejen de mirar el dedo del precio y miren la Luna de la producción. El precio puede mantenerse bajo aún durante un tiempo, lo cual sería síntoma de una demanda estancada o en leve retroceso, mientras que la producción va cayendo y probablemente lo haga de manera irreversible. Contrariamente a lo que suelen afirmar muchos "expertos", cuando la producción de una materia prima sin sustitutos conocidos y con una demanda bastante inelástica comienza a escasear, el precio no se mantiene continuamente alto sino que va haciendo picos no muy prolongados de precios muy altos, seguidos por amplios valles de precios bajos. Desde hace 6 años hemos explicado este fenómeno en este blog, y es parte de la espiral de destrucción de oferta-destrucción de demanda que antes comentaba. Este problema puede acelerar el declive energético de nuestra civilización, lo cual quiere decir el declive y eventual derrumbe de la misma. Nada está escrito en piedra y nada nos impide reaccionar, antes de que la bancarrota petrolífera arrase a los productores, antes de que los efectos nolineales nos lleven donde no queremos ni tenemos por qué ir. Pero para eso hay que superar la teoría económica clásica y empezar a reaccionar: hay alternativas y hay medios para evitar lo peor. Lo único que nos falta hoy en día es comprender el problema y, más importante, tener la voluntad de querer cambiar las cosas.
 


Salu2,
AMT
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Diálogos con Pedro: Los Tres Reinos

29 Juny, 2016 - 21:27


Cuando la Mareth entró en la sala, vió a Pedro mirando por el gran ventanal. Al estar la casa de sus padres situada en lo alto de una colina, Pedro tenía el privilegio de una vista magnífica de toda la ciudad, y particularmente del puerto, que era hacia donde miraba el muchacho.
 
María no dijo nada, y sin dejar de caminar pero sin apresurarse se le acercó con movimientos suaves, hasta quedarse justo un paso por detrás de Pedro. Él no la había oído acercarse, pero en ese momento sintió su sutil fragancia. Pedro no sabía qué tipo de colonia o perfume usaba ella, pero lo que sí tenía claro es que era un reflejo de su personalidad: distinguida sin ser frívola, femenina sin ser provocativa, y por encima de todo con esa aura de serenidad que sólo una madre puede transmitir a su hijo.

Al ser más alta que el muchacho pudo distinguir hacia dónde miraba éste por encima de su hombro.

- El barco de los migrantes... - dijo ella - ¿te preocupan los migrantes, Pedro?

Lo dijo así, sin decir antes "Buenos días" o "Ha comenzado la sesión educacional". María era diferente a las otras Mareths que había tenido Pedro; se saltaba lo justo las formalidades sin dejar un momento de enseñarle. De hecho, aprovechaba cualquier resquicio de distracción o de conversación casual para seguir enseñándole, como si el único propósito que ella tenía era educarle cada minuto de cada sesión educacional. Lo cual la honraba, pues justamente para eso la pagaban generosamente.

Él se mantuvo aún unos segundos girado hacia el ventanal, tanto tiempo como su orgullo de muchacho que aún no ha entrado en la edad adulta pero que ve ya su umbral cercano le permitió. Quería demostrarle que él podía sostenerle un cara a cara, y aún más. Le gustaba sentir su presencia tan cercana y sabía que cuando él se volviese ella se situaría a una distancia más apropiada para una Mareth respecto a su alumno y más lejana de lo que a un muchacho que comienza a creerse un hombre le gustaría. Al final Pedro se giró antes de sobrepasar el límite de segundos que separaban la ensoñación de la insolencia. Mientras se giraba tuvo en todo momento la sensación de que ella seguía allí, a un paso de él, que podría mirarle a los ojos a un par de palmos de distancia, pero cuando se volvió completamente tuvo la decepción de comprobar que ella ya se había sentado delante de la amplia mesa de trabajo y sacado su material. Lo cierto es que justo después de hacer su observación ella se había ido a la mesa, preparando sus cosas sin hacer ningún ruido, de modo que el muchacho vivió durante unos segundos en la ficción de que aquella Mareth a la cual admiraba por razones que iban más allá de su erudición estaba aún tan cerca de él, pobre muchacho ignorante que iniciaba su camino en la vida.

Ella le estaba mirando a los ojos y por su media sonrisa divertida parecía estar adivinándole los pensamientos, lo cual azoró aún más al pobre muchacho, que corrió torpemente a ocupar su lugar en la mesa. Para tratar de desviar la atención, él siguió el hilo que ella había iniciado, como si fuera eso lo que había ocupado sus pensamientos en los últimos segundos.

- Sí, mi Mareth - dijo él, recuperando el tratamiento formal que justamente había pedido abandonar al final de la primera sesión; y corrigiéndose de manera un poco forzada añadió: - Sí, María - mientras lo dijo no pudo evitar sonrojarse; se sentía torpe y para tratar de disimular enlazó las siguientes palabras demasiado rápidamente, casi sin vocalizar: - No tenemos suficientes alimentos ni ropa ni trabajo para tanta gente; si continúan llegando pronto no nos quedará para los de aquí.

Ella le miró aún con la expresión divertida unos instantes. Podía haberle mortificado por su torpeza social o argumental, o por ambas a la vez, pero su cambio de expresión, a una más seria pero afable, hizo comprender a Pedro que no se iba a burlar de él, ni tan siquiera con una ligera puya. De hecho, el tono cálido de la voz de María tuvo un efecto balsámico sobre la angustia y apresuramiento de Pedro, y le ayudó a recuperar el hilo de sus pensamientos, volviendo a su enseñanza. Realmente las sesiones educacionales de aquella Mareth valían lo que por ellas se pagaba.

- ¿Realmente crees que esta gente nos va a quitar lo que tenemos, Pedro? - dijo María - Mejor, dicho de otro modo: ¿crees que vienen con esa intención?

El chico se quedó pensativo un momento y dijo:

- No, claro que no; no vienen a quitarnos lo que tenemos, sino a buscar para ellos mismos. Pero es que no hay para todos y si les dejamos entrar...

- ... tendremos que repartir lo que tenemos y tocaremos a menos - completó ella la frase -  ¿es eso lo que te preocupa?

- Sí - dijo él, con un tono ligeramente arrogante, como quien constata una obviedad.

- Y te quedarías sin esta casa tan bonita en lo alto de esta colina - dijo María.

La observación de ella le hizo sentirse egoísta y miserable. Antes de que pudiera replicar, ella continuó:

- ¿Y si hubiera para todos, Pedro? ¿Y si las cosas se repartieran de tal manera que nunca hubiera que elegir entre cubrir las necesidades de todo el mundo aunque eso nos lleve a todos a la pobreza, o permitir que algunos caigan en la absoluta miseria para que otros puedan medrar?

- Eso que dices, María, estaría muy bien pero no es posible; es un sueño, una utopía. En el mundo real ha de haber ricos y pobres, no se puede evitar.

- En realidad, Pedro, es justamente lo contrario - dijo ella, y prosiguió - sólo mediante la justicia social se puede construir una sociedad no sólo justa sino perdurable. Y al revés: sin justicia social, sin un mínimo de redistribución, las sociedades tienden a la decadencia y eventualmente al colapso.

Él se quedó callado unos segundos, analizando lo que ella decía, y le devolvió una respuesta más matizada:

- Quizá tengas razón, si estamos hablando de aquí, de la isla; quizá aquí tiene que haber cierta equidad para evitar que haya malestar y revueltas, como las que me explica mi padre de cuando él era niño. Pero si empieza a venir gente a la isla, buscando vivir tan bien como nosotros, acabarán por hacer imposible mantener esa "redistribución de rentas", como dice el libro que me diste, y al final todos acabaremos hundidos en la pobreza.

- Y por eso la equidad no se ha de practicar sólo en la isla, sino en todas partes, y aún más: los intercambios de la isla con el resto del mundo tienen que ser equitativos. Si no es así, al final todos pereceremos, al final todos colapsaremos.

Él la miró con una sonrisa sarcástica, y le dijo:

- María, todo el mundo se mueve por su propio interés; eso es algo lógico y no es malo en sí. Lo que tú pretendes es un imposible.


Ella sacudió levemente la cabeza, y después inspiró un poco más profundamente, lo que Pedro había aprendido que quería decir que venía una clase magistral, seguramente bajo la forma de un relato o cuento. Y así fue.

- Hace muchos años el mundo era muy diferente. Quizá no era este mundo, ni tan siquiera. Había en aquel mundo un único continente, que era toda la tierra emergida que existía en aquel lugar. Este continente estaba dividido en tres reinos contiguos. El más pequeño y menos poblado era el Reino Naranja. El Reino Naranja era el más poderoso, y sus gentes disfrutaban de un nivel de vida envidiable. En aquel reino nadie trabajaba la tierra, y pocos se dedicaban a la industria, siempre de la más alta tecnología. La mayoría de la gente de aquel reino, los Naranjas, se dedicaba a los servicios de todo tipo, incluyendo los financieros. El Reino Azul era más grande y más populoso que el Reino Naranja. El nivel de vida de los Azules era más bajo, bastante más bajo que el de los Naranjas, pero los Azules eran felices y se conformaban con lo que tenían. La mayoría de los azules trabajan en la potente industria local, aunque había algunos servicios y algo de agricultura. Por último, el mayor de los reinos, tanto en extensión como en población, era el Reino Rojo. El nivel de vida de los Rojos era mucho más bajo que el de los Azules, lo cual quería decir que era incomparablemente más bajo que el de los Naranjas, pero los Rojos vivían en paz y conformes con lo que tenían. La mayor parte de los Rojos trabajaban en la agricultura y exportaban alimentos a los Azules y sobre todo a los Naranjas, y tenían también algo de industria pesada y mucha industria extractiva, pues el Reino Rojo era muy rico en recursos naturales.

Pedro se sonrió, intuyendo por dónde quería ir su Mareth, pero no dijo nada y dejó que ella prosiguiera su explicación.

- Los Tres Reinos intercambiaban sus productos libremente: el Reino Rojo exportaba materias primas y alimentos a los otros dos, el Reino Azul exportaba maquinaria pesada al Reino Rojo y maquinaria ligera al Reino Naranja, y el Reino Naranja daba servicios a los otros dos y organizaba sus finanzas. Una particularidad de los intercambios comerciales entre los tres reinos es que siempre se buscaba el equilibrio comercial. De ese modo, el valor monetario en moneda naranja de las exportaciones e importaciones naranjas debía ser siempre igual, y así mismo para los otros reinos. Así fue durante siglos y los Reinos vivieron en calma y en equilibrio durante ese tiempo.


- Es un sistema de intercambio bastante extraño - dijo el muchacho.

- ¿Por qué dices eso, Pedro? - dijo la Mareth. 

- Yo puedo querer cosas que me hacen falta aunque no tenga mercancías por un valor suficiente para compensar su compra. Además, los productos de unos y otros no tienen un valor comparable y eso hace difícil que se puedan equiparar  - y al ver la mirada inquisitiva de María, añadió - Por ejemplo, no puedes comparar, los productos de huerta rojos con un tractor azul, y no digamos ya con un ordenador naranja.

- Obviamente, dependerá de la cantidad, ¿no crees, Pedro? Es decir: quizá no puedas intercambiar un pepino con un tractor, pero posiblemente sí con cien toneladas de pepino.

- Cierto - repuso Pedro - pero por eso hay que darle un valor objetivo a los intercambios; por ejemplo, decir que un tractor vale lo que cien toneladas de pepinos. A fin de cuentas construir un tractor requiere mucho trabajo especializado y mucho conocimiento, por no hablar de la inversión que se necesita hacer.

- ¿Y cómo se fijaría el valor que dices que es objetivo para las mercancías? - le preguntó María.

- En función de la utilidad que tenga para quien lo quiera comprar - dijo Pedro.

- Muy cierto, con tal de que todos estén de acuerdo en ese precio - dijo María - Pero eso no impide que un sistema de déficit comercial cero como el de los Tres Reinos pueda funcionar. Simplemente, tienes que tener cien toneladas de pepinos (o otros productos por valor equivalente) por cada tractor que quieras comprar.

- Pero ese sistema es comercial y económicamente muy ineficiente - dijo Pedro - Por ejemplo, en el Reino Rojo, donde eran más pobres, saldrían muy beneficiados de comprar más tractores para cultivar sus campos y más maquinaria pesada para explotar sus recursos naturales, pero quizá los Reinos Azul y Naranja no necesitan tantos alimentos como producen sus campos pero sí que estarían gustosos de comprarles más metales o combustibles fósiles, los cuales justamente no pueden producir porque les falta maquinaria para su explotación y alimentos para dar de comer a los rojos. Si se les dejase a los rojos comprar más maquinaria podrían aumentar y mejorar su producción y ganar riqueza.

- ¿Y qué ganarían con esa riqueza que dices que podrían conseguir? - preguntó María.

- Pues, no sé... - dijo el muchacho, dudando un momento; pero en seguida recuperó el hilo de sus pensamientos - Con esa riqueza los rojos se desarrollarían económicamente, mejorarían el nivel de vida de su población y  con el tiempo podrían poner fábricas como en el Reino Azul, o ofrecer servicios avanzados, como el Reino Naranja y así podrían producir bienes de más valor añadido, de modo que todo el mundo sería más rico y la población viviría mejor.

- ¿Y quiénes le comprarían esos productos, que ya producían azules y naranjas? - le preguntó la Mareth.

- Bueno, competirían con los azules para vender maquinaria ligera a los naranjas y con los naranjas para proporcionar servicios a los azules - dijo Pedro.

- Pero, Pedro - dijo ella con una mirada neutra -  ni los naranjas ni los azules están obligados a comprar los productos rojos, y obviamente en cuanto vieran que los rojos intentan competir con ellos podrían mejorar en un ámbito donde tienen más experiencia para evitar ser desbancados; en última instancia, podrían llegar a acuerdos comerciales naranja-azul que dejarían fuera del mercado de maquinaria y servicios a los rojos.

- Pues peor para ellos; los rojos podrían quedarse con sus propios productos y si son mejores que los de naranjas y azules al final su nivel de vida sería mayor - dijo el muchacho, con cierto despecho.

- Sólo que para llegar a ese punto los rojos deberían primero haberse endeudado al menos con los azules, para comprarles su maquinaria sin tener con qué pagarles; y si no pueden comerciar con ellos, ¿con qué les pagarían? 

El chico se quedó un segundo boquiabierto y después, más que nada por añadir algo, dijo:

- Bueno, al principio les venderían más materias primas, que sí que las querrían, mientras iban desarrollando su propia industria y servicios. Después, el proceso ya sería irreversible - dudó Pedro al pronunciar la última frase.

Ella se sonrió condescendiente:

- Lo que acabas de enunciar, Pedro, es la maravillosa teoría que sustentaba las relaciones comerciales en nuestro mundo antes de la última Guerra. Por cierto, felicidades, pues veo que no sólo has leído el tratado que te dejé, sino que los has comprendido.

Delante de la felicitación de su Mareth, él sintió henchirse su pecho con un orgullo un poco ingenuo. Pero ella continuó:

- Lástima que no hayas sido capaz de ver el error lógico de esa aproximación - y al decir María eso Pedro se sintió deshincharse con la misma rapidez de un globo que se le escapa de las manos a un chiquillo que no supo atarlo presto. Pero ella, que no prestaba atención a los vaivenes torácicos de su discípulo, prosiguió sin más:  - Los superávits comerciales de uno son los déficits comerciales de otro, y sin un mecanismo adecuado de reciclaje acaban creando problemas a ambos lados de la frontera. 

El ceño fruncido de Pedro le indicaba que debía continuar con su explicación.

- Debes saber que dentro de los Reinos Naranja, Azul y Rojo había también regiones, algunas más ricas y otras más pobres, y estas regiones también intercambiaban sus mercancías entre ellas dentro de cada reino, de manera análoga a cómo los reinos las intercambiaban entre ellos. Algunas regiones eran netamente deficitarias, es decir, el valor de lo que compraban a otras regiones era superior a lo que vendían; en tanto que otras eran excedentarias. Si ese proceso de bombeo continúa por tiempo indefinido, al final los habitantes de la regiones deficitarias acaban abandonando su actividad y dedicándose a otras cosas más productivas (que mantuvieran su saldo en positivo) o bien abandonando incluso las regiones deficitarias para ir a las excedentarias, donde la vida sería más fácil y cómoda.

- Pero tal cosa no sucede, mi Mareth - dijo Pedro.

- No sucedía dentro de cada reino, puesto que sus gobernantes podían, por decisión meramente política, compensar estas desigualdades. Y, por ejemplo, con los mayores impuestos recaudados en las zonas excedentarias podían invertir en la mejora de las infraestructuras y los servicios de las zonas deficitarias, de manera que compensaran los desequilibros comerciales. Es lo que se denomina reciclaje político de los excedentes comerciales. Aquellos gobernantes que no reciclan sus excedentes comerciales se acaban encontrando con una hiperconcentración de la población en las regiones excedentarias y una hipertrofización de las actividades económicas más rentables. Lo cual, pensarás, no está tan mal; el problema radica en que algunas de las actividades económicas menos rentables resultan esenciales para la sostenibilidad del Reino, y por eso se tiene que invertir en ellas para asegurarse que se mantienen, o bien el reino acaba siendo poco resiliente, frágil, demasiado sensible a las perturbaciones.

Él asintió levemente, sin estar del todo convencido.

- Sin embargo, el reciclaje político de los excedentes comerciales no se puede practicar, o no de la misma manera, entre los reinos. El Reino Naranja no puede decidir gastarse pro bono el dinero de los impuestos recaudados a sus ciudadanos para mejorar la red viaria del Reino Rojo, o para mejorar el saneamiento de las aguas del Reino Azul. Así que la mejor manera de evitar desequilibrios crecientes era asegurarse que el déficit comercial de cada reino fuera lo más cercano a cero siempre, aunque eso fuera comercialmente poco eficiente, aunque eso no llevara la economía a su máximo potencial, aunque eso no permitiera mejorar el nivel de vida de los rojos hasta unos límites más aceptables. De algún modo, los reyes de aquellos reinos habían aprendido hace años esta lección (que la Historia generalmente enseña de la manera más dura) y así la habían aplicado durante generaciones.



Él puso cara de no haber entendido nada, así que ella comprendió que debía retomar su cuento. 

- Volviendo a la historia de los Tres Reinos, sucedió que muchas décadas habían transcurrido desde la última gran guerra, y la memoria de sus causas era todavía más diluida que la de sus consecuencias. Coincidió que en un breve período de tiempo ascendieron a los respectivos tronos de los Tres Reinos tres jóvenes reyes con una nueva visión de las cosas. Estos reyes se rodearon los mejores consejeros, brillantes cultores del Templo de la Siempreviva Bonanza, un credo que se había hecho muy popular en el Reino Naranja y que, un poco por envidia y un poco por esnobismo, fue adoptado rápidamente por las élites azules y rojas. Dada la coincidencia de la inexperiencia política de los reyes con las revolucionarias ideas de los nuevos asesores, los Tres Reinos acometieron una serie de reformas sobre todo financieras y comerciales que, según decían, debían asegurar la prosperidad económica para todo el mundo.

- No me digas más: y esas reformas son las mismas que yo comentaba antes, ¿verdad? - dijo Pedro 

- ¿Acaso lo dudabas? - dijo ella, sonriendo - Los nuevos gestores decidieron que se tenían que relajar las rígidas reglas que atenazaban el comercio entre los tres reinos y permitir que los países que así lo quisieran tuvieran déficit comercial, al tiempo que se permitía que los tipos de cambio de las respectivas monedas se ajustasen en función de la balanza comercial. Así, si un país vendía poco y compraba mucho su moneda se iría devaluando, lo cual haría aumentar el volumen de sus exportaciones y al tiempo reduciría sus compras al extranjero (pues le sería más caro comprar). De esa manera, se ajustaría el comercio de manera automática sin necesidad de intervención directa de los gobernantes.


- Me parece una buena idea - dijo Pedro.

- En realidad fue una idea nefasta, porque la realidad no tiene nada que ver con la teoría de los cultores. El Reino Azul sí que cumplía con la teoría de los cultores y era a veces deficitario y a veces excedentario, pero el Reino Naranja fue siempre excedentario y el Reino Rojo siempre deficitario. A pesar de las sucesivas devaluaciones de la moneda roja, las mercancías rojas (alimentos y materias primas) caían en valor más rápido de lo que aumentaba el volumen de las exportaciones, en tanto que sus importaciones se encarecían más rápido de lo que se reducía la cantidad importada. De ese modo, el Reino Rojo estaba cada vez más endeudado mientras que el Reino Naranja tenía cada vez más excedentes.

- Eso lo que demuestra es que el Reino Rojo debía invertir para diversificar su producción y producir bienes de mayor valor añadido - dijo Pedro.

- Sí, eso es lo que dice la propaganda que has leído, y eso mismo decían los cultores. "Modernizar la economía", decían. Y en el Reino Rojo lo intentaron, pero la cosa no resultó como deseaban. En parte porque la tecnología y el conocimiento lo tenían naranjas y azules, y a pesar de sus afirmaciones de que ayudarían al desarrollo de los rojos lo cierto es que no colaboraban sinceramente; y en otra parte porque las materias primas que exportaba el Reino Rojo valían cada vez menos y no daban para intentar hacer esa industrialización pretendida. De hecho, tanto el Reino Naranja como el Reino Azul se habían hecho muy dependientes de las materias primas baratas, hasta el punto de que su sistema económico necesitaba que los precios de éstas se mantuvieran establemente bajos. Así que al final comprendieron que resultaba mucho más sencillo comprar a las élites rojas con dinero y prebendas para que obstaculizaran el desarrollo rojo mientras permitían que las materias primas se vendieran a bajo precio. Lo cierto es que la liberalización del comercio supuso el hundimiento económico del Reino Rojo y el sometimiento de la mayoría de su población a la más absoluta de las miserias, con la contrapartida de una bonanza sin precedentes en los otros dos reinos, y principalmente el Naranja. Al final, los excedentes comerciales del Reino Naranja y del Reino Azul se invertían en el Reino Rojo pero no para desarrollar su industria, sino para modernizar y mejorar las técnicas de extracción de materias primas y de producción de alimentos, que era lo que en realidad les interesaba a ellos. Gracias a esas inversiones la producción de materias primas llegó a unos niveles nunca antes vistos y con unos precios de coste ridículos. La deuda del Reino Rojo no hacía más que crecer, porque no producía lo suficiente para poder ganar moneda naranja y azul con la que redimir la deuda, y en buena medida porque los precios de las materias primas se mantenían artificialmente bajos para beneficio de azules y sobre todo naranjas; y de vez en cuando naranjas y azules "perdonaban" una parte de la deuda roja, lo justo para que no se acabase de hundir pero no lo suficiente para que realmente pudiera liberarse de esa esclavitud. Finalmente, el Reino Naranja prestaba también un servicio esencial al Rojo: el adiestramiento militar, con el cual las élites rojas conseguían mantener el control sobre una población cada vez más empobrecida.

- Eso me parece terrible, mi Mareth; ¿y todo eso sucedió por la liberalización del comercio? - dijo Pedro.

- No, Pedro, el malo no vino del libre comercio porque el comercio nunca fue liberalizado, en realidad; siempre estuvo intervenido por unas élites que defendían sus intereses antes que los de los pueblos que administraban y a los que decían servir. No se buscó nunca el provecho público sino el privado; no se buscó reciclar los excedentes comerciales para promover la equidad sino para promover el lucro privado, lo cual implicaba la misera colectiva; no se buscó el progreso de los pueblos sino su sometimiento. No, Pedro: eso que se llamó "libre comercio" fue en realidad un comercio completamente intervenido.

El chico la miró con ojos atónitos. Su padre le había dado antiguos manuales de comercio (alguno de ellos tenía más de un siglo) para que fuera aprendiendo el oficio (su padre era comerciante) y le había dicho con una expresión enigmática: "Busca la verdad en estos antiguos textos". Y él, que quería complacer a su padre, había buscado esa verdad, y se había empapado de ese lenguaje un tanto vetusto y de aquella terminología abstrusa creyendo que eso era la verdad que su padre le ofrecía. Sólo que, ahora lo entendía, esa verdad no se mostraba en el anverso de las palabras sino en su reverso más tenebroso pero más real. Era por eso, suponía, que su padre había contratado a María, para que fuera capaz de ir más allá de lo que se decía y comprendiera lo que había en realidad.

- ¿Y cómo continúa tu historia, mi Mareth? - No la había llamado María, pero esta vez había sido plenamente consciente de que así lo hacía. El chico se dio cuenta de que cada vez respetaba más a su maestra, que la veía como algo más que una mujer físicamente atractiva (a pesar de que era más de diez años mayor que él). La miraba entonces como quizá siempre debió mirarla.

- Pasó lo que pasa siempre en estos casos. El muy empobrecido Reino Rojo empezó a exportar una nueva e inesperada mercancía: gente. Los rojos huían de la miseria rampante en su país, y aceptaban cualquier trabajo, sobre todo en el Reino Azul. Los rojos trabajaban en los trabajos más peligrosos de las fábricas, con las sustancias más tóxicas o en los turnos más pesados y penosos. Cualquier cosa era mejor que quedarse a morirse de hambre en su país, y para ellos los salarios azules que les ofrecían les parecían extraordinarios, pues la azul era una moneda más fuerte que la roja. En realidad, los empresarios azules les pagaban salarios de miseria que los trabajadores azules no querrían nunca aceptar, pero como había trabajo para todos y la producción iba viento en popa (la economía naranja era muy boyante y compraba todo tipo de maquinaria, cada vez más sofisticada) se vio como algo positivo; los cultores explicaban que la emigración era una manera natural de combatir "la crisis económica crónica" que afectaba a la sociedad roja (fruto, decían, de su incapacidad de acometer las necesarias reformas que la modernizasen) y que era natural que aquellos rojos mejor preparados emigrasen y aportasen mayor valor añadido y compensasen los desequilibrios. En realidad, como digo, los rojos ocupaban los trabajos menos especializados y más penosos, y el dinero que ganaban ayudaba un poco a sus familiares en el Reino Rojo pero no servían para cerrar la brecha de la deuda externa roja. En un momento dado se pusieron límites a la inmigración, y no fueron pocos los rojos que perdieron la vida intentando atravesar la frontera.

Pedro sintió que un escalofrío le recorría la espalda. Lo que estaba explicando su Mareth le recordaba historias que le habían contado su padre, y sus abuelos, de hacía muchos años; presentía que no le gustaría cómo iba a acabar la historia.

- Ese mundo que describes, aunque injusto, hubiera podido mantenerse indefinidamente, de manera estable... pero no lo hizo, ¿verdad? - dijo Pedro.

- Efectivamente, Pedro, no lo hizo. Sucedió un día que los yacimientos de materias primas, y principalmente los de combustibles fósiles, llegaron a su máximo productivo y su producción comenzó a caer. No es que se agotaran de la noche al día, pero sí que empezaron a producir cada vez menos, y cada año que pasaba la producción era menor.

- María, ningún mundo tuyo escapa al peak oil - dijo él casi riendo.

- Es cierto - dijo ella, riendo de buena gana - El caso es que la industria azul y los servicios naranjas se habían desarrollado de una manera extrema, se habían hipertrofiado y necesitaban un suministro siempre creciente de combustibles fósiles. La razón de esa sed sin límites había que buscarla en una de las grandes innovaciones de los cultores habían introducido: un sistema financiero que premiaba a quien tiene dinero ¡dándole aún más!

- ¿Y por qué alguien que ya tiene mucho dinero quiere aún más? - dijo Pedro.

- En el momento inicial, el sistema de los cultores buscaba que todo el capital estuviese invertido en actividades productivas para hacer crecer la producción y, con ella - decían - el bienestar. De ahí la necesidad de premiar a quien dejaba su capital a disposición de las entidades financieras. Al principio había gente que aprendió a vivir de las rentas del capital, pero con el tiempo, cuando se llegó al peak oil, el rendimiento económico general cayó y sólo los grandes capitales, mayoritariamente naranjas, producían algún rendimiento: eran tan grandes que pagar su remuneración no permitía que nadie más ganase por prestar el capital, así que hicieron leyes e introdujeron prácticas bancarias que básicamente dejaron al pequeño ahorrador en la estacada y todo el beneficio se concentró en el gran capital. El cual, obviamente, no necesitaba ese beneficio para vivir.

- Qué sistema tan absurdo - dijo Pedro.

- Absurdo o no, fue más real de lo que te piensas, Pedro - dijo María - El problema es que al final el engorde del capital, que debía ser un medio para conseguir otro medio, aumentar la producción, con el fin último de mejorar el bienestar, resultó que se convirtió en el fin en sí mismo. Al final lo único que importaba era aumentar el capital por aumentar el capital, sin saberse ya por qué eso era bueno. Y el crecimiento de la producción perdió también su sentido al condicionarse al crecimiento del capital; así, se invirtió preferentemente en aquellos sectores de mayor valor añadido, que no eran necesariamente los que procuraban mayor bienestar a la población. Eso justificaba que la opulenta sociedad naranja y parte de la azul consumiesen cada vez más, llegando a consumir objetos extravagantes (encima, con una duración muy limitada para justificar su rápida sustitución y el crecimiento de la producción sin cese), mientras una gran masa de rojos y algunos azules se morían de hambre. Los problemas comenzaron, obviamente, cuando los recursos no permitieron continuar hacer crecer la producción porque la producción de materias primas dejó de crecer y empezó a decrecer. Aún fueron afortunados: los problemas podían haber venido, también, por culpa de los impactos ambientales de tanto despilfarro, como pasó en nuestro mundo.

- Pero, mi Mareth, ¿por qué no pudieron simplemente conformarse con mucho menos de lo que consumían, como habían hecho años atrás, una vez que se vio que la disponibilidad de recursos ya no crecía? ¿No podían haber mantenido un nivel de vida muy elevado y durante muchas décadas, a pesar del declive del suministro de materias primas, al tiempo que se iban adaptando a otras formas de hacer que no requiriesen materias no renovables, como hacemos nosotros ahora? - preguntó el muchacho.

- Desde el punto de vista técnico podían perfectamente haberlo hecho, mi joven Pedro - dijo María tocándole la mano, y él sintió un doble estremecimiento, uno al sentir el tacto de su suave mano, el otro por ese "joven" que ponía una barrera invisible pero bien real entre ambos - Pero no se puede cambiar una sociedad orientada al crecimiento sin fin, a la producción siempre creciente y al consumo sin límites ni remordimientos de recursos, de manera improvisada; y menos aún cuando la reacción ante las dificultades es la negación obcecada de la realidad.

- ¿Fue eso lo que pasó, María? - el chico estaba ya completamente implicado en la historia que le explicaba su maestra - ¿Se negaron los gobernantes naranjas a aceptar los límites del crecimiento?

María comprobó con agrado, por el uso de la terminología de Pedro, que no sólo había leído manuales de economía clásica sino también algo de economía ecológica. Como mínimo era un discípulo aplicado, que se leía bien sus lecciones.

- No sólo los naranjas, Pedro; también los azules y los rojos, porque en realidad los que no aceptaban la simple realidad de un mundo finito, con unos recursos no ya finitos sino con una capacidad de producción limitada, eran los cultores. Cuando algunos técnicos y científicos comenzaron a identificar el problema de que la disponibilidad de recursos no podía ser siempre creciente y que al final tenía que decrecer, los cultores dedicaron su tiempo a acallar con firmeza, incluso con violencia, las voces disidentes. Incluso se llegaron a aprobar leyes que prohibían hablar de ciertos temas, particularmente los que ponían en cuestión los dogmas imperantes. El problema era que mientras la producción de recursos iba decayendo todo el entramado económico, comercial y financiero que habían montado los naranjas se iba desmoronando. No sólo la producción iba siendo incapaz de seguir el ritmo de crecimiento previsto, es que encima los costes de extracción eran crecientes, lo que se traducía en costes crecientes en la producción azul. El análisis de los expertos financieros naranjas implicaba que las pérdidas en productividad eran debidas a los altos salarios y empezaron a reducir la paga a los obreros azules. También redujeron los impuestos a las empresas azules, con lo que se redujeron los ingresos estatales y por tanto el nivel de los servicios que se prestaba. Esto enfureció a la clase obrera azul, que se revolvió no sólo contra sus gobernantes, sino también contra la población migrada roja que, a su modo de ver, les estaba robando sus puestos de trabajo. Lo triste del caso es que no se dieron cuenta que si en el Reino Azul las cosas se habían puesto más duras, las condiciones de vida eran todavía más crueles en el Reino Rojo, donde similares medidas para aumentar la productividad habían llevado ya a la misérrima población a condiciones de práctica esclavitud. No fue por tanto extraño que en el Reino Rojo se desatase una revuelta que con el tiempo tomó dimensiones de verdadera guerra civil, con territorios controlados por los rebeldes y otros por el Rey Rojo y sus consejeros. En algunos territorios rojos liberados las condiciones de vida mejoraron con la introducción de unas condiciones de vida un poco más igualitarias, pero en la mayoría de ellos la situación era más o menos la misma que bajo el yugo del Rey Rojo, sólo que con diferentes amos; en el fondo poco importaba, pues éstos comerciaban con los mismos mercaderes azules y naranjas. Por su lado, el Reino Naranja y el Reino Azul no tenían alternativa: si querían evitar que sus economías se derrumbasen necesitaban conseguir las materias primas del territorio rojo, y a buen precio.


Pedro contenía la respiración. A medida que la historia se acercaba a su desenlace se podía ver que no podía acabar bien, que un final feliz era imposible.

La Mareth prosiguió:

- Al principio esta situación de muchos productores en el territorio rojo favoreció a naranjas y azules, pues la competencia llevó el precio a la baja. Sin embargo, la profundización de la guerra llevó aparejada la destrucción humana y material del Reino Rojo y la caída de la producción de materias primas. El Reino Naranja ocupó algunos de los territorios más productivos, con la excusa de proteger a la población desamparada, y desplegó su más avanzada tecnología, sólo para encontrarse que el declive de la extracción de materias primas era una realidad geológica, termodinámica y económica inexorable. Así que mientras hordas de refugiados rojos inundaban día sí y día también las fronteras azules (el Reino Azul hacía de tampón para el Reino Naranja), los técnicos naranjas empezaron a introducir nuevas técnicas más agresivas de extracción, y se dirigieron a unos yacimientos nuevos: los del Reino Azul. El Reino Azul era mucho más pobre en recursos naturales que el Reino Rojo, pero en la situación de escasez rampante se consideró que sus recursos eran suficientemente buenos, y para acallar protestas los gobernantes naranjas sobornaron a los azules, igual que habían hecho hacía tiempo con los rojos.

- Y eso llevó al Reino Azul al colapso - dijo Pedro.

- Y eso llevó al Reino Azul al colapso, es cierto, - dijo María - pues el colapso suele ser el resultado de dos tendencias que uno diría contradictorias: por un lado, el agotamiento de los recursos que constituyen la base material de una sociedad; por el otro, la distribución cada vez más injusta de esos recursos en la sociedad, por un mayor acaparamiento de las elites. Las sobornadas elites azules trabajaban en contra de su propio pueblo, como antes hicieran las elites rojas, a cambio de poder ellos gozar de mayores privilegios y prebendas. Sólo que el pueblo azul estaba más preparado e informado que el pueblo rojo, y la creciente rabia contra los poderosos hacía presagiar un desenlace nada bueno para los intereses de las elites azules, y de rebote de las elites naranjas, lo cual les obligó a actuar. Los gabinetes de relaciones públicas naranjas consiguieron explotar el miedo al inmigrante para redirigir esa rabia del pueblo azul contra los emigrantes y refugiados rojos, y así consiguieron desviar la atención, aunque fuera a costa de aumentar la conflictividad interna del Reino Azul, con revueltas y atentados autocausados. La xenofobia a los rojos generaba no pocos problemas, pues muchas veces era difícil saber quién era rojo y quién no. ¿El hijo de un migrante rojo, que había crecido y se había educado en el Reino Azul, era rojo? ¿Y el hijo de ese hijo, que nunca en su vida había ido al Reino Rojo y ya casi ni sabía hablar el idioma de los rojos? Tampoco la diferenciación racial ayudaba, pues tras muchas generaciones rojos y azules se habían mezclado dando lugar a toda gama de morados, y esa mezcla también se había extendido al Reino Rojo, de modo que los nuevos migrantes también eran racial y culturalmente mixtos. Al final fue claro que el único verdadero factor diferenciador era la pobreza, sobre todo a medida que ésta se fue extendiendo en el Reino Azul con el declive de la producción, no sólo de materias primas sino también industrial (ayuno de las anteriores), mientras que la degradación ambiental en el Reino Rojo y en el Azul iba en aumento, en el desesperado intento de las élites naranjas y azules de mantener el imposible de crecer en un mundo de recursos finitos. Al final, en el Reino sólo las élites azules eran racial y culturalmente puras, y fue sólo cuestión de tiempo que la sociedad morada que había emergido de la cada vez mayor permeabilidad entre los pobres que habitaban en los territorios rojo y azul comprendieran que la ahora minoría de los azules eran los nuevos naranjas. Finalmente, los azules fueron brutalmente masacrados y el otrora Reino Azul se sumió en un totum revoltum indistinguible con el Reino Rojo, dividido en multitud de territorios regidos unos por consejos ciudadanos y otros por señores de la guerra.

- ¿Y qué pasó con los naranjas? - preguntó Pedro.

- Durante aún mucho tiempo el Reino Naranja fue capaz de sobrevivir como tal, usando su superioridad técnica, pero su economía tuvo que decrecer en gran medida. Aún consiguió suministrarse de muchas materias primas y algunos productos industriales comerciando con los territorios morados, pero los intercambios eran cada vez más escasos y menos ventajosos para los intereses naranjas. Las élites naranjas pretendieron reproducir el mismo esquema de manipulación que habían usado en el Reino Azul, pero la población naranja estaba mucho más formada y había entendido mayoritariamente la lección del colapso de los Reinos Rojo y Azul. Así que al final se produjo una auténtica revolución naranja y el pueblo naranja depuso a sus corruptos gobernantes, encarceló al Rey Naranja y a los cultores, y prohibió para toda la eternidad el culto a la Siempreviva Bonanza. Después, la nueva República Naranja intentó recomponer sus relaciones con sus vecinos, buscando cómo compensar todo el daño que con el tácito consentimiento del pueblo naranja se le había hecho al pueblo morado.
 
María se quedó callada y Pedro entendió que el relato se había acabado, a expensas de algún epílogo o moraleja. Al ver que su Mareth no salía del mutismo comprendió que le correspondía a él hacer las preguntas adecuadas para obtener las respuestas que buscaba.

- ¿Así que la única manera de mantener la paz era que los reinos tuvieran permanentemente un déficit comercial cero? - preguntó Pedro - ¿Es ése, entonces, el mejor sistema posible? ¿aceptar que los rojos han de vivir siempre en el umbral de la miseria?

- No deberías hablar de un sistema, Pedro, pues son muchos, como las diversas facetas de un dado o de una piedra tallada - le dijo ella, mientras comenzaba a recoger sus cosas: la sesión educacional estaba tocando a su fin - El mejor sistema económico posible es uno que reconoce los límites naturales y vive dentro de ellos. El mejor sistema comercial posible es uno en el que el reciclaje político de los excedentes no conoce de fronteras entre los reinos. El mejor sistema político es uno en el que la equidad se practica dentro y fuera de casa. Y el mejor sistema social es uno que reconoce a todos los hombres el derecho de vivir donde lo deseen, pues en ese sistema ningún lugar es injustamente sometido para que otro sea injustamente beneficiado y no hay una preferencia obvia de un lugar por otro. La suma de todos esos sistemas, y de algunos más, es lo que hace un sistema sostenible. El mismo sistema que funciona actualmente en la isla y en el mundo habitable hoy en día. Uno que ha hecho posible que esta isla dejase hace décadas de ser el Reino Naranja que destruyó el mundo y se convirtiese en la República Naranja que tanto ha hecho para reconstruirlo.

Él se quedó chocado, estupefacto, pues de golpe entendió que la metáfora de los Tres Reinos de su Mareth tenía mucho más de su propio mundo de lo que él pensaba. Ella sonrió al ver su perplejidad y tras dejarle anotados sus deberes para la siguiente semana, sin ni siquiera comentárselos, se levantó para irse. Pero antes de salir por la puerta se volvió, aunque no para mirar a Pedro sino al puerto, a través de la ventana, y le dijo:

- Por cierto, Pedro: hoy han llegado al puerto 167 migrantes. Es exactamente el mismo número de personas que se fue de la isla la semana pasada.

Sin decir nada, Pedro volvió su vista a la ventana. Así que parecía que la sociedad isleña había alcanzado el equilibrio perfecto.

- Yo vine en un barco como ése, hace diez años - añadió la Mareth, con un ligero acento que él no le había notado hasta entonces.

Sin poder disimular su sorpresa, Pedro se volvió rápidamente a la puerta. Pero María ya se había ido.  

Antonio Turiel
Junio de 2016
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¿El pico de la energía en Latinoamérica?

25 Juny, 2016 - 21:04
Queridos lectores,

Esta semana el post está escrito por un trío de autores ya conocido por los lectores: Aníbal Hernández, Demián Morassi y Erasmo Calzadilla. Se trata de un ensayo de cierta profundidad sobre la situación energética en el Latinoamérica. Creo que será de general interés, y particularmente para nuestros lectores de la otra orilla del Atlántico.

Les dejo en las capaces manos de Aníbal, Demián y Erasmo.

Salu2,
AMT





¿Pico energético en Latinoamérica?



Las energías fósiles son la sangre de la civilización industrial. Latinoamérica es parte de esta compleja civilización. Nuestra sangre es bastante negra: de todas las energías, el petróleo representa el 48 % de lo bombeado por nuestro corazón industrial. Con él transportamos la harina para la arepa al supermercado y con él tu carro da vueltas por toda Caracas hasta encontrar dónde estacionar. De las otras energías, el gas (que cocina tu arepa) es la segunda con un 26 % y el carbón (que se usa para electricidad y en gran medida se exporta) ocupa el 5,5 % de nuestro consumo. Por fuera de las fósiles, las hidroeléctricas nos dan el 18 % para electricidad (así puedes iluminar la cocina por la noche), luego los biocombustbles, las centrales nucleares, la biomasa, geotérmica, eólica y solar.

La producción latinoamericana de petróleo disminuye sin tregua desde su pico en 2006, algún año más deprisa y otros sube un poco, en 2014 por ejemplo subió gracias a tres años de barril a 100us$ (y a Brasil). Sin embargo desde ese 2014, con la caída del precio, las empresas y Estados que basan su economía en el petróleo fueron de a poco bajando los brazos, dejaron de explorar, de investigar, de proyectar mientras producían todo lo que podían para no perder competitividad. El resultado del sacudón del precio se ve en la caída de las plataformas de perforación pero aún no en las estadísticas de BP, o al menos no en toda su profundidad.

El efecto de este desplome anunciado (al menos por nosotros) depende de la capacidad de cambiar nuestros otros productos (alimentos, hierro, cobre, etc.) por la energía que nos faltará. Pero la caída del precio de las materias primas es probable que nos dé un par de golpes en otros lados (el esternón y el estómago).

La desglobalización económica [1] deberemos irla monitoreando porque la estrategia que guió el inicio del Siglo XXI puede que no sea válida en este contexto. Es probable que no necesitemos más energía porque no necesitemos producir otras materias primas porque no hay compradores.

Las otras energías aún muestran una capacidad de aumento bastante considerable, hay reservas suficientes para algunos años de aumento de la producción pero se podrán ver limitadas si no hay aumento de la demanda que justifique seguir buscando gas, crear nuevas represas o construir parques eólicos, o bien, no hay capacidad de pedir créditos para realizar estas obras, en general costosas.

Acá nos cruzamos con ese otro límite, el del consumo. ¿Necesitamos seguir aumentando nuestro consumo de energía o, al contrario es hora de decrecer? Esta hora no la fija ni siquiera nuestro deseo ecologista sino el seguimiento de la lógica de los límites del crecimiento.


Obsérvelo usted misma/o

El 8 de junio BP dio a conocer su Statistical Review [2], un informe que desde 1965 es uno de los más completos en cuanto a reservas, producción y consumo de energía. Si bien para Latinoamérica los mismos datos se pueden encontrar en los informes estadísticos de cada País, aquí se aúnan los criterios de unidades de medidas. De todos modos no está de más comparar con los informes de la IEA (Agencia Internacional de Energía de la OCDE) y la OLADE (Organización Latinoamericana de Energía) aunque sus datos abiertos al público son mucho más acotados. El principal problema para sacar conclusiones determinantes es la oscuridad en los datos de Venezuela, los cuales no se publican mes a mes, sino anualmente cubiertos de gran sospecha.


El petróleo es la gran debilidad.


Debido al espectacular crecimiento económico de la región en el Siglo XXI, ha aumentado el consumo de petróleo y el dinero para invertir en este alabado Dios negro. Especialmente en Brasil que es responsable de más de la mitad del crecimiento total de la región. Sin embargo en los últimos años la desaceleración en ese país unida al descenso ya conocido del consumo en México y al hundimiento Venezolano dan cuenta del mayor descenso del consumo en, al menos, los últimos 30 años.


Sin embargo la geología manda. La producción de nuestro principal insumo energético lleva casi 20 años de estancamiento. Venezuela y México, los grandes productores tradicionales, dan cuenta de la gran mayoría del declive, que solo se ha compensado, aunque parcialmente, por el espectacular crecimiento de Brasil, seguramente el mayor productor de la región en el lustro que viene.

No es menos cierto que ha habido crecimiento en algunos lugares, pero este crecimiento que, insistimos, no ha logrado compensar del todo el declive, necesita de altos niveles de inversión y lleva a complicaciones políticas y ambientales: petróleos extrapesados en Venezuela, Presal en Brasil, por medio de fracking en Argentina o en el Amazonas ecuatoriano o las llanuras Colombianas enfrentándose a las poblaciones originarias.



Las otras energías se encuentran en mejor estado y aún tienen la posibilidad de crecer si así lo requiere la demanda, la cual está en jaque. Sin embargo los costos en relación a los beneficios pueden hacer claudicar los esfuerzos por aumentar cada una de estas fuentes.

La producción de gas ha caído en dos grandes productores: Argentina y México. Si bien Argentina tiene las segundas reservas más importantes del denominado shale gas (que se extrae por medio del fracking) la realidad por ahora es que las costosas inversiones no han dado los beneficios esperados y los bajos precios para comprar en el mercado global o a los socios regionales son mucho más convenientes que la puesta en marcha de un boom como se dio en EEUU (que no está demás decir que duró relativamente poco y a base de una burbuja financiera que se está pinchando). Los otros dos grandes productores Trinidad y Tobago y Venezuela, siguen en su particular meseta ondulante. Ya veremos qué pasa cuando salgan de ella.





En cuanto al consumo apenas crece en el último año y en México, el mayor consumidor, cae casi 4 mil millones de metros cúbicos.



En cuanto al carbón todos los ojos están puestos en Colombia. La caída del precio desde 2011 sumado al desapego global por sus fuertes emisiones de CO2 por unidad energética puede que haga difícil levantar la meseta, mientras el consumo en ese país se ha disparado multiplicándose por 5 en los últimos 10 años.



Sin embargo, el detalle para analizar es cómo ha crecido su consumo regional mientras la producción se estancaba. En el último año cae con fuerza en Chile y más moderadamente en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela y el resto de países y solo aumenta significativamente en Colombia y marginalmente en México.




Las energías “renovables” han podido despegarse al menos un poco de la principal fuente de producción de electricidad que es la energía hidroeléctrica, el desarrollo de la energía eólica es especialmente importante en algunos países importadores netos de energía como Uruguay que se convirtió en el País con mayor porcentaje de energía eólica en su mix de producción eléctrica. México por su parte ha impulsado la geotermia mientras que en algunas regiones el aumento de la biomasa (carbón vegetal, madera y residuos del agro) fue fundamental para sostener el desarrollo. Si bien hay varios proyectos en los campos eólico, solar (ni siquiera visible en la gráfica) e incluso nuclear, todo parece depender de los referidos a nuevas represas.


La mayor caída en el consumo de los últimos 20 años.

Evidentemente la recesión económica llegó a nuestro continente y eso tiene un efecto en el consumo energético. Si bien este efecto es un rebote de la economía global, donde la caída de las importaciones chinas ha sido la gran protagonista en 2015 y Brasil su actor secundario, Latinoamérica no ha tenido mucho que ofrecer para amortiguar el impacto.



La imposibilidad latinoamericana de producir energía barata para sostener el crecimiento industrial es anterior a este pinchazo y por tanto la región se volvió totalmente dependiente de otras materias primas para su crecimiento. La velocidad de los acontecimientos puede dejarnos con el pie cambiado si no reaccionamos a tiempo.

Recordemos que el petróleo representa casi la mitad del consumo energético y el gas un cuarto del total. Con la caída del precio del barril a mediados de 2014 las empresas (privadas y estatales) sostuvieron el bombeo pero dejaron de perforar nuevos pozos. La relación entre las perforaciones y la producción es fundamental para comprender el futuro, en los últimos diez años las perforaciones aumentaron pero sólo para sostener la producción, luego de la caída del precio las perforaciones descendieron de manera vertiginosa y lo que estamos viendo a principios de 2016 es una caída en la actividad mucho más aguda que en los últimos años.

 


Esta caída energética es parte de una espiral de caída de oferta y caída de demanda de todos los productos para la industria y el consumo, que para el ciudadano se verá reflejado en crisis económicas que podrán ondular dependiendo País y año pero que en su conjunto continuarán durante décadas hasta estabilizarse en algún punto muy lejano al final de la denominada era industrial. Cómo actuarán gobernantes y ciudadanos depende de lo informados que estén, para tomar decisiones, más que de volver a estrategias que en el pasado hayan funcionado. Aún no se oyen debates sobre cómo llevar el declive ni en el ala derecha ni tampoco en las izquierdas de la región. El mantra parece ser cómo “reindustrializar el País” o cómo “volver a la senda del crecimiento”, dos imposibles.

El camino lleno de amenazas es el único que tenemos para recorrer. Es esperable que así sea para evitar mayores problemas climáticos y evitar también que crezca la ya avanzada contaminación de suelo, agua y extinción masiva de seres vivos. El cómo recorrerlo merece un trabajo aparte y no es nuestra intención delinearlo en este texto ya que sólo tiene sentido si previamente logramos entender el trasfondo y no echar todas las culpas a la corrupción, el narcotráfico o al FMI. El fondo de la cuestión, en este momento es la relación entre geología, tecnología y sociedad. La geología tiene límites, la tecnología encuentra límites y la sociedad deberá aprender a limitarse.
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Causas y consecuencias de la salida del Reino Unido de la Unión Europea: la perspectiva energética.

15 Juny, 2016 - 19:43


Queridos lectores,

No hace aún un año analizaba desde este blog la situación que se planteaba en Grecia con el referéndum que el Gobierno de Syriza le planteaba a su población sobre si estaba dispuesta a aceptar más recortes a cambio de un nuevo crédito a corto plazo (mal llamado siempre "rescate") o bien quería romper la baraja. En aquel momento yo contaba con que, si el pueblo de Grecia escogía rechazar el "rescate" asfixiante, Grecia estaría condenada a salir de la zona euro. No contemplaba yo que la extorsión ejercida por la troika, con la colaboración necesaria del Banco de Grecia, llevaría al Gobierno de Alexis Tsipras a rendirse incondicionalmente y a aceptar aún más deuda para pagar deuda, en contra de la opinión mayoritariamente en contra expresada por su pueblo. El caso es que, un año después, los problemas de Grecia no han terminado sino que, obviamente, se han seguido agravando tal y como anticipábamos. La claudicación de Tsipras delante de la troika llevó a varios ministros a abandonar el gobierno (incluyendo Yanis Varoufakis, el mediático ministro de Economía) y a la convocatoria de elecciones anticipadas, que volvió a ganar una descafeinada Syriza. Desde entonces, se han producido varias huelgas generales y manifestaciones en protesta por las inclementes medidas de reducción de derechos y de prestaciones que el Gobierno griego ha copiado con buena letra de los dictados de la troika. A diferencia de España, donde el incremento del endeudamiento público ha permitido una cierta mejora económica durante 2014 y 2015, en Grecia la recuperación económica ni está ni se la espera. En el transcurso de los próximos años Grecia tendrá que continuar renegociando cada vez más onerosos contratos de usura vendidos como "rescates", y eventualmente en algún momento tendrá que plantearse su salida de la zona euro.

Pero antes de eso un nuevo factor de incertidumbre ha aparecido en la escena europea. En este caso se trata de la posible salida de la Unión Europea del Reino Unido (también conocida como Brexit). A diferencia de Grecia, cuyo PIB representa menos del 0,2% del de la UE, el PIB del Reino Unido está alrededor del 17% de toda la Unión. A pesar de que el Reino Unido no pertenece al núcleo monetario de la Unión, la zona euro, es una economía de mucho peso en Europa y su eventual salida desestabilizaría mortalmente la Unión Europea. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Analicemos la situación con unos argumentos que raramente son los que se utilizan en esta discusión, los de la crisis energética.


Situación actual:

El auge de UKIP, el partido nacionalista y euroescéptico, y la contestación dentro de su propio partido llevó al primer ministro británico David Cameron a plantear la necesidad de hacer un referéndum para consultar a la población de las islas sobre su interés en permanecer en la Unión Europea. Seguramente los estrategas de su partido consideraron que era necesario plantear este referéndum, en parte porque la larga tradición democrática del Reino Unido no permitía ignorar el creciente clamor popular (como se suele hacerse sin embozos en otras latitudes) y en parte porque tal referéndum permitiría desactivar una de las principales bazas el UKIP. Desactivaría el argumento, obviamente, si el "Sí" a la UE gana el referéndum; pero cuando faltan ocho días para la consulta, algunas encuentras apuntan a que el "No" aventaja al "Sí" en casi 10 puntos (aunque con un porcentaje importante de indecisos). Los partidos tradicionales han comenzando a comprender el riesgo que están corriendo y estos días han puesto toda la carne en el asador para intentar parar lo que sería un movimiento telúrico a nivel mundial tanto por sus consecuencias políticas como por las económicas.


Lo que en principio era una buena estrategia política para dejar sin argumentos a una fuerza política emergente podría volverse completamente en contra del partido conservador y por ende del establishment político. Demasiado tarde ha comprendido el Gobierno británico que David Cameron tiene mala prensa entre las clases populares que secundan masivamente el Brexit, ya que le atribuyen muchos de sus presentes males. Por eso la campaña del Gobierno se centra ahora en mostrar las opiniones de personalidades de prestigio, incluyendo científicos, e incluso dan eco mediático a las declaraciones pro-UE del hasta hace poco muy demonizado nuevo líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.


Causas:

A posteriori es fácil decir que el movimiento del Partido Conservador británico de llamar a sus conciudadanos a las urnas ha sido un error; sin embargo, la visión un tanto clásica de la situación social británica no concedía ningún margen de credibilidad a este posible revés. De hecho, la misma estrategia de desactivar los conflictos permitiendo que se debatan abiertamente y que al final el pueblo vote le sirvió hace menos de un año para desarmar otro conflicto político de gran potencial desestabilizador: la independencia de Escocia. Ocurre, sin embargo, que la cuestión escocesa tocaba un tema más localizado y menos asociable a los actuales problemas económicos en las islas, lo cual favorecía la diversidad de opiniones entre los escoceses y que finalmente triunfase (aunque por un margen tampoco extremadamente holgado) la opción más conservadora y menos arriesgada. La salida de la Unión Europea, por el contrario, es un tema mucho más transversal y que hace mucho tiempo que en el Reino Unido se asocia con los presuntos perjuicios económicos originados por la pertenencia a la Unión que perciben la población. Un tema que es recurrente es el que la UE favorece los flujos migratorios hacia el Reino Unido, tema que preocupa actualmente fundamentalmente no tanto por la  escasez del trabajo (el paro es sólo del 5%) como por la caída de los salarios. Estamos hablando nuevamente del problema de la devaluación interna: debido al incremento del coste de la vida y la caída de la renta disponible de la clase media, la vida en el Reino Unido es cada vez menos asequible.

La carestía de la vida es más acuciante para los perceptores de rentas más bajas, que corresponden a las personas que desempeñan empleos menos cualificados. Estas personas se sienten especialmente amenazadas por la llegada de emigrantes mayoritariamente no europeos, los cuales pueden fácilmente acceder a las cuantiosas ayudas sociales que el Reino Unido ofrece a sus clases sociales más desfavorecidas. No pocos asocian sus crecientes dificultades con un "exceso de inmigrantes" y creen que se deberían endurecer los filtros fronterizos, para que "la gente de aquí" pueda mantener su estándar de vida "de siempre". Y de este poso de descontento popular ha bebido el UKIP, adoptando una bandera ramplona y populista.

Visto desde una perspectiva europea (y no digamos ya española), el nivel de ayuda social del Reino Unido continúa siendo increíblemente elevado y por tanto asombra un tanto tanta reacción ante las tímidas reformas que se han introducido en él. Desde el continente se comprende mal, en todo caso, qué tiene que ver el problema son los inmigrantes no europeos con la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Sin embargo, desde el Reino Unido la UE ha sido siempre percibida como una molestia, a veces conveniente pero generalmente fastidiosa. En particular, muchas veces se le ha echado la culpa a la UE de la implantación de cierta legislación demasiado bienintencionada y generalmente nociva para los intereses del Reino Unido, y pocas veces se ha explicado que la trasposición de directivas europeas muchas veces ha respondido a los intereses de la elite británica y en algunos casos, en los que las directivas europeas podían favorecer los intereses populares, justamente no se han traspuesto. Lo mismo da. Ese espantajo de la UE es lo que agita el UKIP cuando dice que con la salida de la Unión Europea y el restablecimiento de estrictos controles en las fronteras se evitaría la llegada masiva de desposeídos que anhelan el paraíso británico y que están perjudicando a sus nacionales, y muchos así lo creen.

En clave nacional, un aspecto interesante del referéndum sobre la permanencia en la UE es que ha puesto de manifiesto el creciente rechazo al primer ministro Cameron. Muchos de sus compatriotas no le perdonan que haya aprobado leyes para reducir la asistencia social a las rentas más bajas y en general medidas de ajuste y recortes, todos ellas en realidad bastante tímidas y que dejan el nivel de estos servicios a una escala suntuaria visto desde aquí. Lo cual demuestra que el camino del descenso es más duro de transitar que el del ascenso.

La generalización de los servicios sociales que protegen las rentas más bajas arrancaron con fuerza en los ochenta, con la bonanza del petróleo. Es la época en la que el Reino Unido empieza a explotar masivamente el petróleo que extraía en los campos del Mar del Norte, los del petróleo tipo Brent que aún hoy se usa de referencia de precios en Europa a pesar del indisimulable y precipitado descenso de su producción. Como pueden ver en la gráfica que sigue a estas líneas, durante los años 80 el Reino Unido comenzó a exportar petróleo y vivió un tiempo de una bonanza económica que Margaret Thatcher supo atribuirse con habilidad.




Para conseguir la paz social, durante los años 80 los ayuntamientos comenzaron a ofrecer múltiples ayudas, comenzando por viviendas de alquileres muy moderados o incluso costeadas por el municipio. Hoy, más de 30 años después, la bonanza del petróleo es un recuerdo (el Reino Unido llegó a su peak oil a finales de los años 90 del siglo pasado y desde 2005 ha de importar petróleo), pero ese período único de la historia británica ha originado hogares británicos de clase más baja que albergan hasta tres generaciones en las cuales ninguno de sus miembros ha trabajado jamás.

No es por ello casual que, cuando la producción de petróleo comenzó a acelerar, el Reino Unido consiguió generar un importante superávit comercial (ver figura bajo estas líneas). Tras el bache de producción de finales de los ochenta, el Reino Unido recupera brevemente su superávit comercial, pero la llegada de su peak oil envía definitivamente al Reino Unido al terreno del déficit comercial permanente, poco antes de dejar de exportar petróleo hacia 2005. No es tampoco casual que desde 2005 el consumo de petróleo del país comenzara una ligera caída, en un intento de evitar un incremento más acelerado del déficit. Obviamente el Reino Unido tuvo que acometer un importante cambio en su estructura económica y social para poder conseguir esa reducción de consumo, algo que comentaremos con más detalle después.



No sólo la producción de petróleo empezó su declive con el cambio de siglo; también lo hizo la del gas, combustible fundamental para la generación eléctrica y para la industria británica. Como en el caso del petróleo, el Reino Unido ha ido reduciendo su consumo durante la última década para evitar incrementar su déficit comercial.

 
Tal descenso relativamente abrupto en dos fuentes de energía sólo se ha podido capear cambiando la estructura industrial del país. Efectivamente, desde 1990, explotando con habilidad los excedentes de la época del petróleo, el Reino Unido consiguió hacer una gran transición económica centrándose en el sector de los servicios financieros, con la City londinense como mascarón de proa. Entre tanto, el Reino Unido ha reducido su industria, sobre todo la más pesada y más intensiva en energía. De ese modo ha conseguido aumentar su PIB y al tiempo mantener su consumo de energía relativamente constante: el sueño de la desmaterialización de la economía hecho realidad, vamos. 

La razón por la cual el Reino Unido no se usa como ejemplo de desmaterialización es que su modelo no es exportable a ningún otro país: el Reino Unido ha conseguido concentrar una parte muy significativa de la intermediación financiera mundial en Londres, a costa de que obviamente quede menos negocio en el sector para cualquier otro posible actor (y los británicos defienden su nicho de negocio con una fina mezcla de agresividad y pragmatismo). Lo cierto es que sin esta financiarización del Reino Unido el país hubiera caído en una grave crisis económica del estilo de las que describíamos en el post "La bancarrota petrolífera". Pero conseguir este milagro económico no se ha hecho a coste cero: el Reino Unido sufrió una de las reconversiones industriales más duras de Europa durante los 80 y los 90 que destruyó la industria pesada que la crisis de los 70 había respetado, y que dejó humillada y de rodillas una clase trabajadora a la que sólo se pudo apaciguar con las políticas sociales que comentábamos más arriba.


Hasta hoy. La paz social comprada con las medidas masivas de cobertura social, financiadas primero con los excedentes del petróleo, después con los del sector financiero, no da mucho más de sí: los primeros entraron en crisis con el cese de las exportaciones petrolíferas en 2005, y los segundos con el hundimiento del sector financiero en 2008. Es en este contexto que David Cameron ha tenido que comenzar a hablar de recortes, esos que las clases populares no le perdonan. Entre tanto, esa clase social que en España formaría parte del 20% de la población en peligro de pobreza y exclusión, en el Reino Unido aún disfruta de cierto bienestar pero está desnortada y ha perdido en parte su conciencia de clase, a veces recuperada con destellos como la explosión de violencia de 2011: miles de chavs saqueando no en busca de una dignidad de clase sino de smartphones y zapatillas de marca, manjares del banquete de hiperconsumo al cual no están convidados, generaciones zombies del "No future" post-punk. Un caldo de cultivo perfecto para el populismo del UKIP, y un ejemplo más de que la política del resentimiento social que comenta John Michale Greer avanza con fuerza en el mundo occidental.

Consecuencias:

Si al final las fuerzas favorables al "Sí" consiguen enderezar la situación (quizá hasta ahora no se habían tomado en serio el reto, quizá el anuncio del avance del "No" se hace intencionadamente para movilizar a los indecisos) el Reino Unido continuará en la Unión Europea, lo cual se percibirá desde los círculos económicos y financieros como algo positivo, pues justamente lo que más interesa a la principal industria del Reino Unido es que el capital pueda circular libremente. Dada la inevitable decadencia del modelo económico occidental, el Reino Unido seguirá el mismo camino que el resto de la UE, hasta que algún día eventualmente sus caminos comiencen a divergir.

Pero si al final el resultado del referéndum es el "No", se abriría un inesperado y proceloso rumbo tanto para el Reino Unido como para la UE y el mundo. De entrada los mercados financieros entrarían en modo pánico, pues los costes de la secesión serían muy elevados a ambas orillas del Canal de la Mancha, con ramificaciones que llegarían a lugares muy lejanos. Dado que hace tiempo que se multiplican los signos de debilidad económica mundial y que las bolsas europeas no acaban de levantar cabeza (con el sector bancario en el punto de mira, también en España), toda la tensión acumulada acabaría por estallar y arrastraría las bolsas de medio mundo a explorar niveles no vistos ni en la recesión de 2008; con todo, ése sería sólo el efecto a pocos meses vista.

El Reino Unido, celoso de su soberanía, nunca cedió a la tentación de abrazar la moneda única europea, el euro, y eso facilitaría la transición, la cual en todo caso llevaría bastantes meses (se dice que un par de años). La presión para detener el proceso durante todo ese tiempo sería muy intensa, pero si a pesar de ello la secesión llegase a buen puerto se abrirían perspectivas completamente nuevas. De entrada para los presupuestos de la Unión, pues el Reino Unido es un importante contribuyente neto a las arcas europeas. También afectaría gravemente a la economía de la UE y más aún a la del Reino Unido el que todos los intercambios transfronterizos se vieran dificultados.

El Reino Unido lleva sufriendo hace años las consecuencias de haber llegado a sus no muy publicitados peak oil y peak gas; prácticamente cada invierno la Red Eléctrica Nacional emite comunicados avisando sobre restricciones en el suministro de electricidad, justamente porque las bajas temperaturas disparan el consumo pero el suministro de gas no aumenta. Hasta ahora el problema se ha abordado con interrupciones de suministro a las empresas, pero no sería de extrañar que se acaben produciendo restricciones al consumo doméstico. En este contexto, por tanto, resulta extraño que el Reino Unido haya cerrado varias centrales nucleares. 


Es extraño, o quizá con su flema británica los gobiernos del Reino Unido están demostrando un pragmatismo desconocido en otros lares. A estas alturas es evidente que hay problemas recurrentes con el suministro de uranio, y como vimos  al analizar el pico de la energía la nuclear es una fuente en clara decadencia desde hace décadas. Mientras el gobierno francés opta por una huida hacia adelante que le lleva un día a invadir Malí para salvaguardar sus minas de uranio en Níger y al otro a rescatar, por segunda vez, a la compañía suministradora francesa de uranio Areva, quizá los británicos han decidido que ya es hora de soltar lastre de una energía que será complicado de gestionar en una situación de descenso energético.

Al fin y al cabo, el Reino Unido es de los pocos países que tiene una comisión parlamentaria para analizar los límites del crecimiento, y desde hace años su gobierno ha tomado numerosas iniciativas para abordar el problema que representa el cenit del petróleo, organizando encuentros con la industria y ONGs o proponiendo medidas adecuadas para la gestión de la escasez energética que superan el credo liberal en que el libre mercado será capaz de gestionar una situación de recursos menguantes con eficacia (cuando probablemente lo que haría sería acelerar el colapso).

Es posible que, más bien al contrario, una parte de las elites del Reino Unido hayan comprendido que para adaptarse al descenso energético hay que trabajar con un modelo no convencional de sistema económico y de país. Y para ello el primer paso es zafarse del dogal de la UE, quien obstruiría todas las reformas que se deben emprender. En todo caso, el futuro más sencillo y natural a corto plazo para un Reino Unido fuera de la UE sería aumentar aún más su industria financiera e incluso convertirse con descaro en un paraíso fiscal, para atesorar recursos mientras los demás colapsan más rápido.

Todo eso, por supuesto, es una visión completamente especulativa. Lo que no es especulativo es que un Reino Unido fuera de la UE estaría mostrando el camino a tantos otros países en los que la permanencia no ya en la UE sino en el euro está en tela de juicio. Y si el Reino Unido consiguiese medrar relativamente al resto de la UE, aunque sea con un modelo que no se puede imitar, estaría dando incentivos para que al final más países acaben abandonando la UE. 

Salu2,
AMT
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