The Oil Crash

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La llegada al cenit de producción mundial de petróleo ha puesto a la economía contra las cuerdas. En este blog se analizan las noticias relacionadas con este tema y qué medidas se pueden tomar para remediar la carestía que viene.
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Análisis de las bases teóricas del modelo ETP

23 Febrer, 2017 - 18:12

 
Queridos lectores,

El pasado día 20 de febrero, el Foro de Transiciones de FUHEM celebró en Madrid una sesión dedicada al análisis del modelo ETP. Este modelo, ideado por The Hills Group, pretende describir la evolución durante los próximos años de la producción de petróleo basándose en el análisis de la decreciente energía neta que el oro negro proporciona. Para iniciar la sesión de discusión, FUHEM me encargó que hiciera un análisis de la validez y solidez teórica del modelo en cuestión, entre otras cosas para saber si se podían usar sus conclusiones (bastante terribles, dicho sea de paso) en las discusiones con los agentes políticos. Dada la importancia de esta discusión particular, y por el interés general de la misma, he creído conveniente escribir este post explicando las conclusiones de mi análisis. 

Éste es un post bastante técnico, aunque intentaré explicar de manera intuitiva los conceptos básicos. Las fórmulas y conceptos discutidos son los que se recogen en el documento "Depletion: A determination for the world's petroleum reserve", versión 2 del 1 de marzo de 2015.

La crítica que sigue no es en modo alguno exhaustiva; existen infinidad de aspectos del modelo que no voy a abordar, puesto que me voy a centrar sobre todo en los aspectos teóricos más relevantes, aunque no en todos, y pasaré de puntillas sobre el uso de los datos. Por su parte, Carlos de Castro realizó para el mismo encuentro un análisis detallado de muchos aspectos del tratamiento de datos, análisis que se resume en un post dedicado en el blog del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid.


De acuerdo con lo que se discute en la introducción, lo que se pretende hacer con el modelo ETP es estimar la energía que necesita el sistema de producción y distribución de petróleo (abreviado con las siglas PPS) para hacer llegar sus productos a la sociedad, y comprobar si esta energía está acercándose demasiado al límite de rentabilidad energética, que corresponde con la energía que se puede obtener simplemente quemando ese petróleo. La clave de todo el informe son las ecuaciones con las que se calcula la energía que necesita el sistema PPS para seguir funcionando, y a esa energía se la denomina precisamente ETP. Para ello se usarán ciertas ecuaciones termodinámicas, y es justamente en esa parte, la derivación teórica de esas ecuaciones, donde voy a centrar mi análisis.

Fundamentos teóricos del modelo ETP.

Uno de los problemas graves que tiene todo el informe es la mala definición de los dominios de aplicación. Viendo la manera como se tratan las variables que aparecen, uno pensaría que los cálculos se hacen en la boca del pozo y que por tanto la ETP calculada se refiere a la energía que cuesta simplemente extraer el petróleo, mientras que en virtud de otras afirmaciones se nos dice que en realidad el cálculo comprende todo el PPS. Hacer un cálculo para todo el PPS es complejísimo, incluso introduciendo hipótesis simplificadoras como tomar valores típicos o promedio, pues hay una grandísima cantidad de procesos implicados con eficiencias diversas, y las condiciones de extracción, refino y distribución cambian enormemente de unos puntos a otros del planeta (la dimensión espacial, que dice Antonio Serrano en sus análisis de estos problemas). De hecho, el mayor problema que hay a la hora de abordar el problema desde el punto de vista de las ecuaciones de la termodinámica es el de delimitar de manera precisa y correcta los límites del problema y estar seguro de que las hipótesis que se hacen se aplican a lo que uno está queriendo estudiar. De hecho, uno introduce a veces sin querer hipótesis implícitas, y para ello hace falta ser extremadamente cuidadoso en el tratamiento de los datos y de los términos que aparecen en las ecuaciones.

Otro de los problemas conceptuales de partida es que todo el análisis toma el PPS aislado del resto de la economía y en particular de otras fuentes de energía que podrían apoyar la extracción de petróleo (sustancia que podría seguir siendo interesante por su mayor valor añadido), y que en todo caso hace que las afirmaciones sobre el colapso del PPS y de toda la sociedad sean como mínimo cuestionables: puede ser que tal cosa vaya a pasar, pero no es lógicamente ineludible a partir de lo que se está analizando teóricamente.

La variable básica para toda la derivación de la ETP es el cálculo de la tasa de variación de la entropía. Es aparecer la palabra "entropía" y el 90% de los lectores seguramente se saltan la parte del informe donde comienzan las fórmulas y se van directamente a las gráficas y conclusiones; pero justamente este post va de analizar hasta qué punto las ecuaciones tienen sentido físico, están bien aplicadas y a qué sistema se aplican. Intentaré hacer la explicación lo más sencilla posible, complementando cada concepto teórico con una explicación mas llana; en todo caso, recomiendo a los lectores con tiempo y ganas de saber más que se (re)lean un viejo post de este blog, "Entropía".

La primera ecuación que se introduce en el informe es una expresión general, válida para cualquier sistema, sobre la tasa de variación de la entropía con el tiempo:


Ecuación 1 (la Q lleva un puntito encima, es que me ha quedado un poco cortada la imagen)
Intimidatoria como pudiera parecer, esta ecuación expresa en realidad una igualdad muy simple.

(Notación: S es el símbolo usado para denotar la entropía). El primer término de la ecuación es la derivada de la entropía con respecto al tiempo. Este término no dice nada en particular, pues está a la izquierda del signo igual; esta ecuación sirve, precisamente, para calcularlo. Son los términos que están a la derecha los que nos informarán qué cosas hacen cambiar la entropía.


(Notación: Q denota el calor, el punto encima significa su variación respecto al tiempo, T denota la temperatura). La entropía de un cuerpo está íntimamente asociada a su temperatura,  y este término nos indica todos los cambios de entropía que se producen en el sistema considerado debido a los flujos de calor. La letra sigma mayúscula que encabeza la expresión es un sumatorio y nos dice que tenemos que sumar todas las transferencias de entropía asociadas a todos los flujos de calor: existen una cantidad no precisada de fuentes de calor Qj, cada una de ellas asociada a una temperatura Tj, y sumamos sobre todas ellas (para todo valor del índice j).

 
 (Notación: m es la masa de una sustancia o cuerpo, y s es la entropía por unidad de masa de esa sustancia o cuerpo - también denominada "entropía específica"). Este término simplemente nos dice que si hay sustancias o cuerpos que están entrando en el sistema, están trayendo su entropía consigo. El punto encima de la letra m significa variación con el tiempo de masa de la sustancia o cuerpo entrante, y como antes se suma sobre todos los posibles cuerpos que entran, numerados en este caso con un índice i.


Completamente análogo al anterior, pero en este caso se refiere a los cuerpos o sustancias que abandonan el sistema - de ahí el signo negativo que precede al sumatorio, pues el abandono de estos cuerpos o sustancias retira entropía del total.

Éste el el último término de la ecuación, y se refiere a todos los cambios de entropía asociados a procesos irreversibles que tengan lugar en el sistema. Este término es un auténtico cajón de sastre y en él tiene cabida todo lo que no se haya podido contabilizar en los otros términos; por eso mismo, es el término más complicado de evaluar.

La ecuación que acabamos de analizar es correcta; es una ecuación completamente general que nos explicita los distintos factores que contribuyen al incremento de la entropía y se puede aplicar a cualquier sistema sin excepción. El problema de esa ecuación es que tiene una cantidad indefinida de sumandos (esos sumatorios pueden contener fácilmente miles de términos en casos reales), lo que la hace difícil de usar en la práctica. Cuando uno aplica esa ecuación general a sistemas sencillos, uno empieza a hacer aproximaciones que permiten simplificarla y hacerla tratable, pero cada una de esas aproximaciones implica ciertas hipótesis y esas hipótesis pueden estar determinando a qué sistema se esté aplicando, incluso aunque no nos demos cuenta; y puede pasar algo peor, que digamos que se aplica a un sistema diferente de aquél al que realmente se aplica. Ése es precisamente el caso del modelo ETP, como seguidamente veremos.

La primera hipótesis que se hace, según nos dice el informe, es asumir que no hay masas entrantes en el sistema, sólo salientes, el flujo de petróleo que sale por la boca el pozo y entra en el PPS. Además, como simplificación, se considera una única temperatura, tomada en primera aproximación como la temperatura típica de los reservorios geológicos de petróleo, y en cuanto a la masa saliente se considera la masa total de petróleo que sale de los reservorios. La ecuación por tanto nos queda de la siguiente manera:


Ecuación 2
El hecho de simplificar los sumatorios y quedarse con valores típicos (o medios, difícil de saber pues no se dice) no deja de ser una aproximación pero no es el gran problema de esa ecuación. Es lo que en Mecánica Estadística se denomina "campo medio" y se aplica a sistemas que consisten en un gran número de partes pero todas ellas con el mismo tipo de interacción. El campo medio nos da una buena primera aproximación a la realidad, quizá con un cierto nivel de error, pero que es lo suficientemente buena como para mostrar claramente tendencias. Pero, como digo, el problema no está en esa aproximación. El problema real es que se están desdeñando todo tipo de interacciones que el sistema PPS real tiene. Por ejemplo, todo el intenso flujo de materiales de todo tipo (acero, cemento, electrónica de mil tipos, etc) que se necesita para construir los pozos y mantenerlos, para construir y reparar el sistema de distribución (oleoductos, camiones, barcos, etc) y muchas cosas más. También se desdeñan los intensos flujos entrantes y salientes de calor asociados a todos esos procesos. Todas esas interacciones son de tipos diversos y son intratables en una aproximación de campo medio, simplemente porque el sistema es extremadamente heterogéneo y no hay valores medios o típicos que lo representen bien. Pondré un ejemplo para que entiendan mejor a qué me refiero. 

Hablar de la temperatura de fusión o de congelación del agua es útil en términos prácticos, a pesar de que podemos estar considerando aguas de diversas procedencias con diferentes contenidos de sales minerales disueltas y por tanto con ligeramente diferentes puntos de congelación, puesto que en todos los casos hablamos de un líquido con aspecto homogéneo y que sufre procesos muy parecidos, y al final la práctica totalidad de muestras de hielo que uno considere se fundirán a aproximadamente la misma temperatura y con poca diferencia unas de otras, con lo cual hablar de una temperatura de fusión de cero grados centígrados tiene sentido y nos permite entender cómo se comportan los cubitos de hielo.

Pero pensemos ahora en un sistema heterogéneo, es decir, formado por partes diversas con comportamientos diferentes. Pensemos en uno aparentemente sencillo, un cornete de helado. Si elevamos la temperatura del cornete de helado por encima de los cero grados el helado se fundirá, pero aún estará contenido dentro del cono y empezará a reblandecer la oblea. Si seguimos aumentando la temperatura el agua del helado se evaporará y dejará una masa primero viscosa y luego seca. Si seguimos subiendo la temperatura llegará un momento que la oblea o el residuo del helado comenzará a arder, pero cómo arda dependerá de sus respectivos puntos de combustión, de cómo esté reblandecida la oblea, de la cantidad de agua que aún quede en el helado, etc. No se puede entender qué le pasa al sistema "cornete de helado" con los cambios de temperatura y mucho menos con una "temperatura de fusión"; toda la interacción entre las partes del helado es bastante compleja y no basta sólo con estudiar el comportamiento de cada parte por separado (helado y oblea), sino que la forma particular en la que estas dos partes interactúan en el helado concreto del que hablamos. Y si un helado es muy complejo, imagínense cómo debe ser todo el sistema de producción y distribución de petróleo mundial. Por esa razón, el tipo de aproximación "campo medio" usado en la ecuación arriba no se puede aplicar (aparte el hecho de que en ese caso hay masas entrantes, de todos los materiales implicados, y ese término no se puede despreciar). La conclusión, por tanto, es que la ecuación simplificada se está aplicando a algo mucho más simple, al líquido petróleo contenido en el reservorio geológico (nótese, sin embargo, que se desdeñan las interacciones con la roca, que no son tan despreciables cuando, por ejemplo, la roca reservorio va colapsando y cimentando al ir extrayendo el petróleo que ocupa sus intersticios).

Hay una nueva fórmula introducida en ese punto del informe, aunque no se use hasta algo después, que confirma la idea de que estamos hablando del líquido petróleo. La fórmula en cuestión nos dice cuál es la variación de entropía para un líquido incompresible y arreactivo cuando se modifica su temperatura desde una temperatura T1 hasta una temperatura T2.

Ecuación 3La variable c es la capacidad calorífica específica (por unidad de masa) del líquido y en el informe se igualan explícitamente su valor a presión y a volumen constante, lo cual es propio de líquidos no compresibles. Como digo, esta fórmula sólo tiene sentido cuando se aplica a líquidos no comprensibles y que no experimentan ningún tipo de reacción química (ni tampoco un cambio de fase, como discutiremos más tarde). Cuando se use esta ecuación más adelante quedará claro que toda la derivación de la ecuación de la ETP es para el líquido petróleo del reservorio geológico.

Si la primera hipótesis es muy restrictiva y nos determina a qué sistema se le aplica, la segunda hipótesis es de mucho más calado y desgraciadamente más inconsistente. Dice lo siguiente:

Dado que


(es decir, que la variación de la entropía se hace cada vez menor a medida que la masa saliente se va reduciendo), el autor del modelo concluye que:

Ecuación 4 
Hay muchos problemas con esta deducción. El primero es de aplicabilidad: nos dicen que podemos despreciar las variaciones de entropía y de masa saliente porque se considera el caso de que la salida de masa está ya disminuyendo. Eso quiere decir que la fórmula en cuestión sólo podría ser válida para pozos que ya están en una fase avanzada de declive terminal, hipótesis que no es cierta si consideramos el conjunto mundial de los pozos de petróleo. Tampoco se puede razonar por paso al límite, diciendo que si a la larga la variación de entropía asociada a procesos irreversibles igualará al incremento de entropía debido al flujo de calor (eso es lo que dice la ecuación 4), entonces esos dos términos son iguales en todo momento; simplemente, no es verdad, no hay nada que obligue a que esa cancelación de términos dos a dos se tenga que mantener en un momento arbitrario. Pero es que la situación es aún peor: si la masa de petróleo saliente está tendiendo a cero, no sólo la entropía tenderá a cero, sino que también lo hará el flujo de calor (hay menos calor para transferir, faltando su fuente, el petróleo por extraer) y también el incremento de entropía asociado a la irreversibilidad. En realidad, todo tiende a cero, a valer cada vez menos cuando el pozo está muy explotado, como es natural, y en modo alguno se puede suponer a priori que algunos términos son mucho más pequeños que los otros y que por tanto se puede llegar a una ecuación como la Ecuación 4. Se tendría que hacer un análisis muy detallado para ver si hay algunos términos que tienden a cero más rápidamente que otros y que por tanto pueden ser despreciados, cosa que en el informe no se hace. El pequeño detalle de que encima en la Ecuación 4 hay un signo mal (la variación de entropía por irreversibilidad debería aparecer con signo menos, al despejar en la Ecuación 2) es en realidad una cuestión menor (se podría redefinir esa transferencia de entropía con una convención de signos diferente).

La ecuación 4 es el punto de partida para calcular lo que en el informe de denomina "ritmo de producción de irreversibilidad", cantidad denotada por la letra I y definida como sigue:

Ecuación 5

Esta cantidad, en virtud de la ecuación 4, se corresponde exactamente con el calor Q (siendo rigurosos, son sus variaciones las que son iguales), así que lo que se puede calcular integrando esta ecuación es el flujo de calor asociado. Y eso exactamente es lo que se hace en el informe: recuperando de nuevo la expresión de la ecuación 3 y combinándola con la de la ecuación 5, calculan el flujo de calor que se obtiene al tomar un líquido incompresible, arreactivo y que no experimenta ninguna transición de fase y llevarlo desde una cierta temperatura (la del reservorio) hasta otra (la del exterior). En una última pirueta sin justificación teórica se identifica ese flujo de calor con la ETP que se pretendía calcular (!), y para ofuscar aún más el resultado se presenta la ETP específica, es decir, por unidad de masa de petróleo extraída, y también extrañamente dividida por miles de millones de barriles (Gb), obteniendo la fórmula fundamental del informe:

Ecuación 6

donde las letras m representan las masas extraídas (de petróleo si llevan el subíndice c, de agua si llevan el subíndice w) y las letras c representan la capacidad calorífica específica de la substancia que se trate (petróleo si el subíndice es c, agua si el subíndice es w). 

Merece la pena detenerse un segundo a analizar esa expresión. Lo importante es el numerador, ya que lo otro, como comentamos, es simplemente dividir por unas cantidades un tanto arbitrarias (la masa de petróleo extraída y los gigabarriles). El numerador tiene un aspecto que debería serle bastante familiar incluso a un estudiante de secundaria.

Expresión 1: Calor sensible de la mezcla de petróleo y agua
Recordemos que la capacidad calorífica específica de una sustancia es la cantidad de calor que se tiene que suministrarle a un gramo de la misma para elevar su temperatura un grado. Por ejemplo, la capacidad calorífica del agua pura a 25º y presión normal es una caloría por gramo y grado centígrado, o si se quiere 4,18 julios por gramo y grado centígrado. Teniendo eso en cuenta, y que las capacidades caloríficas de los líquidos son "bastante" constantes (con muchos matices), la Expresión 1 es simplemente la cantidad de calor liberada por una mezcla de agua y petróleo cuando pasa de una temperatura TR (la del reservorio) a una temperatura T0 (la del medio ambiente). Llegados aquí los problemas con la derivación teórica son tantos que es difícil cuantificarlos todos.
  • No hay ninguna razón para identificar ese flujo de calor de la mezcla de petróleo y agua que sale de un reservorio con la energía ETP (que por definición ha de ser la energía consumida por el PPS para obtener, refinar y distribuir petróleo). No es sólo que el razonamiento teórico implica que sólo se considera una mínima parte del PPS (el petróleo en el reservorio) y que haya errores en las aproximaciones (el más grave y que inutiliza todo, al obtener la Ecuación 4), y que en realidad sólo se esté computando el calor desprendido por la mezcla extraída. Es que, incluso si no fuera por todos esos errores, la ETP, al igual que el calor, debería ser una variable de proceso, y no una variable de estado. Eso quiere decir que la cantidad de energía consumida por el sistema PPS depende de los procesos concretos que se utilizan para ir desde un estado a otro. Lo cual es lógico: no me va a costar la misma energía extraer el petróleo si uso una perforadora especializada en buen estado que si utilizo un equipo peor y más gastado, no consumiré la misma energía si tengo que transportar el petróleo por una carretera sinuosa y larguísima que si tengo un sistema de oleoductos funcional y en buen estado, etc, etc. Es justamente ésa la dificultad de evaluar la ETP desde primeros principios: que se tiene que conocer de manera muy detallada los procesos concretos que se utilizan, y encima se tiene el problema añadido de que los procesos utilizados pueden ir mejorando su eficiencia con el paso de tiempo (de hecho, es exactamente eso lo que pasa), con lo cual cualquier intento de hacer previsiones ha de tener en cuenta este factor, y también muchos otros (financieros, geopolíticos, tecnológicos, de demanda) que ni se mencionan en el informe.
  • Incluso desde el punto de vista de la evaluación de este flujo de calor (el cual, por cierto, tiene una importancia muy menor de entre todos los procesos que hay que describir) hay muchísimos errores. En particular, dada que la temperatura del reservorio es de varios centenares de grados es de suponer que en algún punto desde el reservorio y la extracción final la mezcla de petróleo y agua podría sufrir una transición de fase a gas, a medida que la presión se vaya reduciendo, y el consiguiente calor latente debería ser contabilizado. En todo caso, este flujo de calor no tiene demasiado sentido porque el petróleo no sale a la superficie a la temperatura del reservorio (sería peligrosísimo, ya que en contacto con el oxígeno podría producirse una deflagración), y por tanto debe haber un proceso de intercambio de temperatura en la extracción (seguramente, favorecido por el diseño de los pozos) que introducirá procesos irreversibles que deberían estar contabilizados en el último término de la ecuación (y no lo están).
  • No deja de ser curioso ver aparecer la fracción de agua en el último momento de la derivación, cuando este agua entra mayoritariamente bombeada desde la superficie para favorecer la extracción de petróleo, pero justamente el término de masa entrante fue el primero en ser eliminado al hacer la primera simplificación. De hecho, el ingreso de esta masa de agua también comporta un flujo de calor no considerado, de signo opuesto al considerado aquí, que probablemente tiende a disminuir significativamente el lado izquierdo de la Ecuación 4.
  • La entropía es una variable de estado y como tal caracteriza los estados en los que se encuentra el sistema, pero el solo conocimiento de la entropía no basta para caracterizar un estado completamente, hace falta otras variables complementarias, como la temperatura, la presión, la energía interna, los potenciales químicos... Por ese motivo, aunque uno conociera a la perfección el proceso concreto que sigue toda la ETP en el sistema PPS, no bastaría con conocer sólo la entropía para calcularla, sino que se tendrían que conocer también otras variables complementarias, posibilidad que en el informe ni se contempla. Esta deficiencia es muy grave, porque aparte de introducir mayor nivel de detalle en la descripción de la Ecuación 1 y hacer hipótesis consistentes, sería necesario definir un buen número de ecuaciones adicionales, tantas como variables de estado, con también un gran número de sumandos todas ellas. En ese sentido, el modelo ETP sólo ha rascado la superficie de la modelización termodinámica de la energía requerida para la continuidad del PPS.

Se podrían hacer algunas observaciones más, pero creo que a estas alturas ha quedado meridianamente claro que no hay ninguna justificación teórica para la curva de ETP que se deduce con este modelo termodinámico, y que si el modelo finalmente pudiera funcionar sería únicamente como algo efectivo (es decir, algo que se comportara de manera semejante a lo observado aunque no fuera por estas razones) si se hace un buen ajuste de los datos experimentales. Lamentablemente, hay muchos problemas con el tratamiento de los datos, que Carlos de Castro tratará en más extensión en su post y que yo prefiero dejar completamente aparcados por no hacer éste inacabable.

Discusión del modelo ETP

La irrupción hace unos meses del modelo ETP en la escena de los estudiosos del descenso energético creó grandes expectativas, particularmente por lo rotundo de sus afirmaciones sobre un rápido colapso de la industria petrolera. La actual desbandada en inversión de las compañías petroleras, que comenzó en 2014 y dura aún hoy, está en perfecto de acuerdo con problemas que se anticipaban con el informe del Hills Group y con los posts de Louis Arnoux. 

En ese sentido, si algo positivo tiene la aparición del informe cuyas bases teóricas hemos discutido aquí es el hecho de abrir un debate necesario, el del declive de la energía neta, a sectores sociales reacios a este tipo de discusión. Por otro lado, la aplicación de principios de la termodinámica para la evaluación de límites a esa energía neta es algo que no sólo tiene sentido, sino que parece una vía muy interesante a explorar, aunque eso implique hacer un trabajo muy minucioso y exhaustivo, con una buena comprensión de la infinidad de aspectos de la industria petrolera, de cara a hacer una contabilización correcta.

En el lado negativo hay demasiadas cosas: una incorrecta aplicación de la teoría, deducciones erróneas, definiciones que no tienen sentido físico alguno, tratamiento defectuoso de los datos, falta de interacción con la economía y las otras fuentes de energía, etc.

Teniendo en cuenta estas graves deficiencias, es evidente que el modelo ETP no puede ser usado para una discusión seria de los problemas del declive energético, no al menos hasta que se revise y se rehaga completamente.

Abundando en ello, tengo que señalar que mi trabajo en este post ha sido parecido (aunque más divulgativo) al que habría hecho como revisor de este trabajo si se hubiera enviado a una revista científica. De hecho, una vez que The Hills Group hizo público el informe lo lógico es que lo hubieran enviado a una revista científica reconocida para que fuera revisado, de caras a su publicación y diseminación entre la comunidad académica, el público general y los agentes sociales. Pasar tal revisión es una garantía de que el trabajo ha sido evaluado por expertos y que los resultados son confiables. Creo entender que los autores están ya trabajando en tal artículo científico; mi recomendación es que esperen a que sea evaluado y que apliquen las correcciones que les sugieran los revisadores antes de dar más publicidad a un modelo que, tal y como está hoy mismo, sólo puede servir para descreditar a una comunidad que más que nunca necesita ser oída.

Valoración personal

Si algo ha evidenciado la aparición del modelo ETP es que hay una necesidad de dotarse de modelos adecuados que describan la creciente no-linealidad del sistema energético, no-linealidad que irá creciendo si no se reacciona pronto delante de los problemas ya detectados.

Que haya una necesidad de tener un modelo no quiere decir que cualquier modelo sea adecuado, y creo que ha quedado acreditado que el modelo ETP no lo es. Sin embargo, el modelo ETP ha sido recibido bastante acríticamente por la comunidad, en un error colectivo en el cual yo mismo he participado de algún modo. Posiblemente se ha producido un sesgo de confirmación: como decía un colega mía, un físico brillante y despierto, el modelo partía de unas premisas correctas y llegaba a unas conclusiones coherentes, con lo que era razonable pensar que el modelo funcionaba correctamente. Lo cierto es que muy pocos se habían tomado la molestia de analizar con calma el modelo y señalar sus deficiencias. En tal sentido, es importante mantener un espíritu crítico y no aceptar sin más las cosas que parecen confirmar lo que creemos; todas las hipótesis deben ser examinadas y todos los trabajos deben ser revisados, de cara a obtener la mejor evidencia, que nos proporcione los resultados más útiles a todo el mundo. Posiblemente, gracias a análisis semejantes a éste que les he presentado aquí The Hills Group pueda desarrollar un modelo mejorado y con él mejorar nuestro entendimiento el peligroso camino que se extiende delante de nosotros.

Salu2,
AMT
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Reflexiones sobre el modelo ETP y el colapso

20 Febrer, 2017 - 00:02


Queridos lectores,

Durante la semana que ya acaba he estado ocupado en múltiples menesteres, y entre otros la preparación de una sesión especial para FUHEM que tendrá lugar este lunes, en el que discutiré en profundidad las bases teóricas del modelo ETP. Este modelo, desarrollado por el Hills Group, ha ganado mucha atención en los últimos meses, en parte por la publicidad que le ha hecho Louis Arnoux (cuyos posts publicamos aquí traducidos) y en parte por lo extremo de sus predicciones (en particular, que en una década la industria del petróleo dejaría de ser capaz de producir suficiente energía siquiera para autosustentarse).

Ruy Nuñez escribió ya hace algunas semanas el análisis que les presento hoy, que es un anticipo de un post detallando mi presentación en FUHEM y que publicaré yo mismo dentro de pocos días. Teniendo en cuenta la importancia que se está dando a este modelo en algunos foros, creo que este post y el que viene serán de su máximo interés.

Salu2,
AMT


Reflexiones sobre el modelo ETP y el colapso

En los últimos meses existe cierto revuelo alrededor del modelo desarrollado por The Hill’s Group (THG) para estimar cuándo el petróleo dejará de aportar energía al sistema industrial. Puesto que estoy plenamente convencido de los postulados asociados al estudio de Los Límites del Crecimiento y que soy de los que creen que colapsaremos sí o sí, he leído con detenimiento los artículos de Louis Arnoux y posteriormente el propio informe de THG, Depletion: a determination for the world’s petroleum reserve.Reconozco que he tenido que leer varias veces el informe y aun así no he logrado entender todavía algunas de las deducciones expuestas. Encuentro que no se presentan con toda la argumentación teórica necesaria para que alguien no versado pueda entenderlas con mayor o menor esfuerzo, por lo menos yo no lo he conseguido.No he sido capaz de determinar si algunas de las hipótesis de simplificación de la ecuación de la que parte el modelo, la ecuación del balance de la tasa entropía para volúmenes de control derivada de la Segunda Ley de la Termodinámica, son correctas y por tanto, mis dudas sobre si en diferentes etapas del desarrollo se trabaja sobre diferentes volúmenes de control debo aparcarlas y dar por buenos los resultados. Es cierto que el desarrollo posterior, asumiendo que los datos empleados son correctos, arroja unos niveles altísimos de correlación entre los diferentes parámetros analizados.Puesto que no acabo de dilucidar por mí mismo la robustez del análisis he buscado la opinión de otros y de momento no he conseguido encontrar un análisis en detalle del modelo. Escuché atentamente el programa de Radioactividad del Colectivo Burbuja en el que entrevistaron a Ferran Vilar y me llevé una pequeña decepción pues no se trató en él la bondad del modelo y se envuelve el estudio en un halo de secretismo que no se corresponde a la realidad pues no es difícil averiguar quién es el director de THG (Bedford W. Hill) o ponerse en contacto con él (yo lo he hecho).Posteriormente he encontrado la videoentrevista a Louis Arnoux publicada en SRSroccoreport.com en la que se afirma que la fecha de traspaso (el año en que el petróleo crudo, tomado en promedio, dejará de aportar energía a la sociedad industrial exceptuando la propia industria de extracción y refino) no será el 2030, según la estimación del modelo ETP, sino el 2022. Louis Arnoux promete explicar con detalle esta nueva estimación en un próximo artículo en una revista revisada por pares. Pero yo quiero aprovechar la circunstancia de este acercamiento del límite fatal para exponer los argumentos que me llevan a pensar que el colapso no se producirá ni en 2022, ni en 2030, ni en ninguna otra fecha concreta. Para mí, el colapso ya está en marcha y todavía durará unas décadas. Seguramente pocas, pero décadas.A ver si soy capaz de exponer mis pensamientos de forma ordenada e inteligible. Vaya por delante que mis argumentos son de carácter cualitativo, por tanto, no vienen apoyados en sesudos cálculos ni en largas series de datos. Pero espero que resulten convincentes igualmente, y si no la discusión debe ayudarnos a todos a entender mejor lo que hay y lo que vendrá.Esta es la lista de argumentos que posteriormente desarrollaré:- el  promedio no es la población- la posición crucial del petróleo- la complejidad del sistema socioeconómico
El  promedio no es la poblaciónEn la mayoría de estudios que he visto sobre el mundo del petróleo, y el modelo ETP no es una excepción, se trabaja con promedios dada la dificultad de analizar los numerosísimos casos particulares y probablemente, dada también la falta de datos fiables para muchos casos.De hecho, el informe de THG dice explícitamente que trabajan con valores promedio. Por lo tanto cuando el modelo ETP dice que en 2030 el petróleo dejará de aportar energía al sistema industrial se indica que un porcentaje muy alto de pozos y yacimientos habrán alcanzado y superado tal situación, mientras que otro porcentaje también grande seguirán siendo rentables en términos energéticos y por tanto, económicos.Evidentemente ese momento histórico será muy significativo desde una perspectiva historiográfica, pero en una visión continua del desarrollo de los acontecimientos puede incluso pasar desapercibido.Lo cierto es que habrá países que todavía puedan sostener algún tipo de sistema industrial, mientras que otros muchos no. De esta última categoría ya estamos viendo algunos.
La posición crucial del petróleoPara cualquier persona que haya estudiado el tema del peak oil resulta palmario que el petróleo es insustituible para la civilización industrial dado que el desarrollo de la misma desde la II Guerra Mundial ha estado basado en este recurso. Al mismo tiempo, dicho desarrollo, ha alcanzado cotas de complejidad y de cantidad que no pueden sostenerse a día de hoy con el resto de fuentes de energía.Pero es esta misma posición de insustituibilidad del petróleo lo que empuja al sistema actual (el famoso BAU) a dedicar todos los recursos posibles para seguir obteniéndolo. Por decirlo de forma escueta, es muy posible que el BAU nos lleve a dedicar cualquier resquicio de energía neta positiva, por ejemplo la que pueda aportar el gas natural, para seguir extrayendo petróleo cuando éste ya haya dejado de ser energéticamente rentable (cabe recordar aquí que según el estudio de THG ese momento no es cuando la TRE es 1:1, sino cuando es 6,89:1; tengo la impresión que aquí hay una inconsistencia de definiciones acerca de la TRE entre la que usamos la mayoría y la que utilizan la gente de THG).Es decir, emplear el petróleo como vector energético mientras haya otras fuentes con aporte neto. [alternativamente: Una analogía de esto sería la extracción y uso de las arenas bituminosas de Canadá sobre las que existen serias dudas de su viabilidad si no fuera por el gas natural y el petróleo crudo].Por tanto, la existencia de otras fuentes de energía que no hayan alcanzado todavía su “dead state” (no he encontrado una buena traducción para el concepto) pueden posibilitar el enmascaramiento de dicha situación para el petróleo.Y no menos importante, está la exclusión de porciones cada vez más importantes de la sociedad para mantener el BAU para el resto. Este aspecto no es trivial ni menor, pues la reducción drástica de quienes tienen acceso a los beneficios del petróleo podría alargar por bastante tiempo su función. Buena parte de las élites y de amplias capas de la sociedad, por desconocimiento o incomprensión del problema, se verán, ya se ven, empujadas a presionar al sistema para mantener su modo de vida sin darse cuenta en la mayoría de los casos, de que eso es gracias a la desposesión de otros. Aquí subyace el gran peligro de la deriva autoritaria de las sociedades, pero este no es tema de este artículo.
La complejidad del sistema socioeconómicoPara mí es indudable que la complejidad alcanzada por la civilización industrial es fruto directo de las fuentes de energía fósiles y muy particularmente del petróleo. Pero eso no es sinónimo de que el petróleo suponga una correa de transmisión directa en el sentido de que terminada su capacidad de aportar energía se acaba el sistema. En una perspectiva histórica probablemente sí, pero en la visión del que vive el suceso la percepción puede ser diferente.Buena parte del riesgo de colapso está asociada con cómo se ha construido el sistema financiero. El colapso de la civilización industrial tendrá lugar, en mi opinión, independientemente del resto de factores pues es una cuestión termodinámica. Pero el momento en que se inicia y cómo se desarrolla sí puede estar influido por otros factores (ya he apuntado en el ítem anterior uno muy importante: la porción de población que tiene acceso a los beneficios del sistema).El sistema financiero es otro elemento que puede acelerar o retrasar el colapso. Seguramente no hablamos de décadas sino de años, pero algo puede contribuir. Creo que no es difícil ver que, en realidad, ya estamos viviendo de prestado gracias a la financiarización de la economía (la gran explosión de la deuda por la universalización de las monedas fiduciarias combinadas con la reserva fraccionaria de los bancos privados), lo que ha permitido el desarrollo del petróleo LTO. Seguro que desde la crisis de 2008 y según afirman algunos entendidos en macroeconomía, desde 1970, más o menos. Este mecanismo de virtualización de la economía puede conceder algunos años más si de alguna forma los actores principales de la economía mundial orquestasen un sistema de redimensionamiento de la economía financiera. Ello podría hacerse a costa de eliminar gran parte de la riqueza mundial que al mismo tiempo es deuda; pero es que dicha riqueza ya es una entelequia sostenida en bits de ordenador. Imagino que el gran problema para implementar una acción de este tipo está en ver sobre quién recae el coste: si sobre la mayoría de ciudadanos, con el consiguiente riesgo de revueltas sociales pues esta vez se evaporarían los ahorros de cientos de millones de personas, o sobre las fortunas de esa pequeñísima élite que están acumulando la riqueza financiera. ¿Apostamos?Otra forma en que el sistema socioeconómico puede alargar un poco el tiempo es mediante el consumo del capital acumulado previamente. De hecho, este mecanismo ya lo hemos visto profusamente a nuestro alrededor en los últimos años. Pero en los países centrales del sistema y los de las coronas más próximas, la riqueza acumulada por la sociedad en su conjunto, puede permitir trabajar a pérdidas al sistema. Vendría a ser un proceso opuesto al de concentración de capital ocurrido en los albores del capitalismo y su ejecución práctica puede ser por un fenómeno de pérdida de valor de las monedas y sin que ello genere inflación monetaria. Como tampoco soy economista me cuesta mucho articular y explicar el funcionamiento de este proceso y espero que resulte más o menos intuitivo. En el fondo, dado que nuestras monedas actuales basan su valor en la riqueza de los países que las respaldan (técnicamente se habla de la confianza que inspiran las diferentes economías), si la sociedad en su conjunto se va empobreciendo, el valor de dicha moneda también disminuye. Pero mientras el proceso no sea demasiado abrupto este fenómeno permite introducir dinero en forma de deuda que sirve para comprar tiempo. Simultáneamente no se genera inflación, por lo menos no explícita, pues el progresivo empobrecimiento deprime la demanda con lo que el dinero en circulación no consigue presionar los precios al alza. Si algún economista es capaz de elaborarlo adecuadamente, o desmontar el razonamiento, le estaré muy agradecido.Seguramente existen otros factores debidos a la complejidad del sistema que pueden coadyuvar a alargar un poco el momento en que el declive sea evidente e innegable, pero también es intuitivo que la complejidad de nuestra civilización hace que sea más difícil explicitar el problema y sobre todo, cambiar de rumbo. Es por ello que yo soy de la opinión de que antes de ver cualquier transición y florecimiento de sociedades y economías post-petróleo tendremos que pasar por colapsos duros y costosos.
EpílogoYo creo que la mayoría de personas, una vez tomamos conciencia de lo que supone el decrecimiento en la disponibilidad de energía abundante y barata querríamos ver ocurrir dicha transición en el menor tiempo posible. Si me apuran diría que de la noche a la mañana. Ello probablemente por varias razones, entre las cuales el ver realizadas esas negras predicciones que en tantas ocasiones nos han hecho quedar como lunáticos ante personas a las que hemos expuesto la cuestión, o la creencia de que una vez instaurada la nueva realidad se acabará la angustia de la espera y podremos empezar a cambiar de forma de vida.Pero también creo que la realidad será peor: el colapso es (asumo que ya se ha iniciado) lento a escala humana (muy rápido a escala histórica), es progresivo geográficamente (no todos los países colapsarán a la vez) y será devastador socialmente (ya lo podemos ver en casos como el de Siria, Venezuela o Grecia).Al mismo tiempo soy optimista pues creo que cabe la posibilidad de crear sociedades más justas y más humanas, en el sentido de que sean sistemas más a la medida de los individuos. Eso sí, para ello habremos de pasar por enormes calamidades y probablemente la suerte irá por barrios: algunas zonas del planeta (no me aventuro a hablar de países, estados o regiones pues seguramente veremos muchos cambios de fronteras y desaparición de estructuras político-administrativas) desarrollarán civilizaciones deseables para una mayoría mientras que otras zonas caerán en distopías poco atractivas. De todas formas cabe recordar que a lo largo de la historia la prevalencia ha sido la de los sistemas de explotación de la mayoría por parte de una minoría.
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Apuntes sobre coches eléctricos: Electrificación.

8 Febrer, 2017 - 10:33
Queridos lectores,

Beamspot nos ofrece otro post, posiblemente el más largo de los que le he publicado, en el que analiza con detalle el problema de la electrificación de la sociedad, con la multitud de cuestiones, difíciles de resolver, que se suelen pasar de soslayo. Un post imprescindible, pues va mucho más allá de la cuestión del coche eléctrico.

Salu2,

AMT 

Enlace al índice de la serie

Apuntes sobre coches eléctricos: Electrificación.
Nota del autor: Tras varios intentos fallidos por exceso verbal y sobrecarga de información, incluyendo divisiones y recortes, éste es el último intento de abordar, brevemente, el asunto de la electrificación con una visión más resumida, conceptual, y por tanto, con muchos menos datos que los obtenidos.No sólo eso, si no que ante los problemas de resumir y dadas la cantidades apabullantes de datos, tablas, conceptos, todo el tema de electrificación da para una serie propia, por sí misma, para abordarla desde muchos puntos de vista.El resultado de tantos intentos fallidos, tantos cálculos hechos, tantas páginas de lectura y tablas de datos, ha inducido en el autor un cambio bastante profundo en la visión que tenía sobre el mismo, que además se ha traducido no sólo en una gran cantidad de datos manejados y calculados, si no sobre todo, en un cambio bastante claro del enfoque sobre la manera de vivir del mismo, algunas ideas que se salen del ámbito aquí expuesto.Por eso, el resultado es este post, que al no ser un ‘paper’ científico si no un sencilla entrada resumen en un blog, es un documento muy subjetivo, personal, y probablemente transgresor, casi fuera de tono por cómo se tratan los temas.Por eso, me he tomado la libertad de ser poco correcto políticamente, aún a costa de ser hasta agresivo, razón por la que pido perdón por adelantado si alguien se siente ofendido, pero al fin y al cabo, esto no es más una opinión basada en algunos datos, que han pasado por un tamiz muy fuertemente subjetivo, pero que han anclado algunos puntos muy cimentados y sobre los cuales no sólo me voy a apoyar, si no que no pienso modificar sin un gran aporte de datos y razones contundentes y de peso (para mi retorcida, muy subjetiva, mente).Les dejo con mis exabruptos.El meme del ‘todo eléctrico’.La razón principal por la que se presenta con tanta vehemencia el coche eléctrico, el abanderado de la automoción, no es otro que un mensaje claro: el futuro es el ‘todo eléctrico’, entendiendo que todas las fuentes de energía son sustituidas por electricidad, y dando por zanjado el asunto que a algunos nos preocupa, que es el transporte, como el último reducto de combustibles fósiles, el último escollo para llegar al todo eléctrico, mediante el uso de energías renovables, por supuesto, dado que hemos establecido que la contaminación no se elimina por el simple hecho de que los coches sean eléctricos.Parece ser, que para todo el mundo, el futuro pasa por tener toda la energía concentrada en un único tipo, la electricidad. Como si esta apareciese como milagro, en el enchufe de casa, y, además, con una banderita verde.Una de las razones esgrimidas, absolutamente incorrecta, es la de que la electricidad es la energía más versátil que tenemos. El error es doble. Por un lado, no la tenemos, por el otro, al poder obtenerla a partir de combustibles fósiles, resulta que, por extensión, estos combustibles fósiles (u otras fuentes de energía primaria) tienen ya la misma versatilidad que la electricidad, además de los usos directos de estas mismas fuentes. Por tanto, estrictamente hablando, el petróleo es la materia más versátil que tenemos [1], con más de un millón de usos, entre los cuales se deberían citar todos los derivados de la electricidad.La conclusión de estos dos puntos es simple: la electricidad es un vector de transporte y conversión de energías, no es una energía primaria, lo mismo que sucede con el hidrógeno.El hecho de tener una gran versatilidad de uso, junto con el hecho que algunos de los elementos más valorados y ensalzados por nuestra sociedad son puramente eléctricos, electrónicos, hace que la gran mayoría de la sociedad  tenga un gran aprecio al uso de la misma, pero al no conocer el otro lado del vector, la producción de la misma, el sesgo hacia la electricidad es aún mayor.Un ejemplo de eso, es el hecho que reiteradamente se comenta la eficiencia de la misma, hasta el punto que muchos hablan de rendimientos del 100%. Eso es algo que la termodinámica se empeña en recordarnos siempre que no es así, tal y como ya se vio con el rendimiento de un coche eléctrico, que es inferior al 70%, en el uso. Y sin contar el tema de los rendimientos de generación, ni de todo lo asociado, que además  es sistemáticamente obviado por la gran mayoría de sectores, muy especialmente el fotovoltaico.No es de extrañar, pues, que en nuestra sociedad hiperconectada y sobrecargada de electrónica, donde se ve sobre todo lo bueno del uso cotidiano, pero se ignora todo sobre la generación, distribución, y hasta del almacenamiento que tenemos entre manos (parece mentira que la gente se queje de la vida y uso de las baterías de los smartphones y nadie se acuerde que son el mismo tipo de baterías que usan los coches eléctricos), de todo lo feo, se extienda el sesgo (rasgo distintivo de nuestra sociedad consumista) para favorecer el uso de la electricidad para todo.Sin embargo, el hecho que la electricidad sea un vector, no un elemento presente en la naturaleza, es la otra cara de la moneda de la versatilidad del uso de la misma: dado que es fácil convertir la electricidad en otras cosas, es por tanto, difícil obtener la electricidad, y por ende, generarla. O puesto el caso, con especial atención además, almacenarla.De hecho, la electricidad no es energía. Es potencia.Así pues, resulta que el método de mayor rendimiento para obtener electricidad es el uso de la hidroeléctrica [2], la energía mecánica, que es otro tipo de energía de relativamente difícil obtención, muchas veces, además, obtenida indirectamente a partir de procesos termodinámicos, siendo el ciclo combinado de gas el que da mejor resultado con un rendimiento ligeramente superior al 50%, próximo al máximo teórico esperable, aunque siempre muy inferior al de la eólica, y claramente inferior al de la hidroeléctrica.No sólo eso, sino que además, una gran parte del uso de la electricidad es para obtener energía mecánica, precisamente.Por eso, es interesante explorar los dos conceptos que se derivan de este hecho, puesto que demuestran que el meme del ‘todo eléctrico’ es en realidad un concepto equivocado.El problema de la generación, distribución y control de la energía eléctrica.El punto anotado sobre la dificultad de almacenar la energía eléctrica, un elemento derivado del hecho que dicha energía es el movimiento de electrones, y por tanto, choca con el concepto de ‘almacenar movimiento de forma quieta’, tiene una implicación tremenda, absolutamente pasada por alto, y que tiene muy serias repercusiones, que es el hecho obligado que la energía eléctrica se tiene que usar tal y como se genera, o lo que es lo mismo, se tiene que generar tal y como se demanda.La importancia del cuándo es, pues, tan grande como el cuánto.Mientras la intermitencia diaria es el único punto tratado por razón evidente y de peso cuando se habla del cuándo, es quizás el punto menos importante de todos, curiosamente, hasta irrelevante, si se obvian otros dos aspectos del cuándo.Uno de estos dos aspectos, es el término corto, el cambio rápido o ‘de alta frecuencia’, la respuesta en términos de milisegundos a segundos.Parece una tontería hablar de milisegundos, en apariencia, dado que la velocidad de la electricidad en las líneas de distribución es aproximadamente la misma que la de la luz. Pero el dato de la velocidad relativista es relativo. En un milisegundo, la electricidad ha recorrido apenas 300 Km, lo cual es poco si comparamos con las redes de distribución que tenemos en la actualidad y las aún más grandes superredes que se mencionan en los estudios del ‘todo eléctrico’ que van desde el desierto del Ténéré al sur del Sahara, al extremo norte de la península escandinava, más de 5000Km, por no decir al extremo oriental de Rusia [3].La implicación directa de esta limitación debido a efectos relativistas es que las centrales eléctricas tienen un radio de gestión limitado, es decir, para que la red sea estable, tiene que haber algún tipo de central eléctrica que pueda regular la potencia dentro de un rango y un radio.Y ese tipo de control, bastante distribuido por cierto, al estar metido en una red más grande que contiene generación no controlable como es la eólica y la solar, ya no sólo tiene que responder ante variaciones de la demanda, sino que además tiene que compensar las variaciones de la producción de las renovables intermitentes y no controlables, obligando a tiempos, potencias y márgenes de control que sólo se pueden satisfacer por un cierto tipo de centrales, nominalmente y por orden, hidroeléctrica y ciclo combinado, y quizás algunas de carbón (siempre que el margen de control no sea muy grande ni muy rápido), algunas de termo solares de concentración (CSP), que obligatoriamente deben tener la capacidad de transformar otro tipo de energía en electricidad bajo demanda o necesidad.Parece, por tanto, que si bien la producción distribuida puede ser buena, resulta que el caso sólo aplica a las energía que son controlables, mientras que las que no lo son en lugar de ayudar al buen funcionamiento en realidad son causa de inestabilidad en la red, como parece ser que está pasando en Alemania, motivo por el cual los países vecinos están montando estaciones que corten el suministro a/desde Alemania en casos de variación demasiado importante [4].Hasta tal punto llega el asunto que en Australia ha habido grandes apagones precisamente debido a este problema. En China, al igual que en Alemania, Australia y el Reino Unido, están recortando (pero pagando hasta el punto que ganan el doble por estos recortes que por producción) la potencia generada por los aerogeneradores [5].Peor aún, la red de distribución actual es unidireccional, desde puntos de (gran) generación a una red de pequeño y mediano consumo, con algunos puntos de gran consumo. Para poder permitir que la red eléctrica pudiese funcionar en ambas direcciones según el patrón comentado de energía distribuida, de cualquier tipo (no sólo fotovoltaica) es necesario cambiar y ampliar la red de distribución, amén de dotarla de un sistema de comunicaciones en tiempo real que permita la gestión integrada de todos los participantes en dicha red, las llamadas ‘smart grids’ [6].Esto implica un coste extra que apenas se estudia, y entre los casos que sí abordan esta problemática (hay un estudio del MIT [7, capítulo 7], curiosamente calculado con un sistema informático español, en el cual se estima el coste de esta red de distribución) que parece ser, muy especialmente en ciertos puntos (abundantes como veremos a continuación), más cara que el sistema de generación propiamente dicho.Resulta que las renovables como la solar y la eólica son energías bastante difusas, distribuidas, mientras que el consumo muchas veces está más concentrado en grandes ciudades,  polígonos industriales, y empresas siderometalúrgicas como fundiciones de acero y refinerías de aluminio.Esto obliga a una generación más distribuida en pequeños núcleos de población dispersa, pueblecitos, urbanizaciones, pequeñas ciudades, zonas relativamente grandes, que deben enviar su energía sobrante a grandes núcleos de elevado consumo y gran concentración de uso de energía, justo lo contrario al sistema actual de distribución.Por tanto, ya tenemos una serie de gastos ocultos que no se suelen explicar, o que se obvian deliberadamente (con el correspondiente ‘disclaimer’ para evitar responsabilidades) pero que al final siempre aparecen en la factura, y que complican las cosas como duplicar o triplicar (o n-plicar) los costes. En este caso, las limitaciones principales son dos: el control y gestión de la intermitencia a corto plazo tiene que estar relativamente distribuido, y la red de distribución tiene que ampliarse y cambiarse, modificarse, con el uso muy abundante de electrónica.El bulo del autoconsumo y las ‘smart grids’.Pero eso no es todo. Hay dos temas más relacionados con todo esto, ambos muy rimbombantes, bien presentados con toda la parafernalia tecnológica, aparentemente muy bonitos, pero que en realidad esconden un par de temas realmente feos detrás.El primero es el tema del autoconsumo. Algo muy hablado y publicitado, que ha hecho correr bastantes litros de tinta y llenado discos duros de servidores web.El concepto, como siempre, se presenta de forma muy bonita presentando cierta cara aparentemente interesante por la vertiente económica. Se basa en que se instala un conjunto de paneles fotovoltaicos (es lo habitual, pero bien podría ser un generador eólico aunque este ya es un caso extraño) que generan electricidad que bien se consume in situ, bien se vierte a la red eléctrica cobrándola según la tarifa en uso como mínimo.
 Pongamos por ejemplo el piso del autor. Dado que es una finca de pisos con diez vecinos, la instalación debería ser comunitaria en la cubierta del edificio que se puede observar en la imagen sacada de Google Maps. De utilizar al máximo la capacidad de dicha cubierta, resulta que la inversión por vecino está ligeramente por debajo de los 7000€, cosa que sólo dos o tres vecinos pueden afrontar.Pero eso además, se tiene que contrastar con las facturas, con el consumo de electricidad, cosa fácil, y que además se puede ver en la gráfica adjunta: en el mejor de los casos, en verano, se produce la mitad (en teoría, que no en la práctica) de la energía eléctrica consumida, y eso que el consumo es relativamente reducido. En invierno, sin embargo, la producción es ridícula, con lo que apenas hay ahorro.Por supuesto, uno de los puntos interesantes, el mencionado ‘cuándo’, viene en auxilio del consumidor/productor. Es evidente que la energía se producirá durante el día, con la luz del sol, mientras que el consumo hogareño de concentra en dos franjas: el mediodía, a la hora de cocinar la comida, y después de la puesta de sol, cuando se cocina la cena, se encienden las luces (dato aparentemente inocuo, de Perogrullo, pero realmente muy importante como concepto), se enciende la tele o se hacen los deberes de los niños, etc.Eso significa que durante parte del día, la electricidad producida no es utilizada, así que se vierte a la red, con la tarifa diurna correspondiente, más alta que la tarifa nocturna que empieza un rato después de la puesta del sol, típicamente justo cuando uno acaba de cocinar (si uno no adapta un poco sus horarios para favorecer el ahorro) la cena.Es decir, que se produce y vende electricidad ‘cara’, cuando al sol le da la gana, y se consume electricidad ‘barata’, cuando al consumidor le va bien. Económicamente favorable, en teoría.Sobre todo, porque pasa el problema de la generación bajo demanda y de la intermitencia a otros.Es decir, se queda con lo bueno, se intenta quitar lo malo (muchos piden a gritos que se elimine o que los autoconsumidores no paguen la parte ‘fija’ de la factura), y se entierra, se hace desaparecer un problema que existe y que se tiene que cargar, externalizar, tarde o temprano, a otros.Ahora bien, veamos con más detalle las grandes posibilidades que ofrece el autoconsumo. Hemos visto las posibilidades de un edificio de una ciudad de más de 50.000 habitantes relativamente densa, pero muy lejos de los colmenares de vecinos de las grandes capitales en lo que respecta a vecinos y superficie de captación. Sin embargo, estudiemos un poco más dicho edificio, y de hecho, los vecinos.Lo primero que se ve, es que en el centro del edificio hay una parte elevada (la escalera que da acceso a la cubierta) que va a provocar sombras y por tanto, reducir la capacidad de producción. Por tanto, es seguro que la cantidad de energía obtenida va a ser inferior a la especificada. Especialmente cuando las sombras son largas.Pero si uno observa con atención y se fija en la orientación del edificio y del edificio vecino que tiene detrás, verá que el conjunto hace de muro que arroja sombras sobre los cuatro edificios vecinos, más bajos (una o dos plantas), que dada la orientación sur/sureste de estos dos edificios de 5 plantas, deja a la sombra la mayor parte del día a los vecinos, de tal forma que dichos edificios, a pesar de tener menos vecinos, inquilinos, y por tanto, necesidades energéticas, tendrán muchas menos capacidades de poner sistemas de captación solar.En corto, las zonas de elevada densidad de población no son fáciles de utilizar, y en muchos casos, totalmente inútiles, para los menesteres de generación y autoconsumo, mucho menos para la exportación neta.Esto sólo deja a las zonas de muy baja densidad de población. A saber, pueblecitos en áreas rurales, y urbanizaciones. Pero como ya se ha mencionado el tema financiación, resulta que los pueblecitos no suelen ser precisamente zonas donde viva gente con muchas posibilidades, lo cual deja sólo a un tipo de autoconsumidor tipo: la clase media alta, alta, y muy alta, que vive en urbanizaciones de lujo, donde tienen no sólo las posibilidades de espacio para instalar la fotovoltaica (en sitios donde no se vea, pues puede ser algo feo), si no las posibilidades económicas para afrontar las elevadas inversiones requeridas.Es decir, el asunto del autoconsumo en realidad representa un negocio del cual sólo se pueden beneficiar las clases más pudientes de la sociedad, mientras lo grandes perjudicados, no sólo por el tema de la superficie y el capital disponible, si no sobre todo porque la factura de la intermitencia la tiene que pagar alguien, resultan ser los de las clases más desfavorecidas.Esto deja entrever que hay mucho más detrás del auto consumo, y que no pinta bien, ni para el grueso de la población, ni para la implantación masiva y real de la misma.El otro asunto de las ‘smart grids’, que implican la utilización masiva de sistemas inteligentes en los electrodomésticos, conectados a una red (que, para la gestión de la potencia y energía, probablemente no podría ser la red actual) que gestione el uso de los mismos.Electrodomésticos que, al ser ‘inteligentes’, y por tanto, más sofisticados, con mucha electrónica, no serán tan baratos como los actuales, pero, sobre todo, serán tan ‘inteligentes’ que se utilizarán según las necesidades de la red, no las del usuario.Es decir, bajo el nombre de ‘smart grid’, y de ‘gestión de la demanda’, se esconde la realidad que en mi pueblo llaman racionamiento, algo mucho más feo pero que es básicamente lo que implica [8]: Que no me voy a poder cenar porque el ricachón del barrio ha acumulado toda la energía en las baterías de su Tesla, y lo está utilizando para pasear al perro, en lugar de tenerlo enchufado para que yo pueda utilizar ‘su electricidad’ para ducharme o cocinar.Dicho de otra manera más técnica, políticamente correcta, y conceptualmente, como veremos, mucho más acertada, las ‘smart grids’ esencialmente lo que hacen es racionar el uso de energía, básicamente almacenando los sobrantes cuando éstos se producen en forma de energía final, habitualmente, calor (depósitos de agua caliente, calefacción radiante, bombeo de agua, etc), y evitar que se use energía cuando ésta escasea.Y se dejará para más tarde, el asunto de ‘los mercados’, la ley de la oferta y la demanda, la tarificación horaria, y los contadores inteligentes, que tienen mucho que ver con el asunto de las ‘smart grids’.Baste decir que el concepto es pagar más para tener unos electrodomésticos (y una infraestructura en casa) para que a uno lo dejen sin energía o le obliguen a consumirla según dicten ‘los mercados’. U otros criterios.La dieta energética.Dado el sesgo ingenieril del autor, el siguiente concepto es en realidad el punto de partida de la mayoría de trabajos de ingeniería, el planteamiento del problema, la base sobre la que edificar la planificación.¿Cuáles son las necesidades energéticas reales?Es decir, mucho hablar del ‘todo eléctrico’, pero muy pocos se paran a pensar exactamente qué es lo que necesitamos.Haciendo un símil: nuestro cuerpo necesita ingerir cosas variadas, hidratos de carbono (energía), proteínas (‘materias primas’ para reparar/construir el cuerpo), grasas, líquidos, oligoelementos, vitaminas, etc.Comer sólo arroz blanco hervido (básicamente, hidratos de carbono y agua), nos va a proporcionar mucha energía, pero acabaremos muertos por desnutrición (pues faltará todo el resto).Lo mismo aplica al problema de la energía. Las necesidades de nuestra sociedad no son meramente eléctricas (aunque se dice que sí, veremos que no), aunque una buena parte se pueden sustituir dada la versatilidad de la electricidad. Pero es que tenemos necesidades que no he visto nunca abordadas en ningún estudio sobre las renovables, muy a pesar que consideren la manera de sustituir algunas formas de energía como energías finales, sin pensar ni un solo nanosegundo en las iniciales y en los rendimientos. Y eso que los rendimientos (presumiblemente elevados, habitualmente hinchados) de la electricidad suele ser uno de los slogans más publicitados.Para aquellos lectores que estén pensando en las facturas de casa, retomaré el hilo del estudio de autoconsumo del piso del autor. Aunque se presentó el estudio de consumo y generación eléctricos, en el piso también hay gas ciudad, cuyas facturas, además, vienen adecuadamente tarificadas en forma de energía, KWh, igual que la electricidad. Por tanto, es inmediato hacer una tabla de consumos que comprenda el consumo eléctrico, el de gas, y el total, del piso del autor, durante un año, en base a las facturas.El dato es revelador: 2196.5 KWh de luz, 3413 KWh de gas. Es decir, menos del 40% del consumo energético es de electricidad.Pero hay más: la cocina es vitrocerámica, y es uno de los principales consumidores, seguido de la lavadora, que básicamente consume más para calentar el agua que para mover los 7Kg de carga máxima que permite, y encima, la nevera en realidad lo que hace es mover calor de dentro de la misma al exterior. Además, también se utilizan a menudo estufas eléctricas en el lavabo, para la ducha de las personas más jóvenes.Es decir, con mucha probabilidad, más de la mitad de la factura de la luz se gasta para generar calor. Lo cual implica que más del 75% del consumo de energía final es en forma de calor, no de electricidad.Habida cuenta que el KWh de gas está por debajo de 5 céntimos de €, mientras que el KWh de electricidad está por encima de los 14, el primer punto de ahorro sería cambiar la vitrocerámica eléctrica a la de gas.Justo lo contrario al ‘todo eléctrico’.De hecho, un argumento, en mi opinión, de mucho peso, en contra de la electricidad.Si encima tenemos en cuenta que las únicas centrales solares con una cierta capacidad de control y almacenamiento son precisamente las termo solares, que aplicando la termodinámica resulta que tienen incluso mayor rendimiento que las fotovoltaicas, a pesar de estar por debajo del 40% sólo la parte termodinámica (sin contar el método de calentamiento ni las pérdidas por circulación/almacenamiento), tenemos el siguiente concepto ‘todo eléctrico’ para suplir ese 75% de energía a mi hogar:Generación de calor solar ? (almacenamiento) ? Caldera de vapor ? turbina de vapor ? generador y elevador ? distribución y transformación ? transformación de calor.Resulta que por cada KWh de calor que me llegue de forma eléctrica en el piso, se han gastado como mínimo dos antes de llegar a mi enchufe.Algunos esgrimirán que la fotovoltaica no hace eso. Ciertamente, pero el rendimiento está por debajo del 15% en realidad (de luz a electricidad), con el resto (el 85%, no lo olvidemos) que se vierte en la atmósfera sólo en forma de calor, y no en nada productivo (como la fotosíntesis, por ejemplo).Ahora bien. Supongamos que en lugar de fotovoltaica, lo que uno se pone es agua caliente sanitaria (ACS), que además, se puede usar para calentar la casa si sobra calor, el agua de la lavadora, u otras cosas. El rendimiento estimado de estos captadores es de alrededor del 70%, más de cuatro veces el de la fotovoltaica.Es decir, hacer lo mismo con electricidad implicaría utilizar cinco veces, mínimo, la superficie que utilizaría un colector solar de ACS, a un precio que se situaría entre 8 y 15 veces el de dicho colector, amén de tener un calentador eléctrico dentro del piso, de una capacidad siempre inferior al que viene con el colector de ACS. Y con mucho más consumo de elementos ‘raros’, tecnología electrónica y elementos de la tabla periódica.Claro que el instalador va a ganar más dinero con una cara instalación fotovoltaica, que lleva menos trabajo y más comisión sobre materiales que la más trabajosa y económica ACS, donde sobre todo se ganaría el pan trabajando en lugar de sobre los materiales.Resumiendo: el cuento del todo eléctrico, al menos para una vivienda, implica más gasto en elementos de elevado precio (lo cual descarta el acceso por parte de los menos potentados, los más humildes), más superficie necesaria (que hemos visto, es importante para los que viven en zonas de elevada densidad de población), materiales y elementos de mayor tecnología que provocan dependencia (la fotovoltaica no se monta o fabrica en el garaje, pero el ACS se lo puede hacer uno que sea algo mañoso por un precio muy reducido, y con materiales reciclados y reciclables), y, además, con temas legales varios. Esto explicaría por qué  nunca se habla de la enorme cantidad de ACS que hay en China, mientras que se anuncia a bombo y platillo cómo crece la fotovoltaica en ese inmenso país. De hecho, la única razón que queda para el todo eléctrico, probablemente el principal motivo por el que muchos lo apoyan, es uno, sólo uno: el contador.El hacerlo todo de forma eléctrica  implica que se puede tarificar, imponer, y controlar, el consumo y la producción que hace uno, especialmente si tiene un sistema ‘smart grid’.El ‘todo eléctrico’ implica poner todos los huevos de las necesidades energéticas en la única cesta de la electricidad, accedida única y exclusivamente a través de una única puerta, el contador, al cargo de una pareja de zorros que lo controlan, lo vigilan, lo cobran: los gobiernos, y las eléctricas (todas las eléctricas, incluyendo las renovables con su ánimo de lucro como cualquier otra).Por supuesto, esto es válido para una vivienda, sin contar el o los vehículos de los inquilinos, pero no para otras partes, como el comercio, o como la industria.Sin embargo, sí que hay algún sitio donde se puede ver el cálculo de uso de energías primarias mundiales, donde, como se puede ver en el gráfico adjunto, implica que a nivel mundial, la mitad de la energía consumida es en forma de calor. Otra parte importante, de forma mecánica. Y una pequeña parte, menor del 11%, necesariamente (y eso es discutible) de forma eléctrica. Más razones para defender el uso de otros tipos de energía que NO sean eléctricos.Un ejemplo sería el horno de concentración solar francés de Odeillo [8], de los años 70, que es perfectamente capaz de fundir metales y muchas otras cosas directamente, sin el uso directo de la electricidad para nada más, y nada menos, que probablemente la mayor razón de peso para el uso de la electricidad, su valor añadido más y más elevado de casi todos: el control.Muchas cosas tienen un rendimiento y un funcionamiento mejores si la electrónica de control está de por medio. Por ejemplo, el guiado de los espejos de este tipo de concentradores solares, pero también se puede mencionar las centralitas de los coches, por poner otro ejemplo.Si la electricidad es tan valiosa y difícil de conseguir, ¿por qué malgastarla, despilfarrarla en cosas inútiles o de bajo valor, como el calor, que además se puede obtener de otras formas más eficientes y económicas? ¿Por qué no concentrarse en el uso de mayor valor añadido, como es el control, la gestión de la información, y, a las malas, la iluminación?En el diagrama de Sankey expuesto, también se puede ver que una parte elevada de energía se usa de forma mecánica. Si descontamos el transporte, hay muchas industrias que utilizan el movimiento, en muchos casos, además, de forma neumática. Aunque bastantes movimientos son eléctricos, muchos de ellos se pueden hacer de forma neumática igualmente, incluso con menor coste.La fábrica en la que trabajo, una parte muy importante de la factura de electricidad se va en forma de calor para los hornos de soldadura, y otra parte, mayor, se va en forma de compresores de aire.Pero resulta que hay compresores eólicos que transforman la energía mecánica del viento en aire comprimido directamente [10], sin pasar por la electricidad, y por tanto, como nos enseña constantemente la termodinámica, con mayor rendimiento.Y el aire comprimido es almacenable, hasta el punto que muchos consideran que es la mejor manera de almacenar energía, utilizando minas y otros elementos de gran volumen, para poder gestionar la intermitencia.Me temo que los vecinos del proyecto Castor [11] se pondrán a temblar (literalmente además) ante semejante idea.Sin embargo, utilizar los actuales enormes aerogeneradores como compresores de aire, probablemente utilizando la propia torre de soporte de la góndola como depósito y tubería de circulación hasta el punto de trabajo, podría reportar beneficios en cuanto a movimiento, almacenamiento, y gestión, si se usase de forma directa dicha energía, quizás con una pequeña parte destinada a la generación de electricidad para el control.El consumo de materiales raros como el disprosio, neodimio, cobre, así como de elementos electrónicos, disminuiría en gran cantidad, amén de aumentar el rendimiento, abaratar los costes de todo junto, la inversión e incluso el mantenimiento.Como se puede ver, hay muchas cosas que se pueden hacer en el campo de la renovables que nos permitirían abaratar costes, aumentar rendimientos (abaratando de nuevo los costes), y una transición más simple a otras formas de energía, que están absolutamente olvidadas, relegadas a un segundo plano si es que siquiera se consideran, o bien son directamente objeto de burla.De eso, muy poca cosa se publica en ningún estudio serio, puesto que parece que sólo la sobrevalorada electricidad es considerada.Habría que destapar el auténtico tarro de las esencias para entender el porqué: electricidad es progreso, puesto que mucho la asocian con el progreso o creen que es más nueva que la termodinámica, aunque en el sector de la automoción ya quedó demostrado que no fue así. Usar formas ‘más viejas de energía’ va en contra del sacrosanto progreso.El elefante en la habitación.Se ha comentado antes que la intermitencia (que es una manera diferente de decir falta de control casi absoluta) de las renovables, se abordaba sólo desde el punto de vista de intermitencia diaria.Se comentó que había dos extremos que ni siquiera se abordaban, siendo uno de ellos el control, la gestión a corto plazo, que obligaba a tener una cierta densidad de energías controlables para poder mantener estable la operación de la red eléctrica.Uno de los argumentos que se podrían llegar a esgrimir sobre el tema de la intermitencia, y que el uso de la electricidad, que en teoría es fácil de transmitir a gran distancia (ciertamente, es la única que se puede transmitir, razonablemente bien, a distancias de cientos de Km), permitiría combatir la intermitencia y variabilidad a base de integrar todo en una super mega red de distribución, esa que implicaría tener centrales controlables (que no aparecen en ningún estudio, excepto las hidroeléctricas) por doquier.Pero aquí aparece el otro extremo del que nadie habla (pero se hace abuso, muchas veces sesgado, en algunas publicaciones) sobre la intermitencia de las renovables.Es un concepto muy, muy simple, evidente. Se llama estacionalidad. El concepto se basa en que el año se caracteriza por una serie de estaciones que varían debido a la inclinación de la tierra respecto del Sol, lo cual proporciona las famosas cuatro estaciones que dependen de las horas y la inclinación del sol respecto de la zona a tratar.En verano, en lugares como Europa, el sol está bastante alto, y luce durante bastantes horas del día, mientras que en invierno es justo al contrario, más bajo, menos horas. Cuanto más se aleja uno del ecuador, mayor es la variación de horas entre el invierno y el verano, y más bajo está el Sol durante todo el año.El resultado de todo esto es que en invierno, porque hay poco sol y éste, al estar oblicuo, proporciona menos energía por metro cuadrado (la mitad en potencia de pico, mucho menos en energía total diaria en España) que en verano; y por tanto, en invierno hace frío, en verano hace calor, y eso genera cambios en los consumos energéticos.Así mismo, de noche encendemos las bombillas porque no vemos.Por eso, los picos de demanda siempre son a la puesta de sol, y en invierno. Porque complementamos la energía natural del sol con energía artificial para mantener una cierta igualdad durante el año.Por tanto, la demanda de energía siempre tiene una enorme parte complementaria con la que nos proporciona el sol. Mayor en invierno, mayor de noche, especialmente tras la puesta del sol, y durante más tiempo en invierno (al ser el día más corto).El uso de energía será, pues, complementario, con la generación. Justo se va producir cuando no se puede generar energía solar. Eso deja directamente a la fotovoltaica dependiente de algún sistema de  almacenamiento, mientras que a la termo solar, al tener el almacenamiento térmico incluido, amortigua la variación diaria, permitiendo no sólo una cierta capacidad de control (debido al almacenamiento de otro tipo de energía convertible a electricidad), sino que además permite ajustarse muy bien a la curva de demanda diaria, especialmente al pico que se produce tras la desaparición del astro rey tras el horizonte.


Pero eso no arregla el problema de la estacionalidad. En la gráfica ajunta se puede ver que un sistema fotovoltaico con seguidor a dos ejes, en verano produce hasta cinco veces la energía que produce en invierno. Y eso, en España, el país más soleado de Europa, que si uno se va a Noruega, la cosa es más exagerada, pero sobre todo, tirando muy hacia abajo, y especialmente en el gélido invierno nórdico que exige mayor consumo energético para suministrar calor.Si se intentase asegurar el consumo eléctrico de España en invierno mediante paneles fotovoltaicos con seguidores solares, el resultado sería que dicha instalación, para cubrir la demanda de Enero, se tendría que sobredimensionar tanto que produciría alrededor de cuatro veces la energía necesaria, sobrando por tanto, tres cuartas partes de la generación.Y eso, suponiendo totalmente resuelto el tema de la intermitencia diaria (y, de paso semanal), cosa que se podría arreglar usando solar de concentración, que daría un resultad prácticamente idéntico.De hecho, si en lugar de obtener electricidad, los paneles con seguidores fuesen de ACS, probablemente el resultado sería exactamente el mismo.Se deduce que o bien se sobredimensiona muchísimo el parque de generación para solucionar este punto, o bien se implementan sistemas de almacenamiento que puedan almacenar energía, cargarse, durante los meses de primavera tardía y verano, para descargarse durante el invierno y principios de primavera.Grosso modo, cien días de almacenamiento. Dos órdenes de magnitud el sistema de almacenamiento necesario para solucionar la intermitencia diaria, esa que vimos que no se puede solucionar con baterías por falta de materiales, y que la solar de concentración está muy lejos de implementar (se habla de hasta cinco días de acumulación, que no se ven por ningún lado, de hecho, hace falta especificar que cinco días del año son).Y 365 veces más lenta en la carga/descarga, es decir, en la amortización del sistema de almacenamiento, que, fuese una batería, deberíamos considerar que deberían durar 1000 ciclos de carga/descarga, es decir, un milenio.A saber dónde estará la humanidad dentro de un milenio.De ahí la necesidad de generar en zonas de gran insolación y escasa variación estacional, nominalmente el desierto (llámese Desertec [12], por ejemplo), para luego distribuir a zonas de mayor densidad de población, que justamente son las más septentrionales, al norte frío de escasas horas de sol y mucha nieve, muchos miles de Km de distancia que implican toda una serie de inconvenientes de control gestionable, despachable, local. Y enormes pérdidas por el camino (en España, las pérdidas medias son del 9%, con picos superiores el 30%).Algunos hablan de almacenar aire comprimido en minas y acuíferos [13], como ya se ha mencionado, que parece ser más barato que la hidroeléctrica, pero muy pocos mencionan los contratiempos al estilo Castor, o bien que hay pocos sitios adecuados (recientemente se han abandonado intentos e investigaciones en acuíferos por la gran variedad de problemas técnicos que la hacen inviable), y por tanto, no parece ser la ‘gran solución’, más bien un buen argumento a poner sobre un papel que lo aguanta todo y que luego se lleva el viento.La hidroeléctrica es otro gran recurso que se menciona, y que en la actualidad ya realiza las funciones de control y gestión, en el caso español (y muchos otros más) de la rígida nuclear.Ciertamente, es un sistema muy flexible, con la posibilidad de almacenar, de gran margen de control (que se extiende en potencias negativas – bombeo), y rapidez de respuesta, pero limitado geográficamente (grandes cuencas, países con una cierta humedad, etc), en potencia (poca, se estima un máximo de alrededor de 2TWe en todo el mundo, cuando el consumo es del orden de 15TWe de media), en capacidad (días, horas en algunos casos), en inversión (los sitios más baratos, las grandes cuencas, están todas utilizadas ya, lo cual obliga a hacer depósitos grandes de obra, o utilizar emplazamientos difíciles como cráteres de volcanes).Pero amén de los enormes impactos ambientales [14], también tienen otras limitaciones poco vistas, pero que vienen al caso.En países nórdicos, en invierno, se congelan los pequeños sistemas, y los grandes se ven reducidos en capacidad debido a que una parte se convierte en hielo. En países más soleados y secos, como España, tenemos el problema de las sequías, lo cual implica que en verano no hay agua que almacenar, si no que muchas veces hay falta de la misma. Por tanto es totalmente inviable usar este sistema para solucionar la estacionalidad.De hecho, no sirve ni para cubrir las variaciones de la eólica en parques teóricamente calculados para poder hacerlo, puesto que el uso para consumo humano, o incluso para riego (pues algunos están en zonas casi desérticas) tiene prioridad. 
Y eso que la producción neta (es decir, sin contar el uso de bombeo y regulación o control) también es estacional, pero justamente siguiendo la demanda: mayor en invierno que en verano, en España, claro.Si nos atrevemos a meternos con el viento, resulta que también es estacional, y encima, más intermitente, más variable, con variaciones tan rápidas como que en cinco minutos de puede caer más de la mitad de la producción, y encima esto se ha comprobado que pasa bastantes veces al año, y, para colmo, las temporadas de calma suelen abarcar grandes zonas geográficas.Es decir, mientras muchos estudios dicen que al distribuir la eólica por toda Europa, soluciona el problema de intermitencia de la eólica, la realidad, tozuda ella, se emperra en demostrarnos una y otra vez que esto es una suposición absolutamente incorrecta, falsa y que por tanto no sirve como punto de partida.El otoño de 2015 se constató que en toda Europa apenas hubo viento desde España a Finlandia, de Inglaterra a Alemania. Con lo que la producción eólica, que precisamente es una de las mayores aportaciones de renovables, fue muy baja, como bien se puede constatar en este enlace [15].Ante este panorama, queda poco que hacer. Una de las opciones, nunca contempladas porque el resultado es una producción más baja de lo que cacarean los pro-solar, es orientar las placas o colectores de tal manera que tengan mayor insolación en invierno que en verano.Algunos de los cálculos y simulaciones del autor, por ejemplo situaban bien parada a un panel mucho más vertical, a 60º (Invernal N) en lugar de los habituales 45º (Óptimo N), y el resultado mejoraba bastante en primavera y otoño, empeorando en verano (que es cuando menos energía se demanda), pero seguía dando poca energía en invierno (por las pocas horas de sol, más que nada), si bien el período en que hacía falta aporte extra o suplementario de energía se reducía bastante.Generación normalizada según orientaciónEste es un punto a tener en mente por todos aquellos que tengan (tenemos) físicamente o en mente, instalarse colectores de ACS.La orientación es clave.Sin embargo, en un reciente paseo del autor con la familia en un barrio residencial donde hay instalados bastantes colectores de este tipo, se pudo constatar que menos de la mitad estaban orientados al sur, y con inclinaciones de entre 40 y 60º, aún menos, habiendo algunos incluso orientados al norte, bastantes totalmente planos (agua hirviendo en verano, helada en invierno), y sobre todo, con sombras durante una parte importante del día.A pesar de todo, nada de esto es suficiente.Siguen haciendo falta sistemas de gestión, ese punto necesario e irresuelto de las mega redes de distribución, que puedan generar la energía necesaria, y que presumiblemente, trabajarán constantemente durante el invierno.La falta tanto de buenos sistemas de gestión como de redes adecuadas para dicha gestión ya se han puesto de manifiesto con problemas en China (la zona donde se generan muchos GW eólicos está muy lejos de la zona de consumo, y sin redes, grandes, adecuadas), Alemania (más o menos lo mismo, con recortes de producción notables, de más del 30% en la fotovoltaica de forma sistemática todo el verano), como en Australia, donde ha habido un apagón de más de dos días en una gran zona precisamente por este tipo de problemas.Hay estudios que ya citan el máximo de penetración de las renovables alrededor del 10% para que aparezcan problemas de inestabilidades, causa del frenazo de la Energiewende (que afortunadamente para los alemanes, se ha estado exportando dicha inestabilidad a los países circundantes, que, obviamente, están respondiendo con sistemas de desconexión para que Alemania se guarde para sí la inestabilidad).Y a pesar de ello, de no invertir nada en sistemas de gestión y almacenamiento, el precio de la electricidad ya sólo debido a la intermitencia de las renovables, ha disparado las facturas.


Si a esto hay que añadir los sobrecostes que nadie quiere tener en cuenta en forma de nuevas redes de distribución, el coste de la energía eléctrica va a ser mucho más elevado, así como su mantenimiento.Si bien las centrales de ciclo combinado usando biogás pueden ser útiles, probablemente se queden cortas. El único sistema renovable, útil, de sobras conocido, que almacena de forma natural energía durante el verano, que se puede utilizar tranquila y controlablemente en invierno, es en realidad la primera forma de energía que conoció y usó la Humanidad: la biomasa.Algo que los pro-renovables y los ecologistas ensalzan, de forma totalmente errónea, como renovable y neutro en cuanto a la emisión de CO2 y demás historias.Pero hablando estrictamente, cualquier recurso es renovable siempre y cuando se utilice a un ritmo inferior al de reposición, y eso incluye los combustibles fósiles si el ritmo de uso es prácticamente nulo [16].Es decir, si hay que controlar y gestionar, además de cubrir la falta de energía en invierno, mediante el uso de biomasa, nos encontraríamos con que los USA, en un solo invierno, tres meses de uso de biomasa, se quedaría totalmente desforestado, por tanto, sin posibilidades de regenerar nada, pues el ritmo de uso sería más de 100 veces superior al de generación.Por supuesto, dado el gran consumo de los Estados Unidos, si se aplicase la solución a nivel global, donde todavía a fecha de hoy, el mayor consumo de energía no es fósil si no de biomasa, pues es el más utilizado en los países subdesarrollados y en otros no tanto, implicaría que en pocas décadas no quedaría ningún árbol en el planeta, con lo que no habría nada que retirase el CO2, y todo el carbono que éstos habían almacenado se habría devuelto a la atmósfera.Por no hablar del hecho que los ciclos naturales del fósforo, potasio, y algunos otros elementos, se terminarían de romper (aunque algunos están casi rotos ya).En poco tiempo, la ‘solución sostenible’ habría convertido a la Tierra en el Planeta de Pascua galáctico.Y eso, aunque la biomasa se utilizase de la forma más eficiente posible, es decir, como nuestros abuelos, quemándola en una estufa para la calefacción (donde, dicho sea de paso, se puede cocinar y hacer otras cosas, como pan), sólo conseguiríamos retrasarlo.A principios del siglo XVIII los problemas de deforestación ya eran evidentes en Europa, cosa que fue precisamente una de las razones que empujaron hacia el uso de carbón que fue lo que nos llevó a la revolución industrial.Un problema social.El resultado implica que el uso de electricidad no es precisamente el más pertinente, sino más bien un despilfarro que no se adecua a la demanda.Pero también implica que el sesgo es producto de una cultura, una sociedad (que sobrevalora la electricidad hasta el punto de despilfarrarla en frente a otras energías más adecuadas), que debe cambiar sus conceptos de uso (y sobre todo, abuso) y racionalizar el consumo, no sólo energético, para poder afrentar el cambio de paradigma. De lo contrario, los problemas se agudizan.De hecho, el ejemplo del coche eléctrico, además del meme del ‘todo eléctrico’, tiene otro mensaje más profundo detrás: el que ‘todo sigue igual’, que podemos seguir con  nuestro modo de vida como hasta ahora, con nuestra cultura y civilización, simplemente, cambiando de coche. Ni mención a electrificar otras cosas más importantes para nuestra sociedad, ni mención a cómo suplantar los otros usos de los combustibles fósiles que no son estrictamente energéticos.El problema es que se sigue confundiendo los flujos renovables de energía con sostenibilidad natural.Hay un ejemplo que poca gente conoce, en otra isla más cercana que la remota (geográfica y temporalmente) Isla de Pascua, que demuestra que las renovables no van a solucionar el problema, y que este se extiende mucho más allá de eliminar los combustibles fósiles y electrificarlo todo.En la isla de Mallorca, en la llanura próxima a la capital, Palma, donde está ubicado uno de los aeropuertos de más tráfico de Europa, para todos los que la hayan visitado, se pueden contemplar centenares de cadáveres de molinos para sacar el agua. Hace algo más de un siglo, esa zona era un lóbrego y malsano cenagal, que algunos pensaron en desecar en base a bombear el agua con molinos, mayormente hechos de madera al principio, mejorados y a base de metal después de la visita de un ingeniero holandés (cómo no) a la zona.El resultado fue que en pocos años, la fuente de problemas de salud y demás se había convertido en un paraíso terrenal del que rezumaban leche y miel.Pero con el paso de las décadas, con más de 350 molinos censados para regadío, la productividad de la tierra empezó a bajar a la vez que aumentaba la población de la vecina capital a la que alimentaban, hasta el punto que el agua empezó a salinizarse y causar problemas con los cultivos.En la actualidad, sigue siendo un terreno productivo, pero el agua sigue siendo salada, el nivel freático muy bajo (y con el mar muy cerca, además), y con muchos nutrientes ahora desaparecidos, con lo que hacen falta abonos de origen fósil.La moraleja de esta historia, es que el uso de agua fósil (no sólo combustibles), así como de energías renovables, no hace que las cosas sean sustentables si la sociedad no tiene en cuenta los efectos a largo plazo, si la cultura no implica moderación y conocimiento de la naturaleza, y si la mentalidad del aquí y ahora nos ciega.Si no cambiamos la cultura ANTES de cambiar el paradigma energético, si no cambiamos los USOS energéticos (y de otras cosas, como por ejemplo el agua fósil aquí detallado) y de recursos, si no se cambia la relación de nuestra sociedad con nuestro entorno, incluyendo la visión a largo plazo, el cambio de modelo energético no nos servirá para nada.Un apunte sobre intermitencia, producción y economía.Una parte sustancial del sustrato sobre el cual se asienta nuestra cultura, es el productivismo, la industrialización, los métodos industriales aplicados a gran cantidad de cosas.Contrariamente a lo que muchos piensan, esto no sólo aplica al capitalismo, sino también al comunismo y a muchos otros modelos políticos y sociales contemplados por nuestra sociedad.La producción, básicamente industrializada, bien sea gestionada por una empresa privada, bien sea (por el monopolio) estatal, se sigue basando en producir al máximo. Y eso básicamente, desde el punto de vista energético (y de paso, de materiales) es una ‘tarifa plana’ como el encefalograma del autor.Algunos han mencionado la gestión de la demanda, bien sea por ‘smart grids’, bien sea mediana la planificación de la producción.Veamos un ejemplo que viene al caso, aplicado a la industria, para tener claro este concepto clave.Supongamos un fabricante de coches, que produce un coche de 15000€ cada minuto. Toda la línea de producción está dimensionada para esa producción, sin parar más que un ratito al día (técnicamente, la producción diaria, según mis compañeros del cronómetro, son 22.5h), quizás el fin de semana.Si por alguna razón, pongamos porque falten puertas, se para la producción durante una hora, estamos hablando de 900.000€ que se dejan de facturar durante esta hora.Por suerte, hay planes de contingencia, pongamos que se puede cambiar la media hora de parada de los operarios del turno para almorzar a esa parada de una hora, que de todas maneras está planificada. Con eso, se reducen las pérdidas a algo ya calculado.Pero si la parada dura más, y además no se pueden ejecutar planes de contingencia (porque ya han sido usados), y encima implica arranques y paradas (más lentos, más problemáticos), las pérdidas pueden ser descomunales.Si resulta que para cubrir la misma demanda, debido a la intermitencia, pongamos diaria, hay que hacer dos líneas que trabajen la mitad de tiempo, el resultado es el doble de inversión (y de gastos), probablemente más personal por el tema de mantenimiento, para la misma producción, y más problemas de arranque/parada (muchas fábricas no paran las máquinas durante los turnos en que no se produce debido a los problemas de arranque/parada, aunque sí las hay que las dejan en stand by).Eso implica que los mismos productos van a ser más caros.O peor. Hay procesos que una vez iniciados no se pueden parar a no ser que se eche a perder mucha cosa.Un ejemplo son las cubas electrolíticas de refino de la alúmina en aluminio. Una parada de varias horas implica que el material en el interior de la cuba se solidifica, y estropea a ésta, con lo que hay que eliminarla y volver a gastarse millones en otra cuba electrolítica, amén de los problemas de improductividad por el tiempo parada cambiando la cuba. Una millonada [17].Por eso, todo lo que es la industria y la fabricación, las paradas por motivos ajenos a la planificación suelen conllevar grandes tensiones, gritos, multas económicas (hay casos en los que se han alquilado helicópteros y aviones para transportar materiales para no pagar las multas) y problemas económicos que pueden llevar a la ruina de la fábrica y/o aumentos de precios.Uno de los casos más delicados son esas plantas de más de 15.000 millones de € (si, tres veces el cacareado coste de la megafactoría de Tesla) que se utilizan para fabricar semiconductores [18]. Muchos procesos tardan horas, y una interrupción significa tirar todo el lote de fabricación, quizás tras decenas de otros procesos igualmente complejos y caros.O peor aún: pueden significar una parada total de la planta (pongamos por caso por contaminación, que es poco conocido el nivel de limpieza que se gasta en esos sitios) durante varias semanas [19].El corolario de todo esto, es que la intermitencia y los sistemas renovables, son técnicamente incompatibles (si no se solucionan, lo cual implica invariablemente mayor costo) con la tecnología que hace posibles algunos de estos. Concretamente, de los más incentivados y publicados: solar y eólica. Y más concretamente, del gran olvidado de todo este mundo, la electrónica.Otras cosas a electrificar.Además de los problemas de uso directo de las energías en el proceso productivo, hay otros puntos que no se consideran habitualmente como es el uso de elementos fósiles (sean combustibles o no) en la electrificación.La espina dorsal del sistema macroeconómico mundial es el transporte de mercancías, amén de la fabricación tratada en el punto anterior. Este transporte raramente es tratado cuando se habla del coche eléctrico, sin embargo es necesario para el correcto funcionamiento de nuestra sociedad más allá de la necesidad del  transporte individual, personal, privado o público.No sólo el transporte de mercancías, hecho en base a combustibles fósiles es básico, si no también todo lo que es maquinaria pesada (minería, obras públicas) y agrícola.Si bien algunas minas pueden utilizar monstruosidades de cangelones como la Bagger 288 [20] de la central eléctrica de Grazweiler (que eléctricamente extrae el lignito que alimenta la térmica de carbón que genera la electricidad – 13MW de nada – de la excavadora junto con la demanda de la población, amén de ser electricidad muy sucia), esto no vale para todos los casos. Ni los grandes buques mercantes transatlánticos como la clase Tripe E de Maersk [21], ni los grandes camiones, ya híbridos como el Liebherr comentado en otra entrada, ni las cosechadoras o tractores que se utilizan en el campo, se pueden electrificar fácilmente.Ciertamente, las excavadoras y tractores probablemente podrían utilizar aceite del mismo campo para funcionar. Igualmente también se podría utilizar animales, que no necesitan procesados de ningún tipo sobre los alimentos, almacenables, y que encima contribuyen a cerrar los ciclos del fósforo, nitrógeno, etc. sin recurrir a biocombustibles complejos y de dudosa eficiencia, que necesitan procesado (insumos de energía, mano de obra, inversiones, tecnología).Algunos comentan que la producción de acero, básicamente hierro al que se le añade carbón, se podría hacer en base a biomasa, con lo que nos podemos remitir a los problemas ya existentes sobre dicha biomasa, y encima, funcionando en base a calor eléctrico (cuando el horno francés ya es capaz de hacerlo). Algo parecido con otros plásticos que se obtienen del petróleo, que, sin embargo, también vendrían de la biomasa, generarían más CO2 y más contaminación, y está por ver el precio, presumiblemente mucho más caro, ya que de ser más barato, seguramente se habría adoptado ya [22].Entre estos petroderivados, hay que destacar algunos importantes. Los materiales de muchas de las cosas que conforman nuestro día a día (plásticos, electrónica, ropa, calzado, herramientas, electrodomésticos), medicamentos, envases, nitratos y otros fertilizantes utilizados en la agricultura sin los cuales muchas de las tierras actuales perderían mucha productividad, etc.Aunque algunos ya se ha mencionado que serían de relativamente fácil sustitución, aunque probablemente contaminasen más, muchos otros probablemente serían imposibles o mucho más caros. Y eso es otra amenaza a la economía sobre la cual se sustenta todo este entramado.Ante todo esto, no sólo siguen apareciendo estudios sobre cómo electrificarlo todo, si no que muchos arguyen que tarde o temprano tendremos que dar el paso, puesto que los combustibles fósiles son finitos, contaminan, se van a acabar, etc.Luego dicen que si la fusión fría (sin contar que no hay helio suficiente para enfriar tanto reactor, ni para fabricar muchos semiconductores, dicho sea de paso), que si las renovables (con todo lo que ya hemos comentado), incluso algunos hablan del fin del capitalismo (pero no del productivismo ni del extractivismo), que si la electrónica (esa olvidada que utiliza 69 o 70 de los 92 elementos de la tabla periódica, muchos de los cuales, como el mencionado helio, son insustituibles, escasos, y que sólo se obtienen como elementos secundarios de otros productos, como algunos pozos de gas natural en el caso del helio).Ni hablar de las escalas de lo que se está hablando (una central nuclear de 1GW cada día, sin descansos, durante 50 años, o 10 de 100MW termosolares de concentración con un depósito de calor del tamaño de un estadio de fútbol, dígase Bernabeu, Nou Camp o similar). Millones de aerogeneradores, varios órdenes de magnitud de lo que se está fabricando ahora, durante décadas.Así pues, dado que tarde o temprano sólo nos quedarán las renovables, no nos va a quedar más camino a seguir que el de las mismas. El todo eléctrico (aunque renovables no tiene que significar electricidad para nada, aunque el todo eléctrico es hacer el gilip****s), así que es cuestión de tiempo que acabemos usando el coche eléctrico.Que no hay opción. Ese es el argumento.Sin embargo, dado que esto va más allá del mencionado de soslayo, pero en realidad nudo central, del fin del petróleo, efectivamente, SÍ que hay otros caminos. Y también hay un tema de plazos.Este punto, el fin del petróleo, las implicaciones de otras materias primas, y los posibles caminos, más bien probables, son el objeto de la siguiente entrada.
[1] - http://www.priweb.org/ed/pgws/uses/uses_home.html http://en.wikipedia.org/wiki/Petroleum_product[2] - http://en.wikipedia.org/wiki/Hydroelectricity[3] - https://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADnea_de_transmisi%C3%B3nhttps://es.wikipedia.org/wiki/Transmisi%C3%B3n_de_energ%C3%ADa_el%C3%A9ctrica [4] - http://euanmearns.com/an-update-on-the-energiewende/ http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20140430092653297 [5] - http://www.afr.com/news/politics/wind-farm-failure-during-sa-storm-worse-than-thought-20161018-gs5c89 [6] - https://es.wikipedia.org/wiki/Red_el%C3%A9ctrica_inteligente [7] - http://energy.mit.edu/publication/future-solar-energy/ [8] - http://euanmearns.com/going-green-the-ofgem-vision/ [9] - https://fr.wikipedia.org/wiki/Four_solaire_d%27Odeillo      http://www.lowtechmagazine.com/2011/07/solar-powered-factories.html [10] - http://www.cottagecraftworks.com/wind-compressor-wind-driven-air-compressor-alt-energy http://windcompressor.com/ [11] - https://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Castor [12] - https://es.wikipedia.org/wiki/Desertec [13] - http://energyskeptic.com/2015/caes-in-aquifers/ [14] - http://euanmearns.com/the-coire-glas-pumped-storage-scheme-a-massive-but-puny-beast/ [15] - http://euanmearns.com/a-big-lull/ [16] - https://www.diagonalperiodico.net/global/30480-biomasa-la-nueva-amenaza-para-bosques-francia.html [17] - https://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_Hall-H%C3%A9roult [18] - http://www.koreatimes.co.kr/www/news/tech/2015/05/133_178485.html [19] - http://energyskeptic.com/2014/interdependent-chip-fab-electricgrid-financial-sys/ [20] - https://es.wikipedia.org/wiki/Bagger_288 [21] - https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_triple_E [22] - http://falaciasecologistas.blogspot.com.es/2014/01/plastico-sin-petroleo.html
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Apuntes sobre la logística en los vehículos eléctricos e híbridos

1 Febrer, 2017 - 10:17
Queridos lectores,

Esta semana Beamspot nos ofrece otro capítulo de su detallado análisis sobre la viabilidad de los vehículos eléctricos, en este caso sobre los aspectos logísticos. El post es extenso pero lleno de mucha información interesante. Espero que lo disfruten

Salu2,
AMT 

Enlace al índice.

Apuntes sobre la logística en los vehículos eléctricos e híbridos.
Con la colaboración de Eduardo, de Argentina.


Otro de los puntos a estudiar cuando se miran los detalles de los vehículos híbridos y eléctricos, es el de la logística. La mayoría de estudios sobre este tema presentados a, para y por los gobiernos, resaltan específicamente los asuntos relacionados con la distribución eléctrica, la producción de la misma y otros factores afines. La distribución eléctrica es un elemento más de lo que se denomina logística [1].En esta entrada se agrupa bajo el epígrafe de logística no sólo la distribución eléctrica, que no es precisamente la parte más complicada de todas, junto a un par de temas fuertemente relacionados: la red de estaciones de servicio y recarga, por un lado, y la logística de producción, especialmente de materias primas, por el otro.Fuera de los estudios presentados por los gobiernos, se ha discutido bastante sobre la logística de las materias primas, y ha habido mucho movimiento a nivel internacional sobre los mercados de algunas de dichas materias tocadas por la varita mágica del vehículo eléctrico. Lo cual ha desatado bastantes discusiones y comentarios, específicamente sobre dos materiales muy importantes: el litio de las baterías, y el neodimio utilizado para hacer imanes, utilizado en algunos de los motores de los vehículos híbridos y eléctricos más populares.Dado que este último epígrafe tiene que ver con minería, conviene empezarlo definiendo algunos de los términos más utilizados, así como aclarando algunos conceptos clave de la explicación.Dos vocablos que aparecen mucho relacionados con la minería son recursos y reservas [2]. Recursos son la cantidad de materia prima que se estima que existen, lo máximo que se estima que podría llegar a obtenerse con rendimientos del 100% y sin importar precios. Reservas es la parte de los recursos que se estima que se pueden obtener de manera real, técnicamente viables, y además comercializar con beneficio, descartando métodos técnicos caros que acabarían siendo no rentables.Esta estimación es bastante subjetiva y no se explica en ningún lugar en que se basa. Hay varios factores conocidos, entre los cuales están el de la concentración de materia prima, sobre lo cual hablaremos a continuación, la tecnología existente, la accesibilidad, las infraestructuras.Sin embargo, la estimación de reservas obtenibles no contempla la variación del precio de mercado ni otros asuntos relacionados. Este tipo de valoración es bastante especulativo, con lo que las reservas se suelen diferenciar entre reservas probadas, y reservas probables en los estudios más recientes, donde los criterios están más claros y son más realistas, siguiendo una metodología (recientemente) establecida, conocida, que permite reducir los márgenes de incertidumbre.El siguiente término a describir, es lo que se denomina la ley de los metales [3], que en realidad es la cantidad o concentración de materia prima por unidad de materia o mena a extraer. Una ley del 10% significa que hay que sacar 10Kg de material (bien roca, bien tierra, u otras cosas) para obtener, mediante procesos varios, 1Kg de materia prima con una concentración o pureza elevadas. Es un término importante porque cuanto más baja es la ley, más trabajo o energía hay que utilizar para sacar más material del cual se obtendrá el mismo o menor cantidad de materia prima.También es importante porque los procesos o tecnologías a aplicar pueden cambiar sustancialmente según la concentración. Lo cual suele ser uno de los límites que determina la frontera entre recursos y reservas. La conjunción de concentración y tecnología permite que los recursos crezcan a consta de las reservas.Cambiando de geología a economía, hay también un par de casos claramente diferenciados: los mercados minoritarios y los mayoritarios, también llamados mercados de commodities.Cuando se habla de mercados minoritarios, se está haciendo referencia a materias primas que tienen poca demanda y/o producción, con lo que hay pocos proveedores y pocos clientes, así que la negociación de precios no es algo que se haga públicamente ni que esa dé importancia tremenda en las bolsas y la economía general, dado el volumen de negocio, producción, movimiento de materiales y capitales, etc.Los mercados de commodities sin embargo son todo lo contrario. Metales como el acero, aluminio, cobre, son commodities que tienen muchos proveedores y muchos clientes, materiales de uso muy general y amplio, con grandes cantidades de aplicaciones, y con mucho movimiento de capital asociado. Esta parte se rige generalmente por los clásicos mercados económicos y financieros, a diferencia de los minoritarios.Otro término que proviene de la biología, pero que es muy importante en este caso, es la conocida como ‘Ley del mínimo de Liebig’. Dicha ley dice que el crecimiento de las plantas viene determinado por el material más escaso. Dado que hace falta una cierta proporción de materiales, el que menos presente esté de la proporción es el que limitará el crecimiento, pues es el que será cuello de botella, el mínimo [4].Y para terminar con las descripciones, hay que recordar que no sólo tenemos economía de mercado, que básicamente aplica a los mercados mayoritarios, así como a la mayoría de países, sino que también hay otro tipo de economías, planificadas, que se rigen por otras reglas de juego muy muy diferentes. Es el caso de China [5].Y aquí es donde hay que hacerse una reflexión: los mercados minoritarios, que no dependen de las reglas de juego, y que son casi siempre los que se nombran al buscar mínimos de Liebig, en este caso las tierras raras, precisamente se obtienen en este momento de un solo lugar: China. Si a esto le sumamos que las estimaciones de recursos no tienen en cuenta el precio a la hora de valorarlos, entonces tenemos un auténtico enigma encima de la mesa. Algo que se escapa de la lógica habitual de los mercados.Aunque las implicaciones del precio del producto final y del coste de extracción para determinar los recursos afectan a todos los materiales, especialmente a las commodities, el analizar con más detalles estas implicaciones según la lógica del capital es algo que se hará con el litio, más adelante. De momento, y puesto que se ha sacado el tema de las tierras raras, continuaremos con este enrevesado y desconocido enigma.En química, se denominan tierras raras a dos grupos de elementos que son muy parecidos entre sí. Tanto que cuesta distinguirlos y separarlos, a pesar de que tienen ciertas características muy peculiares que son precisamente las que los hacen atractivos. El nombre de ‘tierras raras’ es debido precisamente a la amalgama de elementos parecidos y la dificultad de separarlos y aislarlos individualmente, con lo que los resultados de las mezclas daban resultados muy raros, muy heterogéneos y variados según la cantidad o proporción de cada uno de los elementos.Esta dificultad en aislar y separar unos de otros hizo que los descubrimientos y las propiedades de los mismos fuesen hechos con cuentagotas y que los químicos que intentaban descifrar este tema lo llamasen ‘tierras raras’. Sin embargo, su ocurrencia en la naturaleza si es rara, es por la gran cantidad de los mismos que hay comparados con otros elementos, más que por su escasez. Eso sí, aunque los recursos se estiman inmensos, muchos ni siquiera son considerados como tales, debido a las ridículas concentraciones que tienen en muchos casos, la gran dispersión de los mismos.Aún así, hay grandes recursos y reservas de estos materiales en buena parte del mundo. Otro de los puntos ‘raros’ de estos elementos. Sin embargo, su mercado es realmente minoritario, y la producción también, como sus usos. De la misma manera, la sustitubilidad es prácticamente nula. Hay pocos de estos elementos que se usen para una tarea que puedan ser sustituidos por otros que den resultados similares, si es que alcanzan. Y en todo caso, los sustitutos más habituales, son otras tierras raras.A pesar de las grandes reservas, el hecho de que sean materias poco comunes en su uso, de las que en estos momentos sólo hay un proveedor real, China, constituyen un mercado minoritario y tienen todos los puntos para ser ‘mínimos de Liebig’ en muchos campos, especialmente en el del vehículo híbrido y eléctrico y en el de los aerogeneradores.Tanto es así, que en el mundo sólo hay una mina de tierras raras en funcionamiento, que se ha reabierto recientemente y que todavía no está a plena producción: Mountain Pass, en California. También es cierto que se está planteando la apertura de otras. Curioso que el máximo proveedor de tierras raras no tenga minas de tierras raras. En realidad, lo que tiene son minas de hierro, donde las tierras raras son una parte muy importante de los residuos, la ganga, resultante de la extracción de hierro.Esto no es un hecho raro, más bien es común para muchos materiales y commodities que se obtienen de minas donde el principal producto es el cobre, por ejemplo, o el hierro.El asunto, como ya se ha comentado, con la minería de tierras raras, es que aunque la concentración de óxidos de tierras raras sea elevada (del orden del 15 al 40% incluso) en el material a trata, bien sea la ganga de extraer hierro, bien sea de las tierras de Mountain Pass, una vez obtenido ese óxido de  tierras raras, lo que resulta es una amalgama de una serie de elementos, en diferentes proporciones que dependen sobre todo de la mina, con variaciones incluso dentro de la misma mina según en qué parte de la veta se obtengan.Los dos grupos de tierras raras que figuran en la tabla periódica son los lantánidos y los actínidos. Generalmente los que se tratan en la industria ‘civil’ son los lantánidos [6], que comprenden el Lantano (La), Cerio (Ce), Praseodimio (Pr), Neodimio (Nd), Prometio (Pm), Samario (Sm), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Tb), Disprosio (Dy), Holmio (Ho), Erbio (Er), Tulio (Tm), Yterbio (Yb), y Lutecio (Lu).El segundo grupo, el de los actínidos, de otro tipo de usos que enseguida vamos a deducir, consta del Actinio (Ac), Torio (Th), Proactinio (Pa), Uranio (U), Neptunio (Np), Plutonio (Pu), y un montón más, aunque ni siquiera los dos últimos nombrados se encuentran en la naturaleza de forma natural: se desintegran radioactivamente. Lógico: el torio, el uranio y el plutonio son elementos utilizados en reactores nucleares (y en otros usos aún menos agradables). Por eso, este segundo grupo tiene una consideración y usos que no entra dentro de esta serie de escritos. Aunque formen parte de los residuos.Dentro del primer grupo, se distinguen entre las tierras raras ligeras (LREE – Light Rare Earth Elements) y las pesadas (HREE). Forman el primer grupo, desde el Lantano hasta el Gadolinio, y el segundo, el resto. Es de destacar que estos elementos también tienen una cierta radiactividad y una ligera toxicidad, con lo que son materias primas a tratar con un cierto cuidado.Como ya se ha comentado, el hecho de que después de separar los óxidos de tierras raras del resto de materiales no deseados de la obtención de los mismos, hay que separar y purificar cada elemento por separado. Y además, las proporciones no son las mismas según la mina, igual que tampoco lo es la demanda, que evidentemente, no coincide con la producción.Por tanto, para separarlos hacen falta varios procesos, generalmente a base de disolver la amalgama con diferentes ácidos y bases, aplicar varios reactivos, y entonces se obtienen diferentes cantidades de materiales, que además, van a depender de lo que uno pretenda conseguir, es decir, que para obtener un elemento muy demandado, igual el proceso produce otro que no tiene demanda.Estos procesos, y dadas las concentraciones presentes en la mayoría de minas, generan bastantes LREE’s, entre los cuales se demanda bastante el Neodimio para su uso en imanes [7].Dicho Neodimio se utiliza para hacer los imanes más potentes que conocemos a fecha de hoy, y que son el corazón, el rotor, de muchos de los motores síncronos de vehículos híbridos y eléctricos, así como de las últimas generaciones de aerogeneradores.El caso más conocido, del cual se hizo mucho bombo y platillo, fue el Prius, del que su presidente se jactaba de ser el producto en serie que utilizaba (en 2010) más Nd del mundo: aproximadamente 1Kg en cada motor [8].Pero resulta que el mercado de las tierras raras que durante décadas fue monopolio casi exclusivo de Mountain Pass [9], básicamente para suministrar elementos para hacer los fósforos de las televisiones en color a base de tubos de rayos catódicos, se cerró a principio de siglo (2002), debido a varios factores. El primero, la toxicidad de los procesos de separación de las tierras raras, muy elevada y que además conllevaba una cierta dosis de radiación. Eso hizo que estos materiales fuesen caros de obtener, debido a los elevados costes de limpieza, añadidos a los elevados costes (en productos químicos) necesarios para la separación.La irrupción de China y el aumento espectacular de los usos de materiales raros, incluyendo tierras raras, en la electrónica, con especial énfasis en la optoelectrónica (donde se incluyen los TFT’s, que también tienen sus filtros de colores, y los LED’s blancos, que gastan Cerio y Europio), cambio mucho el panorama.Aunque la industria minera americana no es especialmente restrictiva con la limpieza, con los últimos años la cosa ha ido cambiando, especialmente en California. Sin embargo, China tiene una legislación tremendamente laxa, de hecho, el estado es a la vez la empresa. Lo cual, unido a una mano de obra muy barata, una industria aún más económica por diversas razones, un acceso a la energía necesaria bastante particular como ya se ha visto (a base de enormes cantidades de contaminante y sucio carbón, propio, sin consideraciones de precio al no ser una economía de mercado, y obtenido también con mano de obra barata).Si encima añadimos a un monopolio estatal de una economía planificada a la producción mundial del 95% de todas las tierras raras que consume la industria, una buena parte de la cual también radica en China, que exporta los productos acabados, el hecho que desde 2009 se apueste más decididamente por medidas de ahorro y tecnología, como por ejemplo la iluminación LED, los motores eléctricos a base de Nd, las nuevas generaciones de aerogeneradores de 5MW o más unitarios, la política de aumento de energías renovables, de las cuales la eólica es la más avanzada y rentable, y la gran demanda de Prius desde 2008 a esta parte, el problema estaba servido.El primer resultado fue una burbuja de precios que disparó la cotización de todas las tierras raras hasta 10 veces su precio anterior. En 2011 el Nd costaba 500$ el Kg, frente a los 50$/Kg de 2008. Eso es un aumento del coste espectacular sobre el motor del Prius, y un gran atractivo para abrir minas de tierras raras.Esta es una de las razones por las que Renault se decidió por motores de excitación externa: no dependía de un único proveedor.Esta burbuja provocó que muchas compañías mineras empezasen a ‘amenazar’ con producir Nd y otras tierras raras, empezando por Mountain Pass. Al final, entre las sanciones por la OCDE impuesta a China, otras minas que fueron abriendo, incluyendo Mountain Pass que está incrementando su producción, como las otras, y que se prevé que esté plenamente operativa para 2015, reventaron la burbuja de precios, de manera que ahora el Nd está a unos 60$/Kg, unas 10 veces más caro que el cobre.Hay que apuntar que aunque haya similitudes entre la minería del Cobre y de las tierras raras (extracción por solventes), lo que encarece estas últimas es el proceso de separación de los diferentes materiales, así como las discrepancias entre la oferta y la demanda.Eso hace que con los precios actuales, la mina de Mountain Pass ya no es tan rentable como parecía cuando se reabrió [10]. Además, aunque las sanciones de la OCDE [11] a China por la restricción de Nd al mercado se hayan relajado, China está apostando por reducir y cambiar todo el tema de la minería de las tierras raras.La razón: la contaminación. China tiene más del 60% de sus aguas que no son potables, y de éstas, casi la mitad no se puede utilizar ni para lavar nada debido a la radioactividad (la monazita de la cual se extraen es radiactiva) y a los contaminantes químicos que tiene [12]. Algunas de las zonas mineras, entre las cuales se distinguen las dos grandes minas de las que sale toda la producción de tierras raras, están tan fuertemente contaminadas que las aldeas en las que viven los mineros las llaman ‘las aldeas del cáncer’ o ‘las aldeas de la muerte’.La reducción por extracción con solventes produce bastantes residuos químicos, a los que hay que añadir el uso de los corrosivos y tóxicos Cloro y Flúor moleculares, de elevado coste tanto económico como sobre todo energético de obtener (en formato Cl2 o F2, puros, sin ningún otro elemento), los residuos de ácido sulfúrico, restos fluorados, con metales pesados (entre los cuales el radiactivo Thorio) que se filtran con facilidad en el subsuelo y van a parar a las cuencas de los ríos próximos.Por supuesto, China es plenamente consciente de ello, lo ha hecho público, y propone restricciones de producción, junto a un aumento del consumo interno y de los planes de aumentar su producción de renovables (en base a eólica de última generación, gran consumidora de Nd). Sin embargo, los precios del Nd no se disparan otra vez [13].Esta dinámica extraña del mercado de las tierras raras se explica por varias razones. Y aunque no hay sobreoferta de Nd, a pesar de que se produce suficiente, el precio no sube [14].Una de las razones, es que estas tierras raras son un elemento tecnológico, no sólo de vehículos híbridos o eléctricos, aerogeneradores o LED’s. También se usan profusamente en tecnologías varias, algunas de ellas, militares.Por eso, cuando hablamos de tierras raras, estamos hablando muchas veces de producciones bajas, con volúmenes de dinero bajos, pero que son esenciales para la estrategia y los ejércitos de muchos países. Es decir, hablar de minería de tierras y materiales raros (en éstos incluyo el Indio, por poner un ejemplo) de la industria se ha convertido en hablar de Geoestrategia. Con mayúsculas. No en vano, en la mayoría de enlaces que se adjuntan en esta página y que hacen referencia a la minería, la palabra estrategia y militar aparece a menudo, a veces más veladamente, a veces menos.La otra razón es geológica, tal y como ya se ha explicado. Se ha dicho que el Nd subió de precio desorbitadamente debido a las restricciones de producción china. A pesar de ello, subir 450$ el precio del Prius, con la demanda que había, con esperas de muchos meses, no era el problema.La producción del Prius estaba restringida no debido al Nd. No. A pesar de que la producción del mismo es baja y va algo por detrás de la demanda, si el precio no sube es porque la restricción es otra [15]. El cuello de botella desde hace años, y está previsto que siga siendo así durante la próxima década, se llama Disprosio [16].Los motores de los vehículos híbridos y eléctricos llevan alrededor del 12% de Dy. Unos 120g de media. Una miseria. Los grandes nuevos aerogeneradores llevan proporciones más bajas, entre el 1 y el 12%, siendo lo habitual un 3%. La cantidad es mayor, pero la producción de estos es menor, y por tanto el monto total que se mueve para éstos no es tan prominente como para arrinconar al uso en el automóvil. Aún.Este elemento se pone porque aumenta la vida útil y los resultados a altas temperaturas. Como estos motores trabajan con temperaturas más elevadas que los aerogeneradores, hace falta más, y es prácticamente imprescindible e insustituible.Y de momento sólo hay una mina en el mundo que produzca Disprosio, que suministra alrededor del 97% del mismo, así como del resto de HREE’s necesarias: Baiyun Obo, en Mongolia (o sea, China). La producción en 2010 fue de 1400 toneladas métricas, y a 1200$ el Kg de Dy. A un precio de 60$/Kg de Nd, el motor del Prius gasta 60$ de Nd, y 144$ de Dy. ¿Queda claro cuál es el cuello de botella, la razón por la que la producción estuvo (y sigue estando, y se espera que siga así) restringida? ¿Queda claro por qué Renault, con lo suyos que son los franceses, ha decidido no utilizar tierras raras en sus coches?Claro que con esa producción, se pueden fabricar más de once millones de Prius al año, pero Toyota no es el primer y único comprador de Dy. Y la producción mundial de coches está alrededor de 65.5 millones anuales, y unos 20 de transportes pesados (camiones, autobuses, sin contar maquinaria pesada de obra pública, o agrícola). Y el Dy tiene otros usos además de los imanes usados en motores (no sólo de coche) y generadores (no sólo ciertos aerogeneradores). Por ejemplo, se usa en las centrales nucleares, o en otras aplicaciones tecnológicas como láseres, discos duros, CD/DVD/BluRays, etc. Eso significa que la cantidad destinada los motores de los Prius y otros híbridos/eléctricos, es baja.Un inciso. La batería del Prius utiliza otra tierra rara: el Lantano [17], alrededor de 10 – 12 Kg. Es el metal que se esconde detrás de la definición de batería de Níquel – Hidruro Metálico: ésta en concreto es de Niquel – Hidruro de Lantano [18].Por supuesto, hay otras minas que podrían producir este material, y que se están afanando en abrir [19] o aumentar su producción, pero éste no es tan sencillo como el Nd, y muy poco común. Precisamente el nombre Disprosio significa ‘difícil de obtener’. Además, la demanda crece más rápido que la producción, y tiene varios problemas secundarios.El primero, es que el proceso de obtener Dy da como resultado Cerio [21]. Mucho Cerio. Aunque se use para hacer LED’s blancos [21] (en la resina amarilla que llevan dentro, junto con Yttrio [22], considerado un HREE, que se obtiene en abundancia en el mismo proceso, y que convierte parte de la luz azul en amarilla, formando así el blanco), la demanda de éste es muy inferior a la oferta, igual que otros elementos o tierras rara asociadas.Por eso, aunque el Cerio se venda, es a bajo precio, y los costes de producirlo se cargan en el Dy, aumentando el precio del mismo. También se cargan al Dy los costes de almacenaje y tratamiento del Cerio resultante.Si añadimos a todo esto que buena parte de todo el proceso es minorista, la planificación central China, y las necesidades militares, tenemos unas estrategias y dinámicas ‘de mercado’ (si es que se le puede llamar así), totalmente fuera de la lógica. Molycorp, la propietaria de la mina de Mountain Pass, y a la vez, la comercializadora del Disprosio chino, tiene problemas para mantener Mountain Pass, y suministra el Dy necesario para los militares americanos a partir (y con el permiso) de China.El resultado, es que tanto la producción de aerogeneradores grandes y de última generación, así como la producción de vehículos con propulsión eléctrica, va a estar restringida, y en todo caso, algunos seguirán a Renault, como Toyota, que ya busca evitar las tierras raras [23], van a optar por tecnologías con menor rendimiento, y por tanto, con peores prestaciones.Otro asunto importante y que ha vertido aún más ríos de tinta en comentarios, es el Litio. Se han hecho muchos cálculos sobre si hay suficiente en el mundo para sustituir todos los coches. Muchos fabricantes, como Toyota, se han afanado en comprar acciones, montar Joint Ventures, apostar por minas, comprar acciones de empresas de extracción y refino de Li. Se ha convertido al mismo en un elemento más a considerar del balance de cuentas. Las reservas son un elemento importante en el aspecto contable. Tanto es así, que la especulación inherente al método, a veces se ha convertido en auténtica especulación bursátil y hasta en fraude, como el caso de Bre-X [24].Desde entonces, Canadá ha elaborado una normativa para especificar la manera de obtener y presentar los datos, según la cual se estipula el procedimiento para establecer tanto las reservas probadas como las probables, incluyendo las variables tecnológicas y económicas para cada caso concreto [25].Esto no quiere decir que todas las prospecciones sean fraudulentas ni por asomo. Sólo hay que tener en cuenta que en realidad es un asunto bastante pantanoso, pues dichas prospecciones se hacen tomando sólo unas cuantas (que no tienen porqué ser pocas) muestras en varios lugares, y haciendo un caro estudio exhaustivo, pero sin sacarlo todo para hacer inventario. Esto implica que hay un porcentaje de error, que además dependerá para cada caso concreto, y que hay que ponerse de acuerdo con todas las medidas y los procedimientos, para que todos nos entendamos. Exactamente esto es lo que se ha hecho en el trabajo del estándar canadiense, así como el JORC [26].Desde que los móviles, portátiles y tabletas empezaron a venderse en grandes cantidades, el precio y el interés por el Li se disparó. Algunos países y algunas empresas empezaron a ver que quien tenía Li tenía un buen negocio entre manos.La explotación de Li está empezando, es algo relativamente nuevo, y el mercado, aunque por volumen y distribución se podrá considerar commoditie, todavía no lo es, no está suficientemente maduro aún. Poco le falta. Una demostración clara, sin embargo es la discrepancia entre la producción, liderada por Australia (la gráfica está en LCE, ojo), y las reservas, lideradas por Chile. O por Bolivia. No sólo es curioso esto, si no que en unas estimaciones, las reservas Bolivianas no existen, o son las mayores del mundo, el Salar de Uyuni.Por tanto, echemos una ojeada al que es considerado el banco de datos más fiable que existe, el USGS (United States Geological Survey). Según este, en 2013 [24] las reservas y recursos mundiales (donde NO incluyen Uyuni) de Li son de 13 millones de toneladas métricas (MMT).A partir de estos datos, estimar la cantidad de baterías que se pueden fabricar, si se considera un uso del 100% del Litio para estos fines, se hace estimando cuanto Litio hace falta para cada una. Es decir, depende de los KWh que queramos poner.Se ha visto que una batería que de una autonomía más o menos presentable, como es el caso de Tesla, está en los 65 - 85KWh. Estimemos que para coches de gama más baja, dichas baterías serían de 50KWh. A 200g de Li metálico puro por KWh [28], esto hace 10Kg de Litio, o unos 52.8 Kg de Carbonato de Litio Equivalente (LCE).Dividiendo las reservas por esta cantidad, tenemos que podemos fabricar 1300 millones de baterías. Actualmente se estima que encima de la Tierra hay más de 1000 millones de coches térmicos. Eso suponiendo que se usa todo el Litio del mundo para fabricar baterías de coche. Es decir, 65TWh de capacidad de almacenaje eléctrico en total. Suficiente para alimentar todo el mundo durante casi cinco horas.Hechos. Datos, números. No hay discusión sobre las matemáticas. Sólo sobre las reservas y los recursos, y quizás los porcentajes.Mientras una corriente de pensamiento piensa que descubriremos más depósitos de Litio en el mundo, y parte de los recursos encima se convertirán en reservas gracias a la tecnología, lo cual seguro que es cierto, otra piensa que lo que queda por descubrir no es tanto, ni lo que se dice es lo que es.Analicemos con más detalle las especulaciones en el último sentido, puesto que el descubrimiento de nuevos yacimientos es algo que se puede dar por seguro, aunque la cantidad es discutible, especulaciones que vamos a intentar dilucidar. Además, un análisis de la situación del Salar de Uyuni (Bolivia), según muchos, la mayor de las reservas (de recursos, seguro) del mundo, que junto a las reservas de Chile (Salar de Atacama) y Argentina (Rincón, Salar del Hombre Muerto, Olaroz), cubren más del 60% de las reservas y recursos mundiales. A ver si explicamos porque en algunos casos Uyuni no aparece entre las reservas, mientras que en otros sí.Para empezar, está el hecho de que el Salar de Uyuni no sólo es litio, si no también magnesio, en una proporción de este último de 18 a 1 del primero. El magnesio es un metal bastante usado en la industria, así que extraerlo también es interesante. Sin embargo, el problema está en separar ambos tipos de metales de manera económica, rentable.Hay algunos procesos que permiten hacerlo, por supuesto. Pero no son rentables económicamente para las cantidades, concentraciones y precios actuales en el Salar de Uyuni. Bolivia está gastando bastante dinero del erario público en promocionar la investigación para conseguir métodos industriales económicos y así convertir este enorme recurso en reservas comercializables. En 2013, con los precios del Li subiendo, todavía no se había conseguido este reto. Esa es una de las razones por las que el USGS quitó los 5.9MMT que tenía asignados a Uyuni en 1999 (sobre un total de 9.4MMT en todo el mundo) y que no aparecen en el informe de 2013, cuando ya el total es de 13MMT, y donde Chile, concretamente, el Salar de Atacama, pasa de 3MMT estimados por el mismo USGS en 1999 [29], a 7.5MMT. Un aumento del 150%!!!El coste de desarrollar (si es que se consigue) esta tecnología, es una externalidad que de momento corre por cuenta del gobierno boliviano o sus universidades, y que de momento, y seguramente nunca, no se carga sobre el precio del Li obtenido de ese salar, en un mercado como el actual [30].De cara a la minería del Li, hay varios tipos de proceso diferentes. Uno es el proceso sobre ‘roca dura’, como el empleado en Australia [31], con minas a cielo abierto, que implica elevados consumos de energía para perforar y cargar la mena en las profundidades y moler la roca y procesos de elaboración complicados. Curiosamente, si Australia era la mayor productora de Litio del mundo y lo hacía por este método, fue debido sobre todo a que la mina de donde lo sacan es de Tántalo (a partir de Tantalita, siendo entonces el principal productor mundial), con lo que los mayores costes se asumen en buena parte sobre la venta de Tántalo, no sobre la venta de Litio. Sólo el postprocesado del material extraído (ganga) para obtener el Litio es lo que determina si es rentable sacarlo o no.Dado que el uso de Tántalo en la electrónica está más bien estancado, puesto que los últimos avances en condensadores cerámicos (que usan Paladio, de la familia del Platino, a unos 800$ la onza) hacen menos interesante el uso de los más caros condensadores de Tántalo, el interés para seguir produciendo Tántalo y el Litio como derivado está cayendo, dando prioridad a los métodos de extracción a partir de salmueras.El otro método es más sencillo, y es el que se aplica precisamente en los salares. Para ser más exactos, estos salares son cuencas endorreicas, lagos formados por corrientes de agua tanto superficiales (ríos), como por corrientes de aguas subterráneas, que arrastran gran parte de sales de las montañas donde se recoge el agua de dichas corrientes, generalmente proveniente del deshielo, y que en un bajío se acumulan formando un lago, donde las elevadas concentraciones de sales, escasa humedad, elevadas temperaturas, sequías, han permitido que dichas sales se fuesen acumulando durante milenios, hasta el punto en que ahora sólo se ve la superficie de sal medio cristalizada, recubierta de una fina capa de tierra (aunque en las fotos parece una superficie blanca, en realidad tienen una tonalidad marrón) con una capa superficial de elevada porosidad por donde circulan estas corrientes subterráneas de agua, que es donde se evapora parte del agua y se concentra la sal.En las capas más profundas, dependiendo del salar, se encuentra halita, sal común sólida, cristalizada, totalmente impermeable, sin porosidad, sin nada más. Sin Litio. Las capas superiores son porosas, también formadas en mayor parte por sal común, mientras que las sales de litio, al ser más solubles, se quedan diluidas en la salmuera, que fluye a través de los intersticios.Esto ha llevado a más de uno a pronosticar que la cantidad de litio que hay es prácticamente inagotable, puesto que fluye con el agua que llega. Aunque el 78% de la misma sea de lluvia, que hasta donde yo sé, no llueve litio, y que no tienen en cuenta que cuanta más sal hay, especialmente si es tan soluble como la de litio, el agua en lugar de depositarla, lo que hace es arrastrarla y llevársela rio abajo.Todo esto desemboca en la manera cómo se extrae el litio. Primero se pasa por hacer pozos o zanjas en el suelo del salar, donde se llenan de la salmuera que afluye a través de los intersticios porosos del salar, arrastrando las sales solubles con ella.A partir de aquí, hay varios métodos. En el método ‘clásico’, esta salmuera luego se bombea a pozas o piscinas grandes, no muy profundas, donde se deja al sol evaporar el agua, con lo que aumenta la concentración de sales, y algunas de ellas, las menos solubles, precipitan al fondo, dando lugar a diferentes productos según el tiempo y la exposición de dichas salmueras. Es la separación por precipitación selectiva.Según la mezcla de sales, se obtienen diferentes proporciones de productos, la mayoría de uso industrial o de otro tipo. Muchos de estos productos no son tan atractivos como el litio, pero precipitan antes.En el caso del salar de Rincón, el primer producto que se obtiene es Cloruro Sódico (NaCl). Sal común, que no interesa. Una vez la pileta en la que se ha precipitado este material ha alcanzado el nivel de concentración indicado, la salmuera que contiene es transferida a la siguiente piscina, donde se obtiene Cloruro Potásico (KCl). Algunas de las empresas que comercializan el litio que ya operaban en la zona desde hace tiempo, como SQM, precisamente tienen como elemento principal esta sal, una de las que se usan en las centrales eléctricas de concentración solar con sales fundidas, aunque su uso principal es como componente de fertilizantes, puesto que el Potasio es uno de los tres elementos más importantes para la agricultura (junto con el Nitrógeno y el Fósforo).En estas piletas la salmuera puede pasarse la salmuera meses, dependiendo de la concentración, la lluvia (que la diluye, retrasando la producción), el sol (menos sol o durante noches que puede incluso helar, pues no es raro alcanzar lo 25ºC bajo cero) y otros factores meteorológicos. De ahí, lo que queda es una salmuera donde hay mezclados carbonato de litio y carbonato de magnesio, con diferentes proporciones, y con concentraciones de 10 gramos por litro (1%) o 10000 partes por millón (ppm). El proceso, hasta aquí, puede haber tardado 6 meses. Éstos se separan utilizando diferentes métodos, bombeando directamente esta salmuera rica en litio ya a la planta de tratamiento, donde, según la empresa y la mezcla de Cloruro de Magnesio, Cloruro de Calcio (generalmente en mayor proporción) y Cloruro de Litio, mediante diferentes reactivos (en cantidades industriales, que hay que obtener, traer, procesar, y luego eliminar), obtienen una salmuera con el LiCl como elemento principal.Luego, esta salmuera se hace reaccionar con Carbonato de Sodio en casi todos los casos, que acaba en salmuera de Carbonato de Litio (Li2CO3) con sal común. Esta aún debe ser procesada para extraer el Carbonato de Litio en las concentraciones requeridas: industrial (98.5%, el de menor precio), grado técnico, y el de grado batería, de más del 99.5%. Esta fase se llama Polishing (pulido), y se emplean filtros de intercambio iónico, puesto que no sólo se trata de pureza y concentración del Carbonato de Litio, si no de los elementos que forman las impurezas. En este apartado, se producen pérdidas de material, generalmente más cuanto más alta la concentración. Por eso, el Li recuperado del salar nunca es el 100% del técnicamente extraíble. Varía entre el 40% en Atacama, y el 70% en Rincón.Hay un segundo método que pasa por filtrar directamente la salmuera tal y como sale del salar, sin pasar por ninguna pileta o poza, a alta presión y alta temperatura con unos filtros a base de alúmina, donde se queda el Cloruro de Litio. Luego, estas columnas de filtrado deben ser lavadas con agua limpia para obtener salmuera muy rica en Litio, que aún así luego es puesta a evaporar en piletas, si bien este proceso es menos importante en este caso. La salmuera filtrada restante, ‘empobrecida’ en LiCl, es devuelta al salar.Este proceso es particularmente intensivo en el uso de energía, tanto para presurizar la salmuera como para calentarla (recordemos que por las noches puede llegar a helar). Y  también requiere abundante agua limpia. Es el método que utiliza FMC.Como contrapartida, éste ofrece un resultado más libre de impurezas, con una concentración más elevada de Carbonato de Litio.El Salar de Atacama de Chile, segundo productor, está situado a gran altura, en el desierto del mismo nombre, el más seco del mundo. A pesar que la salmuera proviene del mismo salar, también necesita agua limpia con la que realizar varias operaciones, como extraer las diferentes precipitaciones y limpiar las piletas una vez  vaciadas. Estos procesos de momento se hacen con camiones cisterna, en caminos difíciles y largos (más de 4 horas), que son luego los que se usan para llevar el material extraído a los puertos de embarque y procesado final. La infraestructura necesaria es precisamente donde ahora se está haciendo hincapié, visto el interés en comercializar dichas reservas, lo cual en poco tiempo hará este tipo de procesos mucho más rentable y económico, por sencillo, que la minería de roca dura. Máxime si tenemos en cuenta que las mejores y más abundantes reservas (y recursos) están todas juntas: Atacama, Uyuni, Hombre Muerto en el punto en donde se encuentran las fronteras de Chile, Bolivia y Argentina, el Triángulo del Litio.El puerto de Antofagasta, así como Potosí y Salta son las ciudades más próximas, y por ende, donde se va a manejar todo el proceso mayorista de producción de Litio del Mundo. Conjuntamente tienen más del 60% de las reservas mundiales de Li. Según el último informe del USGS, sólo Atacama, con sus 7.5MMT’s ya tiene el 58% de dichas reservas.Es decir, en estos momentos se está empezando a explotar la minería del Litio de manera industrial, cosa que hasta ahora era un mercado minoritario. Esto ha llevado, en buena parte debido a la explosión de ventas de teléfonos móviles, tabletas, ordenadores personales y demás electrónica que hace uso de este tipo de baterías, a que se pase de mercado minoritario a una casi segura commoditie, básicamente por la subida de precios que ha experimentado este elemento en estos años. Incluida burbuja coincidiendo con la crisis de 2008.La utilización actual de litio es variada, y la cantidad que se destina a las baterías es relativamente baja (alrededor del 25%), pero se espera que todo esto cambie mucho y a gran velocidad, a medida que se van extendiendo las utilizaciones de estas baterías. Incluso con el estancamiento de ventas de telefonía móvil y de tabletas, la demanda para este tipo de dispositivos difícilmente va a bajar, puesto que las baterías son consumibles, como ya se ha explicado.Sin embargo, la utilización de litio para baterías es algo muy exigente. Requiere una pureza del 99.5% del carbonato de litio. Eso implica un proceso de refino que ‘desperdicia’ alrededor del 30% del litio que le entra. Lo cual significa que para las baterías no se puede usar todas las reservas, sólo el 70% en el mejor de los casos. Aun suponiendo que ese 30% restante, de menor concentración, es el que se destina para otros usos, de repente nos encontramos con que ahora la cantidad de baterías que se pueden producir es de 910 millones. Menos de los que ahora ya hay (y subiendo).Pasando ahora a especulaciones, de cara a un futuro, lo más lógico es que la explotación de salares sea lo más común, dado que es lo más fácil, lo que menos energía requiere, dejando la extracción de roca dura para cuando las reservas en los salares empiecen a ser más difíciles de extraer. Además, la producción industrial no es muy compatible con la intermitencia diaria del sol, así que es posible que a medida que aumente la demanda, el precio suba no sólo para aumentar las infraestructuras necesarias, si no porque el proceso se industrialice para dar salida a tanta demanda, y la evaporación de agua con la sal pase a hacerse mediante otros procesos, aunque sea sólo de noche.Y dado que los salares están en superficie, es raro que a estas alturas de nuestra historia, no estén todos inventariados, medidos y comprobados en cuanto a concentración de litio. Uyuni es el salar más grande del mundo y el elemento más brillante de la tierra vista desde el espacio. Así pues, lo más probable es que los descubrimientos de reservas de litio vayan más en la parte de minería subterránea y/o cielo abierto que no en forma de salares. En la parte más difícil de extraer, la parte de las reservas caras.A esta especulación, hay que añadir algo que ya se ha insinuado. Las reservas de litio son un elemento más en el balance de cuentas de los estados y las empresas que están metidas en este negocio. Una empresa que compra un salar donde apenas hay litio, y luego ‘descubre’ que las reservas y recursos de litio del mismo salar se multiplican por dos, obtiene, de golpe y porrazo, simplemente por la maravilla de la escritura en un papel, una mejora económica tremenda.Si analizamos los cambios experimentados en la valoración de las reservas del Salar de Atacama, con su espectacular subida del 150% (respecto de la valoración que hizo el mismo USGS), y nos atenemos a algunos estudios realizados por geólogos sobre este tema no sólo en Atacama si no en otros salares, parece que las reservas mundiales están algo hinchadas. Tiene un cierto parecido con las tasaciones que hacían los bancos de los inmuebles a la hora de dar la hipoteca.Uno de los atractivos de mejorar el activo en el balance de las empresas (o estados, en este caso, el chileno), es que suele servir para atraer a otras empresas para la inversión y joint ventures. Por ejemplo, Toyota ha invertido mucho capital en comprar parte de estas reservas para, junto con alguna empresa de fabricación de baterías, producir como sindicato vertical (desde la producción hasta la comercialización, toda la cadena bajo un único mando) los vehículos híbridos y eléctricos del futuro, desplazando así a posibles competencias.Una de las razones del espectacular incremento de las reservas de Atacama, parece ser que es debido a que las últimas valoraciones consideran que todo el monte es orégano. Perdón, que todo el salar, con profundidades que llegan a más de 600m es de salmuera con Litio, sin ningún estudio sismológico. Sin embargo, según estudios anteriores, la zona prosa apenas alcanza los 40m (frente a los más de 100 que alcanza en algunos puntos el salar de Rincón, por poner un ejemplo, aunque tenga menor profundidad de salar), siendo el resto Halita sólida, sin ningún otro contenido más que sal común. Esta parte es la que precisamente dispara las posibles reservas.Otro punto poco conocido, es que la capacidad de extraer el Litio depende de la concentración, y ésta varía mucho según la zona del salar, la profundidad, y otros factores. Donde está más concentrada, es más fácil de extraer, con mejores concentraciones y resultados, y haciendo que partes bastante grandes del salar, a pesar de tener recursos, no sean aptas para la extracción del material de interés, lo cual descarta directamente una parte importante de las reservas, pasando a formar parte de los recursos, y reduciendo aún más la cantidad de materia prima que en realidad se puede extraer.Pero resulta obvio, que de momento todo lo extraído y lo que se está empezando a explotar, son precisamente estos ‘epicentros’ de concentración, donde es más fácil y barato obtener el Litio debido a su mayor concentración.Según el estudio realizado por Meridian International Research [32], al parecer, las reservas de Atacama extraíbles actualmente de forma rentable con los precios del momento de publicación de este estudio (2008, algo desfasado ya), son de menos de 1MMT, de las cuales ya se han extraído más del 10% (y sin embargo, no se reducen las reservas en la misma cantidad), y el total estimado en el mundo de forma, según los autores, realista, apenas está en los 4MMT. Contando Uyuni, ojo. Quizás, con precios más elevados, parte de los recursos (que ellos admiten que están ahí, y que la confusión en realidad es de recursos tomados como si fuesen reservas, es decir, como si todo fuese extraíble) se podrían volver interesantes de extraer, con lo cual podrían superar este valor, pero en ningún caso, llegar a los 10MMT que harían falta para fabricar 1000 millones de baterías (de 50KWh, recordemos), una para cada coche que tenemos ahora.Mucho menos crecer en cantidad de coches, a no ser que éstos tengan una autonomía menor: si reducimos la capacidad a la mitad, tendremos el doble de baterías con la misma cantidad de Litio. Con 4MMT de Li, y con baterías de 25KWh (como las del Fluence o del Leaf, aproximadamente), podríamos tener 800 millones de vehículos eléctricos (y cero teléfonos móviles, tabletas, portátiles, medicinas antidepresivas, sin cristales en los coches, la fotovoltaica sería más cara, etc).Pero hay que tener en cuenta dos factores: el tiempo que tardamos en fabricar tanto coche, una parte de las baterías ya han llegado al final de su vida útil, y, segundo, que estamos esperando crecer, es decir, que se superen estos 1000 millones de coches. Y además, hay otros contendientes por las baterías.Una manera de estimar el posible crecimiento, es mirar la producción actual. En 2013 se produjeron poco más 35000 toneladas de litio (de nuevo, según el USGS). De éstas, sólo el 25% se dedicó a baterías, y la mayoría eran para usos de electrónica, no de vehículos. Aún así, ese 25% daría para fabricar 875000 baterías de 50KWh. Menos que los motores (de los que hay más demanda) que se podrían producir con el límite impuesto por el Dysprosio.Curiosamente, el informe de Meridien, tirando a pesimista, estimaba que habría una demanda para 2013 de más del doble que ha habido en realidad. Lo cual ha hecho desinflarse la burbuja de precios del litio que hubo. Pero también ha reducido el interés por un mercado incipiente que no acaba de arrancar. Eso ha propiciado una reducción de las empresas con interés en explotar estos recursos, y una ralentización en los desarrollos de dichas explotaciones.Así pues, en Chile (Atacama) está SQM, cuyo principal producto y negocio es el KCl, y que tiene la capacidad de tirar por el suelo el Carbonato de Litio para quitarse de encima la competencia. Bolivia, Comibol, no parece en disposición de hacer nada rentable debido a la elevada concentración de Magnesio frente al Litio, y en Argentina están FMC desde 1995, con planes de expansión de su planta de producción a 15000Tons/año, ADY (Salar de Rincón), con planes de expansión de su planta de demostración que se estima que para 2016 puede llegar a producir 20000Toneladas/año, y Orocobre en Jujuy y Olaroz, con una planta de 15000Toneladas/año. En el Salar del Hombre Muerto está Galaxy (donde también está FMC), pero parece que van a dejar el mismo: han echado a todo el personal. El resto parece que no va a prosperar, lo cual deja el mercado de las salmueras en manos de cuatro o cinco productores.Con este nivel de producción, el plazo de renovación de coches no parece ser muy rápido. Eso implica que muchas baterías se tendrán que reciclar para mantener el máximo de Litio posible en uso, pero dicho reciclaje nunca es del 100%. De hecho, se estima que en estos momentos sólo se recicla alrededor del 20% de las baterías producidas, y en la mayoría de casos, dado el ‘bajo’ precio del Litio, junto con su reducido porcentaje en peso en las baterías, hace que se desestime el reciclado de dicho metal, dando más importancia a reciclar los elementos caros que proporcionan más beneficios: el Cobalto, el Cobre, y el Aluminio.Tampoco se recicla el Litio que se usa en lubricantes, cerámicas o en cristales (entre ellos, en los paneles fotovoltaicos, o en los coches), que hoy por hoy es la mayoría. Y el reciclaje siempre introduce pérdidas, junto a un porcentaje de material que está pendiente de reciclar pero fuera de utilización.Para colmo, no sólo con la fabricación de cristales, lubricantes, medicinas, tiene que competir el litio. No. Resulta que no sólo los coches utilizan baterías. Hay muchas propuestas para utilizar las baterías de litio para el almacenamiento eléctrico en hogares y en la red, así como en aerogeneradores e instalaciones fotovoltaicas o de generación energética, especialmente en la llamada ‘smart grid’. Incluso se propone que las mismas baterías de los coches eléctricos, si están enchufadas al cargador, pudiesen ser utilizadas con este fin.En total, si se hablasen de reservas probadas diez veces superiores a lo que se estima necesario para los coches eléctricos, no habría ninguna razón para discutir. Sólo que no es el caso, de hecho, las reservas actuales, incluso creyéndose las estimaciones optimistas, no dan para tanta batería y tanta aplicación.Sin embargo, en opinión del autor, este límite es difícil que llegue, a diferencia del problema con el Dysprosio, ya que probablemente no se llegarán a necesitar tantas baterías de Litio.Pasemos ahora al segundo punto de la problemática con la logística. Estrechamente vinculado, por cierto, con las baterías, ya que trata precisamente que el número de vehículos eléctricos (o híbridos) siempre será menor que el número de baterías.Se trata del asunto del cambio de baterías cargadas por otras la descargada del coche en estaciones de servicio. La problemática con dichas estaciones es amplia y no sólo cubre el cambio de batería de manera rápida, aunque probablemente éste sea el punto más controvertido del momento.La historia va por el punto en que la baja autonomía de estos vehículos implica que haya más puntos de recarga, a ser posible, rápida, y si encima tienen el sistema de cambio rápido de la batería descargada por otra lista al 100%, pues mejor.Una empresa californiano – israelí (cómo no), llamada Better Place [33] hizo esta propuesta. Nada nuevo: las carretillas elevadoras de uso común en la industria utilizan esta técnica desde el principio de los tiempos. En la década de los 30 hubo flotas de camiones de reparto en los EEUU que usaban este mismo principio [34]. Sin embargo, la propuesta de esta empresa estaba basada en una estación automática de cambio en menos de 90 segundos, algo parecido a la presentación que hizo Tesla en el mismo sentido [35], aunque nunca nadie haya encontrado todavía estas instalaciones ni haya podido cambiar la batería de su Modelo S de forma automática [36].Better Place tenía un acuerdo con Renault para montar la infraestructura, pues el único coche que estaba previsto que pudiese hacerlo en el momento de firmar el acuerdo, era el Fluence. Por eso el plan de despliegue empezaba en California, Israel, Francia y Noruega. Los dos primeros son evidentes: los centros de I+D y producción, el tercero también es lógico por el acuerdo, y el último, el interés radicaba en una producción de electricidad a base de barata hidroeléctrica (>98%), muy buenos descuentos en los elevadísimos impuestos de los países nórdicos (que suben el precio de los coches normales bastante por encima del de los eléctricos), y la previsión de ventas de vehículos de este tipo en este país precisamente por esta política impositiva [37].El desarrollo de esta estación estaba hecho, y ya había varias en producción y funcionamiento, por un coste de medio millón de euros cada mecanismo (más la infraestructura, edificación, permisos). Sin contar con la inversión en baterías de repuesto, mantenidas totalmente cargadas, a la espera de que apareciese algún Fluence para realizar el cambio.De la misma manera, en España se han puesto gran cantidad de puntos de recarga en gasolineras, con una inversión bastante más baja (unos pocos miles de euros) que además iba acompañada de primas, desgravaciones e incentivos fiscales. Con esto, el ‘problema’ de la autonomía escasa quedaba paliado, esperando que eso animase las ventas de coches eléctricos y redujese la ‘ansiedad de autonomía’ o ‘range anxiety’ [38] que acompaña a los eléctricos.Sin embargo, la escasa autonomía de los vehículos comercializados implican una red muy tupida, es decir, mucha inversión. Y dicha inversión, aún con incentivos públicos, no se realiza de forma privada si no se ve claramente que haya un futuro, aunque sea a medio plazo [39].La falta de ventas del Fluence eléctrico, la falta de quórum en general, la crisis económica, y la subida de precios de la electricidad, han hecho que tanto Better Place como otras iniciativas similares, hayan quebrado, abortando todo intento de suavizar el asunto de la autonomía. No sólo eso, si no que muchas de las gasolineras que tenían estaciones de recarga, ante la subida de los costes (fijos, independientes del consumo o uso) de la potencia contratada debido a que muchas tenían estaciones de recarga rápida de decenas de KW, han quitado dichos puntos de recarga.Sobre todo si tenemos en cuenta que algunas de estas gasolineras no han cargado ni un solo coche desde 2008.Ni uno.Retorno económico de 0.0€ sobre la inversión y gasto realizado, aún con incentivos gubernamentales. El batiburrillo de normas y estándares de los conectores de carga tampoco es que haya ayudado, precisamente. Pero ver el tema de las estaciones de recarga sólo desde el punto de vista de inversión en estaciones automatizadas y/o puntos de recarga, es muy miope, corto de vista. Hay que ver varios puntos más: la cantidad de baterías inmovilizadas que hacen falta para que esto funcione, suponiendo que esto acaba por funcionar.Eso implica que se tienen que fabricar más baterías que coches que usan dichas baterías. Y encima, de varios modelos, puesto que no sólo de Fluence se van a nutrir las carreteras, supuestamente. Si antes comentábamos que había serias limitaciones en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, este punto implica que necesitamos aún más. Por supuesto, no sería el doble, presumiblemente con un 50% más de  baterías habría más que de sobras. Pero eso implica que la cantidad total de coches con baterías de litio circulando, sería un 33% menor.Ojo, las carretillas elevadoras y otros aparatos que funcionan con baterías y que tienen precisamente este esquema de funcionamiento, suelen tener entre 3 y 10 packs de baterías para ir cargando y cambiando para cada carretilla elevadora. Estimar que hacen falta sólo 0.5 baterías extra por coche (sin contar la renovación de las mismas) puede ser considerado conservador.El problema financiero de tener almacenadas decenas de baterías que no se están usando tampoco es moco de pavo. Es un dinero que se tiene que invertir al principio, y que tiene un coste financiero que debe pagarse se usen o no. Este ha sido el principal escollo y la razón de mayor peso para la quiebra de este sistema. Incluso es extensible al mismo propietario del vehículo eléctrico y su batería, sobre todo si se usa leasing o renting, como es el caso del Fluence. Hagas los quilómetros que hagas al mes, se tiene que pagar el alquiler de la batería.Otro punto espinoso, del que no hay apenas literatura, es el de la logística y distribución de combustibles a las gasolineras actuales. Es espinoso por varias razones. La primera, es porque la logística de distribución de carburantes es costosa, no sólo por el transporte y el personal necesario, sino también porque implica personal atendiendo los surtidores y por ende, unos costes. De ahí que las gasolineras ‘low cost’ que últimamente imperan sean totalmente automáticas, sin personal. Bueno, algo de personal de mantenimiento y supervisión sí que hay, pero una persona puede atender a bastantes estaciones.Estos costes pueden suponer fácilmente la mitad de los costes de los combustibles. Ojo, costes de funcionamiento de la empresa, no coste directo en nuestro bolsillo. Si analizamos lo que se paga por los combustibles, nos encontramos que más de la mitad son impuestos que van a parar a los gobiernos, no a las empresas de hidrocarburos. De esa mitad, otra mitad (un 25%) son gastos de todo el tinglado necesario para repostar. Estaciones de servicio, mano de obra, distribución, impuestos sobre el negocio (contribución, beneficios empresariales), refinado, beneficios. El precio de la materia prima y sus aditivos es bastante bajo.Dicho de otra manera: la logística de los hidrocarburos genera trabajo (y grandes cantidades de ingresos para las arcas públicas, y beneficios para unas empresas). Sin embargo, las electrolineras necesitan 0 mano de obra. El mantenimiento es más bajo aún, la distribución es otro punto que trataremos a continuación, la facturación es automática, los impuestos (de momento), reducidos, si no directamente subsidiados, la instalación, mucho más sencilla (no hacen falta depósitos anti explosión).Un coste menos. Aparentemente ventajoso, pero que reduce la cantidad de trabajo. Y también la cantidad de gastos para las compañías, con lo que el aumento teórico de consumo eléctrico puede ser hasta beneficioso si se hace con energías fósiles, pues la logística es mucho más sencilla y económica, hay menos sueldos e intermediarios, menores necesidades de refino y aditivos. Es decir, si simplemente cambiamos el tubo de escape del coche a la central eléctrica, igual resulta que muchas grandes empresas de hidrocarburos salen ganando en lugar de perdiendo, mientras se pierden puestos de trabajo, e impuestos que tarde o temprano el gobierno querrá recuperar. Así pues, no es de extrañar que muchas empresas energéticas sean a la vez eléctricas y gasistas, puesto que muchas de las centrales eléctricas funcionan con gas (el famoso ciclo combinado).Sin embargo, visto que, de momento, los sistemas de cambio rápido de batería y las estaciones de recarga ‘clásicas’ en las gasolineras no funcionan, hace falta cambiar de estrategia. Mirar otras soluciones que puedan funcionar.Hay una que parece ser funcional, posiblemente una de las pocas que hayan visto algún que otro coche eléctrico cargándose: puntos de recarga en centros comerciales y/o zonas de ocio, especialmente restaurantes y cines.La lógica es sencilla. El proceso de recarga es lento, media hora no son los 5 minutos que uno tarda en llenar el depósito. En esa media hora, o dos horas, uno puede aprovechar para hacer la compra, comer, ver una película, etc. Eso implica que a los comercios, restaurantes, zonas de ocio, les puede parecer interesante poner puntos de recarga, aunque no sean de recarga extra rápida (para reducir los costes por potencia contratada), como reclamo económico. Oferta especial: entrada de cine y recarga de tu coche por sólo 5€. Recarga gratis si compras más de 10€ en productos del súper. Menú diario con recarga incluida. Café aparte.Sin embargo, ahí aparece el último de los puntos importantes de la logística. El ya mencionado de la distribución eléctrica. Las potencias contratadas. No la generación, que es el tema que se abordará en la siguiente entrada (con escasa profundidad, dada la complejidad del asunto).Una fábrica o nave industrial grande, una gran empresa, suele tener contratada potencias muy elevadas, del orden de decenas o centenas de KW. Hasta megawatios en algunos casos, con más de un proveedor. Incluso hay consorcios de grandes consumidores de electricidad (fundiciones de aluminio/acero, cementeras, Seat) que tienen por contrato que parar de consumir en caso de necesidad social (apagones, por ejemplo).Evidentemente, los polígonos industriales y las grandes empresas e industrias, no van a tener ningún problema para poner puntos de recarga para sus automóviles.Pero resulta que el mayor interés para la producción eléctrica, es incentivar la recarga nocturna o a primera hora de la mañana, para mantener lo más llana posible la curva diaria de producción eléctrica [40].Eso implica que tanto los edificios residenciales como las zonas comerciales van a tener mayor consumo. Si una finca con una decena de pisos tiene previsto en la actualidad un consumo de potencia de pico de 4.4KW por piso, el total son 44KW que podemos redondear en 50KW sin contamos servicios de alumbrado comunitarios, ascensor, luces del párquing.Pero si todos los vecinos deciden comprarse un coche eléctrico para cargarlo en el parquin comunitario, entonces hacen falta dos cosas: contadores o puntos de recarga individualizados (hey, que quiero recargar mi coche, y sólo mi coche, que no quiero que el vecino del 4º recargue el suyo en mi contador, a mi costa, por barata que salga la electricidad), y prever un suministro eléctrico adecuado. Si por coste, cada vecino decide que con 4.4KW de potencia de recarga para su coche basta, y sólo hay un coche por piso, entonces hay que duplicar la potencia del edificio, la acometida eléctrica… y el transformador de la subestación, y el tendido eléctrico desde la central hasta la ciudad, de la subestación a los edificios, etc. Es decir, hay que cambiar, modernizar y reforzar toda la distribución eléctrica de todas las zonas residenciales, y en menor medida, por lo que se ha explicado anteriormente, las comerciales. Eso no es moco de pavo, aunque una demostrada lenta implantación del vehículo eléctrico al menos ayuda a acometer estos cambios. Los montos de dinero involucrados son grandes, muchos dependen del erario público, y más concretamente, de la Red Eléctrica Española. No es para nada una inversión baladí.En algunos países nórdicos donde hay más implantación de vehículos de esta índole, todo y siendo un porcentaje muy bajo, ya están experimentando problemas de suministro eléctrico en las zonas con las instalaciones más antiguas, que además, al ser centros históricos, suelen ser precisamente las que más incentivadas suelen estar para hacer el cambio [41]. Máxime si la calefacción en esos países es eléctrica (por el bajo precio de la electricidad hidroeléctrica, y la escasa población en países relativamente extensos). Aunque una parte importante de la autonomía del coche eléctrico se vaya a calentar a su conductor y su batería en lugar de a mover el vehículo[42].Este preciso punto, junto al estudio de la producción eléctrica son la parte más relevante para los gobiernos, siendo la producción eléctrica el auténtico pilar de la electrificación y la conversión del sistema energético de nuestra sociedad a uno renovable. El coche eléctrico sólo representa la posibilidad de electrificar una parte del transporte que consume específicamente derivados del petróleo o gas. De hecho, casi todo el transporte consume en exclusiva derivados del petróleo, y los pocos vehículos que usan gas con coches o algunos autobuses.La fabricación del mismo mediante sistemas renovables no se ha abordado, sólo se ha analizado someramente desde el punto de vista logístico, para constatar que éste está suponiendo una limitación como mínimo en la capacidad de producción, imponiendo unos ritmos de renovación del parque así como algún posible límite en el total de vehículos producibles.Recapitulando lo expuesto en este largo texto:
  • Las tierras raras utilizadas en los motores, y en menor medida, en las baterías, dan problemas de precio, y, sobre todo, de suministro, limitando la producción de vehículos híbridos y eléctricos. Es un problema actual.
  • Las reservas de Litio ponen en duda que se puedan llegar a fabricar tantas baterías como las necesarias para cubrir el parque automovilístico actual, mucho menos si se pretende tener más autonomía y además electrificar muchos otros elementos no analizados aún. Sería un hipotético problema futuro, pero que hay que plantearse ahora.
  • La red de estaciones de cambio de batería es totalmente inviable económicamente en la actualidad. La red actual de estaciones de recarga, más económica, sigue siendo escasa, y aún así, no tiene clientes. Es un problema actual, ha sido un problema pasado, y será un problema en el medio plazo.
  • La distribución de la energía eléctrica podría llegar a ser un problema en caso de implantación masiva de vehículos eléctricos. No tanto por las posibles electrolineras, si no, sobre todo, las subestaciones de zonas residenciales. Es un problema actual en según qué países, y eso que el parque aún es reducido. Será uno de los grandes problemas futuros, aunque al menos ya se conoce y está estudiado  por los responsables.
  • Hay efectos secundarios en todo este entramado que no se explican, como la pérdida de puestos de trabajo, y la reducción de gastos para las empresas petroleras, desapareciendo la distribución de combustibles. Es un problema actual, no sólo por el cambio de parque, si no porque incluso las estaciones de servicio de combustibles siguen un camino parecido. Las tasas de paro son una de las mayores preocupaciones de los españoles desde 2008, y van a seguir siéndolo.
  • Uno de los problemas del coche eléctrico es como el problema del huevo y la gallina. No se venden coches porque no hay infraestructura, y no hay infraestructura porque no se venden coches eléctricos.
Hay un dicho castrense que dice que los reclutas y aficionados estudian estrategia. El Estado Mayor del ejército, los generales y los grandes estrategas, estudian logística.ADDENDA:Hasta estas líneas, un artículo que se terminó de escribir a mediados de julio de 2014, hace más de dos años en el momento de ampliar la información con estas líneas. Mucho ha llovido, y las premisas no sólo permanecen sino que además han aparecido nuevos datos e informaciones al respecto que complementan estos aspectos, razón de estos nuevos párrafos.En estos meses, más información se ha ido recopilando e informando. El descenso de precios de las baterías, junto con el descenso de precios de las materias primas, han sido muy parejos, hasta el punto que la caída porcentual es prácticamente idéntica, lo cual, tras varios cálculos del autor, confirma que se ha llegado al límite de mejoras de las baterías hacia 2011, con unos costes de fabricación por materias primas superiores al 80% del coste total de la celda primaria.Hacia finales de 2015, con el anuncio del Tesla Modelo 3, presuntamente de bajo coste (35000$), Elon Musk dijo que para 2020 necesitaría el 100% de la producción (de 2015) mundial de carbonato de litio (en total, no específicamente de grado batería). Es decir, hay que duplicar la producción en 4 años.Por esas fechas, coincidiendo con el ‘Dieselgate’, VW anunció también la fabricación de baterías en masa en breve.El resultado no se hizo esperar: el precio de todas las materias primas necesarias se ha disparado. El cobalto, uno de los elementos usados, ha subido en menos de un año, un 30%. El carbonato de litio, mejor ver la gráfica adjunta.Si todas las materias primas suben de precio de forma marcada, y sabiendo que Tesla necesita el 100% de producción para 500.000 coches, lo cual representa menos del 0.8% de la fabricación mundial, resulta que para cubrir la demanda actual haría falta multiplicar la producción por 150 veces como mínimo, y eso no sólo no se hace de un día para otro, sino que requiere que los precios sean altos durante años para que se pueda materializar y financiar la capacidad productiva, a la vez que se buscan nuevos recursos, cosa que como ya se ha explicado, está limitado (los salares están todos inventariados, seguramente hinchados, y la roca dura probablemente no sea rentable en el largo plazo ni con estos precios) y además causa problemas colaterales a otros usos de dichas materias primas, como es el caso del cristal usado para los paneles fotovoltaicos.En resumen de esta adenda, los precios se han disparado, cosa que presumiblemente ningún tamaño de fábrica podrá reducir de ninguna manera (hace décadas que se fabrican millones de celdas, la economía de escala ya está implantada, amén de tener ejemplos que lo demuestran [43]), estos precios además van a durar durante muchos años, y de remate, van a traer implicaciones en otros sectores, con subidas de precios seguras en todos ellos.Veremos a cuanto salen al final los Model 3, y a qué ritmo se pueden fabricar (y con que calidad, que esto suele redundar en calidades malas, y el Galaxy Note 7 no es el primer caso).[1] - http://es.wikipedia.org/wiki/Logistica [2] - http://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_de_los_recursos_minerales [3] - http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_%28miner%C3%ADa%29 [4] - http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_M%C3%ADnimo_de_Liebig [5] - http://seekingalpha.com/instablog/65370-jack-lifton/144476-the-effect-of-chinas-new-five-year-plan-on-its-domestic-demand-growth-for-the-most-important-rare-earth-permanent-magnet-metals-neodymium-and-dysprosium [6] - http://es.wikipedia.org/wiki/Lantanidos [7] - http://metals.about.com/od/properties/a/Metal-Profile-Neodymium.htm [8] - http://www.reuters.com/article/2009/08/31/us-mining-toyota-idUSTRE57U02B20090831 [9] - http://www.molycorp.com/about-us/our-facilities/molycorp-mountain-pass/ [10] - http://investorintel.com/rare-earth-intel/investorintelreport-lynas-molycorp-go-bankrupt-says-jack-lifton/  [11] - http://www.nytimes.com/2014/03/27/business/international/china-export-quotas-on-rare-earths-violate-law-wto-panel-says.html?_r=0 [12] - http://www.dailymail.co.uk/news/article-1241872/EXCLUSIVE-Inside-Chinas-secret-toxic-unobtainium-mine.html[13] - http://www.20minutos.es/noticia/1871323/0/relacion/muertes-cancer/contaminacion-china/  [13] - http://seekingalpha.com/article/255273-thoughts-on-the-low-pricing-of-rare-earths-in-chinas-domestic-market[14] - http://seekingalpha.com/article/221923-the-short-term-success-and-long-term-failure-of-the-rare-earth-metals-market[15] - http://www.theaureport.com/pub/na/the-only-five-rare-earth-elements-that-matter-jack-lifton[16] - http://en.wikipedia.org/wiki/Dysprosium [17] - http://en.wikipedia.org/wiki/Lanthanum [18] - http://www.toyota.com/esq/pdf/Robert_Bryce_Toyota_ESQ.pdf [19] - http://www.theaureport.com/pub/na/15427[20] - http://en.wikipedia.org/wiki/Cerium[21] - http://en.wikipedia.org/wiki/Light-emitting_diode#Phosphor-based_LEDs[22] - http://en.wikipedia.org/wiki/Yttrium[23] - http://rareearthinvestingnews.com/9255-rare-earth-recycling-risk-to-sector-or-investment-opportunity.html[24] - http://en.wikipedia.org/wiki/Bre-x[25] - http://en.wikipedia.org/wiki/National_Instrument_43-101[26] - http://www.jorc.org/index.asp [27] - http://minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/lithium/mcs-2014-lithi.pdf[28] - http://www.evworld.com/article.cfm?storyid=1826 http://www.meridian-int-res.com/Projects/How_Much_Lithium_Per_Battery.pdf[29] - http://minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/lithium/450300.pdf[30] - http://www.amigo-latino.de/indigena/noticias/newsletter_07_11/Public_2_Resum_Proy_Febr_2012.pdf[31] - http://en.wikipedia.org/wiki/Greenbushes,_Western_Australia http://www.lithiummine.com/lithium-mining-in-australia[32] - http://www.meridian-int-res.com/Projects/Lithium_Microscope.pdf[33] - http://es.wikipedia.org/wiki/Better_Place http://en.wikipedia.org/wiki/Better_Place[34] - http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_the_electric_vehicle#Golden_age http://www.milburn.us/[35] - http://www.youtube.com/watch?v=H5V0vL3nnHY[36] - http://wattsupwiththat.com/2013/12/21/the-tesla-battery-swap-is-the-hoax-of-the-year/http://www.greencarreports.com/news/1092765_tesla-model-s-battery-swapping-will-it-ever-actually-arrive [37] - http://www.ibtimes.com/tesla-owners-norway-get-134000-tax-break-which-more-base-price-model-s-1507740[38] - http://en.wikipedia.org/wiki/Range_anxiety[39] - http://www.armandobronca.com/porque-el-coche-electrico-no-es-solucion_5293/ [40] - http://www.ree.es/sites/default/files/downloadable/guia_consumo_v2.pdf[41] - http://www.aftenbladet.no/energi/aenergy/Electric-cars-cause-domestic-trouble-3370672.html#.U6gmArG8xcQ[42] - http://ecomento.com/2014/01/24/tesla-motors-blames-norwegian-electricity-grid-cold-weather-model-s-charging-failures/[43] - http://falaciasecologistas.blogspot.com.es/2016/04/la-megafabrica-de-baterias-de-edison.html
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Descendiendo desde el cenit: el problema eléctrico en España

25 Gener, 2017 - 11:02


Queridos lectores,

Durante estos días los medios de comunicación españoles se han hecho eco de una noticia que ha sobresaltado a los consumidores españoles: durante los peores días de la ola de frío, el precio de la electricidad en España se ha incrementado un 50%. Al margen de cómo se acabe trasladando al consumidor la subida del coste de la electricidad mayorista, ese súbito incremento, justo en un momento de mayor vulnerabilidad de la demanda, ha sido interpretado por muchos como un nuevo episodio de latrocinio causado por la tradicional codicia de las grandes compañías eléctricas: se aprovechan de la necesidad, dicen los compadres y las comadres, para subir precios y así hacer su agosto en pleno enero. Y si bien es cierto que las eléctricas españolas no gozan precisamente de muchas simpatías, tampoco las mías, por sus repetidas prácticas oligopólicas y su capacidad para distorsionar el mercado (dictando al legislador, según dicen las malas lenguas, la regulación que luego se acaba imponiendo y que destruye la competencia de los pequeños productores), en el caso concreto que nos ocupa concurren otras circunstancias que convendría tener muy en cuenta, si se quiere comprender no sólo lo que ha pasado estos fríos días del comienzo de enero, sino lo que probablemente va a pasar con una frecuencia cada vez mayor a partir de ahora. Para ello es preciso ir más allá del chascarrillo fácil y comprender que una parte importante de lo que pasa tiene que ver con el proceso de declive productivo de los recursos naturales no renovables que ya ha comenzado y que se irá manifestando con más fuerza a medida que pasen los años. Un punto de vista éste - el del declive energético de nuestra sociedad - raramente abordado en los medios, pero fundamental si queremos entender y saber reaccionar. Con este post inauguro una nueva serie, "Descendiendo desde el cenit", en la cual analizaré fenómenos que se desarrollarán durante estos primeros años después del cenit del petróleo, y trataré de mostrar hasta qué punto son una consecuencia lógica e inevitable del descenso energético y particularmente de la caída de producción del petróleo, carbón, gas natural y uranio.

El actual episodio de alza de los precios ha sido motivado tanto por un incremento de la demanda como por una caída de la oferta.

+ Por el lado de la demanda, la cosa parece clara: la ola de frío ha traído temperaturas muy bajas y eso ha motivado que el consumo eléctrico se haya disparado. El silogismo, que pudiera parecer evidente, no lo es tanto, pues en España muchos de los sistemas de calefacción domésticos no son eléctricos; y sin embargo ciertamente ha habido un sensible incremento de la demanda, del que luego hablaré.

+ Por el lado de la oferta, factores coyunturales y estructurales han provocado un descenso de la capacidad de producción eléctrica española, sobre todo por parte de las tecnologías de menor coste. Asumo que ya saben que en España el precio de la electricidad se fija de manera marginalista, lo que quiere decir que en cada momento lo que se tiene que pagar por toda la energía eléctrica generada es el coste de la más cara de las producidas - Dicho de otro modo: el precio de todos los kw·h es el coste del más caro de todos los producidos y consumidos. Entre los factores coyunturales que han retirado de la producción los kw·h más baratos están la falta de viento y de sol que han acompañado y justamente caracterizado la ola de frío. Se ha citado también la falta de agua embalsada (39% de capacidad frente al 55% de hace un año) como factor coyuntural, aunque es difícil saber si la relativamente baja capacidad hidráulica va a ser, en los años por venir y el cambio climático mediante, algo coyuntural o estructural. 


Mucha menos atención se ha prestado a los factores estructurales que están afectando a la oferta, y de rebote a la demanda, y es acerca de eso sobre lo que centraré la discusión del resto del post.

Los dos factores más determinantes que están afectando de manera estructural a la oferta de energía eléctrica en España son la llegada del cenit del gas natural en Argelia, juntamente con su cenit del petróleo, y la llegada del mundo al cenit del uranio.

+ Situación del gas natural en Argelia: Argelia es el principal suministrador de gas natural a España: más del 50% (el porcentaje varía según el año) del gas consumido en España proviene del país norteafricano. Como ya hemos analizado en repetidas ocasiones en este blog, la producción de gas natural en Argelia lleva prácticamente estancada, con ligeras subidas y bajadas, desde hace casi 10 años, mientras que su consumo interno ha seguido una curva creciente y por tanto ha hecho decrecer las exportaciones rápidamente.


 

Pero si la situación de la producción argelina de gas natural es mala, la del petróleo es mucho peor: hace más de 10 años que Argelia superó su cenit de producción de petróleo y la producción del oro negro argelino (muy apreciado por consistir fundamentalmente de petróleos ligeros) está en declive; y al igual que en el caso del gas natural, el consumo interno sube de manera constante y las exportaciones decrecen de manera rápida por culpa del efecto del  territorio exportador.

 
El declive productivo del petróleo (materia prima más cotizada que el gas), juntamente con el escenario de bajos precios para el oro negro en los dos últimos años, han deteriorado enormemente las cuentas del estado argelino e incrementado la tensión interna del país. No sólo eso, sino que como el precio del gas natural está indexado al del petróleo también el valor de las exportaciones de gas ha caído estrepitosamente, una parte por la caída del precio y la otra por la caída de las exportaciones fruto del estancamiento productivo y el incremento del consumo doméstico.

En este delicado contexto, Argelia ha experimentado recientemente dificultades para mantener sus operaciones de exportación con buques metaneros, y en ese contexto se cita que ha habido problemas en las terminales de carga de Béthioua y Skikda. Sin embargo, no se debe perder de vista que la mayor parte del flujo hacia España circula por el gasoducto MedGaz (el 80% del gas que viene de Argelia y el 50% de todo el gas que consume España). Todos estos problemas parecen reflejar más bien la incapacidad de Argelia de mantener las exportaciones al ritmo acostumbrado, cosa que desde una perspectiva económica clásica resulta incomprensible  pero que es completamente lógica desde la perspectiva de las ciencias naturales.

Por culpa de esta escasez de gas natural, su precio en España ha aumentado en un 66% durante el mes de diciembre. Se ha de tener en cuenta que este problema es estructural, y aunque el precio bajará en las próximas semanas cuando vuelvan las temperaturas más moderadas, la dificultad para mantener el suministro en los niveles habituales persistirá, así que la tendencia de base para el precio del gas natural argelino es la de subir, con los altibajos propios de los momentos de mayor o menor demanda.

A diferencia de la electricidad, el gas natural sí que es la fuente de energía mayoritariamente usada en España para la calefacción, así que la ola de frío sí que ha repercutido directamente en una mayor demanda de gas, justo en un momento en el que ha habido problemas (relativamente menores, bien es cierto) de suministro. Eso ha llevado a un encarecimiento general del gas natural, y por tanto de la generación eléctrica en las centrales de ciclo combinado que usan gas natural. Sin embargo, la subida del precio del gas no explica por sí sola la subida del precio de la electricidad, puesto que las centrales de ciclo combinado sólo entran en funcionamiento cuando el resto de sistemas de generación eléctrica del sistema ya no pueden cubrir la demanda. Si bien es cierto que la producción de energía de origen eólico, fotovoltaica e hidroeléctrica ha estado bajo mínimos estos días, otro factor venido de fuera explica el por qué del incremento de la demanda y la explosión de precios: Francia.


+ Situación de la producción nuclear en Francia: Como ya hemos comentado en varias ocasiones, la producción de uranio mundial presenta síntomas claros de haber superado ya su cenit y encontrarse en el proceso de declive terminal. No deja de ser curioso encontrarse aún con tantos defensores de la energía nuclear como opción de futuro, a pesar de que no hay signos de que la producción de uranio se esté recuperando (por cierto, no intenten buscar datos sobre la producción mundial de uranio en el Departamento de Energía de los EE.UU.: ya no los hay) y la cosa ya va para varios años - por supuesto, los economistas neoliberales insisten en que se trata de un problema de equilibrio entre oferta y demanda y que simplemente la demanda cayó fuertemente después del desastre de Fukushima; aunque cabría preguntarse por qué entonces se sigue recurriendo al uranio almacenado mayoritariamente en forma de bombas nucleares y la producción de mina sigue decayendo. En todo caso, y yendo ya al caso específico de Francia, ya hace tres años comentamos cómo la intervención militar en Malí respondía al vital interés para el país galo de asegurar sus minas de uranio en Níger, de donde saca la tercera parte del uranio que consume. Dado que además a Francia le ha surgido un competidor sobre el terreno al que no puede echar, China, eso está creando problemas serios de suministro de uranio a nuestros vecinos del norte. Las noticias sobre lo que está pasando exactamente en el sector nuclear francés llegan con cuentagotas, envueltas en mucho secretismo. Hace siete años los sindicatos de trabajadores de centrales nucleares denunciaban que la empresa semipública Areva no retiraba a tiempo los residuos y que retrasaba el suministro de uranio. Poco después supimos que la empresa estaba prácticamente en quiebra y que sería rescatada por el Estado francés. Desde entonces, por uno u otro motivo, de manera permanente más de una cuarta parte de las centrales nucleares galas han estado paradas, siempre alegándose "razones técnicas" (últimamente, según se dice, por la detección de piezas defectuosas, que habría llevado a una detención total de algunos reactores mientras se hacen las oportunas revisiones).

Aunque es difícil confirmar que el problema francés con sus centrales es debido fundamentalmente a los problemas que está encontrando Francia para suministrarse uranio, ésta parece a todas luces la verdadera razón detrás del parón nuclear franés, sobre todo teniendo en cuenta que no es un problema puntual actual sino una cosa que se prolonga desde hace ya unos años y para la cual se van dando explicaciones (o excusas) que van cambiando con el tiempo, como si en vez de ser un problema estructural fuese una sucesión de problemas puntuales. Sea como sea, el caso es que los intercambios eléctricos entre España y Francia han ido aumentando en dirección norte a lo largo de los años, y la demanda en estos últimos días (alrededor de 2 Gw) duplica lo habitual.

Así que en este contexto, ha bastado unos días fríos para que Francia haya tenido que incrementar sus importaciones eléctricas del extranjero, y en particular de España. En Francia, al contrario que en España, la calefacción doméstica es frecuentemente eléctrica, debido al exceso de confianza depositado sobre la energía nuclear en esas latitudes (el 75% de la electricidad producida en Francia es de origen nuclear). Por su parte, España incrementó de manera poco racional su capacidad instalada, superponiendo diversas tecnologías, con lo que la potencia instalada en España, de unos 108 Gw, supera en mucho el máximo de potencia jamas consumida (el récord aún está en julio de 2008, con 45 Gw), y no digamos la potencia media (alrededor de 32 Gw). Aunque la potencia instalada nunca es alcanzable pues nunca todos los sistemas funcionan al 100% (por ejemplo, eólica y fotovoltaica tienen un factor de carga que en España está alrededor del 20%), España tiene bastante más capacidad instalada de la que necesita para su consumo doméstico. Como anticipábamos cuando discutíamos el papel de la línea de Muy Alta Tensión (MAT), el sentido de la interconexión entre España y Francia irá más hacia el último que hacia el primero, como estos días estamos confirmando. El problema es que la situación de déficit eléctrico francés es probablemente estructural, y eso presionará el precio de la electricidad al alza en España de manera bastante persistente, sobre todo en los momentos de mayor demanda.

***********************************

Así pues, como hemos visto, dos fenómenos de cenit productivo o pico (el cenit del gas natural argelino y el cenit del uranio mundial) son probablemente los factores de mayor peso que explican no sólo el actual incremento del precio de la electricidad en España, sino que los precios altos probablemente van a persistir, o incluso recrudecerse, en los próximos años.

El súbito incremento del precio de la energía eléctrica ha causado conmoción en los medios y en la opinión pública española. Las alarmas han saltado y los medios y los agentes sociales, aparentemente en defensa de los intereses de los ciudadanos, han reclamado una rápida y decidida intervención del Gobierno español para frenar la escalada de precios. Tal revuelo se justifica posiblemente más por el interés (quién duda que legítimo) de la industria que por el de los usuarios domésticos: al fin y al cabo, España es un país industrializado con una industria moderna que usa más una forma de energía muy especializada y útil como la electricidad en vez de otras más básicas y primarias como el gas o el petróleo. Alimenta el resentimiento del sector industrial saber que, a pesar de la gran capacidad instalada, España sigue teniendo una electricidad cara, y que los múltiples movimientos del oligopolio eléctrico influyendo a los gestores políticos han perjudicado, o así se ha percibido, la competitividad industrial vía abaratamiento de la electricidad.

Es en este contexto que el ministro español de la cartera de Energía (y de un par de cosas más no necesariamente relacionadas ni armonizables) haya anunciado una auditoría del sistema para detectar dónde se han producido los "fallos del mercado eléctrico", y propone entre otras medida la designación de un "creador del mercado", que en analogía a lo que pasa con el mercado financiero se encargaría de favorecer la eficiencia de los intercambios, llevando a una competencia perfecta y un abaratamiento de los costes. Dejando al margen la pertinencia del nombramiento del  "creador del mercado" (la empresa Gunvor), pensar que los problemas descritos más arriba se solucionan favoreciendo la competencia por medio de una especie de tutor (que a alguien cargará las minutas de su trabajo) es no sólo no comprender la naturaleza del problema, sino que en realidad pretende solucionar un problema que no es el que tenemos y creará otros de nuevos (particularmente, cuando se exijan responsabilidades?

¿Cuál puede ser la respuesta al reto que se plantea? No ya para hacer frente al problema puntual planteado estos días, sino a una situación en la que las circunstancias actuales serán constantes y más graves que las actuales. Es obvio que movilizar al máximo la capacidad de generación eléctrica es la medida más simple y directa, una "respuesta adecuada del mercado" a una situación de demanda creciente en un contexto de oferta limitada. Sin embargo, el problema irá a peor probablemente, y será necesario limitar al máximo la entrada de centrales de gas de ciclo combinado porque el gas será muy caro. En un momento dado, se planteará la necesidad de acotar o limitar la cantidad de energía eléctrica exportada hacia Francia. ¿Comenzarán a reivindicar los ciudadanos y empresas españolas que "la electricidad española es para España"? Tal "nacionalismo energético" no es, en esencia, demasiado diferente del "nacionalismo industrial" que está planteando Donald Trump en los EE.UU. con la revocación de los poco populares tratados de libre comercio y con la promesa de relocalizar la industria americana, cargando fuertes aranceles a los productos extranjeros (y particularmente chinos) si fuera preciso. ¿Va virar España hacia una posición ultranacionalista en temas de electricidad, de manera que garantice su competitividad económica y su bienestar? ¿Se impondrá por la fuerza de la ley cuotas para que las compañías eléctricas españolas no puedan exportar a su gusto hacia otros países que están dispuestos a pagar más? Al fina y al cabo, la imposición de cuotas en muy sencilla, pues basta con controlar Red Eléctrica Española, que es la empresa única que se encarga de la gestión del transporte de electricidad. Las cuotas se podrían establecer de manera explícita, o por medio de onerosos peajes impuestos a cada kilovatio·hora que atraviese la frontera. Pero, ¿y qué va a pasar con el gas natural? Argelia va a seguir teniendo dificultades para mantener sus exportaciones, y estas dificultades serán cada vez mayores. A Argelia le interesa vender su gas a quien mejor pague, y ése es probablemente antes Francia que España, pero el gasoducto mediterráneo pasa por España. ¿Va a entrar España en una serie de conflictos recurrentes por el transporte del gas argelino, al estilo de los de Ucrania con Rusia? ¿Se acabará produciendo una escala militar entre ambos países, a la que se sumaría Francia para defender sus propios intereses?


El mundo tras los cenits funciona de manera muy diferente a cómo funcionaba antes, pero por desgracia esta cuestión no se trata en las discusiones que se ven en los diarios y la televisión. Delante de los problemas que están aflorando, se insiste una y otra vez en parches economicistas y mercantilistas que no van a la raíz; se habla de mercado y de eficiencia sin identificar un problema más básico, bien descrito desde las ciencias naturales pero incomprensible para la escuela dominante de los economistas: que la disponibilidad de recursos naturales tiene un límite y no es que estemos llegando a él, sino que lo estamos rebasando. La falta de comprensión de este problema puede llevar a precipitarnos en las peores consecuencias. Es por ello indispensable hacer un análisis tranquilo y sosegado, pero sobre todo objetivo.

Salu2,
AMT
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Chile mira al futuro

18 Gener, 2017 - 17:10



Queridos lectores,

Durante la semana pasada estuve en diversas ciudades de Chile, participando en el VI Congreso del Futuro. Fue un evento intenso: un centenar de presentaciones durante seis días (de lunes a sábado), todas ellas de un altísimo nivel, en algunos casos extraordinario. Yo tuve el inmerecido honor de ser invitado a participar a instancias del senador Guido Girardi, promotor del congreso y persona muy preocupada por las cuestiones ambientales, a la que alguien probablemente le sugirió mi nombre.

El Congreso del Futuro de Chile es el mayor evento de divulgación científica de alto nivel de Latinoamérica y probablemente del mundo entero, pues en muy pocas ocasiones he visto congreso tan trasversales. La selección de panelistas, con mi sola excepción, fue representativa de la élite científica y humanística del planeta Tierra, contando con la presencia de científicos muy destacados, grandes divulgadores y pensadores, y hasta dos premios Nobel (y no me resisto a mencionar la presencia de Toru Iwatani, con quien tuve la suerte de comer el primer día y que me mostrara una carpeta manuscrita con el código original del Pac-Man). Todas las presentaciones son accesibles desde la página de congreso y podrán juzgar Vds. mismos.



Dado que el congreso iba de ciencia, de la ciencia moderna que está sentando las bases del futuro, el congreso tenía por supuesto una fuerte componente tecnooptimista (como difícilmente podría ser de otra manera). Y sin embargo más de una charla (no sólo la mía) evocaba los graves problemas que se está generando la Humanidad a ella misma por culpa de su falta de sensibilidad en las cuestiones ambientales y de sostenibilidad en general.

El Congreso del Futuro, que va ya por su sexta edición, evidencia el interés de Chile por buscar modelos de desarrollo que superen el paradigma experimentado por Occidente. Chile es un gran país con un gran potencial, aunque por lo que vi muchas de sus gentes padecen un infundado complejo de inferioridad que les lleva a ansiar crecer y crecer para ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. Dado que Chile es el primer productor de cobre del mundo y que tiene también otros grandes recursos naturales (pesqueros, madereros, potencial solar y eólico), muchas miradas ambiciosas están centradas en él. Afortunadamente, muchos chilenos con los que hablé son conscientes de ello y tiene claro qué quieren y qué no, y sobre todo qué errores ajenos no quieren repetir en suelo chileno. Por eso están buscando informarse bien para tomar por sí mismos las decisiones sobre su futuro. Que estas decisiones sean las correctas o no dependerá, en buena medida, en que puedan escuchar opiniones diversas y plurales, y creo que precisamente fue en aras de esa pluralidad que yo fui invitado (si tienen la oportunidad de localizar las tres otras presentaciones de mi panel, verán que son dolorosamente tecnooptimistas, con repetidas jaculatorias a uno de los mayores bluffs del momento, Tesla). Como en cualquier congreso, y más en uno de tamaña envergadura, hubo pequeños fallos de organización, que el personal al cargo supo corregir inmediatamente y con gran profesionalidad; si algo puedo destacar fue precisamente lo muy atentos que fueron conmigo.

La gran afluencia de público en Santiago de Chile demostró una vez más que el ciudadano chileno tiene un gran interés por la ciencia y por el modelo de futuro para su país. Durante los días que estuve en Chile, la noticia más comentada y celebrada fue la creación del Ministerio de la Ciencia (algo que en España tuvimos durante unos breves años y que desapareció sin que hubiera la más mínima reacción ciudadana, como tampoco la hubo cuando el CSIC, el mayor organismo de investigación de España, pasó a depender del Ministerio de Economía - donde seguimos).

El interés por las actividades del Congreso del Futuro no se centró solamente en Santiago, y así se organizaron presentaciones y discusiones con los científicos del Congreso en diversas localidades del país. Yo tuve la ocasión de viajar a Antofagasta y a Concepción; así, pude conocer someramente la idiosincrasia de otras dos regiones y también la oportunidad de discutir con académicos locales. Lo cierto es que fue agotador (salíamos y volvíamos cada día a Santiago de Chile), pero fue intenso y mereció mucho la pena.

En resumen, mi participación fue una gran experiencia, y espero poder ayudar en lo que me soliciten para conseguir mejorar lo que ya de por sí es un evento extraordinario.

Chile mira al futuro. Ojalá el resto de países hicieran igual.


Salu2,
AMT
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Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (y IV)

15 Gener, 2017 - 14:46
Queridos lectores,
 
Antes de partir de Chile, quería proporcionarles la cuarta y última entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlaces a la primera entrega, a la segunda y a la tercera). Como siempre, espero que sea de su interés.
 
Salu2, 
AMT

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (y IV) 

Parecíamos que habíamos llegado al final del camino y resulta que solo era una curva abierta a otro paisaje y nuevas curiosidades (José Saramago)

 Ya en el corolario de esta serie de posts, supongo que es un buen momento para recordar lo señalado, a modo de advertencia, en el primero de ellos: Los datos, someros y gruesos, su interpretación, no tienen tanto de rigor científico como de licencia poética; no pretendo establecer matemáticamente una hipótesis temporal respecto del desarrollo de la curva de Hubbert y en qué punto de ella nos encontramos; tanto como abrir, siquiera un poco, las perspectivas y de ser posible, observar ciertos elementos que esa nueva mirada nos entrega o que nosotros podemos interpretar, esta vez , con otros ojos.

Mi idea, mi teoría, mi divagación, como quieran llamarla, era simple, la curva de Hubbert, que es una función gaussiana, es también muchas cosas más, entre ellas es un ciclo  y un reloj. Que, desde la perspectiva anterior, la asimilación de la curva de Hubbert a un reloj de 24 horas ó a un día, quizás podía (porque así lo dictaría la simetría y el equilibrio oculto de los engranajes del destino)  darnos una nueva idea de en qué punto de madurez de este ciclo civilizador nos encontramos. Que, en el desarrollo de esa hipótesis, tomando un punto de partida y otro más para medir la velocidad de desplazamiento del tiempo, este reloj tiene su inicio en 1859 a las 00:00 y se detiene el 2052 a las 24:00; que el inicio de la meseta quedó fijado a las 10:00 (1940), el cenit corresponde al año 1954, y que la bajada de la meseta de la curva de Hubbert se sitúa  alrededor de las 14:00 esto es el año 1972. Que el Rosy scenario  de Orlov, o el colapso catabólico de Greer - el proceso de Gran Exclusión como lo denomina Antonio Turiel- no están adelante, sino que en estos precisos instantes estamos viviendo, de ellos, sus últimos estertores. Por último que hoy, año de nuestro señor Jesucristo de 2016, corresponde a las 19:30 horas y que por tanto, solo nos quedan 30 minutos, 4 años, antes de que se nos venga la noche más oscura.

Ahora, supongamos que todo lo anteriormente señalado tiene ese mínimo de probabilidad de ser cierto como para, al menos, considerarlo, darle una vuelta, sobre todo en lo referente al punto, al momento, de la curva de Hubbert, en que la humanidad, en estos instantes, se encontraría…y que en este ejercicio, deliberadamente, es muy, muy abajo. Y cuando digo lo anterior me detengo, porque, precisamente, la intención era llamar  la atención a los muchos que creen que, o todavía no caímos por el lado derecho la curva de Hubbert -o recién comenzamos a hacerlo- y por tanto, el colapso, el de verdad, esta mínimo un par de décadas por delante. Y la pregunta que al final me hago: bueno…y, si lo planteado en esta serie de post tuviera un mínimo de asidero, entonces ¿qué es lo que estamos mirando mal que nos puede estar dando esa sedativa pero falsa sensación de tranquilidad? Veamos. 

Lo primero, conjeturo, sería señalar lo increíblemente frágil de nuestra mente, nuestra percepción de lo real; sencillamente nos formulamos una idea de la realidad, luego la dibujamos y luego, observando el dibujo, establecemos que idea de la realidad, dibujo y realidad son la misma cosa. Observen la siguiente imagen:



De izquierda a derecha la primera de las curvas (Curva N° 1) es la que cotidianamente consideramos políticamente correcta, lo que se dice una curva de Hubbert en el sentido clásico del término. Pero, oh, contradicción, si hemos de estar solamente a los datos de producción de hidrocarburos, que (y luego me detendré en ese punto ) es la base angular para construir la curva de Hubbert clásica, en realidad la curva que está al medio (Curva N° 2) es, de hecho, mucho más cercana graficando la realidad que la anterior; en efecto, si la producción ha ido aumentando constantemente con el paso de los años, nuestra de curva de Hubbert real no puede tener curva y solo se debe expresar como una cuesta ascendente que se extiende, por ahora, al infinito. Luego y entonces pregunto: Si damos por cierta la primera, entendemos que, stricto sensu, aún más cierta es la segunda, ¿porque no puede ser cierta la tercera?, o en otras palabras: ¿se puede ir, derechamente, bajando la curva de Hubbert, aun aumentando la producción?... yo creo que sí. 

Vuelvo entonces sobre mis pasos y retomo la figura de la curva de Hubbert como un reloj de 24 horas, como un día en la historia del hombre. Y mi primera impresión es que uno se asombraría con la cantidad de apreciaciones que consideramos lógicas a la luz de la mañana, pero que a veces no lo son tanto; nos parecen tan simples los fenómenos, estamos tan encima de ellos, que pocos se detendrían para verificar las conclusiones a las que llegamos. Entonces, supongamos, observando la gráfica de una curva de Hubbert cualquiera, que la línea que la dibuja es la línea en la que se mueve el sol en el firmamento. Lo primero entonces podremos concluir es que, efectivamente, el momento en que el sol está en su cenit (12:00 hrs.) es el más luminoso y más caluroso del día… o no?

Es extraño el tema de la luminosidad del día, por de pronto, apenas el sol asoma totalmente por el horizonte, digamos a las 09: 00 am, está igual de luminoso, que a las 17:00 horas. La verdad es que si nos hicieran mirar un espacio iluminado por la luz del sol, sin otro elemento para determinar la hora (sombras, el punto en que se encuentra el sol en el cielo) no muchos podrían establecer correctamente la hora. La luminosidad cotidiana no tiene una dinámica, al menos perceptible, de un in crescendo hasta alcanzar su cenit, y luego un diminuendo hasta que el sol se oculta. Lo cierto es que el sol entre las 09:00 y las 18.00 de un día cualquiera nos entrega el mismo grado de luminosidad. Pero la explicación anterior, es solo un acercamiento a otro fenómeno, mucho más interesante, si se quiere, a la hora de analizar e interpretar la curva de Hubbert. Porque, si analizando la luminosidad podemos concluir que es la misma durante todo el día, no sucede los mismo cuando se trata de analizar el calor que acumula un día, en este caso el fenómeno es totalmente el contrario. Y cuando digo calor estoy diciendo energía y más específicamente energía acumulada.

Observen un día estival cualquiera, nunca el momento de más calor del día coincide con el momento en que el sol se encuentra más alto en el horizonte o en su cenit. No señor, a las 12 del día en el cenit del recorrido del sol hace calor, pero el peak de calor se produce, entre las 16 y 17 horas. El sol ya ha bajado mucho por el lado derecho de la curva de Hubbert cuando el termómetro sentencia los 35°, 36°, 37° grados de ese día. Así, a nadie se le ocurriría decir “vaya, hay 35 grados y hace un minuto bajamos de los 36, luego son las 12:00 horas con 10 minutos y acabamos de pasar el cenit del sol”.

Creo, desde mi formación (las letras), tener una explicación para el fenómeno anterior: acumulación. La energía que no se pierde, o almacena, se acumula. La acumulación (del latín cumulus, montón, excedente) no se pierde porque no desaparece inmediatamente, ni se almacena porque no se guarda para ser, luego, utilizada. Y, sin embargo, ahí está…a las 08:00 de la mañana limpiando de humedad el pasto de los potreros, que ha dejado el sereno o el fresco de la madrugada. A las 10 de la mañana, calienta de a poco las tablas de las paredes, las tejas o zinc de los techos, los mendigos y punkies durmiendo la mona en la Plazoleta del Rosario de mi ciudad, las calles, árboles, edificios. A las 11: 00 am la temperatura es exquisita, este servidor debe vencer la tentación de salir arrancando de su oficina a comprar unas cervezas y algo de carne y no hacer nada más durante el día. Pero a las 13:00 las latas y el concreto queman, la tierra achicharra, la atmósfera se calcina en los pulmones, el agua hierve… a las 16.00 horas todo arde. ..acumulamos energía- ni siquiera eso, se acumula energía, se amontona energía- y, por tanto, doblamos su efecto. ¿Será por lo anterior que Dios, en su infinita sabiduría, solo una vez se permitió el milagro de detener el sol, a pedido de Josué (Libro de Josué, cap.10 v.12) o será que ya no le complacen las matanzas que se hicieron bajo un sol que no se movió en 2 días? Vaya a saber uno. 

Pero, en fin, volviendo con el tema y el punto, digamos que nuestra sociedad sufre, por necesidad, del Mal de Diógenes en materia energética. Producimos actualmente alrededor de 94 millones de barriles de petróleo (utilizando la acepción más genérica del termino) por día, y sin duda llegaremos a los 100 millones de barriles de petróleo por día. La pregunta que cabe hacerse es si el simple aumento de la producción es indicativo que aún no hemos llegado al cenit de la curva de Hubbert? Parece que muchos pensamos que sí, que el razonamiento anterior es el correcto. ¿Nadie se ha puesto a pensar que, tal vez y solo tal vez, la forma en que está construido nuestro sistema civilización (que en realidad es solo otra forma de decir la forma en que está construida nuestro sistema de generación y distribución energética) provoque que aun bajando la curva de Hubbert y posiblemente en razón precisamente de ello, nos veamos obligados a producir más energía que menos? Piénselo, hemos construido estos últimos 50 años la mayor cantidad de represas hidroeléctricas, centrales térmicas, a gas, a carbón, centrales nucleares, líneas de tendidos eléctricos, plantas de distribución de electricidad, fabricas, carreteras, vehículos, maquinarias, edificios, ciudades, hemos duplicado la cantidad de personas sobre el planeta, todo lo cual no puede funcionar (o vivir) sino con una fuerza de succión (producción de hidrocarburos) que solo debe ir a más.

Son siempre los arboles los que no dejan ver el bosque, hemos construido tanta civilización, que hemos confundido más con mejor, y eso, en el ámbito energético, será fatal. ¿Tenemos más energía? sí claro que sí; ¿es más fácil de conseguir? No, claro que no… y así, aunque nunca podamos calcular la TRE de la actual producción de energía, una cosa es ley universal:

…si nos cuesta más producir hidrocarburos, aunque estemos produciendo más cantidad, no estamos subiendo la curva de Hubbert, sencillamente la estamos bajando….

Y si el enunciado anterior es cierto, esconde una tragedia entre sus líneas porque, bajando la curva de Hubbert, más producción de hidrocarburos no es más crecimiento, es más velocidad…en la caída.

Y ¿efectivamente nos cuesta más producir petróleo? No respondo ahora, pero dejo aquí el título de un siguiente post que cualquiera de nosotros se puede animar a esbozar “Métodos EOR, TRE y curva de Hubbert… delineando el Seneca Cliff”

En el mismo orden de cosas hay, nuevamente, otra percepción, ya no gráfica como a la que aludía al principio de este post con la forma en que nos imaginamos y dibujamos la curva de Hubbert; extrañamente, este error de percepción no es visual…es verbal (bueno, no estará de más recordar que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan cap.1 v.1) y, ciertamente, afianzada en la forma interiorizada de nuestra clásica curva de Hubbert. Así, nos decimos con indulgencia y suavidad “vamos a deslizarnos por el lado derecho de la curva de Hubbert”, “nos estamos deslizando”, “el año x comenzará la bajada por la pendiente” etc. etc., y naturalmente, la frase, nos impresiona con una sensación de suavidad que tranquiliza y da consuelo, tanto que casi nos obliga a rememorar gratos juegos infantiles, carritos, trineos…el más primoroso de los resbalines. Seguro a todos nos traiciona nuestra memoria infantil, pero la realidad es más cruda…en principio era el verbo…caer no es los mismo que deslizarse.

Caer no es lo mismo que deslizarse. Recuerdo alguna vez a Claudio Lucero, el decano de los montañistas chilenos, quien en alguna entrevista, dijo: “Sin duda, es más sacrificado subir una montaña que bajarla, pero bajarla es más peligroso. Y lo anterior porque, para subir una montaña solo existe una forma, con esfuerzo, paso a paso y vivo, siempre vivo. Pero para bajar una montaña hay siempre dos formas: bajando o cayendo… o en otras palabras, vivo o muerto”.

El dar por sentado que vamos a bajar la curva de Hubbert deslizándonos y no cayendo, como muchos bienaventurados por aquí conjeturamos, supone, necesariamente, el desmantelamiento (ordenado) de nuestra civilización…en otras palabras recoger el mantel (desmantelar, del latín mantellum, mantel)…y nosotros, ¿que hemos hecho?, pues nada, hemos armado la mejor orgía sobre el mantel, hemos pedido prestado manteles y, a esta hora, todavía seguimos invitando gente a la fiesta. Este último, un punto no menor, porque, claro, los últimos invitados (sudamericanos en general, asiáticos, incluso algunos europeos por lo que vislumbro de los comentarios de algunos compañeros españoles del Foro Crash Oil) tendrán más propensión a creer que si la fiesta ha durado 50 años, durará otros cincuenta más… y ese es otro error de apreciación que nos puede resultar fatal, porque la fiesta va a durar 5 minutos más solamente y los que llegamos al final (léase en chileno) bueno, mala cueva, llegamos al final no más poh´…por favor, que alguien le avise a los chinos. 

En fin, decía que caer no es lo mismo que deslizarse, y que el error en el verbo se afianzaba en la forma como dibujamos e interpretamos (o interpretamos primero y luego dibujamos) la curva de Hubbert, que es generalmente así…


…cuando la deberíamos dibujar e interpretar, más concretamente, así…


Hace 40 años atrás, justo bajando la curva de Hubbert, el Informe Meadows sentenció: si no hay desmantelamiento (decrecimiento) habrá golpe y caída. Lo dijo justo cuando debimos haber comenzado el proceso de retirar el mantel, recoger las sobras y volver a casa. Empero, lo único que hemos hecho es encender más y más luces para esconder que el sol ya comenzó a declinar en el horizonte, le hemos puesto más volumen a la música y servido quizá, la última o penúltima ronda de tragos (cantinero, sírvame un crudo ligero…¿Qué dice? ¿Solo extrapesado?). Hemos subido muy arriba en esta torre petrolera, más alta que la Torre de Babel y parafraseando a Amado Nervo que dijo: hay hombres que parecen encumbrarse solo para caer desde más alto… concluyo que esta civilización no sería el primer borracho que, tropezando, cree que puede volar.

El mundo va en caída libre y estamos a minutos o segundos de darnos contra el suelo… pero, ¿quién sabe?... hemos tirado tanta porquería y tanto desperdicio en nuestro camino a la cumbre que, capaz, ni siquiera nos demos de lleno contra el suelo de piedra, capaz terminemos estrellados contra una pila de bolsas de basura, muñecas inflables, colchones viejos, ramas, verduras podridas y, ciertamente, un montón de neumáticos viejos y gastados, que -oh ironía- amortigüen nuestra caída. Pero, de que va a doler va a doler… y mucho…y pronto.

Edgardo Farías (Parroquiano).
Categories: General

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (III)

14 Gener, 2017 - 22:25
Queridos lectores,

Ésta es la tercera entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlaces a la primera entrega y a la segunda). Como siempre, espero que sea de su interés.

Salu2,
 AMT
 

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (III)



“Los finales felices son historias sin acabar” ("Sr. y Sra. Smith")


En el capítulo anterior, nos habíamos quedado en este gráfico:

Un primer comentario, aunque en la jerga popular el amanecer y la salida del sol- así como el atardecer y la puesta del sol- se identifican con un solo momento, técnica y meteorológicamente, al parecer, son dos momentos distintos, al amanecer sigue la salida de sol, mientras que al atardecer sigue la puesta del sol. Posiblemente, y esta es una apreciación personal, entre ambos se da un fenómeno sin solución de continuidad.

Un segundo comentario ya entrando de lleno en la gráfica que observamos más arriba: al menos, en lo que se refiere en las fechas de inicio y termino del ciclo del petróleo (1859-2052) según queda estimado, particularmente las que van desde las 20:00 a las 24:00 hrs., (2020-2052), no distan mucho de las fechas que, los propios picoleros, nos damos como probables para el inicio de los problemas graves y eventual término del presente ciclo del petróleo; así, para tranquilidad de este picolero, en ese aspecto, al menos, tan desencaminados no quedamos con el método de calculo

Sin embargo, el tercer comentario, que enlaza de lleno con lo que es el corazón de esta serie de post, es menos tranquilizador, porque si le vamos a creer a la curva -reloj de más arriba, podemos concluir dos o tres cosas, ya no muy reconfortantes:

Que, la meseta de la curva de Hubbert, podría estar, holgadamente, entre las 10:00 y las 14:00 horas, esto es entre 1940 y 1972 y que, por tanto, hace no menos de 40 años que la dejamos atrás.

Que hemos venido cayendo y/o deslizándonos (la disquisición no es inútil y en el siguiente post me haré cargo de ella) por la parte derecha de la curva esos mismos- y últimos- 40 años.

Por último, que, el Rosy Scenario de Orlov, o el Colapso catabólico de J.M Greer no está, en ningún caso, por delante, sino que en estos precisos momentos, los estamos dejando atrás.

…y aquí viene la gran pregunta…¿¿¿¿¿Pero, es posible todo esto?????... ¿¿¿es posible que no estemos en la meseta de la curva o recién bajando (o cayendo) por ella, como la gran mayoría de los picoleros sostiene, sino que, en efecto, nos encontremos a las puertas del primer y gran costalazo?; o, para seguir utilizando la analogía del día de San Motor, ¿es posible que nos encontremos, precisamente, a minutos de que el sol se ponga por el horizonte para quedar, luego, frente a la noche más oscura?????...es posible?

Pues bien, para contestar dichas preguntas hay dos pegas; la primera sería establecer, cosa que aún no hemos hecho, si , efectivamente , hay al menos algunos indicios objetivos que la forma en que hemos presentado la curva de Hubbert, como un reloj de 24 horas, y las fechas que le acompañan, tiene algún mínimo de lógica objetiva. La segunda es que, si la tuvieran, entonces ¿en dónde podría estar el error estimativo al considerar el punto de la curva de Hubbert en que, supuestamente, nos encontramos en este momento? (que, para la mayoría de los picoleros, es en algún punto entre las 11:00 hrs. y las 13:00 o 14:00 hrs., esto es sin alcanzar el cenit todavía o recién superándolo, según el optimismo).

Vamos por la primera:

La fecha asignada al amanecer, efectivamente corresponde a la del inicio de un fenómeno fundamental, en lo económico, en lo productivo y en lo social, entonces sí, con letras grandes, en el inicio de un revolucionario fenómeno civilizatorio, que define, absolutamente, a la sociedad en que hoy nos desarrollamos. Ese fenómeno, cuyo inicio es la automoción en cadena, deviene en motorización de la productividad y, esencialmente, en la motorización definitiva del impulso civilizador. Así, en nuestra curva-reloj, una hora después del amanecer (1908), en 1916, junto con la salida del sol, el hombre se encontraba en mitad del primer gran potlatch moderno, motorizado (o si se quiere hidrocarburizado) y global… La Primera Guerra Mundial. El potlatch era, es, una ceremonia practicada por los pueblos aborígenes que habitaban, habitan, parte de la costa noreste de EEUU y la Columbia Británica de Canadá. En sus orígenes, consistía en un festín ceremonial en el cual, los jefes de las tribus, haciendo gala de su riqueza e importancia, se obsequiaban con magníficos regalos los unos a los otros; sin embargo, ciertas situaciones que no es del caso analizar aquí, estimularon enfermizamente dicha competencia por el prestigio social, lo que terminó derivando, ya no en el regalo, sino en la destrucción de bienes, de tal manera que en algunos casos, como parte del ceremonial los anfitriones terminaban quemando sus bienes, propiedades y casas, o arrojando pieles, mantas o incluso joyas y armas al fondo de los lagos o ríos. Es así que, económicamente, se ha estudiado el fenómeno del potlatch, como ejemplo de derroche y como gasto sin contraprestación, en definitiva, utilización de energía sin sentido.

Por su parte y como hemos dicho, si consideramos como meseta de la curva de Hubbert, el periodo de tiempo que va desde las 10:00 a las 14:00 hrs. -siendo el cenit siempre a las 12:00 en punto- esto es entre 1940 y 1972 , tenemos que ese periodo firma su estreno con el inicio del segundo gran potlatch mundial, esto es la Segunda Guerra Mundial. Y como al derroche sigue la escasez, en este ejercicio, la meseta de la curva-reloj de Hubbert se cierra con el no menos decidor, cierre de grifo (Embargo Petrolero) de Arabia Saudita en 1973.

Ahora, si observamos la curva de descubrimientos, podemos establecer y señalar ciertas significancias. En 1938 se descubre petróleo en el pozo número 7 de Dammam (Arabia Saudí); este fue el primero de varios descubrimientos que, finalmente, se revelaron como la mayor fuente mundial de petróleo En el mismo sentido, buceando en la red, he podido encontrar este gráfico, mismo que da cuenta de los descubrimientos de yacimientos petrolíferos convencionales desde el año 1947 a la fecha y que precisamente fijan el cenit de descubrimientos con Ghawar 1947-48 



Luego y al menos, efectivamente, en lo que se refiere a descubrimientos de yacimientos convencionales de petróleo, el cenit incluso se nos adelanta una hora, 11:00 hrs., y desde ese momento que vamos sencillamente cayendo por el lado derecho de la curva de Hubbert.

Y, ¿qué es lo que podemos decir del término de la meseta (14.00 hrs) en 1972? Bueno, que la fecha inmediatamente salta a los ojos por coincidir con el Embargo Petrolero de Arabia Saudita, posterior a la guerra del Yom Kippur en 1973. Sin embargo, lo anterior puede ser, como todo en la vida; una irónica coincidencia. ¿Existe algún otro pequeño dato que la apuntale? Miren la siguiente gráfica (Fuente: Energy Information Administration): con los precios nominales y reales del petróleo, desde 1861 hasta 2011; por de pronto, los precios de petróleo, se mantuvieron constantes hasta el año 1973, particularmente constantes entre 1946-1973 (que, según entiendo es, precisamente, lo que caracteriza a una meseta y como entendemos los picoleros la meseta de la curva de Hubbert)… luego los dientes de sierra.



Por su parte, los siguientes tres gráficos, muestra que el descenso MUNDIAL del producto interno bruto, consumo de petróleo y Energía del mundo, tienen su bajada “brutal” y nunca recuperada en…1973.





(Gráfica extraída de Our Finite World: tasa de crecimiento anual promedio mundial. Desde 1970 en adelante, crecemos menos y nos cuesta más)(Grafica extraída de Our Finite World. Rango de crecimiento año con año…cada vez más abajo.)

Pero, por esa fecha, termina- o si se quiere inicia- otra historia. La vigencia de los acuerdos de Bretton Woods (bajo cuyo régimen, todas las monedas estaban vinculadas al dólar, el que a su vez estaba atado a un precio fijo en oro, 35 dólares la onza) que coincidentemente se enmarcan entre las 10:30 y las 14:00 horas de nuestra curva-reloj. Tampoco debe ser extraño constatar que el período de 1945-1971 es uno de los más estables de la historia económica, dado que no existieron burbujas de activos ni grandes crisis financieras como las que se han registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado y en los primeros años de este siglo. El mayor registro de pérdidas se registró en 1957 cuando el índice de Wall Street se deslizó un 14,1%.

Sin embargo en 1971, y teniendo como excusa los gastos de la guerrita de MacNamara (Guerra de Vietnam) los acuerdos de Bretton Woods son rotos unilateralmente por los EE.UU y lo que resulta de ello, es el desacople de la econía real y la economía financiera… esto es, desacople entre energía y dinero . Y ¿qué fue lo que sucedió en la economía real?, pues esto:

…en EE.UU…


…y esto…Japón


…y esto...América y Europa…


…y en España…



…¿Y qué fue lo que sucedió con la economía financiera? pues esto:


…y esto…

Dicen que los crímenes perfectos no existen… la realidad deja huellas y pistas…como si de avisar se tratase, también por aquellos años, específicamente en 1972, se presentaron las conclusiones del Informe Meadows, encargado al MIT, por el Club de Roma…

Sin duda 1973 fue el año que caímos de la meseta… fue el año en que el mundo decidió creerle a los libros contables y no a la realidad…

Dicen también que la humildad es decidora, y, en estos tiempos, nada más humilde que un hombre en bicicleta

Edgardo Farías (Parroquiano).
Categories: General

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (II)

13 Gener, 2017 - 00:23
Queridos lectores,

Ésta es la segunda entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlace a la primera entrega). Como siempre, espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT


Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert. II



El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto (Ch. Chaplin)


El petroleo (del latin petra y óleum, aceite de piedra) se conoce desde la prehistoria. La Biblia lo menciona como betún, o como asfalto. En el Génesis, capítulo 11 versículo 3, se dice que el asfalto se usó para pegar los ladrillos de la torre de Babel; asimismo el Génesis, capítulo 4 versículo 10, nos describe cómo los reyes de Sodoma y Gomorra fueron derrotados al caer en pozos de asfalto en el valle de Siddim…y si lo dice la Biblia. Ahora, en un orden de cosas más mundano, hace más de cuatro mil años, según Heródoto y según confirma Diodoro Sículo, el asfalto se utilizaba en la construcción de los muros y torres de Babilonia, existían pozos de petróleo en Arderica (cerca de Babilonia) y una fuente de alquitrán en Zante (Islas Jónicas). Grandes cantidades se encontraban en las riberas del río Pinarus, uno de los afluentes del Éufrates. Tabletas del antiguo Imperio Persa indican el uso de petróleo con fines medicinales y de iluminación en las clases altas de la sociedad. Las primeras calles de Bagdad estaban pavimentadas con alquitrán, derivado del petróleo que se obtenía naturalmente de los campos de la región. El petróleo se explotaba en la antigua provincia romana de Dacia, actualmente Rumanía. Según Dioscórides el petróleo, que flotaba en manantiales en Agrigento, se utilizaba en lámparas en lugar de aceite de oliva. En el siglo IX, se explotaban campos petrolíferos alrededor del moderno Baku, Azerbaijan. Estos campos fueron descritos por el geógrafo árabe Al-Masudi en el siglo X, y por Marco Polo en el siglo XIII, quien cuantificó la producción de los pozos como el cargamento de cientos de barcos. La destilación del petróleo fue descrita por el alquimista persa Muhammad ibn Zakar?ya R?zi (Rhazes). Sustancias químicas, como el queroseno, se obtuvieron en alambiques (al-ambiq) para su uso en lámparas. Químicos árabes y persas también destilaron petróleo crudo con objeto de obtener productos inflamables para uso militar. A través de la España islámica, la destilación se dio a conocer en Europa Occidental en el siglo XII.

En 1710 (o en 1711 dependiendo de las fuentes) el médico suizo, y maestro de griego, Eirini d'Eyrinys (también escrito como Eirini d'Eirinis) descubrió asfalto en Val-de-Travers, (Neuchâtel). Estableció allí la mina de bitumen de la Presta en 1719; la cual estuvo operativa hasta 1986. En 1745 bajo el reinado de la emperatriz Isabel I de Rusia, Fiodor Priadunov construye el primer pozo de petróleo y refinería en Ukhta. Mediante la destilación de "aceite de roca" (petróleo) obtenía una sustancia parecida al queroseno que se usaba en lámparas de aceite en las iglesias y monasterios rusos (aunque los hogares continuaron empleando velas).

Por su parte, en el Lejano Oriente los primeros pozos de petróleo conocidos se perforaron en China en el año 347 a. C. Su profundidad era de hasta unos 240 metros y se perforaban con brocas fijadas a pértigas de bambú. El petróleo se quemaba para evaporar salmuera y, de esa manera, producir sal. En el siglo X, grandes oleoductos de bambú conectaban los pozos de petróleo y las fuentes de sal. Se dice que antiguos registros escritos de China y Japón contienen muchas alusiones al uso de gas natural para iluminación y calefacción

Mientras, en América, está documentado que los pueblos originarios de Venezuela ya utilizaban petróleo crudo y asfalto, que rezumaban naturalmente a través del suelo hacia la superficie, en los años anteriores a la colonización española. El líquido negro y espeso, conocido por los lugareños como mene, se utilizaba principalmente para fines medicinales, como fuente de iluminación, y para el calafateado de canoas.

A su llegada a finales del siglo XV, los conquistadores españoles aprendieron de los pueblos indígenas el uso del asfalto presente de manera natural para calafatear los barcos, y para el tratamiento de sus armas. El primer envío de petróleo documentado en la historia de Venezuela ocurrió en 1539, cuando un solo barril fue enviado a España para aliviar la gota del emperador Carlos V.

En 1595 en el relato de Sir Walter Raleigh menciona la existencia del Lago de la Brea en Trinidad; mientras que treinta y siete años después, la narración de una visita del franciscano Joseph de la Roche d'Allion a las fuentes de petróleo de Nueva York se publica en la Histoire du Canada de Sagard. El científico sueco, y estudiante de Carl Linnaeus, Pehr Kalm, en su obra Viajes por Norteamérica publicada por primera vez en 1753 mostró en un mapa las fuentes de petróleo de Pennsylvania.

Del relato anterior nos queda claro que el petróleo ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, pero claro, ninguno de los hechos descritos anteriormente podría señalarse como el inicio de la edad moderna de los hidrocarburos, el inicio del moderno día del petróleo en la historia de la humanidad. ¿Cuál es, entonces, el punto de partida? ¿Cuál es el hito que marca las 00:00 de nuestra curva–reloj de Hubbert? Bueno, al entender de este servidor, ese no puede ser otro que el año de 1859 cuando, en el noroeste de Pensilvania, el coronel Edwin Drake empieza con la perforación de un pozo de petróleo de 21 metros de profundidad en Oil Creek cerca de Titusville, Pennsylvania, para la Seneca Oil Company (a los picoleros, hombres y mujeres que no creemos en las coincidencias el nombre de la primera compañía de petróleos moderna, se nos devela como una trágica ironía ¿o una poética justicia?) se le conocería como Drake's Folly ("el disparate de Drake"). Es forzoso señalar que, antes del pozo de Drake, existían otros pozos; por de pronto, un grupo dirigido por el Mayor Alexeyev del Cuerpo de Ingenieros de Minas Bakinskii excavó a mano un pozo en la región de Bakú en 1848. Un primer pozo privado se excavó a mano en Polonia en 1853, y otro en Rumanía in 1857. Pero, entre ellos, el pozo de Drake se considera el primer pozo moderno y destaca debido a que fue perforado, no excavado; a que se usó un motor de vapor; a que estaba involucrada una compañía privada y a que marcó el inicio de una gran expansión. Entonces, amigos lectores, ya tenemos nuestro punto de inicio, la hora 00:00 de la curva-reloj de Hubbert, mismo que corresponde al año 1859.

Ahora, aunque no reparemos en ello, el inicio cronológico de cada día es siempre en la oscuridad, un cuarto, quizá un tercio (si contamos y sumamos las horas antes del amanecer y después del atardecer) de cada día, trascurren, irónicamente, el medio de la oscuridad; solamente el amanecer nos hace saber que “un nuevo día ha llegado”; lo anterior aunque, claro, llevemos en él unas cuantas horas que rara vez contabilizamos. Siempre sabemos dónde comienza un día cronológico, esto es en las 00:00 hrs., misma que fijamos en este ejercicio en el año 1859; pero, necesariamente, debemos conocer al menos un siguiente hito, para poder darnos la estimación de velocidad de desplazamiento del tiempo y de esa manera asignarle un valor en año a cada hora en que hemos dividido nuestra curva reloj de Hubbert



Bien, si sabemos que un día cualquiera comienza a las 00:00 preguntémonos entonces: ¿cuándo amanece? Alguien dirá, la hora en que amanece dependerá del lugar del planeta y época del año en el que nos encontremos, cierto, pero para ser objetivos, supongo que el referente del amanecer debería ser la hora en que amanece en la Línea del ecuador el día del equinoccio (fecha en que la duración del día es igual a la duración de la noche en toda la tierra, ocurre en dos fechas 20 ó 21 de marzo y 22ó 23 de septiembre de cada año). Siendo el caso y revisando algunas páginas meteorológicas el amanecer en la línea del Ecuador el día de cualquiera de los equinoccio corresponde, minutos mas o menos, a las 06: 04; sale el sol a las 07.00, atardece a las 18:08 y el sol se pone a las 19 :00 horas; luego y lógicamente de noche, el día termina a las 24:00 horas, tal como amaneció, esto es en plena oscuridad. Así, la curva-reloj de Hubbert, marca el movimiento, en el firmamento civilizador, de ese sol hidrocarburificamente negro, que sigue, aún, iluminando la vida de los hombres en este moderno día, en cuyo onomástico celebramos a San Motor.

Entonces, si al entender objetivo, en un día común y corriente en un lugar común y corriente del globo, la impresión universal- y si se quiere meteorológica- es que amanece alrededor de las 6.00 am y que atardece alrededor de las 18:00 hrs., la pregunta sería: Si conocemos el momento en que inicia este ciclo, año1859, ¿Qué hecho humano asociaríamos al amanecer en la era del petróleo?

La historia de la tracción diésel se remonta a los orígenes del motor de combustión interna, que es su principio fundamental. Fue en 1820 cuando un inglés, W. Cecil, concibe una idea semejante al motor moderno de combustión interna, utilizando como combustible una mezcla de hidrógeno y aire. Más tarde, en 1838, W. Barnett pensó en comprimir la mezcla de combustible antes de inflamarla. Será en 1860 cuando aparece el primer motor de combustión interna con encendido eléctrico. Es el francés Beau de Rochas el que en 1862 inventa el ciclo de cuatro tiempos con compresión previa, viendo ya la posibilidad de autoencendido de una mezcla gaseosa inflamable. En 1872 el alemán Nicolás Otto hace funcionar por primera vez un motor térmico siguiendo el ciclo de cuatro tiempos de Beau de Rochas. En 1880 Rudolf Diesel investiga la construcción de una máquina fija capaz de quemar petróleo bruto y que tuviera un sistema de encendido por compresión para la navegación y tráfico de carretera; hasta finales del siglo XIX no se aplicarán todos estos descubrimientos e investigaciones a la tracción ferroviaria, siendo los ingenieros alemanes Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach los que llevarían a cabo tal aplicación.

En 1912 se construyó, para los ferrocarriles del estado de Prusia, la primera locomotora diesel del mundo de gran potencia y fue a partir de entonces cuando se inicia el constante desarrollo de la tracción diésel. Por su parte, la primera aplicación en propulsión marina tuvo lugar en Francia, en la barcaza "Petit Pierre" allá por el año 1903 con una potencia total de 30 Cvs.( aunque el primer barco, en regla, fue el alemán "Fritz" (1915) primer buque mercante con motor diésel ). El día 22 de mayo de 1908 los Hermanos Wright patentan su invento: el aeroplano, en la oficina de patentes estadounidenses aunque se afirma que su primer vuelo se realizó el 17 de diciembre de 1903. Pero, sin duda, de todas la fechas, la que saluda el amanecer del día de San Motor, será la producción en cadena del Ford T (Tin Lizzie)… la motorización masiva del mundo (unos años antes Goethe se pregunta en voz de Fausto… y si míos son ocho caballos ¿no son míos su fuerza y velocidad también?) hecho que comienza a ocurrir el año de nuestro señor de 1908. De ahí en adelante el espíritu civilizador del hombre cabalgó a lomos del aceite negro. En vísperas de la primera Guerra Mundial, antes de 1914, ya existían en el mundo más de un millón de vehículos que usaban gasolina. En 1922 había 18 millones de automóviles; para 1938 el número subió a 40 millones, en 1956 a 100 millones, y a más de 170 millones para 1964.

Luego, si entre 1859, esto es las 00:00 horas y 1908, esto es el amanecer, las 06:00 horas, hay 51 años, la cifra, dividida por 6, nos da como promedio alrededor de 8 años por cada hora del ciclo del petróleo. Con lo cual, esta vez, nuestra curva-reloj de Hubbert, queda más o menos así:



… son, por tanto, algo así como las 19:30 horas… ni que decirlo, parece que es tarde…

Edgardo Farías (Parroquiano).
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Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (I)

10 Gener, 2017 - 12:30
Queridos lectores,

Aprovechando que estos días me encuentro de visita en su país, durante esta semana publicaré un largo ensayo de Edgardo Farías (alias Parroquiano) sobrel el colapso y su interpretación. Espero que sea de su agrado

Salu2,
AMT

 

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (I)


Algunos finales son felices, otros tan solo necesarios (Anonimo).


Si hay algo hay en el ADN de la responsabilidad picolera es no parecer, sobre todo ante los demás, como colapsistas o apocalípticos. En buena hora escapamos, no obstante lo desesperanzador de nuestro mensaje, de parecer -y ser- demasiado catastrofistas. Lo anterior tiene que ver con varios elementos, mismos que van desde disposiciones emocionales, pasando por perspectivas personales y terminando en hipótesis de reflexión histórica. De todos ellos el más lógico y evidente, para ser prudente a la hora de anunciar un posible colapso o vaticinio apocalíptico, es el hecho que, al día de hoy, ningún profeta (picolero o no) ha dado en el clavo con la fecha alquímica del fin del mundo (y ello cualquiera sea la forma que ese fin tome)…supongo que con eso basta para no arriesgarse.

Por otro lado, pero siempre en el mismo ámbito, está la juiciosa y prudente postura de muchos picoleros, los cuales, ante la importancia del tema peak oil, la responsable asimilación de sus consecuencias previsibles y, por ende, la seriedad del tema, los hacen inmediatamente poner pies en polvorosa, para no mezclarse con otro orden de teorías, en este caso de corte conspiranoicas, sobre el fin del sistema o del mundo. Así, ante la necesidad de difundir la verdad del peak oil y sus consecuencias, renunciamos incluso a plantear de un solo golpe toda su posible crudeza y tratamos de edulcorar un mensaje que, al final, siempre es amargo.

Por tanto, lo primero será deslindar toda responsabilidad que, por esta serie de post y la perspectiva que importan, se pueda imputar a Antonio Turiel creador de este blog. Señalar, luego, expresamente, que en esta serie de post esbozo una perspectiva personal que va, incluso, en contraposición de la postura general que tienen los picoleros sobre el tema de tiempo y forma que tomará un futuro colapso, quienes, en su mayoría, tratan de mantener una postura ponderada y no alarmista del tema. En otras palabras señores, lo que a continuación van a leer, es una patriada personal, no necesariamente representativa del total de los picoleros y, posiblemente, minoritaria.

Dicho lo anterior es necesario hacer, aun, una última advertencia: Los datos, someros y gruesos, como su interpretación, no tienen tanto de rigor científico como de licencia poética. No pretendo establecer matemáticamente una hipótesis temporal respecto a la curva de Hubbert y en qué punto de ella nos encontramos, tanto como abrir, siquiera un poco, las perspectivas y miradas sobre la gráfica, de manera tal de, quizá, observar ciertos elementos que la misma nos está entregando y que nosotros podamos interpretar, esta vez, con otros ojos.

Al tenor de lo anterior debería preguntarme, entonces ¿porque me atrevo a plantear esta nueva mirada? ¿Cuál a es valor de ella, si de científico tiene poco o nada? Y la respuesta es sencilla: así como es preciso que se guarde la debida compostura y prudencia ante el tema del peak oil, así como legítimo, esencial y sin duda, necesario, es encarar el futuro apostando a confiar en el hombre y su destino; por ese solo hecho, también es necesario el contrapunto; que alguien se pregunte y plantee: ¿y qué pasa si estamos equivocados en las fechas, velocidades o consecuencias?

… en fin, vamos entrándole…

Titule este post Rompiendo una lanza por los colapsistas…una interpretación libre de la curva de Hubbert…y el titulo lo dice todo. Esta serie de 4 post se centran en remirar, si se quiere, una de las piedras angulares de los picoleros… la curva de Hubbert. Y ello porque, como a diario se observa en Foro Crash Oil, muchas de las discusiones que se dan entre picoleros, para tratar de establecer la hoja de ruta de lo que hemos avanzado o de lo que nos queda, nacen o mueren, precisamente, con la consabida pregunta: ¿ y en qué punto de la curva de Hubbert nos encontramos?.

Supongo que para iniciar cualquier respuesta a la pregunta anterior, lo primero será preguntarnos ¿qué es la curva de Hubbert? Y aunque la respuesta, a los iniciados del peak oil, nos parezca de Perogrullo, nunca está demás refrescarla; así según Wikipedia: “Curva de Hubbert es la expresión del modelo matemático que predice el nivel de extracción del petróleo a lo largo del tiempo. Nombrada así en honor a su creador Marion King Hubbert. Según su teoría, la extracción de un pozo cualquiera sigue una curva con un máximo, cenit de producción, en su centro. Llegados a ese punto cada barril de petróleo se hace, progresivamente, más caro de extraer hasta que la producción deja de ser rentable al necesitarse gastar más cantidad de crudo, que el que se obtiene de extraerlo, es decir cuando se necesita consumir el equivalente a un barril de petróleo, o más para obtener ese mismo barril de crudo del subsuelo. Observó también que, si la curva de producción de un pozo seguía esa simple función gaussiana, la curva de producción de países enteros y, por extensión, la curva mundial seguirían patrones similares. Estas son las que se conocen como curva de Hubbert.”

Técnicamente, entonces, se trataría de una función gaussiana aplicada a las estadísticas de extracción de petróleo. Eso desde una perspectiva matemática o científica; pero, desde la perspectiva del ser humano o, si se quiere, de la humanidad: ¿qué es, o representa, la curva de Hubbert? Bueno, la curva de Hubbert representa un ciclo, el ciclo en que la civilización humana ha contado, modernamente y para su beneficio, con el petróleo (léase hidrocarburos en general). Pero ¿y que es un ciclo? Ciclo, si hemos de hacer caso a la definición de la RAE es un periodo de tiempo… específicamente, un periodo de tiempo que acabado se vuelve a contar de nuevo Así la curva de Hubbert empezó en 0 y va a terminar en 0. Empieza y termina en el mismo punto, en el punto donde el mundo y la humanidad ya no tienen petróleo…aunque, paradójicamente, hubo petróleo antes y habrá petróleo después.

Digamos que, aunque al día de hoy la definición de ciclo se utiliza en una multitud de campos y ámbitos del conocer y las ciencias humanas, solo dos o tres son los ciclos que realmente importan al ser humano, todos ellos definidos por el mismo elemento: el tiempo. Uno de ellos irrepetible, único, la propia vida; los otros dos absolutamente inmutables en su transcurrir, así las 24 horas del ciclo de un día y los 365 días del ciclo de un año… y cada 4 años, 366 días, para los quisquillosos.

Ahora, si alguno de los lectores googlea la palabra ciclo y busca imágenes aparecerá algo, más o menos, así:
(Figura 1: Ciclo)

O, un poco más esotérico, algo así:
                     (Figura 2: el eterno retorno):

… así, el ciclo se representa esencialmente redondo, redondo porque no importa donde empiece siempre vuelve al mismo lugar, redondo como el instrumento que utilizamos para medir el otro ciclo, el del inmutable devenir el tiempo… el reloj…
                                                                  (Figura 3: reloj)   

Entonces me pregunto: ¿Qué otra cosa es la curva de Hubbert, sino la representación de un ciclo, esencialmente redondo, pero que por obra y gracia del Sr. Hubbert y el Sr. Gauss, nos lo representamos de forma extendida? O dicho de otro modo: ¿Qué otra cosa que es esa función gaussiana que un reloj oculto?…oculto porque sus extremos debieran tocarse en el cero y no lo hacen.

Propongo, entonces, el siguiente ejercicio: cerremos los extremos de la curva de Hubbert y dividámosla luego en las 24 horas que tiene un reloj (digital en este caso); o, mejor aún, dividamos la curva de Hubbert en las 24 horas que tiene el día… ¿tendrá alguna mínima lógica lo que resulte? Veamos.

Realizado el ejercicio la curva de Hubbert, dividida en 24 horas -cada una de las cuales representará, luego, una cantidad fija de años- queda más menos así:



La primera conclusión es que, desde una perspectiva clásica de interpretación de la curva de Hubbert, el cenit del petróleo se produce a las 12:00, mientras que se ingresa a la meseta a las 10.00 y se comienza a salir de ella a las 14:00. Pero claro, lo anterior por sí mismo no nos dice nada, al menos no mientras no podamos asignarle a cada una de las 24 horas en que hemos dividido la curva de Hubbert una cantidad fija e igual de años para cada hora. …y se puede hacer?... bueno , yo contesto , con poco rigor científico y mucho denuedo, que sí, sí se puede .

Técnicamente, al menos, teniendo claro cuál es punto de inicio (la hora 00:00) y luego, si podemos encontrar y darle fecha a otro hito (supongamos la hora del amanecer) tendremos los puntos de referencia necesarios para estimar la velocidad de desplazamiento del tiempo (¿está bien dicho?) y, por tanto, el valor en años de cada una de las horas en que hemos dividido la, ahora curva-reloj de Hubbert…solo nos queda preguntarnos , ¿podremos encontrar esos hitos?. Ya veremos.



Edgardo Farías (Parroquiano).
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Séptimo año de este blog

31 Desembre, 2016 - 19:44
 

Queridos lectores,

Como siempre por estas fechas, es la hora de hacer balance de cómo se ha desarrollado este blog durante el último año, y también como siempre he escogido una imagen significativa de los temas que hemos tratado. Este año he escogido la figura 3.16 del último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, puesto que, como ya comentamos, es lo más cerca que este organismo asesor de gobiernos ha estado de reconocer que hemos llegado al máximo de producción de líquidos del petróleo.

Como es costumbre, analicemos el pasado, presente y futuro del blog.


Pasado:

Este año la tregua económica del año pasado ha proseguido en España, mostrando incluso algunos signos de recuperación (dependiendo, claro está, de las estadísticas que se miren). El paro en España ha continuado su disminución paulatina, estando ahora mismo un poco por debajo del 19% (cuestiones estadísticas al margen), aunque los últimos cuatro meses encadenan ligeras subidas, en vez de bajadas.  El PIB sigue creciendo a buen ritmo y se espera que el año cierre no lejos de la marca del 3%, aunque los niveles de exclusión social y pobreza, igual que los años anteriores, continúan siendo alarmantes. Fuera de mi país, los problemas con los refugiados, los atentados radicales, la creciente xenofobia e intolerancia y el auge de las soluciones populistas a los complejos problemas que tenemos se están volviendo moneda común en Occidente, mientras en zonas delicadas como Oriente Medio y el Norte de África las guerras que había continúan y el riesgo de que comienzan nuevas crece cada año que pasa. En suma, la manía de imponer un modelo basado en el crecimiento en un mundo en decrecimiento energético forzado pero no aceptado está haciendo crecer la tensión hasta el límite (porque hasta para la tensión hay un límite).

Respecto al blog, contando éste el año se cerrará con 57 posts, el menor número de posts publicados en un año y cantidad considerablemente inferior (un 20% menos) a la del año pasado (71), que era a su vez inferior a la de los años anteriores. El número de posts va en descenso a pesar de las contribuciones de gran calidad de otros autores (a los que nuevo agradezco su generosidad y dedicación). Si mi falta de tiempo ya era considerable, la necesidad de buscar dinero sobre todo fuera de España para mantener mi grupo de investigación ha hecho que cada vez tenga menos tiempo para leer, documentarme y poder escribir más posts, aunque intento mantener la calidad de los que publico. Parece que la estrategia no está resultando tan mala en vista de que últimamente se está produciendo una cierta aceleración del número de visitas al blog, en parte también porque en su madurez The Oil Crash se ha convertido en un lugar de referencia donde buscar información.

Desde el punto de vista de la estadística, las discrepancias entre Google Analytics y el propio blogger son como siempre muy amplias en cifras absolutas, debido a la diferente manera que tienen de medir las visitas. Así, según Google Analytics hasta hoy ha habido 3.142.700 visitas y se han visualizado  8.334.600 páginas, mientras que según la contabilidad interna de blogger (de la que se nutre el contador que pueden ver aquí a la derecha) el número de páginas vistas (no hay estadísticas de las visitas) ha sido de más de 7.615.000. Como siempre, en lo que sigue usaré las estadísticas de Google Analytics, que son más detalladas, pero tengan siempre en cuenta estas desviaciones entre un método y otro de medida, que implican que más que fijarse en los números absolutos deben confiar más en las tendencias.

Desde el 31 de Diciembre de 2015 al 30 de Diciembre de 2016 el número de páginas vistas fue de 1.083.501, un 27% inferior al del anterior período anual (1.479.501), una caída mayor que el descenso del 20% en el número de posts, lo que implica que éstos tuvieron menos éxito. El número de visitantes únicos durante el último año fue de unos 155.000, que cuando se compara con los 253.000 del año pasado nos indica una caída muy importante, del 39%. El número medio de páginas por visita se mantiene (2,42) y aumenta ligeramente  la duración media de las visitas (1'50'' frente a los 1'45'' del año anterior).  El porcentaje de visitas recurrentes (quien viene más de una vez) ha aumentado bastante (66,7% este año frente al 59,8% del año pasado). Todos estos números indican una cierta madurez del blog, que ya no atrae tanta gente nueva como antes, y no sólo porque se publiquen menos posts en él. Simplemente, se está saturando su público objetivo.

A pesar de todo, el blog ha mantenido una buena afluencia de público, que ha hecho que durante 2016 hayamos llegado al séptimo millón de páginas vistas el 1 de agosto. A ritmos actuales (de unas de 115.000 páginas vistas al mes) es previsible que a mediados de abril el blog llegue a los ocho millones de páginas vistas.

En cuanto a la procedencia de los visitantes, durante 2015 España siguió ocupando el primer lugar con el 78,1% de los visitantes, seguida de México (3,1%), Argentina (2,9%),  Colombia (1,5%) y Chile (1,3%); cifras similares a las del año pasado. La media de tiempo de lectura de los posts (1'50'') es similar en todos los países al menos hasta el puesto décimo, con la excepción de los EE.UU. (1'). Como siempre, la segunda parte de la tabla de los diez primeros países está formada por países de habla no hispana: Reino Unido (6º), EE.UU. (7º), Alemania (8º), Italia (9º) y Francia (10º).

Este año el portal meneame.net, donde algunos posts tuvieron mucho éxito en el pasado, no aparece como una fuente significativa de enlaces, y también probablemente por eso las cifras relativas del blog han caído, quedando menos usuarios pero también menos casuales (lo que explicaría la mayor proporción de usuarios recurrentes). En la actualidad, muchos usuarios acceden al blog desde el Foro Crashoil o desde diversos diarios o blogs de actualidad y especializados.

En términos absolutos (contando desde el año 2010, inicio del blog), el número de visitantes únicos ha sido de 1.202.244, mientras que hasta el 30 de Diciembre de 2015 era 1.053.431. Este dato confirma que se ha  seguido produciendo una gran renovación de lectores este año. De éstos, el 61,7% fueron recurrentes, lo que nos da unos 740.000 visitantes más o menos asiduos, un 15% más que el año pasado. Analizando el grado de penetración en el caso del país que más lectores envía, España, y asumiendo aproximadamente un 80% de españoles de esos 740.000 visitantes asiduos, eso nos da unos 592.000 españoles asiduos de estas páginas, lo cual supone casi el 1,3% de la población. Seguimos, pues, por encima del umbral simbólico del 1% donde algunos sitúan el punto de transición para conseguir la concienciación de una sociedad, cosa que es coherente con una reciente estadística que afirma que el 30% aceptaría el decrecimiento.

A día de hoy (estadísticas de blogger, en este caso) los 10 posts más vistos son "Un año sin verano" (2013), con 87.494 visualizaciones; "La España buena y la España mala" (2013), con 50.917; "Tus vecinos no se conformarán con un YA OS LO DIJE" (2015), con 46.759; "El pico del diésel" (2012), con 40.733 visualizaciones; "Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca" (2010), con 40.458 (gran subida) ; "La espiral" (2014), con 29.127;  "Fracking: rentabilidad energética, económica y ecológica" (2013), con 26.095; "El colapso social" (2016), con 25,520; "Postal desde Portugal" (2012), con 21.858; y "Sobre la escasez de recursos y expansionismo militar" (2013), con 20.180. Sólo uno de los 10 posts más destacados fue publicado este año, "El colapso social", que tiene el considerable mérito de haber sido publicado hace poco (el 10 de noviembre).


Presente:

Lo más destacado acerca del blog este año es la llegada hasta los siete millones de páginas de vistas. Los comentarios siguen cerrados; ya saben que si quieren discutir sobre los temas aquí tratados y otros similares siempre pueden acudir al Foro Crash Oil.

Futuro:

No preveo un cambio muy radical de la línea del blog en el próximo año, aunque sí espero una mayor atención pública a la temática del blog, básicamente porque algunos de los problemas que hemos podido esquivar durante este año no podrán ser capeados por mucho más tiempo. Si, para nuestra desgracia, alguno de los peores escenarios descritos aquí acaba ocurriendo, es previsible que la afluencia y relevancia del blog aumenten. Son tiempos de creciente incertidumbre, y por lo pronto en Occidente parece que las opciones simplistas y populistas están ganando terreno (y en Europa el belicismo), así que espero que The Oil Crash ayude a plantear ciertos debates necesarios desde una perspectiva más racional que como se suelen plantear. Permanezcan en sintonía.

Que tengan Vds. una buena entrada de año y Feliz Año 2017.

Salu2,
AMT
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Predicciones para 2017

30 Desembre, 2016 - 20:30


Queridos lectores,

Llegamos una vez más a ese punto del año en el que hacemos el complicado ejercicio de intentar aventurar qué nos deparará el año que está por comenzar. Entre los que nos dedicamos a alertar de las graves consecuencias que tendrá la continuada y deliberada ignorancia de los problemas que está causando y que causará el inevitable declive energético, es moneda común hacer estos ejercicios de prospección, anticipación o adivinación (así calificados según la indulgencia de quien los valora), a pesar de la dificultad intrínseca que comportan y del riesgo de descrédito que se sigue cuando las cosas no van como estaban "previstas". La razón de hacer este ejercicio, a pesar de su dificultad y riesgo, radica en la necesidad que tiene la actual sociedad, infantilizada y acomodaticia, de fijar plazos concretos para reaccionar a los problemas anunciados, incluso plazos excesivamente breves (un año, en este caso) para la dinámica propia de los procesos en marcha. Así que, un año más, intentaremos anticipar qué es lo que nos pueden deparar los próximos 365 días, teniendo en cuenta las actuales tendencias energéticas y económicas.

Antes de pasar a hacer las previsiones para el 2017, echemos un vistazo a cómo fueron las que hicimos en 2015 sobre cómo iría 2016.

  •  Situación del precio del petróleo: Correcto en lo que se refería a que la situación de precios bajos se prolongaría, equivocado en esperar que a partir del verano el precio remontaría con fuerza: algo remontó, pero mucho menos de lo esperado, probablemente porque ni ha quebrado una empresa productora suficientemente grande aún, ni ha colapsado un país productor importante. Considero esta previsión esencialmente fallida.
  • Estallido de la burbuja del fracking: Si bien la burbuja del fracking se ha ido desinflando a lo largo del año (con una caída de la producción de casi el 20% del petróleo ligero de roca compacta o LTO, que se produce mediante fracking, en los EE.UU.), en los últimos meses se ha producido una ligera recuperación de la producción de LTO en el gigante americano, motivada más por las expectativas que por las capacidades reales del mercado o el abaratamiento real de los costes de producción. A pesar de las continuas quiebras de empresas productoras en los EE.UU., el capital financiero aún apuntala a las empresas de fracking y no se ha producido la anunciada implosión financiera. Esta previsión ha sido completamente errónea.
  • Será cada vez más difícil ocultar que se ha producido el peak oil: A pesar de las peculiaridades del último informe de la Agencia Internacional de la Energía, especialmente en lo que se refiere al peak oil, lo cierto es que es un tema del que no se habla (aunque hay una preocupación creciente entre los expertos por el futuro de la producción de petróleo, dado lo agresivo de la desinversión petrolera). El esperado declive de producción de hasta 2 Mb/d no se ha producido, aunque 2016 probablemente se cerrará con una producción inferior a 2015. Previsión fallada en lo principal.
  • Recesión europea: Completamente equivocada. Puede que las economías europeas en su conjunto estén más o menos en estado letárgico (no, por cierto, España, cuya economía crece a buen ritmo), pero no hay tal recesión.
  • Las guerras europeas: Ni tanto ni tal calvo. Siguen los problemas que había, se intuyen algunos nuevos, pero no hay conflictos en ciernes - con los que hay ya estamos bastante servidos en miseria y terror. Previsión bastante fallida.
  • ¿Y la española?: Si algo es cierto es que España no ha entrado en ningún nuevo despliegue militar, pero no por las razones indicadas en esta previsión (falta de gobernabilidad) sino porque no ha habido necesidad. Fallida.
  • España, ingobernable: Sorprendentemente, muy acertada, defenestración de Pedro Sánchez incluida.
  • Cataluña, camino a la independencia: Con matices, previsión acertada. En 2016 se ha seguido por el mismo camino por el que se iba, con una tensión creciente entre España y Cataluña, y se han dejado los platos fuertes para 2017, como se preveía.
  • Desestabilización climática: Acertada en la evolución del hielo ártico y el alza de temperaturas, pero no se ha dado ni el año sin verano (que en todo caso era sólo una posibilidad) ni demasiados extremos climáticos (aunque depende de dónde viva el lector no estará de acuerdo, por ejemplo si lo hace en Valencia). Considero la previsión esencialmente acertada, con matices.
  • Cierre de este blog: No se consideraba probable y no ha pasado. 

En resumen, puede que mis previsiones para 2016 hayan sido las peores que he hecho desde el comienzo de este blog, pues la gran mayoría han fallado. En mi opinión, porque el plazo fijado era demasiado breve para lo que se quería describir, así que ya pueden imaginar por dónde van a ir mis previsiones para 2017, que ahora enuncio.
 
  • Comienzan a notarse la caída de la producción de petróleo: La combinación del declive natural de producción de los campos maduros, los costes crecientes para la producción de nuevos yacimientos y sobre todo la brutal desinversión en el sector provocará que en 2017 la caída en producción de todos los líquidos del petróleo no sea una cosa sutil, sino algo bien marcado y definido. La magnitud de la caída dependerá de cuánto dinero público decida gastarse Donald Trump en el fracking (ver más abajo), pero parece poco probable que EE.UU. dilapide la monstruosidad requerida para evitar que la caída de producción sea ya evidente en 2017. Con todo, la caída desde máximos no llegará aún a los 2 Mb/d y por tanto los medios especializados lo considerarán un simple bache que puede ser remontado. Es decir, 2017 aún no es el año del reconocimiento público del peak oil, aunque seguirá ganando fuerza el hablar de la falacia del peak demand.
  • EE.UU. lo apuesta todo al fracking: Dado el gabinete que ha configurado Donald Trump y su apuesta por relocalizar toda la actividad productiva posible a su país, y teniendo en cuenta la cantinela sobre la presunta abundancia energética de los EE.UU. de los últimos años, es más que probable que la nueva administración norteamericana apostará fuerte por el relanzamiento del extractivismo en su suelo patrio. Eso implicará una relajación de la regulación y de los impuestos a pagar por las empresas extractivas, y en el caso concreto del petróleo eso afectará con fuerza a las explotaciones en el mar, en la Reserva de Alaska y a las múltiples explotaciones de fracking. Pero estas últimas son desesperamente ruinosas, con lo que el propio Estado, mediante créditos blandos y otros mecanismos financieros, financiará los costes de exploración y desarrollo. Lógicamente, eso implicará desviar dinero de otros sitios, pero si como prometió Trump EE.UU. se repliega militarmente (o cobra peaje por su protección a sus vasallos) la cosa puede durar un tiempo. Esta financiación pública puede camuflar el efecto del peak oil durante todo 2017, e incluso la producción de LTO podría recuperar su máximo histórico.
  • Recesión, por fin: Una de las cosas que puede precipitar el fin del apoyo público estadounidense al fracking es el comienzo de una nueva crisis económica (aunque, por poner las cosas en su justa medida, tengan en cuenta que desde este blog llevamos vaticinando esa crisis desde finales de 2014 y aún no ha asomado su pata en Occidente). A pesar de la mucha tensión financiera acumulada en el sistema y otros problemas, dadas las tendencias actuales no creo que la recesión se manifieste en Europa hasta finales de 2017; pero cuando llegue lo hará con fuerza, con quiebras de algunos bancos importantes. En el caso concreto de España, la bolsa se mantendrá prácticamente plana, como este año, subiendo muy pocos puntos porcentuales con respecto a la apertura del año, hasta que probablemente hacia finales de año experimentará una caída bastante fuerte, de alrededor de un 20% por debajo de los valores del principio de año. Poco antes el paro comenzará a repuntar otra vez, y lo hará con fuerza, lo cual hará crecer el descontento.
  • Auge del populismo: Europa se enfrenta a nuevas citas electorales clave, como las presidenciales francesas, y algunas elecciones menores podrían acabarse convirtiendo en cuestiones de confianza de más de un gobierno. La manera en la que se gestione el Brexit puede desencadenar nuevos conflictos. Entre tanto, los problemas con los refugiados y los atentados de corte islamista harán que la xenofobia y el populismo ganen cada vez más peso político.
  • Nuevas guerras: El escenario bélico global seguirá extendiéndose, y el año que viene se añadirá un conflicto armado en al menos un nuevo país clave en el juego geostratégico de los recursos. Cuál es difícil de saber, aunque algunos como Nigeria (aquí sería más bien una escalada) tienen más bazas. Conviene no perder de vista tampoco Venezuela, donde las tensiones son crecientes, aunque espero que en este caso los problemas no tomen la forma de una guerra civil y más bien sean revueltas.
  • La España ingobernable (segundo acto): La crisis de gobernabilidad de España de este año se ha cerrado en falso, con un gobierno en minoría y con no demasiado margen de maniobra, dependiente de lo que haga ese pecio a la deriva en el que se está convirtiendo el PSOE. El presupuesto del año 2017, que se tendrá que aprobar en enero, conllevará un considerable coste político para el Gobierno y para quienes le apoyen, pues se tendrán que tomar nuevas medidas restrictivas del gasto. Para cuando estalle la previsible recesión, el Gobierno se volverá muy impopular y quienes ahora le apoyan se cuestionarán si merece la pena mantener el apoyo o ir a unas nuevas elecciones. El gobernante PP cuenta con la ventaja de que el PSOE está en proceso de redefinir su nuevo liderazgo, Ciudadanos lucha por preservar un espacio propio y Unidos Podemos se pierde en luchas internas lejos de las necesidades de los ciudadanos. Aún así, la  amenaza de nuevas elecciones será continua y se podría acabar materializando por cualquier futesa a priori irrelevante.
  • Cataluña, colisión inminente: El calendario de los problemas económicos no va a ayudar al ejecutivo español en su gestión de la amenaza separatista en Cataluña: de acuerdo con la hoja de ruta actualmente trazada por el ejectivo autonómico catalán, en septiembre de 2017 se tendría que celebrar por fin el ansiado referéndum sobre la independencia - algo complicado de materializar, dado que la Generalitat no tiene competencias reconocidas en esa materia y el Gobierno de España no desea hacer tal cosa ni en sueños, y  tampoco es cuestión repetir el vodevil del 9N. La estrategia actual de encausar a cargos públicos catalanes por diversos motivos no ayuda a rebajar la tensión, sino al contrario, puede producir el efecto contrario y empujar a los indecisos hacia el bando independentista.
  • El cambio climático no descansa: La situación con el hielo ártico y antártico no va a mejorar, sino que más bien tenderá a empeorar. Si se consolida el cambio de fase observado este año, el descenso de la cobertura del hielo marino global podría acelerarse. Las temperaturas globales seguirán su lenta pero decidida ruta de ascenso, y probablemente se vivan nuevos fenómenos extremos locales.
  • Cierre de este blog: Aunque este blog no es demasiado simpático para ciertas personas, aún es demasiado pronto para su cierre.

En resumen: 2017 será un jalón más del declive energético que ya ha comenzado, y no podemos descartar que durante el próximo año se produzcan algunas perturbaciones importantes.


Salu2,
AMT
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The Oil Crash: año 11

28 Desembre, 2016 - 23:30
Evolución del hielo marino global a lo largo de diversos años
Queridos lectores,

Hace 11 años ya que la producción de petróleo convencional llegó a su máximo efectivo (leve y brevemente superado en 2008) y desde entonces el mundo entró en una nueva época, la del petróleo difícil de conseguir, la de la economía global disfuncional, aunque a los líderes económicos y políticos les cueste reconocerlo. Durante todo este tiempo se ha intentado compensar el estancamiento (y últimamente el declive) de la producción de petróleo convencional introduciendo otros hidrocarburos líquidos, no convencionales, que se parecen más o menos al petróleo (aunque no puedan replicarlo en todos sus usos). Estos "petróleos no convencionales" han introducido un montón de nuevos problemas, no sólo por su repercusión ambiental sino también por su baja rentabilidad, que ha arrastrado a las compañías productoras a los números rojos incluso mientras el petróleo fue caro (hasta 2014). Pero incluso con esos malos sustitutos, la producción total de hidrocarburos líquidos más o menos asimilables a petróleo (lo que en un abuso de notación se conoce como "todos los líquidos del petróleo") probablemente llegó a su máximo absoluto histórico el año pasado - aún faltan un años para saber si 2015 marca realmente ese valor máximo, aunque en todo caso la cifra de 2015 no será nunca superada de manera significativa, y la fecha del inicio del declive terminal no puede estar demasiado lejana.

Una vez más, en este post hago un recorrido por determinadas noticias que durante este año han marcado la cada vez más difícil relación entre energía, economía y sociedad en un mundo que se ve enfrentado a una progresiva escasez energética y de recursos. En los medios de comunicación y en el lenguaje de los expertos, este nexo es sistemáticamente ignorado o ninguneado, y por ese motivo veo especialmente relevante este post, para como mínimo motivar una pequeña reflexión fuera de las veredas más comúnmente transitadas.

He aquí, por fin, la relación de eventos que he destacado este año.

- El precio del petróleo no sube: Después de 3 años (2011 a 2014) de precios históricamente elevados, el elevado precio de los hidrocarburos líquidos motivó un significativo descenso de la demanda que llevó a una drástica bajada del precio (un ciclo más de la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda de la que ya hemos hablado). A pesar de que los bajos precios del petróleo debían estimular un rápido crecimiento de la demanda, lo cierto es que la demanda no se ha recuperado tan rápido como esperaban muchos analistas. La razón tiene mucho que ver con la progresiva devaluación interna de las clases medias en Occidente y la incapacidad de hacer crecer el consumo de masas de manera persistente. Al final, por tanto, la demanda destruida no se ha recuperado con la celeridad esperada. También ha contribuido a postergar la subida de los precios el hecho de que durante 2014 y 2015 los stocks (la cantidad de petróleo almacenada por estados y empresas) ha llegado a niveles históricamente elevados, y hasta que tal stock no sea evacuado el precio se mantendrá bajo aún un tiempo.

Gráfica del último Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energía
 

- Las compañías petroleras desinvierten agresivamente de la exploración: Los costes de exploración y desarrollo de nuevos yacimientos y explotaciones de hidrocarburos líquidos se multiplicaron por tres, en términos reales, en el conjunto de la industria del petróleo y el gas desde el año 2000 hasta el año 2014. Lo cual es lógico, porque desde 2005 una proporción cada vez mayor de estos hidrocarburos líquidos provienen de explotaciones no convencionales, mucho más costosas. Desde 2011 al 2014, a pesar de tener un precio del barril de petróleo por encima de los 110$, las 127 mayores compañías de petróleo y gas del mundo perdieron en su conjunto más de 100.000 millones de dólares al año. Desde agosto de 2014 y hasta ahora, con un precio a penas por encima de los 50$ por barril, la sangría se ha hecho mucho más grande. No es de extrañar así que quiebren dos o tres compañías pequeñas o medianas cada semana. Tal sangría ha llevado a las grandes compañías a tomar una decisión drástica, y desde comienzos de año han disminuido sus gastos en exploración y desarrollo de manera taxativa, en un movimiento que tiene más de lucha por la supervivencia que de estrategia a largo plazo.


Ahora mismo, la trayectoria que sigue la industria es prácticamente de barrena: ya explicábamos al analizar el informe anual de 2016 de la Agencia Internacional de la Energía que si no se cambia rápido esta tendencia, durante 2017 se tendrían que aprobar nuevos proyectos a un ritmo nunca visto históricamente. 



Dada el lapso de tiempo que pasa entre que se empieza un proyecto y se empieza a vender la primera gota de petróleo, la actual desinversión garantiza una caída bastante rápida del suministro de petróleo dentro de unos pocos años. De hecho, por primera vez en un informe anual la Agencia Internacional de la Energía nos ha mostrado qué es asomarse en este abismo, y aún así lo ha edulcorado bastante para que no se vea toda su profundidad.

  

La destrucción de Alepo- La guerra de Siria: Entre tanto, en Siria se continúa librando una guerra confusa al servicio de intereses no declarados. No casualmente el terreno en disputa, donde se asienta el fantasmagórico Estado Islámico, toma buena parte no sólo del Kurdistán sirio sino también del irakí, donde están algunas de las últimas reservas de petróleo no completamente explotadas del mundo y eterno Eldorado por el que suspiran los principales asesores energéticos del mundo. Mientras las dos principales potencias mundiales, EE.UU. y Rusia, libran una partida de ajedrez, apoyados localmente por otras potencias regionales (Arabia Saudita, Turquía e Irán), la guerra sigue cobrándose su implacable precio de vidas humanas y de destrucción salvaje, sin que en Occidente la ciudadanía se pregunte sobre las causas reales del conflicto y si realmente tanta muerte y miseria merece la pena. Entre tanto, otras guerras por el control de los recursos, ya sea su producción o su distribución, o simplemente restos de guerras anteriores, siguen librándose en cada vez más rincones sin que gocen ya del foco mediático: ¿Quién se acuerda de Ucrania? ¿De Sudán del Sur? ¿De Malí? ¿Llegó por fin la paz y la democracia a Egipto?

Tropas españolas destacadas en Malí- Y otras guerras que vienen: La tensión creciente de un mundo escaso de recursos para la ambición de unos pocos que siguen creyendo que se puede crecer indefinidamente en un planeta finito hace que 2016 haya sido una nueva vuelta de tuerca en el crecimiento de tensiones internas que acabarán derivando, si nadie lo remedia, en guerra abiertas, ya sea civiles, ya sea con los países vecinos. El caso de Nigeria es paradigmático, pues la situación de guerra civil es casi un hecho allí. La lista de otros países donde la tensión va creciendo por problemas diversos (problemas entre los que destaca pero no es el único la escasez de petróleo o gas) es muy extensa. Destacaré solamente tres por las implicaciones que tienen para España. Por un lado está el caso de Argelia, donde la caída de ingresos por la venta de petróleo y gas acerca al país a un escenario de guerra civil, y si la división fuera suficientemente profunda podría alentar a países europeos, particularmente España y Francia por sus intereses gasísticoS, a intervenir sobre el terreno. Por otro lado, tenemos el caso de Malí (y Níger), del cual ya tratamos con cierto detalle la intervención militar francesa. Por último, es especialmente doloroso el caso de Venezuela, país cuya producción de petróleo está en un compromiso más serio de lo que se podría deducir de las estadísticas oficiales debido al hecho de que más de una tercera parte del total es petróleo extrapesado de la franja del Orinoco, el cual tiene un rendimiento económico y energético muy bajo y por tanto ayuda poco a la economía nacional. Diversos factores sobre el terreno están contribuyendo a llevar a Venezuela en una dirección cada vez más peligrosa, en la que ninguno deseamos que vaya.

- El problema de los refugiados: La contrapartida de las guerras cada vez más intensas en Oriente Próximo (lugar, por cierto, donde se produce la mitad del petróleo del globo) está llevando a un volumen de desplazados como el mundo no había visto desde la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de esos refugiados intentan entrar en la opulenta Europa, pero ésta es reacia a aceptar a los cientos de miles que huyen del horror y la muerte. La solución, por omisión o deliberada (a veces es difícil distinguir), es el confinamiento de esos centenares de miles de personas desesperadas en campos de refugiados, generalmente militarizados para que no escapen (cosa que los hace no tan lejanos a los antiguos campos de concentración para prisioneros de guerra). El año que ahora acaba ha visto cómo estos campos han incrementado su número y población, gracias sobre todo a un vergonzante acuerdo que la UE ha suscrito con Turquía. Con todo, la solución será como intentar poner una tirita en el muro agrietado de un embalse, si las guerras y revueltas continúan extendiéndose por Oriente Medio y el Norte de África. La creciente concienciación del ciudadano medio europeo ante el drama y la injusticia que están viviendo los refugiados necesitaba algún antídoto para evitar que éstos forzasen a sus gobiernos a tomar medidas humanitarias expeditivas tales como abrir las fronteras, y de este "antídoto" 2016 ha tenido también varias dosis.

- 2016, año de atentados indiscriminados: A rebufo de los ataques de París de noviembre de 2015, 2016 se ha visto trufado por una serie de atentados atribuidos a fanáticos islamistas, más o menos afines al Estado Islámico. Algunos han requerido el uso de armas y explosivos y un mayor nivel de preparación, al menos material (como el atentado del aeropuerto de Bruselas o el tiroteo en un pub gay en Orlando), pero para otros se han utilizado medios más sencillos sin ser por ello menos efectivos (como los atropellos múltiples, camión de gran tonelaje mediante, de Niza o Berlín), amén de un goteo de ataques "menores" (si se puede decir tal cosa) en los que un número reducido de personas fueron apuñaladas por algún energúmeno que se creía en la legitimidad para hacerlo. Todos estos atentados han sido mediatizados por algunos para crear una cierta psicosis colectiva que permita seguir recortando libertades individuales (recordemos que en Francia se ha extendido el estado de emergencia seis meses más) al tiempo que se demoniza convenientemente a los refugiados, para así despojarlos de su Humanidad y hacer aceptable sus deplorables condiciones actuales. Tal proceso es peligrosísimo, pues puede acabar creando una retroalimentación positiva, de modo de un grupo creciente de excluidos y desplazados asuman su rol de parias y enemigos de Europa, arrastrándonos a una verdadera guerra civil.


- Crisis global de legitimidad del establishment político: Si algo ha marcado el año 2016 es la sucesión de sorpresas políticas cuando se le ha preguntado al pueblo llano sobre sus preferencias en temas de los cuales, por algún motivo, era moneda común asumir cuál era el resultado correcto. Primero fue el Brexit, después la victoria de Donald Trump en las presidenciales americanas, y por último la derrota de Mateo Renzi en el referéndum sobre la reforma constitucional italiana. En todos los casos (aunque en los medios cueste de reconocer) se daba por hecho que el pueblo votaría "lo que se debía", en todos los casos las encuestas avanzaban la victoria de "lo que se debía", y en todos los casos el electorado ha elegido la opción rupturista (lo más rupturista de entre lo que se le ofertaba). Todas estas votaciones reflejan lo que cada vez más parece un clamor en Occidente: que el ciudadano de a pie no se siente representado por un poder político que es percibido como demasiado supeditado (cuando no directamente comprado) por el poder económico; y la clase media, en pleno proceso histórico de hundimiento, busca con desesperación opciones que le ofrezcan alternativas mejores que simplemente resignarse al plan impuesto por las élites para capear el descenso energético, consistente en que los más tendrán cada vez menos mientras que los menos tendrán, a pesar de la caída global, aún más. Es tal la ceguera oficial ante un proceso, por lo demás completamente lógico y evidente, que por más que se multiplican los signos por doquier no se quiere aceptar. El populismo avanza y la desesperación de las masas empuja a Occidente en una nueva dirección. Si al final esta dirección seguirá la ruta que se pretendía marcar, hacia el totalitarismo, u otra diferente, es una cosa todavía por dirimir.

- También en España el descrédito político sigue creciendo: Este año ha sido de auténtico vodevil, con la repetición de las elecciones de diciembre de 2015 en junio de este año. El país ha estado prácticamente un año sin renovar el Gobierno y con una legislatura completamente estéril. El partido tradicionalmente de izquierdas, el PSOE, continúa en la ruta segura de su hundimiento secular, probablemente acelerado por la poca honrosa (y poco democrática) defenestración de su líder. El partido dicho de izquierdas de nuevo cuño, Podemos, o toda la constelación de fuerzas que más o menos se agrupan detrás de ese nombre, no ha sabido aún capitalizar la debacle del PSOE, en parte por sus tempranas y hueras luchas internas (fruto, posiblemente, de la indefinición inicial de su proyecto político). En este contexto, el conservador PP ha conseguido revalidar el Gobierno, aunque sea en minoría, gracias a un no demasiado noble apoyo de un PSOE (apoyo que puede costarle aún más votos al centenario partido). Como ven, todo un galimatías político y una opereta, que refleja la pérdida de fronteras bien definidas entre las diferentes opciones políticas y un exceso de TINA (que podría ser traducido en español castizo como: "Esto es lo que hay"), con el hartazgo del electorado en aumento. En el extremo oriental de la península ibérica, el Govern de Cataluña opta decididamente por la vía separatista, aunque envía mensajes contradictorios, a veces acelerando el denominado "Proceso", a veces ralentizándolo, aunque la desafortunada tendencia del ejecutivo nacional a judicializar asuntos que más valdría tratar políticamente pueden acabar precipitando la balanza del lado de la independencia.


- La transición climática: Y mientras los expertos miran con preocupación la evolución del mercado de materias primas, mientras las guerras se multiplican, mientras el drama de los refugiados arrecia, mientras los atentados rompen el aparente orden apacible occidental (sobre todo, en lo que respecta a la multiculturalidad) y mientras el descrédito político ocupa todas las tertulias, un fenómeno de alcance global que puede poner en jaque a toda la Humanidad continúa su curso impasible, siendo el foco de atención de muy pocos. Los últimos meses han sido los más cálidos desde que hay registros y este año, por primera vez desde que consta, la cobertura de hielo marino del Ártico y del Antártico están al mismo tiempo por debajo de los mínimos propios de la época. No hace tanto, los años en los que el hielo ártico avanzaba el antártico retrocedía y viceversa. Ahora ya no. Como muestra la gráfica que abre el post, la cobertura global de hielo marino se separa completamente de la evolución de los últimos años; no es simplemente la paulatina disminución de la superficie marina helada, este año algo ha cambiado de manera radical. Alguna cosa del sistema climático está experimentado un cambio de fase, un cambio de comportamiento, y las consecuencias son impredecibles: el mundo podría cambiar para siempre. O para lo que le resta a la Humanidad sobre este planeta, que para el caso, para nuestro caso, es lo mismo.

Salu2,
AMT
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Apuntes sobre vehículos eléctricos: algunos números

19 Desembre, 2016 - 11:43
Queridos lectores,

Beamspot vuelve a la carga, con una nueva entrega de su análisis en profundidad de la viabilidad. En esta entrega, realiza una serie de cálculos que arrojan información valiosa sobre eficacia y rendimiento. Estoy seguro de que el artículo será de su interés.

Salu2,

AMT


Apuntes sobre vehículos eléctricos (y otras cosas). Números.
Una parte importante de lo explicado en todas las entradas anteriores nos conducen hasta aquí. Se ha hecho referencia repetidas veces sobre algunos asuntos, números y especialmente, rendimientos, aplazando la discusión cuantitativa sobre los mismos, aunque se haya hecho una explicación cualitativa de por dónde y porqué.Para empezar, la termodinámica, rama de la física que estudia ciertos comportamientos energéticos, relacionados con la temperatura y transformaciones varias entre diferentes tipos de energía, nos asegura y demuestra que un rendimiento del 100% es imposible. Lo cual ya nos indica el nivel de la mayoría de artículos de divulgación periodística, donde es habitual asimilar todo lo eléctrico con rendimientos del 100%.Ya más de tapadillo, esta afirmación está implícita en la manera de calcular los costes de cargar completamente la batería. Así que vamos a empezar por aquí. Miremos pues la realidad, sobre varios casos documentados, de las eficiencias de carga y descarga, los rendimientos reales de los coches eléctricos, y por ende, podremos calcular los costes reales de circular con uno de estos vehículos. Y para terminar, los costes ambientales reales de circular con el mismo, en varios países, sin entrar apenas en los costes de producción.El primer paso, es definir la capacidad de la batería [1]. Se ha dicho que las baterías tienen definida una capacidad, en KWh, pero dado que no devuelven el 100% de la energía que se les ha metido, esta capacidad medida es la de la energía devuelta, nominal, al salir de fábrica, o más exactamente, después de unos pocos ciclos de carga/descarga de la misma, pues su máxima capacidad suele alcanzarse dentro de los diez primeros ciclos.Esta capacidad también se da bajo unas condiciones de descarga concretas, con una potencia de salida concreta. De hecho, es a corriente constante, no a potencia constante, cómo se especifican las baterías, y generalmente en C’s, siendo habitual dar las curvas de descarga (y por ende, de capacidad) para varios valores de C. A más C’s de descarga, menor capacidad, y por tanto, menor rendimiento.Según el proceso de carga, como ya se vio en los párrafos de cargas y cargadores, también tenemos una eficiencia mayor (a bajas C’s, muchas horas cargando), o menor (a C’s altas, tiempos de recarga rápidos), hasta el punto que el bajo rendimiento, tanto del cargador como de la batería, obliga a utilizar sistemas de refrigeración forzada, que hunde aún más el rendimiento.Dicho de otra manera, si un coche tiene una batería de 16.2KWh como el Fluence, una recarga completa será inevitablemente de más de 16.2KWh, por tanto, la factura de la luz será superior, tanto más cuanto más rápido recarguemos. Dado que las recargas rápidas no se van a hacer en casa debido a que la potencia contratada no nos lo permite (a no ser que uno sea muy acaudalado y se haga un contrato para más de 30KW), éstas no van a ser tan elevadas como las recargas rápidas en estaciones que además, es probable que nos cobren el KWh más caro que la red eléctrica, además de cobrarnos más KWh reales que los que luego nos devolverá el coche.Es decir, que si en un coche de gasolina se ponen 50 litros de sin plomo, éste gastará los 50 litros, y nos cobran por lo que le echamos. Sin embargo, en un eléctrico, igual sacamos esos 16.2KWh, pero le habremos sacado al enchufe más de 20KWh, que será lo que nos cobrarán.Pero esto sigue siendo meramente calificativo, y encima, los señores de Tesla ‘regalan’ las recargas en sus estaciones de recarga rápida (de 120KW cada cargador, que en 2016 saldría a 5300€/año sólo en concepto de potencia contratada!!). Dicho de otra manera, te lo cobran en el precio del vehículo y/o vía subvenciones que salen de los impuestos de todos, con lo que es difícil estimar lo que a uno le cobrarían en un surtidor de recarga rápida.
Por tanto, veamos casos reales como el del Leaf. Según datos de internet, para cargar la batería, que nominalmente tiene 24.15 KWh, el cargador le mete al coche 22.031 KWh (menos que la nominal), absorbiendo de la red 25.414 KWh, que es lo que nos facturará la compañía eléctrica. Según las medidas, la batería devolverá 21.381 KWh, que sería la capacidad nominal. La discrepancia real entre la capacidad nominal y la medida se debe a dos factores: los coches suelen descargarse entre 0.5 y 1C, y los fabricantes suelen guardarse un margen de capacidad como ‘reserva’, que podría ser perfectamente del 10%, o sea, 2.5KWh en este caso. Es decir, que aunque le metan 22KWh, la batería ya tenía una cierta carga interna, no estaba totalmente vacía. Y la descarga igual tampoco ha sido completa, así que esta discrepancia entra dentro de los parámetros normales.Esto nos da un rendimiento del cargador del 86.7%, y de la batería del 97.05%. La razón del bajo rendimiento del cargador es la que ya conocemos: parte de la energía que éste da se pierde en forma de refrigeración tanto de éste como de las baterías. Tesla reporta una eficiencia pico del mismo del 92%, aunque no especifica las condiciones (a menor potencia suele tener mejor rendimiento). Por tanto, en realidad la electricidad utilizada por el coche en total es sólo el 84% de lo que se factura, para un Nissan Leaf, presumiblemente con carga lenta, pisando poco, y con el consumo de elementos extra bajo.Según Tesla [2], este rendimiento es más bajo: entre el 59 y el 62%, pero al menos lo mide en las ruedas, no en la salida de la batería. Si tenemos en cuenta que el inverter del motor suele tener un rendimiento similar al del cargador, además de un rendimiento del motor eléctrico también por debajo del 96%, el resultado suele ser que de la batería a la rueda llega sólo un 80 – 85% real. Tesla reporta para su Roadster un 88%, bastante bueno puesto que es un vehículo que tiene esta parte ligeramente sobredimensionada, debido a que tiene una gran potencia (pero usa poca). Pero a esto hay que añadirle el gasto energético del resto del coche. Gasto parásito que hace que el coche en parado consuma energía, sin moverse del sitio, igual que hacen los motores térmicos, sólo para mantenerse en funcionamiento.
Si el rendimiento del Leaf a la salida de la batería es del 85%, el rendimiento del sistema de potencia (inverter + motor) es un optimista 85%, tenemos que a las ruedas llega el 72.25% de la energía, pero aún hay que descontar una parte para el resto del coche, que es muy variable, con lo que las cifras que publica Tesla tienen bastante sentido.Pero, ¿cómo dan las cifras de consumo los fabricantes? Pues lo normal es que se refieran al cociente entre la autonomía según normativa y la capacidad nominal de la batería reportada. Es decir, la eficiencia de batería a las ruedas queda obviada. Sin embargo, la trampa está en la normativa [3]. Dado que los gobiernos son favorables a la implantación de vehículos eléctricos y a que se dejan influir por los lobbies, la normativa aplicada a los mismos para definir la autonomía es básicamente la que los mismos fabricantes han desarrollado, y por tanto, ehm, favorable a sus intereses.La determinación de la autonomía de cualquier vehículo es problemática, pero mucho más en un vehículo eléctrico, por lo que ya se ha explicado. Variaciones del estilo de conducción, de la carga, de las pendientes, del viento, de la aerodinámica, del tráfico y demás lo hacen especialmente difícil. Pero en un vehículo eléctrico, debido precisamente a su rendimiento, estas condiciones se vuelven mucho más variables y difíciles aún.Así pues, el ciclo de prueba definido es bastante particular, diferente del aplicado a los vehículos térmicos. Dado que el principal punto donde interesa que se utilicen vehículos eléctricos es en las grandes ciudades para reducir contaminación, la normativa tiene una gran parte del ciclo de tráfico urbano, minimizando la parte de carretera y autopista. Pero resulta que esto es especialmente indicado para los eficientes eléctricos: bajas velocidades que permiten bastante regeneración en las frenadas y pocas pérdidas por rozamiento aerodinámico, desniveles suaves, bajas velocidades, pocos acelerones. Justo donde el eléctrico es muy eficiente y donde el térmico es especialmente ineficiente. En esta situación no hay color, y es precisamente donde los eléctricos brillan.Tanto es así, que un mismo coche como el Fluence puede tener más de 200Km de autonomía en tráfico puramente urbano, y sin hacer ninguna filigrana, frente a los 180Km nominales (que suelen ser menos), o los 120Km reales en carreteras secundarias a 90Km/h, menos por autopista todo trapo y/o con conducción muy agresiva.Tampoco se especifica muy claramente el equipamiento extra que gasta energía: aire acondicionado/calefacción, luces, equipos auxiliares, etc. Además, estas pruebas se suelen hacer dentro de rangos de temperaturas adecuados, óptimos, para las baterías. Temperaturas templadas donde no hace falta poner ni aire acondicionado, ni calefacción, o incluso con algo, poco, de calefacción, utilizando el calor residual del inverter, de día (luces apagadas), sin radio ni nada. Por supuesto, con la batería nueva no envejecida, totalmente cargada, sin carga en el vehículo, viento en calma, etc. Habitualmente, se prueba sobre rodillos.Y es que la autonomía se ve muy influenciada por asuntos tan peregrinos como la temperatura, la hora del día, el confort y otras medidas no relacionadas con el desplazamiento per se. La carga de elementos auxiliares puede llegar a ser importante, y las condiciones climatológicas pueden hacer variar hasta el extremo la autonomía del vehículo.El departamento de energía de los Estados Unidos ha comprobado que el mismo ciclo EPA City habitualmente usado, simplemente a temperaturas del rango de 5ºC o de 32ºC, el mismo coche pierde hasta la mitad de la autonomía.Dicho de otra manera: en una noche muy calurosa, o dentro de un parking (por la necesidad de las luces) con temperaturas muy altas (35ºC, por poner un ejemplo), con el aire acondicionado a tope, luces, ventiladores, y demás, un vehículo eléctrico puede estar consumiendo hasta 7KW sin moverse del sitio.Por supuesto, esto es un caso extremo, pero en España, en agosto, al medio día es extremadamente raro que no se ponga el aire acondicionado. Y de noche está prohibido circular sin luces. Si contamos que en los países nórdicos, en invierno, cuando apenas tienen unas pocas horas de luz, se utiliza el aire acondicionado como bomba de calor para calentar las cosas (empezando por la batería), resulta que no es tan extraño que para circular por una gélida carretera secundaria, de noche, a varios grados bajo cero, sí que se consuman muchos KW sólo por temas térmicos, además de las luces.Evidentemente los coches térmicos, cuando están parados en un semáforo, también consumen, y dado el bajo rendimiento de los mismos, el despilfarro es mayor, con la excepción de la calefacción, que sale gratis al aprovechar el calor que despide el motor precisamente debido a esta baja eficiencia.Se han dado cifras de eficiencia de los coches eléctricos, que no son tan altas como se publica, pero ¿Qué hay de los térmicos?Los motores de gasolina tienen un rendimiento más bajo, lo habitual suele estar entre un ineficiente 20% y un 27%. Los motores diesel, especialmente los turbo, llegan a cotas mucho más elevadas, hasta el 52% de cierto tipo de motor marino [4], a 100RPM, que da la ‘escasa’ potencia de 103000HP. Sin embargo, los motores diesel de coche están en rendimientos entre el 30 y el 40%, en el punto óptimo. Lo que tampoco se publica es que el rendimiento baja mucho fuera del régimen ideal de giro, justo lo que se da en tráfico urbano, y es el motivo por el cual hace falta un cambio de marchas: para adecuar el régimen de giro a la velocidad del vehículo. De ahí el elevado consumo en conducción en ciudad.Para hacer una comparativa ajustada, no podemos intentar poner lado a lado una bicicleta eléctrica con el Ferrari de Fernando Alonso. Para ser más justos, una buena comparación sería entre el Renault Fluence versión eléctrica contra la versión diesel (pues ésta es la más eficiente y económica, la que suelen preferir los conductores españoles) de 110HP, la 110 dCi.Los consumos se van a calcular a partir de los valores nominales del fabricante, a sabiendas de que son meramente orientativos. Si nos creemos que el eléctrico consume lo que el fabricante dice, bien podemos hacer lo mismo con el de gasoil. Y comparar el precio de un depósito de 160Km lleno contra otro que da más de 1000Km tampoco sirve. Veamos, empecemos con el eléctrico. Renault Fluence Models
Diesel Fluence dCiGasoline Fluence 16VElectric Fluence Z.E.Engines1.5L dCi (66 kW)1.6L 16v (81 kW)70 kWGearbox5-speed5-speednoneEmission standardEuro VEuro VEuro VConsumption (NEDC)4.4l/100 km6.7l/100 km0.14 kWh/kmTailpipe CO2 (NEDC)115 g/km155 g/km0
Según Renault, el Fluence ZEV (Zero Emission Vehicle, vehículo presuntamente sin emisiones), con 22KWh tiene una autonomía de 160Km. 100 millas, igual que el Leaf. Esto da un consumo de 137Wh/Km. A 17 céntimos el KWh, precio de Abril de 2014 en España, aproximadamente, esto significa 2,33 céntimos el Km. El Fluence dCi de 110HP, consume 4.6l/100Km de Gasoil. A 1.33€/l, el consumo sale a 6.12 céntimos el Km. La diferencia es notable a favor del eléctrico, aunque repostemos en gasolineras low cost por debajo de 1.25€/l.Si contamos los precios de los coches, tenemos que el ZEV está en los 26000€, a los que hay que descontar una subvención de 6000€ según el plan aplicado (esto puede  variar de un día para otro). También hay que contar con el Wall Box, unos 900€, donde enchufarlo, aunque se puede prescindir de el. El 110dCi está en 24000€, sin ayudas.En lo tocante a mantenimiento, el gasoil tiene unos costes del motor elevados, entre cambios de aceite, distribución, reglajes, filtros, etc, la cosa puede salir por unos 2000€ de mantenimiento a los 200000Km. A esto hay que añadir neumáticos y pastillas de freno, líquidos de parabrisas, filtros varios para el aire acondicionado, etc, que no cuentan, pues son los mismos que para el ZEV, con lo que uno se ahorra fácilmente 1 céntimo más al Km por mantenimiento con el ZEV.En el apartado tocante a impuestos, además de la subvención ya comentada, los impuestos del ZEV son muy bajos en cuanto a circulación, así como otros gastos asociados, al estar favorecidos por el gobierno, en detrimento de los más contaminantes diesel. Además, muchos parkings y autopistas hacen descuentos, incentivados también por los gobiernos, es decir, pagados entre todos, para estos vehículos, que pueden llegar a no pagar nada ni en parkings públicos ni en autopistas. Otro punto a favor de los eléctricos.Las ventajas son claras pues. Evidentes y poderosas, suficiente razón para que los eléctricos se vendan como rosquillas, ¿no? De película. De hecho, en muchos reportajes de televisión, así como en periódicos y revistas especializadas, éste es justo el ‘cuento de la vieja’ aplicado a la contabilidad de los vehículos eléctricos. Todo muy atractivo.¿No?Pues este es uno de los trucos de manipulación más viejos y sencillos de la historia. El engaño por omisión. El encubrimiento, voluntario o no, de los puntos malos, negros, de las cosas que se venden. Lo que, una vez descubierto que se ha dejado, puede resultar negativo, puede desencadenar (como ya está haciendo), un ‘efecto Streissand’ [5] muy contraproducente. Y más en este caso, porque la omisión clama al cielo.Es algo de bulto, de peso, y costoso.La batería.Se dejan la batería.Una razón más para estudiar el caso del Fluence. Porque el precio del mismo NO incluye la batería. Ésta se tiene que alquilar por la fórmula del Renting. De esta manera, Renault ha querido enfrentar el problema básico de los eléctricos. Si contamos el coste de renting de la batería del Fluence, vemos que el fabricante da una tabla de precios al mes según los años y los Km por año recorridos. El resultado es que la batería dura 200000 Km o 6 años, lo que antes ocurra.Es decir, cada 200000 Km hay que hacer dos distribuciones en un diesel, y cambiar una batería en un eléctrico. Según vimos, en España (que no en Francia), las baterías difícilmente llegarán a durar 6 años, probablemente ni 4. Es posible que no se lleguen a hacer los 200000 Km de la misma, pero hay que gastar una batería que cuesta un dinero, estimada en unos 10000€. Sin embargo, para calcular el coste por Km, mejor hacerlo por la tabla de leasing, que es precisamente lo en realidad habrá que pagar.La batería extraíble del Renaul Fluence
Si cogemos el leasing a 5 años, para 25000Km al año, sólo de alquiler de la batería hemos de añadir 6.144 céntimos por Km. Más que el consumo de gasoil del CDi. Mucho más que el coste de la electricidad. Ooooops. La situación acaba de invertirse. Máxime si en realidad se van a hacer menos quilómetros que los contratados.Meses 5.000 km10.000 km15.000 km20.000 km25.000 km30.000 km35.000 km40.000 km12 N/D102 €116 €132 €148 €168 €188 €208 €24 92 €92 €106 €122 €138 €158 €178 €198 €36 82 €82 €96 €112 €128 €148 €168 €188 €48 82 €82 €96 €112 €128 €148 €168 €188 €60 82 €82 €96 €112 €128 €148 €168 €188 €72 82 €82 €96 €112 €128 €148 €N/DN/DLlegados a este punto, queda claro que el problema de la autonomía de los vehículos eléctricos es absolutamente equívoca. Quejarse que la autonomía de los eléctricos es plantear el problema equivocado. Si Tesla tiene coches con entre 400 y 500Km de autonomía en baterías, es evidente que el problema con los eléctricos es otro.El problema en realidad es el PRECIO.Concretamente, el precio de las baterías, que hay que cambiarlas cada cierto tiempo. Si esto lo aplicamos en países nórdicos, con electricidad 100% de origen hidroeléctrico, barata, sueldos elevados, y temperaturas bajas que alargan la vida de las baterías por encima de 8 años, impuestos elevadísimos a los vehículos térmicos y los combustibles, por mucho que sean exportadores de petróleo, la situación no es la misma que en países más cálidos, con sueldos más bajos, y con electricidades muy caras, como es el caso de España.Sin embargo, este tema en webs anglosajonas es tratado con mucha más profundidad, se pregunta por este punto en concreto en cada presentación de novedades del sector, las discusiones están más centradas, las informaciones más contrastadas, mientras que si uno mira páginas en castellano, básicamente todas se limitan a repetir los cantos de sirena comerciales, los mismos manidos argumentos, muchas veces sin ninguna base, que se repiten como una letanía.Aún así, el precio de las baterías es el gran secreto de los fabricantes. La cuestión del precio del cambio de baterías, la pregunta obligada en foros internacionales, el dato, el más difícil de obtener de los fabricantes, y nunca se saca en claro. No sólo eso, es que se discute mucho sobre cómo dan éstos los precios. Es un secreto a voces que el precio se fija por razones políticas o de márketing, no con objetivos de beneficio económico. Se venden a pérdida.Tanto es así, que hay mucha especulación al respecto en los foros anglosajones, para cada vehículo que sale al mercado. Uno de los ejemplos más flagrantes, que además resulta de lo más sencillo de calcular, de lo más aproximado, precisamente es sobre el más reputado de los fabricantes: Tesla.Las baterías de sus coches se montan a partir de celdas estándar de ordenador portátil, no con baterías específicas para automoción. Claro que la legislación en EEUU es diferente que en Europa, más laxa en este aspecto, con lo que se favorece esta opción, que tampoco es exclusiva del fabricante americano, pues hay al menos un híbrido y un eléctrico con este tipo de fabricación, aunque en este caso, no puedo dar los nombres.Tesla tiene en su último modelo, el S, dos tipos de batería, con tres versiones de vehículo: es S60, con 60KWh de batería, el S85, con 85KWh de batería, y el P85, con la misma batería de 85KWh, pero más potencia de motor.Estas celdas, al estar diseñadas para reducir costes al mínimo, para aplicaciones de portátiles, apenas pueden dar potencias elevadas, por lo que estos vehículos llevan packs de supercondensadores para suministrar los picos de potencia, tal y como ya se comentó. Cosa que sigue siendo más que suficiente para esta aplicación, de hecho, es la mejor aproximación desde el punto de vista técnico, aunque suponga más coste y componentes, mayor complejidad, pero permite reducir al mínimo las baterías, sus requerimientos técnicos, de refrigeración, de coste, de potencia, de tamaño y de peso.Aún así, la batería pesa unos nada despreciables 450Kg, a 400V, y permite autonomías de entre 370 y 500Km según batería ya conducción. Si se quita el aire acondicionado, se desconectan los asientos calefactados, etc.El S60 cuesta uno 60000€, 68750€ el S85, y 80600€ el P85. Con batería y todos los complementos. No se puede decir que sea barato. Si se hace la previsión durante el primer mes tras la adquisición del vehículo, ahora Tesla ‘vende’ por adelantado las baterías de recambio para cambiarlas a los 8 años: 9240€ la de 85KWh, 7700€ la de 60KWh. Ojo, con ocho años de adelanto. Pero al menos, no parecen excesivamente caras, ¿no? La batería del Tesla S
Sin embargo, si cogemos el precio de una batería de recambio de portátil, que utiliza las mismas celdas estándar para su fabricación, pero no tiene sistema de refrigeración, una electrónica mucho más sencilla, ni sistemas de seguridad, ni blindaje (el Tesla tiene que blindar la parte inferior de la batería debido a que se puede perforar al pisar una piedra, como ya ha pasado con uno de ellos, con el consiguiente incendio y la pérdida del vehículo). Por ejemplo, la batería del HP ProBook6550b, 10.8V, 56Wh, que estoy usando para escribir esto, en una web china, cuesta unos 50€ con IVA. Sin el IVA, 45€, y si estimamos que la batería, a peso, sin más, ni electrónica ni nada, es vendida a mitad de precio a Tesla debido a la economía de mercado, obtenemos que más o menos cuesta unos 400€/KWh. El mercado estima precios mucho más elevados, de entre 400 y 600€/KWh para un vehículo [6].85KWh, 9240€, significa 108€/KWh. Una cuarta parte. Y eso, montada, con refrigeración líquida, blindaje, electrónica compleja dentro, elementos de seguridad que no tienen las baterías de portátil, ensamblados por mano de obra y energía americanas, más caras que la china.A nadie le cuadra.Aunque cobren ahora el precio de la batería que te venderán dentro de 8 años, con los intereses que esto le puede generar, aunque sea como financiación de la fábrica de las mismas.Algunos clientes de Tesla que han tenido que cambiar la batería, y que no les ha cubierto la garantía, de 8 años, cuando el modelo no tiene ni 3 años en el mercado en el momento de escribir estas líneas, han tenido que pagar la friolera de 30000€ de batería. Medio coche. Por mucho que Mr. Elon Musk diga que el coste de las baterías en realidad no es ni una cuarta parte del precio del mismo. Será el precio de los materiales base, o de las celdas solas, sin contar todo lo asociado al montaje de todo el pack. Pack que como se ha visto, ni es fácil ni barato de fabricar, ni de reciclar. Curiosamente, sólo se tienen noticas de baterías que se han cambiado sin entrar en garantía, pero no de las que se han cambiado en garantía.Y los Tesla no son baratos.Baterías que en España, en latitudes y con clima similar al de California implican tener que cambiarlas cada cuatro o cinco años, no cada ocho. Así es lógico que todos los fabricantes de coches eléctricos quieran abrir una fábrica exclusivamente dedicada a fabricar sus baterías. Mientras Tesla propone una megafactoría en California [7], Renault quería abrir una en París [8], una de las capitales más caras de Europa, Nissan en Inglaterra, todas las marcas alemanas en Alemania, donde como mínimo hay una que yo he visitado en Nürmberg, etc. Lugares todos con mano de obra nada barata, grandes medidas de seguridad y automatización, etc. Eso sí, el Know-How, o lo que es lo mismo, las patentes y la tecnología, que no salga de casa. Hay que cobrarla.Lo que menos cuadra de todo, es que esta producción sea cara, que los fabricantes no quieran exportar la tecnología, y sin embargo, que cobren por debajo de precios de coste. Algunos apuestan por el reciclado, pensando que el precio por la batería nueva en realidad es a cambio de la vieja, de donde, reciclando, se obtiene la diferencia. De hecho, es probable que una parte se pueda reciclar, presumiblemente la electrónica, el aluminio de la carcasa, etc, pero eso no significa que se obtengan el 100% de las materias primas ni que se puedan volver a usar algunas de las celdas sin más. Ni la electrónica se puede usar indefinidamente.Y reciclar cuesta energía, bastante. No es fácil sustituir una sola celda. De hecho, solo abrir el pack de baterías ya es complicado, pues suele estar sellado, soldado, en una carcasa metálica, sin tornillos ni ningún acceso al interior, por motivos de seguridad, tal y como ya se comentó. La celda, a su vez, está también soldada a otros elementos, como la siguiente celda, y/o a una placa electrónica. No. Reciclar, aunque permita reducir algunos costes, no es ni barato ni inmediato. Ni gratis. Tampoco es que haya muchas plantas de reciclado de baterías de litio en el mundo. Es más rentable reciclar el cobre, el aluminio, o el cobalto, que no sólo son muchos más Kg, si no mucho más dinero. El lito, al representar tan poca cantidad y tan poco dinero, no interesa y se suele tirar [9].De todas maneras, el reciclado sólo afecta a una parte del producto: las materias primas. Sin embargo, la fundición en moldes para hacer las carcasas, la laminación para hacer los electrodos, los tratamientos, los almacenes climatizados, los sistemas de test y recarga de baterías, eso consume una energía que se tiene que utilizar si o si, para cada pack de baterías que se fabrique. El resultado es que el reciclado sólo reduce el estrés, el riesgo de suministros críticos, precio y el consumo energético, y la nada desdeñable contaminación de la extracción de materiales, pero sin suplantarlo del todo. La aportación final es más bien baja. Y no hace crecer, no produce más material, sólo optimiza el existente.Por otro lado, los gobiernos no dan ayudas para el cambio de baterías, sólo por la compra del vehículo, y por su uso, así que es probable que cuando las baterías empiecen a necesitar ser cambiadas en cantidades mayores, los problemas empezarán a arreciar, y si éstos trascienden, la opinión pública puede reaccionar negativamente, así que muchos fabricantes, como Toyota, tienen pocos miramientos en cambiar las baterías bajo garantía aunque ésta haya prescrito [10].Ya está pasando con los Prius utilizados como taxi, que muchos ya la han cambiado bajo garantía hasta con 200000 Km y 4 años, aunque algunos la han tenido que pagar al haber superado los 220000Km o 4 años. La garantía es de 160000 o 3 años, por lo que tengo entendido, aunque esto va mucho por países y situaciones: en California la garantía es de 8 años, y su clima es bastante parecido al mediterráneo.. Claro que un taxi que haya hecho 200000Km y cambie la batería al módico precio de unos 1200€ por el proceso de recompra, no es algo alarmante, puesto que seguro que ya la han amortizado. No en vano, los Prius híbridos no enchufables usan una batería de NiMH pequeña, mucho más barata, sencilla, y que incluye una electrónica que sí que se reutiliza en el ‘nuevo’ pack (muchas veces es una batería donde sólo le han cambiado todas las celdas de NiMH, pero no el resto).Hay varios factores más que hacen que esto de momento pase desapercibido. El primero es quién compra estos coches. Con estos precios, no son vehículos que compren particulares. Más bien, el perfil, lo lógico, lo económicamente más sensato, es que se compre este vehículo como segundo o tercero de la casa, para hacer los trayectos de cada día, que son los cortos, llevar lo niños al cole, hacer la compra, ir al trabajo y volver, y poco más. O bien como vehículo de empresa, para llevar los clientes al restaurante, al aeropuerto, a dar un paseo por la ciudad, o para visitarlos en el área circundante, con poca distancia de por medio.Es decir, que se están vendiendo básicamente a gente con un poder adquisitivo elevado que lo compran como juguete o utilitario, o a empresas. El Ampera es uno de los que cuadran bastante en la primera situación, con una media salarial de los propietarios de más de 150000€ [11]. El BMW i3, el eléctrico más vendido ya en España, se ha vendido en más del 65% a empresas, según BMW, y casi todos los pedidos son precisamente de este tipo, muchas veces además, comprados por renting y/o leasing, con lo que el mantenimiento lo hace una empresa externa. Incluso empresas que hacen ERE’s y reducciones salariales se apuntan a la moda de comprar este tipo de vehículos.Y encima, son éstos los vehículos a los cuales se les dan más ventajas fiscales y subvenciones, no a los vehículos particulares con pocas posibilidades. ¿Hace falta ‘ayudar’ a gente que tiene salarios de 150000€ al año, por mucho que sea en bruto, con 6000€ más de descuento, pagados entre todos los ciudadanos, para que se compren un coche que apenas pueden usar, y que presumiblemente no es el único que tienen, cuando muchas familias no pueden pagar ni siquiera un coche de 6000€ que les es más imprescindible?Mucha gente opina que cualquier cosa es buena si ayudamos a progresar la tecnología y además mejoramos el medio ambiente. Lo de emisiones cero de CO2 es una razón lógica y evidente, pues reducir la contaminación, especialmente en las grandes y atestadas ciudades japonesas. Fue el primer empujón a estas tecnologías que hubo.Además del hecho de que ‘ayudar a la tecnología’ se está utilizando en realidad para ayudar a rentas más altas, ¿Qué hay de cierto con el tema de las emisiones?Ciertamente, un vehículo eléctrico no emite ningún tipo de gas de efecto invernadero por su inexistente tubo de escape. Aunque en realidad, como decía mi padre, lo que se hace es cambiar el tubo de escape el coche a la central eléctrica.Lo cual significa que en realidad, aunque el coche no emita per sé, sí que se emiten elementos nocivos en alguna parte para hacer la electricidad. Así que en realidad, sí que hay una emisión de CO2 a la atmósfera por cada Km recorrido. Emisión que depende de algo llamado ‘Energy Mix’, y que no es una fiesta de discoteca [12].El ‘Energy Mix’ o mezcla de tecnologías de generación eléctrica es la suma de las diferentes centrales eléctricas de un país o región, y por tanto, dependen mucho de dónde se consume esta electricidad, es decir, de dónde se enchufa el coche eléctrico. Por eso, y dado que los fabricantes saben que algunos clientes no son tontos, especialmente si tienen un cierto poder adquisitivo, dan cifras de emisión. Evidentemente, Renault da la suya, en base al Energy Mix francés.BMW también da la suya en base al Energy Mix francés. Igual que Audi, Mercedes, Opel.El mix energético de Francia

¿Huh? ¿Fabricantes alemanes dando sus emisiones según Francia? Algo no me cuadra. ¿Será porque Francia, con sus numerosas centrales atómicas, al tener más del 80% de su electricidad de origen nuclear, apenas emite CO2?¿Porqué no utilizar Finlandia, que tiene un 100% de hidroeléctrica?¿Será porque no sería creíble?Para empezar, el Energy Mix depende del día y la hora, aunque vamos a coger, de media, el del año, que también varía de un año al otro. Vamos a utilizar la de 2009 en la España peninsular, un año relativamente bueno en este aspecto, puesto que la generación renovable es elevada en este país.Hagamos un poco de química para entender esto.La mayoría de combustibles usados son de la familia de los hidrocarburos. Es decir, están basados en dos elementos básicos: hidrógeno y carbono. Algunos otros, como el etanol, son alcoholes, los cuales además tienen oxígeno. Las reacciones químicas de combustión para obtener calor son las típicas: reacción del hidrógeno y del carbono con oxígeno, lo cual devuelve una energía térmica, que es convertida termodinámica mediante, en electricidad en las centrales eléctrica, aunque en los vehículos se utiliza directamente la energía mecánica que se obtiene por medios termodinámicos.El hidrógeno, como ya se ha dicho, es el que aporta más energía por Kg al oxidarse, casi 40KWh. El carbono, elemento base (aunque no el único) del carbón, da mucha menos, alrededor de 8.1KWh por Kg quemado. Sin embargo, mientras el primero no emite ni un gramo de CO2, sólo vapor de agua, el segundo se convierte todo en CO2, a 2.93Kg de CO2 por cada Kg de carbón quemado. Esto equivale a 362g de CO2 por cada KWh de calor obtenido. Pero dado que los hidrocarburos se utilizan mediante sistemas termodinámicos, el rendimiento de la generación no es perfecto, de hecho, es bastante bajo. Este rendimiento depende mucho de las temperaturas alcanzadas. De todos, el carbón, utilizado para hacer vapor de agua que mueve una turbina de vapor que a su vez hace girar la alternadora, es el que tiene menor rendimiento, alrededor del 33% de pico. En resumen, que emiten 950g de CO2 por cada KWh de electricidad producido, o incluso más, además de otros contaminantes.Las turbinas de gas, que queman precisamente gas natural, tienen un rendimiento más elevado, al trabajar a temperaturas más altas, y por tanto, mediante los sistemas de ciclo combinado, llegan a dar rendimientos reales cercanos al 50%, incluso superiores en circunstancias favorables, con emisiones de CO2 de sólo 370g por KWh de electricidad generado.Dado que los hidrocarburos son mezclas de Hidrógeno, gaseoso, y Carbono, sólido, en diferentes proporciones, según tengamos mayor proporción del último vamos a tener combustibles más ‘sólidos’ como el chapapote o fuel oil extrapesado con cadenas extralargas con mucho carbono, o gases para cadenas más cortas, con mucho más hidrógeno, como el metano, que, por cierto, es 24 veces más potente para hacer efecto invernadero que el CO2 a igualdad de peso.Por tanto, hidrocarburos muy ligeros no sólo darán más energía por Kg de combustible, si no que darán menos CO2 y mayor rendimiento, mientras que hidrocarburos más pesados darán peor rendimiento y más CO2 por KWh generado.Además, hay sistemas de generación renovables de varios tipos, que contribuyen a reducir aún más las emisiones de CO2 al no emitir apenas. Claro que algunos, como las centrales de biomasa, sí que emiten CO2, aunque éste proviene de CO2 que antes se ha retirado de la atmósfera, con lo que el balance es, generalmente, cero.Veamos pues, si calculamos con los datos de la Red Eléctrica Española [14] las emisiones de un Renault Fluence eléctrico en la península, a partir de los datos de consumo del fabricante, el Energy Mix peninsular (los insulares son casi todos a base de fósiles), y con el rendimiento del cargador y sistema eléctrico de casa.Según se ha dicho antes, el consumo eléctrico del Fluence es de 137Wh/Km de electricidad de la batería. Dado que el rendimiento del cargador y de la misma no es perfecto, el consumo a este lado del enchufe, estimando una eficiencia del 80% es de 171.25Wh/Km reales. La REE da unas pérdidas por distribución y transformación medias del 9%, con picos de más del 30%, y valles de menos del 5%. Si nos acogemos a la media, esto implica 188.2Wh/Km en las centrales eléctricas, que es donde la REE da la media de emisiones de CO2 anual. El 2009 que hemos cogido de referencia, que es el mejor reportado en la historia, da unas emisiones de 250gCO2/Kwh, lo cual significa que de media, las emisiones de CO2 de este Fluence serán de 47gCO2/Km.Es decir, de Cero Emisiones, nada de nada.Claro que si lo comparamos con el Fluence dCi como ya se ha hecho antes, vemos que éste emite 119gCO2/Km, aproximadamente dos veces y media más. No está mal. Y no está muy lejos del valor dado en Francia. Ojo, los coches a gasolina emiten menos, al ser ésta un hidrocarburo más ligero con menos carbono.Bien. Según esto, parece que efectivamente son más ‘ecológicos’ que los diesel, o los gasolina. Al menos, en España. Pero ¿y en China? Los chinos, que no son pocos, y que están creciendo, con lo que es un mercado interesante, podría ser el mejor sitio para intentar introducir los eléctricos. Si encima tenemos en cuenta los problemas conocidos de contaminación en Pekin y otras ciudades, la apuesta debería ser decidida.Pero el Energy Mix chino es diferente del español. Más del 70% de sus centrales son de ineficiente carbón, e inauguran una nueva casi cada semana, con lo que la cosa no mejora. Es decir, sus emisiones por KWh generado son malas, de alrededor  de 893.2gCO2/KWh (datos a partir de la gráfica adjunta, estimando pérdidas del 9% de transmisión), lo cual implica que el Fluence mismo que en España emite 47gCO2/Km, en China emite 153gCO2/Km. Más que el dCi.En Estados Unidos [13], donde alrededor del 49% de electricidad es de carbón, las emisiones están en el orden de 100gCO2/Km, más que algunos diesel y gasolinas de bajo consumo, mucho más que los híbridos, con lo que resulta que los eléctricos, si no contaminan tanto en la ciudad, en total, el resultado final, dependiendo del país, contaminan tanto o más incluso que los térmicos. Y eso, sin contar el consumo energético de su fabricación, claramente superior que para los térmicos, con unas emisiones de 7.5 toneladas equivalentes de CO2, frente a unas 4.5 para el Fluence dCi.Como demostración, Renault ha publicado un gráfico en el cual se ilustra esta comparativa, pero en dos países diferentes: Francia, y su amigo el Reino Unido. Por supuesto, nadie se plantea en ningún momento el problema de los residuos nucleares del país vecino. Sin embargo, hay que fijarse que la ‘vida’ de los coches de la comparativa es de 150000 Km. Menos de lo que se estima que dura la batería, que es justamente la que se lleva la mayor parte del consumo energético y de materiales. Si se hiciese la estimación con el cambio de batería, el Fluence ‘ZEV’ en el Reino Unido ya no saldría menos contaminante que el dCi.La primera vez que hice estos cálculos, en 2011, con la electricidad más barata (unos 14 céntimos el KWh), el gasoil más caro que la gasolina, por encima de 1.5€/l ambas, había poca diferencia entre el eléctrico y el térmico en cuanto a mantenimiento, aunque las ayudas fiscales y subvenciones favorecían al primero, ahora la situación está más a favor del térmico, aún con el apoyo estatal a los eléctricos, pero en parte debido al cambio en la reglamentación eléctrica y a la evolución del precio de los combustibles.Tres elementos básicos hacen que la situación vaya a favor de uno y de otro: la evolución de los precios de las baterías, la electricidad y los combustibles. Por debajo de éstos, hay dos elementos que tienen mucho en común: el precio de la energía en general, y del petróleo en particular. Mientras el precio de la energía está directamente ligado a la electricidad y el del petróleo al de los combustibles, ambos se alían para determinar el precio de las baterías: la energía para fabricarlas, y el petróleo para obtener las materias primas. Y además, el precio de la energía depende también del precio del petróleo.
p { margin-bottom: 0.25cm; direction: ltr; line-height: 120%; text-align: left; }a:link { color: rgb(0, 0, 255); } Comparativa emisiones equivalentes de CO2 entre diferentes motorizaciones del Fluence y países (por su Energy Mix). Residuos nucleares aparte.Averiguar la evolución de estos precios es, pues determinante.Aparte quedan los intereses del estado, que para colmo, también tienen mucho que ver con la energía y el petróleo. Sin las ayudas económicas del mismo, los coches eléctricos pierden claramente sobre los térmicos.Queda claro pues, que el vehículo eléctrico tiene dos frentes importantes delante: por un lado la vertiente económica, y por otro, el asunto importante, la base sobre la cual muchos lo idolatran, que es la vertiente energética. Queda demostrado pues, que el coche eléctrico no es tanto un asunto de vehículo (debido a su coste) como un asunto de energía, especialmente de renovables (versus fósiles). Éste es el meollo real del asunto, el que se va a abordar en las siguientes entradas.[1] – http://batteryuniversity.com/learn/article/how_to_measure_capacity [2] – http://es.wikipedia.org/wiki/Tesla_Model_S [3] – http://en.wikipedia.org/wiki/New_European_Driving_Cycle [4] – http://es.wikipedia.org/wiki/W%C3%A4rtsil%C3%A4_-_Sulzer_14RTFLEX96_-_C [5] – http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Streisand [6] – http://www.plugincars.com/tesla-model-s-replacement-battery-packs-125571.html [7] – https://gigaom.com/2014/05/08/tesla-is-zooming-ahead-with-its-massive-battery-factory/ [8] – http://green.autoblog.com/2011/07/12/report-french-government-withdraws-all-funding-for-renaults-ba/ [9] – http://todoproductividad.blogspot.com.es/2011/09/el-incremento-en-el-precio-del-petroleo.html [10] – http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=2806674 [11] – http://autos.aol.com/article/why-the-chevy-volt-is-attracting-wealthy-buyers/ [12] – http://www.planete-energies.com/en/the-energy-of-tomorrow/the-energy-mix-254.html [13] – http://energeopolitics.com/2011/06/09/comparative-energy-mixes-usa-and-china/ [14] – http://www.ree.es/es
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Apuntes sobre la fabricación del coche eléctrico. El punto de vista de los fabricantes

14 Desembre, 2016 - 12:55
Queridos lectores,

Beamspot nos ofrece en una nueva entrega sobre el análisis en profundidad de la viabilidad del coche eléctrico, en este caso analizando cómo los fabricante toman las decisiones estratégicas, con implicaciones financieras a muy largo plazo, y por qué el sector es muy inmovilista. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT

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Apuntes sobre la fabricación del coche eléctrico. El punto de vista de los fabricantes.
Cuando se habla del coche eléctrico o híbrido, se habla casi siempre de modelos presentes o de un futuro próximo que tal o cual fabricante está produciendo o anuncia que va a comercializar en cierta fecha. Se suele analizar el vehículo, sus prestaciones, opciones, colores, autonomía, etc. Se hacen comparativas, muchos reportajes, propaganda, pruebas de conducción.Pero apenas se habla del proceso de diseño, fabricación, detalles de los componentes, y, sobre todo, del plan de desarrollo del fabricante, sus intereses particulares a todos los niveles, sus inversiones y asuntos financieros y económicos, las relaciones legales y posibles asuntos con los gobiernos y regulaciones, ni del propio mercado del automóvil como tal, ya al margen del propio fabricante e incluso de los gobiernos.Desde el momento que lo que se compra es lo que los fabricantes producen y no la lista de sueños del comprador, resulta importante entender y analizar precisamente el lado de la oferta, lo que piensan y cómo actúan los fabricantes, las plantas de producción, los gobiernos en su papel de moderadores, y los usuarios finales en  tanto que son los que al final eligen que se van a comprar, si es que compran. Y dado que encima una parte importante de la población española trabaja en el sector del automóvil, el lazo se cierra y estrecha aún más.Empecemos por los fabricantes y las líneas de producción, el proceso de diseño, industrialización, producción, comercialización, y exploremos las implicaciones que tiene tanto temporales como técnicas, y de paso, económicas y financieras.Fabricar un coche es algo que mezcla muchas plantas de producción, empresas, sectores, países, recursos, materias primas, y muchas personas. Organizarlo por tanto es complejo y requiere tiempo, personas, recursos y mucho dinero.Empezando por las provisiones de metales varios para realizar las diferentes partes de los motores, chasis, carrocería, tren de rodadura, baterías, nos encontramos con grandes siderometalúrgicas y fundiciones, moldes, estampación, soldadura, ensamblado, pintura, etc. Ésta suele ser la parte más vistosa y cara, una de las más largas en el proceso de desarrollo e industrialización.Aparte esta la sección de plásticos, textiles y electrónica. Asientos y plásticos del interior, moquetas, alfombrillas, reposabrazos, equipamiento electrónico vario, luces, estética, es una parte llena de detalles y que aporta el número mayor de piezas al vehículo, sea del tipo que sea, y además suele ser la que aporta mayor variedad, con lo que suele ser una parte que implica muchos más recursos humanos, trabajo, detalles y partes aunque a nivel de producción e inversiones no esté tal alto como la parte anterior. En este caso, suele ser precisamente la parte que se analiza en los reportajes y comparativas, la que se mira con lupa una vez acabado el vehículo, y donde suelen estar los detalles económicos de la compra, según equipamiento.Con la cantidad total de componentes que tiene un vehículo moderno, diseñar un coche es algo que lleva mucho tiempo y trabajo, equipos multidisciplinares muy numerosos, grandes cantidades de dinero, muchas complejidades, y grandes dosis de organización y disciplina.El proceso de diseño además se ve complicado por un asunto de la máxima importancia: la fabricación. El cliente final de los ingenieros de diseño no es el comprador del coche, ni la dirección de su empresa. Es la línea de producción, aunque parece ser que a muchos les cuesta de entender.Dado que una línea de fabricación puede ser muy cara y necesitar varios cientos o miles de millones de euros para su industrialización, así como varios años para tenerla a punto para la producción, interesa maximizar la capacidad de producción de la misma con la mínima inversión.El resultado suele ser lo que se conoce como plataformas o bases [1]. Se trata de poner en común el máximo de elementos básicos, esencialmente los más caros, con el mínimo de variaciones, para la máxima cantidad de modelos de coche y de su producción. Así por ejemplo, podemos tener una plataforma común para el VW Polo, el Seat Ibiza y el Skoda Fabia. De esta manera, en la misma línea de producción se fabrican todos los modelos de una misma gama de tres fabricantes, del mismo grupo en este caso, aunque no tiene porqué ser así.En esa misma línea se fabrican todos los modelos, con todas las posibilidades de motorización, interiores, colores, acabados, etc. De esta manera la industrialización del chasis y carrocería sale más a cuenta, pero a costa de una mayor complejidad y tiempo de desarrollo.Lo mismo vale para la mayoría de detalles internos. Se cambia lo mínimo, y lo que se cambia comparte muchas veces detalles en común, aunque superficialmente cambien mucho. El hecho de que un LED sea azul para las largas o naranja  para indicar que se entra en reserva es algo que apenas implica complicaciones en la línea de fabricación, pero que permite diferenciar perfectamente un coche de otro.Así pues, este concepto se aplica profusamente en todos los aspectos del desarrollo del todo el producto del coche, incluyendo la posibilidad de tener motorizaciones híbridas o eléctricas, por ejemplo. No sólo entre modelos de una misma gama, sino incluso entre gamas varias y especialmente, entre generaciones. Por poner un ejemplo, el motor 1400 gasolina del grupo PSA es el mismo que ya equipaba en su momento el ya olvidado Talbot Horitzon, al cual se le han hecho modificaciones, se le ha añadido la inyección electrónica, centralitas de gestión y similares, pero la base de fabricación continúa siendo la misma desde hace décadas, con lo que el diseño y desarrollo de este motor y todas sus actualizaciones y modernizaciones están más que amortizadas, y además, como efecto beneficioso para todos, más que probadas y aseguradas.Este concepto no sólo permite reducir costes de fabricación, además aporta que se utilizan (o debería) los conocimientos adquiridos de la producción del modelo anterior para añadir mejoras, reducciones de costos y operaciones, mejorar la calidad, acelerar el proceso, y añadir las novedades de la nueva generación.Las novedades que se van incorporando además también son generalmente nuevas generaciones de sistemas que ya se introdujeron anteriormente en otras gamas. El sistema habitual de la automoción es empezar desarrollando novedades y conceptos nuevos para las gamas más altas de la automoción.Esto tiene varias ventajas: producción reducida implica que las líneas de producción tienen unos requerimientos diferentes, más económicos, con más tiempo de producción, más manual, más detallista, más técnico, quizás más complejo. Esto permite dedicar más tiempo al detalle, lo cual es la base para aprender a producir los nuevos productos.El hecho de que se produzcan pocos implica evidentemente que son más caros, pero dado que precisamente son los que marcan la diferencia entre vehículos de gamas más altas, más caros por definición, esto no representa una desventaja, más bien un argumento a favor de este proceso.Otra ventaja es que generalmente las nuevas tecnologías suelen ser más caras al no haber suficientes elementos de apoyo ni conocimiento. Precisamente ésa es la definición de novedad: algo que nunca antes se había hecho. Por tanto éste es el punto de partida de la curva de aprendizaje: novedades rabiosas y complejas en los vehículos de alta gama, caros y de menor producción, que a medida que se van desarrollando, conociendo, mejorando y abaratando al haber más competencia, van bajando de gama hasta acabar en las grandes tiradas de los vehículos de gamas más bajas.Una última ventaja añadida es que en las gamas altas, al haber menos producción, y encima al manejar más dinero, suele haber menos problemas económicos (pero más de imagen y márketing) con posibles garantías, reclamaciones, recalls por parte del fabricante para realizar cambios, etc.Sin embargo, todo lo expuesto hasta ahora tiene una dimensión temporal y económica muy importante. El diseño de un coche no es algo que se haga de la noche a la mañana, y muchas veces, como el ya mencionado caso del motor de PSA, se utilizan partes diseñadas hace décadas. Y para colmo, conlleva inversiones realmente grandes, de decenas, centenares e incluso miles de millones de euros.Como consecuencia, si añadimos que las leyes obligan a tener recambios durante quince años, el sector de la automoción es altamente conservador, inmovilista, reacio a cambios y experimentos, poco dado a arriesgarse. Un error en una gama, y la deuda puede volverse impagable. Un modelo previsto que se venda en cientos de miles que se venda en decenas de miles al año, y la ruina está asegurada.Más razones para el concepto plataforma: minimización de riesgos.Muy bien hasta aquí, pero ¿Qué pinta el vehículo híbrido o eléctrico en todo esto? ¿Cómo afecta este concepto a la fabricación de coches eléctricos y/o híbridos?En realidad afecta mucho. Demasiado incluso, hasta el punto de ser precisamente uno de los elementos que más frenan y más determinan el calendario de despliegue de la movilidad eléctrica.Veamos. Hemos dicho que las novedades se aplican a los coches de alta gama. También hemos dicho que los experimentos, con gaseosa. Por tanto, el primer punto de la lista a la hora de desarrollar un vehículo híbrido o eléctrico es simple: tiene que ser un híbrido de alta gama, a ser posible uno que consuma mucho de no ser híbrido.Lo de alta gama es evidente, y además suele ser parejo de elevado consumo. Un Q7 [2], por ejemplo, es un buen candidato. El hecho de tener una variante híbrida con menor consumo, es un gran atractivo para sus potenciales clientes si hacen mucha conducción urbana con semejante peso pesado, y dado el poder adquisitivo del potencial comprador, no representa un gran problema que sea relativamente caro.La parte de híbrido es menos evidente, pero es el claro exponente de que los experimentos, con gaseosa. Para empezar, un coche de alta gama tiene que tener un motor potente, buenas prestaciones incluyendo la autonomía, espacio de maletero y bastante equipamiento. Esto hace difícil y poco viable un vehículo totalmente eléctrico para tales menesteres. Sin embargo, dado el evidente elevado consumo de este tipo de vehículos, resulta lógico que una versión híbrida puede reducir mucho el consumo en la mayoría de casos, además de aportar detalles extras como el control de tracción y estabilidad eléctrico, sin contar que al ser híbrido, no enchufable, el pack de baterías se reduce, el problema de la autonomía desaparece.La reducción de las  baterías para dejar sitio, bajar coste, minimizar riesgos y garantías, junto con el hecho de que mucha de la electrónica y parte de potencia y frenado son comunes para los eléctricos, implica que este concepto no sólo permite seguir con la pauta habitual de la curva de aprendizaje y desarrollo, si no que a la vez se desarrolla una parte importante, quizás la más complicada, de los vehículos eléctricos, a la vez que se comercializan los productos, se desarrollan las baterías haciendo invisibles sus problemas, se mejoran los procesos, se amplía mercado para el producto, y a la vez, se empieza a subir por la cuesta de la curva de producción, aumentando volumen y mejorando precios gracias a la economía de escala, allanando el camino para nuevos y más variados modelos.Y de rebote, se hace un producto maduro de un mercado ya conocido, sea aún más atractivo para sus potenciales clientes, lo cual facilita el dimensionamiento de la producción y la previsión de ventas, y encima una parte importante de la línea de producción es común. Ventajoso, obviamente.Pero aún hay un punto más a añadir, espinoso, y que tiene repercusiones internacionales y políticas. Se trata de las normativas, regulaciones, homologaciones, y todo lo que tiene que ver con la legalidad y los aspectos jurídicos en caso de accidentes o cualquier cosa relacionada con leyes y seguridad [3].En Europa, que es uno de los dos centros mundiales donde ‘se corta el bacalao’ automovilístico, más concretamente en Alemania y Japón, con algunas pequeñas ramificaciones europeas más (básicamente el grupo Fiat, PSA y la empresa ‘estatal’ Renault), el sistema legal está relativamente poco relacionado con los gobiernos, dejando en manos de las empresas una autorregulación férrea, si bien los estados tienen algunas potestades, es básicamente el asunto impositivo y algunos puntos de colaboración más los que imperan, muy especialmente en el caso de Renault.
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Este tipo de regulación en el fondo es un sistema de lobbying, de corporativismo, que aumenta aún más las rigideces del desarrollo de vehículos de todo tipo. Este tipo de normativas consensuadas, muchas de ellas respaldadas en forma de estándares internacionales como la IEC 61851’ Electric vehicle conductive charging system’ son la base sobre la cual se sustenta la homologación para la comercialización de los vehículos.Pasar las pruebas descritas es algo caro y complicado, que los fabricantes de coches intentan reducir al mínimo. Una razón más para homologar una plataforma. Homologando uno, muchas de las pruebas valen para todos los modelos de los varios fabricantes, aunque no sirve para todo. La reducción de coste es sustancial, así como el tiempo necesario para poder fabricar y vender el vehículo.Sin embargo, según qué novedades se intenten aplicar, la normativa no existe. Es el caso de utilizar los supercondensadores para vehículos híbridos y eléctricos. Hay cosa hecha, del sector eléctrico, incluso de las energías renovables, pero homologar su uso en aplicaciones de automoción con tensiones de más de 60V es algo que está pendiente de hacer.Eso implica una vez más, dinero, tiempo, datos reales de aplicaciones similares, presumiblemente exentas de la normativa (por ejemplo, para tensiones de 5V) en casos similares, pero no necesariamente los mismos, y una considerable inversión laboral en forma de abogados, técnicos, estudios, etc.Si sólo un fabricante está interesado, y ve posibilidades de negocio, seguramente intentará hacer la normativa de tal manera que los favorezca. Si hay más fabricantes, se suelen repartir los costes a cambio de acuerdos, con lo que la cosa sale más económica, pero también significa que habrá más empresas competidoras metidas en el negocio.Si el negocio no acaba de ser convincente, la inversión empieza a perder interés, y a veces se usa eso precisamente para vetar el paso a empresas pequeñas e innovadoras.Homologar sistemas de supercondensadores, dada la experiencia con baterías de litio y otros elementos del tren de potencia, con tensiones elevadas, y además,  para este caso, con picos de corriente y potencia aún más elevados, no es precisamente una de las homologaciones y legislaciones fáciles.Así pues, puede resultar interesante empezar fuera de Europa. Especialmente si hay colaboración interesada por parte de los gobiernos, como es el caso de Japón, o un sistema legal más ‘laxo’ como es el caso de los USA, aunque tampoco signifique se sea el Far West precisamente.En esta tesitura, hacer nuevos diseños partiendo desde cero, muchas veces es más fácil si no hay un nombre detrás que arriesgar, y si encima se rompe con la rigidez de las empresas ya establecidas. Pero que sea más fácil empezar de nuevo, significa también que es más arriesgado, cosa que causa alergia a cualquier gran empresa fabricante europea, con la excepción, una vez más de Renault, que ha hecho de la annoyomics bandera.Si resulta que además, por ejemplo, la industria ya existente en un lugar, valga como ejemplo California [4], se ve muy apretada por un gobierno en el sentido de emisiones y contaminación, además de por la crisis, mientras el mismo gobierno incentiva económicamente el cambio de tecnología, puede ser interesante a las grandes empresas con una cierta reputación montar una nueva empresa ajena, pero controlada financieramente (es decir, siendo los dueños de las acciones) por una empresa ya existente, que además puede facilitar la cosa.Por poner un ejemplo, si en dicho estado hay fábricas cerradas por quiebra de alguno de los dueños de las acciones, y el gobierno financia la operación, puede ser lucrativo que con dicha financiación, las grandes, mediante la empresa títere, se compren esas mismas plantas a un precio conveniente [5]Ceder ingenieros, conocimiento y patentes, así como tecnología, bien de manera encubierta (por ejemplo, con las líneas de producción de las plantas cerradas), bien directamente, con el condicionante de compartir luego esta tecnología con los dueños de la situación, es algo que puede añadir interés y beneficios con escasas pérdidas, especialmente en un entorno de reducción de plantilla en las casas matrices.Hacer luego cambalaches y cambios de cromos legales con los asuntos de créditos por emisiones y contaminación y temas legales relacionados, también es otro de los aspectos a considerar [6].Si para muestra un botón, el Smart, o la SSangYong, son claros exponentes de esta manera de hacer las cosas, igual que Dacia. Hay algún caso más sonado [7].A partir de ahí, obtener información, JointVentures, subcontratas y sacar adelante el negocio compartiendo cosas entre las empresas del grupo puede ser beneficioso si la cosa funciona.Si no funciona, se cierra la empresa y a la hoguera con el CEO puesto a dedo por los accionistas.Muchas veces el aspecto clave de todo negocio suele ser la financiación, además de los resultados de ventas. Para empezar a fabricar un nuevo modelo de coche, hace falta una inversión muy grande, en muchas empresas, y a varios años de plazo, que seguramente no reportará beneficios hasta el segundo o tercer año de fabricación masiva. El plazo suele ser de unos 10 años para modelos totalmente nuevos, hasta cinco para cambios más superficiales, o meses para simples ‘lavados de cara’, que además se suelen hacer sobre series ya amortizadas y sin problemas de ventas.Por tanto, el punto de partida para valorar el negocio es siempre el volumen de fabricación de venta. Previsiones en base a parámetros varios, empezando por los económicos y financieros, pasando por los datos ya recopilados del mercado y que suelen ser bastante fiables para productos ya establecidos, pero totalmente inútiles para casos muy novedosos, y terminando por los asuntos estatales.Por poner un ejemplo, si un gobierno hace previsiones de ventas de vehículos eléctricos de 1 millón para 2015 en uno de los estados miembros de Europa [8], los fabricantes pueden creérselo o no, pero seguramente el gobierno de turno, o incluso el gobierno de la Unión Europea, puede presionar a los fabricantes para que hagan planes para estimaciones parecidas. Luego ya pondrán los datos que crean, aunque pueden verse, como ha sido el caso de los híbridos y eléctricos, muy presionados en cifras al alza.En Japón además, hay una gran concienciación desde hace tiempo con asuntos medioambientales. Resulta curioso que quienes mandan en la industria automovilística justamente fuesen dos países que desarrollaron la silvicultura más o menos a la vez hace unos 400 años, para paliar los daños medioambientales [9].No es de extrañar que en ese tiempo, la población respectiva se haya vuelto bastante concienciada con el daño medioambiental. Aún así, la masificación de Japón desde hace siglos, con ciudades con muy elevadas densidades de población, causa bastante más concienciación con el tema que en una más rural Alemania, con mucha gente viviendo en pequeños pueblos cerca de las grandes ciudades.Las diferencias en las idiosincrasias nacionales da una buena perspectiva de cómo ha evolucionado el tema. Mientras en Europa, con elevados impuestos sobre los combustibles, se han centrado en reducir las emisiones por la vía de la eficiencia del combustible, en Japón el problema se centraba en las mega urbes. Así pues el gobierno nipón, con el apoyo de su otrora poderosa industria, evolucionó hacia vehículos que en ciudad emitiesen menos contaminación, y de ahí salió el híbrido.El hecho de que en Japón empezasen antes es fundamental. El apoyo gubernamental, la concienciación social, y el planteamiento nipón, mucho más acertado, desembocó en los primeros sistemas Start&Stop y Mild Hybrid, con el Honda Insight en primera fila. A medida que la tecnología mejoraba, que se avanzaba por la curva de aprendizaje y se iba refinando todo el sistema, la situación fue ampliando la oferta y los tipos de vehículos, sucesivas generaciones de vehículos y sistemas, una aplicación a rajatabla de las filosofías de producción (Toyota Production System [10], Kamban) y desarrollo (Lean Development, Obeya [11]). No en vano Toyota es el mayor fabricante de híbridos del sector, y Japón el principal exportador de ‘filosofía’.Como resultas, Alemania, con su población distribuida y menos densa, quizás más centrada en desarrollar la parte proveniente de detrás del telón de acero, con problemas más reducidos de contaminación y concentración en las grandes ciudades al aplicar otro tipo de medidas (nucleos peatonales, red ferroviaria y de transporte público muy tupida, autobahns sin límite de velocidad) junto a la gran eficiencia habitual de los vehículos, tanto los teutones como los nipones, retrasaron la aparición de la tecnología.Y además, cuando lo hizo, fue más en otro sector que no en el urbano. Como ya se ha comentado, el plan de desarrollo pasó por la etapa de reducir el consumo de los grandes vehículos de gamas altas y muy altas. No en vano, el principal producto de exportación de Alemania es este tipo de vehículos. Este tipo de retraso, junto con el hecho de que desde el principio se apostó por algo tipo plataforma, y que algunas empresas alemanas no aplican tanto los principios que utilizan y exportan los japoneses de desarrollo y fabricación, ha desencadenado un retraso en el desarrollo de este tipo de tecnologías en Europa, que va una o dos generaciones (por no decir tres) por detrás de Japón en este sentido.Veamos un ejemplo de cómo la filosofía de plataforma es un arma de doble filo y cómo en el caso particular de algunos productos del vehículo eléctrico puede ir en detrimento de todos.Si el principio de plataforma es la de satisfacer al máximo de clientes posibles con una base similar, con pocas variaciones, para reducir costes, eso implica que el producto debe ser capaz de cumplir con todas las norma, restricciones y requisitos de todos los clientes a la vez, o con algunos en particular después de sufrir algunas variaciones que hay que minimizar.Si resulta que algunos clientes quieren que el cargador o el inverter o alguna otra parte clave de los vehículos eléctricos esté ubicada en el vano motor, bajo el capó, donde generalmente encontramos el motor de un coche térmico, mientras que otros prefieren ponerlo en el maletero, entonces tenemos que ver si este ‘pequeño’ detalle afecta al diseño.Resulta que lo que va en el maletero, apenas tiene restricciones de ningún tipo. Mientras, lo que va en el vano motor, por normativa interna de automoción, tiene que aguantar las fuertes vibraciones de los motores térmicos. Especialmente los grandes que equipan a los vehículos de alta gama.Por tanto, y dado que algunos de estos clientes, tal y como hemos explicado ya, van a utilizar este tipo de aparatos en vehículos híbridos, de alta gama (el Q7, por seguir con el mismo ejemplo), resulta que si hacemos una plataforma que cubra el máximo de posibilidades, interesa que pueda ponerse en todos los lados, y por tanto, la principal implicación es que debe cumplir con las necesidades mecánicas más restrictivas, que son las que aplican en el vano motor, para coches equipados con motores grandes.El resultado final en el producto, es un aparato que lleva cientos de tornillos muy variados, en posiciones muy diferentes (es decir, con orientaciones de los atornilladores de todo tipo), muchos en situaciones difíciles que dificultan el proceso de atornillado (fastidiando el FPY), y que además aumentan mucho el peso debido no sólo a los Kg de tornillería si no a una carcasa de aluminio reforzada, con refrigeración líquida, muchas juntas, y bastante pegamento, cola, pasta de relleno para altas tensiones, encima en un tamaño muy compacto para que quepa en un capó lleno de cilindros de gran cubicaje, turbos y tuberías varias de admisión y escape, elevadas temperaturas y fuertes vibraciones.Si el mismo producto se hubiese ubicado en todos los casos en el maletero, debajo de los asientos, o en algún otro lugar, además de tener más sitio, menos vibraciones, menores temperaturas y quizás más accesibilidad, hubiese resultado en un aparato mucho más sencillo, fácil de fabricar, y sobre todo, barato. Igual a mitad de precio.Por supuesto, también hubiese cabido la posibilidad de hacer dos tipos de plataforma, la ‘gama alta’, que sería la que se está haciendo, y la ‘gama baja’ que sería la variante a montar en el maletero.Dada la hoja de ruta expuesta, donde los primeros clientes serán vehículos híbridos de alta gama, tiene sentido para la dirección de las empresas que trabajan en esto, en empezar por la gama alta, y luego avanzar hacia la gama baja.Sin embargo, esta vez, y dada la complejidad, hubiese sido mucho menos arriesgado, fácil, económico y probablemente lucrativo hacer el camino inverso. Recordemos que en Japón, los primeros vehículos que salieron fueron como el Honda Insight, pequeños, urbanos, baratos, de gamas medias – bajas, ‘populares’. No fueron Lexus de alta gama (aunque ciertamente éstos se comercializan, especialmente en Europa).Ampliemos pues la presunta hoja de ruta que hubiese sido seguida sin interferencias de gobiernos, crisis varias y precios de las energías (gasolina, gasoil y electricidad).La tecnología Start&Stop es estándar desde hace tiempo, aunque no es muy apreciada. De hecho, la mayoría de usuarios de la misma la tienen deshabilitada. Parece ser un fenómeno social: ‘no quiero que parezca que no se conducir y que se me cala el coche’. Cuestión de imagen, supongo. Tampoco es que sea una tecnología muy agraciada: la reducción de consumo apenas se nota en muchos casos, especialmente fuera de grandes atascos/ciudades, y encima la duración de la batería de plomo, sobredimensionada ya que no se adapta nada bien a estos menesteres, se acorta.Los Mild Hybrid no tienen apenas éxito en Europa, a pesar de su bajo precio, mientras que en Japón son mucho más populares.Sin embargo, el Toyota Prius y ahora el resto de la gama híbrida de este fabricante, están arrasando. Es el vehículo más popular entre los taxistas, y la mayoría de los que tienen uno, dicen que repetirán. Si alguien sabe bien si un coche les sale rentable, son los taxistas. Más de la mitad de los híbridos que se venden en España son de Toyota.
Dado que los híbridos no enchufables como el Prius ya están bastante maduros en cuanto a tecnología japonesa, y aunque a la alemana le falta algo, el siguiente paso, más difícil de dar, serán los híbridos enchufables. Es más, es posible que se vean bastantes cambios en cuanto a los híbridos no enchufables que luego serán utilizados en los enchufables. En poco retomamos este hilo y el porqué.Los híbridos enchufables tienen mucho más en común con un coche eléctrico que los no enchufables. Para empezar, las baterías son de litio, mientras que los no enchufables, de momento son de NiMH. Tienen cargador, que añade peso, precio y consumo, pero junto con unas baterías más grandes, el resultado es que pueden hacer muchos viajes de forma totalmente eléctrica. Según la estadística que ya se ha comentado, más de la mitad. Ahí es donde en un principio se fomenta el ahorro y la reducción de emisiones, especialmente en recorridos urbanos.Pasar de los híbridos enchufables a los eléctricos puros sólo hay un paso. Si con los no enchufables se desarrollaba la parte más compleja a pesar de ser la más ‘vieja’, la electrónica, con los enchufables se pasa a desarrollar las baterías, algo más nuevo y menos conocido en el mundo del automóvil, donde hay más movimiento.Por tanto, cuando el grado de madurez de las baterías utilizadas en los híbridos enchufables sea mayor, se podrá pasar a los eléctricos puros, aunque muy probablemente salgan a la vez que los híbridos serie. Por ejemplo, el BMW i3. Eléctrico y versión con ‘range extender’ de gasolina por sólo unos 4000€ más. Es de esperar que sea así debido que los eléctricos, de momento, van a seguir con unas baterías relativamente pequeñas y autonomías por debajo de los 300Km en eléctrico puro.Como ya se ha dicho, hacer un coche eléctrico puro, se puede enfocar desde dos puntos de vista: desde cero, aprovechando al máximo la idiosincrasia de este tipo de vehículos, por ejemplo, el EV1. O ‘convertir’ un coche ya existente, con lo que no se aprovechan de todo las oportunidades que ofrecen los vehículos eléctricos. El Renault Fluence, por ejemplo.¿Cuál es la decisión más acertada? La primera es cara y arriesgada, mejor hacerlo con ‘empresas pantalla’ creadas a tal fin, como ya se ha explicado, o jugarse el tipo, el prestigio y la reputación, por no hablar de dinero, con una subdivisión específica, como es el caso de BMW.Sin embargo, reaprovechar modelos ya existentes reduce el riesgo, el coste, el precio final, la inversión, y el tiempo de desarrollo. Es la apuesta de Renault con el Fluence, coche pensado desde el principio para tener los tres tipos de motorización, y el camino seguido con los híbridos through the road como los PSA y Volvo (el V60 plug-in hybrid), con líneas de producción más sencillas, coches que requieren pocas modificaciones del ‘normal’ para hacer el híbrido.Sin embargo, el Renault Fluence es un ejemplo de que un enfoque equivocado puede resultar problemático, aunque a simple vista sea más económico.Resulta que Renault decidió poner el inverter, el DC/DC de KL30 y el cargador justo encima del motor eléctrico, formando un todo con éste. Es la imagen que abre esta entrada. Todo en el vano motor, ocupando el espacio de los motores en las otras versiones de Fluence con otras motorizaciones.Así que sólo le quedo espacio en el maletero y/o bajo el coche para poner las baterías. Se optó por alargar el maletero (cosa de carrocería, no de chasis, que ya estaba pensado para ello desde un principio y es el mismo para toda la gama) y ubicar un paquete extraíble justo detrás de los asientos traseros, pensado para ser cambiado rápidamente. También se llego a un acuerdo con una empresa llamada ‘Better Place’ para desarrollar una cadena de estaciones de recarga y cambio rápido de baterías de este vehículo.Ya hemos comentado las implicaciones de poner aparatos electrónicos en el vano motor. Si además el motor es de peor rendimiento al no utilizar neodimio (como sí utiliza Toyota) si no inducción o excitación externa, y a que el paquete de baterías, al ser extraíble, es más complicado, grande, voluminoso con conectores y enganches específicos que no harían falta si no fuese extraíble, resulta que la autonomía se resiente bastante, mientras que el precio sube. Más razones, junto al hecho que Francia está en una zona climática más templada que no Alemania, para que el coche se venda sin batería.Pasemos ahora a analizar la segunda parte de esta ecuación, que por supuesto, afecta a la parte de los fabricantes: la demanda. El mercado. Los clientes. Nosotros, los usuarios.Las variables o parámetros que se tienen en cuenta a la hora de comprar un coche son muchos y muy variados. Algunos de los puntos tienen más peso, otros menos, y además se interrelacionan, las valoraciones de cada razón cambian según las otras. Así, una persona con mucho dinero valorará unas cosas, mientras que una persona que tiene poco o quiere gastar poco, mirará otras. También se valora la percepción subjetiva de los fabricantes, los comentarios en internet sobre el modelo, el tamaño, la estética, etc.A grandes rasgos, sin embargo, podemos distinguir varios apartados sobre los que estudiar cómo afectan las decisiones de los compradores en el mercado del automóvil y las implicaciones que puede tener sobre los eléctricos y los híbridos.El primer punto básico de estudio es, evidentemente, el económico. En dos vertientes: el precio, y el consumo/mantenimiento.Otro punto importante, es la versatilidad del vehículo. Generalmente implica el tamaño y la autonomía. Luego viene la parte de equipamiento, estética y otros apartados.De forma esquemática:
  • El precio final del vehículo, contando impuestos y descuentos o ayudas.
  • El consumo.
  • El mantenimiento estándar.
  • La fiabilidad y la red de talleres.
  • En el caso del eléctrico e híbridos enchufables, la disponibilidad de puntos de recarga, empezando por el parking habitual del vehículo.
  • El tamaño del vehículo en cuanto a habitáculo.
  • El tamaño del vehículo a la hora de aparcar.
  • El tamaño del maletero.
  • La autonomía, especialmente en los eléctricos.
  • La vida útil.
  • La financiación.
  • La situación socioeconómica particular del comprador o compradores.
  • La situación socioeconómica general de la zona de residencia.
Quizás los últimos puntos no son muy evidentes hasta que se recuerda la situación del mercado del automóvil desde 2000 a esta parte.Está claro que el dinero es uno de los elementos importantes. Quien no tiene dinero, no compra nada, no puede. Perogrullada, por supuesto, pero que tiene bastante que  ver con el tema.Quien tiene mucho dinero, tiene más donde elegir, evidentemente. Además, dada la situación, puede comprar más de un vehículo. Incluso familias de clase media modesta tienen dos o tres vehículos, no estamos hablando sólo de gente con mucho dinero que colecciona coches.
 Pero el aspecto económico no se reduce sólo al precio de compra del vehículo por el cual sale al final, sumando impuestos. No. También importa la parte de mantenimiento. Cuanto menos mantenimiento, generalmente menos gasto, aunque depende realmente de lo que implique este mantenimiento: muchas intervenciones baratas (cambios de aceite, por ejemplo), o unas pocas muy caras (cambio de la batería).La cuestión es que según el tipo de circunstancias, se puede agrupar o segmentar el mercado en varias clases, donde no sólo el precio del vehículo es el factor determinante. Coches de alta gama pueden ser ultradeportivos o grandes todoterrenos, Ferraris o Hummers. Algo parecido pasa en las gamas bajas.Tampoco es lo mismo el coche de un joven soltero que el de una familia numerosa, igual que no es el mismo el de una persona con ingresos bajos que un alto ejecutivo.Sin embargo, dentro de las mismas gamas o segmentos, los vehículos de uno u otro fabricante tampoco varían en exceso para un mismo precio, aunque generalmente el mismo vehículo, con la misma plataforma y más o menos el mismo equipamiento, hay diferencia de precio: la marca se cobra.Hay quien dice que al final quien decide es nuestro cerebro reptiliano, y luego las partes más avanzadas del mismo se encargan de elaborar las justificaciones y razonamientos necesarios para que se acepte dicha decisión por parte del consciente y del resto de personas.Comprar un coche tiene bastante de subjetivo, especialmente en la elección de la marca. También tiene mucho de respuesta o perfil sicológico del que compra. En buena parte, es un símbolo de status, una carta de presentación, un elemento de ostentación, o bien un elemento útil, una mera herramienta práctica.Aún así, los rasgos que se suelen presentar a la hora de comprar un coche también tienen que ver con las finanzas dentro de ciertos parámetros. Uno de ellos es precisamente la vida útil del coche, así como su utilización. Esto, aparentemente inocuo, es en realidad bastante importante a nivel mercantil.Comprar un coche, dado el monto de dinero que cuesta, es algo que afecta bastante a la economía de la gente. No estamos hablando de un teléfono móvil de 200€, no, si no de un aparato que sólo comprarlo ya nos va a salir por más de 10000€, y además  va a tener un mantenimiento. Y encima, nada más sacarlo del taller ya se pierde el 20% de su valor, vamos, ruinoso.La consecuencia primordial de este punto, es que los compradores se miran mucho lo que compran, y lo hacen siempre pensando en un plazo, y muchos además, no sólo se miran el precio, el tiempo que lo van a usar, sino también el coste de mantenimiento, y cada vez más. El resultado es el tiempo que tarda en renovarse el parque de coches. Y eso depende también de la situación económica no sólo del propietario, si no de la zona en la que vive.En una región, país, área en recesión económica, es evidente que las ventas van a ir a la baja, y con ello, la renovación del parque se alarga, la gente estira más la vida útil del coche, e incluso se deshacen de él debido al gasto que éste conlleva, sobre todo si tienen más de un vehículo.Por tanto, los gustos y la demanda varía con el tiempo, a veces, muy rápidamente, en pocos meses, cambiando directamente la valoración de todos los parámetros en los que se basa la decisión, dando más peso a unos que a otros que antes eran de mayor importancia.Esta división del mercado en nichos, y la variación en las gamas de más ventas por la variación de los parámetros de decisión es a lo que los fabricantes intentan adelantarse todo lo que pueden, para intentar diseñar el coche que se demandará para cuando el proceso de diseño, industrialización y comercialización esté finalizado y se empiece a vender. Con plazos de 5 a 10 años, la cosa no es nada fácil, aunque no sólo la gente tiende a cambiar lentamente, si no que los mismos fabricantes intentan reforzar el inmovilismo, precisamente para facilitar la toma de decisiones.Para colmo, la sociedad y su idiosincrasia también hacen mucho. No es lo mismo el mercado japonés, muy concienciado con la contaminación y con problemas realmente graves de aparcamiento en las ciudades, que el mercado norteamericano con sus amplias autopistas, espacios enormes para aparcar en las urbanizaciones, y especialmente en la costa oeste, donde las empresas además ya preparan grandes zonas de aparcamiento tanto para sus empleados como para sus clientes, donde hay pocos problemas de contaminación, y combustible muy barato.
Todo esto hace que una previsión de ventas sea difícil, y además muy arriesgada. Introducir cambios puede ser un enorme éxito, o un enorme fracaso. Por eso, invertir en sistemas de propulsión eléctricos es algo que interesa hacer en las gamas altas: suelen ser las que menos problemas económicos suelen presentar, las tiradas y por tanto, las inversiones son menores, y el riesgo disminuye.Además, las clases altas suelen ser más receptivas a tener ‘cosas nuevas’, ‘exclusivas’, ‘distintivas’. Y esto además hace de bandera, marca camino para que luego los que quieren ser algún día propietarios de vehículos de alta gama, precisamente deseen estos cambios.Con la subida de los precios de los carburantes, la pelea para reducir consumos se ha incrementado. Máxime precisamente con los vehículos de alta gama y mayor peso/volumen, como el Hammer antes mencionado. De todas maneras, todos los usuarios se miran la cifra del consumo.Sin embargo, el meme de la escasa autonomía de los eléctricos, junto a que los fabricantes prefieren ‘esconder’ los problemas con las baterías a base de utilizar sistemas que revelan mucho menos el estado de las mismas, como son los híbridos no enchufables, y encima, con baterías más económicas, la puerta está más abierta para los híbridos que para los caros y cortos de autonomía, los eléctricos puros.Sin embargo, los híbridos no enchufables están bastante cerca del límite de eficiencia posible. Poco pueden mejorar los consumos con las tecnologías presentes. Por eso, se está avanzando en dos sentidos. Por una parte, los híbridos enchufables, que mejoran los gastos en dos sentidos: una parte importante se hace con la electricidad del enchufe, y otra parte mejora la utilización como híbrido, al tener más potencia específica, al poder reciclar más energía en la frenada.Por otra parte, el uso de supercondensadores y LIC’s, con una potencia específica inigualable por las baterías, aunque con una energía específica que está (y presumiblemente estará) por detrás de las mismas, aumentará la eficiencia y el ahorro de combustible de forma considerable. Al fin y al cabo, sólo hacen falta unos pocos cientos de Wh para realizar esta función.El resultado de usar esta tecnología seguramente acabará por derivar en vehículos híbridos no enchufables más baratos que los actuales, con menos problemas de vida útil y de temperatura, y con mejoras sustanciales de consumo urbano.Y el siguiente paso, será aplicar esto a los híbridos enchufables, que continuarán teniendo el pack de condensadores, para suministrar la potencia cuando haga falta, y una batería de litio optimizada para tener el máximo de capacidad en el mínimo de sitio, a costa de tener menos potencia. Al fin y al cabo, de esto último se encargaran los supercondensadores.Aunque estos vehículos sean más complejos debido a la electrónica más sofisticada para el trasvase de electricidad de/hacia los condensadores o batería, la reducción de peso, precio y tamaño de esta última debería compensar.Por tanto, el camino a seguir por los fabricantes en las siguientes etapas, es el de reducir al mínimo el consumo de combustible, pero sin encarecer el vehículo, es decir, reduciendo al mínimo las baterías.El coche meramente eléctrico queda para más adelante. Es demasiado arriesgado, significa demasiados costes e inversiones, y el mercado del mismo es un real desconocido. Además, si antes de arriesgarse con el mismo, la economía de mercado ayuda a reducir el coste del mismo y de su producción gracias a la demanda de híbridos, que tienen mucho en común, entonces el precio de venta seguramente será más barato, muchos de los componentes serán los mismos que ya se fabrican, y el riesgo será mucho menor. Además, los híbridos enchufables serán un buen sistema para medir ‘el pulso’ del mercado del eléctrico, amén de otros posibles fabricantes que ya se puedan haber metido.Esta hoja de ruta, todo lo explicado hasta aquí, también significa que en circunstancias desfavorables, quien haya invertido en estas tecnologías y no acierte, tiene muchos visos de tener serios problemas financieros. Una mala previsión de ventas, y por tanto, de fabricación, y los gastos financieros se comen los beneficios del fabricante.Hay que pensar que no es lo mismo hacer una línea de producción de 5 millones de ABS al año, modelo prácticamente único, plataforma para la gran mayoría de automóviles que se fabrican en Europa, que montar una línea para fabricar 1000 baterías de coche eléctrico al año.En la industria hay un parámetro muy significativo, llamado OEE (Overall Equipment Efficiency [12]), que se usa para ‘medir’ la ‘eficiencia’ del equipamiento. Simplificando, mide el tiempo que la línea está produciendo respecto del tiempo total. No se hacen las líneas de producción para hacer bonito ni para estar expuestas tras una vitrina: interesa que produzcan todo el rato. Eso implica que escalar la producción no es inmediato.Además, hay equipamiento que resulta difícil de escalar. Sale mucho más rentable hacerlo a la medida del pico de producción desde un principio, aunque el OEE baje. Un ejemplo, que además sirve para ilustrar las diferencias entre países debido a la regulación, es precisamente un asunto de fabricación de baterías de vehículo híbrido (lo mismo vale para eléctrico) de litio, que pasó por las manos del autor.Para hacer el pack de baterías, en Europa, el fabricante necesitaba aplicar una normativa de seguridad que implicaba que las baterías debían estar un mínimo de 24h en un almacén a 5ºC, para luego pasar otras 24h mínimo en otro almacén a 30ºC, para luego asegurarse que cada célula estaba correcta y cargada al 60%.Eso implica muchas cosas: cámara frigorífica de almacenamiento a 5ºC con capacidad para todas la células necesarias para el pico de producción (de hecho más: se pretendía que se pudiese almacenar material para otros productos), una segunda cámara climática a 30ºC que significaba enfriar en los cálidos veranos de la península, y calentar en invierno, y una cantidad ingente de sistemas de verificación y carga de las celdas individuales.Comprobar una celda que esté en buenas condiciones no es trivial [13], y aunque se sigan los tests más rigurosos que hay hoy en día, nada descarta que en un mes la celda esté ‘muerta’. Se está trabajando precisamente en este tipo de tests, con algunos resultados interesantes, precisamente porque una sola de estas células que falle en un mes, significa cambiar todo el pack de baterías [14], y probablemente, mandarlo a reciclar, aunque haya 90 o más celdas buenas, ya que el proceso de fabricación es difícil de ‘volver atrás’ o de desmontar el pack, que va soldado. Eso es caro.Si la producción se dimensiona por 30000 packs de baterías al año, esto significa unas 150 baterías al día. Cada una con sus decenas de células, que deben seguir el proceso de enfriamiento, calentamiento y test/carga de manera individual, al día. Garantizar que todas han estado las horas mínimas en cada una de las cámaras, así como que han sido testeadas y cargadas no es tampoco tarea trivial. Y la cantidad de cargadores/sistemas de test es elevada, ya que hace falta alrededor de 1 hora para cargar una batería, aunque no es de esperar que se tengan que cargar todas desde 0, más bien, desde el 30%. Estamos hablando fácilmente de cantidades monetarias un orden de magnitud por encima de las inversiones habituales en la fabricación de electrónica del automóvil. Habitualmente más. Y en cuanto a material, cerca de dos órdenes de magnitud, más de 100 veces el precio de los componentes electrónicos.Para hacerse una ida, una centralita electrónica o similar, está por debajo de 100€ (precio de fabricación). Un inverter con el conversor DC-DC de KL30, por debajo de 1000€. Una batería ronda los 10000€.Y las garantías de calidad, más endebles, más apuradas. El riesgo es mucho más elevado que con la electrónica habitual. Y dado que las cámaras frigoríficas se tienen que dimensionar para el pico de producción o una parte significativa, este capital hace falta gastarlo bastante antes de empezar a producir.Esto, en Europa, donde además los recambios deben de estar garantizados por 15 años. En otras partes del mundo, algunas de estas cosas se pueden obviar, reduciendo no sólo la inversión y las necesidades de producción, sino también los gastos financieros, lo cual redunda en una reducción de precios del producto, haciéndolo más atractivo para el mercado.Todo este conjunto convierte el sector del automóvil en un sector muy rígido, muy inmovilista y rígido, poco dado a los cambios. Justo lo contrario de la electrónica de consumo, y quizás precisamente debido a la gran cantidad de electrónica que incluyen dentro.
Los años que han tardado los coches en incorporar pantallas dentro es otro dejemplo de esta diferencia. Mientras las tabletas y móviles anuncian modelos nuevos cada año, los fabricantes de televisores hacen campañas de Navidad con modelos nuevos siempre, y muchos años también en verano campaña de Olimpiadas o de Mundial de fútbol o cualquier otro evento, con plazos de desarrollo de menos de 2 años, y con volúmenes de producción de millones en esa única campaña.Sin embargo, los coches, con producciones de decenas de miles a lo sumo, con la obligación de tener piezas de recambio durante 15 años, tienen un problema serio: los fabricantes de pantallas cambian el modelo cada año. Eso implica fabricar electrónica nueva cada año, garantizando la compatibilidad para que durante los 15 años de recambios éstos puedan interoperar a pesar de tener pantallas diferentes, y una inversión anual en equipamiento para fabricar un modelo nuevo cada año.La mera mención de estos problemas causa sarpullidos en la dirección de las empresas automovilísticas.Que se extienda un rumor sobre la fiabilidad de un fabricante o un problema sonado con alguno de los vehículos nuevos, puede bien causar un problema serio de ventas, que se puede traducir en quiebras.En resumen, tanto bla, bla, bla para decir unas pocas cosas:
  • El sector del automóvil es muy rígido y tarda mucho en realizar cambios.
  • Como resultado, las novedades se aplican con cautela
  • Esto implica una hoja de ruta, unos pasos de desarrollo hacia el coche eléctrico, pasando por los híbridos
  • Los plazos para el cambio son de décadas
  • Las inversiones son inmensas
  • Los riesgos de cambios en la demanda pone en serios problemas financieros a los fabricantes.
  • La situación económica del mercado puede cambiar mucho más rápido que lo que se pueden adaptar los fabricantes
  • El mercado de vehículos eléctricos está muy verde, y los fabricantes no apuestan por el mismo sin incentivos gubernamentales
  • La renovación del parque automovilístico también requiere décadas
  • El cambio a vehículos eléctricos es algo que requiere mucho tiempo dada la vulnerabilidad a la que expone todo el sector, y por tanto los fabricantes no intentan acelerar el proceso.
[1] – http://en.wikipedia.org/wiki/Automobile_platform [2] – http://autos.terra.com/noticias/presentaron_el_nuevo_audi_q7_hibrido/aut1652 [3] – http://en.wikipedia.org/wiki/IEC_62196 [4] – http://en.wikipedia.org/wiki/California_Air_Resources_Board [5] – http://es.wikipedia.org/wiki/Tesla_Motors  [6] – http://wattsupwiththat.com/2013/12/21/the-tesla-battery-swap-is-the-hoax-of-the-year/ [7] – http://en.wikipedia.org/wiki/SsangYong_Musso http://en.wikipedia.org/wiki/Smart_%28automobile%29 http://www.renault.es/descubre-renault/dacia/ [8] – http://www.movele.es/ [9] – http://en.wikipedia.org/wiki/Edo_period [10] – http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_producci%C3%B3n_Toyota [11] – http://en.wikipedia.org/wiki/Lean_Manufacturing [12] - http://es.wikipedia.org/wiki/Eficiencia_General_de_los_Equipos [13] - http://batteryuniversity.com/learn/article/testing_lithium_based_batteries [14] - http://en.wikipedia.org/wiki/Bathtub_curve

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El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016

9 Desembre, 2016 - 22:19
Queridos lectores,

Como sabrán si siguen este blog desde hace algún tiempo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica su informe anual, el World Energy Outlook (WEO), a mediados del mes de noviembre. También sabrán que hace poco hemos comentado en este blog el último informe y algunas de sus consecuencias. Algunos años la AIE nos proporciona datos detallados sobre la producción de hidrocarburos líquidos prevista para los próximos 25 años de acuerdo con su escenario de referencia, y cuando esa información está disponible (no siempre la dan, la AIE sigue una política bastante errática a ese respecto) yo analizo esos datos para intentar hacer una evaluación de cómo va a evolucionar la energía disponible del petróleo, ya que la AIE tienen la mala costumbre de expresar la producción como una suma de volúmenes de sustancias disímiles, con diferente contenido energético y diferente coste energético de producción. Ése ha sido uno de esos años en los que la AIE ha proporcionado la información necesaria, incluso alguna información nueva y muy útil, y he aquí por tanto la edición de 2016 de "El Ocaso del Petróleo".

Teniendo en cuenta la discusión que la propia AIE hace en el WEO 2016 sobre los escenarios que se pueden plantear si se prolonga la actual situación de desinversión en el sector petrolero, he creído conveniente introducir dos escenarios para analizar la evolución de la energía proveniente del petróleo: el "Escenario central", que se corresponde con los que estudié otros años y en el que se acepta que la inversión se recuperará, como asume la AIE; y el "Escenario de baja inversión", en el que pasa exactamente lo contrario. La verdad, como veremos, se encontrará en algún punto intermedio.

Escenario central


En primer lugar, presentemos los datos en los que se basa este análisis: la tabla 3.11 del WEO 2016:



Esta tabla puede ser expresada en forma de gráfico, siguiendo el código de colores de la gráfica 3.15 del WEO 2016, que ya comentamos con cierto detalle.



Aunque he sido yo mismo el que he generado los gráficos, he nombrado los tipos de explotación en inglés porque sé que con posterioridad estas gráficas serán reutilizadas, así que déjenme que les especifique qué es qué:
  • Post-peak: Yacimientos de petróleo convencional que han superado su pico. Franja de color verde oscuro.
  • Legacy: Yacimientos de petróleo convencional de legado; posiblemente han superado su pico, pero aún no es evidente. Franja de color verde intermedio.
  • Ramp-up: Yacimientos de petróleo convencional aún en crecimiento. Franja de color verde claro.
  • Approved: Yacimientos de petróleo convencional aprobados para su explotación, pero que aún no han entrado en explotación. Franja de color añil oscuro.
  • NGL: Líquidos del gas natural. Franja de color añil claro.
  • LTO: Light Tight Oil, o petróleo ligero de roca compacta, que se explota con la técnica de fracking. Franja de color naranja oscuro.
  • Heavy oil: El nombre está abreviado, pues más bien debería ser "Extra Heavy Oil and Bitumen" o "EHOB"; entran aquí las arenas bituminosas de Canadá y el petróleo extra-pesado de la Franja del Orinoco. Franja de color naranja intermedio.
  • Other: Otros hidrocarburos no convencionales, que son mayoritariamente biocombustibles. Franja de color naranja claro.
  • Processing gains: Ganancias de proceso. Corresponden a la expansión del volumen de los hidrocarburos líquidos cuando son procesados en las refinerías (recordemos que se combinan con gas natural en algunos tratamientos). Franja de color gris.
  • Found, not approved: Yacimientos de petróleo convencional que ya han sido identificados, pero o bien no se han pedido los permisos para explotarlos o bien sí se han pedido pero aún no se han concedido. Franja de color rojo.
  • Yet to be found: Yacimientos de petróleo convencional que se prevé que serán encontrados y puestos en operación en los próximos 25 años. Franja de color morado.

Noten que en contraste con otros años, las categorías de "Yacimientos pendientes de explotación" (franja roja) y "Yacimientos aún por encontrar" (franja morada) se colocan en la parte de arriba del gráfico, para respetar la unidad cromática de la figura 3.15 del WEO, y también de cara a facilitar la comparación durante la segunda parte de este post.

Repito aquí la gráfica de la producción prevista de hidrocarburos según el escenario de referencia del WEO 2016, para facilitar la comparación con la gráfica equivalente del WEO 2015, que rescato de la edición de 2015 de "El Ocaso del Petróleo".



La previsión de volumen de hidrocarburos producidos en 2040 es similar en ambos WEO's, unos 103 millones de barriles diarios (Mb/d), aunque con diferencias más que apreciables en su procedencia. Entre los cambios, destaca sobre todo el considerable aumento del volumen de petróleo "pendiente de explotar" del WEO 2015 (que en el WEO 2016 correspondería a la suma del "Aprobado para explotación", franja añil, más el "Encontrado, no aprobado", franja roja): mientras el WEO 2015 arrojaba una proyección de 21,3 Mb/d en esta categoría para 2040, en el WEO 2016 se le estima una producción de 27,2 Mb/d en 2040 (y eso a pesar de que período de previsión tiene un año menos y por tanto la producción estimada en 2016 debería ser ligeramente inferior a la estimación de 2015). Por desgracia, estos cambios bruscos en la composición  de la producción futura son norma en los WEO's de los últimos años, como ya hemos comentado varias veces, y probablemente son fruto de la dificultad de hacer cuadrar una realidad productiva complicada con unas previsiones económicas predefinidas mucho más optimistas; en ese sentido, conviene resaltar que hace diez años la AIE aún pensaba que en 2035 el mundo sería capaz de producir 120 Mb/d, mientras que ahora cree que será ligeramente superior a 100 Mb/d en 2040.

Los datos arriba indicados son, como siempre, la suma de los volúmenes de los diferentes hidrocarburos líquidos más o menos asimilados a petróleo, a pesar de tratarse de sustancias muy diversas. Sin embargo, esas diferentes sustancias tienen diferentes contenidos energéticos, y sería interesante saber a cuánta energía bruta equivalen. Aplicando el mismo criterio que venimos usando desde 2012, consideraré que los petróleos no convencionales tienen en media sólo el 70% de la energía de los petróleos convencionales. De ese modo, obtengo la figura de la evolución prevista de la energía bruta según el WEO 2016,



a comparar con la gráfica que obtenía con el WEO 2015.




Aunque la proporción de los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos no es la misma, el resultado es, como ven, muy similar. Pero esto no es el fin de la historia: como sabemos, los diferentes tipos de hidrocarburos líquidos tienen un diferente coste de producción, también en términos energéticos. Estimamos la energía neta de cada tipo de hidrocarburo como la fracción de energía que resta una vez hemos descontado la energía de producción. Para los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos, usaremos los valores convencionales de Tasa de Retorno Energético (TRE) que hemos venido usando estos años, según sigue:

  • Petróleo convencional actualmente en explotación: TRE=20
  • Yacimientos de petróleo convencional aprobados pero aún no explotados: TRE=5 
  • Yacimientos de petróleo convencional sin aprobar y por descubrir: TRE=3
  • Líquidos del gas natural: TRE=5
  • LTO y petróleo pesado: TRE=2
  • Biocombustibles: TRE=1 (es decir, no aportan energía neta y por tanto esta franja desaparece).    
Se puede calcular la energía neta N de cada tipo conocida la energía bruta B (la que se muestra en la anterior gráfica) y la TRE del tipo de hidrocarburo en cuestión usando la fórmula: N=(1-1/TRE) x B. De ese modo, la gráfica de la energía neta nos queda como sigue



a comparar con la que derivábamos para el WEO 2015


Como se ve, el pico de energía se sitúa en el mismo año, 2015, pero con el nuevo WEO la caída de energía neta es algo más rápida que la del año pasado, reflejando la mayor dependencia en combustibles fósiles más difíciles de extraer y por tanto de menor energía neta.

Si ya es preocupante que el descenso de la energía neta proveniente de todos los líquidos del petróleo sea más marcado que en años anteriores, tenemos encima que, como siempre, la gráfica de la energía neta tiene ciertos maquillajes evidentes que si se eliminan, sólo los más evidentes, nos muestran una historia bastante peor. Éstas son las correcciones que he aplicado para obtener una estimación de la futura evolución de la energía neta más acorde con los hechos constatados.

  • De acuerdo con el propio WEO 2016, aún invirtiendo de manera razonable en el mantenimiento de los pozos activos su caída anual media se sitúa en el 6,2%; sin embargo, la caída de los yacimientos post-peak en las gráficas anteriores es de un 4,8% anual, y aún menor para los tipos de legado y en ascenso, una vez superados sus respectivos picos. Por ese motivo, aplico un descenso del 6,2% anual a estos tres tipos de yacimiento, a partir de 2015 en el caso de los yacimientos post-peak,  a partir de 2020 en el caso de los de legado y a partir de 2025 en el caso de los yacimientos en ascenso, reflejando así las diferentes llegadas a sus picos productivos.
  • No modifico la franja correspondiente a los campos aprobados pero no explotados, a falta de un conocimiento más detallado de cuál podría ser su evolución.
  • De los líquidos del gas natural, teniendo en cuenta que sólo pueden sustituir parcialmente al petróleo, principalmente en las líneas de producción no energéticas (propileno y butileno), contabilizo exclusivamente un tercio de esta categoría.
  • Como siempre, considero que las estimaciones para LTO y petróleo extra-pesado están bastante infladas y las rebajo a la mitad.
  • Para el petróleo convencional encontrado y no aprobado, lo rebajo también a la mitad, teniendo en cuenta que en muchos casos las dificultades técnicas (y últimamente también las financieras) ponen en entredicho la capacidad de explotación de esos yacimientos.
  • Por último, en el caso de los yacimientos convencionales todavía por encontrar, como en 2012 se ve que se asumen ritmos de descubrimiento que prácticamente cuadriplican los observados (respecto a este año casi los multiplican por 6) y por tanto los reduzco a la cuarta parte.  

Teniendo todo eso en cuenta, la evolución más probable de la energía neta procedente del petróleo sería como en la gráfica que sigue,


a comparar con la gráfica del año pasado,



Como se ve, las curvas resultantes son muy similares, quizá con un inicio del descenso un poco más suave en la gráfica que hemos obtenido este año. En todo caso, la conclusión es que la energía del petróleo habría tocado su máximo en 2015, en unos 69 millones de barriles equivalentes a petróleo por día (Mbep/d) y se reducirían a sólo 32,5 Mbep/d en 2040, una caída de más del 50%. En lo sustancial, por tanto, no cambian las malas previsiones que apuntamos desde 2012.


Escenario de baja inversión:

Este escenario correspondería a lo que sucedería si se mantuviese por un tiempo indefinido, e incluso se agravase, la tendencia en materia de inversión en exploración y desarrollo de los últimos años. Como ya comentamos a comienzos de este año, las compañías del sector del gas y del petróleo están desinvirtiendo de una manera demasiado radical y brusca, y eso puede precipitarnos demasiado rápido por el lado derecho de la curva de Hubbert. La razón de tan fuerte desinversión es la caída de la rentabilidad de los yacimientos que se vienen explotando desde hace años, y especialmente desde principios de esta década; tan mala es que las compañías perdían dinero a mansalva (ver el ejemplo de SRSroccoreport sobre Shell). Estas pérdidas eran insostenibles y han llevado a la actual caída de inversión, y el entorno de precios bajos propiciado por la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda no va a permitir una pronta recuperación de las inversiones en el negocio petrolero (especialmente cuando el precio, después de subir meteóricamente como acabará haciendo, se vuelva a precipitar hacia los precios bajos). Imaginemos, por tanto, un escenario en el que la falta de inversión no sólo no sólo no se detiene sino que se agrava. Éste sería el escenario en el que los gobiernos no intervienen y dejan al libre mercado la regulación del precio. ¿Qué sería lo que podría llegar a pasar? 
  • Como comentábamos, sin una inversión continua el declive de los pozos de petróleo convencional no sería del 6,2% anual, sino que llegaría ser del 9%. Aplico ese factor de declive a los yacimientos post-peak a partir de 2015, a los de legado a partir de 2020 y a los en ascenso a partir de 2025.
  • Los líquidos del gas natural se mantendrían sin cambios.
  • Por falta de rentabilidad, considero que a partir de 2015 la producción sería la mitad en los yacimientos aprobados pero no desarrollados, en el LTO, el petróleo extra pesado y resto de no convencionales, y también (por falta de materia de refino) en las ganancias de procesamiento.
  • Finalmente, por falta absoluta de rentabilidad considero que los yacimientos encontrados pero no aprobados y los que faltan por descubrir nunca se llegan a desarrollar, al menos hasta 2040.
Bajo esas hipótesis, lo que se obtiene es la siguiente curva para el volumen de hidrocarburos líquidos producidos. Observen el escasísimo peso del petróleo crudo (las franjas verdes y la añil oscuro) en 2040.
 

Fíjense que es la primera vez que una curva que expresa el volumen (no la energía, ni bruta ni neta) muestra un claro declive a partir de 2015.

A partir de la curva de volumen calculo la de la energía bruta, usando las mismas hipótesis de más arriba.




A partir de la cual, usando las mismas hipótesis de más arriba, podemos deducir la curva de energía neta




Se puede calcular una energía neta más realista si se tiene en cuenta que los líquidos del gas natural sólo aportan un tercio de lo que se asume (el resto de categorías se mantienen tal cual, ya que en el escenario de baja inversión su evolución es realista de acuerdo con las hipótesis del escenario).





Como pueden ver, la curva de energía neta más realista en el escenario de baja inversión (sería más apropiado decir "Nula inversión") nos acerca demasiado al terrible Horizonte 1515 de Manuel Casal Lodeiro: tras llegar a su cenit de 70 Mbep/d en 2015, la energía neta caería rapidísimamente hasta los 13,8 Mbep/d en 2040 (una caída del 80% en 25 años).

Conclusiones

El "Escenario de Baja Inversión" corresponde con una situación dramática, en la cual la inversión en la búsqueda y explotación de hidrocarburos no se recupera nunca y, más bien al contrario, debido al enorme riesgo financiero que supone su explotación las compañías profundizan en sus estrategias de desinversión y de compra de autocartera de los últimos años. Es poco probable que las cosas se desarrollen de acuerdo con este escenario, puesto que la rapidísima caída en energía neta, que se evidenciaría como una caída inmediata incluso en el volumen de hidrocarburos líquidos, movería a los estados a intervenir en este mercado para evitar consecuencias peores. Sin embargo, a tenor de los datos de los que ya disponemos sobre la evolución de 2016 y sobre la falta de inversión que parece que se va a prolongar, tampoco es probable que la producción volumétrica de hidrocarburos líquidos supere el pico de 2015, como prevé el escenario central. La realidad irá probablemente entre los dos escenarios, seguramente saltando a trompicones de uno a otro en función de cambios bruscos en las políticas de los países productores. Debemos por tanto estar atentos al declive volumétrico de la producción de todos los líquidos del petróleo para saber si estamos más cerca de uno o de otro, teniendo en cuenta que, incluso en el más favorable de los dos, la energía neta del petróleo en 2040 sería la mitad que ahora. La caída brusca del peor de los dos escenarios, de ser seguida durante demasiado tiempo, seguramente se vería agravada por el estallido de guerras y revoluciones en los países productores, e incluso consumidores; y es que conviene no olvidar que todo esto no dejan de ser proyecciones mecanicistas que ignoran el factor humano y las cuestiones sociales. Justamente ese error (ignorar el factor humano y social) que nos ha llevado a la situación en la que estamos ahora.

Salu2,
AMT
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La hora de la responsabilidad

5 Desembre, 2016 - 21:28
Queridos lectores,

El último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO) 2016, incluía una detalladísima discusión sobre las perspectivas del mercado del petróleo, como ya comentamos en el post dedicado a este informe. En el WEO 2016 se explica cómo la caída de inversión actualmente observada en las compañías dedicadas a la explotación de hidrocarburos llevará, si no se revierte pronto, a graves problemas de abastecimiento de hidrocarburos líquidos (también conocidos como "todos los líquidos del petróleo") en los próximos años. Ilustraba el WEO 2016 la magnitud de ese problema con una gráfica que merece la pena rescatar.



En este gráfico se muestra cómo la producción de las fuentes de petróleo más o menos aseguradas podría ser insuficiente para cubrir la demanda de petróleo en un momento tan temprano como 2018. Es significativo que el escenario de referencia que toma la AIE para hacer su predicción sobre la evolución de la producción y demanda de petróleo contempla una recuperación del precio internacional del oro negro ya en 2017, a pesar de que sabemos que la recuperación de precio no será jamás duradera y que, al contrario, el precio irá oscilando cada vez más rápido a medida que nos adentremos en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. A pesar de esa poco verosímil recuperación duradera del precio del petróleo que la AIE estima que debe comenzar en unos meses, la propia Agencia no debe contar con que se consolide la recuperación lo suficiente como para que los yacimientos que aún no se han puesto en explotación empiecen a producir, pues es justamente la producción que debería provenir de esos yacimientos el único tipo de petróleo que no está incluido en la figura 3.16 que reproduzco más arriba. Además, resulta llamativo que la AIE no haya puesto más que el horizonte productivo a diez años vista, cuando sus escenarios cubren 25 años. Tomemos, por tanto, un poco más de perspectiva.

Este año la AIE nos presenta una estadillo muy desglosado, con tipos de yacimiento que antes no distinguía, en su Tabla 3.11




Si uno representa los valores de esa tabla, sobre todo el horizonte de la previsión de la AIE (es decir, hasta 2040) y usando unos colores similares a los suyos, lo que se obtiene es lo siguiente.



Aquí he desglosado los tipos de yacimiento que no están incluidos en la Figura 3.16 en dos categorías: encontrados pero no aprobados para su explotación (franja roja) y por encontrar (franja lila). Incluyo también como categoría aparte las ganancias de proceso (franja amarilla), aunque en la Figura 3.16 está unida a "Otros". Por otro lado, no sólo represento los datos hasta 2040, sino que para mejorar la perspectiva del momento utilizo los datos de 2000, 2005 y 2010 que he recuperado de los anteriores WEOs. En los informes anteriores no había algunas de las categorías actuales de explotación; en particular, el petróleo convencional no venía desglosado en campos post-pico, de legado y en ascenso  (repasen el post sobre el WEO 2016 donde se explican estas categorías), así que he interpolado linealmente los datos para que el aspecto del gráfico sea más razonable (recordando que "legado" y "en ascenso" tienen como fecha convencionalmente fijada de arranque el año 2000, con lo que su valor ese año es cero), aceptando un pequeño grado de error con ello.

Del gráfico de arriba se ve claramente dónde está el problema: dada la actual pésima situación financiera de las compañías (que se remonta en realidad a 2011), no es previsible que se vayan a poner en explotación en ninguna fecha temprana los campos que ya cuentan con permiso de explotación pero que no se explotan, y tampoco parece probable que se pidan permisos para yacimientos ya identificados; peor aún, dados los recortes en exploración y desarrollo es probable que no se vayan a descubrir nuevos yacimientos a un ritmo ni medianamente comparable al de las dos pasadas décadas. Ése es el sentido de la Figura 3.16 con la que abro el post (y esa figura es todavía optimista, como ya explicaré cuando escriba la edición de este año de "El ocaso del petróleo").

Pongamos la cosa en mejor perspectiva: redibujemos la figura 3.16 pero usando los datos de la tabla 3.11 para completarla hasta 2040 y con datos de los anteriores WEOs para los años anteriores a 2015, para ver de dónde venimos y a dónde vamos.



Esta gráfica muestra claramente algunas de las cosas que llevamos tiempo comentando en este blog: que la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo aproximadamente en 2005, que desde 2010 la producción de petróleo convencional empezó un suave declive y, finalmente, que 2015 es probablemente la fecha del peak oil, el temido momento a partir del cual la producción de todos los tipos de hidrocarburos líquidos (convencionales y no convencionales) llega a su máximo y a partir de ahí su declive es inexorable. La gráfica, empero, nos dice algunas cosas más: nos dice que, si no se recupera la inversión y los campos ahora mismo aparcados o simplemente no buscados no se ponen en línea, la producción de hidrocarburos líquidos caerá un 40% respecto al nivel actual en sólo 25 años (y eso sólo en volumen; esperen a que publique "El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016" para ver la energía neta). 

Insisto: esa gráfica solamente representa los datos oficiales de la AIE; no he hecho ningún cálculo con ellos (aparte de la interpolación de los años anteriores a 2015, en todo caso valores históricos); por tanto, es tal cual lo que aparece en el informe. Y ya es bastante preocupante.

Delante de este hecho, me planteo varias preguntas, que quisiera trasladar públicamente a los responsables del Gobierno de mi nación:

- El Gobierno español es, como el resto de los gobiernos de la OCDE, receptor de este informe. Las personas al cargo de recibir el informe y valorarlo, ¿se han dado cuenta de la gravedad que translucen estos datos? 

- ¿Piensan emitir alguna recomendación oficial al Gobierno español para que se prepare para este escenario tan complicado que dibuja la AIE?

- Si la posición de las personas al cargo o incluso del propio Gobierno español es que confían en que las categorías de hidrocarburos líquidos no incluidas en la Figura 3.16 (recordemos: encontrado y no explotado, y por encontrar) compensarán el vacío observado, ¿han tenido en cuenta las previsiones de la AIE, que indican que para compensar la desinversión de estos años tendrían que aprobarse nuevos yacimientos a ritmos históricamente nunca vistos?




- Dada la gravedad de lo que se anticipa, ¿no cree el Gobierno español que debería pedir explicaciones más detalladas a la Agencia Internacional de la Energía?

- Si el Gobierno español decide inhibirse y no actuar delante de un asunto de tanto calado que, por lo que parece, va a manifestarse en los próximos pocos años, ¿no estaría incurriendo en una gravísima irresponsabilidad? ¿Puede el Gobierno español ignorar completamente los avisos, aún velados pero cada vez más claros, de un organismo de referencia como es la Agencia Internacional de la Energía?

Cuando vengan los problemas, no digan que no se les avisó, no digan que la información de la que disponían no era clara. Digan, más bien, que no supieron cómo reaccionar, que tuvieron miedo a las consecuencias, que prefirieron cerrar los ojos, como los niños, a ver si los problemas se desvanecían por sí solos. Pero, por desgracia, no estamos hablando de un problema de niños.

Salu2,
AMT
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Tras las elecciones en EE.UU.: La situación real de Estados Unidos

20 Novembre, 2016 - 19:54
Queridos lectores,

Un nuevo contribuyente se uno al ya nutrido elenco de The Oil Crash, Faxanadu. En su primera contribución, Faxanadu analiza la situación de los EE.UU. y lo que significa (si es que significa algo) la victoria de Donald Trump. No todo el mundo estará de acuerdo con todas sus apreciaciones, pero en todo caso espero que su ensayo sea de su interés.

Salu2,
AMT

Elecciones en Estados Unidos: la situación real de Estados UnidosLos economistas normalmente se fijan en solo dos aspectos de la economía:

-El primero es el que proporciona bienes y servicios a la comunidad (ropa, comida, entretenimiento, etc.)

-El segundo es el que provee al primero de servicios financieros (seguros, crédito, administración de fondos, etc.)

-Pero hay un tercero que ellos no tienen en cuenta. Y es la capacidad del medio para proporcionarnos recursos y energía. Y de hecho el tercero es la base de los otros dos.

El PIB mide la actividad económica (es decir: el gasto de energía). El valor que nos interesa es el gasto de energía per cápita (o sea: la riqueza per cápita)https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2012/03/per-capita-world-energy-by-source.png
La gráfica se divide en varios tramos:

-Desde el final de la segunda guerra mundial hasta 1970 la producción de energía per cápita del mundo aumentó muy rápidamente. Es decir: aumentó la riqueza y el bienestar de todo el planeta a buen ritmo.

-A partir de 1970 la energía per cápita del mundo empezó a moderar su crecimiento. Inicio de la estanflación en América.

-A partir de 1980 la energía per cápita del mundo se mantuvo casi plana. Inicio de la estanflación mundial.

-A partir del año 2000 la energía per cápita del mundo volvió a crecer a buen ritmo. Pero todo este crecimiento se lo chupó China y otros países no-occidentales. Para Occidente no supuso ninguna mejora.

-A partir de este año en el que estamos (el 2016) la energía per cápita del mundo seguramente se estancará (con suerte) o incluso empezará a declinar. A menos que ocurra alguna clase de milagro de última hora, la energía per cápita del mundo empezará a declinar.

La ley de rendimientos decrecientes

La energía no es solo un recurso, la energía es la base de la economía: es el motor que mantiene toda la economía funcionando. Y cuando la energía comienza a volverse escasa, la lógica productiva hace que se transfiera desde donde menos rinda hasta donde más rinda. La ley de los rendimientos decrecientes dice que los recursos rinden más donde son más escasos.

Estados Unidos era el país que más energía consumía y por tanto donde menos rendía la energía. Cuando la energía mundial frenó su enorme crecimiento en 1970, la lógica productiva hizo que la energía empezara a transferirse a otros países con menor consumo energético. La economía de Estados Unidos empezó  su camino de declive y de desintegración frente a sus rivales económicos. Desde entonces Estados Unidos no puede competir contra ellos. Y a cada año que pasa la situación empeora.

El resultado lo podéis ver en esta gráfica. La economía americana está en descomposición desde entonces. Y Estados Unidos ya ha perdido sobre 1/3 de su economía real:https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2016/09/commercial-and-industrial-energy-consumption-per-us-employee.png
¿Cómo afectó esto a Estados Unidos?

Pues lo podéis ver en esta gráfica.https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fe/Olduvai.PNG
La gráfica está desactualizada porque la elaboró Duncan en el 2007. De todos modos solo tiene un dato erróneo. El declive mundial no será a partir del 2008, será a partir del 2016. Y si ocurre un cisne negro de última hora puede ocurrir incluso más tarde que eso.

Los esfuerzos de Estados Unidos desde 1970

Desde 1970 la economía de Estados Unidos está en un proceso inevitable de descomposición. El gobierno de Estados Unidos obviamente conoce y comprende la situación desde hace mucho tiempo. Y no se han resignado a aceptar la situación (porque ningún gobierno lo haría). Han tomado dos medidas al respecto:

- Cambiar el sistema monetario y comercial internacional

- Keynesianismo

Estados Unidos cambia el sistema monetario y comercial internacional

En 1971 (o sea: justo el año en el que la economía de Estados Unidos empezaba su inevitable proceso de descomposición) Estados Unidos empezó a maniobrar para salvar su economía: abandonaron el patrón oro y cambiaron el sistema comercial internacional.

Antes de 1971 el dólar era la moneda de reserva del mundo. Estaba respaldada por oro físico. Era además la moneda del comercio. Las naciones guardaban los dólares en sus bancos, y usaban los dólares para comerciar entre ellas, porque sabían que en cualquier momento podían cambiar sus dólares por oro físico.

A partir de 1971 Estados Unidos abandona el patrón oro. Desde entonces el dólar ya no está respaldado por oro. Está respaldado por la capacidad de destrucción de Estados Unidos.

¿Cómo funciona el nuevo sistema comercial a partir de 1971? Pondré un ejemplo sencillo:

El dictadorzuelo de Oriente Medio sigue vendiendo su petróleo en dólares. Pero no lo hace porque los dólares sigan estando respaldados por oro. Lo hace porque lo han engañado. O porque lo han sobornado. O porque le han amenazado con matarlo de un bombazo.

Si en el antiguo sistema los dólares estaban respaldados por oro, en el nuevo sistema están respaldados por la capacidad genocida de Estados Unidos.

Desde 1971 Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera...

Con el nuevo sistema económico y comercial internacional, Estados Unidos puede imprimir todo el dinero que quiera, puede gastarlo en lo que le parezca más conveniente para salvar su economía, y además sin generar apenas inflación porque el dinero se va fuera.

Se va fuera de Estados Unidos por dos motivos. Primero porque la balanza comercial de Estados Unidos es negativa (ellos importan más de lo que exportan porque su economía está en descomposición). Y segundo porque multitud de países necesitan tener dólares. Los necesitan porque han sido convencidos por las buenas (o por las malas) de que deben usar el dólar como moneda de reserva y de intercambio.

...y puede apropiarse de las riquezas del mundo de forma prácticamente gratuita

Estados Unidos desde 1971 se está empobreciendo. Pero ha encontrado la forma de apropiarse de la riqueza ajena sin dar nada a cambio:

Imprime todos los dólares que quiere. Y los usa para comprar todos los bienes que generan las demás naciones. Esos dólares no le cuesta ningún trabajo imprimirlos. Y mientras tenga la capacidad de destruir gobiernos y naciones esos dólares tienen valor.

Keynesianismo

Desde el año 1971 la economía americana se está desintegrando. Así que Estados Unidos tiene un problema doble. Dar trabajo a su población porque sus ciudadanos se están quedando sin empleo. Y aumentar el PIB (o al menos evitar que baje). La solución es sencilla: políticas keynesianas.

Estados Unidos utiliza la impresora para pagar toda clase de gastos públicos, generar empleo y aumentar el PIB. El exceso de dinero sale fuera y no genera apenas inflación.

Pero no todo es de color de rosa

Por lo que he contado hasta ahora, quizá alguno tenga la impresión de que Estados Unidos ha afrontado exitosamente su problema, y ha encontrado la manera de crear empleo y aumentar su PIB.

Pues es justo al revés. En realidad el problema que tiene Estados Unidos es cada vez gordo y más difícil de resolver. Lo único que han logrado es posponer su declive. Pero nada más.

En la actualidad Estados Unidos es un país quebrado. Su clase media ha desaparecido (o está en vías de hacerlo). Y sus enemigos externos se multiplican.

Estados Unidos es un país quebrado y su economía ya no se levanta

Los países pueden tener deuda consigo mismos o con otras naciones. El FMI y el Banco Mundial dicen que cuando la deuda es consigo mismo, no puede ser superior al 250% del PIB. Y que cuando la deuda es con otras naciones no puede ser superior al 150% del valor de las exportaciones. Si un país supera esos valores, el país está quebrado de forma casi irreversible.

Estados Unidos ha más que doblado esos dos valores. En otras palabras: están más que quebrados.

Y la única manera que tienen de estimular su economía es con medidas keynesianas, pero no funcionan. Porque Keynes propuso sus medidas para momentos puntuales de crisis, no para usarlas de forma ininterrumpida durante 45 años.

El declive de la clase media americana

Debido a tres factores:

- Para ayudar a sus empresas a ser más competitivas y evitar que sean desplazadas por la competencia extranjera, Estados Unidos intenta rebajar los costes laborales. Lo hace permitiendo que entren millones de extranjeros en edad de trabajar. El resultado es que están dinamitando los salarios. Y destruyendo el nivel de vida de su población.

- El gobierno necesita financiarse, pero no puede cobrar demasiados impuestos a los ricos porque se llevarían su fortuna al extranjero y hundirían el país. Por eso el peso de los impuestos recae sobre la clase media. Es la única que no tiene forma de escaparse del rodillo fiscal. Y por tanto es a la que están asfixiando.

- Para ayudar a su economía, el gobierno puede optar por una guerra de divisas abierta o encubierta. El modo de hacerlo es bajando el precio del dinero y aumentando la masa monetaria. Ambas medidas significan menor poder adquisitivo para el americano común. Y ambas medidas han sido usados por el gobierno americano.

Se multiplican sus enemigos

Se multiplican tanto las naciones que rechazan comerciar con dólares, como las que rechazan usar el dólar como moneda de reserva.

Las guerras de Irak y Libia fueron debidas a eso: Estados Unidos intenta que sirvan de escarmiento a los que desafían al dólar. Hasta el año 2000 ningún país se había atrevido a dejar de vender su petróleo sin usar dólares. Irak fue el primero que lo hizo. Por eso Irak fue invadido, Saddam acabó en la horca, y sus hijos murieron acribillados.Gadafi fue el presidente de la Unión Africana. Él quería que África dejara de comerciar en dólares. Y quería que las reservas africanas estuvieran basadas en una moneda (el dinar) que a su vez estaría basado en oro (no en dólares). La agresión contra Libia fue mucho más rápida que contra Saddam.El caso de Siria es más complicado. Cómo Estados Unidos no puede atacar a Irán directamente, opta por aplicarle sanciones de todo tipo, y por machacar a Siria porque es un aliado de Irán y de esa manera presionan a Irán.

¿Soluciones?

Estados Unidos no tiene solución (salvo que ocurra un cisne negro de última hora). Por tanto da igual que ganase Clinton o que ganase Trump.


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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

18 Novembre, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo con un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más del 50% de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante... pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y por los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resumen ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con los que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 en la atmósfera no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están pidiendo minar las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas ya habían empezado cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, de los cuales aproximadamente el 37% serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio, que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, y que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversas (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión en el sector). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, es decir, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE; y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% respecto a los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión para aumentar la producción, y que es precisamente el petróleo de fracking el que podrá reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo (y encima cuando reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 - un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo. Y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas 
Políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados; y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento, la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta, se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.



A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y la alternativa no es mucho mejor. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, pero se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutibles, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tiene razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual les evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década)". Este hecho contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son los dos lugares donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004; pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB, por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo la proporcionalidad habitual.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Donald Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE; y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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World Energy Outlook 2016: Las palabras malditas

18 Novembre, 2016 - 00:54

Queridos lectores,

Ayer, 16 de noviembre de 2016, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe anual sobre el estado de la energía en el mundo, el World Energy Outlook (WEO). Como cada año, me dispongo a ofrecerles un análisis rápido de este extenso documento, reservándome la posibilidad de analizar en más detalle algún aspecto en posts posteriores.

Lo primero que llama la atención es el sumario. Otros años el WEO presentaba un capítulo de un análisis más pormenorizado de una región, país o tecnología. En este caso, sólo hay dos secciones: la de las tendencias globales y la del foco sobre la energía renovable, que tampoco es una sección demasiado extensa. Eso hace que este WEO sea un poco más corto que los inmediatamente anteriores, y que esté más focalizado en las cuestiones críticas, que son las tendencias y el enorme despliegue que se requiere para que la transición renovable tenga lugar.

La búsqueda del término "peak oil" arroja un cantidad de cero resultados: mencionar ese concepto sigue siendo prácticamente tabú para la AIE, que sólo osó llamarlo por su nombre hace 3 años (y fue para negar la posibilidad de su ocurrencia). Sin embargo, los efectos del peak oil, y que tantas veces hemos comentado desde este blog,  son mencionados en repetidas ocasiones en el documento. Pero no nos avancemos y entremos ya en el análisis detallado del WEO 2016.

Desde el prefacio y el resumen ejecutivo, la AIE envía un mensaje contundente: de cara a cumplir con los objetivos de la pasada cumbre de París sobre el cambio climático (COP21) es necesario apostar, ahora ya seriamente, por una transición hacia las energías renovables. A continuación pasa a enumerar una serie de hechos ciertos pero de los que se derivan conclusiones falsas: las emisiones humanas de CO2 no aumentaron el año pasado a pesar de que el PIB creció (fruto probablemente del pico del carbón  y del maquillaje estadístico de China, aparte de ciertas inercias del sistema de contabilidad - e.g., el año pasado se consumió el carbón que se usó en manufacturar las placas fotovoltaicas que se instalan hoy), más de la capacidad de generación eléctrica instalada el año pasado fue renovable (más fruto de la ralentización energética global que del mérito renovable, y de nuevo conviene recordar que la capacidad instalada es mucho mayor que la energía realmente generada, en el caso de la renovable), etc. En el resumen ejecutivo encontramos otros mensajes bastante contundentes: el consumo de petróleo sólo crecerá un 0,3% anual de aquí a 2040 (desde los casi 95 millones de barriles diarios - Mb/d - de 2015 hasta los 103 Mb/d en 2040), el consumo de carbón no va a volver a crecer (según la AIE, por la necesidad de luchar contra el cambio climático, y no porque sea físicamente imposible aumentar el ritmo de extracción de esta materia prima), el gas aún va a crecer bastante, pero lo que va a crecer a un ritmo inverosímil es la producción de energía renovable, más de lo que nunca se había aventurado a creer la AIE. Y otro mensaje muy claro: la demanda de energía de la OCDE va a decrecer durante las próximas décadas, y donde crecerá el consumo es en el resto del mundo. Lo cierto es que nunca se ha visto un crecimiento duradero del PIB que no vaya acompañado de un crecimiento del consumo energético. A corto plazo se puede esquivar este principio y hacer crecer el PIB mientras cae el consumo de energía pasando por la devaluación interna de los salarios y los problemas de inestabilidad social que eso acaba generando. Pero tal perspectiva no parece enturbiar los optimistas sueños de la AIE.

También en el resume ejecutivo la AIE nos reconoce que en el caso del petróleo el mayor esfuerzo va dirigido a compensar el declive de los campos actualmente en producción, que según palabras de la AIE "es igual a perder el equivalente a la producción de Irak cada 2 años". Con una producción iraquí de casi 5 Mb/d, lo que nos dice la AIE es que los campos actualmente en producción decaen a un ritmo de 2,5 Mb/d, o un 2,6% anual. Es la cifra de declive de los campos actualmente en producción más baja que ha dado la AIE en los últimos años, por debajo del 3% anual que usaba para maquillar sus gráficas en los WEO 2014 y WEO 2015, y muy por debajo del más realista 6% anual que anunciaba en el WEO 2012. Más tarde volveremos sobre este mismo tema.

El resto del resumen ejecutivo se dedica a analizar el declive industrial de China (en transición, nos dicen, a una economía de consumo doméstico y servicios), a hablar de los objetivos para cumplir los acuerdos de la COP21 y la perla de este WEO: La AIE nos anuncia un incremento espectacular del número de vehículos eléctricos (sí, esos que hemos analizado con detalle y sabemos que son inviables a gran escala), que según la AIE pasarán de ser 1,3 millones en 2015 a 30 millones en 2025 y más de 150 millones en 2040 en el escenario de referencia, que podrían ser hasta 715 millones en 2040 en el escenario más favorable. Todo un absurdo brindis al Sol que contamina el WEO y que lo hace completamente inverosímil, pero que es fundamental para que no se desmorone la visión optimista sobre el futuro que por lo visto la AIE tiene siempre que proyectar. Añadir a esto la creencia de la AIE de que un incremento en los subsidios a las renovables, mientras menguan los de los combustibles fósiles, hará progresar el despliegue renovable, sin entender que han sido los combustibles fósiles de alta TRE los que lo han subvencionado todo y que en la actual era de TRE menguante todo se va a derrumbar si no se toman medidas adecuadas y más realistas. En todo caso, la AIE ya avisa que cumplir los objetivos que se propone no es nada fácil y que hará falta una acción política decidida.

Acaba el resumen ejecutivo anunciándonos que probablemente se avecinan tiempos turbulentos en el mercado del petróleo, algo que es fácil de anticipar y de lo que hace tiempo que alertamos; que el mercado del gas se volverá verdaderamente global (por las mejoras en las capacidades de exportación, nos dicen); que el mercado del carbón irá a la baja y, punto importante pero no novedoso, que hay que mirar a la interdependencia entre energía y agua, la cual es preocupante.

Analicemos ahora el cuerpo del documento, comenzando por los escenarios tendenciales para los combustibles no renovables.

En el capítulo introductorio, como siempre, la AIE nos presenta los tres escenarios con el que trabajan: el de "Políticas Actuales" (continuar tal cual con las tendencias actuales), el de "Nuevas Políticas" (en el que se implementan las nuevas políticas anunciadas por los diferentes países) y el "Escenario 450" (en el que los países del mundo se esfuerzan para conseguir que la concentración de CO2 no sobrepase las 450 partes por millón). Por primera vez, la AIE incluye dos nuevos casi-escenarios, de decarbonización más intensa de la economía: "Bastante por debajo de 2ºC" (de calentamiento global sobre el nivel pre-industrial, se entiende) y "Hacia 1,5ºC". Éstos son cuasi-escenarios pues no se introducen con el nivel de detalle de los anteriores, aunque la AIE nos da algunas pinceladas de los mismos. El escenario de referencia para la AIE es el de "Nuevas Políticas" y si no decimos otra cosa se entenderá que estamos refiriéndonos a esta proyección central. Por cierto que resulta chocante que, en el capítulo preliminar en el que se introducen los escenarios y también el modelo usado por la AIE, se nos informa de que Japón llegó a su pico de energía primaria en 2004 y la Unión Europea en 2006, sin que, de nuevo, se haga el más mínimo esfuerzo en relacionar estos hechos con otros indicadores macroeconómicos que no sean sólo el PIB (por ejemplo, el salario típico de los trabajadores, o los indicadores demográficos, nulos o negativos para ambas regiones, según la propia tabla 1.3 de la página 44).

En la página 53 la AIE nos muestra cuál ha sido la evolución del coste de diversas tecnologías en los últimos 8 años (figura aquí debajo).


 
Esta gráfica es muy reveladora, pues nos muestra la gran caída de algunas tecnologías necesarias para el despliegue renovable, pero curiosamente muestra también la fuerte caída del sector de desarrollo de gas y petróleo. Y he aquí el problema de este tipo de gráficas: lo que nos están mostrando en esa gráfica es lo que invierten las empresas en esas tecnologías, lo cual no es necesariamente un reflejo del coste de las tecnologías en sí (lo cual es clarísimo en el caso del gas y petróleo) pues también interviene el interés en invertir en las tecnologías de referencia.

En el capítulo dedicado a la visión general del WEO, nos enseñan cuáles se esperan que sean las tendencias en consumo de energía primaria en el mundo.



Para el mundo en su conjunto, la AIE nos anuncia un crecimiento del consumo de energía primaria total (de todas las fuentes) de un 30% desde el 2014 hasta el 2040. Sin embargo, nos anuncian una caída, en el mismo período, del 5,4% en los EE.UU., del 14% en Japón y del 13% en la Unión Europea. Como ya comentábamos el año pasado, todo un canto al decrecimiento sin decirlo explícitamente.

Resulta bastante curioso ver como la AIE alaba la general reducción de los subsidios a las energías fósiles, dando a entender que es por culpa de estos subsidios que no hay más dinero para subsidiar las energías renovables. Como se comprueba leyendo la tabla que dan en la página 98 (que reproduzco íntegra más abajo), los subsidios que se están recortando son los que aplican los países productores a su población, y que son el cimiento de la paz social. La AIE, en un ansia por sacar el mayor rendimiento a unos recursos de TRE menguante, no se da cuenta de que se están minando las bases mismas del sistema.


Como muestra de lo perdida que está la AIE en su valoración de lo que sólo es la desestabilización de los países productores y su acercamiento a la bancarrota petrolífera, la tabla de la página siguiente lo deja completamente claro.


El pie de la figura dice: "La caída del precio de los combustibles fósiles y del valor de los subsidios alimenta las perspectivas de la reforma: la caída de los costes de la tecnología han aumentado enormemente la efectividad de los subsidios a las renovables"
La falta de comprensión de que son los combustibles fósiles los que proporcionan los excedentes energéticos que alimentan a los demás hace que confundan el paso seguro hacia el colapso con una oportunidad, y les lleva a hacer una valoración tan completamente desquiciada.

En la página 102 encontramos otro ejemplo de sorprendente desinformación, manipulación o confusión por parte de la AIE. Analiza el impacto de la reforma energética en México (que básicamente avanza en la privatización de los recursos petroleros del país, entre otras cosas) y promete un escenario de relativa bonanza futura para el petróleo mexicano.



Lo cual es completamente incoherente con la evolución de la producción de petróleo en México durante las últimas décadas.


Datos extraídos de los anuarios estadísticos de BP, compilados en la web Flujos de Energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La comparación de ambas gráficas nos dice que la AIE parece querer dar a entender que abrirse (aún más) a la inversión extranjera va a cambiar un hecho físico y geológico como es el peak oil mexicano, que como muestra la gráfica se basaría en petróleos de muy baja TRE, con consecuencias que ya sabemos cómo de nefastas han sido en suelo estadounidense. La malo es que en México y fuera de él algunos usarán estas proyecciones completamente elucubrativas, infundadas y contrafactuales de la AIE para justificar unas políticas que no serán necesariamente del interés nacional mexicano.


Petróleo:

El capítulo dedicado a las tendencias del mercado del petróleo comienza con una discusión sobre los eventos que a juicio de la AIE han marcado el último año. A pesar de la caída de la producción de petróleo de fracking (tight oil) en los EE.UU. en más de un 10% (en este mismo WEO se reconoce, en la página 132, que la caída de la producción de tight oil en EE.UU. es de un 15%), en la AIE hablan de "estancamiento en la producción", pues toman estimaciones anuales y el pico de producción fue a mediados de 2015. A pesar de la flagrante evidencia de que grandes compañías como Shell están en números rojos, y que los problemas empezaron cuando el petróleo aún era caro, la AIE nos anuncia que, en cuanto el precio del petróleo suba, el fracking retomará el rumbo. Y habla de una presunta intervención de la OPEP para mantener cuotas de producción, cuando la explicación más probable es que nadie controla el mercado. A pesar de este mal análisis de comienzo, la AIE identifica correctamente un gran riesgo de inestabilidad futura en el mercado del petróleo debido a la observada fuerte desinversión en exploración y desarrollo de nuevos campos (algo que, repito, ya avisamos desde aquí hace meses). 

Después de una prolija explicación de cómo las diversas políticas y escenarios impactarán la demanda de petróleo (jamás se identifica un problema a nivel de oferta), la AIE nos ofrece esta tabla que resume los escenarios de demanda que prevé.



A destacar que esta vez la AIE incluye los biocombustibles por su valor energético, no por su volumen (contrariamente a lo que muchas veces ha hecho). Por otro lado, el escenario 450 comienza a indicar una caída bastante marcada de la demanda (en realidad, de la producción) de hidrocarburos líquidos. La diferencia tan acusada entre los diversos escenarios, nos dice, viene causada por cambios radicales en el transporte. Ésta es la evolución de la implantación del vehículo eléctrico que prevé, contra toda lógica, la AIE para los próximos años en el escenario de referencia.



150 millones de vehículos eléctricos en 2040, que serán aproximadamente el 37% de todos los vehículos en ese año serán vehículos que funcionan sólo con batería (en frente de los híbridos de diversos tipos, que serían el resto). Buscando entre el texto, nos damos cuenta de que esos 150 millones de vehículos eléctricos representarán el 8% del total, o sea que la AIE prevé que en el mundo circularán casi 1.900 millones de vehículos en 2040 y el vehículo eléctrico, a pesar de todas las dosis de pensamiento mágico de esta aproximación, seguirá siendo algo bastante minoritario. Cuando uno ve la tabla que da la AIE con el tiempo para compensar el sobrecoste de un vehículo eléctrico con el ahorro en combustible (payback time), se entiende perfectamente el porqué de esa escasa implementación, incluso con las hipótesis que hacen de la mejora de costes de las baterías (cosa, por cierto, contradictoria con la escalada de precios actual del litio que es fruto de la escasez de su producción, algo que también anticipábamos aquí hace unos años).



En suma, la AIE nos quiere hacer creer que habrá una bajada considerable de demanda de petróleo gracias a los coches eléctricos (la menor parte, pues sólo representarán el 8% de un parque que se habrá casi duplicado) y a un gran crecimiento de la eficiencia de los vehículos movidos por hidrocarburos líquidos (que por su mayor cuantía son los que realmente importan).

Después de tan digresiva discusión, el WEO vuelve al petróleo y demás hidrocarburos líquidos, identificando primero las reservas (sin cambios dramáticos con respecto a previas estimaciones, aunque con cierta tendencia a la baja, entre otras cosas porque lo económicamente extraíble es menor ahora, en un escenario de precios bajos). A partir de ahí, discute los diversos tipos de hidrocarburos y encontramos mensajes interesantes, como el reconocimiento que ni con la estimación más favorable sobre los recursos de tight oil disponibles en los EE.UU. la producción de los mismos va a superar nunca los 8 Mb/d (y para las estimaciones sobre los recursos disponibles más realistas el decaimiento será bastante más rápido: ojo al pico perceptible en 2015).



En ese punto del informe se introduce una interesante discusión sobre las refinerías, sus dificultades con los márgenes empresariales y los problemas que pueden tener en un futuro próximo, mostrando una más de las complejidades del ámbito petrolero.

El capítulo concluye con una larga discusión sobre los riesgos financieros de la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, que las cifras de nuevas explotaciones están en mínimos de 6 décadas. Esta parte es la más interesante de todo el WEO, pues la AIE ha retomado el análisis sobre los ritmos de declive que hiciera en 2013, y aporta una serie de informaciones muy interesantes.

La AIE clasifica la procedencia de todos los hidrocarburos líquidos en cuatro tipos de explotación principales:
  • Campos de petróleo crudo que han superado su peak oil particular o campos post-peak (increíblemente, los llaman así): Representaron poco más del 50% de la producción en 2015.
  • Campos de petróleo crudo sin tendencia definida o campos legados: Se empezaron a explotar antes del 2000, han sufrido parones o ralentizaciones en su explotación por razones diversos (control de precios de la OPEP, guerras, revoluciones, colapso de la URSS, etc). Podrían haber pasado su máximo productivo o quizá no. Representan el 8% del total.
  • Campos en ascenso: Campos de petróleo crudo que se empezaron a explotar después del 2000 y no muestran signos de haber llegado a su peak oil. Representan el 15% del total.
  • Resto: Incluye Líquidos del gas natural o NGL (17%), no convencionales (9%) y otros (1%).


Pues bien, el WEO nos informa que el ritmo de declive de los campos post-peak es de un 6,2% anual, pero si no se invirtiese nada en mantener su producción caerían a un ritmo natural del 9% anual, lo cual nos da una idea de lo importante que es que no ceje el esfuerzo en producción de petróleo. De hecho, la caída en inversión de 2015 y 2016 ya ha tenido consecuencias en la producción que se notará durante décadas.



Fíjense bien: el descenso en inversión en exploración y desarrollo durante el pasado año y medio va a suponer la pérdida de varios cientos de miles de barriles diarios durante las próximas décadas, y esto no ha hecho más que comenzar: como dice el informe, ellos asumen que la inversión se va a recuperar y de ese modo los campos post-peak van a pasar de 47 Mb/d en 2015 a 29 Mb/d en 2025, esto es, van a tener un declive anual del 4,8% anual. Lo cual no es excesivamente coherente, pues aquí la AIE se contradice al asumir que una fuerte inversión es capaz de frenar el ritmo de decaimiento del 6,2% anual, observado antes de la caída de inversiones y cuando de hecho éstas estaban en máximos históricos. Si fueran consistentes con sus propias afirmaciones, deberían suponer que en el mejor de los casos en 2025 la producción de los campos post-peak estaría en los 24,8 Mb/d, es decir, unos 4 Mb/d por debajo de la previsión que han hecho. Y de hecho, si el actual escenario de desinversión continúa la producción de 2025 estaría más cerca de la del declive natural del 9% anual, es decir, 18,3 Mb/d o unos 10,7 Mb/d por debajo de su previsión actual; y eso contando sólo con la contribución de los campos post-peak. Pero claro, si hicieran eso la producción de petróleo estaría en declive en 2040 en su escenario de referencia.

Para los campos legados, la AIE estima su ritmo de declive usando la información sobre cómo han evolucionado los campos que ahora son post-peak, y nos cuenta una historial ligeramente diferente a la que suele contarse en los círculos peakoilers. Así, lo habitual es que un campo llegue a su peak oil cuando se ha explotado el 30% de todas sus reservas (y no el 50%, como se suele decir); que la producción baje al 85% del valor pico cuando se han consumido el 50% de las reservas, y que la producción entre en fase de declive terminal, con un valor de producción que es la mitad del pico, cuando se han explotado ya el 80% de las reservas. En suma, que el peak oil suele sobrevenir antes de que lo que se suele decir, con un declive más prolongado en el tiempo (aunque, claro, asumiendo que se produce la inversión adecuada para evitar caer en el rápido declive natural del 9% anual). De ese modo, asumen que la producción de los campos legados pasa de 7,8 Mb/d en 2015 a 5,1 Mb/d en 2025, entiendo que de nuevo asumiendo un escenario de recuperación de la inversión poco probable y que seguramente hará que esta cifra baje en uno o dos millones de barriles diarios más.

Pero lo mejor viene ahora: respecto a los campos en ascenso, resulta que se trata mayoritariamente de explotaciones de recursos con muy baja TRE, y que por tanto tienden a declinar muy rápido.




De hecho, nos muestran curvas de producción tipo para varios tipos de explotación, contando desde la fecha de aprobación administrativa, y que son muy reveladoras. Lo que se ve es que los recursos que se están explotando hoy en día llegan en cuestión de muy pocos años a sus respectivos peak oil, pues se trata de recursos de poca calidad y difíciles de explotar.


Por ese motivo, la AIE estima que la producción de los campos en ascenso subirá de 13,4 Mb en 2015 a 15,7 Mb/d en 2018, para después caer a 10,5 Mb en 2025 (y eso, de nuevo, asumiendo una recuperación de la inversión). Sumando todas esas caídas (y sin discutir el impacto en los demás hidrocarburos líquidos no discutidos, como el NGL o los biocombustibles) la AIE se espera una caída de producción de los campos existentes de nada más y nada menos 23,7 Mb/d de aquí a 2025, una caída del 25% desde los niveles actuales o una caída del 3% anual sobre el total de hidrocarburos líquidos (es de aquí de donde se saca que equivale a perder la producción de Irak cada dos años). La situación, en realidad, va a ser mucho más dramática, porque no va a haber una recuperación duradera en la inversión, y ni en sueños ésta va a subir, como requiere la AIE, y los otros hidrocarburos líquidos también van a disminuir su producción, con lo que la caída de producción de aquí a 2025 puede fácilmente llegar a ser el doble de lo previsto por la AIE, es decir, un 50% de los niveles actuales. En suma, si no se produce una intervención decidida en el mercado de los hidrocarburos para detener la sangría de desinversión para 2025 la producción de todos los líquidos del petróleo será probablemente la mitad de lo que es ahora. Siendo así, creo que este problema merece una atención urgente.

Pero la AIE prefiere mirar para otro lado y así asume que la caída actual en la demanda va a proseguir (sin causar graves altercados por todo el mundo) y gracias a eso, los almacenes y las ganancias de proceso se va a compensar parte del déficit que ellos estiman en 23,7 Mb/d. El resto va a tener que venir de campos aún por explotar y por descubrir, y aquí viene la tabla 3.11, de producción de petróleo por tipos, la más detallada que hasta ahora hayamos visto de este tipo y que nos servirá para elaborar la edición de este año del post "El ocaso del petróleo".


Y justo a continuación viene la curva clave de todo este WEO: la producción "de unos tipos seleccionados" de petróleo. Básicamente, los únicos tipos excluidos son los que provienen de yacimientos pendientes de ser aprobados y los que aún se tienen que descubrir. La gráfica tiene un aspecto conocido para los viejos peakoilers, con una curva de demanda superpuesta que la oferta ya no puede seguir y la referencia a un "suministro faltante" (supply gap).



La gráfica es espectacular, pues nos dice que según la AIE la oferta comenzó en 2015 un ligero declive, y que hacia el año 2018 la demanda sobrepasará la oferta, a expensas de que los proyectos no aprobados y los yacimientos por descubrir rellenen el vacío. Es lo más cerca que ha estado nunca la AIE de reconocer que el peak oil está sobre nuestras cabeza. Según nos explica en el texto, si continuase la actual falta de inversión durante 2017 se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por hecho de que se producirá un aumento de la demanda que llevará a un aumento de la inversión, y que es precisamente el petróleo de fracking el que puede reaccionar más rápidamente a esos estímulos (a pesar de la evidencia de que el fracking siempre ha sido un negocio ruinoso, incluso con precios altos). Sin darse cuenta, la AIE enuncia cómo se va a resolver en realidad este problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos se producirá una caída de la demanda vía destrucción de la actividad económica y recesión (cosa que ya puede venir solita, sin que medie el petróleo) y todos los problemas de caída de producción que enuncia la AIE serán aún más graves: es la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que tanto hemos discutido aquí. Pero es que además la gráfica de la AIE es tremendamente optimista, pues no establece cuál va a ser el impacto de los precios bajos del petróleo sobre la parte de producción que si contempla su figura 3.16, y que analizaremos en la versión de este año de "El Ocaso del Petróleo". En todo caso, la inserción de esta figura en el WEO 2016 no es ociosa en absoluto: con ella la AIE pretende anticiparse a las críticas que le lloverán en un par de años cuando se compruebe que la producción de petróleo está cayendo; en ese momento, con remitirse a este figura podrán argumentar que ya dejaban claro que sin más inversión la proyección era de descenso de la producción. Sólo que no será tan moderada...

Se entiende, al llegar a este punto, por qué la AIE se entretiene de hablar de vehículos eléctricos en medio del capítulo dedicado al petróleo, a pesar de que no sería el lugar lógico para hacerlo y además reconoce implícitamente que a pesar de su rápido crecimiento aún sería algo minoritario en 2040 (un 8%). Y todo el discurso de cortar tan finas las lonchas de los diversos tipos de campo y tipos de producción, para intentar desglosar los diferentes impactos de la más que probable continuación del proceso histórico de desinversión en explotación petrolífero, con el objetivo de presentar una gráfica "peakoilera" como la 3.16 pero sin reconocer explícitamente el peak oil, sin osar escribir el término por su nombre. Llegados a este punto, la farsa es evidente: fallando la previsión sobre la evolución del petróleo (y fíjense de nuevo qué corto es el horizonte temporal: sólo hasta 2025 y los problemas ya son evidentes. La razón es que si extendiesen la gráfica hasta el 2040 sería espeluznante, ya que básicamente estaríamos en la mitad de la producción actual; por eso, jugando una vez más con la presentación de los resultados, la AIE entorpece su interpretación.

La AIE remata esta discusión con una gráfica que nos da idea la cantidad de nuevos proyectos que tendrían que ser aprobados anualmente hasta el 2025, según si la caída en inversión se mantiene sólo el 2015, si lo hace el 2015 y el 2016, o si lo hace todo el trienio 2015-2017. En el último caso, implicaría volver a ritmos no vistos desde los años 70. Como si por el simple hecho de desearlo ese petróleo fuera a aparecer.



La parte final de esta sección se dedica a una discusión sobre el impacto de la lucha contra el cambio climático en la producción de petróleo, y aquí nos encontramos con otra de las sorpresas del WEO 2016: resulta que la adopción del escenario 450, el más comprometido con los objetivos de reducción de emisiones de CO2,  puede llevar a que la producción de petróleo caiga más deprisa de lo que el propio escenario requiere.



Y es que mientras en el escenario de Nuevas políticas el 85% de la inversión se destina a compensar la caída de la producción ya existente y aún queda un 15% para aumentar un poco la oferta, en el escenario 450 los precios del petróleo se mantienen demasiado bajos - con la progresiva descarbonización de la sociedad - y eso hace caer demasiado rápido la inversión, la cual se destinaría ya al 100% a compensar el declive (es decir, evitar que la caída anual pase del 6% al 9%) y no completamente. Con esto, la AIE intenta prevenir a las compañías de que tomen las medidas adecuadas para evitar invertir demasiado y que se vean después habiendo hecho un gasto no recuperable, con activos inmovilizados; incluso, crean un escenario ad hoc ("Transición descoyuntada") para ver lo peor que podría pasar. Así que el mensaje para las compañías acaba siendo bastante mixto: no invirtáis demasiado poco, que se puede generar volatilidad y destrucción de mercados, y no invirtáis demasiado, que os podéis quedar con activos bloqueados que no podréis llegar a explotar. En el fondo, sin decirlo explícitamente en ningún momento la AIE está haciendo un llamamiento al establecimiento de políticas estatales, probablemente coordinadas internacionalmente, para asegurar la evolución suave de esta transición. Y en el fondo, a que haya una transferencia del capital público hacia la inversión en exploración y desarrollo de hidrocarburos, liberando así a las compañías del riesgo financiero.
 


Gas natural

Como aún faltan algunos (aunque no muchos) años para llegar al pico del gas, en la AIE nos se ve ningún problema en lontananza: la producción y consumo continuará creciendo hasta 2040, y sólo se estabilizaría en el caso del escenario 450.



La gran discusión de esta sección es sobre la capacidad de las nuevas instalaciones de licuefacción y regasificación, para la exportación internacional de gas. Se comenta brevemente la importancia que puede tener el actual ciclo de desinversión, pero se considera tal cosa algo pasajero. En la sección en la que se discuten las reservas, se hace una absurda abogacía del shale gas explotado con fracking (un recurso aún más ruinoso que el petróleo de fracking), aunque como mínimo se reconoce que independientemente de lo grandes que al final sean los recursos de shale gas la producción se va a estancar en la próxima década, al menos en los EE.UU., manteniéndose después una poco realista meseta productiva. En todo caso, incluso asumiendo esa temprana meseta se pone un tanto en cuestión la conveniencia del despliegue masivo de instalaciones carísimas para la distribución del gas natural, que costaría después mucho rentabilizar.





A continuación nos encontramos con un discutible análisis de la productividad del shale gas, y después un análisis por regiones productoras y consumidoras; particularmente interesante la discusión sobre los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina. Después, una discusión sobre el comercio internacional del gas y sobre las inversiones en el sector. En general, éste capítulo es de poca enjundia, puesto que el gas natural todavía no ha llegado a su pico productivo.

 
Carbón

Hay una expresión típicamente inglesa, "estar entre una roca y un lugar duro", para decir que uno se encuentra en una mala situación y las alternativas no son mucho mejores. Por eso, no deja de ser significativo el título de este capítulo: "Panorama del mercado del carbón: ¿Una roca en un lugar duro?".

Al principio del capítulo nos informan de que la demanda mundial, que subía a un ritmo promedio del 4,7% anual, se estancó en 2014 y descendió un 3% en 2015, coincidiendo con, dicen, el inicio de la transición de China a una economía de servicios, lo cual, a decir de la AIE, se confirma por el hecho de que la producción china de acero y de cemento llegó a su cenit en 2014. Desafortunadamente, los señores de la AIE no leen el excelente blog de DFC: Historia, economía y filosofía, pues si no sabrían que lo de China era un desastre económico anunciado y que no tiene nada que ver con la transición a una economía de servicios y sí mucho que ver con el estallido de la burbuja inmobiliaria más grande del mundo. Sin embargo, sí que acierta la AIE al decir que el consumo de carbón no va a crecer significativamente a partir de ahora, y es que la producción china de carbón llegó a su máximo y con ella probablemente lo haya hecho el mundo en su conjunto. El panorama del sector es desolador ahora mismo, pues como nos cuenta la AIE el 80% de los productores chinos de carbón están en pérdidas y en los EE.UU. cincuenta compañías, que producen conjuntamente la mitad del carbón del país americano, se han declarado en bancarrota. En ese punto la discusión se embarulla al introducir el WEO los acuerdos de la COP21 de París, que pese a ser menos vinculantes que nunca parecen tener mucha fuerza para la AIE (y posiblemente sólo para ella, si con ello consigue disfrazar el desastre).

Al analizar los escenarios, vemos que según la AIE los próximos años verán aún más reducciones de capacidad productiva del carbón - producidos, nos dicen, por cuestiones políticas, de mercado o de agotamiento geológico. Pero esos recortes no bastarán para ajustarse a una demanda a la baja. La AIE no espera ver subir la demanda de nuevo hasta 2020, principalmente impulsada por la India y el sudeste asiático. De hecho, la gráfica de la AIE ya refleja esa caída de producción de 2015, peor se intenta disimular asumiendo un rápido crecimiento de la demanda hasta 2020 y luego un crecimiento más progresivo hasta 2040, si nos fijamos en el escenario de referencia. Sólo el escenario 450 refleja algo más parecido al curso más probable de demanda y producción, que ya conocemos  de los WEO 2014 y 2015.



En las páginas siguientes se discute los diversos escenarios para el carbón desde la perspectiva de la descarbonización de la economía, y se pasa un rato discutiendo la más que cuestionable e irrealizable en la práctica tecnología de la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Al analizar la demanda de las diversas regiones, llama la atención que afirme con rotundidad que los EE.UU., el Japón y la Unión Europea harán menos uso del carbón, cuando precisamente Alemania ha mantenido su competitividad en los últimos años aumentando su consumo de carbón, y del más sucio (y mucho más que las energías renovables, a pesar de su Energiewende). Como se ve en la tabla 5.4, de acuerdo con el escenario de referencia para la AIE no se recuperan los niveles de producción de carbón del 2014 hasta pasado el 2025. Las razones aducidas por la AIE para presuponer ese repunte tan tardío son bastante discutible, y lo son tanto más si se tiene en cuenta que la crisis económica que se va a desencadenar secundaria a la volatilidad de precios del petróleo van a deteriorar el mercado del carbón, tanto en la oferta como en la demanda. Teniendo en cuenta esos factores, el escenario más probable en realidad es el de un pico del carbón o peak coal, con un descenso más rápido de lo que se preveía en anteriores WEO's.



Favorece aún más esta impresión de que se está llegando al peak coal las estimaciones que hacen para el comercio mundial de esta materia prima, que no se recupera del bajón actual hasta el 2030.




Poco después, encontramos una interesante discusión acerca de por qué las compañías de carbón no recortan producción, a pesar de los números rojos. Las razones son diversas: estructura de costes complejos, más intensos al principio, que hace interesante mantenerse para poder seguir pagando intereses aunque no se recupere el principal de los créditos, compromisos forzosos de adquisición o de explotación, tendencia a mantenerse en el negocio en tanto que se cubran los costes variables y un general optimismo respecto al futuro, que hace que muchos consejeros delegados de estas compañías apuesten a que la clave está en aguantar más que los demás, esperando la vuelta de la bonanza. Como dice la AIE, este exceso de optimismo puede agravar los problemas futuros, y tener razón (sobre todo si al final se certifica que efectivamente hemos superado el peak coal). Lo curioso es que habiendo hecho este análisis tan certero de los problemas  en el mercado del carbón no sean capaces de darse cuenta de que exactamente lo mismo le pasa al del petróleo de fracking (tight oil) y continúen pensando que es tan ágil y versátil.

Otro punto interesante de la discusión, también compartido por la industria del petróleo, es que la industria del carbón ocupa a mucha mano de obra, y que los problemas de esta industria generan desempleo masivo y una presión a la baja de los salarios. Pero en vez de darse cuenta del potencial de desestabilización social que se genera, la AIE nos dice que eso es una oportunidad para las empresas, que pueden reducir así sus costes variables. La ceguera de ver sólo las variables macroeconómicas al margen de su contexto social.

El resto del capítulo se dedica a la discusión de las inversiones en el sector y al análisis regional, comenzando por la situación en China, con una interesante discusión: ¿podría China volver a ser un exportador neto de carbón en el futuro? (la respuesta es no, pues el declive del consumo chino de carbón no será demasiado rápido, según se ve). El análisis de los EE.UU. es también interesante, sobre todo porque el escenario que maneja la AIE se quedará rápidamente obsoleto si la administración Trump opta por la misma estrategia que los alemanes para ganar competitividad en una industria relocalizada en suelo estadounidense, es decir, apuesta por consumir más carbón. De hecho, los EE.UU. es uno de los pocos países que podría darle la vuelta al pico del carbón y aplazarlo durante unos años (para precipitarlo después). Tras los EE.UU., se estudia el caso de la India y después el de los mayores exportadores. Y poco más.


 
Sector eléctrico:

En este capítulo se engloba el análisis de tendencias para el sector renovable (excluidos biocombustibles) y la energía nuclear. Esencialmente, la AIE ve un futuro en el que el consumo de electricidad seguirá subiendo a buen ritmo a escala global, un 2,3% anual hasta el 2040 (con lo que ese año será un 72% superior al actual), que es un ritmo de crecimiento ligeramente inferior a lo observado en los últimos años. Llama la atención el hecho resaltado por el informe de que la demanda de electricidad en toda la OCDE ha permanecido prácticamente constante durante los últimos 5 años, lo cual tiene muchas lecturas en términos de estancamiento industrial y empobrecimiento energético de la población más desfavorecida.

Mirando en detalle cuál es la evolución de cada una de las fuentes de electricidad que se usan en el mundo, obviamente lo que la AIE espera es un despegue brutal de la energía renovable, aunque todas las fuentes aumentan su producción (incluyendo la electricidad proveniente de la quema de petróleo y gas, curiosamente incluidos ambos en la misma categoría).
 


También llama la atención el nada despreciable incremento relativo de producción nuclear (un 80% más en 2040) a pesar de que esta fuente tiene que hacer frente al pico del uranio (el cual, según el WEO 2014, ya está aquí). De hecho, el recurso a la nuclear es más fuerte aún en el escenario 450, en el que también cobra un peso específico una tecnología en la que aún se trabaja sin demasiado éxito, la Captura y Secuestro de Carbono (CCS). Todo lo cual plantea serias dudas la validez de tal escenario. Nota curiosa: la palabra "uranio" ni se menciona en todo el WEO (lo cual evita tener que explicar la penosa situación de este recurso no renovable).

 
El resto de la sección aporta una serie de informaciones muy interesantes sobre el sector eléctrico (consumo por sectores, evolución de los mismos, inversión, precios, evolución de la capacidad, análisis regionales) pero de poca relevancia para lo que se discute en este post.


Eficiencia energética

El WEO 2016 dedica todo un capítulo a la eficiencia energética. El resumen comienza de una manera clarificadora: "Durante 2015, a pesar de los precios relativamente bajos de la energía, la intensidad energética global mejoró un 1,8% (casi el doble que el ritmo de variación anual observado durante la última década". Este hecho, que contradice la teoría económica vigente: ¿cuál es el incentivo económico para mejorar la intensidad energética - cantidad de energía consumida por unidad de PIB producida - si la energía es más barata? Desde un punto de vista de la teoría clásica, no tiene demasiado sentido que el esfuerzo del capital para mejorar la intensidad energética aumente justo cuando el coste del factor energético disminuye ¿No debería hacerles pensar a los economistas de la AIE que aquí hay algo que falla? ¿Que quizá la mejora aparente de la intensidad energética responde más a la destrucción de los sectores económicos más consumidores de energía, haciendo que relativamente la intensidad mejore pero siendo el preludio de una fuerte recesión económica global? Pues no, la AIE, como suelen hacer los expertos en energía, toman una tendencia en corto y extraen conclusiones que contradicen los datos y sus propias conclusiones, y atribuyen el mérito la implementación de políticas que realmente no son tan importantes (pero nadie audita su efecto real).

Resulta bastante reveladora la gráfica en la que la AIE nos muestra cómo ha ido evolucionando la intensidad energética y la renta per cápita de diversos países en los últimos 25 años.

 Si se fijan bien, existe una cierta tendencia, en los países de mayor renta per cápita, a que las flechas se vuelvan cada vez más verticales. La Unión Europea y el Japón son las dos regiones donde se cae más a plomo, y como son dos lugares donde la población crece más lentamente esto nos indica que el PIB de estas zonas está bastante estancado. Como en el Japón y la UE la intensidad energética mejora (menos consumo de energía por unidad del PIB), lo que nos dice la gráfica en el caso de esas dos regiones es que disminuye el consumo de energía mientras se mantiene el PIB. ¿Y qué quiere decir eso? Que se están destruyendo actividades de mayor consumo energético y menor valor añadido (típicamente, actividad industrial) por otras de menor consumo energético y más valor añadido (típicamente, servicios financieros). Como que los primeros emplean mucha más mano de obra que los segundos, esas "mejoras" significan, en realidad, un crecimiento del paro y del empleo precario. Claro que, visto así, no parece tan excitante. En realidad, un proceso similar se está viviendo también en los EE.UU., Canadá o Australia (y luego se preguntan por qué van ascendiendo los movimientos populistas en los diferentes países). Por cierto, fíjense que el eje vertical va en escala logarítmica, con lo que en realidad los cambios de intensidad energética en los países avanzados no son tan importantes en valor absoluto.

El resto del capítulo se dedica a elucubrar cómo evolucionará la eficiencia energética en los próximos años de acuerdo con los escenarios. Dado que no se introducen criterios termodinámicos para hacer esta proyección, toda esta parte me parece completamente prescindible por ser completamente especulativa y probablemente errónea. Noten sin embargo que estas suposiciones son clave para el escenario central del WEO 2016, ya que entre otras cosas implica un incremento de la eficiencia de los coches con motor de combustión interna más que considerable.

Energía y cambio climático

De este capítulo, lo que me parece más destacable es la siguiente gráfica, en la que se nos muestra el incremento relativo de PIB, emisiones de CO2 y consumo de energía primaria del mundo durante los últimos 15 años.

 
Como cabría esperar, las emisiones de CO2 siguen de manera muy estrecha al consumo de energía primaria. De hecho, hay un momento en que las emisiones se incrementan un poco más que el consumo de energía primaria, hacia el 2004, pero esta ventaja no se incrementa continuamente sino que se mantiene bastante constante hasta el 2012 y últimamente la distancia se está acortando. Esto hace pensar que en un momento dado se invirtió más energía fósil en el desarrollo de sistemas de generación energética (renovable u otro) y que por tanto se "anticipó" su gasto energético a su producción, mientras que lo que estaríamos haciendo últimamente es amortizar esas instalaciones mientras vamos ralentizando la construcción de nuevas capacidades: por eso las emisiones se mantienen bastante planas pero aún están por encima de la referencia del crecimiento relativo del consumo de energía. En cuanto al PIB, se tiene que recordar que el consumo de energía sólo explica el 60% del crecimiento del PIB por lo que probablemente no hay realmente desacoplo sustancial, sólo proporcionalidad.

El resto del capítulo es bastantes estándar, y está construido con las premisas habituales.

Vínculo agua-energía

Uno de los capítulos más interesantes del nuevo WEO, por dos motivos: uno, porque el sector energético requiere cada vez más agua para su funcionamiento, en tanto que la falta de agua potable, problema cada vez más acuciante a escala global,  implica más consumo de energía; y dos, porque, como indica la AIE, la transición hacia un sistema energético descarbonizado si no se gestiona apropiadamente puede agravar el problema del agua.

El capítulo es prolijamente técnico y por eso no lo comentaré con detalle en este momento, pero es muy interesante. Les dejo sólo un par de gráficas que suscita muchas cuestiones importantes.





Foco en las energías renovables

El WEO de este año concluye con tres capítulos dedicados a las energías renovables: Revisión de la situación actual, competitividad de las renovables e integración de las energías renovables en los sistemas eléctricos. Básicamente, es una discusión más profundizada y con más detalles de lo ya presentado anteriormente. Como detalle interesante, comentar que una de las dificultades que más claramente ha encontrado la AIE es conseguir generar más calor para usos diversos a partir de renovables.


Conclusiones


La sombra del peak oil planea pesada sobre este WEO, pero la AIE no quiere reconocer que lo tenemos encima, y quiere seguir creyendo que en algún momento las tendencias se van a invertir y va a volver la bonanza. Si falla el petróleo, todo el endeble andamiaje de los escenarios que traza la AIE saltarán por los aires, y por lo visto podremos comprobar dónde estamos en poco tiempo, un par de años a lo sumo.

La principal vía de escape para la AIE es una apuesta fuerte y decidida por las renovables. Dejando al margen los límites que éstas tienen (y que al igual con los recursos no renovables la AIE ni considera), está el crítico problema del tiempo. No es lo mismo organizar una transición energética en cien años que en diez; sin embargo, parece que sólo tendremos diez años. La presión sobre la AIE es muy fuerte y las vías de escapatoria para mantener su infundado optimismo son cada vez más escasas y estrechas.

Pero, por desgracia, las derivadas sociales que los economistas de la AIE ignoran al hacer sus análisis macroeconómicos puede echar al traste esa última oportunidad. La reciente elección de Donald Trump como presidente de los EE.UU. deja en papel mojado todas las buenas intenciones sobre energías renovables con las que la AIE pretende disimular el cada vez más difícil de ocultar declive físico y geológico de las energías fósiles. En vista de quienes están formando parte del comité que organiza la transición de la administración Obama a la administración Trump, dominado por conocidos negacionistas del cambio climático y gente afín al lobby de los hidrocarburos, y teniendo en cuenta sus declaraciones a este respecto, parece claro que EE.UU. va camino de un desmantelamiento más o menos de facto de su Agencia del Medio Ambiente y a una relajación generalizada de las normativa y los impuestos aplicables a la extracción de hidrocarburos, con la intención de fomentar la explotación de los cada vez más magros recursos nacionales. Juntamente con el giro aislacionista y nacionalista que parece ser que Dondal Trump le daría a la política internacional y doméstica de su país, todo indica que EE.UU. va a recurrir masivamente a explotar sin cortapisas de lo que le resta de energía fósil. Pero al igual que cuando planteábamos estas cuestiones para España, recurrir a hidrocarburos de cada vez más baja calidad y capacidad implica un transvase mayor de recursos a las empresas extractivas, la cual cosa se traducirá en la práctica en una transferencia explícita o implícita de fondos públicos hacia las empresas privadas de petróleo y gas y en una disminución de las prestaciones públicas del Estado. Aunque tal estrategia garantiza la pérdida de popularidad de Trump, durante los próximos cuatro años EE.UU. se va a alejar de los objetivos de abandono progresivo, ya un poco apresurado, de la energía fósil que nos marca la AIE, y con el mal ejemplo que da empujará a otros países a seguir la misma senda. Por eso, y por el inestable escenario financiero para la energía fósil, el camino que nos disponemos a seguir va a ser mucho más accidentado y menos dulce que el que dibuja la AIE.

Quizá a la AIE le fuera mejor si reconociera la verdad y pidiera la ayuda que verdaderamente hay que pedir. Quizá todo se simplificara si pronunciara las dos palabras malditas: peak oil. Quizá... el año que viene.

Salu2,
AMT
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