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Verkami para editar un nuevo libro sobre Peak Oil

The Oil Crash - 25 Maig, 2015 - 07:15
Queridos lectores,

Mis compañeros y amigos Jordi Solé y Francisco Sardà me han pedido que les ayude a hacer difusión de un pequeño manual sobre peak oil y la crisis sistémica que han preparado: "Por qué la crisis no acabará nunca". Acaban de iniciar una campaña de micromecenazgo en Verkami para poder tirar adelante el proyecto. El enlace de arriba se activará durante este mismo lunes 25 de Mayo de 2015, y durará, como suele pasar en este tipo de campañas, unas semanas. Si les interesa el proyecto, lean las líneas que siguen en las que Jordi y Francisco explican qué es el libro y cuáles son sus objetivos y los de la campaña de Verkami.

Salu2,
AMT 


Queremos editar y distribuir un libro (en catalán y castellano) con el título: " Por qué la crisis no acabará nunca". El libro hace divulgación sobre la relación entre recursos energéticos y crisis económica, y explica para un público amplio los puntos clave de un problema sistémico.
Un libro de estas características (divulgativo y con una visión resumida) no se encuentra en ninguna de las dos lenguas en las que está escrito (catalán y castellano); por lo tanto, pensamos que es una herramienta necesaria para divulgar el problema de la crisis energética y que puede tener una gran difusión.
Los autores, Jordi Solé y Francisco Sardà, somos científicos en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (http://icm.csic.es) que, aparte de la nuestra labor de investigación, nos dedicamos a difundir y explicar temas, relacionados con nuestra investigación, de interés para la sociedad.

Vivimos tiempos de cambios profundos bajo la actual crisis económica, y creemos que desde nuestra perspectiva debemos ayudar a dar una visión diferente sobre el planteamiento de los actuales retos de futuro al gran público. Es pues desde este punto de vista que hemos escrito este trabajo de divulgación Por qué la crisis no acabará nunca, un librito de 50 páginas ilustrado, listo para publicación, para poner en evidencia la fuerte relación entre los problemas económicos y financieros actuales, con su base física y ecológica.




El libro pone de manifiesto cómo la sociedad actual globalizada ha llegado a los límites del crecimiento económico debido, esencialmente, a que éste se mantiene por el incremento en la explotación de los recursos naturales y los energéticos (combustibles fósiles) en particular. Si el crecimiento económico no es pues ya posible, habrá que repensar este modelo actual para adaptarlo a la nueva realidad. Nuestro libro pretende ser una pequeña contribución al necesario debate social sobre este cambio ineludible.






  • A qué destinaremos sus aportaciones
La editorial Laertes nos lo publicará y distribuirá en todo el estado y hispano américa, el costo de impresión, distribución y otros gastos asciende a 2.000 euros. 

  • Sobre las recompensas
Las recompensas están pensadas para poder disponer del libro, el cual está diseñado, además, para hacer de apoyo impreso en charlas divulgativas sobre esta temática o similares. 

  • Calendario previsto
En principio dependerá de Laertes, pero según ellos, en un plazo de mes o mes y medio tendrían terminadas las copias y podríamos empezar el envío y distribución de libros.

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Nos abstenemos. Aunque si queremos votar, Podemos

Ácratas - 24 Maig, 2015 - 07:52



ÁCRATAS


 

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Elecciones municipales y autonómicas en España: la crisis energética, según los partidos

The Oil Crash - 20 Maig, 2015 - 23:34


Queridos lectores,

Este año es intensamente electoral en España; a las elecciones autonómicas andaluzas del mes de Marzo le seguirán las municipales y de la mayoría de las autonomías esta misma semana de Mayo, las autonómicas catalanas en Septiembre y las generales en Noviembre o Diciembre. Un año marcado por muchos asuntos de carácter social y político: el rechazo popular a las medidas de austeridad (también conocidos como "los recortes" en prestaciones sociales), los radicales cambios en la orientación del electorado, el surgimiento de formaciones más o menos de nuevo cuño, el voto de protesta, las manifestaciones populares y, en Cataluña, el auge del independentismo. De fondo, una recuperación económica, la española, que es clave para evitar el estallido social, asumiendo que sus beneficios empiezan a llegar a una población bastante cansada y harta con el panorama político; esta recuperación que es aventada desde casi todos los medios de comunicación prácticamente todos los días pero que resulta un tanto disonante en un contexto europeo e internacional no tan boyante, lo cual hace albergar en muchos el temor de que no sea duradera.

Pero también este año supondrá, probablemente, un importante hito histórico de otro tipo: la llegada al máximo de producción de hidrocarburos líquidos en volumen (en energía ya sabemos que sucedió hace unos años), el temido Peak Oil. Si finalmente 2015 es el año que marca la máxima producción volumétrica de petróleo y demás hidrocarburos asimilados es una cosa que tardaremos unos años en saber con seguridad, pero al margen de la constatación empírica del hecho en sí sus efectos se dejarán sentir mucho antes (de hecho, ya se notan, pues la energía neta ya está bajando). Añádase a eso que el carbón y el uranio parecen estar también próximos a sus máximos productivos, y que el gas natural seguramente no tardará mucho en hacer lo propio, y tendremos un explosivo cóctel energético servido. El declive energético arrastrará a la economía, pues si nuestra renta energética es inferior cada año (es decir, si cada año tenemos menos julios disponibles) por fuerza nuestra capacidad de transformar la Naturaleza irá disminuyendo y con ella nuestro output económico...

Delante de la cruda realidad del declive energético que viene, que arrastrará la economía a la baja, que ha de marcar a fuego nuestras vidas, que tiene el potencial de destrozar tantos sueños y proyectos... Delante de este momento histórico y crucial, ¿qué están proponiendo nuestros partidos políticos? ¿Saben lo que se nos vienen encima? ¿Proponen medidas realistas para adaptarse a esta situación? ¿O su visión es continuista y por tanto se estrellará contra el muro de la realidad en el momento en que éste, finalmente, se haga presente?

He hecho un rápido análisis de las propuestas realizadas en esta materia por unos cuantos partidos políticos españoles (ciertamente no todos pero sí una muestra representativa de ellos, sesgada hacia Cataluña, que es donde yo vivo) y he comparado algunas de sus afirmaciones con datos que hemos contrastado una y otra vez en este blog. Éste es el resultado.


  • PP: El programa marco para las municipales que presenta para las municipales puede descargarse aquí. La palabra "energía" se menciona 3 veces, en las páginas 5, 17 y 19 de las 40 que tiene el documento; por contraste, la palabra "empleo" aparece 37 veces, contando los títulos y epígrafes, y la palabra "empresa" y sus derivados 26 - está claro que la asociación entre energía y economía no es todavía obvia en el PP. De las tres menciones a la energía, la primera dice "Debemos seguir profundizando en un modelo de desarrollo equilibrado, que permita alcanzar los objetivos de cohesión territorial, movilidad social y competitividad. La energía, las redes de transporte y el desarrollo industrial serán claves para este propósito." Es decir, nada en concreto, ni está claro si identifican que los costes de la energía y, peor aún, su disponibilidad en los próximos años pueden enviar todo al garete. La segunda mención es también bastante genérica, e introduce la idea de fomentar de alguna manera las energías renovables: "Contribuiremos al desarrollo de un modelo energético medioambiental y económicamente sostenible, impulsando prácticas de eficiencia energética y la utilización de energías renovables". Llama la atención tal afirmación de la parte de un partido que actualmente desde el Gobierno del Estado ha regulado mucho en contra justamente de las energías renovables. La tercera afirmación es, una vez más, muy genérica: "Realizaremos una gestión más eficiente de ámbitos urbanos diversos como el transporte y la energía, el ciclo del agua, los residuos, las telecomunicaciones y, en especial, la gestión administrativa, fomentando estrategias de gobierno electrónico", sin explicitar qué medidas quieren tomar ni cómo creen que pueden mejorar esa eficiencia; lo curioso es que ni siquiera explican por qué creen que es importante mejorar esa eficiencia: ¿consideran que actualmente no es lo suficientemente eficiente? ¿O creen que las ineficiencias pueden causar problemas en un futuro? El programa marco para las autonómicas es similar; sólo es destacable la vinculación entre energía y competitividad, aunque todo en los sentidos convencionales; llama también la atención ciertas "explicaciones" sobre por qué se ha encarecido en la energía eléctrica en España, que suenan un poco a disculpas. Por lo demás más de lo mismo: eficiencia energética, ahorro, medio ambiente... y un sobreénfasis en detalles y particularidades de la energía eléctrica, como si fuese el todo o la mayor parte de la energía consumida. En fin, el abordaje de un tema tan crucial como la energía, que en el ámbito municipal se podría trabajar mucho, recibe un tratamiento epidérmico dentro del programa del PP. Obviamente, no contemplan que pueda haber ningún problema con la energía que merezca la pena ser reseñado.
  • PSOE:En la web del PSOE podemos encontrar tres documentos relacionados, uno para las municipales, otro para las autonómicas y otro con 80 medidas para las municipales. En este último se menciona la energía sólo una vez "Apoyaremos la creación de empresas de energía con el aprovechamiento de biomasa por su importancia en la generación de empleo y en la limpieza de los montes y la indudable repercusión en la política de prevención de incendios forestales". Se diría que según el PSOE los Ayuntamientos no pueden incidir significativamente en el sector energético, ya que no le dan mucha importancia en esas 80 medidas destacadas. Entrando en el detalle del documento para las municipales, nos encontramos en el punto 94: "Desarrollaremos programas y medidas de gestión del parque inmobiliario existente de manera concertada con las CCAA y el Estado:gestión de viviendas vacías, adecuación funcional, rehabilitación energética,conservación y mejora de las condiciones de eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad del parque residencial existente." La energía aquí es una cuestión instrumental, relacionada con la mejora de la habitabilidad de las viviendas, semejante a cómo se menciona en el punto 102. Por contra, el capítulo 2, que va de "Ciudades habitables, dinámicas y sostenibles" comienza con un epígrafe que promete mucho: "Energía: menos consumo y cero emisiones". "Entre todos debemos impulsar la transición hacia un nuevo modelo energético que gire en torno a dos ejes fundamentales: la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables." Lamentablemente, aunque se menciona la dependencia de los combustibles fósiles, es sólo para destacar que son importados. El resto del programa es un conjunto de vaguedades sobre pobreza energética, electrificación, mejora en eficiencia y fomento de las renovables, sin ninguna idea concreta ni un análisis de por qué todo eso, que se conoce y dice desde hace mucho tiempo, no ha funcionado hasta ahora. De las pocas ideas concretas rescato una del punto 128: "- Climatización. La climatización supone el 21% del consumo energético nacional, una situación que se agrava si se considera que el 67% se lleva a cabo mediante la utilización de combustibles fósiles, de forma ineficiente y con emisiones contaminantes. El compromiso municipal requiere apostar por la climatización mediante sistemas de alta eficiencia como la bomba de calor, cuyo funcionamiento implica que por cada kwh eléctrico consumido se generen cuatro kwh de energía útil, frente a las tecnologías basadas en combustibles fósiles donde por cada kwh de combustible fósil se genera menos de un kwh de energía útil.". No está mal, pero es un poco pobre. El capítulo "Apuesta por el mundo rural" (título pomposo que no corresponde con lo que muchos de mis lectores tienen en mente) contiene algunas ideas nuevas: apuesta por la biomasa, por los biocombustibles (disfrados de "producción agroenergética" dada su creciente mala prensa), y por las mejoras en eficiencia. Poca cosa más hay, y por supuesto no se menciona en ninguna parte la más que previsible escasez futura de energía. En resumen, en el PSOE identifican la energía como un punto relevante de su programa (en contraste con el PP) y proponen algunas ideas concretas, pero están lejos de tener las ideas claras sobre la naturaleza real de los problemas que se avecinan.
  • IU: En la web de la que hasta ahora ha sido la tercera fuerza política a nivel de España se puede encontrar el programa electoral que marca las pautas en estas elecciones autonómicas y municipales. Como suele pasar en muchas ponencias políticas, el epígrafe "Energía" está enmarcado dentro del área "Medio Ambiente", cuando lo más apropiado sería que estuviera en "Economía" (seguramente medio ambiente también debería ir allí, en realidad, o ya soñando, que medio ambiente lo englobase todo). Esta adscripción ya hace anticipar cuáles de los aspectos de la energía atraen la atención de IU, es decir, los meramente ambientales. Que son sin duda importantes, pero ese tratamiento es quedarse en la periferia de uno de los problemas troncales con la energía. La única mención a la energía en el área de Economía la encontramos en la página 9, con una convencional llamada a reforzar la generación renovable. En el área de Servicios Sociales, en la página 21, encontramos una frase que es bastante definitoria de algunos errores de concepto usuales. "La disponibilidad de suministros mínimos básicos de agua y energía. La electricidad, el agua y el gas son un servicio público básico y solo el control público permite garantizar la universalidad del servicio, la equidad y la progresividad de las tarifas". Como ven, está implícita la confusión de "energía" con "electricidad" (cuando, como hemos repetido muchas, la electricidad es poco más del 20% de nuestro consumo de energía final). Además, no se va a las causas reales de la inequidad que describe, que por desgracia tiene todos los visos de acrecentarse en el futuro próximo. Abundando en esas ideas, en los párrafos siguientes pide cambios en la "fiscalidad energética" para favorecer a las familias de menos ingresos (lo cual está bien, pero, ¿por qué restringir la medida a la "fiscalidad energética"?). De acuerdo con el programa, el coste de este precio subvencionado para las familias de menores ingresos lo cubrirían las empresas energéticas, lo cual anticipa el fracaso de la medida si jamás se pretendiera llevar a cabo. Pero es en el área de Medio Ambiente donde más se habla de energía, con el epígrafe entero que antes comentamos. Sin embargo, las declaraciones al comienzo de este apartado son muy genéricas: mejora de eficiencia energética (como si no se quisiera mejorar ya per se), reducción de emisiones de CO2, reducir la factura energética de hogares y empresas, reducir la dependencia energética exterior... Llegando por fin al epígrafe Energía nos encontramos con lo siguiente: "El modelo energético de Izquierda Unida es de generación y consumo en cada municipio o comarca, generación y consumo disperso en el territorio frente al modelo concentrado habitual. En nuestro modelo no hay necesidad de grandes centrales de generación eléctrica, ni de grandes empresas energéticas, de electricidad, gas o petróleo, ni de grandes redes de transporte". Lo cual me parece absolutamente portentoso y, por desgracia, poco compatible con nuestro conocimiento de la Física en general y de la Termodinámica en particular. ¿Cómo pretenden obrar estos prodigios? Algunas ideas concretas: "?Promovemos la generación pública de electricidad por parte de los municipios desde fuentes renovables de energía.
    ? Fomentamos la producción de energías limpias, destacando la fotovoltaica, la solar térmica y la minieólica, y la aplicación de tarifas progresivas.
    ? Estimamos necesario aumentar la inversión en I+D en el campo de las energías renovables.
    ? Apostamos por la intervención pública del mercado de la energía, dado que es estratégico, con fijación de precios máximos y servicios mínimos". Como ideas no están mal, pero como medidas pecan de inconcreción (¿cómo se fomenta esa producción renovable y por qué no se ha hecho hasta ahora?), de confusión (una vez más, insisten demasiado en la componente eléctrica, sin ver que sólo es una parte y no mayoritaria del consumo) y de ciertos guiños un tanto bautomáticos (¿Aumentando la inversión en I+D se aumentará la producción renovable? ¿Los problemas que tenemos que solucionar se arreglan simplemente introduciendo nuevas fuentes de energía - que no son nuevas en realidad - y sin hacer otros cambios más estructurales?). Después, más brindis al Sol: "En el ámbito local, los gobiernos municipales pueden alcanzar en breve plazo el 20 por ciento de ahorro en el consumo y el 20 por ciento de aportación de energías renovables". ¿Cómo? Nos lo dicen a continuación: "Han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético en las actividades que las administraciones locales desarrollan, como consecuencia de la prestación de los servicios municipales, junto a la modernización y prolongación de la vida útil de los equipos e instalaciones municipales relacionadas con la prestación de tales servicios. A lo que se debe añadir la participación pública y el control público de las fuentes de energía, así como la redistribución de rentas centro-periferia y la financiación municipal, con fomento de la implantación y el uso de energías renovables". Para comenzar, decir que "han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético" es tautológico. Parece que la clave de este descenso de consumo sería la modernización (¿de qué en concreto?) y la prolongación de la vida útil de instalaciones y equipos, pero es harto discutible que tales medidas supongan per se ningún ahorro energético. La última frase es un abundar en ideas repetidas anteriormente y las cuales no veo una articulación precisa y efectiva para conseguir los fines pretendidos. Más adelante en ese epígrafe, el programa de IU nos deja claro que apuesta por el cierre de centrales nucleares, lo cual es coherente con la trayectoria de la organización y una reivindicación muy lógica. Cabe decir que, a pesar de lo somero y demasiado voluntarista de las apuestas de IU en materia de energía, el resto del capítulo de Medio Ambiente tiene propuestas concretas y realizables que, además de tener mucho sentido medioambiental, conllevarían una verdadera mejora energética; en particular me gustaría destacar los epígrafes de "Gestión de residuos" y de "Espacios Verdes y Biodiversidad". En resumen, IU tiene identificado que la energía es un aspecto clave pero lo ligan solamente con cuestiones sociales (pobreza energética) y medioambientales; las propuestas concretas en materia energética pecan un tanto de tecnooptimistas y pro-BAU, y son poco realizables en la práctica por cuestiones que tienen más que ver con la física y la economía de las energías renovables que con la voluntad política. Sin embargo, sus aportes en materia de Medio Ambiente son valiosos no sólo en lo que a preservación del medio se refiere, sino en lo energético.
  • Podemos: El partido revelación de las últimas elecciones europeas tiene también su programa disponible en internet. Las primeras referencias a la energía se encuentran en la introducción, que es un largo discurso en el que se formulan muchas preguntas retóricas; las que se refieren a la energía son: "¿Acaso pueden plantear una política energética sostenible y al servicio de las personas quienes pasan de la política a los consejos de administración de las empresas eléctricas? [...] Nuestro país puede crecer más y mejor. Y para que esto ocurra, necesitamos reactivar el consumo; necesitamos más músculo salarial; necesitamos energías modernas; necesitamos adaptarnos a las transformaciones del trabajo; necesitamos revitalizar el campo y reindustrializar el país con políticas de I+D+i; y necesitamos un nuevo marco productivo en el que los trabajadores y los pequeños empresarios no tengan que ser héroes para sacar adelante sus proyectos". Queda claro por tanto que Podemos apuesta por un modelo basado en el crecimiento económico, completamente estándar, y la energía es meramente un instrumento al servicio de la política. Algunos lectores serán conscientes que hace algunos meses tuve una desafortunada aunque rápidamente zanjada polémica con Juan Torres justamente porque yo afirmaba que Podemos no puede ser una formación decrecentista si la sociedad no lo es. Varios meses más tarde vemos el programa de Podemos y, por lo que parece, su contenido se dirige al productivismo y la creación de riqueza, poco importa que los límites del planeta hagan inviables tales objetivos. Y si no juzguen Vds. por el párrafo que sigue: "Hay que hablar de Empleo, innovación y nuevo modelo productivo. Si el motor no carbura, si no se genera más riqueza, no hay diseño ni equilibrio que valgan. Sin diseño y sin equilibrio, no hay motor que empuje". Entrando en los puntos del programa, en el capítulo dedicado al "Rescate Ciudadano" leemos, en el punto número 4: "Rescate energético: Garantizaremos un mínimo vital de subsistencia de los suministros de luz y gas", y más adelante: "Se establecerá un mínimo vital de electricidad y gas mensuales por hogar. Una vez constatada una situación de pobreza, el pago de ese mínimo vital no podrá superar el 10 % de los ingresos mensuales del hogar. El dinero provendrá de un fondo autonómico contra la pobreza energética". Para remachar el carácter social y anti- clase opresora encontramos un poco más tarde: "Se aplicarán ecotasas que graven las actividades contaminantes de las empresas eléctricas. Lo recaudado se dedicará a actividades con impacto medioambiental positivo y que sean compatibles con la lucha a medio plazo contra la pobreza energética". Se trata, pues, de medidas contra la pobreza energética, cosa sin duda necesaria pero que una vez más parte de un análisis superficial de las causas últimas de este problema. Pasamos ahora al capítulo 2, "Empleo, innovación y nuevo modelo productivo". Leyendo las menciones a la energía, queda claro que en Podemos son conscientes del peso tan importante que tiene la energía en la economía y que cambiar el patrón energético es crucial. ¿Cómo? Punto 50: "Adopción de planes de estímulo verde que canalicen inversiones y desarrollen incentivos para el sector privado, encaminados:
    a. Al desarrollo de las energías renovables para la progresiva sustitución de los combustibles fósiles
    b. Al desarrollo de planes de I+D+i en «tecnologías verdes».
    c.A la mejora de la eficiencia energética en edificios y construcciones, tanto residenciales como no residenciales, privados y públicos.
    d.Al desarrollo de «infraestructuras verdes» (redes de transporte colectivo, transporte ferroviario, producción y distribución de energías limpias, eficiencia en el uso del agua, reforestación, etcétera)". Semejante a lo que propone IU, siendo el más interesante el punto d. Un poco más tarde vemos una relación bastante detallada de medidas, en el punto 52: "Desarrollo de un plan energético que analice la situación actual de las comunidades autónomas en materia energética y establezca las líneas de actuación más importantes para los cinco años siguientes, centradas en los siguientes aspectos:
    a. Elaboración de un registro público que documente las características de los edificios de la región en materia de eficiencia energética, con el doble objetivo de indicar vías de mejora a sus propietarios y de ponerlas en valor una vez se realicen (con vistas, por ejemplo, a la compraventa o el arrendamiento).
    b. Compromiso público de no autorizar instalaciones de fractura hidráulica (fracking).
    c. Autorización de nuevas instalaciones de generación renovable sin retribución específica de potencia inferior a 50 MW (son las que están dentro de las competencias autonómicas). Fomento de instalaciones de autoconsumo, dando pequeñas ayudas directas a la compra de paneles solares o miniaerogeneradores para autoconsumo sin vertido a la red. d. Ayudas autonómicas a los sistemas de calefacción y agua caliente renovables, como las instalaciones de energía solar térmica o las calderas de biomasa.
    e. Establecimiento de medidas fiscales que graven el consumo de energías no renovables y contaminantes, así como la disposición de incentivos fiscales al uso de las energías renovables y no contaminantes.
    f. Realización de auditorías energéticas y redacción de planes de actuación destinados a las explotaciones agrarias y ganaderas y la industria". Mucha insistencia en los sistemas renovables, en la penalización a las no renovables y contaminantes y algunas ideas interesantes, pero nada de calado, y menos en un país en el que el 50% de la energía primaria y final es petróleo, y el petróleo sólo es sencillo de sustituir por renovables sobre papel. En el punto 82 deja claro cómo piensan que se producirá el cambio del modelo energético: "Iniciaremos la transición hacia un modelo energético cuyo objetivo es alcanzar la independencia energética usando prioritariamente energías renovables a largo plazo. Promoveremos programas de transición que conduzcan, a mediados de siglo, a fuertes reducciones en el consumo energético y los niveles de emisión de gases de efecto invernadero.
    a.Incentivaremos el autoconsumo energético.
    b.Fomentaremos planes de ahorro energético". Y más tarde, Punto 85: "Se incorporarán criterios de eficiencia energética y responsabilidad ambiental en el funcionamiento de los centros de la Administración. En los presupuestos anuales se incluirá una evaluación de la incidencia de los diferentes planes y programas para la mejora de la sostenibilidad." Básicamente, como si ahora no hubiese eficiencia energética y responsabilidad ambiental, y como si fuese tan fácil mejorar desde la situación actual. Punto 92: "Declaración de las comunidades autónomas como zonas libres de fracking", una cosa muy positiva teniendo en cuenta lo que el fracking es en realidad. Ya en el capítulo 3, "Gobernar para la gente" encontramos el punto 159, una medida osada aunque interesante: "Se estudiará la creación, por parte de cada comunidad autónoma, de una empresa comercializadora de electricidad de titularidad pública para asegurar, entre otras políticas, el «rescate energético» de las personas aquejadas de pobreza energética." Obviamente, tales empresas podrían ir mucho más lejos que eso, evitando prácticas oligopólicas, pero al mismo tiempo aumentando el control estatal sobre un sector que es estratégico. Bien usado es muy interesante, pero las posibilidades de usarlo mal son bastante elevadas. En resumen, al igual que en el PSOE e IU en Podemos se dan cuenta de la relevancia económica y social de la energía, aunque su propuesta es demasiado basada en la productividad, demasiado continuista, como se nota además en ciertas apuestas que hacen por el "empleo verde".
  • Ciudadanos: Otro de los partidos emergentes a escala nacional es Ciudadanos. He buscado en su web y más en concreto en la parte "Empleo y reactivación económica", e incluso me he descargado un par de documentos (1 y 2), sin encontrar ninguna referencia específica a energía (sólo un par de menciones genéricas en la web). Sí que he encontrado documentos de 2011 por ejemplo donde , por ejemplo, Ciudadanos defendía la energía nuclear, aunque su postura seguramente habrá evolucionado en estos cuatro años. El caso es que Ciudadanos parece más centrado en otras cuestiones, como la regeneración democrática y medidas clásicas para promover el empleo (de dudosa eficacia, dada la naturaleza sistémica de la crisis en la que estamos) y no ven en la energía una cuestión en absoluto fundamental.
  • Convergència i Unió: La coalición nacionalista (y ahora independentista) catalana tiene colgada de su web un documento que marca el programa para estas elecciones municipales... de una sola página. Obviamente, en tan breve espacio la energía ni se menciona. Ese micro-documento (una simple declaración de intenciones) cuelga de una página denominada "Programas electorales", donde podemos encontrar unos documentos de más enjundia que se consideran, según la misma página, "vigentes", y allí hay un programa de las municipales de 2011 (124 páginas). En él se menciona muchas veces la energía, pero siempre de manera un tanto apresurada, haciendo referencia a tópicos comunes como la eficiencia y la apuesta por las renovables. El documento, sin embargo, fue escrito en un ambiente diferente (hace 4 años) y no es del todo justo compararlo con el momento presente; también es verdad que contiene alguna aberración conceptual como la del "Crecimiento sostenible" (página 78), y dando una de cal y otra de arena dice estar a favor de las renovable sin descartar la nuclear (página 86). Una de las pocas ideas rescatables es la de fomentar el uso de materiales que faciliten el reciclaje (página 84) o el fomento del transporte público (página 86). En la página 86 apuestan por crear "grandes áreas de reciclaje forestal" tanto para generar compost como para "generar energía de forma centralizada", para más tarde apostar por los agrocombustibles (página 87), sin tener en cuenta que ésa (agrocombustibles) es la denominación que suelen darle a los biocombustibles quienes repudian el modelo de negocio subyacente. En la página 88 nos encontramos con todo un apartado titulado "Energía", donde se identifica que la energía es clave: "La seguridad del suministro energético y el precio de la energía son, por tanto, factores cruciales para el desarrollo económico". En el resto, nuevas loas a las renovables, a la investigación y a la eficiencia energética, para más tarde decir que las infraestructuras energéticas "son un eje imprescindible del crecimiento y desarrollo de nuestro tejido social y económico". En resumen, muchos lugares comunes y algunas contradicciones un tanto evidentes, en un documento que no ha sido actualizado con ocasión de la presente convocatoria.
  • ERC: El partido que aspira a suceder a CiU al mando de la escena política catalana, con una tendencia más fuertemente independentista que el primero, también tiene un programa electoral para 2015, aunque cuesta de encontrar: yo he hallado este documento aquí. Las menciones a la energía son muy de refilón, sobre todo insistiendo en la eficiencia energética (Lord Jevons nunca nació, según se ve) y un poco más tarde el fomento del 100% renovable, donde se menciona explícitamente la biomasa, solar, eólica y geotermia. Aparte de eso, generación distribuida, eficiencia energética, cambios en la fiscalidad, reducir la movilidad privada... ideas apenas mencionadas y nada desarrolladas. En resumen, la energía tiene cierta presencia en el programa de ERC, pero se la trata de manera muy superficial, sin encarar los problemas reales que ya tenemos, ni siquiera los que son aceptados como tales por la clase política (por ejemplo, las distorsiones en el mercado eléctrico español). Está claro que ERC está pensando en otras metas y objetivos, y que haya una crisis energética en curso y por ende una crisis terminal del capitalismo no puede desviarles de su rumbo.
  • CUP: En Cataluña hay un montón de Candidaturas de Unidad Popular (CUP), que englobadas en ese nombre genérico tienen muchos puntos en común, entre otros ser de izquierdas y anticapitalistas (o al menos eso he leído yo en alguna ocasión). Dada esa homogeneidad, y al objeto también de poder concurrir a las elecciones al Parlamento Catalán, hace ya unos años se constituyeron en partido, aunque su forma de funcionar sigue siendo fuertemente descentralizada. En la sección de documentos de la formación podemos ver los programas políticos para cada municipio, lo cual es una cantidad de material ingente y lógicamente no he podido entrar en ese nivel de detalle, con lo que necesariamente mi análisis de la CUP será muy superficial. He analizado solamente el documento denominado "Programa marco de la CUP para las elecciones municipales de Mayo de 2015". La primera vez que se cita la energía en ese documento (página 24) es en el contexto de la apuesta de la CUP por "la economía social y solidaria" aunque la cosa se quede en un soso "apuesta por las energías alternativas". Posteriormente (página 29) se identifica el de la energía como un sector clave de la economía catalana. En la página 32 hacen una propuesta muy osada: estudiar (dentro de las "Asambleas de Paradas y Parados") la gratuidad del transporte y la energía. Ese punto es muy interesante no tanto por este aspecto sino por el resto de temas "de estudio": cooperativas, huertos urbanos, alquileres sociales, espacios de aprendizaje de artes y oficios, comedores comunitarios, bancos de alimentos... básicamente todos los memes de los movimientos de transición y post-petróleo aparecen allí, lo que da idea de que seguramente algo han influido en la confección del programa de la CUP. Las medidas contra la pobreza energética también están, incluyendo la garantía de suministro a los más desfavorecidos o no permitir que la policía municipal dé cobertura a las empresas proveedores cuando realizan los cortes (no tenía constancia de que actualmente pidiesen ayuda a la policía en esas actividades, por lo demás de una simplicidad banal; no es lo mismo cortar agua o luz que desahuciar a alguien). Más tarde (página 70) introducen en la discusión un concepto caro a la economía ecológica: el metabolismo urbano. Y por supuesto no podían faltar las menciones al ahorro y la eficiencia energética, como siempre sin contexto. Hablan (página 72) de un plan de choque, bastante radical, en favor del transporte público. Ya en la página 76 comienza todo un capítulo denominado "Modelo territorial y energético en los Países Catalanes: hacia un modelo sostenible", y una de las primeras cosas que podemos leer (página 77) es "La CUP siempre ha luchado[...] y ha propuesto alternativas que asumen la necesidad de considerar límites al crecimiento" (prometedor) "de la urbanización difusa, de la multiplicación de infraestructuras viarias, de la clonación de centros comerciales logísticos, de ocio, etc." Tocan el tema y con las palabras adecuadas, pero luego se restringen a unos ámbitos concretos. Aunque quizá no tanto: vean las frases que siguen: "La CUP trabaja por un modelo de interacción con el territorio más prudente y sostenible, que marque un ritmo de transformación de nuestro entorno más asumible en términos ambientales, más amable en términos sociales y culturales, que permita un desarrollo cívico e identitario más armonioso. La toma de conciencia social de los peligros de un crecimiento incondicional conlleva que cada vez más colectivos profesionales se esfuercen en construir alternativas socialmente creíbles, éticamente fundamentadas y técnicamente rigurosos". La influencia del pensamiento decrecentista, consciente con los límites y de economía ecológica es bastante evidente: aunque un tanto "políticamente" modulado es aún completamente reconocible. Es de hecho interesante que el primer epígrafe de este capítulo, que no trata mucho de energía, habla de transformaciones del territorio bastante profundas (ciudades más pequeñas, gestión de los espacios naturales interurbanos, incluso fijando el mínimo de población que ha de ocupar un determinado territorio para evitar el despoblamiento y la apropiación privada...) que tienen un impacto decisivo y positivo para adaptarse a una situación de descenso energético. Y en eso llegamos al epígrafe 7.2 "Modelo Energético" y podemos leer literalmente: "El modelo económico mundial está totalmente condicionado por las energías fósiles y más concretamente de la producción de petróleo, de manera que no hay crecimiento del PIB sin crecimiento de la producción de petróleo. En la actualidad, estamos llegando al fin de la extracción del petróleo viable económicamente (el famoso Peak Oil), que según la Agencia Internacional de la Energía se alcanzó en 2006". Después dedican un buen espacio a hablar de la Tasa de Retorno Energético (TRE), del pico de las otras materias primas energéticas no renovables... incluso se llega a reconocer que se consume más energía a pesar de las mejoras de eficiencia. Otra sorpresa: reconocen que las renovables no podrán suplir el actual nivel de consumo energético, ni siquiera de la parte eléctrica. Partiendo de bases conceptuales tan acertadas, la CUP propone el cambio de modelo energético, basado en la soberanía y la autosuficiencia energética. La primera medida, contundente: hay que reducir la demanda energética en un 50%. La cosa sigue con otras medidas de calado: producción y distribución de titularidad públicas, reserva de los combustibles fósiles para sectores críticos y facilitar la transición... y un punto frecuentemente ignorado: valorar el impacto ambiental de los nuevos sistemas de producción. Tras tan prometedores comienzos, el resto del capítulo es una apuesta por la implementación de renovables, bastante detallado y con matizaciones significativas sobre los impactos y la necesidad de hacer una transición ordenada... Todo ello está bien, pero queda un poco pobre pues no se explica cómo se hace la cuadratura del círculo: reducir consumo energético sin sumirse en una profunda crisis económica, o bien cómo gestionar ésta, o incluso yendo más allá: cómo superar el capitalismo, razón última de la necesidad del crecimiento de todo consumo, inclusive el energético. Después, hay un epígrafe que lleva por título "7.2.5 Incorporación de propuestas del manifiesto de Som Energia". Som Energia es una empresa distribuidora de energía, nacida en Cataluña y muy peculiar. Sus rasgos más importantes es que es una cooperativa y que su objetivo es distribuir sólo electricidad de origen renovable y promover (en la medida que el Estado lo permita) el incremento de la producción eléctrica de origen renovable. El manifiesto de Som Energia está bien, pero no deja de ser curioso que la CUP adopte el manifiesto (o una parte) de una empresa privada. Más tarde en el documento nos encontramos una discusión sobre movilidad y su coste y repercusiones, que introduce algunas cuestiones candentes importantes (qué modelo de movilidad, para qué, con qué coste, qué modelo de urbanismo y de transporte de pasajeros y mercancías, etc). Hay un punto, no estrictamente relacionado con la energía, que me gustaría recalcar: "El nuevo papel del técnico: La resistencia al cambio de la propia sociedad hace necesario priorizar las decisiones que se otorguen desde criterios técnicos, bajo el amparo de unas leyes que permiten una apuesta más decidida que la hecha hasta ahora. Dotar al técnico de la superioridad "moral", de la autoridad de los instrumentos necesarios y del respeto político necesario requiere de una tarea educativa y de sensibilización. El técnico tiene que poder proporcionar la argumentación necesaria y potenciar la capacidad de defensa desde el argumentario político". Obviamente interesante, aunque peligroso si se lleva al extremo (no olvidemos que las medidas de austeridad actuales se venden frecuentemente como "decisiones técnicas"). Es también muy interesante la discusión sobre las zonas agrarias periurbanas, la gestión del agua y la de los residuos. Por resumir, el programa de la CUP es valiente al poner de una manera muy clara, usando incluso la terminología pertinente, el problema de la crisis energética y ecológica del planeta, y en este aspecto es el más avanzado de mi ámbito geográfico. A mi modo de ver le faltaría identificar de una manera más inequívoca cuál es la raíz del problema para encarar reformas todavía más radicales pero necesarias. También cabe preguntarse si la CUP sería tan clara y explícita si fuera una verdadera alternativa de gobierno; quizá porque en realidad el grupo tiene una vocación minoritaria y más esencialista pueden permitirse el lujo de ser tan claro en medio de tanta confusión actual.
  • PNV: Se puede encontrar la versión castellana del programa electoral del Partido Nacionalista Vasco en esta dirección. Las referencias a la energía son bastante escasas: una al objetivo de Horizonte 2020 (reducción del 20% del consumo de energía, aumento de la producción renovable hasta el 20% de la energía final), alguna más a la eficiencia energética, otra sobre la reducción de costes, algo sobre ahorro... y ya está. En resumen, la energía no es más que un tema anecdótico para el PNV, al que le dan un tratamiento muy manido y superficial.
  • Bildu: La coalición independentista vasca tiene en su web un documento dos páginas que resume su posición sobre la energía. En esencia, se posiciona claramente a favor de las renovables y en contra del fracking y creen que el autoabastecimiento es posible. En ese sentido es bastante superficial,  incluso a pesar de su brevedad, y eso que el concepto del peak oil no es en absoluto desconocido para Bildu: en su página principal se puede acceder a un documento llamado "Compromiso energético" donde se dice que el actual modelo energético es "caduco y destructivo", y también "No hay manera de sostener nuestro modo de vida y nuestro modelo económico consumista actual. El modelo de estas últimas décadas basado en el consumismo sin límites precisa de un enorme consumo energético para ser sostenido. Comenzando con el modo de vida de la ciudadanía, pasando por la producción de alimentos y finalizando con las necesidades de la industria, estamos todos subordinados a los materiales y la energía que derivan de las materias primas fósiles. Nuestro sistema económico y social se ha construido basado en ello. No existe ninguna fuente que pueda reemplazar en el mismo nivel de consumo a estas materias primas fósiles, y, por lo tanto, irremediablemente, es imprescindible el cambio de nuestros hábitos y de nuestro modelo económico", y, por supuesto, se menciona al peak oil por su nombre: "El petróleo, en su forma convencional, llegó al "pico del petróleo" o "peak-oil" hace aproximadamente 8 años, es decir, la tasa global de extracción de esa materia prima ha llegado al máximo. De cara al futuro, la producción ha entrado en una fase descendente, algo que ya ha provocado que se tambalee la actual civilización consumista industrializada". El documento toca algunos aspectos que aborda el de la CUP, aunque mucho más superficialmente; y de nuevo, falta un análisis más profundo de las causas últimas y de por qué no basta con medidas puramente energéticas, sino con cambios mucho más estructurales. Me consta que en Bildu esta necesidad de cambio estructural es bien conocida, pero, al igual que la CUP, moderan ligeramente su discurso (ya es muy valiente hablar abiertamente de peak oil) para no asustar o causar extrañeza entre sus votantes.
Por último, quería destacar los programas de dos candidaturas locales por sus especiales características.
  • Barcelona en comú (también conocida como Guanyem Barcelona): La formación liderada por Ada Colau, de acuerdo con las encuestas, está en disposición de adelantar a la actual formación de Gobierno, la CiU de Xavier Trias. Dado que Barcelona en comú aglutina de manera muy identificable el voto del descontento y hastío con la actual clase política, es muy interesante analizar si el decrecentismo y la crisis estructural, en particular asociada a la crisis energética, forman parte de su discurso menos convencional (a decir de sus adversarios, radical). Otro aspecto interesante de esta candidatura es que su programa ha sido elaborado con los aportes de los ciudadanos interesados, con lo que el programa es un buen instrumento para medir el grado de conciencia de la ciudadanía acerca de los problemas que tenemos por delante. La sección "Economía" incluye menciones al fomento de las renovables, a la generación distribuida y al desequilibrado metabolismo de la ciudad, diciendo explícitamente que el modelo actual lleva al agotamiento de recursos. En la sección "Ecología" nos encontramos referencias a la protección de los colectivos más desfavorecidos evitando que se le corte el suministro y de agua, al rápido despliegue de sistemas de captación de energía renovable y poca cosa más. En suma, que por lo que parece en esta candidatura no ha transcendido la gravedad y profundidad del problema que se nos viene encima, aunque algunas ideas de los colectivos decrecentistas y post-petróleo sí que han llegado, aproximadamente.
  • Marea de Vigo: En la industrial ciudad de Vigo se ha promovido una candidatura nueva y alternativa de izquierdas, en cierto modo apoyada por Podemos. Su programa tiene repetidas menciones al Peak Oil, y en particular el punto 3.8 se llama "Cuestiones fiscales de política municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)" y el 3.9 "Propuesta económica y de gobierno municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)". Aunque no hay nada espectacular en el programa, queda claro que la candidatura se toma el tema bastante en serio.

La conclusión de este rápido repaso es que la cuestión del peak oil en particular, y de la crisis esencial de nuestro modelo económico, ha trascendido ya a algunas candidaturas, aunque todas ellas con pocas o nulas opciones de entrar en el gobierno de las instituciones. Aunque a primera vista pueda parecer un poco decepcionante, dada la urgencia y gravedad de estos problemas, la mención en algunos programas políticos es un gran salto hacia adelante con respecto al panorama de hace unos años, y demuestra que el discurso técnico sobre el problema está permeando progresivamente en la sociedad. Posiblemente en las próximas elecciones autonómicas el problema se hable de una manera mucho más franca y abierta entre todos los partidos. La cuestión es cómo se encontrará nuestra economía y nuestra sociedad por aquel entonces.

Salu2,
AMT
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El oil crash a escala humana (y IV)

The Oil Crash - 14 Maig, 2015 - 20:25


Queridos lectores,

Aquí viene la cuarta entrega de la serie de Parroquiano, con la conclusión esperada.

Salu2,
AMT



El crash oil a escala humana. IV

 “El hombre honrado a carta cabal queda siempre como un caballero, pero se queda siempre Entonces, continuando el razonamiento del capítulo anterior, y cruzando la primera con la segunda clasificación, nos encontraremos con las siguientes categorías de individuos, vistos desde una perspectiva energética; a saber:

1) Individuos con excedentes energéticos mayores y menores, que para mantener esa posición o afianzarla, están dispuestos a saltarse las leyes ética y morales que debieran ser observada por cada hombre en su interrelación con los otros: esta categoría la denominaré “los negreros”…la calificación, de entendimiento universal, no es azarosa; sino corresponde al paradigma de quien lleva adelante un negocio o actividad legal (tratante de esclavos), pero lesionando en el camino la dignidad inherente a cada ser humano. Hoy podemos hacer caber en esta clasificación al patrón que humilla y explota a sus trabajadores, las multinacionales y holding que despersonalizan las relaciones humanas, intelectuales de alto vuelo al servicio del mercado, o los tecnócratas que aplican regla de austeridad a todo el mundo menos a ellos. Yo sé que la simplificación siguiente pudiera ser injusta, pero en términos generales hablo de esa clase empresaria, facha y reaccionaria.

2) Individuos con excedentes energéticos mayores y menores que para mantenerlos o afianzarlos están dispuestos a saltarse las normas legales: los designaré genéricamente como “los corruptos”, aquellos individuos que abusan del poder obtenido y lo degradan. Hablamos de los “delincuentes de cuello y corbata”. Lo curioso de esta clasificación, es que el ánimo delincuencial –a diferencia del delincuente común, que siempre obra motivado por una necesidad externa, directa y concreta- es puramente interior; nada en el mundo lo obliga a convertirse en un delincuente como no sea su propio deseo de, si se quiere, acumular. Aquí caben particularmente políticos, empresarios, militares,  jueces…todos corruptos. 

3) Individuos con déficit energético, que para salir de él, o para no aumentarlo está dispuesta a saltarse las reglas éticas: el chapucero, el embustero.

4) Individuos con déficit energético, que para salir de él, o para no aumentarlo está dispuesta a saltarse las reglas legales: el delincuente común.

He aquí el tablero energético cotidiano, sus casillas y sus posibles jugadas: están lo que tienen de más, los que tiene lo justo y los que les falta; y, entre ellos, están los que para pasar de una categoría a otra, o mantenerse en la que están, jugaran con las reglas o bien se las saltaran…como siempre el futuro de cada uno, y del mundo, se contiene en unas pocas decisiones esenciales que engloban a todas las demás…¿cuál creen ustedes que es la decisión que está tomando el mundo?, ¿ hacia dónde se está escorando este barco?, ¿estamos haciendo lo correcto o nos estamos yendo todos al carajo?; pero más importante que las preguntas anteriores es ¿tenemos la libertad de elegir?... es esta última pregunta la que realmente quiero intentar contestar. Antes de hacerlo, me detendré un minuto en una categoría a la que excluiré del ejercicio de respuesta, porque para este ejercicio (no así otros) no es relevante;  me refiero en nuestra clasificación a los Individuos con excedentes energéticos mayores, hablo del 1%.  Los ricos, los poderosos, esos mismos que ocupan gran parte de sus esfuerzos en generar las condiciones que les impidan, de cualquier modo, salir de la posición de seguridad que han alcanzado; uno diría que ese es su único trabajo. La posibilidad que las elites caigan en una categoría energética inferior es siempre menor; pero no porque sean personas con más suerte o más trabajadoras que el resto, sino sencillamente, porque durante generaciones han dispuesto de los medios sociales, legales, económicos, para que ese riesgo les sea lejano.

Lo peligros a los que se someten esas misma elites son más graves y de consecuencias más terribles, solo que nosotros no los entendemos, el riesgo de ellos no es ir la cárcel, (que cosa más mundana y pequeña) no, el riesgo al que están expuestos es mucho mayor…por ejemplo: imagínense el trabajo y la responsabilidad que significa tratar de entrar al cielo con todas esas riquezas, sobre todo cuando ya se les advirtió de los humildes es el reino de los cielos; y más encima, nosotros, que desde nuestra posición de seguridad del paraíso ganado esperándonos, los criticamos y apuntamos con odio. Tanto se ha esmerado esta clase en no cargarnos con sus miserias y tentaciones, que incluso se han visto convenientemente obligados a modificar hasta el Padre Nuestro para no hacer recaer en nosotros esa responsabilidad; en efecto, donde repetimos y perdona nuestras ofensas como así nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, dice originalmente  “y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” … contritos han elevado su propia vara de obligación moral con el prójimo, si Jesús se conformaba con que le perdonaran su deudas, esta clase no ha estado dispuesta a tan poco, cualquiera perdona una deuda, pero no cualquiera perdona una ofensa, cuanta grandeza de alma hay que tener , cuanta fe, y ahí están ellos, luz del mundo. Dicho lo anterior, prosigo.

Al fin, el gran escenario en el que concordamos todos los pikoleros y que entendemos se está dando en estos precisos instantes en cada punto del globo (con sus propias características)  es el enunciado por Antonio Turiel en sus post La gran exclusión, y Porque esta crisis no acabara  nunca, que tiene su correlato en similares de otros grandes autores en la temática del peak oil como por ej: The Long Descent de John Michael Greer;  (por cierto, otra cosa es que concordemos que el desarrollo del escenario anterior se lleve, por acción u omisión, hasta sus últimas consecuencias y en ese punto ya no hay tanta coincidencia de pareceres) decíamos entonces que el escenario de la gran exclusión es el que, desde la perspectiva de las clasificaciones hechas por este servidor, corresponde al movimiento natural que se está dando -y que se seguirá dando con más fuerza en el futuro según aumente el déficit de energía- de trasvasije, de individuos, comunidades (y posiblemente hasta países) desde las categorías superiores (con excedentes energéticos) a las inferiores (con déficit). Cada excluido cargando a sus espaldas miserias y grandezas, sus sueños, necesidades, miedos y esperanzas, cargando hijos y padres; lo anterior, en un estado probable de incredulidad y rechazo (¿porque me está pasando esto a mí?). La velocidad creciente con que millones de individuos, cotidianamente, están siendo arrancados de una (ilusa) categoría superior para ingresar a una (real) categoría inferior es abismante. Como el viento, no se ve, poco se escucha, pero ahí está, nomás saliendo a la calle te azota el rostro. Al lado de los derrotados, igual de abismante es la presión a la que otros tantos millones de individuos familias y comunidades están siendo sometidos para mantener una posición energética que cada día se vuelve más desesperada, es ahí donde se juega, en este momento silencioso, el colapso del sistema, donde se  está verificando la cruda realidad el Crash oil a escala humana, la verdadera tragedia de la energía menguante que nunca tendrá un  titular en la prensa.

Y nos vamos decantando de realidad

¿Saben ustedes en que se ha transformado la energía? La energía es solo una alfombra extendida, que tiene por virtud separarnos del suelo, del suelo físico y del suelo espiritual. Se extendió generación tras generación, todo cuanto pudo extenderse y aun mas,  con la economía fiat, incluso nos hemos dado el lujo de extenderla donde ni siquiera hay suelo firme, extendida sobre el aire. Que se extendió mullida y suave solo en algunos lugares, o solo para algunos, es cierto; que en otros se extendió dura y fría, también; y en otros apenas si fueron hilacas, es verdad… pero todos pudimos disfrutarla, aun lo hacemos…¿y qué otra cosa es el peak oil sino ese recorte cotidiano, centímetro a centímetro, de la superficie que ese tapiz, el día anterior ocupaba?.  Y, aunque en una superficie de un millón de millones de kilómetros cuadrados, el que desaparezcan 1 cm por lado cada día puede parecer poco o insignificante, no lo es. No lo es para los millones (y cada vez mas millones)  que están cerca de sus bordes, el instinto de supervivencia, llama al mismo tiempo al miedo y la y rebelión, (que sin un objetivo claro solo es violencia vacua), y mientras pasa otro día se acorta un centímetro más por cada lado. Sabemos lo que sucede al borde, aunque no estemos cerca de él, para bien o mal cada ser humano es una caja de resonancia de las emociones y miedo de quienes se encuentran frente a la boca del abismo;  una cadena de transmisión de la que todos somos parte, y que desde los bordes abisales del tapiz van haciendo correr, como pulso eléctrico, ayer la esperanza y hoy el miedo. El seguro centro tampoco es alternativa, pues no les pertenece a los hombres de a pie, es ahí donde se hace fuerte el BAU y todos quienes los defienden, ellos mismos son otra fuerza que van empujando a las masas hacia afuera, a la exclusión. El miedo y la necesidad, pocas veces han conocido maneras civilizadas, sus portaestandartes son el insulto y el empujón, heraldos ignominiosos,  a su vez, del golpe y la herida.

En la cotidianeidad de universo de energía menguante, ya lo señalamos, hay pocas alternativas. Para los honestos, los trabajadores, los crédulos de este sistema y sus bondades solo queda la Hipótesis de la reina roja, correr cada vez más rápido para permanecer en el mismo lugar  (…eso o el millón de dólares de la lotería). Los pikoleros sabemos que es una elección está condenada al fracaso, tarde o temprano, la maquina nos alcanzará, al país, la ciudad, la casa. Cuando lo haya hecho, nos deglutirá insípidamente, sin ningún atisbo de rebelión…¿con que fuerzas nos rebelaríamos?, generaciones con la desesperación del fracaso, con las potencias agotadas por años de humano esfuerzo tratando de hacer realidad un sueño, que ni siquiera era un gran sueño, una linda casa, el buen día a día, hijos con futuro, disfrutar el paso de los años. En cambio solo hay deudas, trabajo gris o derechamente explotación, hijos reprochando lo que ya no obtuvieron, alcohol para algunos benzodiazepinas para otros… psicólogos (si tienes suerte y dinero para pagarlos); pero por sobre todo la sensación creciente que la vida que te ofrecieron, o te ofreciste, se fue por la alcantarilla o se perdió en enésima planilla a llenar. TV y Prozac para mil millones es la elección  y los poderosos, los corruptos, los chapuceros y delincuentes, confiando en que sean narcóticos suficientes para que las masas no levanten cabeza y vean la trampa sin salida a la que han sido llevados. Y eso, estimados, es futuro para los honestos, para los buenos, para los que aun creerán y soñaran con un tiempo mejor; y que con esa creencia como blasón no le aflojaran al sistema sino rendidos y muertos. Los ingenuos, la gente buena, irán (van ya) como ovejas al matadero. Llegaran a sus casas, como llegan, tirándose los platos por la cabeza, sin saber de dónde nace la culpa y la rabia que los corroe, le sigue el reproche, el grito y las puertas que al interior de cada hogar se están azotando. Si los que aflojan tendrán tal vez un respiro, aquellos que no lo hagan (por razones tan espurias como la vanidad o tan importantes y legitimas como el futuro de sus hijos) irán componiendo la gran masa de constreñidos, de presionados, por las dos reglas sociales más importantes a la hora de evaluar cómo hemos de mantener o acrecentar nuestro flujo de energía (o su equivalente dinero); y esas dos paredes son, por un lado, las obligaciones éticas y, por otro, las obligaciones legales. Las paredes del caldero en las que la sociedad occidental se cocina, hoy mismo, a un fuego no tan lento.

Los honestos, mis amigos, en un escenario de energía menguante, en el Crash Oil, están siendo en estos momentos sitiados, y no solo por las reglas morales y legales que los llevaran a cumplir con su deber ciudadano hasta el último respiro; sino que también lo serán por los otros, lo que se las salten las reglas, chapuceros y delincuentes verán a las masas trabajadoras como el campo fértil donde sembrar y cosechar los agrios frutos del embuste y el delito. En otro frente, lidiando contra  el BAU, amurallado en el  centro, los que tiene mucho que perder, generando su propio espacio vital, arrinconándonos a punta impuestos, deuda, bancos y desahucios.

 La honestidad tiene su propia peste, el chapucero y estos se expandirán según se acabe la energía. Aunque la desesperación por conseguir energía (o su equivalente monetario)  no es tanta para convertirse en un delincuente, no está lo suficientemente desesperado para robar, si lo suficiente como para traicionar las confianzas, he ahí a un chapucero. La chapuza, el paradigma de la disolución del sistema, no es solo el maestro que deja mal un arreglo en tu casa porque tiene que ir a dos o tres casas más, o porque lo que le puedes pagar, estima él,  no vale un trabajo concienzudo y metódico (que por cierto requiere más energía). Involucra, igualmente, a ese doctor que atiende a sus  pacientes como quien ordeña vacas; involucra al abogado que te deja los juicios a la mitad, o aquella empresa contratista (y para esto solo vean los periódicos) que en vez de terminar la obra le sale más conveniente declararse en quiebra (total, después los dueños crearan otra empresa y suma y sigue) y será la sociedad, el país el que se irá llenando de casas a medio construir, puentes a medio construir, carreteras, hospitales, edificios, escuelas a medio construir…en el fondo será (es) la vida, los sueños, las esperanzas las se va quedando, por falta de energía la que va quedando a medio construir .

 La chapuza es hoy la reina y trae  con ellas las semillas de disolución social. No sé si en esta categoría estarán los más débiles moralmente, los más desesperados, los más indolentes o los más listillos, pero crecerá cada día. Con cada comerciante que decide no pagar una deuda con ese proveedor con el que han forjado años de confianza, crece con cada cheque sin fondo traicionando confianzas, crece con cada dinero pedido por un familiar o amigo y que simplemente hay que echar al olvido, con cada fontanero al que les pasas dinero para los materiales y se va dejándote el trabajo a medias y la maldita gotera resonándote en los cojones. Con cada informe hecho de copy paste. La chapuza es peligrosa, más incluso que la delincuencia que siempre será abismo, peligrosa porque posibilita la disolución de la sociedad desde adentro; al delito se lo combate, a la chapucería se la putea. La chapuza es hermana del mercado negro  y tras ella se esconde la artrosis temprana del cuerpo social. Trae la rabia y molestia de quien la sufre, la indignación y desesperación del hombre cabal. La chapucería es el archienemigo del ciudadano limpio que encerrado entre perro, reja y candado puede aún evitar al delincuente, pero que estará siempre impedido de evitar al embustero. Decir, por último, que la chapuza tiene un rostro amable y casi simpático, sobre todo cuando se la ve  campeando a sus anchas en nuestros palacios de gobierno, en nuestros Congresos y Senados, entre autoridades de provincias, intendencias, partidos, municipalidades o diputaciones. Sí, la política es siempre la primera víctima. La segunda, el hombre trabajador y honrado, que siempre le recordará al chapucero su propia miseria.            

Otra, igualmente, es la categoría que aumenta junto con el déficit de energía, aquellos que están dispuestos a saltarse las reglas legales para, mantener o mejorar su posición energética, el delincuente. Cierto, delitos y delincuentes ha habido en todas las épocas, pero esta vez no enfrentaremos a una ola delincuencial que con la energía menguante tiene sus propias características. Ya señalábamos como con el advenimiento de los combustibles fósiles, las necesidades sencillamente han desaparecido, y que en su lugar impostados como necesidades hemos puesto los simples deseos. Y si antes existió el  delincuente moral (¡Fuenteovejuna señor!) y delincuente por necesidad (hurto famélico) la cosa ahora es distinta. La delincuencia movida por el simple deseo está ligada al sin sentido y al vacío. El asesinato por un par de zapatillas que cuestan 200 euros, el robo de un auto para disfrutar la noche loca, el fraude al fisco para comprarte el  4x4 de 50 mil dólares. Aumentaran los delincuentes, cualquiera que quiera ese deportivo rojo y que no tenga el dinero ni esté dispuesto a trabajar por el será candidato a engrosar esta categoría  (como el cuento de los tres deseos que se transforman en maldiciones, solo tiene que desearlo lo suficiente). Pero es otra la consecuencia que se debe temer y que ya se teme, el influjo de disolución social del ilícito, barrios sitiados por la droga, familias encorvadas en la promiscuidad, ciudades abrazadas a la miseria. En ellas el delito es solo el catalizador, el gesto. Lo que ese gesto refiere es lo realmente preocupante. Y el contrapunto desde el centro poderoso, colusiones, carteles, monopolio, la coima, el soborno y el cohecho.

  Ahhhh el petróleo, una gran alfombra mis amigos, sobre la cual siete mil millones de almas han puesto sus necesidades para ser satisfechas, casas, autos, viajes, negocios, dinero, ocio, salud y educación, pero incluso lo recién indexado es solo materia y superficie; recién detrás de los bienes se encuentra la esencia de lo que hemos puesto sobre este tapiz extendido (supuestamente) al infinito…hemos colocado el FUTURO, el nuestro y el de nuestros hijos, esa es la verdadera dimensión de la tragedia. Entendible quizá que nadie la quiera ver

 Y así, con cada centímetro que se recorte esta alfombra, siete mil millones de almas, cada día, tomaran una decisión, abuelos, padres de familia, jefas de hogar, empresarios, jóvenes profesionales, cesantes, viciosos… toda la fauna del mundo…tiraran los dados y apostaran sus fuerzas esa mañana, unos al trabajo, otros a la juerga , unos al suicidio otros a la lujuria, unos a la rabia otros a la resignación, unos a las armas otros a la cruz, unos a la esperanza otros a la acción. Y el silencio que hoy sentimos es solo atomización, disolución a velocidades estratosféricas, lo inmóvil es ilusión. Ya sin energía, ni para grandes conflictos ni grandes esperanzas, vemos al fin la verdad, la degradación bullente -ni trágica ni histriónica- del mundo, es la realidad… la verdadera cara del Crash oil es la nuestra, la mía, la tuya, la de todo aquel que mira en este instante el futuro a través de una ventana.
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El oil crash a escala humana (III)

The Oil Crash - 8 Maig, 2015 - 10:28


Queridos lectores,

Continuamos con la tercera parte del ensayo de Parroquiano sobre la dimensión humana del oil crash.

Salu2,
AMT

El crash oil a escala humana. III

La honestidad es en su mayor parte menos rentable que la deshonestidad. Para seguir adelante, me permitiré hacer algunos supuestos simplificados de como creo ha sido el desarrollo del hombre, en razón de la disposición de energía.

a) En esencia, la mejora en las condiciones materiales de vida del hombre se han incrementado, en la misma medida en que se ha incrementado el excedente energético que le permite acceder a esas mejoras. Lo anterior, porque se generan nuevos mecanismos para satisfacer las necesidades humanas, como porque se  masifican los mecanismos de satisfacción creados, a niveles superlativos. Dicho de otro modo, el desarrollo civilizador, con crecientes niveles de energía, será siempre más y mejor.

b) Esas mejoras en las condiciones humanas y su evolución histórica, tienen una doble perspectiva. Dos canales de consecuencias. Una de ellas es evidente, se produce una mejora material y concreta en las condiciones de vida del ser humano; la otra consecuencia (no exenta de discusión, si directa o indirecta, anterior o posterior a la mejoras materiales, definidora o definida) es el desarrollo moral y ético de la humanidad (simplemente, para puntualizar, la ética refiere a las normas de conducta de una sociedad, la moral refiere a las normas de conducta de una persona). En concordancia con lo expresado (y que ciertamente puede ser discutido) pongo por modelo este ejemplo sencillo: si los excedentes energéticos han permitido que, cada vez, un número mayor de personas no sufran hambre (por tanto la mejora en concreto, en lo material, es la satisfacción de una necesidad) su correlativo lógico espiritual ha sido la solidaridad. No están directamente unidas ( si le hemos de dar una chance al hombre no debieran estarlo) y cualquiera podría argumentar que hombres solidarios ha habido en todas las épocas y latitudes; pero no es menos cierto que, desde la mirada de hombres comunes y no santos, es más sencillo compartir y ser solidario cuando se tiene más que menos. Asimismo, en un ejemplo más sociológico, las conquistas sociales- al menos teóricas- de los defensores de los animales, la ecología o a las minorías sexuales, han sido precedida por conquistas más importantes (aunque, a veces, no menos teóricas), necesarias y cercanas a las necesidades cotidianas, derecho de los trabajadores, libertad de culto, habeas corpus. El desarrollo del cuerpo y del espíritu sigue la línea casi gravitacional que para alcanzar lo superior necesariamente se ha debido alcanzar lo inferior. Esa directriz, históricamente nunca puesta a prueba, es la que nos propone como hipótesis confortable, cómoda y absolutamente cierta de que jamás retrocederemos en nuestro andar civilizador.

Luego, damos por hecho la interiorización, indubitada y absoluta, de los derechos arrancados a la barbarie, la brutalidad o el oscurantismo; tan seguros estamos de la consistencia de esas expresiones de dignidad humana social e individual, que por ningún momento se duda  que, dichas conquistas, puedan ser más débiles o febles de lo que, a la luz de lo aparente, estimamos. Por de pronto, históricamente, la sociedad occidental, particularmente desde la generación de nuestros padres o abuelos,  no ha tenido la oportunidad de responder a esta sencilla pregunta: ¿cuánta solidaridad habrá el día que campee el hambre?... en esa pregunta simplificada está el dilema al que nosotros o nuestros hijos y toda la generación del Crash oil se enfrentará. Si estamos de acuerdo en que el hambre vendrá (llámenla escasez, peste o piojos, llámenla austeridad o  exclusión, llámenla como quieran) lo único que queda por resolver es si el salto civilizador que hemos dado es firme y nos aleja, a todo evento, del peligro de desandar el camino o si, simplemente, las cavernas torvas nunca estuvieron demasiado lejos y solo esperan pacientes el regreso de sus hijos pródigos.

c) Que, el aumento de energía disponible y esas mejoras cuantitativas y cualitativas se han extendido históricamente de la misma manera en que se llena una pirámide de copas de champagne, solo en la medida en que se ha dispuesto de mayores volúmenes de champaña (las distintas manifestaciones de la energía) ha sido posible ir llenando desde los pisos superiores a los pisos inferiores de la pirámide.

Ej: En el tiempo de los faraones solo los nobles y sacerdotes podían permitirse ser abanicados por esclavas (o esclavos) de Nubia…hoy todos tenemos un aire acondicionado en casa ( o al menos la opción de acceder a él); algo más moderno si hace 50 años los viajes en avión estaban prohibidos para las masas  ( de ahí esa elite llamada Jet set), hoy cualquier hijo de vecino puede cruzar el globo en un viaje de vacaciones

d) Que, en la medida en que la copa (familia, comunidad, grupo social) está más cerca de la base de la pirámide, su conducto de filtrado (gasto de energía) está más cerca del tallo (entendiendo por tallo las necesidades básicas de cada persona) y por lo tanto su capacidad de retención de champagne (esto es, poder ocupar energía vacante en otras cosas) es menor. Inversamente, las copas superiores tienen sobreabundancia, las que le siguen están llenas hasta el borde, las de las siguientes filas filtran por un ducto ubicado en el punto superior del cáliz (clase alta) en su parte media (clase media)  en su parte baja (clase baja) al lado del tallo (indigencia y/o miseria).

e) Que, imperceptible al ojo de un tercero, quien observe 7 mil millones de copas desde la distancia, la escasez o perdida de energía (espumante, dinero) y los problemas derivados de ella, puede estimar erróneamente inexistente el problema de escasez, o solo conmensurable matemáticamente. Lo anterior, puede llevar a la falsa sensación de que  “nada está ocurriendo” o permitir, paradójicamente, una visualización de lo macro funcionando como si la energía no menguara, y en algunos casos como si la energía aumentara, cuando ello, si hemos de creer efectivamente en la veracidad del Crash Oíl, no es así;  que esto último, es solo una ilusión de lejanía.

f) Que no obstante lo anterior, el dueño de cada copa (el jefe o jefa de hogar, de cada casa)  sí es capaz de observar como esta se vacía  más o menos rápidamente, o, si se quiere, que la misma se llena con más o menos dificultad.

g)  Que la percepción de ese conocimiento concreto, extendido y multiplicado por millones de copas (casas, familia, comunidades), tiene un efecto real y concreto en la comunidad; atomizado, pero igualmente multiplicado, que define, día por día, nuestro presente y moldea y proyecta nuestro futuro.

h) Que la multiplicación, por cientos de millones, de esa percepción (escasez), la confrontación de ese fenómeno de carencia en el presente (realidad) y la proyección de las consecuencias definiendo el futuro (perspectiva) es la cara concreta y efectiva del Crash oil, de la que participamos, todos nosotros, cada día.

Ahora, acabemos con los eufemismos, ningún ciudadano de a pie, dice “Esta semana cuento con 20.000 unidades de caloría (Cal) para alimentarme; 1000 kilovatios (kwh) para iluminarme, 250 unidades de termia (Th) para calentarme, 300 más de electronvoltio (eV) para mis aparatos eléctricos  y, por último, cuento con 0.5 toneladas equivalentes de petróleo (Tep) para movilizarme”  NO, para saber con cuánta energía contamos para satisfacer nuestras necesidades (y/o deseos) simplemente nos revisamos el bolsillo o la cuenta corriente, así de sencillo, así de brutal, y lo que el ciudadano de a pie no tiene en dinero , no lo tiene en energía. Igualmente, el ejemplo (y lo burdo es parte del mismo) que 90 millones de barriles de hidrocarburos divididos entre 7000 millones de personas da como resultado 0,012 litros diarios por personas y que por lo tanto una disminución esperada del 10 % en los próximos 10 años supondrá que cada persona accederá a 0.010 litros diarios, es válido solo como ejercicio matemático, pero nada más. En la vida real dinero es energía y cuando esta falta, como individuos y como comunidad solo tenemos 3  opciones: a) gestionar y asumir la pérdida o carencia de esa energía o dinero (postura pikolera), b)  crear el delta de energía faltante (de modo general, aunque como veremos no único, trabajando más.  Postura BAU) y c)  simplemente, se lo quitaremos a alguien (chapuza y/o deshonestidad). Luego, el centro moral y la disyuntiva ética que se le plantea hoy el ser humano, como individuo y como comunidad, frente al Crash oil es: si siete mil millones de personas comienzan a observar que la energía con que cuentan para satisfacer sus necesidades (sean estas reales, como el hambre,  o impostadas como ir de vacaciones al Caribe o las playas de Marbella) es menos y (pario la abuela) a repartir entre una mayor cantidad de individuos  ¿qué harán?... ¿Qué hacen?...¿qué están haciendo?

Para contestar recapitulemos, dijimos que para medir el pico de la energía a escala humana, a nivel micro, solo tienes que revisar tu bolsillo o tú cuenta corriente, lo que tienes es la cantidad exacta de energía con la que cuentas, en un momento dado y tiempo determinado, para cubrir tus requerimientos energéticos cualesquiera sean ellos. Y si bien la relación energía dinero es absolutamente salvable y prescindible, más bien poco visible, cuando  100 euros (o dólares o pesos) significan 1 día más de vacaciones, no lo es cuando esos mismos 100 euros significan el pago del alquiler o la comida de la semana. Es entre esos límites que se mueven hoy los miles de millones de personas, al menos del mundo occidental, que buscan su lugar y su identidad en la manida triada de clasificación social… clase alta, clase media y  clase baja. Más allá de las consideraciones éticas de la riqueza y la pobreza, o las supuestas cualidades morales que implican pertenecer a una u otra clase social o económica, o el  querer salir de una o entrar en otra, la verdadera pregunta de cara a la energía menguante es: ¿qué estamos dispuestos a hacer en el camino, para mantener nuestro nivel de vida y, por tanto, retener la cantidad de energía (dinero) necesario para satisfacer dicha pretensión?…. Mejor aún: ¿cómo lo está haciendo hoy la sociedad occidental?, como dije y reitero en esa respuesta está el verdadero rostro del crash oil  a escala humana.

Ahora bien,  permítanme establecer, en relación a este vector y batería energética que es el dinero (vector porque posibilita su trasmisión y batería porque permite su acumulación),  un estándar de ubicuidad de los distintos tipos humanos, que nos servirá para los ejercicios o explicaciones siguientes:

1) Individuos con excedentes energéticos. Categoría que, a su vez se puede subdividir en 2:

1.a) Individuos con excedentes energéticos mayores: aunque en esta categoría, naturalmente, podrían caber muchos especímenes humanos (desde el heredero de una rica familia, pasando por un político, mafioso o un militar, hasta un aprendiz de tirano de algún país tercermundista) desde la perspectiva del planteamiento del problema (energía=dinero)  hablamos de los muy ricos y/o multimillonarios. (Ese 1%)

1.b) Individuos con excedentes energéticos menores: hablo de clase alta o acomodada. Sin tener los recursos del grupo anterior, gozan de una posición energética (pecuniaria) que les permite cubrir cada una de sus necesidades y aún más. Hablamos, por ejemplo, de pequeños o medianos empresarios hechos a sí mismo, algunos representantes de profesiones liberales (médicos, abogados, ingenieros), medianos comerciantes, pequeños latifundistas, corredores de bolsa, gerentes…dejo a ustedes la implementación de la categoría. Eventualmente esta clase o grupo no se diferencia, exteriormente, en nada del grupo anterior (los con excedentes energéticos mayores) van casi a los mismos lados y tiene los mismos gustos, pero mientras que los primeros tienen asegurada casi a todo evento su acceso al excedente, este segundo subgrupo, depende en gran medida de su trabajo y de correr con viento a favor; aunque disfrutan de excedentes energéticos, no podrían asegurar la pertenencia propia ni la de sus hijos a esta categoría.

2) ) Individuos sin excedentes y sin déficit: esta es, claro,  una categoría más bien ideal (un amigo me decía en tono de chanza... viejo, cada vez que tengo plata en el bolsillo, es porque se me olvido pagar una cuenta) y que corresponde a las personas que equilibran lo que gastan y lo que obtienen o los que van asumiendo la perdida en la medida en que esta se produce. En esta categoría deberíamos estar, en teoría, los pikoleros.

3)  Individuos con déficit: categoría que cruza a todas las clases sociales y que nace de la ecuación las necesidades que requiero satisfacer y el flujo energético para concretarlo. Igualmente podemos encontrar el tío que no tiene como parar la olla durante la semana, pasando por la jefa de hogar que se sacrifica colocando a sus hijos en la educación privada buscando asegurarles el futuro, hasta  aquella familia acostumbrada a ir de vacaciones al extranjero y que hará todo lo necesario para volver a hacerlo el siguiente estío (básicamente, todos ellos, a punta de deuda).

Esta es una clasificación objetiva, no refiere necesariamente a la clase social a la que perteneces sino, simplemente a si a) te sobra, b) si estas justo, c) si te falta.  Y aunque pudiéramos pensar que los primeros siempre se encontraran en las clases sociales más alta y los con déficit en las más bajas, ello no necesariamente tiene que ser así; al contrario, aunque muchos individuos de clases media y baja no podrán contarse como individuos con excedentes, los hay (pocos, pero los hay). Pero más acusadamente, es el fenómeno contrario es el que nos debe preocupar, los millones de individuos de clases baja y media, que evidentemente y sin ya vergüenza o pudor (que, por cierto,  no se debe tener) y clase alta, en estos últimos, oculto el fenómeno por las paredes de sus barrios pijos (country, condominios) que se encuentran engrosando, silenciosa pero inclemente la última categoría.

Ahora  bien, establecida la clasificación anterior, voy a realizar el siguiente postulado:

no solo la vanidad, no solo el ansia de dinero, de mejora inmediata y concreta en nuestras condiciones cotidianas de vida, nos llevarían a sostenernos en la categoría en que estamos, y/o intentar pasar a la categoría superior. Sumado a lo anterior, y posiblemente abarcando todas las posibilidades o argumentos vestidos con ropaje de civilidad (quiero un mejor pasar para mis hijos, quiero no preocuparme de mi vejez, quiero acceder a los medios que me procuren mejor salud a mí y mi familia), en el fondo del argumento cotidiano lo que verdaderamente nos mueve es esa pulsión de vida que, comúnmente, llamamos instinto de supervivencia. El mismo que hace 10 mil años atrás llevó a nuestros antepasados a defender una buena cueva o emigrar en busca de mejores pasturas, es el que hoy nos orilla a subir a una categoría superior o  al menos permanecer en la que nos encontramos. Y frente al mandato de ese pulso esencial, en comunidad, particularmente en la comunidad civilizada que malamente somos, solo hay dos formas de actuar:  

a)  con las reglas: que no sé por qué sentido republicano lo llamaré el ciudadano

b) y sin las reglas. Subdistinguiendo:

b.1) el que está dispuesto a saltarse las reglas morales: el chapucero.

b.2) el que está dispuesto a saltarse las reglas legales: el delincuente
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Advertencia a los poderes fácticos del Reino de Fachistán

Ácratas - 7 Maig, 2015 - 20:08


Metrosexualísimo Filipus Borbonis Rex, presidente del Desgobierno, cargos populares célibes por correspondencia, peperos devotos del barbudo coño de santa Tais, políticos, funcionarios y contratados de los variopintos rangos y niveles de la administración del Fachistán, trabajadores de cuello blanco de la mafia bancaria y otros cornúpetas astifinos y putrefacientes:

Les voy a dar una noticia que hará que se les salten las lágrimas de los muslos. España sigue estando en bancarrota, su economía completamente arrasada hasta sus cimientos. Las políticas de austeridad, al dictado de la Troika y de los acreedores internacionales, la han arruinado igual que la honra de una virgen pasada por la piedra por un tabor completo de regulares. Y no tiene ninguna posibilidad de recuperación; puesto que, ante la ruina, la recaudación impositiva disminuye drástica, geométrica, estentóreamente; aumenta con ello el riesgo de impago y la deuda no hace sino acrecentarse, lo que incrementa aún más el riesgo de bancarrota... Así, todo en un círculo vicioso —o mejor, espiral centrípeta— que conduce al agujero negro o escombrera económica de los países tercermundistas, que es donde se halla ahora mismo el Monárquico Estado del Fachistán con todos sus habitantes dentro.

No demostraré lo que acabo de declarar, porque se lo saben algunos de ustedes mejor que la tabla del uno. Los que no, pregunten al gángster cleptómano De Guindos, capaz de rehipotecar varias veces su propio prepucio liofilizado, o al vampiro Montoro, al que sólo se exorciza incrustando 13 dientes de ajo en una plasta cagada a traición ante la puerta de Hacienda, con nocturnidad e indiferencia. Infórmense los ignorantes, porque no les dejaremos luego alegar analfabetismo o retraso mental como atenuantes.

Ante esta situación de la otrora España, hoy Reino del Fachistán, sólo le cabe a uno comportarse temerario como un banderillero cojo y batirse a la desesperada. Hay muchas soluciones a esta crisis, pero pocas que no pasen por ahorcarlos a todos ustedes bien colgados de las farolas de las avenidas de España, con mucha ventilación, al sol hasta que se pongan como la mojama y se les queden los cojones resecos como ñoras. Pero aún quedan algunas salidas que les permitirían salvar la vida. Les propondré una de ellas, que es tan simple de ejecutar como tocar la pandereta en Nochebuena:

Dejen ustedes trabajar a los españoles en paz. No nos den faena, no hagan planes de empleo, no hagan NADA. Pero nada de nada, excepto rascarse cojoneras y potorros. Eso sí, retiren durante dos años los impuestos y las tasas de todas las administraciones. Y suspendan ustedes sus trámites, paralicen la digestión de legajos, normas, leyes, decisiones, dictámenes, resoluciones, fallos, laudos; dejen que críen telarañas los millones de carpetas pletóricas de papeles que deciden, imponen, sancionan y arbitran.

Ni siquiera les pedimos que cierren los miles de oficinas de las centralizadas, descentralizadas, centrifugadas y esponjadas administraciones. No hace falta que despidan funcionarios o que dimitan ustedes mismos. Manténganse en magnífica salud todos, gocen de gamba y criadilla sus ejecutivos, disfruten de sabatino sexo, porno y peladilla en Internet sus subalternos, medren todos, críen panza. Pero páguense todos sus sueldos a base de emitir deuda exclusivamente, no gravitando el peso de sus nefandos culazos sobre nuestros costillares. Y no se lo exigimos sólo por la pasta que nos cuestan sus absurdos dispendios, que es tanta que no nos deja emprender (ni la huida), sino sobre todo por las nefastas consecuencias del cómo quieren ustedes ganarse el sueldo, que es paralizándolo todo, regulándolo todo, matándolo todo.

Despreocúpense del déficit público, de la deuda, de la balanza de pagos. De todas maneras, ya están provocando ese total descuadre contable por todo lo que despilfarran, como se le hace evidente a todo aquél que conozca el arte de la suma y opta por agregar a la deuda emitida por ustedes, billones, los ingresos cancelados por entrometerse en asuntos de los que no entienden, como de Economía. Hagan lo que quieran, paseen, manoteen solitarios, váyanse de putas, métanse un dedo en el culo, pero no se dirijan a nosotros para nada. Olvídennos y permítannos que les olvidemos. Estaremos trabajando.

Y a los banqueros les exijo algo también muy importante: No nos den crédito. Ni un puto euro. Los necesitamos a ustedes menos que un manco a un cortauñas. Limítense a refinanciar su propia deuda con sus acreedores. Engáñense entre ustedes, que tiene más risas. Los habitantes del actual Fachistán solo queremos que congelen ustedes sus acciones judiciales contra empresas y particulares españoles durante dos breves años. Nada más. Total, si ya no consiguen cobrarnos ni con matones, cachiporristas o cobradores de frac, ¿qué más les da esperar a cobrar a que arreglemos la economía?

Dentro de dos años hablaremos. Y verán cómo todos los problemas de España se habrán solucionado. Se construirán hogares al contado, se fabricarán bienes al contado, se darán toda clase de servicios al contado, se consumirá al contado. El pueblo saldrá de la miseria. Es decir: tendrá recursos, en vez de deudas. Y lo que posea, será suyo, y no de algún banco hasta que pague principal y los usurarios intereses.

Y entonces, dentro de esos dos años, con la economía ya rebosante como coño de puta eslava en verano, nos replantearemos el futuro de la política y de las finanzas españolas. Quizás hasta deje de llamarse Reino del Fachistán y pueda volver a ser España. Entonces redefiniremos qué es un estado y qué es un banco. Ya sabemos lo que han sido hasta ahora: unos artefactos para amarrar a los esclavos remeros al banco de la nave estatal, todos del mismo lado, el derecho, para que boguemos en círculo infinito. Y redefiniremos para qué sirven política y banca. Y sobre todo, a quiénes deben servir.

Probablemente el estado español y la banca, a la vista de sus absurdas e intrascendentes existencias, habiendo degustado los ciudadanoslo bien que se está sin ellos y lo rápido que se sale de la miseria sin su lastre, se reduzcan dentro de dos años a la quinta parte: desaparezcan las autonomías, las diputaciones, las mancomunidades y el resto de pozos sin fondo de la retro-economía megapatriótica; desaparezcan la mayor parte de los bancos comerciales y de inversión; y se cree y fundamente democráticamente un Banco de la República que sustituya la defensa de los intereses foráneos por la de los españoles por primera vez en la Historia. Probablemente el Estado sea también por primera vez democrático, representen sus políticos al pueblo y controle éste la emisión de moneda española a través de un banco nacional con dirigentes electos, no puestos a dedo cagado culero por la Sinarquía Financiera Internacional.

Y que toda esa fuga de cabezas de la Administración se consiga sin violencia, porque haya mejores oportunidades en la vida colectiva social para todos los egresados del momio monopolístico estatolátrico-financiero. Que suceda que los políticos y funcionarios se vayan de la administración y de los bancos no a algún consejo de administración de alguna multinacional en pago por sus cohechos y prevaricaciones, sino a trabajar en cosas decentes y a ganar dinero con honorabilidad, a realizarse como seres humanos, a dejar de ser esas moscas carroñeras picoteando los pegotes de mierda de nuestra piel de toro, que es lo que son ahora.

Pero si ustedes deciden no seguir mi consejo, que es tan desinteresado como punterazo de lengua en almorrana, entonces córtense bien el pelo. Sobre todo a la altura de la nuca, que cuesta mucho pasarles luego el nudo corredizo por sus cabezones para ajustárserlo al gaznate. O huyan a tiempo, mientras esto siga siendo aún el Fachistán que es, y no la República de España. Múdense a Londres o a Frankfurt o a otras cuevas de ladrones donde medran sus dueños y financiadores, los genocidas del Sanedrín Financiero Internacional. Llévense con ustedes al Rey y a sus putos, a la familia real en pleno con todos sus macarras de larguísimas pollas para solaz de rameras con corona postiza. Pero si al final no se van, un último consejo: sobre todo hagan testamento. Urgente. Ya mismo.

Saludos.

MALDITO HIJO DE PERRA


 
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Abril de 2015: Nubarrones en el horizonte

The Oil Crash - 6 Maig, 2015 - 11:16




Queridos lectores,

Tomando una pequeña pausa de la serie "El Oil Crash a escala humana" de Parroquiano (de la cual aún quedan dos entregas) quería aprovechar la ocasión para hacer una pequeña recapitulación de lo que ha sido, en el panorama petrolífero, este mes de Abril.

Una de las noticias más interesantes del pasado mes, por lo que al futuro de esta materia prima energética que aporta un tercio de la energía primaria que se consume en este planeta, es la absorción de BG por Shell. El tamaño de esta transacción (70.000 millones de dólares) deja pequeña la adquisición de Talisman por Repsol (noticia de interés bastante más local), y anticipa otras similares que vendrán, debidas en parte a la caída de precios. Merece la pena recordar que muchas empresas ya estaban perdiendo dinero con precios de 100$ por barril, como ilustraba genialmente Art Berman en un artículo reciente; por tanto, a pesar del reciente repunte relativo de precios (que ha pasado de los 50$ por barril a unos 65$ actuales) muchas empresas petroleras están en una posición comprometida. Y ya no es un simple geólogo especialista en petróleo un tanto díscolo el que lo grita a los cuatro vientos: cada vez más voces mainstream denuncian lo absurdo del fracking.

La lista de empresas petroleras que quiebran en los EE.UU. aumenta cada día, mientras que el número de taladros activos (lo que se denomina "rig count") en aquel país sigue cayendo con fuerza y es ahora un 53% inferior a lo que fue en Octubre pasado, como muestra la siguiente  gráfica de Baker Hughes.




Las grandes compañías del sector siguen despidiendo personal (recientemente Schlumberger anunciaba otra ola de despidos, esta vez de 11.000 personas) y, por primera vez desde que el espejismo del fracking empezó a emprender el vuelo la producción de petróleo de los EE.UU. ha comenzado a bajar. Como explicábamos en nuestra "guía apresurada para expertos despistados", las cifras de producción de los EE.UU. tienen un desfase de varios meses debido a los recortes que se hicieron en el Departamento de Energía, y faltando datos lo que se hace es una simple extrapolación lineal de los meses anteriores. Por este motivo hasta el mes de Marzo se reportaba que la producción de petróleo en el coloso norteamericano seguía creciendo, y no ha sido hasta Abril que no se ha anotado correctamente que en realidad desde Enero va a la baja. Seguramente tendremos que esperar aún unos meses más para conocer las dimensiones reales de esta bajada. En todo caso, y como apunta Ron Patterson, la bajada de producción de petróleo en los EE.UU. combinada con el imparable descenso de Rusia significa que el mundo ya ha llegado a su peak oil (máximo de volumen de hidrocarburos líquidos producidos, pues ya sabemos que el pico en energía sucedió hace unos cinco años).

Uno de los memes más caros a los expertos despistados durante el actual episodio de bajada de precios del petróleo es que Arabia Saudita estaba inundando el mercado para hundir los precios y así hacer daño a Venezuela, Rusia, Irán o a los EE.UU.; el objetivo de los saudíes dependía de quién fuera el analista, y a veces el mismo analista cambiaba de objetivo según el día. Tal manía persecutoria era completamente infundada: en realidad la OPEP en su conjunto y Arabia Saudita en particular mantenían su producción estable, ligeramente por debajo de los niveles de Agosto de 2014, cuando deberían haberla aumentado para adaptarse a la mayor demanda que sucede cada año con el invierno septentrional. En realidad la demanda está (aún) deprimida y la OPEP simplemente había asumido su parte alícuota de la reducción, esperando que los demás productores asuman la suya. Pero por fin ha habido un movimiento de la OPEP en la dirección que nuestros analistas ansiaban: en Marzo de 2015, por fin, Arabia Saudita e Irak han aumentado significativamente su producción, sin que el entorno de precios justifique ese repunte. 

Gráfico del último OPEC MOMR: http://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/MOMR_April_2015.pdf

Algunos expertos se sentirán vindicados porque seis meses más tarde de cuando ellos apuntaban a que el problema de la caída de precios era debido al exceso de producción de la OPEP se verifique finalmente tal aumento de la producción. Seguramente estos "expertos" pasarán de puntillas sobre el hecho de que no tienen una explicación para lo que ha pasado estos últimos seis meses. Y en medio de discusiones vacías y sin demasiada enjundia, poca gente presta atención al significativo detalle de que este incremento de producción de la OPEP se produce cuando los precios estaban comenzando a repuntar, y eso es porque la mayoría de los "expertos" no miran los fundamentales (por ejemplo, cuánto petróleo realmente se está produciendo) y de los pocos que los miran aún menos saben que los datos de EE.UU. se tienen que tomar con un poco de cuidado, dado el desfase temporal que tienen. Fíjense que en realidad el precio del petróleo continúa su paulatina subida, comenzada justamente en Marzo, cuando la OPEP decidió aumentar su producción:


Más bien da la impresión de que el mercado del petróleo está notando, por una parte, que los americanos están comenzando a disminuir su producción (aunque las estadísticas oficiales aún no lo reflejan completamente) y por otro lado que probablemente la demanda está volviendo a aumentar, espoleada por los bajos precios. Así que justamente cuando nuestros queridos expertos despistados gritarán a todo pulmón: "¿Véis? La OPEP está inundando el mercado de petróleo", viendo que por fin los hechos les dan la razón, se encontrarán en pocos meses en un entorno de precios nuevamente altos y entonces no entenderán nada. Simplemente, porque mentalmente viven en un mundo en el que el libre mercado (ese constructo idealizado y para nada real) gobierna las leyes de la física, y no entra en sus esquemas que en realidad nos estamos deslizando por la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda con consecuencias funestas para nuestra sociedad. Mientras tanto, en España los buenos datos macroeconómicos hacen alimentar al Gobierno y a la sociedad grandes esperanzas de un nuevo futuro de prosperidad y crecimiento que se verán cruelmente desmentidas en los próximos meses.

El mes también ha dejado otras noticias destacadas en materia energética. Con una gran fanfarria mediática, Elon Musk, el factótum de Tesla Motors, presentó su Powerwall, una batería para uso doméstico capaz, básicamente, de almacenar electricidad, como hacen todas las baterías de este mundo. No hay nada nuevo en el "invento", en realidad, pero la presentación de la batería se ha hecho insistiendo en que se puede cargar con placas solares (como cualquier otra batería de este mundo, por otra parte). Las especificaciones del invento (para el modelo de mayor tamaño, 100 Kg de peso, capacidad de 10 Kw·h y 3.500 dólares de precio) no son nada del otro mundo: como destaca Luis de Sousa, otras tecnologías ya existentes valen 200$/Kw·h, mientras que el invento de Tesla Motors tiene un precio que casi dobla esa cifra. Las luces de colores y los discursos engolados ocultan las dificultades prácticas del invento, al margen de las baladronadas regulatorias de un país como España: ¿se puede conseguir una instalación doméstica con paneles solares que permita amortizar el invento? ¿se ha tenido en cuenta que la batería opera con corriente continua pero las redes caseras van con corriente alterna, con las consecuentes pérdidas en la transformación? ¿somos conscientes de que la electricidad es sólo el 20% de la energía final consumida en los países desarrollados - y el 10% en el mundo - y que seguir pensando en electricidad no resolverá nuestra grave crisis energética? ¿es una enorme batería de litio segura? ¿y qué pasa con la histéresis, es decir, con la pérdida de capacidad tras muchos ciclos de carga y descarga? En fin, lo de Musk es una nueva cortina para ocultar el flagrante fracaso de su empresa - que sólo tuvo beneficios un trimestre en todos estos años - mientras él se embolsa unos buenos millones a cuenta de los crédulos. En pocos meses la fanfarria con el Powerwall habrá cesado y estaremos entreteniéndonos con otro camelo.

Pero hay países donde el tiempo de las distracciones y de no hacer nada ha pasado, y se enfrentan ya a las graves consecuencias de nuestra indolencia como especie y como civilización. Yemen continúa en una guerra cada vez más declarada con Arabia Saudi, algo que hace tiempo anunciábamos y tristemente ha sucedido. Dentro de los candidatos a suceder a Yemen en la lista de países colapsantes tenemos en lugar destacado a Nigeria (uno de los principales proveedores de petróleo de España), donde la insurgencia de Boko Haram se parece cada vez más a una incipiente guerra civil. En otro país en severos aprietos, Venezuela, el Gobierno ha decidido tomar medidas severas para racionar el consumo de electricidad, lo que se añade a otros problemas de escasez que aquejan al país caribeño desde hace más de un año. Los problemas con el suministro eléctrico (preludio del colapso social, según la teoría de Olduvai) son recurrentes desde hace años en muchos países (por ejemplo, en India, que ha tenido varios apagones catastróficos); como anécdota curiosa, la petición de una compañía eléctrica filipina de que sus abonados apagaran los frigoríficos para que se pudiera visionar el histórico combate de boxeo entre el filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floyd Mayweather. Escasez de electricidad que a los que tenemos una edad nos trae recuerdos de una España de otros tiempos a donde podremos acabar volviendo; quizá en esa España los ricos tendrán Powerwalls no para autosuministrarse de sus inexistentes y poco útiles paneles solares, sino para guardar energía entre apagones. Y mientras, otros centenares de personas se echan al Mediterráneo en precarias embarcaciones intentando cruzar de la orilla sur a la orilla norte; muchos dejarán la vida en el empeño y la minoría que lo consiga descubrirá que una Europa en descenso energético no es un lugar tan amable, aunque sin duda sea mejor que de donde escapan.



Salu2,
AMT
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La miopía de la Unión Europea ante la estrategia militar de EEUU

Ácratas - 4 Maig, 2015 - 23:59

La subsecretaria de Estado, Victoria Nuland (nacida Nudelman, claro), y el embajador estadounidense en Kiev, Geoffrey R. Pyatt. En conversación telefónica revelada por los partidarios de la legalidad, la señora Nuland se refirió al golpe de estado montado en Ucrania precisando delicadamente que su objetivo era “darle por el culo a la Unión Europea” (sic).
Los dirigentes de la Unión Europea están confrontando cada vez más frecuentemente situaciones inesperadas. Por un lado, atentados o intentos de atentados perpetrados o preparados por individuos que no pertenecen a grupos políticos claramente identificados. Por otro lado, una gran afluencia de migrantes a través del Mediterráneo y el hecho que miles de ellos mueren a las puertas de los países europeos.

Por falta de análisis estratégico, ambos factores están siendo considerados a priori como hechos no relacionados entre sí y se ocupan de ellos administraciones diferentes. La policía y los servicios de inteligencia se ocupan de los atentados mientras que las aduanas y órganos vinculados al sector de la defensa lidian con el problema de los migrantes. Pero la fuente de ambos problemas es la misma: la inestabilidad política en el Levante y en África.
La Unión Europea se ha privado de los medios necesarios para comprender...

Si las academias militares de la Unión Europea hiciesen correctamente su trabajo, habrían estudiado durante los últimos 15 años la doctrina del «hermano mayor» estadounidense. Y tendrían que haber notado que, desde hace muchos años, el Pentágono ha publicado todo tipo de documentos sobre la «teoría del caos» del filósofo Leo Strauss. Hace sólo unos meses, Andrew Marshall, un funcionario que debería estar jubilado desde hace más de 25 años, aún disponía de un presupuesto de 10 millones de dólares al año para investigar sobre ese tema. Pero ninguna academia militar de la Unión Europea ha estudiado seriamente esa doctrina ni sus consecuencias. No lo han hecho por dos razones: porque es una forma de guerra bárbara… y porque fue concebida por un gurú de las élites judías estadounidenses. Además, cualquier europeo “sabe” que «Estados-Unidos-nos-salvó-del-nazismo», y no puede favorecer tales atrocidades.

Si los políticos de la Unión Europea hubiesen viajado un poco, no sólo a Irak, Libia, Siria, al Cuerno africano, a Nigeria y Mali, sino también a Ucrania, habrían visto con sus propios ojos la aplicación de esa doctrina estratégica. Pero se limitaron a ir a hablar en algún edificio de la “zona verde” de Bagdad, desde un estrado en Trípoli o en la plaza Maidan de Kiev. Ignoran lo que viven las poblaciones y, a petición del «hermano mayor», a menudo cerraron sus embajadas, privándose así de ojos y oídos en el terreno. Peor aún, también a petición del «hermano mayor», se unieron a la aplicación de embargos, para que los hombres de negocios tampoco puedan ir a ver lo que sucede en esos lugares.

El caos no es fortuito, es el objetivo. Al contrario de lo que afirma el presidente Francois Hollande, el éxodo de libios no es consecuencia de una «falta de seguimiento» de la operación «Protector Unificado» –que condujo al derrocamiento y asesinato de Kadhafi– sino el resultado que se buscaba con aquella operación, en la que Francia hizo el papel de líder. El caos no se instaló en Libia porque los «revolucionarios libios» no hayan sabido ponerse de acuerdo entre sí después de la «caída» de Muammar el-Kadhafi sino que ese era el objetivo estratégico de Estados Unidos. Y lo alcanzaron. Nunca hubo una «revolución democrática» en Libia sino un movimiento secesionista en la región de Cirenaica. Nunca hubo aplicación del mandato de la ONU para «proteger a la población» sino una masacre perpetrada por la OTAN que costó las vidas de 160 000 libios, de los cuales el 75% eran civiles, según las cifras de la Cruz Roja Internacional. España partició en ella de forma activa, bajo el mandato de Zapatero.

Recuerdo que, antes de integrar el gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia, se me solicitó servir como testigo en un encuentro organizado en Trípoli entre una delegación estadounidense y varios representantes libios. Durante aquella larga conversación, el jefe de la delegación estadounidense explicó a sus interlocutores que el Pentágono estaba dispuesto a salvarlos de una muerte segura, pero exigía que le entregaran al Guía. Y agregó que cuando mataran a Kadhafi, la sociedad tribal libia no lograría validar la autoridad de un nuevo líder antes de –como mínimo– una generación, situación que sumiría Libia en un caos nunca visto anteriormente en ese país. Desde entonces, he contado repetidamente aquel encuentro y predije muchas veces lo que hoy está ocurriendo.

Cuando la prensa estadounidense comenzó a mencionar –en 2003– la «teoría del caos», la Casa Blanca contestó hablando de un «caos constructor», haciendo entender con ello que se procedería a la destrucción de las estructuras opresoras para que la vida pudiese brotar sin obstáculos. Pero ni Leo Strauss, el judío sionista creador de la teoría, ni el Pentágono habían utilizado nunca aquella expresión. Al contrario, según ellos, el caos tenía que ser de tal magnitud que nada pudiese estructurarse fuera de la voluntad del Creador del Nuevo Orden, Estados Unidos.

El principio de esa doctrina estratégica puede resumirse del siguiente modo: la manera más fácil de saquear los recursos naturales de un país por largo tiempo no es ocupar ese país sino destruir el Estado. Sin Estado, no hay ejército. Sin ejército enemigo, no hay riesgo de ser derrotado. Así que el objetivo estratégico del ejército de Estados Unidos y de la alianza que dirige –la OTAN– es única y exclusivamente la destrucción de los Estados. Y lo que suceda con las poblaciones de los países que son blanco de esa estrategia… no preocupa a Washington.

Ese proyecto resulta inconcebible para los europeos que, desde los tiempos de la guerra civil inglesa, están convencidos –desde la publicación de Leviatán, el libro de Thomas Hobbes– de que es preferible renunciar a ciertas libertades, y quizás aceptar incluso un Estado tiránico, a verse sumido en el caos.

La Unión Europea niega su complicidad con los crímenes de Estados Unidos, pero las guerras de Afganistán e Irak ya han costado la vida a 4 millones de personas. Esas guerras fueron presentadas al Consejo de Seguridad de la ONU como necesarias respuestas «en legítima defensa». Pero hoy todo el mundo admite que en realidad habían sido planificadas desde mucho antes de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y en un contexto mucho más amplio de «rediseño del Medio Oriente ampliado» y que las razones utilizadas para justificar dichas guerras sólo fueron inventos de la propaganda.

Usualmente se reconocen los genocidios cometidos por el colonialismo europeo, pero pocos reconocen actualmente esos 4 millones de muertos, a pesar de los estudios científicos que demuestran la realidad de ese crimen. Lo que pasa es que nuestros padres eran «malos», pero nosotros somos «buenos» y no podemos ser cómplices de esos horrores.

También es usual burlarse de aquel pobre pueblo alemán que confió hasta el último instante en sus dirigentes nazis y no tomó conciencia de los crímenes cometidos en su nombre hasta después de la derrota.

Pero los pueblos de la Unión Europea estamos actuando exactamente igual. Seguimos confiando en nuestro «hermano mayor» y nos negamos a ver los crímenes en los que está implicándonos. Es probable que nuestros hijos se burlen de nosotros…

Los errores de interpretación de la Unión Europea:

- Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los refugiados provenientes de Irak, Libia, Siria y del Cuerno de África, Nigeria y Mali pueden no estar huyendo de las dictaduras sino del caos en el que nosotros, voluntaria pero inconscientemente, hemos sumido sus países.

- Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que los atentados «islamistas» que están teniendo lugar en Europa pueden no ser la extensión de las guerras del «Medio Oriente ampliado» sino que son obra de los mismos que ya orquestaron el caos en esa región. Como europeos preferimos seguir creyendo que los «islamistas» odian a los judíos y los cristianos, y nos negamos a ver que la inmensa mayoría de las víctimas de esos islamistas no son ni judíos ni cristianos sino… musulmanes. Y tranquilamente los acusamos de promover la «guerra de civilizaciones», cuando ese concepto fue creado en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y sigue sin tener nada que ver con la cultura de los islamistas.

- Ningún dirigente de Europa occidental, absolutamente ninguno, se ha atrevido a mencionar públicamente que la próxima etapa será la «islamización» de las redes de las redes de distribución de drogas –como en el caso de los Contras en Nicaragua, con la venta de droga entre la comunidad negra de California, con ayuda y bajo las órdenes de la CIA. Hemos decidido ignorar que la familia Karzai retiró la distribución de cocaína de las manos de la mafia kosovar para ponerla bajo el control del Emirato Islámico.

Si las academias militares de la Unión Europea no han estudiado la «teoría del caos» es porque les han prohibido hacerlo. Los pocos profesores y estudiosos que se arriesgaron a tratar de analizarla fueron duramente sancionados mientras que la prensa califica de «complotistas» o «conspiracionistas» a los autores civiles que se interesan en esa teoría.

A Estados Unidos nunca le interesó que Ucrania se integrara a la Unión Europea. Los políticos de la Unión Europea creían que los acontecimientos de la plaza Maidan eran espontáneos y que los manifestantes querían salir de la órbita autoritaria de Rusia para entrar en el paraíso de la Unión. Los invadió la estupefacción cuando se reveló el contenido de la conversación telefónica donde la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, al mencionar el control que ejercía secretamente sobre los acontecimientos, hablaba de «darle por el culo a la Unión Europea» (sic). A partir de aquel momento ya no entendieron lo que estaba sucediendo.

Si hubiesen dejado trabajar a los investigadores, los dirigentes de los países miembros de la Unión Europea habrían comprendido que al intervenir en Ucrania y al organizar allí el «cambio de régimen», Estados Unidos estaba garantizando que la Unión Europea se mantuviera a su servicio. Lo que más angustia a Washington, desde el discurso de Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2007, es que Alemania acabe dándose cuenta de dónde se halla su propio interés… que no es del lado de Washington sino junto a Moscú.

Al destruir progresivamente el Estado ucraniano, Estados Unidos corta la principal vía de comunicación entre la Unión Europea y Rusia. Por mucho que retorzamos en todos los sentidos la sucesión de acontecimientos, es ese el único sentido de lo ocurrido en Ucrania. Washington no quiere que Ucrania se una a la Unión Europea, como lo demuestran las palabras de la señora Nuland. Su único objetivo es convertir ese territorio en un campo minado para todo el que trate de atravesarlo.

El 8 de mayo de 2007 –aniversario de la caída del régimen nazi alemán– grupúsculos nazis e islamistas crean en Ternopol (Ucrania oriental) un supuesto Frente Antiimperialista para luchar contra Rusia. Organizaciones de Lituania, Polonia, Ucrania y también de Rusia participan en ese Frente, así como los separatistas islamistas de Crimea y los de Adigueya [también llamada Adiguesia], Daguestán, Inguchetia, Kabardia-Balkaria, Karachayevo-Cherkesia, Osetia y Chechenia. Al no poder asistir al encuentro, debido a las sanciones internacionales, el jefe terrorista Doku Umarov envía una intervención que será leída a los asistentes. El presidente de ese “Frente Antiimperialista” es Dimitro Yarosh, quien hoy ocupa un puesto de consejero en el ministerio de Defensa de Kiev.

Así que estamos ante 2 problemas que se desarrollan con gran rapidez: los atentados «islamistas» sólo están comenzando. En el Mediterráneo, las corrientes migratorias se han triplicado en un solo año.

Si mi análisis es correcto, durante la próxima década veremos como a los atentados «islamistas» vinculados al Medio Oriente y África se agregan atentados «nazis» vinculados a Ucrania. Se descubrirá entonces que al-Qaeda y los nazis ucranianos tienen vínculos entre sí desde que celebraron –en 2007– su congreso común en Ternopol, Ucrania. En realidad, los abuelos de todos estos individuos se conocían desde la Segunda Guerra Mundial. En aquella época los nazis se dieron a la tarea de reclutar musulmanes soviéticos para luchar contra Moscú, en el marco del programa de Gerhard von Mende en el Ostministerium [el ministerio del Este creado por el Reich]. Al finalizar la guerra, tanto los nazis como sus reclutas musulmanes acabaron bajo la protección de la CIA, conforme al programa de Frank Wisner con AmComLib, para realizar operaciones de sabotaje en los territorios de la URSS.

Las oleadas de migrantes que tratan de atravesar el Mediterráneo, que hasta ahora sólo constituyen un problema humanitario (200 000 personas en 2014), seguirán creciendo hasta convertirse en un grave problema económico. La reciente decisión de la Unión Europea de ir a hundir los barcos de los traficantes de personas en Libia no lograrán detener la oleada de migrantes y sólo servirán para justificar nuevas operaciones militares para mantener el caos en Libia, pero sin resolverlo.

Todo ello provocará importantes desórdenes en la Unión Europea, que hoy da la impresión de ser un pacífico refugio. Washington no tiene intenciones de destruir ese mercado, que sigue siendo indispensable para Estados Unidos, sino de limitar su desarrollo y garantizar que nunca logre convertirse en un competidor.

En 1991, el presidente Bush padre encargó a un discípulo de Leo Strauss, Paul Wolfowitz –en aquel entonces un desconocido para el gran público–, la elaboración de una estrategia para la era postsoviética. La «Doctrina Wolfowitz» explicaba que la supremacía de Estados Unidos exige imponer riendas a la Unión Europea. En 2008, durante la crisis financiera en Estados Unidos, la historiadora Christina Rohmer, presidenta del Consejo Económico de la Casa Blanca, explicó que la única manera de sacar a flote los bancos estadounidenses era cerrar los paraísos fiscales en los demás países y provocar después desórdenes en Europa para que los capitales fluyesen hacia Estados Unidos. Actualmente lo que Washington pretende hacer es fusionar el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como NAFTA, por sus siglas en inglés) con la Unión Europea y el dólar con el euro, lo cual pondría a los miembros de la Unión Europea en una situación similar a la de México.

Por desgracia para ellos, ni los pueblos de la Unión Europea ni sus dirigentes tienen conciencia de lo que el presidente Barack Obama está preparando para ellos.

THIERRY MEISSAN



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El Oil Crash a escala humana (II)

The Oil Crash - 29 Abril, 2015 - 10:12


Queridos lectores,


He aquí la segunda entrega del ensayo de Parroquiano, donde sigue desarrollando su análisis sobre la conexión entre dinero y excedentes energéticos.

Salu2,

AMT

El crash oil a escala humana. II
El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.George Bernard Shaw
Como en todas las cosas importantes, pocas veces nos detenemos a pensar cual es, efectivamente, su verdadero significado; damos por descontado el conocer su esencia sin que siquiera nos la hayamos cuestionado una vez. Por de pronto, el dinero, no comprende una sola definición sino varias; la más conocida de ellas es la definición económica del dinero: un medio de intercambio y/o de pago. Pero, dijimos, no es la única; sociológicamente se ha considerado al dinero como un símbolo operador de la unidad social (moneda, nación y estado). Psicológicamente, al menos la escuela conductista, ha definido el dinero como un reforzador condicionado generalizado.  Antropológicamente el dinero ha sido considerado como un catalizador de la equivalencia, hace que  todo sea equivalente (incluso lo que en algún periodo de la humanidad se consideró irreductible, ej.: el honor, la pertenencia social, los valores y principios). En fin, para quienes tengan un interés mayor en el tema recomendable es el libro de Georg Simmel “La filosofía del dinero”. Mientras prosigo.Ya definí el excedente, padre del trueque, abuelo del dinero, básicamente como energía sobrante. En el mismo sentido, desde el tema que nos convoca a todos en este blog, la energía, ¿cómo puede ser definido el dinero? O, dicho de otro modo, energéticamente hablando, ¿qué es el dinero? Al entender de este servidor el dinero puede ser definido, o encasillado, de dos formas o en dos definiciones: a) batería energética (medio de pago, ahorro o acumulación) b) vector energético (medio de intercambio).  Veamos.La definición de la RAE para batería es acumulador eléctrico, mas técnicamente se define a las baterías y pilas como acumuladores, siendo esta otra forma de nomenclatura para dichos artefactos.  Luego, el dinero no es otra cosa que una batería energética, que antaño por valor material de que estaba confeccionado, y hoy por fe y abstracción, es transmutable  en múltiples y casi infinitas expresiones de esa energía, desde unas manos mágicas que  te trasportan en el aire a 10000 km y te depositan suavemente en las playas de Varadero, hasta la pizza o el kilo de arroz para la reunión de amigos o con el que el indigente vive una semana.  Es una batería energética mágica; cuyo sortilegio reside, precisamente, en que nos permite la transformación de la energía –reitero, por fe, abstracción y representación- en casi en lo que deseemos… entonces, ¿qué hay de mágico en la frase un millón de dólares?, pues simple, esa frase no es más que una forma de representarnos la idea, posibilidad fantástica (y la palabra nunca estuvo mejor utilizada), de ser dueños de una fuente de energía infinita para hacer todo cuanto queramos… ese es su encanto, su hechizo. El brillo del oro, más que el oro, es lo que atrapa y pierde al avaro y al ladrón (ni una ni otra cosa pierde al banquero, a él lo seduce la cantidad numérica, sea escrita en un libro de contaduría o en la pantalla de un computador) lo que insinúa que vale y no lo que vale. Pero ese dinero esa moneda tiene sus raíces bien hundidas en la realidad, y en la más básica de todas, despojada de su fulgurante canto de sirena ( detrás de la moneda está Dios dice Borges en El zahir)  proviene, directamente de aquella oveja o cabrito criado en las pasturas neolíticas; así la palabra “pecuniario”, lo atingente al dinero, viene etimológicamente del latín “pecus” “rebaño”; lo mismo el vocablo español “ganancia” que pareciera provenir de “ganado”… también la cosecha es parte de esa consideración y hasta hoy lo extremadamente valioso vale como “ grano de oro”.  Por favor, no nos olvidemos, en las raíces del dinero solo encontramos comida y abrigo, una forma de acumulación y reemplazo de esa energía que se nos escapa inclemente cada día, junto con la vida, a través del hambre y el frio. Igualmente, el dinero, puede ser considerado un vector en la medida en que este es definido como (RAE) Agente que transporta algo de un lugar a otro. Así, el dinero, es un vector energético, el elemento trasmisor de energía entre personas, jurídicas y naturales, al interior de la comunidad y entre comunidades (si se quiere países). Más aún, con la digitalización del dinero hemos llegado, también al punto de la transferencia mágica del mismo. La tele transportación de la energía,…quizá por primera y única vez en la historia del hombre, hemos roto las leyes de la materia…y si no es así, el truco ha quedado lo suficientemente perfecto como para que el público no descubra el engaño.Preguntaba al inicio del capítulo 1 de este post: ¿Han notado la fascinación que produce la hollywoodense frase un millón de dólares? Pues ahí está la respuesta, energía infinita, en infinitas formas, y para satisfacción infinita de las necesidades y más probablemente hoy de los deseos, placeres y vicios. Igualmente podría decir, que la energía infinita podría llevar al bien infinito, pero esa afirmación, contrastada con la realidad, no alcanza a durar el tiempo que me demoro en escribir la frase.      Pero volvamos a lo nuestro. La tesis pikolera básica es que vivimos en un tiempo con energía menguante o estamos ad portas de entrar en él. Ahora, si este es fenómeno real y concreto como lo anunciamos y defendemos los pikoleros, ¿cómo se manifiesta? Y más precisamente ¿cómo se manifiesta entre nosotros, hombre de a pie, ciudadanos comunes y corrientes del mundo? simple, en este mundo, tú tienes menos dinero…tú tienes menos energía. Detengámonos en este punto. Actualmente la unidad internacional de energía, definida de esa manera por el Sistema Internacional de Unidades es el julio, que se define como el trabajo realizado por una fuerza de un newton en un desplazamiento de un metro en la dirección de la fuerza, es decir, equivale a multiplicar un Newton por un metro ( para los humanistas, como este servidor, casi chino mandarín). Asimismo, existen muchas otras unidades de energía, algunas de ellas utilizadas actualmente, otras en desuso…Caloría (cal) ,Frigoría (fg), Termia (th), Kilovatio hora (kWh) Tonelada equivalente de petróleo (Tep) Tonelada equivalente de carbón (Tec) Electronvoltio (eV) Brit ish Thermal Unit (BTU o BTu) Caballo de vapor  (CVh) Ergio (erg) Pie por libra( ft × lb). Y si bien, para medir científica o matemáticamente cierta cantidad de energía, dichos conceptos o unidades otorgan la certeza y objetividad que requieren las ciencias exactas, claramente, a un nivel social, individual o comunal, medir nuestro acceso a la energía o la cantidad de energía con la que contamos, utilizando las medidas o unidades anteriores, es un despropósito. Se puede hacer sí,  en un laboratorio, como objeto de estudio científico o en modelos matemáticos, ideales y teóricos;  pero en el aquí y ahora, en la realidad concreta del cuerpo social, esas unidades no tienen sino una cabida marginal. Quizá, dejando de lado la caloría (cal) por su directa relación alimenticia, el decir que Fulano, o que el pueblo de Zutano, tiene acceso a un julio diario de energía, a 100 julios mensuales o anuales,  a Fulano y al pueblo de Zutano, les dice nada. En la realidad, en el día a día, la fórmula es más sencilla, tú tienes menos dinero, tú tienes acceso a menos energía. Así, si en la prehistoria, en los albores de la humanidad, el acceso a la energía estaba determinado derechamente por tu fuerza o la de tu clan (la ley del más fuerte); si en la antigüedad (y posiblemente hasta el inicio de la edad de los combustibles fósiles) el acceso a la energía acumulada o vacante estaba determinada casi exclusivamente por el nacimiento, esto es la pertenencia desde la cuna a cierta clase social dominante( nobleza, aristocracia, militar o religiosa) que solo dejarías en la muerte, el solo hecho del nacimiento aseguraba, contra todo evento, el dominio y la propiedad de los bienes materiales para mantener dicho status (paradigmático de ese inmovilismo energético es precisamente la época o edad feudal). Bien, ahora, en el presente, sin eufemismos, tu acceso a la energía está determinado por la cantidad de dinero con que cuentes (ello incluso independiente de la forma en que te hayas hecho de ese dinero…ya luego llegaré a ese punto) en el aquí y el ahora… tú tienes menos dinero, tú tienes menos energía.Decir, que no es necesario señalar lo pendiente que estamos los pikoleros de los macro procesos energéticos en desarrollo, en sus distintas vertientes, políticas, económicas, geográficas, militares, mismas que apoyen nuestra opinión o la subviertan; todos aquí participamos de esa dinámica. Lo anterior, claramente, tiene sus consecuencias a la hora de mirar e interpretar el mundo desde la perspectiva pikolera; entre ellas, sino una de las más importantes, seguro una de las más paradójica es que, aunque aceptamos el Crash oil como un fenómeno que se desarrolla día a día y que, por tanto,  necesariamente se está desarrollando a nuestro alrededor; pero, asimismo, por imperceptible, sencillamente no acertamos a verlo. Y sin embargo, lo anterior, porque el fenómeno es cierto, debiera ser posible. Refiramos que, quizá,  la razón de este vicio de refracción sea lógica …lo grande es más fácil de ver que lo pequeño; las actuaciones del conjunto son más uniforme y coherente que las actuaciones del individuo; es razonable, entonces, que desde la ciencias, particularmente las exactas (aunque también las sociales), las actuaciones humanas, desarrolladas en el ámbito de la cotidianeidad, merezcan siempre ser vistas, únicamente, desde una perspectiva unitaria o individual atomizada, sin conexión directa con macro-procesos civilizatorios (como el que nosotros propugnamos con el Crash Oil.). Y si bien es lógico considerar que en el actuar de un solo individuo está más presente la voluntad individual del mismo, de quien realiza el acto,  que el reflejo de procesos culturales, económicos o sociales, tal vez esto último no sea tan así. Dicho de otro modo, el cuadro del todo que nos entrega la ciencia solo puede pintarse con números; posiblemente, la ciencia, solo pueda mirar con la certeza que de ella se reclama exclusivamente a través de la cantidad. Pero para el caso del todo y la parte,  de la civilización y el individuo, la conexión no se puede (ni se debe) hacer, a todo evento, en arreglo a cifras, gráficos o estadísticas. El hombre puede hacer lo que no el número, puede mirar a través de la pupila de otro hombre; luego, y quizá si estamos atentos, podamos ver la verdad de lo continente (la humanidad) en un solo gesto o palabra de lo contenido (el humano)… entonces pregunto: ¿qué tendría que ver que el fontanero deje mal un arreglo en las cañerías de mi casa con el Crash oil?Antes de responder, o tratar de responder, la pregunta anterior -que es en definitiva donde quiero llegar- permítanme, primero, hacerles otra pregunta: ¿Qué es lo realmente mágico que tienen los hidrocarburos? Sociológicamente, estimo (y sí, esta es una apreciación que puede ser subvertida), permiten, por primera vez en la historia de la humanidad, disociar, masivamente, el excedente energético y su utilización en las cobertura de necesidades, para colocar dicho excedente, como resultados de satisfacción segura de las primeras, en los simples deseos. Al día de hoy lo anterior tiene, podría tener, una primera y posiblemente trágica consecuencia, el creer que las necesidades, particularmente las básicas, se cubren solas… hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio (y que no se me mal interprete, hablo desde la perspectiva del hombre promedio occidental, que bien o mal se las apaña dentro del BAU  “para llegar a fin de mes”… ¿ se entiende no?) decía que hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio, que nadie asocia la falta de energía o, su equivalente, el dinero, con esos fenómenos. La neolítica relación directa entre excedente energético y cobertura de las necesidades básicas, en gran parte de países occidentales solo se da al interior del fenómeno de la indigencia y de manera más global en ciertos países con amplios y brutales problemas de pobreza… es ahí donde efectivamente un euro o peso o dólar de menos significa un día de hambre o frio. Pero en el contexto BAU (incluso entre las clases más bajas del “sistema”) el excedente energético y su merma dejarán en evidencia otro tipo de “necesidades” o “carencias”, casi simples deseos. Ya la conexión anterior les quita, objetivamente, el grado de tragedia y de profundidad abismal que la frase “una necesidad insatisfecha” de por sí plantea…dos ejemplos cotidianos: a) el sufrimiento de quien tiene que cambiarse de barrio pijo a uno menos considerado socialmente porque su situación financiera cambió; ese es un sufrimiento real para los involucrados… ¿ cuántos MILLONES familias están viviendo en este momento ese drama replicado en el auto, la casa, el colegio de los niños? b) ¿cuantos millones de familias de las clases más desprotegidas y vulnerables socialmente tienen como primera prioridad el pago de la TV por cable, siendo elevado, de facto , ese elemento, al carácter de esencial?...(el sufrimiento es real pero, esencialmente, ¿está justificado?) .Así las cosas, los hidrocarburos, permitieron confundir masivamente necesidades con deseos; luego, en un rizo maquiavélico, ha hecho desaparecer las necesidades y en su lugar se han colado,  impostados, los deseos. Mientras exista energía vacante la ilusión se mantiene y se mantendrá, social y personalmente, global o unitariamente. Se conservará ese ingenuo delirio mientras los niveles de energía no mengüen al punto de hacernos volver, de rompe y raja, a los límites esenciales, al núcleo duro de lo que malamente debemos considerar verdadera energía cubriendo verdaderas necesidades (pan techo y abrigo). Así, por ejemplo, si alguien gana 1000 (solo como ejercicio 1000 unidades de energía) y con eso cubre sus necesidades esenciales un recorte del 50 % 500 unidades implicara que efectivamente pueda dejar de cubrir conceptos energéticos básicos como abrigo y comida (comenzará a pasar hambre y frio) sin embargo si alguien gana 20.000 unidades de energía un recorte de 500 unidades implicará posiblemente un día menos de vacaciones y claramente esa situación es mucho más difícil asociarla a la energía y su finalidad como satisfacción de las necesidades humanas, sin embargo, la merma, igualmente es real. Los pikoleros lo sabemos, esta generación y las que vienen están enfrentada a un momento único en el devenir de la humanidad. Durante los últimos cincuenta mil años el hombre ha contado con excedentes energéticos crecientes, y ese ha sido el púlpito sobre que el cual, generación tras generación, el hombre le ha gritado en su cara al universo el titulo soberbio de ser la “criatura mimada de la creación”. Con el maná de energía siempre creciente para sostener cada palabra del discurso civilizador, no hubo ni contradicción ni tropiezo; sin embargo, será esta generación y las que siguen a quienes le he este dado conocer la verdadera fortaleza de esa afirmación.

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El Oil Crash a escala humana (I)

The Oil Crash - 24 Abril, 2015 - 07:48


Queridos lectores,

Parroquiano nos ofrece este largo ensayo por entregas, sobre el significado de la civilización y el dinero en términos energéticos, y cómo nos acaba afectando a todos el declive energético. Espero que sea de su agrado.

Salu2,
AMT

El crash oíl a escala humana. I
Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!Groucho Marx
¿Han notado la fascinación que produce la hollywoodense frase un millón de dólares?...un millón de dólares… Si hacemos memoria, la locución ha sido repetida hasta la saciedad en cuanta película gringa se haya proyectado en nuestras pantallas y en esa banal repetición del enunciado (…un millón de dólares…) se patentiza no lo material y concreto del concepto, tanto como su componente mágico, fantástico y, si se quiere, sobrenatural. La cifra (un millón) seduce por lo  que insinúa, no por lo que compra…, la oración funciona igual para un millón de pesos, un millón de pesetas, de bolívares, soles, euros, libras, marcos…lo encantador de la frase trasciende los idiomas, las medidas y el valor objetivo de cada moneda, todos repitiendo embelesados el mantra mágico de la felicidad…un millón de dólares…un millón. Pero, ¿porque?Digamos, primeramente, que no es la primera vez en la historia que una cifra objetiva, sirve o se usa para designar otra cosa u otro concepto distinto a la propia unidad numérica que nominalmente representa; el diluvio duró 40 días y 40 noches, los israelitas vagaron por el desierto 40 años, Jesús ayunó 40 días, Ali Babá y los 40 ladrones… ¿lo van adivinando? sí, el número 40, en la antigüedad, era la forma para expresar el concepto de mucho o  incontable si se quiere; cuesta creer (y que nos haga reflexionar) que una cifra hoy tan básica, hace algo más de 2000 años tenía el valor casi de infinito. Hoy mismo, el número 7 es el número de la suerte por excelencia. Luego, para preguntarnos -y bien respondernos- qué se esconde detrás de esa cifra mágica (un millón) y como nos afecta en la actualidad de cara al fenómeno del peak oíl, primero debemos preguntarnos ¿qué es realmente el dinero?...puntualizo, energéticamente hablando, ¿qué es el dinero? Y para llegar a esa respuesta que, a su vez, será la base del análisis de los capítulos subsecuentes de este post, estimo que lo primero es un pequeño, pero necesario, recorrido por la historia primera del ser humano y el desarrollo primigenio de su relación con él dinero. A saber.El hombre aparece en la tierra en la primera fase de “hominizacion”, que se sitúa, temporalmente, alrededor de los diez millones de años atrás; preantropida e irracional, sus vestigios dicen relación con el Oreophitecus (Italia), Ramaphitecus (India) y el Keniaphitecus (África del Sur); no existen mayor información de esta etapa, y lo cierto es que muchos estudiosos del tema ni siquiera la consideran como efectivamente existente. Una segunda etapa se sitúa alrededor de los cinco millones de años atrás; a los homínidos que vivieron en esta fecha se les denominó, de forma general, Australopitecus, y constituyen, precisamente, el género anterior al género “homo”. Entre sus más famosos representantes tenemos al Australopitecus africanus y prometeus descubiertos ambos por Raymond Dart, en Taugs y Makapansgat, en el año 1925 y 1948 respectivamente; también el Plesianthropus Transvaalensis descubierto por R. Broom, en Sterkfontein, en 1936. Una tercera fase de hominización comienza con el descubrimiento del Homus Habilis (con lo que efectivamente se da inicio al género Homo) descubierto por Louis S. Leakey en Oldubai, Tanzania, al que se lo data con una fecha aproximada a los 1.8 millones de años antes de Cristo. Una cuarta fase la constituye la del homus erectus que nos acerca al año 500.000 a. c; dentro de este período encontramos el Pithecantropus Erectus, (Hombre de Java, descubierto en Trinil, Java, por Dubois en 1891) y el Sinantropus Pekinensis (Pitecantropus Sinensis, Hombre de Pekín, Black, 1929). Alrededor del año 200.000 a c se distingue la penúltima etapa de Hominizacion llamada Paleantropida, cuyos principales representantes fósiles son el homus sapiens Neardentalis (Hombre de Neanderthal), y  el homus sapiens neardantaloide, ya en pleno periodo Paleolitico. Por ultimo, nos queda la etapa Neantropida, donde el paradigma lo constituye el Hombre de Cro-Magnon, homus sapiens sapiens, el que se sitúa alrededor del año 35.000 a. c., y cuya capacidad craneana, es sensiblemente parecida a la del hombre moderno, y que por lo mismo se constituye, precisamente, en su referente inmediato. Bien, durante el Neolítico (10.000-3000 a. c. aprox.) los hielos glaciares se desplazaron lentamente hacia los Polos, las tundras y las estepas se convirtieron en bosques frondosos…estas mejoras en las condiciones climáticas dan lugar a la primera y posiblemente una de la más significativa revolución social que ha conocido de la humanidad, comparable solo con la anterior conquista y manipulación del fuego. Ella establece los cimientos de toda la expresión económica subsiguiente, hablamos el nacimiento de la domesticación de la planta y el animal, origen de la agricultura y la ganadería respectivamente; lo que junto a la conquista de la metalurgia, hace finalizar la etapa de “economía de apropiación, basada en la caza y la recolección como actividades principales, para dar paso a la “economía de producción”. Lo anterior, a su vez, tendrá consecuencias directas en la vida desarrollada a partir de dicha etapa y que nos alcanza hasta hoy; pasamos de una vida nómada a una vida sedentaria, nacen  los asentamientos urbanos estables…es el inicio estructural de las primeras ciudades. Pareciera ser que el primero de los dos fenómenos en desarrollarse fue el de la ganadería; por un lado estaba referido a seres vivos con una vitalidad más cercana a la humana, como es el caso de los animales, y por tanto más fácil de conocer y asimilar, que la vitalidad inherente a los vegetales, más lejana a nuestra propia forma esencial. Por otro lado, el pastoreo o ganadería, se acomodaba mejor a la primitiva forma de vida nómade del hombre prehistórico; mismo que estaba obligado a recorrer, con sus animales, distintas comarcas en busca de los pastos que les servían como alimento. Sin embargo, esta vida nómada, implicó que mucho de esos pueblos quedaran rezagados en su desarrollo en favor de quienes ya comenzaban a asentarse a su lado…los pueblos agrícolas.                       Es con la agricultura con que el hombre, derechamente, comienza a afianzar su espíritu civilizador. Entre otras razones tenemos que el fenómeno de la agricultura implica por primera vez el sedentarismo absoluto; lo anterior, toda vez que, por un lado,  el agricultor debe esperar indefectiblemente la recolección de su cosecha; por otro lado, porque ya no dejará las tierras que considere buenas o aptas para el cultivo. Esto último supuso la construcción de viviendas permanentes; actividad necesaria puesto que las cuevas, en las que antes se cobijaba, no siempre coincidirán con el lugar donde se encuentran las tierras de cultivo. Lo anterior, obviamente, evolucionó progresivamente en la misma medida en que el hombre se asentaba más fijamente en una localidad, y esa localidad, por su ubicación geográfica, o la especial característica de fertilidad de sus tierras, permitía el sustento de una mayor cantidad de personas, mismas que también contribuían a su defensa. Luego, esos asentamientos, derivaron naturalmente en el poblado y en la aldea como primeros núcleos urbanos. El nacimiento de la ciudad (y si se quiere del reino y el imperio posteriormente) como una nueva etapa histórica, estaba a la vuelta de la esquina. Decir que el concepto de propiedad territorial, que decantó del fenómeno de la agricultura, se perfeccionó y amplió en la medida en que las grandes ciudades se volvieron más importantes y permanentes. Por último, una tercera conquista vino a complementar las dos anteriores, y aunque su efecto civilizador, en principio, no fue tan evidente como el de la domesticación y la agricultura, fue la que terminó por perfilar la base técnica con la cual el hombre se planteaba ante esta nueva etapa de desarrollo humano: la metalurgia.Pero, se preguntaran ustedes amigos lectores ¿de qué manera conectamos este resumido relato prehistórico con el peak oíl?...paciencia, para allá vamos. Digamos que lo trascendente de cambio anterior (fuego, ganadería, agricultura, metalurgia…y observemos ya el detalle que las tres primeras de las cuatro patas del banco civilizador son manifestaciones físicas de energía concentrada) es que, al pasar el hombre de una economía natural de “apropiación”, básicamente dada por la recolección y la caza, a una economía artificial de “producción”, dada por la ganadería y la agricultura; aparece un nuevo elemento en el desarrollo de la humanidad, y que será factor clave en todo su progreso futuro y hasta nuestros días, hablamos del “excedente”… padre de la riqueza, hermano del dinero y aunque cueste creerlo, bisnieto de la batería de ion de litio…y es ahí donde quiero llegar…el excedente, definido como “lo que resta una vez suplidas las necesidades del individuo”, es lo que permite al hombre, por primera vez, invertir energía ya no en “mantener” sino en “desarrollar”. Energéticamente, el excedente, no es otra cosa que energía sobrante, excesiva y/o vacante.Así, en la medida en que se “producía” las relaciones humanas dentro de la comunidad se fueron complejizando, toda vez que el “excedente”, al que ya hicimos referencia, permite ocupar parte de la población en tareas específicas; o sea permite, sin poner en riesgo la supervivencia de la comunidad, una especialización mayor. La importante consecuencia subyacente de lo anterior es la conquista del tiempo. Al escapar de la sobrevivencia, como actividad diaria y necesaria, lo mejor y mayor de las capacidades humanas se invierten en “producir”; pero luego, cuando ya la producción misma no necesita de la dedicación, ni física ni intelectual, que requirió en sus comienzos, lo que el hombre comenzó a “producir” fue “tiempo”, el que se tradujo a su vez en la “acumulación”, con el que nace definitivamente el concepto de riqueza. La acumulación y la riqueza a la que hacemos referencia tuvieron dos expresiones concretas, una, por cierto, más evidente que la otra. Por un lado la acumulación de riquezas en el puro orden material, granos, tierras, joyas, metales preciosos, rebaños, telas y esclavos. Pero por otro lado se dio también, aunque de forma mucho más sutil la acumulación de conocimiento, eclipses, ciclos climáticos, medicina etc., siendo ambos en definitiva los que ayudarían al fenómeno de la acumulación de poder. Ahora, volviendo sobre el tema, ¿De qué manera se manifestó ese excedente energético en los albores de la civilización?, pues bien, primigeniamente en la cosecha y el rebaño. Particularmente, el segundo, sin mucho esfuerzo, podemos considerarlo la primera “batería energetica” con que contó la humanidad, energía envasada, movible, transferible, constante y utilizable según las necesidades de su propietario. Desde una perspectiva concreta de la vida y de la energía, y particularmente de la vida en aquel periodo, podemos decir que fue el trueque fue la primera forma de intercambio energético, traslado o transferencia energética, que no refiriera al trabajo mismo del hombre (o al propio hombre). Esta primera forma de intercambio del excedente energético, el trueque, la permuta de bienes materiales tangibles, estuvo condicionada por su tiempo histórico; frente a seres de experiencia concreta, con elementos particularmente reconocibles, una primera ventaja de este intercambio energético  era la certeza de la transacción ej. Energía de alimentos por energía de las pieles, las primeras llamadas a cubrir nuestro déficit interno de energía (hambre) y las otras llamadas a paliar la pérdida exógena de energía (frio), que en aquellos tiempo y (aunque nadie quiera admitirlo) hoy mismo, un nivel crítico en cualquiera de ellas lleva a una muerte segura. Con la ventaja de la certeza, el trueque, también incubaba la desventaja de la limitación, la que no tardó en hacerse presente, en la misma medida en que se complejizaba la sociedad que utilizaba dichos mecanismos de trasvasije energético. Luego, las dificultades inherentes al trueque, llevaron a la utilización de diversos bienes –particularmente, aunque no primeramente, metales- para facilitar los intercambios. Estos bienes convertidos en instrumentos generales de cambio se convirtieron en las primeras formas de dinero. Decir que a lo largo de la historia, se han utilizado muchos tipos de bienes como medios generales de pago; se ha buscado bienes con un valor estable, de alto valor en relación con su volumen y disponible en cantidades suficientes a las exigencias. También se ha exigido que sean bienes fácilmente almacenables, que puedan ser transportados sin dificultad, divisibles, inalterables y no perecederos. En los primeros casos de comercio con dinero, la mayor utilidad y fiabilidad de los bienes para ser reutilizados y vuelto a intercambiar (su comercialización), determinaron su elección como objeto de intercambio. Así en las sociedades agrícolas, los bienes necesarios para la producción de cereales de una forma eficiente y cómoda eran los que más fácilmente adquirían significación monetaria en los intercambios directos. Pero, como dijimos, en la medida que las necesidades básicas de la existencia humana fueron satisfechas, se incrementó la división del trabajo que a su vez permitió crear nuevas actividades para el uso del tiempo y resolver problemas más avanzados. Conforme las necesidades de los pueblos se volvieron más refinadas, se hizo más necesario el intercambio de modo indirecto, de la misma forma la separación física de trabajadores especializados (oferentes) de sus posibles clientes (demanda) requería el uso de un medio común a toda la comunidad, para facilitar un mercado más amplio.   El historiador griego Heródoto atribuye la invención moderna del dinero a los habitantes de Lydia, un pueblo del Asia Menor ubicado en las costas del Mar Egeo, entre las costas de las actuales Grecia y Turquía. Allí, en el Siglo VIII antes de Cristo, se hizo circular monedas hechas de una aleación de oro y plata que llevaban la imagen de un león que era el símbolo del pueblo. Por su parte la palabra "moneda" deriva del latín "moneta", que era el apodo de la diosa Juno, porque en su templo de Roma se acuñaban las monedas. De hecho, durante el Imperio Romano se empezó a acuñar una única moneda, igualando los tamaños, pesos y valores de todas las monedas existentes, y prohibiendo la acuñación de monedas por parte de individuos particulares, debido a que esa actividad era un monopolio del Estado. En tanto, la palabra "dinero" deriva del latín denarium, que era una moneda utilizada por los romanos para realizar actividades comerciales.  La historia indica además que el personaje que más ayudó a diseminar el uso de las monedas de metal fue el Rey de Macedonia, Alejandro Magno, quien desde el año 335 Antes de Cristo, impuso el sistema de acuñar monedas en Persia, Mesopotamia, Siria, Egipto y en varios territorios que hoy forman parte de Turquía, Afganistán, Pakistán y la India. Después de su muerte, en esos territorios se continuó con la práctica de acuñar monedas y, muchas de ellas, con el busto del propio Alejandro Magno.  Ttambién en China hay evidencia del uso y la acuñación de monedas durante la dinastía Chou, que gobernó por cerca de un milenio hasta el siglo tercero antes de Cristo. En las ruinas excavadas se han encontrado monedas de cobre de forma circular, con un agujero cuadrado en el centro. Igualmente, fue en China donde se usó por primera vez el papel moneda, lo que ocurrió en el Siglo IX. Su valor era garantizado por el oro y la plata del gobierno, y su gran ventaja era que no era tan pesado como las monedas. En Europa, el papel moneda apareció en el siglo XVI y su valor dependía de los depósitos en oro que poseía cada país que lo emitía.…ahora bien, para continuar, ya definido el excedente desde un punto de vista energético como energía vacante…pregunto, desde ese mismo punto de vista, ¿qué es realmente el dinero?






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El momento político

The Oil Crash - 16 Abril, 2015 - 23:36
Imagen de http://www.truthdig.com/report/item/mccutcheon_vicious_cycle_of_concentrated_wealth_political_power_20140405
Queridos lectores,

Este decisivo año 2015 va transcurriendo según lo previsto. Durante varios meses los medios de comunicación han vivido en una confusión favorecida por el Departamento de Energía de los EE.UU., que mostraba una sorprendente subida de la producción de hidrocarburos líquidos en ese país mientras que el número de pozos activos allí disminuía sin cesar. Sólo recientemente se ha podido comprobar que aquellas subidas eran sólo proyecciones hechas con un modelo de la EIA, y que cuando se han tomado datos reales (presentados con tres meses de retraso) en realidad la producción estadounidense estaba en ligero descenso, como era lógico porque el fracking, que nunca fue rentable, está llegando a su fin. Este desfase entre proyección y medición que tanto ha confundido a muchos avezados analistas, no es intencional, sino que responde a la política de recortes emprendida en ese departamento hace 4 años; pero en estos momentos de volatilidad del mercado esos datos mal actualizados dejan en evidencia el escaso fundamento de algunos analistas un tanto despistados (a los que, como siempre, remito a la guía que les hemos preparado para orientarse un poquillo; de nada, majetes). Y si la producción global de petróleo acaba cayendo, cabe esperar que el precio vuelva a subir y con fuerza.

Pero al mismo tiempo que los analistas comienzan a darse cuenta de que la burbuja del fracking está llegando a su fin, la Agencia Internacional de la Energía, a través de su Oil Market Report mensual, reconocía recientemente que la demanda de petróleo ha caído desde un promedio 93,7 millones de barriles diarios (Mb/d) en el último trimestre de 2014 a 92,99 Mb/d del primer trimestre de 2015, y proyectan aún una ligera  caída durante el segundo trimestres (92,66 Mb/d), para luego prever una (poco verosímil) gran subida a finales de año y quedarse por encima de los 94 Mb/d. Por tanto, si la demanda baja el precio debería de bajar, al menos a corto plazo.

Éste es el tipo de señales mixtas que esperábamos, en que algunos indicadores indican que el precio debe mantenerse bajo (demanda débil) y otros que el precio debe subir (oferta en retroceso); de hecho, lo que esperamos es que en los próximos meses el precio se vuelva a disparar, para un tiempo después volver a bajar rápidamente. En realidad, lo que sucede es que estamos entrando en la peligrosa espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda que ya comentamos, y cuyas consecuencias últimas, si no se hace un esfuerzo por detenerla, serían ni más ni menos que el colapso de nuestro sistema económico. Pero obviamente los principales actores implicados en este drama tomarán y de hecho ya están tomando medidas para frenar los efectos más negativos.

A nivel de compañías, están comenzando ya los procesos de fusión. La compañía de bandera española Repsol adquirió Tasliman Energy, en un movimiento que desde España se saluda como un triunfo, mientras que fuera de España se valora como un fracaso de Talisman, acrecentado por la caída de precios del petróleo. Pero ese acuerdo de 8.300 millones de dólares se queda pequeño en comparación con la reciente adquisición de BG por parte de Shell por 70.000 millones de dólares. Y parece que éste último acuerdo sólo es el primero de una lista que promete ser larga, y que llevará a una progresiva concentración de los activos petroleros. Lo cual es lógico; recordemos que las mayores compañías petroleras privadas del mundo han incrementado enormemente sus gastos en exploración y desarrollo para producir cada vez menos, como explicaba Steve Kopits en una presentación a principios de 2014:




Por eso en este momento resulta más barato comprar otras compañías y aumentar de esa manera más contable que de otro tipo su producción. Es un proceso de autofagocitación que tampoco puede tener un recorrido demasiado largo. Espérense que en los próximos meses haya más movimientos de fusión y absorción (y yo en el caso de Repsol no me confiaría mucho).

Así como las compañías pueden tener interés en captar recursos de otras compañías para disimular su inevitable declive, algo parecido puede pasar con los países. La reciente declaración por parte del presidente Obama de que Venezuela es una amenaza a su seguridad nacional y el enturbiamiento de las relaciones entre Venezuela y España no hacen presagiar nada bueno para el país caribeño, muy afectado por la caída de sus ingresos de divisas que ha supuesto la súbita bajada del precio del petróleo. ¿Podría una eventual invasión americana servir para asegurar el suministro de petróleo a los estadounidenses en los próximos años, cuando se consume el estallido de la burbuja del fracking? Es mera especulación, pero así como los EE.UU. pueden dudar en acometer una medida tan turbia por la mala imagen internacional que le acarrearía, otros países en otras regiones del mundo podrían tener menos miramientos y compensar su propia bancarrota petrólifera apropiándose de la producción de otros países.

La inestabilidad en el mercado del petróleo se acaba transformando en inestabilidad económica, y ésta en inestabilidad internacional pero también en inestabilidad doméstica. Los ciudadanos de los países occidentales cuestionan cada vez a unos líderes que consideran inoperantes, al ser incapaces de sacar a la clase media de su inevitable e histórico hundimiento, y eso favorece la proliferación de nuevos movimientos de corte populista y escasa carga ideológica. La ideología, en todo caso, no ha supuesto en la mayoría de los países un problema para que partidos de todo el arco político, de izquierda a derecha, hayan al final implementado las mismas e idénticas medidas en materia de política económica, así que no resulta sorprendente que tantos ciudadanos den la espalda a una configuración ideológica tradicional y estén dispuestos a acercarse a opciones mucho menos teóricas y con un discurso más cercano al sentir de la calle, a los problemas que la gente de verdad tiene en su día a día: conservar el trabajo y la casa, vivir una vida digna, mantener un nivel de servicios públicos... Otra cosa diferente es si estas opciones tienen capacidad de cumplir las promesas que ahora realizan, pero lo que está claro es que las nuevas opciones están cogiendo momento, están tomando tracción. En un proceso de polarización creciente, el momento de la sociedad es esencialmente político: nunca en las décadas inmediatamente precedentes la política atrajo tanto la atención de los ciudadanos.

En España en particular este año es crucial. Las pasadas elecciones autonómicas en la Comunidad Autónoma de Andalucía se verán sucedidas el mes que viene por elecciones municipales y en muchas otras Autonomías, en Septiembre por elecciones en la Comunidad Autónoma de Cataluña y en Noviembre-Diciembre por elecciones generales. Después de la sorpresa que supuso la irrupción de Podemos en las elecciones europeas del año pasado los resultados en Andalucía han reflejado de manera clara cómo los medios de comunicación pueden fácilmente aupar o descabalgar opciones, pero en el proceso y con una gran descontento popular la tendencia es a una división. Ahora mismo, la tendencia que parece irse consolidando es un reparto del poder entre cuatro opciones que cada vez son más similares en cuanto a su peso relativo: los tradicionales PP (conservador) y PSOE (socialdemócrata), y las formaciones emergentes Podemos (populista de izquierdas) y Ciudadanos (populista de derechas). Este proceso de fragmentación del mapa político (fragmentación aún mayor en algunas autonomías como la catalana, donde la dimensión nacionalista del problema introduce otros cuantos partidos en la liza) lleva, en sistemas de democracia liberal basados en amplias mayorías, al desgobierno, como crónicamente ha pasado en Italia y como progresivamente se va instalando en España y se irá instalando en otros países europeos. Como en lo que al final es lo esencial, que es la política económica, nadie va a apostar por una ruptura con el modelo imperante, los problemas de raíz no se van a resolver y en realidad van a ir a peor. No olvidemos que esta crisis económica no acabará nunca, no al menos dentro de este modelo.

Es difícil de saber qué vendrá después. Quizá la población, desencantada, dé la espalda a todo el sistema político y se den movimientos cada vez más radicales, que vayan pasando cada vez  a una acción directa cada vez más violenta. Indicios de que se podría acabar llegando a una deriva violenta los tenemos en los escraches que empezaron a menudear en España hace unos años y que aunque ahora son mucho menores podrían volver a coger fuerza en cuanto la situación económica se vuelve a deteriorar con fuerza. No sólo en España: ayer mismo una activista le lanzó confetti a la cara al mismísimo presidente del banco central europeo en medio de una rueda de prensa. La inoperancia de nuestros líderes puede motivar a movimientos cada vez más amplios, más violentos y en última instancia revoluciones que llevarán a cambios de gobierno muy radicales pero que no serán necesariamente mejores; es más, lo más probable es que se acaben en autoritarismos. Si por el contrario se sigue confiando en el sistema político con rápida alternancia entre nuevas opciones que vayan surgiendo, por desgracia acabar en un movimiento autoritario también es bastante probable; así llego Hitler al poder.

Sin duda éste es el momento de la política. De la política en sentido propio: política viene de polis, la ciudad en griego. Es el momento de interesarte por los asuntos que afectan a la vida de los ciudadanos. Pero la solución, o parte de ella, a los problemas que nos aquejan no es más de los mismo, sino abordar los problemas de una manera diferente. Si no lo hacemos, si no reaccionamos, lo más probable es que sobrevenga la miseria y en última instancia la barbarie. La ventana de oportunidad de la que hablábamos hace años se está cerrando, y será difícil que se vuelva a abrir en mucho tiempo. Aún no estamos perdidos, pero es necesario centrar los debates sobre lo verdaderamente importante, y no sobre las distracciones vacuas del momento.


Salu2,
AMT

P. Data: Quiero dedicar el post de esta semana a Alberto Campos. Recibe mis ánimos desde estas líneas, y un fuerte abrazo.
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Distopía VI: Cuando se acabó lo que se daba

The Oil Crash - 8 Abril, 2015 - 23:21


Juan sacó la camisa del armario.

La última vez que se la había puesto fue diez años antes, cuando enterró a su padre. Juan sólo tenía una camisa, que se ponía en las ocasiones especiales: cuando se casó, cuando se murieron sus padres, cuando bautizó a sus hijos... Se sonrió pensando en el bautizo de Miguel; con la pinta de angelito que tenía entonces, y el pillastre que estaba hecho ahora. Siempre que faltaba una lija o un punzón en el taller podías estar seguro de que lo que fuera lo había cogido Miguel para hacer alguna pequeña talla, "un experimento", como solía decir él. Estaba claro que Miguel continuaría con el negocio familiar de la carpintería; no tenía demasiada inclinación por los estudios pero le fascinaban las artesanías que hacía su padre, y se pasaba en el taller de la carpintería las horas muertas después de la escuela, y a veces durante las de escuela si su madre no le pillaba: Juan nunca le decía nada; aunque nunca lo reconoció, le podía un sentimiento de orgullo que su hijo tuviera tanto interés por su trabajo. Los hermanos mayores de Miguel eran una cosa completamente diferente: aplicados, estudiosos, formales... Juan tenía la ilusión de que su hijo mayor, de nombre Juan como él, y la mediana, Mariana, pudiesen continuar estudiando al acabar la secundaria; quizá Juan podría ser abogado y Mariana maestra.

Pero para eso tenía que ponerse aquella camisa.

Se la puso, por fin. Aún le iba bien. Recordaba que su padre se había ensanchado considerablemente al llegar a la edad que Juan tenía ya, pero Juan seguía teniendo el mismo porte firme y la misma cintura que hacía 20 años, cuando se casó, cuando había comprado aquella camisa que se había puesto en siete ocasiones. Había llegado el momento de llevarla una octava vez.

Se lustró los zapatos de los domingos y se los puso. Le dio un beso a su mujer, quien le miró a los ojos y le apretó con fuerza la mano con la que Juan le sujetaba su hombro, transmitiéndole ánimos. Mariana era una buena mujer, trabajadora y con las palabras justas en la boca, nunca diciendo nada de más ni de menos. Juan sonrió y sus ojos parecían decirle a su mujer: "Confía en mi, mujer. Lo conseguiremos", y salió de casa por la puerta de atrás, para evitar que el serrín del taller le deslustrase los zapatos.

La sonrisa le duró lo que tardó en atravesar el umbral de la puerta. No estaba muy seguro de si conseguiría ese préstamo, pero el futuro de sus hijos dependía de él. Aprestó el paso para llegar a tiempo, ni un minuto antes ni un minuto después, a su cita en el banco.

El edificio del Banco de Poniente continuaba siendo bastante imponente por fuera, pero su interior transmitía una imagen de polvorienta inmovilidad. Cuando Juan entró, uno de los pocos empleados que aún trabajaban en la entidad alzó la vista unos segundos, pero en seguida volvió a sus hojas y sus números al ver que Alfonso, el director de la entidad, que estaba ya esperando a Juan, avanzaba rápidamente hacia él. Tras el preceptivo apretón de manos, el director de la sucursal hizo pasar rápidamente a Juan a su despacho y le invitó a tomar asiento, mientras rodeaba la gran mesa para llegar a su propia silla.

Hacía unos años, Alfonso le habría pedido a la secretaria que le trajera algo de beber a Juan, pero era obvio que ya no tenía secretaria y, por lo que parecía, tampoco mucho tiempo que perder, pues fue directo y a bocajarro al asunto.

- Juan, me he estado estudiando tu solicitud de préstamo. Todo está en orden, todo es correcto pero, sintiéndolo mucho, no te podemos prestar el dinero.

A Juan la noticia no le pilló de sorpresa: la cara de Alfonso cuando le estrechó la mano ya hacía presagiar esas palabras. Hacía mucho tiempo que conocía a Alfonso. Y no porque fuera asiduo cliente del banco; aunque tenía algunos ahorros, la carpintería sólo generaba excedentes como para justificar un puñado de visitas al año al Banco de Poniente, y Juan no venía jamás a retirar dinero. Pero Juan y Alfonso habían estudiado juntos en el colegio y de pequeños habían sido muy amigos. Cuando Alfonso fue a la universidad (a Juan le parecía que Alfonso era la última persona en toda aquella pequeña ciudad que había ido a la universidad) se distanciaron un poco. Fueron aquellos unos años un poco oscuros, en los que toda la economía se tambaleó como un elefante herido, pisoteando tantos negocios pequeños y tantas personas pequeñas. Juan, quien se había iniciado en el negocio con su padre, el abuelo Juan, consiguió capear con no pocas penalidades aquellos años broncos, en los que los bancos parecían desesperados por sobrevivir aunque fuera a costa de sacarle los hígados y hasta el alma a la gente. Pero de repente todo eso acabó un día; el Banco Transatlántico de Inversiones y Ahorros, que era el último banco de la ciudad, perdió su nombre y se convirtió en el Banco de Poniente, un banco mucho más pequeño que sólo guardaba los ahorros de la gente de aquella pobre pero honrada ciudad de provincias, y Alfonso volvió de la capital para ser su director.

Juan miro a su antiguo amigo con la mirada hosca y un poco desafiante del que sabe que todo lo que tiene se lo ha ganado honradamente con sus manos y que era la primera vez en su vida que pedía alguna cosa. Tras unos segundos de silencio, en que tragaba saliva y orgullo a partes iguales, dijo al fin:

- Alfonso, sabes que soy un buen trabajador y que me quedan años en los que seguiré rindiendo como el que más. La carpintería se nos ha quedado pequeña: tengo dos oficiales trabajando conmigo y quiero que entre un tercero, el hijo del pobre Venancio, ya sabes. El chico necesita trabajar, en su casa no entra demasiado dinero, y sé que trabaja bien, ya le he tenido algunos veranos conmigo. Con él podríamos pasar de generar los ingresos justos para vivir a poder tener un poco más, tan solo un poco más. En un par de años te podría devolver el préstamo, y en tres años más podría ahorrar lo suficiente como para que mis hijos pudieran ir a la Universidad, al menos para empezar y luego, ya veríamos. Pero para todo eso tengo que ampliar la carpintería. El local de al lado está vacío, el dueño me lo deja por un alquiler muy módico y las obras de ampliación las haré yo con mis oficiales y Arturo, el hijo de Venancio. Realmente, te estoy pidiendo muy poco dinero, Alfonso, pero ese poco dinero cambiará las vidas de muchas personas a mejor: la de Arturo, la de mi Juan, la de mi Mariana... incluso en unos años podría darle trabajo a algún oficial más. La gente compra cada vez más muebles de madera de verdad; ya nadie tiene sillas de metal o muebles de aglomerado, y ya sabes que somos la única carpintería de la ciudad. También vosotros ganaréis dinero: te estoy ofreciendo un 10% a dos años. Vamos, Alfonso, por favor; no te estoy pidiendo la Luna - sus ojos miraban con orgullo y contenida rabia a su antiguo camarada de la infancia - no me puedes dejar en la estacada, con todo lo que pasamos juntos, con todas las cosas que vivimos juntos, con todas...

Alfonso, que le había dejado hablar hasta ese momento sin mudar el gesto, le cortó en ese punto. Sabía que su amigo necesitaba desahogarse, pero él necesitaba también explicarse.

- No me malinterpretes, Juan. Si pudiera te daría ese préstamo; como dices, no es mucho dinero, y estoy seguro de que el negocio es sólido. Cuando te digo que no puedo darte el préstamo quiero decir exactamente eso: que no puedo. No puedo dejarte el dinero porque simplemente no lo tengo.

Juan le miró atónito e incrédulo; era obvio que pensaba que Alfonso se estaba burlando de él.

- ¿No me crees? ¿Piensas que porque dirijo un banco tengo todo el dinero que quiero a mi disposición? Estás muy equivocado, Juan. Tú piensas con la mentalidad de otra época, la que vivimos cuando éramos jóvenes, Juan. En aquel entonces los bancos literalmente creaban dinero de la nada y se lo dejaban a la gente, y todo iba de fábula, ¿te acuerdas? Todo iba de fábula hasta que la fábula se convirtió en un cuento de terror, y los bancos se convirtieron en monstruos devoradores de hombres y familias, que echaban a la gente de sus casas y ni así aplacaban su hambre pues embargaban sus sueldos de por vida, o eran capaces de dejar a los niños sin comer y los enfermos sin médicos ni medicinas, acaparando todas las ayudas y subvenciones públicas... Fueron años terribles, sin duda te acuerdas, ¿verdad, Juan? - Juan asintió con un lento y breve movimiento de cabeza - En aquel entonces el Banco de Poniente no existía, como tampoco existían las reglas que rigen ahora establecimientos como éste. No somos ya los dueños del mundo, Juan, ni nos reímos de la suerte y la desgracia de los demás. Este negocio está supervisado y cada mes rendimos cuentas muy severas, Juan; mis empleados emplean su jornada prácticamente entera a cuadrar los balances y a asegurar la viabilidad de los depósitos y los créditos. No podemos prestar más dinero que aquél que es nuestro; ni siquiera podemos prestar dinero de aquellos de nuestros clientes que quieren prestarlo, sólo podemos darles asesoramiento sobre cómo hacerlo. Así las cosas, los fondos del banco son muy limitados - yo también tengo que pagar a mis empleados, Juan - y cada año puedo dar pocos préstamos y de corta duración. Ahora mismo tengo tres créditos concedidos, Juan, y hasta que no me los devuelvan no te podré prestar a ti. Estás el primero en la lista de espera: es todo lo que puedo hacer por ti, Juan, lo siento mucho.

Juan se quedó sentado, callado, las manos nudosas sosteniendo su gorra entre las rodillas separadas y la mirada clavada en el suelo, inexpresivo, quieto como una estatua. Después se levantó pausadamente, se puso la gorra, musitó un "Buenos días" y se marchó tan suavemente por la puerta que se hubiera dicho que sus pies flotaban un dedo o dos sobre la tarima del suelo. Su viejo amigo le acompañó cinco pasos por detrás, sin decir nada, y le vio alejarse a través del ventanal.

Saliendo del banco Juan sintió un escalofrío que le recorría la espalda. Hombre previsor y ordenado como era, ya había previsto el desenlace de sus gestiones con el banco (aunque le habían sorprendido las excusas concretas que utilizó Alfonso) y sabía cuál era el siguiente paso que debía dar. Así que subió la calle principal y anduvo a buen paso durante unos quince minutos, hasta allá donde la ciudad empezaba a desdibujarse, y llegó por fin a su segundo objetivo de aquella mañana, su plan alternativo. Se encontraba delante de un edificio bajo pero muy extenso, de aspecto sucio y algo avejentado. Era el matadero municipal, que daba servicio a toda la comarca.

Juan no tenía cita previa, pero sabía que para hablar con el dueño del matadero no le hacía falta tanta pompa ni tanto protocolo. Se fue directamente a las oficinas y pidió hablar con Tadeo, el dueño. Sí, era Juan, el carpintero.

Tadeo era un hombre afable y orondo, aunque a un observador atento le alertaría el brillo astuto de sus ojos. A Juan no le hacía falta prestar atención a Tadeo, pues también hacía muchos años que le conocía y sabía de sobras el tipo de persona que era: el tipo al que recurres sólo después de que el banco te dé la espalda. Y eso porque en aquella ciudad no había usureros al estilo de la Edad Media...

Tadeo hizo pasar a Juan a su despacho y allí le ofreció un té no solicitado, que su secretaria le sirvió diligentemente. Después, le preguntó por el motivo de su inesperada visita.

- Verás, Tadeo - dijo Juan - Quiero ampliar el negocio. Las cosas van bien en la carpintería, pero sin ampliar el local no puedo asumir más encargos ni contratar más oficiales, y justo ahora tengo un oficial muy joven pero muy diestro que quiero contratar...

- El hijo de Venancio - dijo Tadeo, con una sonrisa un poco torva - No te sorprendas, Juan; yo he ayudado a su familia desde que el pobre Venancio... en fin, era un buen trabajador; era lo menos que podía hacer.

"Seguro", pensó Juan. El carpintero prosiguió:

- El caso es que necesito dinero. No es una gran cantidad; en un par de años podría devolverla, incluso pagando un buen interés

- No tengo la menor duda - la sonrisa de Tadeo era aún más mendaz que la anterior.

Juan tuvo que reprimir el impulso de levantarse e irse. Una vez se serenó, continuó hablando:

- Alfonso... quiero decir, el banco no me quiere dejar el dinero, con la excusa de que no tiene bastante. Así que he pensado en... pedírtelo a ti.

Tadeo se quedó pensativo, en silencio, sonriendo sopesando la ironía de la situación. Aquello era demasiado bueno, pero él, desgraciadamente, no podría aprovecharse de ello esta vez.

- Pues sintiéndolo mucho yo tampoco te lo puedo dejar, Juan - dijo Tadeo por fin.

Juan se quedó tan sorprendido que por un momento perdió la respiración y casi el sentido. Aquello sí que no se lo esperaba.

- Pero... pero... - logró articular al fin.

- Mira, Juan - le cortó Tadeo - creo que ya sabes que soy un hombre que no desaprovecha una oportunidad de hacer un buen negocio, y sé que ésta es una oportunidad excelente. Sin embargo, es cierto: no te puedo dejar ni un céntimo. Y créeme que soy el primero en sentirlo.

Juan no sabía estarse sentado por más tiempo, así que se puso de pie y comenzó a ir a un lado y otro de la habitación.

- El caso es, Juan, - le dijo Tadeo - que le debo dinero al banco. ¿Te acuerdas del incendio en el que murió Venancio y los otros? Hoy en día el matadero no deja tanto dinero, la gente no tiene dinero, y al final tuve que pedirle dinero al banco para poder pagar las obras: no podíamos seguir trabajando con la mitad de las instalaciones destrozadas. Me hicieron muy buenas condiciones, supongo que porque todo el mundo necesita comer: 5 años, 7% anual... No me mires con esa cara, Juan. Mira, te voy a ser sincero: voy con un poco de retraso en los pagos, pero creo que lo conseguiremos: el negocio no va mal; no va para arriba como un cohete, pero va.

Juan se detuvo en seco y se quedó mirando a Tadeo, casi como si no le pudiera ver, como si viera una aparición, un ente de otro mundo.

- Esto ya no es lo que era, Juan. El mundo ha cambiado. Se acabó el tiempo de los grandes negocios; ahora sólo hay negocios, simplemente: negocios para vivir y poco más. Hay poco dinero y el poco que hay está cogido para las cosas más vitales. Lo siento, Juan, pero esto es lo que hay.

Juan musitó un "Buenos días", se puso la gorra y salió suavemente del despacho de Tadeo. Éste no se movió de su sillón, pero mientras salía le dijo, casi gritó a Juan:

- Todo el mundo está igual, Juan. No encontrarás quien te preste ese dinero. Mejor vuelve a casa y confórmate con lo que tienes.

No hacía falta que Tadeo se lo dijese, pues Juan ya lo sabía. Si el otrora mayor potentado de la ciudad, el amo del matadero, tenía deudas, ¿dónde podría esperar sacar el dinero que necesitaba? Sólo había tres familias con dinero en aquella ciudad, todo el mundo lo sabía, y la de Tadeo era, siempre había sido, la más acaudalada. ¿Dónde podría ir a buscar el dinero, ahora? ¿A casa del farmacéutico? Cuando el Ayuntamiento fijó las tarifas de los medicamentos su beneficio cayó en picado, y aún estaba de obras en la botica; seguro que debía dinero al banco, seguro que era otro de los créditos que le mencionó Alfonso. ¿A casa del tendero? Había comprado un camión hacía poco, ya que en aquellos días costaba mucho mantener abiertas las rutas comerciales; seguro que era el tercer crédito que le había comentado el banquero. No había nada más. No había nadie más a quién acudir. Nadie le daría el dinero que necesitaba, porque nadie lo tenía.

Caminaba alterado y cabizbajo cuando casi chocó de bruces con Alfonso. Éste le pasó la mano por el hombro y le dijo:

- Ven, Juan. Quiero enseñarte algo.

Juan le siguió dócil. Mientras caminaban, Alfonso le preguntó sobre qué le había dicho Tadeo. Al banquero le había resultado obvio saber a dónde se había ido Juan tras verse en el banco, y así, cuando salió a dar su paseo matutino, le había resultado muy sencillo dirigir sus pasos en la dirección adecuada para encontrarse con Juan en seguida.

Ahora Juan y Alfonso se encontraban en frente de la iglesia. Una cola de no menos de cuarenta personas aguardaba su turno para que les sirvieran un tazón de caldo caliente y un trozo no muy grande de empanada fría de tomate y carne.

- Mira ahí, Juan. Mira a esa pobre gente. No son capaces de procurarse alimento por sí mismas. No hay trabajo para todo el mundo, y el mundo mismo se ha vuelto más pequeño, menos productivo. Apenas da para que todos podamos comer, pero poco más.

Juan miraba pensativo la cola.

- Ya no hay grandes negocios - prosiguió Alfonso - y los beneficios anuales apenas sirven para cubrir la amortización y las contingencias del capital. Como banquero de esta ciudad, tengo la obligación de velar en primer lugar por la continuidad de los sectores fundamentales de esta villa.

- El matadero - dijo Juan.

- Efectivamente, el matadero. El matadero da de comer a toda la comarca, pues ahí se prepara toda la carne que comemos con unas mínimas garantías. Lo mismo reza por los ultramarinos, y en cierto modo por la farmacia. Todos ellos son sostenidos por créditos del Banco de Poniente, y lo serán por mucho tiempo, pues cuando acaben de pagar los créditos actuales tendrán que pedir otros para otras actuaciones fundamentales.

- No hay dinero para mi, entonces - dijo Juan.

- Tú no necesitas mucho dinero, Juan, y quizá no lo necesites en absoluto. Llega a un acuerdo con el propietario del local que quieres arrendar, que sea él quien te financie en especie y con cierta carencia, a cambio de parte de los beneficios futuros.

- Los beneficios no son amplios. Si hago eso que dices tardaré, qué sé yo, unos diez años en empezar a generar beneficios de verdad. 

- Es posible. Es más, es lo más probable.

- Mis hijos no podrán ir a la Universidad - dijo Juan, con la voz entrecortada.

- O quizá sí, Juan; - le dijo Alfonso - yo conozco algunas personas en la capital y quizá podamos buscar algún arreglo, si tus hijos son aplicados y están dispuestos a trabajar duro.

- Siempre le deberemos algo a alguien; - dijo Juan - jamás seremos libres.

- Al contrario, amigo mío, - respondió Alfonso - pues nunca deberéis dinero ni, más importante, se os aplicarán intereses que harían crecer indefinidamente la deuda hasta arruinaros. Por contraste las condiciones de los tratos a los que podáis llegar son cerradas y con límites bien definidos; quizá esos límites os obliguen por muchos años, de por vida incluso, pero os dejarán vivir dignamente. En un mundo donde la productividad no crece, donde los recursos en los que podemos basarnos permanecen estables, no es posible vivir en la ficción de que todo el mundo gane por su cuenta y riesgo. Todos formamos parte de una maquinaria, en cuyo engranaje encajamos con una función concreta, y cuando uno de nosotros, por ley de vida, al final sale de ella otro ocupa su lugar. Venancio murió, y es una desgracia, pero gracias a eso un joven obrero pudo entrar a ocupar su lugar, y ahora su hijo entrará en tu carpintería. Todos formamos parte de una misma cosa, todos somos nudos de una misma malla.

Juan se quedó un rato largo pensando, en silencio, mientras iban caminado de regreso al banco Alfonso y a la carpintería Juan. Al final Juan dijo:

- Tienes razón. Lo único a lo que debemos aspirar es ganarnos dignamente la vida.

Su amigo sonrió, sin decir nada.

- Aprovechaste bien tus estudios en la universidad - dijo Juan, y por primera vez sonrió a Alfonso - Estudiaste Finanzas, ¿o era Filosofía? No me acuerdo; era algo con "Fi".

- Estudié Físicas - dijo Alfonso - y sí, lo aproveché bien.


Antonio Turiel
Figueres, Abril de 2015
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Marzo de 2015: Más guerras del petróleo

The Oil Crash - 4 Abril, 2015 - 11:10


Queridos lectores,

El evento que más ha marcado el mes pasado, en lo que concierne a los temas que se tratan en este blog, ha sido la internacionalización del conflicto en Yemen. Desde finales de 2014 la situación de guerra civil en ese país era ya clara, pero no ha sido hasta que el presidente de lo que quedaba de la estructura estatal abandonó la capital y el país, asediado por una facción chiíta, que los países circundantes, y especialmente Arabia Saudita, no se han decidido a actuar. En un tiempo récord, una coalición de 15 países árabes, liderada por Arabia Saudita, ha comenzado una oleada de ataques aéreos, sin decidirse aún a invadir el país a pesar de algunas escaramuzas en la frontera.


El objetivo declarado de estos ataques es acabar con los Huthis, la facción chiíta que ha conseguido tomar la capital, principalmente - según se dice - por el temor de que Yemen se convierta en un nuevo Irán (no olvidemos que Arabia Saudita es mayoritariamente sunita e Irán mayoritariamente chiíta, y estas dos ramas del Islam son enemigos irreconciliables). También se dice que los ataques buscan evitar la expansión del Estado Islámico y Al Qaeda, cosa que no acaba de cuadrar con el hecho de que los chiítas no son precisamente afines a las tesis integristas de los radicales islámicos y que de hecho Irán ha bombardeado en varias ocasiones posiciones de EI en Irak y Siria. Por último, se dice que esta intervención internacional de lo que sería una nueva OTAN árabe busca estabilizar la región, lo cual parece bastante más probable desde la óptica que se sigue desde este blog.

Hace un año y medio en este mismo blog Javier Pérez analizaba en detalle la situación de Yemen, y la conclusión era que el país era una bomba de relojería: población en rápido ascenso, dependencia casi exclusiva de los ingresos originados por la exportación de petróleo, caída en picado de la producción de petróleo por razones geológicas y económicas... el desastre estaba servido. Gail Tverberg nos mostraba el enorme paralelismo, en lo que a la producción de petróleo se refiere, que habían seguido Egipto y Siria, y estaba siguiendo Yemen:





Los gráficos de Gail Tverberg que he copiado más arriba acaban en 2012, y ya se pueden imaginar que tres años después la cosa no pinta mucho mejor. Ahora Yemen ha llegado a su punto de ruptura social, en el cual el país será difícil de volver a estabilizar. ¿Cuál será el siguiente país en llegar a su bancarrota petrolífera? También en 2013 analizábamos aquí esa cuestión y la nómina de países proclives a entrar en bancarrota económica y social era bastante larga. En este momento, hay dos países cuyos problemas internos destacan bastante y hacen pensar que podrían ser los siguientes en caer en la peligrosa espiral de degeneración social que ya se ha vivido y está viviendo en otros.

El primero de ellos es Nigeria. Aunque el consumo interno es menos de un sexto de la producción, este país africano está superpoblado (170 millones de habitantes), con la mayoría de su población por debajo del umbral de la pobreza, graves problemas ambientales en la principal zona de explotación de petróleo (el Delta del Níger), una fuerte guerrilla local que lucha contra las petroleras que trabajan en la zona y el corrupto gobierno local, y un nuevo movimiento radical emergente, Boko Haram, que se originó en las universidades nigerianas y es ahora una rama local de Al Qaeda muy activa. La producción de petróleo del país está en un progresivo descenso que se podría acelerar en cualquier momento, a pesar de las repetidas loas a la inmensidad de sus reservas, cantinela que ya hemos escuchado muchas veces en referencia a otros países que ya han superado sus picos productivos. Los desequilibrios internos del país y su elevado nivel de corrupción no hacen vaticinar nada bueno.


Datos del último anuario estadístico de BP (la serie de datos llega hasta 2013). Imagen generada por la web Flujos de Energía.
El otro país donde los apuros petroleros se están acentuando rápidamente es Venezuela.



Datos del último anuario estadístico de BP (la serie de datos llega hasta 2013). Imagen generada por la web Flujos de Energía.
La irrupción hace unos días de un grupo armado en una refinería venezolana con la intención de cometer un sabotaje en un sector estratégico del país es sólo un botón de muestra de la tensión que se vive en Venezuela, cuyos ingresos en divisas se han visto doblemente afectados por la caída de su producción de petróleo (de la cual, no olvidemos, la tercera parte son petróleos pesados de escaso rendimiento energético y económico, y que tienen que combinarse con petróleos ligeros importados) y por la caída de precios del petróleo. La disminución de los ingresos en divisas lleva a múltiples problemas, entre ellos el desabastecimiento de productos principalmente importados, algunos de ellos de primera necesidad. La situación en Venezuela es muy explosiva ya por su situación interna, y la sorpresiva reciente declaración de los EE.UU. de que Venezuela es una amenaza a su seguridad nacional tiene reminiscencias de un escenario de pesadilla-ficción que esbozamos aquí hace años.

Por desgracia, la cosa no acaba con Nigeria y Venezuela. Otros países (Argelia, Irán, Sudán del Sur, Argentina, México, incluso Rusia) se encuentran cada vez más cerca de una situación de inviabilidad económica a gran escala, situación que sólo puede empeorar con el tiempo si no se reconoce de una vez que la cuestión realmente importante con el petróleo no es las enormes reservas que se reporten sobre el papel, sino la producción que realmente se pueda conseguir de manera estable, so pena de entrar en la peligrosa espiral de destrucción de oferta-destrucción de demanda.

Entre tanto, la producción de petróleo de los EE.UU. ya ha comenzado a caer, 136.000 barriles diarios confirmados ya en Enero y alrededor de 36.000 barriles diarios sólo la última semana (éstos de momento sólo estimados). Se confirman así las tendencias que ya apuntábamos hace un par de meses, mientras muchos "expertos" siguen sin saber qué está pasando y qué va a pasar (para ellos tenemos esta pequeña guía, a ver si se orientan).

Salu2,
AMT
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Las lágrimas del Ártico

The Oil Crash - 27 Març, 2015 - 21:21
Viento a  la superficie isobárica de 250 hectoPascales (aproximadamente 10 Km, la altura del Jet Stream), el día 27 de Marzo de 2015 a las 15:00


Leía con desgana el borrador del programa de trabajo para el bienio 2016-2017 del área del programa marco Horizonte 2020 que incluye las actividades marinas. El documento, aún confidencial (pues aún pueden producirse algunos cambios menores en su contenido) contiene las líneas de investigación que la Comisión Europea quiere fomentar en los próximos años y que por tanto va a financiar. La financiación de la investigación europea funciona así: un amplio grupo de expertos y algunos lobbies muy potentes deciden cuáles son los temas que se tienen que investigar, se elaboran estos programas de trabajo y finalmente salen las convocatorias para propuestas de proyectos de investigación, que deberán ceñirse a alguna de las líneas propuestas. El plan de trabajo es muy detallado y salen literalmente centenares de líneas diferentes, pero con un poco de experiencia uno sabe ir directamente a buscar aquéllas que le interesan. Idealmente, si uno está bien relacionado y sabe moverse en estos ambientes, puede llegar a conseguir que sus propias ideas queden recogidas directamente en una de esas líneas y así es más fácil (aunque no está garantizado) conseguir uno de esos proyectos. Yo, que tengo pretensiones y capacidades más modestas, simplemente voy leyendo todas las líneas del borrador, buscando aquéllas que corresponden con el trabajo que sé y que quiero hacer, filtrando de éstas las líneas que ya sé que están fuertemente apadrinadas y que por tanto no merece que me presente a ellas pues nada sacaré.

Sigo buscando dinero para mantener el grupo de investigación. Hemos hecho un buen trabajo en los últimos años y nuestra progresión es ahora muy buena, pero justo en nuestro mejor momento se nos van a acabar los fondos, y por más que intento conseguirlos aquí y allá de momento no cosecho más que fracasos. Todavía podré aguantar un año, quizá dos, pero el reloj sigue su curso y, como dice un amigo, "no hay que esperar a tener sed para construir un pozo". Así que estoy al tanto de las convocatorias y voy pensando en nuevos proyectos.

En eso estaba cuando de repente llegué a una sección que me interesaba. "Fortaleciendo la capacidad europea para la observación, recogida de datos y monitoreo del océano". Bien, esta es la mía, me dije, y comienzo a leer.

La mitad de las líneas propuestas por la Unión Europea para la investigación en 2016 y 2017 en ese área se refieren al Ártico (la otra mitad al Mediterráneo y las pequeñas empresas). Y ahí se decía claramente: el Cambio Climático está siendo especialmente intenso en el Ártico, las graves alteraciones en el Ártico están llevando a cambios de los patrones meteorológicos en el Hemisferio Norte, hay que mejorar la predición meteorológica y climática teniendo en cuenta esos cambios, hay que incorporar estos cambios para gestionar mejor los riesgos asociados (cita explícitamente inundaciones, sequías, eventos extremos...).

Mientras un pequeño grupito de trolls a sueldo siguen dando vueltas alrededor de este blog, como lo hacen alrededor de otros, a la espera de lanzarse en picado sobre cualquier post que huela a cambio climático, tratando de desacreditar los argumentos que se dan con argumentos sesgados, tergiversaciones groserísimas y un buen número de ad hominem, la Comisión Europea ya tiene claro a estas alturas que se están produciendo grandes cambios en el Ártico, y que estos cambios están desestabilizando el clima del Hemisferio Norte con graves consecuencias. No sólo eso, sino que le está dando una atención preferente entre las líneas que quiere que se investiguen.

No tenemos que engañarnos sobre el papel de la Unión Europea y de la Comisión Europea en este asunto. Los intereses cruzados y el cabildeo (lobby) son intensos en esos foros, así como la hipocresía y la doble moral. Sin embargo, el problema Ártico (como ya se le comienza a conocer) empieza a ser tan evidente que resulta cada vez más difícil no ya disimularlo, sino incluso no comenzar a tomar cartas en el asunto puesto que los perjuicios ya causados y los previsibles pueden convertirse en una factura difícil de gestionar. Y a pesar de ello, la presión política sobre estos temas es extrema. Así, las resoluciones que está tomando la Comisión Europea relacionadas con el Cambio Climático (y que cada vez son más) son filtradas con tanta intensidad que tras la sordina mediática apenas se oye un rumor, si es que se llega a oír algo.

El problema Ártico. ¿Qué es el problema Ártico? Esencialmente, que los efectos del cambio climático están teniendo una amplitud mucho mayor en el Ártico que en otras zonas del planeta, por razones que son bien conocidas desde hace tiempo. Año tras año se acumulan los datos que nos muestran el problema Ártico con toda crudeza, mientras la mayoría de los medios miran hacia otro lado y los pocos que hablan de ello no contextualizan el problema y no le dan la relevancia que tiene, y al tiempo sacan editoriales infectas escritos por tipos cuyo único mérito relevante es el colorismo con el que lucen los hábitos de su religión.

Este año hemos tenido varios signos preocupantes del problema Ártico. Por ejemplo, a principios de Marzo se registraron valores anómalos de temperatura en el Ártico, que superaron en 20ºC la temperatura media de las últimas décadas, una desviación de una amplitud enorme. Este tipo de desviaciones monstruo eran inauditas hace unas décadas pero, desgraciadamente, se están haciendo cada vez más frecuentes.

Imagen de https://robertscribbler.wordpress.com/


Teniendo en cuenta la evolución del volumen de hielo en el Ártico en los últimos años y estas fuertes anomalías de temperatura, no es sorprendente que este año el momento anual de máxima cobertura del hielo (justo el día que comienza la primavera septentrional, el 21 de Marzo, y que sale el Sol en el Polo) el área cubierta de hielo era inferior a la de cualquier año precedente. Hay cada vez menos hielo, cada vez más fino, cada vez más frágil, y se repone menos durante la estación fría.

Algunos trabajos científicos muestran que hay una conexión entre el deshielo ártico y el debilitamiento de la corriente de chorro polar (Jet Stream). Este debilitamiento del Jet Stream (del cual ya hemos hablado aquí) sería el responsable del comportamiento meteorológico cada vez más extraño a ambos lados del Atlántico. Así, en la costa Este de los EE.UU. tienen temperaturas 10ºC por debajo de las medias históricas mientras en la costa Oeste las temperaturas son casi 10ºC superiores:

Extraído del NOAA National Climatic Data Center, http://www.ncdc.noaa.gov/

(el típico argumento negacionista para soslayar este hecho sería hacer el promedio de temperaturas sobre todo el país y comenzar a argumentar que la temperatura media de los EE.UU. no presenta ninguna anomalía). La sequía en California se recrudece y el ansiado El Niño -que traería fuertes lluvias en ese lugar- finalmente no ha venido, con lo que peligra la tercera parte de la producción de verduras y hortalizas de los EE.UU. En el Atlántico Sur, una combinación de escasa precipitación y mala gestión ha dejado a la megalópolis de Sao Paolo en una situación de crisis hídrica sin precedentes. En Europa, los patrones de lluvias y temporales entran todavía dentro de la relativa normalidad en cuanto a su frecuencia marginal, pero cada vez menos si se tienen en cuenta una escala más sinóptica, y el peligro latente de un año sin verano continua ahí. ¿Será 2015 un año sin verano en Europa? Seguramente no si tomamos Europa en su conjunto, pero en determinadas zonas de Europa bien podría ser el caso.

Y a pesar de la evidencia que se acumula, seguimos discutiendo si son galgos o si podencos son.

Después de este post, volverán al foro de este blog los mismos de siempre a sacar los mismos argumentos de siempre en discusiones que serán calcadas a otras anteriores; jalearán la inoportunidad o exageración de mis afirmaciones y si suficientes foreros les plantan cara dirán que se van para no volver y en seguida volverán a estar ahí, defendiendo su posición, que es lo mismo que decir defendiendo a su amo. Pero cuando salgan a la calle, sobre su cara, al igual que sobre la mía, caerán las lágrimas del Ártico.


Antonio Turiel
Marzo de 2015.
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El contexto de nuestro colapso

The Oil Crash - 24 Març, 2015 - 08:59


Queridos lectores,

Hace unos días la revista L'Espill (www.uv.es/lespill) publicó un artículo (en el número 48) que escribí para ellos hace unos meses. Con su permiso, publico aquí la traducción al castellano del mismo.

Saludos cordiales,
Antonio


El contexto de nuestro colapsoAntonio Turiel
Tras casi cinco años de hacer divulgación sobre los graves problemas de sostenibilidad de nuestra sociedad, y particularmente del caso de la crisis energética, a través del blog The Oil Crash, de les múltiples conferencias que doy y alguna entrevista que me han solicitado los medios de comunicación, he observado que hay una pregunta que la gente me hace repetidamente. Muchas veces comento que si no se toman medidas decididas que rompan con el paradigma irracional y suicida de nuestra sociedad de consumo  -única vía para salir de esta crisis económica sin fin-, este impasse histórico de nuestro sistema económico causará una disfuncionalidad creciente de nuestra sociedad y eventualmente nos llevará al colapso. La idea del colapso, y más aún, del colapso social, era un concepto nada habitual en las conversaciones de hace unos años, aunque ahora se está volviendo un tema recurrente, especialmente desde que la NASA (1) o grandes firmas de intermediación financiera (2) publican estudios sobre el tema. Cuando surge esta palabra, colapso, se suelen producir dos tipos de reacción, una minoritaria y otra mayoritaria. La minoría me pregunta qué es un “colapso social”, a pesar de que más o menos todo el mundo tiene una imagen mental de este tipo de evento (no necesariamente todo el mundo tiene, sin embargo, la misma idea de lo que es un colapso).  La mayoría me pregunta una cosa bien diferente: cuándo sobrevendrá este colapso que yo anuncio.
Cuándo. No todo el que pregunta cuándo se producirá el colapso tiene las mismas motivaciones, pero desgraciadamente casi todos llegan a la misma conclusión: la inacción.
Unos pocos preguntan por el momento del colapso por puro cinismo. No se acaben de creer la veracidad implacable de los datos que yo presento (la producción de petróleo crudo convencional en caída desde 2005 (3), la ruina que es el fracking (4),  la próxima llegada del cenit de las otras materias primas energéticas no renovables y las importantes limitaciones de las fuentes renovables (5), etc) pero son demasiado perezosos como para revisar los datos y comprobar la dura realidad; confían en que algún milagro inesperado nos tiene que salvar, y prefiere reconfortarse con los sueños de abundancia sin límites que se prodigan, cada vez más infundadamente, en los suplementos de color salmón de los diarios dominicales. Quieren un pronóstico de mi parte, sin entender que yo sólo soy un científico y no un quiromante o un tarotista. No hay nada en mi ciencia que me permita pronosticar el futuro minuto a minuto. La ciencia, sin embargo, sí que me permite saber qué no es posible y qué no pasará. De la misma manera que se que cuando lanzamos una pelota al aire volverá a caer a la tierra, sé por ejemplo que no volverá a haber crecimiento económico sostenido sino una caída escalonada, que cada pequeño repunte aparente del PIB durará poco y vendrá seguido de bajadas más fuertes. Sé, también, que la disponibilidad de recursos será, con altibajos, cada vez menor. Todo eso les es igual a los más cínicos: ellos, en el fondo, quieren que “me equivoque” dando fechas concretas, porque así si al final las cosas no pasan en el momento exacto “predicho”, incluso aunque el desfase temporal sea de unos meses, desacreditar todo lo que digo por aquel erróneo vaticinio. O bien, si mis pronósticos de colapso son “muy” lejanos en el tiempo (“muy” en este contexto puede querer decir unas pocas décadas) no preocuparse porque, total, “yo ya no lo veré”.
Dejando a los más cínicos aparte, se tiene que decir que la mayoría de las personas que preguntan cuándo se producirá el colapso no dudan de mis datos. Incluso aceptan la relativa proximidad temporal de este momento crítico de nuestra sociedad. Quieren saber, sin embargo, cuándo el colapso será un hecho innegable, inescapable. No sólo lo quieren saber: lo necesitan saber. Necesitan saberlo porque, en el fondo, no contemplan un cambio drástico en sus vidas hasta el momento en que la realidad del colapso sea tan palmaria y evidente para todo el mundo que el coste social de emprender este cambio no sea grande.  Es decir, no tener que luchar con la familia, con la pareja, los amigos y el entorno social, y no tener que pasar por una persona excéntrica que se sobreprotege de un peligro sobre la inminencia del cual no hay un consenso social. Yo entiendo perfectamente esta postura porque, en el fondo, yo hago lo mismo, porque la mayoría estamos haciendo lo mismo. ¿Quién tendría que renunciar a un trabajo, a una carrera profesional, a un suelo, a una aceptación dentro de nuestro pequeño entorno social, a unas expectativas de vida... para adaptarse a una nueva y más dura realidad que al fin y al cabo nadie sabe cómo será? La posición más razonable es, efectivamente, tener en cuenta las advertencias y estar al tanto de lo que pueda pasar, pero no hacer cambios o no importantes hasta que el que se esté gestando no se exhiba con toda claridad.
Sin embargo, hay dos problemas graves con esta actitud de “esperar y ver” el colapso.
El primero es que la Historia nos enseña que un colapso no es un momento sino un proceso, que no siempre es fácil de reconocer hasta que ya es demasiado tarde como para que las medidas para pararlo puedan tener eficacia. Los colapsos de los grandes imperios de la Historia han sido procesos que en algunos casos han durado siglos, y hasta en medio de los colapsos más repentinos ha sido necesarias algunas décadas para que se hiciese evidente el descenso. A pesar de que en nuestro caso todo indica que el descenso será relativamente rápido, no por ello dejará de durar unas décadas en las que progresivamente sentiremos que cada vez estamos peor. La generación de nuestros hijos vivirá peor que nosotros, y la de nuestros nietos vivirá en un mundo completamente diferente del actual; que ese mundo sea un infierno o un lugar digno depende completamente de las decisiones que nosotros tenemos que tomar en este momento.
El segundo problema que implica esperar al colapso es que en realidad ya estamos comenzando a colapsar; está colapsando nuestra economía, nuestro hábitat (y con él nuestra ecología), nuestros recursos y  nuestra sociedad. El proceso no es lento en realidad, pero es lo suficientemente progresivo para que nuestra psique de primate poco evolucionado no sea capaz de identificar el hilo conductor con un nexo explicativo común y nos conformamos con una multitud de explicaciones parciales. Influye mucho en esta disonancia una de las sustancias más tóxicas que el Hombre ha producido nunca: la propaganda.
Vemos las guerras civiles y entre países, para las cuales encontramos una plétora de explicaciones cada vez más complicadas y ad hoc, y no vemos, no queremos creer, que en el trasfondo de los conflictos en Egipto, Siria, Libia, Irak, Sudán del Sur, Nigeria, Ucrania, incluso en Palestina, y próximamente en Yemen, Argelia o Irán, el conflicto oculta siempre detrás una lucha por el control de los últimos recursos de petróleo y de gas (6). Incluso la conflictividad creciente en Venezuela, Brasil y México tiene en sus orígenes la caída ya innegable de la producción de petróleo en esos países y las dificultades para mantener una balanza comercial estable que se apoyaba en la exportación del oro negro; preferimos por el contrario toda suerte de explicaciones basadas en factores culturales, sociales, étnicos, políticos... los cuales evidentemente son factores contribuyentes y en algunos casos desencadenantes de los problemas descritos, pero el factor de más peso y que es el verdadero hilo conductor de la decadencia de nuestra sociedad global es el fin del petróleo barato (eufemismo para referirse a la caída de la producción de petróleo, porque si el petróleo es demasiado caro simplemente no nos lo podremos permitir (7)) y que bien pronto pasará lo mismo con el gas, el carbón y el uranio; estas cuatro materias primas representa el 92% de la energía primaria que se consume hoy en día en el mundo, según el Informe Estadístico Anual de BP (8).
Sabemos que hay graves problemas ecológicos y hablamos a menudo de “Salvar el planeta”, sin tener en cuenta que no es el planeta el que está en peligro, ni tan si quiera lo está la continuidad de la vida sobre su superficie; en realidad hablamos de salvar nuestro propio hábitat, el que hace posible nuestra mera existencia. Preferimos pensar que como somos tan buenos y concienciados hacemos un acto altruista por la Madre Naturaleza cuando en realidad, consciente o inconscientemente, estamos intentando salvar nuestras vidas y nuestra continuidad como especie.
Los problemas ecológicos no son sólo el Cambio Climático, que ahora parece acaparar toda la atención político. Con ser grave, el Cambio Climático es un efecto más de la “externalización ambiental” de la actividad industrial, un eufemismos para referirse a la polución y degradación de los hábitats que por razones económicas se le inflige a nuestro entorno. Pero los problemas son graves y múltiples: el aire que respiramos está terriblemente contaminado (la Organización Mundial de la Salud reconocía recientemente que una de cada ocho muertes en el mundo es atribuible a la contaminación del aire (9), y eso sólo sobre los humanos), el agua potable comienza a escasear en el mundo (10), y los mares sufren una presión brutal,  con el previsible colapso de todas las pesquerías en un plazo máximo de unas pocas décadas (11), una fuerte contaminación por metales pesados y plásticos, la formación de verdaderos continentes de basura en medio del océano, etc. La lista de agresiones ambientales a la tierra, el agua, el aire y el resto de seres vivos sería interminable. Una de las grandes esquizofrenias de la industrialización es que nos ha hecho creer que somos una cosa diferente de los animales y que no tenemos las mismas necesidades naturales que ellos; con esta alineación inculcada desde bien pequeños, no vemos que destrozar el medio ambienta implica al largo plazo auto-exterminarnos. Los recursos están colapsando, el medio ambiente está colapsando y algunos países están colapsando. Desde la perspectiva de un país opulento del Primer Mundo como es España, sin embargo, los síntomas de este colapso ya en marcha no son tan evidentes.
¿De verdad piensa eso, estimado lector?
Fijémonos bien en el caso de España. Estamos hablando de un país que tiene una tasa de paro que desde hace un par de años se encuentra alrededor del 25% de la población activa, tasa que llega al 50% si hablamos de los más jóvenes; un país donde la cuarta parte de la población está por debajo del umbral de la pobreza o en riesgo de exclusión social (12). Cuando escribo estas líneas (verano del 2014), desde el Gobierno del Estado y desde los medios de comunicación se están creando grandes expectativas con una presunta recuperación económica ya en marcha que estaría comenzando a crear empleo, a pesar de que desde Europa no vienen tan buenas noticias. De hecho, múltiples indicadores económicos avanzados indican un gran riesgo de que se desencadena una nueva oleada recesiva a escala global en algún momento  de los próximos meses, en tanto que la recuperación española parece estar propulsada por el incremento del endeudamiento público y por el último esfuerzo de las familias, que han querido creer que por fin llegaba la recuepración y se han gastado sus últimos ahorros para intentar ayudar a una familiar pertinazmente parado y montar un pequeño negocio (una panadería, una cafetería, una ferretería) que le pueda auto-ocupar. Débiles cimientos de esta recuperación española que muy pronto se hundirá, dejando una parte todavía mayor de la antigua clase media depauperada y desprotegida.
Porque, en suma, así es como cursa el colapso de la mayoría de las civilizaciones; de manera parecida a como colapsó el Imperio Romano, así es como probablemente colapsará nuestra sociedad occidental si no reaccionamos pronto. La gente tiende a pensar que el colapso está marcado por grandes catástrofes naturales o inducidas por la mano del hombre; en general, por lo contrario, el curso del colapso es relativamente pausado. Durante el colapso hay, es muy cierto, esporádicos tropezones, eventos colectivamente traumáticos: una guerra, una invasión, una epidemia... Hitos que se quedan grabados a fuego en la memoria colectiva de los pueblo, pero que en sí mismos no explican el lento y amargo declive. La mayoría del tiempo durante el colapso lo que pasa es que las cosas funcionan cada vez peoro. No es nada en concreto y lo es todo; todo va cambiando poco a poco sin que sepamos el porqué, hasta que un día miramos la cara del mundo y no lo reconocemos. ¿Y qué son esas cosas que van cambiando? Cosas primeramente pequeñas que con el tiempo son graves: nada se repara, nada funciona, no hay piezas de recambio,... los sueldos de los funcionarios llegan con retraso o dejan de llegar, los hospitales cierran, las escuelas también, sanidad y enseñanza dejan de ser universales y gratuitas... la electricidad se convierte en un lujo del que se disfruta esporádicamente, faltan alimentos, hay hambrunas, la gente se pelea en la calle por un trozo de pan, la policía se vuelve completamente inexistente, inepta, corrupta o inverosímilmente todo eso a la vez, el Estado se van convirtiendo en un recuerdo lejano... la gente sobrevive practicando nuevos oficios o trampeando y robando, los asaltos a las ahora vacías fábricas son continuos, a la busca de cualquier objeto de valor; la vida humana ya no vale nada, se mata por nada o casi... No nos podemos dar cuenta en el momento que pasa, pero habrá un día en el cual tomaremos el últimos café, un día para el último analgésico, un día para el último antibiótico... productos que continuarán estando al alcance de los acomodados pero no del común de la población, y que determina el empeoramiento y el acortamiento de su vida. Así funciona el colapso. De la misma manera que el explosivo crecimiento de la población fue un proceso silencioso y casi invisible, el rápido declinar de la población y de su bienestar durante el colapso será también prácticamente imperceptible hasta que un día volvamos la vista atrás y pensemos: “Con lo que habíamos llegado a ser...”
La fealdad del mundo durante el colapso se nos haría insoportable si se nos presentase de golpe, pero su lenta llegada va haciendo que nos adaptemos, que poco a poco acabemos aceptando cosas a las que simplemente 5 o 10 años atrás nos habríamos resistido con fuerza. En el mundo actual son frecuentes, sobre todo en el cine, ensoñaciones de colapsos rápidos y muy violentos, tipo “Mad Max”, la película de referencia en lo que respecta a colapsos energéticos de los años 80 del siglo pasado. Y dada la gran fuerza de los medios de comunicación a la hora de modelar hasta nuestra imaginación, nuestros sueños, mucha gente cree firmemente que es este tipo de drástico descenso el prototipo de lo que tiene que ser un colapso. Partiendo de esta errónea percepción, todos se imaginan como el protagonista de uno de estos filmes, un héroe que duro pero justo lucha sin descanso contra un mundo que enloquece durante su caída. Nada más lejos de la realidad. No hay enemigo contra el que luchar mientras colapsamos, solo resignación, sólo utilizar frases hechas para cosas hechas: es el “Esto es lo que hay”, delante de una nueva pérdida de derechos o servicios; “¿Qué quieres? No hay nada que hacer”, al enterrar a otro amigo, comido del hambre y los gérmenes. El declive es triste y deprimente, es grisura y hambre, es agonía y desesperación. No hay posibilidad de nada heroico en el colapso; no ha lugar para que una persona pagada del individualismo egoísta occidental, el proto-consumidor que ha sido izado a lo alto de un pedestal por la actual sociedad de consumo, pueda salir triunfante, simplemente por los retos que tiene por delante no son nada que pueda sortear, destruir o dominar. El capitalismo se engaña y nos engaña incluso al imaginar su fin.
El colapso es terrible, cierto, pero no es obligatorio. No es inexorable, no es nuestro destino forzoso final. Es, sin dudas, donde iremos a parar si continuamos sin estirar las riendas de nuestra sociedad, sin continuamos a delegar ciegamente nuestro intransferible deber de velar por nuestro propio futuro y el de nuestros hijos. A veces me encuentro que, al explicar los graves problemas a los que nos vemos sometidos por nuestra indolencia, algunas personas me tildan de catastrofista, de llamar al mal tiempo. Es exactamente lo contrario. Aquellos que se nieguen a pensar en hacer cambios no ya necesarios sino imprescindibles, aquellos que piensan que no hay alternativa a la manera destructiva y alocada con la que actúa el capitalismo global, aquellos que niegan los signos evidentes de la degradación y el declive llenándose la boca de excusas ad hoc para justificar cada síntoma del enfermo global, son precisamente los que animan a los conductores de nuestra sociedad a seguir adelante a toda costa y no girar a pesar de que delante tenemos un acantilado. Denunciar las consecuencias previsibles de esta carrera de locos, evidenciar con datos y hechos la falsedad que se esconde tras tanta noticia que es sólo un publirreportaje pagado por intereses económicos inconfesables, educar a la ciudadanía sobre la realidad económica y ambiental de nuestro mundo... en suma, alertar a la sociedad del curso hacia el colapso que absurdamente seguimos se ha vuelto para un puñado de académicos y técnicos, entre los cuales me cuento, en un deber ciudadano ineludible (por lo cual no pocas veces somos criticados cruelmente por los mismos que nos hacen avanzar con alegría hacia el acantilado). Pero nosotros queremos evitar la llegada del colapso y estamos convencidos que la podemos evitar, si se informa con veracidad y objetividad a la sociedad para que ésta sea consciente y pueda tomar las decisiones lógicas para determinar su futuro.
Con este espíritu, el verano del 2014 un pequeño grupo, poco más de una decena, de técnicos y académicos de toda España preparamos y promovimos un manifiesto que ha sido traducido a muchas lenguas y en particular al catalán. Este manifiesto se llama “Última llamada”, en vista de que, según nuestro entendimiento, no hay ya mucho margen de tiempo para evitar las consecuencias más indeseables del colapso que viene. No hay nada radicalmente nuevo en el manifiesto; se podría decir que es una “puesta al día” en el contexto español del manifiesto que hace más de diez años promovió la Unión de Científicos Preocupados de los EE.UU. (13). Tampoco es un texto técnico, cosa que algunos adeptos incondicionales de esa religión que llamamos “neoliberalismo” critican, ya que querrían ver substanciados y detallados los síntomas del colapso en ese texto, para así enredarse discutiendo detalles absurdos y poder así desviar la atención, como si los promotores del manifiesto no hubiéramos escrito ya miles de páginas explicando todos los puntos y comas de los numerosos problemas de sostenibilidad que pesan sobre nuestro mundo. Y para terminar, es un texto con ciertas limitaciones, fruto de un trabajado consenso entre sensibilidades muy diferentes de sus diferentes promotores. Pero a pesar de eso “Última llamada” es un texto con mucha fuerza y unas pocas verdades sencillas; tanto es así que recibió en seguida el apoyo de numerosas personalidades políticas y profesionales, de manera que el dia que los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de él contaba ya con centenares de adhesiones, que ahora se cuentan por miles.
Nuestro futuro no está escrito, pero sí nuestro pasado, y nuestro pasado nos muestra que algunas civilizaciones, soberbias en su magnificiencia, menospreciaron la posibilidad de un colapso y colapsaron. La Historia también nos muestra el ejemplo de otras civilizaciones que fueron capaces de revertir el declive cuando los primeros signos del colapso inminente aparecieron, al parar y dar marcha atrás en sus prácticas autodestructivas. No es el colapso, por tanto, un golpe imposible de parar; pero hay que hacerle frente y se necesita poner sentido común. Ya nos ha llegado nuestro aviso; ¿nos ponemos manos a la obra?

Bibliografía1) Safa Motesharrei, Jorger Rivas & Eugenia Kalnay, 2014: «Human and nature dynamics (HANDY): Modeling inequality and use of resources in the collapse or sustainability of societies», Ecological Economics 101, 92-102: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S09218009140006152) Tim Morgan, 2013: «Perfect storm - energy, finance and the end of growth». Tullet Prebon Strategy Insights, número 9: http://www.tullettprebon.com/Documents/strategyinsights/TPSI_009_Perfect_Storm_009.pdf3) Antonio Turiel, 2012: «Espuela del WEO 2012: la AIE reconoce el declive de la producción de petróleo crudo». Blog The Oil Crash: http://crashoil.blogspot.com.es/2012/11/espuela-del-weo-2012-la-aie-reconoce-el.html4) Dave Huges, 2013: «Perfora, chico, perfora», Post Carbon Institute Editions:  http://assets-production-webvanta-com.s3-us-west-2.amazonaws.com/000000/03/97/original/reports/Perfora%20Chico%20Perfora_FINAL.pdf5) Antonio Turiel, 2013: «La verdad a la cara». Blog The Oil Crash: http://crashoil.blogspot.com.es/2013/04/la-verdad-la-cara.html6) Antonio Turiel, 2014: «Guerras de prestado». Blog The Oil Crash: http://crashoil.blogspot.com/2014/02/guerras-de-prestado.html7) Antonio Turiel, 2010, «Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca». Blog The Oil Crash: http://crashoil.blogspot.com.es/2010/06/digamos-alto-y-claro-esta-crisis.html8) BP Annual Statistical Review, 2014: http://www.bp.com/content/dam/bp/pdf/Energy-economics/statistical-review-2014/BP-statistical-review-of-world-energy-2014-full-report.pdf9) OMS, 2014: «7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica», Comunicado de prensa: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2014/air-pollution/es/10) Peakwater.org11) FAO, 2012: «The state of World fisheries and aquaculture»: http://www.fao.org/docrep/016/i2727e/i2727e.pdf12) Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, http://eapn.es/13) Union of Concerned Scientists, 1992: «Warning to Humanity»: http://www.ucsusa.org/about/1992-world-scientists.html
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De cómo Israel acabó con los judíos

Ácratas - 19 Març, 2015 - 16:59

“Israel es tu casa”, fueron las palabras que Binyamin Netanyahu, primer ministro de Israel, dirigió a los judíos de toda Europa después de los atentados de París y Copenhague. Tras los disparos daneses, abundó: “Nos estamos preparando para absorber una inmigración masiva desde Europa; la pedimos”. Su ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, fue más explícito: “Está claro que ahora ha venido el momento de tomar decisiones, y la decisión correcta es hacer la 'aliya' (emigración) y venir a Israel”. Por si no quedaba claro: “Con todo el debido respeto a las comunidades judías, ustedes saben muy bien qué ocurre hoy día con la asimilación, no sólo con el antisemitismo y las amenazas de terror. Yo creo que sólo hay un lugar para todos los judíos: Israel”.

La visión de Tel Aviv hoy, coherente con lo que fue el sionismo durante un siglo, pero más rotunda y nítida que nunca, es esta: un mundo sin judíos.

Un mundo sin judíos, salvo por un minúsculo territorio en el Levante mediterráneo. Pero en ningún otro lugar. Sea cual sea la conexión entre el Gobierno israelí y los atentados antisemitas, que comparten objetivo ha quedado claro.

No lo digo yo. Al invitar a los judíos a emigrar de Francia de forma masiva, “los políticos israelíes podrían estar muy bien ayudando a los terroristas fanáticos para acabar el trabajo que iniciaron los nazis y sus colaboradores de Vichy: convertir Francia en judenrein”, escribe Chemi Shalev, columnista del diario israelí Haaretz. “Judenrein” significa “limpio de judíos” y es el término que usaron los nazis para describir un territorio del que se habían expulsado todos los judíos.

Esto no es nada nuevo, por supuesto. El sionismo nació como reacción al antisemitismo europeo del siglo XIX, y desde entonces se ha esforzado por impulsar una visión del mundo en el que toda tierra salvo la Prometida es insegura para los judíos. Mediante una propaganda incesante y, cuando hiciera falta, mediante alguna provocación que avivara las tensiones y acelerara el flujo, recuerda el historiador marroquí judío Simón Levy.

Una convivencia pacífica de judíos y otras religiones no entra en el concepto sionista, porque contradice el dogma de la necesidad de Israel como refugio y potencia protectora de todos los judíos del mundo. Tampoco conviene en la práctica: dado que la sociedad israelí considera ciudadanos auténticos únicamente a los de fe judía y relega a un estatus de cuasi enemigo a ese 20% de la población que es musulmana, y dado que la natalidad entre las musulmanas es mayor, es imprescindible fomentar la continua inmigración de judíos para mantener la superioridad numérica de la clase dominante. O como dicen en Israel, para desactivar la bomba demográfica.

De esta manera, el antisemitismo no sólo es fundamento, sino también aliado imprescindible de la visión política israelí.

Y viceversa. Porque el antisemitismo como ideología racista se basa en los planteamientos religiosos del judaísmo. Concretamente, en el que considera a todos los judíos una “raza”. Es decir, un colectivo unido por lazos de sangre y genética, dado que todos descienden de Abraham.

Es un mito tan carente de fundamento como el nacimiento de Jesucristo a partir de una mujer virgen. Pero si los biólogos nunca se tomaron muy en serio la partenogénesis descrita en los Evangelios, los historiadores sí montaron teorías y escuelas sobre el supuesto origen genético común de “los judíos” y su supuesto vínculo con la franja costera mediterránea que entonces se llamaba Palestina y que sale en la Biblia. Sería motivo de risa si no hubiera traído consecuencias tan terribles: la definición “étnica” de los judíos alemanes mediante la fe de sus abuelas y su embarque hacia los campos de concentración.

A los campos de concentración por parte de los nazis. A Palestina, por parte del sionismo. Ambas ideologías compartían base: que ningún judío debe formar parte de una sociedad 'gentil' (no judía), y que se es judío por nacimiento, sin que el individuo tuviera poder de decisión alguna. Todas las religiones son duras con sus apóstatas: el cristiano renegado es expulsado de la vida social y del cementerio, el musulmán puede incluso ser juzgado y sumariamente ejecutado. Pero ninguna como la judía: declara, simplemente, imposible salirse de la fe. Porque la fe es genética.

Tomarse en serio el mito del “pueblo” judío era una actitud hasta cierto punto comprensible en Europa central: efectivamente, los asquenazíes, los judíos entre el Rin, el Danubio y los Urales, se podían definir como un conjunto étnico: todos hablaban como lengua materna yídish, un idioma alemán con algunas influencias eslavas y hebreas. Compartían gastronomía, trajes, leyendas, música y mantenían estrecho contacto a través de las fronteras.

Y es este pueblo alemán judaizado, el pueblo asquenazí, el que se ha convertido en arquetipo de la “etnia judía”. Quienes creen que representan a todos los judíos del mundo, evidentemente nunca vieron a un judío de Etiopía, ni hablaron con un judío marroquí, ni se leyeron las crónicas de la expulsión de los sefardíes de España.

Porque a diferencia de Hitler y sus secuaces, la Inquisición tenía muy claro que ser judío era una religión: tuvo que emigrar quien no quisiera convertirse. Una vez bautizados, la sospecha perduraba por si seguían cumpliendo en secreto sus ceremonias religiosas, motivo de hoguera. La sangre con todo eso no tenía nada que ver.

Era obvio para cualquiera: ser judío, musulmán o cristiano era una cuestión de fe. Por supuesto, el judaísmo se expandió por misión, al igual que sus dos religiones hermanas; la tradición judía está llena de ejemplos, y ningún judío marroquí pondría en cuestión un hecho histórico tan obvio. Sólo la obsesión genética alemana -se evidencia que Hitler copió la idea de los asquenazíes- convirtió a “los judíos” en un pueblo único e hizo primar la mitología de la Biblia por encima de la razón. Lo demuestra muy bien el historiador israelí Shlomo Sand en un libro valiente (La invención del pueblo judío, 2008), muy necesario para quienes sólo conocen la versión oficial asquenazí.

Sí, los sefardíes también son un pueblo, forjado por 500 años de historia, pero a diferencia de los asquenazíes saben que son un pueblo español, no uno palestino. ¿Tengo que volver a contar el chiste del sefardí de Salónica que quiso casar a su hija con un marinero español porque hablaba perfectamente 'judeo', antes que con un “tedesco” (alemán, asquenazí)?

Pero los sefardíes han sido borrados del imaginario judío actual. Tanto que ni siquiera se les distingue ya de los mizrajíes, los judíos oriundos del Magreb, Siria, Yemen, Iraq, que forman la mitad de la población de Israel. Se les mete a todos en el mismo saco en Israel: mano de obra de segunda clase, forzada a olvidar lo más rápido posible su origen para no parecer “árabes”.

Porque eso es lo que eran los mizrajíes: su idioma era efectivamente árabe; en nada se distinguían, excepto en la fe, de yemeníes, marroquíes, sirios o iraquíes de fe musulmana o cristiana. Esos pueblos que en la mente israelí están todos fusionados en un único y espantoso concepto, el del “árabe”. Enemigo irreconciliable e imprescindible para no admitir la existencia siquiera de un pueblo palestino.

El “árabe” terrorista, el nazi pagano y las inquisición cristiana: hoy están amalgamados en una imagen única del “mundo entero contra Israel”, país que  hace portavoz de “los judíos” frente al resto del mundo, tal y como escenificó Netanyahu en París. El concepto de “goy” –traducido como 'gentil' en español– es absolutamente fundamental en la cosmovisión israelí: describe a toda persona no judía, a este inmenso resto del mundo que no forma parte del pueblo elegido, a ese eterno enemigo de todos los judíos.

Todos los judíos: esta es la mentira. “La cultura sefardí distingue entre judíos, cristianos y musulmanes y cuantas más religiones haya alrededor, pero no existe un concepto que englobe a todas las sociedades del mundo frente al judío”, aclara Eliezer Papo, sociólogo sefardí de Sarajevo. En judeoespañol no existe palabra comparable a “goy”. Esto del “pueblo judío” frente a todos los demás pueblos del planeta es un invento asquenazí.

Pero son los asquenazíes quienes han forjado el ideario que hoy, en el siglo XXI, define a nivel internacional el concepto de “judío”. Hagan memoria de los judíos que hayan visto en la pantalla del cine o en las páginas de una novela. Apuesto que todos eran asquenazíes. Tras la fundación de Israel se ha explotado con un inaudito fervor la tradición literaria en yídish para proyectar urbi et orbi la imagen del judío de su gueto polaco o húngaro, su Tora en la mano y su violín. Cuando no directamente con su pijama a rayas y su estrella amarilla.

No es casualidad que la imaginería colectiva cinematográfica se basa en lo que el filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz ha llamado “la nueva religión judía”: el holocausto. Un suceso al que los sacerdotes sionistas retratan  -y exigen blindar legalmente- como único en la Historia, incuestionable, inexplicable, incomparable, es decir, dios. El dogma de la incomparabilidad del holocausto (es el único hecho histórico cuya negación es delito penal) es hoy día, en un mundo laico, la única manera de sostener la posición de los judíos como “pueblo elegido”: por ser víctima de ese suceso único.

Israel, el Estado fundado y dirigido por asquenazíes, ha usurpado el término “judío”, su historia, su cultura. Porque la víctima de la persecución nazi (y con anterioridad, de los terribles pogromos rusos) fue únicamente el pueblo asquenazí, uno de los muchos que siguen la fe judía. Ninguna masacre de este tipo forma parte de la experiencia histórica de los judíos sefardíes, ni de los de Marruecos, Iraq, Yemen, Etiopía, Irán, Cáucaso, India, Malasia o Afganistán. No conocen la palabra “goy”, ni se creen etnias.

Por eso molestan: porque con su existencia demuestran que la ficción asquenazí del eterno judío perseguido por el antisemitismo internacional es sólo una pequeña parte de la verdad. La solución que escogió Israel era erradicarlos.

Israel, el Estado fundado y dirigido por asquenazíes, ha usurpado el término judío, su historia, su cultura.


Erradicarlos como comunidades, no como individuos: fueron trasladados a Israel, a veces mediante espectaculares operaciones de “salvamiento” y puentes aéreos, pero casi siempre con una labor de zapa paciente y bien financiada. Los propagandistas de la causa prometieron a los judíos de todas partes -a menudo campesinos pobres o artesanos arruinados por la competencia de las fábricas europeas- el oro y el moro. Hasta tenerlos embarcados. Una vez en Israel los metieron en campos de acogida masificados donde vivieron mucho peor que en sus países de origen, forzados a olvidarse incluso de sus idiomas, despreciados por la clase superior: la asquenazí.

El desprecio lo resume una frase atribuida a la primera ministra de la época, Golda Meir: “Pero si estos no son siquiera auténticos judíos. Un auténtico judío habla yídish”. No, los asquenazíes no quisieron construir su Estado con ellos, aunque sirvieron como mano de obra barata y baluarte demográfico. Traerlos a Israel no era fundamental para el desarrollo del Estado pero sí para su dogma.

A las generaciones de marroquíes y yemeníes dispersados por los arrabales más tristes de Israel era fácil adoctrinarlos en una nueva fe, el severo judaísmo asquenazí de los rabinos de Lituania, a años luz de las relajadas costumbres y las alegres romerías que traían los recién llegados. La narrativa sionista se ha incluso adueñado del propio proceso, cuando describe este éxodo judío como una “expulsión” causada por los árabes, en revancha por la de los palestinos a manos de las milicias israelíes en 1948. Esto no es siquiera ficción. Es simplemente mentira.

Marruecos -y no hablamos de un caso marginal: en 1945 albergaba a 280.000 judíos, más que ningún otro país musulmán, y es origen de la mitad de la población mizrají de Israel- no es que no expulsara a sus ciudadanos judíos: les prohibió emigrar. Hizo falta mucha presión internacional para convencer al rey marroquí de que levantara el veto.

Con Israel actuando como sifón, en menos de cincuenta años desaparecieron las ricas comunidades milenarias judías en toda África del Norte y de Asia Central hasta India. Se ha extinguido su música, sus leyendas, su poesía y literatura, su ciencia, su arte y su artesanía, su teología y sus ritos, con apenas restos sobreviviendo en Israel, como adorable folklore. Pero sobre todo se ha extinguido su conciencia histórica. Se habrá erradicado todo colectivo que no haya pasado por el molinillo del holocausto.

Quedan muy pocos. Tres mil en Marruecos. Once mil en Irán. Hasta hace pocos años, algunas decenas o centenares en todos los países llamados árabes. Las guerras desencadenadas desde 2011 están acabando definitivamente con ellos. Y unos milenios de presencia y cultura judía en África del Norte y Asia habrán tocado a su fin. Para siempre.

Ésta es la meta de Netanyahu, de todos sus antecesores, y de todos sus competidores en el Parlamento, empeñados en que Israel y judío sean por fin lo que nunca fueron: sinónimos. Para que Israel sea portavoz único de una fe que en tiempos fue una de las tres grandes religiones monoteístas del Mediterráneo. Ya no. Ahora, Israel se ha quedado con la patente y la explotará en exclusiva.

El pueblo elegido nunca existió, hasta que los sionistas lo forjaron. Ahora dispone de religión oficial, idioma, territorio y ejército. El Mesías no podría haberlo hecho mejor.
Lástima que para ello hubo que acabar con los judíos.

ILYA TOPPER
El Confidencial

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Guía apresurada para expertos despistados

The Oil Crash - 18 Març, 2015 - 23:13


Queridos lectores,

Querría dedicar el post de la semana a los denominados "expertos en energía". No estoy aquí hablando de una persona más o menos entendida en esta materia, ni tampoco de los periodistas o académicos que dedican una buena parte de su tiempo profesional a informar dignamente de los hechos, a pesar de la sordina mediática. No. El típico "experto en energía" al que me referiré hoy es un personaje que viste siempre el hábito de su religión (él: traje con chaleco opcional, camisa perfectamente planchada, corbata perfectamente anudada; ella: vestido de color discreto o llamativo según lo que quiera demostrar, zapatos de tacón, americana a juego; en ambos casos el precio de su indumentaria equivale a varios meses de mi sueldo). Esta gente frecuenta los altos templos de su credo (Parlamento Europeo, ministerios, secretarías de Estado, consejerías autonómicas, think tanks, ...) y es asidua de las ceremonias rituales que les son propias (recepciones oficiales, vinos españoles, banquetes de gala, ruedas de prensa...). Por su forma de hablar, de comportarse y hasta de moverse uno se da cuenta de que se trata de una especie diferente del homo sapiens común; son gente acostumbrada a que todo el mundo les escuche, a zanjar discusiones con una frase, a recrearse escuchando su propia voz. Son gente que se ha codeado con un primer ministro, ha compartido mantel con un jeque árabe, que ha estado orinando al lado del Economista Jefe de la Agencia Internacional de la Energía o que se ha ido al tocador con Hillary Clinton tras el preceptivo "Si nos disculpan..." Son gente que sabe de energía porque han oído hablar mucho a otros que saben de energía en reuniones donde todos ellos se juntan periódicamente y toman decisiones que nos afectan a todos, sin tener básicamente una idea contrastada con hechos de lo que están hablando. A estos expertos es a los que quiero dedicar el post del día de hoy. Y no (sólo) con el ánimo de escarnecerlos aún más que con esta entradilla, sino para ofrecerles sinceramente algunas pautas sobre la materia de la que tratan y maltratan. Se trata de ofrecerles datos contrastados y fuentes fiables, para que si no los usan en su próxima discusión litúrgica, al menos vean que quizá hay un enfoque alternativo.

He organizado esta guía en torno algunos tópicos que de manera no siempre acertada suelen usar estos expertos. He aquí la lista.


- Dejen de hablar de reservas: En 1956 Marion King Hubert mostró que el problema con el petróleo no era lo que aún quedaba por explotar (reservas), sino a qué ritmo se podía extraer (producción). En aquella época había una confianza ciega en que no habría problemas en tanto en cuanto las reservas se mantuvieran constantes o incluso aumentaran. Marion King Hubbert mostró que ése no es el problema, sino que por razones geológicas y físicas el petróleo no se puede producir al ritmo que nos dé la gana: hemos explotado lo más fácil primero, cada vez cuesta más esfuerzo extraerlo (o sintetizarlo de otras fuentes) y al final el ritmo de producción se ralentiza y cae. No es una cuestión de invertir más dinero: el dinero es una representación de la riqueza, no la riqueza ella misma - la clave es la ganancia de energía, no de dinero, y es ésta la que está ahora mismo en peligro. Dejen de decir memeces como "Hace 30 años quedaba petróleo para 30 años y ahora también". El petróleo no sale a un ritmo constante, sino que una vez llegado a su máximo flujo comienza a disminuir y va saliendo cada vez más despacio. De eso modo no se agotará en 30 años: queda petróleo para siglos; el problema es que cada vez tendremos menos cantidad cada mes. La situación es análoga a la de un joven heredero cuyo único medio de subsistencia es la herencia que su rica abuela le dejó: cien millones de euros en una cuenta corriente.  Pero, ay, la vieja arpía dejó especificado en el testamento que sólo se le permitiría sacar inicialmente 2000 euros cada mes, y a medida que va pasando el tiempo cada vez se le va dejando sacar menos: pasa un año y ya sólo puede sacar 1800 euros al mes, pero al siguiente ya son sólo 1500 euros mensuales, al cabo de un par de años más sólo 1000 al mes, en otros cinco años 500 euros al mes... estirando así sus ahorros durante un período larguísimo, eterno casi. Este tipo puede pensar que es rico (porque tiene mucho dinero en el banco), pero en realidad es pobre (pues tiene poco dinero en el bolsillo). Pues ésta es la ilusión en la que viven muchos de nuestros expertos de cabecera. Y resulta bastante ridículo, por no decir grotesco, que casi 60 años después de que Hubbert lo dejara bien claro aún haya quien se apoye en el fútil argumento de unas reservas supuestamente muy grandes.

- No todo es petróleo, y mucho menos crudo: La Agencia Internacional de la Energía utiliza la nomenclatura "All liquids", cuya traducción más acertada a mi entender sería "todos los hidrocarburos líquidos". Eso quiere decir que cuando ahora nos cuentan que la producción de petróleo ha llegado a los 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo nos están contado no ya una mentirijilla, sino una mentira de las gordas. Petróleo crudo convencional y condensados representan actualmente unos 68 Mb/d (la cantidad oscila un poco mes a mes) y su producción ya está por debajo del máximo histórico de 70 Mb/d de 2005. El resto, hasta 93 o 94 Mb/d (según el mes) son otras cosas que no son petróleo crudo, en realidad: son los llamados hidrocarburos líquidos no convencionales, o ya por abuso de notación petróleos no convencionales. Lo más parecido al petróleo crudo es el Petróleo Ligero de Roca Compacta (Ligth Tight Oil) que se extrae directamente de la roca madre, no porosa, con la técnica del fracking (de momento sólo en EE.UU. y en Argentina). Aparte de lo costoso del método de extracción (que ha originado una burbuja financiera que a estas alturas está reventando), el líquido extraído tiene una proporción de hidrocarburos de cadena corta bastante más elevada que la del crudo promedio (de ahí el nombre de Petróleo Ligero); como comentó Kjell Aleklett en Barbastro, el hecho de que el LTO sea el tipo de hidrocarburo cuya producción crece más hace que el pico del diésel sea más acusado. El resto de "petróleos no convencionales" son básicamente de tres tipos: crudo sintético obtenido de petróleos extra-pesados, biocombustibles y líquidos del gas natural. El primer tipo se obtiene combinando bitumen extraído de las arenas bituminosas del Canadá con gran destrozo ambiental y el de la Franja del Orinoco, en Venezuela. Se requieren grandes cantidades de agua y de gas natural para su síntesis, es muy costoso, ambientalmente muy dañino, tiene baja TRE y requiere muchas adaptaciones en las refinerías; encima, está prácticamente ya en su máximo de producción, a pesar de que sus reservas son enormes. En cuanto a los biocombustibles, son un sumidero energético y fuente de muchos otros problemas y nunca tuvo sentido económico ni mucho menos energético producirlos. Por terminar, los líquidos del gas natural son en su mayoría (90%) hidrocarburos de cadena corta, que son útiles en la síntesis de plásticos, y su inclusión en esta categoría sólo introduce confusión (y encima es la categoría mayoritaria dentro de los no convencionales). Todos estos hidrocarburos líquidos no son completamente equivalentes (no son fungibles, usando el término técnico); por ejemplo, el LTO y los líquidos del gas natural no se pueden usar para producir diésel; el biodiésel no puede usarse solo sino mezclado con petrodiésel; y el bitumen de Canadá y Venezuela necesita o bien grandes cantidades de gas natural o bien ser combinado petróleo ligero para que su refino sea posible, y no se puede refinar más que en ciertas refinerías. Además, muchos de estos petróleos tienen un contenido energético en volumen sensiblemente menor al del petróleo medio y todos ellos son más caros energéticamente de producir (tiene menor rendimiento, es decir, menor TRE). El ciclo de vida de las explotaciones de hidrocarburos no convencionales también es diferente al del petróleo convencional: así, los biocombustibles están expuestos a las venialidades climatológicas; las arenas bituminosas dependen de una gran infraestructura de extracción y de disponer de mucha agua; y el LTO, además de las dificultades técnicas de la fractura hidráulica (necesidad de disponer de agua para la fractura y de deshacerse de las aguas de desecho, que todo el transporte se hace por carretera dado que la breve vida de estas explotaciones no permite hacer oleoductos, el rápido deterioro de esas carreteras comarcales con el tránsito de tanto vehículo pesado, etc), en los EE.UU. tiene muchas particularidades legales (concesiones en régimen de "Lease or leave", "Explota o vete"). Esas diferencias pueden llevar, en algunos momentos, a explotar estos recursos sin beneficio e incluso a pérdidas. El haber agregado cosas tan diferentes, no siempre equivalentes, con precios diferentes y con mercados más fragmentados que el del petróleo convencional, lleva a nuestros apreciados expertos una incomprensión de cómo está funcionando ahora mismo el mercado del petróleo, y en particular a paradojas como las que se vieron entre 2011 y 2013, cuando a pesar de que la demanda crecía menos que la oferta sin embargo el precio se mantenía elevado. La clave es que la demanda de cada parte de ese agregado que llamamos "todos los hidrocarburos líquidos" no es la misma y al juntarlo todo no vemos qué es lo que se demanda en realidad. Yo uso una imagen simple para explicar esto: imagínense que viene un experto de cabecera y les dice: "El año pasado España produjo 60 millones de yugos y guillotinas, un récord histórico. La demanda de yugos y guillotinas bajó un 1%; a pesar de ello, y contrariamente a la intuición, el precio de las guillotinas continuó subiendo con fuerza", y aquí nuestro querido amigo se lanza a aventurar un montón de explicaciones, a cual menos verosímil cuando se analizan un poco; explicaciones por otra parte radicalmente diferentes de las que nos ofrecería otro experto de similares credenciales y capacidad de análisis. Nuestro experto en artículos para el cuello está confundido porque observa que la oferta (de yugos y guillotinas) sube, su demanda baja y a pesar de ello el precio sube y sube. La clave está en que está juntando dos mercados, el languideciente mercado  de los yugos con el pujante mercado de las guillotinas, y así obviamente no hay quien entienda nada. Claro que si separas los dos mercados quizá se vería que en realidad la producción de guillotinas decae por falta de algunas materias primas requeridas, a pesar de ser un producto del máximo interés. Del mismo modo, tratar los líquidos del gas natural o los biocombustibles como si fuesen lo mismo que el crudo cuando su demanda y mercado no son exactamente los mismos lleva, básicamente, a que el comportamiento del mercado de "todos los líquidos" sea ininteligible.


- El peak oil ya está aquí: Quizá Vds. no se han enterado, pero hasta la Agencia Internacional de la Energía reconoció en 2010 que el máximo de producción de petróleo crudo convencional fue en 2005. De hecho, si cogemos la producción conjunta de los principales productores que ya han superado su peak oil la situación es, como mínimo, bastante preocupante.

 
Queda claro de la figura que el futuro de la producción de petróleo depende de que cada vez menos países no lleguen a sus respectivos peak oils, momento que por otro sabemos que es inexorable. Dejen por tanto de decir que el peak oil es una teoría, porque ahí mismo tienen varias decenas de países para los que esa "teoría" es una amarga realidad. Y yo en su lugar dejaría de confiar tanto en que la producción de esa entelequia contable de "todos los líquidos" siga creciendo en volumen (ya sabemos que en energía está en realidad en descenso desde 2010), porque si la debacle del fracking continua al ritmo actual éste año podría ser el del pico volumétrico de todos los líquidos, y entonces tendrán que buscar un buen carro de excusas para justificarlo (me imagino que la más manida será la del falaz pico de la demanda; a ver si la gente se cree que si consumimos menos petróleo es porque ahora somos más eficientes y no porque tengamos una crisis económica de caballo).


- Los EE.UU. no son energéticamente independientes...: Ya explicamos cuando analizamos el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía de 2012 que en la rueda de prensa de su presentación el economista en jefe de la AIE soltó un argumento bastante osado: que hacia 2020 los EE.UU. sería el primer productor mundial de hidrocarburos líquidos y que hacia 2035 serían autosuficientes energéticamente "de manera neta". A partir de ahí, la prensa ha ido inflando el bulo hasta el punto de decir, primero, que en 2020 los EE.UU serían el primer productor mundial de petróleo y ahora que los EE.UU. están a punto de ser autosuficientes energéticamente, o incluso que ya lo son.

Demostrar que los EE.UU. no son autosuficientes energéticamente en la actualidad lleva sólo unos minutos. Por ejemplo, simplemente consultando los datos de producción y consumo de hidrocarburos líquidos en los EE.UU. hasta 2013 (2014 es muy similar) derivados del último anuario estadístico de BP:


Consumo (línea negra) y producción (curva sombreada gris) de hidrocarburos líquidos en los EE.UU. Gráfica extraída de la web Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html
Con los datos en la mano uno se encuentra con que los EE.UU. producían a finales de 2013 algo más de 10 Mb/d de hidrocarburos líquidos, de los cuales grosso modo sólo 5 Mb/d son crudo convencional, 3 Mb/d son LTO y 2 Mb/d son biocombustibles (cuya TRE es virtualmente de 1, con lo que en realidad sólo contribuyen a contabilizar dos veces la misma energía). Lamentablemente, en ese mismo momento los EE.UU. también consumían 18,6 Mb/d. El balance es, por tanto, que su producción interna en volumen sólo cubre el 56% de su consumo, y que por tanto tienen que importar nada menos el 44% de los hidrocarburos líquidos que los días que nos da por ahí llamamos petróleo (todo esto, a finales de 2014; en un momento veremos qué está pasando ahora mismo). Por lo tanto, está claro que los EE.UU. no son autosuficientes en lo que a hidrocarburos líquidos se refiere.

Pero, claro, el argumento de la AIE incluía el gas natural, que estaba experimentando una gran subida gracias a las explotaciones de fracking. De eso modo, la idea que tenía la AIE en su informe de 2012 era que los excedentes del gas natural compensaban la falta de hidrocarburos líquidos (como si fueran cosas equivalentes, más allá del papel) hacia 2035 y así EE.UU. era autosuficientes "de manera neta" (el diablo está en los detalles). ¿Producen los EE.UU. más gas natural del que consumen en este momento? La respuesta es no: a pesar de los grandes aumentos de producción debidos al fracking, aún tienen que importar, de manera neta, aproximadamente un 8% de lo que consumen.
Consumo (línea negra) y producción (curva sombreada gris) de gas natural en los EE.UU. Gráfica extraída de la web Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html

La única materia prima energética que exporta de manera neta los EE.UU. es el carbón, y siempre en cantidades relativamente pequeñas. Por tanto, de autosuficiencia energética ahora mismo nada de nada.

El otro día oí a uno de estos expertos que se hacía la siguiente pregunta en voz alta: "¿Por qué baja el precio del petróleo si los EE.UU. son autosuficientes?". La verdad es que no entendí qué le parecía extraño de ese silogismo; hizo un para mi incomprensible razonamiento sobre lo que implicaba para el mercado que los EE.UU. fueran independientes, y llegaba a la paradójica conclusión de que la autosuficiencia energética de los EE.UU. implicaban precios altos (supongo que porque los costes productivos del fracking son elevados). En todo caso, había de entrada un fallo fundamental en su silogismo: la premisa es falsa, los EE.UU. no son autosuficientes energéticamente...

- ... ni lo serán nunca: En este momento conviene ir a la raiz del famoso bulo sobre la independencia energética de los EE.UU. Toda la historia se basa en las proyecciones que la AIE hizo en su informe de 2012, el WEO 2012, y la burda exageración se sintetiza en una única gráfica:






Hemos comentado esta gráfica ya varias veces en este blog, pero está claro que el asunto le ha pasado desapercibido a nuestros expertos. Veamos. Lo que muestra este gráfico es la proyección (que, recordemos, hizo la AIE hace algo más de dos años) sobre cómo evolucionarán las importaciones de petróleo de los EE.UU. de 2012 a 2035. Primer detalle que no debería pasarle por alto a un experto: en la gráfica se ve que en 2035 los EE.UU. todavía importarían un poco más de 3 Mb/d de petróleo. ¿Dónde queda, entonces, la tan cacareada independencia energética? En que la AIE asume que los EE.UU. producirán tal excedente de gas natural, sobre todo gracias al impulso del fracking, que en 2035 este excedente energético en gas natural será equivalente al déficit en petróleo. Una extraña contabilidad, en la que por una vez la AIE usa excepcionalmente el valor energético de cada combustible para compararlos, a pesar de que el petróleo sea tres veces más caro que el gas. Fíjense además que la AIE fija como horizonte para que se consiga este hito el año 2035, no por casualidad el último año que cubrían sus previsiones de 2012: en esencia estaba diciendo que el milagro pasaría hacia el fin del período de la previsión, que es como decir en el plazo de tiempo más largo que se puede concebir. Y es que, a fin de cuentas, ¿quién se acordará en 2035, con todo lo que lloverá de aquí a entonces, de las previsiones que hizo la AIE en 2012? Pues para su desgracia, una parte de la prensa que busca con desesperación buenas noticias en temas de energía y los expertos a los que se dirige este artículo siguen pensando en ese horizonte de bonanza norteamericana, sin revisar las hipótesis ni comprobar si aún son válidas; en particular, parece que no se han enterado de que en los dos informes posteriores, el de 2013 y el de 2014 la AIE ha ido corrigiendo a la baja sus previsiones sobre la producción de gas a través de fracking, con lo que "se cae" la famosa independencia energética "neta".

En realidad, y en cuanto uno comienza a mirar los detalles, emergen nuevos e inquietantes nubarrones. Sin ir más lejos, en la gráfica que soporta toda la falacia de la presunta futura independencia energética neta de los EE.UU., nos encontramos que hay otros 3 Mb/d de disminución del importaciones de hidrocarburos líquidos de difícil encaje: "eficiencia del lado de la demanda". Vamos, que la introducción de mejoras en la eficiencia llevarán a una disminución del consumo en nada menos que 3 Mb/d (sobre los casi 19 Mb/d que los EE.UU. consumen ahora mismo eso representa el 16% de su consumo actual). Que mejoras en la eficiencia lleven a un descenso del consumo es una cosa extraordinaria, tan extraordinaria que de hecho no ha pasado nunca con nuestros sistema económico si no es en medio de una grave crisis económica, por razones que Lord Jevons podría explicarle a nuestros expertos si le quisieran oír. Por supuesto que si los EE.UU. entran en una gravísima crisis económica pueden llegar a ser autosuficientes, y más en particular si su economía está de rodillas y consume mucho menos que ahora mismo: ¡si hasta podrían llegar a exportar! Sucede, sin embargo, que ese escenario no es el idílico paraíso en el que parecen creer nuestros expertos.
 

Hay más cuestiones inquietantes en el horizonte: como comentamos al analizar el WEO 2014, la AIE ya está hablando claramente de un estancamiento del consumo total de energía en Europa, Japón, Rusia y los EE.UU. para las próximas décadas. No estamos hablando de petróleo solamente, sino de toda la energía. Cómo se puede conseguir crecimiento económico sin aumentar el consumo de energía es una cosa que todavía está por demostrar, mas allá de algunas triquiñuelas en la contabilidad nacional con escaso recorrido. Tomando esa previsión con la seriedad que merece, lo que la AIE nos está diciendo es que la recesión será permanente, lo cual es lógico si uno considera que, justamente por la escasez de petróleo, esta crisis no acabará nunca, como llevamos diciendo 5 años en este blog. Que un tema tan crucial le pase desapercibido a nuestros expertos muestra que, obviamente, no se leen los informes de la AIE; y también dice muy poco de las fuentes de las que se nutren, muchas de las cuales son la misma noticia elaborada y reelaborada por otros expertos de su mismo jaez, en un curioso ecosistema informativo en el que el detrito de uno acaba siendo el sustento de otro.

Pero lo que acaba de proyectar una sombra ominosísima sobre el futuro energético de los EE.UU., y por ende de todo el planeta, es el fracaso del fracking. Nuestros expertos están ahora obsesionados con la reciente bajada de precios del barril de petróleo (de la que hablaremos un poco más abajo), ofreciendo argumentos de lo más variopinto, sin ser capaces de ver que el drama llevaba varios años gestándose, básicamente los mismos desde que el fracking comenzó a alzar el vuelo. Ya en Noviembre de 2013 la AIE lanzaba un agorero aviso a navegantes con la siguiente gráfica, que ya comentamos en su momento:



En ella la AIE nos prevenía sobre cómo evolucionaría la producción de hidrocarburos líquidos (excluidos los líquidos del gas natural, quizá para no emborronar más la discusión espuriamente) si no se producía más inversión (en realidad, la inversión suficiente). Como pueden apreciar, la caída en la producción sería escalofriante, llegando a ser una cuarta parte de la actual (y aún eso, en volumen; en energía sería mucho menos, en línea con el horizonte 1515). Con esta gráfica, inserta en medio de su informe anual, la AIE enviaba un mensaje de cierta alarma a quien debía recibirlo (obviamente, no a la fanfarria mediática, emborrachada de sueños húmedos de fracking). La reacción de la industria delante de tal aviso fue hacer exactamente lo opuesto de lo que se le pedía: una oleada de anuncios de desinversión , que ya en Marzo de 2014 nos hacía anticipar que en los años a seguir tendría fatales consecuencias. Por si fuera poco, en Julio de 2014 supimos que la industria de los hidrocarburos pierde dinero a manos llenas: más de 100.000 millones de dólares al año, con una deuda acumulada de más de medio billón de dólares. Y recuerden que todo eso pasaba con el precio del barril aún en los 100 dólares. Después, y sólo después, comenzó el actual descenso de precios, al que aún le queda cierta recorrido, con lo que todos los problemas descritos se están exacerbando. En este contexto, el número de empresas dedicadas a la explotación de hidrocarburos extraídos con fracking y otros hidrocarburos no convencionales que están quebrando nos indica que la burbuja financiera creada en torno al fracking está explotando. Dependiendo de si el colapso de esta industria es más rápido o más lento los plazos se acortarán o alargarán, aunque las consecuencias finales serán igualmente funestas.

- "El fracking ha venido para quedarse": Ésta es una de las frases más necias que he tenido que oír últimamente en una  homilía expertil. La frase corresponde al género de pensamiento mágico, variante sólo ligeramente más adulta de esa estrategia de negación que tienen los niños de repetir en voz alta: "No es verdad, no te escucho" mientras se tapan los oídos cuando no quieren que les den una mala noticia. Si el fracking, como dicen estos señores, ha venido para quedarse, deberían de poder aportar datos claros al respecto, porque todas las previsiones que yo he visto (incluida la muy optimista  de Goldman Sachs que se encuentra bajo estas líneas) hablaban de una llegada al máximo productivo muy próxima - unos pocos años desde ahora - y a partir de ahí una declinación más o menos rápida.




Lo malo de esas previsiones de peak LTO temprano y rápido declive ulterior es que se hicieron en un entorno muy diferente al actual, con precios del petróleo mucho más altos. Si incluso con los precios anteriores las empresas ya perdían dinero, con los precios actuales se están hundiendo en la más absoluta de las miserias. Seguir hablando de "la bonanza del fracking", o que "el fracking puede resistir el actual entorno de precios", cuando el número de pozos activos en los EE.UU. ha caído más de un 40% desde su máximo del año pasado resulta o absolutamente ignorante o deliberadamente manipulador.

 Imagen de http://wolfstreet.com/2015/03/06/the-collapse-of-fracking-as-we-know-it/

Algunos expertos, viendo que cada vez es más difícil negar la debacle en las prospecciones americanas y que el asunto ya salta a las primeras planas de color sepia al otro lado del Atlántico, se agarran a su último clavo ardiendo, destacando el hecho de que a pesar de que el número de pozos activos cae rápidamente la producción se mantiene en las estadísticas oficiales del Departamento de Energía de los EE.UU. Atribuyen el hecho a las mejoras en eficiencia en la producción, fruto de una adecuada reestructuración del sector, que saldrá saneado de la crisis y tralará. Su grado de experto, se ve, no les ha llegado como para saber que, por culpa de los recortes que se hicieron en ese departamento hace unos años, los datos de producción tienen un desfase real de entre 3 y 6 meses, durante los cuales lo que se hace es extrapolar la tendencia previa. De hecho, ahora que comienzan a llegar datos del comienzo de la caída de precios se empiezan a ver las primeras desviaciones significativas entre lo que se estaba previendo y la cruda realidad.

Por si todo lo anterior fuera poco, se juega mucho en estas latitudes a hablar del fracking, que es la técnica de extracción, pero sin explicar qué hidrocarburo se quiere extraer, si petróleo o gas natural. Porque, como ya explicamos el LTO es marginalmente rentable, o lo fue para algunas explotaciones, pero el gas natural ni lo es ni lo fue nunca (un meme común entre los expertos es que el precio del gas en los EE.UU. es la tercera parte que en Europa "gracias al fracking", sin explicar que eso se pudo hacer vía endeudamiento y con un consumo local bastante  estancado). La diferencia es importante, teniendo en cuenta que, por ejemplo, en Europa (y en España en particular) sólo se han identificado recursos de gas natural explotable por fracking, nunca de petróleo. Por qué hay tanta insistencia en numerosos foros europeos en que Europa tendría que apostar por un combustible mucho menos versátil que el petróleo y con un mercado mucho más limitado, con una TRE todavía más baja y por tanto económicamente ruinoso, con unas perspectivas de producción muy limitadas a pesar de las grandes reservas, y con un gran impacto ambiental es para mi un misterio, que a decir de algunos se esclarece a la luz de ciertas presuntas y sustanciosas comisiones.

Al final, es posible que la frase de que "El fracking ha venido para quedarse" sea cierta, aunque no de la manera que dicen nuestros expertos; y es que el impacto ambiental del fracking puede dejar una huella duradera.

- Los saudíes no están intentando hundir a Iran, Rusia, el fracking en EE.UU. ni/o las torrijas de mi abuela:  Este tema se he tratado con tanta profundidad en este blog que no me da la gana de repetirme aquí una vez más. Para entender el actual proceso de hundimiento de precios (y hacia dónde nos lleva) puede leerse "La espiral", y para comprender que no hay ninguna conspiración pero se suspira por ella, "La ilusión del control".

- El coste de extraer un barril de petróleo en Arabia Saudita no es de 2 dólares: Muchos expertos se empeñan en decir que extraer petróleo en Arabia Saudita es un regalo, que cada barril cuesta de extraer sólo un par de dólares. Se ve que estos señores y señoras viven anclados en su adolescencia o en su juventud, pues se creen que los cuarenta o cincuenta años que han pasado desde que esto era así no son nada. Poco importa que hasta el campo supergigante de Ghawar sea ya muy maduro y requiera inyectar grandes cantidades de agua para mantener su producción, poco importa que se haya tenido que poner en producción campos de tan poca calidad como el de Manifa, mezclando su producción con la del resto del crudo saudí, para evitar que la producción decaiga. Tampoco le importa a nuestro experto, en suma, que a los saudíes ya no les quede nada más, ningún otro campo en reserva, para evitar la caída de la producción en pocos años. 

Producción de petróleo de Arabia Saudita. Adaptado de http://peakoilbarrel.com/opec-crude-plus-more-on-eia-estimates/


Es igual: si en los años 60 del siglo pasado producir petróleo en Arabia Saudita costaba 2 dólares, hoy en día cuesta lo mismo. En realidad, el coste de producción se sitúa más bien en torno a los 20 dólares para Arabia Saudita y por encima de los 25 dólares por barril para el promedio de la OPEP (peor aún: si se tiene en cuenta la inflación, el coste de producción no fue jamás de 2 dólares de 2015, que es lo que va implícito en la absurda extrapolación de nuestros expertos). Pero, como ya explicamos hace cosa de dos años, los países productores tienen sus propias necesidades, que van más allá de meramente cubrir los costes logísticos para producir petróleo para que nosotros lo quememos alegremente en un todoterreno para ir a comprar el pan. Resulta que estos países necesitan un precio por barril lo suficientemente alto como para que los ingresos fiscales permitan mantener algo más que los privilegios de la élite: un mínimo sistema de redistribución de la renta, basado un sistema de ayudas sociales, que tienen como objeto impedir que comiencen las revueltas en esos países y todo se vaya al garete. Esos costes fiscales son por tanto tan estructurales o más que los de poner en marcha la perforadora o transportar el crudo. Y esos costes no son nada bajos: en promedio, se sitúan por encima de los 80 dólares por barril.

Imagen de  http://ourfiniteworld.com/2014/11/05/oil-price-slide-no-good-way-out/
Pensar, por tanto, que hay margen para la bajada de precios del petróleo o para mantenerlos bajos para mayor gloria del consumidor occidental es de una absoluta ceguera, completamente impropia de un autoproclamado experto.


- El ahorro y la eficiencia no cambian nada por sí mismos: Este tema también se ha tratado en repetidas ocasiones aquí (incluso en clave for dummies). Resulta que un noble inglés que vivió a finales del siglo XIX, Lord William Jevons, observó que a medida que se iba mejorando la eficiencia de las máquinas de vapor el consumo de carbón de Inglaterra aumentaba en vez de disminuir: es la famosa Paradoja de Jevons. ¿A qué se debe esto? A que en un sistema económico orientado al crecimiento indefinido y a la producción, la energía que queda libre porque alguien no la usa (mediante ahorro directo, o indirectamente al aumentar la eficiencia) otro la usará para producir bienes y servicios y así ganar más dinero. Como decía Javier Pérez en su post para profanos: "La chica a la que no besaste no se metió a monja: se casó con otro". Este simple principio, bien conocido desde hace más de siglo y medio, tampoco ha permeado en las entendederas de tanto experto que corre por esos mundos de Dios, y así tenemos una machacona insistencia en que hay que fomentar el ahorro y la eficiencia energética, como si eso fuera a solucionar algo. Lo que está pasando es que la energía que ahorran los consumidores la acaba consumiendo la industria, los precios de la energía no bajan y, encima, para añadir insulto a la afrenta, al consumidor se le suben otros costes indirectos para que siga pagando lo mismo que antes o más. Por ejemplo en España, en la factura de la electricidad ha descendido el precio de la parte que refiere al consumo realmente realizado, pero se ha aumentado el precio del término fijo (que va referido a la potencia contratada), con lo que el consumidor al final acaba pagando más aunque consuma menos.

Contrariamente a lo que piensan algunos peakoilers más radicales, no es que no haya solución a la paradoja de Jevons: sí que la hay. Más aún: ahorro y eficiencia serán muy útiles en el futuro. Pero el primer paso es cambiar el origen de la paradoja y de muchas otras contradicciones: un sistema económico basado en el crecimiento continuo. Y aquí vemos la verdadera cara de muchos expertos: nuestro sistema económico, el capitalismo, es simplemente intocable, y se puede hablar de todo menos de cambiar este sistema. Estoy convencido de que muchas de las afirmaciones absurdas e infundadas que realizan muchos expertos tienen su origen en que no tienen redaños para cuestionar lo incuestionable; no se atreven a dejar de pasar de puntillas por la cuestión de fondo y mentar por fin la bicha y decirlo todo. En vez de eso, buscan una solución probando a tocar todas las variables menos la obvia; algo parecido a la historia del hombre que buscaba sus llaves perdidas bajo la farola y no unos metros más allá, donde se le cayeron en realidad, porque bajo la farola había más luz.


- No es ningún misterio por qué no se ponen más paneles solares en España: España recibe mucha más insolación que países del norte de Europa que han instalado proporcionalmente más paneles fotovoltaicos, sobre todo en los últimos años. Un tópico recurrente de un cierto tipo de expertos en energía, del suptipo "con conciencia ecológica", es preguntarse por qué en España, que durante unos años lideramos la implementación de sistemas de generación de energía renovable, estamos ahora tan mal. Se señala con el dedo al Gobierno (a los Gobiernos, en realidad) que han desmantelado el sector, y hay una parte innegable de razón en ello. Sin embargo, el problema de las renovables es mucho más profundo y no se circunscribe sólo a España, como explicamos al tratar de la relación entre renovables y capitalismo: los sistemas de energía renovable tiene una rentabilidad económica insuficiente para mantener el sistema capitalista tal y como está estructurado ahora mismo. Es por eso que no se fomentan. Y el problema, como digo, no se circunscribe a España; el parón de inversión en Europa es evidente:



Incluso en Alemania se están recortando los subsidios a la energía renovable (recientemente ha salido un informe demoledor para el sector renovable en el Reino Unido). La clave es que la baja TRE de estos sistemas los hace inadecuados para mantener el capitalismo tal cual lo entendemos. La solución aquí parece pasar antes por abandonar el capitalismo que por abandonar las renovables, pero como la primera proposición es inaceptable la mayoría de los expertos, de manera más abierta o solapada, se van a la segunda; y aquellos que no pueden tampoco aceptar esta segunda por su perfil "ecológicamente concienciados" se dedican a dar vueltas dialécticas en círculos y a hacerse la pregunta retórica: "¿Cómo es que teniendo tanto Sol en España no se invierte más en fotovoltaica?", mientras absolutamente nada cambia.


- No es electricidad lo que necesitamos: Parece mentira tener que volver a insistir una y otra vez en el mismo hecho simple: en 2011 la electricidad en España supuso solamente el 21% de nuestro consumo de energía final. Si ese porcentaje ha aumentado hasta el 23% en 2014 no es a causa de que se hayan encontrado más y mejores usos para la electricidad aquí, sino porque el consumo de petróleo ha caído un 25% desde sus máximos de 2008. De hecho, el consumo de energía primaria en España es ahora mismo comparable al de principios de este siglo.

Imagen de http://www.endesaeduca.com/Endesa_educa/recursos-interactivos/el-sector-electrico/consumo-energia-mundo
Electrificar los usos actualmente no eléctricos de la energía no es tarea fácil. Ya hemos expuesto aquí con muchísimo detalle por qué el coche eléctrico es sólo una quimera, pero es que necesitamos mucha otra maquinaria que no son coches (camiones, tractores, excavadoras, barcos, aviones) cuya electrificación como vehículos autónomos simplemente ni se discute debido al desmesurado tamaño que tendrían que tener las baterías. No es que no se puede electrificar la sociedad, pero es preciso hacer una planificación muy cuidadosa, teniendo en cuenta además las limitaciones de los materiales requeridos. Hace unos años hicimos ese análisis y la solución existe, aunque los cambios que acaba implicando sobre nuestro sistema económico son radicales; de hecho, es necesaria la superación del capitalismo para poder hacer esta transición.


- Dejen de meterle prisa a la innovación: Los avances tecnológicos no van a suceder porque coincida que nos vendría muy bien que se encuentre una nueva  fuente energética o un sistema de aprovechar mejor lo ya existente (sin que Jevons estropee la fiesta). Y no es una cuestión de más inversión, como parecen pensar los economistas tradicionales. Precisamente la innovación en energía es mucho más lenta o quizá limitada que en otras áreas, posiblemente porque los límites de la Termodinámica son bastante estrictos. No ha habido grandes cambios en el mecanismo central para producir electricidad en más de un siglo: sigue consistiendo en hacerle dar vueltas a unas espiras en el seno de un campo magnético, y la mayoría de las centrales eléctricas consisten en hacer hacer hervir agua para que el vapor mueva un rotor que haga girar esa bobina. Se han mejorado diseños y materiales, bien es cierto, y en algunas calderas se reaprovecha parte de ese vapor, pero al final hay una gran parte de la energía, casi siempre más del 50%, que simplemente se desaprovecha. Hace décadas que no estamos introduciendo nuevas fuentes de energía: el carbón de explota desde tiempos inmemoriales, el petróleo y gas (a escala industrial) desde hace un siglo y medio, el uranio desde hace 70 años, la energía hidroeléctrica tiene un siglo, las primeras placas fotovoltaicas tienen casi 60 años y los primeros aerogeneradores poco menos. Hay, por supuesto, algunas ideas nuevas (la más prometedora, las centrales termosolares, se basan en principios conocidos por los antiguos griegos y ya implementados de manera rudimentaria para producir electricidad a finales del siglo XIX) pero no hay cambios revolucionarios ni rupturas de paradigma. Los problemas con las fuentes de energía son conocidos desde hace unos 50 años, cuando hubo el primer susto con el petróleo, y en todo este tiempo no se ha podido llegar a algo realmente competitivo que permitiera mantener nuestro actual sistema. Algunos interpretan esta ausencia como una fatua demostración de la existencia de una gran conspiración, sin comprender que nuestro sistema económico y productivo integra todo aquello que tiene un rendimiento adecuado. Mirando las cosas de manera desapasionada, más bien parece que los avances en materia de fuentes de energía o no son posibles o tienen un recorrido bastante escaso. Pero incluso si uno tiene cierta fe en que al final se producirá un avance tecnológico revolucionario (y quizá después de todo no tan deseable), es obvio que no reaccionar a los graves problemas que ya tenemos, esperando a que se produzca el oportuno milagro, es una manera negligente de gestionar la actual situación, completamente temeraria e impropia de quien tenga esa responsabilidad. Es por eso sorprendente que nuestros expertos, algunos de los cuales dan consejo a nuestros Gobiernos, esbocen esa irracional fe en el milagro salvador, en una manifestación de imprudente tecnooptimismo.



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Un viernes cualquiera, alguno de estos santones y yo podemos coincidir en la misma sala, a pocos metros de distancia, casi mirándonos cara a cara, él o ella hablando, yo escuchando. La posición es parecida, casi simétrica en realidad. Y quizá por compartir intereses (aunque no actitudes) y por haber coincidido en el mismo espacio, de algún modo esa simetría persiste, imperfecta, durante algún tiempo: el sábado siguiente esta persona atenderá a sus oficios:


y yo a mis orificios.




Salu2,
AMT
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La Democracia existe, y se hace así

Ácratas - 17 Març, 2015 - 07:11


Pues sí que existe, y se fundamenta en muy pocos pilares que, desde la primera vez que se leen, se sabe que son correctos:

Para conseguir la Democracia Perfecta, España debe organizarse como República Asamblearia, que es como sigue:

UNO: El Estado tendrá solamente DOS PODERES, Ejecutivo y Judicial.

DOS: El jefe del Ejecutivo (Presidente de la República Asamblearia Española) será elegido por el Pueblo Español a múltiple vuelta(1). El poder Judicial será elegido por el Pueblo mediante una lista abierta de candidatos jueces.

TRES: El PODER LEGISLATIVO no será un poder del Estado, sino del Pueblo Español.

CUATRO: Este se organizará asambleariamente en los municipios. Y si se trata de ciudades grandes, en los barrios.

CINCO: Las leyes se promocionarán para su aprobación o derogación desde esas asambleas y se votarán en esas asambleas.

Luego, cada asamblea enviará al Parlamento de Asambleas de Madrid (actual Congreso de los Diputados) a un representante con el mandato imperativo de votar sí o no a la ley en cuestión y con un peso en su voto igual al de habitantes del municipio o barrio al que representa. El sueldo del representante lo pagará la asamblea a la que representa.

SEIS: El Estado estará obligado a cumplir las leyes que el Parlamento de Asambleas sancione.

SIETE: El Segundo Poder del Pueblo Español será el Banco de España, que emitirá la moneda nacional española, LA PESETA. El BdE será el único banco de toda España, pues la banca será pública. Y los consejeros del BdE serán votados por las asambleas y depuestos por las mismas asambleas que los votaron de manera fulminante en caso de corrupción, situando en su lugar a otros y procesando a los corruptos.

OCHO: El Tercer Poder del Pueblo será la Fuerza Armada Revolucionaria, Proporcionada y Eficaz, pues todo municipio, siempre al servicio del Pueblo, dispondrá de depósitos de armas suficientes para que el Pueblo pueda defender la República Asamblearia de las agresiones de los estados burgueses y totalitarios vecinos.

Y ESTO QUE ACABO DE DESCRIBIROS ES UNA DEMOCRACIA PERFECTA. Y es incuestionable. Aunque a los partidos políticos ni los he mencionado, porque son innecesarios en una democracia, pues la democracia es históricamente anterior a los partidos. No es que haya que prohibirlos a los partidos, sino que no hacen falta para nada. Los partidos pueden existir, como existen las religiones, pero son una entelequia de orden moral para mentes inseguras.

A muchos no les gustará lo que acabo de describir, pero es porque tienen el cerebro sodomizado por 35 años de partitocracia y está a punto de derretírseles.

¡¡Democracia o muerte!!

AITOR GARMENDIA

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NOTA A LOS OTROS LECTORES:

(1) En una elección a múltiple vuelta se elimina el candidato menos votado entre una vuelta y la siguiente, volviendo a votar todo el cuerpo electoral, incluso los que votaron al candidato eliminado. La última vuelta es cuando solo quedan dos candidatos, de manera que el electo lo es siempre por mayoría absoluta. Eso no le da otra cosa que mayor representatividad, pero no tiene poder para cambiar NADA, no puede hacer leyes, solo cumplirlas. Con este método electoral nunca se rechaza la capacidad del voto del ciudadano, su Soberanía, sino que son los candidatos los eliminados por falta de apoyo popular. ¡Como se eliminan los concursantes del puto Gran Hermano, para que me entendáis, chorlitos!
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Declive energético y cambio del modelo cultural

The Oil Crash - 8 Març, 2015 - 22:50


Queridos lectores,

Una de las cuestiones que se han tratado de manera fragmentaria a lo largo de estos cinco años de posts es la de la necesidad de un cambio cultural profundo para que nuestra sociedad pueda hacer frente al descenso energético. La mayoría de las discusiones que he desarrollado en el blog han tenido que ver con diversos aspectos del cambio de modelo económico y financiero. Hace unos días discutimos en estas mismas páginas algunos aspectos clave de los necesarios cambios en nuestro modelo de asignación de recursos, que en el fondo es una discusión sobre la estructura básica que tiene que tener un modelo económico que pueda funcionar cuando la energía sea menos abundante. Los aspectos que analicé en aquel post, y más aún las recetas que proponía para conseguir estructuras que puedan resistir un proceso tan agudo como es el descenso energético, no eran meramente económicos: al fin y al cabo, un sistema feudal en el que la mayoría vive en el umbral de subsistencia podría conseguir fácilmente cumplir los objetivos de sostenibilidad y resiliencia para garantizar su continuidad en el tiempo. Sin embargo, en la mente de todos está el interés de preservar algunos aspectos que habitualmente se consideran deseables del modelo social actual (la igualdad de oportunidades, la igualdad ante la ley, la democracia, la educación y la sanidad universales,...), más allá de lo lejos del ideal -a veces hasta lo grotesco- que hoy en día se encuentran estas conquistas sociales. Mucha gente que conoce la problemática de la crisis energética da por hecho que estas estructuras de carácter igualitario son fruto exclusivo de la abundancia energética y que sin ésta aquéllas no se podrán mantener. Sin embargo, la gran diversidad de sistemas de organización social que pueden encontrarse en la Historia de la Humanidad, sobre todo si uno se aleja de la visión sesgada que es norma en el mundo occidental, indica que no es del todo evidente que nuestros únicos puntos de destino para nuestra sociedad sean el autoritarismo o la extinción.

Debatir estos aspectos en profundidad y con propiedad requeriría una aproximación desde la Antropología, la Historia y la Sociología que al tiempo tuviera en cuenta las crudas realidades de la Física, la Geología y la Ecología. Poca gente tiene esa capacidad de síntesis; en general son los filósofos, como Jorge Riechmann, los que hacen este esfuerzo de comprender - en el sentido de abarcar - toda este poliédrico problema; pero yo echo en falta que gente proviniente de las tres últimas disciplinas que enumeraba más arriba hagan el esfuerzo de acercarse a las tres primeras (quizá de los pocos que podría hacerlo es mi compañero Antonio García-Olivares). Desde luego yo no tengo los conocimientos ni el bagaje cultural ni la capacidad que se necesitan para abordar con alguna garantía esta discusión. Pero no por ello el debate debe ser soslayado, y entiendo que en el contexto de este blog, que pretende ser solamente una herramienta divulgativa, seguramente esta discusión no puede postergarse más.

Así pues, enunciaré algunos aspectos de esos valores culturales, hoy comúnmente aceptados en esta parte del mundo que solemos decir occidental, que a mi pobre entender tendrán que ser revisados en un contexto de descenso energético. No podré, por no saber, proponer grandes recetas para ese cambio, sólo algunas ideas que me parecen más o menos sensatas. El objetivo de este post, por tanto, no es dar una visión acabada de la cuestión, sino en primer lugar mostrar un punto de vista bastante diferente al del supervivencialismo y del nihilismo en el que algunas personas, conscientes de los graves cambios que se avecinan, pueden caer por puro desánimo y resignación; y en un segundo término abrir la discusión.

- Individualismo: Uno de los valores más fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestra sociedad actual es el individualismo. El individualismo consiste en que cada indivuo intente conseguir sus objetivos por si mismo sin contar con los demás, sí, pero es mucho más que eso: es la obligación de conseguir lo que uno se propone por uno mismo, sin ayuda de nadie. El individualismo es fundamental para el sistema económico porque el individuo es más propenso a comprar bienes para conseguir sus fines, ya que si cooperase con otros individuos podría pedir prestado lo que necesite o hacerlo en conjunto, evitando el gasto y por tanto el beneficio de la fábrica que produce lo que requería. En la cultura popular, sobre todo a través de la televisión y el cine, se exalta las cualidades del líder que individualmente es capaz de lograr todo aquello que se propone, por su empeño y tesón (con consecuencias no siempre positivas, como ya comentamos). El reverso tenebroso del individualismo es la competición con los demás. Tan importante como que la gente sólo cuente con sus fuerzas (o las que pueda comprar) para cubrir sus necesidades es que no recurra a las de los demás, y la mejor manera de cortar la vía de la cooperación es la competición. Exaltar la competición en la cultura popular es bastante más difícil, pues competir con nuestros congéneres, por ejemplo, por una barra de pan tiene lógicamente muy mala prensa (y es que el hombre es, contrariamente a lo que a veces se dice, un animal eminentemente social). El vehículo adecuado para la exaltación de la competitividad es el deporte: se habla de "sano espíritu competitivo" y se le da una importancia desmesurada al deporte (en mi país, al fútbol) como vehículo cultural central. Una vez que se enseña que hay un contexto en el que competir es algo correcto, resulta más fácil extender ese argumento de competitividad a otros contextos en los que no resultaría tan obvio. Por ejemplo, en las empresas: todo el mundo hoy en día da por hecho que las empresas "han de ser competitivas", lo cual en el fondo quiere decir que compiten por un hueco en el mercado a costa de otras empresas a las que les irá peor y que eventualmente cerrarán. Eso es normal, nos dicen los economistas, ya que la competitividad permite mejorar la oferta a los consumidores, y de esa manera éstos disfrutan de mejores productos. Productos que, en realidad, sirven para exacerbar su individualismo, comprando aquello que en realidad no necesitaría si pidiera ayuda. Y aquí entra otra de las características culturalmente indeseables del individualismo, pero que también es necesaria, y mucho,  para que nuestro sistema económico funcione como la seda: el aislamiento. Un individuo aislado se siente vacío, incompleto; nota que le falta algo. No hay nada peor y más doloroso que la soledad para un animal social como es el hombre. Por eso el individuo aislado, desconectado de todo lo que en realidad tiene sentido para él aunque él no lo sepa, intenta suplir esas carencias comprando cosas con las que rellenarlas. La exasperación vital que genera la soledad lleva a tener individuos que consumen compulsivamente; incluso en muchas relaciones de pareja es fácil observar que actúan muchas más veces como dos individuos que como una pareja (por ejemplo, si sus actividades favoritas excluyen al otro, como ir al fútbol o ir a comprar zapatos, mientras aumentan su consumo). Para acrecentar la soledad y el consumo compulsivo, es importante incentivar la desconfianza en los demás, incluso el miedo al otro, que te lleve a encerrarte con tu morada cada vez más llena de cosas y más vacía de vida. La receta adecuada para combatir el individualismo es cooperar con los demás, e incluso antes de eso confiar en los demás. Viniendo de donde venimos esto no es fácil, pues todos desconfiamos de los demás, incluso les tenemos miedo. Pensamos que si abrimos las puertas de nuestra casa a un extraño nos robará. No se trata de ser ingenuo y confiado, peor sí creer que nos irá mejor si trabajamos todos en común, y si comprendemos que todo el mundo hace falta para conseguir una transición viable. Buscar culpables y víctimas, incluso aunque los haya, no mejora nuestra situación. Para construir una relación de confianza, el primer paso es aportar más que lo que nos ha dado el otro para demostrar nuestra buena voluntad. Quizá comenzar por sonreír sea un paso en la buena dirección, y también rebajar nuestro nivel de reactividad y aguantar un poco hasta ver si el otro quiere también colaborar o no.

- Ruptura del contrato intergeneracional: Los valores tradicionales que han sustentado todas las sociedades humanas de las que tenemos conocimiento se han basado en un principio muy sencillo: los padres siempre buscaban aquello que era mejor para sus hijos. En cierto modo, la vida de los padres está supeditada al bienestar futuro de sus hijos, y los padres aceptaban de manera natural cualquier sacrifico y privación si con eso sus hijos podrían estar en una mejor posición. Lógicamente, esos padres educaban a sus hijos en los mismos principios, con lo que se esperaba que en el momento de llegar a su edad núbil, los hijos, ahora padres, se comportasen de la misma manera. Este valor cultural, prácticamente constante en todas las sociedades humanas, tiene un valor ecológico muy importante, y es que en el fondo imprime a cada generación dominante una norma de autocontención. Siempre se vio mal que un padre inconsciente, por ejemplo, dilapidara el patrimonio familiar, o que se explotase los terrenos que habían estado en la familia durante generaciones de modo tal que quedasen esquilmados y baldíos. A cada generación se le asignaban los recursos como si ésta fuera simplemente un testaferro de la siguiente, y de ese modo se evitaba un ritmo de consumo excesivo que llevase a la insostenibilidad: recordemos que la definición más común y sencilla de sostenibilidad es "gestionar los recursos y generar residuos hoy de manera que nuestros hijos puedan hacer lo mismo mañana". Esta manera de entender la gestión de los recursos, ese fideicomiso que pasa de padres a hijos, es un contrato intergeneracional implícito con tanta fuerza o más que un contrato legal mercantil. Sin embargo, con la irrupción del capitalismo financierizado ese contrato saltó por los aires; puesto que una de las características del capitalismo es la necesidad del crecimiento exponencial, es importante quitar toda traba al consumo que evite que se crezca al deseado ritmo exponencial mientras éste es posible, y el contrato intergeneracional es un freno muy fuerte. Por tanto, es fundamental que cada generación piense a corto plazo y sólo en satisfacer sus propios deseos, y es importante que no se sienta culpable con eso; como una sublimación del individualismo explicado en el punto anterior, los padres compiten con sus propios hijos, y esperan que su descendencia sea capaz de resolver sus problemas por sí mismos, aunque éstos tengan dimensiones ciclópeas justamente por la falta de freno que tuvieron sus padres. Expresiones como "esto yo ya no lo veré" e incluso "bah, serán mis hijos o mis nietos los que tendrán que ocuparse de eso", habituales cuando uno empieza a discutir cuestiones ambientales o relacionadas con la escasez de recursos, muestran una actitud que desde la mentalidad de hace sólo un siglo sería socialmente reprobada. La receta adecuada para combatir la ruptura del contrato intergeneracional es recuperar la idea de que el bien de los hijos es lo más importante, de que nosotros sólo estamos de paso gestionando lo que tendrán que disfrutar los que nos seguirán, y recuperar el sentimiento de autocontención que ha de surgir naturalmente cuando lo que nos vemos impulsados a hacer contradice los intereses de nuestros descendientes. Es una lucha ardua, pues contradice de manera directa muchos de los mensajes publicitarios, orientados al consumo aquí y ahora.

- Pérdida del sentido de un bien común y transcendente. Muchas sociedades anteriores a la nuestra sentían que tenían un fin específico, colectivo y particular, aunque muy diferente de unas culturas a otras. Podía ser la custodia de una reliquia que era venerada por muchas sociedades vecinas (La Meca), o la responsabilidad de tener que cuidar el curso alto de un río (Alto Nilo), o la de hacer de muro de contención contra un enemigo externo ya humano (Polonia) ya natural (Países Bajos). A veces ese objetivo trascendente era un tanto absurdo, pero sin embargo siempre conseguía que los miembros de aquella sociedad tuvieran el objetivo común bien presente, y que se aprestaran a colaborar en momentos de crisis, en los que el objeto de su aspiración colectiva estaba particularmente en peligro. A veces ese bien común era simplemente una excusa para mantener a la comunidad unida en un objetivo común, a veces su finalidad era mucho más profunda; en todo caso, al fijar un objetivo común los individuos aprendían a colaborar, y a ceder una parte de su tiempo de trabajo en pro de la comunidad (por ejemplo, en la explotación de tierras comunales o en la construcción y mantenimiento de las murallas). La existencia de un bien común servía también para racionalizar el altruismo, y por eso no es raro encontrarse con muchos ejemplos en los que se establece el cómo, el cuándo y el qué dar a los demás. Muchas sociedades han funcionado de esta manera durante siglos, con una evolución a veces curiosa de los objetivos considerados comunes, a veces con cambios radicales. La ventaja de tener un bien común identificable es que esas sociedades planifican su futuro, imponiendo normas estrictas en la gestión de sus productos, a veces de manera muy eficiente; y la existencia de ese bien común y trascendente hace que todos sus miembros acepten las asignaciones que se realizan. Pero con el triunfo del individualismo, todo sentido de bien común se pierde: la sociedad ya no es una malla de cooperaciones mutuas sino un conjunto de individuos que buscan maximizar la satisfacción de sus propias necesidades, aunque sea a costa de otros. Cualquier concepto de organización común desaparece, y es importante que desaparezca para que el homo individualis consuma y consuma para que la producción pueda seguir aumentando exponencialmente. El Estado debe intervenir lo mínimo y sólo en auxilio de la mejor expansión empresarial (al fin y al cabo, como ya he argumentado, el Estado es más una sublimación del ideal de control capitalista que una herramienta de administración igualitaria). La receta adecuada para combatir la pérdida del sentido del bien común es fijar unos objetivos que desde un punto de vista racional y moderno tengan sentido, más allá de motivaciones abstractas o de carácter religioso. Esos objetivos pueden ser de sostenibilidad, en el sentido propio y no prostituido de la palabra, o el de construir una sociedad resiliente capaz de adaptarse a los retos del siglo XXI o cualquier otro objetivo que para la comunidad donde se adopte tenga sentido. Un aspecto clave es que este objetivo común no sea agresivo o irrespetuoso con los derechos de otras comunidades; por desgracia, los ideales de bien común y trascendente que más prosperan hoy en día tienen más que ver con la guerra, santa o no, que con el respeto y ayuda a los demás.
 
- Alienación de la propia responsabilidad en la gestión pública. El riesgo forma parte de la vida; siempre existe un cierto margen de incertidumbre sobre los resultados de nuestras acciones, y en ocasiones se producen desenlaces fatales. Hay en general la percepción de que en nuestra sociedad actual se tiene una mayor conciencia de los riesgos, sobre todo vitales, que el que existía hace por ejemplo un siglo: las medidas de seguridad laborales son incomparablemente mayores y muchos más detalladas, se anticipan necesidades en el caso de eventos especiales y multitudinarios, se planifican medidas para evitar situaciones adversas, etc. Sin embargo, a medida que se ha ido aumentando el despliegue tecnológico se ha ido reduciendo la percepción personal del riesgo, hasta prácticamente borrar la responsabilidad personal en la gestión del riesgo propio o próximo. Además de la tecnología, con la centralización de la toma de decisiones en los Estados, alejando el centro de decisión del lugar donde se aplican esas decisiones, los ciudadanos pierden la conciencia de que tengan algo que decir sobre la gestión de las cosas que les tocan cercanamente, hasta el extremo de asumir que no se puede hacer nada para cambiar las cosas. Nunca montaríamos en un autobús en el que el conductor estuviera completamente borracho o mostrase otros signos de no estar en condiciones de conducir con seguridad; sin embargo, continuamos delegando la toma de decisiones fundamentales en nuestro día a día en personas que no conocemos, que viven a cientos de kilómetros de distancia de nosotros y que repetidamente toman decisiones dañinas con nuestros intereses y en favor de grandes intereses económicos. Durante décadas se ha aceptado pasivamente este estado de cosas (era común hace unos años en España una frase idiota, en el sentido griego de la palabra: "Yo no entiendo de política"), lo cual simplemente ha agrandado los problemas con los que nos enfrentamos ahora. Incluso en este momento que surge una marea crítica, en España y otros países, con la manera de proceder que se percibe corrupta de nuestros responsables políticos, las alternativas que se configuran aspiran a la misma estructura de poder central, el centro de decisión alejado de lo gestionado, con los previsiblemente mismos problemas y resultados de lo que hay actualmente. Las consecuencias desastrosas de este sistema de gestión tan impersonal, tan alienado, no se limitan a la desatención de las cuestiones sociales, sino que acaban poniendo en peligro nuestra misma supervivencia: no puede ser que consideremos que las actuales externalidades ambientales asociadas a la "normal actividad económica" son adecuadas, si eso lleva a poner en grave riesgo nuestra misma continuidad en el planeta (si quieren ver unos cuantos ejemplos de lo que digo, lean el post correspondiente). La receta adecuada para combatir la alienación de la propia responsabilidad en la gestión pública es la relocalización, cosa no sólo necesaria a nivel de la producción y la asignación de recursos, sino también en la toma de decisiones: los centros de decisión han de estar próximos al ciudadanos y éste tiene que implicarse personalmente en las cuestiones que les atañen.

- Fijación errónea del objetivo en la vida. ¿Cuál es el objeto de nuestra existencia? Dado que estaremos en este planeta durante un breve lapso de tiempo, es crítico saber lo antes posible qué es lo que podemos esperar y cuál es el mejor uso que le podemos dar a ese tiempo tasado que tenemos. Ésta es una de las grandes preguntas de la Humanidad desde la noche de los tiempos, y cada civilización y sociedad ha intentado dar una respuesta diferente a la misma, sin que se pueda decir en puridad en la mayoría de los casos que los objetivos que se marcaron unos sociedades sean claramente superiores a los de otras. La clave es que las personas se sientan felices, realizadas en su proyecto vital, por absurdo o ridículo que éste nos parezca. ¿Es feliz al gente en la sociedad actual? Es bastante discutible; el individualismo alienante lleva a tener una insatisfacción vital que el individuo afectado no sabe exactamente de dónde le proviene. Pensemos, además, que de cara a obtener la máxima producitividad de los individuos se ha introducido, también a través de elementos culturales, una extraña medida de la realización personal: tener éxito en el trabajo. Tener éxito en el trabajo significa trabajar más, ascender en la empresa, recibir palmadas en la espalda de los jefes, ganar más dinero, tener más gastos, y tener cada vez menos horas libres. En suma, convertirse cada vez más en un autómata (propiamente, un bautómata) cuya única función en la vida es producir y consumir. Esto es lo que se considera hoy en día tener éxito de manera socialmente aceptable. ¿Es eso realmente lo que queremos para nosotros? ¿Es eso realmente lo que queremos para nuestros hijos? La receta adecuada para fijar correctamente el objetivo de nuestras vidas no existe, o al menos no es única: cada persona debería buscar la suya. La clave es mirar en nuestro interior e intentar descubrir que es aquello que nos hace íntimamente felices, aquello que nos gusta hacer y en los que nos gusta ocupar nuestro tiempo. Girar completamente el objetivo de nuestras vidas y en vez de aceptar un objetivo único y uniforme para cada uno de nosotros, que es el de vivir para trabajar (aquellos que tienen la suerte de tener trabajo, un bien cada vez más escaso), debemos por el contrario trabajar para vivir, y el tiempo que no trabajemos simplemente vivir, haciendo aquello que a cada uno nos gusta hacer y que es para cada uno de nosotros diferente.

- Objetivo de nuestras empresas. Dentro del mismo ideal de productividad creciente hasta el infinito y más allá, nuestras empresas se comportan, a una escala mayor, como nos comportamos nosotros: son entes dirigidos a producir y producir, y ganar más y más dinero. Pero como son entes incorpóreos y sin mente, se comportan de una manera más automática y más cruel; se podría decir que, si fueran seres humanos, las grandes empresas tendrían rasgos psicopáticos: de caras a conseguir sus fines son capaces de engañar, sobornar, extorsionar y hasta torturar y matar. Este comportamiento moralmente reprobable es completamente lógico, al fin y al cabo, puesto que una empresa no tiene los condicionantes morales de un ser humano: una empresa no es un ser moral, no tiene concepto del bien y del mal, sólo del beneficio, que es su fin último. ¿Es eso lo que realmente queremos? ¿Debe una empresa abstraerse de la sociedad en la que está inscrita, ser insensible a los efectos negativos que puede causar y causa sobre la propia sociedad? La receta adecuada para fijar correctamente el objetivo de nuestras vidas consiste en delimitar claramente la responsabilidad social de las empresas, cosa que se consigue no sólo con las leyes adecuadas (probablemente las leyes actuales ya son suficientes en la mayoría de los países occidentales), sino con dos cambios más profundos. Uno, educando a los directivos: se tiene que hacer pedagogía con los cuadros directivos de las empresas de modo que rechacen tomar medidas que a la larga van a dañar la sociedad de la que forman parte y poner en peligro su mismo mercado. Y dos, educando a los accionistas: no puede ser que el fin último de las empresas sea generar beneficio sin cesar, siempre creciente, cosa que tarde o temprano se tiene que revelar imposible en un planeta finito, y mucho antes se tiene que revelar dañina para la sociedad que no sólo le da sustento, sino sentido a su existencia. Invertir financieramente en una empresa no debe ser un vehículo para el propio enriquecimiento e incluso en un determinado momento podría no producir beneficio económico alguno, aunque aún así podría ser interesante si produce un beneficio social. Estas ideas son tan revolucionarias (aunque para nada modernas) que se me antojan completamente imposibles de llevar a la práctica, en buena medida porque chocan directamente contra las bases del capitalismo, al igual que vimos cuando analizábamos los cambios en el modelo de asignación de recursos durante el declive energético.
 
- Nuestra relación con la Naturaleza: No hace tanto los hombres tenían claro que dependían de la Naturaleza para vivir. Incluso aquellos que no trabajaban la tierra con sus manos sabían perfectamente no sólo de la procedencia de los alimentos, sino que entendían muchos aspectos del delicado equilibrio que permite que las tierras, el ganado y la pesca sean productivos. Y sin duda lo entendían mucho mejor que muchas personas hoy en día, a pesar de los años de escolarización obligatoria, porque a nadie llegaba a los extremos de alienación de la Naturaleza que se puede conseguir en algunas ciudades modernas. El hombre moderno de la urbe moderna no tiene frío ni calor ni hambre; no le duele la espalda por tenerse que agachar a recoger patatas ni los brazos por hacer ir y venir la azada; no teme por la próxima cosecha y si quiere come uvas en primavera y naranjas en verano, aunque prefiere degustar otros manjares traídos de lugares distantes miles de kilómetros. No teme coger fiebres ni morir de diarrea, cuando se encuentra mal toma la pastilla adecuada y va al médico para que le repare el problema que eventualmente se le presenta como el que va al taller mecánico a reparar el coche. Y si los problemas ambientales se empiezan a acumular, hasta el extremo de amenazar su modo de vivir, el hombre moderno de la urbe moderna confía en que la tecnología le salvará, que invirtiendo lo suficiente surgirán, porque así ha de ser, invenciones adecuadas que sin efectos secundarios le proporcionarán lo que desea y se llevarán lo que le molesta. Todas esas actitudes son las que dos siglos de energía abundante han forjado en nuestro inconsciente colectivo: a hombros de una grandiosa cantidad de energía nos creímos gigantes, embriagados y ensoberbecidos por la tremenda alzada de la montaña de combustibles fósiles donde nos apoyábamos. Pero a medida que el gigante de pies de barro que nos aupó se deshace, vencida su fuerza por la Geología y la Termodinámica, de repente chocamos con nuestras propias limitaciones, y no las queremos aceptar, malcriados como estamos. Una de esas limitaciones es que, al final, aunque no lo entendiéramos y no lo aceptemos, los humanos somos animales como cualesquiera otros. Y como todo animal dependemos de un hábitat para nuestra subsistencia, sólo que en nuestro caso se trata un hábitat muy deteriorado que mantiene una alta funcionalidad gracias a la enorme y continua inyección de energía fósil que ahora comienza a declinar. ¿Cómo produciremos alimentos masivamente sin tractores, cosechadoras, pesticidas y fertilizantes? No sólo eso: la contaminación del agua, del aire, del suelo, del mar... nos acosa y deteriora nuestra salud. Y por último el cambio climático, una peligrosa espada de Damocles que está cada vez más cerca de caer. Las personas más conscientes del problema  han salido a la calle a reivindicar que tenemos que tomar medidas positivas para "salvar el planeta", pero hasta en esas personas se ve nuestra ceguera sobre lo que es la Naturaleza: si nos extinguimos los seres humanos, el planeta seguirá existiendo, e incluso seguirá habiendo vida, que se adaptará a las nuevas condiciones. Todas esas campañas bienintencionadas se equivocan en una cuestión fundamental: no tenemos que salvar el planeta, el cual no está en peligro; lo que sí que está en riesgo es nuestro hábitat, nuestro sustento vital - es el ser humano el que no podrá sobrevivir si la temperatura media del planeta sube 6 grados, el mar sube 50 metros y los fenómenos extremos se agudizan y multiplican. Un viejo amigo, aludiendo a estas cuestiones, decía que un día le gustaría sintetizar todas estas ideas en un libro que titularía "Ecologistas por cojones"; el exabrupto del título serviría básicamente para dejar claro que la única opción que nos permite mantener la vida humana es adoptar una postura ecologista radical. La receta adecuada para recuperar una relación sana con la Naturaleza pasa, en gran medida, por acercarse a ella, con tranquilidad y con humildad, sin miedo ni arrogancia. No es una cuestión mística, sino mucho más prosaica: cultivar un huerto, buscar setas o espárragos silvestres en un bosque, recoger hierbas medicinales, reconocer los signos del cambio del tiempo. Cosas que en un determinado momento pueden sernos, además, de gran utilidad. Y por supuesto no maltratarla; no alterarla más allá de lo estrictamente necesario.

- El mito del progreso. Desde la Ilustración, el programa del progreso se fue implantando y fue decididamente impulsado con la Revolución Industrial. Hoy en día, la idea de que lo único deseable es el progreso y que de hecho el progreso de la Humanidad es inevitable, entendido éste como una acumulación sin fin de conocimientos y capacidades técnicas que siempre mejoran la calidad de vida de los seres humanos. Sin embargo, la observación detallada de la realidad proyecta algunos claroscuros sobre esta visión tan optimista. ¿Realmente la Humanidad camina hacia un paraíso terrenal? ¿Realmente hay cada vez más humanos viviendo mejor, o en los últimos años se ha constatado un retroceso creciente en el opulento Occidente que hasta hace poco soñaba con esa nueva Icaria? ¿Son siempre los cambios considerados "progresistas" convenientes o cada vez más nos alejan de vivir en un mundo mejor? No todo cambio implica una mejora per se, y la idea de progreso se ha prostituido en favor del progreso de la acumulación del capital, en una dinámica simplemente autodestructiva, pero el meme del progreso es culturalmente tan fuerte que oponerse a él es simplemente un suicidio cultural: ni los partidos de izquierda osan decir que no están a favor del progreso. Esto condiciona muchísimo el tipo de soluciones que uno puede imaginar para los graves problemas energéticos que se nos vienen encima; así, gente más o menos inteligente y bien colocada en las esferas decisorias cree a pies juntillas que estamos en ciernes de una revolución renovable que seguirá unos caminos bastante convencionales: sólo es cuestión de poner más paneles solares, más aerogeneradores, más smart grids, etc, cuando en realidad, si tal revolución es posible, no es una simple acumulación aleatoria de sistemas sino algo mucho más planificado que implicará un gran esfuerzo y cooperación para después caer en una economía estacionaria que implicará de un modo u otro la superación del capitalismo. El mito del progreso es tan fuerte que nadie osa contradecirlo, y la fe ciega en él puede ser enormemente destructiva. La receta adecuada para superar el mito del progreso es adoptar una visión mucho más humilde de las cosas, aceptando que cualquier solución propuesta implica también una serie de problemas que le son propios, y que a veces para avanzar hay que retroceder, especialmente en aquellas cosas en las que hemos ido demasiado lejos; y también que las cosas no van necesariamente a ir a mejor por sí mismas, sino que sin la debida atención podrían ir a peor, y de hecho a mucho peor.


- Hipermercantilización. Uno de los valores fuertemente asentados en la sociedad a lo largo de estos dos siglos es que el dinero lo puede comprar todo, y que de hecho cualquier bien tiene un precio. Más aún: que si alguien quiere comprar algo es correcto que alguien se lo pueda vender. El dinero es la medida de todo, no sólo de las relaciones humanas sino que puede cuantificarlo todo; al final, todo es de algún modo "capital" y así se habla de "capital humano" para referirse a los trabajadores y de "capital natural" para describir los recursos y lo que los economistas clásicos llamaban "factor tierra". Mercantilizarlo todo tiene la ventaja de que no hay problema que no se puede resolver llevándolo al mercado, donde habrá un comprador y un vendedor. Todas estas ideas son profundamente falsas, como ya discutimos al hablar de la religión neoliberal, pero están tan profundamente asentadas, sobre todo entre la mayoría de los economistas, que es imposible entrar a cuestionarlas. La receta adecuada para acabar con la hipermercantilización es negarse a que determinados bienes de interés general, amén de las relacionados con la intimidad de las personas, sean mercantilizados, lo que quiere decir que no se les puede poner precio y que por tanto se tendrán que regular de otro modo. Esto a muchos economistas les sonará aberrante y obsceno, pero de hecho es como se ha conducido la Humanidad durante 10.000 años de Historia y tampoco le ha ido tan mal (es por eso moneda común en ciertos think tanks neoliberales reescribir la Historia para que cuadre con su propia narrativa, a pesar de la evidencia en contrario).


- Necesidad de valores. Una carencia básica de la sociedad moderna es tener un esquema de valores morales estructurado que todo el mundo pueda aceptar; todo el mundo percibe que necesitamos nuevos valores y más universales. ¿De dónde deben emergen? ¿Es este anhelo, como dicen alguno, el germen de una espiritualidad no cartesiana que ha de superar el exceso de cientismo que ha caracterizado al siglo XX? Yo no voy tan lejos, pero sí que creo que es necesario profundizar en la búsqueda de esos valores comunes compartidos, que posiblemente no serán exactamente los mismos según la comunidad a la que se refieran, aunque probablemente todos compartan puntos claves, como el respeto por la vida humana, por los derechos de los otros y por la Naturaleza.

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No por casualidad, todas las cuestiones que he abordado son propiamente más bien cuestiones éticas y no simplemente culturales. Sin embargo, es a través de la cultura que en numerosas ocasiones se implementan prácticas de contenido ético. Si la costumbre dice que cuando muere un hombre los vecinos deberán entregar una parte de lo que cosechen a la viuda hasta que el hijo mayor llegue a la mayoría de edad, hay en esa costumbre un principio de solidaridad que emana de un ideal ético, el de la solidaridad universal. Sin embargo, ese ideal ético responde muchas veces a un principio más prosaico que tiene sus raíces en principios físicos o ecológicos: una comunidad en la que sus miembros cuidan unos de los otros es más resiliente y por tanto más capaz de no extinguirse en épocas de gran necesidad. La costumbre y los valores culturales actúan así como un vehículo sencillo para implementar las medidas necesarias para garantizar la continuidad de la comunidad, y todo el mundo los aprende desde bien pequeños y la mayoría los acepta acríticamente porque "son la costumbre", "siempre se ha hecho así". Convertir en valores culturales y en costumbre hábitos que mejoran la resiliencia de una comunidad es una manera más práctica y más eficaz para conseguir que realmente se implementen que comenzar una ardua discusión intelectual, valorando pros y contras y discutiendo todas las alternativas y vericuetos posibles. Llevado al extremo, esas costumbres se podrían sacralizar hasta el punto de convertirse en una verdadera religión (como por ejemplo mostraba Carlos de Castro en su "Oráculo de Gaia"). Y por eso mismo no es tampoco una casualidad que el pensamiento económico actualmente dominante tenga rasgos de religión totalitaria.

El riesgo de convertir los valores de resiliencia en memes culturales o incluso en dogmas religiosos es que el entorno variante al que tendremos que hacer frente durante las próximas décadas, caracterizadas por un rápido (en términos históricos) descenso energético y un profundo cambio climático, las recetas que son hoy funcionales podrían ser dramáticamente erróneas con sólo unas pocas década de diferencia. En ese sentido, parece preferible intentar hacer una evaluación continua de la situación, en un consejo abierto de todos los ciudadanos y con un asesoramiento amplio por expertos, para en cada momento dar con la mejor estrategia que vaya, por una vez, en pro del bien común. Encontrar el punto de equilibrio entre fijar recetas útiles y eficaces y mantener un espíritu crítico y adaptable a cambios que son muy rápidos en escalas históricas pero relativamente lentos para la psique de los individuos no es una tarea fácil, y desde luego yo no sé cómo exactamente se puede lograr ese equilibrio; a fin de cuentas, yo no dije que tuviera la solución. Lo que está claro es que debemos profundizar en estas cuestiones, habida cuenta de lo que está en juego.


Salu2,
AMT
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Febrero 2015: las quiebras se aceleran en el sector petrolero

The Oil Crash - 27 Febrer, 2015 - 00:53


Queridos lectores,

Podría parecer que no está pasando nada especialmente relevante en la escena internacional, teniendo en cuenta el relativo estancamiento de la evolución del precio del petróleo Brent durante las últimas semanas: después de haber caído desde los 110 dólares por barril de Junio de 2014 a menos de 50 dólares por barril en Enero de 2015, parecía que la situación se invertía con un relativamente repentino repunte de 10 dólares por barril a finales de Enero. Sin embargo, casi un mes más tarde el precio del barril sigue estancado en esa marca. 



En realidad es todo lo contrario: está produciéndose toda una revolución que pasa desapercibida a la mayoría de los analistas económicos, es decir, aquéllos que sólo miran la evolución de los precios sin intentar entender qué hay detrás. Y esta revolución no es una revolución energética al estilo de la tanto se cacareó que estaban haciendo los EE.UU., sino justamente el derrumbe de ese gigante con los pies de barro. Un rápido vistazo a las estadísticas de la empresa de servicios de la industria petrolera Baker Hughes nos muestra el brutal hundimiento del número de perforaciones horizontales (características, aunque no privativas, de las explotaciones de fracking) en los EE.UU., de más del 30% desde sus máximos de Octubre de 2014:



Y consecuentemente se suceden las noticias sobre explotaciones de petróleo y gas, muchas de ellas vinculadas con el fracking, que están cerrando por culpa de sus deudas o despidiendo masivamente (sólo enlazo noticias de los últimos dos meses; en los últimos meses de 2014 hay una colección de ellas de similar tamaño):


Pero esto es sólo la punta del iceberg, ya que no sólo las explotaciones de fracking están sufriendo. Al otro lado de la frontera, la situación no es mucho mejor para las explotaciones de las arenas bituminosas en Canadá:

El desastre que se está produciendo en el sector de las arenas asfálticas de Canadá da, por cierto, otra dimensión, económica e interesada, al reciente veto del presidente Obama a la construcción del oleoducto Keystone XL.

Y una derivada realmente preocupante: no sólo cierran explotaciones de fracking en los EE.UU., sino también, y a un ritmo más rápido, perforaciones verticales en aquel país (las cuales son típicas de la extracción de petróleo convencional). Como verán en el gráfico adjunto, la caída en este caso es de aproximadamente el 50%, partiendo además de un número que era mucho más estable en el tiempo:



Entre tanto, el Departamento de Energía de los EE.UU., a través de su Administración para la Información de la Energía (EIA, en sus siglas en inglés), reconoce en su informe de coyuntura que la oferta ha superado a la demanda durante más de un año ya (en vez de tener el típico cruce de curvas estacional), y no espera que ambas variables empiecen a equilibrarse hasta pasado el verano:



Hasta ahora, esos excedentes de petróleo producido, aparte de llevar al precio a la baja, ha servido para que las grandes potencias se aprovisionen de oro negro. Así, los stocks de petróleo de EE.UU. y China están a rebosar, lo que algunos analistas malintencionados usan para enganar al público lego, diciendo -literalmente- que "las reservas de los EE.UU. están en máximos históricos", confundiendo así el petróleo almacenado en depósitos (y que sólo sirve para cubrir unos pocos meses de consumo) con las reservas geológicas de petróleo. La gráfica del Departamento de Energía de los EE.UU. nos muestra que esperan que la demanda de petróleo empiece a recuperarse hacia el verano. Si tal previsión no se cumple (porque se desencadena una recesión a escala global) y la demanda no sube, estando además los depósitos de petróleo muy llenos, la producción global de petróleo estaría en grave riesgo, ya que los precios se deprimirían aún más y se cerrarían aún más pozos y yacimientos, algunos de los cuales no sería tan fácil volver a poner en marcha en una eventual recuperación económica posterior.

Todos estos indicios hacen anticipar que se acerca un momento de ruptura. O bien el precio del petróleo empieza a subir pronto, porque se consiga reactivar por fin la demanda (poco probable) o porque la caída de la producción se encuentre por fin con el actual nivel de demanda, o bien está servida una crisis financiera con el fracking en su epicentro. Esperemos acontecimientos.

Salu2,
AMT
Categories: General
 
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